Riadas Históricas del Turia en València
Riadas Históricas del Turia en València
riadas del Turia en València (I) José Ángel Núñez Mora. AEMET en la Comunidad Valenciana
a España. Si hacemos caso de las crónicas, sobre la ciudad llevaba latan crónicas de localidades como Requena, donde el año 1517 es
lloviendo cerca de 40 días de forma continua, pero a mediodía de recordado como el “año del aguaducho”, debido a la gran tormen-
ese domingo dejó de llover. Lo peor estaba por llegar. ta que el 27 de septiembre descargó sobre la localidad.
La riada de 1517 fue tan catastrófica que varios documentos de En la historia contemporánea de València, desde inicio del si-
la época narran los acontecimientos de aquel día. En el “Libre de glo XIX, no hay ningún episodio de lluvias que haya tenido una
Antiquitats” que se conserva en el archivo de la catedral de Valèn- extensión espacial similar al de la riada de 1517, abarcando de for-
cia, que es un valioso libro de memorias de los siglos XVI y XVII ma simultánea a los dos grandes ríos de la provincia y al interior
en el que los autores, los sub-sacristanes de la catedral, relatan no- de ésta. No en vano, el climatólogo Inocencio Font afirmó que “la
ticias y acontecimientos de los que fueron testigos, se informa de inundación de Valencia de 1517 fue consecuencia de una de las ma-
forma detallada de la riada que el domingo 27 de septiembre de yores riadas registradas en los últimos mil años”.
1517, día de los médicos, asoló València, y entre la mucha infor- La valoración climática anterior está hecha sólo en base a la
mación contenida en el documento, se indica que la primera ave- gran extensión espacial de las inundaciones, porque no sería co-
nida del Turia se produjo “después de comer, entre tres horas y cua- rrecto hacer una valoración en base a las víctimas y daños registra-
tro” y “vino el rio de València tan crecido, que subió por encima de dos, ya que las infraestructuras de la ciudad no eran las mismas en
los puentes y entró en València”. 1517 que las de los siguientes siglos, en los que progresivamente se
Por el mismo documento sabemos que, como en 1957, en la ria- fueron reforzando en la ciudad las defensas anti-riada.
da de 1517 se produjo una doble avenida, la primera entre las 3 y Como se ve en un dibujo de 1563 que se conserva en la Biblio-
las 4 de la tarde, y la segunda al anochecer, a las 9 de la noche, y, teca Nacional de Austria realizado por Anton van der Wyngaerde
como en 1957, la segunda avenida aún fue más catastrófica que la (figura 2), el aspecto de los márgenes y puentes del río a su paso
primera: “al anochecer, a las nueve de la noche, el río volvió a crecer por la ciudad era bien distinto de lo que conocemos ahora, ya que
tanto y más que en la primera avenida”. carecía de pretiles (en su mayoría comenzarían a construirse tras
No sólo el Libre de Antiquitats nos sirve como fuente de infor- la riada de 1589), y los puentes eran tan endebles que las furiosas
mación de aquella catástrofe, sino que otras fuentes primarias des- riadas del Turia los arruinaban con facilidad.
criben los acontecimientos de ese día. En el Libro de Fastos Con- Climáticamente podemos hacer una segunda valoración, y es
sulares o Memorias Diarias de València se que en el año 1517 todavía regía el antiguo
relata también de forma detallada la riada calendario Juliano. Aunque históricamen-
de 1517, y se informa que derrumbó cien- te no tiene mucho sentido hablar de fechas
tos de casas y provocó centenares de víc- gregorianas antes del 4 de octubre de 1582,
timas en la ciudad de València y, de los 5 que fue cuando el calendario Gregoriano
puentes que tenía la ciudad, la fuerza de sustituyó al Juliano (pasando directamen-
las aguas derribó tres: el del Real, el de Se- te del 4 de octubre al 15 de octubre), si la
rranos y el Nou, y se llevó los antepechos riada de 1517 se hubiese producido con el
del de la Trinidad. calendario Gregoriano en vigor, ésta ha-
También una carta enviada el 3 de oc- bría sucedido el día 7 de octubre. Históri-
tubre siguiente por los Jurados de la ciu- camente es sólo una anécdota, pero en cli-
dad a Carlos V, se refiere a la riada del 27 matología sí que tiene su interés, ya que la
de septiembre: “Dumenge prop pasat, que mayoría de inundaciones catastróficas co-
contaven XXVII del prop pasat mes de Set- nocidas en el territorio valenciano se han
embre, a les quatre hores de migjorn, es ven- producido durante el mes de octubre o en
gut tan gros lo Riu daquesta Ciutat, y ha de- la primera mitad de noviembre y, aunque
rrocat moltes diverses cases, y en los ravals ha habido avenidas y lluvias torrenciales en
de la ciutat per lo semblant: tres ponts de los meses de septiembre y agosto (en este
cinch que hia, ha derrocat los tres”. mes con menos frecuencia), en general las
Aparte de los acontecimientos rela- lluvias de estos meses obedecen a un me-
tados en distintas fuentes, es interesante canismo distinto.
