Tema 8
DIOS MI SOCORRO
LECTURA BÍBLICA: Daniel 3:1-30
VERSÍCULO CLAVE: Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de
Jehová, Que hizo los cielos y la tierra… Jehová te guardará de todo mal; El
guardará tu alma. Salmos 121:1-2, 7
CONCEPTO CLAVE: Es imposible para un hombre desesperarse cuando recuerda que su Ayudador es
Omnipotente.
QUE ENSEÑAR:
1. Explicar a los que estamos rodeados problemas y peligros que van en contra de nuestra fe, y que nos
van a poner en prueba de nuestro amor a Dios y fe en Dios.
2. Explicarles como metáfora del horno de fuego, los peligros que nos rodean como ser los problemas
familiares, los problemas en la escuela y hasta los problemas económicos de nuestra familia, pregunte por
más problemas que tengan los niños.
3. Lea el Salmo 121:1-7 y explíqueles que Dios es nuestro socorro en tiempos de necesidad, de problemas
y peligro.
4. Enséñeles que luego de la tormenta siempre viene la calma y que Dios si nos mantenemos fieles y
firmes, nos recompensará no sol en esta vida sino en la venidera.
APLICACIÓN
El rey David estuvo muchas veces en situaciones complicadas, como cuenta en sus salmos. El rey Saúl y
otros quisieron quitarle la vida en diferentes ocasiones. Sin embargo, aun en medio de esas situaciones,
David era capaz de declarar: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro
viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra” Salmos 121:1-2
Estuvo cerca de la muerte en varias ocasiones, ya que había personas que estaban decididas a encontrarlo
y eliminarlo. Pero él declaró firmemente: “Mi socorro viene del Señor”. David creyó en Dios, y tuvo la
seguridad de que el Señor no le abandonaría, sino que vendría una vez más en su ayuda.
Querido niño recuerda: tu socorro no viene de los hombres ni de las circunstancias, sino solamente
de Jesús. Búscalo en este día de todo corazón, confía en Él todas las áreas de tu vida.
¡Dios está contigo! ¡Dale gracias a Dios por Su Presencia en tu vida, y por estar siempre contigo!
HISTORIA
Daniel 3:1-30
La adoración de la estatua de oro
El rey Nabucodonosor mandó hacer una estatua de oro, que tenía treinta
metros de alto por tres de ancho, y ordenó que la pusieran en la llanura de
Dura, en la provincia de Babilonia. Después mandó llamar a todos los
gobernadores regionales, jefes del ejército, gobernadores provinciales,
consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y demás autoridades de las
provincias, para que asistieran a la dedicación de la estatua que él había
mandado hacer. Todas estas grandes personalidades de la nación se
reunieron ante la estatua, para celebrar su dedicación. El encargado de
anunciar el comienzo de la ceremonia ordenó en voz alta: «Atención,
hombres de todos los pueblos, naciones y lenguas: En cuanto oigan ustedes tocar la trompeta, la flauta, la
cítara, la lira, el salterio, la gaita y todos los instrumentos musicales, se pondrán de rodillas y adorarán a la
estatua de oro que hizo construir el rey Nabucodonosor. Todo aquel que no se arrodille y adore a la
estatua, será arrojado inmediatamente a un horno encendido.»
Así pues, en cuanto la multitud allí reunida oyó el sonido de todos aquellos instrumentos de música, se
puso de rodillas y adoró a la estatua de oro.
Unos caldeos aprovecharon esta oportunidad para acusar a los judíos ante el rey
Nabucodonosor, diciendo:
—¡Viva Su Majestad para siempre, y sea su nombre siempre recordado! Su
Majestad ha ordenado que todo el mundo se arrodille y adore a la estatua de
oro tan pronto como se oiga el sonido de los instrumentos musicales, y que
aquel que no lo haga sea arrojado a un horno encendido. Pues bien, hay
unos judíos, a quienes Su Majestad puso al frente de la administración de la provincia de Babilonia, que no
guardan el menor respeto por Su Majestad, ni adoran a los dioses ni a la estatua de oro que Su Majestad
ha mandado levantar. Ellos son Sadrac, Mesac y Abed-negó.
