ILUSTRACIÓN: Rodrigo Jesús Heredia Maza.
IMAGEN TAPA: Lucas Bettiol - Noelia Ferreyra.
IMAGEN SEGUNDA TAPA: Infoguia Malagueño (Yocsina).
AUTOR: Rodrigo Jesús Heredia Maza.
AUSPICIAN: Unidad Asesora de Patrimonio Histórico de Malagueño.
AGRADECIMIENTOS
Quiero tomar un momento para expresar mi más profundo
agradecimiento a todas las personas que han compartido
sus relatos conmigo. Cada una de sus historias ha sido una
fuente de inspiración y un valioso aporte a mi trabajo. En
especial, quiero agradecer a Gustavo Coronel, jefe de la
Unidad Asesora de Patrimonio Histórico, por su apoyo y
guía a lo largo de este proceso. También agradezco a mis
amigos, Nicolás Falon, Juan Muñoz, Eber Heredia,
Valentín Heredia, José Valor, a mi hermano José Gabriel,
y a mi compañera de vida Ivana, su aliento y colaboración
han sido fundamentales en esta iniciativa. Y a mi familia,
gracias por su amor incondicional y por siempre estar a mi
lado. Dedico este libro, especialmente, a mi hija Alexa,
quien representa el futuro y la curiosidad. También quiero
hacerlo a todos los jóvenes que buscan aprender sobre
nuestra historia, pues son ellos quienes llevarán adelante
nuestras tradiciones y legados. ¡Gracias a todos por ser
parte de este viaje!
¿El porqué de este libro?
Necesariamente debía hacer este libro, el cual sacaré
primero en formato digital y luego en formato físico en
los próximos meses, pero ¿porque lo hice?, siendo
luchador del patrimonio cultural e histórico de nuestra
ciudad, Malagueño, me he convertido en un recopilador
de la historia de la localidad y la provincia de Córdoba,
me encantan los documentos, la recopilación de
archivos, los relatos orales y siempre hay un hermoso
grupo de escritores, historiadores y recopiladores de
nuestra ciudad elaborando siempre un plan estratégico
cultural para que no se pierdan muchas cosas,
compartiendo en redes sociales, dando charlas y
realizando exposiciones a nivel municipal, esta nueva
parte de la cultura que no nos debemos olvidarnos
pasaron todas en Malagueño, al igual que Córdoba
Capital, nosotros también debemos cuidar y preservar
nuestros fantasmas, hay una frase que frecuentemente
tienen presente en Massachusetts, y la escuché de una
de las alumnas en una de las charlas vía zoom, con la
profesora Emérita Laurel Thatcher Ulrich de la
Universidad de Harvard, mientras realizaba la
diplomatura de patrimonio histórico , artefactos y
especímenes científicos, el famoso “Save, Archive and
Study” (Guardar, Archivar y Estudiar), algo que quedó
grabado en mi mente.
Ideas que hasta el día de hoy perduran en mí, así
que para proteger la historia de Malagueño
debemos guardar archivos, archivar en
documentos escritos o digitales para que las
nuevas generaciones las aprendan y estudien.
Jóvenes no se olviden de la historia de
Malagueño.
Pues son nuestra raíces.
Palabras de apoyo al Autor
Del Señor Gustavo Agustín Coronel
(Jefe de la Unidad Asesora de Patrimonio Histórico
de Malagueño)
Malagueño, lugar característico que mantiene su imagen de
pueblo aunque ya es ciudad, su identidad surgida de las
canteras y la cal, con la historia de sus viejos y centenarios
hornos de cal a cuesta.
Un lugar lleno de historias y anécdotas vividas, contadas por
sus vecinos, aparecidos y leyendas pasadas de generación a
generación, de abuelos a padres, de padres a hijos, es aquí
donde el autor del presente libro deja plasmado algunos de
esos relatos, que no deben de olvidarse para que nada de esto
se pierda, jamás en el tiempo.
SOMBRAS DE
MALAGUEÑO
Rodrigo Jesús Heredia Maza
INTRODUCCIÒN
A través del tiempo las personas hemos convivido con
sucesos extraños de los cuales hemos ido hablando de en
boca en boca, acontecimientos que siempre suelen aparecer
como por arte de magia en las más crudas realidades de
nuestro entorno, cuando cae la noche, cuando parecen
extintas las ultimas luces del día, y que con un fosforo
encendían aquella vela que alumbraba la intensa oscuridad
de los barrios, esa lamparita añeja que carecía de
luminosidad pero era un destello lujurioso, lejos de apartar la
inmensa penumbra de tiempos pujantes del siglo xx y
comienzo del nuevo milenio.
Desde pequeñas juntadas entre señoras, tomando unos mates
con peperina junto a exquisitas tortillas con abundante
chicharrón, a lujosos asados exuberantes con guitarreadas
donde corrían ríos de vino de las benditas damajuanas
contorneando las mesas de las grandes fiestas y boliches del
pueblo, han sido lugar de aquellas tradicionales anécdotas de
miedo que estremecían hasta el más macho, poniendo la piel
de gallina del más chico al más grande, y es así como
repercute en un medio tan rural como urbano, Malagueño, no
fue la excepción, y para salvaguardar la historia, nuestra
historia, nuestro patrimonio cultural e histórico, he decidido
recopilar un poco de esas anécdotas en este libro, en un
análisis de investigación para reunir historias y leyendas, que
todavía no han salido a la luz,
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Los miedos de aquella gente del siglo xx y la de nuestro
presente.
El material que he reunido ha sido dividido en secciones,
para así poder analizar con detenimiento los distintos
acontecimientos y fenómenos supuestamente extraños,
Quiero agradecer a todos los que apoyaron al proyecto cómo
tal, y a las excelentísimas personas que dieron sus versiones
también.
El nacimiento del siglo XX hasta nuestros días amaneció con
un velo de sombras a su alrededor, y en los lugares más
verídicos, la noche resultaba más profunda, donde la luz no
alcanzaba a alumbrar a la gente de los enigmas, de las
fuerzas extrañas, de las presencias inhumanas, de los
misterios de la vida y de la muerte, los fantasmas sacudían
en esos momentos y avizoraban en las riveras periféricas,
acercando el acecho de los misterios que siempre marcaron
al hombre en el entorno natural, de la orbe rural, de la
pertenencia del paisaje.
Antes de que el racionalismo y la fe en el progreso de la
ciencia como fuente de explicación de todos los misterios,
calaran hondo en los sentimientos culturales, el hombre
convive con cosmos de seres y sucesos inexplicables, con
múltiples fenómenos del miedo emanando alrededor.
La vida era más frágil y el zarpazo de la muerte podía venir
agazapado de distintos modos, pero ni la expansión de la luz
que acorralo la negrura de la noches pudo dispersar todas las
sombras ni el conocimiento científico resolvió los enigmas
más elementales del hombre.
Malagueño en su amplio territorio (abajo plano de
Malagueño centro), o sus barrios en sus extenso recovecos
tales como el Montevideo, Gilbert (hoy en día Primero de
Mayo), La Perla, el casco céntrico, La Lomita (desde los
transformadores hasta la calle Rioja) y Yocsina, fueron
barrios de un pueblo con múltiples historias y mitos que
marcaron hasta el día de hoy, ya convertida en ciudad, aquel
imaginario popular.
Ese imaginario popular que nos define y nos contiene será el
objeto de las miradas de estas páginas que empiezan a pasar
a partir de este momento.
Desfilaran mitos y leyendas, misterios, hechos, lugares que
hayan provocado inquietud, y que se nutran de elementos
que vallan más allá de lo explicable racionalmente, o al
menos del conocimiento científico del que se dispone a día
de hoy en 2023, en cada caso se intentará presentar los
hechos, como los siente, entiende y cuenta la gente o la
memoria colectiva, sin pretensiones de mitificar o desmentir.
Tampoco es pretensión mía presentarme como un
compendio del imaginario popular de Malagueño, si no
como un repaso de elementos que lo componen.
Será una travesía inquietante.
LOS RELATOS ORALES
Este libro se desarrolla a través de relatos orales, tesoros
compartidos por los vecinos, amigos y familiares que han
enriquecido mi vida y la de nuestra comunidad. Cada historia
aquí reflejada es un eco de vivencias reales; ningún relato ha
sido modificado ni inventado, respetando la esencia y la
autenticidad de las experiencias compartidas.
Algunas de las historias llevan el nombre de quienes las
narraron, un homenaje a sus voces y vivencias. Otras se
presentan de manera anónima, en respeto a los deseos de
aquellos que prefieren mantener su identidad en el ámbito
privado. Esta decisión se ha tomado en consideración a
razones personales, pero no disminuye la importancia de sus
relatos.
A través de estas páginas, deseo rendir homenaje a la rica
diversidad de experiencias que construyen nuestro tejido
social.
LA CONSTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO
CULTURAL A TRAVÉS DE LOS RELATOS
La construcción del patrimonio cultural a través de los
relatos es un proceso fundamental que permite la
preservación y transmisión de la identidad de una
comunidad. Los relatos, ya sean orales, escritos,
visuales
actúan como vehículos que transportan tradiciones.
#Significado de los Relatos en el Patrimonio
Cultural
1. Transmisión de la Historia: Los relatos permiten que
las
generaciones pasadas hablen a las futuras. A través de
mitos,
leyendas, cuentos y anécdotas
2. Identidad Colectiva: Compartir relatos comunes
fomenta
un sentido de identidad y cohesión social.
3. Diversidad Cultural: Cada comunidad tiene sus relatos
únicos, que reflejan su entorno y creencias.
4. Educación y Formación: A través de cuentos y
narraciones, se transmiten normas, valores y
enseñanzas,
formando la base de la educación informal.
