Tema 2:
La imagen radiológica
y su generación
Ignacio Hernando González
Ricardo Torres Cabrera
Xavier Pifarré Martínez
La imagen radiológica y su generación
Ignacio Hernando González, Ricardo Torres Cabrera
Servicio de Radiofísica y P.R. - Hospital Universitario Río Hortega
Xavier Pifarré Martínez
Servicio de Radiofísica - Hospital Universitario Puerta de Hierro
[email protected]
1. La imagen radiográfica clásica
El radiodiagnóstico médico es fundamentalmente una técnica de diagnósti-
co por la imagen. Se basa en la posibilidad de obtener informaciones relevantes
relativas a la salud o a la enfermedad de un individuo a partir de los patrones
morfológicos observados en imágenes de sus estructuras anatómicas. Para ob-
tener esas imágenes se emplean diferentes agentes físicos y, entre ellos, de ma-
nera muy destacada, los rayos X. Los rayos X presentan ciertas peculiaridades
significativas en comparación con otros agentes utilizados en medicina: por un
lado, su generación y uso exigen una tecnología compleja; por otro, se trata de
radiaciones ionizantes que conllevan un riesgo radiológico y están sometidas
por ello a una normativa relativamente estricta. La tecnología de su generación y
uso y las dosis producidas por los rayos X son materias a las que es preciso prestar
atención. Pero ningún análisis de estas cuestiones tiene sentido si no toma como
referencia el objetivo último de las mismas, esto es, la producción de imágenes
adecuadas para la formulación de diagnósticos médicos.
Para el estudio de la imagen radiológica es ventajoso, por razones metodo-
lógicas, partir de los procedimientos más básicos y de más larga tradición en
radiodiagnóstico. Entre ellos destaca la radiografía clásica que, en su forma más
convencional, tiene como objeto la obtención de imágenes bidimensionales
de las estructuras internas de un individuo mediante la impresión de una placa
radiográfica sometida a un haz de radiación que, procedente de un tubo de
rayos X, atraviesa la sección anatómica de interés.
A pesar de la introducción de nuevas técnicas, especialmente en las últimas
décadas del siglo XX, la radiografía convencional sigue siendo una exploración
muy frecuente en los servicios de radiodiagnóstico. En comparación con moda-
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Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
lidades de indudable potencia y de reconocido prestigio, como la tomografía
computarizada o la resonancia magnética, la radiología convencional clásica
sigue siendo una herramienta de notable eficiencia, de probada rentabilidad
económica y con un papel estratégico en el ámbito del diagnóstico médico.
La radiografía clásica estaba asociada hasta hace muy poco tiempo a la pe-
lícula radiográfica, a la “placa”. Esa placa tenía y tiene la virtud de servir simultá-
neamente de detector de rayos X sobre el que se forma la imagen, de soporte
de esa imagen para su visualización y análisis, y de sistema de almacenamiento
y archivo. Como se verá más adelante, esa simultaneidad de funciones es tam-
bién el origen de ciertas limitaciones que han ido contribuyendo a su pérdi-
da de protagonismo y a su sustitución por otros soportes. No obstante, una
aproximación a la teoría de la imagen radiológica se inicia muy conveniente-
mente a partir del análisis de la imagen radiográfica convencional sobre placa.
1.1. Características de la imagen radiográfica convencional
La radiografía convencional es una técnica de obtención de imágenes por
transmisión. La radiación emitida por un tubo de rayos X atraviesa la zona a
explorar y alcanza después el detector. El haz emitido por el tubo tiene una
distribución de intensidad esencialmente uniforme antes de incidir sobre el
paciente. La absorción y la dispersión de fotones al interaccionar con los teji-
dos de éste dan lugar a una alteración de dicho haz, que contiene información
sobre las estructuras atravesadas. Su registro en el sistema de imagen es lo que
se conoce como radiografía.
Una radiografía es una imagen de proyección, esto es, la atenuación de los ra-
yos X por interacción con estructuras tridimensionales se proyecta en el plano bidi-
mensional del detector. Ello supone obviamente una reducción de la información:
las propiedades de todos los tejidos situados en una misma línea de proyección se
suman de manera indiscernible en un punto de la imagen. Sin otras proyecciones
adicionales o sin alguna otra clave externa, es imposible, por ejemplo, determinar
a qué profundidad se encuentra una lesión evidenciada en la imagen.
La radiografía clásica es una imagen en negativo: Las áreas correspondien-
tes a estructuras livianas o inexistentes presentan un máximo de señal, o una
densidad óptica máxima si se prefiere. Y, al revés, aquellas secciones del haz
de rayos X que atraviesan estructuras complejas y muy atenuantes dan lugar a
señales débiles que se traducen en una baja densidad óptica.
La radiología convencional se enfrenta como es lógico a los problemas típicos
de optimización de un sistema de imagen. Por un lado, es necesario conseguir
dispositivos que hagan un uso eficiente del agente empleado, los rayos X, que,
por sus propiedades ionizantes, deben considerarse siempre como un factor po-
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Tema 2
La imagen radiológica y su generación
tencialmente tóxico para el paciente y para los operadores. Por otro, es preciso
igualmente limitar y controlar los elementos que pueden contribuir a degradar
la relación señal-ruido y la calidad de la imagen en general. En los apartados si-
guientes se analizarán algunas de las cuestiones más relevantes en este contexto.
1.2. Interacción de los rayos X con la materia
Como se ha dicho, el haz de rayos X emergente del tubo, esencialmente uni-
forme en un plano perpendicular a su eje, interacciona con los tejidos del pacien-
te al atravesarlo y, debido a esa interacción, emerge al otro lado del paciente con
información sobre las estructuras atravesadas, información que se traducirá en
una imagen al incidir sobre la película o sobre otro receptor alternativo.
Aunque la radiación electromagnética interacciona de modos muy diversos
con la materia, los procesos relevantes desde el punto de vista de la formación de
la imagen a la energía de los rayos X que se emplean en radiodiagnóstico pueden
reducirse a sólo dos fundamentales: el efecto fotoeléctrico y la dispersión Compton.
1.2.1. Efecto fotoeléctrico
Cuando un fotón interacciona con un átomo transfiriendo toda su energía
a un electrón de las capas internas, K o L por ejemplo, este electrón sale con
una energía que es la diferencia entre la del fotón incidente y su energía de
enlace. La consecuencia es que el fotón desaparece completamente y se trata
de un proceso de absorción pura. Aunque la vacante producida dará lugar a
Energías de enlace (keV)
Fotoelectrón de 66 keV
-0
0,5
5
Fotón de 100 keV
34
m1 N N
N+ +N N
N + N+ +
N
K
L
M
N
Figura 1. Absorción fotoeléctrica.
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Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
su relleno con un electrón de una capa superior, con emisión de un fotón de
energía característica, este fotón tendrá una dirección aleatoria y, en la inmen-
sa mayoría de los casos, distinta de la del fotón incidente. En definitiva, cuan-
do se produce una interacción por efecto fotoeléctrico, el haz pierde un fotón
que ya no llegará al sistema de imagen. En la figura 1 se muestra un esquema
de este proceso.
La absorción fotoeléctrica es un fenómeno preponderante cuando la
energía del fotón incidente es superior pero próxima a la de enlace de un
electrón atómico. Es importante tener presente que, para una energía fotó-
nica superior a la de enlace, la probabilidad de interacción fotoeléctrica es
aproximadamente proporcional a Z3/E3, donde Z es el número atómico del
material y E, la energía del fotón incidente. Eso explica por qué resulta tan
patente la presencia del tejido óseo (rico en calcio, de número atómico igual
a 20) o de los contrastes yodados (número atómico del yodo igual a 53) en un
entorno de tejidos biológicos compuestos mayoritariamente de hidrógeno,
carbono, nitrógeno y oxígeno, de números atómicos 1, 6, 7 y 8, respectiva-
mente. También explica por qué la radiografía convencional emplea energías
de rayos X relativamente moderadas y cómo al incrementarse la energía se
reduce drásticamente el contraste de las imágenes.
