Durkheim
Imagina que te encuentras caminando por una ciudad que parece estar llena de normas invisibles.
Mientras observas a las personas, te das cuenta de que todos actúan de maneras muy parecidas: caminan
por la acera en una dirección, saludan de cierta forma, respetan los semáforos, y aunque cada uno de
ellos tiene pensamientos y emociones propios, parece que algo más grande los guía, algo que no ven
pero que los afecta profundamente.
Émile Durkheim, dice que todo eso que observas son hechos sociales. Son fuerzas que existen más allá
de los individuos, pero que los condicionan y los obligan a actuar de una manera determinada. Te señala
a una persona que pasa cerca, y te explica: "Ese hombre no eligió el idioma que habla, ni las normas
morales que sigue. Estas cosas ya estaban aquí antes de que él naciera. Él simplemente las aprendió,
como todos, porque son parte de la sociedad en la que vive".
"Mira", te dice, "la persona que se sale de estas normas puede ser rechazada o castigada por los demás.
Esto ocurre porque los hechos sociales tienen un poder coercitivo. Aunque no siempre lo percibimos,
las costumbres, las leyes y las reglas sociales nos empujan a actuar de determinada manera. Y si no lo
hacemos, hay consecuencias".
Dice además que estos hechos no son creados por una sola persona. "No es que cada individuo se
despierte y decida que hablará este idioma o que seguirá tal o cual costumbre. Todo esto está dado por la
colectividad, por la sociedad en su conjunto. Lo que ves aquí, el comportamiento de las personas, es la
expresión de algo más grande, algo que existe fuera de cada individuo pero que, a la vez, los envuelve a
todos".
Finalmente, Durkheim te dice que, como sociólogo, su misión es estudiar estos hechos sociales como si
fueran cosas, con objetividad, sin dejarse influir por prejuicios o experiencias personales. "Para entender
a la sociedad", concluye, "hay que observar cómo estas fuerzas colectivas influyen en la vida de las
personas, y cómo las estructuras sociales las moldean desde fuera".
Con esta explicación, comienzas a ver la ciudad de otra manera. Ya no solo son individuos caminando,
sino engranajes de una maquinaria social más amplia, todos conectados y guiados por hechos sociales
que existen más allá de ellos mismos.
Durkheim define y delimita el concepto de hecho social como el objeto principal de estudio de la
sociología. Los hechos sociales, según Durkheim, son maneras de actuar, pensar y sentir externas al
individuo, que están dotadas de un poder coercitivo sobre él. Estos hechos se imponen a las personas de
manera colectiva, siendo independientes de sus voluntades individuales.
Principales ideas del capítulo:
1. Exterioridad y coerción: Los hechos sociales son exteriores al individuo, es decir, no son
producto de sus decisiones individuales, sino que existen fuera de él, en la sociedad. Además,
estos hechos tienen una capacidad coercitiva: obligan a los individuos a comportarse de cierta
manera bajo la amenaza de sanciones si no lo hacen (por ejemplo, normas, leyes o costumbres).
2. Ejemplos de hechos sociales: Durkheim menciona ejemplos como el lenguaje, las normas
morales, las leyes, y los sistemas de creencias religiosas, que son impuestos sobre los individuos
desde su nacimiento, y los cuales no pueden cambiar o eludir fácilmente.
3. Carácter colectivo: Los hechos sociales son colectivos y surgen de la vida en común. Aunque se
manifiestan en los individuos, su origen y naturaleza son producto de la interacción social. Un
hecho social no puede ser explicado por las características psicológicas o biológicas de un
individuo, sino por la estructura de la sociedad misma.
4. Método para estudiar los hechos sociales: Durkheim sostiene que los hechos sociales deben
ser tratados como cosas, es decir, como objetos de estudio que el sociólogo debe observar de
manera imparcial y objetiva. Para entenderlos, el sociólogo debe alejarse de sus propias
experiencias personales y prejuicios, abordando los hechos sociales con la misma rigurosidad
con que un científico estudia fenómenos naturales.
Durkheim subraya que la tarea de la sociología es identificar y analizar estos hechos sociales, los cuales
ejercen una influencia significativa sobre la vida de las personas y sobre el funcionamiento de la
sociedad en su conjunto.
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Propone un nuevo desafío: observar la sociedad como lo haría un científico. “No es tan simple como
mirar a tu alrededor y describir lo que ves”, te dice Durkheim. “Para estudiar los hechos sociales, hay
que seguir reglas muy precisas, como un buen investigador”.
La primera lección: despejar la mente de prejuicios.
Durkheim te advierte que el mayor error al estudiar la sociedad es hacerlo desde las propias creencias y
experiencias. “Muchos caen en este error”, dice. “Creen que lo que sienten o lo que han vivido es una
verdad universal. Pero si quieres entender realmente la sociedad, debes dejar a un lado tus ideas
preconcebidas y observar los hechos sociales como si los vieras por primera vez, sin juicios ni
suposiciones”. Al hacerlo, verás que la realidad social es mucho más compleja de lo que parece a simple
vista. Durkheim insiste en que para estudiar los hechos sociales, el sociólogo debe dejar de lado sus
propias creencias, valores y experiencias personales. Esto es fundamental para evitar que los prejuicios
interfieran en la observación. Según él, las ideas preconcebidas son peligrosas porque pueden
distorsionar la realidad social y conducir a conclusiones erróneas. El sociólogo debe aproximarse a los
hechos sociales con una mente abierta y objetiva, casi como si los viera por primera vez.