EL FANTASMA DE LA CURVA
(Por el Señor José Juan
Cascone)
Cuando fui pequeño, quizás unos seis años, estimo, fui
testigo de un acontecimiento que me erizo la piel, me lleno
de espanto.
En uno de esos días de noviembre, con más claridad en mi
mente, eran las siete de la tarde, mi padre Felipe, se disponía
a llevarles pan a los Turcos Manzur, que tenían un negocio
de ramos generales en la curva de Yocsina, tanto insistí que
mi padre me cargo en la jardinera a la par de él.
Íbamos al tranco de la yegüita, fiel equino de la familia,
subiendo por la cuesta de la iglesia, mi padre cantaba
contento: “Tengo una vaca lechera, que no es una vaca
cualquiera, me da leche merengada, hay que vaca más
salada”; y con su canto estridente avanzamos al trotecito sin
prisa pero sin pausa, más adelante se aproximaba la cuesta y
la curva del basural del pueblo.
Tan pronto como doblamos, saltó de atrás de unos peñascos
un bulto blanco, gritando como si fuera un alarido: “Buuuu,
Buuuu”, ¡es el fantasma del basural!, agregue junto con
insultos, que susto me pegué.
La yegua se abalanzó en dos patas, y fui a parar hacia dentro
de los cajones de pan, en ese momento veo a mi padre
agarrar el rebenque, y tirarse de la jardinera, cuando el
supuesto fantasma observó que mi padre se le iba encima,
quiso disparar, pegó media vuelta y patinó.
El rebenque que era de hierro del ocho retorcido, sé lo
acomodo en el lomo, al tan temido fantasma, de repente un
quejido inundó el aire, el espectro gritaba: “No me pegues
Felipe, soy yo”.
Lo que le contesta: - ¡Que no te pegue, las pelotas! Y de esa
manera le dio otro golpe en el lomo.
El fantasma de tal golpiza, perdió las sabanas que llevaba
puesta, junto a unas alpargatas que en el dicho momento de
correr, las perdió.
Si bien para nosotros fue toda una sorpresa, para aquel
bromista debe de haber sido mucho peor.
Nunca más volvió a salir, para nosotros fue una anécdota de
esas que son difíciles de que se pierdan en la memoria.
Doy fe de aquel hecho, es auténtico, un hecho que me dejo
marcado en aquel lejano mes de noviembre del año 1955.
ACONTECIMIENTOS EXTRAÑOS
(Por la Señora Graciela Gaitán)
A mi padre le sucedieron algunos acontecimientos extraños hace ya
muchos años en el camino a La Ochoa, mi viejo vivió un tiempo allí
junto a su padre, nos cuenta Graciela.
Mi papá iba junto a su padre, con un hermano y un sobrino
en una jardinera, en cierto momento, oyó como ruidos raros
a la vera del camino.
El caballo estaba atemorizado, el equino no quería de ningún
modo seguir avanzando, de repente mi abuelo, que estaba
medio ebrio e iba cantando, escucho un sonido espectral si
así se le puede decir y de esa forma valiente lo cobijo a mi
padre, que debe de haber tenido unos cuatro añitos más o
menos.
Él no lo quería asustar, en uno de esos impulsos, los extraños
sonidos se convirtieron como si caminaran en cueros secos y
viejos (mi padre siempre decía que jamás olvidaría ese
sonido), de repente se levantó del costado del penumbroso
camino una gran sombra oscura.
1
Jardinera: f. Carruaje de caballos descubierto de cuatro ruedas y
cuatro asientos, cuya caja suele ser de mimbres.
El caballo se abalanzó, los tiró al suelo, mi padre cayó a
aquel camino de ripio, y mi abuelo chocó con su rodilla al
mismo, quebrándose de esa manera una de sus costillas.
El caballo se marchó rápidamente dejándolos a pie.
En la casa de mi abuelo, mi tía Lorena Gaitán (la mayor de
los hermanos), al darse cuenta de que el caballo estaba
atemorizado, se percató de que algo sucedía, y decidió
velozmente atarlo a la jardinera y salió a buscar rápidamente
a su padre, al cual encontró en mitad del camino,
desplomado en la superficie de ese añejo camino.
Mi papá lloraba y mi tío Juan Gaitán, trataba de asimilar,
calmar la situación, fue allí cuando cargan a mi abuelo y a
los demás a la jardinera, lo único que pedía mi abuelo era
que no encendieran los mecheros2, para no ver luz ( esos
eran tiempos donde no había luz obviamente), nunca se supo
el deseo de aquella petición.
Desde aquella noche, plasmada por el miedo de aquel
espectro, mi padre se quedó a vivir en Malagueño, con su
hermana Palmira Gaitán y Loreto Paredes, el único mejor
talabartero que hubo en el pueblo, nos relata Graciela.
Homenajeando así con esta inolvidable anécdota a su padre
José Gaitán y a su abuelo “Zoilo” Gaitán junto a sus tíos.
2Mechero: m. candil o velón, cañutillo donde se pone la mecha
para alumbrar o para encender lumbre.
VOCES Y LAMENTOS EN CANTERAS
(Por Usuario de Facebook)
Mi tío trabajó muchos años en Canteras, yo lo solía
acompañar en las oscuras noches junto a mi abuela y mi tía,
él era sereno (Seguridad) del turno noche, ya hace algunos
años falleció lamentablemente.
Siempre en esos momentos, donde lo acompañábamos a su
trabajo, veíamos como luces, subían y bajaban, no era de los
camiones o maquinas eran luces raras, a las orillas de las
canteras, también solían oírse lamentos y voces que te
estremecían hasta la última célula de tu cuerpo, haciendo
erizar la piel, en su tiempo nos daba mucho miedo, pero
pasado unos días ya no teníamos miedo si no es más ya
estábamos acostumbrados.
Tengo tantos recuerdos de Malagueño, pase allí toda mi
infancia y parte de mi adolescencia allí.
No vivo allí pero mi familia sigue viviendo en el pueblo que
añoro.
EL PERRO DE LA LOMITA
(ÁNONIMO)
Imagen de La Lomita.
Hace unos años atrás, nos contaba una señora, en los años
que Malagueño era todavía un pueblo marcado por la cal y la
tierra, sobre un perro que solía aparecer detrás de la iglesia
Nuestra Señora de Nievas, en zonas aledañas a la Lomita,
que aparecía solo los días viernes, en época de calor, cuando
se sacaban los catres a la galería, por lo que el calor hacía de
la noche un infierno, en aquel momento dónde las velas se
habían ya consumido, un aullido de perros, desveló a la
zona, más que aullidos, los perros lloraban, así derivando en
un ambiente tenebroso, diría yo por temor, cuando aparecía,
decían que era el diablo, este can venia del lado de la
Escuela de las Monjas, así es llamado el colegio Inmaculado
Corazón de María hasta el día de hoy, nadie lo quería ver, y
el que lo veía decía que parecía que en sus ojos brillantes,
había fuego.
A todo esto, los perros de alrededor lloraban, y aquel bulto
negro quedaba sentado en frente de aquella casa, con sus
catres afuera, la señora explica que no sabía que hacer, una
escopeta fue la protagonista cuando apuntó al misterioso
perro, pero las balas no salieron, un rosario y una cruz de
plata fueron testigos de aquel acontecimiento, más el rezo de
las persona de aquel entonces. Y así lentamente se retiraba el
perro oscuro, mientras los perros callados, atemorizados por
el supuesto espectro, se escondían.
Imagen del final calle Santa Fe – Zona Colegio Inmaculado.
EL LLANTO EN BARRIO MONTEVIDEO
(Por Beto “Veloz” Olmedo)
Lo que voy a contar pasó hace 50 años atrás cuando en
Malagueño. Imagínate yo tenía unos 20 años
aproximadamente.
La historia comienza un sábado a la noche cuando
disfrutábamos del Cuarteto Leo en un baile popular del Club
Atlético Martin Ferreyra en Malagueño. Esa noche, me
encontré con mi novia (que vivía en Barrio Montevideo) y al
finalizar la reunión bailable que en ese momento empezaba a
las 10 de la noche y terminaban a las 4, - por la madrugada
como es lógico- y yo debía acompañarla a su casa.
También, muchachos de mi barra acompañaban a sus
respectivas amigas u novias al mismo barrio.
Nosotros salimos unos minutos antes y nos adelantamos.
Al llegar a la casa de Tere, no tenía permiso de los padres,
enseguida pegué la vuelta para volver a mi casa en
Malagueño.
Para describirte como era la madrugada de aquella noche,
puedo decir que era oscura, fría y de llovizna muy fina.
Te cuento que el Barrio Montevideo tenía una calle principal
del centro y dos laterales que eran aproximadamente 300
metros para salir del pueblo. En el medio de esa distancia,
estaba la sede del Club Atlético Peñarol donde había una
cancha de bochas paralela a la calle, la cual estaba un poco
abandonada.
Había unos arbustos de unos 50/60 centímetros de alto a lo
largo del camino. Una aclaración: en la calle que te describo,
había una luz al comienzo y al final de la calle.
Volviendo a la historia que te quiero contar, iba caminando
con un poco de desconfianza porque en Montevideo se
contaban muchos mitos sobre el ‘chancho con cadena’,
brujas y fantasmas que se movían arriba de unos hornos de
cal que estaban abandonados. Llegando al club, casi a la
mitad de la calle, frente a la sede que te comenté, noté que
los yuyos empezaban a moverse. En ese momento, me
recosté sobre mi derecha y seguí caminando en dirección del
club. En ese instante, escuché el llanto desconsolado de una
criatura que me acompañaba entre los arbustos de la cancha
de bochas, aproximadamente a 4 metros por donde yo venía
caminando.
