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Intimidad y Fuego del Espíritu Santo

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Guatemala, 26 de Octubre de 2003 No.

481
Año de la Restitución

MOISÉS Y EL FUEGO
“…El que hace a sus ministros llamas de fuego.” (Heb 1:7)

INTRODUCCIÓN
Juan el Bautista cuando anunciaba al Cristo el cual vendría a bautizarnos con Espíritu Santo y fuego (Mat. 3:11). Moisés en
su vida ministerial tuvo siete encuentros con el fuego de Dios, que lo condujeron hasta ser reconocido como “llama de
fuego”; así como Naamán se sumergió en el río Jordán hasta quedar totalmente sano. El mismo Señor Jesucristo tuvo que
ser bautizado en fuego y dijo que había venido a echar fuego a la tierra (Luc. 12:49-50).

DESARROLLO
Dios está formando a sus ministros para hacerlos llamas de fuego con el propósito que traigan avivamiento al pueblo de
Dios. El apóstol Pablo en la isla de Malta tomó ramas secas y las llevaba para ser quemadas en el fuego (figura de
avivamiento) y cuando la víbora le mordió la mano, se sacudió la mano en el fuego y no sufrió ningún daño (Hch 28:3-5).
Los 3 jóvenes Hebreos amigos de Daniel no experimentaron ningún daño en su cuerpo cuando los metieron en el horno
siete veces calentado, solo se les quemaron las amarras (Da. 3:21-25). Pablo le aconsejó a Timoteo que avivara el fuego
del don de Dios que le había sido transmitido por la imposición de sus manos. Solo un ministro hecho llama de fuego puede
impartirles ese fuego a otros. Jeremías era otro ministro que tenía fuego de Dios en su corazón, metido en sus entrañas,
que le hacía hablar la Palabra de Dios (Jer 20:9). Las veces que Moisés se relaciona con el fuego son figura de los pasos
que debemos de dar para que podamos llegar a la estatura que se espera de nosotros como Hijos de Dios.

FUEGO DE DIOS EN LA ZARZA (Ex 3:1-2)


Era un arbusto espinoso que crecía en el desierto, esto es figura de lo insignificante. Las zarzas se encuentran en los
desiertos y estos son figura de pruebas, pero la Biblia dice que no nos sorprendamos del fuego de la prueba que nos pudiera
venir (1 Pe 4:12), porque es necesario que nuestra fe sea acrisolada con fuego para que sea hallada en alabanza y gloria
(1Pe 1:7), además hay una promesa para los ministros que pasen por el fuego de Dios, (Is 43:2), no los quemará, ni la llama
arderá en ellos; porque el fuego de Dios no es para matarlos sino para purificarlos (Mal 3:1-2). Cuando Moisés terminó de
pasar el desierto se encontró con una zarza que tenía un fuego que no se extinguía. Moisés tenía 40 años de ser pastor,
pero aun no era llama de fuego (Hch 7:30). Después de este encuentro con el fuego Dios lo convirtió en un libertador.
Nadie puede ser libertador si antes no se ha encontrado con la zarza que arde. Cuando Jesús comenzó a anunciar el
evangelio, los espíritus inmundos eran expulsados (Mar. 1:23-27). El ministro que es libertador echa fuera los demonios y
saca al pueblo de Egipto y lo mete en Canaán. Cuando Jesús salió del desierto inició su ministerio y le dieron a 12
discípulos que a la vista humana parecían insignificantes, sobre todo porque eran hombres sencillos, pero El les impartió
fuego y llegaron a ser columnas de la iglesia y cimientos de la Nueva Jerusalén (Apoc. 21:12-14).

