Sintesisupm 2019
Sintesisupm 2019
Síntesis Teológica
Bachillerato Pontificio en Teología
2019
Prolegómenos 3
Sagrada Escritura 8
Misterio de Dios 17
Cristología 27
Pneumatología 51
Eclesiología 59
Antropología Teológica I 65
Antropología Teológica II 80
Mariología 93
Teología de los sacramentos/Sacramentos de iniciación 100
Sacramentos en particular 115
Escatología 127
Teología espiritual 139
Teología pastoral 148
Teología moral 156
Bibliografía general 172
PROLEGÓMENOS
1. ¿Qué es la Teología?
3
El teólogo debe estar siempre atento a no reedificar inconscientemente su lenguaje
tomándolo como representación adecuada de las realidades divinas.
El lenguaje análogo es el lenguaje de la comparación por una parte dice algo verdadero
de Dios, pero por otro lo dice de modo inadecuado. La analogía teológica no solo tiene una
función didáctica sino también y sobre todo Epistemológico.
5
8. ¿Qué es un dogma? ¿Cuál es su función en la Iglesia?
“Dogma” en sentido estricto, es una verdad revelada vinculante y declarada foralmente por
el magisterio pastoral. En sentido amplio indica cualquier verdad de fe.
Los dogmas no son barreras para el pensamiento, sino, al contrario, son pásmanos
que, por un lado, protegen, por otro, apoyan para poder llegar más arriba.
En el dogma, ahí un elemento permanente y otro mudable. Permanece la sustancia
intentada, así como la formulación en que se expresó una vez (irreformable) sin embargo,
puesto que toda formulación es histórica e inadecuada, existe simpe la posibilidad de que
existan nuevas formulaciones. Estas, sin embargo, solo son legítimas cuando se ubican en el
dinamismo significante de las formulaciones anteriores en este sentido el dogma cambia y
progresa: en el sentido del crecimiento y no de trasformación.
Sin embargo, no está garantizado un evolucionismo dogmático lineal. La Iglesia nunca
ha olvidado ni pervertido el mensaje esencial de la salvación, pero la historia muestra que
hubo oscurecimientos e involuciones de aspectos más o menos importantes de la fe.
9. ¿Qué es la hermenéutica y qué lugar ocupa en la Teología?
La hermenéutica (del griego hermeneuein: hacer algo ineteligible, exponerlo,
traducirlo) es el arte y la ciencia de la explicación y exposición de textos.
En la Sagrada Escritura y en los dogmas la comunidad creyente posee datos con una
pretensión de vigencia universal, que no sólo han de entenderse en su contenido, sino que es
necesario exponerlos en su alcance existencial y salvífico para el presente.
En la medida en que al comienzo del proceso se supone los textos tenían un sentido,
se requiere el círculo hermenéutico entre el texto, el contexto del texto y el significado
primario y actual.
Hoy se ha desarrollado enormemente la ciencia hermenéutica. Se distingue el texto
(crítica literaria), el contexto, la situación textual (autor, contexto vital), y el contexto del
interprete.
10. ¿Qué es el magisterio y qué relación tiene con la Sagrada Escritura y con la
Teología?
El Magisterio de la Iglesia Católica es la enseñanza con autoridad de la Iglesia Católica,
ejercida por el Papa, sea por el magisterio ordinario y universal o por solemne juicio (los
pronunciamientos ex cathedra). No todos los pronunciamientos de un Papa verdadero son
enseñanzas del magisterio. Un Papa habla magisterialmente cuando cumple ciertas
condiciones
El Magisterio y la teología no están, por principio en relación de subordinación, sino
fundamentalmente de colaboración, ambos están subordinados a la Sagrada Escritura y están
al servicio del pueblo de Dios.
Respecto a la doctrina de la fe, el magisterio y la teología tienen funciones distintas y
complementarias compete específicamente al magisterio anunciar la palabra de Dios y velar
por su integridad, compete específicamente a la teología profundizar racionalmente esa
misma palabra de Dios, los pastores son como la boca que expone la verdad salvífica; los
teólogos son la cabeza que explica.
7
Bibliografía particular
- BOFF, C., OSM, Teoría del método teológico, Dabar, México 2009.
- LIBANIO-MURAD, Introducción a la Teología, Dabar, México, 2004.
- (Dir.) Theodor SCHNEIDER, Manual de la Teología Dogmática, Herder, Barcelona
1996.
SAGRADA ESCRITURA
La afirmación que la Sagrada Escritura sea como el alma de la teología, con algunas
variantes, se encuentra en dos lugares del Concilio Vaticano II: en el Decreto sobre la
formación sacerdotal Optatam Totius en el número 16. Y, en segundo lugar, en la
Constitución Dogmática sobre la divina revelación Dei Verbum, en el Capítulo VI, titulado
«La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia», concretamente en el número 24: «La sagrada
teología se apoya, como en cimiento perpetuo, en la palabra escrita de Dios al mismo tiempo
que en la sagrada Tradición, y con ella se robustece firmemente y se rejuvenece de continuo,
investigando a la luz de la fe toda la verdad contenida en el misterio de Cristo. Las Sagradas
Escrituras contienen la palabra de Dios y, por ser inspiradas, son en verdad palabra de Dios;
por consiguiente, el estudio de la Sagrada Escritura ha de ser como el alma de la sagrada
teología»
2- Composición general de la Sagrada Escritura: autor, autores.
La Dei Verbum, describe la relación entre la acción divina y la de los hagiógrafos con las
palabras siguientes: “Para la composición de los libros sagrados, Dios eligió y empleó
hombres en posesión de sus facultades y capacidades, y actuó en ellos y por medio de ellos,
para que escribiesen como verdaderos autores todo y solo lo que él quería (DV 11).
• Dios y el hombre son los autores de la Sagrada Escritura
• Dios es el origen o causa de estos libros, pero no es su autor
literario
• Él se valió de algunas personas de la comunidad que, como
verdaderos autores literarios, pusieron sus capacidades para la
composición de los libros bíblicos
• Estos hombres, en la tradición posterior, son llamados
hagiógrafos o escritores sagrados
• Relativamente pocos libros llevan el nombre de quien los
compuso
• Muchos son anónimos, otros son pseudoepígrafes.
9
ESQUEMA DE LA BIBLIA HEBREA
KETUBIM – ESCRITOS
TORÁ – LEY NEBI’IM – PROFETAS 11 Libros
5 Libros 8 Libros
14. Salmos
Profetas anteriores. 4 Libros:
1. Génesis 6. Josué
15. Job
2. Éxodo 16. Proverbios
7. Jueces
17. Rut
3. Levítico 8. Samuel (1 y 2)
18. Cantar
4. Números 9. Reyes (1 y 2) 19. Qohélet
Profetas posteriores. 4 Libros:
5. Deuteronomio 20. Lamentaciones
10. Isaías 21. Ester
11. Jeremías
22. Daniel
12. Ezequiel
23. Esdras – Nehemías
13. Los doce:
24. Crónicas
Os, Jl, Am, Abd, Jon, Miq, Nah,
Hab, Sof, Ag, Zac y Mal.
LENGUAS DE LA BIBLIA.
• Hebreo
• Los 24 (39) libros de la Biblia hebrea.
• Exceptuando algunas partes de Esdras y
Daniel.
• Arameo
• Las pasajes de Esdras y Daniel (Esd 4,8-
6,18; 7,12-26; Dn 2,4b-7,28).
• Una palabra de Gén 31,47.
• Jer 10,11 (completo).
• Griego Todo el Nuevo Testamento.
SENTIDOS DE LA ESCRITURA.
• Sentido literal
Es el que ha sido expresado directamente por los autores humanos inspirados (IBI, II, B, 1).
La metodología es el análisis del texto en su contexto literario e histórico.
No confundir el sentido literal con lo que dice el texto al pie de la letra.
• Sentido espiritual
Es el sentido expresado por los textos bíblicos, leídos bajo la influencia del Espíritu Santo en el contexto del misterio
pascual de Cristo y de la nueva vida que proviene de él (IBI, II, B, 2).
Entran en juego tres elementos: el texto, el misterio pascual de Cristo y la nueva vida en el Espíritu.
El sentido espiritual debe estar en relación con el sentido literal.
La interpretación se da en clave cristológica.
• Sentido pleno
Es un sentido profundo del texto, querido por Dios, pero no claramente expresado por el autor humano (IBI, II, B, 3). Está
en la palabras, en el texto, no necesariamente en la intención humana, pero sí en la divina.
• Sentido tipológico
Se le llama tipológico o típico (Rom 5,14; 1 Cor 10,6) y a veces se le llama alegórico, místico o espiritual. No está
habitualmente en las palabras, sino en las “realidades” de la Escritura: personas, acontecimientos, cosas… Sin embargo, a
veces también en las palabras, pues está en las realidades descritas por las palabras. El tipo (figura) y antitipo (realidad)
deben encontrarse en la misma Escritura.
Los tipos prefiguran el futuro.
El sentido tipológico es uno de los aspectos posibles del sentido espiritual.
3- Inspiración, Verdad y Canonicidad
a) Inspiración:
"La revelación que la Sagrada Escritura contiene y ofrece ha sido puesta por escrito bajo la
inspiración del Espíritu Santo. La Santa Iglesia, fiel a la fe de los apóstoles, reconoce que todos
los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos,
en cuando que escritos por inspiración del Espíritu Santo (Jn. 20,31; 2 Tim. 3,16; 2Pe. 1,19-
21; 3,15-16), tienen a Dios como autor y como tales han sido Sagrados, Dios se valió de los
hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo obrando Dios
en ellos, como verdaderos autores pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería” (D.V.
ll).
La autoridad de los libros de la Biblia se conceptualiza y proclama que están inspirados
por el Espíritu Santo. Los libros de la Biblia tienen autoridad divina porque Dios se asoma en
ellos: están con la humanidad que allí expresa, la comunidad y las personas que tuvieron parte
directa en el libro. Es estar de Dios, es por supuesto, misterioso e indomable. Los libros son
testimonios de la conciencia creyente en la que Dios se ha hecho presente; es versión fiel de
los testigos que vivieron la historia como lugar de revelación y de presencia del Dios que viene
a salvar.
La autoría humana del libro no queda afectada por su autoridad divina: transpira la
grandeza y la flaqueza, la personalidad y los condicionamientos de esos hombres concretos.
Expresa la fe de un pueblo y de la comunidad que habla en ella. Dios es el principio de esa fe
y su término de referencia, su fuente, su objetivo y su norma. La inspiración como modo de
presencia de Dios y como razón de la autoridad divina de la Biblia, no reside en la
materialidad de sus libros, ni en su contenido, ni en su forma; está en la vivencia de sus autores.
Su objetivo es comunicar como Dios viene al mundo y como está con él para hacer un hombre
nuevo
b) Verdad:
Antes del Concilio Vaticano II se habla de inerrancia y después de él de verdad en la Sagrada
Escritura. Esta inerrancia surge a raíz de los exégetas protestantes que veían que en la lectura
continuada de las Sagradas Escrituras había ciertas contradicciones en los primeros libros,
errores naturales, históricos y de índole moral. La verdad en la Escritura ha de buscarse en el
contenido global a la luz de la fe, según la intención de cada uno de los autores y de la manera
como quedaron sus escritos sin descuidar que fueron seres humanos los que redactaron estos
libros, notando algunas discrepancias que son lógicas por las fuentes, tradiciones y ambientes
que a determinado autor le tocó vivir.
c) Canonicidad:
El dato revelado, definido por la Iglesia, es ciertamente el criterio supremo e infalible para
conocer la inspiración y la canonicidad de los libros de la Biblia. La proposición del
Magisterio eclesiástico es necesaria porque la inspiración y canonicidad de un libro es un
hecho sobrenatural, que sólo se puede conocer por revelación divina, a través de la Iglesia.
La definición dogmática del canon bíblico se encuentra en el Concilio de Trento, en su sesión
IV del 8 de abril de 1546. En esa sesión se condenaron los errores protestantes, porque
rechazaban la canonicidad de algunos libros pertenecientes al canon fijado desde antiguo por
la tradición apostólica. El Magisterio posterior considera que en última instancia es la
11
tradición apostólica la razón última y más convincente: «Por la misma tradición conoce la
Iglesia el canon íntegro de los libros sagrados» (DV 8).
“Para descubrir la intención de los hagiógrafos, entre otras cosas hay que atender a
"los géneros literarios". Puesto que la verdad se propone y se expresa de maneras diversas en
los textos de diverso género: histórico, profético, poético o en otros géneros literarios.
Conviene, además, que el intérprete investigue el sentido que intentó expresar y expresó el
hagiógrafo en cada circunstancia según la condición de su tiempo y de su cultura, según los
géneros literarios usados en su época. Pues para entender rectamente lo que el autor sagrado
quiso afirmar en sus escritos, hay que atender cuidadosamente tanto a las formas nativas
usadas de pensar, de hablar o de narrar vigentes en los tiempos del hagiógrafo, como a las
que en aquella época solían usarse en el trato mutuo de los hombres.
Y como la Sagrada Escritura hay que leerla e interpretarla con el mismo Espíritu
con que se escribió para sacar el sentido exacto de los textos sagrados, hay que atender no
menos diligentemente al contenido y a la unidad de toda la Sagrada Escritura, teniendo
en cuanta la Tradición viva de toda la Iglesia y la analogía de la fe. Es deber de los
exegetas trabajar según estas reglas para entender y exponer totalmente el sentido de la
Sagrada Escritura, para que, como en un estudio previo, vaya madurando el juicio de la
Iglesia. Por que todo lo que se refiere a la interpretación de la Sagrada Escritura, está
sometido en última instancia a la Iglesia, que tiene el mandato y el ministerio divino de
conservar y de interpretar la palabra de Dios”. DV 12
13
ayudado por diversas personas, empieza a reflexionar sobre su situación, reconoce su
error y se convierte al Señor
Los cuatro evangelios nos presentan la vida y ministerio de Jesús que culminan en su pasión
muerte y resurrección.
Están basados en las palabras y obras de Jesús, iluminadas e interpretadas bajo la luz del
Espíritu Santo y la experiencia de la resurrección.
Qué son:
Son un testimonio de fe.
Palabra viva de Jesús
Se basan en la historia, pero interpretada a la luz de la fe
Qué no son:
No son vida o biografía de Jesús
No son una grabación mecánica de las palabras de Jesús
No son un video exacto de los acontecimientos de Jesús
Evangelio de Mateo Escrito entre los años 75-85, está dirigido a judios y paganos convertidos al cristianismo.
Su teología se centra en que Jesús es el Mesías que predica el reino de los cielos a los judios, pero por rechazarlo,
provocan que el Reino se abra ma rápidamente a los gentiles.
Evangelio de Marcos Escrito entre los años 50-67, dirigido a los cristianos provenientes de la gentilidad.
Sus principios teológicos son, Jesús es el hijo de Dios, la ceguera e incomprensión ante su ministerio, el secreto mesiánico.
Evangelio de Lucas Escrito entre los años 75-90, dirigido a Teófilo, personaje que representa a todos los cristianos provenientes de la
gentilidad.
Su teología es, Jesús el profeta, El Salvador y el Señor. El universalismo de la salvación, la pobreza, la oración, la
misericordia divina y el Espíritu Santo.
Estos tres evangelistas son considerados evangelios “sinópticos” conservan sus características generales y poseen semejanzas tan grandes.
(Contenido, orden y forma literaria).
Hechos de los apóstoles Evangelio de Lucas y Hechos son dos partes de una misma obra, compuesta entre el 75-90. No es una historia científica
de la comunidad cristiana, sino una historia interpretada a la luz de la fe.
Nos muestra el testimonio que la Iglesia, en su nacimiento, expansión y mision, da de Jesús y nos invita a proseguir esa
misión.
Lugar y fecha de - El libro fue compuesto entre los años 75-90 probablemente en Acaya Grecia
composición
Historicidad
- Aun cuando no se trata de una obra histórica científica, sin embargo, el autor nos proporciona datos con una base
histórica pero iluminada e interpretada a la luz de la fe, dentro de una finalidad religiosa, la misión de Jesús.
Finalidad de la obra
- Nos da la pauta global del libro al mostrarnos que la Iglesia debe continuamente dar testimonio de Jesús en todas
partes, el ejemplo de la era apostólica y en concreto de la vida de la primitiva comunidad de Jerusalén.
Características de la - La Iglesia nace de la promesa del Padre, hecha realidad por el Espíritu para dar testimonio de Jesús y prolongar
primitiva comunidad su misión
cristiana - Es una comunidad abierta a todos que vive de la palabra escuchada en la enseñanza de los apóstoles, orada y
celebrada en la fracción del pan y testimoniada en la vida y comunión fraterna
La expansión de la - La encomienda de Jesús a los suyos es dar testimonio de él en todas partes
Iglesia - Esto se cumplió partiendo de Jerusalén, expandiéndose poco a poco por Judea, Samaria y hasta los confines del
mundo
- Antioquía fue el centro de donde partieron los viajes misioneros de Pablo y sus compañeros
7) Literatura Paulina
1. Trece cartas llevan el nombre de Pablo, algunas escritas por él, otros por sus
discípulos, pero todos son palabra de Dios
2. Las presentamos en cinco grupos atendiendo a algunos de sus temas
Autenticidad
- Siete cartas sin duda son de Pablo: 1 Tesalonicenses, Gálatas, 1 y 2 de Corintios,
Romanos, Filemón y Filipenses
- De tres cartas se ponen ciertas dudas sobre su autenticidad paulina: 2 Tesalonicenses,
Colosenses y Efesios
- Hay tres cartas, las así llamadas pastorales de las que muchos autores modernos
afirman que no son de Pablo: 1 y 2 Timoteo y Tito.
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Cartas de Pablo y temas principales.
Primera Carta a los Tesalonicenses - Pablo la escribe con las noticias que trae Timoteo de su visita a la comunidad. Los alaba por su
progreso y ejemplo, expone el tema de la segunda venida del Señor.
Segunda Carta a los Tesalonicenses - Si es de Pablo fue escrita poco después de la primera, pero si no es de él quizá sea del año 70
- Se escribió para solucionar los problemas de la comunidad con la mala interpretación de la parusía
o segunda venida de Jesús
La Carta a los Gálatas - En esta carta Pablo hace de una manera vehemente su defensa persoanal para hacer ver que el
evangelio que él predica es el evangelio auténtico de Jesucristo.
- Sostiene que la salvación o justificación nos viene no por la ley ni por nuestras buenas obras, sino
por la gracia, por la fe.
La Carta a los Romanos - Quiere confirmarlos en la fe y anunciarles su próxima visita con ocasión de su viaje a España
- Nos habla también de la salvación que nos ha traído Jesucristo quien nos ha liberado de la ley, del
pecado y de la muerte
Primera Carta a los Corintios - Fue escrita por Pablo en los año 55-56
- Nos presenta a Jesús y este crucificado como la verdadera sabiduría de Dios
- Exhortación sobre el matrimonio y la virginidad
- El buen uso de los carismas
Carta a Filemón
-
Las Cartas Pastorales
1y 2 de Timoteo y Tito :
- Estas tres cartas sea que las haya escrito Pablo entre los años 64-67
- Presentan de alguna u otra forma las cualidades y características de los pastores y comunidades del epíscopo u obispo, del diácono,
del presbítero.
8) Literatura Joánica
Datos generales
Literatura Joánica.
Evangelio de Juan Escrito entre los años 90-100, dirijo a cristianos no judios que se enfrentaban quizás a algunas herejías. Su teología es, Jesús
es el revelador del Padre, la fe como respuesta al hombre, la vida eterna, el carácter simbólico de los signos de Jesús.
Primera Carta de Juan. - Más que una carta parece un tratado religioso sobre la vida cristiana que tiene su fundamento en la Trinidad
- Su autor nos quiere dejar claro ciertos puntos
1. Dios, Padre nuestro, luz y amor
2. Jesucristo, Hijo de Dios, palabra de vida y vida eterna
3. El Espíritu da testimonio de Jesús y nos lo ha dado Dios a todos nosotros
4. El cristiano que ha nacido de Dios debe caminar en la luz, observar los mandamientos, especialmente los del
amor
Segunda Carta de - Está dirigida por el presbítero a la señora elegida, es decir, a una iglesia concreta
Juan - Exhortación a permanecer en la verdad y en el mandamiento del amor
- 2 Juan 9
Tercera Carta de - El presbítero escribe a Gayo dirigente fiel, sabe que Diotrefes se opone a la presencia del presbítero y de sus
Juan enviados actuando mal
- El que hace el bien es de Dios y el que hace el mal no ha visto a Dios ( Juan 3, 11)
Apocalipsis
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- Quizá todos estos escritos en su redacción final entre los años 90 y 100 se originan
en un círculo de discípulos de Juan
- Se da una breve información sobre su contenido
9) Cartas Católicas
1. Datos generales
Carta a los
hebreos.
- Parece ser un sermón-homilía pronunciado en una o varias ocasiones, tiene la forma de un escrito con algunos
saludos que la convirtieron en carta
Doctrina
- El autor considera la vida cristiana como una peregrinación hacia el descanso eterno, es el único escrito del
Nuevo Testamento que da a Jesús este título
- La vida del creyente debe caminar en la fe, en la esperanza y caridad, es decir, en el servicio y ayuda mutua que
unido al sacrificio de Cristo es el sacrificio agradable a Dios.
Carta de Santiago - Quizá la carta sea una recopilación de diversos sermones, es discutido quien sea su autor, pudiese ser Santiago el menor
que no pertenecía al grupo de los doce, conociendo como hermano del Señor, jefe importante de la comunidad de
Jerusalén quien la escribiría hacia el 60-61.
- Otros la atribuyen a un autor posterior anónimo que escribiría hacia el 80
- Está dirigida a cristianos provenientes del judaísmo
Dos temas fundamentas en la carta de Santiago
1. La igual dignidad que todos tenemos y por eso nos pide que en nuestras asambleas evitemos la acepción de personas
en favor de los ricos, que hagamos a un lado las discordias, las injusticias y la explotación
2. La necesidad de una fe viva que se demuestre en las obras, Santiago sin negar el don divino subraya la necesidad de la
respuesta humana al don de Dios en las obras.
Primera Carta de Escrita por el apóstol hacia el 64, aunque algunos niegan el origen petrino y colocan el escrito hacia el 80. Se dirige a comunidades
Pedro. de Asia, cristianos gentiles que sufrían persecuciones consistentes en calumnias y oposiciones
1. Les recuerda el bautismo a los cristianos y los exhorta a seguir dando testimonio hacia el mundo
2. Llama a los presbíteros a ser auténticos servidores del pueblo de Dios, modelados a ejemplo de Jesús el Pastor Supremo
Segunda Carta de - Por el análisis interno de doctrina, vocabulario y conexión con la carta de Judas, se considera como el ultimo escrito
Pedro del Nuevo Testamento, cronológicamente hablando.
- No pertenece a Pedro, quizá fue escrita en el año 100 aunque algunos autores lo colocan en las primeras décadas del
siglo II.
Doctrina
- Quiere reafirmar la fe autentica basada en los profetas y apóstoles oponiéndose así a los falsos doctores
- Muestra el valor de las profecías y la inspiración del Espíritu en sus escritores.
- Toca también el tema de la segunda venida de Cristo
Carta de Judas. Si fuese de Judas, hermano de Santiago el menor, hermano del Señor sería de alrededor del 70 pero muchos consideran que fue
escrita por otra persona entre los 80-90.
- El autor quiere prevenir a la comunidad contra los falsos doctores que se han infiltrado entre ellos, desacredita su
comportamiento, son charlatanes, vacíos de espíritu, libertinos. Ante ese peligro real escribe para exhortarlos a luchar
por la fe que de una vez para siempre ha sido transmitida a los santos.
BIBLIOGRAFÍA
19
MISTERIO DE DIOS (TRINIDAD)
Argumento Agustín El valor inmutable de la verdad y de las normas sólo puede tener
antropológico su fundamento en una verdad y norma realmente existente, y que
es Dios. Combina dos argumentos: el del corazón y el de las
normas que se ubica más en Kant, llamado clásicamente
argumento ético teológico.
LIMITES: Es necesario, sin embargo, reconocer que aún alcanzado cierto conocimiento de
Dios, ni lo agotamos ni le anulamos su carácter trascendente y misterioso.
21
teológica, ¿cuál es la postura ante un ateo? Búsqueda de puntos en común, dignidad humana,
todo lo que permite dialogar son otras posturas. Buscar la manera de presentar a Dios.
Subordinacionismo: doctrina que asigna una inferioridad del ser, de estado o función que el Hijo o
el Espíritu Santo dentro de la Trinidad. (orígenes, Tertuliano)
Sabelianismo: consideraba a la divinidad como una mónada que se manifestaba (o dilataba) en tres
operaciones distintas: Padre en el Antiguo Testamento, Hijo en la encarnación, Espíritu Santo en
pentecostés
Triteísmo: es una negación de la unidad de la Deidad, y mira tres dioses en vez de tres
personalidades del único Dios
Herejía Concilio o Símbolo Afirmación Dogmática
23
• Trinidad económica es Dios tal y como se ha manifestado en la historia de la
salvación.
+ La economía estrechamente relacionada con la salvación del hombre.
1
Cristo habla de haber sido enviado por el Padre y a su vez habla de enviar al ES a los apóstoles. El término
misión designa el envió de una persona divina ad extra de la Trinidad. La misión implica orden de origen, es
decir, que la persona enviada procede de aquella que la envía.
2
La creación es ya salvación por parte del Padre.
9. El uso del concepto persona3 en la teología trinitaria
- Analogía4 en la utilización del concepto de persona, aplicado a la Trinidad.
- Tertuliano introdujo el término persona en la teología latina; suya es la fórmula tres
personae, una substantia.
+ Tertuliano lo introdujo para hablar de la cristología, hablar de la unidad y la
distinción, en Trinidad es para la distinción: una esencia, tres personas, para resaltar
el concepto relación.
- Hipólito de Roma utilizó el término prosopon para referirse al concepto de persona
porque partía de la essentia o substantia común a las tres divinas personas, lo utilizaba
evitando con cierta solvencia el modalismo5
- Tanto el término persona como el término prosopon ofrecían una grave dificultad
para su utilización en teología trinitaria6.
- San Jerónimo y san Dámaso en Occidente, san Atanasio y los capadocios en Oriente
desarrollaron una amplia labor para superar los malos entendidos terminológicos;
respecto a estos últimos, hacen la distinción entre hipóstasis y ousía; en el primer
Concilio de Nicea han de utilizar hipóstasis para hablar de las personas de la trinidad
y ousía para hablar de la individualidad, como sustancia en relación. (Párrafo tomado
de notas de clase)
- San Gregorio de Nacianzo fue el principal artífice del entendimiento de esta cuestión,
del significado teológico, al aceptar que para designar a las personas se utilizasen
indistintamente los nombres de hipóstasis o de prósopon.
- El símbolo Quicumque ha de recoger este pensamiento ya esclarecido en oriente, y
más allá de las discusiones terminológicas el concepto de persona se ha de imponer
como necesario para hablar de la Trinidad; según se precisa que, la razón fundamental
de esto es que designamos con el nombre de hipóstasis o de persona a los seres
inteligentes y libres, distintos entre sí.
3
+ Dicho concepto es de cuño teológica, desde esta perspectiva debe ser entendida.
+ Rahner habla de no utilizar el término persona como autoconciencias. Propone “modo de subsistencia”,
no como modalismo, sino como “modos de subsistir”.
4
Puesto que la realidad divina supera la conceptualización y todo lenguaje.
5
Trinidad que se manifiesta de diversas maneras.
