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Secuencia Cuento DE Terror
Lengua española (instituto superior del
profesorado)
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ACTIVIDAD N°1: CUENTOS QUE INQUIETAN
EL CRUDO INVIERNO, LA PÁLIDA LUZ DE UN CREPÚSCULO O UN OSCURO CRUCE DE
CAMINOS PUEDEN SER ESCENARIOS DE HISTORIAS ESCALOFRIANTES. LOS CUENTOS
QUE VAMOS A LEER EN ESTA UNIDAD, LO CONFIRMAN. EN ESTOS RELATOS NADA ES
LO QUE PARECE Y LO COTIDIANO SE VUELVE INEXPLICABLE. POR ESA RAZÓN DESPUÉS
DE LEERLOS TENDRÁS MÁS DUDAS QUE CERTEZAS.
SEGURAMENTE ESCUCHASTE O LEÍSTE HISTORIAS SOBRE FANTASMAS… ESTÁS
INVITADO A TRANSITAR LA SORPRESA, EL TEMOR Y LA DUDA EN “RELATOS QUE
INQUIETAN”.
CONVERSAMOS ENTRE TODOS:
¿LES GUSTAN LAS HISTORIAS DE TERROR?
¿QUÉ PARTICULARIDADES TIENE ESTE TIPO DE RELATO?
¿EN QUÉ SITIOS TRANSCURREN?
¿QUÉ PERSONAJES SUELEN PROTAGONIZARLOS?
¿RECUERDAN ALGUNA NARRACIÓN DONDE APAREZCAN FANTASMAS?
COMPARTÍ LOS TÍTULOS DE PELÍCULAS, SERIES Y DIBUJOS ANIMADOS CUYOS
PROTAGONISTAS SEAN FANTASMAS Y ESPECTROS.
AQUÍ HAY UNA LISTA CON PALABRAS MUY HABITUALES EN LOS CUENTOS DE
FANTASMAS… ESCRIBAN EL SIGNIFICADO QUE LES PAREZCA CORRECTO Y LUEGO
VERIFIQUEN CON EL DICCIONARIO:
RESPLANDOR- INQUIETUD- HORROR- ESPECTRALES
(Género terror teoría- ver documento tarea)
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ACTIVIDAD N° 2: ¡Socorro! (12 cuentos para caerse de
miedo) Elsa Bornemann
EXPLORAMOS LOS PARATEXTOS DE “¡SOCORRO! (12 CUENTOS PARA CAERSE DE
MIEDO)”.
1- LEAN LAS PREGUNTAS Y PIENSEN LAS RESPUESTAS TRABAJANDO EN GRUPOS
Y COMPARTIENDO SUS CONCLUSIONES.
• ¿CONOCEN A SU AUTORA, ELSA BORNEMANN? REPONGAN ENTRE TODOS SU
BIOGRAFÍA Y COMPARTAN EXPERIENCIAS DE LECTURA.
• ¿CUÁLES FUERON LOS TÍTULOS MÁS LEÍDOS?
• ¿CUÁLES SON LOS PERSONAJES FAVORITOS?
• ¿QUÉ RECUERDOS CONSERVAN DE ESAS LECTURAS?
2- ¿QUÉ LES SUGIERE LA IMAGEN DE LA TAPA?
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• ¿CONOCEN LA HISTORIA DE ESE PERSONAJE?
• ¿QUIÉN LO CREÓ?
• ¿CUÁNDO FUE PUBLICADA POR PRIMERA VEZ SU HISTORIA?
• AVERIGÜEN DE DÓNDE FUE SACADA LA FOTO DE LA TAPA.
“¡SOCORRO! (12 CUENTOS PARA CAERSE DE MIEDO)” SE INICIA CON UN PRÓLOGO
MUY ORIGINAL. ¿QUIÉN ES EL ENCARGADO DE ESCRIBIRLO? ¿QUÉ
RECOMENDACIONES LES HACE A LOS LECTORES?
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ACTIVIDADES PARA TRABAJAR EN EL ÁREA DE INGLÉS:
EN EL PRÓLOGO, FRANKENSTEIN DICE QUE CANTURREA «HELP», TÍTULO DE UNA
FAMOSA CANCIÓN DE LOS BEATLES. ESCÚCHENLA, AVERIGÜEN EL CONTENIDO
DE LA LETRA Y PIENSEN ENTRE TODOS A QUÉ HACE REFERENCIA.
