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Fallo de la Corte Suprema de Justicia argentina - en relación al derecho de huelga
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sg 93/2013 149-01 /os1
RECURSO DE HECKO
Grellend, Francisco Deni¢h c/ Corzee OFiciel de
le Republica Argentina §.A. 9/ juiclo sumariel~
Conte Tipowma de Justicia de ta Navin
Apc del Bicentenario. dela Declaracitn de ta
Sndependoncia Nasional,
Buenos Aires, + oe Joes a 2b
Autos y Vistos; Considerando:
Que la representacion de la parte actora plantea la
nulidad y la inconstitucionalidad del art. 1° del decreto 83/
2015 que designé como jueces'de esta Corte Suprema a los docto~
res Carlos Fernando Rosenkrantz y Horacio Daniel Rosatti, en los
términos del art. 99, inc. 19, de la Constitucién Nacional, Asi-
mismo recusa con causa a los mencionados abogados (art. 17 del
Codigo Procesal Civil y Comercial de la Nacién).
Que las disposiciones del decreto impugnado no han
cobrado virtualidad hasta este momento toda vez que los profe~
sionales postulados no se han incorporado al Cuerpo. Como es de
piblico conocimiento, con posterioridad al dictado de la norma
en cuestion, el Poder Ejecutivo Nacional envio al Senado de la
Nacién los pliegos correspondientes a los doctores Rosenkrantz y
Rosatti con el fin de dar cumplimiento al procedimiento estable—
cide constitucionalmente para el nombramiento de jueces de esta
Corte (art. 99, inc. 4° de la Constitucién Nacional) el cual atin
no ha finalizado.
En tales condiciones el planteo articulado resulta
prematuro por lo gue deviene insustancial que el Tribunal se
“//~-//~ pronuncie al respecto.
Por ello, se declara insustancial la emisién de un pronun-
ciamiento sobre la cuestién propuesta. Notifiquese y sigan los
}
fo
ELENAL HIGHTON de NOLASCO
autos segin su estado,
RICARDO LUIS LOREN7E
x
JUAN CARLOS MAQUEOA59 93/2013 (49-0) /est
RECURSO _DE_HECHO
Grelland, Froncisco Dankel c/ Correo oficial de
Ta Bepiblica Argentina S.A. s/ uleto sumariai-
Suprema de Justicia de la Nacitn
Ajo Yel Bicontonaric data Declaracibn da la
Gndependencia Nacional
suenos aires, T At umd de L0d6
Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la deman-
dada en la causa Orellano, Francisco Daniel c/ Correo Oficial de
la Republica Argentina S.A. s/ juicio sumarisino”, para decidir
sobre su procedencia.
Considerando:
1°) Que se desprende de las constancias de esta causa
que 1a empresa postal demandada despidié al actor imputéndole
haber participado en la convocatoria y realizacién de medidas de
fuerza que, a criterio de la empleadora, debian considerarse
ilegitimas porque no contaron con el aval de los sindicatos que
representaban al personal. En la comunicacién del despido la
compafiia aclaré que esas medidas consistieron en la celebracién,
en un lapso de dos semanas, de sucesivas “reuniones..en el lugar
de trabajo y durante la jornada habitual” que afectaron grave-
mente el desarrollo normal de
labor en su centro operativo de
Monte Grande, lo cual se tradujo “en demora, retardo y retencién
en las imposiciones postales de todo tipo confiadas por nuestros
clientes”; y también indicé que con ello llegé a comprometerse
la entrega de aproximadamente 6.000.000 de piezas (cfr. fs. 6/7
y 44/45 de los autos principales, a cuya foliatura se aludira en
este considerando y en los dos sucesivos).
Con fundamento en-la ley 23.592, el actor en su de-
manda solicité que se declarara la invalidez del despido dis-puesto por la empleadora en los términos precitados calificando
de discriminatoria la medida (fs. 4/16).
2°) Que la Sala I de la Camara Nacional de Apelacio~
nes del Trabajo (fs. 398/399), al confirmar la sentencia dictada
en primera instancia (fs. 347/356), admitié el reclamo de inva~
lidacién del despido y condend a la demandada a reinstalar al
actor en su puesto de trabajo y a pagarle tanto los salarios
caidos desde el cese hasta la efectiva reincorporacién como tam-
bién un resarcimiento por dafio moral de $ 10.000.
