100% encontró este documento útil (1 voto)
78 vistas4 páginas

Arte de Comunicar con Adolescentes

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
78 vistas4 páginas

Arte de Comunicar con Adolescentes

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

.

DISERTACION SOBRE EL ARTE DE HABLAR A LOS ADOLESCENTES

En la adolescencia encontramos en una etapa en la cual muchos la


denominancomo de “incomprensión”,literalmente muchos adole scentes se
encuentranincomprendidos, tratando de buscar personas que los comprendan;
las personasadultas tienen un modo distinto de pensar cuando hablan, discuten,
o argumentanalgo, en cambio los adolescentes expresan sus ideas a su manera,
la adolescenciaes una parte de la formación en la vida, donde el adolescente
esta empezando aconstruir su personalidad por lo tanto esta en constantes
cambios, en su
mentetiene muchas cosas planes, necesidades, proyectos, ide as que pedirle
que sesiente a nuestro lado para hablar como adultos será muy dificil de lograr,
y nosdamos cuenta que los adolescentes tienen un estado de animo muy
cambiante, depronto los encontramos felices, alegres, y de un momento al otro
se encuentrantristes, deprimidos, [Link] eso es que uno como líder o
padre tiene que desarrollar en “arte dehablar con adolescentes”, lo primero que
hay que saber es
ESCUCHARLOS
, en elmomento menos esperado es cuando un adolescente desea hablar con
alguien, yes ahi cuando hay que saber escuchar atentamente sin interrumpirle,
ya que
sonpocas las veces en las que ellos desean hablar, tenemos q
ue aprovechar almáximo la [Link] debe de utili zar de referencia vari os
versícu los en la biblia, para poderorientarles con mucho tacto y amor sobre las
consecuencias de una ADOLECENTE INDISCIPLINADO.
La primera regla para fomentar la comunicación entre usted y su hijo es simple:
Nunca deje de intentarlo. “Los padres no deben malinterpretar la falta de
respuesta como una señal de que sus hijos no les están escuchando”, dice el Dr.
Robert Blum, director del programa de salud del adolescente en los Hospitales
University en Minneapolis, y padre de tres hijos. Por el contrario, dice la Dra. Lia
Gaggino, pediatra en Kalamazoo, Michigan. “Los niños quieren hablar y quieren
sus comentarios”, aún si sus expresiones faciales y su lenguaje corporal parecen
decir lo contrario. Los siguientes consejos le ayudarán tanto a escuchar como a
hablar en formas que mantenga la comunicación abierta entre usted y su hijo.
Escuche. Realmente escuche. “El padre que escucha es el padre al que lo
escuchan”, dice la Dra. Roberta Beach, directora de las clínicas pediátricas y de
adolescentes de Westside en Denver. Ella, como muchos otros expertos,
recomienda practicar el escuchar activamente, lo que también se conoce como
escuchar reflexivamente. Ponga mucha atención al lenguaje corporal de su hijo,
el tono y la inflexión de su voz y sus expresiones faciales, todo lo que transmita
información importante.

Después de que su adolescente termine de hablar, clarifique el problema o


pregunta repitiéndole su interpretación de la idea central o emoción que está
tratando de expresar, sin juzgar ni criticar: “Quiero estar seguro de que estoy
escuchándote correctamente, así que déjame repetir lo que acabas de decir. ¿Tu
maestro de geometría se burló de ti en clase por dar la respuesta equivocada y
todos los niños se rieron?”.

Puede indagar más y preguntar con sutileza cómo cree que se siente. Esto
requiere la capacidad de la empatía, ponernos en los la posición de nuestros
hijos y reflexionar sobre cómo nos hubiéramos sentido a esa edad en las mismas
circunstancias. El vocabulario más amplio de un padre y su comprensión pueden
ayudar a un adolescente a salir adelante de sentimientos conflictivos y
expresarse con mayor exactitud.

“Parece que estabas realmente herido y enojado con tu maestro. Sé, que si
hubiera sido yo, ciertamente me hubiera sentido así”.

Sin embargo, debe tener cuidado. Si identificó bien el sentimiento, su


adolescente podría responder (sin duda, asombrado) “¡Bien, mamá, tú realmente
comprendes!” Pero si malinterpretó los sentimientos de su hijo, probablemente
se enoje aún más, aún acusándole de no escuchar o no interesarse. Si dijera
lleno de exasperación, “Tú simplemente no entiendes”, la Dra. Adele Hofmann
sugiere que le responda, “Bueno, me encantaría entender.

¿Por qué no me lo explicas?”

Evite ofrecer consejo hasta que esté seguro de tener todos los detalles.

Luego pregunte, “¿Te gustaría saber lo que creo que sería la mejor manera de
manejar esto?”

“Está bien...”

Solo entonces ofrezca su opinión sobre cómo cree que podría resolver los
asuntos.

Vea a su adolescente cuando estén hablando. Le sorprenderá cuántas veces no


levantamos la vista del periódico, la televisión o del lavado de los trastos cuando
hablamos con nuestros hijos. Mantener el contacto visual es sólo una forma de
comunicar silenciosamente, “Estoy realmente interesado en lo que tienes que
decir”.