6
Pues prosopon y persona utilizados en el teatro parecían favorecer un modalismo, como diferentes
maneras de manifestarse la divinidad ante los hombres.
25
10. Conceptos trinitarios: pericóresis, procesiones, relaciones, apropiaciones,
misiones.
CONCEPTOS SIGNIFICADO
7
Las misiones suponen las salidas de Dios.
27
Ø La historia de la teología y de los dogmas debatió este problema bajo el nombre de
monarquismo. El Credo de la Iglesia asume explicaciones al respecto.
Trinidad en la unidad
Ø Dios existe en tres Personas. La vida divina se realiza en forma trinitaria, en una
simplicísima unidad vivida por las tres personas. Es un acto vivido trinitariamente el
que la esencia divina consista en un acto simplicísimo de conocimiento y de amor.
Ø En la actuación de Dios ad extra, no es la esencia divina la que actúa, sino las tres
personas, que no se distinguen en nada más que en la oposición de relación.
Ø La doctrina Trinitaria constituye el contenido cristiano del monoteísmo más
exactamente concretiza la afirmación abstracta de la unidad y unicidad de Dios
determinando en qué consiste esta unidad. La unidad de Dios aparece definida como
comunión8 con el Padre, el Hijo y el Espíritu. Como unidad de amor.
Ø La doctrina trinitaria es la síntesis de todo el misterio cristiano de la salvación.
PERSONA:
Ø Existe un nexo indisoluble entre la gracia santificante, la misión invisible del Espíritu
Santo, las virtudes teologales de la fe y la caridad, nuestra filiación adoptiva y la
inhabitación trinitaria. La inhabitación es una faceta de la deificación o santificación
del hombre.
8
Hay enriquecimiento en la donación íntima de la Trinidad. Autodonación que hace ser más.
Ø La inhabitación de la Trinidad es la comunión del hombre con las Tres divinas
personas, una comunión que equivale a una mutua relación de presencia. Es la razón
de ser del hombre (GS 19).
Ø La inhabitación de la Trinidad en el alma referida en la Sagrada Escritura: “Si alguno
me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos
morada en él” (Jn 14, 23).
Ø El hombre participa en la vida de Dios por la transformación en Cristo en la recepción
del sacramento que le consagra auténticamente a Él. Este argumento es el que después
Atanasio usará contra los arrianos al decir que: si el Hijo y el Espíritu Santo son
creaturas, nosotros nos consagramos a Dios creador y al mismo tiempo a dos seres
creados por Él.
ESPÍRITUALIDAD
Ø La piedad de cualquier cristiano debe tener estructura trinitaria.
Ø Todas las celebraciones de los sacramentos y sacramentales manifiestan
explícitamente que la salvación viene de la Trinidad y culmina en la unión con la
Trinidad.
Ø Unión con Cristo, vivir conscientemente la realidad de nuestra filiación divina,
docilidad al Espíritu Santo, trato intenso con el Dios trinitario que habita en el corazón
del cristiano, son rasgos esenciales de la espiritualidad cristiana. (Beato Josemaria
Escrivá de Balaguer)
Ø Al Espíritu Santo se le debe la vida interior, la inhabitación trinitaria, Él infunde la
gracia, lleva a la unión con Cristo, opera la santificación, edifica la iglesia. De Él la
fuerza con que los autores espirituales insisten en la docilidad al Espíritu Santo.
Ø El Padre es el amante, el hijo es el amado y el Espíritu Santo es el amor (San Agustín).
Bibliografía particular
-DE ALDAMA José A., Dios revelado por Cristo, BAC, Madrid 1976.
-MATEO-SECO Lucas, Dios Uno y Trino, Eunsa, Pamplona 2005.
29
CRISTOLOGÍA
Figuras Interpretación
Veterotestamentarias
aplicadas a Jesús
9
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe. Manual de Teología Dogmática, Biblioteca Comillas.
Teología (colecc.), Unión de Editoriales Universitarias Españolas, Madrid 2013, no. 6, 277-326.
10
Cf. Ibidem, 311.
11
Cf. Ibidem, 317, 325-326.
sobre su pueblo, el esperado día de Yahveh, que traerá consigo el
cumplimiento de todas las promesas salvíficas.
El reinado de Dios va asociado a una figura mesiánica
instauradora del Reino, que según la promesa de Dios al rey
David en 2 Sam 7, sería descendiente de su estirpe. Es un Mesías
regio que se identifica con Jesús, quien es un mediador y
realizador escatológico ungido con el Espíritu (Is 7,14; Mt 1,23).
Así la figura del Mesías es asociada a la figura del rey y a sus
características.
Cristo mediador El salmo 110 (109) presenta la figura del sacerdote Melquisedec
sacerdotal que se alude frecuentemente en el NT en la figura de Jesús, ya
sea directamente o por algunos de sus motivos (Mt 22,44; 26,64
par; Hch 2,33.34s; 5,31; Rom 8,34; 1Cor 15,25; Ef 1,20; Col 3,1;
Heb 1,3.13; Gn 14,18s)12.
En el judaísmo había la idea que en los tiempos mesiánicos, un
sumo sacerdote ejercería el sacerdocio judío, aunque no se le
identificaba como Mesías, pero era mediador entre Dios y su
pueblo que gozaba de condición cuasi divina, estaba consagrado
y era de una condición aparte.
En los Evangelios hay cierta conciencia sacerdotal de Cristo (Jn
17,19) quien se consagra a sí mismo. En la sustitución el Templo
por uno nuevo Jesús asumió estas funciones de sacerdocio (Mt
5,21-48, par). Cristo se considera como verdadero Sumo
Sacerdote, que es de otro orden, superior a los ángeles, a la
manera de Melquisedec13.
Cristo mediador Los títulos de Jesús como profeta y siervo nos ayudan a
profeta comprender que es un mediador.
En el AT, había la convicción de que llegaría un profeta
escatológico que realizaría todas las profecías hechas por los
antiguos profetas (Dt 18,15), una figura similar a la de Moisés,
llegando incluso a identificarlo con el siervo de Isaías (Is 53),
quien aceptaría sufrir y morir por su pueblo. Jesucristo se
identifica con este siervo de Yahvé, quien, asumiendo la
condición humana abocada a la muerte, experimenta una kénosis
o abajamiento, pero sin perder su condición divina (2 Cor 5,21)14.
12
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 336.
13
Cf. Christian DUQUOC, Cristología, Ensayo Dogmático sobe Jesús de Nazaret el Mesías, Sígueme,
Salamanca 1978, 177-178.
14
Cf. Ibidem, 147.
31
También se esperaba la vuelta de Elías (Mal 3,23; 4,5; Eclo
48,10) que prepararía los caminos de Yahvé, sería el profeta de
la enseñanza definitiva (Heb 1,1-3)15.
Como profeta, Jesús anuncia el Reino dando a conocer su
identidad y su misión salvífica. Como siervo, Jesús reivindica la
obra llevada a cabo por el justo, tomando la condición de hombre
para la reivindicación de la humanidad por su muerte.
Fases Contenido
15
Cf. G. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 127-128.
La búsqueda del Jesús histórico es ilegítima porque los
evangelios son Palabra de Dios y pedirle garantía de su
credibilidad sería una blasfemia. Por lo tanto, esta búsqueda es
inútil, no deben buscarse las palabras exactas de Jesús, sino
encontrarse con él personalmente, seguirlo y vivir la fe.
3ª fase. Käsemann Trata de buscar el equilibrio entre las dos posturas. En su obra El
(1980): sí a Jesús el Jesús Histórico, plantea que las dos tendencias llevan al Jesús de
Cristo. la historia y al Cristo de la fe, el cual es una misma persona, no
dos. Es necesario a través de la ciencia bíblica comprender cuáles
son aspectos originales y añadidos en Jesús. No es cierto que los
evangelistas intentaban engañar, sino que hicieron una
interpretación subjetiva de Jesús. Considera que es importante
mantener estas dos visiones de manera unitaria, pues si solo nos
quedamos con el Jesús de la historia, sería solamente un buen
hombre, y si solo nos quedamos con el Jesús de la fe, sería un
mito. El deseo de conocer mejor a Jesús lleva a la fe.
16
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 281.
33
nueva economía salvífica, que no gira en torno a la Ley y el templo, sino en la persona de
Jesús, Él es el Reino, es Autobasileia 17, que establece la justicia, la paz, y el gozo en el
espíritu, no es un Reino de imposición, ni servilismo. Es para todos, y abarca todas las
dimensiones humanas, en lo afectivo, en las relaciones y la fraternidad (hermanos
compasivos y solidarios).
Pertenecer al Reino no es algo pasivo, no sólo se predica, sino que se actúa, por lo
que, en su mensaje, su llegada es anticipada en los signos que Jesús realiza y por los que él
mismo se identifica como figura mesiánica: exorcismos, curaciones, comidas con los
pecadores, etc., acompañado por su interpretación de la Torah. Así expresa que ya está
aconteciendo el día escatológico y la salvación que Dios había prometido18.
Jesús no define claramente qué es el Reino, y usa parábolas, metáforas para darlo a
conocer: lo expresa a través de la imagen de un banquete (Mc 2,18-20 y par.), al que los
invitados rechazan asistir (Lc 14,15-24 y par.) y en el que se cumple la profecía de Isaías (Is
25,6). En su ministerio, Jesús come con los pecadores, particularmente con los publicanos
(Lc 5,27-39; 7,34; 19,1-10; Mt 11,19), así muestra la llegada del Reino, y la manera como
Dios Padre acoge a los pecadores con un banquete de alegría, sin exclusión de ningún tipo19.
Milagros. En los cuatro evangelios se afirma que Jesús obró milagros, pero éstos no
son “pruebas” de la divinidad de Jesús, sino “signos” que conducen a la fe, según el evangelio
de Juan20.
Según las esperanzas judías, el Mesías tenía que destruir el reino del pecado, y triunfar
sobre la enfermedad y la muerte que eran del dominio del imperio de Satanás. Los milagros
de Jesús (Is 35, 5-6) y los exorcismos (Jer 31,34; Ex 36,25) señalaban la llegada del Reino21.
Entre los milagros realizados por Jesús, destacan los exorcismos y las curaciones. Los
exorcismos plantearon la cuestión de la autoridad de Jesús y sobre todo, la de la fuente de su
poder que es Dios mismo, esto demuestra que tiene una autoridad recibida directamente de
Dios. Jesús es el designado, elegido y capacitado por Dios para inaugurar e instaurar su Reino
prometido que se manifestará con claridad después del juicio22.
En las curaciones se advierte algo similar. Jesús realiza curaciones, especialmente de
ciegos y de paralíticos. Así se advierte cómo con el ministerio de Jesús está sucediendo la
victoria sobre el pecado, causante de la enfermedad que agobia al ser humano23.
En ambos casos, curaciones y exorcismos, no solamente llega el Reino, sino que lo
hace en beneficio de los que sufren exclusión, pobreza, desdicha, y están considerados como
especialmente alejados de Dios24.
17
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 316.
18
Cf. Ibidem, 314-315.
19
Cf. Idem.
20
Cf. Casiano FLORISTÁN, «Jesús, el Reino y la Iglesia», en 10 palabras clave sobre Jesús de Nazaret, Verbo
Divino, Estella (Navarra) 20073, 249-292.
21
Cf. René LATOURELLE, Milagros de Jesús y Teología del milagro, Sígueme, Salamanca 1990, 28-29.
22
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 316.
23
Cf. Ibidem, 318.
24
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 319.
Parábolas. Todos estos aspectos aparecen reflejados en las parábolas, que recogen
una parte considerable de la enseñanza de Jesús. En ellas se nos explica tanto la presencia
del Reino (un tesoro o una perla), como su carácter futuro (se ha de estar vigilante para
cuando llegue el novio o el ladrón). Se dan indicaciones sobre su modo de presencia (un
grano de mostaza, levadura). Esto exige un cambio de vida, y una conversión, pues a todos
aguarda el juicio futuro25.
Con las parábolas Jesús ilustra y justifica muchos de sus comportamientos: su relación
con los pecadores (Lc 15) o con las autoridades judías (Mc 12,1-12 y par.). Fue su género
literario preferido para transmitir su enseñanza de una manera directa, sencilla, comprensible
y profunda. Con las parábolas ilustró a sus discípulos en los «misterios del Reino de Dios»
(Mc 4,11 y par.), enfrentó las críticas de sus adversarios e interpeló fuertemente a sus
contemporáneos26. Jesús habla con parábolas para dar a una conocer una propuesta de vida y
no una imposición.
5. Actitudes fundamentales de Jesús: Jesús y la ley, Jesús y el templo, Jesús y los pobres,
Jesús y el Padre, Jesús y sus discípulos.
En la sociedad de Palestina, los elementos determinantes eran de naturaleza religiosa, y Jesús
actuó en sentido liberador sobre todo en este nivel. Lo podemos observar en: su modo de
considerar la Ley; el nuevo rostro de Dios Padre que muestra amor y misericordia frente a la
observancia legal; la igualdad de todos.
Jesús y la Jesús rechaza la concepción de los fariseos, según la cual la salvación viene
Ley de la Ley, pero no quiere abolir la Ley, sino llevarla a su plenitud, corrige
sus interpretaciones erróneas y denuncia un cierto modo de observarla, que
se limita a la pura ejecución externa, descuidando la verdadera observancia,
que está en el amor, por lo que exige la conversión del corazón para acoger
el Reino.
Da un nueva visión a las prescripciones referentes a la pureza ritual y a lo
ceremonial: a) Anula la distinción entre alimentos puros e impuros; b) toma
postura en relación con el descanso sabático27. Se trata de una libertad nueva
que no cancela la ley, pero la pone en otra perspectiva apoyándose en su
propia autoridad. Se cumple la ley para corresponder al amor de Dios. Lo
impuro no está en las cosas sino en las intenciones del corazón Mc 7,1.
25
Cf. Idem.
26
Cf. Ibidem, 319-320.
27
Cf. José Antonio PAGOLA, Jesús, Aproximación Histórica, editorial Claretiana, Buenos Aires 2012, 259-
261, 263.
35
Jesús y el Se alude al gesto profético de Jesús volcando la mesa de los cambistas del
Templo templo, en cuyo fondo está la redirección que Jesús le da al tema de la
elección no exclusivista y la alianza veterotestamentaria. En el templo hay
divisiones, paganos, judíos, mujeres, que es contrario a lo que quiere Dios,
el culto autentico no puede ser cerrado. La función del Templo en este
sentido ha terminado, pues al momento de la muerte de Jesús, el velo del
templo se rasgó28.
En la purificación del templo no defiende que sea el lugar de la presencia
de Dios, pues el que es absolutamente trascendente, no vive en templos
construidos por los hombres. Ahora el verdadero Templo es el cuerpo de
Cristo, víctima, sacerdote y altar.
Si antes el perdón de los pecados sucedía mediante los sacrificios que se
ofrecían en el Templo como expiación, ahora Jesús se ha convertido en el
cordero pascual que expía los pecados de una vez para siempre, es el fin del
exclusivismo y la discriminación.
Jesús quiere un culto distinto, Dios no se encierra en un templo, su propuesta
es que se puede encontrar a Dios en la vida cotidiana. Dios no quiere
sacrificios, sino una vida llena de amor y misericordia con los hermanos,
donde prevalezca la caridad.
Jesús y los Jesús se relaciona con los pobres, sin exclusión de ningún tipo, incluso con
pobres gente considerada impura. Los pobres no son necesariamente los que
carecen de recursos económicos, sino en general los marginados. Jesús
come con pecadores y publicanos, anuncia la liberación de los oprimidos y
marginados, se coloca del lado de los débiles, mostrando que en su actitud
es Dios mismo quien da a conocer sus predilecciones. Quiere significar que
en el Reino de Dios se acoge especialmente a los pobres, los excluidos29.
Jesús y el Jesús anuncia el Reino de Dios, revelando a Dios como Padre (Abba). Esto
Padre implica una relación de absoluta obediencia, cercanía e intimidad con Él,
rechazando la idea de un Dios lejano cuyo nombre no podía pronunciarse.
Esto es una novedad en la tradición religiosa judía. En su oración se dirige
a Dios como Abba, se comprende así a Dios, como un Padre amoroso, y al
mismo tiempo, Jesús se manifiesta como Hijo de Dios30.
28
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 47, 197, 228, 291, 294.
29
Cf. J. A. PAGOLA, Jesús, Aproximación Histórica, 261-262.
30
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 106, 108, 109,
Jesús manifiesta el amor hasta el extremo por sus discípulos. Les comunica
su Espíritu y en su resurrección establece una relación especial con ellos, a
quienes les habilita como misioneros del Reino, para que prediquen lo
mismo que él (como buena noticia para los pobres) y hagan sus mismos
signos (curaciones y exorcismos) y perdonen los pecados31.
6. Títulos cristológicos: Mesías, Hijo de Dios, Hijo del Hombre, Señor, Rabbí.
Estos títulos dados a Jesús, llevan a la comprensión de su persona y su obra. Los tres títulos
más destacados son Señor, Mesías e Hijo de Dios. Hay numerosas maneras de denominar a
Jesús, pero éstas son las principales. San Pablo le ha llamado Sabiduría de Dios, san Juan le
llama Sabiduría, también se le ha denominado el Ángel de Yahvé, entre otras muchas
maneras.
Títulos Significado
cristológicos
31
Cf. Ibidem, 111, 305, 322.
32
Cf. Ibidem, 315, 325, 326-327.
37
Hijo de Dios Es el título que mejor expresa la realidad última de Jesús, mostrando la
actitud filial de Jesús para con Dios Padre. Es el Hijo de Dios que se hace
hombre33. Jesús no se definió explícitamente a sí mismo como Hijo de
Dios, pero al anunciar el Reino, y hacerlo presente con tal pretensión y
autoridad, se estaba revelando a sí mismo como Hijo.
En los Evangelios, Jesús es proclamado como tal en tres momentos claves
y centrales de su vida: en el Bautismo, en la Trasfiguración (por la voz del
cielo: el Padre) y en la cruz, por el centurión (Mc 15,39) 34.
Hijo del Este título tiene una significación mesiánica y apocalíptica (Dn 7, 9s), y
hombre35 podría significar simplemente “hombre”, pero no da el sentido exacto.
Unos dicen que Cristo se identifica con un hijo del hombre para exponer
su verdadera humanidad, como una manera de designar el abajamiento del
Hijo de Dios. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Dios llama a Ezequiel
“hijo del hombre” para encargarle una misión especial y precisa. Ezequiel
es el hijo del hombre en situación de contingencia que entiende bien a los
de su misma condición y por ello podrá testimoniar mejor la alianza y la
gloria de Dios.
Con este título se van configurando las cualidades trascendentes del Mesías
de Israel: revelador, salvador, con prerrogativas casi divinas, preexistente
que se manifiesta al final de los tiempos, es de origen celestial. En Jesús,
es un título de majestad, define su misión de llevar a cabo el plan salvífico
de Dios manifestándolo humanamente.
Rabbí37 Este término viene del hebreo y del arameo que significa “mi Señor, mi
maestro”. Desde un poco antes del NT el título era un apóstrofe respetuoso
empleado con respecto a los doctores de la ley. Este término se encuentra
unos 100 años a de C. En el NT es un tratamiento honorífico de Juan
33
Cf. C. DUQUOC, Cristología, Ensayo Dogmático sobe Jesús de Nazaret el Mesías, 247-249.
34
Cf. Ángel CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 111-112.
35
Cf. C. DUQUOC, Cristología, Ensayo Dogmático sobe Jesús de Nazaret el Mesías, 162-176.
36
Cf. J. A. PAGOLA, Jesús, Aproximación Histórica, 480-481.
37
Cf. H. HAAG, «Rabbí» En Diccionario de la Biblia, Dir. H. Van den Born, S. de Ausejo, Herder, Barcelona
1987, 1640.
Bautista (Jn 3,26), y sobre todo de Jesús (Mt 26,25.49, par). Hacia el final
del s I del cristianismo, Rabbino fue la designación oficial de los doctores
de la Ley palestinenses. Juntamente a Rabbí, se encuentra la forma aramea
Rabbuní (Mc 10,51; Jn 20,16).
38 Cf. Aurelio FERNÁNDEZ, Teología dogmática, T. I, BAC, Madrid, 2015, Aurelio FERNÁNDEZ, Teología
dogmática, T. I, BAC, Madrid 2015, 271.
39 Temistio, diácono de la Iglesia de Alejandría, que vivió en el s. VI, quien afirmaba que Cristo era sujeto de
ignorancia, como cualquiera de nosotros. A sus seguidores los llamaron agnoetas (agnoia=ignorancia). Fuente:
Justo COLLANTES (dir.), La fe de la Iglesia Católica. Las ideas y los hombres en los documentos doctrinales
del Magisterio, Historia Salutis (colecc.), no. 446, BAC, Madrid 19842, 254-55.
40 Cf. A. FERNÁNDEZ, Teología dogmática, 275.
41 Cf. Elizabeth A. JOHNSON, La cristología hoy: olas de renovación en el acceso a Jesús, Sal Terrae, Santander
2003, 52; A. FERNÁNDEZ, Teología dogmática, 274-75.
42 Cf. E. A. JOHNSON, La cristología hoy..., 51.
43 Cf. Karl RAHNER, «Sobre la ciencia y conciencia de Cristo», Trad. Fernando Manresa, en Selecciones de
Teología, 1962, http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol2/6/006_rahner.pdf, (30.01.19), 1.
39
su condición divina por la unión hipostática, pero en su condición
humana hubo un desarrollo en la reflexión y objetivación conceptual;
puede hablarse de un desarrollo espiritual en Jesús44. El
conocimiento por experiencia de Jesús fue normal y ordinario. Tenía
nesciencia en cuanto a que no conocía lo que la ciencia de ese
entonces ignoraba (‘energía atómica’ o ‘la tierra no es plana’). No
obstante, no se puede hablar de ignorancia o error en lo que toca al
conocimiento de Dios y a su misión. Claramente, Jesús posee un
conocimiento singular de Dios como su Padre; desde su relación
interpersonal profunda con Él, en el Espíritu Santo.
c) Ausencia de La SE afirma que Jesús ‘ha sido probado en todo como nosotros,
pecado excepto en el pecado’ (Heb 4, 15). Evidentemente, en los evangelios
se constata que Jesús fue tentado (Mt 4, 1-11 y par.), pero también
que se abre camino en medio de tentaciones y luchas, a través de la
oración (Getsemaní). Su libertad está tan íntimamente unida al Padre
e impulsada por el Espíritu Santo, que puede ejercerla humana y
efectivamente, sin caer en pecado (impecabilidad). Esto no
contradice a su naturaleza humana, porque el pecado no pertenece a
ésta de manera intrínseca (Adán no fue creado pecador). Esta plena
comunión con Dios se da insuperable en Cristo Jesús, porque la
naturaleza humana está en plena comunión con la persona del Hijo
(santidad ontológica a pesar del estado kenótico); es posible,
además, hablar de una progresiva actualización de su santidad:
‘crecía en gracia y sabiduría’ (Lc 2, 52).
humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con
su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con
inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María,
se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el pecado». PABLO VI,
Constitución Pastoral Gaudium et Spes, Vaticano, Roma 1965, http://www.vatican.va/archive/hist
_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html, (10.02.19), núm.
22.
47
Cf. Á. CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 366-367.
48
Cf. Karl RAHNER, «Sobre la ciencia y conciencia de Cristo», 8.
49
IRENEO, Adv. Haer. 111, 19,2.
50
Cf. Wolfgang BEINERT, Diccionario de teología dogmática, Herder, Barcelona 1990, 236-37.
41
no es necesario para la encarnación, se admite con fe el ‘nacimiento
virginal’, como el acontecimiento que señala el modo libremente
establecido por Dios. El nacimiento de Jesús se sitúa en la línea de
nacimientos extraordinarios del AT (Jue 13,1). La concepción
virginal y la concepción por medio del Espíritu Santo indican la
misma realidad y la profecía de Is 7,14 se menciona en Mt 1, 18-25.
51
«Cristo, Hijo único del Padre, en virtud de su misma encarnación, ha sido constituido mediador entre el cielo
y la tierra, entre el Padre y el género humano. En plena armonía con esta misión, Cristo permaneció toda la vida
en el estado de virginidad, que significa su dedicación total al servicio de Dios y de los hombres». PABLO VI,
Encíclica Sacerdotalis Caelibatus, Vaticano 1967, en http://w2.vatican.va/content/paul-
vi/es/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_24061967_sacerdotalis.html, (30.01.19), no. 21.
52
«Es una sustancia completa, independiente, dotada de razón, o sea, un sujeto de naturaleza racional» A.
FERNÁNDEZ, Teología dogmática, 292.
53
«Es la esencia de una cosa en cuanto es principio de las operaciones», Idem.
54
Cf. Ibidem, 287-88.
55
Cf. Ibidem, 290-91.
síntesis: Jesús es una misma persona, con dos naturalezas, las cuales
se distinguen en sus propiedades. Por ello, respecto de la
communicatio idiomatum, se debe considerar que: a) los atributos
divinos y humanos se deben aplicar solamente a la persona; b) los
atributos de naturaleza no pueden aplicarse a la otra (Cristo era
impasible); c) los atributos concretos se refieren a la persona y los
abstractos a la naturaleza (‘omnipotente’ y ‘hombre’ son propios de
la persona; ‘omnipotencia’ y ‘humanidad’ lo son de la naturaleza);
d) cuando se habla de Jesucristo, se deben usar atributos concretos y
no abstractos (‘la divinidad murió en la Cruz’); e) se deben usar
atributos afirmativos y no negativos (‘Jesucristo es todopoderoso’ es
correcto, pero ‘Jesucristo no es omnipotente’ es incorrecto)56. Por
ejemplo: no decimos que la naturaleza divina de Cristo resucitó a
Lázaro, sino que Jesús (en toda su persona) lo hizo.
Errores cristológicos57
56
Cf. Ibidem, 288-89.
57
Cf. A. FERNÁNDEZ, Teología dogmática, 259-61.
43
Monofisismo. En Cristo se Arrianismo. Intentaba
da una sola naturaleza: la simplificar el misterio de
humana fue absorbida por la Cristo, Afirmaba que Jesús
divina. Representantes: había sido creado por el
Eutiques y Ciro, patriarca de Padre y estaba subordinado a
Alejandría. Él. Representante: Arrio.
Monotelismo. Cristo con
una sola voluntad.
Representante: Sergio,
patriarca de Constantinopla.
Concilios Cristológicos58
58
Cf. Ibidem, 248-58.
Éfeso (431) Nestorio/ Cirilo de Ante la separación nestoriana de las dos
Alejandría naturalezas de Cristo, el Concilio afirma la
Unidad de la Nestorianis distinción de las dos naturalezas de Cristo en
persona de mo (370-444) la unidad de su persona (unión
Cristo hipostática/communicatio idiomatum). Se
destaca el título ‘madre de Dios’ (Theotókos
y no sólo anthropokos), consecuencia de la
concepción cristológica que se asume.
45
Sentido/razón de Explicación
la muerte de Jesús
según:
59
Cf. Á. CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 289-300.
soberanía. Una interpretación tradicional es que la muerte de Jesús
es el rescate que Él pagó amorosamente con su sangre; es el
Salvador.
10. Resurrección. Significado teológico. Los textos más primitivos del NT que hablan de la
resurrección de Jesús tienen a Dios como el agente principal de ésta, para constituirlo en
Mesías y Señor (Gál 1,1; Rom 1,4; 6,4; 8,11; Ef 1,19s). La resurrección de Cristo remite al
Padre como respuesta paterna a la obediencia filial del Hijo60. La resurrección es el
parteaguas de la Cristología, es el paso de la Teología implícita a la Teología explícita,
es el paso del Jesús Histórico, al Señor, el Kyrios.