Para los que conocen Montevideo, la supuesta criatura cada
vez llorando más fuerte, me acompaño unos 50 u 60 metros
hasta el frente de la casa del Bicho Pereyra que era donde
terminaba la calle del Pueblo.
Temeroso y asustado, al principio no salí corriendo, pero
cuando doble por dicha calle, ahí comencé a correr hasta la
vuelta del Tala (final del pueblo). Luego, agarré el camino a
Malagueño, encontrando a algunos compañeros del baile.
Les conté lo que había vivido, y aun así, ellos siguieron su
camino. Te cuento que durante un tiempo largo trate de
averiguar por todos los medios si había sido una broma de
mal gusto y nunca pude descubrir nada.
EL LLANTO
(Por Gustavo Coronel)
Recuerdo de Montevideo, lo que más me asustó diría yo fue,
un llanto.
Si, un llanto de un bebé en una horrible noche de tormenta,
en el barrio, sinceramente al principio pensé que era el bebé
de una familiar que vivía cerca, pero tampoco me llegue a
ver, ya que sabían decir que cuando se escucha un bebe
llorar era el diablo llorando.
Luego me olvide de toda aquella secuencia, pero al tiempo,
habrán pasado unos meses, y le pregunto sobre aquella
noche.
-¿Por qué lloraba tanto esa criatura el día tanto?
A lo que ella me contesta, no puede ser, si nosotros no
estábamos. Y lo realmente extraño es que nadie tenía otros
bebes en esa parte y en ese tiempo, al contarle de esa
situación, nos terminamos mirando las caras sorprendidos,
yo a ella y ella a mí.
LA MUJER DE BLANCO DEL CEMENTERIO
(ÁNONIMOS)
A medida que pasan los años muchas personas han hablado o
han escuchado del rumor de que por las madrugadas de
inviernos de antaño, “solía deambular una mujer vestida de
blanco” por zonas aledañas al cementerio y por periferias a
las vías férreas del barrio Eva Peron, varias veces se
realizaron llamadas a la policía por la mujer que andaba
cerca de la zona, más por miedo a su integridad física.
Luego se decía que la misma asustaba a los transeúntes que
cruzaban de un barrio a otro.
Nos cuenta otra señora que le habían dicho algunos jóvenes,
que la habían visto cruzar desde el mismo cementerio a la
garita de colectivos de enfrente.
Era creer o reventar, dice la vecina, mientras otros niegan
rotundamente los sucesos.
En otro tiempo, chicos a la tarde que andaban en bicicleta,
hoy ya jóvenes adultos, cuentan que la vieron, y comenzaron
a tirar piedras a la zona de las vías. Pero nunca se supo más
nada.
Otra gente dice que era una persona que se disfrazaba y
asustaba a la gente.
Sin lugar a dudas, nunca lo sabremos si era un fantasma o
era alguien que se divertía asustando a los chicos de ese
tiempo.
Vías del Ferrocarril.
EL FANTASMA DE LA BIBLIOTECA
MUNICIPAL LEOPOLDO LUGONES
(Por Norma Cufré)
En diciembre de 2016, en la Biblioteca Municipal Leopoldo
Lugones, se llevaba a cabo un ensayo del Coro Municipal,
dirigido por el profesor Patricio Salsalone. Durante esta
actividad, Elba Romo y Alicia Cristiani relatan haber
presenciado la aparición de un espectro que se manifestaba
como una mujer vestida con un largo vestido. Esta figura se
acomodó el abrigo y se dirigió hacia el pasillo que conduce
al baño.
El contexto de la reunión era el ensayo de canciones
navideñas, en preparación para la gala correspondiente a la
festividad. De manera repentina, las luces de la biblioteca se
apagaron inexplicablemente, generando una atmósfera de
inquietud.
Desde hace algún tiempo, la Biblioteca Municipal Leopoldo
Lugones, que realiza sus actividades en las instalaciones del
Club Atlético Almirante Brown, ha sido objeto de diversas
manifestaciones paranormales. Se ha reportado la presencia
de ruidos inexplicables, el cierre de puertas sin la
intervención de corrientes de aire, así como sonidos que
simulan canillas de agua abiertas.
Cuenta también el Sr. Albino “Pinocho” Drandich, que el
Profesor de música Santiago, pudo escuchar y comprobar
personalmente como sonaban las teclas del piano/órgano sin
estar nadie cerca de él.
Se realizó la bendición del lugar por el Cura párroco, a fin de
que el alma de quien fuera descansará en paz, a pesar de ello
hoy en día todavía se sigue escuchando algunos ruidos en el
lugar.
Imagen de la Biblioteca.
EL CABALLO SIN CABEZA DEL CAMINO BLANCO
(ÁNONIMO)
En antaño vecinos contaban de un espectro que merodeaba a
la vera del camino blanco en la zona de la parte baja de
malagueño, más allá del conocido Bajo dicho por los
adolescentes de la actualidad.
Era un caballo que aparentemente no tenía cabeza, y su
aparición era en las noches frías de invierno, para ser un
poco más preciso en las madrugadas recorriendo de oeste a
este, caminaba desde la Fabrica 5 (los hornos) hasta perderse
en los matorrales del camino a Minetti (actual Holcim).Y de
un tiempo a otro desapareció de la nada. Son Historias
enigmáticas que contaba mi abuelo y mis vecinos cuenta una
usuaria de Facebook.
Vista del caserío a orillas del camino Blanco desde la
Fabrica 5.
Plano del camino Blanco.
SUSURROS Y GRITOS EN LA PERLA
Hace pocos años, La Perla ha comenzado un proceso de
industrialización que ha transformado la vida de sus
habitantes. Las luces brillantes, una ciclo vía recién arreglada
y las garitas de colectivos modernas de Caminos de las
Sierras, han prometido un futuro más próspero. Sin embargo,
lo que ha crecido junto a ese progreso es una sombra más
oscura, un eco del pasado que aún acecha en las noches.
Antaño, el camino que va desde Malagueño hasta las
primeras luces de La Perla era un sendero de miedo. La
oscuridad abundaba, y la única compañía del caminante eran
sus propios pensamientos. Las historias de aquellos que
habían cruzado ese tramo en la noche circulaban en susurros
entre la gente.
Se hablaba de voces que flotaban en el aire, de gritos que
resonaban en la oscuridad como si el viento mismo llevara
lamentos de seres olvidados.
Los faroles de los vehículos iluminaban por tramos, pero
entre las sombras que se alargaban, algo más acechaba. El
camino era un pasaje lleno de inquietud, un escenario donde
la inseguridad no solo provenía de posibles robos, sino de un
terror sobrenatural que aún mantenía a la gente en vilo. La
monotonía de las noches sin luna se interrumpía con los ecos
de risas distantes y susurros que parecían nacer de la misma
oscuridad.
Los que se aventuraban a atravesar esa ruta recordaban la
sensación de ser observados, como si ojos invisibles los
vigilaran desde detrás de los árboles o de las sombras
alargadas. Una vez, un hombre que regresaba de una visita a
Malagueño escuchó un grito desgarrador; el tipo pasó por
alto la advertencia del escalofrío que lo invadió, aceleró el
paso, y cuando llegó a la luz de las primeras luces en La
Perla, se volvió hacia atrás, buscando una explicación. Pero
solo encontró silencio.
Las historias no eran solo leyendas.
Algunos decían que las almas de aquellos que habían muerto
trágicamente en aquel camino todavía vagaban entre los
vivos, otros hablan del tiempo de la dictadura, almas
atrapadas entre el mundo de los muertos y el de los vivos.
Relatos de accidentes, de desapariciones y de desdichas se
contaban al calor de las fogatas, y aunque las luces
comenzaron a brillar en La Perla, el miedo persistía en
algunas personas que recorren este camino.
Imagen de la ciclovía trayecto La Perla –Malagueño.
EN EL EX CENTRO CLANDESTINO DE
DETENCION DE LA PERLA
Desde hace tiempo cuentan personas más por el rumor y el
miedo que les corre por el sudor frio de la piel que por
hechos supuestos de ver siluetas o sombras, pasos en el
pasto, y voces del más allá.
Es un tema muy complicado que hay que tomarlo con pinzas
dice un vecino, que no quiso dar a conocer su nombre.
Lo que sí es un lugar tenebroso al igual, que en la Ochoa que
cuentan miles de historias de aparecidos a la vera del
camino, y esas cosas…
Me parece que algo de todo lo dicho de los rumores deben
ser ciertos o al menos un 20 o 30 por ciento.
Pasaron cosas malas ahí y seguramente quedaron algunas
ánimas. Me paso una sola vez que me silbaron pasando en la
moto antes de tomar el camino de tierra hacia La Calera,
pero no le di bolilla, porque usted vio uno se hace la cabeza.
DE LA OCHOA…
De este lugar se hablan innumerables historias, hay otros que
no han visto nada, pero hay varios relatos que me dejaron
intrigados, como la historia de un señor que vio a una
persona mayor andando en una motocicleta y que desaparece
en el camino cuando te sobrepasa, sombras, una niña que te
saluda en el camino y se desaparece yendo hacia la cantera, y
para terminar un túnel subterráneo donde nadie se atreve a
incurrir ni de noche ni de día.
La Ochoa es un lugar con muchísimos misterios al día de
hoy, lo más siniestro es que en el año 2014 se hallaron restos
óseos humanos en estos hornos; la hipótesis que manejó el
Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) es que
esos restos correspondían a cuerpos de personas
desaparecidas durante la dictadura cívico-militar, que fueron
inhumados y luego quemados en estos hornos para hacerlos
desaparecer, como un intento de eliminar pruebas del delito.