1.2.2. Dispersión Compton
La dispersión Compton, o dispersión inelástica, tiene lugar de manera pre-
dominante cuando la energía del fotón incidente es muy superior a la energía
de enlace del electrón afectado. Cuando se produce (véase figura 2), el fotón
no es absorbido sino dispersado con un cambio de dirección y una pérdida
de energía que es pequeña para ángulos de dispersión también pequeños y
mayor para dispersiones más importantes.
La probabilidad de la interacción Compton no está correlacionada con el
número atómico sino con la densidad electrónica del material, que es aproxima-
damente constante para todos los componentes de los tejidos biológicos con la
excepción del hidrógeno, que presenta un valor cercano al doble de lo normal.
Además, la interacción Compton reduce su probabilidad al aumentar la energía,
pero de manera inversamente proporcional a la primera potencia de ésta.
En lo que a la formación de imágenes afecta, se puede resumir que la in-
teracción Compton distingue poco entre unos materiales biológicos y otros,
que da lugar a la aparición de radiación dispersa (la cual llegará al soporte
de imagen sin correlación con las estructuras atravesadas por el haz) y que
va siendo más dominante que el efecto fotoeléctrico conforme aumenta la
energía de los rayos X.
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Tema 2
La imagen radiológica y su generación
Electrones de valencia
N N
N+ +N N Electrón Compton (Ee)
N + N+ +
N
K
Fotón incidente (Eo) m1
i Ángulo de dispersión
m1< m2 m
2
Fotón dispersado (Es)
Figura 2. Dispersión Compton.
1.3. Calidad de imagen: resolución y contraste
Dando por hecho que la transmisión de rayos X a través de un objeto tri-
dimensional es capaz de producir una representación bidimensional de dicho
objeto, basada en la mayor o menor absorción y dispersión producida en la
interacción con las estructuras atravesadas, es lógico suponer que un objetivo
adicional es que tal representación sea fiel y dé la mayor información posible.
La fidelidad y la riqueza de la información contenida en la representación suele
evaluarse en términos de la calidad de la imagen. La calidad de imagen no pue-
de medirse en una escala simple. Sin embargo, y aunque siempre incorpora un
cierto carácter cualitativo, subjetivo si se quiere, la calidad de imagen puede
describirse a partir de un conjunto de magnitudes y conceptos, cuantificables
y más o menos interrelacionados entre sí.
De una manera intuitiva podría decirse que, para considerar buena una
imagen radiográfica, debe ser posible, por un lado, visualizar en ella objetos
de pequeño tamaño, detalles finos o bordes nítidos. Por otro, también debe
ser posible que la imagen permita distinguir estructuras diferentes pero con
propiedades relativamente similares en cuanto a interacción con los rayos X,
como es el caso de muchos tejidos biológicos. La primera de las cuestiones
puede cuantificarse a partir del concepto de resolución espacial. La segunda
se puede tratar en términos de resolución de contraste.
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Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
La resolución espacial y la resolución de contraste están relacionadas y
condicionadas tanto por la intensidad de la señal como por el ruido de la ima-
gen. El ruido en la imagen radiológica, además de eventuales causas externas
comunes con otros campos, suele tener una componente importante origina-
da en la fluctuación estadística de la señal, asociada al hecho de que ésta está
formada en ocasiones por muy pocos sucesos: es el llamado ruido cuántico.
Los detectores y los accesorios utilizados influyen obviamente en la calidad
de imagen y en los diversos parámetros mencionados. Una evaluación global
de esa influencia, muy pertinente sobre todo a efectos de comparación entre
unos sistemas de imagen y otros, puede hacerse a partir de una combinación
de todos ellos en el concepto de eficiencia de detección cuántica (DQE, de de-
tective quantum efficiency) del que se hablará más adelante. En este párrafo será
suficiente con abordar las ideas de resolución espacial y de contraste.
1.3.1. Resolución espacial
La resolución espacial es una medida de la capacidad de un sistema de ima-
gen para producir imágenes de objetos en función del tamaño de éstos. El límite
de resolución espacial clásico se relaciona con la mínima distancia a la que dos
objetos pueden situarse de modo que la imagen los presente como separados.
Foco extrafino Foco fino Foco grueso
Objeto Objeto Objeto
Imagen Imagen Penumbra Imagen
Figura 3. Tamaño de foco y resolución.
Son muchos los factores que contribuyen a degradar la resolución espacial
de un sistema radiográfico. Unos son puramente geométricos, otros, cinéticos y
otros tienen que ver con las características del propio receptor de imagen. Entre
los primeros, algunos son fáciles de identificar, como, por ejemplo, los asociados al
tamaño finito del foco emisor de rayos X, tal y como se comentaba en el capítulo
anterior. En la figura 3 se ilustra el caso: si el foco emisor de rayos X, esto es, la zona
del blanco sobre la que impactan los electrones acelerados, fuese puntual, la som-
bra de un objeto que interceptara parcialmente el haz sería siempre de tamaño
proporcional al objeto y de bordes nítidos. Sin embargo, el foco tiene un tamaño
finito (con dimensiones de entre 0,1 mm y 1,5 mm, para la mayoría de los tubos de
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Tema 2
La imagen radiológica y su generación
rayos X) y, por ello, la sombra del objeto no está perfectamente definida en sus bor-
des sino que se presenta rodeada de una penumbra. La penumbra emborrona la
representación del objeto. Cuando el tamaño de éste es del orden de magnitud de
las dimensiones del foco, la sombra y la penumbra pueden tener también tamaños
similares; si varios objetos como ése están situados próximos entre sí, las penum-
bras pueden hacer que los objetos no sean distinguibles en la imagen.
Otros factores como las distancias foco-objeto y foco-imagen tienen efectos
de orden geométrico sobre la nitidez y sobre la resolución espacial. La borro-
sidad asociada a un eventual movimiento del objeto radiografiado durante la
exposición a los rayos X es también bastante evidente. La influencia del sistema
de imagen necesita un análisis caso por caso, que se abordará en su momento.
Para un sistema ideal, la imagen de un punto debería ser un punto. En los
sistemas reales, de resolución limitada, la imagen de una señal de entrada pun-
tual, que responde a una función delta de Dirac, es una función de dispersión de
punto (PSF, de “point spread function”), que describe la dispersión lateral de la
información en un sistema de imagen.
Es muy común dar la información referente a las propiedades de resolución
de un sistema no en el dominio espacial sino en el dominio de frecuencias, en
términos de la llamada función de transferencia de modulación (MTF, de mo-
dulation transfer function). De hecho, la MTF se puede obtener a partir de la
transformada de Fourier de la PSF.
La MTF describe en qué medida un sistema de imagen preserva el con-
traste original, en función de la frecuencia espacial. En la figura 4 se muestra la
forma típica de la MTF para un sistema de imagen radiográfico convencional.
Litiasis Microcalcificaciones
100
1 mm
Función de transferencia
90 1 mm
de modulación (MTF)
Objeto Imagen 80
70
Adquisición 60 1 mm
50
1 mm
40
30
C=1 C<1
20
10
0 0 2 4 6 8 10
Frecuencia espacial (pareas de líneas/mm)
Figura 4. Función de transferencia de modulación (MTF). El esquema de la izquierda ilustra
la pérdida de contraste que introduce el sistema de imagen en la adquisición de la misma.
La MTF cuantifica esta pérdida de contraste en función de la resolución espacial del objeto
cuya imagen se adquiere.
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Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
En ella se percibe como una señal de entrada de frecuencia espacial relati-
vamente baja, del orden de un ciclo por milímetro, por ejemplo, produce a la
salida una imagen en la que dicha frecuencia se mantiene con muy ligera pér-
dida de información. Sin embargo, conforme aumenta la frecuencia espacial,
esto es, a medida que el tamaño de los componentes es menor, la salida en
términos de imagen se ve reducida en contraste. Cuando la frecuencia es su-
ficientemente grande como para que la MTF se aproxime a cero, sólo quedará
un porcentaje muy pequeño del contraste original y el detalle se habrá hecho
invisible en la imagen. La MTF puede interpretarse como la relación entre el
contraste de la imagen y la frecuencia de los objetos a visualizar.
