3.1 Mesoamérica Historia y Reconsideración Del Concepto
3.1 Mesoamérica Historia y Reconsideración Del Concepto
ISSN: 1405-0269
[email protected]
Universidad Autónoma del Estado de México
México
Mesoamérica: historia y
reconsideración del concepto
A. TONATIUH ROMERO CONTRERAS* Y LAURA ÁVILA RAMOS**
Mesoamerica: History and Reconsideration of the tectada hasta siglos más tarde por E. B. Tylor, quien en
Concept su obra Antiquities of Anáhuac hablaba ya de “una región
Abstract: This article discusses the meaning and the historical definida culturalmente, que corresponde a México y
development of the concept of Mesoamerica through a study of some otros países, con características sui generis y cuyo origen
of the ideas that made up its original source of inspiration. A se remonta a la época prehispánica” (Litvak, 1992: 13),
concept different from the traditional definition of Mesoamerica, as aunque nunca definió concretamente de qué caracte-
originally formulated in 1943, is presented and its actual importance rísticas hablaba.
is emphasized, an importance which is due to a redynamization of Otro antiguo antecedente en la conformación del
some of its constituent features and the application of combined concepto Mesoamérica provino de la antropogeografía
historical and neoevolutionist viewpoints. y, fue dado por Otis T. Mason cuando hablaba de los
ambientes étnicos de México, en los que incluía tanto ele-
I. Antecedentes culturalistas del concepto mentos geográficos como culturales cuando describía
Mesoamérica alguna región de alta cultura. Tal idea era utilizada por
él mismo y más adelante por Kroeber (1939: 6-7), casi
Los antecedentes de la construcción del concepto Mesoamérica como sinónimo de “área cultural”. Así, a través de es-
parecen extenderse hacia varios años atrás, tal y como lo tas percepciones de los grupos de alta cultura, comen-
indican algunas fuentes históricas. Sin lugar a dudas, desde la zó a surgir la idea del término “área mesoamericana”
época colonial temprana existía ya por parte de los españoles como concepto formado a partir de la combinación básica
una percepción de cierta unidad cultural entre los conquista- de los elementos anteriores; sin embargo, al principio los fac-
dos, lo cual se aprecia claramente en fray Bartolomé de las tores ambientales tuvieron un mayor peso, pero finalmente el
Casas quien, en su Apologética Historia Sumaria, fue el primero punto decisivo de su conformación la constituyó la parte
en mostrar las notables semejanzas entre las creencias de los cultural.
guatemaltecos y las de otros pueblos que, en conjunto, hoy Antes de su aplicación como concepto, Mesoamérica figu-
denominamos mesoamericanos: raba como un lugar que especificaba una macroárea. En ese
“Toda esta tierra [decía el fraile al referirse a Guatemala], tiempo, los estudiosos americanistas de las altas culturas
con la que propiamente se dice la Nueva España, debía tener mexicanas y centroamericanas se auxiliaban de otro término
una religión y una manera de dioses, poco más o menos [igual], para denominar ese espacio: América Media, con el fin de más
y extendíase hasta las provincias de Nicaragua y Honduras, y o menos delimitar el área territorialmente; sin embargo, éste
volviendo hacia la provincia de Xalisco, y llegaban, según creo, basaba su definición en los aspectos geológicos y ambientales
a la provincia de Colima y Culiacán.” (1986). por encima de los culturales, lo que propició su mayor uso en
Las sociedades indígenas de este vastísimo territorio inte-
* Facultad de Geografía, UAEM. Teléfono: (7) 214 31 82.
graban, evidentemente, una unidad. Sin embargo, para los Correo electrónico: [email protected]
profesionales de la antropología esta unidad cultural fue de- ** Escuela Preparatoria Netzahualcóyotl, UAEM. Teléfono: (7) 219 55 76.
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las investigaciones geográficas, a tal grado que incluso hoy No fue sino hasta que un colega de Wissler y alumno de
algunos estudiosos lo siguen empleando (Lasserre, 1976). Boas llamado Kroeber (1939: 3-6), quién después de reflexio-
No obstante, a pesar de ser de gran utilidad para cuestio- nar sobre el asunto, encontró que el problema no estaba en la
nes ambientales, América Media dejaba muy endeble y poco discutida localización del centro cultural y la dispersión de sus
atendida la parte de los habitantes y sus culturas, de manera elementos, sino en la delimitación espacial de la culturas, es
que hacía falta la creación de un concepto en el cual éstos se decir, el de las fronteras. Kroeber sostenía que en el esquema
incluyeran completamente; éste fue punto de partida para la de Wissler se confundían y compartían elementos culturales
creación del término área cultural, base de la definición de con otras áreas en contacto, de manera que, para la década
Mesoamérica. de los treinta, los antropólogos americanos comenzaron a
Para algunos autores, área cultural arranca con Franz Boas trabajar sobre esta nueva idea de los límites.
(Kroeber, 1992) y su particular punto de vista sobre las co- Es importante notar aquí que, si bien las ideas de la escuela
lecciones y clasificaciones museográficas en los que trataba norteamericana de antropología influyeron en la formación
de agrupar “todos los elementos de una cultura”. Sin embar- del concepto de Mesoamérica, por esta misma época (o con
go, otros estudiosos ven el origen de este concepto en el algunos años de anticipación) por el lado de los estudiosos
Kulterkreise o círculos culturales de la corriente alemana del mexicanos también ya se trabajaba en una cierta delimitación
difusionismo (Rutsch, 1984). fronteriza de las altas culturas, cuestión que influyó en la
Es importante destacar que de otras disciplinas también hubo definición de los límites culturales y de la metodología al incluir
aportes en la conformación de este concepto, tal es el caso de fuentes históricas como parte importante de la discusión.
