Federalismo y Centralismo en Argentina
Federalismo y Centralismo en Argentina
Y CONSTITUCIONAL ARGENTINA
11.
Del Federalismo al
Centralismo Punzó
El Nacimiento de la Confederación
Argentina y el camino para la
Organización Nacional
El presente análisis da cuenta del trabajo realizado en clase por los docentes y fortalece
la identificación de los ejes claves de la unidad.
Introducción
Esta etapa que vamos a desarrollar esta signada por instrumentos legislativos que resultan
ser antecedentes fundamentales de nuestro proceso Constitucional, y que luego de distintas idas y
vueltas fracasadas que parecían conducir a la organización nacional, nos encontramos que
terminan conviviendo las distintas provincias con sus instituciones y autonomías pero con una
fuerte impronta en el ejercicio del Poder por parte de Rosas como Gobernador de Buenos Aires a
partir de la entrega de la representación de las relaciones exteriores, en donde como lo dice el
título, si bien todo indicaría que estamos ante una época de desarrollo del federalismo, veremos
que estamos en realidad ante la presencia de lo que hemos llamado un centralismo punzó, dado
que el permanente conflicto entre unitarios y federales, y hasta entre los mismos federales,
sumado a conflictos externos, facilitó el ejercicio del poder del Gobernador de Buenos Aires quien
desplegó un centralismo exacerbado, y que en forma permanente impidió el ordenamiento
institucional a nivel Nacional.
De allí que debamos detenernos en el análisis de Rosas debido a que dominó la escena en
este período, Rosas además está lleno de particularidades, estanciero, caudillo, gobernador de
Buenos Aires, representante de la Argentina en el exterior, hace que todo este período sea
ineludible para comprender la raíz de nuestra nacionalidad y la construcción institucional.
Estudiar a Rosas es estudiar las bases originales del poder político en la Argentina, las
grandes estancias y su formación, el crecimiento y desarrollo, la relación entre patrón y peón,
clave de tantas instituciones políticas y sociales en América Latina. Comprender a Rosas significa
comprender más a fondo las raíces del caudillismo, o dictadura personal, en el mundo hispánico.
Observar a Rosas es entender la violencia en la sociedad de aquellos tiempos, y el uso del terror
como instrumento de la política. Ver a Rosas es ver la presencia de los intereses británicos en el
Rio de la Plata.
Es por ello que este periodo que comienza con la Gobernación de Dorrego, y que atraviesa
nada más ni nada menos que el Pacto Federal hasta la batalla de Caseros está signado sin dudas
por la figura de Rosas, hasta su caída, resulta ser clave, y veremos que se encuentra enmarcado en
permanentes luchas políticas, tanto internas como externas que nos llevarán a Caseros para dar
lugar después al el período que podríamos denominar constitucional que se construye hasta 1866
signado por el conflicto entre el Estado de Buenos Aires y La Confederación, y las discusiones por
la Capital y los Derechos de Aduana, pero por sobre todas las cosas que tienen como objetivo la
formación del Estado Nacional, y llegar por fin a la Constitución Nacional.
Dorrego emprende su Gobernación en julio de 1827 con el objetivo de llevar adelante una
gestión moderada y eficaz, pero el grado de enfrentamiento existente era muy difícil de sostener.
Un Quiroga fuertemente afianzado en el interior, generaba que los Unitarios estuvieran dispuestos
a dar batalla, y quizás por ello entendió que el momento político ameritaba responsabilidades
superiores, motivo por el cual firmó la paz con el Brasil reconociendo la Independencia de la Banda
Oriental cumpliendo los deseos ingleses y del Imperio Brasileño.
La situación era compleja, Lavalle sostenía la lucha en Buenos Aires, mientras que otro de
los generales que habían vuelto de Brasil, en este caso José María Paz buscaba contener en el
interior la influencia de Quiroga.
situación que se produce una nueva reunión de Lavalle y Rosas, que mediante un nuevo acuerdo
se proceden a la firma del TRATADO DE BARRACAS, el cual es considerado un acuerdo definitivo
entre ambos, y mediante el cual se establece:
Al mismo tiempo Paz vencía en La Tablada a Quiroga lo que daba sustento a los unitarios que a
pesar de ello no pudieron evitar que el 8 de diciembre de 1829 se eligiera como Gobernador de la
Provincia de Buenos Aires a Juan Manuel de Rosas.
