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El Mito de Orfeo y Eurídice: (Versión 1)

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Latín y cultura clásica - 1ero.

A y B

# 5
segunda parte

El mito de Orfeo y Eurídice (versión 1 )


Orfeo era el hijo del rey de Tracia y de la musa Calíope. El dios Apolo le regaló una lira y sus tías,
las musas, le enseñaron a tocarla. Poseía una exquisita sensibilidad para la música y acompañaba
sus melodías con bellísimos poemas que él mismo componía. El arte de Orfeo era tan maravilloso
que, cuando tocaba, no sólo los hombres acudían embelesados, sino que las fieras se acercaban
mansamente a escucharlo. Y hasta dicen que las plantas, e incluso las piedras, se movían por el
encantamiento de su dulce voz. Lo inspiraba de manera especial tocar rodeado por la naturaleza.
Así, conoció a la ninfa Eurídice. Estaba tocando su lira en un bosquecillo y ella se acercó a
escucharlo, irresistiblemente atraída por la deliciosa música. De inmediato, surgió el amor entre
ellos.
Poco tiempo después se celebró el matrimonio entre Orfeo y Eurídice con una gran fiesta. La
novia estaba radiante y decidió bromear con su enamorado.
-¿A qué no puedes alcanzarme, Orfeo? – susurró en su oído, y corrió a esconderse en el bosque.
El músico fue tras ella riendo, pero pronto la perdió de vista.
Entonces sucedió algo terrible. Aristeo, un antiguo pretendiente de Eurídice, salió de entre los
árboles y se interpuso en el camino de la joven. En su rostro había un gesto amenazador. Eurídice
se asustó mucho al verlo y corrió. En su precipitada huida, pisó una serpiente venenosa. Murió
inmediatamente a causa de la mordedura.
El corazón de Orfeo se desgarró de dolor por la muerte de su amada. ¿Cómo podría continuar
viviendo sin Eurídice? ¿Qué sentido tenía la vida sin la mujer que amaba? Desesperado, el joven
decidió acometer la más aterradora de las empresas: descender al reino de los muertos para
rescatar a su esposa.
Bajó al Tártaro por una hendidura de la tierra. En la oscuridad, sintió unos amenazadores gruñidos
y vio tres pares de ojos de fuego que lo observaban amenazadores. Era Cerbero, el perro guardián
del mundo de los muertos, que tenía tres cabezas y cola de serpiente. Pero como Orfeo era
valiente, tomó su lira y lo aplacó con su música maravillosa. Avanzó luego hasta el río Aqueronte,
donde estaba el barquero encargado de cruzar las almas al reino de las sombras. Se llamaba
Caronte. Apelando nuevamente a su arte, lo convenció de que lo dejara en la otra orilla.
Caminando entre las almas de los muertos que vagaban como sombras, llegó ante los dioses del
Tártaro, Hades y Perséfone. Ante ellos entonó la más dulce y triste de las canciones.
-Mi canto refleja el dolor que hay en mi corazón a causa de la muerte de mi esposa, Eurídice.
En vuestras manos está el poder de calmar esta profunda herida de amor devolviéndole la vida a
mi esposa. ¡Piedad!
-Valeroso Orfeo – le dijo Hades -, tu música sin par ha despertado nuestra compasión. Muy
grande ha de ser tu amor por Eurídice para que te hayas atrevido a descender a nuestro sombrío
reino. Por lo tanto, te concederé lo que deseas. Ahora presta atención, pues hay un solo modo