No interrumpa. La misma sugerencia que les damos a nuestros hijos aplica


también para nosotros. Respete su derecho a expresar su opinión, aún si no está
de acuerdo con ella. Y, si su punto de vista está basado en un mal concepto,
escúchelo antes de corregirlo, con tacto, sin ser transigente.
Cuide el tono de su voz. Preguntar es una cosa; interrogar, usando un tono
acusador, es otra cosa. Debe hacer su mejor esfuerzo para no contestar mal a
su adolescente, como hacemos a veces cuando estamos presionados con el
tiempo o agotados al final del día.

Haga preguntas que estimulen la conversación. ¡Use sus recursos! Cree


oportunidades para discutir haciendo preguntas que animen a los jóvenes a
describir, explicar, compartir opiniones; mientras más específicas sean estas
preguntas y más se basen en lo que usted ya sabe que está en la mente de su
hijo, más eficaces serán. “¿Le gustó a tu clase de inglés tu discurso de esta
mañana?” funcionará mucho mejor que “¿Cómo estuvo la escuela hoy?”

Aproveche las oportunidades para conversar cada vez que pueda. Algunas
veces dejamos de hablar (posponemos) con nuestros hijos, esperando el
momento perfecto para hacerlo. Con los estilos de vida tan apresurados en la
actualidad, esos momentos ideales llegan muy pocas veces. Los viajes en auto
son momentos maravillosos para hablar, aunque sea por la simple razón de que
ambos que están atentos, en un ambiente libre de muchas distracciones. Otro
beneficio es que cuando están en el auto, generalmente se sientan paralelos uno
al otro, no cara a cara, lo que hace el ambiente menos propicio para la
confrontación.

Siéntase libre de compartir sus propias experiencias de vida, aún aquellas que
podrían no hacerlo quedar muy bien. Decimos esto con cierta reserva. Algunas
veces los padres revelan detalles de su pasado, en forma inadecuada. Antes de
entretener a su hijo con historias malas de su pasado, pregúntese, “¿Es bueno
para mi hijo saber esto sobre mí?”

Dicho esto, su adolescente puede apreciar escuchar cómo fue castigado una vez
por la abuela y el abuelo por haberse escapado de la escuela para ir a pasear
con su amigo en su nuevo auto. Sin embargo, prepárese para la posibilidad de
un público no interesado y a respuestas que van desde, “Ah no, ya vas a empezar
otra vez...” a, “¡Pero eso sucedió cuando tú eras niño!” No se preocupe: En algún
momento su adolescente reflexionará sobre lo que usted dijo.

Asegure a su hijo repetidamente que puede contar con usted para cualquier
problema, luego cumpla su promesa de aceptación incondicional. Si transmite
sorpresa o disgusto, aún no verbalmente, creara barreras entre ustedes. “Puedo
no aprobar todo lo que haces”. dice usted, “pero sin importar lo que pase, siempre
te amaré”.

Manténgase alerta para cualquier señal de que su adolescente quiere hablar. Su


hijo puede estar ansiosamente deseando contarle algo pero se siente cohibido,
o asustado, o simplemente no sabe cómo empezar. Las señales de que puede
tener algo en mente incluyen:

• Preguntas acerca de “un amigo” (a menudo anónimo) con un problema:


“Mamá, un chico que conozco en la escuela se robó una camisa de los
Chicago Bulls. Si lo hubieran agarrado, ¿estaría en grandes problemas?”
• Preguntas acerca de sus experiencias como adolescente: “Papá, ¿qué
edad tenías cuando tuviste relaciones sexuales por primera vez?”

• Una revista abierta en la cama de su hijo, discretamente abierta en un


artículo. Por ejemplo, “Los adolescentes se deprimen también” podría ser
una forma de pedir ayuda.
Si no se siente cómodo discutiendo ciertos asuntos cara a cara, escríbale a su
hijo o hija una carta. “Las cartas son una gran manera de dejar fluir sus
pensamientos de forma fluida”, dice el Dr. Ray Coleman, pediatra en Rockville,
Maryland. “Además le da un registro escrito de sus sentimientos y consejos”.

No debe considerar a una carta como un sustituto de la comunicación oral, pero


cuando se abordan temas potencialmente volátiles, pueden permitirle expresarse
más cuidadosamente de lo que podría hacerlo en persona. Además, es menos
probable que expresar sus preocupaciones por escrito provoque una respuesta
defensiva o inicie un conflicto, simplemente porque usted no está físicamente
allí. Además es el foro perfecto para decir “Te amo” o hacer un halago.

Identifique a otros adultos con los que su hijo pueda hablar libremente. Aún si
tiene una relación excepcional con su adolescente, podría haber momentos en
los que él necesite la perspectiva de otro adulto que lo apoye. ¿Qué sucede si
usted es una madre soltera cuyo hijo de doce años tiene preguntas acerca de
los cambios en su cuerpo? Podría preferir hablar con su tío, un primo mayor o el
papá de su mejor amigo, que hablarle a su madre.

También podría gustarte