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Reflexiones sobre el amor y la soledad

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ESTUDIO DE LA ACCIÓN DE PERTENENCIA (2019)

“Franz buscó la cajetilla de cigarros en el parche de la camisa


y tú la sacaste, encendiste el cigarrillo para Franz y se lo pasaste
con el círculo húmedo de tus labios y tomaste uno para ti
y también lo encendiste, sin ofrecerles
a los que viajan atrás y sólo después de consumir el cigarrillo
dijiste que tú únicamente rechazabas lo que se volvía costumbre”.
Carlos Fuentes, Cambio de piel.
Uno
Ahora que constantemente como acto litúrgico, y arrellanado en el borde de la
cama vieja que transpira y se queja y llora, me levanto y te exploro.
Me siento feliz de ser muy infeliz, de escuchar rock en inglés y no saber el
maldito idioma, de colocarme las medias sin par, de no afeitarme todos los
días, de levarme sin motivo alguno y de gritar muy fuerte que no estoy bien,
que vengan con una botella de vino barato a instruirme de literatura. Entonces
la niebla comienza y hacemos literatura porque somos habladores y nos
reímos mucho hablando de la suerte que tienen los conejos y no sé por qué
comparamos la distancia y la soledad o la soledad y la distancia…
Te he tocado los muslos muy pornográficamente y hemos jugado al laberinto
del fauno, no puedo permitir definirme en un espejo porque puedo ser nada.
Ayer, lo sé, te amaba antes de conocerte, de verte tirada como una cosa
cualquiera y abierta las piernas. Anoche tuve escucharte charlar de una
canción que empezaba “He oído que noche es toda magia” y sabias muy bien
cómo eran los efectos de la noche cuando uno está ensimismado con el
espíritu de la voluntad y el temor.
Me observa como un cíclope moviendo sus pestañas, nos vemos y reflexiono:
La piel ajena podría ser común si no fuera por mí. El posesivo que es el ser
(que ahora toca el genital femenino dibujándola, queriendo inventar una belleza
con los dedos) construye el otro, pero tú debes creerte una almohadita de
azúcar que esperas del silencio mucho más que un techo o un castillo de
humo…

DOS
_Oye podrías dejar de observar mi parte – susurra, relajada y directa como si
fuera una hiena que se protege y confunde y aleja de la ausencia– yo no puedo
entender que ganas, eres extraño pero interesante – se voltea mostrando su
trasero curvo y sudoso que en lugares estratégicos tiene lunares como un
mapa, como un cuaderno de poesía que desea escribir algún día.
_Que no la miro, Tali, solo pienso. No debí fumar, ¿Qué cosa debe hacer uno
antes de follar sino iluminarse el coco?
Ella fuma también, destruyendo toda acepción formal, de culto, de fineza.
Desnuda es despectiva y aún peor cuando se toca los pechos, que debo hacer
ahora que no sé hacer lo que debo, quiero dejar mi mente en blanco y no
puedo pienso en el color blanco y pierdo el juego, así abro mis ojos
concluyendo que el ritual protocolar es que debo besarla con cierta alegría que
no se dé cuenta, que uno está tan triste por la noche y es viernes y no puedo
pensar en los pececitos de colores…
Debo ser sincero Tali es una muchacha muy linda y joven y sueña con ser
escritora de poesía, la otra vez me dijo: “Boris que te parece el librito El mar de
amor de Bruno” y le dije: “No experimenta más que emociones banales antes
que destruir la invención en sí”
Ayer fuimos a almorzar apenas Esteban se durmió en el sofá que hace pocos
meses me encargaron, se quedó allí argumentando que su mujer le jodería
porque estaba ebrio y muy triste por la revista que prácticamente será distinta a
lo que pensábamos.
Tali me gustaba mucho cuando comía pastel y sus dedos parecían de cristal,
que suave era mirarla romper el silencio, cortar y soñar todo un síntoma de
madurez.
- Tú crees que es justo eso que dicen de la ciencia y su exactitud.
- Oh, mujer no hay permanencia, ni estabilidad y en ese sentido todo es
contradicción como el inicio y fin. Hay que manejar el tiempo contrayendo
desgracias voluntariamente.
TRES
No sé qué hacer con la voluntad que tiene uno de vivir, Esteban podría estar
resentido por dejarlo e irme con Tali, somos conscientes de la nueva forma de
hacer las paces sexuales entra ella y yo.
No puede ser ahora se toca los pechos y eso es insoportable. Podría cerrar los
ojos o vomitar pero prefiero decir que no hay nada y pensar en blanco como un
síntoma de absurda madurez. Esteban no entiende por qué odio tanto que se
toquen los pechos y yo pienso que está bien porque yo tampoco me entiendo y
el juego concluye porque estoy hartándome de Tali y de su cuerpo sudoso y su
voluntad de vivir.
Es una langosta, tiene que serlo. Está poseída por ella o ella es la que posee a
la langosta ¡absurdo! Tengo que ser hipócrita más tiempo. Es ella quien me
habla y cambia de forma, abre sus alas y pregunta: ¿Me amas? y yo no puedo
controlar las ganas que tengo de sonreír y ella empieza a llorar y mis
carcajadas aumentan y ella no para de llorar. Tengo que hacer algo urgente
dejé de ser hipócrita estoy mal y debo escapar aunque no pueda parar de reír
me pongo mi ropa y salgo de cuarto que ahora me parece un templo.
Cuando salí del cuarto dejé de reír pero ella no dejó de llorar, pensé: ya se
calmará…
Poemas

