R198 - Recomendación sobre la relación de trabajo, 2006
(núm. 198) de la OIT
Preámbulo
La Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo:
Convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la Oficina
Internacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad, en su nonagésima
quinta reunión, el 31 de mayo de 2006;
Considerando que la legislación nacional, así como los convenios colectivos,
ofrecen una protección vinculada a la existencia de una relación de trabajo
entre un empleador y un empleado;
Considerando que la legislación y su interpretación deberían ser compatibles
con los objetivos del trabajo decente;
Considerando que la legislación laboral o de trabajo trata, entre otras cosas, de
resolver lo que puede constituir una desigualdad entre las posiciones de
negociación de las partes en una relación de trabajo;
Considerando que la protección de los trabajadores constituye la esencia del
mandato de la Organización Internacional del Trabajo, y de conformidad con
los principios establecidos en la Declaración de la OIT relativa a los principios y
derechos fundamentales en el trabajo, 1998, y el Programa de Trabajo
Decente;
Considerando las dificultades que supone determinar la existencia de una
relación de trabajo cuando no resultan claros los derechos y obligaciones
respectivos de las partes interesadas, cuando se ha intentado encubrir la
relación de trabajo, o cuando hay insuficiencias o limitaciones en la legislación,
en su interpretación o en su aplicación;
Observando que hay situaciones en las cuales los acuerdos contractuales
pueden tener como consecuencia privar a los trabajadores de la protección a la
que tienen derecho;
Reconociendo que la orientación internacional a los Miembros desempeña un
papel para ayudarlos a lograr esta protección mediante la legislación y la
práctica nacionales, y que esa orientación debería seguir siendo útil con el
tiempo;
Reconociendo, además, que esa protección debería ser accesible a todos, en
especial a los trabajadores vulnerables, y basarse en leyes eficaces, efectivas y
de amplio alcance, con resultados rápidos y que fomenten el cumplimiento
voluntario;
Reconociendo que la política nacional debería ser fruto de la consulta con los
interlocutores sociales y debería ofrecer orientación a las partes interesadas en
el lugar de trabajo;
Reconociendo que la política nacional debería promover el crecimiento
económico, la creación de empleo y el trabajo decente;
Considerando que la globalización de la economía ha incrementado la
movilidad de los trabajadores que necesitan protección, como mínimo, contra la
selección de la legislación aplicable con el fin de eludir la protección nacional;
Observando que, en el marco de la prestación de servicios transnacionales, es
importante determinar a quién se considera como trabajador vinculado por una
relación de trabajo, qué derechos tiene y quién es el empleador;
Considerando que las dificultades que supone determinar la existencia de una
relación de trabajo pueden crear graves problemas a los trabajadores
interesados, a su entorno y a la sociedad en general;
Considerando que la incertidumbre acerca de la existencia de una relación de
trabajo tiene que resolverse de modo que se garantice una competencia leal y
la protección efectiva de los trabajadores vinculados por una relación de trabajo
de una manera conforme con la legislación o la práctica nacionales;
Tomando nota de todas las normas internacionales del trabajo pertinentes y en
especial las normas relativas a la situación particular de la mujer, así como las
relativas al ámbito de la relación de trabajo;
Después de haber decidido adoptar diversas propuestas relativas a la relación
de trabajo, cuestión que constituye el quinto punto del orden del día de la
reunión, y
Después de haber decidido que estas propuestas revistan la forma de una
recomendación,
adopta, con fecha quince de junio de dos mil seis, la siguiente Recomendación,
que podrá ser citada como la Recomendación sobre la relación de trabajo,
2006.
I. POLÍTICA NACIONAL DE PROTECCIÓN DE LOS TRABAJADORES
VINCULADOS POR UNA RELACIÓN DE TRABAJO
1. Los Miembros deberían formular y aplicar una política nacional encaminada
a examinar a intervalos apropiados y, de ser necesario, a clarificar y a adaptar
el ámbito de aplicación de la legislación pertinente, a fin de garantizar una
protección efectiva a los trabajadores que ejercen su actividad en el marco de
una relación de trabajo.
2. La naturaleza y el alcance de la protección otorgada a los trabajadores
vinculados por una relación de trabajo deberían ser definidos por la legislación
o la práctica nacionales, o ambas, teniendo en cuenta las normas
internacionales pertinentes. Esta legislación o práctica, incluidos los elementos
relativos al alcance, el ámbito de aplicación y la responsabilidad de su
aplicación, debería ser clara y adecuada a fin de asegurar la protección efectiva
de los trabajadores vinculados por una relación de trabajo.
3. La política nacional debería formularse y aplicarse de conformidad con la
legislación y la práctica nacionales, en consulta con las organizaciones más
representativas de empleadores y de trabajadores.