En los sistemas clásicos analógicos era frecuente dar como referencia al-
gunos puntos de la MTF. Además de la frecuencia de corte, esto es, el valor de
la frecuencia espacial a la que la MTF se anula, solía especificarse la frecuencia
para la que la MTF alcanza el valor del 2%, o del 4%, entendiendo que este va-
lor de contraste corresponde aproximadamente al límite inferior discernible en
una imagen por el ojo de un observador entrenado. O dicho de otra manera,
cuando en la imagen de un patrón de barras se alcanza a distinguir una cierta
frecuencia espacial, puede aceptarse que esa frecuencia es a la que la MTF se
reduce a valores situados entre el 2% y el 4%.
1.3.2. Resolución de contraste
La posibilidad de distinguir en la imagen objetos o áreas que correspon-
den a zonas del objeto original con propiedades similares de absorción para
los rayos X es una cuestión clave. Muchos tejidos biológicos plantean ese tipo
de cuestiones, como es el caso del tejido muscular y su entorno en el caso del
abdomen o el del tejido glandular y el tejido graso en la mama. El clásico um-
bral de sensibilidad a bajo contraste describe el porcentaje de contraste original
mínimo necesario para dar lugar a algo discernible en la imagen.
Son muchos los factores que limitan el contraste en la imagen. Para lo que
aquí interesa, valdría con llamar la atención sobre algunos de ellos: el espectro
del haz de rayos X incidente, la mayor o menor abundancia de radiación disper-
sa y las características del sistema de imagen.
La energía del haz de rayos X, relacionada directamente con la tensión en
el tubo en el momento del disparo, y en menor medida con la filtración, es un
elemento fundamental para regular el contraste en la imagen. Esto es especial-
mente cierto en la radiología con película radiográfica. También lo es, aunque
de manera menos crítica, en la digital. Como se ha dicho, a energías mayores
tiene mayor peso el efecto Compton, que distingue muy poco entre unos teji-
dos y otros. Incrementar la tensión en el tubo de rayos X (y, por tanto, la energía
del haz) es ventajoso en la medida en que contribuye a hacer a éste más pene-
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Tema 2
La imagen radiológica y su generación
trante y permite obtener una mayor señal en el sistema de imagen con menor
carga en el sistema emisor y con menor dosis al paciente. Sin embargo, supone
un coste en términos de pérdida de contraste en la imagen. Parte de la eficien-
cia de un sistema de radiología consiste en encontrar una adecuada solución
de compromiso a esta cuestión.
Otra causa de pérdida de contraste es la presencia de radiación dispersa. Este
tipo de radiación llega al sistema de imagen de manera no correlacionada con
las estructuras atravesadas y tiende a emborronar la imagen, esto es, a reducir el
contraste. La radiación dispersa está asociada también al efecto Compton y au-
menta claramente cuanto mayor es el volumen irradiado. Se emplean elementos
de colimación del haz (conos y diafragmas), así como compresores para reducir
en lo posible este volumen. Por otra parte, se emplean rejillas antidifusoras justo
por delante de la placa radiografía o del receptor correspondiente, con objeto
de mejorar la relación entre radiación directa y radiación dispersa que llega al
sistema de imagen.
1.3.3. Latitud
El concepto de latitud hace referencia a una propiedad de los sistemas de
imagen inversa en cierto modo a la resolución de contraste. Se corresponde
con el rango dinámico de adquisición, esto es, con el intervalo de intensidades
de señal, de dosis si se prefiere, dentro del cual el sistema responde de manera
adecuada. En el caso de los sistemas clásicos de película-pantalla, dada la for-
ma de la curva característica de la que luego se darán algunos detalles, dispo-
ner de una buena resolución de contraste implica inevitablemente restringir
de manera importante la latitud. Por el contrario, aumentar la latitud sólo es
posible si se acepta un contraste reducido en la imagen.
En la mayor parte de las aplicaciones de la radiología general se puede
aceptar una latitud relativamente pequeña; pero hay una excepción importan-
te, la radiografía de tórax, en la que el fuerte contraste intrínseco existente en-
tre el tejido pulmonar, el mediastino y el hueso de las costillas hace preferible
el uso de sistemas de latitud mayor.
La latitud limitada de los sistemas de película-pantalla reduce las posibili-
dades de acumular información en una misma imagen. Por otra parte plantea
un problema técnico de cierta envergadura en la medida en que obliga a que la
exposición a los rayos X se produzca dentro de límites relativamente estrechos,
dando lugar a la repetición no deseada de disparos cuando se producen erro-
res en esa exposición, con el consiguiente incremento de la dosis. A cambio, es
preciso reseñar que también pone un límite intrínseco a las dosis que se admi-
nistran a los pacientes, puesto que si se emplean dosis mayores se obtienen
placas excesivamente oscuras e inservibles para el diagnóstico.
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Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
1.4. El sistema película-pantalla de refuerzo
1.4.1. Propiedades de las emulsiones fotográficas
Las placas radiográficas empleadas en medicina están constituidas por una
película, generalmente de poliéster u otro material plástico conveniente, sobre
la que se deposita, por una cara, o más frecuentemente por las dos, un revesti-
miento de emulsión sensible a la radiación electromagnética.
El componente básico de la emulsión es una mezcla de cristales de bromu-
ro y otros haluros de plata dispersos en una base de gelatina. La mezcla lleva
una colección compleja de aditivos: endurecedores, humectadores, fungici-
das, plastificadores y agentes antivelo. Todos ellos contribuyen a estabilizar la
emulsión y a hacer posible y eficiente el proceso posterior de revelado y fijado
de la imagen, así como su conservación posterior. La emulsión se adhiere a la
película de soporte mediante una capa de substrato y se protege de agentes
externos mediante una capa protectora. En la figura 5 se muestra en esquema
un corte de una placa radiográfica.
Capa superior
Capa de emulsión (6 x 10-3mm)
Sustrato (capa subyacente)
Base de la película (0,18 mm)
Sustrato (capa subyacente)
Capa de emulsión (6 x 10-3mm)
Capa superior
Figura 5. Esquema de un corte de película radiográfica.
Las propiedades de una emulsión radiográfica dependen de los aditivos
empleados y de las proporciones en que se encuentran los haluros de plata em-
pleados. Pero de manera muy notable sus propiedades están relacionadas con
el tamaño y con la forma de los cristales. El proceso fotoquímico que tiene lugar
cuando un fotón interacciona con el material fotosensible es muy complejo e
incluye numerosas etapas, reversibles unas y otras irreversibles. Puede decirse
de manera simplificada que son precisos varios impactos en un mismo cristal
para que se produzca la reducción de la sal de plata contenida en él, lo que
conducirá en el proceso de revelado al depósito de un grano de plata metálica.
En las zonas donde no se produce tal reducción, la sal permanece y es disuelta y
arrastrada en el procesado posterior.
[ 68 ]
Tema 2
La imagen radiológica y su generación
En general puede decirse que el tamaño medio de los cristales determina
la sensibilidad de la emulsión: cristales grandes implican altas sensibilidades (o
altas velocidades de la película), mientras que los cristales pequeños están aso-
ciados a sensibilidades (o velocidades) menores. Del mismo modo, el contraste
de la película viene asociado a la distribución del tamaño de los cristales. Una
amplia gama de tamaños hace que, para exposiciones reducidas, los más gran-
des sean susceptibles de revelado pero no los demás. A medida que aumenta
la exposición, más cristales, de tamaños menores, intervienen en la formación
de la imagen. A exposiciones muy grandes, incluso los cristales más pequeños
resultan reducidos. En definitiva, una gama extendida de tamaños de cristal
implica una gran latitud y un contraste relativamente menor. Por el contrario,
una distribución estrecha de tamaños de cristal en la emulsión da lugar a pelí-
culas de alto contraste.
Todo este tipo de relaciones dan lugar a un comportamiento de la pelícu-
la que suele describirse mediante la llamada curva característica, de la que se
habla más adelante.
