GERARDO BOTERO ZULUAGA
Magistrado ponente
SL962-2023
Radicación n.° 88692
Acta 09
Ibagué (Tolima), quince (15) de marzo de dos mil
veintitrés (2023).
Por remisión de la Sala de Descongestión Laboral n.° 1,
integrada por los magistrados Martín Emilio Beltrán
Quintero, Dolly Amparo Caguasango Villota, y Olga Yineth
Marchán Calderón (ponente), y, de conformidad con los
artículos 2.° de la Ley Estatutaria 1781 de 2016 y 26 del
Acuerdo n.° 48 de 16 de noviembre de 2016, la Sala decide el
recurso de casación interpuesto por EUDENIS CASAS
BERTEL, contra la sentencia proferida por la Sala Laboral
del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena, el
27 de enero de 2020, en el proceso ordinario laboral que
instauró ENILSE ISABEL DESCHAMPS ANAYA contra la
ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES
(COLPENSIONES), LA UNIDAD DE GESTIÓN PENSIONAL Y
CONTRIBUCIONES PARAFISCALES DE LA PROTECCIÓN
SOCIAL, LA NACIÓN – MINISTERIO DE TRABAJO y la hoy
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recurrente en su calidad de NOTARIA SEGUNDA DEL
CÍRCULO DE CARTAGENA.
AUTO
No se acepta el impedimento presentado por el
magistrado, doctor FERNANDO CASTILLO CADENA, para
adoptar la decisión que en este trámite corresponde, al
estimar que no se cumplen las exigencias descritas en la ley.
Se reconoce personería para actuar como apoderado
sustituto de Colpensiones al doctor Luis Enrique Salinas
identificado con la cédula de ciudadanía 9.873.975 y tarjeta
profesional 186.558 del C. S. de la J. en los términos y para
los efectos del poder que obra en el expediente digital de la
Corte.
I. ANTECEDENTES
Enilse Isabel Deschamps Anaya demandó a
Colpensiones, a Eudenis Casas Bertel como Notaria Segunda
de Cartagena y a la Unidad de Gestión Pensional y
Contribuciones Parafiscales de la Protección Social, con el fin
de que se declare que laboró al servicio de la citada notaría
del 2 de abril de 1976 al 31 de marzo de 2016, que tiene
derecho al reconocimiento y pago de la pensión de vejez, en
los términos del artículo 12 del Acuerdo 049 de 1990, por ser
beneficiaria del régimen de transición previsto por el artículo
36 de la Ley 100 de 1993.
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En consecuencia, solicitó condenar a las demandadas,
individual o conjuntamente, a pagar a Colpensiones y en su
favor, el cálculo actuarial mediante bono o título pensional,
por el periodo 1976 a 1994, a fin de completar las semanas
necesarias para el reconocimiento de su pensión; los
intereses moratorios de que trata el artículo 141 de la Ley
100 de 1993; la indexación, y las costas del proceso.
Fundamentó sus peticiones, básicamente, en que
laboró de manera continua e ininterrumpida al servicio de la
Notaría Segunda del Círculo de Cartagena, del 2 de abril de
1976 al 31 de marzo de 2016; que es beneficiaria del régimen
de transición, el cual mantiene de acuerdo con las exigencias
legales previstas para el efecto.
Indicó, que le fue expedido el Certificado 004 para Bono
Pensional por parte de la Gerente Administrativa y
Financiera de la Notaría Segunda del Círculo de Cartagena,
en el que se dejó constancia que el vínculo laboral inició el 2
de abril de 1976, en el cargo de protocolista.
Que para adelantar el trámite de su pensión, solicitó a
la notaría actualizar la anterior información, pero se le
comunicó que no había sufrido variación alguna, y que no
existía obligación, por cuanto conforme con la Circular
Conjunta del 18 de abril de 2008, solo recaía en las entidades
públicas la obligatoriedad de certificar la información laboral
en los formatos B1, B2 y B3, no así para las entidades
privadas, categorizándose los notarios del país dentro de la
segunda clasificación antes anotada.
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Adujo, que al examinar su historia laboral, advirtió que
de manera inexplicable, la empleadora Eudenis Casas Bertel,
Notaria Segunda del Círculo de Cartagena, solo efectuó
cotizaciones a partir del mes de marzo de 1998, por lo que
solo cuenta con 869 semanas de aportes, las que resultan
insuficientes para acceder a su derecho pensional, debido a
la grave omisión en que incurrió, tal y como lo reseñó
Colpensiones mediante la Resolución GNR 254770 de 29
agosto de 2016.
Finalmente sostuvo, que es una mujer de 60 años de
edad y que de haberse efectuado las cotizaciones que echa de
menos, hubiese accedido a una pensión a partir del año
2011.
Al dar respuesta a la demanda, la señora Eudenis Casas
Bertel, en su condición de Notaria Segunda de Cartagena, se
opuso a las pretensiones y, en cuanto a los hechos, aceptó lo
relativo a la solicitud del certificado para bono pensional y la
respuesta que se le dio; frente a los restantes supuestos
fácticos manifestó, que algunos no eran ciertos y otros no le
constaban.
En su defensa, no propuso excepciones de fondo, pero
precisó que los empleados de las notarías y los notarios
fueron afiliados forzosos de la Caja de Previsión Nacional -
Cajanal, de conformidad con lo dispuesto en el Decreto
Legislativo 059 de 1957, y al tenor de lo previsto en la Ley 86
de 1988, la mayoría pasaron a cotizar al Fondo de Previsión
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Social de Notariado y Registro - Fonprenor, entidad que
recibió aportes hasta el 30 de noviembre de 1997, calenda en
la que entró en liquidación y, con la vigencia de la Ley 100 de
1993, aquellos fueron libres de afiliarse al fondo de pensiones
que eligieran.
Puso de presente, que la notaría es sólo la sede donde
cumple sus funciones el notario, la cual no tiene personería
jurídica y, por ende, es el notario como persona natural quien
responde por las obligaciones resultantes de la actividad
notarial; de manera que no se reúnen los presupuestos para
declarar la existencia de una sustitución patronal en los
términos previstos por el artículo 67 del CST.
Por su parte, Colpensiones al contestar la demanda,
igualmente se opuso a la totalidad de las pretensiones y
frente a los hechos afirmó no constarle o no constituirse
como tales.
En su defensa, propuso como excepciones, inexistencia
de la obligación demandada y falta de derecho para pedir,
buena fe, prescripción, cobro de lo no debido y la innominada
o genérica.
A su turno, la UGPP al dar respuesta, también se opuso
a la prosperidad de las pretensiones y, en cuanto a los
hechos, dijo que no le constaban.
Como argumentos de defensa señaló, que no era la
entidad competente para el otorgamiento de la pensión de
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vejez de la demandante, sino Colpensiones, pues a partir del
30 de junio de 2009, todos los afiliados de Cajanal se
trasladaron al ISS, y por regla general quien reconoce la
pensión es la última Caja o Fondo al cual realizó el aporte el
servidor público.
Además, planteó como excepciones de fondo,
prescripción, inexistencia de la causa petendi y cobro de lo
no debido, falta de derecho para pedir, buena fe y la genérica
y, como previas, la de inepta demanda por no presentar
reclamación administrativa ante la UGPP y falta de
competencia, las cuales fueron desatadas en favor de la
referida entidad en audiencia el 29 de noviembre de 2017 y,
en consecuencia, se dispuso a desvincularla del trámite
procesal (archivo 24 y 25 exp. digital).
A través de providencia del 3 de mayo de 2017, se
admitió la reforma a la demanda, en el sentido de incluir
como parte pasiva a la Nación – Ministerio del Trabajo, con
el fin de que fuera condenada, como representante legal y
judicial del Consorcio FOPEP, para asumir la cuota parte
pensional que le corresponda, teniendo en cuenta las
cotizaciones efectuadas entre febrero de 1994 y noviembre de
1997, a Fonprenor (Liquidado), por parte de la señora
Eudenis Casas Bertel, en calidad de empleadora.
Así también, para que se condenara a Colpensiones al
reconocimiento y pago de la pensión de vejez, teniendo en
cuenta las semanas efectivamente cotizadas en dicho
régimen, previo pago del bono o cuota parte a cargo de la
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Nación – Ministerio de Trabajo y de la UGPP, por el periodo
comprendido entre abril de 1976 y enero de 1994.
La UGPP y Eudenis Casas, contestaron la reforma de la
demanda dentro de la oportunidad procesal, reiterando lo
expuesto en la respuesta de la demanda inicial, mientras
que, a Colpensiones, se le tuvo por extemporánea la
contestación por haber sido presentada fuera del término.
A su turno, La Nación - Ministerio del Trabajo, una vez
notificada del auto que ordenó su integración a la litis y de la
reforma a la demanda, dio respuesta, oponiéndose a las
pretensiones y; en cuanto a los hechos, manifestó que no le
constaban.
Como razones de defensa, adujo que el Fondo de
Pensiones Públicas a nivel nacional era una cuenta especial
de la Nación, adscrita al Ministerio de Trabajo, sin personería
jurídica, cuyos recursos se administraban mediante encargo
fiduciario en los términos previstos en el artículo 130 de la
Ley 100 de 1993, el que se encontraba suscrito con el
Consorcio FOPEP 2015, cuya finalidad fue la de subrogar a
los Fondos o Cajas del Nivel Nacional que tuvieran a su cargo
la concesión de pensiones de servidores públicos, pero
únicamente como entidad pagadora, correspondiendo en el
caso concreto el estudio y reconocimiento del derecho a la
Superintendencia de Notariado y Registro, de conformidad
con lo previsto en el capítulo 8 del Decreto 1833 de 2016.
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En su defensa, propuso como excepciones, la falta de
legitimación en la causa por pasiva, falta de fundamentos
fácticos y jurídicos, prescripción y caducidad, y la “genérica”.
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Sexto Laboral del Circuito de Cartagena, al
que correspondió el trámite de la primera instancia,
mediante fallo del 7 de marzo de 2018 resolvió:
1. DECLARAR no probadas las excepciones de fondo formuladas
por COLPENSIONES y la señora EUDENIS CASAS BERTEL.
2. DECLARAR que la demandante, señora ENILSE DESCHAMPS
ANAYA, tiene derecho al reconocimiento y pago de una pensión
legal de vejez desde el 2 de abril de 2016, en adelante, en
cuantía inicial para ese año de $994.849, la cual al año 2018
asciende a la suma de $1.095.082, la cual deberá ser
reajustada anualmente con la variación porcentual del IPC, y a
razón de 13 mesadas por año.
3. CONDENAR a la demandada COLPENSIONES a pagarle a la
demandante ENILSE DESCHAMPS ANAYA la suma de
$25.775.553 por concepto de mesadas pensionales causadas
desde el 2 de abril de 2016 hasta el 28 de febrero de 2018.
4. CONDENAR a la demandada COLPENSIONES a pagarle a la
demandante ENILSE DESCHAMPS ANAYA las mesadas
pensionales causadas desde el 1 de marzo de 2018 en
adelante, en cuantía mensual de $1.095.082, la cual deberá
ser reajustada anualmente con la variación porcentual del IPC,
y a razón de 13 mesadas por cada año.
5. CONDENAR a la demandada COLPENSIONES a pagarle a la
demandante ENILSE DESCHAMPS ANAYA las mesadas
pensionales adeudadas debidamente indexadas a la fecha de
su cancelación efectiva.
6. CONDENAR a la demandada EUDENIS CASAS BERTEL a
consignarle a COLPENSIONES el valor del cálculo actuarial
correspondiente a las cotizaciones en pensión de la
demandante ENILSE DESCHAMPS ANAYA, comprendidas
entre el 2 de abril de 1976 y el 31 de enero de 1994, de acuerdo
con la liquidación que al efecto realice el respectivo fondo de
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pensiones con observancia del Decreto 1887 de 1994.
7. AUTORIZAR a la demandada COLPENSIONES para que
reclame a la entidad que asumió el pasivo pensional de
FONPRENOR el pago de las cotizaciones realizadas por la
demandante entre febrero de 1994 y noviembre de 1997.
8. ABSOLVER a COLPENSIONES y a la señora EUDENIS CASAS
BERTEL de las demás pretensiones de la demanda.
9. ABSOLVER al MINISTERIO DEL TRABAJO y a la UGPP de
todas las pretensiones de la demanda.
10. COSTAS en esta instancia a cargo de la parte demandada,
para tales efectos se señala como agencias en derecho la suma
de $2.577.555 que equivale al 10% del retroactivo. Esta suma
de dinero estará a cargo de ambas demandadas, por partes
iguales.