Hornos de la Ochoa.
Pared que sobrevive al paso del tiempo.
EX FRIGORIFICO CARNEVALLI
Este es un lugar que evoca recuerdos tanto nostálgicos como
intrigantes. Conocido por todos los vecinos, años atrás fue
un emblema de calidad en la producción de carnes y
chacinados, disfrutando de su época dorada. La reputación
del frigorífico se extendía más allá de la región, siendo
reconocido por la excelencia de sus productos, lo que lo
convertía en un punto de referencia no solo para los
habitantes locales, sino también para muchos que visitaban
el lugar en busca de manjares.
Hoy, las ruinas del frigorífico son un recordatorio de la
grandeza pasada, un símbolo de lo que fue y lo que ya no es.
Para los jóvenes de Malagueño, el frigorífico ha cobrado una
nueva vida en la era digital. Muchos de ellos solo conocen su
historia a través de imágenes y relatos compartidos en redes
sociales como Facebook e Instagram. Estas plataformas han
alimentado la curiosidad, convirtiendo las ruinas en un
destino popular para aquellos que buscan emociones nuevas
y un poco de aventura. Los adolescentes se agrupan en
pequeños grupos y se aventuran a explorar los rincones de
este lugar, capturando su esencia en fotografías que
posteriormente comparten en sus perfiles, a menudo
añadiendo un aire de misterio y nostalgia a sus
publicaciones.
Además, el Frigorífico Carnevalli ha dejado su huella en la
cultura popular. Ha sido protagonista de una película que ha
contribuido a su mitología local y a su conocida imagen
como un lugar enigmático. También existen videos
explicativos y textos en diversas páginas web que relatan la
historia del frigorífico
Para añadir aún más color a este legado, un desarrollador de
juegos local lanzó recientemente un videojuego internacional
llamado "El Misterio del Gato con Bufanda".
Según rumores, allí tuvieron lugar algunos sucesos
escalofriantes durante la dictadura (rumores falsos según los
ex empleados del lugar).
Lo que si pudimos rescatar es sobre una mujer que solía
aparecer cerca de las instalaciones ya en ruinas, donde se la
durante noche de luna clara, pero no podemos asegurar nada
ya que familias de bajos recursos han tenido
lamentablemente que vivir allí hasta hace poco.
Vista del frente del edificio de Carnevalli.
Para concluir con el tema, se rumoreaba de la aparición de
una señora mayor con una canasta, cercana a la cisterna
camino al frigorífico, donde metros después desaparecía.
LA MUJER QUE APARECE EN LA ENTRADA
A CASAS VIEJA Y ESTANCIA MALAGUEÑO
(ÁNONIMO)
Un anónimo me cuenta su historia, donde sale a bicicletear
un rato con sus primos el trayecto de barrio Primero de
Mayo a Malagueño, donde los primos lo pasan rápidamente,
ya que era un día extraño, y comenzaban a caer las primeras
gotas de una próxima lluvia torrencial que se avecinaba,
luego de bajar esa bajada por colectora, se da con una señora
bajo de aquella tormenta peligrosa, en la entrada de Casas
Viejas, aparentemente logra frenar a decirle a la señora que
si no quería un remis para salir rápido de ese océano que caía
del cielo.
La señora sin titubear le dice no hay problemas hijo ya
vienen a buscarme. El anónimo intenta comunicarse con una
remiseria en el medio del agua lo que resultaba dificultoso,
al darse vuelta, la señora ya no se encontraba en el lugar,
había desaparecido como por arte de magia, sin dejar rastro
alguno. Me quedé helado, dice mientras relataba.
EL CHANCHO CON CADENAS
EN LA VUELTA DEL TALA
Andando por Malagueño, recogimos esta leyenda: Don Roque
Moreno la escuchó de Pablo Altamirano y de Loreto Díaz. Roque
Moreno nos contó lo siguiente: Allá por el año 1957 o 1958,
cuando las calles del pueblo necesitaban su cobertura de arena
blanca y cuando eran los carros de López y de Loreto Díaz los
que la transportaban porque no había camiones destinados a
este fin, sucedió aquello tan triste.
Muchos changarines redondeaban la forma de los arenales
al frente del tala solo con palas, fuerza y maña; cargando los
carros que, a paso lento, repasaban el mismo. Entre carga y
carga había tiempo para descansar. Y descansar fue lo que se
le ocurrió al pibe Murua. Había trabajado mucho: había
abierto en dos una montaña de arena y, como la fatiga se le
había prendido de los músculos, decidió echarse una siestita.
Eligió la hondonada abierta, por su frescura y su sombra.
Después vino lo inexplicable: un monte de arena cayó sobre
él y así acorralado, lo agarró la muerte.
Este episodio conmovedor atravesó el alma de la gente y no
sabe porque vía fue a instalarse en la memoria del pueblo. Y
así nació la leyenda.
Al atardecer era costumbre que los hombres se reunieran en
algún boliche para tomar la vuelta. A lo de Buseta iban mucho.
Y allí, entre vaso y vaso, corrían las noticias del día. Había
pasado un mes de la muerte de Murua pero se hablaba de ello
como un hecho reciente.
Ya estaba avanzada la noche cuando Pablo Altamirano y
Loreto Díaz rumbearon a Montevideo acortando el camino
como siempre con infinidad de anécdotas.
Ya habían llegado a la vuelta del tala cuando de pronto el
miedo los paralizó: como vomitando por los arenales había
salido un chancho inmenso. Huía enfurecido. Gemía.
Parecía querer arrancase una pesada cadena a la cual estaba
atado y, mientras atravesó la calle con una sombra
gigantesca, quedó prendido a la noche por un instante, un
bramido metálico. El animal desapareció. A los hombres les
costó reponerse de esa impresión. Finalmente pensaron: la
oscuridad y esas copas de más.
La historia, idéntica, se repitió a la noche siguiente. No se dé
quien será ese chancho pero lo voy a matar, le anticipó a su
amigo cuando se disponían a pasar frente de los arenales. El
miedo había desaparecido. Si se enfrentaban con el animal
iba a ser este el tercer encuentro con esa bestia de un metro
de alto y si apuntaba bien lo aniquilaría.
Fue una sombra la que cruzó, casi encima de sus ojos,
inmensa, oscura, ruidosa. Se oyó un disparo. No hubo queja.
Solo nerviosismo y silencio.
- Che, no será que el alma del pibe Murua? ¿No necesitará
algo?
- Venite a casa hoy –le respondió Loreto en un acuerdo
tácito – vamos a hacer una cruz.
Un día sábado a las seis de la tarde. Dos hombres ponían
una cruz, exactamente allí, donde, aparecía de noche un
chancho con cadena, exactamente allí, en la vuelta del tala.
Sin dudas la historia del chancho con cadenas en el antiguo
barrio Montevideo es una de las historias de mayor gusto
para adultos y chicos que la conocen desde las escuelas
primarias de todo Malagueño, la historia relata de un cerdo
que solía salir a la vuelta del tala en aquel inolvidable barrio
de polvareda blanca, que se asocia a la muerte del pibe
Murua, un changarin qué se encontraba descansando y que
de repente se topó lamentablemente con el pavor de la
muerte.
El cerdo que con sus cadenas, generaba un maligno ruido
que era insoportable para aquellos que tenían- la desgracia
de escucharlo.
Para el administrador de Leyendas y Mitos Argentinos del
Blog Asusta2 (blog dedicado a los misterios) en la provincia
de Córdoba hay dos versiones de la historia.
En los departamentos de Ischilín, hasta el noroeste de
Tulumba, y también en Malagueño.
Esta aparición le quita el sueño a más un creyente de los
mitos de nuestro país. Pero hay quienes aseguran que alguna
vez fue vista también en Río Seco (a los bañados previos a la
Mar de Ansenuza), a toda la largura este-oeste de Tulumba y
hasta a Barranca Yaco y Mula Muerta, al sur del
tradicionalista departamento Totoral.
DOS VERSIONES
En algunos casos se trata de una cerdo o cerda diabólica,
enteramente renegrida, que emprende desquiciadas carreras
en medio de la noche causando el mal a quien la encara, para
otros, en cambio, es simplemente un alma en pena, de color
negro, rojo o bayo, que ronda lastimera en las tormentas
nocturnas, planeando su desgracia.
Algunos hasta coinciden en que se trata del ánima de una
mujer maldita, que arrastra sus cadenas y purga sus pecados
(y hay también acuerdo total en su efusividad, ya que se sabe
que, si se la quiere ver y se la busca, se desvanece; y se
desvanecen también los estrépitos de su carrera espectral).
Especialmente espeluznantes son los relatos de los que la
oyeron en Quilino y San José de las Salinas; en estas
poblaciones, cruzadas por el ferrocarril, se la supo ver por
los durmientes, en las noches de plenilunio y luna nueva,
echando un chisperío al contacto de sus cadenas con los
fierros de las vías, perseguida por sus fuegos, llorando
desbocada.
Y que en noches aborrascadas de primavera, o en oscuras
madrugadas intolerables, cuando empezaba a merodear, la
gente encendía velas, para espantarla o pedir la
Santa Intercesión para el perdón de sus faltas.
REFLEXIÒN
El chancho con cadenas formará siempre parte de
nuestra memoria, siempre estará guardado en el rincón
más profundo de nuestra existencia, no es una historia
más, sino que es una historia especial que nuestro
abuelos y padres que nos suelen relatar hasta el día de
hoy, muchas son las versiones del mismo mito pero para
nosotros que vivimos en Malagueño, la hacemos solo
nuestra, es de nuestra cultura e historia, cultura que no
se debe perder para proteger el patrimonio de nuestra
ciudad, le doy las gracias a la querida Norma Esther
Cufré, que aunque han pasado los años, sus aportes a la
historia local son significativos.