4. La política nacional debería incluir, por lo menos, medidas tendentes a:
(a) proporcionar a los interesados, en particular a los empleadores y los
trabajadores, orientación sobre la manera de determinar eficazmente la
existencia de una relación de trabajo y sobre la distinción entre
trabajadores asalariados y trabajadores independientes;
(b) luchar contra las relaciones de trabajo encubiertas, en el contexto de,
por ejemplo, otras relaciones que puedan incluir el recurso a otras formas
de acuerdos contractuales que ocultan la verdadera situación jurídica,
entendiéndose que existe una relación de trabajo encubierta cuando un
empleador considera a un empleado como si no lo fuese, de una manera
que oculta su verdadera condición jurídica, y que pueden producirse
situaciones en las cuales los acuerdos contractuales dan lugar a que los
trabajadores se vean privados de la protección a la que tienen derecho;
(c) adoptar normas aplicables a todas las formas de acuerdos
contractuales, incluidas las que vinculan a varias partes, de modo que los
trabajadores asalariados tengan la protección a que tienen derecho;
(d) asegurar que las normas aplicables a todas las formas de acuerdos
contractuales estipulen a quién incumbe la responsabilidad por la
protección que prevén;
(e) proporcionar a los interesados, y en particular a los empleadores y los
trabajadores, acceso efectivo a procedimientos y mecanismos que sean
expeditos, poco onerosos, justos y eficaces para la solución de
controversias relativas a la existencia y las condiciones de una relación de
trabajo;
(f) asegurar el cumplimiento y la aplicación efectiva de la legislación sobre
la relación de trabajo, y
(g) prever una formación apropiada y adecuada sobre normas
internacionales del trabajo pertinentes, derecho comparado y
jurisprudencia para la judicatura, los árbitros, los mediadores, los
inspectores del trabajo y otras personas encargadas de la solución de
controversias y del cumplimiento de las leyes y normas nacionales en
materia de trabajo.
5. En el marco de la política nacional los Miembros deberían velar en particular
por asegurar una protección efectiva a los trabajadores especialmente
afectados por la incertidumbre en cuanto a la existencia de una relación de
trabajo, incluyendo a las trabajadoras, así como a los trabajadores más
vulnerables, los jóvenes trabajadores, los trabajadores de edad, los
trabajadores de la economía informal, los trabajadores migrantes y los
trabajadores con discapacidades.
6. Los Miembros deberían:
(a) velar especialmente por que en la política nacional se aborde la
cuestión de la dimensión de género, dado que las mujeres que trabajan
predominan en determinados sectores y ocupaciones en los que existe
una elevada proporción de relaciones de trabajo encubiertas o en los que
existe falta de claridad en lo que atañe a la relación de trabajo, y
(b) establecer políticas claras sobre la igualdad de género y mejorar el
cumplimiento de la legislación y los acuerdos pertinentes en el ámbito
nacional, de modo que pueda abordarse de manera eficaz la dimensión de
género.
7. En el contexto del movimiento transnacional de trabajadores:
(a) al formular una política nacional, todo Miembro debería, previa consulta
con las organizaciones más representativas de empleadores y de
trabajadores, considerar la posibilidad de adoptar medidas apropiadas en
el marco de su jurisdicción y, cuando proceda, en colaboración con otros
Miembros, a fin de aportar una protección efectiva y prevenir abusos
contra los trabajadores migrantes que se encuentran en su territorio, que
puedan verse afectados por una situación de incertidumbre en cuanto a la
existencia de una relación de trabajo, y
(b) cuando los trabajadores son contratados en un país para trabajar en
otro, los Miembros interesados pueden considerar la posibilidad de
concertar acuerdos bilaterales con objeto de prevenir abusos y prácticas
fraudulentas encaminadas a eludir los acuerdos existentes para la
protección de los trabajadores en el contexto de una relación de trabajo.
8. La política nacional de protección de los trabajadores vinculados por una
relación de trabajo no debería interferir en las verdaderas relaciones civiles y
comerciales, velando al mismo tiempo por que las personas vinculadas por una
relación de trabajo disfruten de la protección a que tienen derecho.
II. DETERMINACIÓN DE LA EXISTENCIA DE UNA RELACIÓN DE
TRABAJO
9. A los fines de la política nacional de protección de los trabajadores
vinculados por una relación de trabajo, la existencia de una relación de trabajo
debería determinarse principalmente de acuerdo con los hechos relativos a la
ejecución del trabajo y la remuneración del trabajador, sin perjuicio de la
manera en que se caracterice la relación en cualquier arreglo contrario, ya sea
de carácter contractual o de otra naturaleza, convenido por las partes.
10. Los Miembros deberían promover métodos claros para ofrecer orientación a
los trabajadores y los empleadores sobre la manera de determinar la existencia
de una relación de trabajo.
