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Metodología para trabajar competencias con un

estudiante con síndrome de Moebius


Methodology for competency-based education in a student with Moebius syndrome
Silvia Moratalla Isasi a, Cristina Sánchez Romero b,

a Servicio de Inspección Educativa, Delegación Provincial de Educación y Ciencia de Toledo, JCCM,


Toledo, España
b Departamento de Didáctica, Org. Esc. y DD.EE., Facultad de Educación, UNED, Madrid, España

Palabras Clave
Educación especial; Síndrome de Moebius; Dificultad en el aprendizaje; Proceso de aprendizaje

Keywords
Special needs education; Learning disabilities; Inclusive education; Learning processes

Resumen
El estudio que presentamos es el resultado de la experiencia con el modelo de educación basada en
competencias a un estudiante con síndrome de Moebius. Presentamos una experiencia real con un
estudiante con dicha enfermedad que consiste en una parálisis congénita que no le permite controlar las
expresiones faciales ni el movimiento lateral ocular. Esta situación diversa plantea al profesorado un
replanteamiento didáctico para el desarrollo del aprendizaje.

Artículo
Introducción
Este estudio describe la metodología llevada a cabo por el profesorado con un estudiante con síndrome
de Moebius para mejorar su desarrollo personal y educativo.
Se desarrolla una experiencia educativa centrada en el análisis del lenguaje y en las decisiones más
adecuadas para la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje de un estudiante con parálisis
congénita que no le permite controlar las expresiones faciales ni el movimiento lateral ocular.
La diversidad educativa es entendida como una atención a esta limitación referida a una enfermedad
catalogada dentro del listado de enfermedades raras (FEDER, 2009) (EURODIS, 2009) que se
encuentra un docente en el aula al abordar las dificultades que tiene este estudiante, entre otras,
relacionadas con el habla y los problemas de pronunciación en el proceso del desarrollo del lenguaje.
En este sentido los docentes debemos reflexionar sobre: ¿cómo afecta al proceso de enseñanza-
aprendizaje esta enfermedad? ¿Qué metodología es la más adecuada para la mejora del desarrollo del
lenguaje? ¿Qué competencia tiene el profesorado para solventar las dificultades de este estudiante?
Todas estas cuestiones nos llevan a realizar el estudio del antecedente y definir esta enfermedad que,
como afirma Pérez Aytes (2008), "afecta a 1 de cada 120.000 nacidos vivos" y que "un médico
neurólogo o pediatra que se encuentra con un bebé con síndrome de Moebius probablemente es la
primera vez en su vida que ve uno o ve uno cada 20 años".
Existe controversia respecto al criterio de diagnóstico y definición del síndrome de Moebius. Hemos
realizado una búsqueda sobre este síndrome en Online Mendelian Inheritance in Man donde diversos
autores confirman el diagnóstico inicial sobre la deficiencia en los nervios craneales, ausencia y
parálisis, como destacan las investigaciones de Hanissian y cols. (1970) y Steigner y cols. (1975), o las
investigaciones realizadas en familias, Wishnick y cols. (1981), donde 6 miembros en dos generaciones
presentaban parálisis en los pares craneales VI y VII. En esta línea, Stabile y cols. (1984) destacaban en
su estudio que 3 miembros de una misma familia presentaban esta parálisis, además de retraso mental.
Un estudio más amplio realizado por Verzijl y cols. (2003) destaca, además de este diagnóstico, la
disfunción ocular, entre otras, asociada al síndrome (OMIM, 2010).
La experiencia del trabajo docente con un estudiante desde hace seis cursos académicos nos ha
permitido abordar esta compleja realidad desde el tratamiento didáctico de las limitaciones en el aula.