Antes de la resurrección, los discípulos no entendían lo que decía Jesús ni sus
acciones, pero ya estaba el germen de la confesión de fe, es a partir de la resurrección de
Jesús que da inicio a la fe en Cristo, pues antes no había fe, sino seguimiento. En 1 Cor
15 se manifiesta que no existe la fe cristiana sin la resurrección. A partir de la experiencia
pascual surge el kerigma primitivo.
Este kerigma se va ampliando y san Pablo, en 1 Cor, afirma que Cristo murió por
nuestros pecados (referencia soteriológica), fue sepultado y resucitado, se apareció a unos y
luego a quinientos hermanos. Además, se dice “según las Escrituras”, en donde hay una
referencia a un cumplimiento y continuidad; no es alguien sin antecedentes, sino un proyecto
que ha venido desde el AT y se cumple ahora. En todos se repite la frase “muerto y
resucitado”; éste es el núcleo del Kerigma. El kerigma primitivo se va desarrollando y al final
de los evangelios aparece el tema de la identidad personal de Jesús: este que resucitó está en
Dios, él es el Hijo de Dios encarnado.
La resurrección es un acontecimiento escatológico (más allá del tiempo y del
espacio): nadie fue testigo de la resurrección. Ya no es una Teofanía sino una Cristofanía.
Los relatos dicen que Jesús pide que lo toquen, pero no dice que lo tocaron, sólo se tienen
testimonios de que encontraron la tumba vacía y que lo vieron vivo. A partir de estas dos
experiencias se da el paso del discipulado a la fe, ya no son discípulos, sino creyentes por el
Espíritu.
San Pablo dice que nadie puede reconocer a Jesús si no es por el Espíritu. Es un
proceso largo y difícil de comprensión del nuevo estatus ontológico de Jesús. Es el mismo
con el que convivieron, pero también es distinto. La resurrección es punto de contacto entre
historia y escatología (el Jesús histórico muere, esto se desarrolla en el tiempo y el espacio);
en el nivel escatológico está más allá del tiempo, su resurrección anticipa la resurrección de
los muertos; en la resurrección Cristo es exaltado y glorificado en plenitud y entra en la gloria
misma de Dios, dominando así eternamente.
Al ir por delante la cabeza, la ascensión de Cristo es ya la propia exaltación de los
hombres; la fe reconoce ahora de un modo más profundo la naturaleza del Hijo esencialmente
igual al Padre, en adelante es llamado Kyrios61. El relato más antiguo de los evangelios (Mc),
60
Cf. Á. CORDOVILLA (ed.), La lógica de la fe..., 122.
61
Cf. W. BEINERT, Diccionario..., «Ascensión de Cristo», Herder, Barcelona 1990, 70.
47
insiste en el tema de la tumba vacía, pero ésta no es una prueba de la resurrección. No se
puede probar históricamente como se vació la tumba, se puede calificar más como un signo
para quien quiere creer, que como una prueba. El sepulcro vacío es un signo, pero el signo
en cuanto tal no es concluyente, aunque sirva de apoyo a la fe. Nuestra fe se centra en que
Jesús está ahora vivo, vivifica, está entronizado a la derecha de Dios, es el Kyrios, que ha
vencido a la Muerte para siempre y por nosotros62.
En cuanto al descenso a los infiernos, el movimiento de salvación incluye el
momento de predicación a los muertos-encarcelados (1 Pe 3,19; 4,6); Jesús estuvo tres días
y tres noches en el ‘vientre de la tierra’, como Jonás en el de la ballena (Mt 12,40). El
concepto cosmológico es ‘descenso’ (Rm 10,7). Bajó al sheol, que no es lugar de castigo,
sino para los que mueren; Dios desciende hasta el abismo (kénosis absoluta). La Ascensión
de Jesús a los cielos, es una verdad de fe, testimoniada por la SE (Mc 16, 19; Lc 24,50; Hech
1,6; Jn 10, 17; Ef 4,10; 1 Pe 3,22; Heb 9,24).
Su sentido teológico es que Jesús entra definitivamente en la vida divina; no significa
separación o distancia, pues Él sigue presente; es el periodo del ya-pero todavía no, que no
es para quedarse mirando al cielo, sino para la misión. Finalmente, Pentecostés (Hech 2,1),
es el culmen del misterio pascual de Jesucristo; la finalidad de la Encarnación es
compartirnos su Espíritu; Sólo en el ES que los discípulos reconocen a Jesús como Señor,
entienden su palabra y obra como enviado del Padre (Gal 4,4; Hech 2,22).
Salvación como
49
Énfasis Soberanía de Dios Inhabitación de la santidad Autodonación de
particular y su compromiso de Dios autocomunicante y Dios que recrea
salvífico con la redentor a través de la constantemente a su
historia humana: celebración sacramental y la pueblo. Una
activamente liturgia sonde os hombres transformación que
afectado por los participan de la santidad. capacita para amar y
caminos de futuro servir al estilo de
en la libertad y la Dios.
paz.
64
Cf. E. JOHNSON, La cristología hoy..., 147-162.
51
Bibliografía particular
- DUQUOC, C., Cristología, Ensayo Dogmático sobe Jesús de Nazaret el Mesías,
Sígueme, Salamanca 1978.
- HAAG, H, «Rabbí» En Diccionario de la Biblia, Dir. H. Van den Born, S. de
Ausejo, Herder, Barcelona 1987.
- LATOURELLE, R., Milagros de Jesús y Teología del milagro, Sígueme, Salamanca
1990.
- PAGOLA, J. A., Jesús, Aproximación Histórica, editorial Claretiana, Buenos Aires
2012.
- FERNÁNDEZ, A., Teología dogmática, T. I, BAC, Madrid, 2015.
- COLLANTES, J. (dir.), La fe
- de la Iglesia Católica. Las ideas y los hombres en los documentos doctrinales del
Magisterio, Historia Salutis (colecc.), no. 446, BAC, Madrid 19842.
- JOHNSON, E. A., La cristología hoy: olas de renovación en el acceso a Jesús, Sal
Terrae, Santander 2003.
- CORDOVILLA, Á. (ed.), La lógica de la fe. Manual de Teología Dogmática,
Biblioteca Comillas. Teología (colecc.), Unión de Editoriales Universitarias
Españolas, Madrid 2013, no. 6, 366.
- BEINERT, W., Diccionario de teología dogmática, Herder, Barcelona 1990.
- FLORISTÁN, C., «Jesús, el Reino y la Iglesia», en 10 palabras clave sobre Jesús de
Nazaret, Verbo Divino, Estella (Navarra) 20073.
Fuentes electrónicas
- RAHNER, K., «Sobre la ciencia y conciencia de Cristo», Trad. Fernando Manresa, en
Sele
cciones de Teología, 1962,
http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol2/6/00
6_rahner.pdf, (30.01.19).
- PABLO VI, Constitución Pastoral Gaudium et Spes, Vaticano, Roma 1965,
http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-
ii_const_19
651207_gaudium-et-spes_sp.html, (10.02.19).
- PABLO VI, Encíclica Sacerdotalis Caelibatus, Vaticano 1967, en,
http://w2.vatican.va/conte
nt/paul-vi/es/encyclicals/documents/hf_pvi_enc_24061967_sacerdotalis.html,
(30.01.19).
PNEUMATOLOGÍA
53
2. Elementos fundamentales de pneumatología bíblica
“A muchos suele preocupar, a saber: por qué el Espíritu Santo no es Hijo, siendo
así que salió del Padre, según se lee en el Evangelio. Salió como don, no como
nacido, y por esto no se le llama Hijo, pues no es nacido, como el Unigénito, ni
renació por la gracia adoptiva, como nosotros”
(San Agustín, De
Trinitate)
El Antiguo Testamento habla del Espíritu de Dios – “Rúaj Yahve”, y lo representa mediante
imágenes vigorosas como: viento soplo, agua, fuego, paloma, don. El término rúaj es
polisémico y en ocasiones uno de los significados se superpone a otro distinto o
complementario.
55
• La presencia del ES en la creación, en el orden cósmico, que
hace que gima hasta la consumación de los tiempos.
• Como don es un don escatológico, en sentido definitivo, que
cumple la obra de Dios en nosotros, orientando a la plenitud.
• Pablo usa indistintamente la expresión espíritu de Dios y
San Pablo espíritu de Cristo, con esto no se dice que Dios es espiritual
o que Cristo es espiritual. Espíritu no es atributo de Dios, ni
de Cristo, sino que es alguien.
• El ES penetra lo más íntimo del creyente, actúa en él, es el
espíritu de la caridad.
• Respecto a la Iglesia es el espíritu que le da unidad. No sólo
aparece como espíritu de unidad, como principio de la
riqueza de la Iglesia, los carismas, los dones, que siendo uno
hace que en la Iglesia haya muchas manifestaciones
creyentes.
• El Espíritu hace que vivamos en Cristo, lo que el Es hace es
lo mismo que Cristo hace: darnos la condición de cristianos.
ES
naturaleza común o
únicamente a las hipóstasis.
7. ¿Qué implica la vida según el Espíritu? O del lugar y la misión del Espíritu en
el cristiano
“El Espíritu es Espíritu de Dios,
porque lo otorga, y nuestro, porque lo recibimos.”
(San Agustín, De Trinitate)
59
La vida según el Espíritu implica vivir de acuerdo con ese Espíritu. Es decir, hundiendo la
raíz en las páginas de la Escritura, la vida del hombre se debe a la acción vivificadora del
Espíritu divino; vivir significa existir por la fuerza del Espíritu de Dios. Vivir según el
Espíritu es dar espacio a una vida nueva en la gracia, respetarla y fomentar la libertad. Vivir
conforme al Espíritu es vivir en relación y disposición a salir de sí mismo y entrar en la
dinámica divina para encontrarme a mí mismo y encontrar al otro, lo que lleva a desprenderse
de toda falsa seguridad para recibir el don de la vida verdadera. La vida según el Espíritu nos
hace ser hijos de Dios, destinados a la glorificación. Mediante el Espíritu Santo se lleva a
cabo la unión más íntima entre el hombre y la Trinidad, al tiempo que en ellos confluye el
amor de Dios Padre, el amor salvífico del Hijo y el amor vivificante del Espíritu Santo.
Herejías pneumatológicas: agregar: montanistas, macedonianos, pneumatómacos,
Focio y Joaquín de Fiore
Bibliografía particular
• HILBERATH B., Pneumatología, Herder, Barcelona 1996.
• CARRILLO ALDAY S., Teología bíblica del Espíritu Santo, I, El Antiguo Testamento,
los Evangelios, los Hechos de los apóstoles, DABAR, México 1998.
• CONGAR Y., El Espíritu Santo, Herder, Barcelona 1991.
• FERNÁNDEZ A., Teología dogmática I, BAC, Madrid 2012.
• MÜLLER G., Dogmática. Teoría y práctica de la teología, Herder, Barcelona, 1998.
ECLESIOLOGÍA
65
Muchos autores niegan que la Iglesia deba su origen a un designio divino, sino circunstancias históricas como la
organización de los creyentes o la necesidad sociológica de la época. En este sentido afirma Alfred LOISY: Jesús anunció y
predicó el Reino y lo que vino después fue la Iglesia.
66
Si los Evangelios no tienen este detalle es porque no son crónica de la vida pública de Jesús, sino testimonio de su persona
y de su enseñanza. F. FAYNEL estudiando la Iglesia en el NT, escribe en su libro La fundación de la Iglesia en Cristo y por
Cristo: Los sinópticos y los Hechos de los apóstoles nos han presentado las tres grandes etapas de la fundación de la Iglesia
por Cristo: el ministerio público, el sacrificio pascual y el envió del Espíritu Santo; pp. 140-141.
61
b) Según la Comisión Teológica Internacional no existe un momento, sino 12
momentos fundacionales: estos 12 momentos incluyen la trinidad (que funda la Iglesia: el
Padre envía al Hijo, luego éste al ES), la creación, la elección del pueblo de Dios, toda la
vida y obra de Jesucristo, la elección de los 12, la atribución a Pedro de su nombre y la
institución de la Eucaristía, el sacrificio pascual, él envió del Espíritu Santo. Aunque el
término Iglesia es muy parco en la predicación de Jesús, su actitud de fundar la Iglesia queda
patente.67 Cristo es el fundador de la Iglesia. Por eso dice Tomás de Aquino: Cristo vino al
mundo para constituir la Iglesia.
3. Relación y distinción entre Iglesia y Reino de Dios
A pesar de la abundante bibliografía, los autores no llegan a un consenso sobre la
relación Iglesia-Reino porque tienen una íntima conexión. A) Relación. Según Eloy Bueno
de la Fuente, la relación entre ambos debe expresarse en fórmulas dinámicas: la Iglesia está
llamada al servicio del reino de Dios. La Iglesia debe servir al reino, pero no como un
protagonista que actuara desde fuera. Así mismo, el Reino no puede ser separado de la Iglesia
ya que ésta no es un fin en sí misma, sino que está ordenada al Reino de Dios del cual es
germen, signo e instrumento. B) Diferencia. Iglesia y Reino de Dios se distinguen, aunque
interrelacionan mutuamente. El Reino abarca todo el ámbito de la salvación: se refiere
fundamentalmente a los bienes espirituales e internos, o sea, al mensaje salvador que propone
y predica Jesús mientras la Iglesia, por el contrario, es la institución que lleva a cabo el Reino.
Con los términos de LG 5 la Iglesia es germen y principio del reino.
67
El conjunto de la vida pública de Jesús es inexplicable sin el intento de establecer la Iglesia, con el fin de que continuase
su misión.
68
Ricardo BLÁZQUEZ, La Iglesia, 25-33. Véase Modelos de Iglesia en la historia, disponible en
http://www.acogerycompartir.org/archivo/2004/Cortes-convocatoria/ModelosIglesia.htm (01/03/2019). Los nombres,
imágenes, analogías, expresiones innumerables servían para contemplar la comunidad de los creyentes con ojos nuevos. Y
a la Iglesia la denominaron: arca, luna, pueblo santo, cuerpo de Cristo, casa de Dios, madre, morada del Espíritu, esposa de
Cristo, vid, rebaño, etc.
69
Avery DULLES, Modelos de la Iglesia. Estudio crítico sobre la Iglesia en todos sus aspectos, Colección «Teología y
mundo actual», nº 40, Editorial Sal Terrae, Santander 1975, 7-47.
miembros, que se entiende ante todo como amor y amistad. Ser miembro significa estar en
comunión con Dios por su Espíritu y, desde luego, con los hermanos.
3. Modelo sacramental
No confundirlo con una Iglesia que se dedica fundamentalmente a administrar
sacramentos. En este modelo, la Iglesia se entiende a sí misma como sacramento. Un
sacramento es la presencia visible de lo invisible. Es de algún modo, una síntesis de los dos
modelos anteriores
4. Modelo heraldo
La Iglesia se entiende así misma como anunciadora (heraldo) del evangelio. Está en
función de una misión, que consiste en el anuncio explícito de la Buena Noticia de Jesucristo.
En este modelo, la Iglesia deja de mirarse a sí misma y se abre a la misión, que entiende
como dar a conocer a Jesucristo.
5. Modelo servidora
La misión de la Iglesia no es solo proclamar a Jesucristo sino servir a los pobres. Este
es el aspecto subrayado por este modelo. En situaciones de secularización, el único lenguaje
inteligible es el del servicio.
63
solo nosotros: los santos dicen los donatistas los que no son lapsi, los albigenses, los cataros.
Por vocación la Iglesia debe estar abierta a todos, es universal y con apertura al dialogo.
La Iglesia es apostólica: porque está fundada sobre los apóstoles (CEC 857). Se ha
interpretado solo en sentido clerical. Ahora bien, los que no son apóstoles ordenados son
también apostólicos, por tanto, se valora también la apostolicidad de los laicos que son
discípulos. El discípulo es quien va detrás y sigue al maestro; el apóstol, en cambio, además
de seguir al maestro es enviado para el anunciar la buena nueva a todos (tarea principal).
70
Angel CORDOVILLA PÉREZ (ed.), La lógica de la fe. Manual de Teología Dogmática, Comillas, Madrid 2013, 469-474
a) Diálogo ecuménico: Nuestra atención se dirige, ante todo, a los cristianos que
reconocen públicamente a Jesucristo como Dios y Señor y Mediador único entre Dios y los
hombres, para gloria del único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sabemos que existen
graves divergencias entre la doctrina de estos cristianos y la doctrina de la Iglesia católica
aun respecto a Cristo, Verbo de Dios encarnado, de la obra de la redención y, por
consiguiente, del misterio y ministerio de la Iglesia y de la función de María en la obra de la
salvación. Nos gozamos, sin embargo, viendo a los hermanos separados tender hacia Cristo,
como fuente y centro de la comunión eclesiástica. Movidos por el deseo de la unión con
Cristo, se sienten impulsados a buscar más y más la unidad y también a dar testimonio de su
fe delante de todo el mundo. (UR 20)
b) Diálogo interreligioso que se lleva adelante entre personas de otras religiones y
convicciones religiosas. No podemos invocar a Dios, Padre de todos, si nos negamos a
conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios (NA 5). El
diálogo interreligioso no busca una fusión o asimilación de doctrinas distintas sin coherencia
sustancial, sino más bien la promoción del entendimiento entre las diferentes religiones para
aumentar la aceptación de los demás. En una sola palabra, busca el trato recíproco
constructivo entre las religiones o movimientos espirituales que no tienen una raíz cristiana
en común.
65
el cuello que une la cabeza con el cuerpo. Al hablar de cuerpo de Cristo, Pablo se refiere al
cuerpo físico, eucarístico y eclesial. Entonces el cuerpo místico tiene que ver con la Iglesia
misterio.
Templo del Espíritu: Consumada la obra que el Padre encomendó realizar al Hijo
sobre la tierra, fue enviado el Espíritu Santo el día de Pentecostés a fin de santificar
indefinidamente la Iglesia y para que de este modo los fieles tengan acceso al Padre por
medio de Cristo en un mismo Espíritu. Él es el Espíritu de vida o la fuente de agua que salta
hasta la vida eterna, por quien el Padre vivifica a los hombres, muertos por el pecado, hasta
que resucite sus cuerpos mortales en Cristo. El Espíritu habita en la Iglesia y en el corazón
de los fieles como en un templo, y en ellos ora y da testimonio de su adopción como hijos.
Guía la Iglesia a toda la verdad, la unifica en comunión y ministerio, la provee y gobierna
con diversos dones jerárquicos y carismáticos y la embellece con sus frutos. Con la fuerza
del Evangelio rejuvenece la Iglesia, la renueva incesantemente y la conduce a la unión
consumada con su Esposo. En efecto, el Espíritu y la Esposa dicen al Señor Jesús: ¡Ven! Y
así toda la Iglesia aparece como «un pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo».
Misión: La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza, puesto que toma su
origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre (AG 2).
La Iglesia, enviada por Dios a las gentes para ser "el sacramento universal de la salvación",
obedeciendo el mandato de su Fundador, por exigencias íntimas de su misma catolicidad, se
esfuerza en anunciar el Evangelio a todos los hombres para que se establezca el reino de Dios
en toda la tierra. (AG 1)
Bibliografía particular
- ANGUIANO, A., Sinópsis de la sistemática teológica, Ad Usum Privatum, 2018-19.
- CORDOVILLA PÉREZ, A., (ed.), La lógica de la fe. Manual de Teología Dogmática,
Comillas, Madrid 2013.
- FERNÁNDEZ, A., Teología dogmática II (Creación, Antropología, eclesiología,
Sacramentos, Escatología), BAC, Madrid 2012.
- DULLES, A., Modelos de la Iglesia. Estudio crítico sobre la Iglesia en todos sus
aspectos, Colección «Teología y mundo actual», nº 40, Editorial Sal Terrae,
Santander 1975.
- USMA GÓMEZ, J. F., Diálogo ecuménico y diálogo interreligioso, tan parecidos y tan
diferentes: algunas reflexiones, disponible en
http://www.centroecumenico.org/images/dialogo/articulos/66DialogoEcumenico.pd
f (2/03/2019)
- CABIEDAS TEJERO, J. M., Eclesiología-Mariología, Apuntes, 2017-18.
- OTT, L., Manual de Teología Dogmática, Herder, Barcelona 1968.
- BLÁZQUEZ, R., La Iglesia. Misterio, Comunión, Misión, Sígueme, Salamanca 2017.
67
ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA I
El hombre es un ser hecho para Dios, que está destinado a identificarse con Cristo, que
tiene una dignidad particular que es el fundamento de la moral, que hay una realidad de
pecado en la historia humana y en cada persona, que hay una salvación y renovación en
Cristo: eso es la gracia.
Desde el Concilio Vaticano II, este tratado afronta el problema del hombre en cuanto
destinado a participar de la naturaleza divina, del hombre en cuanto, según la revelación,
está llamado a ser hijo de Dios
Dos ideas principales de por qué se estudia al hombre en teología: se estudia al hombre
en teología por ser el destinatario y porque Jesucristo se hizo hombre.
En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado.
Porque Adán, el primer hombre, era figura del que había de venir, es decir, Cristo nuestro
Señor. Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor,
manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su
vocación. Nada extraño, pues, que todas las verdades hasta aquí expuestas encuentren en
Cristo su fuente y su corona (GS 22).
El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado, en este
sentido, la Cristología define la antropología, ya que la cristología es una antropología en
plenitud, por ende, la antropología es una Cristología deficiente. La creación en Cristo
muestra a éste como causa ejemplar, modelo o arquetipo según el cual ha sido diseñado todo
lo creado:
Ésta es, pues, la otra cara de la afirmación de Cristo como cumbre y fin de la creación.
Si Cristo es la meta de la creación, y si esta meta no es simplemente un caso singular, sino
que es también un momento interno del agraciamiento de la criatura espiritual en general,
entonces ésta ha sido pensada a imagen de Cristo y está llamada desde su origen a ser lo que
en Cristo se manifiesta. Por ello, toda la creación es un modus deficiente de esa
protorrelación de Dios con lo distinto de sí que en Cristo alcanza su plenitud. A su luz son
creadas todas las cosas, destinadas a esa culminación a través de la libre acogida del Dios
que se quiere entregar a sí mismo a lo distinto de sí y por ello lo crea.
Tertuliano: cuando Dios modelaba al hombre de barro el modelo fue y sigue siendo
Jesucristo.
A)
ANTIGUO
TESTAMENTO
69
2- EN EL Dios crea el hombre con polvo, sopla en sus narices para darle el soplo
RELATO de vida, así el hombre deviene un ser vivo. El hombre no ha sido creado
YAHVISTA por la palabra de Dios según este relato, sino que fue modelado con
(GEN. 2,4B – barro del suelo. La creación del hombre y de la mujer es el inicio de la
3,24): creación. La creación del hombre es una participación del ser de Dios.
3- LOS Los profetas contribuyen decisivamente a hacer cada vez más explícita
PROFETAS: y a desarrollar la fe en el misterio de la creación. Mención especial
merecen los profetas del exilio, sobre todo Jeremías (Jer 32,17; 33,25-
26) y el Deutero Isaías (Is 40 ss), que presentan a Yahvé como Creador
y Salvador al mismo tiempo. El Creador todopoderoso del mundo es
también autor compasivo de la Alianza con el pueblo elegido y, a través
de éste, con toda la humanidad. La doctrina de la Creación y sus
consecuencias se hace ahora un mensaje claramente universalista.
Herejía es una creencia o teoría controvertida o novedosa, que entra en conflicto con el
dogma establecido. Basándose en la etimología griega de la palabra, que proviene de hairesis
71
(αἵρεσις), que significa una elección o un grupo de creyentes, es una escuela del pensamiento
o una opinión particular o específica s obre un punto de doctrina determinado.
Como Dios en tanto que trascedente no es un ser como cualquier otro, sino
radicalmente distinto de todo lo demás, mentalmente es posible que sea la causa y
fundamento de cada ente, sea libre en su propia realidad y que, justamente por ello, lo
sostiene, vivifica y consuma de forma íntima y permanente.
Vestigia Trinitatis: Doctrina desarrollada por San Agustín en la que sostiene que hay
señales de la Trinidad en la creación. Estas señales no son ilustraciones de la Trinidad sino
más bien huellas de la Trinidad dejadas durante la creación. Por esto, San Agustín dijo que
el “vestigio” de la Trinidad se encuentra en cada criatura, en cuanto es única, en cuanto tiene
una forma específica, y en cuanto tiene un orden.
Dios está presente en la creación, y lo está como Aquel que la trasciende. Lo que a su
vez implica que la creación no es independiente, sino ordenada a Él; y que el hombre, en
cuanto creatura, es nada frente a Dios, pero a la vez abierto hacia Él. La doctrina agustiniana,
con tanta resonancia en la religación expuesta por Zubiri, nos ofrece una posibilidad de
reflexión sobre el hombre necesitado de Dios. Ayudar al hombre a que sepa encontrarse
desde dentro de sí, será ayudarle a reconocer su propia limitación y su propio deseo de
trascendencia en abertura hacia Dios. El Dios trascendente e íntimo es el Dios, misterio que
se nos revela por Jesucristo. Parafraseando el pensamiento agustiniano podría afirmarse que
la doctrina cristiana de la trascendencia e inmanencia de Dios, abre al hombre a una actitud
de oración en la que adora a Dios por ser El quien es y le suplica como hombre necesitado.
73
Autonomía de la creación: Lo creado es real y completamente distinto del Creador. La
creación implica que, aunque el Creador y la criatura pueden considerarse ambos bajo la
noción común de ser, dado que la criatura posee un ser participado, no tiene sin embargo
comunidad de ser con Dios. La teología de Sto. Tomás se apoya en la idea de participación
para formular el concepto de creación. Participar significa aquí el poseer de modo limitado
e imperfecto algo que se halla en otro de modo total, ilimitado y perfecto. La participación
de la criatura respecto del creador es la llamada participación trascendental. Ser criatura
significa poseer el esse participado, limitado por la esencia que lo recibe. Dios, en cambio
no posee el esse; El ES el ESSE Subsistente.
Libertad de contradicción: Dios creó el mundo libre de toda coacción externa y de toda
necesidad interna. Libertad de especificación: Dios tuvo libertad para crear este mundo u
otro cualquiera. Libertad de contrariedad: Dios creó un mundo bueno.
Motivo: bondad de Dios: Dios fue movido por su bondad a crear libremente el mundo.
Es el amor de su bondad infinita el que le movió a dar existencia a seres finitos para hacerles
partícipes de sus propias perfecciones.
Las criaturas han tenido un principio y no existe desde la eternidad. Aunque en Dios,
su voluntad creadora es inmutable y eterna, esto no implica la eternidad del mundo porque
el mundo empieza existir no cuando Dios concibe la idea sino cuando la realiza.
Testimonio de la Sagradas Escritura: 1. Jn.1,1ss: “Todo fue creado por El y sin El nada
sería hecho”. Se refería al Hijo. 2. 1Co.8,6: atribuye la creación tanto al Padre como al Hijo.
3. Gen. 1,2 “Y el Espíritu de Dios soplaba sobre las aguas”,. El Espíritu Santo es agente de
la creación. (JPII, en Dominum et Vivificantem, se refiere muchas veces al Espíritu Santo
como Creador)
CEC 292: La acción creadora del Hijo y del Espíritu inseparablemente una con la del
Padre, es claramente la regla de la fe de la Iglesia. La creación es obra de la Santísima
Trinidad.
Por otro lado, en el contenido bíblico Imago Dei aparece en el AT, mientras que en
el NT aparecerá Imago Christi.
