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Cómo Funciona y Ejercitar el Cerebro

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EL CEREBRO

El cerebro controla lo que piensas y sientes, cómo aprendes y recuerdas y la forma en que te
mueves. También controla muchas cosas de las que apenas te das cuenta, como el latido
de tu corazón y la digestión de la comida. Cuando llega un mensaje al cerebro procedente
de cualquier parte del cuerpo, el cerebro envía al cuerpo un mensaje sobre cómo
reaccionar. Por ejemplo, si tocas un horno caliente, los nervios de tu piel enviarán un mensaje
de dolor a tu cerebro. Y el cerebro responderá enviando un mensaje a los músculos de tu
mano para que la retires. Afortunadamente, esta carrera de relevos neurológica ocurre en
solo un instante. El cerebro humano es una máquina asombrosa capaz de aprender y
adaptarse a lo largo de toda la vida. Comprender cómo funciona y qué necesita para
aprender de manera efectiva puede ayudar a las personas a aprovechar al máximo su
potencial de aprendizaje y alcanzar sus objetivos personales y profesionales
¿CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO?
Piensa en el cerebro como en una computadora central que controla todas las funciones de
tu cuerpo. El resto del sistema nervioso viene a ser una red o entramado que envía mensajes
en ambos sentidos entre el cerebro y distintas partes del cuerpo. Lo hace a través de
la médula espinal, que desciende por la espalda desde el cerebro. Contiene nervios en su
interior, unos filamentos que se ramifican hacia los demás órganos y partes del cuerpo. El ser
humano tiene un cerebro cuyo peso medio se aproxima a 1.200 gramos y tiene entre 12 y 15
millones de células nerviosas. Durante la gestación, las células cerebrales –neuronas– inician
la producción de cuantiosas conexiones entre sí. Cada neurona construye miles de
conexiones, de manera que al final se forma una red de trillones de conexiones, pero
solamente una cantidad limitada de estas conexiones se origina automáticamente, ya que
la mayoría se forma al usarse el cerebro. Cuanto más son estimuladas las neuronas, más
conexiones se construyen y más grande es en la capacidad del ser humano para pensar. A
diferencia de las otras células corporales, las neuronas no se regeneran. Sin embargo, el
cerebro puede seguir funcionandoaunque ciertas partes de él estén atrofiadas. Las funciones
del cerebro están divididas en los dos hemisferios. El lado izquierdo es verbal, digital, temporal,
matemático, intelectual, secuencial, lógico-racional y diferenciador; consecuentemente se
lo denomina lógico-analítico. El hemisferio derecho es figurativo, análogo, atemporal,
musical, simbólico, intuitivo-creativo y subjetivo. Por lo tanto, mientras haces cuentas, utilizas
el hemisferio izquierdo. Pero, mientras escuchas música, utilizas el lado derecho del cerebro.
Se cree que en algunas personas predomina más el hemisferio izquierdo o el hemisferio
derecho, mientras que en otras no predomina ningún hemisferio porque utilizan ambos
hemisferios en la misma medida. Es interesante saber que cada neurona, al ser estimulada,
construye miles y millones de conexiones que, a través de la “acción-reacción” “causa-
efecto”, pueden dar origen a innumerables pensamientos que serían parte del avance de la
ciencia y la tecnología. El funcionamiento básico del sistema nervioso depende en gran
medida de unas células diminutas llamadas neuronas. El cerebro contiene miles de millones
de esas células, que están especializadas en muchas funciones diferentes. Por ejemplo, las
neuronas sensoriales envían información sensorial al cerebro desde los ojos, los oídos, la nariz,
la lengua y la piel. Las neuronas motoras envían mensajes procedentes del cerebro al resto
del cuerpo.
Todas las neuronas se envían información entre sí a través de un proceso electro-químico
complejo, y establecen unas conexiones que afectan a la forma en que piensas, aprendes,
te mueves y te comportas, así como la inteligencia, el aprendizaje y la memoria. Cuando
creces y aprendes cosas, los mensajes viajan de una neurona a otra, una y otra vez, creando
conexiones o vías neuronales en el interior de tu cerebro. Por eso, aprender a conducir
requiere mucha concentración, pero, más adelante, conduces de una forma casi
automática porque las vías neuronales ya están bien establecidas.
En los niños pequeños, el cerebro es sumamente adaptable. De hecho, cuando una parte
del cerebro de un niño se lesiona, otra parte suele aprender a desempeñar algunas de las
funciones perdidas. Pero, a medida que nos hacemos mayores, al cerebro cada vez le cuesta
más establecer nuevas redes neuronales, lo que hace que nos resulte más difícil dominar
tareas nuevas o cambiar patrones de conducta ya establecidos. Por eso, muchos científicos
creen que es importante seguir planteando nuevos retos al cerebro para que aprendan
cosas nuevas y establezcan nuevas conexiones. Esto ayuda a mantener activo al cerebro
durante todo el curso de la vida.
