Defectos Congenitos
Defectos Congenitos
1. Defina que son las anomalías congénitas y realice un organizador gráfico con las diferentes causas de las
mismas.
Las anomalías congénitas, también conocidas como malformaciones congénitas, son defectos estructurales o
funcionales que se presentan en cualquier sistema de órganos y son identificables al nacer o durante la vida
intrauterina. Las malformaciones congénitas constituyen la principal causa de mortalidad infantil y pueden ser
estructurales, funcionales, metabólicas, comportamentales o hereditarias.
Las causas de las malformaciones congénitas se clasifican a menudo en los grupos siguientes:
- Factores genéticos
Estas malformaciones pueden producirse por alteraciones en la división cromosómica o por mutaciones en los
genes. Las anomalías cromosómicas se suelen clasificar como errores estructurales o numéricos y se originan en
la división celular, en especial en la meiosis. Los errores numéricos de los cromosomas dan lugar a aneuplodía,
definida como un número total de cromosomas que no es el normal de 46.
Causas
Alteraciones en el número de cromosomas
Alteraciones en la estructura de los cromosomas
Mutaciones genéticas
- Factores ambientales,
Diversos factores ambientales están relacionados con malformaciones congénitas. Estos factores van desde los
teratógenos químicos y las hormonas hasta las infecciones maternas y los factores nutricionales. Aunque la lista
de posibles factores teratógenos es larga, pocos de ellos tienen un incuestionable efecto de esa índole para el ser
humano.
Causas
Infecciones maternas
Teratogenos quimicos
Radiacion
Sustancias y medicamentos
- Herencia multifactorial
Las malformaciones congénitas más frecuentes (p. ej., labio hendido con o sin paladar hendido) muestran una
distribución familiar congruente con la herencia multifactorial. La herencia multifactorial puede estar
representada por un modelo en el que la «susceptibilidad» frente a un trastorno es una variable continúa
determinada por una combinación de factores genéticos y ambientales, con un umbral del desarrollo que separa a
los individuos que sufren el defecto de los individuos que no lo sufren. Los rasgos multifactoriales son a menudo
defectos únicos y graves como el labio hendido, el paladar hendido aislado, los defectos del tubo neural (p. ej.,
meroencefalia, espina bífida quística), la estenosis pilórica y la luxación congénita de la cadera. Algunos de estos
defectos también pueden aparecer como parte del fenotipo de síndromes determinados por herencia unigénica,
alteraciones cromosómicas o teratógenos ambientales. Los riesgos de recidiva valorados en el contexto del
consejo genético ofrecido a las familias con casos de malformaciones congénitas determinadas por la herencia
multifactorial son cifras de carácter empírico fundamentadas en la frecuencia de dichos defectos en la población
general y en las diferentes categorías de familiares. Estas estimaciones pueden ser imprecisas en las familias
individuales debido a que generalmente representan valores promedio respecto a la población general, más que
probabilidades exactas que se puedan aplicar a familias individuales.
La prevalencia global de las malformaciones congénitas es aproximadamente del 2-3% de los nacimientos, aunque
esta cifra puede variar dependiendo de la población estudiada y los métodos de diagnóstico utilizados. Las anomalías
congénitas pueden clasificarse según criterios clínicos, etiológicos y patogenéticos, y abarcan una amplia gama de
condiciones, desde defectos menores hasta anomalías mayores que pueden requerir intervención quirúrgica o ser
letales.
2. En relación con la clasificación de las anomalías aisladas y múltiples complete el siguiente cuadro.
2.1. Anomalías aisladas
Malformación
Defecto morfológico en un órgano, una parte de un órgano o una región corporal de tamaño mayor que se
debe a una alteración intrínseca en el proceso de desarrollo. El término «intrínseca» implica que el
potencial de desarrollo del primordio de un órgano es anómalo desde el comienzo, tal como ocurre en los
casos de alteración cromosómica de un gameto (ovocito o espermatozoide) en el momento de la
fecundación. La mayor parte de las malformaciones son consideradas un defecto de un campo
morfogenético o del desarrollo que responde en forma de una unidad coordinada frente a la interacción
embrionaria y que da lugar a malformaciones complejas o múltiples
Ej.
Labio leporino y paladar hendido defectos en la unión de los procesos embrionarios
Polidactilia presencia de dedos adicionales
Microtia desarrollo incompleto del oído externo
Disrupción
Defecto morfológico de un órgano, una parte de un órgano o una región corporal más extensa que se debe
a un factor o una interferencia extrínseca en un proceso del desarrollo originalmente normal. Por tanto, las
alteraciones morfológicas asociadas a la exposición a teratógenos (agentes como medicamentos y virus)
deben considerarse disrupciones. Una disrupción no se hereda, pero los factores hereditarios pueden
predisponer al desarrollo de una disrupción.