11. Envíese el expediente en consulta al superior por haber sido
adversa la sentencia a COLPENSIONES.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
La Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Cartagena, al resolver el recurso de apelación
interpuesto por las partes, así como el grado jurisdiccional
de consulta a favor de Colpensiones, mediante fallo del 27 de
enero de 2020 dispuso:
PRIMERO: REVOCAR parcialmente el ordinal décimo de la
sentencia apelada y consultada de fecha 1 de marzo de 2018,
proferida por el Juzgado Sexto Laboral del Circuito de Cartagena,
dentro del proceso ordinario laboral promovido por ENILCE
DECHAMPS ANAYA contra COLPENSIONES Y OTROS, para en su
lugar disponer: ABSOLVER a la demandada COLPENSIONES de
las costas del proceso impuestas en primera instancia.
SEGUNDO: CONFIRMAR en lo demás la sentencia apelada y
consultada.
TERCERO: Sin costas en esta instancia.
En lo que interesa al recurso extraordinario, el colegiado
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fijó como problemas jurídicos a resolver: i) si la demandante
tenía derecho a la pensión de vejez, conforme al régimen de
transición establecido en la Ley 100 de 1993, y si cumplía los
requisitos legales para ello; ii) si la demandada Eudenis
Casas Bertel como titular de la Notaría Segunda del Círculo
de Cartagena, dependencia para la cual trabajó la
demandante, debía responder por el pago del cálculo
actuarial correspondiente al período del 2 de abril de 1976 al
31 de enero de 1994, por operar la sustitución patronal; iii)
si había lugar al pago de intereses moratorios que contempla
el artículo 141 de la Ley 100 de 1993; y iv) si Colpensiones
debía ser condenada al pago de las costas del proceso.
En el marco antes expuesto, indicó que los
fundamentos legales y jurisprudenciales aplicables para
sustentar la tesis que expondría, correspondían a los
artículos 36 de la Ley 100 de 1993 y 67 del CST, y lo expuesto
en las sentencias CC T-927-2010 y CC SU913-2009.
Abordó el tema de la procedencia del reconocimiento de
la pensión de vejez, encontrando que la demandante era
beneficiaria del régimen de transición previsto en el artículo
36 de la Ley 100 de 1993, por conservarlo a través del
artículo primero del Acto Legislativo 01 de 2005, pues pese a
que cumplió 55 años de edad el 22 de octubre de 2011, a la
entrada en vigor de la reforma constitucional había
acreditado servicios durante 29 años.
Afirmó, que el sentenciador de primer grado había
acertado al aplicar el Acuerdo 049 de 1990, pues aun cuando
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la afiliación a Colpensiones se dio el 1° de marzo de 1998,
esto es, con posterioridad al 1° de abril de 1994, era preciso
tener en cuenta que desde la expedición del Decreto
Legislativo 059 de 1957, tanto el notario como sus empleados
fueron afiliados forzosos de Cajanal y, hasta el 31 de enero
de 1994, fecha a partir de la cual pasaron a cotizar a
Fonprenor, entidad que recibió aportes hasta el 30 de
noviembre de 1997, cuando operó su liquidación.
Advirtió, que a partir de la Ley 100 de 1993, tanto los
notarios como sus empleados fueron afiliados al entonces ISS
hoy Colpensiones, de manera que hubo personas que se
pensionaron por jubilación por parte de Cajanal hoy a cargo
de la UGPP, o por Fonprenor hoy a cargo del Ministerio de
Trabajo, al tenor de los lineamientos fijados en el Decreto
2527 de 2000, o, en su defecto, precisó, se causó el bono
pensional o la cuota parte para aquellos que debían ser
pensionados por otros Fondos o Cajas.
Evento este último, que estimó correspondía al caso
sometido a su escrutinio, en el que a la promotora de la
contienda le asistía el derecho a ser pensionada por
Colpensiones, al amparo del Acuerdo 049 de 1990, dado que
los tiempos laborados en favor de los notarios, son privados
y las normas que regulan la prestación de sus servicios son
las contenidas en el Código Sustantivo del Trabajo,
correspondiéndole a este como persona natural el pago de los
aportes pensionales a qué hubiere lugar, según el artículo
121 del Decreto 2148 de 1983.
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En ese orden de ideas, sostuvo que le asistía razón al
juez singular, en la selección de la norma que gobierna la
controversia, al igual que respecto del cumplimiento de los
requisitos para acceder a la pensión de vejez deprecada, en
tanto se acreditó un total de 976 semanas cotizadas al ISS
hoy Colpensiones y 197 a Fonprenor, más los tiempos
servidos desde el 2 de abril de 1976 hasta el 31 de enero de
1994, los que equivalían a 930.42 semanas, para un total de
1923.42, que resultan suficientes para consolidar el derecho
pensional implorado; y, por ende, debía confirmar la
sentencia consultada en este aspecto.
En torno a la obligación de pago del cálculo actuarial y
la sustitución patronal declarada respecto de la demandada
Eudenis Casas Bertel, sostuvo que al sustentarse el
reconocimiento de la pensión de vejez en tiempos servidos
por la demandante a favor de personas naturales que
fungieron como notarios de la Notaría Segunda del Círculo
de Cartagena, precisó lo siguiente.
Que de conformidad con lo establecido en la
Constitución Política, la función notarial es un servicio
público, el cual, aunque prestado por particulares bajo la
figura de la descentralización por colaboración,
jurisprudencialmente se tiene, que deben aplicárseles las
normas generales que regulan las controversias del derecho
individual y colectivo, como el artículo 53 de la Constitución
y el Código Sustantivo del Trabajo, en la medida en que
aquellos son empleados particulares, tal como se precisó en
las providencias de la Corte Constitucional CC T-927-2010 y
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CC SU913-2009.
Añadió, que de conformidad con lo dispuesto en el
Decreto 2148 de 1983, reglamentario del estatuto del
notariado, bajo la responsabilidad del notario se podrá crear
los empleos que requiera para el eficaz funcionamiento de la
notaría a su cargo y deberá cumplir con las obligaciones que
para con sus subalternos le señalan las normas legales.
Por consiguiente, concluyó, que en aplicación del
régimen laboral general, no era razonable concluir que los
empleados adquirían un vínculo laboral con el notario sin
ninguna relación con la oficina o el establecimiento en el que
prestaban sus servicios, en tanto la vinculación de estas
personas se da para la realización de las tareas que
componen la función notarial, de manera que, como estos
empleados eran contratados por quién era titular de la
notaría, pero para el servicio de la persona jurídica y no para
su servicio personal, nada impedía que cuando ocurría un
cambio de notario, sobreviniera una sustitución patronal,
como se dijo en la sentencia CC T-927-2010.
Destacó, que según el artículo 67 de la CST, se entendía
por sustitución patronal un cambio de empleador por otro,
por cualquier causa, siempre que subsistiera la identidad del
establecimiento, es decir, en cuanto este no sufriera
variaciones esenciales en el giro de sus actividades o
negocios, por lo que la sola ocurrencia no extinguía,
suspendía, ni modificaba los contratos de trabajo existentes,
y en esa medida, cuando ocurría un cambio de notario y
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siempre que el establecimiento continuara con el giro
ordinario de sus actividades, que es el ejercicio de la función
notarial, operaba una sustitución de empleadores.
En los términos expuestos, adujo que al analizar el caso
en concreto, no le asistía la razón al apoderado judicial de la
demandada Eudenis Casas Bertel, cuando indicó que la
sustitución patronal no era la figura aplicable al caso, toda
vez que la demandante era empleada pública y cumplía
funciones públicas, pues aun cuando la actora fue vinculada
a través de un acta de posesión tal como constaba a folio 119
del plenario, en el cargo de secretaria, y luego pasó a ser
protocolista nivel I, la forma de vinculación en estos casos no
era la que determinaba bajo qué prerrogativa se regía la
relación laboral.
Lo anterior, por cuanto aquella era una trabajadora
particular según las voces del artículo 131 de la Constitución
Política y, por ende, estaba regida por el Código Sustantivo
del Trabajo, siéndole aplicable lo preceptuado en el artículo
67 del citado Código, en torno a la sustitución de
empleadores, de la que se cumplía con sus presupuestos.
Pues se dio el cambio de empleador, y aunque no se
determinó cuál era el anterior, la norma no exigía que tuviera
que estipularse para que se originara la sustitución patronal,
en razón a que solo se impone la existencia de variación de
patrono, conforme aconteció en el presente asunto, ya que
estaba plenamente demostrado que la demandante venía
vinculada a la Notaría Segunda de Cartagena desde el 2 de
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abril de 1976, al servicio de diferentes notarios, siendo su
última empleadora la señora Eudenis Casas Bertel.
Por otro lado, dijo que era evidente que no hubo
variación en el giro de actividades de la notaría, pues aquella
mantuvo las mismas funciones, es decir, sin variación o giro
de los negocios y, por último, se estableció que el contrato de
trabajo de la demandante no había finalizado, ya que, prestó
sus servicios de manera continua desde el año 1976.
Puso de presente, que aun cuando el apoderado judicial
de la demandada Eudenis Casas Bertel, en su recurso de
apelación, manifestó que la actora conocía los extremos del
contrato de trabajo que existió, en consideración al acuerdo
transaccional que suscribió y, de que existía un contrato
pactado en el año 2011, que indicaba que el extremo inicial
era el 6 de julio de 1994, y no antes, lo demostrado al interior
del proceso era diametralmente distinta a la indicada por el
recurrente, por cuanto la demandada Eudenis Casas al
tomar posesión en el cargo de notaria, no canceló el contrato
de trabajo que la actora venía ejecutando a favor del
empleador anterior, lo que generaba la sustitución de
empleadores, ya que continúo realizando las mismas
actividades en la notaría y, solo fue hasta el año 2011,
cuando se elaboró un documento contractual que formalizó
la relación laboral con efectos anteriores.
Resaltó, además, que la demandante venía laborando
desde el año 1976, como lo respaldaba la certificación
expedida por la demandada visible a folio 35 del plenario.
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En lo que tiene que ver con la no vinculación o llamado
al proceso de aquellos notarios anteriores a la posesión de la
demandada, quienes así mismo fueron los empleadores de la
accionante, destacó que, tal carga le correspondía a la
convocada al proceso, de manera que la omisión de su vocero
judicial no podía atribuírsele al juez de primera instancia,
pues si procuraba con ello liberarse de alguna obligación o
responsabilidad, debió invocarlos al proceso».
A pesar de lo señalado, destacó que los efectos de la
sustitución patronal, al tenor del artículo 67 del CST, era que
ambos empleadores respondieran solidariamente por las
obligaciones que a la fecha de la sustitución fueran exigibles
al antiguo empleador; de manera que si el nuevo las
satisfacía podía repetir contra aquel, por lo que la
demandada Eudenis Casas Bertel podía hacerlo.
Precisó, que aun cuando en la contestación de la
demanda Eudenis Casas Bertel, indicó que desde el 2 de abril
de 1976 y hasta el 31 de enero de 1994, los aportes
pensionales eran realizados por los antiguos notarios a
Cajanal, y que por ello expidió en favor de la actora la
certificación para el bono pensional, se tiene que, en el
documento que milita a folio 117 y 118 proveniente de dicha
entidad, hoy UGPP, esta indicó que, no se encontraron
aportes pensionales a favor de la demandante y que tampoco
poseía los archivos históricos con los que pudiera certificar
la afiliación, el tiempo y el valor cotizado a pensiones con
anterioridad al primero de abril de 1994.
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Por consiguiente, concluyó el fallador, que al no existir
afiliación ni reporte de cotización en Cajanal, lo procedente
en virtud de la sustitución patronal y con el fin de preservar
el derecho a la pensión, es que la demandada debía asumir
las cotizaciones morosas a fin de que se pueda financiar la
prestación por vejez en el sistema pensional.
En consecuencia, confirmó la decisión de primer grado
respecto a la sustitución patronal y sobre el pago del cálculo
actuarial a cargo de Eudenis Casas Bertel.
Luego, se adentró en el reparo de la parte demandante,
relativo al reconocimiento de los intereses moratorios,
previstos en el artículo 141 de la Ley 100 de 1993, y acotó
que, estos no eran procedentes, por cuanto al momento en
que la demandante deprecó la pensión de vejez a
Colpensiones, no cumplía los requisitos para acceder a ella,
dado que no contaba con el número de semanas exigidas,
debido a la omisión de pago del empleador durante los
tiempos servidos, motivo por el cual no existía en cabeza de
dicha entidad obligación alguna de reconocimiento pensional
y, por ende, tampoco se configuraba la mora alegada.
