Introducción
Si hoy hicieras una instantánea de mi vida, te sería mucho más fácil
pillarme en pantalón corto, corriendo por Collserola cuando sale el sol,
que sentado en la oficina frente a dos pantallas llenas de cuadros de
precios. Pero para ser justo tengo que decir que
durante trece años las cosas no han sido así. A los dieciocho años entré
por primera vez en el edificio de la bolsa en Barcelona y, desde ese
momento y hasta hace muy poco, he dedicado una buena parte de mi
tiempo a ganar dinero comprando y vendiendo acciones. En el 2001, con
veintitrés años, firmaba mi primera hipoteca; y en el 2007, cuando ya
estaba metido de lleno en la bolsa, era capaz de
negociar 360 millones de euros en acciones durante un solo ejercicio.
Hoy mis mañanas no tienen mucho que ver con todo aquello, pero tengo
muy claro que no sería así si no hubiera trabajado, y muy duro, como
trader en la bolsa española.
Podría parecer que esta película va de un ex trabajador de la bolsa que
acaba quemado y que se encuentra a sí mismo terminando un
Ironman. Pero no, ésa no es la historia de mi vida. A día de hoy sigo
operando en la bolsa y vigilando de cerca todo lo que pasa en este
mundillo. Parte de mi trabajo diario consiste en impartir cursos y
conferencias, o en ir a la tele y comentar la situación de los mercados
para tratar de explicar a la gente de qué va todo esto. La bolsa me gusta,
y nunca dejará de hacerlo, pero en un momento de mi vida
decidí que quería dedicar la mayor parte de mi tiempo al deporte y a
difundir una filosofía de vida basada en el esfuerzo y la superación.
Pero, para lograrlo, necesitaba tiempo. Tiempo para entrenar, pensar,
competir, buscar patrocinadores... Y trabajar en la bolsa me permitió
comprar ese tiempo. Cuando le echaba muchas horas, me dio la
posibilidad de ganar el dinero
suficiente para invertir en otras opciones de vida. Entrenar y competir a
un alto nivel sale caro, y la bolsa me ayudó a afrontar todos esos gastos.
Trabajar como trader me ha ofrecido la oportunidad de plantearme otras
metas, de ir más allá en mi camino personal, de tener tiempo para mí y
decidir qué quiero hacer con mi vida.
La bolsa me ha brindado esa posibilidad. Y me gustaría
que también te la brindara a ti. Eso es lo que me propongo con este libro:
enseñarte a comprar tiempo. Explicarte cómo puedes ganar tiempo
dedicando unas horas a la bolsa, e invertirlo en lo que te apasiona. Voy a
serte sincero, no es algo que se aprenda en un día, pero siempre he tenido
la sensación de que es mucho más sencillo de lo que la gente cree. En
este Bolsa para Dummies he decidido
explicártelo de la manera más clara posible, sin guardarme ningún
secreto. Quiero compartir contigo todo lo que he aprendido, para que tú
también tengas la oportunidad de llevarlo a la práctica. Si decides llegar
hasta el final, acabarás descubriendo que es posible comprar tiempo; que
gracias a la bolsa dispondrás de los recursos necesarios para afrontar
nuevas metas y ser capaz de llevar aún más
lejos tu límite personal.