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Módulo 1: El remate

IN TR ODUCCIÓN AL MÓDULO

Introducción

UN IDAD 1: EL R EMATE

Introducción a la unidad

Tema 1: El martillero

Tema 2: Concepto de remate y subasta; reseña histórica

Tema 3: El mandato civil y comercial

Tema 4: Jurisprudencia

Cierre de la unidad

CIER R E DEL MÓDULO

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Introducción

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En este módulo analizaremos la definición de Remate y Subasta, veremos una reseña histórica sobre El
Remate, llegando al Acto de Remate, su clasificación, y el Remate visto como acto de comercio, haciendo un
análisis de la legislación a nivel Nacional y Provincial.

Objetivos del módulo

Comprender las facultades del Martillero Público y del Corredor considerando la posición
jurídica profesional.
Contenidos del módulo

Unidad 1- El remate

1.1 El martillero

1.2 Concepto de remate y subasta; reseña histórica

1.3 El mandato civil y comercial

1.4 Jurisprudencia

El Remate - Subasta Judicial

En este video de subasta pública, veremos la actuación del Martillero en el acto de remate. Se trata de una
subasta judicial en la cual van a poder observar de qué manera el martillero hace la invitación a ofertar, con
el objetivo de obtener un mayor valor en la venta de la cosa.

Vendieron la camioneta de Fariña en 644.000 pesos en su…


Vendieron la camioneta de Fariña en 644.000 pesos en subasta pública. Recuperado el 09 de abril de 2019, de:

https://youtu.be/Sl_DcNW3-UI
28

Introducción a la unidad

¿Por qué es necesario comprender la posición jurídica del


Martillero?

El Remate

Una subasta o remate es una venta organizada basada en la competencia directa, y generalmente pública,
es decir, a aquel comprador (postor) que oferte la mayor cantidad de dinero a cambio del producto. El bien
subastado se adjudica al postor que más dinero haya ofrecido por él.
En cuanto a la terminología utilizada en nuestro país para la operatoria del remate, debemos señalar que
remate y subasta son sinónimos. Respecto de la subasta, El Diccionario de la Real Academia, en su
vigésima primera edición, expresa que deriva del latín “sub hasta” que significa “bajo lanza” porque la venta
del botín obtenido en la guerra se anunciaba con una lanza.

El Diccionario de Lengua Castellana – del año 1916—, hace referencia al término subasta diciendo:

“La acción y el efecto de subastar // Venta pública de bienes muebles o inmuebles, que se hace al mejor
postor, por disposición y mandato de autoridad competente // y otra acepción: admitir postores a fin de
adjudicársela al que más puje u ofrezca en el término o señalado para su definitivo remate”

- Diccionario de Lengua Castellana del año 1916.

Vemos en esta unidad, como se adopta el uso del martillo, lo que ello significa, su importancia y su
injerencia en la adopción del título de Martilleros a los rematadores.
El martillo. Recuperado el 09 de abril de 2019, de: https://bit.ly/2D7n8XE

Contenidos de la unidad

1 El martillero.

2 Concepto de remate y subasta; reseña histórica.

3 El mandato civil y comercial.

4 Jurisprudencia.

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Te invitamos a recorrer el contenido de la unidad.

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Tema 1: El martillero

El Martillero

Denominación

Se han utilizado distintas denominaciones para referirse a nuestro profesional en estudio, sin embargo, en
nuestro lenguaje han quedado incorporados los términos de MARTILLERO o REMATADOR.

Es importante distinguir la denominación conforme a cada una de las legislaciones aplicables en cada
ámbito territorial. En la terminología usual, martillero y rematador son términos sinónimos.

Concepto

El martillero es la persona legalmente facultada para realizar la operación de remate.

Este breve concepto encuentra su sentido en la propia legislación, ya que para llevar adelante el acto de
remate (que es la principal operación que realiza el martillero), se deben cumplir con los recaudos legales,
superando de esta manera las dificultades que existían para su conceptualización.
El concepto tiene dos extremos:
a) el cumplimiento de los requisitos legales
b) el objeto principal en la operación de remate

Caracterización

El martillero es un profesional autónomo, que puede adquirir la calidad de comerciante y también cumplir la
función de auxiliar o colaborador del empresario mercantil.

