LA II REPÚBLICA
1. Introducción
La II República Española se proclamó tras las elecciones municipales de
Abril de 1931. Se enfocaron como un plebiscito entre los partidos firmantes del
Pacto de San Sebastián y los monárquicos. Estas elecciones demostraron el
aplastante apoyo popular a los republicanos en las principales ciudades españolas.
El gobierno de la II República de 1931 era considerado de centroizquierda,
moderado, demócrata y reformista. Sin embargo, a lo largo de la República se fue
produciendo una polarización de las posturas políticas hacia la izquierda y la derecha
radical que acabó en una guerra civil.
España inicia su experimento demócrata y reformista en un momento muy
difícil: en plena Gran Depresión Económica Mundial y sobre todo, en el período de
la crisis europea de las democracias, cuando los totalitarismos (Fascismo,
Nazismo,…) dominan la escena política europea. Este contexto de enfrentamiento
terminará influyendo en España radicalizando poco a poco las posturas hacia la
derecha y la izquierda. Sin embargo, no hay que olvidar que los factores de
enfrentamiento fueron fundamentalmente internos.
Los efectos de la Crisis del 29 sobre la economía española fueron parciales y
tardíos, dado el escaso desarrollo de la economía española y su alto grado de
proteccionismo. Sin embargo, se contrajo el comercio exterior y dejaron de llegar
inversiones extranjeras. Por otro lado, se redujo la emigración y aumentó la
inmigración. Todos estos factores hicieron aumentar el paro y la conflictividad social.
2. La Constitución de 1931. El Bienio Reformista
Tras la proclamación de la II República se formó un Gobierno Provisional,
formado por los firmantes del Pacto de San Sebastián y presidido por Alcalá Zamora.
El Gobierno Provisional convocó las elecciones a Cortes Constituyentes.
Las elecciones a Cortes fueron auténticamente democráticas y en ellas obtuvo
la mayoría la izquierda (especialmente el PSOE), seguida del centro (especialmente el
Partido Radical de Lerroux)
La Constitución fue aprobada en diciembre de 1931. Las principales
características fueron:
España se define como una “república democrática y de
trabajadores....”
Amplia declaración de derechos.
Estado unitario pero con posibilidad de establecer autonomías.
Economía capitalista de mercado pero con carácter socializante y de
planificación económica por parte del estado.
Cortes unicamerales con amplias competencias de las que depende el
gobierno que es responsable ante éstas.
Sufragio Universal y directo (masculino y femenino).
Estado laico, libertad religiosa y prohibición de los colegios religiosos.
Educación laica, pública, obligatoria y gratuita.
Durante el Bienio Reformista, España estuvo gobernada por una coalición de
republicanos de izquierdas (Manuel Azaña, ministro de la Guerra y presidente del
gobierno) y socialistas (Largo Caballero, ministro de Trabajo). Las principales
medidas, se propusieron en una profunda transformación de la realidad española.
El problema religioso y la política religiosa: las explosiones de rebelión
popular desde la Semana Trágica fueronn acompañadas de violencia anticlerical. Esta
violencia siguió produciéndose durante la República y encubría el enfrentamiento
frontal entre la Iglesia española y los políticos de izquierdas. Consiguientemente, la
República llevó a cabo una política religiosa destinada a reducir la influencia de la
Iglesia en un país aun mayoritariamente católico: la eliminación del presupuesto de
“culto y clero”, expulsión de los jesuitas, prohibición de los colegios católicos,
reconocimiento del matrimonio civil y del divorcio,...
La política educativa y cultural se concibió como uno de los instrumentos
de regeneración cultural y social más importante de la República. El objetivo de la
política cultural y educativa de Marcelino Domingo era la extensión por toda España
de una educación laica, obligatoria y gratuita. El problema fue que, a pesar de todas
las escuelas construidas, no fueron suficientes para sustituir a los colegios religiosos.
Otra medida cultural importante fueron las Misiones Pedagógicas.
El estatuto de Cataluña se aprobó el 14 de Abril de 1931. F. Maçiá, líder de
Esquerra Republicana de Catalunya, proclamó la República Independiente de
Cataluña. Esto podía haber provocado un conflicto con la República Española, pero
finalmente se llegó a un arreglo en el que ERC aceptó conformarse con la autonomía.
La autonomía de Cataluña reconocía la existencia de un gobierno catalán y un
parlamento catalán. El País Vasco no obtuvo la autonomía en este momento pues el
PNV no estuvo en el Pacto de San Sebastián, además era un partido conservador y
católico cuyas ideas tenían poco que ver con una república de izquierdas.
La Reforma del Ejército, llevada a cabo por Manuel Azaña consistió en
reducir el número de oficiales. Para ello exigió a todos los oficiales que juraran la
bandera tricolor republicana. Todos los que no quisieran jurar pasaban a la reserva
con el sueldo íntegro. Con ello consiguió mejorar la efectividad del ejército y que los
oficiales en activo fueran fieles a la República.
La Reforma Agraria era una medida económica urgente en un país
mayoritariamente agrario y con una mala distribución de la propiedad de la tierra. El
gobierno tomó inmediatamente medidas para proteger a los arrendatarios y
jornaleros, sin embargo, la medida más importante era la expropiación de tierras de
los grandes latifundistas. Para ello se dictó la Ley de Reforma Agraria y el Instituto
de Reforma Agraria. Esta reforma fue la que más se retrasó y apenas se aplicó en el
Bienio Reformista por los desacuerdos que se produjeron en las cortes sobre la misma
y por la falta de fondos del estado para pagar las indemnizaciones.