Ej.
Bandas amnióticas: Constricciones que pueden causar amputaciones o deformidades en las
extremidades.
Infarto placentario: Puede llevar a la interrupción del suministro de sangre y causar defectos en
el desarrollo.
Infecciones intrauterinas: Como la rubéola, que puede interrumpir el desarrollo normal del feto.
Deformación
Forma, configuración o posición anómalas de una parte del cuerpo que se deben a fuerzas mecánicas. La
compresión intrauterina secundaria a oligohidramnios (cantidad insuficiente del líquido amniótico) puede
causar pie equino varo (v. cap. 16). Algunos defectos del tubo neural con afectación del sistema nervioso
central, como el mielomeningocele (una forma grave de espina bífida), dan lugar a alteraciones
funcionales intrínsecas que también pueden causar deformaciones fetales.
Pie equinovaro: Deformación del pie debido a la posición intrauterina.[2]
Plagiocefalia posicional: Aplanamiento de la cabeza debido a la posición prolongada.
Tortícolis congénita: Inclinación de la cabeza causada por la posición del cuello en el útero.
Displasia
Organización anómala de las células de los tejidos y de su resultado morfológico. La displasia es el
proceso y la consecuencia de la dishistogénesis (formación anómala de los tejidos). Así, todas las
alteraciones relacionadas con la histogénesis se clasifican como displasias, como la displasia ectodérmica
congénita (v. cap. 19). La displasia es inespecífica desde un punto de vista etiológico y a menudo afecta a
varios órganos debido a la propia naturaleza de las alteraciones celulares subyacentes
Displasia fibrosa crecime=iento anormal de tejido fibroso en los huesos
Acondroplasia trastorno del crecimiento óseo que causa enanismo
Displasia ectodérmica afecta el desarrollo de la piel, cabello, uñas y dientes
2.2. Anomalías múltiples
Secuencia
Conjunto de alteraciones morfológicas derivadas de una anomalía inicial
Ej.
Secuencia de Pierre Robin (PRS): Caracterizada por micrognatia (mandíbula pequeña),
glosoptosis (desplazamiento posterior de la lengua) y obstrucción de las vías respiratorias
superiores. Esta secuencia puede estar asociada con otras anomalías congénitas, como se
menciona en la literatura.[1]
Secuencia de Potter: Resulta de la oligohidramnios (bajo volumen de líquido amniótico), que
conduce a una serie de malformaciones como hipoplasia pulmonar, deformidades faciales y
contracturas de las extremidades.
Secuencia de anomalía de la arteria subclavia derecha aberrante: La presencia de una arteria
subclavia derecha aberrante puede causar compresión del esófago y la tráquea, lo que lleva a
dificultades para tragar y respirar.
Síndrome
Conjunto de alteraciones morfológicas relacionadas por su patogenia y que no representan una secuencia
o un defecto de campo politópico; por ejemplo: síndrome de Crouzon, que es un conjunto de alteraciones
craneofaciales ocasionadas por la mutación del gen que codifica la síntesis del receptor del factor de
crecimiento fibroblástico 2
Ej.
1. Síndrome de Down (Trisomía 21): Caracterizado por discapacidad intelectual, rasgos faciales
distintivos y una alta prevalencia de defectos cardíacos congénitos como defectos del septo
auricular (ASD), defectos del septo ventricular (VSD) y defectos del canal auriculoventricular
(AVSD).[2]
2. Síndrome de Turner (45X): Se presenta con baja estatura, cuello alado, linfedema y
anomalías cardíacas como coartación de la aorta y válvula aórtica bicúspide. [2]
3. Síndrome de Noonan: Incluye características faciales distintivas, cuello alado, deformidades
torácicas y defectos cardíacos como estenosis pulmonar (PS) y miocardiopatía hipertrófica
(HCM)
Asociación
Conjunto de anomalías que se combinan y que se observan más frecuentemente de lo esperado por azar y
cuya causa común es desconocida, por lo que no puede ser considerado síndrome, secuencia o defecto de
campo. Suelen nombrarse con acrónimos.
Asociación VACTERL: Conjunto de anomalías que incluyen defectos vertebrales, atresia anal,
defectos cardíacos, fístula traqueoesofágica, anomalías renales y defectos de las extremidades. No
se asocia con una causa genética específica.