Finalmente, en lo que concierne a la imposición de
costas a Colpensiones en primera instancia, afirmó que le
asistía la razón a la apelante, por cuanto existía una razón
válida para que la entidad hubiese negado la pensión a través
del acto administrativo que reposaba de folio 32 a 34 del
expediente, razón por la cual dispuso la revocatoria parcial
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del ordinal décimo de la sentencia apelada, para en su lugar,
absolver a Colpensiones de las costas procesales impuestas.
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por la demandada Eudenis Casas Bertel,
concedido por el Tribunal y admitido por la Corte, se procede
a resolver.
[Link] DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende la recurrente, que la Corte case parcialmente
la sentencia fustigada, en cuanto la condenó a pagar el valor
del cálculo actuarial correspondiente a las cotizaciones en
pensión de la demandante, comprendidas entre el 2 de abril
de 1976 y el 31 de enero de 1994, para que, en sede de
instancia, revoque la decisión de primer grado en lo atinente
a esta condena y, en su lugar, la absuelva de las pretensiones
de la demanda.
Con tal propósito formula tres cargos, por la causal
primera de casación, frente a los que presenta réplica la
demandante y Colpensiones. La Corte resolverá de manera
conjunta el primero y el segundo, en tanto se dirigen por la
vía directa y se complementan entre sí, y luego el tercero, que
se encausa por la senda de los hechos.
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VI. CARGO PRIMERO
Acusa la sentencia del Tribunal por la vía directa en la
modalidad de aplicación indebida del artículo 1° del Acto
Legislativo 59 de 1957, lo que llevó la aplicación indebida de
los artículos 67 del CST y 12 del Acuerdo 049 de 1990,
aprobado por el Decreto 758 del mismo año, en relación con
los artículos 2, 9 y 14 de la Ley 86 de 1988.
Para demostrar el cargo, aludió de manera somera a las
consideraciones que el sentenciador de segundo grado hizo
en torno al pago del cálculo actuarial de los aportes causados
entre el 2 de abril de 1976 y el 31 de enero de 1994, por haber
operado sustitución patronal, argumento que asegura, es
equivocado, en la medida en que desde la expedición del
Decreto Legislativo 59 de 1957, el objetivo fundamental y
primario del legislador, fue que existiera una entidad que
respondiera por las prestaciones sociales de los notarios,
registradores y sus empleados, como lo indica expresamente
la segunda consideración de dicha disposición, y se vierte en
su artículo 1°, al señalar que dichos servidores serían
afiliados forzosos a Cajanal.
Precisó, que con similar propósito la Ley 86 de 1988,
creó el Fondo de Previsión Social de Notariado y Registro -
Fonprenor, previendo que la afiliación de los empleados de
las notarías a Cajanal, quedaría automáticamente cancelada
desde cuando Fonprenor asumiera sus obligaciones como la
nueva entidad de previsión social.
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Radicación n.° 88692
Señaló, que lo anterior impone concluir, que el tiempo
servido por la demandante en el lapso ya referido, a efecto de
generar cualquier prestación social, estaba a cargo única y
exclusivamente de aquellas cajas previsionales; de manera
que, en caso de que los aportes que pasan de una a otra
entidad sean insuficientes o inexistentes, quedan a cargo del
Tesoro Nacional, de conformidad con lo previsto en el inciso
2° del artículo 9 de la Ley 86 de 1988.
Adujó, que esa conclusión, en casos similares, ha sido
avalada por esta Corte, como ocurrió en procesos
adelantados en contra del ISS, en los cuales ha resultado
condenado al pago de pensiones de jubilación, obligándolo a
reconocer tiempos de servicio de trabajadores particulares
que no fueron afiliados por sus empleadores, pero cuyas
certificaciones laborales fueron acreditadas, como ocurrió en
la CSJ SL1981-2020.
Agregó, que uno de los elementos esenciales para que
se configure la sustitución de empleadores, es la identidad
de establecimiento, pero una notaría no es una persona
jurídica ni una empresa propiamente dicha, pues no tiene
absoluta libertad para celebrar toda clase de contratos, y en
esa medida, no puede contraer derechos ni obligaciones.
En atención a lo anterior, la relación sustancial laboral
se da entre el notario y el empleado a quien aquel contrate
para que le colabore en el ejercicio de la función notarial, la
que corresponde a una función pública que el gobierno
permite sea prestada por particulares bajo las condiciones
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Radicación n.° 88692
fijadas por este, el que dispone los costos y aranceles que
deben ser sufragados por la prestación del servicio, así como
el destino de sus ingresos, conforme lo señala la Ley 6ª de
1992 y Ley 363 de 2016.
Argumentó, que dentro de la figura de la sustitución de
patronos, es elemental decir que entre el nuevo y el antiguo,
se celebran conversaciones para concretar el traspaso del
establecimiento, los mecanismos de pago y otros elementos
que son comunes a esa clase de transacciones, lo que no se
da en el caso del antiguo y nuevo notario, pues el último no
compra la notaría y el primero no la traspasa a ningún título,
pues el reemplazante entra a desempeñar sus funciones
como consecuencia de un nombramiento que le hace el
gobierno, en virtud de haber superado un concurso de
méritos, lo que impide que sea aplicado el artículo 67 del
CST.
Aclaró, que la imposibilidad de declarar la existencia de
una sustitución de empleadores, en manera alguna da lugar
a que se sostenga que los empleados que prestaron servicio
a un notario quedan desprotegidos, como quiera que el inciso
2° del artículo 9 de la Ley 86 de 1988, previno que, cuando
los aportes realizados a Cajanal y trasladados a Fonprenor
sean insuficientes, y en el peor de los casos, inexistentes, la
obligación de cubrir el déficit queda a cargo del Tesoro
Nacional.
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Radicación n.° 88692
VII. LA RÉPLICA
La demandante se opuso a la prosperidad del cargo, por
cuanto, si bien es cierto que el Decreto 59 de 1957, estableció
la obligatoriedad de cotizaciones a Cajanal por parte de los
notarios y sus empleados, no puede pasarse por alto que
dicha entidad previsional manifestó no poseer archivos
históricos que le permitieran certificar la fecha de afiliación,
ni el tiempo ni el valor cotizado en pensiones con anterioridad
al 1° de abril de 1994, en razón a que los aportes se
liquidaban en forma global por los notarios, sin individualizar
cada afiliado.
Situación que estimó, no podría desfavorecer a la
trabajadora, en tanto su derecho a la pensión debe
preservarse por encima de cualquier consideración de orden
administrativa; ello unido a que para la fecha en la que la
recurrente entró a ejercer como Notaria Segunda del Círculo
de Cartagena, se generó la figura de la sustitución patronal,
en los términos previstos por el artículo 67 del CST y, por
ello, le asistía la obligación de constatar con el notario
anterior, que sus aportes se encontraban al día y que se
habían efectuado en debida forma el pago.
Por su parte, Colpensiones presentó réplica conjunta a
los cargos, manifestando que, en el caso en que por omisión
el empleador no hubiera afiliado a sus trabajadores a partir
de la fecha de entrada en vigor del Sistema General de
Pensiones, o con anterioridad a dicha calenda no hubieren
cumplido con la obligación de afiliarlos o de cotizar estando
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Radicación n.° 88692
obligado a hacerlo, el cómputo para pensión del tiempo
transcurrido entre la primera data y aquella de la afiliación,
solo era procedente una vez se entregue la reserva actuarial
o el título pensional correspondiente, en los términos
dispuestos por el Decreto 1887 de 1994.
VIII. CARGO SEGUNDO
Acusó la sentencia de segundo grado por la vía directa
en la modalidad de aplicación indebida de los artículos 2° del
Decreto 433 de 1971; 1° del Decreto 59 de 1957; 10 de la Ley
1 de 1962; 1° y 9 de la Ley 86 de 1988; 3, 4, 17 y 46 del
Decreto 2894 de 1991; 67 del CST; 1°, 8 y 13 del Decreto
1668 de 1997; 1° y 14 del Decreto 2196 de 2009; 1°, 3 y 106
del Decreto 4269 de 2011; 116, 117, 118, 119, 120, 198
ordinal 4°, 206, 209 y 212 del Decreto 960 de 1970; 2 del
Decreto 433 de 1971; 2 y 5 del Decreto 2633 de 1994; 17 de
la Ley 6ª de 1945, que condujo a la aplicación indebida de
los artículos 13, 33, 36 y 288 de la Ley 100 de 1993, en
relación con el artículo “12 del Decreto 758 de 1990” y 17 del
Decreto 3798 de 2003.
En sustento, afirmó la censura, que el cargo apunta a
desvirtuar las conclusiones principales de la sentencia
consistentes en: i) que al posesionarse Eudenis Casas Bertel
como Notaria Segunda de Cartagena, lo que operó fue el
fenómeno de la sustitución patronal consagrado en el
artículo 67 del CST; ii) que la demandante fue afiliada forzosa
de Cajanal desde el «3» (sic) de abril de 1976 hasta el «1 de
abril de 1994» (sic); iii) que no existen archivos en la UGPP
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sobre los tiempos laborados por la demandante entre el «3 de
abril de 1976 y el 1 de abril de 1994», y que por tal razón,
para preservar su derecho a la pensión, era necesario
imputarle la obligación de pagar el cálculo actuarial a
Eudenis Casas Bertel, como Notaria Segunda del Círculo
Notarial de Cartagena, en su condición de sustituta patronal.
En atención a la delimitación que antecede, reiteró lo
expuesto en el cargo anterior, esto es, que a pesar de que las
notarías no son personas jurídicas ni tampoco
establecimientos de comercio destinados a desarrollar un
negocio, ni el notario puede ser definido como empresario,
dado que la fe pública es una función pública, el juez de la
alzada concluyó con base en la sentencia CC T-927-2010,
que el fenómeno ocurrido al posesionarse la notaria
corresponde a una sustitución patronal, lo que constituye un
grave error de apreciación, en tanto se partió del supuesto de
que la notaría es una persona jurídica.
Indicó, que la sentencia confutada parte del falso
supuesto de que los empleados del notario no solo son
contratados para cumplir funciones notariales, cuando en
verdad, al tenor del artículo 56 del CST, en su condición de
empleados particulares, están sometidos a las órdenes que
este les impartan, con el solo límite de su licitud y moralidad,
por no tratarse de empleados públicos con funciones
definidas en la ley; de manera, que no era dable sin prueba
eficiente, equiparar las labores de un empleado del antiguo
notario a las labores desarrolladas por la misma persona en
su vínculo con el nuevo, al considerar que solo trabaja en
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Radicación n.° 88692
una labor destinada a colaborar en el cumplimiento de la
función notarial.
Sostuvo, que jurídicamente hablando y en estricto
sentido, el notario no requiere de los servicios de ningún
empleado para el desarrollo de su encargo, en tanto es este
el que de manera autónoma e individual ejerce la fe notarial,
cuyas funciones están contenidas en el Decreto 960 de 1970,
por lo que está dentro de su discrecionalidad contratar los
empleados que a bien tenga para el desarrollo de su función,
pues la posibilidad de que se produzca el fenómeno de la
sustitución patronal es inviable, en tanto significaría limitar
su autonomía al imponerle empleados desconocidos que
podría considerar innecesarios para el desenvolvimiento de
su función.
Enfatizó, en que la obligación de pagar las cotizaciones
de la demandante, se inició para Eudenis Casas el 6 de julio
de 1994, momento en el que tomó posesión, no antes; de
manera que no hubo transmisión del cargo, menos cuando
los periodos de los notarios son autónomos y sus
obligaciones con terceros mal pueden ser endosadas al
notario entrante, precisamente, porque la designación de un
nuevo notario es ajena a la intervención y voluntad del
notario saliente, pues la relación entre estos se circunscribe
a la entrega del protocolo y de los libros complementarios al
tenor de los artículos 117 a 120 del Decreto 960 de 1970, a
efectos de preservar el archivo, que en últimas, es un bien de
la Nación.
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Radicación n.° 88692
Adujo, que para el «3» de abril de 1976, cuando se
vinculó la demandante a la notaría, estaba vigente el Decreto
433 de 1971, que reorganizó el ISS, el que en su artículo 2°
señaló como afiliados obligatorios: «a) Los trabajadores nacionales
y extranjeros que en virtud de un contrato de trabajo o aprendizaje
presten sus servicios a patrones de carácter particular siempre que no
sean expresamente excluidos por la ley» y, en los términos del
artículo 1° del Decreto 59 de 1957, se previó que, a partir del
1° de julio de dicha anualidad, «los notarios y registradores y sus
subalternos de carácter permanente, serán afiliados forzosos de la Caja
Nacional de previsión», la que sería la responsable del
reconocimiento de las prestaciones sociales y derechos de
estos funcionarios, «de tal fecha en adelante»; lo que se
ratificó mediante los artículos 10 de la Ley 1ª de 1962 y 9 de
la Ley 86 de 1988.
