0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas20 páginas

Fallo Roki

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas20 páginas

Fallo Roki

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

PODER JUDICIAL DE TUCUMÁN

CENTRO JUDICIAL CAPITAL


Oficina de Gestión de Audiencias
ACTUACIONES N°: S-301407/2020

*H10101211256*
H10101211256
LEGAJO: “DIAZ CESAR OMAR s/ Violación a las leyes de policia sanitaria animal Art.
206. Número S-301407/2020”.- AAA

OFICINA DE GESTION DE
AUDIENCIAS
-OFIJU Nº 3-
AÑO 2021 N° 571

San Miguel de Tucumán, 01 de septiembre de 2021.-

AUTOS Y VISTOS:
El presente legajo N° S-301407/2020DIAZ CESAR OMAR S/MALTRATO
ANIMAL ART 1 LEY 14346, VICT: GALLARDO MARIELA ALEJANDRA, seguido en
contra del encartado DIAZ CESAR OMAR, que se encuentra en condiciones de resolver la
solicitud de juicio penal abreviado efectuada el encartado asistido por su Defensa Técnica,
todo ello en forma conjunta y la conformidad del Ministerio Público Fiscal, de cuyo estudio
RESULTA:
Que en audiencia de fecha 31/08/2021 el imputado DIAZ CESAR OMAR,
DNI N° 32.351.307, Domicilio: Independencia al 500, Pje. Uruguay casa 5, Alderetes, 35
años de edad, casado, ocupación: trabaja en una carnicería, hijo de Díaz César Omar
y de Margarita Delicias Usedo, tiene 2 hijos menores de edad y de las demás condiciones
personales obrantes en el presente legajo, asistido en su defensa técnica por el letrado Dr.
Del Río, José Luis y el Dr. Juan Elías Paz, conjuntamente con el Dr. Daniel Leguizamón,
Fiscal Titular de la Unidad Fiscal De Delitos Complejos, del Centro Judicial Capital;
pusieron en conocimiento de esta magistrada que se ha arribado a un acuerdo pleno de
juicio penal abreviado en relación al hecho endilgado al imputado, en el marco del presente
legajo, todo ello de conformidad con lo previsto en el art. 376 ss., y ccdtes del CPPT.
En relación al ACUERDO oralizado en audiencia, llega el imputado DIAZ
a esta instancia acusado por el siguiente hecho, conforme infra se expondrá:
“Que entre horas 23:30 y 23:50 aproximadamente del día 08/09/2020, en
circunstancias en que el perro mestizo de color blanco con negro, identificado como Roki, se
escapó de la casa de su propietaria, la Sra. Gallardo Mariela Alejandra, sita en Pasaje
Uruguay S/N, altura Independencia Nº 450, de la localidad de Alderetes, casa identificada
con el número diez, e ingresó a la vivienda del Sr. Díaz Cesar Omar, a través de las rejas
colocadas al frente de la vivienda, la cual se encuentra en la misma cuadra y se identifica
como la casa número cinco, fue que Díaz Cesar Omar, al advertir que los dos canes se
encontraban apareando en el interior de su vivienda, procedió a rociar con combustible el
cuerpo del mencionado perro identificado como Roki, para posteriormente prenderle fuego,
causándole un sufrimiento innecesario y ocasionando así la muerte del animal, produciendo
asimismo heridas por quemadura a su propia mascota, identificada como Mora.”
Que con apoyo en las evidencias recabadas por el Ministerio Público
Fiscal en el marco de la investigación penal preparatoria, el órgano acusador sostuvo que la
calificación que corresponde al hecho intimado al encartado autor penalmente responsable
(art. 45 del Código Penal) respecto del delito de Crueldad hacia los animales, penado y
reprimido por los artículos 1 y 3 inciso 7 de la Ley 14.346, por el hecho ocurrido el
08/09/2020, solicitando se aplique al nombrado la pena OCHO (8) MESES DE PRISIÓN
DE EJECUCION CONDICIONAL.
Por su parte, solicitan la fijación de reglas de conducta durante el plazo de
condena, de conformidad a lo previsto por el Art. 27 bis del C.P. y lo convenido por las
partes en el acuerdo, a saber: 1.- Realizar un tratamiento psicológico con acreditación
mensual por el término de 8 meses debiendo ser presentado por ante la oficina de control
de acuerdos y reglas de conducta. 2.- Realizar una reparación económica por la suma de
pesos $20.000 a GALLARDO MARIELA ALEJANDRA, el que se hará efectivo el día lunes
6 de septiembre de 2021 en un pago total contra recibo, en el Estudio sito en calle Padre
Roque Correa N° 1163 de Barrio Jardín San Miguel de Tucumán, debiendo ser presentado
el comprobante respectivo por ante la oficina de control de acuerdos y reglas de conductas.
3.- Un pedido de disculpas públicas formulado por el encartado DIAZ CESAR OMAR, DNI
N° 32.351.307, a la Sra. GALLARDO MARIELA ALEJANDRA. 4.- Disponer el traslado de
la perra Mora, desde el domicilio del condenado DIAZ CESAR OMAR, DNI N° 32.351.307,
hasta el domicilio de la ciudadana Blanca Pereyra 17.315.431 (quien es suegra del
imputado) sito en Pje. French y Córdoba de la ciudad de Alderetes, tel. 0381 3347905, quien
quedará a cargo de la guarda del animal, durante el plazo de la condena, conforme a lo
considerado. 5.- Que el seguimiento de la guarda y condición del animal Mora, por parte de
la Fundación Abandonados a cargo de Rosa Luján Pagliaricci, quien se hará cargo de la
castración del mismo.
En cuanto a los elementos que sirven de evidencias y pruebas hasta este
momento, tal como lo exige el Art. 376 en su segundo supuesto, sostienen que son
suficientes para demostrar de manera evidente tanto la existencia del hecho delictivo como
también la participación que le corresponde a DIAZ la siguiente:
EVIDENCIAS:
a) Acta de denuncia policial de fecha 9 de Septiembre de 2020
realizada en la Comisaría de la ciudad de Alderetes, incorporada de forma digital a la
Unidad Fiscal, efectuada por María Alejandra Gallardo quien expresa que tiene un canino
de raza mestiza color blanco con negro, que permanece siempre en el interior de su
domicilio y que el día 08/09/2020 a horas 23:50 aproximadamente y antes de acostarse se
dirigió al fondo de su vivienda para ver al canino y se dio con la novedad que no estaba allí,
por lo que lo buscó por toda la casa y al no encontrarlo, salió a la calle por la zona dándose
con la novedad que se encontraba tirado y quemado en el interior de la vivienda de su
vecino de nombre César Omar Díaz; donde al parecer su perro se escapó e ingresó a la
casa del vecino mencionado porque su canina estaba en celo y al ingresar Díaz lo quemó
vivo. Hace constar que al darse con esa novedad le reclamó a su vecino su conducta y este
sólo le contestó que lo quemó porque le iba a romper su puerta.
b) Anexo fotográfico en 3 tomas agregadas por la denunciante, en
donde se observa el canino fallecido con claras muestras de lesiones por quemaduras.
c) Informe de fecha 14 de septiembre de 2020, agregado por la
denunciante, emitido por la Veterinaria Alderetes, en donde el Médico Veterinario Dr.
Vicente Sal concluye que el canino presenta lesiones compatibles con el fuego.
d) Entrevista de la denunciante Mariela Alejandra Gallardo de fecha 5
de Octubre de 2020, en sede de la Unidad Fiscal quien ratifica su denuncia y agrega que
fue ella quien sacó el perro de la casa del vecino cuando ya estaba muerto y que había olor
a combustible.
e) Entrevista testimonial de fecha 5 de octubre de 2020 en sede de la
Unidad Fiscal a Susana del Valle Morán, quien expresa ser vecina afirmando que el
acusado prendió fuego al perrito de nombre Roki porque estaba con su perra que estaba en
celo, que ella escuchó los gritos y se acercó a ver, sus hijos lloraban, se sentía olor a
combustible ya que lo había quemado.
f) Entrevista testimonial de fecha 6 de octubre de 2020 en la Unidad
Fiscal a Yanina Janet Gallardo, quien expresa ser hermana de la denunciante, agregando
