TÍTULO
“El travesticidio como figura autónoma y reparadora”
SUBTÍTULO
Análisis del fallo C.F.A p.s.a. Homicidio agravado, daño, etc. Tribunal
Superior de Justicia 2019”
NOTA A FALLO
Carrera: Abogacía
Nombre de la alumna: María Agustina, Chavero
Legajo: VABG88375
DNI: 43298832
Fecha de entrega: 14/07/2023
Tutora: Belén Gulli
Año 2023
Sumario: I. Introducción. II. Plataforma fáctica, historia procesal y resolución. III. La
ratio decidendi de la sentencia. IV. Antecedentes legislativos, doctrinarios y
jurisprudenciales. V. Postura de la autora. VI. Conclusión. VIII. Referencias.
I. Introducción
El fallo caratulado "C.F.A p.s.a. Homicidio agravado, daño, etc.” dictado en
2019 por la Cámara en lo Criminal y Correccional de la 9ª nominación se cuestiona la
inclusión de las victimas trans, en la figura de feminicidio descripta en el art. 80 inc. 11,
por desconocer el derecho a la identidad auto-percibida que reconoce la Ley 26.743 de
identidad de género. Respecto a esto, se pondrá el acento en una figura que no ostenta el
mismo tratamiento dogmático que el feminicidio a pesar de que ambas encuadran en la
categoría de violencia de género.
La importancia de la presente Nota a fallo, entonces, radica en que le análisis de
la figura de Travesticidio/transfemicidio, permite dar un paso más respecto de la
efectivización de derechos que, a pesar de estar reconocidos por el ordenamiento
jurídico, encuentran en su praxis, los obstáculos propios de un sistema desigual que aún
no ha sido erradicado del todo. De esto surge la utilidad de distinguir las notas
principales del travesticidio/transfemicidio, como: las características de las víctimas, del
crimen, de los perpetradores y del tratamiento de las causas por parte del sistema de
justicia, para ayudar a evidenciar y denunciar la trama de relaciones que hicieron
posibles esas violencias.
En relación al problema jurídico detectado, se puede inferir que el fallo presenta
un problema axiológico dado que el tribunal que lo dirimió, condenó a prisión perpetua
a C.F.A por el femicidio de, la joven trans, A.M, aplicando el agravante del art. 80 inc.
11 y no el del 80 inc. 4 que subsume de manera específica al hecho perpetrado por
C.F.A
Así, al desconocer estas diferencias se genera una interpretación contraria a la
estipulada en la Ley de Identidad de Género y la Convención Interamericana de DDHH,
y de los Principios 4 y 8 de Yogyakarta permitiendo, de este modo, interpretaciones
contradictorias que rompen con la unidad lógica que debe caracterizar a los
ordenamientos jurídicos.
Respecto a la organización de la presente Nota a Fallo, se hará un repaso por las
principales partes del fallo bajo análisis. Luego, se determinará la premisa fáctica,
historia procesal y decisión del tribunal, la Ratio decidendi y el análisis conceptual,
legal, doctrinario y jurisprudencial del tema bajo análisis. Finalmente, se presentará la
postura de la autora y las conclusiones que se desprenden del recorrido.
II. Reconstrucción de la premisa fáctica, historia procesal y decisión del
tribunal
En cuanto a la premisa fáctica, la misma puede resumirse en los siguientes
términos: El 18 de octubre de 2017, entre las 04.00 hs. y 05:10 hs., el imputado, a bordo
de su motocicleta, se constituyó en inmediaciones de calle Cortada Israel y Sarmiento, y
luego de dialogar con algunas chicas que se encontraban trabajando en la zona, se
dirigió a A.M, (trabajadora sexual). Luego, ambos se trasladaron hacia un domicilio en
B° Centro, en el que la víctima, se hallaba esporádicamente residiendo.
Una vez en el interior del domicilio, se originó una discusión y con un elemento
punzo cortante, con intención de quitarle la vida a A.M, “sumido en un contexto general
de violencia de género, poniendo al descubierto sus rasgos de personalidad dominantes
y de superioridad por su condición de varón” (C.F.A p.s.a. Homicidio agravado. 2019),
el acusado le clavó dicho elemento en reiteradas oportunidades a la altura de los órganos
vitales (cuello, tráquea, pulmones, riñones) y golpeó su cráneo con un objeto
contundente, quedando la victima gravemente herida en el suelo. Luego, por la situación
en la que se encontraba la víctima, se apoderó ilegítimamente del teléfono de la misma,
y de $ 200 (doscientos pesos); y con el mismo objeto punzo cortante utilizado para
atacar a Azul hirió a la perra caniche de propiedad de la dueña del departamento,
provocándole un corte en la oreja izquierda y varias heridas en el interior de su cuerpo.
