Trabajo Práctico N° 4: Virología – Ciclo Lectivo 2018
Los virus son agentes infecciosos microscópicos acelulares, que sólo puede multiplicarse dentro de
las células de otros organismos. Los virus infectan todos los tipos de organismos, desde animales y
plantas, hasta bacterias y arqueas; son demasiado pequeños para poder ser observados con la
ayuda de un microscopio óptico, por lo que se dice que son submicroscópicos; aunque existen
excepciones tales como el Megaviruschilensis.
El primer virus conocido, el virus del mosaico del tabaco, fue descubierto por MartinusBeijerinck
en 1899,actualmente se han descrito más de 5.000, aunque diferentes autores afirman que
podrían existir millones. Los virus se hallan en casi todos los ecosistemas de la Tierra y son el tipo
de entidad biológica más abundante.
Los virus poseen una variada cantidad de formas (icosaedrica, helicoidal, etc.), pueden o no
presentar envoltura y poseen como material genético tanto ADN (cadena simple o doble) como
ARN.
Dentro de los 5000 o más virus descriptos hasta el momento, cientos de ellos pueden afectar al ser
humano, resultando el encuentro con algunos de ellos (Viruela o SARS) mortal, aunque la
exposición a la mayoría de ellos puede tratarse de manera adecuada luego de la correcta
identificación del virus. Es importante remarcar que NO todos los virus generan síntomas en el ser
humano por lo que la infección por estos puede pasar inadvertida durante mucho tiempo.
Con el avance en medicina y técnicas diagnósticas hoy en día se puede identificar y diagnosticar de
manera rápida y precisa la infección por los virus más comunes que afectan al hombre, esto ha
permitido el desarrollo de tratamientos efectivos y específicos para los mismos, reduciendo la tasa
de mortalidad.
Diagnostico Viral.
El diagnóstico virológico comprende la detección e identificación del agente etiológico de una
infección viral, clínica o inaparente, y /o de la respuesta inmune específica del huésped.
La primera etapa la constituye el diagnóstico viral clínico, que generalmente tiene un carácter de
orientación. Se basa principalmente en el cuadro clínico y considera los antecedentes personales y
familiares, además de la situación epidemiológica; a menudo se recurre además al laboratorio
clínico general. En muchas circunstancias este diagnóstico clínico puede ser suficiente, como en
sarampión, hepatitis, varicela, etc. Sin embargo, cada día se observa con mayor frecuencia la
asociación de virus con diversos cuadros clínicos, incluso muy severos, en los que el estudio
específico de laboratorio virológico se hace indispensable como medio diagnóstico, de control
evolutivo, con fines epidemiológicos, etc. Hoy en día, el avance de las técnicas diagnósticas ha
demostrado que hasta los cuadros más típicamente asignados a una etiología pueden ser
causados por otros agentes: las enfermedades son realmente síndromes.
Las aplicaciones del diagnóstico virológico son variadas y dependen de los medios disponibles y de
las circunstancias que ameriten un diagnóstico etiológico específico. En salud pública se utiliza
habitualmente en programas de vigilancia epidemiológica (ej: poliomielitis, influenza, hantavirus,
VIH, etc.) y en el control de vacunas mediante censos serológicos, como polio, parotiditis y
sarampión. En medicina curativa la necesidad del diagnóstico virológico alcanza a todas las
disciplinas: pediatría, obstetricia, medicina, cirugía, dermatología, etc. El aumento de la población
de inmunocomprometidos ha creado nuevos problemas por la aparición de cuadros clínicos
atípicos y la emergencia de nuevas cepas microbianas.. Actualmente el médico clínico puede tratar
con nuevos antivirales y controlar el curso de muchas infecciones virales, como SIDA, hepatitis B o
C, etc. En el presente existe comercialmente una gran variedad de técnicas que pueden
implementarse en laboratorios clínicos, por lo que se requiere conocer sus características para
seleccionar las de mayor aplicabilidad.
El diagnóstico definitivo requiere un análisis de correlación entre los antecedentes clínicos
personales, familiares, epidemiológicos y los resultados del laboratorio virológico, considerando
la oportunidad y calidad de la muestra, las propiedades de las técnicas utilizadas y la experiencia
acumulada al respecto. La conclusión final depende entonces de un trabajo profesional
multidisciplinario, más que de una cifra aportada por una moderna máquina automatizada
MÉTODOS DE DIAGNÓSTICO
Los métodos de diagnóstico viral se basan fundamentalmente en:
Detección del agente viral completo o de sus componentes: por aislamiento viral con
observación del efecto inducido por el virus vivo propagado en un huésped biológico; por
visualización de la partícula viral total o parcial; por detección de sus componentes
macromoleculares (antígenos virales o ácido nucleico viral).