que esa noche se quedó en la casa de su hermana y vio todo, los perros estaban
abotonados, ladraban con desesperación y murió del otro lado de la reja, olían como a
combustible y la otra perra se quemó atrás.
g) Entrevista testimonial de fecha 6 de octubre de 2020 en la Unidad
Fiscal a Cristian Augusto Carrazano, esposo de la denunciante, quien expresa que el
acusado vive enfrente de su casa, que presenció el hecho, que sacó al perro cuando ya
estaba muerto pegado a la reja del lado de afuera, abotonado a la perra del vecino que
estaba en celo, agregando que al perro lo ataban para que no se escape pero que igual lo
hacía.
h) Ampliación de la entrevista de fecha 19 de octubre de 2020 en la
Unidad Fiscal, a la denunciante Mariela Alejandra Gallardo, quien manifiesta: “Nosotros lo
teníamos al perro atado porque ya sabíamos que la perra del vecino estaba en celo y él ya
nos había amenazado de que nos iba a matar el perro si es que se cruzaba. Pero a la noche
del día del hecho, se escapó, yo mire por la ventana y el perro ya no estaba. Cuando nos
fuimos al frente para la casa de Díaz ya lo encontré quemado a mi perro dentro del domicilio
de él. El perro parece que intentó escapar entonces quedó con la cabeza fuera de la reja el
resto del cuerpo dentro del domicilio de mi vecino y seguían pegados con la perra de él. Yo
vi que la perra de el tiene la cola y las patas traseras quemadas. Le tiró combustible porque
el olor era insoportable pero no sabemos qué tipo de combustible. Mi vecino, es violento,
atrevido, a mi testigo Susana Moran la tiene amenazada por este tema.”
i) Anexo fotográfico en 5 tomas incorporados por la denunciante que
demuestran las quemaduras que recibió el canino de su pertenencia.
j) Entrevista Testimonial de fecha 21 de octubre de 2020 en la Unidad
Fiscal a Susana del Valle Morán quien manifiesta en esta oportunidad que: “El hecho fue
entre las 23:30 del 08/09 y las 00:00 del día 09/09, aproximadamente. Mi casa está
exactamente a la par de la de César Omar Díaz, la de él sería la quinta casa. A las 23:00
aproximadamente, yo fui a comprar unas cosas, y me encontré con Alejandra Gallardo, que
me comentó del problema que tenía con Díaz, que ya le había amenazado el perro, le había
dicho que le iba a matar, por eso lo tenían atado. Cuando regreso a mi casa, mis hijos ya se
estaban durmiendo y yo realizaba tareas, lavaba los platos. Entonces empecé a escuchar
gritos, y pude identificar la voz de Augusto Carrazano que gritaba “por qué me quemaste el
perro”. Entonces yo busqué la llave y salí y pude ver que Augusto estaba sacando el perro
de la casa de Díaz, que al frente tiene rejas, es decir, no ingresó Augusto a la casa de Díaz,
sino que desde afuera lo sacó al perro por las rejas, que ya estaba muerto. Cuando salí
sentí mucho olor a combustible, no sabría identificar que era. Yo rápidamente volví a
ingresar para evitar que mis hijos salieran a ver. Estaba también afuera Alejandra Gallardo,
que la escuché llorar. Después del hecho volví a ver a la perra de Díaz, se llama Mora, que
se veía que tenía quemada la colita, la parte de atrás. Se la veía tirada, decaída, no sé si
habrá recibido atención veterinaria. Aparentemente Díaz se enteró que yo soy testigo del
hecho, y me tiró un ladrillo al techo, que es de 2 chapa y en malas condiciones porque
sufrimos un incendio hace un tiempo. No es la primera vez que me hace esto”.
k) Ampliación de la Entrevista en la Unidad Fiscal de fecha 22 de
octubre de 2020, de Yanina Janet Gallardo, quien manifiesta: “el hecho fue el 08/09/2020.
Yo ese día fui a la casa de mi hermana Alejandra, porque ella tenía que hacer trámites al
día siguiente, por eso me iba a quedar a dormir a su casa. Llegue tipo 22:00. Cuando nos
estábamos por acostar, no recuerdo la hora, pero fue entre 23:00 y 00:00, nos dimos cuenta
que Roki se había escapado. Hace dos semanas más o menos que mi hermana lo tenía
atado porque se escapaba a la casa del vecino, de nombre César Díaz, ya que su perra
estaba en celo. Díaz le había dicho a mi hermana que lo iba a matar el perro si volvía a ir
para su casa. Salimos a buscarlo y lo vimos en la casa de Díaz, estaba del lado de adentro,
ya que tienen rejas en la parte de adelante, que es como un garage. Vimos que el perro ya
estaba muerto y quemado, y seguía abotonado con la perra. Ahí les gritamos que salgan a
abrirnos la puerta para sacar al perro pero nunca quisieron abrirnos, se quedaron mirando,
sin contestar nada y después dijo que él había matado al perro porque le iba a romper la
reja y que ya lo tenía cansado. Se sentía olor a combustible, a kerosene, se veía el piso
mojado. Nosotros tuvimos que sacar el perro desde afuera, incluso tuvimos que forzar un
poco la reja porque es un perro grande.”
l) Ampliación de la entrevista de fecha 22 de octubre de 2020, en la
Unidad Fiscal de Cristian Augusto Carrazano, el cual manifiesta: “Yo soy pareja de
Alejandra Gallardo, nosotros teníamos un perro, Roki, que lo teníamos atado ya que se nos
escapaba porque la perra de Omar Díaz estaba en celo. Él ya le había dicho a otro vecino
que en cualquier momento lo iba a matar a mi perro porque intentaba ingresar a su casa ya
que la perra estaba en celo, por eso lo teníamos atado. Yo ese día a la noche lo solté un
ratito para que haga sus necesidades. Luego lo empecé a llamar y no aparecía. Por eso
salimos con mi mujer, y empezamos a buscarlo por la cuadra. Lo encontramos en la casa
de Omar Díaz, ya estaba muerto y quemado, tenía medio cuerpo fuera de la reja que tiene
adelante de su casa. Roki tenía todo el lomo, patas y los genitales quemados. La perra de él
también estaba quemada y los dos perros seguían abotonados. Cuando le reclamé, abrió la
puerta de adentro de la casa y salió, sin decir nada, hasta que finalmente contestó que si él
no lo mataba al perro, Roki le iba a romper el portón. Yo no sé qué combustible utilizó, tal
vez gasoil, pero se sentía el olor. La perra de Díaz tenía toda la parte de la cola
chamuscada, negra. Hace unos días la vi a la perra y está toda pelada en la parte de atrás.
Yo me apuré a sacarlo al perro pero ya estaba muerto, no pudimos hacer nada”.
m) Informe de antecedente penales de Cesar Omar Díaz.
n) Resolución del Aquo de fecha 12 de noviembre de 2020, el cual
dispone una medida de prohibición de Comunicación, Perturbación o Turbación a favor de
Mariela Alejandra Gallardo y su grupo familiar; de Susana del Valle Morán y su grupo
familiar y de Yanina Janet Gallardo, en contra de César Omar Díaz por 90 días.
CONSIDERANDO:
La solicitud de aplicación del procedimiento abreviado, el contenido y los
términos del acuerdo al que arriba el encartado DIAZ, asistido por su defensa técnica con el
Ministerio Público Fiscal, el cual fue oralizado por éste último y ratificado durante la
audiencia tanto por el imputado como por su Defensa; los requisitos de admisibilidad
conforme a la norma de los art. 376, 377 y ccdtes. del CPP; teniendo en cuenta las
facultades de resolución otorgadas al órgano jurisdiccional, es que esta Jueza se ha
planteado las siguientes cuestiones a resolver:
1.-PRIMERA CUESTIÓN:
Admisibilidad del acuerdo de Juicio Abreviado (art. 376 inc. 1° del
CPP)
En primer término, el imputado ha reconocido ser autor material y
penalmente responsable del hecho endilgado, con todas las circunstancias y su
culpabilidad, entendiendo las razones y los hechos por los que se lo acusa y ratificó el