Para asi decidir, la camara sostuvo que los elementos
de juicio reunidos avalaban la afirmacién del trabajador de
haber sido victima de un trato discriminatorio adoptado por la
empresa como represalia por su participacién en medidas legiti-
mas de accién gremial. Sefialé que ello era asi pues lo que la
empleadora le reproché al despedirlo no fue otra cosa que su ac-
tiva intervencién en la convocatoria y celebracién de reuniones
en el lugar de trabajo. Ademés -afiadié- la circunstancia de que
“las referidas reuniones se hallaban dirigidas a la obtencién de
mejoras de salarios y contaban con la presencia de un nimero im-
portante de personal” permitia vislumbrar la existencia de un
“hecho colectivo encuadrable en.el art. 14 bis de la C.N. y en
el convenio N° 87 de la OIT que debe ser interpretado con ampli-
tud a la luz de la doctrina sentada..en los fallos ATZ y ROSSI”.
En cuanto a esto ultimo, el tribunal de alzada des-
carté que las medidas de fuerza en cuestién pudieran juzgarse
ilegitimas por no haber sido promovidas por una asociacién sin-
dical. Al respecto, puntualiz6 que la titularidad del derecho de083 93/2013 (43-0) /os1
RECURSO DE HECHO
Oreilans, Francisco Dani
2a Repobiica Argentina S.A, 9/ julcio aupariel-
Corte Tuprema de Justicia de la Nacién
del Bicontenario de la Declaracitn de la
Independencia Nacional,
huelga reconocido por el art. 14 bis de la Constitucién Nacional
concierne al “gremio” entendido como grupo de trabajadores de la
misma actividad u oficio unidos por una causa. Y, frente al “in
terrogante de si el grupo colectivo debe estar formalizado como
asociacién sindical o si baste la pluralidad concertada”, se in-
cliné por la segunda alternativa haciendo suya la opinion refle~
jada en el dictamen del Fiscal General (fs. 389/395) de que
seria “erréneo todo intento de limitar el ejercicio del derecho
de huelga a la decisién de un sindicate organico”. Postura que,
segin lo dictaminado, reconoce sustento en “la denominada ‘1i-
bertad sindical negativa’ que se basa en el derecho a no afi
liarse y a la cual pareceria hacer una referencia muy concreta
la Corte Suprema de Justicia de la Nacién en el fallo ‘ATE ¢/
Estado Nacional’", ya que “el Alto Tribunal considera inadmisi-
ble la necesidad de una afiliacién a una asociacién sindical con
personeria gremial para poder ejercer la representacién de los
trabajadores, y esta interpretacion..se proyecta de una manera
clara sobre el sujeto del derecho de huelga porque el grupo co-
lectivo estaria obligado a afiliarse a un sindicato para poder
ejercer el medio de presién que cuenta con la consagracion cons-
titucional”.
3°) Que contra esa decisién de la cémara la demandada
dedujo el recurso extraordinario (fs. 404/417) cuya denegacién
dio origen a 1a queja en examen.
Entre otras cuestiones, la recurrente plantea que lasreferidas reuniones en el lugar de trabajo que afectaron el nor~
mal desarrollo de la labor operativa de uno de sus estableci-
mientos no pudieron ser consideradas como medidas de accion di-
recta legitimas porque no habia ningtin sindicato impulsandolas.
Y que, por ende, el despido motivado por la conducta mencionada
en el fallo en modo alguno habria implicado una discriminacién
por el ejercicic de derechos gremiales.
4°) Que, con arreglo a lo establecido en la acordada
30/2007, el Tribunal llamé a la audiencia publica de caracter
informativo la gue tuvo lugar el 10 de septiembre de 2015. En
tal acto, tras las exposiciones efectuadas por diversos amigos
del tribunal, los representantes letrados de cada una de las
partes formularon sus informes y fueron interrogados sobre di-
versos aspectos de la controversia conforme da cuenta el acta y
los instrumentos incorporados al expediente (fs. 176/213 de la
queja) .