Destacó que las normas antes referidas son especiales,
como quiera que regulan la situación de una específica clase
de empleados, de manera que deben ser preferidas para su
aplicación al tenor de lo dispuesto en el artículo 5 de la Ley
57 de 1887, que subrogó el artículo 10 del Código Civil, y por
ello, durante el tiempo transcurrido entre el 2 de abril de
1976 y el 1° de abril de 1994, la demandante en su condición
de empleada de un notario, era afiliada forzosa a Cajanal, y
continuó siéndolo hasta el 1 de abril de 1994, cuando se
convirtió por cuenta de los artículos 3 y 4 del Decreto 2894
de 1991, que reglamentó la Ley 86 de 1988, en afiliada
obligatoria de Fonprenor.
Argumentó, que la violación de las normas
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Radicación n.° 88692
mencionadas es ostensible por parte del ad quem, y es lo que
le llevó a señalar, que la calidad de trabajadores particulares
de los empleados del notario determinaba su régimen de
afiliación a Colpensiones, basándose en que las normas
generales que reglamentaron el régimen de esa vinculación,
cuando era completamente inoponible a las normas
especiales que reglaron su afiliación a Cajanal hasta 1994.
Por otro lado, indicó que aquella entidad tenía la
obligación de pagar las prestaciones sociales de sus afiliados,
tal como fue plasmado en las normas que determinaron como
asegurados forzosos a los empleados de los notarios, razón
por la cual, estimó que se equivocó el Tribunal al transferirle
ilegalmente esa obligación a Eudenis Casas Bertel, en su
condición de última Notaria Segunda del Círculo de
Cartagena, para quien prestó sus servicios la demandante.
Lo anterior, al tenor de lo previsto en el artículo 9 de la
Ley 86 de 1988 y de los artículos 1° del Decreto 59 de 1988
y 10 de la Ley 1ª de 1962, más cuando aquella entidad era la
depositaria del archivo de los tiempos laborados por la
demandante, al servicio de los diferentes notarios de la
Notaría Segunda del Círculo de Cartagena, entre abril de
1976 y hasta 1° de abril de 1994, momento en el que
Fronprenor asumió totalmente sus funciones.
Resaltó, que en la medida en que la pensión de
jubilación que consagra el artículo 17 de la Ley 6ª de 1945,
se refiere a tiempos de servicios y no a aportes, el artículo 9
de la Ley 86 de 1988, debe ser interpretado en el sentido de
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Radicación n.° 88692
que se han de reconocer los tiempos de servicios, para que
así, la última norma en cita tenga un efecto eficaz a favor del
empleado, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 53 de la
CP.
Insistió en que la obligación que se derivó para Cajanal,
hoy asumida por la UGPP, fue la de reconocer la parte
proporcional de la pensión derivada del tiempo laborado por
cada afiliado, de conformidad con lo establecido en el artículo
3 del Decreto 4269 de 2011, donde se le ordenó a la aludida
caja previsional, poner a disposición de la UGPP las bases de
datos, los aplicativos y la información completa y necesaria
para cumplir sus funciones, entre ellas, el reconocimiento
proporcional de las pensiones.
Por lo anterior, concluyó que, no hay excusa para que
la UGPP no tengan la información correspondiente, y
relevada su obligación de reconocer, liquidar y pagar las
pensiones proporcionales que adeuda por tiempos laborados
por sus afiliados forzosos.
IX. LA RÉPLICA
La promotora de la contienda se opone a la prosperidad
de la acusación, para lo cual indicó, que en el caso en
concreto operó la sustitución patronal, en consideración a
que tal y como se demostró, la actora se desempeñó como
protocolista nivel I, cargo que se encuentra inescindible e
íntimamente ligado al ejercicio de la función que desarrolla
la demandada y, sin la cual, difícilmente podría ejecutar
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eficazmente su labor, pues se trata ni más ni menos que de
ejercer funciones tales como: la revisión de títulos de
escritura, certificados de tradición y libertad, elaborar
escrituras públicas, minutas y demás documentos públicos
y privados.
Agregó, que su vinculación al servicio de la Notaría
Segunda del Círculo de Cartagena, no lo fue para el
cumplimiento de cualquier servicio personal de su
empleador, sino para la realización de tareas que componen
y guardan relación directa con la función notarial.
Reprodujo un aparte de la instrucción administrativa 3
de 2008, expedida por la Superintendencia de Notariado y
Registro, para destacar, que de conformidad con su texto, si
el nuevo notario recibe la notaría sin la observancia de los
requerimientos y obligaciones propias de la sustitución
patronal, debe responder por lo que hizo o dejó de hacer el
notario anterior, particularmente en materia de aportes a
pensiones de sus trabajadores, en virtud de la
responsabilidad solidaria a que se refiere el artículo 69 del
CST.
Indicó, que lo contrario representaría cercenarle el
derecho a su pensión de vejez, muy a pesar de cumplir y
acreditar sobradamente los requisitos de edad, semanas de
cotización o tiempo de servicios para acceder a ella, bien sea
porque los notarios anteriores no cotizaron, o habiéndolo
hecho, lo hicieron indebidamente, esto es, donde no debían.
Pero, principalmente, porque su última empleadora no se
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Radicación n.° 88692
percató de la irregularidad que bien pudo subsanar con él o
los notarios anteriores, al momento en que se posesionó en
su cargo.
X. CONSIDERACIONES
En consideración a las materias que son objeto de
reparo, la Sala estima necesario en forma preliminar,
efectuar un recuento en torno a la naturaleza jurídica de los
empleados de los notarios y la normatividad que les resulta
aplicable, así como de las notarías como tal, para una vez
dilucidado lo anterior, establecer si el sentenciador de
segundo grado se equivocó al declarar la sustitución de
empleadores y, en virtud de ello, ordenar a la recurrente, en
calidad de última empleadora, el reconocimiento del cálculo
actuarial de los aportes causados a favor de la demandante,
en el periodo comprendido entre el 2 de abril de 1976 y el 31
de enero de 1994.
Lo anterior, al margen de que la actora fuera afiliada
forzosa a Cajanal, en la medida que dicha entidad reportó no
contar con registro sobre tal acto ni sobre el correspondiente
pago de aportes.
i) Del régimen laboral aplicable a los trabajadores de
las notarías.
En lo que respecta al tema, es preciso destacar que
desde la expedición de la Ley 6ª de 1945, se estableció, en su
artículo 27 que: “No son empleados públicos sino empleados
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Radicación n.° 88692
particulares los de los Notarios y Registradores de Instrumentos
Públicos; éstos responderán de las prestaciones que se causen durante
sus períodos respectivos, y deberán cancelarlas, inclusive la cesantía, al
dejar el cargo. Para garantizar el pago de estas prestaciones, darán
caución suficiente al posesionarse.”
Por su parte, en los artículos 99 y 100 del CST,
derogados por el Decreto 59 de 1957, se indicó:
ARTÍCULO 99. Hay contrato de trabajo entre los trabajadores de
las Notarías Públicas y Oficinas de Registro de Instrumentos
Públicos y Privados y los Notarios y registradores. Estos
trabajadores se consideran como particulares.
ARTÍCULO 100. RESPONSABILIDAD DE LOS NOTARIOS Y
REGISTRADORES. 1. Los Notarios y Registradores responden de
las prestaciones sociales que se causen dentro de sus periodos
respectivos y deben pagarlas completamente al dejar sus cargos.
2. Antes de posesionarse, los Notarios y Registradores deben de
constituir caución, para garantizar el pago de las prestaciones
sociales de sus trabajadores, ante el funcionario que deba darles
posesión y en la cuantía que éste fije.
A su turno el Decreto Legislativo 059 de 1957, por el
cual se dispuso la afiliación de los notarios y registradores y
sus empleados a la Caja Nacional de Previsión Social, a fin
de que existiera una entidad que respondiera por las
prestaciones sociales de estos, previó en sus artículos 1 a 3,
que:
Artículo Primero. A partir del 1º de julio del año en curso, los
Notarios y Registradores y sus subalternos de carácter
permanente, serán afiliados forzosos a la Caja Nacional de
Previsión.
Dicha Caja responderá por las prestaciones sociales y derechos de
estos funcionarios de tal fecha en adelante.
Artículo Segundo. Los Notarios y Registradores procederán a
liquidar, definitivamente, las prestaciones sociales a que tengan
derecho sus empleados, en treinta de junio del año en curso.
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Radicación n.° 88692
Artículo Tercero. A los empleados subalternos de carácter
permanente de las Notarías y Oficinas de Registro se les
liquidarán las cuotas de afiliación y los aportes mensuales para la
Caja Nacional de Previsión con base en las nóminas aprobadas
por el Ministerio de Justicia.
Para los Notarios y los Registradores la base será el promedio
mensual de las entradas líquidas del año inmediatamente
anterior.
El promedio lo deducirá el Ministerio de Justicia de las cuentas que
les remiten los Notarios y los Registradores y lo comunicará a la
Caja en el mes de enero de cada año.
Posteriormente la Ley 1ª de 1962 «por la cual se fijan
derechos notariales y se dictan otras disposiciones», en sus
artículos 10, 11 y 12, ordenó:
Artículo 10. […] Tanto los Notarios y Registradores como sus
respectivos empleados serán afiliados forzosos a la Caja Nacional
de Previsión Social, y gozarán de todas las prestaciones que dicha
entidad tienen [sic] establecidas y de las que en el futuro se
establezcan.
Artículo 11. Los empleados de las Notarías y Oficinas de
Registro, además de las prestaciones que reciban de la Caja
Nacional de Previsión, tendrán derecho a prima de navidad, a
quince (15) días hábiles de vacaciones remuneradas por cada año
completo de servicios, y a los subsidios establecidos o que se
establezcan para los empleados particulares.
Artículo 12. El pago de los salarios de los empleados subalternos
y la dotación y sostenimiento de las respectivas oficinas de
Notarios y Registradores se hará por tales funcionarios tomándolo
de los recaudos que perciban del público por concepto de los
derechos autorizados por la Ley.
De las anteriores disposiciones legales se desprende,
que la vinculación de los trabajadores de los notarios era de
naturaleza privada, lo cual si bien varió temporalmente con
la expedición del Decreto Ley 2163 de 1970, mediante el cual
se oficializó el servicio de notariado, pues en su artículo 16
les atribuyó la calidad de empleados públicos, al señalar que:
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Radicación n.° 88692
«Los subalternos de las notarías son empleados públicos y
serán designados por los respectivos notarios», se tiene que
esa categoría, solo se mantuvo hasta el 11 de diciembre de
1973, en razón a la expedición de la Ley 29 de dicha
anualidad, cuando se derogó el referido decreto.
De otra parte, el Decreto 27 de 1974, frente al régimen
salarial y prestacional de aquellos servidores, estableció lo
siguiente.
Artículo 19. Los empleos que creen bajo su responsabilidad los
Notarios y que requiera el eficaz funcionamiento de las Oficinas a
su cargo, serán remunerados por ellos, con sujeción a las leyes
laborales y consultando los principios de justicia y de equidad.
La Superintendencia de Notariado y Registro velará por el
cumplimiento de lo aquí dispuesto e intervendrá en los casos
necesarios para asegurarle- al trabajador la justa protección a que
tiene derecho.
Artículo 20. Los Notarios deberán afiliar a sus empleados a las
entidades de seguridad o previsión social que determinen las
leyes, y en el evento de no cumplir con este mandato, serán de su
cargo las prestaciones respectivas, sin perjuicio de las sanciones
disciplinarias a que haya lugar.
Artículo 21. Dentro de los primeros quince (15) días del cada mes,
los Notarios deberán remitir a la Superintendencia de Notariado y
Registro, al Fondo Nacional del Notariado, al Colegio de Notarios y
a las entidades de seguridad o previsión social, los recaudos,
aportes, y cuotas, según el caso, correspondientes al mes
inmediatamente anterior. La demora en la remisión o el
incumplimiento de esta obligación dentro del mes los hará
acreedores, a las sanciones disciplinarias a que haya lugar.
Artículo 22. Para los efectos del parágrafo único del artículo 14
de la Ley 29 de 1973, dentro del mismo término a que se refiere el
artículo anterior, los Notarios enviarán a la Superintendencia de
Notariado y Registro certificados suyos sobre los siguientes
hechos:
a) Número de escrituras autorizadas por ellos en el mes
inmediatamente anterior;
b) El cumplimiento de sus obligaciones para con la
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Radicación n.° 88692
Superintendencia de Notariado y Registro, el Fondo Nacional del
Notariado, el Colegio de Notarios, las entidades de seguridad o
provisión social, sus empleados subalternos y las demás que les
impongan las leyes.