TP# 5 de mitos CULTURA Prof. Parracia 1


de lograrlo. La sombra de Eurídice te seguirá pero, hasta que los dos no hayan pisado el reino
de los vivos, no podrás mirarla. ¡No vuelvas la vista atrás, Orfeo, o tu esfuerzo habrá sido inútil!
Los ojos del músico brillaron de alegría y, dando gracias a los dioses subterráneos, emprendió el
camino hacia la luz del sol seguido por la sombra de su amada.
Atravesó el río Aqueronte y luego Cerbero lo saludó moviendo su horrible cola. Ya faltaba poco.
Sólo le restaba trepar hasta el hueco por el cual había entrado.
Mientras ascendía, aguzó el oído: ni un suspiro, ni el roce de la túnica contra el suelo, nada. ¿Y
si el Hades lo había engañado? La angustia y la desconfianza le roían el corazón, pero continuó
subiendo.
De pronto sintió sobre su rostro la tibia luz del sol y no soportó más. Miró hacia atrás de inme-
diato. La sombra de Eurídice venía unos pasos más atrás, por lo que aún no había pisado el reino
de los vivos. ¡Desdichado Orfeo! En su impaciencia no había cumplido la condición que le había
impuesto Hades para devolverle a su esposa pues se había dado vuelta antes de tiempo. El alma
de la bella Eurídice se hundió en la negrura del mundo subterráneo con un largo y profundo
lamento, dejando al desconsolado Orfeo nuevamente solo.
Muchos años después, cuando Orfeo murió y fue a reunirse con su amada Eurídice en el reino
de Hades, Zeus convirtió su maravillosa lira en una constelación para inmortalizar la historia del
héroe.

Glosario
1. Tracia: región geográfica situada en la península de los Balcanes.
2. Musas: diosas que protegían las ciencias y las artes, principalmente la poesía.
3. Lira: instrumento musical usado en la Antigüedad, compuesta de varias cuerdas tensas en un
marco.
4. Ninfas: diosas de las aguas, los bosques, las selvas, etc.
5. Tártaro: reino subterráneo de los muertos, según los antiguos griegos.
6. Aqueronte: río que constituía la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos

Orfeo y Eurídice
Se cuenta que Orfeo era un ser asombroso, hijo de Apolo, dios de la música y de las artes, y de
Calíope, también conocida como Clío, musa de la poesía. Ese origen le otorgó a Orfeo un don
especial, el de la música.
Orfeo aprendió a hacer música de mano del propio Apolo, su padre. Llegó a desarrollar tal maestría
que el mismo Apolo le entregó su propia lira, en símbolo de amor paternal. Esta había sido
elaborada por Hermes con el caparazón de una tortuga. Se dice que Orfeo lograba interpretar las
más bellas melodías que se hubiesen escuchado sobre la Tierra.
Era tan grande su talento, que dioses y mortales se conmovían hasta las lágrimas cuando le
escuchaban. Incluso las criaturas más bestiales se convertían en mansas criaturas cuando su
música las “embrujaba”. También era muy enamoradizo, hasta que conoció a la ninfa Eurídice.
Orfeo llevaba una vida disipada y aventurera. Por eso, se ofreció a acompañar a los argonautas
en su travesía para encontrar el Vellocino de oro. Se cuenta que salvó esa expedición cuando las
sirenas comenzaron a tratar de confundir a los marineros con su canto. La melodía de las sirenas
los extasiaba y los llevaba a arrojarse al mar, donde eran devorados por esos seres.