Detección de la respuesta inmune del huésped mediante el estudio de anticuerpos
antivirales (serología).
TOMA DE MUESTRA.
La definición del momento y forma de recolección, transporte y conservación de la muestra son
esenciales para el resultado del estudio. La recolección de la muestra debe considerar inicialmente
dos factores: el sitio u órgano lesionado y el virus presuntamente responsable. Las muestras más
comúnmente usadas son las secreciones respiratorias, deposiciones, sangre y líquido
céfaloraquídeo. Para aislamiento viral se precisa mantener la partícula viral viva, por lo que la
forma de obtención y manejo de la muestra es fundamental; frecuentemente se utilizan medios
de transporte especiales y su traslado al laboratorio debe hacerse en frío (en hielo). Otras técnicas
de diagnóstico viral no necesitan el virus “vivo”, pues se basan en la detección del virión o de sus
componentes estructurales, cuya mayor estabilidad facilita la realización del estudio. La forma de
conservación de la muestra depende además de la estructura del virus y del uso posterior de la
misma. En general, los virus deben mantenerse en frío, a temperaturas entre +4 y ‐180º C; los
virus con envoltura son más lábiles (VRS, influenza, CMV, hepatitis B y C, etc.) y los procesos de
congelación y descongelación disminuyen su viabilidad. Por esta razón, en general dependiendo
del virus a estudiar, las muestras se pueden mantener unos pocos días a 4º C y luego, si no se
procesan, deben congelarse temperaturas entre –20º y –180º C. Los virus desnudos, como
enterovirus, rotavirus, adenovirus, etc. se mantienen viables por varios años congelados a –20º C.
El estudio sérico clásico requiere de dos muestras de sangre, una en la etapa aguda de la infección
y otra en la convalecencia, generalmente con 2 a 4 semanas de intervalo entre ellas, para
demostrar una seroconversión. Si se desea diagnosticar infección reciente (IgM) o antigua (IgG) se
puede determinar el nivel del tipo de anticuerpos correspondiente en sólo una muestra de sangre.
DETECCIÓN DEL AGENTE.
Se puede realizar de distintas maneras:
Aislamiento viral: Los primeros huéspedes biológicos empleados fueron los animales de
experimentación. Actualmente su uso se ha limitado notablemente debido a las dificultades
inherentes al trabajo con animales y al desarrollo de cultivos celulares.
En ciertos laboratorios de diagnóstico virológico y de producción de productos biológicos, se
utilizan lauchas en la propagación del virus rábico para la producción de la vacuna, en el
diagnóstico de arbovirus y en estudios epidemiológicos de enterovirus; se pueden emplear una
variedad de animales para la preparación específica de anticuerpos antivirus (policlonales o
monoclonales) con distintos objetivos. Todavía se propaga virus influenza en huevo embrionado,
más para obtención del antígeno viral utilizado en la producción de vacuna que para diagnóstico.
Los cultivos celulares constituyen, desde 1950, el sistema más empleado para el aislamiento y
propagación de la mayoría de los virus. Los cultivos de células in vitro consisten en un sistema
formado por células provenientes de un órgano o un tejido, normal o tumoral, mantenidas en
medios de cultivo de composición química definida y en condiciones de temperatura, pH,
atmósfera y humedad controladas.
Los cultivos pueden clasificarse en tres tipos:
1. Cultivo primario
2. Cepa celular
3. Línea celular
dependiendo del origen y tiempo de sobrevida de las células in vitro.
Los cultivos primarios se preparan a partir de tejidos normales, jóvenes, que tienen un cariotipo
normal y una capacidad de crecimiento in vitro limitada a 2 o 3 subcultivos (Ej: pulmón fetal
humano, prepucio de recién nacido, amnios humano, etc.) y son más difíciles de obtener. En el
otro extremo, las líneas celulares provenientes de tejidos tumorales, con cariotipos heteroploides,
pueden subcultivarse en forma contínua y son fáciles de mantener in vitro (Ej: HEp‐2, Hela, Vero,
RK, etc.). Las cepas celulares tienen una constitución cromosómica normal y permiten 20 a 50
subcultivos (MCR‐5).