[…]
Ahora, se tiene que a través de la Ley 86 de 1988, se
dispuso la creación del Fondo de Previsión Social de
Notariado y Registro (Fonprenor), pero lo cierto, es que
Cajanal continuó prestando los servicios y pagando las
prestaciones de los notarios y sus empleados, pese a que,
dentro de las funciones del nuevo fondo previsional, se le
asignó atender aquellos beneficios sociales, respecto de los
empleados de la Superintendencia de Notariado y Registro,
los notarios y los empleados de las notarías.
Beneficios que se financiarían con los aportes por
concepto de cuotas patronales que debían hacer los notarios
que tuviesen empleados a su servicio y que correspondía al
cinco por ciento (5%) de sus ingresos líquidos mensuales, así
como por el valor de las cuotas de afiliación, equivalente a la
tercera parte de la primera asignación básica mensual de
cada afiliado y a la tercera parte de cada nuevo incremento
(artículo 7° literales e. y d.).
Lo anterior, por cuanto aquella función quedó
supeditada a la expedición y aprobación de los estatutos,
planta de personal y presupuesto del fondo, lo que solo
ocurrió en calenda posterior, esto es, el 31 de enero de 1994,
momento a partir del cual, los notarios y sus empleados,
pasaron a cotizar a Fonprenor, el cual, desde entonces,
recibió los aportes por concepto de pensiones hasta el 30 de
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Radicación n.° 88692
noviembre de 1997, según lo dispuesto en el Decreto Ley
1668 y el Reglamentario 1986 de 1997, que ordenó su
liquidación.
Conforme a lo anterior, se tiene que los empleados de
las notarías, a excepción del lapso comprendido entre el 9 de
noviembre de 1970 y el 28 de diciembre de 1973, en el que
estuvo vigente el Decreto 2163 de 1970, siempre habían sido
considerados trabajadores particulares, contratados
directamente por el notario, al que le correspondía el
reconocimiento y pago de las obligaciones laborales, con los
recursos que percibiera de los usuarios por concepto de
derechos notariales.
En esta misma dirección, ya la Corte Suprema (CSJ SL,
5 abr. 2001, rad. 13943) al igual la Corte Constitucional, se han
pronunciado. Entre otras, en la sentencia CC T-927-2010, en
la que textualmente señaló:
3. Régimen laboral de los empleados de las notarías. Sustitución
patronal.
La función notarial es un servicio público que consiste en declarar
la autenticidad de las manifestaciones que son emitidas ante el
notario y dar fe de los hechos que ha podido percibir en ejercicio
de su cargo. Esta ha sido considerada una función pública por la
trascendencia que tiene para el buen funcionamiento del Estado,
y porque se desarrolla con fundamento en prerrogativas estatales.
No obstante, se trata de un servicio que es prestado por
particulares bajo la figura de la descentralización por
colaboración.
Respecto del régimen laboral de quienes trabajan en una notaría
en cumplimiento de dicha función, el artículo 131 de la
Constitución establece que:
“Compete a la ley la reglamentación del servicio público que
prestan los notarios y registradores, la definición del régimen
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Radicación n.° 88692
laboral para sus empleados y lo relativo a los aportes como
tributación especial de las notarías, con destino a la
administración de justicia.
El nombramiento de los notarios en propiedad se hará mediante
concurso (…)” (Subrayado fuera del texto).
De esta forma, la Carta ha consagrado una potestad expresa en
cabeza del legislador para regular el régimen laboral de los
notarios y de los empleados al servicio de estos. Lo único
establecido directamente por el constituyente es que el mecanismo
de provisión de los notarios en propiedad es el concurso público de
méritos. Sin embargo, en los aspectos del régimen laboral que el
legislador no ha definido mediante leyes cuyo objeto exclusivo sea
las notarías, no puede afirmarse que exista un vacío de regulación
o que los notarios gocen de absoluta discrecionalidad. En estos
casos deben aplicarse las normas generales que regulan las
relaciones de derecho individual y colectivo, las cuales
están consagradas en la Constitución, especialmente en el
artículo 53, y en el Código Sustantivo de Trabajo, toda vez
que quienes laboran en una notaría son empleados
particulares.
Tres disposiciones legislativas se refieren específicamente a los
empleados de las notarías. De un lado, la Ley 29 de 1973, por la
cual se crea el Fondo Nacional de Notariado, la cual indica que:
[…]
De otro lado, el Decreto 2148 de 1983, por el cual se reglamenta el
Decreto ley 960 de 1970, Estatuto del Notariado; el Decreto Ley
2163 de 1973 “por la cual se oficializa el servicio de notariado”; y
la Ley 29 de 1973 “por la cual se crea el Fondo Nacional del
Notariado”, que en su artículo 118 reza:
“Bajo su responsabilidad el notario podrá crear los empleos que
requiera el eficaz funcionamiento de la oficina a su cargo, tendrá
especial cuidado en la selección de los empleados. Velará por su
capacitación y por el buen desempeño de sus funciones y cumplirá
las obligaciones que para con sus subalternos les señalan las
normas legales”.
Aunque la mención a los empleados de las notarías en estas
normas es expresa, de la simple lectura de su tenor literal se
desprende que ellas no regulan todo el régimen laboral ni crean un
tratamiento “especial” para estos, sino que se limitan a
reglamentar aspectos puntuales de su situación contractual. De
una parte, el objeto exclusivo del artículo 4 de la Ley 29 de 1973
es la fuente de recursos para el pago del salario y las prestaciones
sociales de los empleados de las notarías, que proviene de los
recursos obtenidos de los derechos notariales. En tanto que la
norma pertenece a una Ley que crea el Fondo Nacional del
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Notariado, la norma excluye expresamente la financiación
de las prestaciones de los trabajadores con los recursos de
dicho fondo.
Por otra parte, el artículo 3 de la Ley 29 de 1973 y el artículo 118
del Decreto 2148 de 1983 regulan lo concerniente a la composición
de la planta de personal de las notarías (número de cargos y
perfiles), así como el mecanismo de ingreso a estos cargos. De
acuerdo con estas reglas, es el notario quien puede
determinar el número de colaboradores que requiere y sus
perfiles, quedando la actuación del Estado restringida al
conocimiento posterior de la integración de las plantas de
trabajo para una eventual supervisión –en cabeza de la
Superintendencia de Notariado y Registro-. Lo anterior, no
es otra cosa que una aplicación expresa de la regla general
de las relaciones laborales particulares amparadas por la
autonomía de la voluntad y la libertad de empresa (Art. 333
C.N), de acuerdo con la cual los empleadores particulares son
libres de establecer la extensión y composición de sus plantas de
trabajo, teniendo como únicos límites los señalados por las normas
de orden público contenidas en el Código Sustantivo del Trabajo.
Dado que las disposiciones mencionadas se limitan a señalar
quién es el empleador directo de los que trabajan en la notaría, el
número de cargos que pueden existir en ella, la forma de ingreso,
y los recursos con los cuales deben pagarse sus prestaciones, con
el propósito de diferenciar totalmente su régimen del que cobija a
los empleados del Estado, ninguna conclusión adicional puede
sacarse respecto de otros aspectos de la relación entre el notario y
sus empleados, tales como el tipo de contrato o las causas de
terminación del mismo. En otras palabras, la interpretación
restrictiva que se impone respecto de las normas especiales
descritas impide que en el actual estado de la legislación quepa
considerar que los empleados de las notarías tienen un completo
régimen de carácter excepcional y exclusivo. (Negrillas fuera de
texto)
Tal lineamiento fue reiterado en providencia CC C-029
de 2019, en la que se precisó además, que la actividad
notarial es una expresión de descentralización por
colaboración, que se presenta en los casos en que el Estado
decide acudir al apoyo de los particulares para el desempeño
de algunas de sus funciones, bien porque aquella exige el
concurso de personas con una formación especializada o por
los costos y el esfuerzo organizativo que requiere el montaje
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de dicha estructura técnica para llevar a cabo la prestación
del servicio, en este caso del fedante.
Así las cosas, procede concluirse, que el notario no es
un empleado público sino que por delegación del Estado,
cumple funciones de fedante, como persona natural y, que
los empleados de las notarías, han sido considerados
trabajadores particulares, contratados directamente por el
aquel, bajo las reglas generales de las relaciones laborales
particulares, amparadas por la autonomía de la libertad y
voluntad de empresa, que tiene como único límite lo señalado
por las normas del Código Sustantivo del Trabajo; razón por
la cual, a éste le corresponde el reconocimiento y pago de las
obligaciones laborales, con los recursos que perciba de los
usuarios por concepto de derechos notariales.
Igualmente, es necesario precisar, que no obstante
haberse establecido la afiliación obligatoria de éstos a las
Cajas o Fondos Previsionales de Cajanal y posteriormente a
Fonprenor, para subrogar a aquellos funcionarios en el
reconocimiento y pago de prestaciones sociales y derechos
pensionales frente a sus servidores, el legislador también fue
claro en estipular, que ello solo tendría lugar, si se cumplía
por aquellos funcionarios con el deber de afiliación y pago de
los aportes estipulados por el Decreto Ley 059 de 1957 y la
Ley 86 de 1988, pues de lo contrario, continuarían siendo
responsables frente a aquellos beneficios (art. 20 D. 27 de
1974)
ii. De la sustitución de empleadores entre
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Radicación n.° 88692
notarios
Teniendo clara la naturaleza jurídica del notario y la de
sus trabajadores, la Sala procede a establecer, si el
sentenciador de segundo grado se equivocó al concluir, que
se reúnen los presupuestos para declarar la existencia de
una sustitución de empleadores, frente al fenómeno de relevo
de notarios en la Notaría Segunda del Círculo Notarial de
Cartagena, a efectos de imponer a la demandada Eudenis
Casas Bertel, como última empleadora de la actora, el pago
del cálculo actuarial, derivado de la denunciada falta de pago
de los aportes a pensión causados para el periodo
comprendido entre el 2 de abril de 1976 y el 31 de enero de
1994.
Para dilucidar el cuestionamiento, menester es acudir a
lo regulado por el artículo 67 del CST, el que en torno a la
figura jurídica referida dispone: “Se entiende por sustitución de
{empleadores} todo cambio de un {empleador} por otro, por cualquier
causa, siempre que subsista la identidad del establecimiento, es decir,
en cuanto éste no sufra variaciones esenciales en el giro de sus
actividades o negocios.”
Del canon normativo reproducido se advierte, que para
que se configure la sustitución de empleadores, deben
concurrir en principio dos requisitos, a saber: i) un cambio
de empleador por cualquier causa; ii) que subsista la
identidad del establecimiento.
Además, se tiene que la jurisprudencia ha establecido
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un tercer requisito, consistente en la continuidad en la
prestación del servicio por parte del trabajador, conforme lo
precisara en providencia CSJ SL4530-2020, reiterada
recientemente en la CSJ SL1399-2022, en la que expuso:
Nótese que el artículo 67 del Código Sustantivo del Trabajo define
la sustitución de empleadores como «todo cambio de un
{empleador} por otro, por cualquier causa, siempre que subsista la
identidad del establecimiento, es decir, en cuanto éste no sufra
variaciones esenciales en el giro de sus actividades o negocios».
Así, la sucesión de empresarios precisa de: (i) un cambio en la
titularidad de la organización productiva por cualquier causa,
como compraventa, arrendamiento o traspaso del negocio a
cualquier título, u operaciones de reorganización empresarial,
como las fusiones, adquisiciones, absorciones, liquidación con
traspaso de bienes, etc., en virtud de las cuales un empresario
subroga a otro en su posición empleadora, y (ii) la identidad de
establecimiento o subsistencia de la empresa, entendida como un
conjunto de medios organizados (personales, patrimoniales,
técnicos) para llevar a cabo una actividad económica (CSJ SL3001-
2020). Además, la jurisprudencia de la Sala Laboral ha
interpretado que para que opere la sustitución de empleadores
también se requiere (iii) «la continuidad en la prestación del
servicio» (CSJ SL4530-2020).
En el asunto objeto de análisis, se tiene que no existió
discusión, de que la actora prestó sus servicios personales a
favor de los notarios designados en la Notaría Segunda del
Círculo de Cartagena, en el periodo comprendido entre el 2
de abril de 1976 y el 31 de marzo de 2016, en el cargo de
protocolista, lapso en el que se produjo al menos un cambio
de empleador, ocurrido el 6 de mayo de 1994, con ocasión de
la posesión de la doctora Eudenis del Carmen Casas Bertel
en el cargo de Notaria.