convenio de juicio abreviado que fuere oralizado por la representación de la Unidad Fiscal
interviniente, durante la audiencia de fecha 31/08/2021. También, previamente se informó el
alcance y significado del juicio abreviado, lo que se manifestó ser comprendido.
Refiriéndose a la idoneidad de ese reconocimiento, tanto la doctrina como
la jurisprudencia son conformes en exigir que quién lo haga esté en condiciones de producir
una manifestación de conocimiento y voluntad jurídicamente atendible; que se produzca en
forma libre ante el órgano jurisdiccional y con el propósito de efectuarlo. Desde tal
consideración; entiendo que todos estos requisitos están cumplidos, encontrándose
presente en la audiencia, la Defensa Técnica del imputado, adhiriendo y ratificando los
términos del acuerdo oportunamente arribado, solicitándose se haga lugar a la aplicación
del procedimiento abreviado.
En segundo lugar, entiendo que de la exposición del Ministerio Público
Fiscal, surge evidente que se encuentran reunidos los extremos de la responsabilidad penal.
Además de ello, cabe destacar que la víctima denunciante se encontraba
presente en la audiencia habiéndose garantizado su derecho a ser oída, y prestando
conformidad con el acuerdo oralizado.
Por ello, considero que el requisito contenido en el primer inciso del art.
376 CPP se encuentra cumplido, y en base a ello, este Tribunal Unipersonal resuelve
declarar admisible el juicio abreviado acordado por las partes, encontrándose el presente
legajo en condiciones de dictar sentencia definitiva.
2.-SEGUNDA CUESTIÓN
Sobre la existencia del hecho y su autoría
Respecto a la existencia material de los hechos contenidos en la
formulación de cargos y que se encuentran transcriptos en las resultas de esta sentencia,
adelanto que, a criterio de esta magistrada, considerar que el hecho ilícito efectivamente
ocurrió, y que el imputado DIAZ resultó ser autor material del mismo.
Dicho criterio se asienta en el conjunto de evidencias colectadas en el
legajo y que fueron expuestas por el MPF y -que se mencionan a continuación-, de las que
se extraen elementos incriminatorios, y me permiten arribar al grado de certeza necesario
para arribar en esta instancia al dictado de sentencia condenatoria, prescindiendo del
debate oral y público.
A riesgo de ser reiterativa pero a los fines de resultar esta exposición un
desarrollo analítico ordenado, he de transcribir nuevamente los hechos intimados objeto del
presente acuerdo:
HECHO: “Que entre horas 23:30 y 23:50 aproximadamente del día
08/09/2020, en circunstancias en que el perro mestizo de color blanco con negro,
identificado como Roki, se escapó de la casa de su propietaria, la Sra. Gallardo Mariela
Alejandra, sita en Pasaje Uruguay S/N, altura Independencia Nº 450, de la localidad de
Alderetes, casa identificada con el número diez, e ingresó a la vivienda del Sr. Díaz Cesar
Omar, a través de las rejas colocadas al frente de la vivienda, la cual se encuentra en la
misma cuadra y se identifica como la casa número cinco, fue que Díaz Cesar Omar, al
advertir que los dos canes se encontraban apareando en el interior de su vivienda, procedió
a rociar con combustible el cuerpo del mencionado perro identificado como Roki, para
posteriormente prenderle fuego, causándole un sufrimiento innecesario y ocasionando así la
muerte del animal, produciendo asimismo heridas por quemadura a su propia mascota,
identificada como Mora.”
Que a más del reconocimiento de responsabilidad expreso que ha
mediado por parte del imputado en audiencia, cabe poner de manifiesto que las evidencias
colectadas y descriptas por el MPF resultan idóneas para dar sustento a la acusación.
En primer término, el imputado ha reconocido ser autor material y
penalmente responsable de los hechos endilgados, con todas las circunstancias y su
culpabilidad, entendiendo las razones y los hechos por los que se lo acusa, ratificó los
términos del convenio de juicio abreviado que fuere oralizado por el MPF, durante la
audiencia de fecha 31/08/2021. También, previamente se informó el alcance y significado
del juicio abreviado, lo que se manifestó haber comprendido.
Que sin perjuicio de la expresa habilitación contenida en el art. 142, última
parte del CPPT, la razón por la cual una sentencia condenatoria en el marco de un proceso
abreviado puede estar sustentada en evidencia y no prueba conforme la norma antes
invocada, es el valor de verdad consensuada que dicha evidencia adquiere a partir del
acuerdo entre las partes. La falta de contradicción en relación a su valor cargoso, implica
una convención que torna válida su valoración para sustentar un temperamento de
culpabilidad, allí donde juntamente con el reconocimiento de los hechos, dichas evidencias
valoradas conforme a las reglas de la sana crítica racional, permitan adquirir certeza.
Es así que valorizados los elementos de evidencia que fueran oralizadas
en el marco de la audiencia de fecha 31/08/2021 y que constan en los registros fílmicos
correspondientes al presente legajo, considero que no quedan dudas respecto de la
existencia material del hecho que fuere objeto de acusación - antes descripto- y al que doy
por reproducido en honor a la brevedad.
Que la presente causa se inicia a través de la denuncia policial
consignada en el acta de fecha 09/09/2020, en virtud de la cual la Sra. Mariela Alejandra
Gallardo, quien narra el hecho acontecido en fecha 08/09/2020 en el horario aproximado de
las 23:50 hs., y que tuviera como protagonista a su canino de raza mestiza color blanco con
negro, dándose con la novedad que no se encontraba en el fondo de su vivienda lo buscó y
encontró tirado y quemado en el interior de la vivienda de su vecino de nombre César Omar
Díaz (imputado en autos) indicando que al parecer su perro se escapó e ingresó a la casa
del vecino mencionado porque su canina estaba en celo y al ingresar Díaz lo quemó vivo.
Agrega que al reclamar a su vecino su conducta y este sólo le contestó que lo quemó
porque le iba a romper su puerta.
Dicha declaración fue ratificada en fecha 05/10/2020 por la denunciante
en sede de la Fiscalía interviniente, oportunidad en que agregó ser ella quien sacó el perro
de la casa del vecino cuando ya estaba muerto y que había olor a combustible.
Finalmente, en fecha 19/10/2020 la denunciante Mariela Alejandra
Gallardo, amplió su declaración manifestando que tenían a su perro atado ya que sabían
que la perra del vecino estaba en celo y éste los había amenazado diciédoles que les iba a
matar el perro si es que se cruzaba. Indicó que la noche del hecho éste se escapó y cuando
lo encontraron ya estaba quemado dentro del domicilio de su vecino. Que apartemente el
animal intentó escapar y quedó con la cabeza fuera de la reja y el resto del cuerpo dentro
del domicilio de Díaz, que seguía abotonado con la perra de él, la que presentaba su cola y
patas traseras quemadas, indicando que le tiró combustible porque le olor era insoportable.
El relato de la Sra. Gallardo, si bien es la denunciante en autos, resulta
coherente, no presentando contradicciones pese a haber declarado en tres oportunidades
(fechas 09/09/2020, 05/10/2020 y 19/10/2020) indicando de manera circunstanciada cómo
es que tomó conocimiento del hecho ocurrido, las circunstancias previas al hecho, esto es,
las amenazas proferidas por su vecino Díaz respecto a la conducta de los animales, como
así también el reconocimiento del propio imputado inmediatamente con posterioridad al