Rosas en el Gobierno
Luego del breve Gobierno de Viamonte, conforme el acuerdo citado ut supra, la Junta de
Representantes no solo elige a Rosas como Gobernador, sino que lo dota de FACULTADES
EXTRAORDINARIAS, por las cuales se le permite el ejercicio no solo del Poder Ejecutivo, sino que
además se le posibilita tomar decisiones legislativas, lo cual va generando un poder amplio para
ejercer su cargo, ello para responder a la situación política que se venía desarrollando en la
Nación, ya que al mismo tiempo que estos acontecimientos se desarrollaban en la provincia de
Buenos Aires, cabe decir que Quiroga se había hecho fuerte en las provincias de Cuyo, luego de
que el General Paz lo venciera en la Tablada, situación que se termina de saldar cuando lo vuelve a
vencer en 1830 en Oncativo, logrando remover a los federales del interior, y estableciendo con
estos gobiernos la denominada Liga Unitaria del Interior para enfrentar a los federales que
dominaban todo el litoral. Esta Liga tuvo como respuesta la firma el 4 de enero de 1831 del Pacto
Federal constituyéndose al decir de José Luis Romero dos organizaciones políticas frente a frente,
que constituían casi dos naciones.
Con referencia a las facultades conviene establecer que se trataba de una institución
que ya había sido aplicada en diversas oportunidades. Tales facultades significaban, en los hechos,
los propios momentos en que es necesario robustecer las del poder ejecutivo, por ejemplo, en los
casos de rebelión interior o de invasión exterior para restablecer el orden alterado y cuando los
poderes ordinarios no resultaran suficientes para ello. En tal caso puede compararse con las
emergentes del estado de sitio.
1.- Ante la cohesión de un ejército que había logrado Paz en el sur de la provincia de Sta. Fe
y que significaba un peligro para Buenos Aires y sus intereses,
2.- Por otra parte, las provincias del Litoral debían fortalecerse y afianzar sus deterioradas
economías.
Sumado a esto Rosas cuenta con el apoyo de gran parte del partido federal, y de las masas
populares, es así que asumió el poder, y todos veían en él al hombre iluminado que garantizaría la
paz tan ansiada y podría restaurar el orden, y nos encontraríamos que usando la bandera del
federalismo en provecho propio se convertirá en una figura central de la Nación.
Al finalizar el primer periodo de Gobierno Rosas podía dejar como saldo favorable:
b) El ordenamiento de la provincia.
Los artículos del acuerdo entre los puntos más destacados podemos citar:
Artículo 1º Se establece el SUPREMO PODER MILITAR entre las provincias que resulta ser
la verdadera razón y fundamento del pacto.
Artículos 8º y 9º establecen que las funciones del supremo poder militar serán la defensa y
la seguridad externa e interna, y tendrá como objetivo sostener un sistema
representativo entre las provincias firmantes.
Artículos 10 º y 11º dictan que el poder militar será desempeñado por el General Paz, y
que el mismo durará en ese cargo o atribución hasta que se logre la definitiva instalación
de una autoridad nacional.
Artículo 12º Las provincias podrían suspender o continuar con el acuerdo y el supremo
poder militar en caso de que no se logre la instalación de una autoridad nacional.
Este acuerdo sellaba el pacto de los unitarios para enfrentar a los federales.
CARACTERES: Desde 1831 hasta la sanción de la Constitución Nacional (1853), el Pacto Federal
constituyo un elemento jurídico-político ordenador, hasta que se organice el Congreso General
Constituyente; preexistente e instaurado como ley fundamental por antonomasia.
CAUSAS Y ANTECEDENTES:
c) Buenos Aires estaba Gobernada por Rosas, y la provincia de Santa Fe gobernada por López.
d) El otro punto de discordia entre estas provincias esta en lo económico, todo el litoral y el
noroeste argentino tenia (hasta la desintegración del Virreinato del Rio de la Plata) una
actividad comercial e industrial bastante desarrollada y que sus productos tenia salida al
Pacifico por el Alto Perú.
e) Por lo que cada provincia quería mantener su hegemonía, principalmente Buenos Aires.
f) Buenos Aires desde la creación del Virreinato del Rio de La Plata, fue la provincia
privilegiada por sus campos fértiles baratos y su producción ganadera, en productos como
cueros y tasajo (carne curada); la industria por excelencia era las estancias y los saladeros.
g) Buenos Aires estaba beneficiada por los impuestos aduaneros que manejaba y recaudaba
a su antojo; poseía un puerto único abierto a los mercados de aquella época, todos los
productos que se comercializaban, incluyendo los del interior debían pasar por la aduana
del puerto de Buenos Aires. Esto desemboca en un conflicto entre los intereses
económicos de Buenos Aires y las provincias del interior.
Estos fueron algunas las causas, del por qué se llegó al Pacto Federal de Enero de 1831.
Antecedentes: 1.- El Pacto de Benegas de 1820 (Buenos Aires - Santa Fé); 2.- El Tratado del
Cuadrilátero de 1822; 3.-El pacto entre Buenos Aires y Santa Fé suscripto por ambas provincias el
18 de octubre de 1829; El Pacto entre Buenos Aires y la Provincia de Corrientes del 23 de marzo de
1830; El proyecto del Gobernador de la Provincia de Corrientes Pedro Ferré.