No existe un cultivo celular susceptible a todos los virus, de modo que un laboratorio de
diagnóstico viral debe disponer de distintos cultivos celulares. Por ejemplo, el virus herpes simplex
crece bien in vitro en cultivos primarios, cepas y líneas celulares (MRC‐5, RK, HEp ‐2, HeLa, Vero u
otras); en cambio, otro virus de la misma familia, el citomegalovirus (CMV) sólo crece en cultivos
primarios de pulmón fetal humano o bien en algunas cepas celulares derivadas del mismo órgano
y especie (MRC‐5). Por otro lado, una línea celular como HEp‐2 puede ser bastante sensible a
adenovirus, VRS, parainfluenza, herpes simples, poliovirus y otros, pero no permitir el crecimiento
de CMV, rotavirus, influenza, etc; además, es posible que los pasajes sucesivos de una línea la
hagan disminuir su sensibilidad a algunos virus, como sucede con Hep‐2 en relación a VRS.
Algunos virus inducen un efecto citopático viral (ECP) muy característico en ciertos cultivos
celulares, facilitando su diagnóstico, como HSV, VRS, adenovirus. Considerando el cuadro clínico
del paciente y el tipo de muestra y de cultivo celular usado, con las características y tiempo de
aparición del ECP se puede presumir una etiología viral con cierta seguridad. Sin embargo, se
deben usar técnicas diagnósticas complementarias para identificar o precisar el agente viral. Por
otra parte, hay virus que requieren cultivos celulares muy especiales (HIV, EBV, calicivirus,
rotavirus, etc.) y otros para los cuales aún no se dispone de un cultivo celular que permita su
propagación (papilomavirus, hepatitis B y C, etc), para los que se debe recurrir a otro tipo de
técnica diagnóstica.
Detección de la partícula viral completa
La aplicación de técnicas de microscopia electrónica ha permitido observar la morfología de la
mayoría de los virus que se conocen. En ciertos casos dicha morfología es característica
(adenovirus, rotavirus, coronavirus) y permite la identificación de la partícula viral, aunque
habitualmente la observación de su morfología sólo sugiere una familia o grupo viral. El uso de
microscopía con tinción negativa mejora la visualización de las partículas virales presentes en una
muestra. El empleo de la microscopía electrónica tiene algunas limitaciones, como la necesidad de
una alta concentración de partículas virales en la muestra, la disponibilidad de un microscopio
electrónico y de un operador experimentado. Se puede mejorar este método realizando
inmunomicroscopía electrónica, en la cual se agregan anticuerpos específicos a la muestra que
aglutinan y concentran los virus, haciendo más fácil de visualizar y permitiendo identificar la
partícula viral, pues la reacción antígeno‐anticuerpo es específica.
Detección de componentes macromoleculares.
Detección de antígenos o proteínas virales (inmunoanálisis).
La metodología se basa en la especificidad de la reacción antígeno‐anticuerpo, que se evidencia de
diferentes formas. Se requiere de una clara definición del componente antigénico del virus a
investigar (interno o externo, estructural o temporal, completo o parcial, etc.), así como del tipo
de anticuerpo a usar (monoclonal, policlonal, biosintético, etc.).
Las técnicas de inmunodiagnóstico permiten detectar la presencia de antígenos y/o de anticuerpos
y pueden desarrollarse como métodos directos o indirectos. En el método directo el anticuerpo
específico tiene acoplado un marcador y sólo se puede usar para detectar antígeno. En el método
indirecto el anticuerpo específico (anticuerpo primario) no está marcado y la formación del
complejo antígeno‐anticuerpo se evidencia mediante un anticuerpo marcado anti anticuerpo
primario (anticuerpo secundario conjugado), supongamos que el anticuerpo primario se obtuvo en
humanos y es del tipo IgG, el anticuerpo secundario que debemos utilizar es un anticuerpo anti IgG
humana obtenida en otra especie, por ej.: raton. Cabe destacar que generalmente los anticuerpos
secundarios van dirigidos contra las cadenas pesadas del anticuerpo primario. El método indirecto
puede emplearse para detectar tanto antígeno como anticuerpo. Se han desarrollado múltiples
sistemas para optimizar el diagnóstico basado en la reacción antígeno anticuerpo, que implican la
formación de “sandwiches” con los diferentes reactantes. Unos métodos, denominados de
competencia, miden la variación del resultado haciendo competir el anticuerpo en estudio con un
anticuerpo conocido. Con frecuencia se adsorbe un anticuerpo específico a una fase sólida inerte,
para “capturar” el virus o antígeno presente en la muestra y mejorar la sensibilidad o especificidad
de la técnica: métodos de captura. Una forma simple de inmunodiagnóstico la constituye la
aglutinación, fenómeno visible a simple vista similar a lo observado al determinar grupos
sanguíneos; esta reacción se ha perfeccionado con la adsorción de antígenos o anticuerpos a fases
sólidas (esferas de látex, placas, hematíes pretratados, etc.). Ej. rotavirus, rubeola.