la lingüística, mediante la cual Clark Wissler, con el trabajo En este sentido, cabe destacar la definición de la frontera
titulado The American Indian (1917), estableció una aproxima- norte mesoamericana dada en el trabajo de Miguel Othón de
ción al área cultural que hoy conocemos como Mesoamérica Mendizábal (1946, original 1928) titulado: Influencia de la sal en
mediante la unión de ciertos grupos lingüísticos, a los cuales la distribución geográfica de los grupos indígenas de México. En este
llamó Nahua y que llegaban hasta Centroamérica; en dicho ensayo, Mendizábal, basado en las prácticas de subsistencia
espacio Wissler intercalaba los grupos de habla maya con lo que él llamó géneros de vida y regímenes alimenticios, realizó un
que identificaba una misma gran tradición de alta cultura. mapa donde trazó los resultados de sus investigaciones
Otro aporte en la delimitación de esta macroárea, fue dado etnohistóricas de distribución geográfica de los grupos indíge-
por H. Spinden, quien había elaborado un trabajo sobre The nas de México en la época de la conquista, en el cual separa-
Origin and Distribution of Agriculture in America, en el que desta- ba a los grupos de cazadores-recolectores de los grupos agri-
có el punto de vista económico. En su escrito, Spiden marca cultores de la frontera noroeste. De esta forma, Mendizábal
una extensa comunidad básica formada en la coexistencia de colocó al río Sinaloa como frontera entre los grupos prepolíticos
la agricultura, la cerámica y el tejido para la región del centro de los pequeños estados, anticipándose a lo que otros estu-
de México (Jiménez, 1980: 5213). Sin embargo, en todos los diosos confirmarían posteriormente (ibid.).
autores citados, la preocupación central fue establecer qué y Mientras tanto, Kroeber afinaba el concepto de área cultu-
cuáles elementos culturales distribuidos en el espacio sería ral al aplicarlo a los grupos simples de Norteamérica. En su
importante considerar para definir el área. Cultural and Natural Areas of Native North America (1931 pero
Más adelante Clark Wissler estableció que el punto esen- publicado en 1939), anotaba que “el concepto de área cultu-
cial para discutir la existencia y distribución de estos elemen- ral es un medio para lograr un fin, pero no es un fin en sí
tos, era definiendo lo que él llamó el centro cultural, que resul- mismo, y permite la comprensión de los procesos culturales
taba ser el punto integrador de un área y su periferia. Con como tales, o la comprensión de los eventos históricos de la
esta idea elaboró en 1923 su famoso patrón universal, que era cultura” (Kroeber, 1992: 105). Aclara que tenía por objetivo
una lista de rubros principales mediante los que podían des- “revisar las relaciones ambientales de éstas y de examinar las
cribirse todas las actividades de cualquier grupo humano (rasgos relaciones históricas de las áreas culturales”. Para llevar a
materiales, lengua, arte, religión, familia y sistema social, pro- cabo esto, estableció un término llamado intensidad cultural que,
piedad e intercambio, guerra, gobierno, etcétera). Sin embar- al ser aplicado sobre un mapa de regiones naturales, daba
go, esta metodología de distribución de elementos, al ser para México y América Central trece subdivisiones, basado
aplicada por sus colegas americanos a los grupos tribales, en una combinación de las lenguas, la agricultura, la arquitec-
resultó confusa porque los estudios fueron una suma de ele- tura y otros rasgos culturales que consideraba principales, los
mentos sin conexión, así que las áreas quedaron tortuosas y que, en su conjunto, se asemejaban a la Mesoamérica que
difíciles de definir. años más tarde definiría el antropólogo Kirchoff (ibid.).
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Es importante señalar que, en este texto, Kroeber utilizó los Dahlgren y Jiménez Moreno), pero existía un notable vacío de
trabajos mencionados como apoyo para su ensayo, fundamen- especialistas en su discusión: el de los etnólogos y antropólogos
talmente el de Mendizábal para el área de contacto entre caza- sociales; tal estructura de investigación y trabajo afectó la
dores-recolectores y agricultores en el noroeste mexicano. Sin conformación del concepto Mesoamérica (Cfr. González, 1997);
embargo, para la definición de la frontera sur del área de Méxi- es necesario señalar a este respecto, que la delimitación que se
co y Centroamérica, siguió de cerca el trabajo de Spinden Origin realizaba en esos momentos para Mesoamérica era
of Civilization in Central America and Mexico (1933), el cual pre- fundamentalmente de tipo etnohistórico y no etnográfico, como
sentaba como límite una línea entre Panamá y Nicaragua. la hecha en Estados Unidos, lo que afectó la no participación
Por otro lado, conjugando las ideas de Kroeber con las de los etnólogos y antropólogos sociales.
propias ideas, Wissler realizó un trabajo en 1940, titulado Por otro lado, la formación intelectual de Kirchoff sobre
Indians of the United States, en el cual reunió de nueva cuenta México tambien pesó en su definición de Mesoamérica. Sa-
en áreas culturales a los grupos indios americanos, pero aho- bemos que sus conocimientos históricos acerca de esta área
ra a partir de dos factores principales: las familias lingüísticas fueron adquiridos como discípulo de eminentes mexicanistas,
y los rasgos culturales de cada grupo, así como su difusión y como K.T. Press, Walter Lehmann y Walter Krickeberg en el
principal modo de vida, con lo que proporcionó un modelo Museo Etnográfico de Berlín (Dahlgren, op.cit.). Esta forma-
útil para otras áreas culturales (Wissler, 1993). ción habla de la fuerte influencia del difusionismo alemán en
El éxito de esta metodología fue enorme, según lo demues- el autor de Mesoamérica. Sin embargo, la decisión de Kirchoff
tran la gran cantidad de trabajos que inspiró y se desarrolla- de comenzar la investigación para la limitación de esta
ron para la Unión Americana. Al avanzar estos trabajos, macroárea en una forma histórica para el siglo XVI, se debe a,
Kroeber señalaba ya la necesidad de aplicar esta metodología como él mismo lo comentó, la mayor disposición de infor-
en la fijación de áreas culturales, con el fin de ordenar mejor mación y número de fuentes escritas, por lo que a partir de
los datos mexicanos. Ésta fue la tarea que emprendió Paul allí sería mas fácil realizar, posteriormente, los demás estu-
Kirchoff al establecer el concepto de Mesoamérica, como dios, cuestión que nunca llevó a cabo.
fruto anticipado del estudio de distribución de rasgos cultura- El resultado que conocemos de esa incipiente investigación
les (Olivé, 1990: 39). sería la definición de una macroárea que se denominaría
Mesoamérica, término que adoptó Kirchoff por sugerencia
II. La Mesoamérica de Kirchoff directa de Jiménez Moreno (1980) para diferenciarla del tér-
mino Middle América o América media.