hacer una somera valoración climática y El comentario anterior sobre los dis-
meteorológica de aquella riada. Climática- Figura 1. Página del “Libre de Anquitats” en la tintos mecanismos que dan lugar a llu-
mente, las dimensiones de aquel fenóme- que se relata la catastrófica riada de septiembre vias torrenciales mediterráneas, sirve de
de 1517. Imagen de Víctor Gutiérrez/Agencia AVAN
no meteorológico debieron de ser extraor- pie para hacer una valoración meteoroló-
dinarias, ya que no sólo afectó a la cuenca gica de la riada de 1517. Todas las situacio-
del Turia, sino que también afectó a la del Júcar. El mismo día de nes meteorológicas que generan lluvias torrenciales otoñales (en
la riada de València, pero unas horas antes, en la madrugada del octubre y noviembre) en la Comunidad Valenciana, con sus pe-
día 27, se produjeron precipitaciones torrenciales en las comarcas culiaridades, son muy parecidas, y, aunque popularmente se sue-
del sur y centro de la provincia, de forma que la crecida del Júcar le poner el foco muy alto, en la “gota fría”, entendida ésta como
provocó el derrumbamiento de cientos de casas en localidades de un embolsamiento de aire frío en capas medias y altas de la at-
la Ribera como Sumacàrcer, Gavarda, Alzira o Algemesí. mósfera, el factor que determina la zona dónde se registrarán los
Pero las lluvias torrenciales de 1517 no sólo afectaron a locali- máximos de precipitación suele estar más abajo, por debajo de
dades de costa y prelitoral, sino que sus efectos también se sintie- 3000 metros, donde la presencia de un chorro de viento en capas
ron en comarcas interiores de la provincia de València, y así lo re- bajas, perpendicular a las sierras prelitorales y de interior, focali-
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Crónica de las catastróficas
riadas del Turia en València (I)
Figura 2. Vista de València en el año 1563 tomada desde el norte (detalle) en la que se ve el río sin pretiles y los 5 puentes que entonces lo
cruzaban. Dibujo de Anton van der Wyngaerde. Fuente: Österreichische Nationalbibliothek (https://www.onb.ac.at/)
za las lluvias en un área extensa alejada de la costa y favorece el De las crónicas de la riada del mes de septiembre de 1581
desbordamiento de ríos y ramblas, dándose el caso extremo de incluso se puede inferir la existencia de un tornado en la zona
que los ríos puedan llegar desbordados a localidades litorales sin del Palacio del Real (hoy desaparecido) y en los jardines y zo-
que en estas localidades se estén registrado precipitaciones (ocu- nas de huerta próximas al Palacio: “…una gran contrarietat de
rrió así, por ejemplo, en la riada de septiembre de 1731 y también vents, los quals causeren un torbellí, que prengué per les espalles
en la primera avenida de la riada de 1957). del Real, y arrancá los pins del hòrt del Real, é de les alqueries
Mientras que las situaciones atmosféricas de otoño tienen un y llòchs circumvehins arrancá de rael pasats de cinccens arbres
componente dinámico muy marcado, las lluvias torrenciales de fi- grans, sense infinits chics”. Los vientos causaron un torbellino
nal de verano, (de agosto y de septiembre), suelen ser precipitacio- que entró por la parte trasera del Palacio del Real y arrancó los
nes intensas pero de corta duración, que afectan a una zona redu- pinos del Huerto del Real, y en las alquerías y sitios próximos
cida del territorio, en general próximo a la costa, y son generadas arrancó de raíz más de 500 árboles grandes y muchos otros
sobre todo por inestabilidad termodinámica, más que por la presen- pequeños. Sería uno de los primeros tornados documentados
cia de una marcada circulación de viento en capas bajas. en España, más allá del que aparece sobre Montserrat en un
Por tanto, y en vista de la gran extensión espacial que tuvieron dibujo de uno de los tapices de la serie “Conquista de Tunez”
las precipitaciones del 27 de septiembre de 1517 y con la evolución realizado por Willem de Pannemaker entre 1549 y 1551, y del
temporal que nos proporcionan las fuentes primarias, nos pode- que no se ofrece datación precisa y quizás sólo tenga un ca-
mos imaginar un intenso chorro de viento en capas bajas, que de rácter simbólico.
madrugada debió de ser perpendicular a relieves prelitorales como No es objeto de este artículo hacer una descripción de cada
la Muela de Cortes (que también focalizó las lluvias que dieron lu- una de las riadas de los siguientes siglos XVII y XVIII, pero sí que
gar a la pantanada de Tous de 1982), y que fue balanceando hacia tiene como objeto profundizar en el conocimiento que tenemos
el norte de la provincia, con un máximo de viento en capas bajas de la ciencia del Clima, por lo que resulta oportuno analizar cómo
por la mañana y a mediodía que impactaba sobre sierras del inte- la ausencia de método científico en esos siglos de la Edad Media
rior norte de la provincia, y que ya por la tarde se focalizó en sie- y Moderna, daba lugar a que las crónicas relacionasen estos fe-
rras como la Calderona, en la frontera entre València y Castellón. nómenos con causas sobrenaturales.
Los valencianos de la Edad Media y Moderna no entendían
4. Superstición y desmemoria: otras riadas en aquellos fenómenos extremos como algo natural, sino que los aso-
la València Moderna ciaban a castigos divinos, y hacían procesiones y rogativas pidien-
do el fin de las lluvias. En crónicas de la riada de noviembre de
Por distintas fuentes sabemos que las riadas que habían aso- 1340 ya se relataba que fue tan furiosa que la Catedral sacó en
lado València hasta 1517 se siguieron produciendo en los siglos procesión por las calles el Lignum Crucis, con rogativas “ad pe-
siguientes, sin una periodicidad fija y con distinta intensidad. In- tendam serenitatem” pidiendo el cese de las lluvias, y cuando co-
cluso a veces no se limitaron a una única avenida, sino que se incidían las rogativas con el fin de las lluvias, para ellos quedaba
producían varias en días consecutivos, como ocurrió en septiem- claro que las plegarias habían surtido efecto. Así quedó expresa-
bre de 1581, que tras una primera avenida catastrófica el día 18, do en una crónica de la riada del 6 de octubre de 1540, en la que
se produjeron otras tres los días 22, 23 y 25. Algunos autores, en nuevamente sacaron el Lignum Crucis en procesión hasta el puen-
base a los daños que produjeron las riadas, las han clasificado en te de la Trinidad y, tras las oraciones, se dice que fue la volun-
riadas ordinarias, extraordinarias y catastróficas. tad de “Nostre Senyor que amayná, e no crexqué, ne feu mes mal”.
Aunque es evidente que las plegarias no siempre tenían el desconocido en nuestra ciudad, que parece ser que no recuerdan,
efecto deseado. Como ejemplo, lo ocurrido en el invierno de 1672, como suele decirse vulgarmente, ni los más viejos del lugar”. El lo-
en el que desde el día 8 de enero y hasta pasada la mitad de fe- cutor decía que las dimensiones de la riada no la recordaban ni
brero, se llevaron a cabo todo tipo de plegarias, toques de cam- los más viejos del lugar, pero lo cierto es que sólo 8 años antes,
panas, procesión de reliquias, y del Lignum Crucis, misas canta- en septiembre de 1949, otra riada también catalogada como ca-
das a Nuestra Señora, etc., hasta que, finalmente, mes y medio tastrófica provocó decenas de víctimas en València, y poco más
después, el día 21 de febrero cesó la lluvia….aunque el periodo de medio siglo antes, en noviembre de 1897, también otra riada
sin lluvia fue breve, ya que el día 2 de marzo la lluvia regresó y catastrófica del Turia provocó graves daños en la ciudad.