El sistema usado para marcar los anticuerpos define la denominación de diferentes técnicas. En el
caso de la inmunofluorescencia (IF), el anticuerpo está conjugado con una molécula que emite
fluorescencia bajo la estimulación con luz de una longitud de onda determinada (ej.: isotiocianato
de fluoresceína, rodamina, ficoeritrina y otros). Tanto en la técnica de ensayo inmunoenzimático
(ELISA) como en las inmunocitoquímicas, el anticuerpo va acoplado a una enzima (fosfatasa
alcalina o peroxidasa) que reacciona con un sustrato cromógeno, dando origen a un producto
coloreado, que se detecta a simple vista o bien al microscopio óptico. El cambio de color se puede
cuantificar midiendo la absorbancia en un espectrofotómetro. En la técnica de
radioinmunoanálisis (RIA) el anticuerpo está marcado con un elemento radioactivo y el complejo
antígeno‐anticuerpo se detecta en un contador gama.
Estas técnicas han tenido habitualmente el carácter de cualitativas, pues determinan la presencia
de una reacción específica. Sin embargo se ha avanzado con el desarrollado de sistemas para
cuantificar la cantidad de antígeno o anticuerpo, mediante uso de diluciones sucesivas de la
muestra (HAI para influenza o rubeola), medición de la intensidad de la reacción (ej: ELISA
cuantitativo) o el recuento de células infectadas positivas (ej: antigenemia para CMV).
Actualmente se han desarrollado científica y comercialmente muchas técnicas con variados
sistemas de detección y de marcación, para diagnosticar o tipificar muchos agentes; debe
analizarse cuidadosamente la sensibilidad, especificidad, rapidez, costo, aplicabilidad, etc. de ellas
antes de decidir su uso.
Detección de ácido nucleico viral.
Hibridación de ácidos nucleicos.
Esta técnica se basa en la capacidad de las moléculas de ácido nucleico de una hebra de reconocer,
por apareamiento de bases, a hebras de ácido nucleico que poseen secuencias nucleotídicas
complementarias. La detección del híbrido puede realizarse usando sondas de ácidos nucleicos
marcadas. Hay sondas radioactivas en que se visualiza la formación del híbrido mediante una
autorradiografía; otras sondas son biotiniladas, detectándose la formación del híbrido mediante
una reacción inmunoquímica. Otras veces se detectan los híbridos por la diferente velocidad de
migración en geles de electroforesis (heteroduplex). Algunos ensayos se pueden realizar por la
técnica de hibridación en filtro, que emplea como soporte un filtro de nitrocelulosa sobre el cual
se realiza la reacción. La hibridación in situ se realiza en un corte de tejido o sobre una monocapa
de cultivo celular.
Con el desarrollo de la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y sus diferentes
variantes se pueden detectar los genomas virales (independientemente de que el genoma sea
ARN o ADN) aun cuando las copias virales se encuentren en poca concentración. Esta técnica y sus
variantes serán ampliadas en materias como biología molecular.
Detección de anticuerpos antivirales.
Las infecciones virales recientes o pasadas del individuo se pueden estudiar mediante la
determinación de anticuerpos de tipo IgM o IgG respectivamente. La susceptibilidad frente a
determinadas infecciones también puede medirse determinando niveles de anticuerpos séricos.
Para documentar una “seroconversión” se requiere tomar dos muestras de sangre: la primera en
la etapa aguda de la enfermedad y la segunda, por lo menos 15 días después. Un alza de 4 o más
veces del título inicial de anticuerpos o una variación de negativo a positivo señalan infección
reciente por el agente en estudio. Semejante criterio de significancia puede usarse también para
comparar los niveles de IgG de la madre en relación al recién nacido. La clara selección del
antígeno contra el cual se dirigen los anticuerpos – superficiales, profundos, estructurales,
temporales, enzimas, epitopes específicos o comunes de grupos, etc. ‐ permitirá avanzar en el
diagnóstico y control evolutivo de algunas virosis, como SIDA, hepatitis, mononucleosis infecciosa,
etc.