Analicemos ahora la propuesta de definición de área
mesoamericana según Kirchoff. En 1939, el Comité Interna- III. La división biogeográfica del continente y su
cional para el Estudio de Distribuciones Culturales en América composición étnica
(creado por el XXVII Congreso Internacional de Americanistas)
consideró tema importante el establecimiento de las áreas Para la delimitación de Mesoamérica, Kirchoff se aprove-
culturales para todo el continente; en este congreso, y con la chó de la subdivisión ya establecida por Kroeber para el con-
discusión de los especialistas americanos, se resuelve tinente: Norteamérica, América Media y Sudamérica, con el
determinar tres grandes grupos de distribución de rasgos fin de que a partir de cuestiones tecnoeconómicas, se agrupa-
culturales: 1) elementos culturales exclusivos del área, 2) ran las culturas americanas antiguas en cinco grandes zonas:
elementos culturales comunes del área y de otras superáreas 1) cazadores, recolectores y pescadores de Norteamérica; 2)
culturales, y 3) elementos culturales que sobresalen por su cultivadores inferiores de Norteamérica; 3) cultivadores su-
ausencia en el área. periores; 4) cultivadores inferiores de Sudamérica; y 5)
A partir de ese año, Kirchoff, a la cabeza de varios investi- recolectores y cazadores de Sudamérica.
gadores, comienza en México a realizar un trabajo intensivo En esta división continental, Kirchoff privilegió como indi-
de lectura y fichado de fuentes históricas, principalmente de cador de cultura a la actividad agrícola. Por otra parte, la ubica-
las llamadas Relaciones Geográficas y de las crónicas del primer ción de un grupo humano en un territorio se relacionaría con
siglo de la conquista (Dahlgren, 1990: 80). cuestiones biogeográficas como lo había hecho Kroeber; su
En el tiempo de trabajo de esta delimitación y conformación alimentación se asociaría, a su vez, con la tecnología y con al-
de Mesoamérica, contó con la participación principal de un gunos elementos materiales de la cultura. Ésta fue la metodolo-
grupo de estudiosos de la antropología con conocimientos gía salida de las discusiones del Comité y adoptada por Kirchoff
arqueológicos, históricos y lingüísticos (por ejemplo, Barbro en un principio, si bien nunca la desarrolló por completo.
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Otro factor para la delimitación lo fue la composición étnica, IV. Mesoamérica después de Kirchoff
sobre todo relacionada con la lengua hablada por los distintos
grupos. En este sentido, se aprecia cierto esfuerzo de Kirchoff Los resultados de los demás trabajos para la definición del
por enmarcar históricamente la formación de Mesoamérica resto de las áreas culturales de América (Olivé, 1990: 41)
como elemento importante en su discusión; sostenía que las nunca llegaron a publicarse, por lo que se deduce que nunca
familias maya, zoque, totonaca, tarasca, cuitlateca, etcétera, fueron terminados. La Mesoamérica de Kirchoff, entonces,
radicaban desde hace mucho tiempo en este territorio y “tal se ha conservado como una presentación inicial de
vez hayan desempeñado un papel importante en el proceso lineamientos generales para plantear problemas sin llegar a
mismo de su formación” (Kirchoff, 1960: 4). Contrastaba conclusiones definitivas.
esto diciendo que las familias otomí, chocho-popoloca, Cuando apareció, en 1943, en el Volumen I del Acta Ame-
chorotega y, tal vez, mixteca, no parecían haber tenido un ricana el artículo de Kirchoff sobre los límites geográficos, la
arraigo igualmente profundo o importante en la formación composición étnica y las características culturales de lo que
de Mesoamérica en cuya órbita entraron, aparentemente, denominó Mesoamérica, tuvo poca discusión y mucha acep-
cuando ya existía como conjunto cultural. Finalmente, tación, fundamentalmente desde el punto de vista arqueoló-
argumentaba que las familias tlapaneca-subtiaba y tequisisteca gico , que no lo criticó y, de allí, difundió su uso a las demás
no desempeñaron un papel trascendental, o fueron inmigrantes disciplinas antropológicas.
relativamente recientes cuando esta área ya se encontraba Con el concepto original de Mesoamérica, la antropología,
formada. Todo esto demostraba la realidad de Mesoamérica pero principalmente la arqueología practicada en México en
como un región cuyos habitantes –tanto los inmigrantes muy aquellos años, recibió no sólo una definición de la unidad
antiguos como los relativamente recientes– se vieron unidos mayor dentro de la cual se enmarcaba la tarea de Kirchoff
por una historia común que los enfrentó como conjunto sino, sobre todo, recibió una estimulante propuesta sobre
(Kirchoff, 1960: 6). trabajos a realizar de acuerdo con la presencia o ausencia de
Finalmente, Kirchoff propuso que las fronteras del área rasgos culturales. Kirchoff presentó, así, un problema cuya
cultural mesoamericana en el siglo XVI (que por su metodolo- solución dependía, en gran parte, de la arqueología; éste fue
gía resultaba sincrónica) tenían las siguientes características: el gran atractivo de Mesoamérica, pues los arqueólogos en-
primero, que la frontera norte se distingue de la frontera sur contraron una justificación a su trabajo de clasificación de
por tener un grado mayor de indefinición por su inseguridad materiales. Lo que necesitaban ahora era la acumulación y
constante; segundo, que el norte de Mesoamérica colindaba clasificación de datos que permitieran una mejor definición
con zonas menores de cultivadores inferiores, principalmen- de áreas y subáreas, con lo que fue posible justificar las
te con grupos de cazadores-recolectores; tercero, el sur excavaciones en cualquier lugar, con el argumento de que se
colindaba con cultivadores inferiores: jicaque, paya, sumo y sabía poco o nada de un sitio o región y de la existencia o
misquito; cuarto, el interior del territorio mesoamericano no ausencia de determinados rasgos culturales típicamente
era totalmente homogéneo en términos de cultura, ya que mesoamericanos, de esta forma podría medirse el grado de
algunas zonas interiores y las fronteras tenían grupos con un mesoamericanización de cualquier lugar del país o de sus fronte-
nivel cultural más bajo. ras (Nalda, 1990: 16-17).