Conceptualización, causas y fases del síndrome de Moebius
En la conceptualización de una enfermedad rara (ER) o "de baja prevalencia, se agrupa un conjunto
amplio de enfermedades heterogéneas, sobre las que se tiene un conocimiento incompleto, que afectan
a un número de personas desconocido y que plantean un desafío en términos de salud pública debido a
la ausencia de información sobre su magnitud, evolución y tendencias, al hecho de presentar muchas de
ellas un curso crónico e invalidante, que precisan intervenciones multidisciplinarias y al impacto
negativo que producen sobre las personas afectadas y sus familias" (FEDER, 2009).
El síndrome de Moebius "es una compleja anomalía congénita caracterizada por una falta de expresión
facial. Los movimientos de los ojos en dirección lateral a menudo están también limitados" (Fundación
Síndrome de Moebius, 2010).
Según los doctores Villafranca, Castillo, Garcés, Villalón, Grez y Díaz, del Servicio de Cirugía del
Hospital Barros Luco-Trudeau (2003), el síndrome de Moebius "es una enfermedad congénita, muy
infrecuente a nivel mundial, caracterizada por el compromiso del VI y VII pares craneales resultando
en una parálisis facial congénita y un estrabismo convergente, como resultado de una parálisis del
músculo recto externo del ojo. Su etiología es multifactorial y no bien definida. Su presentación clínica
tan característica permite un diagnóstico precoz al momento de nacer".
Smith (2007) cataloga en el síndrome de Moebius, como característica mayor, los defectos faciales y
destaca otros déficit asociados a este síndrome que pueden ser frecuentes y se presentan como
características secundarias, como: el déficit neuromuscular en movimiento temprano del maxilar
inferior que conduce a un paladar hendido con forma de "U", la mayor afectación de los pares craneales
(III, IV, V, IX, X y XII), si hay una afectación más extensa, puede limitar el movimiento de la lengua, la
protrusión de la oreja, el lagrimeo anormal, la afectación limitada de abducción y aducción, la
hipoacusia como consecuencia de una otitis media crónica, los pies en equino varo, deficiencia
neurológica relacionada con un movimiento temprano de los pies, la posibilidad de casos de autismo y
de retraso mental grave, el trastorno del habla, las dificultades en la toma de alimentos y problemas de
aspiración en la lactancia y/o la cara inexpresiva y los impedimentos del habla producen problemas en
la aceptación y adaptación social.
Por lo tanto, nos encontramos ante una experiencia en el tratamiento educativo de la diversidad que
presenta toda la sintomatología desde el punto de vista médico-pediátrico, pero que necesita un
tratamiento específico en el ámbito educativo para solventar las dificultades en el desarrollo del
lenguaje y su incidencia en el proceso de aprendizaje.
Causas del síndrome
La incapacidad de mover los ojos lateralmente, la parálisis facial (en mayor y/o menor grado) son
enfermedades mostradas desde el nacimiento comunes en algunos pacientes según los estudios de Paul
J. Moebius (1853-1907), neurólogo alemán que documentó por primera vez los resultados de este
estudio en varios pacientes con características comunes a finales del siglo XIX.
La manifestación de este síndrome se debe al desarrollo incompleto principalmente de los nervios
craneales (VI, abducent nerve: referido al movimiento lateral; VII, facial nerve: referido a la expresión
facial) (Doce nervios craneales, Fundación Síndrome Moebius, 1995), además de otros diez nervios
implicados que producen dificultades en las personas que lo padecen.
En la actualidad este síndrome sigue en estudio respecto a la etiología y tratamiento, en el que se
continúa trabajando, como la operación quirúrgica para reestablecer las funciones de los nervios