hecho, quien al ser reclamado por su comportamiento manifestó que “lo quemó porque le
iba a romper la puerta”.
He de destacar que tanto el reconocimiento del hecho por parte del
imputado como las manifestaciones vertidas en el proceso de la denunciante Gallardo, se
encuentran corroboradas con los relatos testimoniales de Yanina Janet Gallardo, Cristian
Augusto Carrazano y Susana del Valle Morán.
Así, Yanina Janet Gallardo, quien expresa ser hermana de la
denunciante, en fecha 06/10/2020 agregó que esa noche se quedó en la casa de su
hermana y vio todo, indicando de manera coincidente con el relato de la denuncia, que los
perros estaban abotonados, ladraban con desesperación y murió del otro lado de la reja,
olían como a combustible y la otra perra se quemó atrás.
En su declaración ampliatoria de fecha 22/10/2020, ratificando su
declaración anterior dio precisiones del horario del hecho “fue entre 23:00 y 00:00”
afirmando que el animal Roki se había escapado. También confirma la versión de Mariela,
respecto que el canino se encontraba atado porque se escapaba a la casa del vecino de
nombre César Díaz, ya que su perra estaba en celo. Confirma también que Díaz
previamente había manifestado lo que ocurriría si el perro si volvía a ir para su casa. Indica
que cuando encontraron al perro muerto en la casa de Díaz, estaba del lado de adentro,
quemado y seguía abotonado con la perra. Que el imputado dijo “que él había matado al
perro porque le iba a romper la reja y que ya lo tenía cansado”.
Finalmente y en forma coincidente con el relato de la denunciante, refiere
que se sentía olor a combustible, a kerosene, se veía el piso mojado y que tuvieron que
sacar el perro desde afuera, indicando que tuvieron que forzar un poco la reja porque es un
perro grande.
Al relato analizado precedentemente se agrega el brindado por Cristian
Augusto Carrazano, en fecha 06/10/2020, quien manifestó ser esposo de la denunciante,
expresando que el acusado vive enfrente de su casa, que presenció el hecho, que sacó al
perro cuando ya estaba muerto pegado a la reja del lado de afuera, abotonado a la perra del
vecino que estaba en celo, agregando que al perro lo ataban para que no se escape pero
que igual lo hacía.
Asimismo, en fecha 22/10/2020 ratifica su declaración anterior brindado
precisiones como el nombre de su perro, la situación de tenerlo atado ya que se escapaba y
la perra del vecino Díaz se encontraba en celo. Las amenazas proferidas por Díaz respecto
al animal, lo que justificaba la necesidad de mantenerlo atado. Indicando que ese día lo
soltó para que haga sus necesidades pero luego lo llamaba y no aparecía, que lo buscaron
y lo encontraron en la casa del imputado Díaz muerto y quemado con medio cuerpo fuera
de la reja, con todo el lomo patas y genitales quemados, que la perra de Díaz también
estaba quemada y que los dos perros seguían abotonados. Agrega que cuando le reclamó,
el imputado contestó “que si él no lo mataba al perro, Roki le iba a romper el portón.”
Finalmente mencionó que no sabe qué combustible utilizó pero que se sentía olor.
Finalmente tenemos el testimonio de Susana del Valle Morán, quien
declaró en fecha 05/10/2020, expresando ser vecina, y que el acusado prendió fuego al
perrito de nombre Roki porque estaba con su perra que estaba en celo, que ella escuchó los
gritos y se acercó a ver, sus hijos lloraban, se sentía olor a combustible ya que lo había
quemado. Posteriormente en fecha 21/10/2020 ratificó su declaración dando presiciones
respecto al horario del hecho (entre las 23:30 del 08/09 y las 00:00 del día 09/09,
aproximadamente) indicando que su casa se encuentra a la par de la casa del imputado.
Indica que Alejandra Gallardo, le comentó del problema que tenía con Díaz, que ya le había
amenazado el perro, le había dicho que le iba a matar, por eso lo tenían atado, lo que
resulta coincidente con los relatos testimoniales antes analizados.
Indica que posteriormente escuchó gritos identificando de Augusto
Carrazano que gritaba “por qué me quemaste el perro”. Que al salir vio que Augusto estaba
sacando el perro de la casa de Díaz, que al frente tiene rejas, indicando que no ingresó
Augusto a la casa de Díaz, sino que desde afuera lo sacó al perro por las rejas, que ya
estaba muerto. Agrega que sintió mucho olor a combustible. Indica que después del hecho
volvió a ver a la perra de Díaz, se llama Mora, que se veía que tenía quemada la colita, la
parte de atrás.
De los relatos testimoniales brindados a lo largo de la investigación, se
advierte que los mismos dan cuenta, de manera coincidente, las circunstancias que
rodearon al hecho que tuviera desenlace fatal para el perro llamado Roki. Es decir, por un
lado se refirió a la situación de la perra Mora, de propiedad del imputado Díaz, la que se
encontraba en celo, que el perro Roki se escapaba e ingresaba al domicilio del imputado
Díaz, causando conflictos entre los propietarios de ambos animales y que habrían tenido
como antecedente al hecho enrostrado las amenazas proferidas por Díaz a los propietarios
de Roki, para el supuesto que el animal ingresara a su propiedad.
Que ante la situación conflictiva mencionada precedentemente, es que los
propietarios de Roki resolvieron atar al animal y de este modo evitar que se escapara, sin
embargo, el animal logró escapar para así acabar en la propiedad del imputado Díaz, quien
procedió a quemar al animal con combustible, lo que fue advertido con posterioridad por
todos los testigos que depusieron, dando detalles tanto de las lesiones que el animal
presentaba, la causa de dichas lesiones (quemaduras y olor a combustible) y que el mismo
se encontraba en el interior del domicilio de Díaz aún abotonado a la perra Mora de
propiedad del imputado.
De los relatos testimoniales también resulta coincidente que al ser
reclamado Díaz por su accionar, el mismo reconoció haber obrado de este modo
produciendo la muerte del animal, pero que no abrió la puerta a los propietarios de Roki
quienes tuvieron que extraer al animal muerto desde la reja de la casa, ya que el mismo
había quedado con medio cuerpo hacia afuera de la propiedad.
Que los relatos testimoniales brindados resultan a todas luces verosímiles
y se encuentran corroborados por comprobantes periféricos que se encuentran agregados
al presente legajo y que a continuación se analizarán:
Por un lado tenemos el Anexo fotográfico en 3 tomas agregadas por la
denunciante, en donde se observa el canino fallecido con claras muestras de lesiones por
quemaduras. Obra también Informe de fecha 14 de septiembre de 2020, agregado por la
denunciante, emitido por la Veterinaria Alderetes, en donde el Médico Veterinario Dr.
Vicente Sal concluye que el canino presenta lesiones compatibles con el fuego. Finalmente,
en el Anexo fotográfico en 5 tomas incorporados por la denunciante se demuestran
las quemaduras que recibió el canino de su pertenencia.
En ese entendimiento, considero probada la existencia de los hechos y la
autoría de los mismos por parte del encartado DIAZ, por cuanto de las evidencias
enunciadas precedentemente se erigen como plexo probatorio que encuentra su apoyatura
en el reconocimiento liso y llano efectuado por el imputado en forma voluntaria durante la
audiencia, quien, de manera libre, no constreñida, admitió que los hechos ocurrieron tal
como fueron descriptos por el Ministerio Público.
Todo ello, y habiendo sido analizadas las evidencias y los elementos
aportados como base del acuerdo, bajo las reglas de la sana crítica (art. 171 CPP), me lleva