Los rasgos o elementos principales fueron clasificados por La arqueología así desarrollada, se caracterizó por definir
Kirchoff en tres grandes conjuntos: 1) aquellos que son típi- estilos, influencias, épocas y rasgos culturales, manifestando a
camente mesoamericanos, 2) los que se encuentran en su vez una pobreza teórica que sustentara la relación
Mesoamérica y en otras áreas culturales, y 3) aquellos que diacrónica, los modos de producción, la formación de clases
están ausentes de Mesoamérica. La propuesta final incluyó sociales y del estado.
44 rasgos1 culturales (Cfr. Kirchoff, 1960). Aquí proponemos un análisis de conjunto para sortear este
defecto y para hacer explicativo y dinámico el concepto. Es
1. Debemos aclarar que para Kirchoff (1960: 5) el concepto de rasgo es decir, elaborar primero conjuntos de rasgos relacionados, ade-
sinónimo del concepto elemento, ya que así lo utiliza en su escrito. Sin
más de mencionar que, teóricamente, se pueden rastrear a
través del tiempo y, en consecuencia, compararlos sincrónica
embargo, el mayor defecto es la forma en que trata a los rasgos en su
y diacrónicamente. El pionero en esta discusión fue el
texto, pues lo hace de forma independiente, con lo que provoca una arqueólogo Pedro Armillas quien, influenciado por las ideas
simplicidad en su caracterización general, y principalmente, una marxistas de Vere Gordon Childe (1936), escribe un trabajo
deformación de la alta cultura mesoamericana (Harris, 1978). en 1949 (“Notas sobre sistemas de cultivo en Mesoamérica,
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cultivos de riego y humedad en la cuenca del río de las Bal- grandes ambientes (costa y altiplano), cuyos productos cultu-
sas”), donde, por primera vez, se pone a prueba la aplicación rales están constantemente en contacto generalmente con-
de tales ideas para esta macroárea; después, en 1951, en “Tec- flictivo. Se presenta así una síntesis de esta relación dialéctica
nología, formaciones socioeconómicas y religión en natural (costa-altiplano) en relaciones sociales de intercambio,
Mesoamérica” establece las etapas homotaxiales de desarro- que se expresa en una nueva relación y como función a distinto
llo: 1) formativa, 2) floreciente o clásica, y 3) militarista o nivel. De ésta se obtiene una resultante socio-cultural que
histórica. El criterio principal para guiar el estudio en todas surge de las fuerzas centrífugas, tendientes a concentrar en
éstas etapas no era el de ausencia-presencia de rasgos, sino la un punto la iniciativa y el poder político; por otro lado, las
complejidad de la organización social, con énfasis en la clase fuerzas centrípetas se expresan en la dirección de manifesta-
social dominante de cada período. Además de fijar la impor- ciones regionales, separatistas y divergentes. La interacción cons-
tancia de la forma y tipo de producción como indicador del tante de estas dos tendencias (centrífugas y centrípetas) explica
desarrollo de los pueblos antiguos (Armillas: 1949, 1951a); los cambios en el proceso cultural e interactivo de los compo-
sin olvidar esta línea, en un trabajo posterior, Armillas (1951b) nentes o elementos mesoamericanos en forma dinámica.
dio otro paso adelante en el problema de las fronteras Una consecuencia que se deriva de este mecanismo de
mesoamericanas: postuló la llamada frontera flexible para épo- funcionamiento del área mesoamericana es que el sistema
cas anteriores al siglo XVI, con lo que abrió la posibilidad de mismo desarrolla estados de equilibrio en las culturas locales,
trabajar en el estudio de las relaciones establecidas en la fronte- donde ocurren sólo adaptaciones al ambiente y al sistema del
ra mesoamericana entre cazadores-recolectores y agricultores. cual forman parte. En estas condiciones, el mecanismo de
Sobre este camino materialista, en 1952 aparece un artícu- cambio profundo no puede venir del interior de la región; por lo
lo de Angel Palerm titulado “La civilización urbana en tanto, son los impulsos procedentes de regiones marginales,
Mesoamérica”, en el cual destaca como parte esencial de los en especial los de la frontera norte, los que afectan al área
fundamentos materiales a los sistemas de agricultura indíge- total de manera revolucionaria; como ejemplo de ello, Jiménez
na, poniendo atención especial a los de regadío. A partir de Moreno (1956) menciona los producidos por las invasiones
aquí, en gran parte de su obra, y junto con Eric Wolf, sostuvo chichimecas en la caída del Clásico, con lo que proyecta su
que la naturaleza y desarrollo de las sociedades mesoameri- razonamiento fuera de la época prehispánica hasta los tiempos
canas sólo podían ser comprendidos e interpretados median- modernos.