Como consecuencia A.M fue asesinada de 18 puñaladas. C.F.A fue atrapado cuando
entraba al Neuropsiquiátrico de Barrio Juniors buscando internarse, para conseguir la
coartada de inimputabilidad.
La decisión fue tomada por la Cámara en lo Criminal y Correccional, conforme
el auto de elevación a juicio del Juzgado de Control y Faltas de la ciudad de Córdoba.
En ésta, se acredita, la existencia de violencia física y sexual e incluso económica de
parte del imputado para con la víctima, y en la fundamentación, se pone de relieve otra
característica que encuentran como propia de la violencia de género: “la falsa dicotomía
entre conductas públicas y conductas privadas que tradicionalmente ha llevado a no
visibilizar lo que sucede en estos ámbitos de mayor vulnerabilidad en que están
inmersas las trabajadoras sexuales en la vía pública”( C.F.A p.s.a. Homicidio agravado
2019. p109)
La solución del caso fue tomada, por unanimidad, respecto a considerar probada
que la muerte de A.M se produjo en un contexto de violencia de género, aplicando el
agravante del art. 80 inc. 4.
III. La ratio decidendi de la sentencia
En el fallo bajo análisis, el tribunal del juicio fundamentó la aplicación de la
figura penal de femicidio, y el respaldo de su decisión fue la ley 26.743, que establece el
derecho de toda persona a ser tratada de acuerdo a su identidad y que, conforme a lo
establecido por testigos, A.M “se sentía mujer desde niña, que su familia acompañó esa
decisión, y que así era tratada por su entorno familiar y amistades” (C.F.A p.s.a.
Homicidio agravado 2019.p 95).
En consonancia con su interpretación de la identidad de la víctima, el marco
legal, que usó el tribunal para justificar su decisión, fue la Convención de Belem do
Pará y la ley 26.485, a la luz de los cuales se interpretaron las pruebas, en las que se
demostró que en el caso bajo análisis existió entre C.F,A y AM, violencia física, sexual
y económica.
En este sentido, resulta fundamental no tomar la cuestión de género como
problemática aislada, sino poder contextualizarla dentro de la estructura de la que es
inherente. Como surge del fallo, a entender del tribunal, el autor, “tuvo la intención de
asesinar a AM, “Por su condición de mujer en un contexto general de violencia de
género, poniendo al descubierto, sus rasgos de personalidad dominante y superioridad”
(C.F.A p.s.a. Homicidio agravado 2019. p106).
En este marco, los magistrados intervinientes encuentran probado que el
homicidio es una clara expresión de la misoginia por parte del autor, la cual tiene
estrecha relación con los patrones culturales que moldean relaciones de poder
diferenciales respecto al género.
En cuanto al alegato de la defensa, de que el imputado padecía de una
enfermedad que le impedía comprender lo que hizo y dirigir sus acciones, además de
entender que de las declaraciones no surge el encuadre de misoginia sino más bien una
conducta misántropa.
Ante lo expuesto por la defensa, el tribunal sostuvo que las notas que
caracterizan a la violencia de género, no pueden analizarse fuera de las particularidades
del caso, en el que quedó asentado en múltiples testimonios, que el incoado demostraba
un alto grado de agresividad con sus familiares mujeres.
IV. Análisis conceptual, antecedentes doctrinarios y jurisprudenciales
En palabras de Rueda y Mafia (2018) el concepto de travesticidio o
transfemicidio, elaborado por el movimiento travesti-trans: Refiere a:
(…) una cadena de violencias estructurales que responden a un sistema cultural,
social, político y económico vertebrado por la división binaria excluyente entre
los géneros. Este sistema recibe el nombre de cisexismo. En él, las personas cis
(es decir, aquellas que no son trans) detentan privilegios que no se reconocen
como tales, sino que se asimilan al "orden natural"... El correlato del privilegio
cis es la precariedad estructural de las vidas trans, sometidas a una dinámica
expulsiva que, en el caso de travestis y mujeres, las mantiene cuidadosamente
separadas de la sociedad y las ubica en un lugar material y simbólico mucho más
expuesto a la muerte prematura y violenta (p. 175)
En este sentido, la sentencia en el caso de Diana Sacayán (TOC 4 Nacional,
2018), sienta precedente al caratular el homicidio de la activista trans, como femicidio
“por haberlo cometido un hombre contra una mujer mediando violencia de género, y por
haber sido cometido por odio a la identidad y expresión de género de la víctima” (TOC
4 Nacional, 2018). Esta inclusión permitió singularizar el hecho y su expresión en la
figura típica correcta.