EL MIEDO A VOLVERSE DE NOCHE A
MONTEVIDEO
3Argumentos del administrador de Asusta2, blog dedicado al
mundo de los misterios.
Tiempo atrás, cuando las leyendas y los mitos se tejían como
las sombras a la luz de la luna llena, había historias que
recorrían los caminos de Montevideo y Malagueño, historias
que hacían que las noches parecieran más largas y los
corazones se agitaran de miedo.
Se hablaba del chancho con cadenas, un ser que, según
contaban los mayores, merodeaba a la vuelta del Tala. Los
que se atrevían a cruzar su camino tarde en la noche, cuando
la brisa soplaba fría y los árboles susurraban secretos, sentían
un escalofrío recorrerles la espalda.
Y así, entre las sombras de los árboles y los ecos inquietantes
del viento, se tejían narraciones sobre los peligros que
acechaban. Las noches en el barrio eran tiempos de misterio,
especialmente cuando alguien decidía regresar a casa
después de un encuentro en Malagueño.
Los murmullos acerca de toparse con un enano en la
moledora eran comunes, un pequeño ser que, según decían,
se escondía entre los maderos y las piedras, dispuesto a
asustar a quien se aproximara
Aquellos que pasaron por la moledora aseguraban haber
visto destellos de luz en la oscuridad, risas burlonas y
sombras que se movían.
En estas historias, la luz mala era otro espectro que llenaba
de inquietud las almas de los que regresaban al hogar. Luces
brillantes que danzaban en la lejanía, pero que al acercarse se
desvanecían en la nada, guiando a desprevenidos al camino
equivocado. Muchos contaban haberla visto, tropezando en
la bruma, llevando consigo la promesa de desventura. Todos
sabían que si encontrabas la luz mala, había que mantenerse
firme, e ignorarla.
El regreso de Malagueño al barrio o viceversa no era solo un
trayecto, era un rito, un momento en el que los valientes y
los temerosos se cruzaban, esos que llevaban dentro de ellos
el peso de las historias y el eco de la tradición.
Historias que se contaban a la luz del fuego de un asado o
con amigo en algún boliche, donde el miedo se transformaba
en risas nerviosas y el peligro se convertía en anécdotas a ser
recordadas.
Imagen de escombreras en Barrio Montevideo.
SORTILEGIOS A TRAVES DE
LAS GENERACIONES
Las supersticiones han tejido un entramado fascinante en la
cultura argentina, transmitiéndose de generación en
generación como un legado que mezcla creencias
ancestrales, tradiciones populares y un profundo respeto por
el misterio de la vida. Desde tiempos remotos, nuestros
antepasados han buscado respuestas a los enigmas del
mundo y han encontrado en los sortilegios una manera de
entender y navegar por la complejidad de la existencia.
Desde la influencia de las comunidades indígenas hasta la
llegada de inmigrantes de diversas partes del mundo, las
supersticiones argentinas han comenzado a formar un rico
mosaico cultural. En cada rincón del país, se pueden
escuchar relatos sobre cómo ciertos objetos, gestos o frases
pueden atraer la buena suerte o ahuyentar la mala. Por
ejemplo, se dice que es de mal agüero barrer la casa cuando
hay visitas; se cree que encontrar un trébol de cuatro hojas
trae fortuna; y que el silbar dentro de casa, según algunos,
puede atraer la desgracia.
Las creencias relativas a los "cuidadores" de la casa, como
son los "gatos negros", también parecen resumir la dualidad
de la superstición: mientras algunos ven en ellos un símbolo
de mala suerte, otros consideran que son protectores del
hogar. Estos relatos se transmiten de padres a hijos,
envolviendo las vivencias diarias en un aura de misterio y
tradición.
La importancia de los rituales en momentos específicos,
como el Año Nuevo, donde muchas familias realizan rituales
para atraer la prosperidad, también resalta cómo estas
creencias se han arraigado en la cultura argentina. Desde
usar ropa interior de color amarillo hasta comer doce uvas a
la medianoche, cada práctica tiene un propósito simbólico:
atraer la suerte y alejar las adversidades.
Hoy, en una era de modernidad y tecnología, muchas de
estas supersticiones son vistas con escepticismo, pero aún
conservan su lugar en la memoria colectiva. Las abuelas
cuentan sus historias, las tías repiten sus creencias y los
niños observan, aprendiendo el valor de estas tradiciones
que, más allá de su veracidad, construyen la identidad
cultural de una nación.
Así, los sortilegios continúan fluyendo a través de las
generaciones, enriqueciendo nuestra vida cotidiana y
recordándonos que, en el fondo, todos buscamos un sentido
de conexión con el mundo que nos rodea, un trozo de magia
entre lo cotidiano y lo extraordinario. La herencia de estas
prácticas nos invita a reflexionar sobre la fe y la esperanza,
encontrando en ellas no solo un refugio ante la
incertidumbre, sino un vínculo con nuestras raíces.
“Hace un siglo, las supersticiones estaban presentes a cada
instante en la vida cotidiana de los cordobeses.
Muchas se esfumaron del mismo modo que tantos temores
fueron conjurados”.
LAS SUPERSTICIONES MAS CONOCIDAS
❖ Abrir un paraguas dentro de casa es mala suerte.
❖Barrer de adentro hacia afuera de la casa ahuyenta la
mala suerte.
❖Ahogarse con agua es víspera de sufrir un disgusto.
❖Romper un espejo provoca siete años de mala suerte.
❖Pasar por debajo de una escalera llama a la mala suerte.
❖La Tijera si cae al suelo y apunta a una persona, la
señala como víctima de un mal.
❖ Un pelo caído en la sopa significa que el diablo metió la
cola.
❖El conjuro para todo es tocar madera sin patas.
❖Derramar sal en el piso es de mala suerte
LAS MÁS SORPRENDENTES
➢ El gato negro:
En el siglo XII, la iglesia lo consideraba
símbolo del diablo y cuerpo metafórico de las brujas.
También se dice que el vaticinio es nefasto si se lo
cruza en persona de derecha a izquierda (¿algo
totalmente loco no? Una superstición que menos mal,
ya de a poco está desapareciendo).
➢ El mal tiempo: Si una mosca revolotea alrededor de la
luz anuencia el mal tiempo.
➢
El sapo: Las criollas creían que era hijo del diablo, si se
lo mata le esperan consecuencias terribles al que comete
la injusticia con este. Se creía que si te escupía se te
caía la carne. Algunos lo usan contra el dolor de
muelas.
➢ La paloma torcaza: Es símbolo de amor.
➢ La mosca con suerte: Es signo de buena suerte si una
mosca cae dentro de la bebida que vamos a tomar.
➢
El grito de la lechuza: Oírlo por la noche anuncia
desgracia. La lechuza siempre ha sido considerada de
mal agüero, enviada por el demonio, portadora del mal,
el conjuro para contrarrestar su grito es el “Cruz
diablo”.
➢ Mariposa de la suerte: Se creía que la aparición de la
mariposa blanca anunciaba la llegada de una carta de un
familiar ausente.
➢ Mariposa negra:Anunciaba la muerte de algún
familiar.
EL AMOR Y LA PAREJA
❖ Vestido de novia: Ver a la novia con el vestido antes
del casamiento, o levantarle el velo antes de ponerle el
anillo, anticipa desgracia al matrimonio. Si los novios
no se les arroja abundante arroz, les faltarán la comida y
el dinero. Casarse luego de un funeral, es presagio de
suerte.
❖
El ramo: Es una costumbre que la novia lance el ramo
a las mujeres solteras invitadas a la fiesta de boda.
Aquella que lo agarre, será la próxima en casarse
❖ Las alianzas: Si alguna se rompe o pierde, lo mismo
pasará con el amor de la pareja, y sacársela antes de que
nazca el primer hijo es mala suerte. Si el anillo se cae al
otro día de la boda, el matrimonio durará poco.
❖
Hilo blanco: Un trozo de hilo blanco en la ropa del
hombre es señal de que lo persigue una mujer rubia.
❖
El hueso del cariño: Dos enamorados toman la
horquilla (hueso del pollo de la gallina ubicado en el
pecho, delante del esternón) de cada uno de sus dos
extremos y la quiebran: el que se queda con la parte
más grande es la que profesa más amor.
INSECTOS
❖El grillo: Atrae la fortuna si está dentro de la casa.
❖El tuco: Indica el rumbo hacia donde se encuentra la
suerte de la persona.
❖La hormiga: Para tocar bien la guitarra hay que
hacerse picar las manos con hormigas coloradas.
❖La avispa: Si hace un panal dentro de una casa es señal
de abundancia.
AVES
❖ El ñandú: El huevo del ñandú trae buena suerte.
También es capaz de atraer la lluvia en tiempo de
sequía.
❖La chuña: La chuña avisa la presencia de gente
extraña.
❖ El hornero: Se cree que matarlo puede provocar 10
años de mala suerte.
❖
El tero: Cuando sobrevuela una zona, anuncia la
existencia de novios en el barrio.
❖
Gallinas: Si esta cacarea de noche en la casa donde hay
un enfermo, es porque vio el espíritu de este que va a
morir pronto.
EL MATE
• El primer mate: Nunca se entrega a nadie, ya que
se dice que es el de los tontos. La yerba: Se
• creía que la yerba era una planta del
diablo, se acostumbraba a escupirla por el
hombro
• izquierdo y derecho, las dos primeras
succiones. La pava: La pava anuncia visitas.
PLANTAS
• Ruda: Atrae la buena suerte y espanta las brujas.