te un enfoque que abarcara el ambiente y las tecnologías em- En este último punto, este autor entra en conflicto con la
pleadas para enfrentarse a él, con la inclusión de las formas posición de Palerm, quien sostenía que los principales ele-
de organización económica, social y política. mentos dinámicos de transformación cultural de Mesoamérica
El cuadro teórico general en el que se interpretaron los provenían de su interior (Palerm, 1972: 149-205, original de
datos para el surgimiento y desarrollo de Mesoamérica fue el 1957). Otra virtud del modelo de Mesoamérica visto por
del evolucionismo multilineal, dentro del cual destacaba un marco Jiménez Moreno es la integración de los datos derivados de
de referencia: el de los modos de producción, en particular el las diversas disciplinas antropológicas: arqueología, etnogra-
del modo asiático de producción. Palerm (1972) se había apoyado fía, lingüística y etnohistoria, como fuentes factuales para su
para esta nueva interpretación en autores de corte evolucionista elaboración.
como Gordon Childe (1936), Julian Steward (1955) y Wittfogel Es a partir de la década de los 60 que los trabajos tanto
(1957). arqueológicos como teóricos sobre Mesoamérica comienzan
Otro paso fundamental en el proceso de evolución y a multiplicarse, proporcionando elementos para una discu-
dinamización del concepto, es el que propone con sus traba- sión más firme; las investigaciones arqueológicas se vuelven
jos Wigberto Jiménez Moreno quien trabajó junto con interdisciplinarias y comienzan a dar sus primeros frutos.
Kirchoff en la construcción de la definición de Mesoamérica. Dentro de este rubro tenemos el trabajo de René Millón
Jiménez Moreno en Historia antigua de México (1956), “Síntesis (1968), conocido como The Maping Proyect, sobre el surgimiento
de la historia pretolteca de Mesoamérica” (1959) e Historia de Méxi- del urbanismo en Teotihuacan. También contamos con las
co (1963), desarrolla el concepto de Mesoamérica dotándolo investigaciones sobre el origen de la agricultura dirigidos por
de una mejor comprensión en su profundidad histórica y de Richard McNeish (1964); estudios que abrieron una nueva
un modelo teórico de desarrollo propio, comparable al del panorámica sobre problemas de primer orden en la evolución
área andina (Litvak, 1992). Es en el primero de estos tres de Mesoamérica.
trabajos donde se aprecia mejor su propuesta: Jiménez Mo- Entre las propuestas de teoría etnológica sobresalen las de
reno explica a Mesoamérica como una relación entre dos William T. Sanders y Barbara Price: Mesoamerica, the Evolution
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of a Civilization (1968), ensayo donde aplican las ideas de Sin embargo, el modelo mesoamericano debe ser compara-
Stewart, Childe y Wittfogel sobre el origen de la civilización. ble con el de otras áreas a nivel de conclusiones procesales.
Se refieren a una única gran tradición mesoamericana a tra- Finalmente debe tomar datos de varios tipos: ecológicos, ar-
vés del enfoque de su estudio en la secuencia de desarrollo de queológicos, etnográficos y de fuentes históricas.
los sistemas sociales –bandas, tribus, cacicazgos y civilizacio- Para Litvak el proceso mesoamericano derivado de la
nes– como eje de una interpretación evolucionista y ecológica. interacción pluriambiental, supone que cada grupo está espe-
Sin embargo, este estudio tiene el defecto de la arqueología cialmente adaptado a cierto ambiente o conjunto de
de los años 50, el de caracterizar al urbanismo maya del Petén microambientes, para su mejor aprovechamiento. Este pro-
y de las tierras altas de Chiapas como grandes centros cere- greso tecnológico resultante de las consecuencias de su ma-
moniales, negándoles la categoría de ciudad. yor experiencia en la explotación y las formas de adaptación,
En este mismo año, Flannery (1968) hace hincapié en los hasta en sistemas de relación humana, le permiten operar
factores ambientales: reconoce que su modelo para Mesoamé- eficientemente en cada contexto, y se combinan en condicio-
rica deriva de una adaptación de los de Vayda y Rappaport, y nes que son importantes para mejorar el funcionamiento del
no acepta la idea de considerar a Mesoamérica como si tuviera proceso (op. cit.: 84). La primera condición es que cualquier
un ambiente uniforme. En su lugar propone un complejo grupo de un área tiene vecinos. Cada uno de esos grupos, al
sistema integrado por múltiples subsistemas, los cuales se pasar largo tiempo en un sitio, logra aprovechar con más
influyen mutuamente, además de que incluyen mecanismos eficiencia su ambiente y tiende a maximizar una parte de él,
de retroalimentación negativa como artificios de control, así sin embargo, no abarca totalmente otros aspectos por su
como de retroalimentación positiva, los cuales promueven la posición respecto a los otros recursos, los cuales son cubier-
ampliación y diversificación de sus componentes. tos de una mejor forma por sus vecinos: éste es el aspecto
Hacia 1975, el arqueólogo mexicano Jaime Litvak King, que apunta a la necesidad de contacto.
desarrolló uno de los principales modelos dinámicos para La siguiente condición señala que esta eficiencia resulta en
entender la evolución de Mesoamérica,2 el cual es una com- la obtención de más productos de su ambiente que los que
binación de los modelos de Jiménez Moreno y Flannery, en- puede consumir. La acumulación de un excedente se trans-
riquecido con una propuesta que el mismo Litvak había ela- fiere, ya sea a través de modos específicos de redistribución o
borado desde sus investigaciones en Xochicalco, destacando de intercambio con otros grupos. Este efecto de intercambio
fundamentalmente las comunicaciones y el comercio. Para es multiplicador: un grupo maneja la producción y es implicado
Litvak (1975: 84), requisitos indispensables en su modelo son en los procesos culturales de uno o más ambientes. Así, al
el dinamismo y la explicación de sus procesos en el tiempo establecerse sistemas de contacto, la comunidad se vuelve
apuntando sus orígenes y proyección; debe reunir, además, poseedora de un ámbito que es, de hecho, la combinación de
elementos que lo hagan diferente, en cuanto a que representa todos los que participan en su relación y los que, a su vez,
situaciones distintas a las producidas para otras áreas. De esta tienen contacto con el resto.
manera, Litvak desecha, por ejemplo, el modelo de co-tradición Al llegar a una magnitud donde abarca más de dos regiones
de Bennet, elaborado para el área andina, ya que “la falta de ambientalmente definidas, el resultado es una red de contac-
comunicación entre algunas zonas componentes de to mutuo; esto supone la especialización y la jerarquización
Mesoamérica, la marginación, la diversidad de sus puntos de los asentamientos que los componen. De este modo las
que actúan como puntos focales, y la relativamente poca per- localizaciones explican qué puntos actuarán como focos ge-
manencia de ellos en ese papel, así como el complicado siste- nerales, centros aceleradores regionales, zonas locales de dis-
ma de comercio y de producción y del mercado, contrastan tribución y focos menores receptores en rutas principales,
notablemente con las características andinas” (Litvak, op. cit.). dándoles a cada uno cierta posición específica en una escala
jerárquica.