11. A fin de facilitar la determinación de la existencia de una relación de trabajo,
los Miembros deberían considerar, en el marco de la política nacional a que se
hace referencia en la presente Recomendación, la posibilidad de:
(a) admitir una amplia variedad de medios para determinar la existencia de
una relación de trabajo;
(b) consagrar una presunción legal de la existencia de una relación de
trabajo cuando se dan uno o varios indicios, y
(c) determinar, previa consulta con las organizaciones más representativas
de empleadores y de trabajadores, qué trabajadores con ciertas
características deben ser considerados, en general o en un sector
determinado, como trabajadores asalariados o como trabajadores
independientes.
12. A los fines de la política nacional a que se hace referencia en la presente
Recomendación, los Miembros pueden considerar la posibilidad de definir con
claridad las condiciones que determinan la existencia de una relación de
trabajo, por ejemplo, la subordinación o la dependencia.
13. Los Miembros deberían considerar la posibilidad de definir en su
legislación, o por otros medios, indicios específicos que permitan determinar la
existencia de una relación de trabajo. Entre esos indicios podrían figurar los
siguientes:
(a) el hecho de que el trabajo: se realiza según las instrucciones y bajo el
control de otra persona; que el mismo implica la integración del trabajador
en la organización de la empresa; que es efectuado única o principalmente
en beneficio de otra persona; que debe ser ejecutado personalmente por el
trabajador, dentro de un horario determinado, o en el lugar indicado o
aceptado por quien solicita el trabajo; que el trabajo es de cierta duración y
tiene cierta continuidad, o requiere la disponibilidad del trabajador, que
implica el suministro de herramientas, materiales y maquinarias por parte
de la persona que requiere el trabajo, y
(b) el hecho de que se paga una remuneración periódica al trabajador; de
que dicha remuneración constituye la única o la principal fuente de
ingresos del trabajador; de que incluye pagos en especie tales como
alimentación, vivienda, transporte, u otros; de que se reconocen derechos
como el descanso semanal y las vacaciones anuales; de que la parte que
solicita el trabajo paga los viajes que ha de emprender el trabajador para
ejecutar su trabajo; el hecho de que no existen riesgos financieros para el
trabajador.
14. La solución de controversias sobre la existencia y las condiciones de una
relación de trabajo debería ser competencia de los tribunales del trabajo o de
otros tribunales o de instancias de arbitraje a los cuales los trabajadores y los
empleadores tengan acceso efectivo, de conformidad con la ley y la práctica
nacionales.
15. La autoridad competente debería adoptar medidas para garantizar el
cumplimiento y la aplicación de la legislación relativa a la relación de trabajo a
los distintos aspectos tratados en la presente Recomendación, por ejemplo, a
través de los servicios de inspección del trabajo, en colaboración con la
administración de la seguridad social y las autoridades fiscales.
16. Por lo que se refiere a la relación de trabajo, las administraciones
nacionales del trabajo y sus servicios conexos deberían supervisar
periódicamente sus programas y dispositivos de control del cumplimiento.
Debería prestarse especial atención a aquellas ocupaciones y sectores con una
proporción elevada de mujeres trabajadoras.
17. En el marco de la política nacional, los Miembros deberían establecer
medidas eficaces destinadas a eliminar los incentivos que fomentan las
relaciones de trabajo encubiertas.
18. En el marco de la política nacional, los Miembros deberían promover el
papel de la negociación colectiva y el diálogo social, entre otros, como medios
para encontrar soluciones a las cuestiones relativas al ámbito de la relación de
trabajo a escala nacional.
III. SEGUIMIENTO Y APLICACIÓN
19. Los Miembros deberían establecer un mecanismo apropiado, o valerse de
uno existente, para seguir la evolución del mercado de trabajo y de la
organización del trabajo, y ofrecer asesoramiento para la adopción y aplicación
de medidas relativas a la relación de trabajo en el marco de la política nacional.
20. Las organizaciones más representativas de empleadores y de trabajadores
deberían estar representadas en pie de igualdad en el mecanismo de
seguimiento de la evolución del mercado de trabajo y de la organización del
trabajo. Además, esas organizaciones deberían ser consultadas en el marco
del mecanismo antes mencionado, con la frecuencia necesaria y, cuando sea
posible y útil, sobre la base de informes de expertos o estudios técnicos.
21. Los Miembros deberían recopilar, en la medida de lo posible, información y
datos estadísticos, y realizar estudios sobre los cambios registrados en la
estructura y las modalidades de trabajo, a nivel nacional y sectorial, teniendo
presentes la distribución entre hombres y mujeres y otros aspectos pertinentes.
22. Los Miembros deberían establecer mecanismos nacionales específicos
para asegurar que pueda determinarse eficazmente la existencia de relaciones
de trabajo en el marco de la prestación de servicios transnacionales. Debería
prestarse atención al desarrollo de contactos sistemáticos y al intercambio de
información sobre esta cuestión con otros Estados.
IV. PÁRRAFO FINAL
23. La presente Recomendación no supone una revisión de la Recomendación
sobre las agencias de empleo privadas, 1997 (núm. 188), ni puede revisar el
Convenio sobre las agencias de empleo privadas, 1997 (núm. 181).