EL FUEGO DEL ALTAR (Lev. 9:23-24)


El altar era un lugar donde generalmente se llevaban ofrendas a Dios, como lo hizo Noé cuando salió del arca luego de que
había concluido el diluvio (Ge. 8:20) Este encuentro es para que el ministro pueda ofrecerse en el altar como un
sacrificio vivo, santo y agradable a Dios y que su carne sea consumida (Ro. 12:1-2). La palabra altar viene del hebreo
misbbeakj, esta palabra en el idioma hebreo, no tiene vocales, con las consonantes podemos encontrar los nombres de 4
ingredientes indispensables para tener altar:

Mehilá. Significa perdón; el cual tiene 3 fases para su aplicación a) Ser perdonados por Dios debiendo llegar humildemente
ante su presencia (2 Cro. 7:14) b) perdonar a los que nos ofenden, antes de presentar ofrenda debemos estar en paz con
nuestro hermano (Mt 6:12; 5:23) c) perdonarnos a nosotros mismos, es tener buena conciencia a pesar de que algunos
pretender acusarnos, sabiendo que fuimos limpiados de todo pecado por la sangre de Cristo (1 Pe. 3:16; 1 Juan 1:7)

Sejut Significa Buenas Obras. Los sacerdotes en el tabernáculo se acercaban a ministrar al altar, lo hacían vestidos de
un efod de lino (Ez. 44:107) el lino fino son las acciones justas de los santos (Apoc. 19:8). Como buenas obras está la
adoración (Mr 14:6), andar en luz (Mt 5:16), el desear obispado (1 Ti 3:1) y otras (1 Ti 5:10, 6:8).

Berajá Significa Bendición. En Hebreo es bendición, prosperidad. En griego es hablar bien de, bendecir, agradecer o
invocar una bendición sobre, prosperar, bendecir. A Abraham le dijeron: “Bendiciendo te bendeciré.” Esto quiere decir que
cuando bendecimos, la bendición que proferimos también caerá sobre nosotros. (1 Pe 3:9; Ro 12:14).

Jayim Significa Vidas. Es que no podemos vivir solo para nosotros, sino somos parte de una comunidad, de un cuerpo y
de una familia, recordando que en Cristo Jesús somos uno (1 Co. 12:12) no debemos de vivir únicamente para nosotros
mismos, sino aún despojarnos de nuestros deseos por amor a los demás (1 Co. 8:7-13)
ELFUEGO QUE CONSUMIO A LOS MURMURADORES (Num. 11:1-2)
El pueblo murmuró quejándose, entonces el fuego de la ira de Dios consumió parte de campamento, pero Moisés se postró
a interceder por el pueblo cuando habían pecado contra Dios y se habrían rebelado contra él. Este fuego es para que
podamos interceder por otros. Esteban cuando era apedreado por los religiosos pidió para que no les fuera tomado en
cuenta ese pecado (Hch. 7:60) El Señor Jesús intercedió por sus enemigos cuando estaba en la cruz (Luc. 23:34). Samuel
dijo a los del pueblo que nunca iba a dejar de interceder por ellos (1 Sa. 12:23) En el tabernáculo dijo el salmista que iba a
entrar por sus puertas con acción de gracias y por sus atrios con alabanza (Sal. 100:4) cuando entraban al Lugar Santo los
sacerdotes participaban de la comunión de los panes y realizar los servicios del culto (Heb. 9:6), pero al lugar Santísimo
entraba el sumo sacerdote y esto solamente una vez al año con el propósito de poder interceder por el pueblo (Num. 16:46)

LA COLUMNA DE FUEGO (Deut. 1:33; Neh. 9:12)


Dios puso la columna de fuego para que los alumbrara por las noches en el camino donde debían andar. Este es el fuego
de la guianza. Todos aquellos que son llamados hijos de Dios deben de ser guiados por el Espíritu Santo, para que
podamos hacer la voluntad de Dios (Ro. 8:14; Gal. 5:18) cuando Pablo salió para visitar a las iglesias de Asia le fue
impedido que predicara en Asia, pero fue enviado a Macedonia (Hch 16:6-10). Pedro estaba orando cuando fue guiado
para ir a la casa de Cornelio lo que permitió que las llaves del reino fueran usadas para que los gentiles comenzaran a entrar
en el reino de Dios (Hch. 10:9-20) Felipe fue guiado para predicarle al eunuco (Hch 8:26-31). El ministro necesita ser guiado
para no equivocarse, cuando regresó parte del pueblo de Israel de la deportación a Babilonia, se hizo un censo de todos los
sacerdotes y Levitas, pero cuando no se encontraba la genealogía de alguno eran excluidos del sacerdocio hasta que
hubiese un sacerdote que usara Urim y Tumin (Neh 7:62-63). Cuando David quería salir a la batalla le pedía a Dios guianza
para saber qué estrategia tenía que tomar y El Señor le decía cómo actuar en la batalla (2 Sa. 5:23)