TP# 5 de mitos CULTURA Prof. Parracia 2


En esta ocasión, Orfeo se valió de su talento. Cuando las sirenas comenzaron a cantar, él hizo
lo propio junto con su lira. Su música era mucho más hermosa que la de ellas y logró ahogar su
sonido. Solo uno de los marineros sucumbió al encanto de las sirenas y terminó muerto.
Tras esa expedición, Orfeo y Eurídice se reunieron. Ella era una ninfa muy hermosa y se enamoró
locamente de él y los dos se casaron. Vivían un amor apasionado y totalmente correspondido.
Pese a que Orfeo y Eurídice vivían muy felices en su palacio, ella no olvidaba que era una ninfa.
Por eso no podía dejar de ir a los bosques para estar en medio de la naturaleza, que le era tan
familiar. Una tarde fue al bosque, como era su costumbre y vio a un cazador persiguiendo a un
indefenso cervatillo. Ella le ayudó a escapar, lo que desató la ira del cazador.
El hombre dijo que le perdonaría la ofensa, siempre y cuando aceptara darle un beso. Ella se
negó. Orfeo y Eurídice eran una pareja feliz y ella no iba a arriesgar esa felicidad solo por miedo.
El cazador quiso forzarla y entonces ella echó a correr. En su huida, pisó la cabeza de una
serpiente que estaba dormida y ésta la mordió. La ninfa murió en el acto.
Cuando supo de la muerte de su esposa, Orfeo entró en desesperación. Luego, decidió ir al
inframundo para rescatar a su esposa de la muerte. Valiéndose de su lira y de su hermoso canto,
logró que Caronte, el barquero, y el Can Cerbero, guardián de la entrada del inframundo, lo
condujeran hasta donde estaba Perséfone, la reina del infierno. Ella también quedó conmovida
con la música.
Al final, Perséfone accedió a que Orfeo se llevara a su amada nuevamente a la vida. Sin embargo,
le puso una condición. Durante el trayecto, Orfeo debía ir adelante y Eurídice detrás. No podía
volverse para mirarla hasta que la luz del Sol no los cubriera por completo, fuera del inframundo.
Orfeo aceptó, pero no confiaba del todo en que Perséfone lo siguiera. Temía que tras él fuera un
demonio y no su amada esposa.
Cuando por fin salió de la gruta, no resistió y volteó a mirar. A Eurídice le faltaba solamente que
el Sol cubriera uno de sus pies. Aun así, desapareció ante sus ojos y quedó muerta para siempre.
Orfeo entró en una gran pena y logró hacer una música que hacía llorar a los dioses, incluso. Las
Bacantes eran unos seres veleidosos que se enamoraron de él, pero Orfeo no cedió a sus intentos
de seducción.
En venganza, las Bacantes lo mataron y esparcieron sus restos por todas partes. Sin embargo,
esto permitió que Orfeo y Eurídice volvieran a reunirse en el inframundo. Esta vez estarían juntos
para siempre. Desde allí, aún se escuchan bellas melodías que flotan por praderas y bosquecillos.

