0% encontró este documento útil (0 votos)
33 vistas1 página

Cap 2

Cargado por

nefrainse
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
33 vistas1 página

Cap 2

Cargado por

nefrainse
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

En los bosques oscuros y profundos, donde las sombras danzan con el viento, un

lobo de ojos brillantes acechaba, su aullido resonando en la noche. Sus colmillos

afilados como dagas, y su pelaje, un manto de sombras, eran la pesadilla de los

viajeros, que se aventuraban en su dominio. Hércules, el héroe de mil batallas,

caminaba con paso decidido, su corazón lleno de coraje, y su mente, de recuerdos

de victorias. El destino los había unido, en una danza de guerra y honor, donde solo

uno saldría victorioso, y el otro, caería en el olvido. El lobo emergió de las sombras,

sus ojos, dos brasas encendidas, y con un rugido que heló la sangre, se lanzó hacia

Hércules, el invencible. Hércules levantó su escudo, y con un grito de guerra, se

enfrentó a la bestia salvaje, en una batalla que sacudiría los cimientos del mundo.

Los golpes resonaban como truenos, y las chispas volaban como estrellas fugaces,

mientras el lobo y el héroe, luchaban con una furia desatada. El lobo atacaba con

garras y colmillos, intentando derribar a Hércules, pero el héroe, con su fuerza

titánica, resistía cada embate con valentía. La luna llena iluminaba el campo de

batalla, y las estrellas observaban en silencio, mientras la lucha continuaba, sin un

claro vencedor. Finalmente, con un último esfuerzo, Hércules levantó su espada, y

con un golpe certero, atravesó el corazón del lobo. La bestia cayó al suelo, sus ojos

apagándose, y con un suspiro final, cerró sus ojos para siempre. Pero la victoria

tuvo un precio, pues Hércules, herido de muerte, cayó de rodillas, su vida

desvaneciéndose lentamente. Con su último aliento, miró al cielo estrellado, y

sonrió, sabiendo que su nombre, viviría por siempre en las leyendas.

También podría gustarte