al convencimiento con grado de certeza, de que los hechos intimados existieron tal como
fueron descriptos en la formulación de cargos y sostenido en el acuerdo, dando
cumplimiento así con lo dispuesto en el art 290 punto 2, y también, conforme a lo expuesto,
considero acreditada con el grado de certeza la autoría y responsabilidad por parte de DIAZ.
TERCERA CUESTION: CALIFICACIÓN LEGAL
Con referencia a la tercera cuestión, en audiencia llevada a cabo en fecha
31/08/2021, el representante del Ministerio Público Fiscal enmarcó el hecho objeto de
acusación considerando al encartado DIAZ como autor responsable (artículo 45 del Código
Penal) en la comisión del delito de Crueldad hacia los animales, penado y reprimido por los
artículos 1 y 3 inciso 7 de la Ley 14.346, por el hecho ocurrido el día 08/09/2020.
Corresponde avocarme al análisis del encuadre legal efectuado por el
representante del MPF, a efectos de establecer si el mismo guarda correspondencia con los
elementos probatorios citados oportunamente; si se adecua a los hechos y a la intervención
material del imputado.
La ley en análisis, pese a encontrarse conformada por una escasa
cantidad de artículos, posee la misma jerarquía que cualquier ley penal que se encuentra
vigente en nuestro territorio nacional. Así pues, los tipos penales mencionados en ella son
delitos con igual jerarquía a los mencionados en el Código Penal y por tal motivo resultan
ser denunciables en todo el territorio nacional, como de igual forma su aplicación debe
realizarse a lo largo y ancho de todo el territorio.
Hecha la aclaración anterior, entiendo que ha quedado debidamente
acreditado que la acción dolosa desplegada por DIAZ no sólo implicó heridas al perro Roki,
que generaran su posterior fallecimiento, sino que el medio utilizado necesariamente le
produjo un sufrimiento innecesario y desmedido -propio de un ánimo perverso-, conforme
lesiones corroboradas por el veterinario Vicente Sal, quien sostuvo que las mismas resultan
compatibles con el fuego.
Hecha la aclaración anterior, es necesario considerar que la ley de
maltrato animal, es una ley que incorpora una nueva visión dentro del ordenamiento jurídico,
donde se abandona la clásica concepción antropocéntrica, para así pasar a una concepción
ecocéntrica del sistema legal.
En la ética antropocéntrica, el hombre es el centro y eje del universo, es
superior a todo miembro de la biosfera, utilizando a la ciencia y a la tecnología como
instrumentos para sujetar el mundo natural a los fines del hombre, por entender que la
naturaleza es un mero objeto cuyo sentido o razón de ser es satisfacer las necesidades e
intereses de aquél, sin poseer valor propio, sino sólo instrumental, asignado y reconocido
por el hombre quien la valora en la medida en que le proporcione las condiciones y los
bienes materiales para el logro y desarrollo de su vida. En esta concepción, es la relación
del hombre con la naturaleza la que debe estar regulada por el deber ético de cuidar y
preservar el entorno natural y los seres vivos, con el único objeto de asegurar el futuro
desarrollo del hombre y de la sociedad.
En contrapartida, en la ética ambiental biocéntrica, el hombre es un
miembro más de la comunidad biosfera, compartiendo un destino común con las otras
especies y elementos de la Tierra.
Por el contrario, en las lógicas binarias y dicotómicas, paradigmas como
hombre/mujer; cultura/naturaleza; sentimiento/razón; hombre/animal, lo que realmente
transunta es un pensamiento donde un polo se autoerige como superior con respecto al
"opuesto", adjundicándose una jerarquía que autorizaría el sometimiento del contrario, por
ser "inferior"; por faltarle "humanidad".
Ocurre, que el foco en una ley como la que se analiza, no está puesto en
la capacidad de pensar, sino en la capacidad de sentir, y esa es la ética que inspira la
norma, y a la que se le ha otorgado jerarquía legal. No se trata de decir que los derechos de
los animales deberían ser igual a los derechos de las personas, ya que hay derechos
incompatibles entre ellos, como el derecho al honor; el derecho al voto; a la educación, los
cuales nadie pretende sean enarbolados a favor de los animales. Ocurre, que eso no
significa que no tengan derechos: el derecho del animal cuyo reconocimiento se busca, es
la protección al interés de no ser maltratado, torturado, ni tratado con crueldad.
Esta nueva concepción implica un punto de partida, que es reconocer que
ni ética, ni ontológicamente puede considerarse que los derechos son patrimonio
exclusivo del hombre.
Por el contrario, la ley parte del reconocimiento al animal como sujeto de
derecho, sujeto de derecho no humano.
Implica abandonar la lógica kantiana de la ética, que concibe a las cosas y
al universo mismo en función del hombre, reconociendo por el contrario que los animales
como seres sintientes, son en sí mismos y con independencia del hombre, titulares de
derechos.
Los animales tienen derechos que le son inherentes, derechos
reconocidos por la Declaración Universal de Derechos del Animal, aprobada originalmente
por la UNESCO y ratificada luego por la ONU, la que en su preámbulo parte de reconocer
que TODO animal posee derechos, que son iguales ante la vida (art. 1) y que tienen
derecho a ser respetados (art. 2).
El bien jurídico protegido es la vida del animal al que se está dañando,
lastimando o menoscabando en alguno de sus derechos, tal como quedó establecido en el
artículo 41 de la Constitución Nacional. Es la preservación de la biodiversidad y también la
propia existencia y conservación de la vida, la salud física y psíquica de los animales. Por tal
motivo posee un bien jurídico pluriofensivo.
Se protege la salud y el bienestar del propio animal, sancionando en
consecuencia cualquier conducta que pueda implicar una afectación voluntaria de dichos
bienes. La interpretación correcta del fin perseguido por el legislador, implica reconocer que
el animal no es una cosa, sino un ser vivo sintiente. La conclusión entonces, no es otra
que los animales son sujetos de derecho, que poseen derechos fundamentales que deben
ser debidamente tutelados y sancionada su eventual vulneración.
En este aspecto, resulta oportuno referenciar y hago propio lo sostenido
por la Cámara de Apelaciones en lo Criminal de Paraná, sala 1, en autos "B.J.L. s/
infracción a la Ley 14.346" que con fecha 1° de octubre de 2003 sostuvo que: "Las normas
de la ley 14.346 protegen a los animales de los actos de crueldad y maltrato, no ya en un
superado "sentimiento de piedad" propio de la burguesía etnocentrista del siglo XIX, sino
como reconocimiento normativo de una esfera o marco de derechos para otras especies
que deben ser preservadas, no solo de la depredación sino también de un trato incompatible
con la mínima racionalidad. El concepto de "persona" incluye en nuestras sociedades
pluralistas y anonimizadas también un modo racional de contacto con los animales que
excluye los tratos crueles o degradantes"
Debe ser reconocida, en tal sentido, su condición de sujetos de derecho,
«sujetos no humanos», sin distinción alguna entre unas y otras especies, por el solo hecho
de ser seres sintientes, seres capaces de sentir física y síquicamente, de ser afectados de
manera positiva o negativa por el entorno, sin considerar el grado de semejanza en su
material genético o de su raciocinio con el humano.
Los animales tienen derecho al bienestar, a la salud y la integridad física,