Mínima ocasión del sueño (2023)

Verte sonreír o sonreír contigo.

Y alrededores con fuego y cubiertos rotos.


La radio vieja y la máquina de escribir huele a desierto.
Podría ser un miércoles, el día que estoy lejos.

Verte sonreír o sonreír contigo.

Van a quemar los árboles y los papeles viejos.


El baúl, acá podríamos encontrar el rastro.
Voy a volver a casa, voy a seguirte de lejos.

Verte sonreír o sonreír contigo.

Y con las uñas largas y pintadas de negro. Han llamado por teléfono, han
buscado al abuelo.
Música para sordos, ellos aplauden con la sombra.

¿Verte sonreír o sonreír contigo?

Reescrito 1 (2022)

No podrías moverte más a mi velocidad


A esa eterna lucha de elefantes tiernos
Al sacrificio más brutal de un Dios
Sentir en las palabras a las nubes eternamente dulces
Decir: acabemos mutuamente
Como los gatos
Usted manda
Todos los días son las tres de la tarde
A cualquier hora son las tres de la tarde
Si hay noche y oscuridad
Con más razón son las tres de la tarde
Soy en tu boca un buque de guerra
La razón de lo que nos falta para ser inmortales
Necesitas montarte en una situación grave
Y caminar encima de las luces de vidrio
Tirar piedras a todos
Como loca no te peines
Anda como loca ensucia tus manos
Del estiércol más fértil nacerán los unicornios
Debes ser así
Mientras seamos animales camuflados
nada nos faltará
Dios lo dijo ayer en una llamada telefónica
ustedes están salvados
Entonces salí a buscarte escribiendo esto
Salí a contarte que no fallaríamos
Ni fallamos nunca
Pero no estabas
Aplaudí
Y no estabas
No saliste como arte de magia
La puerta trasera se quedó callada.

Poema (2022)

Un millón de rostros salvajes


O de violentas sonrisas.

Podrían estar enamorados de la lluvia


Que empaña los vidrios, los prismáticos azules.

Tortugas, koalas y hasta astronautas soviéticos.

Reunión de caras, esta ciudad te representa.


La luna, juguete de los gatos nocturnos.
Rostros sencillos
Mi luz oscura, la canción depredadora de guerra.
Persigo algunos ángeles.
Diminutos segundos son para siempre.
Voltea de soslayo, y no es tuyo el rostro.

Iceberg (2022)

Nosotros como la noche anterior negamos la existencia de las ballenas


azules
Dejamos a la vacía bastedad quedarse para siempre en ese maldito
árbol de la vida

11 de la mañana y despiertas pidiendo enojada una taza de café


Escribiendo en el celular que la materia es solamente líquida

Pero tal vez


Yo hacía lo mismo
En un iceberg

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