2. Asociación CHARGE: Incluye coloboma, defectos cardíacos, atresia de coanas, retraso del
crecimiento y desarrollo, hipoplasia genital y anomalías del oído. Aunque se ha identificado una
mutación en el gen CHD7 en muchos casos, no todos los pacientes presentan esta mutación.
3. Asociación MURCS: Caracterizada por malformaciones de Müllerian, aplasia renal y
displasia de los somitas cervicales. No se asocia con una causa genética específica.
2. La susceptibilidad a la teratogénesis varía de acuerdo con la etapa del desarrollo del embrión en que se
produce la exposición. Muchos defectos congénitos son inducidos durante la tercera a la octava semanas de
gestación, que corresponde al periodo de la embriogénesis (organogénesis). Los sistemas orgánicos se establecen
y desarrollan durante este periodo, y cada uno puede tener una o más fases de susceptibilidad. Por ejemplo, el
paladar hendido puede ser inducido en la etapa del blastocisto (día 6), durante la gastrulación (día 14), en la fase
temprana de yemas de las extremidades (quinta semana) o cuando se están formando las crestas palatinas (séptima
semana). De igual modo, es importante señalar que no todos los defectos se inducen entre la tercera y la octava
semanas. Casi cualquier tipo de malformación puede ser inducida durante el establecimiento de los ejes
corporales que tiene lugar durante la primera semana. De igual modo, otros defectos pueden producirse después
de las 8 semanas, en particular los que afectan el cerebro y dan origen a discapacidades para el aprendizaje y de
tipo motor. Así, no existe alguna fase del desarrollo que sea del todo segura.
1. La susceptibilidad a un teratógeno depende del genotipo del embrión/feto y de la manera como interactúa con
los factores ambientales.
2. La susceptibilidad a un teratógeno varía dependiendo del momento del desarrollo en el que se presenta la
exposición. La etapa embrionaria es la más susceptible.
3. Los agentes teratógenos actúan de forma específica en células y tejidos en desarrollo, iniciando una
embriogénesis anómala. Los mecanismos específicos incluyen mutación, alteraciones cromosómicas,
interferencia mitótica, pérdida de precursores, alteración de las fuentes de energía, cambios en la membrana
celular, inhibición enzimática, etcétera.
4. Las manifestaciones finales del desarrollo anómalo pueden ser muerte, alteraciones morfológicas, retraso en el
crecimiento y alteraciones funcionales.
5. El acceso de los teratógenos a los tejidos en desarrollo depende de su naturaleza. Las radiaciones ionizantes, las
moléculas liposolubles o la mayoría de los fármacos llegan fácilmente a los tejidos del embrión/feto. Un factor
ambiental tiene una mayor probabilidad de afectar el desarrollo si accede más fácilmente al microambiente del
embrión/feto.
6. La gravedad de las alteraciones presenta un incremento directamente proporcional a la dosis, desde el efecto
nulo hasta la muerte.
5. Realice un organizador gráfico de los agentes teratógenos, tomando en cuenta la siguiente clasificación:
♦ Agentes físicos
Radiaciones atómicas, que causan microcefalia y retraso psicomotor.
Rayos X, que producen aborto, microcefalia, hidrocefalia, defectos oculares y retraso en el crecimiento.
Hipertermia, que ocasiona defectos del cierre del tubo neural, microcefalia, defectos del desarrollo en cara
y cuello y microftalmia.
Mecánicos, como gestación múltiple, anomalías o tu- mores uterinos, bandas amnióticas u
oligohidramnios, que ocasionan múltiples alteraciones morfológicas y deformaciones.
♦ Agentes químicos
Alcohol, que da lugar al síndrome de alcoholismo fetal y que puede producir la muerte del embrión/feto,
parto prematuro,retraso en el crecimiento,retraso psicomotor mínimo y se pueden administrar, en caso
necesario, siempre y cuando se tengan en cuenta la dosis, el momento del desarrollo y si el beneficio para
la madre y el hijo supera los riesgos.
Talidomida, que sin lugar a dudas ha sido el fármaco que más impacto ha tenido en la historia por sus
efectos teratogénicos. Fue comercializado entre los años 1958 y 1963 como sedante y como calmante de
las náuseas durante los primeros meses del embarazo. Como sedante tuvo un gran éxito, ya que en un
principio se creyó que no causaba casi ningún efecto secundario. Este medicamento, cuando se administró
a mujeres embarazadas, provocó el nacimiento de miles de niños afectados de focomelia, anomalía
congé- nita que se caracteriza por la carencia o excesiva cortedad de los miembros. La tragedia de la
talidomida llevó a un ma- yor control de los efectos adversos de los fármacos y a nu- merosas
investigaciones sobre teratogenesis
Antibióticos, como la estreptomicina y la kanamicina, que producen sordera, y la tetraciclina, que causa
pigmentación en las piezas dentarias
Anticoagulantes dicumarínicos, que producen altera- ciones morfológicas del sistema nervioso, atrofia
óptica, cardiopatía congénita, epífisis punteada y retraso en el crecimiento.