FUEGO DE DIOS QUE HABLA (Deut 4:11-12)


Esto aconteció cuando el Señor descendió al Monte Horeb o Sinaí. Horeb del Hebreo Kjoreb significa soledad, desierto,
destrucción. El ministro debe llegar al monte de la soledad donde no hay nadie más que Dios y él. Allí le hablarán a
su corazón (Os. 2:14). Es precisamente en la soledad cuando se va a manifestar Dios en nuestras vidas y nos conducirá
por caminos que nunca imaginamos, cuando Pablo iba en el barco hacia Roma, luego de la tormenta todos habían perdido
la esperanza de sobrevivir, pero se le apareció un ángel de Dios en el barco donde iba y le dijo que ninguno de ellos
perecería (Hch. 27:23). La soledad fue necesaria para el profeta Elías porque pensaba que no era mejor que sus padres,
fue cuando tuvo la oportunidad de que Dios le enviara un ángel para que lo alimentara, fortaleciera y entonces poder correr
hacia el monte de Dios durante 40 días y 40 noches, preparándolo para que se lo llevaran vivo (1 Re. 19:4-16)

DIOS ES FUEGO CONSUMIDOR (Deut 4:23-24)


Moisés estaba dando las instrucciones previas a que entraran a tomar la tierra de Canaán, recordándoles que El Señor
siempre iba a estar alli. Este es el fuego de la definición. El ministro tiene que ser definido para saber a quién va a servir.
Josué era un ministro definido desde su juventud. Cuando lo mandaron a reconocer la tierra prometida, decidió creerle a
Dios antes de creer lo que veían sus ojos. Luego cuando estaba guiando al pueblo a Canaán le dijo que se definieran, pero
que él y su casa servirían a Jehová (Jos. 24:15). Todo aquel que no se ha definido para Dios es un hombre inconstante, de
doble ánimo (Sant 1:8)

MONTE QUE ARDIA EN FUEGO (Deut 9:15)


Este encuentro lo tuvo Moisés con Dios en el monte ardiente, cuando Dios le dio sus mandamientos y su pacto. Este es el
fuego que da mandamiento o pacto. Eran los mandamientos del Padre que estaba recibiendo en las tablas de piedra.
Posteriormente vino el Hijo y dio mandamientos. Los discípulos que iban camino a Emaús testificaban que su corazón ardía
dentro de ellos con el fuego de Dios, cuando el Señor les explicaba lo que estaba escrito en la ley, los salmos y los profetas
con respecto a la venida del Cristo prometido (Luc. 24:215-32). Hoy estamos en la era del Espíritu Santo y es El quien da
los mandamientos utilizando a sus apóstoles (2 Pe 3:2) que han sido transformados en llamas de fuego.

El proceso que debe tener un ministro de Dios por medio del fuego le purifica y de la misma manera que el Señor Jesús
pueda decir que también ha sido probado en todas las cosas, y como padeció también pueda tener entrañas de misericordia
para recibir a todos aquellos que aún les hace falta participar del proceso de limpieza de sus vidas.

CONCLUSION
Necesitamos ministros que hayan pasado por el proceso de convertirse en llamas de fuego para que nos puedan impartir de
ese fuego que nos purifica y perfecciona, y que a nuestros enemigos los consume, tal como le sucedió a aquellos que
echaron a los tres hebreos en el horno. Debemos de orar por nuestros ministros y no juzgarlos cuando pasen por desiertos
pues es parte de su proceso para que cuando salgan purificados digan como el apóstol Pablo “Pero si somos atribulados, lo
es para vuestro consuelo y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación, la cual resulta en que
perseveráis bajo las mismas aflicciones que también nosotros padecemos”. (2 Co. 1:6)

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