ACTIVIDADES PARA TRABAJAR EL 24 DE MARZO:
DURANTE LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR SE PROHIBIERON LIBROS INFANTILES DE
VARIOS AUTORES. INVESTIGUEN QUÉ LIBRO DE ELSA BORNEMANN FUE PROHIBIDO Y
LUEGO LEAN ESTE TESTIMONIO SOBRE SU OFICIO DE ESCRITORA (NOTA COMPLETA EN:
HTTPS://WWW.IMAGINARIA.COM.AR/04/8/PROHIBIDOS.HTM)
«A LO LARGO DE SEIS MESES NO PUDE ESCRIBIR. SUPERADO ESE LAPSO, COMPUSE LA
NOUVELLE TITULADA BILEMBAMBUDÍN O EL ÚLTIMO MAGO —PUBLICADA ENSEGUIDA
POR EDITORIAL FAUSTO— Y A PARTIR DE AHÍ CONTINUÉ CON LA ESCRITURA, CONTRA
VIENTO Y MAREA. PERO LA PROHIBICIÓN AFECTÓ PARTICULARMENTE MI RELACIÓN CON
LA EXISTENCIA. EN ESPECIAL, DEBIDO A LA GRAN CANTIDAD DE PERSONAS QUE DECÍAN
APRECIARME, QUERERME Y QUE SE BORRARON POR COMPLETO A CAUSA DEL DECRETO
MILITAR. POR EXTENSIÓN ARBITRARIA DEL MISMO TUVE VEDADO EL ACCESO A TODO
ESTABLECIMIENTO DE EDUCACIÓN PÚBLICA (DE CUALQUIER LUGAR DE LA ARGENTINA Y
DE CUALQUIER NIVEL) HASTA QUE TERMINÓ LA DICTADURA.»
ACTIVIDADES DE TAREA:
SIGAN CON LA LECTURA DE “¡SOCORRO!”, DETÉNGANSE EN EL CUENTO «MANOS»”
Y ¡A PREPARARSE PARA EL PRÓXIMO DESAFÍO!
(Actividad del ) J
TRABAJO PRÁCTICO: “LA DEL ONCE
JOTA” FECHA DE ENTREGA:
VOLVÉ A LEER CON MUCHA ATENCIÓN, EL CUENTO “LA DEL ONCE JOTA”.
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1- IDENTIFICÁ EN EL CUENTO Y ESCRIBÍ DÓNDE TRANSCURRE LA ACCIÓN Y EN QUÉ ÉPOCA.
2- NOMBRÁ LOS PERSONAJES QUE APARECEN EN EL CUENTO.
3- ¿ES UN CUENTO DE TERROR O UNO POLICIAL? EXPLICÁ POR QUÉ CREES QUE ES DE
TERROR O POLICIAL, SEGÚN LA RESPUESTA QUE HAYAS ELEGIDO.
4- SI TUVIERAS QUE ESCRIBIR UN ARTÍCULO PARA UN DIARIO SOBRE LO QUE LE SUCEDIÓ A
LILIBETH, ¿QUÉ TÍTULO LE PONDRÍAS?
5- LUEGO DE HABER INTERCAMBIADO EN CLASE SOBRE EL MIEDO DE LA PROTAGONISTA A
LO SOBRENATURAL, JÚNTENSE CON UNA COMPAÑERA O UN COMPAÑERO Y CONVERSEN
ACERCA DE LOS MOMENTOS EN QUE LOS PERSONAJES DEL CUENTO SIENTEN TERROR Y
CÓMO LO EXPRESAN. LUEGO, TOMEN NOTA SOBRE LO CONVERSADO.
6- ¿CUÁL ES EL HECHO INEXPLICABLE? ¿POR QUÉ? CONVERSEN Y TOMEN NOTA.
7- BUSCÁ EN EL TEXTO Y TRANSCRIBÍ:
➢ LA DESCRIPCIÓN DE LA ABUELA.
➢ LA DESCRIPCIÓN DEL LUGAR DONDE SE DESARROLLAN LOS HECHOS.