• Lagaña de perro: Es una planta de flores
amarillas y rojas. Si una persona frota sus ojos con
esta planta, puede conocer lo que presiente su
perro.
• Mal de quebracho: Para evitar este mal
(enfermedad de la piel), hay que pasar por debajo y
escupir su tronco.
OTRAS SUPERSTICIONES
• La herradura: Esta colgada en la puerta de entrada
atrae la buena suerte.
• La escoba: Se creía que poner la escoba detrás de la
puerta una visita no grata se marchaba pronto.
• Ardor de orejas: si arde la oreja derecha es porque
hablan bien de uno, si arde la oreja izquierda es lo
contrario.
• Manchas en las uñas: Son mentiras que tenemos. O la
llegada de regalos.
• Grillos en la pierna de un bebe: Para que camine más
rápido.
• Pata de conejo: Atrae la buena suerte.
• El caballo blanco: Trae buena suerte para el que lo
mira, pero mala suerte en días de tormentas fuertes ya
que se creía que atraía los rayos directos.
• La mula: Presiente los espíritus que vagan en la zona.
CREENCIA, TEMOR Y RELIGION
La relación entre creencia, temor y religión, especialmente
en el contexto de las supersticiones, es un tema fascinante
que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza humana y
nuestras respuestas a lo desconocido.
Las supersticiones son manifestaciones culturales que surgen
en la intersección de creencias y temores. En muchas
sociedades, la necesidad de entender y darle sentido a lo
inexplicable ha llevado a las personas a desarrollar rituales y
prácticas supersticiosas. Estas creencias a menudo surgen de
un deseo compartido de controlar el futuro y protegerse de
posibles adversidades.
El temor es un motor poderoso en este contexto. Muchos
comportamientos supersticiosos se originan del miedo a lo
desconocido: el temor al fracaso, la enfermedad, la muerte o
los desastres. Las supersticiones ofrecen una forma de lidiar
con estos males potenciales, proporcionando una sensación
de control en un mundo incierto. Por ejemplo, la creencia de
que llevar un amuleto puede traer buena suerte o evitar el
mal augurio puede brindar consuelo a quien lo utiliza,
transformando un miedo latente en una acción tangible.
En relación con la religión, las supersticiones a menudo se
entrelazan con las prácticas espirituales. En muchas culturas,
los rituales religiosos pueden tener elementos supersticiosos.
Por ejemplo, ciertos signos, símbolos o ritos pueden adquirir
significados que van más allá de su valor teológico,
fusionándose con las creencias populares. Sin embargo, la
religión organizada tiende a buscar explicar y depurar estas
supersticiones, promoviendo la fe basada en doctrinas y
enseñanzas.
La tensión entre creencia, temor y religión se manifiesta en
la forma en que las sociedades gestionan su fe. A veces, las
supersticiones pueden ser vistas como elementos que desvían
a las personas de una verdadera práctica religiosa, y otras
veces como un complemento que refleja la complejidad de la
espiritualidad humana.
En última instancia, tanto en la religión como en las
supersticiones, encontramos un hilo común: el deseo de
conectar con algo más grande que nosotros mismos y el
anhelo de navegar por la incertidumbre de nuestra existencia.
La creencia en lo sobrenatural, ya sea a través de la religión
o de prácticas supersticiosas, nos muestra cómo buscamos
significado y seguridad en medio de un mundo que a
menudo parece caótico e impredecible.
Ya sabiendo un poco más de este tema, podemos ingresar en
en el mundo tenebroso de las brujas en el siguiente capítulo.
EL TENEBROSO MUNDO DE LAS BRUJAS
Adentrándonos en el mundo tenebroso de las brujas, nos
encontramos con un universo lleno de misterio, superstición
y poder. Desde tiempos inmemoriales, las brujas han sido
figuras fascinantes y a menudo temidas en la cultura popular
y la historia. En muchas sociedades, han sido percibidas
como poseedoras de conocimientos ocultos, capaces de
comunicarse con lo sobrenatural, lanzar maleficios o, por el
contrario, sanar a aquellos que lo necesitaban.
Pero, ¿quiénes eran realmente las brujas? Con frecuencia,
eran mujeres que se salían de las normas sociales de su
época, que practicaban la medicina natural, la herbolaria o
que simplemente desafiaban las restricciones impuestas por
una sociedad patriarcal. Su sabiduría y conexión con la
naturaleza les otorgaron un estigma que llevó a la caza de
brujas; una caza que se basó en el miedo, la ignorancia y la
misoginia.
A través de relatos y leyendas, las brujas han dejado su
marca en la literatura y el arte, desdibujando la línea entre lo
real y lo fantástico. Muchas veces, se les atribuyen
habilidades mágicas, cómo volar en escobas o hacer pactos
con entidades oscuras, convirtiéndose en símbolos de
libertad y rebeldía, pero también de peligro.
Hoy en día, la figura de la bruja ha resurgido en una nueva
luz, celebrándose como emblema de empoderamiento y
conexión con lo divino y lo espiritual. En un mundo donde el
conocimiento femenino y la sabiduría ancestral son cada vez
más valorados, las brujas son recordadas no solo por su
oscuridad, sino también por su fortaleza, su comunidad y su
papel como guardianas de la naturaleza.
Así que, al adentrarnos en este fascinante mundo,
recordemos que las brujas no son solo figuras del pasado,
sino parte de una narrativa continua que nos invita a explorar
los misterios de la vida, la muerte y nuestra relación con lo
desconocido. ¡Abrace su magia y adéntrate sin miedo en esta
fascinante travesía!
DE QUE LAS HAY, LAS HAY
Para Adolfo Colombres en su libro “Seres Mitológicos
Argentinos”, describe a la bruja como una vieja demacrada y
consumida de ojos hundidos y lagañosos, boca desdentada,
cara arrugada, gran joroba, etc. Que viste de negro y lleva un
pañuelo en su cabellera despeinada, habitando en casas
lejanas de pueblos o cuevas.
La Bruja siempre ha sido temida desde tiempos
inmemoriales y siempre está acechando en el imaginario
popular, hay muchos que dicen la siguiente frase: “No creo
en las brujas, pero que las hay, las hay.
En el fascículo de brujas de las revista de “Misterios, Mitos y
Fantasmas del imaginario popular Cordobés” del diario la
voz del Interior señala que la gente de antaño, era muy
crédula, donde se asustaba con el grito de un pato silvestre
cruzando en las noches de verano, temiendo por que fuera la
risa endiablada de una bruja convertida en pájaro.
Siempre se pensó que andaban montadas en una escoba
atravesando el cielo taciturno, pero al parecer nunca fue así,
solo es un elemento que condiciono la bruja.
Se decía que su vista era capaz de atravesar techos y paredes,
para ver la intimidad de sus ocupantes y burlarse de los
mismos.
También se creía que los días martes y viernes pasada la
medianoche, se frotaba con cremas y ungüentos de fétido
olor, para invocar al diablo.
Recordemos al lobizón, donde el séptimo hijo varón estaba
destinado a transformarse y vivir aquel tormento, lo mismo
se hablaba de la séptima hermana pero no se convertía en
lobizón, si no que en una bruja.
Malagueño no ha sido la excepción de este imaginario
popular, pues varios vecinos dicen haber visto brujas,
pasemos a sus relatos.
UN PAJARO NEGRO EN LA LOMITA
(ÁNONIMO)
Allá por el año 2009, recuerdo que iba yendo hacia la lomita,
debía buscar la tarea a mi nena que había estado enferma y
había faltado a la escuela en la calle Rioja, pero no antes de
pasar a comprar un poco mercadería para hacer la comida de
la noche.
Eran tipo nueve de la noche, era invierno, ya con mis
compras realizadas comencé a subir por la esquina de los
transformadores (M.N. de Ferreyra y Bogacki),
tranquilamente pero firme, iba pedaleando en una bicicleta
que ya al día de hoy no la tengo más, cuando de repente
ingreso a la calle Rioja, y en un árbol grande a mano
izquierda, me topo con un pájaro inmenso, negro, la luz que
alumbraba la calle era muy paupérrima pero lo vi, se me
erizo hasta lo más profundo de mi ser.
Me entro la idea en la cabeza que era una bruja, sin titubear
empecé a pedalear lo más rápido posible para alejarme de
ese escenario, al día de hoy conté la historia a algunos
familiares, pero fue algo de locos, por un tiempo no anduve
más por la zona, y esto te lo cuento como una anécdota de
miedo que me sucedió.
EN CANTERAS SAN NICOLAS
(ÁNONIMO)
Sinceramente no creía en las brujas ni nada de eso, pero lo
que me paso una noche de guardia allí, me atemorizo, yo
estaba consciente y siempre hablaban de las brujas que iban
a molestar a este sitio, una vez fui testigo de una mujer que
me llamaba en una zona oscura, de noche y en un sitio
silencioso lo único que piensas es en no darte vuelta ni por
un segundo.
Pero a veces pensamos cosas por el cansancio o el
aburrimiento de la noche, pero vi como un pájaro se posó en
una de las maquinas era creer o reventar.
BRUJAS SOBREVOLANDO
LA CALLE SANTA FE
(Por Miguel Barrera)
Mi abuela tenía muchas historias de brujas, contaba
que siempre solían deambular por sus techos, en la
casa de la calle Santa Fe frente a la carnicería
Viglienghi.
Es más, hace unos años, un vecino de uno de los
sectores de la calle José Hernández, observo varias
veces un gran pájaro negro en su terraza.
Algunas personas son como que tienen un don para ver
esto. Uno no cree por ahí en estas cosas.
