DIOCESIS DE PEREIRA
Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús B. La Capilla -
Dosquebradas
Oración de sanación de los odios y resentimientos
Padre, hoy vengo a poner en tus manos mi vida entera, para que Tú, Señor y salvador mío, me sanes,
para que destruyas en mi los malos recuerdos, para que restaures mi vida. Tú eres, Señor, un eterno
presente, el pasado, el presente y el futuro están ante ti siempre. Por ello, Señor, acompáñame en mi
recorrido por mi vida y sana en mi las heridas que me han hecho los pecados y maldades de las
personas que me he encontrado, y que me han marcado con su violencia, con sus mentiras y sus vicios.
Liturgia de perdón
Piensa en tu padre.
Tal vez no fue el mejor papá del mundo. Tal vez te rechazó desde que supo que ibas a nacer. No te dio
cariño y afecto. No te escuchó ni te dejó participar en sus diálogos. Tal vez no te ha abrazado entre sus
brazos, ni te ha cargado, ni te ha dicho que te ama y que eres importante para él. Tal vez te dejó solo en
tu infancia y has sufrido falta de auto-estima y soledad. Tal vez te castigó injustamente o con violencia,
y te has sentido agredido y lastimado. Por todo el daño que puede haberte causado tu padre vas a decir:
Papá, de todo corazón yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Piensa en tu madre.
Tal vez no fue la mejor mamá del mundo. Tal vez te rechazó desde que supo que ibas a nacer. No te
dio cariño y afecto. No te escuchó ni te dejó participar en sus diálogos. Tal vez no te ha abrazado entre
sus brazos, ni te ha cargado, ni te ha dicho que te ama y que eres importante para ella. Tal vez te dejó
solo en tu infancia y has sufrido depresión y falta de ternura. Tal vez te castigó injustamente o con
violencia, y te has sentido agredido y lastimado. Tal vez prefirió a alguien antes que a ti. Por todo el
daño que puede haberte causado tu madre vas a decir:
Mamá, de todo corazón yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Si tienes hermanos,piensa en ellos.
Tal vez alguno de ellos te ha causado daño, parecía ser más preferido o protegido por tus padres. Tal
vez te ha robado o defraudado en algo, o te ha humillado y lastimado, o te continúa haciendo daño. Lo
vas a llamar por su nombre y como si estuviera frente a ti, mirándolo a los ojos en voz baja le vas a
decir:
N.N. yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Piensa en tus familiares (primos, tios, sobrinos)
Si alguno de ellos te ha hecho daño, ha abusado de tu confianza, te ha robado o ha contado tus secretos,
o continúa dividiendo la familia, o te continúa haciendo daño de alguna manera, llámalo por su nombre
y como si estuvieras mirándolo a los ojos vas a decir en voz baja:
N.N. yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Piensa en tu niñez
Si alguien te ha hecho daño, a ti o a tu familia, en tu niñez, piensa en el daño que hizo y le dices:
N.N. yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Piensa en tu escuela o colegio
Si algún profesor o estudiante te hizo daño en tu escuela o colegio, si te hizo Bullying o se burló de ti,
si se aprovechó de ti en alguna forma, o te golpeó, piensa en el daño que te hizo y le dices:
N.N. yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Piensa en tu adolescencia
Si conociendo el mundo del amor y del sexo, alguien se aprovechó de ti, jugó con tus sinceros
sentimientos, te llenó de desconfianza y soledad, si el dolor que te causó marcó de ahí en adelante toda
tu vida afectiva, piensa en esa persona y en el daño que te hizo y le dices:
N.N. yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Piensa en tu Trabajo
Si alguien en tu empresa o trabajo te traicionó, contó tus secretos, logró estar en un puesto mejor a
causa de tu tristeza, o desempleo y dolor, piensa en esa persona y en el daño que te hizo y le dices:
N.N. yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Piensa en tus amigos
Si alguno de tus amigos traicionó la confianza que depositaste en él (ella), si contó tus secretos, si te
alejó de la vida social y sembró en tu corazón ira y deseo de venganza, piensa en esa persona y en el
daño que te hizo y le dices:
N.N. yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Piensa en los líderes religiosos que conociste
Si algún sacerdote, o religioso o religiosa, te hizo daño, te desedificó en tu fe, te alejó del conocimiento
de Dios, si no se comportó a la altura de lo que representaba, si su mal ejemplo te alejó del camino de
la vida eterna, piensa en esa persona y en el daño que te hizo y le dices:
N.N. yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Haz memoria de toda tu vida
Si aún queda en tus memorias alguna persona que te hizo daño, por pequeño o grande que sea, piensa
en esa persona y en el daño que te hizo y le dices:
N.N. yo te perdono, que Dios te bendiga y te dé la salvación.
Padre misericordioso, tú me has dicho que es necesario que perdone y ore por mis perseguidores, para
ser hijo tuyo, para experimentar tu amor, tu salvación, tu liberación, vida en abundancia. Y hoy quiero
aprender de ti, Señor. Hoy quiero perdonar, quiero amar, hoy declaro inocentes a todos los que me han
herido o lastimado. Los declaro inocentes del mal que me han causado y de las consecuencias de dicho
mal que he vivido a lo largo de mi vida.