8- COMPLETÁ :
EN EL PRIMERA PÁGINA DEL CUENTO HAY
PÁRRAFOS. EN EL
PRIMER PÁRRAFO HAY ORACIONES.
EL TEMA DEL PRIMER PÁRRAFO ES
9- Qué elementos agregarías para que este cuento se transforme en género policial.
(Repasamos la teoría)
(Repaso de oraciones y párrafos. Signos de puntuación, de mayúsculas)
ACTIVIDAD N° 3: “MANOS”
HOY VAMOS A DISFRUTAR LA LECTURA DEL CUENTO “MANOS” DE ELSA BORNEMANN.
Manos, un cuento del libro Socorro de la inolviable Elsa Bornemann. Un cuento de miedo,
como pedíamos de niños, una infancia donde la Bornemann tuvo tanto que ver. Una
escritora incansable, envalentonada por su amor a los más chicos a quienes llenó de
historias y fantasía. Este cuento
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en particular, habla de la amistad, el afecto de los abuelos y las noches de fantasmas,
como todo lo que nos traspasa en la infancia.
Montones de veces, y a mi pedido, mi inolvidable tío Tomás me contó esta historia «de
miedo» cuando yo era chica y lo acompañaba a pescar ciertas noches de verano.
Me aseguraba que había sucedido en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. En
Pergamino o Junín o Santa Lucía… No recuerdo con exactitud este dato ni la fecha
cuando ocurrió tal acontecimiento y, lamentablemente, hace años que él ya no está
para aclararme las dudas. Lo que sí recuerdo es que, de entre todos los que el tío solía
narrarme mientras sostenía la caña sobre el río y yo me echaba a su lado, cara a las
estrellas, este relato era uno de mis preferidos.
—¡Te pone los pelos de punta y sin embargo encantada de escucharlo! ¿Quién
entiende a esta sobrina? —me decía el tío—. Ah, pero después no quiero quejas de tu
mamá, ¿eh? Te lo cuento otra vez a cambio de tu promesa…
Y entonces yo volvía a prometerle que guardaría el secreto, que mi madre no iba a
enterarse de que él había vuelto a narrármelo, que iba a aguantarme sin llamarla si no
podía dormir más tarde cuando de regreso a casa me fuera a la cama y a la soledad de
mi cuarto.
Siempre cumplí con mis promesas. Por eso, esta historia de manos como tantas otras
que sospecho eran inventadas por el tío o recordadas desde su propia infancia, me fue
contada una y otra vez.
Y una y otra vez la conté yo misma, años después, a mis propios «sobrinhijos» así como
ahora me dispongo a contártela: como si también fueras mi sobrina o mi sobrino, mi hija
o mi hijo y me pidieras:
—¡Dale, tía; dale, mami, un cuento «de miedo»!
Y bien. Aquí va:Martina, Camila y Oriana eran amigas amiguísimas.
No sólo concurrían a la misma escuela sino que también se encontraban fuera de los
horarios de las clases. Unas veces, para preparar tareas escolares y otras,
simplemente para estar juntas.
De otoño a primavera, las tres solían pasar algunos fines de semana en la casa de
campo que la familia de Martina tenía en las afueras de la ciudad.
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¡Cómo se divertían entonces! Tantos juegos al aire libre, paseos en bicicleta,
cabalgatas, fogones al anochecer…
Aquel sábado de pleno invierno, por ejemplo,lo habían disfrutado por completo, y la
alegría de las tres nenas se prolongaba aún durante la cena en el comedor de la casa de
campo porque la abuela Odilia les reservaba una sorpresa: antes de ir a dormir les iba a
enseñar unos pasos de zapateo americano, al compás de viejos discos que había traído
especialmente para esa ocasión.
Adorable la abuela de Martina. No aparentaba la edad que tenía. Siempre dinámica,
coqueta, de buen humor, conversadora. Había sido una excelente bailarina de tap. Las
chicas lo sabían y por eso le habían insistido para que bailara con ellas.
—¿Por qué no lo dejan para mañana a la tardecita, ¿eh? Ya es hora de ir a descansar.
Además, la abuela no paró un minuto en todo el día. Debe de estar agotada.