Orfeo y Eurídice
Cuentan que, en la época en que dioses y seres fabulosos poblaban la tierra, vivía en Grecia un
joven llamado Orfeo, que solía entonar hermosísimos cantos acompañado por su lira. Su música
era tan hermosa que, cuando sonaba, las fieras del bosque se acercaban a lamerle los pies y
hasta las turbulentas aguas de los ríos se desviaban de su cauce para poder escuchar aquellos
sones maravillosos.
Un día, Orfeo se encontraba en el corazón del bosque. Al tañer su lira, descubrió entre las ramas
de un lejano arbusto a una joven ninfa que, medio oculta, escuchaba embelesada. Orfeo dejó a
un lado su lira y se acercó a contemplar a aquel ser, cuya hermosura y discreción no eran
igualadas por ningún otro.
-Hermosa ninfa de los bosques –dijo Orfeo-, si mi música es de tu agrado, abandona tu escondite
y acércate a escuchar lo que mi humilde lira tiene que decirte.
TP# 5 de mitos CULTURA Prof. Parracia 3
La joven ninfa, llamada Eurídice, dudó unos segundos, pero finalmente se acercó a Orfeo y se
sentó junto a él. Entonces Orfeo compuso para ella la más bella canción de amor que se había
oído nunca en aquellos bosques. Y pocos días después se celebraban en aquel mismo lugar las
bodas entre Orfeo y Eurídice.
La felicidad y el amor llenaron los días de la joven pareja. Pero los hados, que todo lo truecan,
vinieron a cruzarse en su camino. Y una mañana en que Eurídice paseaba por un verde prado,
una serpiente vino a morder el delicado talón de la ninfa depositando en él la semilla de la muerte.
Así fue como Eurídice murió apenas unos meses después de haber celebrado sus bodas.
Al enterarse de la muerte de su amada, Orfeo cayó preso de la tribulación. Lleno de dolor decidió
descender a las profundidades infernales para suplicar que permitieran a Eurídice volver a la vida.
Aunque el camino a los infiernos era largo y estaba lleno de dificultades, Orfeo consiguió llegar
hasta el borde de la laguna Estigia, cuyas aguas separan el reino de la luz del reino de las tinieblas.
Allí entonó un canto tan triste y melodioso que conmovió al mismísimo Carón, el barquero en-
cargado de transportar las almas de los difuntos hasta la otra orilla de la laguna.
Orfeo atravesó en la barca de Carón las aguas que ningún ser vivo puede cruzar. Y una vez en el
reino de las tinieblas, se presentó ante Plutón, dios de las profundidades infernales y, acompa-
ñado de su lira, pronunció estas palabras:
- ¡Oh, señor de las tinieblas! Heme aquí, en vuestros dominios, para suplicaros que resuci-
téis a mi esposa Eurídice y me permitáis llevarla conmigo. Yo os prometo que cuando
nuestra vida termine, volveremos para siempre a este lugar.
La música y las palabras de Orfeo eran tan conmovedoras que consiguieron paralizar las penas
de los castigados a sufrir eternamente. Y lograron también ablandar el corazón de Plutón, quien,
por un instante, sintió que sus ojos se le humedecían.
- Joven Orfeo – dijo Plutón-, hasta aquí habían llegado noticias de la excelencia de tu mú-
sica; pero nunca hasta tu llegada se habían escuchado en este lugar sones tan turbadores
como los que se desprenden de tu lira. Por eso, te concedo el don que solicitas, aunque
con una condición. Tu adorada Eurídice seguirá tus pasos hasta que hayáis abandonado
el reino de las tinieblas. Sólo entonces podrás mirarla. Si intentas verla antes de atravesar
la laguna Estigia, la perderás para siempre.
- Así se hará –aseguró el músico.
Y Orfeo inició el camino de vuelta hacia el mundo de la luz. Durante largo tiempo Orfeo caminó
por sombríos senderos habitados por la penumbra. En sus oídos retumbaba el silencio. Ni el más
leve ruido delataba la proximidad de su amada. Y en su cabeza resonaban las palabras de Plutón:
“Si intentas verla antes de atravesar la laguna de Estigia, la perderás para siempre”.
Por fin, Orfeo divisó la laguna. Allí estaba Carón con su barca y, al otro lado, la vida y la felicidad
en compañía de Eurídice. ¿O acaso Eurídice no estaba allí y sólo se trataba de un sueño? Orfeo
dudó por un momento y, lleno de impaciencia, giró la cabeza para comprobar si Eurídice lo seguía.
Y en ese mismo momento vio como su amada se convertía en una columna de humo que él trató
inútilmente de apresar entre sus brazos mientras gritaba preso de la desesperación.
Orfeo lloró y suplicó perdón a los dioses por su falta de confianza, pero sólo el silencio respondió
a sus súplicas. Y, según cuentan los relatos, Orfeo, triste y lleno de dolor, se retiró a un monte
donde pasó el resto de su vida sin más compañía que su lira y las fieras que se acercaban a
escuchar los melancólicos cantos compuestos en recuerdo de su amada.
Ovidio, Metamorfosis.

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Actividades

1. Busque en el diccionario las palabras subrayadas en las versiones 2 y 3.


Escriba un glosario como se muestra en la versión 1.

2. Lea las tres versiones y encuentre similitudes y diferencias. Puede hacer un


punteo o cuadro para la comparación.

3. Marque con una X la actitud que vuelve desdichado a Orfeo y explique por qué
la eligió

___ La duda. ___ La desconfianza. ___ La envidia.

___ La impaciencia. ___ Los celos ___ La avaricia

4. Marque con una X las características que corresponden al relato anterior:

___ Presenta hechos reales.

___ Los hechos son sobrenaturales.

___ Aparecen seres fabulosos.

___ Todos los personajes son seres humanos o animales.

___ Ocurren en lugares reales e identificables.

→ Explique por qué esta historia se trata de un mito.

5. a) Realice en su carpeta un listado con todos los personajes mencionados en los


textos, explicando brevemente sus características.

b) Si el personaje tiene más de un nombre, menciónelo y señale a qué mitología per-


tenece (griega o romana).

c) Revise el listado de personajes que hizo y resalte con diferentes colores dioses,
héroes o semidioses, divinidades menores y monstruos.
5. ¿En qué clasificación clásica de los mitos ubicaría el de Orfeo y Eurídice? Justi-
fique su respuesta.

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