Anticonvulsivos, como difenilhidantoína, fenobarbital, ácido valproico, carbamazepina, parametadiona y
trimetadiona, así como diazepam; producen alteracio- nes importantes y todos ellos afectan el desarrollo
del sistema nervioso, dando un espectro de alteraciones como defectos del cierre del tubo neural,
microcefalia e hidrocefalia. El ácido valproico, la carbamazepina, la parametadiona y el diazepam además
producen cardio- patías congénitas.
Antineoplásicos, que por su naturaleza son potentes te- ratógenos, como la aminopterina, la
ciclofosfamida o el metotrexato, que pueden producir desde la muerte hasta un espectro de
malformaciones que incluyen gran parte de los aparatos y sistemas.
Hormonas sexuales, que administradas farmacológica- mente pueden afectar el desarrollo genital, como
los andrógenos, el dietilestilbestrol y los progestágenos, que masculinizan fetos femeninos. En los fetos
masculinos, el dietilestilbestrol además produce anomalías urogenitales y los progestágenos pueden
causar hipospadias. Los anticonceptivos pueden provocar la asociación VACTERE (alteraciones en las
vértebras, ano, corazón, tráquea, esófago, riñón y miembros).
Antieméticos, como la meclizina, que produce cardio- patías congénitas.
Antitiroideos, como el propiltiouracilo, que causa le- sión neurológica e hipotiroidismo.
Cloroquina, que se utiliza para prevenir el paludismo, provoca sordera, defectos oculares y polidactilia.
Quinina, un antipalúdico, causa hidrocefalia, alteraciones faciales y vertebrales, cardiopatía congénita y
afecciones de los miembros.
Carbonato de litio, antidepresivo que produce defectos de cierre del tubo neural y una cardiopatía
congénita cono cida como enfermedad de Ebstein.
Vitaminas, como la vitamina A, que administrada far- macológicamente a dosis elevadas puede dar lugar
a un espectro muy amplio de alteraciones como las urogenitales, del oído, defectos del cierre del tubo
neural, paladar hendido y alteraciones faciales. La vitamina D produce estenosis aórtica, facies de gnomo
y retraso mental.
♦ Enfermedades maternas
DIABETES: Los trastornos del metabolismo de los carbohidratos durante el embarazo en mujeres
diabéticas determinan una incidencia alta de óbito fetal, muertes neonatales, neonatos macrosómicos y
malformaciones congénitas. El riesgo de anomalías congénitas en neonatos de mujeres con diabetes
pregestacional (diabetes que se diagnostica antes de el embarazo; tanto tipo 1 [dependiente de insulina]
como tipo 2 [no dependiente de insulina]) es de tres a cuatro veces el de los recién nacidos cuyas madres
no padecen diabetes, y se han informado cifras incluso de 80% en recién nacidos de mujeres diabéticas
con enfermedad de larga evolución. Se observa aumento del riesgo para distintas malformaciones, entre
ellas defectos del cierre del tubo neural y cardiopatía congénita. También existe un riesgo más alto de
disgenesia caudal
FENILCETONURIA: Las mujeres con fenilcetonuria (PKU), en quienes existe deficiencia o disminución
de la enzima hidroxilasa de fenilalanina que determina un incremento de las concentraciones séricas de
ese aminoácido, se encuentran en riesgo de tener neonatos con discapacidad intelectual, microcefalia y
defectos cardiacos. Las mujeres con PKU, que llevan una dieta baja en fenilalanina desde antes de la
concepción y la respetan durante el embarazo, permiten que el riesgo para su neonato se reduzca hasta el
observado en la población general.
♦ Agentes infecciosos
Virus de la rubéola, que produce microoftalmia, cataratas, glaucoma, sordera y retraso menta
Citomegalovirus, que causa lesión cerebral y retraso del crecimiento
Virus del herpes simple, que ocasiona microcefalia, calcificación intracraneal, defectos oculares y
erupción cutánea
Virus de la varicela zóster, que produce defectos en la piel y músculos, reducción de miembros y retraso
en el crecimiento
Parvovirus B19, que causa hidropesía y anemia hemolítica.