faciales, lo que incide en la mejora de la sonrisa, la boca y la pronunciación. Destacan los estudios
pioneros de Aytés Pérez (2008) y del Hospital de La Fe (Valencia) sobre esta enfermedad rara que,
debido a sus síntomas, produce dificultades del lenguaje.
Dificultades en las distintas fases evolutivas en niños con síndrome de Moebius
La alimentación en los primeros meses puede presentar dificultades enormes. En lugar de una
placentera y agradable satisfacción entre madre e hijo, la alimentación llega a convertirse en una
dificultad añadida. No sólo es difícil conseguir la cantidad de alimento requerido, sino que a menudo se
produce tos, vómitos y atragantamientos, que acaban en miedos y rechazos hacia la comida para
ambos, madre e hijo.
Una vez superada esta primera fase, surgen problemas relativos a la expresión facial, debidos a
limitaciones en los músculos de la expresión facial, los cuales son estimulados por el nervio VII, la
falta de expresión, risas y llantos comienza a ser importante.
El siguiente problema que toma importancia es la dificultad para el habla. Este puede presentarse por
una excesiva nasalidad, falta de una adecuada movilidad de la lengua o por falta de movimiento en los
labios, también puede producirse una combinación de varios de los factores mencionados. Por esto, hay
muchos temas que deben organizarse cuando se presentan problemas del habla con el fin de adecuar el
tratamiento terapéutico o quirúrgico.
Con respecto a las funciones de los ojos, está claro que sus movimientos pueden estar limitados.
Además de la limitación de movimiento, el estrabismo u ojos cruzados es también un hecho común.
Los problemas en la córnea debidos a la dificultad de cerrar el ojo son raros. Los músculos de los
párpados controlados por el VII nervio resultan afectados y la habilidad para cerrarlos también está
limitada.
La falta de movimiento lateral del ojo hace que tenga que mover la cabeza para ver y leer. Los niños
con el síndrome no pueden ver periféricamente con la misma facilidad, por lo que a menudo parecen
ser torpes, pues tropiezan con obstáculos que hay en su camino.
Los problemas dentales son comunes en este síndrome. La incapacidad del niño para un normal
movimiento de la comida en la boca deja los dientes expuestos a coger caries, ayudado por el hecho de
que la boca, a menudo, está abierta por la imposibilidad de cerrar los labios, lo que lleva a una
respiración bucal y lo predispone a futuros problemas.
Método
Fundamentación
Nuestro estudio de caso está centrado en un niño de 8 años con síndrome de Moebius por afectación de
los nervios craneales III (se encarga de los movimientos medios de los ojos), VI (controla el
movimiento lateral de los ojos) y VII (controla la expresión facial).
El grado de desarrollo de las capacidades cognitivas, motrices, afectivas y de equilibrio personal, de
comunicación y de actuación y de inserción social es normal.
Su grado de competencia curricular también es normal. Sigue el ritmo de la clase. El grado de
concentración/atención es medio/bajo, al igual que su capacidad de trabajo. La preferencia de
agrupamiento es el grupo-clase. El estilo de aprendizaje es impulsivo, afronta la tarea de manera
autónoma, aunque su ritmo de ejecución es medio/bajo.
Objetivos
Nuestro objetivo principal era y sigue siendo mejorar en el alumno su competencia lingüística debido a
sus dificultades en el habla. Otro objetivo es establecer una metodología de trabajo basada en
competencias específica para alumnos con este tipo de síndrome.
Metodología de trabajo basada en competencias
En la metodología de trabajo basada en competencias en el alumno con síndrome de Moebius se ha
seguido el proceso que se expone en la figura 1.