5°) Que, tras la convocatoria a la audiencia, la par~
te actora efectué una presentacién en la que alegé la falta de
subsistencia del interés recursivo de la demandada en razén de
que, segin sus propias manifestaciones, e1 11 de julio de 2013
habia reincorporado al actor a su puesto de trabajo, dando con
ello cumplimiento a la sentencia apelada. Solicité, en conse~
cuencia, gue se aplique la doctrina del “pago voluntario sin re~
serva” como equivalente al desistimiento tacito de la queja. Co-
rrido el traslado pertinente, el planteo fue replicado y se lo
tuvo presente para su oportuna consideracién por el Tribunal
(cfr. fs. 150/153, 154, 163/167 y 168 de la presentacion
directa).esa 93/2013 (49-0) /est
co Daniel ¢/ Correo Oficial de
ia Republica Argentina S.A, 9/ juicio sumarisi~
Conty Fiepromea do - Justicia de la Navién
del Biventenario de la Declaracitn de ta
Gndependencia Nacional
a peticién no es admisible pues, de conformidad con
las constancias de la causa, la reincorporacién del actor no
constituyé un acto voluntario y esponténeo de la demandada sino
que obedecié a una intimacion ordenada bajo apercibimiento de
aplicarse una sancién conminatoria de $ 500 por cada dia de de~
mora (resolucién del 2 de julio de 2012; fs. 444 de los autos
principales). Adem4s, la condena decretada involucré no solo la
obligacién de reincorporacién sino también el pago de indemniza-
ciones de dafios y perjuicios sin que existan elementos en el ex-
pediente que demuestren que estas Ultimas hayan sido satisfe-
chas. En esas condiciones, es indiferente que, como se arguye,
no hubiese existido reserva expresa de continuar con el tramite
de la queja, pues la actitud asumida por la enjuiciada al reins-
talar al actor no puede interpretarse como una intencién de ab-
dicar de la via recursiva. No se verifica, por tanto, una hipo-
tesis de renuncia 0 desistimiento tacito por incompatibilidad
entre los actos en cuestion y, por consiguiente, resulta inapli-
cable al caso la doctrina de esta Corte sobre la materia que in-
voca el demandante, la cual presupone que el cumplimiento de la
condena sea voluntario y no consecuencia de una ejecucién forza-
da (Fallos: 311:1435; 320:1495; 331:2765; 332:2625, entre muchos
mas).
6°) Que en lo que respecta a los agravios expresados
en el recurso extraordinario es menester precisar que se aten-
deré exclusivamente a los que aluden a la titularidad del dere-
cho a promover una huelga pues’ ponen en tela de juicio la inter
pretacién que hizo el a quo de normas de indudable caracter fe-deral, y se trata de una cuestién cuyo esclarecimiento resulta
fundamental para una adecuada solucién del caso.
Cabe recordar que esta Corte -segin lo ha sostenido
invariablemente en sus pronunciamentos- en la tarea de estable-
cer la inteligencia de normas federales no se encuentra limitada
por las posiciones del tribunal apelado ni por los argumentos de
las partes sino que le incumbe efectuar una declaracién sobre el
punto disputado segin la interpretacién que rectamente les otor-
gue (Fallos: 326:2880; 328:2694; 329:2876 y 3666; 331:1615, en-
tre muchos) .
7°) Que, de modo previo al examen de las reglas juri-
dicas referidas a la huelga, es conveniente efectuar algunas
precisiones sobre las caracteristicas de este derecho.
La huelga y las medidas de accién directa asimiladas
a ella -v.gr.: “pares intermitentes”, “trabajo a reglamento”,
“trabajo a desgano”, etc.
implican la abstencién o el retaceo
de la prestacién laboral por parte de los trabajadores como me-
dio de presién para lograr que se satisfagan ciertas reclamacio-
nes previamente expresadas. Al obstaculizar el normal desarrollo
de las actividades de produccién de bienes o de prestacién de
servicios en las que los trabajadores se desempefan, las medidas
de accién directa no solo perjudicen al empleador sino que tam-
bién afectan los intereses de los destinatarios de dichos bienes
y servicios, es decir, de los consumidores o usuarios. Es asi
que el desarrollo de la huelga provoca una evidente tensién con
el ejercicie de los derechos del empleador (libertad de comer-
ciar, de ejercer toda industria licita, etc.) asi como tambiénsy 93/2013 (49-01 /esa
Grellang, Francisco Daniel ¢/ Corceo Oficial ce
As Repubiica Argentina S.A. / julelo sumaries=
Conte. Suprema de Justicia de la Nactin
MArofdel Bicentenaric de la Declaraciin de la
Sndependoncia Nacional
con derechos de terceros o de la sociedad (de transitar, de en
sefiar y aprender, a la proteccién de la salud, a la adquisicién
de bienes para una adecuada alimentacién y vestimenta, a que se
asegure la calidad y eficiencia de los servicios ptblicos, etc.)