1.4.2. Pantallas de refuerzo
Desde hace muchos años, en la radiología con película no se emplean las
placas aisladas como receptor de imagen. Siempre se utilizan junto con las lla-
madas pantallas (o cartulinas, por el material del que originalmente se cons-
truían) intensificadoras o de refuerzo. La razón es que los rayos X son muy pene-
trantes y, en su interacción con un material tan delgado como es una emulsión
radiográfica, apenas se absorben, a las energías típicas del radiodiagnóstico,
más que en una muy pequeña proporción (del orden del 1%, habitualmente).
Ello da lugar a una eficiencia muy baja en la utilización de tales rayos X para la
formación de la imagen.
Las pantallas de refuerzo están constituidas por una capa de material fluo-
rescente, relativamente gruesa, sobre un soporte adecuado. Cuando incide un
haz de rayos X sobre ellas, se absorbe en mucha mayor proporción. Además,
la energía capturada se reemite en forma de radiación electromagnética en el
intervalo de la luz visible o del ultravioleta cercano. Esta luz, muy reforzada
en el sentido de que por cada fotón de rayos X se produce un número muy
elevado de fotones de baja energía, es la que llega a la emulsión fotosensible.
La señal disponible, por tanto, es mucho mayor. La radiografía con pantallas
permite reducir la dosis al paciente y la generación de rayos X en factores de
entre 10 y 100.
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Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
Rayos X
Soporte de plástico o de cartón
Capa fluorescente
Capa protectora transparente
Capa de emulsión (sobre sustrato)
Soporte de la película
Capa de emulsión (sobre sustrato)
Capa protectora transparente
Capa fluorescente
Soporte de plástico o de cartón
Figura 6. Esquema de un corte de una combinación película-pantalla.
Para las películas de emulsión por una sola cara, como las que se emplean
frecuentemente en mamografía, se utiliza una pantalla de refuerzo única en
contacto con el lado sensible. Sin embargo, cuando la emulsión está deposita-
da en ambas caras de la película, han de colocarse dos pantallas, una en con-
tacto con cada una de las emulsiones. En la figura 6 se da un esquema de este
montaje dentro del chasis estanco a la luz que es la forma habitual de preparar
el sistema de imagen en radiografía convencional.
Las pantallas de refuerzo emplearon originalmente materiales fluorescen-
tes a base de wolframato cálcico y sustancias similares, que emitían luz en el
azul y ultravioleta cercano, emisiones a las que son sensibles las emulsiones
fotográficas de uso clásico en radiografía. Sin embargo, posteriormente se
desarrollaron sustancias fluorescentes a base de tierras raras (lantano, terbio,
gadolinio, etc.), de eficiencia intensificadora apreciablemente mayor. De he-
cho, ese desarrollo seleccionó como más adecuadas en la mayoría de los casos
pantallas que emitían en longitudes de onda en la zona del verde y que solían
describirse como ortocromáticas. El uso de esas pantallas obligó a modificar
las características de las películas, mediante la adición de fotosensibilizadores
que las hicieron especialmente sensibles a la luz emitida por tales pantallas.
Las películas que siguen ofreciéndose actualmente son ortocromáticas (o de
línea verde, por contraposición a las de línea azul, adecuadas para el uso con las
pantallas clásicas, de uso cada vez más marginal).
La combinación película-pantalla modifica de manera apreciable, y no sólo
por lo que se refiere a la velocidad, el comportamiento del sistema de imagen.
El contraste se ve afectado y, además, la mayor sensibilidad tiene como con-
[ 70 ]
Tema 2
La imagen radiológica y su generación
trapartida inevitable una perdida de resolución espacial (fácilmente deducible
del hecho de que la interacción puntual de un fotón de rayos X se transforma
ahora en la interacción de una multitud de fotones de baja energía) y también
una modificación del ruido de la imagen.
1.4.3. Curvas sensitométricas
La resolución espacial de la película radiográfica es intrínsecamente muy ele-
vada; sin embargo, al utilizarse con pantallas de refuerzo, se ve reducida a valores
que, afortunadamente, son suficientes para el uso diagnóstico a que se destinan.
Una descripción en términos de la función de transferencia de modulación, MTF,
puede ser suficiente para un análisis de los sistemas de imagen clásicos.
En cuanto al contraste, y también en lo que a la sensibilidad del receptor
de imagen se refiere, la herramienta más adecuada es la curva sensitométrica, o
curva característica, del sistema película-pantalla.
Debe recordarse que el sistema película-pantalla es, en definitiva, un detector
de radiación que traduce la señal entrante, la tasa de fluencia energética de cada
sector de un haz de rayos X, en un determinado grado de ennegrecimiento de la pe-
lícula, una vez revelada y fijada. La curva sensitométrica representa justamente la re-
lación entre la tasa de fluencia energética de rayos X y el grado de ennegrecimiento.
Para cuantificar el grado de ennegrecimiento se emplea el concepto de
densidad óptica. Formalmente, la densidad óptica en un punto de una placa
radiográfica (DO) es una magnitud sin dimensiones que se define como el lo-
garitmo decimal de la relación entre la intensidad luminosa incidente (I0) y la
intensidad luminosa que atraviesa la película en ese punto (I1). Esto es,
DO = log (I0 / I1)
La mayor parte de la información que valora el radiólogo en una radiogra-
fía está en áreas donde la densidad óptica varía entre 0,5 y algo más de 2,5.
La tasa de fluencia de energía de la radiación de rayos X suele expresarse
en unidades de tasa de kerma o de dosis en aire. La diferencia entre ambas no es
fundamental en este contexto. Ambos son una medida de la energía liberada
o depositada por la radiación por unidad de masa y utilizan como unidad el
nGy. El término exposición también se emplea, de manera más o menos pre-
cisa, para referirse a la tasa de fluencia de energía del haz de radiación en un
punto y, con frecuencia se da en términos relativos.
La curva sensitométrica es, por tanto, una gráfica que representa la varia-
ción de la densidad óptica obtenida en la película (revelada) en función del
kerma o la dosis incidentes. En la figura 7 se muestra un ejemplo de curva sen-
sitométrica para una combinación película-pantalla típica.
[ 71 ]
Fundamentos de Física Médica
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Densidad
máxima E
Hombro
D
Porción recta
Densidad
Umbral C
Pie
Densidad A
B
de velo
Log de la exposición relativa
Figura 7. Curva sensitométrica.
Como puede observarse, la curva sensitométrica, esto es la respuesta de
la película en términos de densidad óptica a la radiación, tiene una zona lineal
con respecto al logaritmo de la exposición a los rayos X. Para tasas de fluencia
de energía bajas, sin embargo, aparece un “pie” en la curva: no hay respuesta o
la respuesta es muy débil, independientemente de la cantidad de rayos X inci-
dentes. Ello se debe a la necesidad de que un cierto número de sucesos se pro-
duzcan en un mismo cristal para que la reducción de la sal de plata tenga lugar.
Para tasas de fluencia de radiación débiles no hay señal emergente y la película
resulta subexpuesta. Por otro lado, a partir de ciertos valores de exposición, se
produce un hombro en la curva característica, asociado a un fenómeno de sa-
turación: cuando la radiación es suficiente para reducir toda o casi toda la sal
de plata disponible, un incremento adicional no puede suponer un incremento
de la densidad. En esos casos, la placa resultará sobreexpuesta y tampoco ofrece-
rá ninguna información sobre las estructuras atravesadas por el haz de rayos X.
En definitiva, la curva sensitométrica de una combinación película-pantalla
pone de manifiesto que dicho receptor es útil para la formación de imágenes
de valor diagnóstico sólo en un intervalo relativamente estrecho de exposicio-
nes, esto es tiene una latitud acotada. Esta es una característica limitante que
resulta muchísimo menos restrictiva en los sistemas digitales.
