Las siete peticiones
Después de ponernos en presencia de Dios, desde nuestro corazón
diremos siete peticiones, siete bendiciones. Las tres primeras son para dar
gloria al Padre, son los deseos de un hijo que ama a su Padre sobre todas
las cosas. Las cuatro últimas le pedimos su ayuda, su gracia.
1. Santificado sea tu nombre: Con esto decimos que Dios sea alabado,
santificado en cada nación, en cada hombre. Depende de Nuestra
vida y de nuestra oración que su nombre sea santificado o no.
Pedimos que sea santificado por nosotros que estamos en Él, pero
también por los otros a los que todavía no les llega la gracia de Dios.
Expresamos a Dios nuestro deseo de que todos los hombres lo
conozcan y le estén agradecidos por su amor.
Expresamos nuestro deseo de que el nombre de Dios sea pronunicado por
todos los hombres de una manera santa, para bendecirlo y no para
blasfemar contra él. Nos comprometemos a bendecir el nombre de Dios
con nuestra propia vida.
2. Venga a nosotros tu reino: Al hablar del Reino de Dios, nos referimos a
hacerlo presente en nuestra vida de todos los días, a tener a Cristo en
nosotros para darlo a los demás y así hacer crecer su Reino; y también nos
referimos a que esperamos a que Cristo regrese y sea la venida final del
Reino de Dios.
Cristo vino a la Tierra por primera vez como hombre y nació
humildemente en un establo. En el fin del mundo, cuando llegue la
Resurrección de los muertos y el juicio final, Cristo volverá a venir a la
Tierra, pero esta vez como Rey y desde ese momento reinará para
siempre sobre todos los hombres. Se trata de ayudar en la Evangelización
y conversión de todos los hombres. Hacer apostolado para que todos los
hombres lo conozcan, lo amen.
Pedimos el crecimiento del Reino de Dios en nuestras vidas, el retorno de
Cristo y la venida final su Reino.
3. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: La voluntad de Dios, lo
que quiere Dios para nosotros es nuestra salvación, es que lleguemos a
estar con Él.
Le pedimos que nuestra voluntad se una a la suya para que en nuestra
vida tratemos de salvar a los hombres. Que en la tierra el error sea
desterrado, que reine la verdad, que el vicio sea destruido y que florezcan
las virtudes.
4. Danos hoy nuestro pan de cada día: Al decir “danos” nos estamos
dirigiendo a nuestro Padre con toda la confianza con la que se dirige un
hijo a un padre.
Al decir “nuestro pan” nos referimos tanto al pan de comida para
satisfacer nuestras ncesidades materiales como al pan del alma para
satisfacer nuestras necesidades espirituales. En el mundo hay hambre de
estos dos tipos, por lo que nosotros podemos ayudar a nuestros hermanos
necesitados.
5. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los
que nos ofenden: Los hombres pecamos y nos alejamos de Dios, por eso
necesitamos pedirle perdón cuando lo ofendemos. Para poder recibir el
amor de Dios necesitamos un corazón limpio y puro, no un corazón duro
que no perdone los demás. Este perdón debe nacer del fondo del corazón.
Para esto necesitamos de la ayuda del Espíritu Santo y recordar que el
amor es más fuerte que el pecado.
6. No nos dejes caer en tentación:El pecado es el fruto de consentir la
tentación, de decir sí a las invitaciones que nos hace el demonio para
obrar mal. Le pedimos que no nos deje tomar el camino que conduce
hacia el pecado, hacia el mal. El Espíritu Santo nos ayuda a decir no a la
tentación. Hay que orar mucho para no caer en tentación.
7. Y líbranos del mal: El mal es Satanás, el ángel rebelde. La pedimos a
Dios que nos guarde de las astucias del demonio. Pedimos por los males
presentes, pasados y futuros. Pedimos estar en paz y en gracia para la
venida