2. Consideramos es uno de los más completos, a pesar de que en 1988 se Los componentes, a través de esos cambios, participan en
tuvo como punto central de la XIX Mesa Redonda de la Sociedad un proceso de adaptación que, teóricamente, debía llevarlos
Mexicana de Antropología La validez teórica de Mesoamérica, según
a estados de equilibrio, los cuales se manifiestan por su posi-
ción en el sistema, su jerarquía en la escala, por su forma de
escritos publicados en 1989, careció de la relevancia que merecía el
asentamiento, por su grado de agrupamiento, su densidad y
tema, excepto por algunos trabajos publicados por separado en la Revista monumentalidad. La permanencia de una situación dada es
número 193 de la Colección Científica del Instituto Nacional de sumamente precaria, sobre todo por la poca sincronización
Antropología e Historia (1990). que tienen entre sí los procesos de sus componentes. El resul-
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tado es de transformación constante, lo que supone cambios y abierta a las investigaciones por hacer: “Aunque las diferen-
de estado en la estructura y, por consiguiente, en sus elemen- tes secuencias (mesoamericanistas) estarían necesariamente
tos nodales, sus rutas de intercambio, zonas de distribución y, situadas en un tiempo delimitado (hasta el siglo XVI), ellas
de manera general, en la relación existente entre cada par de deberían ofrecer una cierta apertura hacia el pasado y hacia
sus asentamientos; por esta situación, una región plenamente el futuro” (Chapman, 1990: 23).
mesoamericana en una fase puede dejar de serlo en otra. Esto último se toma como posibilidad en varios autores, ya
Con la información generalizante contenida en el modelo, que algunos fenómenos son mejor explicados si se tiene en
puede definirse Mesoamérica como un sistema espacial de cuenta el antecedente mesoamericanista, por decirlo de alguna
intercambio, donde cada región componente, además de su manera, ya que elementos de diversa índole continuaron co-
dinámica interior, tiene relaciones de este tipo con todas las existiendo en la nueva sociedad colonial, elementos
demás regiones que la conforman, que varían en el tiempo y prehispánicos y europeos.
que presentan entre sí estados de equilibrio siempre cam- Bonfil Batalla señalaba también a su manera, puesto que
biantes (Litvak, 1975: 85). afirmaba que Mesoamérica, ese México profundo no se tra-
Esta definición se encuentra basada en la interacción de taba de “un simple agregado, más o menos abundante de
zonas caracterizadas, en un principio, ecológicamente y, lue- rasgos culturales aislados, sino de un género de vida que le da
go, como componentes de una red. Este postulado supone la trascendencia y sentido a los actos del hombre, que ubica a
presencia de varios mecanismos que actúan simultáneamen- éste de cierta manera en relación con la naturaleza y el uni-
te, aunque no sincrónicamente: el primero a nivel local, dado verso, que le da coherencia a sus propósitos y valores, que le
por factores derivados de la organización familiar y de grupo, permite cambiar incesantemente según sus avatares de la his-
incluyendo las modalidades de la conducta en él; el segundo toria sin desvirtuar el sentido profundo de su civilización pero
se da a nivel medio o regional, actúa desde factores que son sí actualizándola” (Bonfil Batalla, 1989: 32). Aunque la obra
fundamentalmente ecológicos en su origen primario que han de Bonfil, en un sentido estricto, es más bien un ensayo y no
sido modificados por el desarrollo tecnológico, económico- una investigación, su posición demuestra una profunda atención
político –compuesto por los subconjuntos del sistema mayor– respecto a la persistencia de las tradiciones culturales,
; el último es a nivel general, el cual supone la formación del tradiciones o estructuras que han pervivido a lo largo de los
proceso normal de intercambio interétnico e interregional que siglos posteriores, modificándose y adaptándose a las nuevas
define la superárea. Las regiones que participan en ese proceso circunstancias del mayor contacto mundial (Wolf, 1987).
forman parte de la superárea; las otras no; el modelo así
logrado presenta a la superárea desde su génesis, no sólo en V. Consideraciones sobre la discusión de Mesoamérica
una descripción para ser analizado en sus elementos compo-
nentes y estudiado como un proceso. También es capaz de Al comienzo de la definición de áreas culturales, Boas esta-
proyectar la definición hasta el presente; al agregar los bleció la recopilación de la totalidad de los rasgos culturales
modificadores no arqueológicos y, con ellos, los rasgos de sin discriminar la importancia de tales elementos y, sobre todo,
cultura no material, la definición original de Mesoamérica, no sin establecer una relación y análisis entre ellos (Harris, 1978
referida ya solamente a artefactos examinables, es recuperada y 1979); de esta forma metió en un lío a sus alumnos y a la
(Litvak, 1975: 88). antropología, que tardó muchos años en salir de él.