Así, siguiendo a Cabral (2014), si se entiende al travesticidio/transfemicidio
como el resultado de “un continuum de violencias que comienza con la expulsión del
hogar, la exclusión del sistema educativo, sanitario y del mercado laboral, la iniciación
temprana en la prostitución, el riesgo de contagio de ETS, la patologización y la
violencia policial” (p.131). Se puede juzgar el caso, no como un hecho aislado, sino
como parte de una trama de violencias en las que transita la experiencia de travestis y
mujeres trans.
Por su parte, Bertolini (2019) en su artículo “Soberanía Travesti, una identidad
argentina” expresa respecto al caso Sacayán, que:
(…) el reconocimiento del cisexismo como el sustento de la violencia letal
desplegada sobre Diana, de manera autónoma y no como una sub especie
dentro del femicidio, fue un salto en la relevancia política y jurídica de la
violencia estructural contra las travestis y trans y el reconocimiento de la
violencia hacia personas con identidades no binarias (p.54)
No obstante, en la instancia de casación en 2022, la Cámara de Casación, si bien
confirma el agravante del artículo 80 inciso 11, no cree oportuno incorporar el concurso
con el agravante del 80 inc. 4, por considerar que: “no había evidencia de que el
condenado fuera transfóbico, esto es, hubiera manifestado en el crimen una
animadversión particular en razón de la identidad de género travesti de la víctima”
(Sánchez, 2022. p.24).
Esto implicó un retroceso respecto al reconocimiento de patrones culturales cis-
dominantes sostenidos en la sentencia de grado, además de constituir una negación a los
derechos reconocidos por los instrumentos de DDHH reconocidos en el art. 75 inc. 22
de la Constitución Nacional y en la Ley de Identidad de Género, además de contradecir
a los Principios de Yogyakarta, puntualmente el inc. c del Principio 4, que insta a los
Estados a hacer cesar:
(…) todos los ataques patrocinados o tolerados por el Estado contra las vidas de
las personas por motivos de orientación sexual o identidad de género y
asegurarán que todos esos ataques, cometidos ya sea por funcionarios públicos o
por cualquier individuo o grupo, sean investigados vigorosamente y, en aquellos
casos en que se encuentren pruebas apropiadas, se presenten formalmente cargos
contra las personas responsables, se las lleve a juicio y se las castigue
debidamente (Principios de Yogyacarta, 2007).
Y el Principio 8 que al regular el acceso a un juicio justo, prescribe, la
obligación de los Estados de:
A. Adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que
sean necesarias a fin de prohibir y eliminar el trato prejuicioso basado en la
orientación sexual o la identidad de género en todas las etapas del proceso
judicial, en procedimientos civiles y penales y en todo procedimiento judicial y
administrativo que determine los derechos y las obligaciones, y asegurarán que
no se impugne la credibilidad o el carácter de ninguna persona en su calidad de
parte, testigo/a, defensor/a o tomador/a de decisiones en base a su orientación
sexual o identidad de género; B. Adoptarán todas las medidas necesarias y
razonables para proteger a las personas contra acusaciones penales o
procedimientos civiles que sean motivados enteramente o en parte por prejuicios
acerca de la orientación sexual o la identidad de género; C. Emprender
programas de capacitación y sensibilización dirigidos a jueces y juezas, personal
de los tribunales, fiscales, abogados, abogadas y otras personas en cuanto a las
normas internacionales de derechos humanos y los principios de igualdad y no
discriminación, incluidos los concernientes a la orientación sexual y la identidad
de género (Principios de Yogyacarta, 2007).
Por otra parte, del análisis de la jurisprudencia surge como antecedente, lo autos
denominados: “Plaza, Carlos Y Del Valle, Juan José por Homicidio Agravado por el
Concurso Premeditado de dos o más personas: Criminis Causa y por Violencia de
Género en perjuicio de Álvarez Gimena” (JUI N° 120634/15) en los que la La Sala III
del Tribunal de Juicio de la ciudad de Salta, condenó a Plaza y Del Valle a prisión
perpetua por encontrarlos penalmente responsables del femicidio de una mujer trans. Al
subsumir el homicidio de Álvarez en las figuras legales contempladas en el C.P., las
magistradas utilizaron la figura del homicidio agravado por el concurso premeditado de
dos o más personas, criminis causa y por violencia de género (arts. 80 inc. 6, 7 y 11 del
C.P.).