Virus de la inmunodeficiencia humana, que provoca mi- crocefalia y alteraciones facials
Virus del Zika, que produce microcefalia, insuficiencia pla- centaria, retraso del crecimiento intrauterino,
muerte fetal y aborto espontáneo
Treponema pallidum, causante de la sífilis, que produce erupciones, hepatoesplenomegalia,
osteocondritis, epífisis anómalas y neurosífilis congénita
Mycobacterium tuberculosis, que causa prematurez, hepatoesplenomegalia, coriza, conjuntivitis y
linfadenitis.
Toxoplasma gondii, causante de hidrocefalia, microftalmia, coriorretinitis y calcificaciones cerebra
6. Auxiliados de un organizador gráfico mencione y describa cuales son los principales métodos diagnósticos de
las anomalías congénita
El primatólogo tiene varias estrategias para valorar el crecimiento y el desarrollo del feto in útero, entre ellos
ultrasonido, análisis del suero materno, amniocentesis y muestreo de las vellosidades coriónicas (MVC). Combinadas,
estas técnicas están diseñadas para detectar malformaciones, anomalías genéticas, crecimiento fetal general y
complicaciones del embarazo, como anomalías placentarias o uterinas.
- Ultrasonografía
La ultrasonografía es una técnica relativamente no invasiva que recurre a ondas de sonido de alta frecuencia que
se reflejan desde los tejidos para generar imágenes. La exploración puede realizarse vía abdominal o vaginal, y en
la segunda se obtienen imágenes de mayor resolución.
Parámetros importantes que revela el ultrasonido incluyen características de la edad y el crecimiento del feto;
presencia o ausencia de anomalías congénitas; condición del ambiente uterino, incluida la cantidad de líquido
amniótico; implantación placentaria y flujo sanguíneo umbilical, y presencia de gestaciones múltiples. Todos
estos factores se analizan para determinar las estrategias apropiadas para el control del embarazo. La
determinación de la edad fetal y su crecimiento son cruciales para planear el control del embarazo, en particular
en fetos con peso bajo. De hecho, los estudios demuestran que la detección y el control mediante ultrasonido en
las gestaciones de fetos con peso bajo permitieron reducir 60% la tasa de mortalidad respecto de un grupo que no
se sometió a este tipo de control. La edad y el crecimiento del feto se valoran con base en la longitud cráneo-
caudal entre las semanas 5 y 10 de la gestación. Después de ese momento se recurre a medidas combinadas —
entre ellas el diámetro biparietal, longitud del fémur y circunferencia abdominal. La medición repetida de estos
parámetros incrementa la capacidad para determinar el grado de crecimiento fetal.
Las malformaciones congénitas que pueden identificarse mediante ultrasonido son
los defectos del tubo neural, anencefalia y espina bífida
defectos de la pared abdominal, como onfalocele y gastrosquisis
los defectos cardiacos
defectos faciales, entre ellos el labio y el paladar hendidos
El ultrasonido también puede utilizarse para identificar el síndrome de Down y otras anomalías relacionadas
con los cromosomas, por medio de un parámetro denominado grosor del pliegue de la nuca o translucencia
nucal.
- Amniocentesis
Durante la amniocentesis se inserta una aguja a través del abdomen hasta la cavidad amniótica (que se identifican
mediante ultrasonido, y se extraen alrededor de 20 a 30 mL de líquido. Por la cantidad de líquido que se requiere,
el procedimiento no suele realizarse antes de las 14 semanas de gestación, en que existe un volumen suficiente
que evita poner en riesgo al feto.
El líquido obtenido se analiza para identificar factores bioquímicos, como alfa-fetoproteína (AFP) y
acetilcolinesterasa. Además, pueden recuperarse células fetales, que se desprenden hacia el líquido amniótico, y
utilizarse para cariotipificación en metafase y otros análisis genéticos. Desafortunadamente las células obtenidas
no se dividen con rapidez, por lo que debe recurrirse a cultivos celulares con mitógenos para obtener células en
metafase suficientes para el análisis. Así, los resultados están disponibles una o dos semanas tras el
procedimiento. Una vez que se obtienen los cromosomas, pueden identificarse alteraciones cromosómicas
importantes, como translocaciones, roturas, trisomías o monosomías. Con tinciones especiales (Giemsa) y
técnicas de alta resolución pueden identificarse patrones de bandeo cromosómico. Por otra parte, con los avances
recientes en biología molecular pueden llevarse a cabo análisis moleculares más sofisticados mediante reacción en
cadena de la polimerasa (PCR) y ensayos de genotipificación, que han incrementado el grado de detección de
anomalías genéticas.