Durante muchos años se discutió si el martillero era un comerciante o un colaborador del comerciante. Hoy
debemos afirmar que estamos frente a un profesional universitario que puede cumplir la doble función de
comerciante o auxiliar del comerciante:

1 Comerciante porque realiza actos de comercio (el acto de remate).

2 Auxiliar del empresario, porque muchas veces el martillero es utilizado por los empresarios o
comerciantes para vender sus bienes a través del remate y aquí cumplen con la función
económica de auxiliar.

Relación frente al dueño de los bienes


Frente al dueño de los bienes, puede asumir alguna de las siguientes calidades:

Mandatario

Comisionista

Auxiliar del Juez

La posición jurídica del martillero debe distinguirse según su actuación en el ámbito extrajudicial o en el
judicial. En el ámbito extrajudicial, y frente al dueño de los bienes, puede estar vinculado a través de un
contrato de mandato, según se encuentre presente el dueño de los bienes y las cosas estén a la vista en el
acto de remate, o comisionista, que es otro contrato comercial, que se configura cuando el acto de remate
se realice sin encontrarse presente el dueño de los bienes, todo ello conforme el art. 10 de la ley 20.266. En
cambio, en el ámbito judicial, el dueño de los bienes generalmente no guarda ninguna relación con el
martillero, ya que este es designado por el juez para vender sus bienes, forzadamente.
Condiciones habilitantes
Para poder adquirir el carácter de martillero se requiere:

Ser mayor de edad.

Poseer título universitario.

No estar comprendido en las inhabilidades legales. Lo que se requiere, en este caso, es que
sea mayor de 21 años y que se tenga el título universitario de martillero público y corredor de
comercio, incorporado, en este caso, por la ley 25.028. En cuanto a las inhabilidades e
incompatibilidades, siempre debe tenerse en cuenta que no solo existen las contempladas en
el decreto ley 20.266, sino también en los demás cuerpos legales, como podrían ser el Código
de Comercio, la ley de quiebras y el Código Penal.

Inhabilidades
No pueden acceder a la condición de martillero:

Quienes no pueden ejercer el comercio.

Los inhibidos para disponer de sus bienes.

Los condenados con accesoria de inhabilitación para ejercer cargos públicos, y los
condenados por hurto, robo, extorsión, estafas y otras defraudaciones: usura, cohecho,
malversación de caudales públicos y delitos contra la fe pública, hasta diez años de cumplida
la condena.

Los excluidos temporal o definitivamente de ejercicio de la inactividad por sanción


disciplinaria.

Los comprendidos en los artículos 48 y 49 del CCCN. (Los inhabilitados).


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Tema 2: Concepto de remate y subasta; reseña


histórica

El remate, subasta, almoneda o venta en martillero, puede ser particular o judicial. En ambos casos la puja
debe dirigirla un martillero público designado previamente a tal efecto.

En los remates particulares, los martilleros o rematadores deben regirse por las disposiciones que indiquen
las leyes que reglamenten la profesión.

Las subastas judiciales pueden ser provenientes:

De juicios litigiosos, por lo que se produce la expropiación forzosa de los bienes del
demandado.

De las que tienen por objeto la venta voluntaria.

Para esas subastas, el martillero deberá gobernarse por las leyes procesales del lugar, considerándose al
Código de Comercio con carácter supletorio para estos casos.

Juicios que originan subastas


El remate judicial surge, en principio, del proceso de ejecución de sentencia, el que a su vez tiene origen,
bien sea en el proceso de conocimiento o en el proceso de ejecución.
Es necesario aclarar que la terminología empleada procede del Código Procesal vigente. Además, el remate
judicial puede tener su origen en el procedimiento universal, sea promovido por concurso civil o sucesiones.

Subastas en Argentina

Los testimonios más antiguos que se conocen en materia de remates son registrados en el acta del Cabildo,
Justicia y Regimiento de fecha 9 de abril de 1589.

Será necesario aclarar que en aquellos tiempos las autoridades se preocupaban constantemente por el
bienestar común. Por ello es que se hacía sumamente necesaria la intervención del Estado para todos los
casos.

El medio eficaz para la adjudicación de tareas era bajo la acción del remate, acto que no revestía como hoy
carácter comercial, sino que era un medio imparcial para asignar cosas y cargos.