En este sentido, por último, hay un asunto no resuelto para La primera concepción de área cultural definía práctica-
varios investigadores: responder si existe o no la continuidad mente una mera división territorial con un contenido cultural
de Mesoamérica después de la Conquista. La mayoría no homogéneo que estaba basado en rasgos. El resultado de tal
cuestiona tal asunto, dan por hecho el fin de esta macroárea metodología para un área compleja, con Estado, fue una serie
con la dominación de los hispanos. Sin embargo, para otro de rasgos comunes y dispersos en una gran área. La definición
grupo de estudiosos, Mesoamérica no termina con la Con- resultó ser sincrónica, lo que fue su principal problema; es
quista, aunque esto más bien es una propuesta que un tema decir, el concepto constituye en ejemplo de un modelo
estudiado. Las palabras de Antúnez resumen con claridad esta descriptivo estático sin relación con sus componentes.
posición: “Mesoamérica no termina de golpe en la segunda Kirchoff hereda, en parte, este problema en su artículo
década del siglo XVI, como regularmente se afirma, sino que sobre Mesoamérica. El modelo que tomó para su cometido,
continúa hasta nuestros días con un nuevo cauce y un nuevo sobre todo, provenía, de los trabajos americanos culturalistas,
caudal” (Antúnez, 1990: 136). Por otro lado, la investigadora los cuales usaron la metodología de rasgos culturales para
Anne Chapman asume una posición más bien reconciliadora sociedades simples, sin Estado, por lo que su aplicación a
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sociedades con Estado implicó serias dificultades por ser és- unidades complejas e interrelacionadas, que forman un con-
tas más complejas, además de que Kirchoff utilizó de forma junto dinámico de gran complejidad, y que además pueden
intensiva a las fuentes históricas como base de su limitación interaccionar con fenómenos de origen exógeno o endógeno.
geográfica. El tratamiento que da Kirchoff a Mesoamérica Estudiados por separado, en forma sincrónica, los rasgos
en su artículo no aclara los problemas de su formación, ni sus no muestran la diversidad de funciones que incluyen al com-
fluctuaciones en sus fronteras a través del tiempo; tampoco binarse en distintas maneras, lugares y épocas. Tampoco se
las perspectivas de su funcionamiento. Por último, al centrar entienden sin la dirección socioeconómica, ni su complejidad
la discusión de una manera básicamente etnológica, se queda dentro del contexto global. Se ignoró otro punto importante:
sin respuesta una pregunta muy importante: si esta macroárea aunque la cultura puede ser estudiada como una totalidad, es
puede definirse como una entidad después de la Conquista. prácticamente imposible entenderla sin considerar sus
En resumen muy apretado, con palabras recientes de Pe- elementos de forma interrelacionada, sus campos inter-
dro Carrasco, se tiene que “Mesoamérica fue realmente [un actuantes y las fuerzas que los cohesionan y separan.
concepto] poco teórico, pero que es algo que tiene utilidad Sin embargo, es importante recordar que, aunque cada ras-
práctica” (Carrasco, 1990: 202), de tal forma que el concep- go cultural en sí mismo parezca muy simple, la complejidad
to inicial de Mesoamérica debe considerarse como heurístico. de la cultura se da en un nivel sistémico y olístico a partir del
Es importante recalcar que, en el momento de su primera funcionamiento del conjunto de rasgos y de su interrelación
exposición, el término aparece como sincrónico, pero con tanto con el ambiente como con la sociedad y la cultura, tal
potencial para volverse diacrónico en el momento en que la como lo muestra Wolf en su trabajo sobre Europa y la gente sin
información obtenida con su aplicación teórica a distintos historia (1988).
casos lo permitiese. El proceso de análisis de los rasgos culturales para resolver
Sin embargo, el conjunto de rasgos presentado por Kirchoff, el problema clasificatorio de Mesoamérica es inexistente en
además de sincrónico, estaba sujeto a una temporalidad espe- la primera propuesta. Kirchoff no construyó un sistema que
cífica (siglo XVI), pero dejaba abierta la posibilidad de llevar a permitiera jerarquizaciones de sus elementos, ni explicó las
cabo su seguimiento, individualmente o en grupo de los rasgos relaciones que teóricamente debían establecerse entre ellos.
a través del tiempo; también la de ver cómo tales rasgos o De manera que el resultado fue la propensión de enlistar
elementos se dan en lugares distintos, sin olvidar que además, rasgos culturales y manejarlos como presencias-ausencias, así
como consecuencia de procesos de difusión, estos elementos que con este criterio un lugar resultaba “más o menos
culturales no se mueven en línea recta, sino en una especie de mesoamericano que otro”.
zigzag. Kirchoff, 24 años más tarde, aceptó que “falta, en En un análisis diacrónico, constelaciones, conjuntos y com-
fin, la profundidad histórica que la orientación misma de binaciones de rasgos culturales se complican, independiente-
este trabajo implica, esto es, la aplicación de los mismos mente de que existan distintas concepciones de antropología.
principios a épocas anteriores, retrocediendo paso a paso Aquí partimos de una concepción evolutiva y dinámica, o
hasta la formación misma la civilización Mesoamericana” por lo menos interesada en el cambio sociocultural, que
(Kirchoff, 1960). conduce a la búsqueda de otras unidades de análisis.
Ya en 1967, en la reedición hecha por la Escuela Nacional Por lo tanto, Mesoamérica no puede, en la actualidad, dis-
de Antropología en el suplemento Tlatoani, Kirchoff mismo cutirse sin contar con un bagaje de información amplia e
se lamentaba de este hecho al decir que “Concebí este estu- histórica, pero que al mismo tiempo debe ser específica, y,
dio como el primero de una serie de investigaciones que tra- como sugiere Flannery, que se siga la huella a través del tiem-
taran sucesivamente de estos problemas, anticipando que la po de un rasgo y su relación con más elementos culturales
mayor parte de esta tarea deberían tomarla otros a su cargo. (1968), para que posteriormente se comparen con otros
En esta esperanza quedé defraudado, pues mientras que mu- lugares y puedan explicarse.
chos han aceptado el concepto de «Mesoamérica», ninguno, Puede afirmarse, entonces, que buena parte de los elemen-
que yo sepa, lo ha hecho objeto de una crítica constructiva o tos comunes de la tradición mesoamericana –las técnicas de
lo aplicado o desarrollado sistemáticamente” (Kirchoff, 1967). producción, las formas de organización familiar, la religión y
El concepto de Mesoamérica sometido a discusión acadé- cosmovisión– se levantaron en las tradiciones locales y regio-
mica en 1943 se encontraba en una primera fase, el paso del nales, derivadas de particularidades ambientales, étnicas,
tiempo y la aplicación continua del concepto, ha enseñado culturales e históricas propias de radios mas reducidos y, so-
que los rasgos culturales no funcionan como elementos expli- bre estas tradiciones locales y regionales, se extendieron otras
cativos si se toman aisladamente; éstos son expresiones de nuevamente generalizadoras.