se prolongó durante 15 días más. Como hemos visto desde el principio de este artículo, las ria-
Volviendo a la riada de 1517, en la “Segunda parte de la déca- das del Turia relacionadas con lluvias torrenciales son una cons-
da primera de la historia de la insigne y coronada Ciudad y Rey- tante en la ciudad y están integradas en su clima, no son una ex-
no de Valencia”, de Gaspar Joan Escolano, se relata la leyenda de cepción ni un castigo divino. Más aún, en un sentido amplio, los
“la bestia del día de San Miguel”, que pasaría a formar parte del pueblos mediterráneos tienen esa rara relación de amor-odio con
imaginario popular de los valencianos durante siglos. El día 28 sus ríos, frecuentemente pacíficos, a menudo secos o casi secos,
de septiembre, al día siguiente de la gran riada antes descrita, los pero que proporcionan el agua suficiente para regar sus feraces
valencianos de 1517 aseguraban haber visto andar bramando un huertas, que en el caso de València, incluso llegaban a dar 3 co-
león por las calles de la ciudad que misteriosamente aparecía y sechas al año. Esos mismos ríos son los que, de vez en cuando, y
desaparecía; sin embargo, el cronista de la época no creyó mu- como hemos visto sin una periodicidad determinada, llegan cre-
cho esa historia y prefería pensar “que aquel era el ángel percu- cidos y cargados de barros y lodos que sepultan las partes bajas
tiente, comisario de la justicia de Dios, a quien se había cometido de la ciudad y que, en los casos más catastróficos, generan dece-
el castigo de nuestra ciudad. Pero quien quiera que él fuese, le que- nas o centenares de víctimas.
dó nombre de león de la Germania”. La desmemoria histórica también es desmemoria climática,
Podríamos decir que a partir de la Ilustración y sobre todo y si sus términos opuestos, el recuerdo, la memoria, pueden sal-
desde mitad del siglo XIX, esos aspectos sobrenaturales que se le var vidas ante la riada que seguro volverá a llegar, la desmemo-
otorgaban a las riadas del Turia y las supersticiones y mitos rela- ria puede amplificar la catástrofe, tal y como seguramente ocu-
cionados con ellas se fueron diluyendo, aunque hay otro aspecto rrió durante las últimas grandes riadas de los años 1949 y de 1957
acientífico que aún no ha desaparecido y que sigue siendo una que provocaron decenas de víctimas mortales.
constante aún en nuestros días: la desmemoria.
Los textos medievales son más lacónicos que los modernos Referencias bibliográficas de esta primera parte
en cuanto a hacer valoraciones de las riadas, y en general se li- l Almela i Vives, F. (1957). Las riadas del Turia (1321-1949). València:
mitaban a informar de los daños producidos por éstas. Con el Re- Ajuntament de València.
nacimiento, a partir de la Edad Moderna, se inició un progresivo l Armengot Serrano, R. (2002). Las lluvias intensas en la Comunidad
interés en las observaciones meteorológicas, interés que aumen- Valenciana. Madrid: Instituto Nacional de Meteorología.
taría a partir del siglo XVII con la invención de los primeros ins- l Boix, V. (1845). Historia de la ciudad y reino de Valencia. Valencia.
trumentos meteorológicos. l Carboneres, M. (1873). Nomenclator de las puertas, calles y plazas
Este mayor interés por la observación meteorológica en la Edad de Valencia. València.
Moderna dio lugar a que a partir del siglo XVI las fuentes histó- l Carmona, P. (1990). Interpretación paleohidrológica y geoarqueoló-
ricas se prodiguen en comentarios más allá del simple recuen- gica del substrato romano y musulmán de la ciudad de Valencia. Valen-
to de daños y víctimas. En el Libro de Fastos Consulares o Memo- cia: Universitat de València.
rias Diarias de València, en la Memoria de la avenida del 21 de l Escolano, G. J. (1611). Segunda parte de la decada primera de la his-
toria de la insigne y coronada ciudad y Reyno de Valencia . València.
octubre de 1577 (habían pasado ya 60 años desde la catastrófica
l Faus Prieto, A. (2015). La riada del Turia de 1731. Una aproximación
de 1517, pero entre medias había habido otras dos riadas califica-
a la literatura de la catástrofe. (I. I. Geografía, Ed.) Investigaciones Geo-
das como extraordinarias en 1540 y 1546), se indica que el río de gráficas, 129-143.
la presente ciudad de València vino tan crecido “cuan jamás en
l Llop, J. (1675). De la Institució, Gobern Politic y Juridic, observancies,
nuestros tiempos había sido visto”. costums,rentes y obligacions dels oficials de les il.lustres fabriques ve-
Otro ejemplo de desmemoria lo encontramos en los textos so- lla, dita de Murs e Valls, i Nova, dita del Riu de la insigne, leal y corona-
bre la avenida del Turia del 16 de septiembre de 1731. Para conme- da Ciutat de Valencia. València.
morar la inundación, se puso la siguiente placa en las paredes del l Martí Mestre, J. (1994). El libre de Antiquitats de la Seu de València.
convento de San Juan de la Ribera: DÍA 16 DE SETIEMBRE DE 1731. (I. U. Valenciana, Ed.) València: Biblioteca Sanchis Guarner.
DE 3 A 4 DE LA TARDE, SALIÓ EL RÍO DE MADRE TAN FORMI- l Melió, V. (1991). La Junta de Murs i Valls. Historia de las obras públi-
DABLE QUAL NUNCA AVIAN VISTO LOS NACIDOS: FUERON MU- cas en la Valencia del Antiguo Régimen, siglos XIV-XVIII. València: Con-
sell Valencià de Cultura.
CHOS LOS ESTRAGOS QUE CAUSÓ SU FURIOSA AVENIDA, INUN-
l Núñez, J., & Riesco, J. (2007). Climatología de la ciudad de Valen-
DÓ EL CONVENTO: SUBIÓ EL AGUA A ESTA RAYA.
cia. Madrid: AEMET.
Y si la superstición fue decreciendo con el tiempo, la desme-
l Pérez Puche, F. (1997). Hasta aquí llegó la riada. València: Ajunta-
moria se prolonga hasta nuestros días. En una grabación sonora
ment de València.
que informaba sobre la última gran riada del Turia del siglo XX,
l Teixidor, J. (1767 -publicado en 1895-). Antigüedades de Valencia.
la de 1957, el locutor comenta “…y han sido las aguas del río Tu- Observaciones críticas donde con instrumentos auténticos se destruye lo
ria, las que al desbordarse, han producido este aspecto insólito y fabuloso, dejando en su debida estabilidad lo bien fundado. València.