Nabucodonosor se puso muy furioso, y mandó que llevaran ante él a Sadrac, Mesac y Abed-negó. Y
cuando ya estaban en su presencia, les preguntó:
—¿Es verdad que ustedes no adoran a mis dioses ni a la estatua de
oro que yo he mandado hacer? ¿Están ustedes dispuestos, tan pronto
como oigan la música, a inclinarse ante la estatua que yo he mandado
hacer, y adorarla? Porque si no la adoran, ahora mismo serán
arrojados a un horno encendido; y entonces, ¿qué dios podrá
salvarlos?
—No tenemos por qué discutir este asunto —contestaron los tres jóvenes. Nuestro Dios, a quien adoramos,
puede librarnos de las llamas del horno y de todo el mal que Su Majestad quiere hacernos, y nos
librará. Pero, aun si no lo hiciera, sepa bien Su Majestad que no adoraremos a sus dioses ni nos
arrodillaremos ante la estatua de oro.
Los tres jóvenes son librados del horno de fuego
Al oír Nabucodonosor estas palabras, la cara se le puso roja de rabia contra los
tres jóvenes. Entonces ordenó que se calentara el horno siete veces más de lo
acostumbrado; luego mandó que algunos de los soldados más fuertes de su
ejército ataran a Sadrac, Mesac y Abed-negó, y que los arrojaran a las llamas
del horno. Los tres jóvenes, vestidos todavía con la misma ropa de los altos
cargos que ocupaban, fueron atados y arrojados al horno ardiente. Y como el
rey había mandado que su orden se cumpliera al instante, y el horno estaba
muy encendido, las llamas alcanzaron y mataron a los soldados que habían
arrojado en él a los tres jóvenes, los cuales cayeron atados dentro del horno.
Entonces Nabucodonosor se levantó rápidamente, y muy asombrado dijo a los
consejeros de su gobierno:
—¿No arrojamos al fuego a tres hombres atados?
—Así es —le respondieron.
—Pues yo veo cuatro hombres desatados, que caminan en medio del fuego sin que les pase nada, y el
cuarto hombre tiene el aspecto de un ángel.
Y diciendo esto, Nabucodonosor se acercó a la boca del horno y
gritó:
—¡Sadrac, Mesac y Abed-negó, siervos del Dios altísimo, salgan y
vengan aquí!
Los tres salieron de entre las llamas, y todas las autoridades de la
nación allí presentes se acercaron a aquellos hombres, cuyos
cuerpos no habían sido tocados por el fuego, y comprobaron que ni un pelo de la cabeza se les había
chamuscado ni sus vestidos se habían estropeado, y que ni siquiera olían a quemado.
En ese momento Nabucodonosor exclamó: «¡Alabado sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-negó, que
envió a su ángel para salvar a sus siervos fieles, que no cumplieron la orden del rey, prefiriendo morir antes
que arrodillarse y adorar a otro dios que no fuera su Dios! Ahora
pues, yo ordeno que cualquier hombre que hable mal del Dios de
estos jóvenes, sea descuartizado, y su casa convertida en un
montón de escombros, sea cual sea su pueblo, nación o lengua,
pues no hay otro dios que pueda salvar así.»
Luego el rey dio a estos tres jóvenes cargos más importantes en la
provincia de Babilonia.
QUE ENSEÑAR:
Nuestra fe será probada
La vida Cristiana no es solo asistir a la Iglesia, cantar y escuchar la palabra de Dios, sino que es un diario
vivir. Cada instante de nuestras vidas es una lucha, en nuestra mente tenemos luchas que prueban nuestra
fe, a esto muchas iglesia la han denominado guerra espiritual, sin embargo todo esto está dentro nuestro y
es con lo que tenemos que luchar todos los días.
Pero existe otras luchas que prueban nuestra fe y esas son externas, adversidades y problemas que no
están bajo nuestro control; a diferencia de las luchas dentro de nosotros mismos (las que podemos
controlar), existen problemas y hasta peligros que nos rodean que son ajenos a nuestras decisiones; estas
escapan a nuestro libre albedrío y esa son las que a veces ponen a prueba nuestra fe.
Como vemos en la historia de Sadrac, Mesac y Abed-negó; se erigió una estatua gigante de
Nabucodonosor y todos deberían inclinarse cuando suene la música. Los tres siervos de Dios estaban en
una tierra que no era su patria y tenían que someterse a las reglas y leyes de otro pueblo.
Su fe fue probada delante de toda una nación, y del mismo rey de ese pueblo.