Puesto que la densidad máxima de la película no puede alcanzar, en radio-
grafía médica convencional, valores muy superiores a 3,5, un incremento de
la latitud tiene que venir forzosamente asociado a una disminución de la pen-
diente de la curva. Justamente esa pendiente, o gradiente, es una medida del
contraste que aparecerá en la imagen como traducción del contraste intrínseco
contenido en la información transportada por el haz de rayos X después de atra-
[ 72 ]
Tema 2
La imagen radiológica y su generación
vesar el objeto radiografiado. De otro modo, la curva característica da una des-
cripción de las propiedades de contraste que se encontrarán en la imagen final.
Evidentemente, es deseable, en principio, incrementar el gradiente de una
combinación película-pantalla, pero será de nuevo a cambio de una menor la-
titud, lo que puede plantear problemas técnicos en la realización de las explo-
raciones radiográficas. Además, el incremento de contraste irá normalmente
asociado a un aumento del ruido de la imagen.
El juego entre estos parámetros ocupó durante décadas a los fabricantes
de películas y de pantallas radiográficas. Podría decirse que se alcanzó ya hace
tiempo un equilibrio, probablemente próximo al óptimo posible, y los valo-
res ofrecidos por las distintas marcas, para una determinada aplicación, no son
demasiado diferentes entre sí. Así, los gradientes para película convencional
suelen situarse entre 2,5 y 3,0; son lógicamente menores para sistemas especí-
ficamente destinados a radiología de tórax, donde es deseable un incremento
de la latitud; y son mayores, superando incluso el valor de 4,0 en ocasiones,
para sistemas mamográficos donde el contraste es crítico.
Es preciso notar que la curva característica está íntimamente ligada a las
propiedades fotoquímicas de las emulsiones radiográficas. El equilibrio entre
sensibilidad, contraste y latitud, también. La entrada en el escenario de los sis-
temas digitales ha cambiado en gran medida todas estas cuestiones. Tales
sistemas, como se verá, son esencialmente lineales en amplios intervalos de
exposición y, aunque con otros problemas, están libres de algunas de las limi-
taciones apuntadas para las combinaciones película-pantalla.
1.4.4. El procesado de la película radiográfica
Las propiedades de las películas radiográficas, en lo que se refiere a la resolu-
ción espacial, a su respuesta más o menos eficaz a la radiación, al contraste que son
capaces de desplegar, sólo se ponen de manifiesto, una vez procesada la película.
El procesado de la película, con sus fases de revelado, fijado, lavado y se-
cado, implica una serie de reacciones químicas y de procesos físicos de com-
plejidad considerable, aunque hoy día se lleven a cabo de manera muy auto-
matizada en casi todos los casos. Tales procesos son bastante sensibles a las
condiciones del entorno y precisan un control de calidad estricto. Un equipo
de rayos X de buena calidad y bien mantenido, una técnica impecable en la
realización de las exploraciones y un sistema película-pantalla óptimo produ-
cirán un resultado mediocre, si no malo, cuando el procesado es incorrecto.
De hecho, el origen de una parte muy importante de los problemas que se
detectan en los departamentos de radiodiagnóstico que aún utilizan película
radiográfica tiene más que ver con condiciones subóptimas de las procesadora
y su mantenimiento que con ningún otro factor individual.
[ 73 ]
Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
El procesado de la película radiográfica consta de las fases de revelado, fija-
do, lavado y secado. Se resumen a continuación algunas características de los
dos primeros, que son los más críticos.
1.4.4.1. Revelado
La fase de revelado consiste esencialmente en una reducción a plata me-
tálica de la sal de plata existente en la emulsión. Equivale en sus aspectos
generales al tipo de tratamiento que se produce en la química metalúrgica
para la extracción de metales. Pero con una diferencia clave: en el caso de las
emulsiones de halogenuros de plata, el ataque reductor sólo afecta a aquellos
cristales o granos que han sido “sensibilizados” en la exposición previa a radia-
ción electromagnética.
El ingrediente principal del líquido revelador es un agente reductor, ha-
bitualmente hidroquinona, disuelta en medio alcalino (a base de carbonato
potásico, por ejemplo) para potenciar justamente la presencia de ion hidroqui-
nona. El anión hidroquinona, en contacto con el catión plata (en los cristales
sensibilizados), se oxida y reduce ésta a plata metálica.
El baño revelador, además, contiene agentes antioxidantes, antivelo,
endurecedores, anticalcáreos, bactericidas, etc. Todo ello, unido a la tempe-
ratura elevada y al transporte a través de rodillos, configura una situación
físico-química agresiva y en un equilibrio delicado de mantener. En parti-
cular, la propia acción de revelar va disminuyendo la actividad química del
baño; a ello se une la oxidación aérea del revelador: es crítico mantener
dicha actividad mediante la adición sistemática de un regenerador, que no
es más que un líquido revelador de actividad ligeramente superior, que va
sustituyendo al gastado en la proporción adecuada.
La regulación de la tasa de regeneración, al igual que la temperatura del baño,
son parámetros clave para asegurar un correcto revelado de las radiografías.
1.4.4.2. Fijado
Durante el revelado, se transforman en plata metálica los cristales irradia-
dos, en proporción a la exposición recibida en cada elemento de superficie de
la película. Los cristales no alterados por la radiación permanecen como halo-
genuro. La función del fijado es justamente eliminar esos cristales no irradiados
e impedir que por efecto de la luz terminen por reducirse posteriormente a
plata metálica.
[ 74 ]
Tema 2
La imagen radiológica y su generación
El baño fijador, además, neutraliza los productos que, procedentes del re-
velador, arrastra la película. Cuando no sucede así, se produce la aparición de
manchas sobre la película.
El baño fijador está constituido principalmente por una sustancia (tiosul-
fato amónico o equivalente) que reacciona con los halogenuros de plata y los
hace solubles en agua. Además contiene un ácido inhibidor de la acción del
revelador arrastrado, conservadores, endurecedores, etc.
Al igual que en el caso del revelador, el fijador se agota al cumplir su pro-
pósito y, en particular, se va enriqueciendo en contenido de plata, que tiende
a enlentecer el proceso de fijado. Por ello, también precisa una regeneración
sistemática que vaya sustituyendo el baño agotado por otro fresco.
1.4.4.3. Procesado automático
En las últimas décadas del siglo XX se generalizó la automatización de los
procesos de revelado, fijado, lavado y secado. Esa automatización tiene la ven-
taja de mantener constantes, dentro de márgenes estrechos, la mayor parte de
los parámetros físico-químicos que intervienen en el procesado de la película.
En la figura 8 se muestra un croquis de una procesadora automática, con indi-
cación del trayecto seguido por la placa a través de ella.
Entre las ventajas de la procesadora automática se cuentan las siguientes:
•• El tiempo total de tratamiento, de seco a seco, se mantiene fijo, normal-
mente entre 90 s y 120 s.
•• La temperatura de los baños se regula a un valor constante con una
tolerancia que no suele superar los 0,5º.
•• La regeneración de revelador y fijador es automática, en función del nú-
mero de placas procesadas y de su superficie.
•• La agitación y circulación de los baños es constante y está optimizada.
•• El lavado y posterior secado se produce de manera homogénea en toda
la superficie de la película.
•• El proceso global es objeto de control por un microprocesador que de-
tecta posibles desviaciones y que, además, presenta normalmente al
operador información sobre el estado del equipo.
En los años 90 del siglo XX se hicieron muy populares las procesadoras “luz-
día” que, al procesado automático, añaden la capacidad de recarga también
automática de los chasis en un módulo previo a la propia procesadora. Este
tipo de equipos presenta la ventaja adicional de que, además de simplificar las
[ 75 ]
Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
operaciones, incrementar la velocidad y reducir las necesidades de personal,
permite un procesado sin manipulación humana lo que reduce la aparición de
manchas, veladuras, etc., en la placa final.
A pesar de todos los automatismos, el procesado de películas ha seguido
siendo un aspecto crítico muy dependiente de parámetros interrelacionados
y complejos, que afectan de manera importante a la calidad de la imagen. No
es éste el lugar para extenderse sobre estos aspectos, pero sí para insistir en la
necesidad de prestar atención a ellos. En cualquier caso, cabe decir que la ra-
diología digital elimina gran parte de estos problemas y cambia radicalmente
el entorno de trabajo en este punto.