La mamá de Martina trató en vano de convencerlas para que se fueran a dormir a las
cuatro y no solo a las niñas, porque la abuela tampoco estaba dispuesta a concluir
aquella jornada sin la anunciada sesión de baile. Así fue como al rato y mientras los
padres, los perros y la gata se ubicaban en la sala de estar a manera de público, la
abuela y las tres nenas se preparaban para la función casera de zapateo americano.
Afuera, el viento parecía querer sumarse con su propia melodía: silbaba con intensidad
entre los árboles.
Arriba, bien arriba, el cielo, con las estrellas escondidas tras espesos nubarrones.
La improvisada clase de baile se prolongó cerca de una hora. El tiempo suficiente como
para que Martina, Camila y Oriana aprendieran entre risas algunos pasos de tap y la
abuela se quedara exhausta y muy acalorada.
Pronto, todos se retiraron a sus cuartos.
Alrededor de la casa, la noche, tan negra como el sombrero de copa que habían usado
para la función.
Las tres nenas ya se habían acostado. Ocupaban el cuarto de huéspedes, como en
cada oportunidad que pasaban en esa casa.
Era un dormitorio amplio, ubicado en el primer piso. Tenía ventanas que se abrían sobre el
parque trasero del edificio y a través de las cuales solía filtrarse el resplandor de la luna
(aunque no en noches como aquella, claro, en la que la oscuridad era un enorme poncho
cubriéndolo todo).
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En el cuarto había tres camas de una plaza, colocadas en forma paralela, en hilera y
separadas por sólidas mesas de luz.
En la cama de la izquierda, Martina, porque prefería el lugar junto a la puerta. En la
cama de la derecha, Camila, porque le gustaba el sitio al lado de la ventana.
En la cama del medio, Oriana, porque era miedosa y decía que así se sentía protegida
por sus amigas.
Las chicas acababan de dormirse cuando las despertó de repente la voz del padre.
Terminaba de vestirse, nuevamente y de prisa, a la par que les decía:
—La abuela se descompuso. Nada grave, creemos, pero vamos a llevarla hasta el
hospital del pueblo para que la revisen, así nos quedamos tranquilos. Enseguida
volvemos. Ah, dice mamá que no vayan a levantarse, que traten de dormir hasta que
regresemos. Hasta luego.
¿Dormir? ¿Quién podía dormir después de esa mala noticia? Las chicas no, al menos,
preocupadas como se quedaban por la salud de la querida abuela. Y menos pudieron
dormir minutos después de que oyeron el ruido del auto del padre, saliendo de la casa,
ya que a la angustia de la espera se agregó el miedo por los tremendos ruidos de la
tormenta que finalmente había decidido desmelenarse sobre la noche.
Truenos y rayos que conmovían el corazón.
Relámpagos, como gigantescas y electrizadas
luciérnagas. El viento, volcándose como pocas
veces antes.
—¡Tengo miedo! ¡Tengo miedo! —gritó Oriana, de repente.
Las otras dos también lo tenían pero permanecían calladas, tragándose la inquietud.
Martina trató de calmar a su amiguita (y de calmarse, por qué negarlo) encendiendo su
velador. Camila hizo lo mismo.
La cama de Oriana fue entonces la más iluminada de las tres ya que al estar en el
medio de las otras recibía la luz directa de dos veladores.
—No pasa nada. La tormenta empeora la situación, eso es todo —decía Martina,
dándose ánimo ella también con sus propios argumentos.
—Enseguida van a volver con la abuela. Seguro —opinaba Camila.
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Y así, entre las lamentaciones de Oriana y las palabras de consuelo de las amigas más
corajudas, transcurrió alrededor de un cuarto de hora en todos los relojes.
Cuando el de la sala, grande y de péndulo, marcó las doce con sus ahuecados talanes,
las jovencitas ya habían logrado tranquilizarse bastante, a pesar de que la tormenta
amenazaba con tornarse inacabable.
Las luces se apagaron de golpe.
—¡No me hagan bromas pesadas! —chilló Oriana—¡Enciendan los veladores otra vez,
malditas! —y asustada, ella misma tanteó sobre las mesitas para encontrar las perillas.
Solo encontró las manos de sus amigas, haciendo lo propio.
—¡Yo no apagué nada, boba! —protestó Camila.