Dado el aplastante apoyo popular a los partidos de izquierdas en 1931, la
oposición era muy débil y estaba desarticulada, sin embargo, las medidas del
gobierno atacaron frontalmente a grupos de poder que organizaron una fuerte
oposición entre 1931-33.
Los anarquistas no participaron ni colaboraron con el gobierno de la República.
Sin embargo el tema que creó un mayor descontento entre los anarquistas fue el
retraso en la aplicación de la Reforma Agraria. En su defecto los campesinos
andaluces empezaron a ocupar tierras espontáneamente. En una de estas acciones se
produjeron los sucesos de Casas Viejas (1933), en los que la República asesinó a
unos anarquistas. Esto supuso la oposición frontal de los movimientos obreros a la
República.
Parte del Ejército se opuso a la Reforma Militar de Azaña y al estatuto de
Cataluña que podía afectar a la unidad de España. Siguiendo la tradición del siglo XIX,
volvieron los pronunciamientos militares para derribar al gobierno, el más importante
fue el del General monárquico Sanjurjo que fracasó. La Iglesia se opuso
frontalmente a la República. Los grandes terratenientes se vieron perjudicados por
la Reforma Agraria y también se opusieron a la República. Estos tres grupos
desarrollaron las organizaciones políticas de derechas. Entre éstas había que
distinguir.
La Derecha Posibilista, formada por la CEDA y dirigida por Gil Robles,
quería conquistar el poder en la República por medios democráticos y
después convertirla en una República Conservadora.
La Derecha Monárquica y Antirrepublicana pretendía acabar con la República
con un golpe militar y convertirla en una Monarquía Autoritaria. Hay que
citar al Partido Carlista o Tradicionalista de Fal Conde o Renovación
Española de Calvo Sotelo.
La Extrema Derecha de tipo fascista estuvo representada por Falange
Española de José Antonio Primo de Rivera. Pretendía imponer un modelo
totalitario y antidemocrático y combinaba la participación en política con el
terrorismo.
3. El Bienio Radical-Cedista (1933-1936)
Los sucesos de Casas Viejas simbolizaron la división de la izquierda y la falta
de apoyo de los movimientos obreros al Gobierno de Azaña. La falta de apoyos hizo
que Alcalá Zamora disolviera las Cortes y convocara nuevas elecciones.
En dichas elecciones (votaron por primera vez las mujeres) el Partido Radical y
la CEDA obtuvo la victoria pues se presentó unida y organizada.
El gobierno lo formó el Partido Radical y lo presidió Lerroux hasta Octubre de
1934. Este gobierno llevó a cabo una serie de medidas que detenían algunas reformas
del bienio anterior: así se detuvo la Reforma Agraria y se planteó una reforma
constitucional que eliminaba el matrimonio civil, devolvía a la Iglesia la posibilidad de
participar en la enseñanza y anulaba el concepto de autonomía.
Estas medidas conservadoras, así como el ascenso de Hitler al poder en
Alemania y la entrada de la CEDA en el gobierno provocaron la reacción de los
movimientos obreros. Anarquismo y PSOE optaron por la vía revolucionaria y
decretaron la Huelga General Revolucionaria (Octubre de 1934). Coincidiendo
con esto Esquerra Republicana proclamó la independencia de Cataluña.
La huelga tuvo un seguimiento irregular, pero triunfó en Asturias. El gobierno
envió al ejército al mando de Franco y durante dos semanas Asturias se convirtió en
un campo de batalla. La Revolución de Octubre de 1934 se saldó con miles de
muertos y más de 30.000 detenidos. Además el gobierno suspendió la Autonomía de
Cataluña y encarceló a la Generalitat. A partir de Octubre de 1934 la situación
política en España se polarizó hacia la extrema derecha e izquierda. La
reconciliación política parecía imposible. La caída del gobierno radical-cedista se
produjo por el hundimiento del Partido Radical, que se había involucrado en
escándalos de corrupción: el estraperlo. Nuevamente se disolvieron las cortes y se
convocaron elecciones (Febrero de 1936).
4. Las elecciones de 1936 y el Frente Popular
A las elecciones de 1936 acudieron unidas tanto el Frente Popular como la
CEDA, mientras se hundía el Partido Radical que había ocupado el centro hasta
entonces.
Las elecciones las ganó el Frente Popular. En principio en el gobierno sólo
participaron partidos republicanos de izquierdas y no los partidos o formaciones
obreras. Alcalá Zamora fue sustituido por Azaña como presidente de la República.
El Frente Popular decretó la amnistía para todos los encarcelados en Octubre del 34,
restituyó la Autonomía de Cataluña y esta vez sí que aplicó la Reforma Agraria de
forma más generalizada. Durante la primavera de 1936 la tensión política y la
violencia se apoderaron de España. Los anarquistas ocupaban fincas en el sur de
España, Largo Caballero, líder del PSOE abogaba por una revolución obrera en España,
mientras tanto, falangistas y anarquistas asesinaban a sus enemigos políticos casi a
diario, y un sector del ejército, liderado por el General Mola, preparaba un golpe de
estado contra la República.