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Crónica de las catastróficas
riadas del Turia en València (II)
José Ángel Núñez Mora AEMET en la Comunidad Valenciana
ese día sólo se produjeron inundaciones en plio eco en la prensa nacional e interna-
distintos barrios de la ciudad a causa de las cional, quedaron también plasmados en
lluvias in situ, pero no se produjo una ave- obras de arte.
nida significativa del río. En noviembre de Antonio Muñoz Degrain, fecundo
1897 se registraron tres avenidas del Turia pintor valenciano de finales del XIX y
los días 1, 3, y la del día 10, que resultó la principios del XX, impactado por la trá-
más catastrófica. Por tanto, en noviembre gica riada del Segura de 1879, realizó en
de 1897 se repitió el patrón tan frecuente 1892 el óleo “Episodio de la inundación
y varias veces comentado en este artículo de Murcia”, que forma parte de los fondos
de que las riadas del Turia no derivan de del Museo Nacional del Prado y que está
las lluvias in situ sobre la ciudad, sino que expuesto en el Museo de Zaragoza, y en
son generadas por lluvias torrenciales en el cual se ve en segundo plano un grupo
las comarcas montañosas del interior, y eso que representa a una madre sosteniendo
fue lo que debió de ocurrir en la primera a su hijo en alto intentando protegerlo de
decena de noviembre de 1897, hasta el día 10; y también suele morir ahogado arrastrado por la riada. Casi como una copia del
ser frecuente que en medio del caos que provoca una gran ave- grupo de personajes secundarios que narra el drama de la riada
nida como la del día 10 de noviembre de 1897, al final del episo- del Segura de 1879, aparece la misma escena como grupo princi-
dio se produce lluvia torrencial sobre la ciudad, tal y como ocu- pal en el óleo “Amor de madre. Inundación” que el mismo autor
rrió el día 12 de ese mes. realizó 20 años después, y que forma parte de los fondos del Mu-
El año 1897 estaba siendo muy seco, y el otoño transcurría seo de Bellas Artes de València.
con unas características similares, pero a mitad de octubre cam- La obra de Muñoz Degrain tiene un indudable carácter na-
bió el tiempo y comenzaron a producirse lluvias ligeras e inter- rrativo: la barraca, el paisaje con los naranjos y la noria, descri-
mitentes que se prolongaron hasta el final del mes. El día 1 de ben que la escena está transcurriendo en una huerta valencia-
noviembre se intensificaron las lluvias y sobrevino una primera na. El color ocre de las aguas cargadas de lodos y el dramatismo
avenida del Turia que sorprendió a los valencianos de la época de la madre desesperada en medio de la riada, en una posición
que no habían visto nada igual desde el año 1870. El día 3 se pro- forzada, casi imposible, para darle mayor impacto emocional a
dujo una segunda avenida que además vino acompañada de una la escena, nos trasladan a una de las furiosas inundaciones de
fuerte tormenta matutina y lluvia torrencial. A mediodía del día las que se producen en tierras valencianas. Sin embargo, ¿qué
9 “cayó sobre València un turbión tan copioso como pocas veces riada nos está tratando de describir Muñoz Degrain? Es poco
se ha conocido” (Anuario de Las Provincias para el año 1898) y probable que Muñoz Degrain fuese testigo directo de la riada
se registraron 90 l/m2 en un breve periodo de tiempo. La tormen- catastrófica más próxima a la ejecución de la obra, la de 1897,
ta del día 9 fue el anuncio de la gran riada que vendría al día si- aunque no hubiese sido necesario ser testigo directo para que-
guiente a partir de las 7 de la mañana y que alcanzaría su pico dar profundamente impactado con las noticias publicadas en la
de máximo caudal en la ciudad a las 11 horas, cuando el agua re- prensa; pero, ¿por qué introduce Muñoz Degrain en la obra al
basó los pretiles en varios puntos y produjo numerosas víctimas grupo de personajes secundarios que ya había pintado en una
y cuantiosos daños materiales. En medio de la formidable aveni- obra anterior relativa a la riada de Murcia, y también una se-
da, el cielo de ese día estuvo casi despejado, y así quedó impre- rie de anacronismos (las naranjas colgando del árbol nos tras-
so en el Anuario de Las Provincias para el año 1898: “el sol bri- ladan al invierno; los árboles en flor, al final del invierno o a la
llaba con toda su luz en el cielo tan azul, que parecía limpio de primavera; la riada, al otoño) que tomados al pie de letra le res-
toda humedad por las grandes lluvias del día anterior. Algunas tan verosimilitud a la obra?
nubes sueltas que flotaban en la tranquila atmósfera, resplande- Es posible que Muñoz Degrain no intentase realizar una obra
cían blanquísimas como copos de algodón en rama. Aquella cla- relativa a una riada concreta sucedida en un lugar determinado
ridad y aquel esplendor hacían más pavoroso y tremendo el as- de València, ni que intentase describir un fenómeno meteorológi-
pecto de la impetuosa avenida. Nuestro tranquilo Turia estaba co concreto, sino lo que pretendió fue plasmar en su obra una vi-
convertido en un mar embravecido de aguas rojizas, que arras- sión interior (presente en su subconsciente y en el subconsciente
traban en su seno un sinnúmero de objetos”. colectivo). Quizás lo que intentó el pintor fue describir una cons-
tante del clima mediterráneo: una inundación que ocurre con re-
3. Amor de madre (inundación) lativa frecuencia en estas tierras, aunque sin una periodicidad de-
terminada. De ser así, junto con el contenido narrativo de la obra,
Las riadas que se produjeron en la segunda mitad del siglo podríamos buscar también en ella un cierto carácter simbólico.
XIX en las provincias de València, Alicante y Murcia causaron Todas las riadas catastróficas del Turia del siglo XIX, y tam-
un gran impacto en la sociedad española de la época, e incluso, bién las catastróficas riadas del Júcar y Segura de los años 1864
la catastrófica riada del Segura de octubre de 1879, la riada del y 1879, ocurrieron en otoño. Es cierto que ha habido alguna cre-
“día de Santa Teresa”, desató una oleada de solidaridad interna- cida de ríos mediterráneos en primavera o al final del invierno,
cional. Los terribles efectos de estas avenidas quedaron grabados pero sin el carácter torrencial y catastrófico de las riadas que se
en el subconsciente de los españoles, sobre todo de valencianos, han producido en otoño (septiembre, octubre o noviembre); por
alicantinos y murcianos, y el temor colectivo a los devastadores tanto, esa imagen de la vegetación invernal (naranjas colgando
efectos de las riadas de las que fueron testigos y que tuvieron am- de los árboles) o primaveral (almendro en flor), realmente son los
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Crónica de las catastróficas
riadas del Turia en València (II)
auténticos símbolos del paisaje valenciano: la naturaleza amable la riada de 1870 vivían en una choza de madera construida en la
y fértil, la que predomina gran parte del tiempo pero que, a ve- desembocadura del Turia.
