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Un Sueño Extraño

El relato de un sueño
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… un sueño extraño

No hubo certeza en la hora de acostarme, sobre cómo me quedé dormido, ni cómo me acobijé. Sin embargo, lo más cercano a mi último
recuerdo fue que dormía boca arriba con los dos brazos hacia abajo, y acobijado de pies a pecho.
Un rebuzno de mi boca tratando de salir del momento crucial del sueño o tal vez pesadilla, fue lo que me despertó, el sonido de ese
eco y las fuerzas de mi cuerpo inmóvil, entullido, pero por dentro ardiendo con impotencia fue el primer recuerdo al abrir mis ojos en
medio de la noche obscura, tan obscura que el negro se hacía cada vez más negro y el sonido del silencio me obligaba a querer entrar
nuevamente en el sueño, a luchar y vencer aquello que había divisado con borrosa vista.

En repetidas situaciones he logrado retomar el sueño en el mismo punto de salida, pero esta vez no pude regresar y opté por retomar
en mi mente lo que más lograra recordar de ese sueño o pesadilla. Esto fue lo que sucedió:

Como todo sueño, esto inicia sin cabeza ni pies, no tiene inicio, ni tiene fin. Solo sé que me encontraba en Santa Rosa, en mi casa, era
de noche y estaba a punto de dormir, mi celular tenía 3% de carga. De repente mi amada señora me dice que iría a una visita de
campo extraordinaria justo en ese momento, donde además iría con 3 personas extrañas, de inmediato comprendí que estaba corriendo
peligro, así que le dije que me notificara cada cosa que pudiera, que se grabara los rostros de los sujetos y que encendiera su GPS
para ir tras ella, como pude salí de casa y a lo lejos una voz dijo, hijo, no tardes en llegar a dormir.

Por la calle, corriendo me encontré con calles totalmente distintas a las del pueblo, terminé atravesando algo que parecía un cementerio
con un parque, con transeúntes en ropa muy relajada y una vez allí, mi cuerpo en un segundo pasó de estar corriendo, a estar acostado
sobre el césped corto y seco de aquel lugar, y las personas se desaparecieron por completo. La luz se tornó obscura, más obscuro
que la pantalla de un computador apagada. Mi cuerpo se inmovilizaba con el pasar de los segundos, solo alcancé a tomar mi celular
para ver a mi bella Andrea, acababa de enviar una foto donde aparecía totalmente relajada y lúcida, como si todo lo anterior hubiese
sido invento de mi imaginación, no hay explicación, así son los sueños. Terminaba de visualizar la foto y mi teléfono ahora había subido
a carga de 5%, pero se apagó de insofacto, como si la misma extraña fuerza que me inmovilizaba, apagara su energía.

Conforme pasaban las milésimas de segundo, intenté enfocar mi mirada hacia un tenebroso ser que se encaramaba sobre mí, donde solo
se lograba divisar dientes y ojos. Traté de iluminar con mi celular, busqué inclusive encendedores en mi canguro, pero ninguno quiso
encender, la misma fuerza extraña que ejercía poder sobre mi cuerpo ocultaba su rostro, o su alma. Por último y sin poder inmutar
una voz, cuerpo entero y boca inmóvil solo pude sacar fuerzas de las entrañas, colisionar x dentro y despertar. Mis oídos al mismo
tiempo de despertar, escucharon un rebuzno idéntico a cuando se tiene una mordaza en la boca. - Era yo - Lo recuerdo como si fuera
ahora.

Las cobijas estaban a un lado, como si me hubiesen desarropado, o tal vez, yo mismo lo hubiese hecho, mi cuerpo helado y mis rodillas
adoloridas de luchar internamente, quise prender mi celular para ver si el cuarto tenía alguna presencia obscura, y también registrar
la hora. Pero mi cuerpo no me dio. Solo mencioné, Cristo cúbreme con tu sangre, me arropé e intenté concentrarme para volver al
mismo punto del sueño, pero, no ingresé, solo pude hacer el recuento en mi memoria de aquel sueño tan extraño y pre - guardarlo en
mi memoria. JaFo.

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