La memoria es otra función compleja del cerebro. Las cosas que haces, aprendes y ves
se procesan primero en la corteza cerebral. Luego, si sientes que esa información es lo
bastante importante como para que merezca la pena recordarla de forma permanente, se
envía a otras partes del cerebro (como el hipocampo y la amígdala) a fin de que la retengas
en la memoria a largo plazo. A medida que esos mensajes viajan por el cerebro, se crean
vías neuronales que son los fundamentos de la memoria.
Bien lo decía el poeta romano Décimo Junio Juvenal en su famosa cita: “Mens sana in
corpore sano (mente sana en cuerpo sano)”. Nuestro cerebro es como cualquier otro órgano
del cuerpo que necesita estar realizando actividad continua para no ir perdiendo sus
funciones. A medida que aprendemos rutinas, estas se van volviendo automáticas, por lo que
le exigen cada vez menos al cerebro. Es importante buscar aprender algo nuevo; algo que
le exija a la mente establecer nuevas redes neuronales y mantener activas las ya conocidas”.
¿CON QUÉ FIN SE DEBE EJERCITAR LA MENTE?
Con el objetivo de contribuir a tener una actividad cerebral funcional, que retrase las
pérdidas cognitivas que se puede dar por enfermedades o por el simple
envejecimiento. Entrenar el cerebro no es complicado, simplemente debemos ser
conscientes de esta necesidad y empezar a usar nuestro cerebro; esto incluye dejar de hacer
las cosas automáticamente para explorar nuevas formas”. Te ha pasado que ¿Sientes que
tienes que te bloqueas con facilidad y tienes pequeños lapsus mentales? Si en algún
momento te ha pasado algo similar, a continuación, te sugerimos algunas actividades que
bien pueden ayudar a tu ejercitación cerebral.
1.- ACTIVIDAD FÍSICA: cada que tengas tiempo, realiza algún tipo de actividad física, y hazlo
no solo para conseguir un cuerpo tonificado, también para entrenar tu cerebro, pues está
comprobado que la actividad física contribuye a generar neuronas, reducir el estrés y
mejorar la capacidad de concentración. ¡Un tip! Inspírate en una actividad que te guste y
con la que te sientas identificado (a), puede ser bailar, saltar lazo, hacer Yoga… LOS
MANDALAS TAMBIÉN SON UNA EXCELENTE FORMA PARA ALIVIAR EL ESTRÉS, ACTIVAR LA MENTE
Y ESTIMULAR LA CREATIVIDAD.
2. ALIMENTACIÓN SALUDABLE: Una dieta balanceada que incluya frutas, verduras de hojas
verdes, pescados como salmón, trucha o atún, chocolate, frutos secos, té verde y mucha,
mucha agua… le caerá muy bien a tu cerebro.
3. LEER, LEER Y LEER: Ya sea una novela romántica, una historia de ficción, una obra
histórica… Pocas actividades estimulan más el cerebro que una buena sesión de
lectura. ¿Las razones? Esta práctica aumenta la concentración, reduce el estrés, mejora la
reserva cognitiva y fortalece las conexiones neuronales. “EVITA USAR TANTO LA AGENDA DEL
CELULAR E INTENTA MEMORIZAR LOS NÚMEROS DE CONTACTO. CADA DÍA AUMENTA UNO O
DOS NUEVOS TELÉFONOS”.
4. PON A PRUEBA TU MEMORIA: Incluye en tu rutina diaria alguna (as) para fortalecer la
memoria. ¿Cómo cuáles? Aprende nuevas palabras de inglés para perfeccionar el idioma,
llena crucigramas, juega sudoku, resuelve sopa de letras, memoriza nuevamente estados y
capitales de la clase de Geografía u otro tipo de acertijos que ayuden a ejercitar tu memoria.
5. ¿JUEGO DE MANOS?: Ya sea que seas diestro o zurdo, te desafiamos a usar la mano no
dominante para realizar alguna tarea como cepillarte los dientes, usar el celular o el mouse,
¿aceptas nuestro reto? Esto ayudará a fortalecer el lado opuesto del cerebro. “Otro ejercicio
que puedes intentar es escribir una a dos frases (con la mano no dominante) al día y ve
incrementando poco a poco”.
6. CAMBIA LA RUTINA MATINAL: Hay algo que nuestra mente disfruta mucho y es la novedad.
Algunos días de la semana hazle pequeñas modificaciones a tu rutina matutina. ¿Cómo
cuáles? escucha la radio en vez de ver televisión, toma una ruta distinta para ir a trabajar o
cambia el orden de las tareas. SI QUIERES RECORDAR EL NOMBRE DE UNA PERSONA,
ASÓCIALA CON OTRA QUE PARA TI SEA SIGNIFICATIVA O CON ALGUIEN QUE HAYAS VIVIDO
UNA SITUACIÓN PECULIAR.
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