ces, es apartada por la furia del agua, furia del agua que será bre- Lo que sí que cambió en la posguerra fue que esos fenóme-
ve, y que dejará paso nuevamente al dulce clima mediterráneo. nos de explotación económica del río y de ocupación del mismo
La distinción entre realismo y simbolismo en arte tiene su con chabolas y barracas se generalizaron. Durante la Guerra Ci-
trascendencia, pero para reforzar el mensaje de este artículo, esa vil la ciudad ya había acogido numerosos migrantes huyendo de
distinción es fundamental: ese río seco que estás viendo y que las zonas de conflicto (Portugués Mollá & Mateu Bellés, 2012), y
probablemente durante gran parte de tu vida lo has visto seco o los años finales de la década de los cuarenta, y durante los cin-
con un caudal escaso, algún día llegará crecido, y alguna vez esa cuenta, la ciudad también comenzó a experimentar la llegada de
crecida será catastrófica. La imagen onírica y perturbadora que migrantes que se trasladaban del campo a la ciudad.
quedó plasmada en “Amor de madre”, no forma parte de la reali- Mientras que en otras ciudades los migrantes se iban estable-
dad inmediata, no forma parte del tiempo, pero sí que forma par- ciendo en sus periferias, en València el único suburbio que podía
te de la realidad de nuestro clima. considerarse eran las cabañas que se habían hecho en el cauce del
Quizás Muñoz Degrain, realizó su obra y la donó al museo de Turia (Valentín-Gamazo, 1946), seco la mayor parte del año, ya
su ciudad natal para recordar a todos los valencianos que no hay que la periferia de la ciudad era la fértil huerta y el valor de esos
que bajar la guardia, y que la ocupación del cauce del río puede terrenos impedía a los migrantes ocuparla como sí se hizo alre-
tener trágicas consecuencias. Esa ocupación del cauce del río y dedor de otras grandes ciudades.
sus trágicas consecuencias se manifestarían en las dos catastró- Aunque la construcción de viviendas dentro del cauce se ha-
ficas riadas del siglo XX. cía sin ningún tipo de autorización, el Departamento de Sanidad
Municipal llevaba un cierto control de las mismas y de sus habi-
4. A la vora del riu, no faces niu: la riada de las tantes a través unos “cuadernos de seguimiento de chozas levan-
chabolas de 1949 tadas en la ciudad”. Algunas de esas chozas eran realmente frá-
giles, como quedó anotado en los cuadernos de seguimiento de
Antes de comentar las trágicas riadas del siglo XX, es im- 1942 del distrito marítimo, en los que se indica que una de esas
portante tener en cuenta a modo de resumen lo expuesto en los chozas “es un tubo de una caldera de vapor” en el que vivían tres
tres puntos anteriores y en la primera parte del artículo, a saber: personas, pero otras eran sólidas construcciones ordenadas en ca-
1. Que la ocupación con viviendas del cauce del río, frecuen- lles que incluso disponían de una parcela de cultivo (La riuà que
temente seco, como ocurrió en 1870, tarde o temprano deri- canvià València, 2007). Según lo manifestado por el delegado de
vará en catástrofe. Acción Social del ayuntamiento en la reunión que se celebró en
2. Que si bien los efectos de las riadas en la época medieval y el mismo el día 3 de octubre de 1949 para tomar medidas que pa-
moderna de la ciudad, aunque terribles, básicamente tenían liaran los graves efectos de la riada del 28 de septiembre, debe-
una difusión local, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, rían de haber “de ocho a diez mil habitantes, en su casi totalidad
trascendían del ámbito local al nacional e internacional, y era procedentes de otras regiones”. Según diversas fuentes, dentro
de sobra conocido que, aunque el río esté seco, tarde o tem- del cauce del río podría haber más de 2.000 chabolas, la mayo-
prano llegará la furia de las aguas y, por tanto, en una socie- ría situadas entre los distritos del Botànic, Exposició y Marítim.
dad políticamente más organizada, las autoridades deberían La degradada situación del cauce del río a su paso por la ciu-
de ser conscientes de los riesgos que implicaba no prohibir la dad no estuvo fuera del debate público en los primeros años de
ocupación del cauce de los ríos. posguerra y hasta la riada de 1949. El ayuntamiento, la Confede-
3. El conocimiento de las trágicas consecuencias de las riadas ración Hidrográfica del Júcar, la Dirección General de Obras Hi-
no era patrimonio de un elitista grupo de intelectuales, sino dráulicas y otros actores implicados, estuvieron debatiendo du-
que estaba presente en el subconsciente colectivo de los ha- rante toda la década acerca de cómo adecentar y embellecer el
bitantes de los pueblos mediterráneos de principios del siglo cauce del Turia a su paso por València, pero las acciones fueron
XX, tal y como seguramente Muñoz Degrain pretendió expre- escasas. Las autoridades estaban preocupadas por la lamentable
sar en su obra “Amor de Madre”. situación del cauce y sus pésimas condiciones higiénicas y, aun-
Con estos precedentes, nos encontramos con que la primera que indudablemente había preocupación por los catastróficos efec-
riada catastrófica del Turia llegó avanzado el siglo, en septiem- tos que podría tener una riada sobre los que ilegalmente estaban
bre de 1949, en plena posguerra. ocupando el río, las condiciones insalubres y poco estéticas del
El aprovechamiento del cauce del Turia a su paso por la ciu- mismo aún preocupaban más.
dad de València con diferentes actividades económicas, funda- En la terrible década de los cuarenta, década de hambre y es-
mentalmente la extracción de áridos para la construcción, el pas- casez de recursos de todo tipo en España, las autoridades no tu-
toreo, y el cultivo de pequeños huertos que eran vallados por sus vieron capacidad para solucionar el grave problema que se había
explotadores, no era un fenómeno nuevo de los duros años de planteado dentro del cauce del Turia. Algunos de esos respon-
posguerra, sino que ya se estaba produciendo desde hacía déca- sables incluso opinaban que en ese momento resultaría una ac-
das. Incluso la construcción de frágiles chabolas en el cauce por ción poco caritativa desalojar a los indigentes que lo ocupaban.
