¿Se puede perdonar la infidelidad?
RESPUESTA:
Que buena pregunta nos envías. Yo creo que no solamente se puede perdonar una
infidelidad, es preciso hacerlo para poder sanar. Me explico. La infidelidad es un acto de
agresión psicológico y emocional dirigido aquella persona a quien decimos amar y le
juramos fidelidad y lealtad. A veces es planeado calculadamente para herir, claro pocas
personas lo admiten, a la pareja. En otras ocasiones es un acto impulsivo y se lleva a cabo
repentinamente antes de asimilar las consecuencia de dicha conducta. El primer ejemplo
que expuse es como le llamamos hoy en día a una relación extra marital y el segundo
ejemplo es lo que se considera una simple aventura. Lo cual realmente no importa puesto
en los dos casos son actos de infidelidad y traición. En las dos situaciones se entrega el
cuerpo y a veces el alma dependiendo de si el cónyuge/pareja cree estar enamorado o
solamente lo hace para satisfacer una atracción sexual. El fin es el mismo, puesto que es
una traición o un acto de agresión en contra de nuestro matrimonio y/o de nuestra pareja.
Después de ser descubierta la infidelidad existe una etapa de crisis en la relación. La
persona traicionada o a la persona agraviada, al principio se rehusa a creer que es
engañando y generalmente se dice a si mismo ¿no puede ser? y al no tener otra opción que
tener que enfrentarlo, la persona se siente destrozada, traicionada, humillada, lastimada,
deprimida, angustiada, burlada, y suele también sentir ira y un gran deseo de venganza,
entres varios otros sentimientos encontrados. Cabe indicar que es bastante común que la
persona agraviada se pregunte: ¿por qué me tuvo que pasar esto a mi ? ¿qué hice para
merecer este engaño? Todos estos sentimientos son adecuados puesto que la persona
traicionada experimenta una gran perdida al padecer un acto de infidelidad. El dolor y los
demás sentimientos que surgen debido a la infidelidad son muy parecido a la crisis que nos
enfrentamos debido a la muerte de un ser querido. Así mismo, ya que se vive una gran
perdida, es lógico que también exista una etapa de duelo.
La etapa de duelo conlleva despedirse de lo que uno creía que era la relación, una relación
pura, intachable y ajena a la traición, o en otras palabras, aceptar que ya no es una pareja
perfecta como solía pensar la persona agraviada o como los demás los perciben. Se debe
enfrentar y expresar lo sentimientos de ira como consecuencia de esta gran perdida. Como
también es preciso que la persona agraviada enfrente sus sentimientos de culpabilidad y
que le de total responsabilidad por la traición al agresor. Esto puede ser más fácil cuando la
persona que comete el acto de infidelidad pide perdón y asume completa responsabilidad
por la infidelidad y por el daño hecho a la relación.
Cuando el infiel pide perdón con el corazón, es preciso perdonarle; sin embargo, esto
no quiere decir que su conducta es justificada, u olvidado, es sencillamente un acto de
perdonar a alguien que nos ha hecho daño y esta arrepentido. Cabe indicar que esto
no significa que el perdón se otorgara de inmediato ya que cada individuo necesita
perdonar a su tiempo y cuando haya asimilado la seriedad de la traición y las
consecuencias de dicha conducta. El perdonar tampoco significa que la persona
agredida deba o quiera continuar con la relación; el poder superar la infidelidad y
volver a confiar en la pareja es otro tema que abordare después.
Por otro lado, no cabe duda que existirán situaciones donde el cónyuge infiel nunca
asumirá responsabilidad de su infidelidad o pedirá perdón sin de verdad sentirlo, o lo
que es peor, culpara a la persona agredida por su comportamiento. Cuando existe
esta dinámica, esta relación no tiene un buen futuro. Si la persona agredida decide
quedarse en esta relación, es fácil deducir que el agresor seguirá con sus infidelidades
hasta que la muerte los separe. Sin embargo, si la persona agredida decide abandonar la
relación a consecuencia de una infidelidad, es cuando es aún más importante perdonar.
Caber recalcar desde luego que pocas personas pueden o quieren hacerlo.
El no querer perdonar a quienes nos ofenden es cargar con un equipaje demasiado pesado y
emocionalmente, psicológicamente y espiritualmente dañino. Queremos a todo costo
aferrarnos a no perdonar porque sentimos que tenemos el control y el poder cuando en
realidad otorgamos el control y el poder al agresor. Por ejemplo, los sentimientos de ira
siguen latentes dentro de nosotros y dichos sentimientos nos siguen atando al agresor y nos
seguirán atando hasta la muerte, si lo permitimos. Nos empecinamos a no perdonar porque
eso significaría que somos débiles, que le quitaríamos valor al daño el cual fuimos víctimas
y así mismo seguimos siendo sus víctimas. Le negamos el perdón para hacerlo según
nosotros "sufrir"; cuando ellos muchas veces ya se han olvidado de nosotros y han
comenzado una nueva vida. En nuestro corazón creemos hacerlos sufrir pero si somos
honestos, los que sufrimos somos nosotros porque cargamos con esta carga demasiado
pesada.