75
Metodológicamente, al concepto de imagen de Dios se le debe sumar el de
«semejanza» para poder introducir el alcance protológico y escatológico que se alcanza por
Cristo y la encomienda dada al hombre a actuar de forma semejante a Dios con el dominio y
providencia respecto a la creación.
Lo más común es que por «imagen» se entienda el alma creada por Dios, que
permanece después del pecado, aunque debe afirmarse que es la totalidad del ser humano, en
su unidad de cuerpo y alma, la que ha sido creado en orden a Dios.
Esto tienen el propósito de marcar la superioridad del hombre por encima de las
demás criaturas y negar la igualdad del hombre con Dios.
Juan Pablo II habló de un «ser esponsalicio» para hablar desde la imagen del hombre
creado como varón y hembra para decir que en la comunión interpersonal es que el humano
es imagen de Dios.
8. Síntesis de los fundamentos bíblicos sobre el ser humano como imagen de Dios
- De la creación del hombre en ambas narraciones se expresa cercanía del hombre con Dios:
a. Relato sacerdotal (P). Gen 1: con un relato sobrio habla del hombre creado a imagen
de Dios y como hombre y la mujer; hombre tiene un significado colectivo; marca la diferencia
con los animales y la cercanía con Dios; destaca el deber de multiplicarse, someter y dominar
la tierra como representación y ayudantes de Dios.
Alma Ex 23, 9
Sede y acto de otras impresiones
anímicas
Persona Lv 19,8
En relación con la comunidad
77
Algo que tiene el Cuerpo Lv 19, 28
hombre en
común con los Parentesco Gn 29, 14
animales.
Espíritu 2 Re 19, 7
Ser independiente e invisible
Por otro lado, Ruiz de la Peña propone agregar el término aikon=icono en la teología de
la imagen para decir que, mientras que Jesús es la imagen de Dios, el hombre es imagen de
la imagen que es Cristo.
9. Herejías y definiciones dogmáticas sobre la constitución del hombre como
creación de Dios
Más que hablar de herejías y definiciones dogmáticas directamente del hombre como imagen
de Dios, se puede hablar de esto en relación con la constitución de la naturaleza humana
como creación de Dios.
79
CONTEXO AÑO CONCILIO CONVOCACI POSTURA AFIRMACIONES
ÓN DEBATIDA
1) Niega la
Los errores preexistencia de las
priscilianistas de almas
561 Concilio de Bajo el procedencia 2) Niega el pecado
Braga pontificado de origenista de las almas en las
Juan III moradas celestiales
(Sostenía un
modalismo en la 3) Niega la
Trinidad y un incorporación del
cuerpo aparente alma como castigo
en el Verbo, sin por el pecado
encarnación:
docetismo) (DH. 456)
10. Núcleos teológicos de las cuestiones: persona, relación, libertad, unidad, trabajo
- Persona: Este término pertenece al campo filosófico y no al bíblico. La definición clásica
de persona proviene de Boecio: “sustancia individual de naturaleza racional”. Por otro lado,
Descartes la defina como la “autoconciencia”. Predicar de un ser humano su ser persona
quiere decir que es único, irrepetible e inalienable.
La persona es un ser relacional, dotada de inteligencia y voluntad que permiten tener
conciencia de su ser y del ser del otro. El término sirve para designar a los seres con alma
racional como el hombre, los ángeles y a Dios.
- Relación: es el nexo entre los seres creados individualmente que le permite el diálogo. Es
la dimensión que hace referencia a la sociabilidad y apertura a la trascendencia, es decir, ir
más allá del propio Yo sin omitir o suprimir a éste y llegar a la comunión. (GS 24-27)
-Trabajo: por medio de las capacidades físicas e intelectuales del hombre, este es capaz de
reivindicar su identidad. El ejercicio laboral manifiesta la capacidad humana de ejercer sus
potencias y, con esto, se hace partícipe del ordenamiento y desarrollo de la creación,
haciéndose co-creador.
81
El trabajo es el medio que hace asequible un fin del individuo con el ejercicio de su
inteligencia y voluntad. Implica esfuerzo y fatiga, un cierto desgaste que lleva a ser personal
a su realización. El trabajo lleva al hombre a autodefinirse y a trascenderse a la vez al
modificar la realidad por medio de él.
- Libertad: Es el ejercicio de las potencias personales de la voluntad y la inteligencia en
circunstancias específicas que posibilitan tal ejercicio. Se dice de Dios en el acto creador y
de los ángeles y los hombres en su autodeterminación, con la distinción de que en los hombres
dicha autodeterminación es paulatina.
Filosóficamente se ha llegado a hablar de que el hombre cuenta con una “libertad de”
y de una “liberad para”. Mientras que la libertad para se suele llamar positiva y es el hecho
de ser dueño de la voluntad, la libertad de comúnmente se predica como negativa en
referencia a los elementos externos que posibilitan o impiden el camino de la acción personal.
- Unidad: se dice de la totalidad del ser y no sólo de un conjunto de partes. Así, del hombre
se predica la unidad (una sola realidad) del alma y del cuerpo, en contraposición con el
dualismo platónico. El alma y el cuerpo forman una sola cosa: el hombre, que para su análisis
se divide en dos por las operaciones espirituales y las físicas de las que es capaz.
Bibliografía particular
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2001.
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- GONZALEZ Faus J. I., Proyecto de hermano, Sal Terrae, 1991.
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- TORRES Queiruga, Recuperar la creación, Sal Terrae, 1997.
83
ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA II
1. ¿En qué consiste la oferta original de gracia, y qué son los dones preternaturales?
Consiste en que, desde el principio, el hombre fue llamado a la comunión con Dios. La
amistad, la intimidad, el estado de santidad y de justicia, lo que se llama paraíso71.
La gracia se puede comprender desde el esquema oferta-aceptación, desde la relación
de Dios con el hombre. La gracia es un acto libre y espiritual, tanto de parte de Dios como
del hombre. La gracia se entiende como ENCUENTRO libre y gratuito que resulta de la
libre oferta de Dios de sí mismo (auto donación) y de la aceptación libre por parte del hombre.
Es un encuentro dialógico que solo puede darse entre personas72.
Los dones preternaturales: tomados del libro del Gn 2-3, se refieren a la cualidad
que, no siendo absolutamente sobrenatural, sino que fue creada, está por encima de la
naturaleza propia del sujeto que no eran exigidos por la naturaleza, pero congruentes con ella,
la perfeccionaban en línea natural y constituían, en definitiva, una manifestación de la
gracia73. Según la teología tradicional estos dones se perdieron definitivamente con el pecado
original; hoy la teología los interpreta, en otros términos: claro que los hombres antes del
pecado iban a morir, eran pasibles y tenían concupiscencia, pero esto era interpretado desde
la gracia original74.
a) El don de rectitud o integridad en sentido estricto, es decir, la inmunidad de la
concupiscencia.
b) El don de la inmortalidad, es decir, la inmortalidad corporal.
c) El don de impasibilidad, es decir, la inmunidad de sufrimientos.
Se suele poner un cuarto don, que es más una ocurrencia.
d) El don de ciencia, es decir, el conocimiento infundido por Dios de muchas verdades
naturales y sobrenaturales75.
Hay que decir que la teología contemporánea reinterpreta los dones preternaturales viendo al
hombre en una situación desde la gracia original, donde ve de manera diferente su naturaleza.
71
Cfr. Luis F. LADARIA, Antropología teológica, Universidad Pontificia de Comillas, Madrid 1987, 181-182.
72
Cfr. Gionzalo J. ZARAZAGA, Dios es comunión, secretariado Trinitario, Salamanca 2004, 158.
73
Cfr. CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, Asociación de Editores del Catecismo, Madrid, 1993, No. 376.
(En adelante se citará como Cat. Iglesia)
74
Cfr. Juan L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, Sal Terrae, colec. Presencia teológica, Santander 1991, 164-
172.
75
Cfr. Gerhard LUDWIG MULLER, Dogmática, Herder, Barcelona 1998, 130. También en: Cfr. Luawig OTTO,
Manual de Teología Dogmática, Herder, Barcelona 1968, 176-177.
El concepto de pecado en el Antiguo Testamento es muy complejo y se percibe de
diversas formas. No existe una verdadera reflexión teológica sobre esta experiencia humana.
Las expresiones para indicar el pecado están sacadas de la vida profana. El pecado se debe
entender desde la óptica de la alianza76.
trazado: el pecado es el obstáculo para la realización del plan de Dios sobre Israel,
para su reinado. El pecado afecta al pueblo. El pecado que denuncian los profetas
es la infidelidad de la alianza que dios mismo ha hecho con su esposa amada, Israel.
La
enseñanza 1. La denuncia del pecado. Así la predicación de los profetas consistirá en gran
de los parte en denunciar el pecado, el de los jefes (p.e. Is 3,11; 13,13s; 2Sa 12,1-15; Jer
profetas. 22,13) y el del pueblo
2. El pecado ofende a Dios, porque va contra lo que Dios ama. Al final aparece
como el no dejarse amar Dios. (Jer 3,7.12; cf. Ez 16; 23).
3. El remedio del pecado es la conversión. (Os 2,8s; cf. Ez 14,11; etc.).
El pecado se entiende desde la relación de amor, una llamada libre y gratuita a
TESTAMENTO78
76
Cfr. S. VIRGULIN, «Pecado», en Nuevo Diccionario de Teología Bíblica, P Rossano - G. Ravasi - A, Girlanda,
Paulina, Madrid 1990.
77
Cfr. Xavier LEON-DUFOUR, «Pecado», en Vocabulario de Teología Bíblica, Herder, Barcelona 2001.
78
Cfr. S. VIRGULIN, «Pecado»,…
85
Jesús "quita el pecado del mundo" precisamente comunicándole el Espíritu.
El apóstol considera el pecado desde el punto de vista psicológico, individual,
social e histórico. Pablo considera el pecado como una desobediencia a la
voluntad de Dios, como una rebelión contra su ley, como un error culpable,
como una acción injusta que se opone a la verdad, como una negación de la
La teología sabiduría divina.
del pecado b) El pecado personificado. La hamartía se presenta como una fuerza
según san personificada.
Pablo.
c) La carne. La sede, el órgano y el instrumento del pecado es la carne (sárx).
La ira de Dios. El pecado está bajo la cólera de Dios (Rom 1,18), es decir, se
encuentra en una situación de hostilidad con Dios.
La muerte. Además, el pecado engendra la muerte.
El cuarto evangelio no habla del pecado de forma abstracta, sino presentando la
La literatura actitud.
joanea. El pecado por excelencia consiste en negarse a acoger a Cristo.
El pecado del mundo, responde a la idea de aquellos paganos que rechazan a Cristo.
Los Hechos mencionan a menudo el perdón de los pecados gracias a la fe en Cristo
y al bautismo (Heb 2,38; Heb 5,31; Heb 10,43; Heb 13,38; Heb 26,18).
En la carta a los Hebreos el pecado es considerado en sus aspectos concretos de
Otros rebelión contra Dios (Heb 10:27), de apostasía, de incredulidad y de desobediencia
escritos (Heb 3,12).
En la carta de Santiago se destacan algunos aspectos sociales del pecado.
En las cartas de Judas y 2Pe se habla de los pecados de los maestros de error.
DEFINICIONES DOGMÁTICAS82
A quien se
Concilio y fecha Definición
responde
Y Transmitido a todos sus
Concilio Cartago descendientes no por vía de imitación,
Pelagianismo sino por vía de propagación.
418
PECADO Trento
Adán perdió también para nosotros, la
ORIGINAL C. 1 y 2.
justicia y santidad que había recibido de
Lutero
ORIGINANTE "Decreto sobre el pecado Dios
original"
Dz. 789-90
1546
Concilio Vaticano II El pecado es cometido al inicio de la
GS 13 historia.
79
Cfr. Luawig OTTO, Manual de Teología Dogmática, 182.
80
Cfr. V. GROSSI y B. SESBOUE, «Pecado original y pecado de los orígenes», en Historia de los dogmas. El
hombre y su salvación, T II, Bernard Sesboue, Secretariado Trinitario, Salamanca 1996, 120-121.
81
Cfr. Alberto ANGUIANO GARCÍA, Apuntes de clase de Antropología Teológica fundamental, Universidad
Pontificia de México, Ad usum privatum pro manuscripto, México 2016.
82
Cfr. Albererto ANGUIANO GARCÍA, Apuntes de clases. Antropología Teología fundamental…
87
Y transmitido a todos sus descendientes
Concilio de Cartago
Pelagianismo no por vía de imitación, sino de
418 propagación
TRENTO
S. V: Decreto sobre el Contra Pighi
pecado original, Canon Verdadero y propio pecado de cada uno.
(+1542)
3.
1546
C. Orange
PECADO Pelagianismo Muerte del alma
Trento, Canon 2
ORIGINAL
ORIGINADO TRENTO
S. V: Decreto sobre el Que es privación y no simple carencia
Pelagianismo
pecado original, Canon 2 de santidad y justicia83.
1546
TRENTO
Lutero. La concupiscencia no se identifica con
S. V: Decreto sobre el Identificación el pecado, pero viene del pecado e
pecado original, C. 4 y de la inclina al hombre hacia el pecado.
5. concupiscencia
con el pecado. También en los niños apenas nacidos
1546
83
Este es el vocabulario de Tomás, privación y no simple carencia, aquí estamos en el núcleo de la definición
de pecado original, pues pecado original es privación de la justicia y la santidad original
84
Cfr. Cat. Iglesia, No. 387.
• Debe tenerse en cuenta que la originalidad de la vida cristiana es entender el pecado
desde estas dos dimensiones, no como yuxtaposición, sino como dos mundos que se
relativizan y se complementa.
Así considerado, el pecado es una decisión personal contra la voluntad de Dios,
una negativa voluntaria a la comunión con él, y una desviación hacia los bienes creados.
La posibilidad ontológica del pecado se funda en la finitud de la criatura, las causas
o fuentes que lo originan se encuentran en la naturaleza del hombre vulnerada por el pecado
original, de ahí que el pecado original sea la privación de la santidad y de la justicia original.
85
Cfr. Martín GELABERT, La astuta serpiente. Origen y trasmisión del pecado, Verbo Divino, Estella 2008,
117-148. También Cfr. Luawig OTTO, Manual de Teología Dogmática, 180-181.
89
86
• Es la perdida de la justicia y la sentido análogo 87; para otros teólogos es
santidad por transgredir el verdadero pecado .
precepto divino. Dz 788 Podemos encontrar su fundamento bíblico en
• La gravedad no está en la Rm 5,12-21 es la enseñanza paulina sobre las
espectacularidad del delito, sino en consecuencias del pecado de Adán en toda la
la ruptura con Dios. humanidad.
6. ¿Qué es concupiscencia?
Viene del latín cupido, que es la cupiditas, es el deseo, es el apetito de una potencia hacia su
objeto, ese es el realismo de santo Tomás.
La concupiscencia es la inclinación hacia el mal. No es verdadera y propiamente
pecado, sino que es la consecuencia del pecado original, y convierte al hombre en esclavo de
sus pasiones, de las cuales solo puede liberarse con la ayuda de Dios, es decir, de la gracia;
y no se borra con el bautismo, sino que permanece por toda la vida. (Dz 792, GS 17)89.
• Se define de manera activa como un conjunto de inclinaciones espontáneas e
irracionales.
• De manera pasiva como como la supresión o debilitamiento de una fuerza, que
debería completar y mantener en equilibrio a las demás inclinaciones.90
86
Cfr. Martín GELABERT, La astuta serpiente, 124.
87
Cfr. Alberto ANGUIANO GARCÍA, Apuntes de clases. Antropología Teología II. Pecado, Universidad
Pontificia de México, Ad usum privatum pro manuscripto, México 2018.
88
Cfr. Cat. Iglesia No. 404- 405.
89
Cfr. Georg LANGEMEYER, «Concupiscencia» en Diccionario de teología dogmática, Wolfgang Beinert (dir),
Herder, Barcelona 1990, 134.
90
Cfr. Cat. Iglesia, No. 405, 1264. Cfr. Maurizio FLICK - Zoltan ALSZEGHY, Antropología Teológica,
Sígueme, Salamanca 1970, 230.
7. Síntesis bíblica sobre el concepto de gracia91.
Hay que tener en cuenta primero que este término en hebreo no tiene como tal un concepto
específico, sino que se comprende más bien desde un aspecto descriptivo y por tanto la misma
realidad es referida con diferentes palabras y con diversos énfasis.
Antiguo testamento
Es una forma verbal que significa ser benevolente, ser bueno, una bondad no
recíproca, sino asimétrica. Denota igual la bondad de los actos de una persona
Hannan
con otra que no tiene posibilidad de corresponder; designa pues la acción del
sujeto que es bueno y se hace bueno.
Nuevo testamento
91
Las preguntas 7, 8 y 9 fueron resueltas atendiendo a subsidios proporcionados por el profesor Alberto
Anguiano.
91
a algo que es otorgado favorablemente (indultos del emperador: recibir un favor,
una gracia), y se relaciona igualmente con el perdón.
En Pablo, jaris toma sentido en el contexto de las misiones, el anuncio a los judíos
y no judíos. Expresa lo más típico, fundamental y esencial del anuncio cristiano:
Dios nos reconcilia por la muerte y resurrección de su Hijo; es una iniciativa de
Dios y no es un mérito del pueblo, ya no hay barrera entre judíos y no judíos, ahora
es un solo pueblo y esto es gracia. La gracia tiene que ver directamente con la
justificación (Rm, Gal, Cor), la justicia no se alcanza por méritos propios, sino que
es siempre de Dios, y es él quien justifica. Hay una oposición entre ley-gracia-fe.
Lo primero es creer y no cumplir con la ley, la fe es también un don gratuito, así
desde la fe el hombre es gratuitamente justificado, de modo que la ley no es
principio de salvación sino la gracia, es decir, Cristo.
En definitiva, En San Pablo, Aris es alguien, no algo. Jesús es la gracias, es la
novedad, el núcleo. La gracias es una presencia, una relación interpersonal.
Elein es una forma verbal, hace referencia a la piedad como una actitud filial, tiene
Elein
la característica de ser un amor espontaneo, visceral, tierno.
93
es una «premoción» física, sino un concurso simultáneo. Para evitar caer en la
acusación de semi-pelagianismo, Molina apelaba entonces a la ciencia media de
Dios, es decir, a la ciencia de los futuribles: Dios sabe lo que podría hacer una
persona puesta en una situación concreta, o si se realiza tal o cual condición. Esta
ciencia es infalible, pero no supone ningún decreto predeterminante. Para Molina,
gracia y libertad son causas simultáneas.
• Báñez (+1604), dominico, enseñaba la predestinación física. Esta teoría afirmaba
que el decreto libre de Dios de aportar a cada acto del hombre el concurso necesario
suponía una «premoción física» (que mueve al hombre a hacer el bien), como la del
hacha, que no puede cortar sin recibir un impulso físico, según la cual el sujeto
humano queda infaliblemente determinado en su naturaleza propia, de forma que
Dios sabe lo que este hombre va hacer libremente. Pero, para la escuela tomista,
esta determinación no suprime la libertad de la criatura: tiene una relación intrínseca
con el libre albedrío y concede al acto libre ser libre. El acto libre es fruto de la
gracia eficaz. Sin embargo, la dificultad que ha suscitado siempre esta teoría se
refiere al respeto de la libertad humana.
Finalmente, después de más de ciento veinte reuniones celebradas entre 1598 y1607,
Pablo V no condenó a nadie y prohibió a cada una de las partes censurar las posiciones de la
otra. Así mismo, se mencionó que la gracia y la libertad no deben ser concebidas como dos
fuerzas en competencia.
9. ¿Qué se entiende por justificación, y cuál es el papel del ser humano en esta obra de
Dios?
Justificación: es una doctrina bíblica de la gracia. La gracia entendida como perdón de los
pecados, es la acción salvífica que Dios realiza en cada hombre por Jesucristo en el Espíritu
Santo, y por la cual, de un modo gratuito y gracioso, y a través de la fe, otorga la liberación
de los pecados y la renovación interior. La doctrina de la justificación tiene su fundamento
en la Escritura: desarrollada por san Pablo en la carta a los Romanos, significa esencialmente
que el hombre pecador no puede ser salvado por sus obras, sino únicamente por la gracia de
Dios. Este tema paulino, repensado por san Agustín, se convirtió en el tema central de la
teología luterana y el Concilio de Trento percibió su importancia dedicándole su famoso
«Decreto sobre la justificación». Según Trento: la justificación es el paso de la condición del
hombre en Adán, a la condición del hombre en Cristo.
Ante la iniciativa salvífica divina, el hombre debe reaccionar activamente,
disponiéndose, cooperando y asintiendo libremente a tal iniciativa. En esa disposición libre
y activa a la iniciativa justificante se incluyen diversos actos, entre los que destaca la fe. Esos
actos no causan ni merecen la justificación misma, que es don gratuito. Sin la aptitud humana
para responder a Dios libremente no se entiende que lo que Dios pretende es restaurar una
relación de amistad recíproca. Por la fe el hombre se hace el hombre partícipe de la salvación
y de la justicia que se han operado en Jesucristo. Así, la actitud humana que llamamos fe
afirma por un lado la iniciativa divina en todo, y por otra excluye una simple pasividad por
parte del hombre.
10. ¿Qué es la inhabitación? Gracia como nueva creación
Doctrina de la gracia por la cual se afirma que entre Dios y el hombre existe una comunión
creativa, redentora y consumadora, es decir, que hay una presencia de Dios Trino y Uno en
el Hombre. Así la gracia es la participación del hombre en el ser y en la vida de Dios. Esta
visión trinitaria e historicosalvífica de la gracia pone de relieve la determinación ontológica
del hombre, que Dios opera desde fuera en forma totalmente indebida, pero que marca interna
y esencialmente al hombre92.
92
Cf. Wolfgang BEINERT, Diccionario de teología dogmática, Herder, Barcelona 1990, 312-313.
93
Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, Sal Terrae, Santander 1991, 379-383.
95
único modo de vivir en verdad nuestra condición filial es vivir nuestra condición fraternal, y
permanecer unidos a Cristo como el Hijo y al Padre como hijos94.
94
Cf. Ibidem, 384-385.
95
Cf. Ibidem, 357-362.
96
Cf. J. L. RUIZ DE LA PEÑA, El don de Dios, 392-393.
97
Cf. Ibidem, 394-397, 401.
voluntad…actúa la gracia de modo invisible», pues «debemos creer que el Espíritu Santo
ofrece a todos la posibilidad de que… se asocien al misterio pascual» (GS 22,4.5); él está allí
donde los hombres «se entregan al servicio temporal» (GS 38)98.
En el NT aparece explícitamente afirmada la universalidad de la gracia. El reino de
Dios que Cristo predica se extiende a todos los hombres. San Pablo ha recibido la misión de
predicar la palabra a todos (Rm 1,1; Hch 9,15). Él es el encargado de la predicación a los
gentiles, pues Dios es el Salvador de todos los hombres y a todos ofrece su gracia. Dios quiere
que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad (1Tim 2, 3-4),
sin embargo, el hombre sigue ejerciendo su libertad para aceptar o no la gracia, de aceptar o
no el evangelio99.
98
Cf. Ibidem, 402-403.
99
Cf. José Antonio SAYÉS, La gracia de Cristo, BAC, Madrid 1993, 404.
97
MARIOLOGÍA
Introducción
Se trata de presentar de manera sintética el lugar que ocupa María de Nazaret en la teología
católica, su dependencia radical del misterio de Jesucristo y su relación con la Iglesia. Desde
estos presupuestos, se enunciarán las verdades fundamentales de fe sobre María: maternidad
divina, virginidad perpetua, inmaculada concepción y asunción en cuerpo y alma a los cielos;
para concluir con algunos criterios fundamentales sobre el culto y la devoción mariana.
Innegable su omnipresencia en la liturgia, en el arte y la devoción popular católica,
María tiene su lugar desde el punto de vista teológico en el contexto de la confesión de fe en
Jesucristo, como el Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado. La humanización del Hijo
eterno de Dios, siendo iniciativa del Padre, con la obediencia filial del hijo y la participación
del Espíritu, no se verificó sin la participación humana, en la persona sencilla de una joven
judía.
De modo que fuera del contexto del misterio de Cristo, María no tendría ninguna
consistencia en la teología. Ella es reconocida y venerada desde y por su relación con
Jesucristo. La Cristología es pues, el principio hermenéutico de cualquier afirmación
mariológica.
María puede ser vista, por otro lado, como la realización plena de lo humano en cuanto
apertura a Dios, en cuando disponible desde la fe a la voluntad divina. El hombre es
plenamente hombre cuando dice Dios, “oyente de la Palabra” como diría el P. Rahner. Parece
importante esta consideración de la cabal creaturalidad de María, sobre todo por las
atribuciones y exageraciones que en ciertos momentos históricos le han dado, tanto en el
campo teológico como en la religiosidad popular, llegando a situar a María en un plano casi
divino. Baste mencionar como ejemplos la polémica sobre María como corredentora, la
advocación popular de “divina infantita”, o la acusación protestante de que la trinidad de los
católicos es Padre, Hijo, María.
A partir del Vaticano II, la forma de abordar la persona y la obra de María ha sido la
vinculación al misterio de la Iglesia. Retomando las intuiciones patrísticas, se ha presentado
a María como imagen/tipo de la Iglesia, en particular por la maternidad. Es verdaderamente
madre de Jesucristo, y madre nuestra.
Las referencias en la Escritura sobre la persona de María de Nazaret se encuentran
sobre todo en los evangelios. Destacan sin duda los relatos de la infancia en Lucas y Mateo,
pero luego también los otros evangelios con distinta valoración aluden a la ascendencia y
origen de Jesús, su parentesco con él; su acompañamiento en el grupo de discípulos y
discípulas, su cercanía en el momento de la cruz. Luego en Hech compartiendo la vida de la
comunidad primitiva en espera de Pentecostés, y Pablo resaltando la misión en la
encarnación, sin mencionar su nombre. Gal 4,4. Por último, hay una línea de interpretación
mariológica en la mujer vestida de sol del Ap 12. En el centro sin duda está su maternidad
mesiánica. Sobre esta base es que la reflexión posterior elaborará el resto de sus afirmaciones.
En la época patrística la reflexión mariana es marginal. Los grandes concilios
antiguos una finalidad eminentemente cristológica y soteriológica, de modo que la figura de
María no es centro de discusión. Las menciones sobre María están como apoyo para afirmar
la verdadera humanidad de Jesús.
Poco a poco, por la veneración a santos y mártires, la figura de María va adquiriendo
un estatuto teológico más propio, especialmente va subiendo su relevancia a nivel litúrgico.
Se resalta su ejemplaridad como mujer creyente.
De este primer periodo surgirán dos afirmaciones fundamentales que más adelante
veremos específicamente: la maternidad divina y la virginidad perpetua de María. Llama la
atención además el paralelismo que usarán varios de los santos padres de los primeros siglos,
sobre todo Justino e Ireneo, entre María y Eva. Pablo ya había usado este mismo recurso,
poniendo en paralelo a Adán y a Jesucristo. Obediencia-desobediencia, vida-muerte. Los
padres ven una enorme fecundidad en este recurso a nivel teológico y espiritual.
Las otras dos verdades fundamentales sobre María hunden sus raíces en estas
reflexiones antiguas, después de grandes y acaloradas discusiones en la Edad Media, quedan
definidas a nivel dogmático hasta los siglos XIX y XX: inmaculada concepción y asunción.
De esto hablaremos ahora.
Verdades fundamentales
El reconocimiento de la concreción histórica de los caminos de Dios con los hombres es el
supuesto previo de una reflexión teológica sobre la importancia de la madre de Jesús. La
encarnación del Hijo eterno de Dios no es un símbolo, sino el hecho histórico por
antonomasia de la teología católica.