aquellos que carecían de recursos para disponer de una vivien- Con esta situación se enfrentaba València a la primera riada
da, tampoco resultaba un fenómeno nuevo en los años cuarenta, catastrófica del siglo XX. El 28 de septiembre de 1949 el cielo es-
ya que como hemos visto anteriormente, seis de los fallecidos en taba cubierto en la ciudad de València y soplaba viento del este
Figura 3: Furia de las aguas del Turia cubriendo las chabolas instaladas en
el cauce del río a su paso por València durante la riada de septiembre de
1949. Foto de Luis Vidal Corella perteneciente al archivo familiar
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Crónica de las catastróficas
riadas del Turia en València (III)
José Ángel Núñez Mora AEMET en la Comunidad Valenciana
1. Dos décadas sombrías, una ciudad triste José Luis García Delgado sobre la situación económica de los
El 28 de septiembre de 1949 volvió a rugir el Turia. No lo cincuenta: “quizá porque las cosas no podían ir a peor, co-
hacía con esa violencia desde 1897. Según el censo de la po- menzaron a mejorar” (García Delgado, 2000). Pero esa mejo-
blación de 1950, de los 509 075 habitantes de la ciudad, sólo ría se produjo a remolque de la favorable situación internacio-
el 15% tenía más de 54 años, por lo que pocos de los que nal más que por la acción y las reformas del interior, que no
aquel día fueron testigos de la fabulosa riada recordaban la se producirían hasta finales de la década, con el Plan de Es-
de medio siglo antes. tabilización de 1959, que dio lugar a que en los años sesenta
Las décadas de los cuarenta y cincuenta, sobre todo la se registrase un ciclo económico expansivo de gran alcance,
primera de ellas, fueron muy duras social y económicamen- pero ya con la riada de 1957 pasada.
te en toda España. Y durante el trienio final 1946-1949, ca- En lo que respecta a la sociedad de la época y a la orga-
lificado como el trienio del terror, dominado por una férrea nización de la ciudad y sus infraestructuras y, aunque, tal y
represión, por la autarquía y el intervencionismo económi- como se indicó en la segunda parte de este artículo, tras la
co, el país caminaba en sentido contrario a como lo hacían riada de 1949 las autoridades tomaron rápidamente la deter-
los países europeos, en reconstrucción tras los desastres de minación de prohibir las actividades que se venían realizan-
la Segunda Guerra Mundial. Como relata Frederic Martí Gui- do en el cauce del río en las últimas décadas, como la extrac-
llamón en La Ciutat trista (Martí Guillamon, 2003), “la tris- ción de áridos, la agricultura y la construcción de chabolas
teza que se respiraba en casa no encontraba consuelo en la (Portugués Mollá & Mateu Bellés, 2012), lo cierto es que una
calle”; València durante esos años era “una ciudad que salía vez superado el duro golpe se siguió ocupando y explotando
lentamente del desgarro de la guerra, donde el hambre y el el lecho del Turia a su paso por València, aunque con menos
miedo dominaban todo…la ciudad era un lugar triste y su- intensidad que en los años previos a 1949.
cio, sin ilusiones, dominado por fuerzas políticas y religio- En 1946 fue aprobado en Consejo de Ministros el “Plan de
sas brutales dedicadas a reprimir”. Ordenación de Valencia y su Cintura” y en él se contempla-
Bajo ese panorama tan sombrío, el impacto de la riada de ba tanto la urbanización como el adecentamiento del cauce
1949 en la ciudad y en sus habitantes fue tremendo, aunque (Selva Royo, 2013), y entre estas acciones figuraba la desvia-
hoy en día permanece casi en el olvido y pocos de los que ha- ción del tramo final del mismo a su paso por la ciudad, des-
bitan València en el siglo XXI han oído hablar de ella. Mul- plazando la desembocadura hacia el sur. Aunque tras la riada
titud de hitos en toda la ciudad recuerdan la de 1957, pero, de 1949 se dio un impulso al proyecto mediante la aprobación
que sepamos, ninguno la de 1949. Quizás la épica lucha por por Real Decreto de 14 de octubre de 1949 de la Ley de Orde-
la supervivencia, la represión, y que sólo ocho años después nación Urbana de Valencia y su Comarca, la falta de recursos
se produjese una riada cuyas dos avenidas fueron aún más impidió que se realizasen actuaciones importantes que pu-
catastróficas, postergaron esta tragedia al olvido. diesen evitar las graves consecuencias de una futura riada.
Una vez superados los efectos de la riada de 1949, para las Además de la falta de inversiones en el encauzamiento
autoridades y habitantes de la ciudad de mitad del siglo XX del río a su paso por la ciudad, el aspecto del Turia al atrave-
quedaba claro que el riesgo de avenidas del Turia era un pro- sar València era lamentable e insalubre: “su cauce normal a
blema latente, por lo que había que tomar medidas para que través de la ciudad, más que de río, apenas si tiene categoría
una tragedia así no se volviese a repetir el día que una ave- de aliviadero. Durante largos meses, su caudal es un hilillo
nida como la de 1897 o como la de 1949 volviera a golpear la de caldo mal oliente que serpentea entre charcas infectas de
ciudad. En lo que interesa a este artículo, durante la década mosquitos” (Martínez García-Ordóñez, 1957).
de los cincuenta se produjo una mejora en la economía del Por otra parte, y aunque con menor intensidad que en la
país, en la estructura y organización de la ciudad y en el década de los cuarenta, hay suficientes testimonios que se
progreso de la ciencia meteorológica, aunque en los tres as- hacen eco de que continuaba el chabolismo en el cauce en
pectos los avances fueron totalmente insuficientes, de forma los años previos a 1957. Ello introducía un elemento de ries-
que València estaba muy lejos de estar preparada para afron- go añadido en caso de una nueva riada, ya que se ponía en
tar una catástrofe como la que devino en 1957. serio peligro, como ya se había demostrado en 1949, a los ha-
En lo que respecta a la situación general de la economía bitantes de esas chabolas.