—¡Se habrá cortado la luz! —supuso Martina.
Y así era nomás. Demasiada electricidad haciendo travesuras en el cielo y nada allí en
la casa donde tanto se la necesitaba en esos momentos…
Oriana se echó a llorar, desconsolada.
—¡Tengo miedo! ¡Hay que ir a buscar las velas a la cocina! ¡Hay que bajar a buscar
fósforos y velas! ¡O una linterna!
—»¡Hay que!» «¡Hay que!» ¡Qué viva la señorita! ¿Y quién baja, ¿eh? ¿Quién?—se
enojó Camila—. Yo, ¡ni loca!
—¡Yo tampoco! —agregó Martina—. Esta Oriana se cree que soy la Superniña, pero no.
Yo también tengo miedo, ¡qué tanto! Además, mi mamá nos recomendó que no nos
levantáramos,
¿recuerdan?
Oriana lloraba con la cabeza oculta debajo de la almohada.
—Buaaaah… ¿Qué hacemos entonces? ¡Me muero de miedo! Por favor, bajen a buscar
velas… Sean buenitas… Buaaah…
Martina sintió pena por su amiga. Si bien eran de la misma edad, Oriana parecía más
chiquita y se comportaba como tal. Se compadeció y actuó entonces cual si fuera una
hermana mayor.
—Bueno, bueno; no llores más, Ori. Tranquila… Se me ocurrió una idea. Vamos a hacer
una cosa para no tener más miedo, ¿sí?
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—¿Q–ué..? —balbuceó Oriana.
—¿Qué cosa? —Camila también se mostró interesada, lógico (aunque seguía sin
quejarse, el temor la hacía temblar). Martina continuó con su explicación:
—Nos tapamos bien —cada una en su cama— y estiramos los brazos, bien estirados hacia
afuera, hasta darnos las manos.
Enseguida, lo hicieron.
Obviamente, Oriana fue la que se sintió más amparada: al estar en el medio de sus dos
amigas y abrir los brazos en cruz, pudo sentir un apretoncito en ambas manos.
—¡Qué suertuda Ori!, ¿eh? —bromeó Camila.
—Desde tu cama se recibe compañía de los dos lados…
—En cambio, nosotras… —completó Martina— so¬lo con una mano…
Y así —de manos fuertemente entrelazadas— las tres niñas lograron vencer buena
parte de sus miedos.
Al rato, todas dormían.
Afuera, la tormenta empezaba a despedirse.
Gracias a Dios, la abuela ya se siente bien, les contó la madre al amanecer del día
siguiente, en cuanto retornaron a la casa con su marido y su suegra y dispararon al
primer piso para ver cómo estaban las chicas. Fue sólo un susto. Como a su regreso las
niñas dormían plácidamente, la abuela misma había sido la encargada de despertarlas
para avisarles que todo estaba en orden.
¡Qué alegría!
—Así me gusta. ¡Son muy valientes! Las felicito —y la abuela las besó y les prometió
servirles el desayuno en la cama, para mimarlas un poco, después de la noche de
nervios que habían pasado.
—No tan valientes, señora… Al menos, yo no… —susurró Oriana, algo avergonzada por
su comportamiento de la víspera. Fue su nieta la que consiguió que nos calmáramos…
Tras esta confesión de la nena, padres y abuela quisieron saber qué habían hecho para
no asustarse demasiado.
Entonces, las tres amiguitas les contaron:
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—Nos tapamos bien, cada una en su cama como ahora…
—Estirarnos los brazos así, como ahora…
—Nos dimos las manos con fuerza, así, como ahora…
¡Qué impresión les causó lo que comprobaron en ese instante, María Santísima! Y de la
misma no se libraron ni los padres ni la abuela.
Resulta que por más que se esforzaron estirando los brazos a más no poder— sus
manos infantiles no llegaban a rozarse siquiera.
¡Y había que correr las camas laterales unos diez centímetros hacia la del medio para
que las chicas pudieran tocarse apenas las puntas de los dedos!
Sin embargo, las tres habían realmente sentido que sus manos les eran estrechadas por
otras, no bien llevaron a la acción la propuesta de Martina.