RISAS EN LA OCHOA
(Por Alejandra Díaz)
Cuando vivía en la Ochoa, la casa estaba en frente de la
escuela. Una noche de verano escuche sus carcajadas
terroríficas, esto es real.
Existen no las vi nunca, pero se me erizo la piel cuando
escuche su risa.
RECUERDOS
(Por Norma Cufré)
Yo recuerdo por experiencia personal la aparición de un
pájaro negro que decían era una bruja, allá por el año 1972,
en donde funcionaba la sede del Club Almirante Brown, por
la calle José Hernández, fue de terror, con el paso de los días
se rumoreaba que era un jote (ave - zopilote negro o buitre).
Lo único que sé que lo vi y todavía me espanta.
Aquí es donde se entrelaza con un argumento de la señora
Graciela Gaitán, ya que cuenta que su abuelo Gaitán (él vivía
por calle Bogacki, a la vuelta de la sede del club), tenía un
jote, y este en ocasiones se escapaba y una de esas asustó a la
señora Norma.
ALGO EXTRAÑO
(Por Marcela Herrera)
Mi abuelo “Bigote” Herrera y Don Falucho Gerez nos
contaba muchas historias que pasaban en la Lomita, nosotros
vivíamos en la última cuadra antes de llegar al Camino
Blanco.
En una esquina que si mal no recuerdo era una “Sodería
Farías” allí aparecía un pájaro negro, grande, supuestamente
decían que era una bruja.
También solían contarme del caballo sin cabeza que pasaba
por el Camino Blanco, son historias del recuerdo, que
contaban mis abuelos y mi vecino.
BRUJAS EN LA ESTANCIA FERREYRA
(ÁNONIMO)
Se dice mucho de la entrada a la Estancia Ferreyra, se hablan
de fantasmas, brujas y hasta de enanos que salen a la vera del
camino con solo un fin, aterrorizar al transeúnte que pasa por
allí.
Y que en noches claritas de luna resplandeciente salen las
brujas a espantar a los corajudos que se atreven a pasar por la
zona.
Sin dudas este sitio no se queda atrás y los misterios que
esconden son de variada índole.
RISAS EN MONTEVIDEO
(Historia de José Rodríguez)
José ya hace años vive en el barrio Montevideo, y el, es el
único habitante de la zona, hasta llegar a la Lagunilla donde
ya puede apreciar la existencia de varias casitas.
Aquí Rodríguez, como ya la mayoría de los vecinos saben
cuida y da resguardo a varios animales domésticos, tales
como caballos, cabras, gallinas, conejos, entre otros.
Alejado de la vida urbana, José se niega rotundamente a salir
del campo, y eso ha sido uno de los pilares fundamentales
para la lucha contra el cierre de la Ruta Provincial S514, que
atraviesa Montevideo, también contribuye con el cuidado de
nuestro patrimonio histórico ya que en la zona se encuentran
morteros, el horno siete, y la Piedra del indio.
Lejos de la luz eléctrica, José ilumina la penumbra de la
noche, con velas o mecheros y cuenta con un generador
eléctrico que se utiliza en días festivos o de urgencia, como
una noche hace poco donde el fuego de los incendios
descontrolados azotaban todos los alrededores.
José tiene varias historias que le ponen la piel de gallina a
más de uno.
Como cuando se le poso un pájaro negro en un árbol,
ubicado en la parte trasera de la casa, que colinda con los
corrales de las cabras.
Otra de sus historias es la del llanto de un perro pequeño,
que se encontraba en el campo, y lo buscaba, y no lo
encontraba, a medida que buscaba al can, el llanto se iba
alejando más y más, como atrayéndolo y nunca encontrando
el rastro final de este, y recordó unos relatos de sus abuelos
donde decían que el diablo atraía de esa forma a las
personas.
En este relato, hablamos de las risas que escucho en el aire
en el camino a Malagueño por la RP s514. Donde al parecer
eran brujas, Al igual que en zonas aledañas suele encontrar
manteles estirados en el suelo, con pochoclo, bebidas blancas
como whiskey, ginebra o vodka junto a velas, trabajos
obvios de magia negra.
La preocupación es que alguna persona la cual sea adicta al
alcohol, saque alguna bebida y se le pegue estas cosas.
Debemos tener precaución con esto.
RASGUÑOS EN VILLA SAN NICOLAS
(ÁNONIMO)
Pensé en una bruja cuando me ocurrió esto.
Era de madrugada, años atrás cuando San Nicolás no era lo
que es ahora, la calle principal (Segundo Dutari Rodríguez)
todavía era de tierra, mi casa se ubica en esta calle. Y mi
ventana daba a un sitio baldío. Esta fue la protagonista de un
suceso estremecedor cuando una madruga me rasguñaron,
como con unas uñas súper finas, la ventana, fui a un
curandero lo cual me dijo que efectivamente había sido una
bruja, luego de esto hicimos una limpia (ritual de limpieza
energética).
Pero por un tiempo más siguió sucediendo. Llegue a realizar
hasta una denuncia por lo sucedido, pero la policía nunca vio
nada.
Sin pensarlo, como de un día para el otro, no se escuchó más
esto pero era terrible por el miedo que involucraba.
UNA DILIGENCIA CAMINO A LA LAGUNILLA
Aunque no parezca real, voy a contar este relato de mi
bisabuelo que le pasó camino a la Lagunilla.
Esto paso hace muchísimo tiempo.
Mi bisabuelo le conto a mi abuelo, y el a mi padre.
Él iba yendo en una diligencia (carruaje) hacia la lagunilla, y
lo tomo de sorpresa la nochecita, en el camino cruzo a dos
señoritas que iban al mismo lugar.
De caballero las levantó y lo acompañaron un trecho, lo más
lindo es que iban charlando con él, y de la nada no
conversaron más, ¿Qué habría pasado? Me pregunté, cuando
escuche por primera vez la historia.
Las mozas habían desaparecido de la nada, y al buscarlas se
da con que observa dos pájaros, riéndose a carcajadas, es de
no creer.
UNA BRUJA EN EL PARQUE M.N. FERREYRA
(ÁNONIMO)
Por años, vecinos de nuestra ciudad aseguran de haber visto
una bruja asentada en el monumento a la madre y el niño, en
el corazón del parque, el rumor es diversas fuentes e índoles,
un pájaro con uñas de color rojo brillante. Tiempos en el que
el parque estaba oscuro y era frecuentado por jóvenes del
mal vivir, por consumo de droga, alcohol y además los
juegos eran protagonistas de variados hechos vandálicos, por
lo que en la actualidad el mismo se cierra antes del
anochecer.
Lo que si nunca sabremos la verdad de la historia ya que hay
muchos relatos.
CURANDEROS
La figura del curandero ha sido fundamental en muchas
culturas a lo largo de la historia. Representan un profundo
vínculo entre la medicina tradicional y la espiritualidad.
Estos sanadores, a menudo arraigados en la sabiduría
ancestral, utilizan sus conocimientos sobre las hierbas,
rituales y prácticas curativas para ayudar a quienes buscan
alivio en sus dolencias físicas, emocionales o espirituales.
Reflexionar sobre los curanderos nos lleva a considerar el
valor de la conexión con nuestras raíces y la naturaleza. En
un mundo tan influenciado por la tecnología y la medicina
moderna, los curanderos nos recuerdan que la sanación no
siempre proviene de laboratorios o pastillas, sino que
también puede surgir del entendimiento de nuestro entorno,
del respeto a las tradiciones y del cuidado de nuestra salud
integral.
Además, su práctica invita a la comunidad a participar en el
proceso de sanación, promoviendo la solidaridad y el apoyo
mutuo. Este enfoque holístico resuena con la idea de que el
bienestar no solo es físico, sino también emocional y
espiritual.
En última instancia, los curanderos son un recordatorio de la
importancia de escuchar a nuestros cuerpos y corazones, de
valorar las tradiciones que nos han sido transmitidas y de
buscar equilibrio en nuestras vidas. Su legado perdura como
un símbolo de sabiduría, fe y la búsqueda continua de la
sanación.
Los curanderos más famosos de nuestra localidad fueron
“Jaime Press” que se erradico en Villa San Nicolás alrededor
de la década del 70 u 80 y “Rosita Ortiz” que curaba
variados males a los más chicos, como el empacho, la
culebrilla, la pata de cabra y mal de ojo.
AQUELLOS MALES
Aunque con el paso del tiempo se fue tratando varios males
con la medicina actual, con sales efervescentes, aspirinas,
pastillas de carbón, actron, ibuprofenos y omeprazol de venta
libre en farmacias, kioscos y despensas.
Pero entre tanto saber etiquetado y sellado, hay otras
maneras de enfrentarse a la enfermedad, que vienen de una
memoria ancestral y sobreviven pese a tanta abundancia
científica.
Estas son algunas de las más conocidas:
❖ Empacho: Esta es una palabra que proviene del latín
“implagium” y significa acción de llenar. Es
interpretado como un asiento, es decir una sustancia
extraña que queda retenida en algún lugar del aparato
digestivo y que es necesario eliminar. Para este se
puede tirar el cuerito a los lados de la Columba
vertebral, se trata también con purgantes, baños
calientes con mostaza y emplastos. Se lo puede curar de
palabra.
❖Culebrilla: Se define como una enfermedad que
produce erupciones en la piel, erupción que se
forma en trayecto lineal y puedo ocasionar una
fatalidad, esta se trata frotando la barriga de un
sapo en la zona afectada o con oraciones y tinta
❖china. Pata de cabra: Es un bichito verde o negro
que se instala en la columna vertebral de los bebes
hasta comérsela.