que es lo que tutela la ley en cuestión, de manera tal que en nuestro ordenamiento jurídico
se ha rejerarquizado el posicionamiento de este Ser y es así que corresponde sea
reconocido en el marco de esta sentencia.
En tal sentido, en diciembre de 2014, la Sala II de la Cámara Federal de
Casación Penal en los autos «Orangutana Sandra s/ recurso de casación s/ hábeas corpus»
resolvió que a partir de «una interpretación jurídica dinámica y no estática, menester es
reconocerle al animal el carácter de sujeto de derechos, pues los sujetos no humanos
(animales) son titulares de derechos, por lo que se impone su protección en el ámbito
competencial correspondiente»
Conforme a lo anterior, el carácter de un animal de cualquier especie,
como ser sintiente y sujeto de derecho no humano, resulta a criterio de la suscripta,
incuestionable.
En orden a todo lo expresado es que entiendo que la conducta atribuida
en cuadra perfectamente en los términos de las normas pretendidas, esto es el art. 1 y 3 inc.
7 de la Ley N° 14.346 en el sentido efectivamente de considerar que la conducta
enrostrada, consistente en arrojar combustible y encender fuego en el cuerpo del animal, en
un contexto de total indefensión, mientras éste se apareaba, implica un indudable acto de
crueldad y de sufrimiento, absolutamente innecesario, pero voluntario y doloso por parte
justamente del señor Díaz.
Solo un espíritu teñido de crueldad, puede proyectar una acción tan
contundente contra un animal, en el contexto de indefensión en el que se encontraba Roki,
por ello entiendo adecuado y con correcto apego a la ley, calificar a la conducta en los
términos de los artículos escogidos
La conducta tipificada en el artículo tercero de la ley, no quiere sólo
maltratar a un animal, sino provocarle un aumento del dolor especialmente cruel (plus de
especial crueldad) asumiendo la innecesaridad de su acción.
El autor al realizar esta la conducta típica, demuestra mayor maldad y
desprecio por la vida animal, y comete el delito, en consecuencia, con mayor criminalidad.
Los incisos que el artículo tercero contempla requieren de un plus de
cuantía y perversión mayor por parte del autor, lo que hace que su comisión conlleve a que
el animal sufra de un modo excesivo, perverso, sangriento o violento aunque no
necesariamente el autor experimente placer al realizarlo.
En el caso de autos, se ha imputado el haber rociado combustible en un
animal mientras se apareaba. En este contexto, el bloqueo de los dos animales, uno dentro
del cuerpo del otro, conocido como abotonamiento, impedía cualquier reacción defensiva
por parte del animal que se encontraba, en consecuencia, en absoluto estado de
indefensión ante la agresión de la que estaba siendo víctima, experimentado quemaduras
en su cuerpo de tal gravedad, que condujeron a su muerte.
En relación al elemento intencional del obrar achacado, el dolo lo entiendo
acreditado con suficiencia.
Analizar el elemento subjetivo requiere la comprobación de datos objetivos
a partir de los cuales inferir la subjetividad del agente. En esa dirección podemos ponderar
el ánimo del autor, entre otros, de los siguientes elementos: 1- relaciones que ligan al autor
y a la víctima, 2- la personalidad del agresor, 3- la actitud anterior al hecho, por ej actos
provocativos amenazas etc, 4- manifestaciones de los intervinientes durante la contienda, 5-
características del arma empleada e idoneidad para matar, 6- el lugar del cuerpo donde se
dirigió la acción ofensiva, 7- la reiteración de los ataques, la conducta posterior del infractor,
etc.
En el caso, en la evaluación de los factores mencionados podemos tener
por constatado el dolo de las siguientes circunstancias acreditadas en la causa:
En efecto, el accionar atribuido implica un procedimiento que implica
deliberación, pues supone haber buscado el combustible; abrir el recipiente respectivo;
rociar a los animales y finalmente procurar al inflamación de este elemento, encendiendo
fuego al efecto.
A su vez, no es esa la única circunstancia que permite tener por
acreditado el elemento intencional referido, pues deben merituarse también en orden a
dicha acreditación, las expresiones previas vertidas como amenazas por Díaz, quien ya
habia referido su intencionaldid de acabar con la vida del animal.
Conforme a todo lo anterior considero, correctamente calificada la
conducta y debidamente atribuida la participación típica, pues se ha endilgado haber
concretado la acción en calidad de autor, siendo que ha quedado debidamente acreditado
que de manera directa y personal la integridad del obrar desarrollado, lo ha sido por parte
exclusiva del imputado, de modo tal que el atribuir el accionar en cuestión en los términos
del art. 45 del Código Penal resulta correcto.
En cuanto a la culpabilidad, entendida como la posibilidad de ser pasible
de un juicio de reproche por su conducta, entiendo que en el caso el imputado pudo primero
conocer la prohibición, internalizar la misma, encontrándose libre de elementos internos o
externos que pudieren influenciar en su decisión.
“En el plano de la culpabilidad en sentido estricto, el principio de
culpabilidad puede enunciarse sintéticamente, con la formula, no hay pena sin
reprochabilidad, es decir, no hay delito cuando el autor no haya tenido en el momento de la
acción un cierto margen de decisión, o si se prefiere de libertad para decidir, por ende, el
principio de culpabilidad presupone la autodeterminación de la voluntad humana. Cualquier
concepción de lo humano, sin capacidad de decisión elimina la responsabilidad y con ella el
concepto mismo de persona y por consiguiente el de ciudadano. En síntesis:
responsabilidad y autodeterminación son conceptos inseparables “Zaffaroni Eugenio Raúl,
Alejandro Alagia, Alejandro Slokar en “Derecho Penal parte general “pág. 641.
En consecuencia, para poder realizar un juicio de reproche por su
conducta, a las personas, se requiere: a- Capacidad de comprender la ilicitud y de
comportarse de acuerdo con ella b- la posibilidad del conocimiento de la ilicitud c- la
exigibilidad, según Enrique Bacigalupo en Derecho Penal, parte general, pág. 453.
En otras palabras, un sujeto capaz de culpabilidad es un sujeto imputable,
es decir que no le comprendan ninguno de los supuestos de inimputabilidad previstos en la
ley penal; que puede tener conciencia de la prohibición de la conducta y finalmente, que la
conducta esperada en las circunstancias concretas pueda serle exigible.
En el caso, es dable tener presente, que DIAZ se encontraba en absoluta
capacidad para comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones, también en
el caso no se advierte que haya incurrido en error ni que se encontrara en situación de que
no se le pueda exigir otra conducta. Es así que pudiendo motivarse respetando la norma,
optó por violarla causando el resultado dañoso, el que era sin duda alguna evitable.
En orden a la antijuridicidad no se ha invocado ni advierto, ningún permiso
legal para considerar que el Sr. DIAZ podía considerar válido un proceder contrario a
derecho.
Así puedo concluir que de las pruebas valoradas, la conducta
desplegada por el imputado DIAZ aparece como la prevista en el tipo penal considerado,
aducida precedentemente y como responsable (artículo 45 del Código Penal) en la comisión
del delito de Crueldad hacia los animales, penado y reprimido por los artículos 1 y 3 inciso 7
de la Ley 14.346, por el hecho ocurrido el día 08/09/2020.