—¿Las manos de quién? —exclamaron entonces, mientras los adultos trataban de
disimular sus propios sentimientos de horror.
—¿De quiénes? —corrigió Oriana, con una mueca de espanto. ¡Ella había sido tomada
de ambas manos!
Manos.
Cuatro manos más aparte de las seis de las niñas, moviéndose en la oscuridad de aquella
noche al encuentro de otras, en busca de aferrarse entre sí.
Manos humanas.
Manos espectrales. (Acaso a veces, de tanto en tanto, los fantasmas también tengan
miedo… y nos necesiten…
CONVERSAMOS:
LA AUTORA INTRODUCE «MANOS» HACIENDO REFERENCIA A LOS CUENTOS «DE MIEDO»
QUE LE CONTABA SU TÍO TOMÁS. CONVERSEN SOBRE ESTA FRASE: «-¡TE PONE LOS
PELOS DE PUNTA Y –SIN EMBARGO– ENCANTADA DE ESCUCHARLO! ¿QUIÉN ENTIENDE A
ESTA SOBRINA?»
A USTEDES, ¿LES SUCEDE ALGO PARECIDO CUANDO ESCUCHAN CUENTOS «DE
MIEDO»?
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¿QUÉ SENSACIONES LES PRODUCEN?
¿CUÁNDO PREFIEREN LEER O ESCUCHAR ESTE CLASE DE RELATOS? ¿EN QUÉ
SITUACIONES?
1- CONVERSAMOS ENTRE TODOS Y RESPONDEMOS:
¿POR QUÉ MARTINA, CAMILA Y ORIANA DEBEN PASAR SOLAS LA NOCHE?
¿QUÉ SUCEDE CON LOS MAYORES?
¿QUÉ OTROS HECHOS CONTRIBUYEN A DARLES MIEDO?
2- ¿QUÉ IDEA SE LE OCURRE A MARTINA PARA NO SENTIR MIEDO EN LA NOCHE
OSCURA Y TORMENTOSA? INDIQUEN CON UNA CRUZ.
PRENDER EL VELADOR TOMARSE LAS MANOS
LLAMAR A SUS PAPÁS APAGAR LAS LUCES
3- INDIQUEN EN EL DIBUJO QUIÉN DUERME EN CADA CAMA. SEÑALEN LA UBICACIÓN DE
LA PUERTA Y LA VENTANA
EXPLIQUEN CUÁL DE LAS TRES NIÑAS ES LA MÁS PROTEGIDA.
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4- DEBATAN ENTRE TODOS: ¿CUÁNDO CREEN QUE SINTIERON MÁS MIEDO LAS TRES
AMIGAS? JUSTIFIQUEN SUS OPINIONES.
POR LA NOCHE
POR LA MAÑANA
5- UNAN CON FLECHAS TENIENDO EN CUENTA QUIÉN HIZO CADA COMENTARIO.
6- AL FINAL DEL CUENTO SE HABLA DE FANTASMAS… ¿QUEDA CONFIRMADO QUE SE
TRATÓ DE FANTASMAS? INVENTEN OTRAS EXPLICACIONES.
7- RELEAN LA ÚLTIMA ORACIÓN DEL CUENTO. IMAGINEN Y ESCRIBAN EN SUS
CARPETAS DIEZ COSAS QUE ASUSTEN A LOS FANTASMAS. COMPARTAN LA LECTURA
CON SUS COMPAÑEROS.
TAREA:
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EL TALLER DEL ESCRITOR
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1- TENIENDO EN CUENTA EL DESENLACE DEL TEXTO “MANOS”, REESCRIBE EL FINAL
A TU GUSTO.
TRABAJAMOS EN HOJA BORRADOR.
COMPARTIMOS LA LECTURA DE LOS DIFERENTES FINALES.
REVISAR ORTOGRAFÍA Y PUNTUACIÓN.
REALIZÁ UN DIBUJO QUE ACOMPAÑE EL NUEVO FINAL DE ESTA HISTORIA.