De los testimonios recopilados e indicados más arriba, surge que al encargarse las autoridades sobre el
cuidado y pastoreo del ganado en público remate, ofrecieron en esa oportunidad el cuidado de las vacas y
bueyes de la ciudad, adjudicación que recayó en el señor García Hernández por haber hecho la propuesta
más baja, comprometiéndose a “recoger los animales cada sábado al corral y guardar cuidado respecto de
las chacras existentes, de los daños de los bueyes y vacas y que si se hiciere daño sea a su costa la
reparación del mismo, salvo si estuviesen debidamente unidas o maneadas”. Esta tarea estaba
compensada con sesenta y seis fanegas de trigo que el Cabildo entregaría mitad al comienzo de las tareas y
la otra mitad al vencer el término de sus servicios. De la misma forma se remataban los empleos de
gobierno y cualquier otra tarea que hoy se requiera por concurso o licitación.

También se hacía uso del citado sistema para proveer de balanzas a los que vendían mercaderías al peso;
para ello era el Cabildo el que designaba la “romana oficial”, y solo entonces se ofrecía en subasta pública a
los interesados en adquirir la concesión para el uso de aquella; concesión que duraba un año.

En este sentido se registra con fecha 4 de octubre de 1605 el remate de la romana correspondiente a ese
año, siendo adquiridos los derechos para explotarla por ese lapso por don Juan Ortiz de Mendoza, en la
suma de 16 pesos, y en esa misma fecha se subasta el arrendamiento de la Ensenada por nueve años,
habiendo recaído en Martín Ávila por ocho pesos y medio anuales.
No obstante, podemos decir que la expresión “martilleros”, data desde el 26 de marzo de 1822, según la
resolución ministerial de Bernardino Rivadavia, quien autorizó la apertura de “casas de martillo”, para la venta
de frutos y productos del país.

Acto de remate. Clasificación.

Se debe expresar que la doctrina clasifica al acto de remate en:

RE M AT E PA RT I C U LA R RE M AT E J U D I C I A L RE M AT E A D M I N I S T RAT I V O

Refiere a un ámbito público-jurisdiccional, donde el comitente puede ser cualquier persona, y donde la
legislación aplicable es la ley privada de fondo, o sea la ley 20.266(modif. Ley .25028).

RE M AT E PA RT I C U LA R RE M AT E J U D I C I A L RE M AT E A D M I N I S T RAT I V O

Refiere al ámbito público-jurisdiccional, donde se actúa por orden de un juez y regido por las normas del
Derecho Público Procesal.

RE M AT E PA RT I C U LA R RE M AT E J U D I C I A L RE M AT E A D M I N I S T RAT I V O
Se realiza por orden de una entidad pública-administrativa o con facultades otorgadas por la ley para
hacerlo, aplicándosele en primer lugar el ordenamiento público especial y complementariamente la ley
20.266 (y su modif. ley 25028).

El remate como acto de comercio.

En lo que se refiere al remate como acto de comercio, el remate aparece en nuestra legislación en el art. 8º
inc. 3º del Código de Comercio. Es así que el remate es un acto de comercio por expresa disposición de la
ley, por lo tanto:

El acto es comercial y se aplican las leyes comerciales, y no la legislación civil, si existe norma
que corresponda al caso;

Si no existe norma-ley ni uso-costumbre mercantil, se recurre a los principios generales del


derecho Mercantil.

Si no hay solución por estos principios, se aplica supletoriamente el Código Civil.

El remate es una actividad específica del martillero, ya que la tasación, en diversas legislaciones, también le
es atribuida a otros auxiliares (ej. el corredor), y negada en distintas oportunidades por los jueces.

Por otro lado, el martillero puede ser un mandatario o un comisionista, según las circunstancias de la
relación con su cliente, y el mandato comercial nunca se presume gratuito (anterior art. 5 y art. 221 Cód. de
Comercio), hoy en su art. 1322 CCyCN dice que el mandato se presume oneroso.