Art 1: Unión permanente, paz y amistad (fuente Tratado de Unión Perpetua de los EE.UU
de 1777).
Art 2: Alianza ofensiva y defensiva, resistencia a cualquier invasión extranjera a cualquier
provincia signataria del pacto.
Art 3: Alianza defensiva y ofensiva, esta cláusula obliga a cualquier provincia signataria del
pacto, a auxiliar, a la provincia invadida o amenazada en su integridad territorial, libertad e
independencia, por otra provincia que no adhiere al pacto.
Art 4: Las provincias que suscriben el pacto se comprometen a no firmar ningún pacto o
tratado por sí sola, sin el consentimiento expreso de las demás provincias que forman la
federación.
Art 5: La provincias pactantes se obligan a no dar asilo a criminal alguno, que se acoja en el
territorio de alguna de ellas (extradición).
Art 6: Igualdad de derechos y reciprocidad entre las provincias pactantes.
Art 7: Los habitantes de las tres provincias litorales gozan recíprocamente de la franqueza y
seguridad de entrar y transitar buques y cargas en todos los puertos, ríos y territorios de
cada una; ejercer la industria en cada una de ellas con la misma libertad, justicia y
protección que los naturales de la provincia en que residan.
Art 8: El pacto está abierto a la adhesión de las provincias que quieran incorporarse y
tendrá que contar con el consentimiento expreso de cada una de ellas.
Art 15: Se designa una Comisión Representativa, bajo la denominación “Comisión
Representativa de los gobiernos de la provincias del Litoral de la República Argentina”;
entre otras facultades, este organismo podrá invitar a todas las demás provincias de la
República a un Congreso General Federativo para organizar el país, pero para que este
Congreso fuera viable se requería, que se estuviera en plena “libertad y tranquilidad”.
El pacto fue el rector del funcionamiento de la Confederación hasta 1852, y las distintas
circunstancias hicieron que en todo momento Rosas hiciera lo imposible para que no se
cumpliera con el punto que fijaba la convocatoria a un Congreso Constituyente, y transcurrir a la
organización nacional.
Pero estos enfrentamientos quedaron presos de un hecho casi fortuito, ya que en marzo de
1831 soldados de Estanislao López detuvieron al General Paz, y la Liga Unitaria del Interior tuvo su
certificado de defunción cayendo ante las presiones de las oligarquías provinciales que buscaron
asegurar su predominio local postergando indefinidamente el equilibrio nacional.
El Pacto Federal debiera haber sido el ámbito en el cual se debían zanjar las diferencias y
luchas de poder, ya que el mismo obligaba a convocar a un Congreso Constituyente, pero como
marcáramos la influencia de Rosas y las razones o pretextos que el mismo esbozaba, a lo que se
sumaba la sumisión de López y Quiroga demoraba esta situación, y hacía que el congreso no fuera
convocado.
Rosas, se había retirado a la campaña, pero claramente había ideado una estrategia para
consolidar el poder a través de sus partidarios y su mujer Encarnación Ezcurra. En 1833 organizó
una expedición al sur de la provincia con el objetivo de extender las fronteras y negociar, y en su
defecto reducir a los indios que permanentemente ponían en crisis la economía de los grandes
estancieros, avanzando hasta las márgenes del Rio Negro y conquistando miles de leguas que
fueron distribuidas entre quienes financiaron la campaña, amigos y partidarios, consolidando de
esta manera la posición económica y la influencia política que este sector, sumando al título de
Restaurador de las Leyes que se le había otorgado en 1829, el de Conquistador del Desierto.
Alejado Viamonte ya del cargo, la Sala de Representantes eligió como nuevo Gobernador a
José Manuel de Rosas nuevamente, pero este rechazo el cargo atento a que la designación no
incluía facultades extraordinarias, razón por la cual la Sala que no estaba dispuesta a entregar esos
poderes decidió nombrar Gobernador a Manuel Vicente Maza, que tenía como única función abrir
camino para el regreso de Rosas.
La famosa carta a Quiroga, de 1834 aclararía las ideas que tenía Rosas acerca de la
institucionalización del país. Rosas pensó en una especie de “federalismo empírico”, atenido a los
hechos, lo que determina su posición, la cual no se daba dentro de los cánones teóricos de otras
experiencias, sino que como vemos se iría dando como una experiencia histórica con
características particulares.
Otro de los temas a tener en cuenta era el de la religión, Rosas acusaba a los unitarios de la
destrucción de la religión, el vínculo más sagrado de todos. Esta acusación se la hizo a las reformas
rivadavianas acerca del clero que, eran del tipo liberal, pero no lo eran en cuanto al contenido de
la religión, y es de hacer notar que religión o muerte, sería el estandarte elemental de Quiroga por
ejemplo en cuanto a defender a la “santa religión” y precisamente dentro del campo federal-
liberal. El federalismo, en la forma preconizada de Rosas tenía fundamentos ortodoxos en materia
de religión, aún más, el grupo apostólico, que triunfara a la postre, era ultramontano, y la religión
fue aliada de Rosas, de allí que la institución eclesiástica fue manejada en favor de sus políticas, y
en todas las Iglesias junto a las imágenes de los Santos, Cristo y la Virgen estaría la de Rosas.