COMPLETAMOS LA FICHA
VOLVEMOS A LEER EL CUENTO
“MANOS”. COMPLETAMOS LA SIGUIENTE
FICHA:
TÍTULO DEL CUENTO
AUTOR
PERSONAJES
LUGAR
RESUMEN:
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OPINIÓN DEL CUENTO:
(Trabajo con los núcleos narrativos)
Agregar Muyins
EL SOMBRERO DEL MUERTO
1- LEAN EL TÍTULO DE ESTE CUENTO, OBSERVEN LAS IMÁGENES QUE PRESENTA LA
SEÑO… ¿CREEN QUE UN CEMENTERIO ES UN BUEN ESCENARIO PARA UNA
HISTORIA DE TERROR? ¿POR QUÉ? ¿QUÉ HECHOS TERRORÍFICOS PODRÍAN
OCURRIR ALLÍ? ¿CUÁL SERÁ EL PAPEL DEL SOMBRERO EN ESTE RELATO?
2- LEEMOS EL CUENTO “EL SOMBRERO DEL MUERTO” DE FRANCO VACCARINI.
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3- RESPONDAN LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
• ¿DE QUÉ TRABAJA EL PROTAGONISTA DE LA HISTORIA?
• ¿POR QUÉ DECIDE TOMAR FOTOS EN EL CEMENTERIO?
• ¿POR QUÉ SE PIERDE EL SOMBRERO? ¿DÓNDE LO ENCUENTRA
EL PERSONAJE?
• LOS CLIENTES DEL BAR OBSERVAN AL PERSONAJE CUANDO ENTRA. ¿POR
QUÉ?
• ¿QUÉ LE SUCEDE AL PROTAGONISTA CUANDO INTENTA QUITARSE EL
SOMBRERO?
• QUIENES ESTÁN EN EL BAR LE OFRECEN UNA EXPLICACIÓN SOBRE EL
PROBLEMA. ¿CUÁL ES?
• EL NARRADOR, ¿RECUPERA SU SOMBRERO? JUSTIFIQUEN.
4- EXPLIQUEN CON SUS PALABRAS EL SIGNIFICADO DE ESTAS EXPRESIONES. SI
TIENEN DUDAS, LEAN LA ORACIÓN O EL PÁRRAFO DEL CUENTO DONDE APARECE.
• UN MILLONARIO DE LA ESCASEZ
• UN TIEMPO PRETÉRITO
• EL OTOÑO ARRECIABA
• UN FURIOSO GOLPE DE VIENTO
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5- BUSQUEN EN EL TEXTO LAS PALABRAS A LAS QUE SE REFIEREN ESTAS
DEFINICIONES.
• INSCRIPCIÓN QUE SE COLOCA SOBRE EL SEPULCRO O EN LA LÁPIDA.
• SINÓNIMO DE CONFUNDIDO.
• DESEO INTENSO O ASPIRACIÓN A ALGO.
• SINÓNIMO DE BRUTALIDAD, BESTIALIDAD.
(Agregar sinónimo teoría)
USOS DE LA “H”
LA “H” ES UNA LETRA QUE NO REPRESENTA NINGÚN SONIDO EN EL ESPAÑOL
ACTUAL. SE TRATA DE UNA MARCA GRÁFICA QUE QUEDÓ EN LA LENGUA, COMO
PRODUCTO DE SU HISTORIA Y DE ALGUNAS DESICIONES RELACIONADAS CON LA
ORTOGRAFÍA DEL CASTELLANO. POR ESO, SOLO ESCUCHANDO EL SONIDO DE LAS
PALABRAS NO ES POSIBLE SABER QUE “HÚMEDO” LLEVA “H”, PERO “AGUA” NO.
ENTONCES, PARA NO COMETER ERRORES ORTOGRÁFICOS, ES NECESARIO
CONOCER SUS REGLAS DE USO. ALGUNAS DE ELLAS SON LAS SIGUIENTES.
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1- LEAN EL TEXTO Y RESUELVAN LAS ACTIVIDADES.
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2- COPIEN LAS PALABRAS QUE TIENEN “H”. ENUNCIEN LA REGLA ORTOGRÁFICA
DE CADA UNA.
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3- SELECCIONEN CUATRO DE LAS REGLAS QUE ENUNCIARON EN LA ACTIVIDAD 2
Y ESCRIBAN UNA PALABRA QUE CORRESPONDA A CADA UNA DE ELLAS. LUEGO
ESCRIBAN ORACIONES CON ESOS TÉRMINOS.
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