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1) "Culturas híbridas: Estrategias para entrar y salir de la

modernidad" de Néstor García Canclini


La obra propone el concepto de "hibridación cultural" para describir la mezcla
de elementos tradicionales y modernos, así como lo global y lo local, en las
prácticas culturales y el consumo. A continuación, se desglosan los puntos
clave del libro.
1.1) Hibridación Cultural Concepto
La "hibridación" es la combinación y reconfiguración de elementos culturales
diversos que, en muchos casos, parecerían incompatibles. Para Canclini, las
culturas no son puras o estáticas; por el contrario, están en constante
transformación y mezcla. La hibridación se manifiesta cuando tradiciones
locales se combinan con influencias modernas o globales, creando nuevas
formas culturales que no son totalmente tradicionales ni completamente
modernas.
1.2) Modernidad y Globalización en América Latina
Transformación y resistencia: Canclini observa que, a medida que América
Latina experimenta la modernización y la globalización, las identidades
culturales locales enfrentan presiones para cambiar. Sin embargo, este cambio
no significa simplemente adoptar formas culturales occidentales o
globalizadas, sino más bien un proceso de adaptación donde los valores y
costumbres locales se reorganizan y redefinen en un contexto global.
Impacto en las identidades: La modernidad, según Canclini, no sustituye por
completo a las tradiciones; en cambio, las prácticas modernas son
resignificadas en términos locales. Por ejemplo, el consumo de productos
globales, como tecnología o moda, se adapta a las necesidades y valores
locales, y los individuos combinan elementos globales con su identidad
cultural.
1.3) Consumo y Cultura Popular
Consumo como expresión cultural: Canclini considera que el consumo en
América Latina no es solo una actividad económica, sino también una
expresión de identidad cultural y una forma de interacción social. En este
sentido, el consumo permite a las personas adoptar y adaptar elementos de
diferentes culturas, contribuyendo a la creación de identidades híbridas.
Mercado y cultura: La cultura popular se convierte en un espacio híbrido donde
las personas combinan productos locales y globales. En América Latina, el
mercado representa un espacio donde los consumidores no solo adquieren
productos, sino que también negocian su identidad cultural, por ejemplo, a
través de la compra de productos que fusionan elementos locales con
influencias internacionales.
1.4) Estrategias para Entrar y Salir de la Modernidad
Adaptación selectiva: Canclini identifica que las personas no se someten
pasivamente a la modernización o globalización. En cambio, participan en una
"modernización alternativa", donde eligen qué elementos incorporar y cuáles
rechazar. Esta estrategia les permite beneficiarse de la modernización sin
perder por completo sus raíces culturales.
1.5) Arte y Comunicación en la Hibridación Cultural
El rol de los medios de comunicación: Canclini examina cómo los medios
masivos, como la televisión y el cine, juegan un papel importante en la difusión
de la cultura global, pero también permiten la creación de contenido que refleja
y refuerza identidades locales. Los medios no solo transmiten productos
globales, sino que también adaptan estos contenidos a las particularidades
culturales de cada país o región.
Arte popular e híbrido: El arte en América Latina es otro espacio de hibridación
cultural, donde se encuentran elementos de la tradición y la modernidad.
Canclini analiza cómo el arte popular adopta técnicas o temas modernos, pero
los resignifica desde una perspectiva cultural local.
1.6) Relación entre la Cultura y la Política
Cultura como campo de poder: Canclini sostiene que la cultura en América
Latina no es solo una cuestión de identidad o entretenimiento, sino un espacio
de lucha política y social. Las prácticas culturales híbridas desafían las
divisiones de clase, poder y etnicidad, lo que permite a las personas participar
activamente en el cambio social.
Resistencia cultural: A través de la hibridación, los grupos sociales y culturales
no solo conservan su identidad, sino que también encuentran formas de resistir
la homogenización cultural impuesta por la globalización.