que también cuentan con proteccién constitucional.
Esa tension entre derechos de dificil armonizacién ha
llevado a que los diversos ordenamientos juridicos supediten el
ejercicio del derecho de huelga al cumplimiento de determinadas
condiciones 0 recaudos que configuran su marco de legalidad. De
ahi la importancia de la calificacién legal de la huelga que,
como 1o ha puesto de relieve reiteradamente esta Corte, consti-
tuye un requisito ineludible para decidir sobre sus consecuen-
cias (Fallos: 251:472; 254:58 y 65; 256:307 y 562; 265:293; 266:
191, entre varios mas).
Por otra parte, también es conveniente aclarar que la
huelga debe considerarse come un acto colectivo en la delibera-
cién que lleva a una agrupacién de trabajadores a declararla pa-
ra tutelar sus intereses. Celebrado el acuerdo sobre 1a huelga,
corzesponde a cada trabajador un derecho subjetivo de realizar-
la, de modo que la proclamacién de 1a huelga es una condicién
previa para que surja el derecho del particular a abstenerse del
trabajo o a retacearlo (cfr. Santoro Passarelli, Francesco, No-
clones de Derecho del Trabajo, Estudios de Trabajo y Previsin,
Instituto de Estudios Politicos, Madrid, 1963, pags. 49/50).
Vale decir, que el ejercicio del derecho de huelga
exhibe dos facetas. Una individual que se identifica con el de-echo del trabajador singular de adherirse o no a una huelga de~
clarada; y otra indudablemente colectiva, pues fijar reivindica~
ciones, declarar o poner fin a la huelga, o negociar la solucién
del conflicto son atribuciones que necesariamente se ejercen a
través de una agrupacién de trabajadores. Es evidente que el
ejercicio de este derecho colective de declarar una huelga con-
diciona el ejercicio del derecho individual de adherirse 0 no a
ella en un sentido material y en un sentido formal. En un senti-
do material, porgue no es posible adherirse a una huelga no con~
vocada. Y en un sentido formal, porque el ejercicio individual
sera legitimo si legitima fuese la convocatoria de la huelga
(cfr. Sala Franco, Tomés y Albiol Montesinos, Ignacio, Derecho
Sindical, Tirant lo Blanch, Valencia, 1994, pag. 456).
8°) Que el derecho de huelga ingresé de modo expreso
al texto de la Constitucién Nacional en ocasién de la reforma de
1957 que, mediante la incorporacién del art. 14 bis, consagré
una serie de derechos de caraécter laboral y social que habian
adquiride reconocimiento universal durante la primera mitad del
siglo XX por via de su inclusién en las cartas constitucionales
de diversos Estados (Fallos: 331:1615).
La referida disposicién constitucional contiene tres
mandas diferenciadas en cuanto al sujeto al que se procura tute-
lar a través de la ley y de la accién estatal. En primer lugar,
la norma centra su atencién en el “trabajador” disponiendo que
la ley debe asegurarle una serie de derechos, entre ellos, “la
organizacién sindical libre y democratica, reconocida por la
simple inscripcién en un registro especial”. En segundo lugar,
el precepto establece que “queda garantizado a los gremios: con-esa 92/2012 (49-0) /est
RECURSO _DE_HECHO
Orelland, Francisco Daniel ¢/ Correo oficial de
la Repobiica Argentina S.A. s/ juicio sumarisi-
Suprema de Justicia de la CNaciin
Arofdel Bicentonaric dela Declaracibn de la
Sndependencia Nectonal
certar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la concilia~
cién y al arbitraje; e1 derecho de huelga”. ¥, en tercer lugar,
el objetivo de la regulacién es la proteccién de los beneficia~
rios de la seguridad social, a quienes se les reconocen diversos
derechos y garantias.