La segunda lección: define bien el objeto de estudio.
Uno de los errores comunes en la sociología es la vaguedad al elegir los objetos de estudio. Durkheim
subraya la importancia de ser preciso al definir el hecho social que se va a investigar. Esto permite un
análisis más riguroso y enfocado.Te señala que no basta con decir "voy a estudiar la moral" o "voy a
estudiar la religión", porque esos conceptos son demasiado amplios. “Hay que ser preciso”, te dice. Por
ejemplo, si quieres estudiar la moral, primero deberías preguntarte: ¿Qué manifestaciones de la moral
me interesan? ¿Las leyes, las costumbres o las creencias que la sostienen? Cada hecho social debe ser
acotado con claridad, para no perderse en abstracciones.
La tercera lección: trata los hechos sociales como cosas.
Durkheim te dice “Piensa en los hechos sociales como si fueran cosas”. “Eso significa que debes
tratarlos como objetos externos a ti, cosas que puedes observar desde afuera, sin dejar que tus
sentimientos interfieran”. La sociedad está llena de estos “objetos sociales”, desde las reglas de tránsito
hasta las normas de comportamiento en una familia, y todos pueden ser observados con el mismo rigor
con el que un científico analiza una piedra o una estrella. Este concepto es uno de los más conocidos de
Durkheim. Él sostiene que los hechos sociales deben ser observados y estudiados como "cosas", es
decir, de manera externa y objetiva. Un hecho social no es simplemente un fenómeno subjetivo o
personal; tiene existencia propia fuera de los individuos. Para entenderlos correctamente, el sociólogo
debe observar los hechos sociales de la misma forma que un científico estudia los objetos del mundo
físico, con la misma distancia emocional y sin involucrarse subjetivamente.
La cuarta lección: evitar explicaciones causales apresuradas.
Cuando observas un hecho social, puedes sentir la tentación de explicar su causa inmediatamente, pero
te recomienda evitarlo. "Las causas no siempre son evidentes a primera vista. A menudo, lo que parece
una causa puede ser solo un efecto de algo más profundo”. Por ejemplo, si estás estudiando el suicidio,
podrías pensar que la causa es simplemente la desesperación de un individuo. Pero, te dice Durkheim, el
suicidio puede tener raíces mucho más profundas en la estructura de la sociedad misma, como la falta de
cohesión social o la presión de normas demasiado rígidas.
Durkheim alerta sobre la tentación de ofrecer explicaciones causales rápidas al observar hechos sociales.
Subraya que las causas de los fenómenos sociales a menudo no son evidentes a primera vista y que lo
que parece ser una causa puede ser, en realidad, un efecto de algo más profundo. Así, advierte contra las
explicaciones simplistas y destaca la necesidad de un análisis profundo y cuidadoso para identificar las
verdaderas causas que subyacen a los hechos sociales.
La quinta lección: busca patrones y regularidades.
Finalmente, Durkheim te invita a observar no solo hechos aislados, sino patrones. “No te concentres
solo en un caso, sino en cómo se repiten los comportamientos sociales. Busca regularidades, busca las
conexiones entre los hechos. Solo así podrás descubrir las leyes sociales que los rigen”. Te recuerda que
los hechos sociales tienen una vida propia, y que al observar cómo se manifiestan repetidamente en
diferentes contextos, podrás entender mejor cómo funcionan y por qué existen.
Durkheim resalta la importancia de observar los hechos sociales en su conjunto, buscando patrones y
regularidades en la forma en que se presentan. Un hecho aislado puede no ofrecer una comprensión
completa de las fuerzas sociales que están en juego. En cambio, al estudiar los hechos en masa y
analizar cómo se repiten en diferentes contextos y situaciones, es posible identificar las leyes sociales
que los rigen. La repetición y la regularidad son claves para descubrir los mecanismos que subyacen a
los fenómenos sociales.
Resumen de los conceptos:
Objetividad: El sociólogo debe eliminar sus prejuicios y observar los hechos sociales como algo
externo.
Precisión: Definir con claridad qué aspecto específico del hecho social se va a estudiar.
Hecho social como cosa: Tratar los fenómenos sociales con la misma objetividad que un
científico trata los objetos del mundo natural.
Causalidad compleja: No apresurarse a sacar conclusiones sobre la causa de los fenómenos; las
causas suelen ser complejas.
Patrones y regularidades: Observar los hechos en su repetición y buscar las leyes generales que
los explican.
Estos conceptos forman la base metodológica de Durkheim para estudiar los hechos sociales de manera
científica y sistemática, lo que distingue la sociología como una disciplina autónoma y rigurosa.