En segundo lugar, se tiene que desde la Ley 1ª de 1962,
artículo 10, se determinó por el legislador, que “el pago de los
salarios de los empleados subalternos y la dotación y sostenimiento
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de las respectivas oficinas de notarios y registradores se hará
por tales funcionarios tomándolo de los recaudos que perciban
del público por concepto de los derechos autorizados por la ley"
(Negrillas fuera de texto), y conforme lo tiene sentado la
jurisprudencia de esta Corte (CSJ SL, 5 abr. 201, rad. 13943,
se ha determinado que, “La función pública notarial no puede
ejercerse donde lo determine el notario, pues ella está circunscrita a los
límites territoriales del respectivo círculo o notaría.”
Es decir, que la notaría es el ámbito físico en que tiene
lugar la actividad notarial, desde donde despacha el notario
y la sede donde se formalizan los actos y negocios jurídicos
de los que aquél da fe y testimonio, y, donde se guardan y
custodian documentos, registros, firmas y declaraciones.
Lo anterior significa, que para el cumplimiento de
aquella función delegada por el Estado a los notarios, de dar
fe pública, contrario a lo estimado por la censura, si se
requiere que se ejecute o desarrolle en una sede o
establecimiento, al cual se ha denominado notaría, que si
bien no goza de personería jurídica, requiere de ser dotado
de unos instrumentos y elementos físicos y digitales de
apoyo, de una infraestructura, una ubicación donde pueda
ser localizado, todo lo cual, está bajo la responsabilidad del
notario, ya que la ley no previó que estuviera a cargo del
Estado.
Por consiguiente, es evidente que bien puede darse
entre el notario saliente y el sucesor, que se celebren actos
de disposición sobre los bienes y contratos existentes sobre
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los mismos, como la cesión del contrato de arriendo del
inmueble dispuesto para la sede o despacho, la compraventa
de muebles y otros enseres.
Y, de otro lado, es claro que, para la materialización de
la gestión, el notario igualmente demanda ser apoyado por
un equipo humano apto, que aseguren el adecuado
desempeño y así brindar al Estado y los ciudadanos el
servicio de registro notarial de ciertos actos públicos.
Luego, valga la pena anotar, que al verificarse que la
notaría referida no ha sufrido variaciones esenciales en el
giro de sus actividades o negocios, sino por el contrario, ha
mantenido su identidad, la que continua incólume, al
confluir el cambió en su autoridad funcional y, en dicho
devenir permanecer vigente el contrato de trabajo en virtud
del cual venía prestando sus servicios la demandante, en
yerro alguno incurrió el fallador de la alzada al concluir, que
se estructuró la sustitución de empleadores.
Lo anterior, por cuanto, si bien en el cambio de
empleador en este asunto en particular, no surgió de la
existencia de un negocio jurídico, en ejecución del cual, como
lo aduce la recurrente, se hubiese acreditado que se concretó
el traspaso del establecimiento en el cual se ejerce la función
pública notarial y, que el relevo del antiguo notario por uno
nuevo no depende de un acuerdo de voluntades, sino que
tuvo lugar como consecuencia de un acto de un tercero, el
Estado, al materializar el Gobierno el nombramiento, por
haberse surtido y superado el correspondiente concurso de
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méritos, ello no impide la configuración de la sustitución de
empleadores, tal como lo rememoró esta Corte, en la
sentencia CSJ SL1399-2022, donde se afirmó:
[…] la operatividad de la sustitución de empleadores está
sustraída de la voluntad de las partes y su configuración
depende de la comprobación de unos elementos empíricos o
de la realidad» a saber, (i) el cambio de titularidad de la
empresa, establecimiento o entidad económica, por cualquier
causa, (ii) la subsistencia de la identidad del negocio y (iii) la
continuidad de la relación laboral o la prestación del servicio -no
del contrato de trabajo-. De modo que la sustitución de
empleadores no depende de declaraciones que las partes hagan
en acuerdos privados, de manipulaciones de las formas
contractuales o de si formalmente el contrato termina y se firma
uno nuevo, sino de que empíricamente se comprueben esos tres
elementos. (Negrillas fuera de texto)
Así las cosas, advierte la Sala, que a pesar de que el
cambio de empleador no se presenta como consecuencia de
un acuerdo expreso entre el antiguo y el nuevo notario, sino
que ocurre por el relevo del funcionario a cuyo cargo
corresponde ejercer la función pública notarial, ello en
manera alguna desdibuja la sustitución de empleadores al
tenor del artículo 67 del CST, pues de manera real y material
la actividad para la que fue contratada la trabajadora se
continuó ejecutando a pesar del nuevo nombramiento, y la
notaría como tal, se reitera, al margen de carecer de
personería jurídica y no catalogarse expresamente como un
establecimiento, sigue operando sin que se presente
variación alguna en el giro ordinario de sus actividades.
Ahora, aun cuando las atribuciones de las que han sido
investidos los notarios implican el sometimiento de estos al
régimen jurídico fijado por el legislador y apareja el control y
la vigilancia que ejerce el Estado, como consecuencia de la
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trascendental función pública que desempeñan, ello en
manera alguna los releva de sus obligaciones como
empleadores de aquellos trabajadores que vinculan para el
ejercicio de la labor notarial.
Sobre este tópico en particular, interesa acudir al
Concepto 1085 de la Sala de Consulta y Servicio Civil del
Consejo de Estado fechado 25 de febrero de 1998, en el que
se indicó:
En la Constitución de 1991 también se confiere a la ley “la
reglamentación del servicio público que prestan los notarios”, así
como la definición “del régimen laboral para sus empleados” (Art.
131), mientras, por otra parte, se asigna al Gobierno Nacional la
atribución consistente en crear, suprimir y fusionar los círculos de
notariado y registro y la determinación del número de notarías y
oficinas de registro.
[…]
Los notarios, conforme a esa vía constitucional, se encuentran
incorporados a aquella técnica de la administración pública
denominada descentralización por colaboración, a la que
pertenecen también las cámaras de comercio - aunque con otras
modalidades - en cuanto llevan el registro público mercantil y el
registro de proponentes.
Con ejercicio de competencia en determinados círculos notariales,
hoy en día su nombramiento en propiedad - por mandato de la
Carta Política de 1991 - deberá hacerse mediante concurso de
méritos, aunque son frecuentes los nombramientos en
provisionalidad, forma ésta que al generalizarse desvirtúa la
carrera; con fundamento en el resultado de dicho concurso serán
nominados, atendiendo a su categoría, por el Presidente de la
República y los gobernadores. Pero carecen de vínculo laboral con
el Estado, por cuanto están sometidos en la prestación permanente
del servicio a tarifas legales, con el producto de las cuales están
obligados a costearlo y mantenerlo, y a sufragar los salarios y
prestaciones sociales de sus empleados.
Sus especiales características apartan al notario de la noción
genérica de servidores públicos y, por ende, también del ámbito
correspondiente a los empleados públicos o funcionarios. Estos
últimos son términos utilizados por el legislador como sinónimos
desde la expedición del Código de Régimen Político y Municipal (ley
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Radicación n.° 88692
4ª. de 1913, Art. 5º.), en donde “empleado o funcionario es la
persona nombrada para ejercer un empleo y que ha tomado
posesión del mismo”. La sinonimia sólo se desvirtúa en la Rama
Judicial del poder público, en donde se distingue entre
funcionarios judiciales (magistrados, jueces y fiscales) y los
empleados judiciales, que son los colaboradores de aquéllos
(abogados auxiliares y asistentes, secretarios, relatores, oficiales
mayores, etcétera). También para el diccionario de la lengua
española, funcionario es “persona que desempeña un empleo
público”.
Los notarios tampoco son simples particulares que cumplen
funciones públicas. Las peculiaridades anotadas - y otras, como el
precepto sobre retiro forzoso, el régimen disciplinario de la ley 200
de 1995, aplicable también a los particulares que ejerzan
funciones públicas en forma permanente, y los horarios de servicio
- los sitúan en una condición sui generis en el régimen institucional
colombiano. Algunos de esos distintivos y el ejercicio de la función
notarial, que implica el de la fe pública, los convierte en
particulares investidos de potestades, que provienen del Estado y
están sujetos a normatividad que emana de la Constitución o de
la ley; además, como responsables de la oficina a su cargo, tienen
poder de mando sobre sus empleados, administran los dineros que
provienen de los usuarios y manejan libros y archivos que son
bienes de la Nación.
De tal suerte que, se reitera, en ninguna equivocación
incurrió el fallador de segundo grado, cuando encontró
acreditados los elementos para declarar la existencia de una
sustitución de empleadores, en virtud de la cual, a la
recurrente, como última empleadora, le corresponde asumir
las obligaciones que surjan a favor de la actora.
Pues a pesar de los argumentos planteados por
censura, en sede extraordinaria, desde ninguna perspectiva
resulta razonable concluir que los trabajadores de los
notarios se encuentran desligados de la institución en la que
ejercen su función, cuya continuidad, funcionamiento y giro
ordinario de sus actividades no depende del notario como
persona natural sino como particular investido de la
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autoridad requerida para el ejercicio de su función «de dar
fe», la que se funda en prerrogativas estatales bajo la figura
de la descentralización por colaboración.
iii. De la obligación de afiliación y pago de aportes
a favor de los trabajadores de los notarios a
partir del Decreto 059 de 1957.
Ahora, en lo que hace relación a la argumentación
planteada, según la cual, por el hecho de que los empleados
de los notarios fueron afiliados forzosos a Cajanal, es esta
entidad, hoy UGPP, a quien corresponde el pago de la cuota
parte correspondiente al periodo comprendido entre el 2 de
abril de 1976 y el 31 de enero de 1994, en tanto el legislador
a través de la expedición del Decreto 059 de 1957, dispuso
que la aludida Caja respondería por las prestaciones sociales
y derechos de estos funcionarios, para este preciso evento, la
pensión de jubilación, debe destacarse lo siguiente:
La aludida responsabilidad no surge del mandato legal
que hizo obligatoria su afiliación, sino que depende
necesariamente de la real y efectiva afiliación del trabajador
y el subsiguiente pago de aportes causados a su favor,
conforme a lo ordenado en los artículos 3 del Decreto
Legislativo 059 de 1957, 21 del Decreto Reglamentario 27 de
1974, 121 del Decreto Reglamentario 2148 de 1983 y 7° de
la Ley 86 de 1988.
Luego, en ningún yerro incurrió el fallador de segundo
grado en su decisión.
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En ese orden de ideas, los cargos primero y segundo no
prosperan.
XI. CARGO TERCERO
Acusa la sentencia por la vía indirecta en la modalidad
de aplicación indebida de los artículos “53 de la CP; 2 del Decreto
433 de 1971; 49 del Decreto 1950 de 1973; 1 del Decreto 59 de «195»
(sic); 1, 9 y 14 de la Ley 86 de 1988; 67 del CST; 3, 4 y 46 del Decreto
2894 de 1991; 1, 8 y 13 del Decreto 1668 de 1997; 1 y 14 del Decreto
2196 de 2009; 1, 3 y 106 del Decreto 4269 de 2011; 116, 117, 118, 119,
120, 198 ordinal 14, 206, 209 y 212 del Decreto 960 de 1970; 2 del
Decreto 433 de 1971; 2 y 5 del Decreto 2633 de 1994; 36 y 288 de la
Ley 100 de 1993; 12 del Decreto 758 de 1990 y 17 del Decreto 3798 de
2003.”
Enlistó como errores de hecho:
1) Dar por demostrado, sin estarlo, que la demandante no fue
afiliada a la Caja Nacional de Previsión – Cajanal-.
2) No dar por demostrado estándolo, que la demandante fue
afiliada a la Caja Nacional de Previsión – Cajanal- en el periodo
comprendido entre el 2 de abril de 1976 y el 21 (sic) de enero
de 1994.
Indicó, que los anteriores errores fueron el producto de
la falta de apreciación de los siguientes medios de prueba:
1. El documento de afiliación a Cajanal que obra a folio 120 del
expediente y,
2. El interrogatorio de parte de la demandante ENILSE
DECHAMPS ANAYA, que está en el CD correspondiente a la
práctica de pruebas que lo contiene.
Y por haber apreciado superficialmente la certificación
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expedida por la UGPP, en la que se precisa no haber
encontrado aportes pensionales en favor de la demandante y
no poseer los archivos históricos con los cuales se pudiera
certificar la afiliación de la actora, el tiempo y el valor
cotizado a pensiones, con anterioridad a 1° de abril de 1994.