Panel de la pared
Sección de procesado del cuarto oscuro
de la película
Revelado Fijado Lavado
Sección de secado
Tubos de aire
Bandeja de alimentación
Ventilador
Rodillo de transporte
Receptor de radiografías
Bombas del reforzador
Figura 8. Esquema de una procesadora de película radiográfica.
[ 76 ]
Tema 2
La imagen radiológica y su generación
2. Sistemas digitales de registro de imagen
Los sistemas clásicos de adquisición y visualización de imágenes radio-
gráficas conviven desde hace tiempo con detectores muy distintos, llama-
dos genéricamente digitales. El objetivo de la obtención de imágenes sigue
siendo el mismo en unos y otros, y los procesos de interacción entre la radia-
ción y la materia, también. Sin embargo, la existencia de una alternativa con
características y forma de respuesta diferentes, con posibilidades mayores
en algunos aspectos y con limitaciones antes inexistentes ha tenido como
consecuencia que algunos de los conceptos empleados tradicionalmente en
el análisis de las imágenes radiográficas evolucionen y el punto de vista se
modifique en parte. En lo que sigue se aborda esta cuestión.
No es correcto decir sin más que la imagen digital es mejor que la analógica
clásica; mucho menos, lo contrario. Ambos sistemas presentan ventajas e inconve-
nientes que se revisan en los apartados siguientes. No obstante, la versatilidad de la
imagen digital ha conseguido que los sistemas de registro digital se hayan impues-
to, al menos en muchos entornos hospitalarios, en los últimos años. Este dominio
se ha visto impulsado en parte por la fuerte inversión que se ha producido en el
desarrollo y mejora de las diferentes tecnologías que se disputan el mercado digital.
2.1. Limitaciones de los sistemas de película-pantalla
La limitación más importante de los sistemas película-pantalla es la incapa-
cidad que existe para separar en ellos las funciones de adquisición de imagen,
las de visualización y las de almacenamiento y archivo, de modo que cada una
de ellas pudiera optimizarse independientemente. El diseño de la curva sen-
sitométrica de la película determina simultáneamente el intervalo valido de
adquisición, así como el contraste y rango dinámico visualizado. Por ello, con
los sistemas de película-pantalla, en el momento de diseñarlos, o de adquirir-
los, uno puede potenciar la latitud de adquisición o elegir un alto contraste de
visualización, pero no ambos a la vez. Es necesario un compromiso en las carac-
terísticas de diseño de la película. Es una ventaja en muchas de las exploracio-
nes tener la flexibilidad de adquirir la información en un intervalo muy amplio
de exposiciones, y posteriormente ajustar el nivel de ventana y el intervalo para
visualizar las estructuras deseadas con un contraste superior. Otras desventajas
de los sistemas de película-pantalla que podríamos enunciar serían:
•• Los problemas técnicos y de medio ambiente asociados con la utiliza-
ción de líquidos de procesado.
•• Los problemas asociados con el almacenamiento, recuperación y posi-
ble pérdida de las imágenes sobre película.
•• La imposibilidad de transmitir rápidamente imágenes para su visua-
lización remota.
[ 77 ]
Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
Estas limitaciones unidas a las iniciativas comerciales y a la opinión cientí-
fica en general han promovido el cambio de los sistemas convencionales a los
digitales. En el momento actual quedan pocas dudas sobre las ventajas técni-
cas y clínicas de estos últimos, aun cuando el coste de las inversiones necesa-
rias para el cambio puede frenar el proceso en muchos casos.
2.2. Diferencias entre sistemas analógicos y digitales
Aunque cada detector digital tiene sus propias características, existen una
serie de puntos comunes que los diferencian de los sistemas convencionales:
2.2.1. Latitud
Un detector digital actual responde de manera lineal con la exposición
a la radiación en un intervalo de entre 4 y 5 órdenes de magnitud superior a
cualquier combinación posible película-pantalla (véase la figura 9). Por ello
hay más información contenida en una imagen digital que en su correspon-
diente analógica.
KODAK INSIGHT film + INSIGHT HC screen
KODAK LANEX medium screens +KODAK T-MAT G/RA film
4
KODAK LANEX fast screens + KODAK T-MAT G/RA film
KODAK EKTASCAN storage phosphor screen
3
Density-storage phosphor screen signal
0
0,01 0,10 1,00 10,0
Exposure (mR)
Figura 9. Curvas sensitométricas de diversas combinaciones placa-pantalla convencionales
comparadas con la de un CR.
[ 78 ]
Tema 2
La imagen radiológica y su generación
Este rango dinámico superior permite que los detectores digitales puedan
usarse en un margen amplio de exposiciones lo que los convierten en extre-
madamente útiles en aquellas exploraciones en las que es difícil controlar la
exposición (radiografía con equipos portátiles, radiología pediátrica). Por esa
razón suele aceptarse que, mediante un procesado adecuado de la imagen, es
posible reducir de manera radical las repeticiones de placas, inevitables con un
sistema convencional.
2.2.2. Dosis
La dosis necesaria en cualquier sistema radiográfico depende de la capa-
cidad del mismo de absorber y convertir los rayos X incidentes en una señal
útil (densidad óptica, corriente eléctrica, etc.). Los sistemas de radiografía di-
gital no son, en principio, sistemas que requieran menos dosis que la com-
binación película-pantalla. De hecho, algunas combinaciones de película-
pantalla necesitan dosis relativamente muy bajas debido a su alta eficiencia
en la absorción de rayos X. En todo caso, cada combinación película-pantalla
impone un límite inferior y otro superior a las dosis que pueden utilizarse en
una determinada exploración. En el caso de los sistemas digitales el límite
inferior de dosis no está determinado por el detector, sino por el exceso de
ruido que aparece en la imagen hasta hacerla no válida para el diagnóstico.
No debe olvidarse que al reducir la dosis, el moteado cuántico se incrementa.
Por otra parte, y en lo que se refiere al límite superior de dosis, hay un aspecto
relevante determinado por el amplio rango dinámico que presenta un siste-
ma digital. En la radiografía convencional el indicador primario de utilización
de una técnica incorrecta es la propia radiografía, que en tales casos resulta
subexpuesta o sobreexpuesta. Sin embargo este indicador no es significativo
en los sistemas de radiografía digital debido a la ecualización de la densidad
que todos ellos realizan, con lo que una sobreexposición no tiene por qué
invalidar la imagen obtenida. Antes bien, si no se llega al límite del rango di-
námico del sistema, la imagen puede tener por lo menos el mismo contenido
de información e incluso un mejor aspecto visual debido a la disminución del
moteado o ruido cuántico.
Es necesario por ello tanto una buena formación de los operadores como
un ajuste bien controlado de los equipos para evitar un aumento significativo
de la dosis suministrada a los pacientes. Deben realizarse verificaciones pe-
riódicas y relativamente frecuentes del sistema de exposimetría automática
ya que, a diferencia de los sistemas clásicos, un desajuste del mismo no será
detectado en la imagen digital. Este control de la exposimetría ya no puede
hacerse con referencia a valores de densidad óptica en placa sino relativo a
valores de señal en el detector. Los sistemas digitales incorporan algún factor
[ 79 ]
Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
de exposición (basado en algún tipo de promedio de los valores de píxel en
la imagen), que viene a representar un índice relacionado con la dosis en la
superficie de entrada del detector.
2.2.3. Calidad de imagen
La propia naturaleza digital del proceso de lectura de los detectores digi-
tales produce una limitación en la función de transferencia de modulación: la
reducción de la imagen a un cierto número de píxeles de mayor o menor ta-
maño limita la frecuencia espacial máxima que el sistema puede reproducir.
A cambio, y en lo que se refiere estrictamente a la calidad de la imagen, un
sistema digital tiene ciertas ventajas sobre un sistema convencional, como son:
•• Las posibilidades de posprocesado de la imagen: debido a que los
procesos de captura y visualización son independientes es posible
manipular la imagen para optimizar la obtención de información a
partir de los datos obtenidos (realce de bordes, variación de la rela-
ción densidad-contraste, etc.).