Dentro de este disefio normativo no puede dejar de ad-
ve}
irse que el derecho de huelga se inserta en el segundo blo-
que que contiene el catdélogo de los derechos reconocidos a las
entidades gremiales, y que lo hace inmediatamente después de la
disposicién final del primer bloque que reconoce el derecho de
sindicacién de los trabajadores.
A partir del encuadre descripto y desde una perspec-
tiva de andlisis que hace pie en el examen integral del texto de
la norma constitucional es indudable que la titularidad del: de-
recho a declarar una huelga pertenece a un colectivo de trabaja-
dores organizados en funcién de intereses comunes, no al traba-
jador en forma individual ni a cualquier grupo de trabajadores.
Concretamente, corresponde entender que los “gremios” menciona-
dos en el segundo parrafo del art. 14 bis como titulares del de-
recho de declarer una huelga no son otra cosa que aquellas enti-
dades profesionales que surgen como fruto del despliegue del de-
recho a la “organizacién sindical libre y democratica” reconoci-
do a los trabajadores en el parrafo anterior, es decir, a las
asociaciones sindicales a las que la Constitucién habilita para
el ejercicio de derechos colectivos cuando satisfacen el requi-
sito de su “simple inscripcién en un registro especial”.La formulacién constitucional no permite conferir al
término “gremios”, utilizado por el precepto, un alcance mayor
al indicado. La alocucién no resulta comprensiva de cualquier
grupo informal de trabajadores. Ciertamente, el art. 14 bis ha
puesto especial énfasis en garantizar que las asociaciones pro-
fesionales destinadas a representar a los trabajadores en el
ambito de las relaciones colectivas se organicen con arreglo a
los principios de libertad sindical y de democracia interna y, a
tal efecto, les ha impuesto el requisito de la inscripcién en un
registro especial como medida de control del cumplimiento de ta-
les directivas. No resulta légico admitir, por lo tanto que, a
renglén seguido, 1a misma norma otorgue de modo indistinto la
titularidad de los derechos més relevantes del ambito de las re-
laciones colectivas (negociar convenios colectivos, acudir a la
conciliacién y al arbitraje cuando las negociaciones directas
fracasan, y, en su caso, adoptar medidas de accion directa) tan~
to a las organizaciones que cumplen con todos esos recaudos como
a simples grupos informales a los que no les exige satisfacer
ninguno de ellos.
Se afiade a lo expresado la circunst,
ncia de que el
aludido segundo parrafo del articulo examinado, inmediatamente
después de indicar qué derechos garantiza la Constitucién 2 los
“gremios”, establece que los representantes “gremiales” gozar4n
de las garantias necesarias para el cumplimiento de su gestion
“sindical”. Dado que los representantes gremiales a los que se
alude son aquellos que desarrollan una gestion sindical, es cla~
ro que la norma se refiere a quienes ocupan cargos en sindica-
tos. Y esto no hace mis que reforzar la conclusion de que en el
-10-sa 93/2023 (49-0) /cst
RECURSO DE HECHO
Oreliend, Francisco Daniel ¢/ Corres oficial de
la Republica Argentina S.A. 3/ juleio sumerisi-
Sispromea de — Justicia de la Navién
Ano fol Bicentonaric de la Declaraciin de la
Gndependencia Nacional
art. 14 bis el término “gremios” ha sido empleado como exclusi-
vamente alusivo a las asociaciones sindicales.
9°) Que 1a conclusién precedentemente expuesta en-
cuentra apoyo en varias expresiones vertidas en la Convencion
Constituyente de 1957.
En su seno se abrié un arduo debate a raiz de las di-
similes posturas que aparecian reflejadas en los numerosos pro-
yectos presentados sobre el tema. Algunos propiciaban que el de-~
recho de huelga se reconociera en cabeza de todos los habitantes
de la Nacién, otros conferian genéricamente su titularidad a los
trabajadores, en tanto que otros lo atribuian exclusivamente a
“los cremios”. Tras una amplia discusién, la votacién aprobé es~
ta Wltima postura (Diario de Sesiones de la Convencién Nacional
Constituyente, Aso 1957, Imprenta del Congreso de la Nacién,
Buenos Aires, 1958, T. II, pag. 1462).