Figura 1 Proceso de la metodología de trabajo basada en competencias.


La primera fase sería la evaluación de necesidades. Para la evaluación de necesidades es importante
investigar sobre cuáles son las competencias necesarias para que el alumno con síndrome de Moebius
se desarrolle lo más completamente posible y su integración social sea adecuada.
En nuestro caso concretamente, como parte de la primera fase, se hizo una evaluación psicopedagógica
del niño con síndrome de Moebius, que llevó a cabo el equipo de orientación del centro educativo. Para
ello se utilizaron los instrumentos de evaluación que a continuación se citan y que permiten obtener
toda la información necesaria para poder planificar los recursos educativos y el proceso de enseñanza-
aprendizaje más adecuado para el niño: escalas McCatthy de aptitudes y psicomotricidad para niños
(MSCA), que permiten obtener puntuaciones o índices de diferentes conductas cognitivas y motóricas
en seis escalas: verbal, perceptivo-manipulativa, numérica, general cognitiva o índice general
intelectual, memoria y motricidad; escala de inteligencia de Wechsler para preescolar y primaria
(WPPSI), que nos permite obtener un cociente de inteligencia. Además, ofrece independientemente el
CI manipulativo (no verbal) y el CI verbal, análisis de informes y cuestionarios de cursos anteriores,
entrevista con el profesorado, análisis de fichas y cuadernos de trabajo. Los resultados obtenidos de su
aplicación fueron:
Área personal y social. El niño tiene una conducta social adecuada, buenas habilidades sociales y
adecuada integración en su grupo de iguales. El grado de autonomía general es adecuado a su edad. La
autonomía en la ejecución de actividades escolares es buena y tiene interés por las actividades que se
desarrollan en el aula.
Psicomotricidad. Tiene una buena coordinación motora gruesa, mientras que la motricidad fina es
inferior a su edad. Tiene la dominancia establecida, predominio de la derecha en mano, ojo y pie.
Área cognitiva. Según los datos del WPPSI, su rendimiento intelectual se puede catalogar como medio-
bajo. La capacidad para razonar con palabras, aprender material verbal y procesar información verbal
es medio-baja; presenta un razonamiento no verbal y un modo de procesar el material visual, inferior.
En conocimientos generales, asimilación de experiencias y memoria remota presenta grados medio-
bajos. Tiene grados medio-bajos de comprensión y fluidez verbales, con ciertas dificultades en los
aprendizajes lingüísticos y articulación del lenguaje. En conceptos cuantitativos, cálculo y
razonamiento numérico, su grado es medio, no presenta dificultades en lo referente al manejo
automático de símbolos; la capacidad de concentración que presenta es adecuada a su edad. Tiene un
grado medio en analogías, relaciones conceptuales, pensamiento abstracto y asociación de ideas, no
presenta dificultades para establecer relaciones conceptuales y para realizar operaciones de la memoria
remota (pensamiento conceptual adecuado a su edad), flexibilidad en los procesos de pensamiento; la
comprensión y el pensamiento asociativo son igualmente adecuados a su edad. En criterio práctico y en
comprensión y adaptación a situaciones sociales presenta grados medio-bajos, con una capacidad
ligeramente inferior a la media para utilizar el juicio práctico de un modo socialmente aceptable y
eficaz; adecuada asimilación de normas estándar de conducta. En memoria inmediata y atención
concentrada su grado es inferior, con dificultades para dirigir y mantener la atención. En asociación de
imágenes, motricidad y facilidad de aprendizaje presenta grados medio-bajos. Tiene un grado inferior
en atención y memoria visual. En percepción visual, concepción de modelos espaciales y destreza
motora, sus grados son inferiores, con capacidad visoperceptiva y de conceptualización especial baja.
En habilidad perceptivo-visual y motora sus grados son inferiores. Presenta grados inferiores en
percepción visual y reproducción de modelos abstractos.
Según los datos del McCatthy, su rendimiento general cognitivo se puede catalogar como medio-bajo.
En el aspecto verbal presenta grado medio, con un vocabulario adecuado a su edad. En el perceptivo
manipulativo, su grado es inferior. En aptitud numérica su grado es medio-bajo. Sus grados de atención