Óleo sobre tela de Martín L. Boneo (1829-1915) que representa una ceremonia religiosa en la Iglesia de la Piedad. Se puede observar el
retrato de Rosas no sobre el altar sino a su izquierda, en el presbítero.
Pero volviendo a la organización del país, sostenía que la Constitución significa una grande
obra, es decir que el país debería organizarse bajo una Constitución, pero dada a posteriori, luego
de lograrse las condiciones necesarias que hagan ineludible su dictado. Pero para ello sería
menester la existencia de paz y orden generales, ya que para Rosas era imprescindible que cada
pueblo se de sus propias constituciones, y consideraba que esta era una etapa inevitable, para
luego construir los cimientos de la organización Nacional a través de la Carta Magna, pero lo
paradójico era que consideraba que nunca se daban las condiciones, y podemos ver que las
provincias del interior si lo habían logrado construir a través de sus estatutos, reglamentos y
constituciones locales, y precisamente era Buenos Aires la única que no había podido darse su
propia Constitución, y Rosas no hizo intento alguno por lograrlo, ya que esta se lograría recién en
1854.
persona de Rosas durante todo el tiempo que a juicio del gobernador electo fuese necesario, sin
contemplar más restricciones que la de conservar, defender y proteger la religión Católica
Apostólica Romana y la de defender y sostener la causa nacional de la Federación que han
proclamado todos los pueblos de la República”.
Se inicia así un período de diecisiete años signado por el ideario de Rosas que sostenía que
las provincias debían mantenerse independientes bajo sus gobiernos locales y no debía
establecerse ningún régimen que le diera organización institucional a la nación.
El Gobierno
Este segundo período de Rosas no fue un triunfo de la federación sino que tuvo como
objetivo acentuar la hegemonía porteña, y contener el desarrollo de las provincias, las cuales con
su presión generaron que en diciembre de 1835 se dicte una LEY DE ADUANAS, lo cual era posible
debido a que estaban en sus manos los tres poderes.
Esta ley buscaba proteger y atenuar los efectos que la economía librecambista había
producido en las provincias del interior, los enunciados de la misma eran la defensa de las
manufacturas criollas reglando la prohibición de introducir material de herrería, hojalata, latón y
demás artículos de apero para caballos, y gravando con derechos del 24 y 35 por ciento las
producciones extranjeras realizadas en cuero, cobre y estaño. Asimismo prohibía la introducción
de productos de granja, cebada y maíz, gravaba con el 50 por ciento la papa, y daba libres
derechos a los artículos que provinieran de Chile por tierra.
Esta ley fue vista con beneplácito en el interior, pues intentaba lograra la armonía entre los
intereses de los hacendados con otros sectores del país. La ley, compuesta por seis capítulos, se
basaba en una serie de impuestos sobre el precio del mercado que debía abonar, los productos
que ingresaran a la provincia. Entre los objetivos general de la ley de Aduana, encontramos
Impulsar y proteger la agricultura con impuestos, por ejemplo a la harina importada, proteger a las
artesanías del país, (la prohibición de importar los artículos que se fabricaban en la confederación;
las materias primas necesarias para las manufactura pagarían solo un pequeño impuesto); el
tercer objetivo era estimular la fabricación de barcos (los productos nacionales exportados en
buques del país no pagaban derechos de exportación), en 1837 se agregó una resolución para
evitar la salida del metálico; como por ejemplo la provisión de exporta oro y plata en la forma
que fuere.
La ley de aduanas tuvo un carácter transitorio y no pudo completar todos sus objetivos. En
esto influyeron los bloqueos impuestos al gobierno de Rosas por Francia e Inglaterra que
determinaron modificaciones de los aranceles. Se suprimieron las prohibiciones de entrada de
algunas mercaderías, como por ejemplo los materiales de guerra.
El sistema comercial se mantenía porque Buenos Aires continuaba siendo el único puerto
habilitado para el comercio con el exterior. El establecimiento de las tarifas aduaneras fue uno de
los temas económicos más polémicos durante la época de Rosas. Los aranceles eran una
importante fuente de ingresos para la provincia de Buenos Aires, que concentraba en sus manos el
manejo del comercio exterior y del puerto. El ámbito de aplicación de la Ley de Aduanas fue en la
provincia de Buenos Aires. Durante este período el puerto de Buenos Aires seguía siendo la mayor
fuente de ingresos para el fisco dando grandes beneficios a los comerciantes porteños, como así
también a los productores de cueros y tasajos, y es de hacer notar que de estas ganancias no
participaban las provincias del interior.