Maternidad divina
La expresión madre de Dios no se encuentra en la Sagrada Escritura, sino que surge en los
teólogos católicos de los primeros siglos como desarrollo de la confesión de Jesucristo como
verdadero Dios y verdadero hombre.
Fue en ocasión del concilio de Éfeso en año 431 que se pronunció “Si alguno no
confiesa que Dios es según verdad el Emmanuel, y que por eso la santa virgen es madre de
Dios, pues dio a luz carnalmente al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema” DZ 113
Para Nestorio, patriarca de Constantinopla esta expresión sonaba fuera de lugar:
“acaso Dios puede tener una madre, acaso no estamos cayendo en politeísmo como otros
pueblos donde los dioses tienen padres y madres…” decía. Si acaso, María podría ser madre
del hombre Jesús, no theotokos sino antropothokos.
María es engendradora de Dios, por cuanto el Logos encarnado es verdadero Dios,
sin que su naturaleza divina desaparezca por la unión con la naturaleza humana ni quede
limitada en forma alguna, respondía Cirilo de Alejandría y con él los padres conciliares.
María es engendradora de Dios, porque dio la vida a un hombre que era el Logos divino
nacido según la carne. No dio a luz a Dios sino que se comprometió en una hora histórica y
99
concreta a servir enteramente a la humanización del Logos de Dios en el Dios-hombre
Jesucristo.
Si María es madre de Jesucristo y él es verdadero Dios y verdadero hombre, si sus
dos naturalezas están unidas hipostáticamente, entonces se puede decir que María es madre
de Dios. Está detrás además la doctrina de la communicatio idiomatum, el intercambio de
propiedades entre las dos naturalezas en la única persona del Jesucristo.
El misterio de la encarnación no fue una simple apariencia externa. Dios se hizo
verdaderamente hombre, asumió plenamente la humanidad. Entró en la historia humana a
través de María, su madre, y vivió plenamente esa historia, como proceso, como evolución,
maduración, historia verdaderamente humana; en definitiva, desvalida como las demás y
sujeta como todas a los cuidados y atenciones de los otros.
María, la madre de Jesús, tuvo ahí un papel singular. Ella fue verdaderamente madre
de Jesús, con todo el papel que corresponde a una madre en la educación y configuración de
la personalidad madura del hijo. La maternidad de María no fue simplemente biológica.
María fue, de alguna manera, el instrumento que Dios tomó para ayudarse a configurar, a
deletrear la propia Palabra que quería pronunciar en Jesús.
Virginidad
En la jerarquía de verdades de fe, de la cual habla Vaticano II, esta cuestión no ha sido objeto
de una definición oficial directa por parte de un concilio ecuménico. Se han hecho
declaraciones en forma incidental en sínodos, pero no una declaración dogmática explícita a
nivel universal.
Los evangelios dicen de la concepción de Jesús sin la participación de un padre
humano en Mt 1,18 y en Lc 1,26. Hoy se discute si se trata de un modo figurado o simbólico
o como un acontecimiento histórico corporal. Los relatos de la infancia de Jesús tienen una
estructura haggádica, no necesariamente histórica. Sin embargo, otros piensan que no se
excluye con esto necesariamente la posibilidad histórica del acontecimiento. Fue la manera
en como los evangelistas, con los recursos teológicos y literarios de finales del siglo I,
pudieron expresar la convicción de fe de que Jesús tenía un origen divino. Aunque el resto
de los autores neotestamentarios, Juan, Marcos, Pablo expresan la verdad de la encarnación
sin mencionar la concepción virginal.
Ya a comienzos del siglo III los símbolos bautismales usaban la expresión: ¿Crees en
Jesucristo, Hijo de Dios que nació de María Virgen por obra del Espíritu Santo? DZ 2, y de
forma similar en la ampliación del credo niceno en el I Concilio de Constantinopla en 381.
Se quiere decir con esto que el Logos encarnado es un hombre verdadero con una historia
concreta, cuyo comienzo por obra del Espíritu ha sido puesto y querido por Dios.
La expresión como tal se mantiene hasta hoy a nivel teológico y litúrgico: la siempre
virgen María. LG 52, 69.
En un contexto cristológico, la virginidad de María quiere expresar que con este niño,
Dios establece un nuevo comienzo salvífico en la historia de la humanidad, un nuevo
comenzó por gracia, que no puede derivarse de las propias posibilidades de la historia
humana, sino que se debe a la iniciativa originaria de Dios, a su espíritu vivificante. Es el
símbolo real del cumplimiento de la promesa divina de que Dios. El Logos encarnado es un
hombre lleno por completo del Espíritu de Dios.
Se pone de manifiesto simbólicamente la insuficiencia del hombre para obrar su
salvación, que solo puede recibirla de forma gratuita de parte de Dios. Se ponen este
acontecimiento en paralelo con la resurrección, en ambos casos se superponen lo histórico y
lo escatológico.
Las afirmaciones bíblicas fueron tomando peso en los ambientes ascéticos de la
Iglesia y se produjo una progresiva inflación del misterio de la virginidad en detrimento del
valor de la maternidad. Consagrarse a Dios mediante la virginidad proporcionaba un estatuto
de santidad y cercanía con Dios por encima del orden natural de la vida en la que la
maternidad era parte fundamental del ser mujer. Al mismo tiempo la virginidad de María se
focalizó como un fenómeno estrictamente físico.
Como ha expresaba el entonces Card. Ratzinger, la doctrina de la filiación divina no
se vería afectada por el hecho de Jesús hubiera nacido de un matrimonio normal. La filiación
divina no es un hecho biológico sino ontológico. (“Introducción al Cristianismo” 255).
No es una continencia sexual lo que constituye a María siempre virgen, sino su actitud
de servicio para abandonarse completamente a la voluntad de Dios, su apertura para dejarse
llevar por el Espíritu y configurar su vida por entero de acuerdo con la fe en las promesas de
Dios.
Inmaculada concepción
Pio IX en la Ineffabilis Deus en 1854, DZ 1641 “la doctrina que sostiene que la beatísima
virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original desde el primer
instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención
a los méritos de Cristo Jesús, salvador del género humano, está revelada por Dios y deber ser
firme y constantemente creída por todos los fieles”.
Los testimonios bíblicos a este respecto son indirectos, por ejemplo la vocación
profética de Jeremías desde el vientre materno, o en el Nuevo Testamento la Iglesia elegida
desde antes de los siglos para vivir justamente como esposa Ef 1-3. Según Lucas, María es
la elegida, la llena de gracia, es felicitada por su fe.
En los desarrollos posteriores encontramos la idea de que a causa de la encarnación,
Dios preparó su morada, fue santificada como templo, una santidad original. En cierto
momento de la historia, Dios toma la iniciativa de redimir a la humanidad de su atadura al
pecado. Por pura gracia, Dios crea un nuevo género humano, que está abierto a su voluntad
y que se deja poner al servicio de la salvación. Aparece aquí aquel paralelismo entre Eva y
María.
Son especialmente famosas las polémicas medievales por la “no necesidad de
redención” entre dominicos y franciscanos. ¿Si María nació sin pecado, cómo es posible que
para alguien, Cristo no hubiera ejercido redención? Duns Scoto introduce el concepto de pre-
redención: en atención a su misión, y por méritos de Cristo, fue preservada del pecado
101
original y acogida en la comunión don Dios desde su origen, redimida anticipadamente. En
el Concilio Trento, cuando se habla sobre pecado original, se dice de la “excepción de María”,
pero no se llega a definir dogmáticamente.
Otros han dicho que la inmaculada concepción de María la pone en un plano
sobrehumano, y sus méritos en cuando a la obediencia y la acogida de la voluntad divina se
verían afectados. Pero María estuvo necesitada de redención como cualquier otro ser
humano, también ella recorrió el camino de la peregrinación en la fe. Se le reconoce más bien
como la primera redimida, pero no por eso deja de ser una creatura débil. Igual que todos
nosotros tuvo que luchar por vivir en gracia. La inmaculada concepción de María, su santidad
es un proyecto que Dios quiere para todos nosotros, la vida sin pecado.
Este dogma nos recuerda, por otro lado, la primacía de la gracia en la obra de
salvación.
Asunción
Al igual que los comienzos de la existencia humana de María estuvieron santificados por un
acto de Dios, también lo estuvo su final temporal. “Cumplido el curso de su vida terrena,
María fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial” declara Pio XII en la bula
Munificentissimus Deus en 1950, DZ 2333. Se dice que no se trató de un tema de fe
controvertido, sino de una convicción firmemente anclada en el sentir creyente de la Iglesia.
Sensus fidei.
Se trata de un homenaje a la mujer que hallo gracia delante de Dios. Si ella siempre
estuvo abierta a Él, si siempre fue discípula fiel, el final de su vida no podía estar al margen
de Dios. Compartir la vida con Jesús, también su muerte y su resurrección. Toda ella en Dios.
De la maternidad divina como centro: su disposición al obrar de Dios en ella, y su
unión con Jesucristo, lanzan hacia atrás (inmaculada concepción), y hacia adelante (asunción)
la unión de María con Dios.
La expresión “asunta en cuerpo y alma a los cielos”, supone modelos mentales
incompatibles con la mentalidad moderna (incluiría implícitamente el estado intermedio).
Por eso es necesaria una hermenéutica de las afirmaciones escatológicas:
descosmologización y cristocentralización. Las afirmaciones bíblicas sobre la realidad
escatológica han de situarse más allá de un espacio temporal y referirlas todas a la persona
de Jesucristo.
Hay que distinguir en primer lugar entre ascensión y asunción: Jesucristo asciende al
Padre, por su naturaleza divina es sujeto activo. María es asunta al cielo, llevada, plenificada
como sujeto pasivo en la fuerza de Dios consumador.
La asunción de María no es una carrera espacial, no es una traslación física, porque
el cielo no es un lugar, sino un estado. Ir al cielo no es emprender un viaje sideral. Hemos de
reconocer que muchos cristianos, en su representación imaginativa del futuro escatológico,
todavía están demasiado pendientes de representaciones plásticas muy deficientes,
provenientes de nuestra primera educación cristiana, en nuestra infancia. No se atreverían a
expresarías porque les parece un mundo de representaciones infantiles. En ese sentido, son
un obstáculo para la fe, incluso piedra de escándalo para personas cultas y críticas. El cielo
es Dios. Es lo que significa su asunción.
Lo que todas las personas tienen que esperar, una vida íntegra, imperecedera,
consumada en la comunión con Dios, cree la Iglesia ya se ha otorgado a María. No hay
apoyos bíblicos, sino es un desarrollo teológico del discurso sobre la confianza creyente de
María en Dios.
El dogma de la asunción es signo de esperanza para todos nosotros: lo que ella ha
vivido es el proyecto que Dios tiene preparado para todos nosotros. María, prestando su fe y
su esperanza como pista de aterrizaje de Dios en Jesús, personifica la fe y la esperanza de
Israel. Es, para la fe del Nuevo Testamento, la nueva y definitiva hija de Sion, el resumen y
la cristalización de todas las esperanzas mesiánicas en el Dios liberador.
María, nueva hija de Sion, es el símbolo de una esperanza activa, que ofrece a sí
misma, que se compromete por el advenimiento del reino, que no falla aun a pesar de las
dificultades y oscuridades, que sintoniza y resume la esperanza colectiva de todo un pueblo,
de todos los hombres y pueblos que esperan en el Dios liberador. Una esperanza
cristocéntrica: ¡Ven, Señor Jesús!, que apunta al reino: "Venga a nosotros tu reino".
103
peregrinaciones, ex votos, consagraciones, asociaciones marianas. Todas ellas han de estar
insertas debidamente en la auténtica liturgia y espiritualidad cristiana.
El mismo Pablo VI enumera fallos y desviaciones que hay que corregir: actitudes
cultuales erróneas, exageración de contenidos y de formas, falseamiento de la doctrina,
estrechez de mente, vana credulidad, sentimentalismo, cosas manifiestamente legendarias o
falsas.
Las apariciones no pretenden ser una ampliación de la doctrina de fe, sino que
apuntan a la conducta moral de los fieles, son un impulso profético al corazón y a la voluntad
para la puesta en práctica del depósito tradicional de la revelación con renovada energía y en
una situación histórica concreta. Cuatro reconocidas: Lourdes, Fátima, Guadalupe y
Aparecida. Cuando la Iglesia hace un análisis sobre las apariciones toma en cuenta si hay
información suficiente, mensaje ortodoxo, transparencia, signos, salud psicológica del
vidente, frutos, juicio de la Iglesia.
Algunas teólogas contemporáneas han querido presentar a María como modelo de la
mujer contemporánea: diálogo responsable con Dios, capacidad de ir contracorriente, fe
liberadora, maternidad no posesiva, hermana y discípula. Insisten en la necesidad del
redescubrimiento de María la mujer sencilla de Nazareth, sin coronas ni vestidos lujosos,
quemada por el sol, desgastada por el trabajo de una mujer pobre, perseguida y exiliada, que
canta y que denuncia.
La vida de María, como la nuestra, fue verdaderamente humana. Y también ella estaba
envuelta en la misma clase de situaciones sociales opresoras, desesperanzadoras y con
frecuencia insolubles, esas situaciones en que todos nos encontramos de vez en cuando. Y
allí creyó. Esta es su grandeza.
SACRAMENTOS EN GENERAL/SACRAMENTOS DE
INICIACIÓN
100
Cf. Antonio DORADO GONZÁLEZ, Los sacramentos del Evangelio. Sacramentología fundamental y orgánica.
Consejo Episcopal Latinoamericano, México 1989, 43.
101
Cf. D. BOROBIO, Historia y teología comparada de los sacramentos. El principio de la analogía
sacramental, Sígueme, Salamanca 2012, 215-216; D. BOROBIO, Celebrar para vivir. Liturgia y sacramentos
de la Iglesia, Sígueme, Salamanca 2003, 126-130; H. DENZINGER, P. HÜNERMANN, El magisterio de la Iglesia.
Enchiridion symbolorum definitionum et decralationum de rebus fidei et morum, Herder, Madrid 20002, 1535-
1537.
105
1. Por ontología: En su mismo ser es sacramento perfecto, comunión plena del hombre y
Dios, aparición verdadera de lo que es Dios y el hombre, encuentro irrepetible y único
del hombre con Dios.
2. Por ética: Su ser y su aparecer están en perfecta consonancia, su vida, sus palabras y sus
obras manifiestan visiblemente la presencia del misterio y del poder invisible de Dios.
Se manifiesta así de manera concreta el amor y la presencia salvadora de Dios.
Siete sacramentos: son los signos fundamentales por los que se actualiza en la Iglesia
la misión, la vida y el misterio de Cristo. Son lugares o momentos privilegiados del encuentro
de Dios con el hombre en la Iglesia a través de un signo sensible.
Así:
1. Cristo: Sacramento original.
2. Iglesia: Sacramento derivado/relativo.
3. Siete Sacramentos: Autorrealizaciones o procesos básicos de la Iglesia.
102
F. J. NOCKE, «Doctrina general de los sacramentos» en T. SCHNEIDER, Manual de Teología Dogmática,
Biblioteca Herder, Barcelona 1996, 821-823.
sino en la acción de Dios. Pretende afirmar precisamente que el sujeto actuante o agente en
los sacramentos no es el hombre sino Dios.
El sacramento, se entiende a la vez como, signo realizador y símbolo real. En primer
lugar, visibilizan con características de derecho público la presencia y las fronteras de la
Iglesia en la geografía y la historia; y, en segundo lugar, significan y señalan el profundo e
inevitable misterio salvífico que da razón de la existencia, del dinamismo y de la originalidad
de la comunidad eclesial. El sacramento, como acciones concretas, es a la vez, lo que
representa y lo que contiene.103 El signo es estático, algo que remite a otra cosa; por su parte,
los símbolos son acciones que pueden incluir signos.
103
CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO, Los sacramentos del Evangelio. Sacramentología fundamental y
orgánica, CELAM, México 198, 59.
104
F. J. NOCKE, «Doctrina general de los sacramentos», ..,830.
107
2. En el caso de la palabra, el sacramento es creador de realidad, que con un lenguaje
preformativo actúa sobre la persona transformándola internamente y creando una
relación.
3. El aspecto celebrativo del sacramento supera la situación presente, permite la apertura
de un horizonte más vasto, afirma explícitamente el conjunto de una comunidad
constituida y la totalidad de muchos elementos. En la celebración entran tanto la
palabra como el gesto.
De acuerdo con Philip Rosato105, los sacramentos son acciones simbólicas de la Iglesia,
radicados en los gestos proféticos de Jesús y desarrollados por la acción del Espíritu Santo.
Estos constituyen a la Iglesia como la comunidad de salvación escatológica, que hace el
memorial del sacrificio de Cristo, participando de su ser y su misión.
1. La institución de los sacramentos por Cristo ha llegado a concretarse en relación con
su configuración histórica y ritual106. Un signo es sacramento porque tiene su origen
y fundamento en el mismo Cristo: en su vida, sus palabras y sus signos, su misión y
ministerio.
2. Las acciones simbólicas llevan a una comprensión de la realidad que está orientada
relacional y dinámicamente en procesos.
3. Este proceso tiene distintos caminos para hacerse operativo, pero todo ellos son
generados por el mismo Espíritu para unir a la Iglesia con Dios y comprometerla en
la misión de Cristo. La escucha de la palabra, el ejercicio de los carismas, la oración
personal, la vida sacramental, la caridad social son todas expresiones inspiradas por
el único y mismo Espíritu.
4. En las acciones sacramentales se ponen ante Dios las situaciones concretas de una
vida comunitaria ante un Dios que no está lejano sino presente en su amor
incondicional.
5. Los sacramentos actualizan epicléticamente la acción de Dios en nosotros,
vinculándonos a su ser y hacia la puesta en práctica de los gestos y actitudes proféticas
de Jesús en nuestra vida.
6. La gracia recibida, requiere necesariamente la traducción existencial para reproducir
la acción profética de Cristo.
Ambas definiciones presentan el sacramento desde su carácter simbólico, y situado dentro de
la Iglesia reconociendo la unidad y la participación de la comunidad. Prevalece en todo caso
el carácter comunitario y simbólico del sacramento.
105
P. ROSATO, Introducción a la teología de los sacramentos, Verbo Divino, Estella (Navarra), 1994.
106
D. BOROBIO, Historia y teología comparada de los sacramentos. El principio de la analogía
sacramental,… 111.
b. Iniciación cristiana
107
OÑATIBIA, Ignacio, Bautismo y confirmación, BAC, Sapientia Fidei, Madrid 2000, 120.
109
Purificación, transformación. 2 Re 5, 14; Sal 50, Ez 36. Parte
esencial del culto, baños rituales en sinagogas y en los accesos del
Templo
- Esenios, prosélitos, mujeres
Bautismo de Juan Urgencia, juicio inminente; Perdón de pecados; Metanoia;
Preparación para algo más grande está por llegar; No se puede
bautizar uno mismo, y no es un simple baño ritual reiterativo;
Signo importante, que se convierte en apellido del profeta: "Juan
Bautista"
Doctrina joánica • Jn 3, 1ss. Es necesario nacer de nuevo, para entrar el reino, para
poseer el don del ES
• La expresión nacer de agua y del Es no puede referirse
explícitamente al bautismo, pero si tiene una referencia
sacramental. La relación agua-Espíritu-nuevo nacimiento aparece
en el mismo bautismo de Jesús, luego también en el diálogo con
la samaritana Jn 4
• La referencia al baño que hace que el hombre esté limpio Jn 13,
10
• El resultado final de esta regeneración es la realidad de ser hijos
de Dios; los que reciben la palabra y creen tiene el poder de
hacerse hijos de Dios Jn 1, 12; Filiación y unción del ES Jn 2, 20
111
o Unidad y dignidad de los bautizados. Los bautizados se hacen comunidad: ésta nace
y crece mediante el bautismo, lo decisivo no es lo numérico sino la solidaridad entre
los bautizados, se han derribado los muros 1 Cor 12, 13; Gal 3, 27; Ef 4, 4
o Nacimiento y vida nueva: don y tarea. Un nuevo principio de acción, un corazón
nuevo, de modo que no se escuche la palabra desde fuera, sino que la acoge en su
interior y pueda realizarla como algo que cae de peso. Un estilo de vida nuevo. 1 Cor
6, 1ss; Gal 5, 13
En Oriente
• Se mantuvo el rito de iniciación completo, los presbíteros administran los tres
sacramentos incluso a los lactantes
• La presencia del obispo está representada por el aceite consagrado por él
• Siglos más tarde, Lutero y los protestantes, verán en la doctrina de la
confirmación una subestimación del bautismo y una supervaloración del
ministerio episcopal
El confirmado recibe el sello del Espíritu - Con los signos propios de la impla
que lo fortalece para la lucha contra el mal imposición de manos y la unción con el
y lo hace testigo de esperanza santo Crisma.
- Pecados contra la esperanza: acedia
(incomodidad e indolencia permanente,
tibieza y mediocridad) y miedo
113
- Fundamentación cristológica Lc 4, 17 (el
espíritu del Señor está sobre mí, porque
me ha ungido…); Mt 12, 16 (en su
nombre se llenarán de esperanza las
naciones)
- Se convierte el confirmado en Discípulo
misionero.
Profundización de la pertenencia eclesial - La incorporación a la comunidad eclesial
que había tenido lugar en el bautismo, en
la confirmación se profundiza.
- Se asume, con el conocimiento de sus
dones y carismas, la vocación concreta
como miembro del cuerpo de Cristo;
ahonda en la comunión con la Iglesia, y es
invitado a ofrecerse como miembro activo
en los ministerios eclesiales.
Crecimiento y maduración de la fe - Asumiendo la propia identidad de
bautizado, se asume también la fe como
don y como tarea
- En medio de nuestra libertad, Dios vuelve
a hacerse presente en nuestro crecimiento
para que le aceptemos como criterio de
vida y apropiemos sus pensamientos y sus
sentimientos en forma consciente libre
- La confirmación es tiempo oportuno de
"confirmar" la fe: asumirla de forma
consciente
14. ¿Qué significa esta frase: “la Iglesia hace la eucaristía, la eucaristía hace la Iglesia”?
Perteneciendo literalmente al título de dos apartados de la obra Meditación sobre la Iglesia,
de Henrí De Lubac, hace alusión principalmente a una “eclesiología eucarística”. Esta
expresión nos dice simplemente que en la Cena del Señor tenemos el memorial de la pascua
de Jesús, el memorial de su pasión, muerte y resurrección; tenemos la actualización del
misterio pascual en la multiplicidad de los tiempos y los lugares a lo largo de la historia. La
eucaristía renueva, en cada comunidad cristiana y en cada vida cristiana, la reconciliación
actuada por Dios consigo mismo, nuestra redención y la vida resucitada de Cristo Jesús,
"derramada en nuestros corazones", haciéndolo per ipsum et cum ipso et in ipso, "por medio
de Cristo Jesús, con él y en él". La eucaristía es el sacramento de la unidad y el vínculo de
amor (s. Agustín).
Por medio de la fuerza del Espíritu, a través de las realidades salvíficas de la Palabra
y el Pan, la Iglesia, como Cuerpo de Cristo, nace a la existencia y la hermandad cristiana se
anima, en cada comunidad de fe y de sacramentos, como así también en las comunidades
conectadas entre sí en todo el mundo (que son las asambleas sacramentales locales y las
108
M. GERHARD, Dogmática. Teoría y práxis de la teología, Herder, Barcelona 2009, 695-696.
109
M. GESTEIRA, La Eucaristía, misterio de comunión, 65.
110
D. BOROBIO, Eucaristía, BAC, Madrid 2000, 16-17
115
iglesias locales), es decir, la communio ecclesiarum, siempre en vital unidad con la Iglesia
que "preside sobre la comunión en el amor" (SC 41; LG 21, 22).
Controversias eucarísticas111
Entre realismo y simbolismo. Se suscita entre dos monjes del monasterio de Corbie (s. IX)
Pascasio Radberto y Ratramno que escriben a la vez obras homónimas De corpore et
sanguine Domini; Radberto responde en la línea del realismo, existiendo así una plena
identidad entre el pan y el vino y el cuerpo y la sangre de Cristo; entre el cuerpo eucarístico
y el cuerpo histórico, no tanto con el cuerpo glorioso; Ratramno reacciona contra el
exagerado realismo y afirma que el cuerpo eucarístico no puede ser igual que el histórico,
existe así un doble cuerpo de Cristo, es algo más espiritual.
La defensa oficial del realismo. La herencia controversial del siglo IX, se radicaliza en el
siglo XI con Berengario de Tours y Lanfranco de Bec; Berengario afirmará que no es posible
que el sacramento contenga el cuerpo de Cristo en sentido propio, no puede ser otra cosa que
semejanza, figura espiritual o virtual de Cristo, pero no su presencia real corporal; Lanfranco
de Bec insisten en el realismo eucarístico más bien de tipo físico y material, postura que será
la del Magisterio y será la solicitud que Berengario ha de asumir.
111
BOROBIO, D., «Doctrina eucarística durante la Edad Media (s. IX-XV)», en Id., Eucaristía (Sapientia Fidei.
Serie de manuales de teología, 23), Madrid, BAC, 2005, p. 67-76
117
Espíritu en la encarnación con la asunción de la naturaleza humana y su «transformación» en
la persona del Hijo de Dios.
En la encarnación, el Padre envía a su Verbo y a su Espíritu: el primero se encarna,
el segundo efectúa la encarnación posesionándose de la Virgen María y haciendo posible la
concepción virginal y la maternidad divina.
En la eucaristía, el Padre envía también al Hijo, que se hace presente en el pan y el
vino, por obra y en el poder del mismo Espíritu que transforma los dones materiales en el
cuerpo y la sangre del Señor. La eucaristía es, en definitiva, una acción trinitaria, en la que
intervienen el Padre, por el Hijo, en el Espíritu, en la mediación de la Iglesia y del signo
sacramental que le es propio (palabra, pan-vino).
- ARNAU R., Tratado general de los sacramentos, Sapientia Fidei. Serie de manuales
de teología, BAC, Madrid 20013.
- BOROBIO D., Celebrar para vivir. Liturgia y sacramentos de la Iglesia. Sígueme,
Salamanca 2003.
- _________, Eucaristía, BAC, Madrid 2000
- _________, Historia y teología comparada de los sacramentos. El principio de la
analogía sacramental. Sígueme, Salamanca 2012.
- DENZINGER H., HÜNERMANN P., El magisterio de la Iglesia. Enchiridion symbolorum
definitionum et decralationum de rebus fidei et morum, Herder, Madrid 20002
- DORADO GONZÁLEZ G., Los sacramentos del Evangelio. Sacramentología
fundamental y orgánica. Consejo Episcopal Latinoamericano, México 1989.
- GERHARD M., Dogmática. Teoría y práxis de la teología, Herder, Barcelona 2009
- GESTEIRA M., La Eucaristía, misterio de comunión
- OÑATIBIA I., Bautismo y confirmación, Sapientia Fidei, BAC, Madrid 2000.
- SCHNEIDER T., Manual de Teología Dogmática, Biblioteca Herder, Barcelona 1996.
- Documentos eclesiásticos
- CONCILIO VATICANO II, BAC, Madrid 197832.
119
SACRAMENTOS EN PARTICULAR
I. Orden y Matrimonio.
121
Por otro lado, se puede añadir que el sacramento del Orden imprime carácter de
manera esencial y se vincula con Cristo cabeza.