"Cultures and Organizations: Software of the Mind" de Geert Hofstede,


Gert Jan Hofstede y Michael Minkov
Cultures and Organizations es explica cómo los valores y prácticas culturales,
formados por la socialización y el contexto cultural, funcionan como un
"software de la mente" que influye en las decisiones, actitudes y
comportamientos de las personas.
1) Modelo de Dimensiones Culturales de Hofstede
El núcleo de la obra se centra en el Modelo de Dimensiones Culturales, que
analiza las
diferencias entre culturas mediante seis dimensiones principales:
Distancia al Poder (Power Distance, PDI):
Esta dimensión mide el grado de aceptación de las personas respecto a las
desigualdades en el poder y la autoridad. En las culturas con alta distancia al
poder, como algunas de Asia y América Latina, se espera y acepta que el poder
esté concentrado en manos de unos pocos. En cambio, en culturas con baja
distancia al poder, como en los países nórdicos, se promueve la igualdad y se
cuestionan las jerarquías.
Individualismo vs. Colectivismo (Individualism vs. Collectivism, IDV):
Esta dimensión analiza si una sociedad valora más al individuo o al grupo. En
culturas individualistas (como en EE. UU. y Reino Unido), se espera que las
personas se preocupen principalmente de sí mismas y sus familias inmediatas.
En culturas colectivistas (como Japón y China), el grupo y la lealtad al colectivo
(familia, empresa, país) son fundamentales.
Evasión de la Incertidumbre (Uncertainty Avoidance, UAI):
Esta dimensión mide el nivel de comodidad de una cultura ante situaciones de
incertidumbre y ambigüedad. Las culturas con alta evasión de incertidumbre,
como Grecia y Portugal, prefieren reglas estrictas y estructuras definidas para
reducir la ambigüedad. Las culturas con baja evasión de la incertidumbre,
como Suecia y Dinamarca, son más tolerantes al cambio y la improvisación.
Masculinidad vs. Feminidad (Masculinity vs. Femininity, MAS):
Esta dimensión se refiere a la orientación de una cultura hacia valores
tradicionalmente "masculinos" (como la competitividad, el éxito y la ambición)
o "femeninos" (como el cuidado, la cooperación y la calidad de vida). En
culturas más masculinas, como Japón y Alemania, el éxito y el logro son
altamente valorados. En las culturas femeninas, como Suecia y Noruega, el
bienestar y las relaciones armoniosas tienen mayor peso.
Orientación a Largo Plazo vs. Corto Plazo (Long-Term vs. Short-Term
Orientation, LTO):
Introducida en colaboraciones posteriores, esta dimensión se basa en las
investigaciones sobre valores de Confucio y describe si una cultura valora la
tradición y la estabilidad a largo plazo o, en cambio, está enfocada en metas
inmediatas y cambios rápidos. Las culturas con una orientación a largo plazo,
como China y Japón, valoran la perseverancia y el ahorro. Las culturas
orientadas al corto plazo, como Estados Unidos, se enfocan en resultados
inmediatos y son menos conservadoras.
Indulgencia vs. Restricción (Indulgence vs. Restraint, IVR):
Esta dimensión, agregada en ediciones recientes, se refiere a la tendencia de
una cultura a permitir o reprimir la satisfacción de los deseos personales. Las
culturas indulgentes, como las de América Latina y el Caribe, valoran la
libertad y el disfrute de la vida. Las culturas restrictivas, como las de algunos
países asiáticos, tienden a ser más disciplinadas y a controlar las
gratificaciones.
2. Implicaciones de las Dimensiones Culturales en las Organizaciones
Gestión y liderazgo: Los autores explican cómo el modelo de dimensiones
culturales se aplica en el contexto organizacional, especialmente en el
liderazgo y la gestión.
Toma de decisiones: Las diferencias culturales influyen en cómo se perciben y
ejecutan las decisiones dentro de las organizaciones. En culturas colectivistas,
las decisiones pueden implicar más colaboración y consenso, mientras que en
culturas individualistas, la autonomía y la independencia en la toma de
decisiones son más comunes.
Comunicación y conflicto: Las normas culturales afectan también la
comunicación dentro de las organizaciones. En culturas con alta evasión de la
incertidumbre, la comunicación tiende a ser formal y estructurada, mientras
que en culturas con baja evasión de la incertidumbre, la comunicación es más
abierta y flexible.
3. Aplicación en el Contexto Global
Globalización y cultura corporativa: Cultures and Organizations es
particularmente útil para las organizaciones multinacionales que buscan
comprender cómo gestionar equipos multiculturales. Los autores discuten los
desafíos que enfrentan las empresas cuando operan en distintos contextos
culturales y cómo las dimensiones culturales pueden facilitar o dificultar la
adaptación.
Desarrollo de competencias interculturales: Para trabajar de manera efectiva
en un contexto global, es esencial que los líderes y empleados desarrollen
competencias interculturales.
Esto implica no solo conocer las diferencias culturales, sino también saber
cómo adaptarse y respetarlas.