y memoria inmediata son normal-bajos. Su motricidad presenta un grado inferior.
La segunda fase sería la especificación de competencias. Para esta fase se necesita tener en cuenta, por
una parte, la relación entre los rasgos del estudiante que se pretende formar y las necesidades
personales y sociales y, por otra, los conocimientos educativos que el alumno debe aprender.
Las competencias a desarrollar en el alumno con síndrome de Moebius son, en nuestro caso:
discriminar auditivamente secuencias rítmicas, las vocales que suenan en determinadas palabras,
discriminar palabras con los fonemas trabajados y repetirlas, realizar praxias, controlar el babeo,
mejorar el lenguaje comprensivo, mejorar el lenguaje expresivo, mejorar la prensión del lápiz y la
escritura.
La tercera fase es la identificación de procedimientos para el desarrollo de competencias. En esta fase
el docente estructura el plan de trabajo y lo temporaliza.
Una vez temporalizados y organizados lógicamente, el docente debe diseñar un procedimiento
adecuado para que el alumno logre la competencia y el grado deseado.
Es importante que el alumno tenga una idea general de lo que se va a trabajar con él, ya que le será más
motivador.
En nuestro caso el modelo didáctico seguido con el niño ha tenido las siguientes características: ha
partido de situaciones vivenciadas por el niño como centro de interés, ha permitido que el niño lleve la
parte activa en su aprendizaje, partiendo de las expresiones espontáneas de su conocimiento, ha
fomentado el trabajo libre con los objetos, ha ido pasando gradualmente de un material manipulativo al
figurativo y de ahí al icónico y finalmente al representativo, ha utilizado los conceptos trabajados en
más de una situación para favorecer su generalización, ha aplicado los conocimientos adquiridos por
vía académica en situaciones prácticas del aula, se ha acostumbrado al acompañamiento de la acción
con el lenguaje, explicando lo realizado sin hacerlo de nuevo y se han secuenciado las actividades en
pequeños pasos.
La cuarta fase es la evaluación de competencias. Es necesario realizar evaluaciones después de cada
sesión llevada a cabo con el alumno, pues va a permitir la retroalimentación del plan de trabajo.
Es fundamental centrarse en las siguientes dimensiones: alumno, actividades, temporalización, agentes
implicados y recursos disponibles.
Resultados
A continuación se pueden ver los aspectos concretos trabajados con el niño con síndrome de Moebius y
los avances curso a curso desde su escolarización.
Aspectos concretos trabajados con el niño con síndrome de Moebius
Por sus dificultades en el habla, debidas a la parálisis facial y el cierre incompleto del labio y la
imposibilidad de utilizar la lengua con eficacia, se requiere profundizar en el trabajo logopédico.
Broussard y Borazjani (2008) destacan que la forma más efectiva de comunicarse para estos niños es
mediante: la aproximación de sonidos, la utilización del lenguaje corporal y la presión de los labios con
el dedo para lograr el sonido de las consonantes.
La intervención del profesor de audición y lenguaje se centra en las dimensiones del lenguaje:
ejercicios de respiración y ritmo, de discriminación auditiva, desarrollo fonológico, desarrollo
sintáctico, desarrollo léxico y semántico y uso del lenguaje. Se empezaron estableciendo los requisitos
previos, es decir, establecimiento, fijación y desarrollo de una serie de elementos, necesidades y fases
funcionales que dan origen a la consecución de los elementos lingüísticos. En este sentido, se
estableció la siguiente línea de actuación: ejercicios encaminados a la relajación facial, consistentes en
la relajación de cejas, cuello, mejillas, frente, ojo, entrecejo, boca, etc. El profesor de audición y
lenguaje realizó este tipo de ejercicios frente al espejo y frente al alumno, con el fin de automatizar el
ejercicio.
Posteriormente, los ejercicios consistían en el establecimiento y desarrollo de los órganos
fonoarticulatorios que participan en el proceso del habla, esto es la consecución de ejercicios de
movilidad y posicionamiento de los órganos articulatorios: labios, lengua y mandíbula (praxias). Estas
actividades están encaminadas al desarrollo y reeducación de la masticación, la succión y la deglución
de una manera indirecta.
También ha sido importante establecer y fijar los tres tiempos respiratorios: inspiración, espiración y