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M E S O A M É R I C A : H I S T O R I A Y R E C O N S I D E R A C I Ó N D E L C O N C E P T O
En consecuencia, la unidad mesoamericana no implica ne- influido y estructurado a los demás a través del tiempo: pue-
cesariamente la existencia de rasgos o elementos comunes, ni den ser materiales o de organización social o política, tales
deriva de una evolución paralela de formas de organización. como los sistemas de parentesco o los sistemas de cargo (Cfr.
Dicha unidad descansa, más bien, en una historia compartida Korsbaek, 1993).
por sociedades de desigual grado de complejidad, en un desa- Es decir, la refuncionalización del concepto como tal de-
rrollo fincado en intensas relaciones con las que interactúa. A pende de entenderlo como una herramienta poseedora de
entender esto, ayudaron los trabajos de Armillas, Palerm, varios niveles de integración e importancia, los cuales van
Wittfogel, Millon, Sanders, Flannery Jímenez y Litvak, entre cambiando o desplazándose a través de su incorporación a
los más destacados. estructuras mayores o diferentes, una especie de combina-
Finalmente, esta propuesta para reconsiderar el concepto, ción dada por las circunstancias históricas de cada momento,
debe hacerse a través de la incorporación teórica de los datos además de considerar la posición que ocupe el área o la re-
tanto etnohistóricos, arqueológicos como etnológicos dados por gión de acuerdo al sistema mayor.
la corriente teórica neoevolucionista. Sólo cuando se agote y el El trabajo que viene por delante no es fácil, pero puede
concepto de Mesoamérica sea un impedimento para enten-der hacerse poco a poco, comenzando con lo que se tiene de la
los fenómenos de esta macroárea, podrá reemplazarse por otro lista de Kirchoff, para después avanzar hacia caminos más
de mayor poder explicativo, no antes (Cfr. Kuhn, 1999). difíciles, pero con base sólida. Nosotros, en otro lugar, hemos
hecho este intento con un elemento material que ha probado
VI. Propuesta para una reconsideración de ser de larga duración pero que, sin embargo, ha ocupado
Mesoamérica distintos lugares en importancia en Mesoamérica a través del
tiempo: el temazcal (Romero, 1998), trabajo del cual nos
Como se ha podido observar a lo largo del presente texto, el hemos servido para discutir las anteriores líneas.
concepto de Mesoamérica tuvo periodos de estancamiento y
de límites interpretativos, principalmente por su pecado de ori-
gen: no haber contado con un marco teórico interpretativo BIBLIOGRAFÍA
que ordenara el peso de los elementos que lo integraban, ya
fuera para discutirlos o colocarlos dentro de su importancia
dentro de un marco sistémico. Antúnez, E. (1990). “La dialectología hispanomexicana en los límites de
A pesar de ello, se tuvo un avance con las discusiones de Mesoamérica”, en La validez teórica del concepto Mesoamérica. Instituto Nacio-
Palerm y Wolf, además de las de Sanders, Price, Millón y nal de Antropología e Historia-Sociedad Mexicana de Antropología,
Litvak. Sin embargo, aun cuando sus trabajos representan un México. pp. 135-146.
avance para la reformulación del concepto, a excepción del Armillas, P.
último, no entraron a discutir al concepto mismo y ordenarlo _____ (1949). “Notas sobre sistemas de cultivo en Mesoamérica, cultivos de
o modificarlo como tal, se quedaron como críticos y aporta-
riego y humedad en la Cuenca del Río de las Balsas”, en Anales del Instituto
ron datos, pero marcaron el camino.
Nacional de Antropología e Historia. Volumen III, México. pp. 85-113.
Aquí la propuesta y la enseñanza de esta discusión es que
_____ (1951a). “Tecnología, formaciones socioeconómicas y religión en
dotando de una posición teórica-antropológica al concepto
de Mesoamérica puede seguir adelante como una mejor he- Mesoamérica”, en The Civilizations of Ancient America: Selected of the
rramienta de trabajo. Sin embargo, no sirve cualquier marco XXIXth International Congress of Americanists. University of Chicago Press.
teórico para realizar tal tarea, es con la discusión tanto pp. 19-30.
etnohistórica, arqueológica y etnológica a través de la teoría _____ (1951b). “Mesoamerican Fortifications”, en Antiquity. 96, Newbury.
neoevolucionista que se puede refuncionalizar Mesoamérica pp. 77-86.
como concepto; no será con el aumento o disminución de los Bonfil Batalla, G. (1989). México profundo. Una civilización negada. Secretaría de
rasgos componentes, sino con la caracterización de su posi-
Educación Pública, México.
ción estratégica en momentos concretos de la historia de esta
Carrasco, P. (1990). “Comentarios”, en La validez teórica del concepto Mesoamérica.
macroárea; es decir, algunos dejarán de existir, otros cobrarán
mayor importancia en determinada época, y otros de princi- Instituto Nacional de Antropología e Historia-Sociedad Mexicana de
pal pasaran a una posición marginal o viceversa, según el Antropología, México. pp. 183-218.
comportamiento del sistema general. Es importante destacar Chapman, A. (1990). “Mesoamérica: ¿Estructura o historia?”, en La validez
primero aquellos que han sido de larga duración y que han teórica del concepto Mesoamérica. Instituto Nacional de Antropología e Histo-
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