Relación entre ambos sacerdocios: En el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común, su
diferencia es esencial y no solo en grado, están ordenados el uno al otro; ambos, en efecto,
participan, cada uno a su manera, del único sacerdocio de Cristo. Mientras el sacerdocio
común de los fieles se realiza en el desarrollo de gracia bautismal, el sacerdocio ministerial
está al servicio del sacerdocio común, en orden al desarrollo de la gracia bautismal de todos
los cristianos (Cf. LG 10).
4. Razones y especificidad del triple grado dentro del orden sacerdotal: diacono,
presbítero y obispo.
El ministerio eclesiástico, instituido por Dios, está ejercido en diversos órdenes por aquellos
que ya desde antiguo reciben los nombres de obispos, presbíteros y diáconos. La doctrina
católica expresada en la liturgia, el magisterio y la práctica constante de la Iglesia, reconoce
que existen dos grados de participación ministerial en el sacerdocio de Cristo: el episcopado
y el presbiterado y el diaconado está destinado a ayudarles y a servirles, de ahí que el término
Sacerdos designa, en el uso actual, a los obispos y a los presbíteros, pero no a los diáconos.
Esta distinción se deriva de la práctica de las comunidades cristianas en su proceso
de evangelización, de ahí que el libro de los Hechos de los Apóstoles marque la necesidad de
los diáconos.
123
6. Triple ministerio del sacerdocio: enseñar, santificar y regir.
En la EN Pablo VI dice que, al enfocarnos en la educación de la fe, todos tenemos la misión
de educar sobre la fe.
Además, la Tria Munera se fundamenta en la consagración bautismal en donde
adquirimos el ser sacerdotes, profetas y reyes, es decir, con el bautismo, todos obtenemos
responsabilidad eclesial para santificar, regir y enseñar.
1, 26-28: relato 19, 6: muestra 5, 25-26; 31- 7, 39: Muestra 19, 9: Habla de
de la creación. la unidad que 32: Analogía al matrimonio las bodas del
La vocación se deriva del que el apóstol como la Cordero,
del matrimonio matrimonio, Pablo hace del Alianza de discurso que
se inscribe en así como su matrimonio Cristo y su muestra el
la naturaleza indisolubilidad, humano con el Iglesia, como sentido
misma del ya que Jesús pacto alianza renovación de escatológico
hombre y la enseño sin de Cristo con la persona para del matrimonio
mujer, según ambigüedad el su Iglesia, el pasar del entre el
salieron de la sentido original cual para él es pecado a una hombre y la
mano del de la unión del un misterio. vida nueva. mujer, el cual
hombre y la Por eso dice: ya no es solo
Creador.
mujer, que es que los pacto humano,
Y este amor indisoluble, sino que es
que Dios maridos deben
pues Dios amar a su elevado a la
bendice es mismo lo dignidad de
destinado a ser estableció: lo mujer como
Cristo amo a sacramento,
fecundo y a que Dios unió, por eso
realizarse en la que no lo su Iglesia, por
la cual se trasciende.
obra común separe el
del cuidado de hombre. entregó para su
la creación. salvación.
El profeta Oseas (2,16. 17. 21-22) nos muestra una imagen esponsal entre Dios y su pueblo,
dejando ver que la unión es en la justicia, la rectitud y en la fidelidad.
125
Por otro lado, la imagen Cristológica del sacramento del Matrimonio es la imagen de
la fidelidad de Cristo
112
SAN AGUSTÍN, SERMÓN 169, 11, 13: PL 38, 923.
113
JUAN PABLO II, Carta. Enc. Dominum et vivificantem, en http://w2.vatican.va/content/john-paul-
ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem.html (16.03.2017).
114
Mc 2,17.
115
Mt 6,12.
116
Mc 1,4.
127
todavía la revela más Jesús con sus actos que con sus palabras. No solo acoge a los pecadores
con el mismo amor117. Además de esto actúa directamente sobre el pecado:
-Derrama su sangre, la sangre de la alianza para la remisión de los pecados (Mt 26, 28).
-Quita la ceguera espiritual que tiende al pecado (Jn 3, 19).
-Borra el pecado del mundo (Jn 2, 12).
Perdón de pecados en los apóstoles: La comunicación del poder de perdonar es
conferida por Cristo resucitado quien lo comunica a sus apóstoles para que ellos perdonen
los pecados (Jn 20, 22). La primera remisión del pecado se otorgará en el bautismo, a todos
los que se conviertan y crean en el nombre de Jesús (Mt 28, 19; Mc 16, 16). Este ministerio
de perdonar los pecados se ejerce en nombre de Cristo y solo por medio de Él. Los apóstoles
predican la remisión de los pecados (Act 2, 38; 5, 31…). Pero en sus escritos insisten menos
en el aspecto jurídico del perdón que en el amor divino que por Jesús nos salva y nos santifica
(Rom 5, 1-11), los apóstoles también oran y hacen confesión mutua de sus faltas como medio
para obtener la curación y el perdón de los pecados (Sant 5, 15 s). Ellos deben perdonar
siempre y perdonar por amor, como Cristo (Col 3, 13), como su Padre (Ef 4, 32).
3. Dimensión antropológica del sacramento de la reconciliación y unción a los
enfermos
La realidad antropológica del sacramento de la reconciliación encuentra su ser en la
naturaleza humana, o en otras palabras en su finitud, o en su limitación. Pues bien, es así
como la finitud del ser humano es punto de partida para la comprensión de este sacramento
mencionado. Por consiguiente, cuando nos referimos a la finitud del ser humano hacemos
alusión a la realidad del ser humano en todo su ser y su existir. Esto se ve claramente en
palabras de Paul Ricoeur, cuando hace énfasis en la finitud humana, que se encuentra ligada
a la idea de que el hombre es frágil por constitución, además de esto puede fallar; designa
una característica del ser del hombre. Como dice Descartes al comienzo de la IV meditación,
“me hallo expuesto a una infinidad de fallos, de modo que no debe extrañarme si me
equivoco.” 118
Por tanto, vemos cómo la finitud es fundamento de la esencia humana, de igual
modo, tiene en su mismo ser la equivocación, el fallo, “la caída” como parte de lo que
nosotros somos, es decir, hace parte de nuestra humanidad. Partiendo de este presupuesto el
ser finito nos hace seres que podemos equivocarnos, o cometer errores; así mismo entramos
en conflicto con nosotros mismos, y con los demás. Sin duda alguna, la finitud humana como
el conflicto en el ser humano se convierten en esencia de lo que realmente somos, y esto es
lo que nos hace existir y desenvolvernos en diferentes situaciones de vida. Por esta razón, el
hombre vive y se encuentra de modo permanente con las “fronteras”, “los límites” o los topes
de su existencia. 119
117
Lc 1,36.
118
Cf. Ricoeur, Paul. Finitud y culpabilidad, Editorial Trotta, Madrid 2004, 21.
119
Cf. Borobio, Sacramentos y etapas de la vida, Ediciones Sígueme, Salamanca 2000,19.
4. Dimensión trinitaria del sacramento de la reconciliación
En la Iglesia Latina , el uso de la fórmula de absolución es considerada como el núcleo
trinitario del sacramento: el Padre de la misericordia es la fuente de todo perdón, realiza la
reconciliación de los pecadores por la Pascua de su Hijo y el don de su Espíritu, a través de
la oración y el ministerio de la Iglesia: «Dios, Padre misericordioso, que reconcilio consigo
al mundo por la muerte y resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión
de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo
de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo»120.
120
Ritual de la Penitencia, Editrice vaticana, Roma 1974, 27. 37.
121
Mt 16,19.
122
LG 22.
123
Los Sacramentos de curación , Colección Manantial Litúrgica 18 ,Edición Buena Prensa , México 2012 ,40.
124
Cf. CONCILIO DE TRENTO, seis. 14. Doctrina sobre el sacramento de la penitencia: DS 1676 ;1677; 1678.
129
la penitencia. 125 Por eso todo fiel llegado a la edad del uso de razón debe confesar, al menos
una vez al año, los pecados graves de que tiene conciencia. Por eso el Concilio Lateranense
IV (1215) obligó a todos los fieles a confesar por lo menos una vez al año todos sus pecados
al propio sacerdote, procurando cumplir la penitencia impuesta (DS 812; DZ 437).
La satisfacción en la penitencia:
La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó, es
decir, que el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual, por lo que debe expiar,
satisfacer sus pecados lo que se conoce como penitencia.
La penitencia que el confesor impone debe tener en cuenta la situación personal del
penitente y buscar su bien espiritual, debe corresponder a la gravedad y a la naturaleza del
pecado cometido. Tales penitencias ayudan al penitente a configurarse con Cristo, para no
solo volver al estado en el que se encontraba antes del pecado, sino a trascender más allá, es
decir, a estar en comunión plena con Dios.
125
Cf. Idem
126
Ex 15, 26 ;Is 33, 24.
127
Sant 5, 14.
128
PABLO VI, Const. Ap. Sacram Unctionem infirmorum, AAS 65, 1973, 8.
9. Efectos que produce la santa unción a los enfermos
• unir el enfermo a la Pasión de Cristo
• dar consuelo, paz y ánimo para soportar el dolor
• conceder el Perdón de los pecados
• restablecer la salud corporal si es conveniente.
Bibliografía particular:
ANGUIANO, A., Antropología teológica II, Ad usum privatum, UPM, México 2018-19.
ANDRÉS PRADO, Enchiridion, documentación litúrgica posconciliar, Regina, Barcelona,
1992.
BEINERT W., Diccionario de Teología Dogmática, Herder, Barcelona, 1990.
Biblia de Jérusalem, Desclée de Brouwer, Bilbao 20094
BOROBIO, D., La celebración en la Iglesia, II, Sígueme, Salamanca 1988.
___________, Sacramentos y etapas de la vida, Sígueme, Salamanca 2000.
___________, El Sacramento de la reconciliación penitencial, Sígueme, Salamanca 2011.
CEC, Librería Espiritual, Quito 19934.
Concilio de Trento, Doctrina sobre el sacramento de la penitencia: DS 1676.
Los Sacramentos de curación, Colección Manantial Litúrgica 18, Buena Prensa, México.
PABLO VI, Const. Ap. Sacram Unctionem infirmorum, AAS 65, 1973.
PÍO XII, Mediator Dei, 1947.
RICOEUR, P., Finitud y culpabilidad, Editorial Trotta, Madrid 2004.
Ritual de la Penitencia, Editrice vaticana, Roma 1974.
THEODOR, SCHNEIDER, Manual de Teología Dogmática, Herder, Barcelona 2005.
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del 2019
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xii_enc_20111947_mediator-dei.html consultado el 11 de marzo del 2019
131
ESCATOLOGÍA
130
RUÍZ DE LA PEÑA J.L, La pascua de la creación. Escatología, BAC, Madrid 2011, 30-34.
131
RAHNER K, Principios teológicos de la hermenéutica de las declaraciones escatológicas en Escritos de
teología, IV, Madrid 1969, 411-439.
b) Forma-verdades escatológicas de la Escritura (imágenes): donde el contenido
escatológico existe en la revelación justamente como misterio, sin embargo, estas
afirmaciones hacen presente una realidad futura que afecta a la existencia como
una presencia amenazante y redentora, en la que la historicidad esencial del
hombre y su intelección son a quienes les corresponde una mirada regresiva a un
pasado auténticamente temporal, un anamnesis y prognosis, de la que no se puede
omitir la existencia física, espacio-temporal y corporal, en tanto que, el futuro
tiene que existir como no-comprendido e indisponible y tiene que ser ahí
verdaderamente, es decir, hay que mirar previamente a él, hay que decir algo de
él en tanto lo aún no realizado.
PARUSÍA132 (de páreimi, “estar presente” o “llegar”). Es la venida del Señor glorificado al
final de los tiempos con poder y gloria133.
Síntesis bíblica
En el AT en los libros escritos en griego y en la traducción de los LXX no aparece el uso
técnico de parousía. En cambio, en el NT utilizan el término con cierta frecuencia para
denotar el advenimiento glorioso de Cristo al final de los tiempos, sin embargo, hay un
vocabulario rico y variado para referirse al acto final de la historia. La parusía se conecta
inmediatamente con el fin del mundo presente que es seguido de una nueva creación y con
el juicio, en (1 Tes 4,13-18) aparece la descripción más completa y directa de la parusía, pero
en (1 Co 15) es donde hay inseparabilidad de la parusía respecto de los demás elementos del
éschaton.
En conclusión, esta venida de Cristo concluye y consuma la historia en cuanto historia
de salvación, es una venida en poder; de ahí que entrañe automáticamente la derrota de las
potestades adversas, glorificación de los que ya ahora pertenecen a Cristo, el juicio, el fin del
mundo actual y la renovación cósmica. En cuanto a los restantes términos usados en el NT
para nombrar este acontecimiento acentuarán uno u otro de sus aspectos, más sin perder la
referencia a la totalidad, entre ellos: Día del Señor es la expresión que con mayor frecuencia
designa la parusía con su variante en los sinópticos de venida del Hijo del Hombre. Mientras
que epifanía, apocalipsis y manifestación, pertenecen al vocabulario neotestamentario de la
parusía.
132
RUÍZ DE LA PEÑA J L, Op.Cit, 124-128.
133
FINKENZELLER J, «Parusía», Diccionario de teología dogmática, 514.
133
Dificultades históricas134
A través de la historia hay que decir que el pensamiento de la parusía ha sufrido una
progresiva neutralización, de la patrística a la teología medieval, y de ésta hasta nuestros días.
Desde la Edad Media hasta el CVII, aparece en el IV Concilio de Letrán y en la profesión de
fe del emperador Miguel Paleólogo. Es hasta la Constitución LG 48-49 donde la parusía
vuelve a recuperar el lugar destacado que le otorgará el NT, así mismo la GS 39 sostiene que
el reino presente se consumará en la venida del Señor. En tanto que, la contraposición de la
primera-segunda venida se recoge en el decreto Ad gentes 9; y en la participación en el culto
litúrgico entraña la expectación de la manifestación final de Cristo que aparece en SC 8, sin
embargo, los nuevos textos eucarístico han recuperado la aclamación escatológica
maranatha, presente, como se ha indicado en los documentos más antiguos.
Núcleos teológicos
En escatología uno de los temas centrales es que «el Señor viene», que la historia conocerá
su cumplimiento, este es el tema que domina a todos los demás, primero el devenir de la
historia es proceso limitado, no indefinido, no interminable. La fe en la creación implica ya
un límite temporal en el punto-alfa de la historia; la esperanza en la parusía marca un límite
en el punto-omega, porque la parusía es la que finaliza el mundo, no destruyéndolo sino
consumándolo.
El núcleo del éschaton es la parusía, que consiste en la revelación de la realeza de
Cristo, por una parte, y la consumación de su obra, por otra. En cuanto, novedad
consumadora, la parusía consiste cabalmente en la resurrección, el juicio y la nueva creación,
entendidos no ya como otros sucesos, sino como dimensiones o concreciones del único
acontecimiento que es “la venida en poder”, y que lleva el reino de Dios a su plenitud. Donde
el misterio de la pascua es el mismo misterio escatológico, la salvación de Dios operando
desde la entraña de la historia e imprimiendo en ella un dinamismo irrefrenable hacia su
consumación. La parusía, en cuanto acto último de la historia de salvación, es lisa y
llanamente la pascua de la creación, su paso a la configuración ontológica definitiva mediante
la anulación del desfase aún vigente entre Cristo y su obra creadora.
JUICIO135
En el credo nicenoconstantinopolitano profesamos «Vendrá con gloria a juzgar», esta
fórmula aúna parusía y juicio final, hay que distinguir entre juicio escatológico y juicio-crisis,
que es la terminación de cada persona. Del verbo hebreo safat significa indiferentemente
juzgar o gobernar.
134
RUÍZ DE LA PEÑA J L, Op.Cit, 131-139
135
Cf. Ibidem, 143-147.
Síntesis bíblica
Cuando Dios interviene siempre lo hace con una doble vertiente: salva y juzga, la prioridad
es siempre salvífica, entonces el juicio es fundamentalmente para la salvación. En el NT las
victorias de Israel, son manifestaciones de la soberanía de Yahveh y pueden ser llamadas
“juicios”: el Yahveh juez es el auxilio de su pueblo (Jue 11,27; Dt 33,31ss), está concepción
seguirá en el NT donde el juicio es despliegue de la potestad regia de Jesús (Mt 25, 31ss; Lc
10,18), donde se muestra que el juicio será la victoria definitiva de Cristo sobre los poderes
hostiles (pecado, muerte).
Dificultades históricas
En la cultura latina el juicio se entenderá como acto de decisión, en términos jurídicos, luego
de un dies Domini se transformará en un dies irae propio de la época medieval, con
características de angustia e inseguridad ante una sentencia incierta, la consecuencia de ello
fue la pérdida del gozoso y expectante maranatha de las primeras liturgias para caer en
moralismo. En cambio, es preciso recuperar la comprensión original del juicio escatológico
propio del Cristo Salvador.
Núcleos teológicos
La parusía es la que coloca las cosas en su lugar; en cuanto desembocadura positiva del
devenir histórico, le hace justicia, lo absuelve de la ignominiosa sospecha del sinsentido, lo
declara justificado al revelarlo finalizado. Entonces, la consecuencia es que la parusía es el
juicio y el juicio no es sino la parusía; el “venir en poder” es un “venir a juzgar”, esto es, a
justificar la realidad y la historia en su globalidad. Porque decir que Cristo viene como Señor
es tanto como decir que, viene a ejercer una potestad regia: que viene a juzgar. Y en este
aserto no hay nada que evoque un proceso judicial. De allí que, sólo con la parusía se
consuma la historia, que sólo entonces es posible el juicio a la totalidad del continuum
histórico, en fin, el juicio no es contenido judicial, sino la mostración de un sentido total, que
redime, sobrepujándolos con su plenitud a los sinsentidos parciales.
Sin embargo, hay que decir que la el sentido anterior de juicio ha sido contaminado
con la otra significación que aparece en la Biblia con respecto al juicio-crisis, entendiéndolo
como discriminación y fijación de la suerte definitiva que nos espera en virtud del
comportamiento ético-religioso, en conclusión, este juicio –crisis autojuicio, tiene un carácter
intrahistórico, no es el juicio escatológico. Es la actitud personal de cada ser humano el
principio constitutivo de su situación definitiva y la Palabra de Dios únicamente constata y
pública esa situación (Mt 25,31ss).
135
VIDA ETERNA136
La vida eterna (cielo, gloria, bienaventuranza) es la meta última de la esperanza cristiana.
Significa la realización plena y definitiva del hombre integral. Es el triunfo final de la gracia,
que introduce al hombre en la total e inmediata intimidad amorosa con la comunidad divina,
con la comunidad humana, alcanzando la máxima armonía con el cosmos transformado. Toda
la historia salvífica, iniciada desde la creación, perfilada con las promesas
veterotestamentarias y realizada en Cristo, halla finalmente su consumación.
Si la parusía, impone un término a la historia, llevándola a su plenitud; la nueva
creación es el marco de una nueva humanidad, surgida de la resurrección de los muertos,
pero, cómo se logra esto, el credo responde que por la esperanza cristiana en la vida eterna.
Síntesis bíblica
En el AT la vida es la existencia colmada por las bendiciones de Yahveh, está sólo se
disfrutará en plenitud si se comulga en la vida de Dios por medio de una amistad íntima y
sólida (Ex 33,18; Sal 16,11; Sb 5,15). Será en el NT donde el contenido último de la promesa
se visualice con rasgos firmes y concretos, en tanto que Cristo es la promesa cumplida y que,
en su persona, en sus palabras y acciones el reino de Dios se hace ya presente.
a. Predicación de Jesús, es palpable la riqueza y la variabilidad de las
imágenes que describen la plenitud escatológica y de los términos empleados para
significarla: reino (de Dios/de los cielos), paraíso, gloria, cielo, visión de Dios, vida
eterna y ser con Cristo, son categorías que sin olvidar el aspecto comunitario destacan
el aspecto personal de la salvación que se anuncia.
b. La vida eterna, es Juan quien profundiza este concepto, y hay equivalencia
entre “tener vida” y “tener vida eterna” (Jn 3,36; 5,24; 6,47). Cristo es la fuente de
esta vida, que estaba en él desde su preexistencia como Verbo (Jn 6,57; Jn 11,25),
esta vida consiste en conocer al único Dios verdadero que se traduce en la
comprensión y participación íntima. Y lo que es más importante: dicha vida es
participación en la vida de Cristo resucitado (Gál 2,20) y se manifestará en su plenitud
con la parusía (Col 3,23s). De suerte que ahora somos herederos en esperanza de la
vida eterna (Tit 3,7).
c. Visión de Dios, aquí equivale a ver al rey, de allí que la visión de Dios se
ha de entender como convivencia, familiaridad, comunión existencial, por eso ven a
Dios los que gozan de su intimidad, se sientan a su mesa y comparten su existencia
(2 Co 5,6-8; 1 Jn 3,2).
d. Ser con Cristo, está categoría como la anterior están animadas por un
vigoroso Cristocéntrismo: ver-conocer a Dios es ver a Cristo tal cual es (1 Jn 3,2) o
estar presentes junto al Señor (2 Cor 5,8).
136
RUÍZ DE LA PEÑA J L, Op.Cit., 197-215.
En conclusión, todo lo que denomina reino de Dios, paraíso, visión de Dios,
vida eterna, no es, sino ser con Cristo, en la forma de la existencia definitiva. Porque
allí donde está Cristo está el Reino, Él es nuestro éschaton.
Dificultades históricas
La tradición insiste en concebir el cielo como sociedad, en realidad el sujeto primero de la
gloria celeste es esa “unidad transpersonal”, que es la Iglesia; en ella y por ella llega a las
personas singulares el gozo eterno. Ha influido de tal manera la concepción social de la vida
eterna en los Padres que es ésta una de las razones que motivaron las incertezas reinantes
hasta el siglo XIV sobre el momento en que comienza la bienaventuranza esencial, si
inmediatamente después de la muerte o sólo a partir de la parusía. Es san Ireneo que afirma
que la vida eterna consiste en la visión de Dios. Mientras que la índole cristológica de la vida
eterna aparece tempranamente, para mantenerse en toda la Edad Patrística.
Los primeros símbolos de fe recogen la esperanza cristiana en “la vida eterna” (DS
15, 19,21ss), mientras que diversos documentos del magisterio consideran la
bienaventuranza como un reinar con Cristo (DS 540), pero el más importante es Benedictus
Deus en la que se sostiene la visión de Dios como constitutivo esencial de la vida eterna. Pero
en la constitución (LG 48), se aportan sustanciales complementos sobre esta doctrina donde
se recalca el acento cristológico.
Núcleos teológicos
Ahora conviene indagar, en cómo repercute la salvación consumada en la socialidad y la
mundanidad constitutiva de la condición humana.
- La salvación como vida eterna, se sostiene en (Sab 1,1s y 11,24) que Dios
crea para la vida porque crea por amor y el amor es biógeno, generador de vida, de
allí que el cristianismo patentiza la cohesión entre creación y salvación escatológica.
Porque si todo amor auténtico promete perennidad, el amor de Dios, amén de
prometerla, ha de otorgarla, puesto que Él tiene en sus manos la vida y la muerte.
- Visión-divinización en el ser con Cristo, “ver a Dios” y “ser en Cristo” son
una y misma cosa, ya que el NT estipula que ser en Cristo es el último e irrebasable
estadio del proceso salvífico donde el éschton de la esperanza cristiana reviste un
carácter personal, en la que Cristo glorioso es la totalidad de la promesa cumplida, la
plenitud del reino, donde el Dios que se hizo hombre diviniza a los hombres por la
comunicación de su ser personal, iniciada en la fe y consumada en la visión eterna,
donde gracia y gloria, consisten en lo mismo, en la posesión del bien incoado.
137
PURGATORIO137
Según la tradición eclesiástica, el purgatorio es el proceso de purificación después de la
muerte que limpia al hombre de cualquier mancha y le permite la entrada a la consumación
celeste.
Síntesis bíblica
Hoy se sabe que en la Sagrada Escritura no hay ningún pasaje que se pueda referir al
purgatorio de manera incuestionable. Sin embargo, (2 Mac 12, 40-46; 1 Co 3, 10-15 y Mt 5,
25-26), son pasajes que han contribuido a la doctrina del purgatorio.
Uno de los pasajes clásicos en torno al tema es 2 Mac 12, 40-46, sin que el pasaje
constituya un testimonio directo, acerca de la existencia del purgatorio, es notable el progreso
que el sacrificio por los difuntos insinúa en la poca diferenciada liturgia judía: una acción
cultural puede ayudar a los creyentes muertos en una situación objetiva de pecado.
Otro texto en favor del purgatorio es 1 Cor 3, 10-17, el ver. 15 puede significar el
riesgo de condenación que corren los misioneros poco celosos, y una diferencia de grado en
su recompensa, comparada con la de los buenos apóstoles.
Sin embargo, hay ideas que pueden ayudar al núcleo germinal del dogma, una de ellas
es la constante persuasión de que sólo una absoluta pureza es digna de ser admitida a la visión
de Dios. AT (Ex 20, 18-19; Is 35, 8 y 52, 1) hablan de la imposibilidad en que se hallan los
que no están totalmente limpios de transitar por la Jerusalén escatológica. En el NT diversos
pasajes ratifican esta exigencia de total pureza para participar de la vida eterna, (Mt 5,8; Mt
5,48; Ap 21,27).
Otra idea, la más importante, el verdadero lugar teológico de la doctrina, es la de la
responsabilidad humana en el proceso de la justificación (2 Sam 14), se recoge un caso de la
separabilidad de la culpa y pena: el perdón de Dios no exime a David de sufrir el castigo de
su pecado.
Lo anterior descubre la idea de que algún justo muera sin haber alcanzado el grado
de madurez espiritual requerida para vivir en comunión con Dios, a éste le entrañaría un
suplemento de purificación ultraterrena y de allí la legitimidad de los sufragios por los
muertos (2 Mac 12).
Dificultades históricas
Es hasta la Época patrística cuando se elabora una doctrina específica sobre el purgatorio que
tiene su base en las ideas bíblicas sobre la promesa y realización de la salvación. Aquí tienen
un papel importante la celebración de la Eucaristía y la Penitencia, mientras que ya en el s.
II se comienza a orar por los difuntos, ahora bien, en el s. III la plegaria por los difuntos es
137
Cf. J. FINKENZELLER «Purgatorio», Diccionario de teología dogmática, 575-578.
introducida en la Eucaristía y en el s. IV se le pide a Dios que no tenga en cuenta los pecados
y errores de los fallecidos.
La penitencia en Oriente se entendió como un proceso de tipo pneumatológico-
pedagógico y en Occidente se vinculaba con un carácter punitivo, esta distinción llevó a
concebir la doctrina del purgatorio de dos maneras para los orientales es un proceso de
maduración, y para los occidentales tiene un carácter punitivo la purificación que tenía efecto
entre la muerte y la resurrección. Sin embargo, la doctrina vinculante de la Iglesia es la
afirmación de que existe un purgatorio, dejando su explicación a la teología.
Núcleos teológicos
Hay que decir que a la idea de expiación penal ha de ser equilibrada con la idea de proceso
de madurez. La noción dogmática del purgatorio no conlleva ningún tipo de precisión sobre
la índole de penas, sería legítimo reducir éstas a la simple dilación de la visión de Dios,
tampoco se puede olvidar que a todo proceso auténtico de purificación o madurez es
inherente, por su misma naturaleza, un cierto coeficiente de sufrimiento, presente ya en la
propia conciencia de imperfección cuando va acompañada por un sincero anhelo de
perfeccionamiento. Porque la idea de pena o castigo es inseparable de la culpa o pecado, que
fluye connaturalmente de éste, sin necesidad de ser sobreañadido por una sanción
convencional161. Entonces, ha de entenderse como el anhelo, alentado por el amor, de verse
libre de las últimas deficiencias que todavía impiden la contemplación plena y perfecta de
Dios y sólo en la medida en que ese crecimiento en el amor de Dios resulta doloroso, se
puede hablar de sufrimiento en el purgatorio.
