I.E.P.
Nuestra
Señora del
Sagrado Corazón
de Jesús
La pena
de
muerte
Autor: Cochachin Alessandro
Docente Asesor: Domínguez Liz
Lugar: Huaraz - Perú
Fecha: 05/08/2024
INTRODUCCIÓN
La pena de muerte, una práctica ancestral que ha sido utilizada a lo largo
de la historia como castigo para los crímenes más graves, sigue siendo
un tema polémico y divisivo en la sociedad moderna. Aunque algunos la
consideran un medio eficaz para disuadir el crimen y hacer justicia, creo
firmemente que la pena de muerte es una violación fundamental de los
derechos humanos y no tiene cabida en un sistema de justicia que aspire
a ser justo y equitativo. Este ensayo analizará las razones por las cuales
la pena capital debe ser abolida, abordando aspectos como la posibilidad
de errores judiciales, su ineficacia como disuasivo del crimen, y el impacto
psicológico y moral que tiene en la sociedad. Además, se explorará cómo
la pena de muerte perpetúa desigualdades sociales y cómo su abolición
podría representar un avance hacia una justicia más humana y
compasiva.
TESIS
La pena de muerte es un castigo inhumano y socialmente perjudicial que
viola los derechos fundamentales de la persona, no logra reducir la
criminalidad y perpetúa un ciclo de violencia. Por lo tanto, debe ser
abolida y reemplazada por penas alternativas que prioricen la
rehabilitación y la justicia restaurativa.
DESARROLLO
Errores judiciales y la irrevocabilidad de la pena de muerte
Argumento: La pena de muerte es irreversible, y el sistema
judicial, por más avanzado que sea, no está exento de cometer
errores. La posibilidad de condenar a un inocente a la muerte es un
riesgo que ninguna sociedad debería aceptar.
Desarrollo: Numerosos estudios y casos documentados han
demostrado que personas inocentes han sido condenadas y, en
algunos casos, ejecutadas injustamente. Un ejemplo es el caso de
Cameron Todd Willingham en Estados Unidos, quien fue ejecutado
en 2004 por un incendio que mató a sus tres hijas, pero
investigaciones posteriores sugirieron que el incendio podría haber
sido accidental. Este y otros casos resaltan la falibilidad del sistema
judicial y refuerzan el argumento de que, una vez aplicada, la pena
de muerte no permite corregir los errores.
La ineficacia de la pena de muerte como disuasivo del crimen
Argumento: La pena de muerte no es más efectiva que otras
penas severas, como la cadena perpetua, para disuadir el crimen.
Desarrollo: Diversos estudios han mostrado que los índices de
criminalidad no son significativamente menores en los países o
estados que aplican la pena de muerte, en comparación con
aquellos que no la aplican. De hecho, el National Research Council
de los Estados Unidos concluyó en 2012 que no hay evidencia
creíble de que la pena de muerte tenga un efecto disuasivo sobre
el crimen. Esto sugiere que factores como la certeza de ser
atrapado y castigado son más efectivos para prevenir el crimen que
la severidad del castigo.
Impacto psicológico y moral de la pena de muerte en la sociedad
Argumento: La aplicación de la pena de muerte puede tener
efectos negativos en el bienestar psicológico de los involucrados y
contribuye a una cultura de violencia.
Desarrollo: Los verdugos, jueces, jurados, y otros involucrados en
el proceso de ejecución pueden sufrir traumas psicológicos debido
a su participación en la muerte de otra persona. Además, la pena
de muerte envía un mensaje contradictorio a la sociedad: que la
violencia puede ser una solución legítima a los problemas,
perpetuando así una cultura de violencia. Esto es especialmente
problemático en sociedades que ya luchan con altos niveles de
violencia.
CONCLUSIONES
En conclusión, la pena de muerte no solo es una medida ineficaz y
arcaica, sino que también representa una grave violación a los derechos
humanos fundamentales. Los errores judiciales, la falta de evidencia de
su efectividad como disuasivo, el impacto psicológico negativo en la
sociedad, y su aplicación desigual y discriminatoria, son razones de peso
para rechazar su uso en cualquier sistema de justicia. La perpetuación de
esta práctica contribuye a una cultura de violencia y venganza, contraria a
los valores de una sociedad que aspira a ser justa y equitativa. En lugar
de recurrir a la pena capital, debemos abogar por alternativas más
humanas y justas, como la cadena perpetua sin posibilidad de libertad
condicional, y centrarnos en la prevención y rehabilitación como pilares
para la reducción del crimen. Solo así podremos avanzar hacia un
sistema de justicia que realmente respete la dignidad y el valor de cada
ser humano, garantizando que la justicia no se convierta en una
herramienta de injusticia.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Amnistía Internacional. (2022). La pena de muerte en 2022: Hechos y
cifras. [Link]
Naciones Unidas. (2019). Informe del Relator Especial sobre ejecuciones
extrajudiciales, sumarias o arbitrarias.
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Innocence Project. (2023). Condenas erróneas y exoneraciones por ADN:
Comprendiendo el rol de la ciencia forense.
[Link]
Rebollo Delgado, L. (2011). Pena de muerte y derechos humanos.
Revista de Derecho Penal y Criminología, (6), 15-36.
[Link]