Las técnicas serológicas han experimentado un gran avance en los últimos años, y para su mejor
comprensión se hará una descripción considerando primero las clásicas y luego las más recientes.
El uso y la vigencia de las mismas dependen de los objetivos del estudio, de los modelos virales
involucrados y de las disponibilidades técnicas y comerciales de ellas.
Técnicas serológicas.
El objetivo de estas técnicas es detectar la respuesta inmune humoral del huésped (anticuerpos).
Su fundamento es la formación de un complejo antígeno anticuerpo ‐ virus y suero del paciente ‐
que puede demostrarse por diversos procedimientos.
1. Reacción de neutralización: Se basa en la pérdida de la capacidad infectiva de un virus al unirse
al anticuerpo específico, formando un complejo antígeno‐anticuerpo. Estos complejos no
infectivos se pueden detectar inoculando la mezcla en un huésped vivo, animales de
experimentación o en cultivos celulares, donde no produce efecto pues la capacidad infectiva del
virus ha sido neutralizada por los anticuerpos del paciente. Por el contrario, en ausencia de
anticuerpos específicos no se forma el complejo, el virus mantiene su capacidad infectiva y es
capaz de producir un efecto biológico característico en el huésped. Esta técnica también permite
definir los “serotipos virales”, pues la reacción de neutralización refleja el grado de inmunidad del
huésped frente al agente específico ( Ej. 3 serotipos de virus polio, 51 serotipos de adenovirus, 1
serotipo de rubéola, etc). Por esto, generalmente se considera como técnica de referencia para
metódicas que miden anticuerpos. Sin embargo, es una técnica sofisticada, pues requiere de un
laboratorio con capacidad de mantener huéspedes vivos y la reacción demora varios días, el
tiempo que tarda el virus en producir un efecto demostrable.
2. Reacción de inhibición de la hemaglutinación: Se basa en la pérdida de la capacidad
hemaglutinante de un virus al formarse el complejo antígeno‐anticuerpo. Se utiliza en el
diagnóstico de virus con capacidad de aglutinar glóbulos rojos (influenza, rubéola, sarampión,
etc.), que al unirse a los anticuerpos específicos pierden esta propiedad. Esto se demuestra
haciendo reaccionar la mezcla de antígeno con anticuerpos (suero del paciente) con glóbulos
rojos, los que no se unen y sedimentan formando un botón o punto; en ausencia de anticuerpos
específicos se expresa la propiedad hemaglutinante del virus, que se visualiza por la formación de
una malla de aglutinación en el tubo o pocillo en que se realiza la reacción. Esta técnica se hace en
microplacas de plástico en forma manual y demora 3 a 5 horas en dar resultados. Actualmente se
usa principalmente en diagnóstico y caracterización de virus influenza. Los anticuerpos inhibidores
de la hemaglutinación tienen buena correlación con los neutralizantes en reflejar nivel de
inmunidad, y su medición es más sencilla ( ej. sarampión, rubéola )
3. Reacción de fijación del complemento: En esta técnica el complejo virus‐anticuerpo específico
debe competir por captar complemento con otro sistema, formado por glóbulos rojos de cordero
sensibilizados con hemolisina (anticuerpo anti‐glóbulos rojos de cordero). Si en la primera reacción
se forma el complejo antígeno‐anticuerpo, se consume o “fija”el complemento que hay en el
medio y al agregar los glóbulos rojos sensibilizados no se produce la hemólisis porque no hay
complemento libre y los eritrocitos sedimentan al fondo del tubo o pocillo formando un botón. En
cambio, si no se forma el primer complejo, el complemento queda libre, se une a los glóbulos rojos
sensibilizados y los lisa. Esta técnica es relativamente compleja, pues usa muchos reactivos, los
que deben estar debidamente estandarizados. Su sensibilidad y especificidad no son muy altas y
han sido superadas por otras técnicas. Los anticuerpos fijadores del complemento duran sólo
algunos años después de la infección, de modo que son indicadores de un proceso reciente.
MÉTODOS DIAGNÓSTICOS COMÚNMENTE UTILIZADOS PARA DISTINTOS VIRUS.
Virus DNA
Virus Herpes Simple (HSV).
Aislamiento viral (cultivo viral). El herpesvirus simple es uno de los más sencillo de
cultivar y usualmente toma 2 o 3 días en aparecer el característico efecto
citopático viral (ECV).