MUERTE DEFINITIVA138
Del hecho de que Dios quiere la salvación de todos se sigue que no quiere la perdición de
nadie; no quiere la muerte eterna. El tema se desarrolla desde dos tentaciones extremas: la de
considerar la muerte eterna como una verdad de rango idéntico a la de la vida eterna (simetría
absoluta de una historia que puede ser, indiferentemente, de salvación o de condenación) y
la de amortizar toda posibilidad real de condenación a favor de una salvación sin excepciones
(asimetría absoluta de la historia o tesis de la apocatástasis).
Síntesis bíblica
El AT afirma la bondad de Dios y sus obras. (Gen 1); no ha creado nada para la muerte, ni
aborrece nada de lo que existe (Sab 1,13; 11,24); no quiere la muerte del pecador, sino que
se convierta y viva (Ez 18,23). En el NT, se define a Dios pura y simplemente, como amor
(1 Jn 1,8), usa de su paciencia, prolongando la historia, puesto que no quiere que nadie
perezca, sino que todos se conviertan (2 Pe 3,9), la predicación de Jesús anuncia y promete
únicamente la salvación, no la condenación (Mt 4,17). Pablo afirma en (Rom 8,31ss) que ni
138
RUÍZ DE LA PEÑA J L, Op.Cit., 225-246
139
el Padre ni el Hijo acusan o condenan, de modo que “nada nos podrá separar del amor de
Dios manifestado en Cristo”.
Sin embargo, hay que decir que sí se contempla en la Escritura la posibilidad de la
muerte eterna, que hace referencia a la situación de fracaso absoluto del hombre, cuyo horror
sobrepuja cualquier experiencia límite de esta vida. En el AT el texto que constituye el
antecedente próximo de las imágenes neotestamentarias del infierno (gehena) es (Is 66,24),
mientras que Daniel habla de un oprobio eterno (Dan 12,2). En el NT la idea de condenación
se formula en una serie de expresiones que significan, dentro de su variabilidad, la negación
de aquella comunión con Dos en que consiste la bienaventuranza, como: perder la vida (Mt
8,35), no ser conocido (Mt 7,23), echado o quedar fuera (Lc 13,23), mientras que Pablo
hablará de no heredar el reino (Gal 5,21) y Juan de no ver la vida (Jn 3,36). En conclusión,
todas las fórmulas tienen en común el presentar el estado de condenación como consistente,
ante todo, en la exclusión de aquel acceso inmediato a Dios o a Cristo en el que estriba la
vida eterna.
Dificultades históricas
La unanimidad de la primera patrística se rompe con Orígenes ya que se apartará de dos
puntos de lo que venía siendo comprensión generalizada del dato revelado, a) pone en duda
el carácter eterno de la condenación, a esta propuesta pone fin el sínodo de Endemousa (DS
411) en el 543, y restablece la unanimidad en lo tocante a la duración eterna del infierno, b)
sobre la naturaleza del fuego, donde todo pecador enciende para sí la llama del propio fuego,
porque el alimento y la materia del propio fuego son los pecados. Así pues, el fuego infernal
es símbolo del tormento interior del condenado, afligido por su propia deformidad y
desorden. De aquí surge el contrapeso a las concepciones meramente materialistas del
tormento físico, descuidando así el dato esencial: la pérdida de Dios. Será san Juan
Crisóstomo quien afianzará la concepción de perdición como pérdida de Dios.
En la época medieval el concilio de Letrán IV emitió una profesión de fe contra la
herejía albigense, ellos no admitían más estado penal que la encarnación (DS 801); un siglo
más tarde, la constitución dogmática Benedictus Deus vuelve a tocar la doctrina del infierno
(DS 1002), donde hay dos observaciones, a) no precisa en qué consisten las penas infernales,
b) no se define la realidad fáctica de la perdición. Por último, en LG 48 aparece el tema del
infierno haciendo alusión al NT, donde la muerte eterna ha de estimularnos a la constante
vigilancia se rechazó la afirmación de hecho de los condenados.
Núcleos teológicos
El punto de partida para la concepción teológica de la muerte eterna ha de ser su no
procedencia de la voluntad de Dios; y desde allí comprender el infierno como la sensación
inmanente de la culpa. Sólo así se hace justicia a las enseñanzas de la revelación y se alcanza,
a la vez, una mayor credibilidad.
RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS139
Es la consumación definitiva y escatológica de todo el hombre en todas las dimensiones de
su existencia, consumación que va ligada a la parusía de Cristo. Esa consumación consiste
en la victoria sobre la muerte del pecado y la nueva participación en la gracia. Se dice
comúnmente que la resurrección de Cristo es la prueba de la verdad de toda la resurrección
de los hombres, y la demostración de que la obra de Cristo en su muerte se ha realizado.
Síntesis bíblica
El antecedente es que el Dios de la Antigua alianza es el Dios vivo y en Él se fundamenta
toda vida, que en el hombre es concebida como una realidad total, de allí que Israel no apunta
a la existencia del alma incorpórea sino a la resurrección de los muertos. Por eso resulta
increíble que en el AT no existan testimonios claros sobre esta doctrina, los testimonios a
favor son pasajes del llamado “apocalipsis de Isaías” (Is 24-27) y en especial (Is 26,19) al
que se suma (Is 53,9-12). Ahora bien (Dn 12,2-3), se reconoce como un testimonio en el que
se entiende la muerte como un sueño y la resurrección de los muertos como un despertar, así
como (2 Mac 7,9-14), que explica la resurrección como premio de la observancia de la ley y
el martirio. En cualquier caso, en esos pasajes no se supone una resurrección universal.
En el NT hay una propuesta diferente que está sustentada en (Mt 22, 23-33 y par)
donde Jesús fundamenta la resurrección de los muertos remitiéndose a (Ex 3,6) y aclara que
esta vida derivada de la resurrección no es una simple prolongación sublimada de la vida
terrena, sino como una vida en una corporeidad distinta como la que significa el “ser como
ángeles” y el hecho de que “no se casan”. Si bien es cierto que no se afirma la resurrección
de los impíos, sí se afirma la resurrección de los justos. Pero una resurrección universal se
desprende de distintos textos relativos al juicio y sobre todo del juicio final en (Mt 25, 31-
46).
En las afirmaciones joánicas hay dos concepciones acerca de la resurrección de los
muertos: Primero, en su escatología presente, hay un despertar del hombre de su muerte
espiritual en su encuentro con Cristo (Jn 5,25). 2) Contiene testimonios a favor de la
resurrección universal de los muertos en el último día (Jn 5,28-29). Segundo. en las
comunidad primitiva de Jerusalén y las Iglesias del NT la creencia en la resurrección de los
muertos forma parte de ellas desde el comienzo, de la predicación cristiana (Hch 4,2), en
Pablo hay una amplia teología amplia de la resurrección de los muertos y de la resurrección
del cuerpo dándoles una fundamentación cristológica al establecer una conexión indisoluble
entre la resurrección de Cristo y la nuestra (1 Co 15,13; 1 Tes 4,14; Rom 8,11.29), también
marca la diferencia entre el cuerpo terrestre y el cuerpo resucitado (1 Co 15,36-49).
Dificultades históricas
En toda la tradición eclesiástica la resurrección de los muertos se entiende desde los
comienzos con la auténtica esperanza cristiana, de allí que siempre se insiste en la
resurrección frente a todas las tendencias hostiles al cuerpo, que aparecen entre los docetas,
139
RUÍZ DE LA PEÑA J L, Op.Cit., 289.
141
gnósticos, maniqueos. Con ello la defensa de la resurrección adquiere unos componentes
antropológicos y cristológicos porque en Cristo, el Hijo de Dios encarnado y resucitado
corporalmente, se perfila y presenta ejemplarmente la salvación del Hombre.
Núcleos teológicos
La fe de la Iglesia exige para la resurrección la identidad corporal númerica; el mismo
y propio cuerpo de la existencia terrena que es el de la existencia resucitada. Esto surge de la
necesidad de salvar la propia identidad personal, frente a una posible confusión con la
doctrina de la metempsicosis y la reacción contra la visión del cuerpo como ajeno a la verdad
del hombre.
Para Pablo, el término denota al hombre entero; por tanto, en 1 Cor 15 la dialéctica
identidad-diversidad no remite a una parte del hombre, sino a su totalidad: todo el hombre
será a la vez, el mismo y distinto (transformado). Entonces, la resurrección del cuerpo
consiste en que todo el hombre se reencontrará en Dios con su historia viva. Entonces, nos
corresponde resucitar porque Cristo resucitó, como Cristo resucitó, y como miembros del
cuerpo de Cristo resucitado.
Ahora bien, respecto de si la resurrección ha de entenderse sólo como un
acontecimiento del último día o si se realiza en la muerte de cada uno, la respuesta
corresponde a la doctrina sobre el estado intermedio.
ESTADO INTERMEDIO140
Se suele designar así a la forma de existencia del hombre entre la muerte individual y la
resurrección de los muertos en el último día. Esta concepción ha alcanzado importancia en
el cristianismo gracias a la doctrina del purgatorio.
La discusión sobre el estado intermedio, ha llegado a un punto muerto, sin que se
previsible que aparezcan nuevas aportaciones capaces de reactivarlo, porque se considera
perteneciente al ámbito de la especulación. Los datos dogmáticos a retener son, de un lado,
la inmediatez de la retribución esencial y la índole escatológica de la resurrección, el cotejo
de ambos datos es lo que genera problema: ¿Cuál es el estatuto ontológico del sujeto de la
retribución inmediata? ¿Se da una situación de alma separada a lo largo de un período
temporalmente extenso entre la muerte y la resurrección?
Es una cuestión que sigue abierta a la especulación, sin embargo, no hay que olvidar
las proposiciones de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe en lo que afecta a las
cuestiones escatológicas.
140
FINKENZELLER J «Estado intermedio», Diccionario de teología dogmática, 267-269.
Síntesis bíblica
En el AT la concepción del estado intermedio deriva de su vinculación a la idea de ŝeol y a
la creencia en la resurrección de los muertos. Sin embargo, este estado intermedio aparece
con mayor claridad en los escritos extrabíblicos de la apocalíptica judía (HenEt y 4Esd).
Mientras que, si el NT constituye un testimonio en favor del estado intermedio hay
diferentes respuestas puesto que no es un tema específico en el NT. Algunos opinan que Jesús
adoptó la concepción del estado intermedio que aparece en la literatura intertestametaria del
judaísmo primitivo y lo fundamentan en textos como (Lc 12,16-21; 16,19-31; 23,43). Por su
parte San Pablo expresa el anhelo de partir y estar con Cristo (Fil 3,20-21; 1 Co 15,37) son
texto que no pueden ser interpretados como estado intermedio, porque su propósito es otro.
Dificultades históricas
Entre estas dificultades se encuentra la gnosis, que rechaza el estado intermedio donde hay
una cualificación negativa por su deficiencia frente a la resurrección futura, en el desarrollo
posterior, como lo es en la teología de san Agustín y la escolástica medieval, se adquiere una
importancia tan grande que la esperanza bíblica en la resurrección de los muertos pasa, al
menos existencialmente, a un segundo plano frente a la bienaventuranza y felicidad del alma
en el estado intermedio.
Todas las declaraciones medievales sobre la escatología incluyen, sin embargo, la
doctrina del estado intermedio del alma libre del cuerpo (Dz 456, 456,530). Tampoco la
Congragación para la doctrina de la fe de 17/05/1979 supone el estado intermedio al hacer
hincapié en la pervivencia del alma después de la muerte y diferencia explícitamente su
situación de la forma de existencia que tendrá después de la parusía de Cristo. En conclusión,
no existe ninguna decisión oficial del magisterio eclesiástico que tenga como objeto explícito
el estado intermedio.
Núcleos teológicos
La doctrina del estado intermedio figura una de las controversias más relevantes en el campo
de la escatología, porque se trata sobre todo del problema del tiempo, que después de la
muerte ya no existe como tiempo experimental intramundano, pero que parece suponer la
expresión de estado intermedio.
143
TEOLOGÍA ESPIRITUAL
La vida espiritual, tiene sus propias leyes, sus principios, dinamismos, el estudio que de la
vida espiritual lo hará a partir de los principios de la revelación de las conclusiones de la
teología dogmática y la moral. El objeto formal de la teología espiritual es la experiencia que
el hombre tiene de la vida en gracia que se conoce en la dogmática.
141
Cf. Charles, ANDRÉ BERBARD, Teología Espiritual, Sígueme, Salamanca 2007, 68-72.
142
Cf. Saturnino, GAMARRA, Teología Espiritual, BAC, Madrid 1994, 37.
Para Bernard es la disciplina, que fundada sobre los principios de la revelación estudia
la experiencia espiritual cristiana y como la vida interior se va desarrollando
progresivamente.
Experiencia personal
Es necesaria para dar un contenido concreto a los conceptos espirituales. Cuando falta la
experiencia queda privada de contenido
Documentos eclesiales
Sobre el sacerdocio
Sobre los dones del Espíritu Santo
Sobre la vida religiosa
Los textos del concilio Vaticano II que tratan de espiritualidad o pastoral
145
Vivir en Cristo
Es el tema central de la teología espiritual, el núcleo vital desde el que cobran sentido todos los
demás temas de la vida cristiana y de la espiritualidad Ser y vivir en Cristo es la misma realidad.
Estar en Jesús y participar de la vida que él tiene y es, recibida a su vez del Padre, es el centro y
fundamento de la existencia del creyente, y la máxima plenitud a la que el hombre puede aspirar”
Vida filial
En la vida filial se incluye:
Conocer al Padre (Jn 14,6-7)
Amar al Padre (Jn 14,31)
Glorificar al Padre (Jn 17,4)
Confiar en el Padre (Mt 6,26ss)
Vivir en comunión con el Padre (Jn 17,21)
Cumplir la voluntad del Padre (Mt 7,21)
Imitar al Padre (Mt 5,48)
Vida fraterna
La filiación y la fraternidad se implican mutuamente. No es posible vivir la filiación sin la
dimensión fraterna; y, consecuentemente, la fraternidad viene a ser la verificación de la
vivencia filial (cf.1Jn 4,20-21). La implicación es mutua, pero sin confusión.
La fraternidad se vive en Cristo. Se recibe del Señor y se vive en el Señor.
Vida de amor
Que el “vivir en Cristo” incluye el amor es de total evidencia, según los textos del Nuevo
Testamento (Jn 15,9.12; 17,26). El amor es la clave de la revelación de Dios y del hombre y
que es de la entraña de la vida cristiana. “Vivir en Cristo” es “amar en Cristo”.
Vida cristiforme
El “vivir en Cristo” descansa en el “ser en Cristo”. Esta participación del ser y del
vivir del Hijo, le hace al cristiano cristiforme.
Vida según el Espíritu
La relación entre el “vivir en Cristo” y “vivir según el Espíritu” se contempla desde una doble
perspectiva, que es complementaria: desde la actuación del Espíritu en Cristo y desde la
actuación del Espíritu del Hijo en nosotros. Jesús resucitado nos da el mismo principio de su
actuación: nos da su Espíritu. El principio de nuestra existencia es el mismo que animó a
Jesús. Por tanto, no se puede “vivir en Cristo” sin el Espíritu.
Vivir en misión
La razón de este planteamiento es clara: la misión del cristiano es relación con la Iglesia, que
es, por su propia naturaleza, misionera; y la razón fundamental de esta misión es el “ser y
vivir” en Cristo en la Iglesia. Quien es y vive en Cristo, vive la relación de hijo y de hermano
en el Hijo, con todo lo que en ello implica, también en su misión, de forma participada (cf.
Jn 20,21). Por eso el cristiano constitutivamente es y vive en misión, y su espiritualidad
consiste en “vivir el misterio de Cristo enviado”.
4. ¿Inhabitación trinitaria?
Es el auto donación del Padre a Cristo y por Cristo en el Espíritu a los hombres
La inhabitación es la Trinidad en el hombre. La misma Trinidad, inmanente en sí
misma, es la Trinidad salvífica, la Trinidad que ha hecho historia en el Verbo y en la persona
justificada143
De acuerdo el documento de aparecida en su número 240 Una auténtica propuesta de
encuentro con Jesucristo debe establecerse sobre el sólido fundamento de la Trinidad-Amor.
La experiencia de un Dios uno y trino, que es unidad y comunión inseparable, nos permite
superar el egoísmo para encontrarnos plenamente en el servicio al otro. La experiencia
bautismal es el punto de inicio de toda espiritualidad cristiana que se funda en la Trinidad.
143
Cf. S., GAMARRA, Teología Espiritual, 58.
147
Dios trino y uno
Cristo Señor que es Cabeza y Cuerpo y hay un principio de comunión (perfecta
comunión)
Hombre que es espíritu encarnado y dentro de los rasgos de su composición esta la
intersubjetividad, la comunión.
Esta triple dimensión hace que, del misterio de la trinidad, de Cristo de la Iglesia y del
hombre se sostiene la dimensión espiritual pues todas las dimensiones integran una relación.
Cuando afirmamos que cuando en el bautismo el hombre queda cristificado, el
hombre queda integrado al cuerpo de Cristo que es la Iglesia y no sólo en el misterio pascual,
esto desvela una relación que se hace patente desde la fuente de la vida interior, porque este
bautismo sólo se vive en la Iglesia y a partir de él en los demás sacramentos.
Dentro de esta misma dimensión eclesial de la vida espiritual es necesario destacar
dos aspectos: en primer lugar, el aspecto litúrgico sacramental que se dan en la Iglesia, y el
aspecto apostólico misionero.
a) Aspecto litúrgico sacramental. La necesidad de la Iglesia se hace patente con una
diáfana se hace patente en la vida sacramental, que son actos del Cristo glorioso Cristo los
ha dado en la Iglesia. Es por los sacramentos que se recibe la vida de gracia. Los sacramentos
los recibes siempre de la Iglesia, por lo tanto para el cristiano su ser Cristo se alimenta y se
sostiene solo en la Iglesia prioritariamente a través de los sacramentos.
b) Dimensión apostólica la Iglesia es sacramento universal de salvación y por ello es
misionera por naturaleza, la Iglesia no entiende la economía de la salvación sino es desde la
misión, el cristiano tampoco lo puede entender sino es identificado con la misión de la Iglesia,
por ello el Espíritu apostólico es esencial, no podríamos hablar de una espiritualidad madura
y cristiana si no es apostólica, por lo tanto el cristiano que quiere vivir su fidelidad requiere
el apostolado de la misión esta cristificación bautismal es también con el Cristo enviado, por
tanto esta cristificación va encaminada la madurez sacramental.
144
«Caridad» en Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Stefano de Fiores-Tullo Goffi, Madrid, Paulinas 1991.
del amor recibido, de ahí que pasando al plano sobre natural el fundamento último es la
actitud de Dios por la cual se auto entrega al hombre, este es el fundamento de la caridad, el
ámbito de la experiencia de un Dios que se me da y me invita a amarle yo también, la caridad
hace que este Dios donado genere en nosotros una respuesta similar, la caridad purificará
nuestra manera humana de amar, y por eso Tomás de Aquino dice que la perfección de la
vida espiritual está en la caridad.
7. ¿La oración?
Expresamos a Dios con palabras lo que se mueve en nuestro interior, o simplemente se lo
presentamos de forma callada. La oración cristiana es una oración en el Espíritu del Padre y
del Hijo, que viene en ayuda «de nuestra debilidad e intercede por nosotros con gemidos
inenarrables» (Rom 8,26) «atestiguando a nuestro Espíritu que somos Hijos de Dios» (Rom
8,16) «cuando oréis, decid: Padre Abba…» (Lc 11,2)145
Existe, por tanto, una estrecha relación entre la revelación y la oración. La
constitución dogmática Dei Verbum nos enseña que, mediante su revelación, Dios invisible,
«movido de amor, habla a los hombres como amigos (cf. Ex 33, 11; Jn 15, 14-15), trata con
ellos (cf. Bar 3, 38) para invitarlos y recibirlos en su compañía».
Esta revelación se ha realizado a través de palabras y de obras que remiten siempre,
recíprocamente, las unas a las otras; desde el principio y de continuo todo converge hacia
Cristo, plenitud de la revelación y de la gracia, y hacia el don del Espíritu Santo que hace al
hombre capaz de recibir y contemplar las palabras y las obras de Dios, y de darle gracias y
adorarle, en la asamblea de los fieles y en la intimidad del propio corazón iluminado por la
gracia divina.
Por este motivo la Santa Iglesia recomienda siempre la lectura de la Palabra de Dios
como fuente de la oración cristiana; al mismo tiempo, exhorta a descubrir el sentido profundo
de la Sagrada Escritura mediante la oración «para que se realice el diálogo de Dios con el
hombre, pues “a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus
palabras”».
De cuanto se ha recordado se siguen inmediatamente algunas consecuencias. Si la
oración del cristiano debe inserirse en el movimiento trinitario de Dios, también su contenido
esencial deberá necesariamente estar determinado por la doble dirección de ese movimiento:
en el Espíritu Santo, el Hijo viene al mundo para reconciliarlo con el Padre, a través de sus
obras y de sus sufrimientos; por otro lado, en el mismo movimiento y en el mismo Espíritu,
el Hijo encarnado vuelve al Padre, cumpliendo su voluntad mediante la Pasión y la
Resurrección. El «Padrenuestro», la oración de Jesús, indica claramente la unidad de este
movimiento: la voluntad del Padre debe realizarse en la tierra como en el cielo (las peticiones
de pan, de perdón, de protección, explicitan las dimensiones fundamentales de la voluntad
de Dios hacia nosotros) para que una nueva tierra viva y crezca en la Jerusalén celestial.
145
Cf. Idem
149
8. ¿La santidad?
Se llama santidad al punto de partida y al punto de llegada: «Habéis sido lavados, habéis sido
santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de
nuestro Dios» (1 Cor 6,11), es decir es lo que tengo que hacer, lo mejor posible por Dios con
Alegría.
La santidad ontológica: es el estado operado por Dios en el bautismo. Es la que
constituye al hombre santo en sentido más estricto, hijo de Dios y vivificado por Cristo.
Santidad teológica moral: participa del Padre por Cristo en el Espíritu Santo que, al
ser vida, es dinámica, tiende a su perfección abarcando a todas las personas, incidiendo en
todos sus niveles, supone la cooperación con la gracia y es operativa. «El santo santifíquese
más» ( Ap 22,11).
Todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la
vida cristiana y a la perfección de la caridad, y esta santidad suscita un nivel de vida más
humano incluso en la sociedad terrena. En el logro de esta perfección empeñen los fieles las
fuerzas recibidas según la medida de la donación de Cristo, a fin de que, siguiendo sus huellas
y hechos conformes a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, se entreguen
con toda su alma a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Así, la santidad del Pueblo de
Dios producirá abundantes frutos, como brillantemente lo demuestra la historia de la Iglesia
con la vida de tantos santos (LG 40)
Su santidad Francisco afirma: Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente:
en esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. La
santidad «de la puerta de al lado»; «la clase media de la santidad»
9. ¿Discernimiento?
La primera parte que fundamenta el discernimiento, San Ignacio es guía en este menester el
discernimiento espiritual, tiene como finalidad descubrir la voluntad de Dios en el cotidiano,
el fundamento de la vida humana es Dios y sólo así se puede tener como referente el
discernimiento pues entiendo y acepto que mi vida está orientada hacia Dios y lo tiene como
último fin de tal forma que quiere discernir lo que Dios quiere, este no es un acto de
enajenación para el hombre, ya que la naturaleza está ordenada a Dios, por ello buscar la
voluntad no es despersonalizante. La persona se enfrenta en su medio a una compleja red de
situaciones, de sentimientos y de reacciones etc. Dentro de todo esto, estamos llamados a
hacer presente la fe y así se hace más fácil escuchar la voz de Dios que nos dice que hacer.
La naturaleza y el objeto del discernimiento. El discernimiento espiritual discernir es
juzgar ponderar, clarificar ordenar y separar o bien colar de fondo está la idea de distinguir y
entonces el discernimiento espiritual es la búsqueda de la voluntad de Dios. Descubrir la
voluntad de Dios en una situación concreta y en un contexto a fin de responder a la voluntad
que Dios manifiesta a través de palabras y obras y se descubre analizando los signos que Dios
da en la experiencia de la Iglesia, los signos a través de la vida, etc.
10. ¿El pecado en la espiritualidad cristiana?
Es esencialmente infidelidad de un amor; el hombre que rechaza el amor de Dios146. Lo que
implica la vivencia del pecado en el vivir en Cristo. No se trata de una conciencia enfermiza
centrada en sí misma, si no de abrirse a la relación de Dios con el hombre, relación que es de
amor, de perdón y misericordia. «Tengo siempre presente mi pecado» (Sal 50, 5), siempre
en y desde la relación con Dios.
Ascesis
La mera colaboración del hombre con Dios en la propia perfección: «es el compromiso
personal, consciente, voluntario, libre, amoroso, en el camino hacia la perfección de la vida
espiritual con el cúmulo de fatigas, mortificaciones, penitencias, oraciones, trabajo, renuncia,
desapego, sacrificios que dicho itinerario comporta y exige»
Una ascesis activa consecuente con el «ser» y «vivir» en Cristo. Esta ascesis, antes
que preparación, es fruto de la vida en Cristo.
Una ascesis pasiva, también teologal, que consiste en sufrir la que le viene dada, sin
entenderla, contraria a su proyecto de vida, sin dominarla, y que puede vivirla sólo desde la
fe, bajo la acción del Espíritu. En esta clave se entienden las purificaciones para la unión con
Dios. 147
La Ascesis es la herramienta de la que nos valemos para fortalecer los muros por los
cuales transitan nuestros deseos y aspiraciones, los cuales fuera de control son capaces de
destruir nuestra vida, o al menos impedir que ésta alcance la plenitud. Es, digamos, el
elemento regulador, y, en muchos casos, el propulsor de una vida equilibrada y santa. Por
eso dice al respecto el Catecismo de la Iglesia: "Tomar la cruz cada día y seguir a Jesús es el
camino más seguro de la penitencia"
Mística
Experiencia de Dios presente e infinito, provocada en la persona por una especial moción del
Espíritu Santo»148 La oración mística es aquella en la que el cristiano percibe y experimenta
la presencia activa de Dios en el alma149.
146
Cf. Idem
147
Cf. S. GAMARRA, Teología Espiritual, 283.
148
Cf. Ibidem, 279.
149
Cf. Ch. ANDRÉ BERBARD, Teología Espiritual, 554.
151
La mística tendría que ser la comunión íntima que es inexpresable, comunicación
directa con Dios que no solo logra un monje, sino también una persona sencilla que entiende
la vida desde Dios. La mística no es para unos escogidos. La mística de ojos abiertos permite
contemplar la realidad con los ojos de Dios.
153
TEOLOGÍA PASTORAL
La palabra Pastoral se usa en la Iglesia para casi todo, está tan extendido el uso que queda
totalmente desdibujado su contorno y vacío su contenido, pero tenemos que utilizarla para
dar actualidad a nuestro lenguaje y a nuestra comprensión teológica. Puede darse también
que el término pastoral no aparezca unido a teología, sino todo lo contrario, como con cierto
antagonismo. Serían dos puntos de enfoque distintos, el teológico, como reflexión
especulativa y el pastoral, que clarifica la práctica de la Iglesia. La palabra pastoral, hace
referencia a la práctica y a la acción de la vida de la Iglesia. La empleamos para referirnos al
trabajo que desarrollamos dentro de la Iglesia. Las distintas acciones de la Iglesia serían los
distintos campos de la pastoral. Podríamos decir que la Teología dogmática eclesiológica se
refiere al ser de la Iglesia y la Teología Pastoral a la acción de la misma y a la tarea de cada
día, al respecto Floristain afirma que es la teología de la praxis de los cristianos.