•• La amplia latitud del sistema, que permite una excelente visualización
tanto de los tejidos blandos como de los huesos en la misma imagen.
•• La superior resolución de contraste, que puede compensar en muchos
casos la pérdida de resolución espacial.
Además, los sistemas digitales tienen ventajas intrínsecas, que van más allá de
lo relacionado con la calidad de la imagen y con la dosis necesaria para obtenerla:
•• El almacenamiento de la información se hace menos costoso y mucho
más seguro por la posibilidad de duplicarla en soportes redundantes.
•• La accesibilidad a esa información mejora de manera radical, posibili-
ta la transmisión a muy alta velocidad y hace viables aplicaciones de
telerradiología y telemedicina.
•• La posibilidad de asociar la imagen radiológica al informe y a la infor-
mación clínica y demográfica permite una integración imposible por
otros medios.
•• La supervisión y la auditoría de los sistemas se hacen más sencillas, así
como su explotación por medios automáticos.
•• El diagnóstico asistido por ordenador (CAD) también es otro elemento
de mejora con grandes posibilidades de futuro.
[ 80 ]
Tema 2
La imagen radiológica y su generación
2.3. Tipos principales de detectores digitales
Una primera clasificación de los detectores digitales podría girar en torno
a la manera que tienen de convertir los rayos X en señal eléctrica. Una buena
parte de los detectores digitales utilizan un fósforo como pantalla inicial para
absorber los fotones de rayos X y producir luz que después es acoplada a un
sensor óptico (fotodetector). El uso de materiales con número atómico alto
hace que el efecto fotoeléctrico sea el dominante en este tipo de interacción
con los rayos X. El fotoelectrón producido lleva una fracción sustancial de la
energía del fotón de rayos X. Esta energía es mucho más alta que la energía de
fluorescencia del fósforo y por tanto un único fotón de rayos X tiene energía
suficiente para causar la excitación de muchos electrones y por tanto crear
muchos fotones de luz. A esta amplificación se la denomina ganancia de con-
versión. Por ejemplo para un fósforo de Gd2O2S, la energía transportada por
un fotón de 25 keV es equivalente a 10,400 fotones de luz verde. Debido a
procesos de pérdidas energéticas, la eficiencia de conversión sólo es del 15%,
es decir en la práctica, la ganancia de conversión es de aproximadamente
1,560 fotones de luz producidos por cada fotón de rayos X.
Entre los detectores que utilizan un fósforo para convertir los rayos X en luz,
podemos citar:
•• Fósforos fotoestimulables (radiografía computarizada o CR, "imaging
plate", etc.).
•• Detectores de CCD acoplados a fósforos.
•• Paneles planos de silicio amorfo, también acoplados a fósforos.
Otros detectores utilizan sistemas electrostáticos de estado sólido para
convertir directamente los rayos X a señal eléctrica. Entre ellos podemos citar
fundamentalmente los paneles planos de selenio amorfo.
2.4. Radiografía computarizada
2.4.1. Principio de funcionamiento
El fenómeno de la luminiscencia foto-estimulada fue descubierto por
Becquerel a mediados del siglo XIX y consiste en la capacidad de una sustan-
cia de volver a emitir luz ante una segunda estimulación (haz láser) de una
longitud de onda mayor que la recibida en la primera (rayos X).
Aunque existen muchos materiales que poseen la propiedad de la emisión
foto-estimulada, sólo hay unos pocos conocidos que tengan las características
exigidas para un sistema de radiografía computarizada (CR). Entre estas carac-
[ 81 ]
Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
terísticas pueden citarse la necesidad de que el pico de absorción de la luz es-
timulante se produzca a una longitud de onda de las producidas por un láser
común, que el pico de emisión estimulada se produzca a una longitud de onda
que sea fácilmente absorbida por los tubos fotomultiplicadores comunes, así
como la capacidad de retener la imagen latente durante varias horas sin pérdida
significativa de la señal. Algunos de los materiales que mejor se adaptan a estas
necesidades son los fluorohaluros de bario dopados con europio (BaFX:Eu, don-
de X = Br, Cl, o I. El bromo y el yodo son los más comúnmente utilizados).
2.4.2. Proceso de lectura
En la figura 10 se esquematiza el proceso de adquisición, lectura y borrado
de un sistema de radiografía computarizada. La exposición radiográfica se lleva
a cabo de forma similar al sistema película-pantalla. El fósforo, una vez expuesto
al haz de radiación, almacena parte de la energía de rayos X incidente como
imagen latente. Para extraer esta imagen se lee el fósforo haciendo pasar un
láser muy fino (típicamente infrarrojo) que estimula los electrones atrapados en
las trampas metaestables haciendo que emitan la energía almacenada en forma
de luz de superior energía a la del láser (azul o ultravioleta). Para recorrer toda
la imagen el láser barre punto a punto toda la superficie del fósforo primero en
una línea (dirección de avance rápido o scan) y sucesivamente en las siguientes
(dirección de avance lento o subscan). El esquema puede verse en la figura 11.
Imaging plate
Paciente
Tubo
Adquisición rayos X
Haz láser
Lectura
Luz de
borrado
Borrado
Figura 10. Proceso de adquisición, lectura y borrado de un CR.
[ 82 ]
Tema 2
La imagen radiológica y su generación
Los sistemas de lectura más rápidos permiten hacer este barrido línea a línea
(en lugar de punto a punto), utilizando como como fuente de luz estimuladora
una fuente lineal.
La luz emitida desde cada punto de la pantalla es recogida y convertida en
señal eléctrica y amplificada mediante una fila de fotomultiplicadores conve-
nientemente focalizados. Debe tenerse especial cuidado en filtrar la señal útil
de la luz estimulante (láser) que es típicamente un factor 108 superior a la luz
emitida por el fósforo.
Láser de helio-neón
Espejo galvanométrico
Colector de luz
Tubo fotomultiplicador
Imaging plate
Soporte móvil
Figura 11. Esquema del barrido del haz láser y lectura de la luz estimulada.
Un conversor analógico-digital cuantifica en niveles de grises la señal eléctrica
(de 0 a 4095 para un sistema de 12 bits). El tamaño de la unidad de imagen
(píxel) depende del barrido del haz láser y fundamentalmente del tamaño de
dicho haz. Un haz láser más fino puede recoger luz de una zona más peque-
ña del fósforo dando lugar a una matriz con más puntos y mayor resolución.
A cambio, reducir la sección del láser conlleva una reducción de la relación
señal-ruido. Los valores de píxel actuales se sitúan entre las 50 micras para ex-
ploraciones mamográficas y las 200 micras como máximo para la radiografía
convencional.
Por último, mediante una fuerte iluminación, se fuerza a que todos los elec-
trones vayan a su estado de reposo, por lo que el fósforo queda preparado para
la siguiente exposición.
2.4.3. Resolución espacial y contraste de los fósforos fotoluminiscentes
La resolución espacial de un sistema de radiografía computarizada es nor-
malmente inferior a la de una combinación película-pantalla. Existe un límite
asociado al tamaño de píxel que se manifiesta por la aparición de una frecuencia
de corte en la MTF: a partir de una frecuencia espacial superior a esa de corte
no se puede garantizar la correspondencia entre objeto e imagen. En principio,
[ 83 ]
Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
estructuras de dimensión menor que el tamaño de píxel no encontrarán una re-
presentación correcta en la imagen. Eso no quiere decir, sin embargo, que no
sean detectables objetos de tamaño inferior al del píxel siempre que el contraste
con su entorno sea suficiente.
Haz láser incidente
Diámetro haz láser
tor Fot
tec odet
ode ect
Fot or
Capa de protección
Luminiscencia
fotoestimulada Capa de fósforo
Dispersión de luz
Soporte
Dispersión de luz láser
Dispersión de luminiscencia fotoestimulada
Figura 12. Dispersión de la luz láser dentro del fósforo.