Inmunofluorescencia directa (ID) de las células recogidas por hisopado o raspado
de las lesiones vesiculares.
Serología: La infección primaria puede ser diagnosticada por una elevación de
títulos de anticuerpos IgG o la detección de anticuerpos IgM. La recurrencia puede
no estar asociada con elevación del título de anticuerpos totales o una respuesta
de IgM. Los métodos disponibles incluyen: reacción de fijación del complemento
(FC) –prácticamente en desuso‐ reacciones de neutralización (RN), ELISA e
Inmunofluorescencia indirecta (IFI).
Biología Molecular: en caso de infecciones en el sistema nervioso central puede
utilizarse la Reacción en cadena de la Polimerasa (PCR) como diagnóstico de
certeza.
Citomegalovirus (CMV)
Aislamiento viral. El cultivo convencional demora 2 a 4 semanas en mostrar el ECV.
El cultivo rápido (Shell vial) puede arrojar resultados positivos a las 48 hs.
Test de antigenemia: se basa en la detección de proteínas de expresión temprana
del virus en los neutrófilos. Es una metodología semicuantitativa, predictiva de la
severidad de la infección.
PCR para DNA viral: es más utilizada en el diagnóstico de infecciones congénitas y
en afecciones del SNC.
Serología: FC (muy poco utilizada), ELISA, aglutinación en latex (AL) e IFI.
Virus Epstein-Barr (EBV)
Aislamiento viral.
PCR e hibridación Molecular: pueden ser utilizadas para demostrar la presencia de
DNA viral en biopsias.
Serología: pueden detectarse anticuerpos anti‐VCA (antígenos de la cápside viral),
anti‐EA (antígenos tempranos) y anti‐EBNA (antígenos nucleares) mediante IFI y
ELISA.
Adenovirus
Aislamiento viral. Demora entre 2 a 7 días. La identificación en el cultivo se realiza
con ID y la tipificación con ensayos de neutralización.
Serología: test de inhibición de la hemoaglutinación (HAI), test de
microneutralizació[Link] específicos.
Papilomavirus
PCR de hisopados o cepillados exo‐endocervicales para deteccín del ADN viral.
Técnicas de hibridación Molecular.
Virus Hepatitis B (HBV)
Serología: ELISA, aglutinación con látex, RIA, Inmunoblot. Se determinan
anticuerpos y antígenos virales que permiten identificar la fase de la enfermedad y
pronosticar la evolución(Anticuerpo y antígeno de superficie, antígeno e,
anticuerpos para core viral).
PCR: para determinar presencia de DNA viral.
Virus RNA
Enterovirus
Aislamiento viral: se utilizan distintas líneas celulares según sea un Poliovirus,
Coxsakie A, Coxsakie B o un Echovirus.
Serología: RN, HAI, ELISA.
PCR: se está difundiendo su utilización para los casos de meningitis por
enterovirus.
Virus Influenza
Aislamiento viral.
Serología: HAI, ELISA.
Virus Parainfluenza
Aislamiento viral.
ELISA.
Virus de la parotiditis
Aislamiento viral. Se caracteriza por la formación de sincicios. La identificación en
cultivo se realiza por ID y/o inhibición de la hemadsoción.
Serología: HAI, IFI y ELISA.
PCR en caso de encefalitis.
Virus del sarampión
Aislamiento viral.
Detección directa: las típicas células multinucleadas gigantes pueden observarse
en forma directa por microscopía de secreciones nasofaríngeas o hisopados
conjuntivales.
Serología: HAI, IFI, ELISA.
Virus Sincitial Respiratorio (VSR)
Aislamiento viral.
ID de aspirado nasofaríngeo.
Serología: ELISA.
HIV
Serología: ELISA, alutinación en látex, inmunoblot, RIA, western blot (ensayo
confirmatorio).
PCR: para diagnóstico y confirmación.
Virus Hepatitis A (HAV)
Serología: ELISA, inmunoblot.
Virus Hepatitis C (HCV)
Serología: ELISA, inmunoblot, westernblot (confirmatorio).
PCR: para confirmación y genotipificación.
PARTE PRÁCTICA.
Se realizaran pruebas de ELISA para el antígeno de superficie y el antígeno del núcleo (CORE) del
Virus de la Hepatitis B. Asimismo se realizara una prueba de ELISA para la enfermedad de Chagas;
si bien este último es un parasito y no un virus, a los fines prácticos se justifica su determinación
por la prueba utilizada.