"The Sociology of Consumption" de Joel Stillerman


La Evolución Histórica del Consumo
Orígenes del consumo moderno: Stillerman explora cómo el consumo
comenzó a cambiar con la Revolución Industrial, que facilitó la producción en
masa y la distribución de bienes, haciendo que el consumo se volviera
accesible para más personas y estableciendo las bases del consumismo
moderno.
Consumo en el siglo XX: A lo largo del siglo pasado, el consumo se
consolidó como una parte esencial de la vida cotidiana, particularmente en los
países occidentales. El surgimiento de la sociedad de consumo, impulsada por
la publicidad y los medios de comunicación, cambió la forma en que las
personas perciben sus necesidades y deseos, dándole al consumo un rol
central en la creación de identidad y estatus social.
El Consumo como Fenómeno Social y Cultural
Consumo e identidad: El libro explica cómo el consumo se ha convertido en
un medio a través del cual las personas expresan su identidad, afiliación a
grupos y valores personales. Las elecciones de consumo (desde la ropa hasta
la comida y los gadgets tecnológicos) comunican aspectos importantes de la
identidad, reflejando quiénes somos o quiénes queremos ser.
Significados simbólicos: Stillerman analiza cómo los bienes de consumo no
solo satisfacen necesidades materiales, sino que también tienen significados
simbólicos. Los productos son cargados de valores e ideas que comunican
pertenencia social, estatus y preferencias personales. Por ejemplo, el consumo
de productos de lujo puede simbolizar éxito o estatus social, mientras que los
productos sostenibles pueden reflejar valores éticos y compromiso con el
medio ambiente.
Consumo y cultura de masas: El consumo no se realiza en un vacío cultural.
La cultura de masas, difundida a través de los medios y la publicidad,
establece modas y tendencias que influyen en lo que las personas consumen.
Esto crea una "cultura de consumo" compartida, en la que las personas se ven
atraídas por ciertos productos y marcas que les permiten sentirse parte de un
grupo social.
La Globalización y el Consumo Transcultural
Transculturalidad y consumo: Stillerman aborda cómo el consumo se ha
vuelto un fenómeno global, donde los productos, estilos de vida e influencias
culturales atraviesan fronteras. Este fenómeno crea consumidores
transculturales, que adoptan y adaptan elementos de consumo de distintas
culturas, combinándolos con sus prácticas locales.
Impacto de la globalización: La globalización ha facilitado la difusión de
productos y marcas globales, generando una cultura de consumo homogénea
en muchas partes del mundo. Sin embargo, Stillerman explica que esta
globalización no significa una pérdida total de la cultura local. En cambio, los
consumidores adaptan y reinterpretan los productos globales para que tengan
sentido en sus propios contextos.
El Consumo y las Desigualdades Sociales
Estratificación social: El consumo es un indicador de desigualdad y
estratificación social. Stillerman explica que el acceso a ciertos bienes y
servicios puede reforzar las diferencias de clase y estatus, y muestra cómo los
patrones de consumo varían considerablemente entre diferentes grupos
socioeconómicos. En sociedades con alta desigualdad, los bienes de consumo
se convierten en un reflejo de la jerarquía social.
Distinción social: Inspirado en la obra de Pierre Bourdieu, Stillerman analiza
cómo los consumidores usan el consumo como una herramienta para
diferenciarse de otros grupos. Por ejemplo, las clases altas pueden consumir
productos exclusivos o participar en actividades que refuerzan su estatus,
mientras que otros grupos sociales pueden aspirar a ciertos bienes de consumo
como forma de mejorar su posición social.
Consumo y exclusión: La incapacidad de acceder a ciertos bienes puede
llevar a la exclusión social. Stillerman señala cómo la falta de acceso a bienes y
servicios básicos o de prestigio (como vivienda, educación o ropa de marca)
puede profundizar las divisiones sociales y marginar a ciertos grupos.
Consumo Ético y Sostenible
El surgimiento del consumo ético: En las últimas décadas, ha crecido un
movimiento hacia el consumo ético y sostenible, donde los consumidores
prefieren productos que respeten los derechos humanos, el medio ambiente y
las prácticas laborales justas. Stillerman analiza cómo el consumo ético refleja
una preocupación social y ambiental, y cómo los consumidores buscan
expresar sus valores a través de sus elecciones de consumo.
Impacto y desafíos: A pesar del auge del consumo ético, Stillerman señala
que este tipo de consumo enfrenta obstáculos, como el "greenwashing"
(prácticas engañosas de las empresas que se presentan como sostenibles) y la
dificultad para que los consumidores verifiquen la autenticidad de las prácticas
éticas de las marcas. También discute cómo el consumo ético sigue siendo una
elección más común entre personas de mayor ingreso, lo cual limita su alcance
y potencial transformador.
El Consumo en la Era Digital
El papel de la tecnología y las redes sociales: Stillerman explora cómo la
tecnología ha cambiado el consumo, facilitando el acceso a productos y
servicios de manera rápida y global. Las redes sociales se han convertido en
plataformas clave para promover productos, establecer tendencias de consumo
y conectar a consumidores con marcas de todo el mundo.
Influencers y consumismo digital: Los "influencers" y los medios digitales
han hecho que el consumo sea más visible, lo que aumenta la presión sobre las
personas para participar en tendencias y adquirir productos populares.
Stillerman señala que el consumo digital ha creado nuevas formas de prestigio
y estatus, donde el consumo no solo se manifiesta en bienes materiales, sino
también en experiencias y en la construcción de la "imagen personal".
Consumo y privacidad: Con el auge del comercio digital, Stillerman también
aborda preocupaciones relacionadas con la privacidad de los datos y la
manipulación de los consumidores. Las empresas pueden recolectar
información sobre hábitos de compra y preferencias personales, lo que plantea
cuestiones éticas sobre la invasión de la privacidad y el uso de los datos para
influir en las decisiones de los consumidores.

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