en España, fundamental para poder realizar las inversiones El ingeniero Berriochoa indicó que el crecimiento de po-
necesarias que protegiesen a la ciudad de estos fenómenos blación de la ciudad era de 20 000 habitantes anuales, lo que
naturales extremos, ya que debido a su elevado coste debían suponía una demanda de servicios y de vivienda que a cau-
de ser sufragadas por el Estado, y tomando las palabras de sa de la miseria de la época la ciudad no era capaz de satisfa-
cer, y los migrantes se establecían en modestas viviendas que El Servicio Meteorológico Nacional quedó militarizado,
construían en el cauce (Berriochoa, 1957), a pesar del trági- y la predicción meteorológica a partir de ahí estuvo casi to-
co y reciente recuerdo de la riada de 1949. No hay que perder talmente orientada a la aeronáutica, de forma que los equi-
tampoco de vista que los efectos de las catastróficas heladas pos de predicción se fueron trasladando progresivamente a
de febrero de 1956 en el campo valenciano no sólo arruina- los aeropuertos, donde permanecieron hasta la década de los
ron la cosecha de ese año, sino que también provocaron que ochenta. La predicción meteorológica para asuntos civiles fue
muchos árboles frutales quedasen seriamente dañados, lo que poco importante en las décadas de posguerra.
aceleró el éxodo de población del campo a la ciudad. Tras la II Guerra Mundial España quedó excluida de los
La zona principal de chabolismo en la década de los cin- organismos internacionales y de sus agencias especializadas,
cuenta en el lecho del río era la situada entre los puentes de aunque a partir del 4 de noviembre de 1950, tras revocarse la
San José y Campanar, y más abajo también había chabolas resolución condenatoria hacia España de la Asamblea Gene-
en la zona de Jacinto Benavente, donde hoy está el Palau de ral de la ONU de 1946 (Moradiellos, 2003), España se fue in-
la Música. En el relato de los hechos de la riada de 1957 se tegrando progresivamente en organismos especializados de
citan víctimas de entre los que habitaban las viviendas edi- la ONU como la OMS, la UNESCO o la FAO. El 27 de febre-
ficadas en el río: “desaparecen Antonio Ferrer Navarro y una ro de 1951 el Estado español firmó su adhesión al Convenio
mujer”, y también “uno de los casos más dramáticos que se de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), partici-
registran en esta tristísima noche es el de José Carbonell y pando como Estado Miembro en el I Congreso que este or-
Manuela Jiménez, joven matrimonio que habitaba en la zona ganismo celebró en París en marzo de ese año, y, por tanto,
de Campanar, en las modestas viviendas del cauce del río. Al en 1957 España estaba integrada en la comunidad meteoro-
intentar salvar en un carro a sus tres hijos, el agua se los za- lógica internacional.
randea y arrebata de las manos”, e incluso se trataba a esta Todas las carencias del Servicio Meteorológico Nacional
zona como un barrio más de la ciudad: “Ramón Balbastre, un en las dos primeras décadas de posguerra expuestas anterior-
anciano impedido, de 70 años, se ahoga también en ese ba- mente no implican necesariamente que si la situación polí-
rrio” (Almanaque de Las Provincias de 1958, págs. 9 y 10). En tica y social de España en 1957 hubiese sido similar a la de
un reportaje fotográfico titulado “Río poblado” que se publi- otros países europeos, la predicción meteorológica de las llu-
có en el diario Las Provincias (pág. 11) el 2 de junio de 1955 vias torrenciales que dieron lugar a la riada del Turia, hubiese
(sólo dos años antes de la catástrofe), se muestran imágenes sido más exitosa. Aunque tras la Guerra se produjo una im-
de las chabolas construidas en el cauce, y también se trata a portante pérdida de capital humano que pasó al exilio, una
esta zona como si fuese un barrio de la ciudad: “por amplia desconexión temporal con servicios meteorológicos naciona-
escalinata, un poco más allá de la Zaidía, entre los puentes de les de países vecinos, una militarización del servicio meteo-
San José y Campanar, podéis bajar al lecho de nuestro buen rológico y una orientación de la meteorología en España ha-
río Turia, que por aquellos lugares conserva su viejo carácter cia la aeronáutica. En 1957 la meteorología era una ciencia
de barrio chabolero mezclado con un cierto tono más superior en desarrollo en todo el mundo, y con los medios existentes
y hasta semiurbanizado de pueblo o aldea bien dispuesta”. en 1957, la predicción que se hizo en el Centro Meteorológi-
Y en la zona de Jacinto Benavente, Frederic Martí Guilla- co de Valencia el día 13 de octubre es a lo más a lo que se po-
món indica que existía una aglomeración urbana que desapa- día aspirar en ese momento de la Historia en cualquier Ser-
reció durante la riada de 1957 en la que malvivían centenares vicio Meteorológico Nacional. Ni que decir tiene que en 1957
de familias inmigrantes en unas condiciones sanitarias, so- no había ninguna herramienta de vigilancia meteorológica,
ciales y económicas infrahumanas (La Ciutat trista, pág. 108). como estaciones automáticas o radar. Sólo hay que recordar
que 10 días antes, el 4 de octubre de 1957, el hombre lanzó el
2. La ciencia meteorológica y primer satélite artificial al espacio, el Sputnik 1, aún sin un
la predicción en 1957 fin meteorológico específico.
La meteorología había tenido un fuerte desarrollo duran-
En lo que respecta al tercer aspecto tratado en el punto te la II Guerra Mundial, y son bien conocidas las prediccio-
anterior, el desarrollo de la ciencia meteorológica en Espa- nes meteorológicas específicas del Día “D” que facilitaron el
ña, ésta también sufrió las consecuencias de la Guerra Civil éxito del Desembarco de Normandía y en las que se pusieron
y la dura posguerra que azotó a todo el país. Durante el con- en juego todos los medios disponibles en aquella época y en
flicto se exiliaron ilustres meteorólogos que prestigiaban a las que participaron los mejores meteorólogos del momento
la institución, como Arturo Duperier, Mariano Doporto, Ger- del bando aliado (González Herrero, 2016). Pero la meteoro-
mán Collado, José Domingo Quílez e Hilario Alonso, que por logía mediterránea, donde predominan circulaciones meri-
entonces era el director del Servicio Meteorológico Nacional. dianas o retrógradas en episodios de lluvias torrenciales, es
También Víctor García Miralles, jefe del Centro Meteorológico mucho más compleja que la atlántica, donde predominan las
de Levante en 1957, fue depurado por una falta grave según la situaciones zonales, mucho más predecibles que las anterio-
ley de 10 de febrero de 1939, concediéndosele posteriormen- res. Además, la predicción meteorológica del 13 de octubre de
te el reingreso en 1941, aunque se le impuso una sanción de 1957 no era una predicción específica como las del Día “D”,
cinco años de postergación en el escalafón. sino que se trataba de la predicción rutinaria, y por tanto no
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Crónica de las catastróficas
riadas del Turia en València (III)
contó ni con los medios ni con el apoyo extra de la predicción Como se comentó en el punto tercero de la primera parte
que facilitó el Desembarco de Normandía en junio de 1944. de esta serie de artículos sobre las riadas del Turia, todas las
En 1957 se estaban iniciando el desarrollo de los modelos situaciones meteorológicas que generan lluvias torrenciales
numéricos, que todavía necesitarían años para ponerse opera- otoñales en la Comunidad Valenciana, con sus peculiarida-
tivos, y las únicas herramientas disponibles eran los análisis des, son muy parecidas, y en el caso de los días 12 al 14 de
meteorológicos de superficie trazados a mano con los datos de octubre de 1957, estuvieron presentes todos los ingredientes
unos pocos observatorios de tierra y de algún barco situado en necesarios para que se produjesen esas lluvias torrenciales.