Te pido por todas las personas que me enseñaron el camino del mal, por aquellas que marcaron mi vida
con vicios y maldades, no les tomes en cuenta este pecado. Antes bien, Señor, sálvalos, guíalos,
ilumina su vida, que puedan experimentar la alegría de enseñar el bien, de enseñar tu sabiduría.
Arráncalos, Señor, del camino de perdición que llevan, libéralos del poder de las tinieblas, ilumina sus
mentes y sus corazones, para que puedan pensar, desear y obrar el bien, y para que te conozcan, te
amen y te lleven en sus corazones y en sus labios a todo lugar donde vayan. Dales el Espíritu de
conversión y penitencia que necesitan para alcanzar tu salvación, no permitas que continúen en su
camino errado, dales tu salvación.
Te pido, Señor, por todas las personas que me han lastimado con sus difamaciones, chismes y
calumnias. Perdónales, Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Ellos no te conocen, Señor, no han
nacido de ti, pues no son capaces de amar al hermano, a quien pueden ver y auxiliar en su debilidad.
No saben lo que hacen. Te pido que los ilumines, que corrijas sus vidas, que los lleves a conocerte,
para poder verte en cada hermano y en cada acontecimiento, para que puedan discernir y amar tu
voluntad. Muchas veces, Señor, no han aprendido sino una ley que los lleva a vivir acusados por sus
faltas, pero no te han conocido a ti, salvador y redentor de nuestras vidas. Por ello creen que hacen el
bien acusando a sus hermanos de pecados. No les tomes en cuenta este pecado. No los corrijas con ira,
Señor, corrígelos con amor, con la luz de tu palabra y de tu Espíritu, con un abrazo de Padre, que los
haga experimentar lo lejanos que están de ti, y que los haga sentir la necesidad de acercarse a tu trono
de gracia y bendición.
Renueva su mente, su corazón, sus deseos, su conocimiento, para que puedan renovar sus palabras y
sentimientos. Necesitan tanto de ti, Señor, necesitan tanto de tu conocimiento, de saber que tú has
venido a llamar a los pecadores, que no eres tú el que acusa de pecado, sino el espíritu del mal para
alejar a las personas de la misericordia de Dios Padre.
No permitas que se pierdan, Señor, ilumina su vida con la luz de tu Espíritu y de tu palabra,
engéndralos a una vida nueva y eterna, llena sus corazones de amor a ti y a su prójimo. Convierte sus
vidas para que te amen, y para que amen a sus hermanos pecadores con el amor con el que tú nos amas.
También te pido, Señor, por todos los que se declaran enemigos míos, que no me quieren, que no
pueden escucharme o ver mi rostro, ya sea por causa mía o por causa de su egoísmo. No les tomes en
cuenta, Señor, este pecado. Tú me has dicho, Señor, en tu palabra que los ame, que sane mi corazón de
todo odio. Por eso hoy te pido que la bendición que pido para mí, también la derrames sobre ellos, que
el amor con que me tratas a mí, también lo conozcan y lo sientan ellos. Perdona cada una de sus
ofensas, críticas o daños que me han causado o han planeado causarme. Corrige sus vidas, Señor, no
permitas que continúen en su camino de perdición. Permíteles, Señor, encontrarnos en la fe en la
Iglesia, cantándote y alabándote, y buscando tu rostro y tu salvación. Dales, Señor el Espíritu de
conversión y penitencia, para que vuelvan a ti, y encuentren tu rostro bueno de Padre.
Tu viniste a buscar a tus ovejas perdidas, y me has encontrado a mí, ahora te pido que los encuentres a
ellos, que como a San Pablo, te les aparezcas en su camino errado, que con tu luz los deslumbres, que
les hagas escuchar tu voz clara y llena de ternura, y que toques sus corazones, para que te busquen, te
conozcan, te amen y te sigan, y llenen sus vidas y sus familias de tu mensaje salvador.
No te pido maldiciones para ellos, Señor. Te pido que la gracia que derramas en mí también la
derrames sobre ellos, para que puedan perdonar, para que puedan sanar sus heridas, para que puedan
pensar y sentir diferente, para que puedan nacer de nuevo. Me odian y te odian, porque también soy
imagen tuya, Señor, no los castigues por ello, no les tomes en cuenta este pecado. Ante bien, Señor,
dales a ellos la salvación que también envías sobre mí. Atráelos con lazos de amor. Llévanos a cantar
un canto nuevo, el canto de la alegría por la vida nueva que tú nos regalas, el canto de la paz por
habernos perdonado y poder vivir como hermanos, hijos tuyos, el canto de aquellos que en el amor
purifican sus vidas y te encontrarán a ti, Dios amor, al final del camino.
Perdónalos, Señor, no les tomes en cuenta estos pecados, ilumina sus vidas, dales tu salvación. Sé que
el mundo les enseñó a manchar sus corazones con el rencor, pero también sé que tu Espíritu puede
hacer una nueva creatura, por ello, te pido, Señor que los bendigas y que tu gracia se derrame sobre …
(nombrarlos a cada uno) y que tu infinita compasión y misericordia los lleve al rebaño de Cristo,
restaure sus corazones, sane sus heridas y les permita la alegría de los corazones que aman en Cristo,
para gloria de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Jesús y la santísima virgen María
te bendigan