Otro antecedente jurisprudencial de importancia, es el fallo de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, sobre V.H. En el mismo se realiza una
interpretación ejemplificadora del art 108 del informe de la CIDH sobre Violencia
contra las personas LGBTI de 2015, en el que se vuelve a poner eje: “en la violencia
estructural como mecanismo de producción de muerte que se manifiesta en el
travesticidio/transfemicidio como marcaje social” (Sánchez, 2022. p.23).
En el mismo sentido, el fallo del a CIDH, otorga claridad respecto a la
aplicación del agravante del art. 80 inc. 4 al confirmar que:
(…) no existe con sustento en la dogmática penal de estos delitos, la necesidad
excluyente de probar una disposición subjetiva especial o ultrafinalidad o
propósito del/les autores para acreditar el elemento "motivo de odio", dado que
este elemento del tipo agravado atañe al contexto de violencia contra las
personas travestis y trans que se da en la región - del que Argentina no está
exento, con las particularidades de su propia historia (Sánchez. 2022)
Como puede observarse, el fallo refuerza la obligación de no discriminar, y la
consiguiente obligación de los Estados de adoptar medidas que desestimen las actitudes
o situaciones discriminatorias.
Respecto al agravante del inc. 4 del art. 80, al ser un delito de dolo directo se
requiere el conocimiento por parte del sujeto activo, de que la persona a la que exprese
su ira sea “una persona de un determinado sexo biológico que expresa su identidad de
género transgrediendo las exigencias heteronormativas y que, a pesar de ello, no se
autopercibe como mujer” (Sagen, 2019, p.58).
De este modo, si se pone el acento en que el transfemicidio es el tramo final de
un largo camino de violencia y abusos a las que se ven sometidas las personas trans, el
hecho de que ni el Estado, ni el sujeto activo lxs reconozcan de la manera en la que se
autoperciben, se suma a la lista de deudas que se tiene con esta sociedad.
Así las cosas, se puede afirmar que el contexto de violencia de género se verifica
en el caso, toda vez que, ante la oposición de la víctima, al trato sexual, el acusado se
posicionó de manera dominante en su condición de varón, en franca vulneración de los
derechos y la dignidad de A.M como trans. Esto, interpretado en consonancia con los
considerandos de la Convención de Belem do Pará, en tanto es una muestra más de una
relación de poder históricamente desigual.
Aclarado esto, cabe señalarse, parafraseando a Boumpadre (2013), que la
expresión violencia de género, utilizada en este análisis, configura un elemento
normativo del tipo, cuyo significado debe leerse en relación a la normativa nacional y
supranacional especifica.
Por esta razón, y conforme a lo acreditado en el fallo, el marco legal que lo
regula y la jurisprudencia mencionada, es que se puede afirmar que en el contacto entre
C.F.A y A.M hubo actos demostrativos de la existencia de violencia fisca, sexual y
económica, caracterizadas, según el art. 5 de la ley 26.485 como:
Violencia Física: es la que se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo
dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión
que afecte su integridad física. Violencia sexual: involucra cualquier acción que
implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del
derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o
reproductiva. Violencia económica y patrimonial: es la que se dirige a ocasionar
un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer.
Vale decir que esta es la perspectiva que aconseja la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, en su documento titulado “Estándares Jurídicos vinculados a la
Igualdad de Género y a los Derechos de las Mujeres en el Sistema Interamericano de
Derechos Humanos (03/11/2011), con miras a enfatizar “el potencial del poder judicial
como un sector clave en la protección de los derechos de las mujeres y en el avance de
la igualdad de género.
I. Postura de la autora
Respecto a lo analizado, considero que las categorías del art 80 como categorías
binarias abre una discusión innecesaria respecto a su aplicación, no contemplativa de los
hechos, ya que si bien la violencia ejercida contra personas trans, está basada en el
género (en cuanto construcción social identitaria) presenta un patrón específico de
violencia y discriminación, que amerita un trato diferencial.
Es dable resaltar que, en el fallo bajo análisis, no sólo puede observarse la falta
de unidad de criterio respecto a la jurisprudencia precedente (Sacayán y Álvarez) sino
que no se admitieron los criterios interpretativos sentados por la CIDH, ni en lo que
respecta a “abordar los hechos como un posible crimen por prejuicio por motivos de
identidad de género en función de la existencia de un contexto en ese sentido” (CIDH, f.
Hernández 2021), ni respecto a la calificación legal del hecho.
Lo expuesto hasta ahora, nos permite concluir que, si bien existen denodados
intentos legales para lograr una igualdad formal de derechos, en la praxis, la comunidad
travesti- trans, sigue siendo objeto de violencia, en tanto los operadores judiciales se
niegan a reconocer identidades de género no binarias y los derechos que de estas se
desprenden.