pausa respiratoria. Al tiempo que se instaura un control diafragmático correcto, se ha realizado una
serie de ejercicios tendentes a la consecución de tiempos respiratorios, de la presencia del soplo y de la
vocalización que acompaña a la expulsión del aire, y a la utilización de materiales lúdicos tendentes a
la automatización de la respiración.
Nos centramos a continuación en la discriminación auditiva. Siguiendo las orientaciones y actividades
de Gallego y Gallardo (1995), comenzamos por la imitación de ruidos producidos por objetos que se
caen y golpean. Continuamos por la imitación de gritos o vocalizaciones a distinta intensidad y con
acompañamiento de gestos y movimientos corporales como palmadas o golpeteos. Seguimos con
imitaciones de sonidos u onomatopeyas de instrumentos musicales, sonidos de animales, etc., y por
último, la imitación vocálica.
En un tercer momento, se trabajó la discriminación fonemática, que permitió al niño diferenciar y
reconocer los elementos fundamentales del lenguaje articulado. En esta área el profesor de audición y
lenguaje trabajó con el niño ejercicios de imitación de la posición tipo, que posibilitaron que el niño
percibiera la vibración y la sonoridad a través del tacto; se desarrollaron juegos onomatopéyicos de
imitación de voces y ruidos, y repetición de vocalizaciones de palabras y frases formuladas
previamente.
A la hora de trabajar el desarrollo semántico se ha trabajado: semejanzas entre significantes en relación
con la cosa, semejanzas en la manera de concebir la realidad (tipo causa/efecto), semejanza entre
significado y la cosa (antónimos), asociaciones entre significantes parecidos, semejanzas en el
significante-significado (por derivaciones) y semejanzas en el significado por asociaciones mentales
(sinónimos).
El profesor de audición y lenguaje, en cuanto al desarrollo morfosintáctico, analizará junto al niño la
oración, teniendo presente los siguientes hechos: destacar la presencia de los sintagmas nominal y
verbal; analizar la complejidad de la oración, preposiciones, determinantes, o bien por las relaciones
entre varias oraciones, la subordinación, la coordinación, etc.; indicar la concordancia entre los
diversos elementos que se presentan en la oración y establecer el sentido en la oración, la intención
comunicativa o informativa.
Con estos aspectos descritos, consideramos que el progreso del desarrollo del lenguaje ha ido pasando a
lo largo de varios niveles de progresión creciente hasta llegar a la lectura y la escritura.
Avances curso a curso desde la escolarización del niño
Infantil de 3 años
El niño de 3 años era capaz de discriminar los sonidos producidos por el propio cuerpo, de identificar
acciones, prendas de vestir, animales, alimentos, etc., presentados en imágenes. Además, aumentó el
reconocimiento del vocabulario nuevo. Los ejercicios de praxias, movimientos con la lengua,
dentro/fuera, chasquear y lamer los labio, los realizaba, pero este último no lo consiguió. Al trabajar
labios, la sonrisa y los morritos le fueron imposible. Las actividades de soplo, tampoco las consiguió.
Consiguió pronunciar adecuadamente palabras partiendo de su repertorio fonético: vocales, /n/, /k/,
/d/, /j/. No era capaz de colorear sin salirse.
Infantil de 4 años
En infantil de 4 años: le costaba imitar secuencias rítmicas, discriminaba las vocales que sonaban en
determinadas palabras y era capaz de discriminar y repetir palabras con los fonemas trabajados. Seguía
teniendo dificultades en las praxias relacionadas con labios y soplo. Pronunciaba palabras partiendo de
su repertorio fonético: vocales, /n/, /k/, /d/, /j/. Mejoró la pronunciación de los fonemas: /ch/, /l/, /g/
trabajándolos de forma aislada, en palabras, frases, etc. Realizaba acciones en las que intervenían
partículas de lugar (dentro de, delante de, etc.), acciones en las que intervienen objetos y cualidades
(grande, blando, etc.). Resolvía situaciones sencillas. Era capaz de responder a preguntas tras oír una
narración que se le presentaba con apoyo de imágenes. Aumentó el vocabulario con los fonemas
trabajados. Decía el nombre de alimentos, animales, prendas de vestir, etc. Demandaba objetos,
juguetes, etc., de la clase. Expresaba deseos y necesidades. Usaba de forma espontánea los recursos