Para demostrar el cargo, señaló que en torno a la
valoración del documento obrante a folios 117 y 118 del
expediente en el que la UGPP consignó que «no se encontraron
los aportes pensionales en favor de la demandante», pero el
Tribunal dedujo la inexistencia de la afiliación y reporte de
cotizaciones a Cajanal, error que se originó en no haber
evidenciado que a folio 120 del plenario militaba el certificado
médico de aptitud a nombre de la actora expedido por parte
del cuerpo médico de dicha entidad de previsión social,
fechado el 3 de abril de 1976 y, que, por ende, constituye
plena prueba de la afiliación de la demandante a esa entidad.
Agregó, que el ad quem, tampoco analizó el
interrogatorio de parte que absolvió la actora, quien al ser
interrogada sobre su vinculación a Cajanal «CONTESTÓ: “Esas
vinculaciones, y todo lo referente a pensiones se enviaban a Cajanal y
durante esos tiempos, […] estaba vinculada a Cajanal», y cuando fue
preguntada sobre quién atendía su salud manifestó: «que
Cajanal lo hacía», lo que a su juicio indica que, en efecto, era
afiliada a la dicha entidad.
Afirmó, que pese a que el sentenciador de segundo
grado fundó aquella afirmación en la certificación que
aparece a folios 117 y 118 del expediente, donde la UGPP
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aseguró que carecía de archivo histórico anterior al 1° de
octubre de 1994, ello resultaría contrario a la ley, en tanto la
manifestación de no contar con esos datos solo podía
atribuirse a una inexactitud consignada en la certificación, o
al incumplimiento de las normas legales que ordenaron la
entrega de los archivos y antecedentes correspondientes, que
con motivo de su liquidación le hizo Cajanal a la UGPP, lo
cual, constituiría un «hecho ilegal», que de manera alguna le
podía perjudicar.
Sostuvo, que sin importar en manos de quien reposan
los archivos, era aquella entidad y las que la sucedieron, las
obligadas a atender la obligación de pagar la pensión
proporcional derivada de los tiempos servidos entre el 2 de
abril de 1976 y el 31 de enero de 1994.
Indicó, que en esa medida, la apreciación ligera que hizo
el Colegiado de instancia respecto de este medio de
convicción, lo condujo a desconocer el hecho público de que
la UGPP sucedió a Cajanal en sus obligaciones pensionales
plenas o proporcionales, cuyas solicitudes de pago fueran
posteriores al 8 de noviembre de 2011, de conformidad con
lo dispuesto en el artículo 1° del Decreto 4269 de 2011 y, que
para realizar esa función tenía que poseer esos archivos, o
por lo menos, indicar en qué entidad reposaban.
Por lo expuesto, concluyó, que resulta ilegal y
desacertado condenar a la señora Casas Bertel, a pagar el
cálculo actuarial, pues ésta no solo estuvo afiliada a la
referida Caja desde su posesión, ocurrida el 2 de abril de
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1976, y hasta su desvinculación de ésta, el 3 de abril de
1994, cuando fue afiliada a Fonprenor, como aparece en la
historia laboral expedida por esta entidad, sino que era la
aludida entidad la obligada a cubrir la pensión proporcional,
que completara las contribuciones necesarias para que se le
reconociera la pensión a la demandante.
Añadió, que los empleados de las notarías eran afiliados
forzosos a la Caja Nacional de Previsión Social – Cajanal, la
cual, era la encargada de reconocerle las prestaciones
sociales, según los artículos 1° del Decreto Legislativo 59 de
1957; 10 de la Ley 1ª de 1962, y que de acuerdo con el
artículo 2° de la Ley 86 de 1988 pasó de Cajanal a Fonprenor.
Que en consecuencia, la primera debía liquidar y
trasladar esas prestaciones sociales a la segunda y, en el
evento de que los aportes de los empleados hubiesen sido
insuficientes para cancelar las prestaciones sociales, era el
Tesoro Nacional el responsable de cubrir el faltante y, en esa
medida, tal responsabilidad, no estaba ni está a cargo de la
notaría demandada.
XII. LA RÉPLICA
La actora señaló, que la afiliación a que alude la censora
no fue validada y/o reconocida por Cajanal, toda vez que no
aparecen reportadas afiliaciones ni cotizaciones, lo que
escapa a su competencia por tratarse de asuntos
administrativos entre el empleador y las Cajas o Fondos
Pensionales.
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Resaltó, que en tratándose del reclamo de una pensión
de vejez que legalmente le asiste por acreditar con suficiencia
los requisitos necesarios para ello, debe estar por encima y
prevalecer frente a cualquier acción, omisión, trámite o
irregularidad administrativa en las que hayan incurrido sus
antiguos empleadores, en especial el último.
Que al aquel tomar posesión de su cargo, ignoró que se
había generado una sustitución patronal y, por ende, omitió
una serie de obligaciones que le eran propias y, que en vista
de la naturaleza del derecho en cuestión, le corresponde
asumir con el único propósito de salvaguarda el derecho
pensional.
XIII. CONSIDERACIONES
Corresponde a la Sala dilucidar si el sentenciador,
desde la óptica fáctica, desconoció que en el caudal
probatorio existe prueba de la afiliación de la demandante a
aquella entidad previsional y, por ende, erró al imponerle a
la demandada Casas Bertel, el pago de un cálculo actuarial
a efectos del reconocimiento de la pensión de vejez, que,
según la censura, está en cabeza de hoy la UGPP.
De manera preliminar es preciso memorar, que tal y
como lo ha precisado esta Corporación, el error de hecho es
aquel que ocurre por un razonamiento equivocado del
juzgador en su actividad valorativa del caudal probatorio,
que lo lleva a encontrar probado lo que no está o a no dar por
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acreditado lo que sí aparece establecido en el expediente; ello
debido a la falta de apreciación o al análisis equivocado de
una prueba calificada, lo cual configura un desatino
ostensible que obliga al quebrantamiento de la decisión
acusada.
Así se dijo, entre otras, en la providencia CSJ SL, 8 feb.
2006, rad. 25738, en los siguientes términos:
El ‘error evidente, ostensible o manifiesto de hecho’ es aquel que
“se presenta, según el caso, cuando el sentenciador hace decir al
medio probatorio algo que ostensiblemente no indica o le niega la
evidencia que tiene, o cuando deja de apreciarlo, y por cualquiera
de esos medios da por demostrado un hecho sin estarlo, o no lo da
por demostrado estándolo, con incidencia de ese yerro en la ley
sustancial que de ese modo resulta infringida” […]
[…]
[…] no cabe duda a la Corte que aquél no incurrió en una errónea
apreciación del petitum de la demanda y, mucho menos, en un
yerro de valoración susceptible de ser calificado como manifiesto,
protuberante u ostensible, en los términos a que se refieren los
artículos 87 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad
Social, 60 del Decreto 528 de 1964 y 23 de la Ley 16 de 1968, en
la forma como fue modificado por el artículo 7º de la ley 16 de
1969, como para que pueda quebrar su fallo.
Precisado lo anterior, se tiene que con independencia de
la naturaleza jurídica de los trabajadores de las notarías y de
la responsabilidad que recae en cabeza de los notarios en su
condición de empleadores, la Sala no puede pasar por alto
que desde la expedición del Decreto Legislativo 059 de 1957,
se previó que tanto el notario como sus empleados fueran
afiliados forzosos de Cajanal, siendo en consecuencia
beneficiarios de las prestaciones sociales que esa entidad
reconocía a favor de aquellos, entre estas, las pensiones de
jubilación que se financiaban con los aportes mensuales
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Radicación n.° 88692
aprobados por el Ministerio de Justicia.
Por ello resultaba de vital trascendencia verificar con
detenimiento si esa obligación de afiliación estaba
demostrada.
Se observa que, al valorar el caudal probatorio, el
Tribunal adujo que no existía afiliación ni reporte de
cotización en dicha Caja previsional a favor de la actora, lo
que la censura alega no es cierto, en la medida que dicha
probanza emerge de las documentales e interrogatorio
denunciado.
Al analizar la Sala, la prueba denunciada como
erroneamente valorada y la dejada de analizar, se observa lo
siguiente.
1.- Comunicación de folios 117 y 118, ahora folios 22 y
23 del archivo digital «10. Contestacion Eudenis Casas pdf».
Se tiene que se trata de una comunicación expedida por
parte del Gerente Liquidador de Cajanal en respuesta a una
solicitud de información que le fuera remitida por Eudenis
del Carmen Casas Bertel, en su condición de Notaria
Segunda de Cartagena, la cual es del siguiente tenor:
ASUNTO: RESPUESTA A SOLICITUD DE INFORMACIÓN
SEMANAS COTIZADAS
RADICADO: CORRES – 120138 del 25 de abril de 2010
Respetada Doctora
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De manera atenta me permito dar respuesta a su solicitud,
relacionada con relación detallada del número de semanas
cotizadas de las personas relacionadas, según lo informado en el
oficio de la referencia.
Al respecto, nos permitimos informarle que revisada la base de
datos del Grupo Registro Nacional de Afiliados, actualizada al 18
de junio de 2010 NO se encontraron aportes en pensión a nombre
de:
CEDULA NOMBRES Y APELLIDOS
No.
[…]
45.420.373 ENILCE ISABEL DESCHAMP ANAYA
[…]
Es importante manifestarle que CAJANAL EICE en Liquidación no
posee archivos históricos que le permitan certificar la fecha de
afiliación, el tiempo ni el valor cotizado en pensiones con
anterioridad al 01 de abril de 1994, fecha en la cual entro (sic) en
vigencia la Ley 100 de 1993, en razón a que los aportes se
liquidaban en forma global por Entidad y no por cada afiliado.
Cualquier inquietud al respecto con gusto será atendida.
Cordialmente,
JAIRO DE JESÚS CORTÉS ARIAS
Gerente Liquidador
Del texto transcrito se establece, que fue errada la
apreciación del sentenciador, pues el hecho de que la entidad
dijera que no poseía archivos históricos que le permitieran
certificar la fecha de afiliación, el tiempo ni el valor cotizado
en pensiones a nombre de la demandante, no significaba que
hubiera informado que no existió afiliación de aquella, como
equivocadamente lo entendió el Tribunal.
Lo que dijo el gerente de Cajanal, fue que en fechas
anteriores a la entrada en vigor de la Ley 100 de 1993 «los
aportes se liquidaban en forma global por Entidad y no por
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cada afiliado», circunstancia que encuentra respaldo en las
normas que regían en esa época, conforme a las cuales la
afiliación forzosa de los empleados notariales surgió a partir
de 1° de julio de 1957, y de conformidad con el artículo 3 del
Decreto Legislativo 059 de 1957, los aportes de estos se
realizaban con base en las nóminas aprobadas por el
Ministerio de Justicia.
De tal manera que el sentenciador se equivocó al
apreciar el escrito antes referido e inferir de él la falta de
afiliación de la demandante a la mencionada Caja de
Previsión en el periodo comprendido entre el 2 de abril de
1976 y el 31 de enero de 1994.
2.- Documental del folio 120, ahora folio 26 del
expediente digital «[Link]».
Se observa que este fue expedido por el servicio médico
de la Caja Nacional de Previsión, y corresponde al siguiente
tenor:
CAJA NACIONAL DE PREVISION
SERVICIO MEDICO
Certificado de Aptitud
El servicio médico de la Caja Nacional de Previsión ha practicado
el correspondiente Examen de Admisión a Enilse Dechamps
Anaya C. de C. o T. de I. No. 561022015 de C/gena, enviado por
la Entidad o Ministerio de Justicia para desempeñar el cargo u
oficio de secretaria en C/gena y lo ha encontrado (APTO – NO
APTO).
El aspirante a que se refiere este certificado hizo SI o NO renuncia
a las prestaciones de acuerdo con la historia clínica respectiva:
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HISTORIA CLÍNICA DE ADMISIÓN No. 32911 de C/gena Bolívar.
Lugar y fecha C/gena abril 2 de /76
Firma del Médico Firma y sello
Conforme a lo transcrito se establece, que a la actora,
por remisión del Ministerio de Justicia, el 2 de abril de 1976,
se le realizó un examen médico de aptitud por parte del
servicio médico de la Caja Nacional de Previsión Social, para
desempeñarse en el cargo de secretaria, sin que se indique
nada más.
Luego, resulta claro que de aquel certificado nada
diferente había lugar a deducir, sino que se trataba de un
certificado médico de ingreso laboral, practicado a al
demandante, a solicitud del Ministerio del Trabajo, para
ocupar el cargo de secretaria, sin que exista información
precisa que corresponda a su vinculación laboral con la
entidad notarial para la cual se verificar prestó sus servicios,
precisamente a partir de la citada fecha.