CUARTA CUESTIÓN: SANCIÓN APLICABLE


Que conforme a la calificación legal fijada en el punto anterior y teniendo
en cuenta la normativa y circunstancias contempladas en los arts. 40 y 41 del CP,
corresponde individualizar la pena que debe aplicarse a DIAZ CESAR OMAR, dentro de la
escala penal prevista en el artículo art. 1 y 3 inc. 7° de la Ley 14.346, que establece una
escala penal de 15 días a un año de pena de prisión, habiendo acordado las parts una pena
de 8 meses de prisión de ejecución condicional.
Los Arts. 40 y 41 del C.P. fijan las pautas generales para realizar dicha
individualización. En particular el Art. 41 inciso 1° hace alusión a circunstancias de índole
objetiva: naturaleza de la acción, medios empleados, extensión del daño y peligro causado.
Y Patricia Ziffer quien señala que: “la forma en que se ha manifestado el hecho es el primer
punto de partida para la graduación del ilícito por ser el más evidente. Siempre será decisivo
saber cuáles fueron los medios - más o menos lesivos - que empleó el autor o si el hecho
fue cometido a una hora o en un lugar fuera de lo común. Las circunstancias de tiempo,
lugar, modo y ocasión (Art.41 inc. 2°) a pesar de lo que sugiere la primera lectura del texto
legal, sirven para demostrar no tanto la peligrosidad del autor, sino fundamentalmente la
gravedad del ilícito” (Lineamientos de la Determinación de la Pena - Edit. Ad Hoc).
Además el Art. 41 en su inciso 2°, menciona circunstancias de índole
subjetiva, relacionadas a la peligrosidad del autor. Menciona la personalidad del autor como
un punto de vista de particular importancia para la graduación de la pena. La norma
menciona la “edad, educación, las costumbres y la conducta precedente del sujeto” y los
demás antecedentes y condiciones personales. Desde tal parámetro vale tener presente
que Díaz César Omar no cuenta con antecedentes penales condenatorios, surgiendo ello de
lo informado en el marco de la audiencia de fecha 31/08/2021.
Tratándose de una pena de carácter divisible, la condenación se fijará
teniendo las circunstancias agravantes y atenuantes particulares del caso, dentro de los
límites referidos precedentemente, y efectuando un profundo análisis de las pautas
establecidas en el art. 41 del C.P.
Siguiendo a Patricia Ziffer, podemos decir, que el ilícito culpable constituye
la base de la determinación de la pena. En un derecho penal de hecho no podría ser de otro
modo: el hecho es decisivo no sólo para considerar la posibilidad de una pena, sino que la
pena debe adecuarse al hecho. Ello no se vincula sólo con las garantías propias del estado
de derecho, sino que tiene una relación con nociones básicas de la estructura de un sistema
de censura, un sistema que pretende indicar el carácter disvalioso de cierto hecho, necesita
de la proporcionalidad para indicar el diferente disvalor de los hechos desaprobados.
(Lineamientos de la determinación de la pena).
En cuanto a la naturaleza de la acción y los medios empleados para
ejecutarla, debe considerarse las circunstancias de la comisión del hecho. La forma en que
este se ha manifestado, constituyen el punto de partida para la graduación del ilícito. Las
circunstancias de tiempo lugar y modo y ocasión, sirven para demostrar la gravedad del
ilícito. En el caso sub exámine, se trata de un sujeto activo que valiéndose de la
imposibilidad de defensión del animal que se encontraba dentro de su domicilio, por
encontrarse en plena consumación de un acto de apareamiento con su perra llamada Mora,
es que utilizó combustible para rociar a Roki para luego prenderle fuego, lo que
necesariamente debía causarle un sufrimiento innecesario que produciría luego su óbito por
el solo espíritu de perversidad, tal cual la norma lo contempla, lo que en la especie era
absolutamente evitable.
De los relatos testimoniales brindados y que ya fueron analizados en los
puntos que anteceden, surge que ante la agresión del imputado Díaz, el animal Roki había
intentado escapar del lugar, quedando atorado en el portón, donde luego lo encontraran sin
vida sus propietarios (con una parte del cuerpo o cabeza fuera del portón de la casa del
imputado) encontrándose aún abotondo con la perra Mora, quien también sufriera
quemaduras a causa del accionar desmedido y en desprecio de la integridad física del
animal.
Así, las consecuencias del hecho resultan relevantes para la valoración
del “daño causado”, del plexo probatorio surge que en el momento en que Díaz agrede al
animal Roki, éste carecía de todo recurso defensivo que le permitiere escapar del lugar,
dado que se encontraba en pleno acto de apareamiento con la perra Mora, lo que lo
colocaba en una situación de absoluta indefensión y vulnerabilidad. Fue en este contexto,
que Díaz desplegó su accionar, aprovechándose de la situación de inferioridad que el
animal presentaba. Asimismo y en cuanto a la extensión del daño, la conducta desplegada
no sólo provocó la muerte del animal Roki, sino que derivó en lesiones para mora,
provocadas también por el fuego.
He de destacar la reacción que tuvo el imputado luego de cometer el ilícito
objeto de análisis en el presente caso, dado que al momento de ser reclamado por sus
vecinos por su conducta, mientras intentaban extraer al animal de su propiedad (conforme
los relatos testimoniales brindados a lo largo de la investigación) Díaz solo se quedó
mirando desde adentro, sin otra reacción más que reconocerse autor del hecho e intentar
justificarse con el daño a su portón por parte del animal.
La calidad y los motivos que llevaron a Díaz a delinquir, resultan ser
circunstancias relevantes para la determinación de la pena ya que esto hace referencia a
uno de los contenidos de la culpabilidad. La culpabilidad resulta ser más grave, cuanto más
bajos resultan los sentimientos y los motivos del autor. Sin embargo no se trata de una
mayor reprochabilidad moral de los motivos del autor sino desde una perspectiva jurídica: la
motivación debe ser juzgada de acuerdo con el fin de protección de la norma.
Respecto a lo anterior, se ha considerado probado que Díaz actuó de
manera dolosa y premeditada, sabía perfectamente lo que estaba haciendo, buscó los
medios para llevar a cabo su conducta, aprovechándose de la indefensión del animal Roki.
A ello debe sumarse que con anterioridad al hecho tuvo conflictos con sus vecinos por
manifestarles que mataría al animal si lo volvía a ver dentro de su propiedad, lo que
finalmente ocurrió.
La valoración de los motivos del autor no debe convertirse en la puerta de
entrada de cuestionamientos morales, o descalificaciones del autor que vayan más allá de
su hecho. La pena es una manifestación de la desaprobación jurídica del hecho.
La conducta del autor es tanto más grave cuanto menos razones haya
para la acción que lesiona el bien jurídico.
Dentro de los parámetros subjetivos, corresponde tener presentes las
condiciones personales del autor, ya que el art. 41 inc. 2 menciona la personalidad del autor
como un punto de vista de particular importancia para la graduación de la pena. La norma
hace menciona la “edad, educación, las costumbres y la conducta precedente del sujeto”
(…) y los demás antecedentes y condiciones personales. Dentro de los límites establecidos
por un derecho penal de acto, la consideración de la personalidad del autor debe estar, por
cierto restringida.
La valoración de la personalidad del autor debe mantenerse dentro de
ciertos límites, y el límite principal está constituido por el hecho mismo. Únicamente pueden
analizarse aquellos aspectos de la personalidad que estén vinculados con el hecho de
forma directa. La situación personal del autor puede resultar decisiva para fundamentar un
deber mayor.
Desde tales conceptos, y aunque la conducta desplegada merece un
reproche, para merituar la extensión del mismo debe valorarse que si bien existe un deber
general de respetar los bienes jurídicos ajenos, la conducta de DIAZ en modo alguno
encuentra justificación que permita considerar válido su disvalioso proceder, el cual era
absolutamente evitable y a lo que debe sumarse particular estado de vulnerabilidad en la
que se encontraba el animal Roki, lo que agrava el reproche a la conducta del autor, quién
actuó sobre seguro.
Actualmente DIAZ, es una persona que posee un trabajo e hijos a cargo,
que no posee condenas anteriores, lo que permite la condicionalidad de la pena acordada,
no es menos cierto que el mismo registra vinculaciones con el sistema de justicia penal,
habiendo obtenido el beneficio de la Suspensión de Juicio a Prueba en un proceso penal
anterior, lo cual es tenido en cuenta en el presente decisorio como así también las
circunstancias de gravedad y crueldad en que se produjo el hecho y que fueran
mencionadas precedentemente, sin perjuicio que Díaz ha manifestado en audiencia su
arrepentimiento por el hecho ocurrido, formalizando unas disculpas públicas las cuales
fueron tenidas en cuenta por la denunciante. Si bien ni la pena a aplicar en su modalidad
condicional, reglas de conducta y las formales disculpas manifestadas por el encartado no
devolverán la vida al animal Roki, resulta tambien un aspecto que debe ser considerado a la
hora de imponer una pena, a modo de atenuante.
En la especie se tiene en cuenta que las partes han acordado, respecto al
imputado DIAZ y éste ha aceptado con el consejo de su defensa técnica, que la pena sea
de OCHO (8) MESES DE PRISION DE EJECUCION CONDICIONAL, por el delito
enrostrado, considero que dicha petición se encuentra dentro de la escala penal prevista
para los delitos mencionados, resaltando que se trata de un sujeto primario en relación a la
condena que se pretende, resultando procedente que la misma sea de ejecución
condicional en los términos del art. 26 del CP y ccdtes. Del CP.
Por todo lo expuesto y analizadas las circunstancias AGRAVANTES Y
ATENUANTES en autos, es que esta magistrada no advierte posibilidad alguna de arribar a
una pena menor a la pactada entre las partes.
Por otro lado, considero adecuado al presente caso, a los fines de lograr
evitar la comisión de nuevos delitos y la rehabilitación a favor del imputado, la fijación de
reglas de conducta durante el plazo de dos años, de conformidad a lo previsto por el Art. 27
bis del C.P. y lo convenido por las partes en el acuerdo, a saber: 1. Realizar un tratamiento
psicológico con acreditación mensual de su cumplimiento y realización, por el término de 8
meses o el término menor que determine el profesional tratante, lo cual deberá ser
acreditado ante la Oficina de Control de Acuerdos y Reglas de Conducta. 2. Realizar una
reparación económica por la suma de pesos $20.000 a GALLARDO MARIELA
ALEJANDRA, el que se hará efectivo el día lunes 6 de septiembre de 2021 en un pago total
contra recibo, en el Estudio sito en calle Padre Roque Correa N° 1163 de Barrio Jardín San
Miguel de Tucumán, debiendo ser presentado el comprobante respectivo por ante la Oficina
de Control de Acuerdos y Reglas de Conductas. 3. Tener por realizada y cumplimentado en
el marco de la audiencia llevada a cabo en fecha 31/08/2021, el pedido de disculpas
públicas formulado por el encartado DIAZ CESAR OMAR, DNI N° 32.351.307, a la Sra.
GALLARDO MARIELA ALEJANDRA. 4. Disponer el traslado de la perra Mora, desde el
domicilio del encartado DIAZ CESAR OMAR, DNI N° 32.351.307, hasta el domicilio de la
ciudadana Blanca Pereyra, D.N.I. 17.315.431, (quien es suegra del imputado) sito en Pje.
French y Córdoba de la ciudad de Alderetes, teléfono 0381 3347905, quien quedará a cargo
de la guarda del animal, durante el plazo de la condena, conforme a lo considerado. 5. La
obligación de fijar residencia y someterse al cuidado de patronato. 6. La obligación de
abstenerse de usar estupefacientes y abusar de bebidas alcohólicas 7.- Disponer que el
seguimiento de la guarda y condición del animal Mora, por parte de la Fundación
Abandonados a cargo de Rosa Luján Pagliaricci, quien se hará cargo de la castración del
mismo.
QUINTA CUESTION: COSTAS PROCESALES.
Corresponde, atento el resultado arribado en el presente proceso y lo
preceptuado en el art. 29 inc. 3 del CP, 329 y ss del CPPT, su imposición al condenado DIAZ

SEXTA CUESTION: HONORARIOS.