verbales de que disponía, contando sus experiencias. No presentaba buena prensión del lápiz.
Infantil de 5 años
En esta edad, mejoró en la imitación de secuencias rítmicas, discriminaba y repetía palabras con los
fonemas trabajados. Mejoró las praxias, pero seguía teniendo dificultad. Para pitar y beber con pajita se
busca sus estrategias. Pronuncia palabras partiendo de su repertorio fonético: vocales, /n/, /k/, /d/, /j/,
/ch/, /l/, /g/. Los fonemas bilabiales los dice como puede, por sus dificultades para mover los labios. Ha
mejorado en la pronunciación de los fonemas /s/ y /t/ en los que se tenía que seguir incidiendo. Todos
ellos se trabajaron de forma aislada, en palabras, frases, etc. Realizaba órdenes que implicaban varias
acciones. Sabía resolver situaciones cotidianas. Oída una pequeña narración, respondía a preguntas.
Comprendía la idea central de un cuento. Identificaba frases absurdas sencillas; daba solución a algunas
sencillas adivinanzas. Aumentó el vocabulario con los fonemas trabajados y los distintos campos
semánticos. Mantenía una conversación, contando sus experiencias. Ordenaba secuencialmente una
historieta de 3 viñetas. Se aprendía canciones, poesías, adivinanzas, etc.
Primero de primaria
Mejoró las secuencias rítmicas, discriminaba y repetía palabras con los fonemas trabajados. Realiza
praxias sencillas, aunque con cierta dificultad. Pronuncia palabras partiendo de su repertorio fonético:
vocales, /n/, /k/, /d/, /j/, /ch/, /l/, /g/, /s/ y /t/. Sigue teniendo problemas con los fonemas bilabiales, por
sus dificultades para mover los labios. Ha mejorado en la pronunciación del fonema /z/ en el que hay
que seguir incidiendo. Aumentó considerablemente el vocabulario con los fonemas trabajados y los
distintos campos semánticos.
Desde segundo de primaria
Ha mejorado mucho en todos los aspectos, pero sigue teniendo problemas con los fonemas bilabiales,
el soplo y la deglución. Sigue teniendo problemas de prensión del lápiz y muestra inmadurez gráfica
(actualmente se sigue trabajando en esta línea).
Discusión
La metodología llevada a cabo para fomentar la competencia lingüística en el alumno con síndrome de
Moebius ha resultado ser adecuada. El niño ha conseguido realizar praxias, controlar el babeo (salvo
cuando está resfriado), mejorar tanto el lenguaje expresivo como comprensivo. Además, en cuanto al
progreso del proceso de este estudiante en el aula ordinaria, sigue el ritmo de la clase, trabaja los
mismos materiales que sus compañeros, realiza las mismas actividades que sus compañeros, evoluciona
positivamente en la expresión oral y escrita, aunque en ocasiones tiene ciertas dificultades en la
comprensión.
Las dificultades que presenta el niño con síndrome de Moebius en el habla conviene tratarlas cuanto
antes. La estimulación del lenguaje nunca va a ser contraproducente, siempre irá a favor de un mejor
desarrollo del habla del niño. Cuanto más tempranamente se inicie el tratamiento y cuanto más pequeño
sea el niño, el pronóstico será mucho más positivo.
Conclusiones
El niño con síndrome de Moebius, por sus dificultades en el habla y sus problemas en la pronunciación,
lo que más necesita es el trabajo logopédico.
El tratamiento de los problemas de pronunciación necesita de la colaboración de los padres y
especialistas. Es recomendable tanto por parte de las familias como por los docentes:
— Reconducir el discurso del lenguaje, cuando el niño dice alguna letra mal, no hay que corregirle
continuamente, sino decir bien la palabra (nunca decirle "no, así no se dice, se dice así").
— Considerar la situación del estudiante en cuanto al lento desarrollo del lenguaje para la mejora de las
dificultades de aprendizaje, que emergen en el contexto escolar debido a su escasa competencia
comunicativa.
— Desarrollar estrategias acordes a la mejora de la situación escolar y fomentar la competencia
expresiva y comunicativa respecto a la complejidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.
— Establecer medidas colaborativas con las familias para superar la desmotivación en el proceso de
enseñanza-aprendizaje del estudiante debido a las dificultades del lenguaje.

*Autor para correspondencia.


Correo electrónico:[email protected] (C. Sánchez Romero).
Recibido el 9 de junio de 2010;
aceptado el 17 de diciembre de 2010

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