La teología pastoral debe ser estudiada con una metodología teológica, haciendo de
ella una reflexión desde la fe, desde el dato revelado y desde el magisterio de la Iglesia que
entran en dialogo con las situaciones históricas del mundo. Ejerce una función critica en el
interior de la vida de la Iglesia y tiene la función de buscar las líneas fundamentales de su
autorrealización, por ello se puede afirmar que es plenamente teológica no solo por el
fundamento de su capacidad crítica, sino también por los criterios de acción que propone y
que brotan de la fe de la Iglesia y de la comprensión teológica.
Por la gran necesidad de examinar nuestra manera de interpretar la fe, asumiendo la necesidad
de un cambio de mentalidad y una correcta renovación teológica que lleve a la formulación
de un examen crítico sobre los postulados teológicos, antropológicos y eclesiológicos, ya
que, a partir de eso, se puede definir el tipo de practica pastoral que se tiene. La pastoral es
la base de para el quehacer de la Iglesia, interpretando los signos de los tiempos como
reflexión teológica.
A partir del Concilio Vaticano II se abrió un panorama más amplio respecto al modo de
concebir a la teología desde América Latina. Posteriormente con los aportes de Medellín se
comenzó un nuevo modelo de reflexión a partir de tres categorías fundamentales, Ver, Juzgar
y Actuar. Se trata de una metodología para la acción transformadora de los cristianos en sus
ambientes y para superar el divorcio fe-vida. Es una propuesta de espiritualidad como
corazón de la pastoral.
155
a. El horizonte se abre a partir del Reino de Dios. Autoconstrucción del Reino de
Dios. La teología pastoral asume este horizonte de manera histórica, lo cual lleva
no solo a preguntarnos por el cómo hablar de Dios después de un momento de
dificultad, sino, a partir de lo vivido tener la experiencia de un Dios que reina.
b. La perspectiva específica es desde los pobres.
c. El sujeto eclesial-colectivo: P-P-P (Profesional, Popular y Pastoral). En este punto
concebimos la teología pastoral como un acto segundo y no secundario.
Enunciado Contenido
No es posible concebir ninguna
especialidad de la teología, sin un
vínculo de unidad con el universo
teológico en su conjunto. La teología en
Carácter Unitario. Forma parte de una
general es concebida como un
propuesta teológica conjunta
conocimiento global, en el cual
contribuyen las diferentes disciplinas
que la constituyen. No teología aparte,
sino una parte de la teología.
La práctica es considerada como
elemento constitutivo y determinante del
conocimiento teológico en cuando tal. El
Carácter Teológico. Tiene como objeto peso específico recae sobre el aspecto
la articulación teológica de la práctica propiamente teológico. La articulación
teológica de la práctica representa la
especificidad teológica. Referencia de la
fe.
La relación entre T/P, está en el centro de
la TP y del sujeto que la produce. Los
desafíos deben ser asumidos desde esta
Carácter mediador. Está situada entre
correlación. La tarea es mantener la
la correlación crítica de la teoría y la
coherencia y la unidad interna entre T/P.
práctica
La T/P son momentos constitutivos uno
del otro, no pasos. Según se comprenda
esta correlación dependa una sana TP.
La TP es un lugar privilegiado para
Carácter interdisciplinar. Incluye la
mostrar de manera más evidente la
capacidad de colaboración con las
relación entre las ciencias humanas y
ciencias humanas
discurso teológico. Es necesaria la
cooperación y relación horizontal con las
ciencias humanas. Propiciar una relación
simétrica y horizontal.
No se busca elaborar una ciencia
empírica, sino reafirmar la relación con
la práctica. Argumentos cuantitativos.
Carácter Experimental. Mantiene una
Un ejercicio de humildad al dejarse
constante interpelación empírica
interpelar. Instancia crítica frente a
justificaciones fáciles e infundadas.
Libra del hiper-subjetivismo.
Enunciado Contenido
Extrae de las prácticas su sentido más
Carácter analítico. Analiza profundo. Pone en evidencia toda la
críticamente las prácticas de los riqueza reformadora y el dinamismo que
creyentes. entrañan las prácticas. Explicita su
potencial transformador. Se adentra en el
campo de la hermenéutica.
Construye un discurso teológico que la
define. Una criteriología que explique
Carácter reflexivo. Reflexiona los contenidos básicos de su
teológicamente sobre las prácticas de significación. La libra de los “errores
los creyentes cognitivos”. Una dinámica cíclica de
acción-reflexión-acción. Reflexión no
academicista.
Carácter propositivo. Suscita modelos Es el oficio constructivo. Desde el
alternativos para una práctica renovada modelo de la práctica comunicativa (G
Habermas). No desde el pragmatismo.
157
Poner en relación crítica las prácticas
eclesiales y los valores evangélicos.
Conduce a una constante actualización y
Carácter Crítico. Promueve una
recontextualización permanente.
constante presencia crítica del
Heterocrítica: se ejerce sobre las
evangelio en la Iglesia y en la sociedad
prácticas desde la teología; Autocrítica:
se ejerce sobre la teología desde la
práctica.
La autoridad de las Escrituras dentro de la teología pastoral radica en que Biblia y de manera
especial los evangelios, por su parte, son la norma normans de la praxis de Jesús, son la
fuente, criterio ultimo y horizonte de las actividades pastorales. Los Hechos de los Apóstoles
los podemos tomar como un libro de acciones pastorales reveladas, donde se presenta la vida
de la primitiva comunidad cristiana, destacando en la oración, estudio y trabajo.
159
7. Cuáles son las tareas básicas de la teología pastoral en el ámbito de la persona,
en el ámbito eclesial, en el ámbito social
Bibliografía particular
RAMOS GUERREIRA, J. A. Sapientia fidei, serie de manuales de Teología. Teología pastoral,
Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1995.
LÓPEZ Edgar A., «Enseñar teología como pastoral», Theológica Xaveriana 142 (2002), 249-
256.
SASTRE, J., «La praxis en la teología pastoral, Narración de una experiencia», Salmanticensis
2014, volumen 61, n.º3 en file:///C:/Users/semio/Downloads/Salmanticensis-2014-volumen-
TEOLOGÍA MORAL
I. LA EXPERIENCIA MORAL
1. ¿Cómo se puede definir un valor?
Valor: Es todo aquello que ayuda al hombre a crecer y a “ser más” como persona,
orientándolo a una vida más perfecta.
Contravalor: Es aquello que de alguna manera destruye, degrada o corrompe a la persona o
la hace menos en su cualidad de ser humano150.
Diferencia entre moral y ética:
La diferencia entre ética y moral es que la moral se refiere al conjunto de normas y principios
que se basan en la cultura y las costumbres de determinado grupo social. Por otro lado, la
ética es el estudio y reflexión sobre la moral, lo que permite que un individuo pueda discernir
entre lo que está bien y lo que está mal.
150
José Luis Martín DEL CAMPO MENA, La fundamentación de la Moral, CEFAL, México, 1994, 35.
151
Cf. René SIMON, Moral, Herder, Barcelona 1987, 108.
152
Cf. José Román FLECHA ANDRÉS, Teología moral fundamental, Serie de manuales de Teología Sapientia
Fidei, BAC, Madrid 1994, 192-193.
161
Actos del hombre: son aquellos carecen de conciencia o de libertad, o de ambas
cosas. Un ejemplo claro es la digestión, la respiración, etc. Solo pertenecen al hombre porque
él que los ha ejecutado, pero no son propiamente humanos porque su origen no está en el
hombre, en cuanto a hombre sino en cuanto naturaleza. Estos actos carecen de moral, por
tanto, no pueden juzgarse desde el punto de vista moral, como buenos o malos.
153
José Antonio SAYÉS, Antropología y moral, de la nueva moral a la Veritatis splendor, Palabra Madrid, 1996,
76 – 77.
154
J. R. FLECHA ANDRÉS, Teología moral, 194-195.
una cosa es su forma; pero la forma no es solamente la esencia de una cosa, sino también su
razón de ser155.
Objeto. Es la acción misma, El fin es el objetivo que Las circunstancias son las
es aquello a lo que tiende la manifiesta la intención del mediaciones concretas sobre
acción por su propia sujeto, es un movimiento de las cuales está situada una
naturaleza (finis operis). la voluntad (finis operantis). acción. Mayormente no
Tradicionalmente se afirmó No se limita a un fin tienen influencia sobre la
que la moralidad de un acto particular de diferentes moralidad de la acción, pero
depende fundamentalmente acciones sino que puede pueden agravar o atenuar el
de su objeto. orientar toda la vida hacia un juicio moral. Lugar, tiempo,
fin último medios, modo.
6. ¿Cuáles son las condiciones para que se pueda actuar según el principio del
doble efecto?
Principio desarrollado por J. P. Gury (1801-1886) afirma que del principio del doble efecto
un acto del cual se sigan sea efectos buenos, sea efectos malos puede ser puesto si se realizan
estas cuatro condiciones:
1. El acto es en sí bueno o indiferente
2. La intención del agente es solamente hacia el efecto bueno, mientras que el efecto
malo sea solamente tolerado o permitido.
3. El efecto malo no es un medio para llegar al efecto bueno.
4. Que haya una proporción adecuada entre el efecto bueno y el efecto malo.
Este principio fue reconocido en la enseñanza del Papa Pío XII. Pero advierte límites
y propone el principio de totalidad157.
155
Evencio CÓFRECES MERINO – Ramón GARCÍA DE HARO, Teología Moral Fundamental, EUNSA,
Pamplona 1998, 412-413.
156
J. R. FLECHA ANDRÉS, Teología moral…, 196-198.
157
Javier COELLAR RÍOS, Apuntes de Bioética, Universidad Pontificia de México, ad usum privatum, pro
manuscripto, México 2015, 9.
163
intencional, son contrarios al respeto de los bienes humanos fundamentales, incidiendo
negativamente en la relación con Dios, con el prójimo y consigo mismo158.
158
JUAN PABLO II, Carta Encíclica Veritatis Splendor, 06 ago. 1993, in AAS 85 (1993) 1133-1228.
159
Enrique MOLINA, Las normas morales absolutas y la opción fundamental en la encíclica Veritatis Splendor,
en Dadun, abril 2014, 635-642.
160
Ángel RODRÍGUEZ LUÑO, Ética general, EUNSA, Pamplona 1993, 284-285.
161
TOMÁS DE AQUINO, Suma de Teología, I-II, q. 94, a. 2, 4 y 6.
162
Adela CORTINA, “Razón práctica”, en AAVV, Diez palabras clave en ética, Verbo Divino 1994,
327-375.
3. ¿Cuál es el primer principio de la “razón práctica” y de la moralidad misma?
El primer principio supremo de la razón práctica es el axioma de la ley natural: “hay que
hacer el bien y evitar el mal.” Principio “evidente” porque se refiere al bien (que se define
como el “ser deseable”), es “simple” y es “universal”, porque se refiere al bien en general
por hacer y al mal en general por evitar163.
4. ¿Qué la conciencia actual o conciencia en sentido estricto?
Conciencia actual: Es la experiencia personal, directa y viva, aquello que vivimos y de lo
cual y con lo cual vivimos y convivimos, el conjunto de todos los acaecimientos personales
inmediatamente sentidos y experimentados164.
La conciencia en sentido estricto: es la capacidad que tiene el hombre de hacer juicio y
valoración moral, la cual le permite descubrir los valores y los contravalores (lo bueno y lo
malo) e inclinarse por aquello que valora como bueno y le ayuda a su crecimiento como
persona165.
163
D. BARBEDETTE, Ética o filosofía moral conforme al pensamiento de Aristóteles y Santo Tomás,
Tradición, México 1974, 105-106.
164
Biblio3.url.edu.gt/publi/Libros/2013/Filo-Husserl/08.pdf. 130 – 131.
165
José Luis Martín DEL CAMPO MENA, La fundamentación de la Moral, CEFAL, México, 1994,
104.
166
Aurelio FERNÁNDEZ, Compendio de teología moral, Palabra, Madrid, 1995, 178.
165
La persona humana debe obedecer siempre el juicio cierto de su conciencia. Si obrase
deliberadamente contra este último, se condenaría a sí misma. Pero sucede que la conciencia
moral puede estar afectada por la ignorancia y puede formar juicios erróneos sobre actos
proyectados o ya cometidos.
En todos los casos son aplicables algunas reglas:
- Nunca está permitido hace el mal para obtener un bien.
- La regla de oro que establece “todo cuanto queráis que os hagan los hombres,
hacédselo también vosotros” (Mt 7,12; Lc 6,31; Tobías 4,15).
- La caridad debe actuar siempre con respecto hacia el prójimo y hacia su conciencia:
“pecando así contra vuestros hermanos, hiriendo su conciencia (…), pecáis contra
Cristo” (1 Cor 8,12).
El CV II: “La fidelidad a esta conciencia une a los cristianos con los demás hombres
para buscar la verdad y resolver con acierto los numerosos problemas morales… Cuanto
mayor es el predominio de la recta conciencia, tanto mayor seguridad tienen las personas y
las sociedades para apartarse del ciego capricho y para someterse a las normas objetivas de
la moralidad” (GS 16).
167
P. Tony MIFSUD, Moral fundamental, el discernimiento cristiano, Colección de textos básicos para
seminarios latinoamericanos, Colombia, 1996, 330.
168
Gabino MÁRQUEZ, Ética, Razón y Fe, Madrid 1928, 72.
IV. MORAL SOCIAL CRISTIANA
1. Cuáles son los fundamentos teológicos de la moral social cristiana
Definición de la teología moral: Se ocupa de encaminar los actos humanos hacia la mera
razón de su existencia, que es alcanzar su fin sobrenatural.
La fuente principal es la persona y la enseñanza moral de Jesús. En efecto, el primer
dato de la moral cristiana es la vida misma de Jesucristo. El cristiano, cuando se cuestiona
acerca de cómo debe vivir, tiene la gracia inmensa de contar con el paradigma de la vida del
Dios hecho hombre, el cual, en palabras de san Pedro, «os dejó un ejemplo para que sigáis
sus pasos» (1 Ped 2,21).
Los fundamentos teológicos de la moral social cristiana son: la sagrada Escritura,
la Tradición, tal como son interpretados por el Magisterio – en demanda de criterios
éticos para conducir la vida, de acuerdo con la fe en Jesucristo.
Bien común: Es la armonía que se logra entre los que lo componen, de tal
manera que a ninguno se le perjudique en sus aspiraciones
legítimas.
169
Manuel LOZA MACÍAS, Ética Social, Universidad Pontificia de México, México 1998, 15-21.
170
JUAN PABLO II, Encíclica Sollicitudo rei sociales, 38.
167
su cometido; c) debe suplirlos si no pueden o no quieren hacer
su contribución. La entidad menor: a) debe hacer por sí solo su
máximo esfuerzo en pro del bien común; b) debe aceptar la
ayuda o sanción para su mejor cumplimiento; c) aceptar ser
suplido si no puede o no quiere hacer su contribución al bien
común.
171
JUAN XXIII, Encíclica Pacem in terris, 47.
c) Desarrollo de una ética del trabajo (tanto para el empleador como para el trabajador)
actualizada.
d) Buscar formas de concretar el salario justo y la defensa de los derechos de los
trabajadores.
e) Combate de la pobreza y desigualdad a través de un verdadero “desarrollo humano y
social integral, para acotar los problemas.
f) Desarrollo y crecimiento económico sin perjuicio de los ecosistemas y del medio
ambiente a nivel planetario, para no comprometer el futuro de las siguientes
generaciones (cfr. Laudato sí).
g) Atender la “migración mundial”, nuevo signo de los tiempos, para garantizar sus
derechos humanos.
h) Combate a la carrera armamentista, la proliferación de actividades económicas
inmorales e ilícitas (turismo sexual, trata de personas, tráfico de órganos),
narcotráfico, pornografía, violencia...
i) Desarrollo de un nuevo sistema económico mundial que no genere desechables o
“descartables”172.
V. MORAL DE LA VIDA
1. El debate sobre la identidad y el estatuto del embrión humano
Las circunstancias que ha generado polémica ente los mismos teólogos moralistas, para
definir, cuál es la verdadera identidad personal del embrión humano han sido muy diversas,
ante tales debates se ha concluido lo siguiente:
Carácter propio: El derecho a la vida es el primero, el más fundamental y el más
obvio de los derechos de todo hombre. El cigoto es una realidad nueva, con capacidad para
iniciar la emisión de un programa y crecer como organismo y no como un simple amasijo de
células173. Por tanto:
El embrión es persona: El carácter del embrión como persona y por tanto merecedor
de todos los derechos de la persona y por ende del respeto y reconocimiento de sus derechos
uno de los cuales es el derecho a la vida como propio e inalienable. En este sentido, cuando
se habla de la inviolabilidad de la vida humana, ello implica que toda acción deliberada
encaminada a la eliminación de un ser humano inocente, constituye un acto gravemente
inmoral, del que nadie tiene el derecho para realizar tal acto174.
Y los estatutos son:
Estatuto antropológico: La existencia de una carga genética humana hace posible
que se pueda equiparar a la existencia de un ser humano, con las mismas potencialidades que
172
FRANCISCO, Evangelii Gaudium, 204 ss.
173
Elva ESPINOSA NORDELO, ‹‹El estatuto del embrión humano: aspectos científicos, éticos y
antropológicos›› en Bioética, vol. 6, 1, (Ene-Abr 2006) 4-6.
174
Benjamín FORCANO, ‹‹Estatuto ontológico del embrión. por un planteamiento convergente entre ciencia y
fe›› en Éxodo, 98 (mar-abr 2009) 22-27.
169
tiene toda persona. Incluso a pesar de que se encuentra en un estado de debilidad, el embrión
humano trae consigo ya una conciencia aunque del todo no se encuentre desarrollada; pues
aunque padezca algún padecer físico, continua conservando su valor inviolable y sagrado que
se tiene de su estructura humana175.
Estatuto ontológico: Responde a la pregunta acerca del modo en que aquello que es
propio y específico del ser personal se relaciona con la vida humana. Así, el embrión es un
individuo de la especie homo sapiens, designa el viviente de la naturaleza animal incipiente;
esto es el transcurso de la etapa temporal del diseño corporal, que permitirá la organogénesis
posterior. Pues la personalidad del embrión no puede ser determinada con criterios
biológicos. La interpretación de la conducta de un ser como personal se basa en una
interpretación de los mismos que deriva del conocimiento que se tiene a partir de la
personalidad176.
2. ABORTO
Definición de aborto: Es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de
un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento (EV
58).
Planteamiento del problema: El aborto es un problema antiguo en la historia de la
humanidad. Los hombres de otras etapas históricas y de otras culturas han tenido que
afrontarlo desde la peculiaridad de su situación. Tanto a nivel teórico como a nivel práctico,
el aborto es un interrogante planteado a la conciencia humana de todas las épocas.
Tipología del aborto: *Espontáneo * Provocado
1) Espontáneo: cuando la interrupción acaece por las causas naturales, sin la libre
intervención humana.
2) Provocado: es el que se debe a la intervención libre del hombre.
Tipos de aborto provocado:
- Aborto terapéutico: es el aborto provocado cuando la continuación del embarazo
pone en peligro la vida de la mujer gestante.
- Aborto eugenésico: Aborto provocado cuando existe el riesgo, y a veces la certeza,
de que el nuevo ser nazca con anomalías o malformaciones congénitas.
- Aborto humanitario: es provocado cuando el embarazo ha sido consecuencia de una
acción violenta, como por ejemplo, la violación.
- Aborto psicosocial: es provocado cuando el embarazo resulta no deseado.
Valoración teológico-moral del aborto:
175
Elva ESPINOSA NORDELO, ‹‹El estatuto del embrión humano: aspectos científicos, éticos y
antropológicos›› en Bioética, vol. 6, 1, (Ene-Abr 2006), 6-8.
176
Gloria María TOMÁS Y GARRIDO, Cuestiones actuales de Bioética, Eunsa, Pamplona 2012, 41-42.
La sagrada Escritura no tiene referencias directas y explicitas al tema del aborto. Los
textos que a veces se citan, tanto del Antiguo (Ex 21,22-23) como del Nuevo Testamento
(Gál 5,20; Ap 9,21; 21,8; 22,15), no contienen una enseñanza directa y clara sobre el aborto.
Sin embargo, la Sagrada Escritura ofrece una visión decididamente a favor de la vida. Tal
cosmovisión puede ser aplicada coherentemente a la realidad concreta del aborto177.
La Iglesia católica formula su doctrina sobre el aborto del siguiente modo:
- Todo ser humano, incluido el niño en el seno materno, posee el derecho a la vida
inmediatamente de Dios, no de los padres ni de cualquier autoridad humana.
- Por tanto, no existe hombre, alguno, autoridad humana alguna que pueda exhibir un
título válido o una “indicación” suficiente (médica, eugenésica, social, moral, etc.)
para una directa disposición deliberada sobre una vida humana inocente178.
Todo aborto procurado es el asesinato injusto e inicuo de un ser humano. El feto no
es una persona potencial, sino que es una persona con potencialidades, que serán siendo
actualizadas, demuestra que no se trata de un desarrollo hacia el ser hombre sino del
desarrollo un ser humano.
177
Declaración sobre el aborto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1974), n. 5, y la nota sobre el
aborto de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (1974), n. 10.
178
Marciano VIDAL, Moral de actitudes, moral de la persona y bioética teológica, Covarrubias, Madrid, 1991,
399.
179
Ibídem. 581 – 588.
171
*Se deposita el semen en el aparato *Se recolectan los óvulos y los
reproductor femenino en el momento de la espermatozoides, se realiza la fecundación
ovulación. in vitro, se seleccionan los embriones más
aptos y se hace la transferencia intrauterina
*Los espermatozoide nadan hasta el óvulo y de los embriones más adecuados.
la fecundación se efectúa de modo idéntico
a lo que sucede en el proceso fisiológico
normal.
MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS
La concepción, fecundación o fertilización derivada de la unión de un gameto masculino y
un gameto femenino, es parte de la naturaleza antropológica de los seres vivos. Es un evento
natural en sí mismo. De modo, que cualquier intervención artificial que produzca la
inhibición de este proceso, es antinatural. Es un acto contranatura, por consiguiente es
contrario a la ley natural.
Anticoncepción hormonal: Es la que utiliza hormonas sintéticas con propiedades
semejantes a la producción natural y normal que toda mujer tiene cíclicamente producidas en
sus ovarios.
Anticoncepción de emergencia: Es la aplicación de una dosis alta de estas hormonas
sintéticas, con concentraciones 10 veces mayores de las usadas comúnmente en las píldoras
anticonceptivas, usadas en las 24 horas siguientes de una relación sexual, tiene acción
abortitaciente al alterar histológica y funcionalmente el endometrio.
Anticoncepción mecánica: actúan como una barrera física, su labor es interrumpir
el paso de los espermatozoides al interior del útero femenino, evitando así, su encuentro con
el óvulo impidiendo la fecundación.
Los dispositivos intrauterinos: el dispositivo intrauterino es un marco plástico
pequeño y flexible, que lleva un alambre de cobre o mangas de cobre. Métodos quirúrgicos
(esterilización): debe entenderse que la infertilidad resultante se considera permanente. La
infertilidad masculina y femenina, pero éstos son muy costosos y presentan gran cantidad de
fracasos. La selección entre esterilización masculina (vasectomía) o femenina (ligadura de
trompas) con fines contraceptivos depende de varios factores180.
Valoración moral de los métodos anticonceptivos
180
Cf. Rafael José CABRERA ARTOLA, «Bioética de la anticoncepción», en Revista de Actas-III Congreso
Internacional en reconocimiento de la fertilidad, Nicaragua 2008, 65-72.
173
Los métodos anticonceptivos son ilícitos, pues contradicen la naturaleza intrínseca de
la sexualidad, desvinculando el aspecto unitivo del procreador. Se exime el comportamiento
sexual de su responsabilidad inmediata de poder ser causa de nueva vida. Está en juego la
dignidad del amor personal. El hecho de que el amor humano tome la forma de un
intercambio sexual y esté estructuralmente tan ligado a la procreación no depende de una
elección arbitraria de libertad, sino que es un hecho de la naturaleza racional181.
4. EUTANASIA
Es un tema conflictivo, incluso desde su etimología: “eu” significa buena y “thanatos”
significa muerte. Con gran manipulación terminológica, con frecuencia se hace equivalente
a las expresiones: “muerte digna”, “derecho a morir en paz”.
LA SEPAL la entiende como: “la conducta (acción y omisión) intencionalmente
dirigida a terminar con la vida de una persona que tiene una enfermedad grave e
irreversible, por razones compasivas y en un contexto médico”.
Es importante no confundir la eutanasia con la sedación en la agonía, puesto que
difieren:
La eutanasia: tiene la intención de provocar la muerte del paciente. Su procedimiento
es basado en la administración de un fármaco letal, que da a resultado la muerte.
La sedación: la intención es aliviar el sufrimiento del paciente. Su procedimiento
consiste en la administración de un fármaco sedante, y el resultado que se espera es el alivio
de ese sufrimiento.
Para que sea considerado muerte digna se tiene que tomar en cuenta los siguientes
aspectos:
- La muerte digna es la muerte con todos los alivios médicos adecuados y los consuelos
humanos posibles.
- Es el respeto por la dignidad del ser humano hasta la hora de su muerte natural.
- El dolor, actualmente se puede controlar.
- La calidad de la vida comienza con la vida.
- Acabar con el dolor a través de la muerte, no significa realmente un alivio del
sufrimiento; significa en realidad, acabar con el paciente.
- Las personas que han fallecido, evidentemente dejaron de sentir dolor porque ya no
existen; pero con eso no se puede decir que experimentan alivio.
- La verdadera compasión significa “padecer con”, situarnos en el lugar de quien sufre
y, coherentemente, hacer lo posible por aliviar y humanizar su sufrimiento.
181
Cf. G. M.TOMÁS Y GARRIDO, Cuestiones actuales…,109-110.
Puede distinguirse diversos tipos de eutanasia182:
1) Positiva: quitar la vida mediante una intervención médica, de ordinario administrando
un fármaco;
2) Negativa: omisión de los medios ordinarios para mantener en vida al enfermo;
3) Eugenésica: la que tiene que objeto eliminar de la sociedad a las personas con una
vida “sin valor”.
A este término se suelen añadir adjetivos, según cual sea la causa por la que se quiere
provocar la muerte. Así se cita por ejemplo la eutanasia eugenésica, económica o social,
cuando la muerte se busca como medio para purificar la raza o para liberar a la familia o la
sociedad de la carga de las así llamadas vidas sin valor183.
La Iglesia ha condenado tradicionalmente la eutanasia (cf. GS 27): “es necesario
reafirmar con toda firmeza que nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano,
sea feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante. Nadie además
puede pedir este gesto homicida para sí mismo o para otros confiados a su responsabilidad,
ni puede consentirlo explícita o implícitamente. Ninguna autoridad puede legítimamente
imponerlo ni permitirlo. Se trata en efecto de una violación de la ley divina, de un crimen
contra la vida, de un atentado contra la humanidad”.
182
Ricardo SADA y Alfornso MONROY, Curso de teología moral, Minos, México, 1985, 166.
183
Cf. G. M.TOMÁS Y GARRIDO, Cuestiones actuales…109-110.
175
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