Rosas represento una involución en cuanto a que su Gobierno reinstauró prácticas del
orden colonial, desarrollando un paternalismo político como el que el mismo desarrollaba en la
estancia en la que el patrón protege y domina a sus peones.
Rosas dejo de lado la educación del estado, y dio esa potestad a las órdenes religiosas,
retrocedió en todos los avances científicos y técnicos, además de cancelar las libertades públicas e
individuales y haciendo un culto de su figura. Es de hacer notar que los Gobiernos provinciales
buscaron aplicar políticas similares al de Buenos Aires, pero los resultados fueron opuestos, todo
el armado rosista contribuía a que Buenos Aires sobre la base de los saladeros y el manejo de la
Aduana acrecentara su riqueza y la concentración de la misma en muy pocas manos.
Ahora bien, este período parecía configurar toda resistencia a cambios, existía un estado
de tensa calma, con rebeliones que no lograban cristalizarse pero que germinaban en distintos
puntos del país, sin lograr una unificación de los mismos.
b) La conspiración del Coronel Ramón Maza en 1839, que ocupo la Isla Martín Garcia, y su
movimiento fue descubierto y él fusilado.
c) La Revolución de los Libres del Sur en 1839, lanzada desde Dolores y Chascomús, siendo
derrotados los revolucionarios que además serían severamente sancionados y recibirian
grandes escarmientos.
d) La Campaña del General Lavalle en 1839-40, la que logró liberar a Paz, pero que después
desistió de avanzar a Buenos Aires tomando rumbo al norte.
e) Los enfrentamientos del Norte, primero fueron vencidos en Cuyo Lamadrid, y Acha, luego
el ejercito de Lavalle quien huyó a Jujuy donde fue finalmente asesinado.
En cuanto al Conflicto de los Libres del Sur, nos interesa destacarlo atento a que los
motivos que levantan a los estancieros contra Rosas, tienen más que ver con sus intereses
económicos que con un supuesto celo patriótico. Ellos no interpretan la política exterior de Rosas
como una muestra de soberanía de la joven nación, sino como un capricho demagógico del
Restaurador. El bloqueo, además, los priva de los ingresos provenientes de la exportación de los
productos rurales. Pero la causa de fondo, la que mueve decisivamente a los hacendados, es la
nueva legislación sobre tierras. Agotado el erario provincial y privado de los ingresos de la aduana,
Rosas debe echar mano al recurso de las tierras concedidas en enfiteusis.
Por leyes anteriores se podía renovar el contrato enfitéutico todos los años, pero en mayo
de 1838 dicta el Restaurador un decreto que prácticamente comprende a todos los estancieros del
Sur, en el que anula la renovación y se ponen en venta las tierras que se hallaban bajo concesión,
otorgando prioridad para la compra a sus actuales locatarios. Los pocos que quedaban
exceptuados de esta última alternativa seguirían bajo contrato, pero pagando el doble que antes.
Para los hacendados, si la persona de Rosas les había resultado medianamente soportable hasta
ese momento, desde allí pensarían solamente en derrocarlo. Maza, al preparar su fracasado
movimiento, tiene en cuenta ese sentimiento antirosista y procurará la organización y unidad de
los hacendados como una fuerza revolucionaria. Al ser eliminado Maza se busca el apoyo de
Lavalle, pero éste también defecciona y la única salida es confiar en las propias fuerzas y en la
voluntad de los pueblos contra Rosas. Esta última no existe y los revolucionarios no tendrán más
apoyo que el de Dolores y Chascomús. Por último, los principales cabecillas del levantamiento,
fueron derrotados y ejecutados, entre ellos Pedro Castelli.
Pero como algo adelantamos, no solo conflictos internos tuvieron esta etapa, sino que
también estuvo condicionada por una serie de conflictos internacionales. Entre estos conflictos
los cuales están debidamente desarrollados en las lecturas obligatorias podemos destacar:
c) El Sitio de Montevideo producido entre 1843 y 1951, lugar donde se encontraban gran
parte de los pensadores opositores al régimen
d) La intervención y Bloqueo de las Flotas Anglo-Francesas durante los años 1845 a 1850, el
cual produjo el recordado combate de la Vuelta de Obligado el 20 de Noviembre de 1845,
situación que al finalizar generó el reconocimiento de Inglaterra y Francia de la soberanía
sobre los ríos interiores.
Estos conflictos merecen un desarrollo atento lo que ellos significaron para esta etapa, en
especial los bloqueos porque desnudan una faceta económica que no puede ser soslayada. El
comercio que fuera prospero entre 1820 a 1826 decayó debido a las cuestiones internacionales
suscitadas. Buenos Aires, durante el periodo de 23 años debió soportar 2.053 días de bloqueo (el
brasileño, que comenzara en abril de 1826 y con una duración de 1.004 días, el francés, iniciado
en marzo de 1838 hasta el tratado Arana-Mackau en octubre de 1840, con 949 días de bloqueo;
el anglo-francés, desde septiembre de 1845 hasta agosto de 1847 y continuado por los franceses
hasta julio de 1848 con una duración de 1.000 días, lo que significa 8 años y un mes de bloqueo
en el periodo indicado).