Los problemas más comunes
Los niños enfrentamos diferentes problemas a lo de los mayores, veamos los más relevantes:
1. Los problemas familiares: Generalmente esto escapa del control de los niños, los problemas entre sus
padres y demás familiares, estamos hablando de papás que viven separados, o se la pasan peleando en la
casa y en algunos casos, hasta existen pleitos entre tíos, abuelos y demás familiares.
Como niños la impotencia de no poder hacer ni decir nada es grande, y esto termina afectando sus
estudios y su propio carácter.
2. Los problemas económicos: Estos son los que este tiempo, se han convertido en la raíz de los demás
problemas familiares, algunos niños no tienen casa propia y viven en alquiler, talvez, su papa no tiene
trabajo y pasan carencias en el hogar a causa de esto.
Puede agravarse esta situación si existe uno o más enfermos en casa, que necesitan atención médica y
por la cuestión económica tienen que pasar por circunstancias de dolor.
3. Problemas de alcoholismo: Todos sabemos que el alcohol destruye familias, trae miseria a nuestras
familias. A esto hay que sumarle que trae violencia familiar, entre padres y esto trasciende a los niños
quienes en su fragilidad, no pueden protegerse de este mal.
PERMITA A LOS NIÑOS DAR ALGUNOS EJEMPLOS DE OTROS PROBLEMAS…
Vemos como Sadrac, Mesac y Abed-negó son arrojados al horno de fuego por no perder su fe en Dios,
ellos le dijeron al rey que no se inclinarían ante su estatua, y que Dios los libraría de tal problema, pero si
Dios no los libraba de igual manera no se inclinarían.
Confiaron en Dios a pesar de las circunstancias.
Dios nuestro socorro
Cuando leemos detenidamente el Salmo 121 podemos ver que Dios es nuestro socorro y que lo que
tenemos que hacer es:
No perder la fe, confiar en que Dios en oración, eso significa mirar a los montes, significa orar. No debemos
dudar porque Quien creo todo lo que vemos y conocemos es nuestro Padre y Dios.
Confiemos en que nuestro Padre Celestial esta siempre pendiente de todo lo que hacemos, de nuestros
problemas en la familia, de las peleas de nuestros padres; está pendiente de los problemas económicos
que existen; está pendiente de las enfermedades que nos aquejan a nosotros y nuestros familiares.
Que Dios nunca llega tarde, sino justo a tiempo para socorrernos, Él no se ha olvidado y nunca se olvidará
de nosotros, porque somos sus hijos.
Pero Dios espera una cosa de nosotros, que oremos a Él, que le pidamos, porque Dios nunca nos va
obligar hacer algo que nosotros no queramos.
A veces la gente se pregunta ¿Dónde esta Dios?, y le respuesta es siempre está a una oración, y eso es lo
que debemos hacer orar y pedirle a Dios que venga en nuestro socorro.
Así como se ve que en el horno de fuego Dios mismo desciende y va salvar a los tres jóvenes que fueron
fieles y se mantuvieron firmes a pesar de las circunstancias y problemas.
Dios dice que cuidará nuestro entrada y salida de la casa, nuestro dormir y nuestro despertar.
Al que es Fiel en lo poco, Dios lo pondrá en mucho…
La Biblia dice que Dios es Bueno, y así es. Esta vida está llena de problemas y pruebas, y cuando uno se
mantiene fiel a Dios y firme en la fe a Él, nuestro Padre Celestial se encarga de recompensarnos.
Es como nuestro papá terrenal que si nos portamos bien, sacamos buenas calificaciones, ayudamos en las
labores de la casa y nos portamos bien, nos premia con algo.
Y como se acerca la navidad, mucho de los niños están esperando su regalo porque sus padres les
prometieron que si se portaban bien les darían un regalo especial.
Todos sabemos que hay que ser buenos niños, buenos hijo, no por los regalos sino porque eso es lo
correcto y esto agrada a Dios.
Pero Nuestro Padre Celestial es parecido, que cuando nosotros oramos, nos mantenemos fieles y no le
fallamos a Él, nos recompensa: haciendo que nuestros papás y familiares se conviertan a Dios y las peleas
terminen; dándonos abundancia económica en nuestros hogares y/o dandonos todo lo necesario para vivir;
haciendo que nuestros papás dejen te tomar y emborracharse.
Así como a los tres jóvenes Dios los prosperó aún más, a nosotros también nos dará recompensa en esta
vida y también en el cielo.
Confiemos en que Dios es nuestro socorro en las tribulaciones.