Tema: Idea de raza que es transmitida en la escuela y sus efectos en la configuración de espacios
más o menos interculturales.
El racismo, aunque para la mayoría es un problema que aún está presente en nuestra sociedad, algunos
todavía no tienen bien definido el concepto de este término, lo que conlleva a que algunas personas no
estén seguras si el racismo sigue existiendo o no en nuestro país.
En el contexto de la interculturalidad nos presentan dos puntos de vista distintos para responder a la
pregunta de que si existe el racismo. El primer problema es si existen razas humanas lo que genética y
científicamente se ha negado, ya que “raza” es un grupo de animales que poseen características físicas
externas que van a hacer que este grupo de animales sea diferente a otro. Lo que la mayoría de las
personas ha hecho es usar este término en la sociedad utilizándolo para distinguir a las personas por sus
características físicas, lo que parte de la identificación con cada grupo. Esto demuestra que con solo crear
un estereotipo de “raza humana” nosotros mismos estaríamos fomentando el racismo y a la vez
confundiéndolo con el principal problema de nuestra sociedad al que creemos que nos estamos refiriendo
con la palabra racismo que es la discriminación por características o rasgos físicos.
Ahora si hablamos de interculturalidad indudablemente debemos pasar por tener una idea siquiera breve
de lo que entendemos por cultura. Los estudiosos coinciden que cultura es: una variedad de sistemas
desarrollados por las sociedades humanas como medio de adaptación al ambiente en el cual se vive.
También es un conjunto de formas y modos adquiridos de concebir el mundo, de pensar, de hablar, de
expresarse, percibir, comportarse, organizarse socialmente, comunicarse, sentir y valorarse a uno mismo
en cuanto individuo y en cuanto a grupo.
En las escuelas hay que trabajar en forma concreta esta problemática, preocupados y ocupados en
función de la profundidad del tema ya que actualmente se preparan docentes con instrumentos para el
combate a la exclusión de la inclusión social y cultural, única alternativa a este problema que ya sea a
corto o largo plazo causa bajo rendimiento de los estudios y hasta de suicidios en adolescentes, pues ir a
clases padeciendo “bullying” se vuelve una pesadilla diaria para el estudiante.
Es un poco difícil desaparecer por completo este problema de nuestra sociedad, ya que hay personas que
al sentirse discriminadas se están catalogando como inferiores y a la vez estarían discriminando también a
personas de otros rasgos físicos. La discriminación no solo implica la distinción de las características
físicas de las personas, también existe la discriminación por el nivel socio económico, la religión, el sexo,
entre otras. Para acabar con este problema primero hay que olvidar que existen diferencias entre las
personas y no sentirnos ni inferiores ni superiores a otros.
La interculturalidad por su parte es, la apuesta por las relaciones de integración entre las culturas. Ser
intercultural significa no cerrarse en lo propio sino abrirse desde lo propio a lo ajeno para incorporarlo
creativamente. Después de todo, lo propio, la identidad de una cultura, no es algo acabado ni puede llegar
a serlo. La identidad está siempre haciéndose. La interculturalidad es la opción por el respeto y el aprecio
de las diferencias culturales. Pero no se trata de un respeto incondicional, sino de uno condicionado a lo
que impulsa y promueve la convivencia armónica en condiciones de equidad. El énfasis no está puesto en
rescatar o salvar las culturas, sino en impulsarlas.
Es cierto que proponemos que el Estado asuma un rol preponderante en las políticas educativas de
nuestros pueblos, pero también como dijimos al principio, la familia es un espacio desde donde se inician
las primeras identificaciones del niño(a), por lo tanto el Estado debe tener alternativas específicas a través
de la Escuela para continuar un desarrollo integrador con su entorno cultural propio y extranjero.
Por otro lado, las Instituciones públicas y privadas también deberían estar insertadas a la estructura del
Estado para cumplir funciones que ayuden a contribuir y afirmar la diversidad cultural a través de la
pluralidad.
Es cierto que buscar políticas educativas de interculturalidad supondrá momentos de tensión, porque se
basa en ser asequibles y respetuosos de la diversidad existente.
En cualquier caso, los sistemas educativos públicos deben apostar por una interculturalidad integradora y,
si los recursos económicos y el esfuerzo lo permiten proporcionar ofertas de perfección lingüística de
alguna lengua.