La lucha se dio en el plano internacional, primero con Francia y luego con Francia e
Inglaterra; Argentina estaba ubicada en el centro de la puja entre estas potencias por el
predominio del mercado americano. Y es indudable que varios problemas convergían en ese
mundo; uno de ellos era la libre navegación de los ríos que tenían implicancias internacionales de
insospechada magnitud.
El primer problema, se suscita por el bloqueo francés y que termina con el tratado
suscripto entre Mackau y Arana, implica una penetración imperialista en el Plata por parte de la
potencia que pretendía lograr su predominio.
El conflicto con Francia e Inglaterra, termino en un bloqueo; con Francia el conflicto, fue
motivado por poderosos intereses privados, por un lado, y por otro lado para devolver al gobierno
de Thiers el prestigio perdido debido a su actuación interna. La flota francesa llevaba a cabo la
práctica de una verdadera guerra colonial: captar algunas minorías elitistas, desorganizar el frente
interno o dividirlo, aplicar sanciones o medidas coercitivas y provocar disensiones internas.
En realidad el primer conflicto, fue el tratamiento igualitario para los franceses con
referencia al servicio militar (ley del 17 de diciembre de 1823 sobre milicias), resultaba correcto
que, toda vez que Francia se había resistido a reconocer la independencia nacional, y el hecho es
que Lavalle se había excedido al incorporar franceses para la defensa de Buenos Aires en contra de
los federales, ya que no tenía presente la distinción entre transeúntes y domiciliados (conforme
con el derecho de gentes), lo cual había generado en su momento la protesta de Francia y había
terminado deviniendo en otra causa para justificar este Bloqueo.
Por decreto del 22 de enero de 1841, Rosas clausura la libre navegación de los Ríos Paraná
y Uruguay. Impidió la navegación de los ríos a todo buque que no fuera a Buenos Aires y su zona
de influencia. Defendía su puerto único y cumplía con su plan, empobreciendo a las provincias. El
problema de Rosas era que, si admitía la libre navegación de los ríos, se le venía abajo,
inmediatamente, lo que había construido, que era la concentración de los recursos económicos en
beneficio de la provincia de Buenos Aires.
La situación interna y externa configuraba un panorama complejo que sin dudas iba
generando el crecimiento de la oposición a Rosas.
El Pronunciamiento
Rosas todos los años enviaba a las provincias la renuncia a su cargo de encargado de las
relaciones exteriores, y año tras año las distintas provincias lo ratificaban automáticamente.
Pero en 1851 la situación cambio, ya que el 1 de mayo Urquiza, Gobernador de Entre Ríos
con quien Rosas venia teniendo algunos conflictos, aceptó la renuncia formal, lo que le valió que la
Legislatura bonaerense lo declarara loco y traidor. Urquiza además emitió un pronunciamiento
dirigido a todos los Gobernadores provinciales, instándolos a que acepten la renuncia de Rosas al
manejo de las Relaciones Exteriores.
Urquiza expresaba que la actual situación física del Gobernador de Buenos Aires le impedía
seguir dirigiendo las relaciones exteriores y todos los asuntos atinentes a la paz y la guerra,
además expresaba que ya había solicitado en repetidas instancias que la Legislatura lo exonerara
de dichos poderes, como así también que no podía insistirse que continúe ejerciéndolas contra su
voluntad, además que entendía que la Confederación podía seguir sin Rosas, motivo por el cual
declaraba que la voluntad del pueblo de Entre Ríos era de reasumir su soberanía y el ejercicio de
las relaciones exteriores, y las negociaciones atinentes a las declaraciones de paz y guerra,
expresando además que la provincia de Entre Ríos tenía la capacidad de entenderse con los demás
gobiernos del mundo.
La proclama no tuvo el éxito esperado ya que las demás provincias salvo Corrientes
reiteraron su apoyo a Rosas. Ante esta situación Urquiza firma en mayo un acuerdo militar con
Corrientes, Entre Ríos, Montevideo y Brasil conformando una alianza defensiva y ofensiva que
tenía como objeto derrocar a Rosas.
1820- 1852: Este período abarca desde la batalla de Cepeda, la caída del Gobierno del
Directorio, también del Congreso de Tucumán, y de los Cabildos, hasta la batalla de
Caseros (Caída de J.M. de Rosas 3 febrero de 1852, este período se caracteriza por las
autonomías de las provincias, donde se ve disminuida a partir de la segunda gobernación
de Rosas, donde articula el dominio de la oligarquía estanciera bonaerense, somete y
maneja los destinos políticos y económicos del interior a favor de la Provincia de Buenos
Aires de sus intereses particulares.