También lo dice expresamente la ley 20266 (y modif. Ley 25028) en su art. 10:
“Sin perjuicio de las obligaciones establecidas en la presente ley, cuando los martilleros ejerciten su
actividad, no hallándose presente el dueño de los efectos que hubieren de venderse, serán reputados en
cuanto a sus derechos y obligaciones, consignatarios sujetos a las disposiciones de los artículos 232 y
siguientes del Código de Comercio.”

Cabe darle importancia a la calificación jurídica que merece este acto de comercio, que es el remate; o sea,
si lo ubicamos como un contrato autónomo, o bien, como un modo de realizar un contrato de compraventa.

En nuestro Derecho positivo no existe el denominado contrato de remate. A ello se suma que aparece claro
que las dos secuencias jurídicamente relevantes en esta operación han sido identificadas por la legislación,
doctrina y jurisprudencia, sin problemas. Así, se ha establecido que la relación entre el titular de los bienes y
el rematador, por la cual se encomienda la venta en remate público de un bien, es un contrato de mandato o
comisión según los casos (art. 10, ley 20.266 y modif. ley 25.028) y la relación que se establece con el que
adquiere del bien está comprendida dentro de la figura de la compraventa con las particularidades de la
publicidad y su sujeción a sucesivas condiciones resolutorias (este criterio ha sido recogido desde antaño
por la C.S.J.N. que ha expresado que el acto de remate es en sí mismo un contrato perfecto de compraventa,
Fallos: 17:325).

En este sentido, Siburu siguiendo a Leve en su parte final, ha señalado que:

“El contrato de compraventa asume muy diversas formas y, entre estas, debemos señalar aquí
la compraventa pública, llamada también subasta, remate y almoneda.
Esta forma jurídica de contratar consiste en una venta propuesta de viva voz al público y
concluida con aquella persona que ofrezca el precio más ventajoso para el vendedor. Lo
común es fijar el precio por pujas o posturas de los compradores, aumentándolo desde un
mínimum hasta un máximum en que ya nadie mejorará la puja".

“Las condiciones esenciales de la compraventa pública son la publicidad y la condición


resolutoria implícita".
“La publicidad, porque la venta se hace poniéndola en conocimiento del público, en local
accesible a cualquier persona que quiera comprar y con una tramitación de viva voz en la que
todos los interesados pueden intervenir".

“La condición resolutoria, porque constituyendo cada puja se forma un contrato de


compraventa que se resuelve o consolida según se haga o no una nueva y mayor puja por los
compradores".

“Con esta mayor puja puede o no producirse, resulta un acontecimiento incierto y futuro, es
decir, una condición resolutoria con los efectos señalados por el art. 587 y siguientes del
Código Civil” (Siburu, ob. cit, ps. 81 y 82).

¿Qué sucede actualmente con las normas comerciales y con los nominados como agentes auxiliares de
comercio específicamente con la actividad del martillero?
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Tema 3: El mandato civil y comercial

En el nuevo CCy CN está permitido el mandato entre cónyuges en los términos del art. 459, excepto en los
casos en que se deba prestar asentimiento (art. 456 y 457).

También que menciona en su art. 474 en cuanto a la administración sin mandato expreso que “si uno de los
cónyuges administra los bienes del otro sin mandato expreso, se aplican las normas del mandato o de la
gestión de negocios, según sea el caso”.

En dicho ordenamiento no se menciona expresamente lo que sería mandato civil o mandato comercial. Si
comparamos los términos que se utilizan en los textos “el mandato comercial nunca se presume gratuito
(anterior art. 5 y art. 221 Cód. de Comercio), hoy en su art. 1322 CC y CN dice que el mandato se presume
oneroso” es viable suponer que la onerosidad es la clave para diferenciarlos.

Con el nuevo CC y CN el “acto de comercio” fue desplazado por la “actividad económica organizada”, y en
cuanto al mandato no hace distinción si se trata de mandato civil o comercial, pero dice que el mandato no
se presume gratuito (art. 1322).

Para verlo más claro, en el sitio http://universojus.com/codigo-civil-comercial-comentado/articulo-1319


donde se comentan los artículos del Código Civil y Comercial de la Nación (CC y CN) es interesante el
comentario respecto del mandato y su distinción en los anteriores ordenamientos civil y/o comercial,
comenzando con el art. 1319:

“ Art. 1319: Definición. Hay contrato de mandato cuando una parte se obliga a realizar uno o más actos
jurídicos en interés de otra.
El mandato puede ser conferido y aceptado expresa o tácitamente. Si una persona sabe que alguien está
haciendo algo en su interés, y no lo impide, pudiendo hacerlo, se entiende que ha conferido tácitamente
mandato. La ejecución del mandato implica su aceptación, aun sin mediar declaración expresa sobre
ella.”