De las exposiciones que respaldaron dicha propuesta,
cabe mencion:
la del convencional Jaureguiberry quien sefalé
que “la huelga no es el simple derecho de no trabajar.asi como
el trabajo esté contemplado en la parte del articulo 14 que es-
tatuye el ‘derecho a trabajar’, no debe confundirse ese derecho
individual con este derecho del trabajo que tiene un alcance so-
cial. Si no se lo entiende asi, la huelga seria nada mas que la
facultad de holgar”. En otro tramo de su alocucién, el referido
convencional subrayo “que es derecho porque es una facultad, una
facultad gue debe pertenecer al gremio, y no a los trabajadores
individualmente considerados” (idem, pag. 1457) y enfatizd,
tieademis, que “la huelga no es un derecho individual de los traba~
jadores, sino un derecho colectivo que damos a quien representa
esos intereses colectivos, que a juicio de la comisién no es
otro que el gremio” (pag. 1463).
A su turno, el convencional Acufia, refiriéndose a la
propuesta de reconocer el derecho de huelga “a los trabajado-
res”, afirmé que tal amplitud “puede llevar a la anarquia de la
clase trabajadora en la postulacién de sus reivindicaciones fun-
damentales;, y también puede significar que la falta del aval
responsable del sindicato permita adoptar resoluciones de fuerza
que muchas veces no estarén gestionando aquellas reivindicacio-
nes fundamentales que se persiguen a través del ultimo recurso
de la clase trabajadora” (idem, pag. 1457).
Bn un similar orden de consideraciones el convencio-
nal Corona Martinez expresé que “los que decretan una huelga son
los trabajadores organizados en un gremio y no los trabajadores
anarquicos”, © inmediatamente recordé: “{a]cabamos de reconocer
a los trabajadores el derecho de organizarse libre y democrati-
camente, con la sola inclusion en un registro”; y, por ello,
consideré que debia aprobarse el texto que reconocia el derecho
Ge huelga a los gremios “con esta aclaraciér
que donde dice
gremio se interprete ‘trabajadores organizados’; que se entienda
que son los trabajadozes organizados en gremios” (idem, pag.
1458/1459).
Asimismo, el convencicnal Colombo dijo que “{[lla
huelga es la caja de resonancia de problemas obreros”, “[plero
es el gremio quien debe declararla”. Al respecto, sefald que
-12-sg 93/2013 (49-0) /osh
RECURSO DE HECHO
ind, Francisco Daniel ¢/ Correo oficial de
wepUblica Argentina $.A, 8/ juicio sumariss~
\
laprema de Justicia de la Nacién
10 del Bicontenario deta Declaracién de la
ndependencia Nacional
S
“[qlueremos a este pais asociado en todas sus expresiones vincu-
jladas a la lucha colectiva por sus intereses; asi como vemos a
los empresarios en lucha para justificar la defensa de sus in-
tereses, asi queremos a la clase trabajadora aglutinada .en torno
a los gremios, a los sindicatos, para que desde alli se haga po-
sible la realizacién de sus grandes conquistas”. Y afadié que
“[a}nunciar por via constitucional la posibilidad del derecho
anérquico de un trabajador de declarar la huelga es caer en la
enormidad juridica de confundir paro
cimiento social de lo que significa
mento que tenemos que empujar para
grandes posibilidades de realizacién
pag. 1459).
Cabe citar, finalmente,
Ponferrada quien de modo claro sostuvo que
derecho de huelga.es el derecho de los sindicatos,
Afladié que “las huelgas pueden ser
ros organizados en gremios”.
declaradas ilegitimas, y el derecho
recho al gremio para que haya una entidad
con huelga y en el descono-
el gremio, el gran instru-
que alli se concreten las
de los trabajadores” (idem,
la posicién del convencional
“[dlesde luego, el
de los obre~
laboral circunscribe el de~
responsable”; que
“[e]s el gremio el que debe responder, porque el derecho se con-
fiere a los trabajadores organizados; de otro modo seria inope~
rante’; y que, “(plor otra parte, al formalizarse los contratos
de trabajo colectivo, es légico que éstos deben celebrarse con
el gremio, tomados individualmente”
(idem, pag.
y no con los trabajadores
1459).