El auge del caudillismo se dio simultáneamente con el desmantelamiento de la economía
colonial, la economía de las provincias del interior languideció frente a Buenos Aires y la Capital,
ya que esta última estaba en una ventaja como intermediaria de la corriente comercial con el
exterior estaba en una posición privilegiada de semimonopolio; el interior no tenía contactos con
el exterior, sino a través del puerto de Buenos Aires por intermedio de su puerto, ya que Buenos
Aires podía adquirir productos del exterior en precios competitivos con los de la provincias del
interior. La expansión y desarrollo de Buenos Aires, se fue acomodando desde el punto de vista
económico, a la versión liberal de la propia Europa.
Las economías provinciales, como bien lo habíamos expuesto decaían y no podían sostener una
competencia más o menos directa con Buenos Aires. Pero en 1820 llegó la crisis funesta para el
interior, situación que comprendía a los caudillos federales que rechazaban la centralización y se
inclinaban por la interdependencia política y económica de las provincias, bajo tres ejes:
a) la independencia absoluta,
b) el sistema federal de gobierno con autonomía institucional de cada provincia y
c) la exclusión de Buenos Aires como capital del País.
Buenos Aires tenía una mejor organización en sus establecimientos ganaderos, ese
desarrollo de la ganadería se hizo en base de la propiedad privada de tierras y ganados dentro de
un régimen de un comercio libre; esa industria saladeril gozaba de la facilidad de exportar sus
productos al extranjero a través de un puerto único que generalmente estaba clausurado para las
provincias del litoral, generando que las provincias ganaderas no pudieran competir con Buenos
Aires. De allí el sentido federalista de las masas de las provincias del Litoral empobrecidas y la
formación de tropas irregulares denominadas montoneras, que bajo el mando de sus caudillos
libraban batallas contra ejércitos regulares.
de desgobierno en que cayó el país después de 1810, sino que fue el resultado de una evolución
orgánica que vino operándose lentamente desde los orígenes remotos del país y hecho visible en
el momento oportuno; el sistema federal se sostuvo desde un principio por los caudillos esto no
fue una acto ciego, estuvo por el contario, sujeto a principios y doctrinas tradicionales y que no
solo constituían el fondo del derecho constitucional español sino que se basaron en la estructura
intima del país.
Otro factor donde podemos buscar la desigualdad y la resistencia de las provincias, estaba
en la política aduanera llevada a cabo por Buenos Aires ya que esta utilizaba los recursos de los
tributos aduaneros centralizándolos en sus propios intereses, esta desigualdad acentuó la
acumulación de poder, riqueza y como así también la población, determinaron un crecimiento
desigual en detrimento del resto del país que originó los reclamos de provincias y formulaciones
de tipo federal.
El manejo de la política central utilizada por los caudillos fue la confiscación de tierras, se
aplicó para conquistar y mantenerse en el poder y dominar a los vastos territorios de las
provincias, a su vez dos objetivos se cumplían con este método:
1.- obtener nuevos recursos y cobrarse el costo de las luchas
2.- castigar a los opositores;
Otros gobiernos antes y después de la era de los caudillos, también aplicaron la confiscación.
La lucha entre federales y unitarios, desconocían las peculiaridades del pueblo argentino,
habían llegado con diversos procederes al mismo fin; al aniquilamiento de la actividad nacional:
los unitarios sacándola del quicio y malgastando su energía en el vacío y los federales sofocándola
bajo el peso de un despotismo brutal; y unos y otros apelando a la guerra.
La generación del 37 creyó necesario trabajar por reanimar esa actividad y ponerla en la
senda del verdadero progreso, mediante una organización que si al menos no lograba imposibilitar
la guerra, al menos la hiciese menos difícil y traumática para la nación; el fundamento de la
doctrina resultaba de la condición peculiar de ser impuesta al pueblo argentino por la revolución
de mayo; el principio de unidad del pensamiento de Mayo, la democracia.
Esto fue el punto de partida para la redacción del dogma, y tuvo ejes y palabras claves;
Asociación, Progreso, la democracia como tradición, como principio y como institución. La
democracia como principio, la fraternidad, la igualdad y la libertad; la democracia como
institución conservatoria del sufragio y la representación en el distrito municipal, en la provincia,
en la república, Dios como centro y periferia de nuestra creencia religiosa; el Honor y el Sacrificio,
móviles y normas de nuestra conducta social; adopción de todas las glorias, las legítimas, tanto
individuales como colectivas de la revolución; continuación de las tradiciones progresivas de la
Revolución de Mayo; Independencia de las tradiciones retrógradas que nos subordinan al antiguo
régimen; Emancipación del espíritu americano; organización de la patria sobre la base
democrática; confraternidad de principios, fusión de todas las doctrinas progresivas en un centro
unitario; y abnegación de las simpatías que puedan ligarnos a las dos grandes fracciones que se
han disputado el poderío durante la Revolución.