Teniendo en cuenta la intervención de defensores particulares en el marco
del presente proceso es que corresponde diferir la regulación de sus honorarios
profesionales hasta tanto los mismos acrediten su situación ante la AFIP.

SEPTIMA CUESTIÓN: REMISIÓN DE FUNDAMENTOS:


De conformidad a lo establecido en el Art. 17 y Art. 291 del Código
Procesal Penal, se conviene con las partes en audiencia, conforme registro fílmico de la
misma que se encuentra a disposición a través de la Oficina de Gestión de Audiencias, su
remisión en el TÉRMINO DE CINCO (5) DÍAS. Por lo que así habré de disponer.

OCTAVA CUESTIÓN: RENUNCIA A INSTANCIAS RECURSIVAS.-


Siendo la instancia recursiva un derecho de las partes el cual entiendo
puede ejercerse plenamente como también desistido tácita (dejando operar el vencimiento
para su interposición) o expresamente, en caso de considerar que la decisión aquí arribada
y que involucra a los protagonistas del proceso, resulta ajustada a sus pretensiones, no
existiendo motivo alguno de agravios procediendo -en forma anticipada a la culminación del
plazo de ley- a manifestar en forma fehaciente y en el marco de la audiencia de fecha
31/08/2021, el desistimiento de dicha instancia recursiva, es que habré de acoger dicha
pretensión teniendo presente desistimiento en beneficio del condenado DIAZ.
En consecuencia, encontrándose FIRME LA PRESENTE por intermedio
de OGA dar intervención a la Sra. Jueza de Ejecución de conformidad a las previsiones de
los Arts. 334, 338, 340 y cc. Del Código Procesal Penal.
Por todo lo expuesto, es que
RESUELVO:
1. ACEPTAR EL ACUERDO DE JUICIO PENAL ABREVIADO PLENO
celebrado por el encartado DÍAZ, CÉSAR OMAR, DNI N° 32.351.307, domiciliado en
Independencia al 500, Pje. Uruguay casa 5, Alderetes, 35 años de edad, casado, ocupación:
trabaja en una carnicería, hijo de Díaz, César Omar y de Margarita Delicias Usedo, padre de
dos hijos menores de edad y de las demás condiciones personales obrantes en el presente
legajo, asistido en su defensa técnica por el Dr. Del Río, José Luis y el Dr. Juan Elías Paz
conjuntamente con el Dr. Daniel Leguizamón - Fiscal Titular de la Unidad Fiscal De Delitos
Complejos, del Centro Judicial Capital, de conformidad a los Arts. 376, 377 y 378 del Código
Procesal Penal, en el marco del presente legajo: N° S-301407/2020 DIAZ CESAR OMAR
S/MALTRATO ANIMAL ART 1 LEY 14346, VICT: GALLARDO MARIELA ALEJANDRA.
2. CONDENAR A DIAZ CESAR OMAR, DNI N° 32.351.307, con domicilio
en Independencia al 500, Pje. Uruguay casa 5, Alderetes, 35 años de edad, casado,
ocupación: trabaja en una carnicería, hijo de Díaz César Omar y de Margarita Delicias
Usedo, padre de dos hijos menores de edad y de las demás condiciones personales
obrantes en el presente legajo, a la pena de OCHO (8) MESES DE PRISIÓN DE
EJECUCIÓN CONDICIONAL por resultar autor penalmente responsable de los delitos de:
comisión de crueldad animal, penado y reprimido por los artículos 1 y 3 inciso 7 de la Ley
14.346, hecho ocurrido el 08/09/2020 conforme fuera considerado, Art. 26, 27 bis, 40, 41 del
Código Penal.
3. ESTABLECER QUE EL CONDENADO DEBERÁ OBSERVAR LAS
SIGUIENTES REGLAS DE CONDUCTAS POR EL TÉRMINO DE DOS AÑOS:
1. Realizar un tratamiento psicológico con acreditación mensual de su
cumplimiento y realización, por el término de 8 meses o el término menor que determine el
profesional tratante, lo cual deberá ser acreditado ante la Oficina de Control de Acuerdos y
Reglas de Conducta. 2. Realizar una reparación económica por la suma de pesos $20.000 a
GALLARDO MARIELA ALEJANDRA, el que se hará efectivo el día lunes 6 de septiembre
de 2021 en un pago total contra recibo, en el Estudio sito en calle Padre Roque Correa N°
1163 de Barrio Jardín San Miguel de Tucumán, debiendo ser presentado el comprobante
respectivo por ante la Oficina de Control de Acuerdos y Reglas de Conductas. 3. Tener por
realizada y cumplimentado en el marco de la audiencia llevada a cabo en fecha 31/08/2021,
el pedido de disculpas públicas formulado por el encartado DIAZ CESAR OMAR, DNI N°
32.351.307, a la Sra. GALLARDO MARIELA ALEJANDRA. 4. Disponer el traslado de la
perra Mora, desde el domicilio del encartado DIAZ CESAR OMAR, DNI N° 32.351.307,
hasta el domicilio de la ciudadana Blanca Pereyra, D.N.I. 17.315.431, (quien es suegra del
imputado) sito en Pje. French y Córdoba de la ciudad de Alderetes, teléfono 0381 3347905,
quien quedará a cargo de la guarda del animal, durante el plazo de la condena, conforme a
lo considerado. 5. La obligación de fijar residencia y someterse al cuidado de patronato. 6.
La obligación de abstenerse de usar estupefacientes y abusar de bebidas alcohólicas.
4. De conformidad a lo normado en los Arts. 329, 330 y concordantes del
Código Procesal Penal, las COSTAS del proceso resultan impuestas a DÍAZ, CÉSAR
OMAR.-
5. Por intermedio de OGA, LÍBRESE COMUNICACIÓN a la Oficina de
Control de Acuerdos y Reglas de Conductas; al Patronato de Liberados e Internos, a los
fines del seguimiento y monitoreo de lo aquí dispuesto. Asimismo, OFÍCIESE al Jefe de
Policía, al Registro Nacional de Reincidencia, Estadística Criminal para su conocimiento y
registro.
6. DIFERIR regulación de HONORARIOS PROFESIONALES hasta tanto
los profesionales intervinientes acrediten su situación ante AFIP y así lo soliciten.
7. QUEDAN TODAS LAS PARTES EN LA AUDIENCIA DEBIDAMENTE
NOTIFICADAS a tenor de lo dispuesto en el Art. 112 y 131 in fine CPPT.

8. REMITIR LOS FUNDAMENTOS DEL PRESENTE DECISORIO, de


conformidad a lo establecido en el Art. 17 y Art. 291 del Código Procesal Penal, en el
TÉRMINO DE CINCO (5) DÍAS.
9. HACER LUGAR al recurso de aclaratoria interpuesto y consignar, en
relación a las reglas de conducta referentes a la perra Mora, el seguimiento de la guarda y
condición del animal por parte de la Fundación Abandonados a cargo de Rosa Luján
Pagliaricci, quien se hará cargo de la castración del mismo.
10. TENER PRESENTE el desistimiento de las instancias recursivas
formulado por la defensa técnica del imputado, el Ministerio Público Fiscal y la querella y,
en consecuencia encontrándose firme la presente resolución, por intermedio de OGA dése
intervención a la Sra. Jueza de Ejecución de conformidad a las previsiones de los arts. 334,
338, 340 y c.c. del CPPT.

DRA. ISOLINA MARÍA APÁS PEREZ DE NUCCI


JUEZA DEL COLEGIO DE JUECES Y JUEZAS
CENTRO JUDICIAL CAPITAL

ANTE MI: DR ALEJANDRO A. ALLORI (Asist. Doct. y Jurisp)

FIRMADO DIGITALMENTE
Certificado Digital:
CN=APÁS PÉREZ DE NUCCI Isolina María, C=AR, SERIALNUMBER=CUIL 27267838939, Fecha:06/09/2021;<br>
La autenticidad e integridad del texto puede ser comprobada en el sitio oficial del Poder Judicial de Tucumán [Link]

También podría gustarte