En las fundamentaciones expresadas por los miembros del tribunal interviniente,
puede resaltarse, la ausencia de conceptualizaciones claras respecto a los conceptos de
identidad, orientación y expresión de género, lo cual no solo resulta violatoria de los
derechos humanos reconocidos por nuestra Nación, sino que parece reducir, a aquellos
que no se identifiquen con las categorías de genero asociadas a su biología, a ser
ciudadanos de segunda.
Por lo que, para dar cumplimiento a los compromisos internacionales, y fallar
realmente con perspectiva de género, deben abandonarse los conceptos biologisistas a la
hora de subsumir los hechos a una categoría delictiva.
II. Conclusión
A modo de conclusión, resulta pertinente aclarar a quien le la presente nota a
fallo, que el abordaje de conflictos con perspectiva de género, no se trata de una
preferencia o elección de los magistrados, ni tampoco un método de trabajo, sino que es
una condición ineludible para la vigencia efectiva de la tutela de derechos. De este
modo se instituye una mirada, que permite develar, prácticas y costumbres de
discriminación que, debido a la naturalización de las mismas, permanecen ocultas.
Dicho esto, si bien el fallo, significo un gran avance respecto a la ampliación de
sujetos susceptibles de ser valorados como víctimas de violencia de género, esto no
obsta desconocer la discusión pendiente respecto de la asimilación de las categorías no
binarias al concepto de mujer.
Así, considerar a la víctima como mujer, resulta transexcluyente y contraria a las
reivindicaciones conseguidas tras las Ley de Identidad de Género. En este sentido, se
entiende que, si bien la definición de violencia de género no debe ser tan específica
como para dejar por fuera las singularidades que componen las categorías identitarias,
tampoco debe ser tan abarcativa como para diluir el propósito protectorio de la norma.
Respecto a figura de travesticidio, si bien, no se encuentra tipificada en el
Código Penal, lo que constituye una deuda pendiente con la comunidad LGTBIQ+,
puede ser operativa para subsanar esta falta, el art. 80 inc. 4 ya que tanto mujeres como
trans, han soportado históricamente la sumisión al hombre/cis género/heterosexual. Otra
cosa en común, entre ambas figuras, es la violencia extrema que se experimenta con las
víctimas en la comisión de delitos.
No obstante, los puntos en común, las particularidades que presenta la figura de
travesticidio implicaría un reconocimiento legal para aquellos que autoperciben un
género no binario. Además de bregar por la coherencia del ordenamiento. Así,
considerar a lxs trans como grupo diferenciado, permite reconocer la especificidad de
sus identidades y atender a la particularidad de los crímenes perpetrados contra este
colectivo.
V. Referencias
Dogmática
Arocena, Gustavo A. (2017) “Femicidio y otros delitos de género” pp. 46 y ss. Buenos
Aires. Ed.
Buompadre, J.E. (2013), Violencia de género, femicidio y Derecho Penal: los nuevos
delitos de género, Alveroni, Córdoba, 2013, págs. 154 y ss
Butler, J. (2002): Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del
“sexo”. Buenos Aires: Paidós.
Butler, J. (2001). El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad.
Buenos Aires. Ed. Paidós. Es la versión española de Gender trouble. Feminism
and the subversion of identity. Nueva York. Ed. Rouyledge, 1990
Cabral, M. (2014) Cuestión de privilegio. Página/12, Suplemento Soy. En:
[Link]
CIDH (2015), Violencia contra personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex
en América, OAE/ Ser.L/V/[Link].2, Doc. 36, 12 noviembre 2015, párr. 504.
Disponible en:
[Link] (fecha de
consulta: 13/04/2023)
Observatorio de Género (2020) Boletín Nº 9. Recuperado de:
[Link]
Rueda, A; Maffia, D (2018) El concepto de travesticidio/transfemicidio y su
inscripción en el pedido de justicia por Diana Sacayán, Miradas feministas
sobre los derechos, Jusbaires.
Jurisprudencia
Causa: "Casiva, Fabián Alejandro p.s.a. Homicidio agravado, daño, etc”. Fecha: 11 de
septiembre de 2019.
Fallo: “Plaza, Carlos Y Del Valle, Juan José por Homicidio Agravado por el Concurso
Premeditado de dos o más personas: Criminis Causa y por Violencia de Género
en perjuicio de Álvarez Gimena” (JUI N° 120634/15
Leyes
Ley 26.743. Ley de Identidad de Género. B.O mayo 2012
Ley 23.179 Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer. B.O 03 de junio 1985
Principios de Yogyakarta (2007) Naciones Unidas.