Uno de los factores que limita el tamaño de píxel, y por tanto la resolución
espacial (es decir, la MTF) en el CR tiene que ver, como en el sistema conven-
cional, con la dispersión de la luz. Sin embargo en el caso del CR la causante de
la pérdida de definición es la luz estimulante (el láser), más que la luz emitida
por el fósforo como sucedía en la pantalla de refuerzo del sistema convencional
(véase la figura 12). Láseres con menor potencia aumentan el contraste, pero
son capaces de extraer menos luz del detector y, por tanto, menos información.
La resolución de contraste o resolución en escala de grises es, sin embar-
go, mucho mayor en un CR que en un sistema de película-pantalla. Debido al
hecho de que la resolución en la imagen es una combinación de resolución
espacial y contraste, la superior resolución en escala de grises del CR puede
compensar la pérdida de resolución inherente espacial.
El contraste y la resolución espacial se ven reducidas por el ruido de dife-
rentes orígenes. Algunas posibles fuentes de ruido, además de las asociadas a
la propia estadística del haz de rayos X, son: fluctuaciones en la probabilidad de
estimulación (probabilidad de que un fotón de luz láser provoque emisión de luz
en el fósforo), ruido en la señal electrónica, fluctuaciones en la potencia del láser,
variaciones en la velocidad de barrido del láser y de movimiento del fósforo, etc.
El factor predominante entre todos ellos es el ruido estructural del propio fósfo-
ro, debido a la distribución no uniforme de los granos de fósforo fotoestimulable
sobre el soporte, y a la variación en tamaño de los propios granos. Existen ciertas
posibilidades para incrementar la calidad de imagen obtenida con un CR:
[ 84 ]
Tema 2
La imagen radiológica y su generación
•• Uso de fósforos más densos: prácticamente todas las pantallas de fósforo
están hechas con fluorobromuro de bario que tiene mucha menos den-
sidad (y por tanto menor eficiencia cuántica y peor resolución) que los
fósforos utilizados en las pantallas de refuerzo convencionales. Existen
ya fósforos más densos aunque todavía están en fase de investigación
con escasa presencia todavía en el mercado normal.
•• Pantallas transparentes: otra limitación de las pantallas de fósforo es
que la luz estimulante debe atravesar la superficie que protege al fósfo-
ro. La dispersión de la luz roja del láser dentro de esta superficie provoca
una pérdida de resolución espacial. Una solución a este problema es el
uso de una superficie de protección con un índice de refracción lo más
parecido posible al del fósforo.
•• Sistemas de doble lectura: utilizados en mamografía, el sistema permite
extraer la señal del fósforo por ambos lados de la placa, mejorando por
tanto la eficiencia de la recolección de la luz estimulada.
•• Uso de fósforos estructurados: para evitar el ruido estructural del propio
fósforo debido a la distribución no uniforme de los granos de material
fotoestimulable sobre el soporte y a la variación del tamaño de los pro-
pios granos, al menos un fabricante ha recurrido a la utilización de otro
tipo de fósforo que permite su crecimiento en forma de pequeñas “agu-
jas” apiladas lateralmente. De esta manera se impide o se reduce de ma-
nera significativa la dispersión lateral de la luz. Hasta ahora el CsBr: Eu2+
ha sido el único material que se le puede hacer crecer de esta manera
y cuyas características (sensibilidad a las energías de rayos X utilizadas,
mantenimiento de la imagen latente, etc.) lo hacen idóneo para su uti-
lización en CR. De hecho los resultados en cuanto a conversión de la
radiación en señal útil son muy similares a los obtenidos con los detec-
tores de panel plano.
2.4.4. Eficiencia de detección cuántica
Los conceptos de resolución espacial y de contraste, de tanta tradición en
la radiología convencional, no describen de manera satisfactoria el comporta-
miento de los nuevos sistemas digitales. El hecho de que la curva característica
sea esencialmente lineal en lugar de sigmoidea, su gran latitud y la aparición
de una frecuencia de corte en la MTF a partir de la cual esta no está definida
hace difícil la comparación de unos sistemas con otros. Eso ha hecho que tome
protagonismo una magnitud más global y que se aplica de manera natural a
cualquier tipo de detector: la eficiencia de detección cuántica (DQE).
[ 85 ]
Fundamentos de Física Médica
Volumen 2. Radiodiagnóstico: bases físicas, equipos y control de calidad
La eficiencia de detección cuántica de un receptor de imagen de rayos X es
una medida de su comportamiento por comparación con un supuesto detec-
tor ideal que, por definición y para todas las condiciones de utilización que se
consideren, absorbería el 100% de la radiación que le llegara y no añadiría nada
de ruido en el proceso de detección y conversión de la señal. La DQE se define
comúnmente como:
DQE = ; SNRout E
2
SNRin
Donde SNRin es la relación señal-ruido de la radiación incidente en el recep-
tor de imagen y SNRout es la relación señal-ruido de la señal de salida. La relación
señal-ruido, en ambos casos es la razón entre el nivel de la señal y el nivel del rui-
do. La DQE es también una medida de la eficiencia de la dosis en el receptor de
imagen. Esto es, para conseguir el mismo nivel de ruido en un detector con una
DQE del 50% se requerirá la mitad de la fluencia de fotones (y de dosis al pa-
ciente por tanto) que la que se necesitaría con un sensor con una DQE del 25%.
La DQE es una medida de la eficiencia de un sistema al convertir la señal
de rayos X en señal electrónica útil, y por ello mide la calidad de imagen a tra-
vés de los efectos combinados de ruido de detector, contraste, relación señal-
ruido, y respuesta en frecuencias espaciales. La imagen 13 ilustra el efecto
que sobre la imagen potencial de un patrón de líneas contenida en el haz de
rayos X tiene el sistema de imagen encargado de traducir esa imagen poten-
cial en imagen real y visible.
Ruidoin
Ruidoout
Señalin
Señalout
Adquisición
de imagen
Haz de Rayos X Imagen
DQE = ; SNRout E
2
SNRin
Figura 13. Un sistema de imagen convierte la información subyacente en el haz de
rayos X en imagen visible. En ese proceso no sólo reduce el nivel de la señal (reduce
el contraste entre los objetos en función de la frecuencia espacial de éstos) tal y como
ya expresaba la MTF, sino que además añade ruido al propio ruido cuántico inherente
del haz de rayos X. El resultado es una disminución de la relación señal-ruido. La DQE
cuantifica esa pérdida de relación señal-ruido achacable al sistema de imagen.
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Tema 2
La imagen radiológica y su generación
La DQE, aunque es un concepto de notable potencia, plantea algunos
problemas en su utilización práctica. Por un lado, su dependencia tanto de la
frecuencia espacial como de la intensidad de la señal, esto es, de la dosis,
la convierte en una función más complicada de lo deseable. No es nada raro
encontrar en diversas referencias, y sobre todo en la información comercial,
valores puntuales de la DQE, sin la información necesaria relativa a las con-
diciones a las que corresponde ese valor. De esa manera la evaluación y las
comparaciones se hacen inciertas. Por otra parte, la DQE es una función muy
difícil de medir en campo, incluso para condiciones simplificadas.
En el apartado siguiente, dedicado a los paneles planos, se dan, a título de
ejemplo curvas de DQE para algunos de los sistemas estudiados en este capí-
tulo. No obstante se puede adelantar que la DQE de los sistemas de CR es, en
general y para el intervalo de dosis en que los sistemas de película-pantalla son
utilizables, no superiores a los de estas últimas.
2.5. Paneles planos
2.5.1. Características generales
Los paneles planos, también llamados equipos de radiografía directa, son
sistemas de adquisición digital de imágenes en los que la digitalización de la se-
ñal de rayos X se lleva a cabo dentro del propio detector. Como puede verse en
la figura 14, la base de estos equipos es un detector de gran área (para permitir
llevar a cabo todas las exploraciones radiológicas típicas) consistente en una
matriz de transistores de película delgada (TFT o thin film transistors). Cada píxel
de este detector contiene un sensor de rayos X, un condensador para almacenar
la carga eléctrica obtenida y un transistor de silicio amorfo de efecto campo que
permite la lectura activa de la carga almacenada en el condensador.
Figura 14. Ejemplo de panel plano.
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