CC y CN

Seguidamente, el comentario de dicho artículo:

“... la doctrina enseñaba hace tiempo la diferencia entre ambas ideas.”

- Fontanarrosa

La definición que presenta el Código recepta la esencia misma de esta figura contractual:
consiste en un acuerdo por el cual una parte, denominada mandante, encarga a otra,
denominada mandatario, la realización de uno o más actos jurídicos en interés de aquel. Los
alcances de esa actuación en interés del mandante se explican en el art. 1321. Lo anterior no
significa que esté prohibido, ni mucho menos, que el mandante otorgue al mandatario
facultades para actuar en su nombre, es decir, que actúe en representación de él; todo lo
contrario, el Código admite expresamente esa modalidad en el art. 1320, a cuyo análisis me
remito.
En cuanto al objeto del mandato, la extinción de la división entre actos civiles y comerciales y
de la categoría de actos de comercio producida por la nueva legislación impacta en este
aspecto del contrato, ya que en lo sucesivo no se diferenciará entre actos jurídicos y actos de
comercio como lo hacían los Códigos eliminados (art. 1869, Cód. Civil, y arts. 221 y 223, Cód.
Com.), sino que la nueva ley se refiere simplemente a la celebración por el mandatario de uno o
más actos jurídicos, lo que comprende todos los actos voluntarios lícitos que tienen por fin
inmediato adquirir, modificar o extinguir relaciones o situaciones jurídicas, según la definición
dada por el art. 259, bastante similar en esencia al clásico art. 944, Cód. Civil.

Formación del consentimiento: La segunda parte de la norma anotada reitera el principio


general que establecían los arts. 1873 y ss., Cód. Civil: el mandato puede ser conferido y
aceptado de manera expresa o tácita.
Luego, en cuanto a la representación, el mandato puede ser con representación (art. 1320—
cuando el mandante otorga poder al mandatario, en cuyo caso rigen prioritariamente las
disposiciones de los arts. 362 a 381), o sin representación – art. 1321— en cuyo caso las
normas aplicables tendrán el siguiente orden de prelación: primero, las disposiciones de este
Capítulo y, luego, las reglas establecidas en los arts. 362 a 381 que disciplinan el vínculo entre
representados y representantes.

“ Art. 1322.— Onerosidad. El mandato se presume oneroso. A falta de acuerdo sobre la retribución, la
remuneración es la que establecen las disposiciones legales o reglamentarias aplicables, o el uso. A
falta de ambos, debe ser determinada por el juez.”

CC y CN

“ Art. 1323.— Capacidad. El mandato puede ser conferido a una persona incapaz, pero esta puede oponer
la nulidad del contrato si es demandado por inejecución de las obligaciones o por rendición de cuentas,
excepto la acción de restitución de lo que se ha convertido en provecho suyo.”

CC y CN

En cualquier caso, el mandatario debe respetar siempre el principio cardinal de la buena fe en la ejecución
del mandato y de sus obligaciones (docto. arts. 9, 729 y 961).

En materia de representación, la ley también impone como pauta general del representante el deber de
comunicación, que incluye los de información y de consulta (art. 372, inc. c). Recordemos que estas
disposiciones se aplican al mandato (doct. art. 1320).

La norma dispone que el aviso tiene que ser inmediato, sin fijar un plazo para ello, el que surgirá de las
circunstancias del caso, de la situación de imposibilidad o no en que se encuentre el mandatario para ello,
etc. De todas formas, se supone que debe serlo en el tiempo más próximo posible al conocimiento que el
mandatario tuvo del evento que pueda influir en las instrucciones dadas por el mandante respecto del modo
en que el mandato debe ser ejecutado.
68

Tema 4: Jurisprudencia

La similitud del deber regulado por el artículo en comentario con el que preveía el viejo art. 1908, Cód. Civil,
determina que la doctrina judicial elaborada en derredor de esa obligación se mantiene vigente.
Para que haya oposición de intereses a que se refiere la norma, ella debe existir entre mandante y
mandatario; no hay la aquí prevista, cuando esa colisión se produce entre dos mandantes distintos de un
mismo mandatario (CNCiv., sala D, 27/5/1966, LA LEY, 123-632).