La democracia en la enseñanza, y por medio de ella en la familia; la democracia en la
industria y la propiedad; en la distribución y retribución del trabajo; en el asiento y repartición del
impuesto; en la organización de la milicia nacional; en suma en todo el movimiento intelectual,
moral y material de la sociedad argentina.
La vida social y civilizada tenía que salir de las ciudades capitales, y desparramarse por todo
el país, tomase asiento en los lugares y villas; descentralizar el poder, arrancárselo a los tiranos y
usurpadores, para entregárselo a su legítimo dueño el pueblo. El pueblo no tenía que ser un
instrumento material del poderío de los caudillos y mandones, un pretexto un nombre en vano
invocado por todos los partidos para enmascarar ambiciones personales, sino lo que debía ser, lo
que quiso que fuese la revolución de Mayo, el principio y el fin de todo, entiéndase por pueblo,
políticamente hablando la universalidad de los ciudadanos; porque no todo habitante es
ciudadano, y la ciudadanía proviene de la institución democrática.
En suma para que la democracia argentina se desarrollase y marchase gradualmente a la
perfección por una serie de progresos normales, hasta constituirse en el tiempo en la democracia
fuerte y desarrollada. Antes de la Revolución de Mayo el pueblo no pensaba ni obraba sin el
permiso o beneplácito de sus mandones, de ahí los hábitos de inercia. Después de la revolución el
gobierno se estableció bajo el mismo pie del colonial; el pueblo soberano no supo hacer uso de su
libertad, dejo hacer al poder y nada hizo por si para su bien; los gobiernos debieron educarlo,
estimularlo a obrar sacudiendo su pereza. El pueblo debía obrar por si, que se acostumbrase poco
a poco a vivir colectivamente, a tomar parte en los intereses de su localidad comunes a todos, que
palpase allí las ventajas del orden, de la paz y del trabajo común; encaminado a un fin común.
Formar en el partido una patria en pequeño, para que pudiese más fácilmente hacerse idea de la
grande abstracción de la patria nacional; por eso invocamos: democracia. La manía de gobernar
por una parte, y la indolencia real y la supuesta incapacidad del pueblo por otra, que había
conducido a la nación a una centralización monstruosa, contraria al pensamiento democrático de
Mayo, que absorbe y aniquila toda actividad nacional, al despotismo de Rosas.
Había que reorganizar al poder, descentralizándolo, arrancar del poder a sus usurpadores,
de rehabilitar al pueblo en los derechos que conquisto en Mayo; y de constituir con ese fin en cada
partido un centro de acción administrativa y gubernativa, que eslabonándose a los demás,
imprimiese vida potente y uniforme a la asociación nacional, gobernada por un poder central. En
el pensamiento de la Generación del 37 estaba la unidad, pero por diversos caminos, que los
federales y unitarios, no a la unidad de forma del unitarismo, ni a la despótica del federalismo.
Resumiendo podemos decir de la Generación del 37 que en materia política, la idea fuerza
era la DEMOCRACIA, tal como surge del Dogma Socialista de Echeverría, y que la misma debe
extenderse en la industria y la propiedad, practicarse en la distribución y retribución del trabajo, y
para descentralizar el poder se debía entregar el mismo a su legítimo dueño que era el pueblo, en
cuanto a lo social podemos considerarlos REFORMISTAS, conforme los autores y la idea de
modificación de la sociedad que proponían, mientras que desde el punto de vista económico, la
idea del LIBRECAMBIO sustentada en el librecomercio era la que regía el pensamiento de esta
generación, permitiendo la libre entrada de mercaderías importadas.
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BIBLIOGRAFIA UTILIZADA:
“Desacuerdos y enfrentamientos políticos 1810-1828” Carlos Segreti (En Academia Nacional de la
Historia, Nueva Historia de la Nación Argentina. Buenos Aires, Planeta, Tomo IV)
“Historia de la Argentina 1806-1852” Ternavasio M. (Siglo veintiuno. Capítulo 6 y 8)
“Historia Constitucional Argentina” Alfredo Galletti (Editora Platense)
José Rafael López Rosas – Historia Constitucional Argentina. Astrea
Breve Historia de la Argentina - José Luis Romero – (Fondo de Cultura Económica)
Breve Historia de los Argentinos – Félix Luna.
Historia del Derecho Argentino – Ricardo Levene Ed. Kraft
LYNCH John, “JUAN MANUEL DE ROSAS, “Emece Editores, S.A. (1984).
Conferencia por el Dr. ALFREDO PALACIOS “TIRANIA Y DEMAGOGIA La Libre Navegación de los
Rios; Casa del Pueblo; Partido Socialista.