Ahora, independiente que de este documento el
Tribunal hubiera inferido que la actora fue afiliada a Cajanal,
y derivar que aquella entidad la cubría para los riesgos de
vejez, no tendría una consecuencia distinta a la expuesta en
la sentencia, pues no puede olvidarse que son los pagos de
los aportes los que hacen efectiva la protección, aspecto este
que naturalmente no se puede deducir del mentado examen
de ingreso.
Por lo expuesto, el sentenciador no incurrió en el
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desatino que le fue enrostrado.
3.- Interrogatorio de parte de Enilse Dechamps Anaya
Frente a este medio de prueba advierte la Sala, que tal
y como lo señala la censura, de las respuestas rendidas por
la actora, emerge no solo que sí fue afiliada a Cajanal,
entidad que le prestaba los servicios de salud, y de la cual
recibió todo lo concerniente a pensiones.
Afirmaciones que analizadas en el contexto de la
respuesta suministrada por el Gerente Liquidador de dicha
Caja, que fuere transcrita con anterioridad, permiten
concluir que, ante la respuesta evasiva de la absolvente sobre
la fecha de la afiliación a tal entidad y demás aspectos
relevantes como el pago de aportes, era deber del juez de la
alzada indagar acerca de quién poseía los archivos históricos
que le permitieran establecer la información necesaria para
definir el asunto, y no proceder de manera automática a
condenar al empleador al pago del cálculo actuarial de los
aportes a pensión, causados para el periodo comprendido
entre el 2 de abril de 1976 y el 31 de enero de 1994, con lo
cual, es evidente que incurrió en el desatino fáctico
denunciado.
Dicho de otra manera, no podía el Tribunal condenar
por una supuesta falta de afiliación, fundada en la carencia
de archivos históricos por parte de la entonces Cajanal,
puesto que ello desconoce lo enseñado por esta Sala en
sentencia CSJ SL514-2020, en la que reiteró la decisión CSJ
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SL9766-2016, donde recordó que los jueces deben, en razón
a su investidura, «tener iniciativa en la averiguación de la verdad real,
para lo cual debe procurar, de oficio, acopiar los elementos de juicio
idóneos que le permitan eliminar las dudas fundadas que tenga en torno
a los supuestos fácticos del proceso, esclarecer espacios oscuros del
pleito y constatar la veracidad de los hechos sometidos a su
consideración».
Lo anterior, significó pasar por alto, el deber que tiene
toda entidad previsional de conservar la información laboral
indispensable para que un trabajador pueda reclamar los
derechos que le asisten, como lo destacó esta Corte en
providencia CSJ SL AL1198-2022, al memorar lo señalado
por la Corte Constitucional en la sentencia CC T-470-2019,
en la que indicó:
Ahora bien, la obligación de conservación de la información laboral
también se predica respecto de las entidades administradoras de
los fondos de pensiones, a quienes les corresponde un deber de
protección y diligencia. Ello con el objeto de que los datos
consignados sean completos y veraces, y reflejen el “verdadero
esfuerzo económico que realizó el potencial beneficiario de la
pensión en aras de la satisfacción de las condiciones legales para
acceder a ella”. Este Tribunal ha considerado que no es admisible
que esas entidades trasladen a sus afiliados las consecuencias
negativas del deficiente manejo de la información. Por ende, en
caso de que inexactitudes en la historia laboral, advertidas por la
entidad administradora de pensiones o por el propio afiliado, es
su deber “desplegar las actuaciones pertinentes que conduzcan a
la corrección de cualquier información errónea o inexacta, pues de
lo contrario se vulneraría el derecho al habeas data al negarle al
titular del derecho la posibilidad de que dichos datos sean
corregidos o complementados”.
La reconstrucción debe darse atendiendo el artículo 126 del
Código General del Proceso, que si bien se trata de una norma que
rige esa diligencia al interior de procesos judiciales puede ser
aplicada a la reconstrucción de expedientes ante autoridades
administrativas, según lo ha establecido esta Corporación en
diversas ocasiones. Así mismo, ha sostenido que cuando una
entidad encargada del reconocimiento de pensiones se niega a
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iniciar el procedimiento de reconstrucción o de corrección de la
historia laboral vulnera al mismo tiempo los derechos
fundamentales al habeas data, al debido proceso, al mínimo vital
y a la seguridad social, por cuanto la falta de verificación de la
realidad de las cotizaciones efectuadas tiene incidencia directa en
el reconocimiento de la pensión.
En este orden de ideas, estima la Sala que el juez plural
cometió los yerros fácticos endilgados y, por ende, el cargo es
fundado.
Sin costas en casación por cuanto la acusación salió
triunfante.
En armonía con lo anterior, para mejor proveer, se
dispondrá que, por la secretaría de la Sala, se libren los
siguientes oficios.
1.- A la UGPP a fin de que en el término de diez (10) días
hábiles, contados a partir del recibo de la respectiva
comunicación, remita a estar corporación certificación que
dé cuenta de la fecha de afiliación y aportes hechos por la
Notaría Segunda del Círculo de Cartagena, o de dicha oficina
notarial, durante el periodo comprendido entre el 2 de abril
de 1976 y el 31 de enero de 1994.
2.- A la Superintendencia de Notariado y Registro a fin
de que en el término de diez (10) días hábiles, contados a
partir del recibo de la respectiva comunicación, remita a esta
corporación los soportes que le fueron remitidos por los
notarios designados en la Notaria Segunda del Círculo
Notarial de Cartagena, en el periodo comprendido entre el 2
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Radicación n.° 88692
de abril de 1976 y el 31 de enero de 1994, a nombre de esa
notaria, por conceptos de aportes a Cajanal.
3.- A la Nación – Ministerio de Justicia y del Derecho a
fin de que en el término de diez (10) días hábiles, contados a
partir del recibo de la respectiva comunicación, remita los
soportes que den cuenta de las nóminas aprobadas a los
notarios designados para prestar sus servicios en la Notaría
Segunda del Círculo de Cartagena, para el periodo
comprendido entre el 2 de abril de 1976 y el 31 de enero de
1994, así como aquellos que permitan evidenciar la
liquidación de las cuotas de afiliación y aportes efectuados
por ese concepto.
4.- A la demandante Enilse Isabel Deschamps Anaya,
para que en el término de diez (10) días contados a partir del
recibo de la respectiva comunicación, allegue documental o
cualquier otra prueba que permita verificar su afiliación a
Cajanal o a otra entidad de seguridad social, entre el 2 de
abril de 1976 y el 31 de enero de 1994.
Recibida la anterior información, por Secretaría, se
pondrá a disposición de las partes por el término de tres (3)
días, conforme al artículo 110 del CGP, para efectos de su
publicidad y contradicción.
Cumplido ello, pasará el expediente al despacho para
emitir la sentencia de instancia que en derecho corresponda.
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Las costas de las instancias se definirán cuando se dicte
la respectiva providencia de reemplazo.
XIV. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, CASA la sentencia
dictada el 27 de enero de 2020 por la Sala Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena, dentro
del proceso ordinario laboral seguido por ENILSE ISABEL
DESCHAMPS ANAYA contra la ADMINISTRADORA
COLOMBIANA DE PENSIONES (COLPENSIONES), LA
UNIDAD DE GESTIÓN PENSIONAL Y CONTRIBUCIONES
PARAFISCALES DE LA PROTECCIÓN SOCIAL, LA NACIÓN
– MINISTERIO DE TRABAJO y EUDENIS CASAS BERTEL
en calidad de NOTARIA SEGUNDA DEL CÍRCULO DE
CARTAGENA.
Costas como se indicó en la parte motiva.
En sede de instancia, y para mejor proveer, se ordena
que, por Secretaría, se oficie:
1.- A la UGPP a fin de que en el término de diez (10) días
hábiles, contados a partir del recibo de la respectiva
comunicación, remita a estar corporación certificación que
dé cuenta de la fecha de afiliación y aportes hechos por la
Notaría Segunda del Círculo de Cartagena, o de dicha oficina
notarial, durante el periodo comprendido entre, el 2 de abril
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de 1976 y el 31 de enero de 1994.
2.- A la Superintendencia de Notariado y Registro a fin
de que en el término de diez (10) días hábiles, contados a
partir del recibo de la respectiva comunicación, remita a esta
corporación los soportes que le fueron remitidos por los
notarios designados en la Notaria Segunda del Círculo
Notarial de Cartagena, en el periodo comprendido entre el 2
de abril de 1976 y el 31 de enero de 1994 a nombre de esa
notaria, por conceptos de aportes a Cajanal.
3.- A la Nación – Ministerio de Justicia y del Derecho a
fin de que en el término de diez (10) días hábiles, contados a
partir del recibo de la respectiva comunicación, remita los
soportes que den cuenta de las nóminas aprobadas a los
notarios designados para prestar sus servicios en la Notaría
Segunda del Círculo de Cartagena, para el periodo
comprendido entre el 2 de abril de 1976 y el 31 de enero de
1994, así como aquellos que permitan evidenciar la
liquidación de las cuotas de afiliación y aportes efectuados
por ese concepto.
4.- A la demandante Enilse Isabel Deschamps Anaya
para que en el término de diez (10) días contados a partir del
recibo de la respectiva comunicación, allegue documental o
cualquier otra prueba que permita verificar su afiliación a
Cajanal o a otra entidad de seguridad social, entre el 2 de
abril de 1976 y el 31 de enero de 1994.
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Recibida la anterior información, por Secretaría, se
pondrá a disposición de las partes por el término de tres días,
conforme al artículo 110 del CGP, para efectos de su
publicidad y contradicción.
Cumplido ello, pasará el expediente al despacho para
emitir la sentencia de instancia que corresponda.
Notifíquese, publíquese y cúmplase.
GERARDO BOTERO ZULUAGA
Presidente de la Sala
Aclaro Voto
FERNANDO CASTILLO CADENA
LUIS BENEDICTO HERRERA DÍAZ
IVÁN MAURICIO LENIS GÓMEZ
OMAR ÁNGEL MEJÍA AMADOR
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MARJORIE ZÚNIGA ROMERO
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Radicación n.° 88692
GERARDO BOTERO ZULUAGA
Magistrado ponente
ACLARACIÓN DE VOTO
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REFERENCIA: ENILSE ISABEL DESCHAMPS ANAYA
vs. EUDENIS CASAS BERTEL, en su calidad de NOTARIA
SEGUNDA DEL CÍRCULO DE CARTAGENA y otros.
Con el debido respeto por las decisiones de la Sala, en
esta oportunidad me permito aclarar el voto, en estricto rigor,
porque estimo que dado que el único de los cargos que tuvo
vocación de salir victorioso fue el tercero, la Sala debió
limitarse a estudiar el mismo, dado que al salir avante
quedaba relevado de analizar los restantes, pues, en
estrictez, memórese que lo implorado por la promotora del
litigio gravitó en torno al reconocimiento y pago del cálculo
actuarial debido a que la demandada no realizó los aportes
pertinentes, cuestión que quedó desvirtuado por la parte
recurrente en casación lo que permitió el quiebre del fallo y,
en ese contexto, insisto resultaba inane el examen de los dos
primeros cargos.
Aunado a que, si la Sala efectuó un análisis de la
procedencia de la sustitución de empleadores en tratándose
de las personas que prestan sus servicios en las notarías, era
menester, sin duda alguna, estudiar las diferentes
situaciones jurídicas en que se puede desempeñar el cargo
de Notario (artículo 145 del Decreto 960 de 1970), toda vez
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que las consecuencias jurídicas y laborales pueden ser
diferentes, verbi gracia:
En propiedad: Da derecho al titular a no ser
suspendido ni destituido sino en los casos y con las
formalidades que determina el presente estatuto (artículo 2
de la Ley 588 de 2000, artículo 146 del Decreto 960 de 1970).
En interinidad: Se presenta cuando el concurso sea
declarado desierto, mientras se hace el nombramiento en
propiedad o cuando la causa que motive el encargo se
prolongue más de tres meses, mientras ella subsista o se
hace la designación en propiedad (artículo 148 del Decreto
960 de 1970).
Encargo: Cuando falte el Notario, la primera autoridad
política del lugar podrá designar un encargado de las
funciones, mientras se provee el cargo en interinidad o en
propiedad según el caso. El encargo no podrá durar más de
noventa días y recaerá, de ser ello posible, en la persona que
el Notario indique, bajo su entera responsabilidad (artículos
151 y 152 del Decreto 960 de 1970)
En honor a la brevedad, dejo sentada mi aclaración de
voto.
Fecha ut supra
FERNANDO CASTILLO CADENA
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