el Atlántico. Una vez trazado el análisis, bien por traslación, El primer ingrediente a analizar es la inestabilidad. La
bien por métodos que podríamos denominar de “análogos”, única herramienta de la que dispusieron García Miralles y
se hacía la predic- Carrasco en 1957 para evaluar la inestabilidad fueron los ra-
ción para el día si- diosondeos aerológicos de Madrid-Barajas, realizados a más
guiente, que era el de 300 km de la zona (figura 2).
plazo máximo de
validez de las pre-
dicciones que se
emitían en Espa-
ña. En el Centro
Meteorológico de
Valencia se elabo-
raba la predicción
por la mañana, se
emitía a medio-
día, y era váli-
da hasta las sie-
te de la mañana
del día siguiente.
Una vez di-
cho esto, y desde
la perspectiva de
2019, habría que Figura 2: Diagramas de los sondeos termodinámicos de Madrid-Barajas
considerar casi de los días 12, 13 y 14 de octubre de 1957 realizados a las 00 horas UTC
heroica la predic-
ción que se hizo Del análisis de los sondeos de Barajas de los días 12, 13
Figura 1: Predicción meteorológica del 13 de el 13 de octubre y 14 a las 00 UTC, el más inestable era el del día 13 a las 00
octubre de 1957. de 1957 a las doce UTC, cuando, como se verá en el relato de los acontecimien-
horas en el obser- tos en el artículo final de la serie, todavía no se había desen-
vatorio instalado cadenado la convección en las provincias de Valencia y Caste-
en el parque de los Viveros (figura 1), que decía lo siguiente: llón. Sin embargo, el día 14 a las 00 UTC, cuando hacía horas
“seguirán en toda la Región las precipitaciones de distribución que se estaban produciendo intensas tormentas en comarcas
irregular e intensidad muy variable, que aisladamente tendrán del interior norte de Valencia e interior sur de Castellón, el
carácter tormentoso”. análisis gráfico del sondeo mostraba que “la inestabilidad ya
no era efectiva”, con lo que el análisis termodinámico de Ba-
3. Reanálisis meteorológico de la rajas, el único disponible, no era representativo para el este
inestabilidad. de la Península y, por tanto, en lo que se refiere a la inesta-
bilidad, resultaba insuficiente para caracterizar la situación
Antes de tratar cómo se desarrollaron los acontecimien- atmosférica del episodio.
tos, se van a exponer algunos de los productos de reanálisis Sin tomar en consideración otros índices de inestabilidad,
de la situación meteorológica que sirvieron para realizar el sólo a través del CAPE (Energía potencial convectiva disponi-
documento “Lluvias de intensidad y extensión extraordina- ble) extraído del reanálisis CERA-20C (figura 3), se visualiza
rias causantes de las inundaciones de los días 13 y 14 de oc- la gran diferencia existente entre el perfil termodinámico de
tubre de 1957, en las provincias de Valencia, Castellón y Ali- Madrid y de Valencia los días 12, 13 y 14, lo que indica, como
cante” (García Miralles & Carrasco Andreu, 1958) y contrastar era de esperar, que la inestabilidad observada en el sondeo
algunos de los datos que se emplearon entonces con los rea- termodinámico de Madrid, nada tenía que ver con la que se
nálisis ERA-40 (Uppala et al., 2005) y con los reanálisis CE- debía de haber registrado en València.
RA-20C (Laloyaux et al., 2018) realizados por el Centro Eu- El máximo CAPE en Madrid se habría producido en la tar-
ropeo de Predicción a Plazo Medio. de del día 13, permaneciendo estable durante el resto del pe-
4. Reanálisis meteorológico de Figura 4: arriba, análisis de superficie (líneas continuas) y 500 hPa (líneas
superficie y altura. discontinuas) realizado por García Miralles y Carrasco. Abajo, reanálisis de
superficie y 500 hPa ERA-40. Ambos del 14 de octubre de 1957 a las 06 UTC.
En el análisis de superficie de la situación que se realizó
en 1957 se apreciaban altas presiones continentales de 1024 Además la situación sinóptica, los reanálisis muestran un
hPa, y “una reducida área de presiones, relativamente bajas” chorro en capas bajas inyectando una masa de aire saturado
(García Miralles & Carrasco Andreu, 1958) al suroeste de la (además de inestable, como se vio en el punto anterior), so-
península ibérica y norte de Marruecos, con un flujo débil bre la mitad norte de la Comunidad Valenciana.
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Crónica de las catastróficas
riadas del Turia en València (III)
Agradecimientos
Especial agradecimiento a José Gavidia Abar-
ca, el observador que estuvo de servicio los días
14 y 15 de octubre de 1957 en el Centro Meteoro-
lógico de Levante. A pesar de las dificultades de
Una vez que se ha descrito la situación meteorológica todo tipo, José Gavidia Abarca, que permaneció aislado en
y todos los factores sociales, económicos y de las infraes- el Centro Meteorológico durante dos días, realizó todas las
tructuras de la ciudad, que seguía sin estar preparada para observaciones y lanzamientos de globos piloto reglamenta-
afrontar un fenómeno natural como el que se produjo el 14 rios. Además, su nítido recuerdo de los acontecimientos ha
de octubre de 1957, en la cuarta y última parte de esta serie servido para reconstruir parcialmente cómo se vivió la últi-
de artículos, se tratará cómo se fueron desarrollando los ca- ma gran riada del siglo XX en el observatorio meteorológico
tastróficos acontecimientos y como se fueron produciendo del parque de los Viveros de València.
las precipitaciones torrenciales que dieron lugar a la doble Agradecimiento también a Ángel Rivera y Manuel Palo-
riada del Turia, comentando los datos de observación y los mares, por sus orientaciones sobre las actividades del servi-
testimonios más relevantes que anotaron los observadores cio meteorológico en la década de los cincuenta.