❖Mal de ojo:se basa en la idea de que los malos
sentimientos de las personas se manifiestan a
través de los ojos. Se cree que la energía negativa
de la mirada o del pensamiento de las personas
más fuertes puede desequilibrar a las más débiles.
❖Lombriz solitaria: Parasito que tiene entre cuatro y
ocho metros de largo y se aloja en el intestino
delgado. Suele contraerse por comer carne cruda o
mal cocido y produce diarreas, insomnios,
trastornos nerviosos y digestivos.
LA VIEJA LUZ QUE ASUSTA EN LOS
CAMPOS
La luz mala es una manifestación legendaria que ha
capturado la imaginación de muchos a lo largo del
tiempo, especialmente en los campos y zonas rurales.
Esta extraña y enigmática aparición se presenta como
un destello o flaqueo de luz que, en muchas culturas, se
asocia con lo sobrenatural y lo misterioso. A menudo,
se describe como una esfera o una llamativa
luminiscencia que flota en la oscuridad de la noche,
atrayendo a quienes se aventuran a acercarse.
La leyenda sugiere que la luz mala puede ser un alma
en pena, un espíritu errante o una señal de advertencia
sobre un peligro inminente. Aquellos que dicen haberla
visto a menudo cuentan que se siente una extraña
mezcla de fascinación y miedo, como si la luz estuviera
llamando a la curiosidad, pero también advirtiendo de
una presencia que no debe ser ignorada.
En el contexto de la vida rural, la luz mala a menudo se
convierte en un símbolo de lo desconocido y lo oculto
en la naturaleza. Cuando cae la noche y los campos se
llenan de sombras, esta luz puede evocar historias de
encuentros sobrenaturales y leyendas que se transmiten
de generación en generación, recordándonos que, en la
inmensidad de la oscuridad, hay secretos que aún
permanecen sin resolver.
Como un eco de antiguas tradiciones, la luz mala nos
invita a reflexionar sobre el vínculo entre el hombre y la
naturaleza, así como sobre los límites de nuestro
entendimiento y el respeto hacia lo ignoto. En cada
parpadeo en la lejanía, puede que haya una historia
esperando ser contada, un recordatorio de que hay
mucho más en este mundo de lo que vemos a simple
vista.
FUEGO FATUO
El fenómeno llamado “luz mala” suele explicarse por teorías
que señalan que es originada por gases de la descomposición
de sustancia orgánica, sobre todo grasa (fuego fatuo),
enterrada muy cerca de la superficie y por la fosforescencia
de las sales de calcio de esqueletos de animales.
También se habla de emanaciones de gas metano, comunes
en terrenos pantanosos.
Imagen a modo de ilustración.
UNA LUZ RARA EN UN ÁRBOL
(Por Adela Martínez)
Era una luz rara, que durante la noche subía por un árbol
seco que estaba en la calle que iba al ojo de agua.
Recuerdo que todos tenían miedo, pues aquella misteriosa
luz subía y bajaba del árbol donde había unos nidos.
Hasta que un buen día fue mi abuelo Juan, junto con un
hacha y subió al temido árbol.
Se llevó una sorpresa, encontró en el mismo un crucifijo de
plata, que hoy en día lo tiene la mujer de un hijo suyo,
concluyendo así con el final de la historia, de la luz que
aterrorizaba a todos.
DE DUENDES Y ENANOS.
Los duendes y gnomos son seres mitológicos profundamente
enraizados en la cultura argentina, incluidos en los relatos
que circulan en regiones como Malagueño y sus alrededores.
Estos personajes, a menudo descritos como pequeños y
traviesos, han sido parte de las leyendas que rondan la vida
cotidiana de muchas comunidades.
Duendes en los Arenales de Santa Bárbara
Se dice que habitan en los rincones de la naturaleza, como en
los Arenales de Santa Bárbara, un lugar propenso para las
anécdotas y relatos de encuentros con estos seres.
Se cree que estos duendes suelen jugar travesuras a quienes
se aventuran en su territorio, escondiendo objetos o guiando
a los caminantes por senderos insospechados. La mística de
los Arenales les brinda un aura mágica, haciendo de este
lugar un sitio de encuentro de lo cotidiano con lo fantástico.
Los Enanos de Montevideo
Por otro lado, en Montevideo, las historias sobre gnomos y
enanos suelen ser un poco más inquietantes. Se dice que
estos seres aparecían en los alrededores de ciertos barrios,
especialmente en aquellos con historia y leyendas, donde los
niños a veces se sentían intimidados por sus travesuras.
Los relatos hablaban de gnomos que asustaban a los chicos,
apareciendo repentinamente y causando una mezcla de
miedo y fascinación. Al igual que en la colectora, camino
que lleva al barrio Primero de Mayo también eran
mencionados en estas historias, donde se hacían eco los
murmullos de la tradición oral, transmitiendo la idea de que
era mejor no aventurarse solo por la ciclovía al caer la noche.
Cultura y Leyenda
La importancia de estas leyendas radica en cómo construyen
la identidad cultural de las comunidades. Tanto los duendes
de Malagueño como los enanos de Montevideo se dice que
no solo son criaturas de la noche; si no que representan un
vínculo con la naturaleza, el respeto por el entorno y las
advertencias que las generaciones pasadas nos han legado.
Estas historias, a menudo contadas con un tono de
advertencia o diversión, nos recuerdan la magia que todavía
persiste en la vida cotidiana y la riqueza del patrimonio
mitológico argentino. En este sentido, los duendes, gnomos y
enanos continúan ocupando un lugar especial en el corazón y
la memoria de quienes habitan estas tierras.
ANÉCDOTA
(Por Miriam Soto)
Una vez veníamos con mi mama y mis hermanos contando la
leyenda del bebe que lloraba en la cantera, o el mono grande
que andaba por la báscula de la firma, y así de charla en
charla hablábamos de los enanos, nos dio risa. Y en un
momento bajo la moledora venia alguien de estatura baja,
alguien dijo ahí viene un enano, mis hermanos lloraban
desconsoladamente. ¿Quién era ese enano entonces?
Ese enano resulto ser don Penquita que venía un tanto
pasado de copas.
Qué momento lindos los de barrio Montevideo.
DESDE EL CUCO AL VIEJO DE LA BOLSA
El cuco y el viejo de la bolsa son personajes que, aunque
diferentes, cumplen una función similar en la psicología
infantil. Ambos utilizan el miedo como herramienta para
guiar el comportamiento de los niños, especialmente en
culturas donde las historias orales juegan un papel clave en
la educación y la moralidad.
EL CUCO, este personaje se presenta como una figura
aterradora, generalmente asociada con la oscuridad y lo
desconocido. El cuco se utiliza para asustar a los niños
cuando no quieren irse a dormir o cuando se niegan a
comportarse. La idea es que si no siguen las reglas, podrían
"encontrarse" con esta criatura. Desde un análisis
psicológico, el cuco representa el miedo a la pérdida de
control y a lo desconocido, enseñando a los niños la
importancia de seguir normas sociales y comportarse de
manera adecuada. Sin embargo, también simboliza el gran
poder que los mitos y leyendas pueden tener en la formación
de la moral y la conducta en los niños.
EL VIEJO DE LA BOLSA, este, a menudo era retratado
como un anciano que se lleva a los niños traviesos, también
sirve como un reflejo de los temores parentales y la
necesidad de control. Mientras que el cuco puede ser más un
fenómeno de la oscuridad –lo desconocido–, el viejo de la
bolsa tiene un enfoque más directo y tangible en cuanto a las
consecuencias de un mal comportamiento. En un sentido
más amplio, este personaje puede representarse como la
figura autoritaria que impone disciplina, añadiendo un matiz
de advertencia a la travesura infantil.
Ambos personajes son metáforas de los temores y la
ansiedad que a menudo sentimos al enfrentarnos a lo
desconocido y las consecuencias del mal comportamiento.
Son herramientas educativas que, en manos de los adultos,
pueden transmitir lecciones de vida sobre la disciplina, el
comportamiento social y el entendimiento de las normas. Sin
embargo, también es importante considerar cómo el uso del
miedo puede afectar la psique de un niño a largo plazo.
BONUS: EL MONO DE LA ESTANCIA
. En un tranquilo día de primavera en Malagueño, entre el
aroma del campo y los murmullos de la gente, un rumor
comenzaba a circular como un susurro entre la brisa. Un
mono había escapado de la estancia, y la noticia pronto se
propagó como un fuego en cañaverales secos.
Los habitantes del pequeño núcleo urbano, personas sencillas
acostumbradas a la rutina, se vieron repentinamente
atrapadas en un torbellino de inquietud. Imaginaban al mono,
suelto entre las calles polvorientas y las casas de techos
rojos, como un pequeño tornado en busca de travesuras.
Algunos lo imaginaban saltando de árbol en árbol, mientras
otros se preguntaban si pronto lo verían subido en la tapia de
su vecino.
En los días siguientes, la presencia del mono se volvió casi
mítica en Malagueño. Algunos afirmaban que lo habían visto
dando vueltas por ahí, mientras otros aseguraban haberlo
escuchado chillar en la distancia. La gente empezó a evitar
las zonas menos transitadas, temiendo un encuentro
inesperado con el primate.
Al anochecer, sin embargo, algo cambió. Los murmullos se
convirtieron en alaridos; una noticia devastadora se había
esparcido. Una mujer mayor había afirmado que el mono la
había asustado. La mezcla de miedo y rabia se intensificó.
Una cacería comenzó a organizarse entre los más jóvenes,
decididos a capturarlo y devolverlo a la estancia, mientras
otros, más temerosos, preferían cerrar sus puertas y ventanas.
Fueron días extraños, llenos de tensión y ansiedad, cuando el
mono se convirtió en el protagonista de una historia
surrealista.