El perdonar al infiel no necesariamente se convierte en un acto para beneficiar al agresor,
es un acto de bondad hacia tu persona y eres tu quien saldrá beneficiado. Esto no significa
que debas tener el mínimo contacto con la persona que te hizo daño; la puedes perdonar
con el pensamiento, prometiéndote no guardar rencor, y evitar llevar consigo cualquier
sentimiento de ira y venganza, y así mismo no permitirle al agresor seguir atado a ti de
ninguna forma. Claro que es fácil decir y difícil de hacer, pero si estas dispuesto a liberarte
de los sentimientos negativos que te hacen tanto daño y quieres superar este acto de
agresión, es preciso que perdones para poder sanar. Te deseo suerte.
¿Como enfrentar y superar la infidelidad de tu pareja?
Uno de los golpes más fuertes que puede sufrir una relación es la infidelidad. Cuando
se es infiel, se rompe algo especial que para muchas personas es imperdonable e
inolvidable. Se destruye la confianza, produce inseguridad y en veces manipulación
por la pareja, queriendo justificar su infidelidad al culparle por su traición.
De acuerdo a su experiencia, la orientadora Gina de Castelblanco comenta: La infidelidad
es clavar un cuchillo en el corazón del otro. Dejar de ser infiel es sacar el cuchillo pero
recuperar la confianza es curar la herida y esta nunca se cura de un día para otro. A veces
creemos que cuando se acaba la infidelidad todo está arreglado y nos olvidamos de
aquella herida en el corazón.
Los especialistas recomiendan confesar el desliz . No auspician el divorcio si la única
causa es la infidelidad porque puede ser un error irreparable cuando existen otros factores
rescatables en la relación.
Aconsejan reflexionar sobre los valores que un día los llevaron a la unión y si estos siguen
siendo válidos, preguntarse si vale la pena continuar con su pareja en lugar de perderlo
todo por un error.
Piensa en todas las cosas buenas, también sin dejar de pensar en ti en tus sentimientos
busca toda la ayuda posible para poder continuar con el matrimonio sin llegar afectar tu
vida tus emociones. Como odiar como sentir un dolor en tu corazón que no te deje vivir.
Enfrentando la situación:
La infidelidad es un asunto delicado de tratar por lo cual es muy necesario tomar una
terapia de pareja para poder llegar a un entendimiento de los acontecimientos pasados para
enriquecer el presente, de lo contrario van quedando huellas que de no ser tratadas corren
el riesgo de hacerse mas grandes y dolorosas.
No lo dudes, si ya tomaste la decisión de estar con tu pareja; acudan a terapia para ver
cristalizadas las ilusiones y metas de los dos. Pero si el no quiere tomar la terapia tómala
tú.
Una pareja funciona de manera adecuada cuando ambos miembros pueden confiar uno con
el otro. Se supone que cuando estableces la relación es porque deseas estar con esa persona
y le serás fiel, pero a veces todo y tenerlo muy claro en un momento determinado, nos
sentimos atraídos hacia otra persona distinta a nuestro cónyuge. Cuando esto sucede no
siempre las consecuencias son las mismas.
Generalmente el enamoramiento es una emoción intensa y apasionada y si se dispone de
libertad horaria para el flirteo, tendemos a vivirlo.
Muchas veces se dice como justificación que “no se pudo evitar” “te acosaron hasta que
cediste” o simplemente “se te puso a tiro”.
La realidad, es que todo ser humano tiene poder de elección y nunca hacemos nada
que nosotros no queramos, por tanto si somos infieles es porque nos apetece serlo.
La infidelidad no tiene justificación si la pareja funciona bien en todos los aspectos. Es
el camino del cobarde que prefiere el engaño a la verdad. Cuando no hay amor, no hay
deseo ni excitación hay que romper el vínculo porque la permanencia en ese estado
dificulta el crecimiento personal de cada cual.
Aunque nunca se olvida una infidelidad, es posible aprender a perdonar. Existe un
alto porcentaje de parejas que son capaces de renovar su relacion de pareja después de
hacer ejercicios de perdón y de adoptar una nueva actitud. Si logran llegar a reconocer las
verdaderas motivaciones para la infidelidad y aprender de las herramientas para lidiar con
el problema de raíz, pueden superar el trauma.
La fidelidad es algo que hay que construir en la pareja, ser fiel significa aprender a
manejar la atracción que generan otros en mi persona, o la que yo pueda generar en
los demás. Es normal que aunque uno esté enamorado de su pareja, se sienta atraí do
por otro, pero hay que saber manejar esa atracción; incluso hay parejas atrevidas en
ese tema que lo comentan de manera jocosa con el fin de aliviar la tensión alrededor.
No importa si tiene una fantasí a mental con esa otra persona que le llamó la atención,
lo importante es que haga el amor con su pareja.