“ Art. 1324.- Obligaciones del mandatario. El mandatario está obligado a:


a) cumplir los actos comprendidos en el mandato, conforme a las instrucciones dadas por el mandante y
a la naturaleza del negocio que constituye su objeto, con el cuidado que pondría en los asuntos propios o,
en su caso, el exigido por las reglas de su profesión, o por los usos del lugar de ejecución; b) dar aviso
inmediato al mandante de cualquier circunstancia sobreviniente que razonablemente aconseje apartarse
de las instrucciones recibidas, requiriendo nuevas instrucciones o ratificación de las anteriores, y
adoptar las medidas indispensables y urgentes; c) informar sin demora al mandante de todo conflicto de
intereses y de toda otra circunstancia que pueda motivar la modificación o la revocación del mandato; d)
mantener en reserva toda información que adquiera con motivo del mandato que, por su naturaleza o
circunstancias, no está destinada a ser divulgada; e) dar aviso al mandante de todo valor que haya
recibido en razón del mandato, y ponerlo a disposición de aquel; f) rendir cuenta de su gestión en las
oportunidades convenidas o a la extinción del mandato; g) entregar al mandante las ganancias derivadas
del negocio, con los intereses moratorios, de las sumas de dinero que haya utilizado en provecho propio;
h) informar en cualquier momento, a requerimiento del mandante, sobre la ejecución del mandato; i)
exhibir al mandante toda la documentación relacionada con la gestión encomendada, y entregarle la que
corresponde según las circunstancias.”

CC y CN

Si el negocio encargado al mandatario fuese de los que, por su oficio o su modo de vivir, acepta él
regularmente, aun cuando se excuse del encargo, debe tomar las providencias conservatorias urgentes que
requiera el negocio que se le encomienda.
78

Cierre de la unidad

¿Por qué es necesario comprender la posición jurídica del


Martillero?

Es necesario comprender la posición jurídica del martillero; ya que esta debe distinguirse según su
actuación en el ámbito extrajudicial o en el judicial. Con el análisis de las Leyes Nacionales y Provinciales,
conoceremos las obligaciones y derechos de los Martilleros y su relevancia.

Conclusión
En esta unidad hemos considerado la posición jurídica del martillero, sus obligaciones y derechos. Los
conceptos de la ley Nacional y Provincial que involucran la función del Martillero y Corredor. Nos
interiorizamos en la historia del remate o subasta y por último analizamos los distintos tipos de remate.

Bibliografía

de referencia

Concepto De Remate Y Subasta; Reseña Histórica. Recuperado el 18 de marzo de 2019, de:


http://www.asinorum.com/historia-de-la-subasta/727/

Legislatura de la Provincia de Río Negro - Fundamentos. (s.f.).p. 4-5. Recuperado 18 marzo, 2019, de:
http://www.legisrn.gov.ar/ORIGINAL/P00413-2016.pdf

Ley gubernamental Nº2051 de la Provincia de río Negro. Luego de los fundamentos, en la página 10 se
encuentra la sanción de la misma.

Piedecasas, Miguel A. Estatuto del Martillero Público y Corredor de Comercio. Tecnicatura en Martillero
Público y Corredor de Comercio. Universidad Nacional del Litoral. [Material de clase].

de lectura obligatoria

Código Civil y Comercial de la Nación. Mandato civil y mandato comercial. Título IV. Contratos en
particular. Art. 1319 – 1327. Recuperado el 25 de marzo de 2019 de: http://universojus.com/codigo-
civil-comercial-comentado/

Ley 10.973 modif. Ley 14.085. Recuperado el 25 de marzo de 2019, de:


https://normas.gba.gob.ar/documentos/0vQdAieV.html#:~:text=%2D(%20Texto%20seg%C3%BAn%20
Ley%2014085),o%20por%20el%20Consejo%20Directivo.

Ley 20.266 modif. Ley 25.028.


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