-13-10) Que el Tribunal no deja de advertir que, asi como
en el debate mencionado los convencionales Acufla, Corona Marti-
nez, Colombo y Ponferrada de modo claro le asignaron a la expre~
sién gremios el significado de organizacién formal de trabajado~
res, es decir, “sindicato”, otros convencionales, en cambio, le
atribuyeron un significado distinto 0, si se quiere, més amplio.
En especial, el convencional Bravo sostuvo que
“[plertenecer al gremio es una situacién de hecho”, “(s]e perte~
nece al gremio en raz6n del oficio, de la profesién que se ejer~
cea, pero no en vazén del sindicato, cosa muy diferente: para
pertenecer al sindicato hay un acto de voluntad del trabajador
que se afilia a ese sindicato”; y afladio que, “{e]uando tomamos
ja palabra ‘gremio’ xeferida a la huelga, lo hicimos refiriéndo-
la a una situacién de hecho que hacia a los trabajadores, los
que correspondia ir a la huelga, estuvieran o no afiliados: es
un derecho de pluralidad de trabajadores” (Diario de Sesiones,
T. 12, pég. 1457). Tambien dijo que “[1]as palabras ‘gremio’ y
\sindicato’ no son sinénimos”; y, ante la observacién del con~
vencional Gonzdlez Bergéz de que “{e]1 sindicato es la organiza~
cién del gremio”, Bravo sostuvo que “[e]l sindicato puede ser
una especie dentro del gremio”, y que “[1]a huelga se la conce-
demos a los gremios, a los trabajadores, a los hombres que tie-
nen ocupacién determinada.., con la aclaracién de que no necesita
la huelga declarada por los trabajadores sex homologada por los
sindicatos” (idem, pag. 1460).
Esta disparidad de opiniones permite afirmar que el
debate exhibié una indecisién en lo que hace a la fijacién de
los conceptos, y que, en realidad, solo dejé bien en claro que
-14-sg 33/2013, (43-0) /esi
Oreiiano, Francisco Daniel c/ Correo Oficial d
da Repiblica Argentina S.A. s/ Julcio suariei-
Cont Suprema de c Justicia de ta CNaciin
Arc fel Bicentenaric de la Declaracitn de ta
Sndepondenoia Nacional
el derecho a declarar una huelga es de carécter gremial y no in-
dividual.
En suma, no es posible apoyarse en lo debatido en la
Convenciéa Constituyente para arribar a una conclusién definiti-
va sobre el punto en discusién en esta causa. Lo que refuerza la
pertinencia del criterio interpretativo expuesto en el conside~
rando 8° de este pronunciamiento que se apoya en una lectura in-
tegral del texto del art. 14 bis -tal como en definitiva qued6é
redactado- y relaciona su segundo pérrafo con lo dispuesto al
final del primero.
Que la normativa proveniente de la Organizacion
Internacional del Trabajo (OIT} que se menciona en el fallo ape-
lado tampoco permite sustentar la conclusién a la que arribé la
ca4mara acerca de la titularidad del derecho a declarar una medi-
da de fuerza.
Al respecto, cabe sefialer que el Convenio 87 -sobre
la Libertad sindical y 1a proteccién del derecho de sindica~
cién-, aunque no menciona expresamente el derecho de huelga, si
consagra el derecho de las “organizaciones de trabajadores” y de
empleadores “de organizar su administracion y sus actividades y
el de formular su programa de accién” (art. 3) y establece como
objeto de dichas organizaciones “fomentar y defender los in-
tereses de los trabajadores o de los empleadores” (art. 10). Con
apoyo en estas disposiciones, dos 6rganos instituidos para el
control de 1a aplicacién de las normas de la OIT, el Comité de
Libertad Sindical y la Comisién de Bxpertos en Aplicacién de
-15-Convenios y Recomendaciones han dado un amplio reconocimiento @
este derecho considerandole como un corolario indisociable de la
libertad de sindicacién (cfr. Bernard Gernigon, Alberto Odero y
Horacio Guido, Principios de la OIT sobre el derecho de huelga,
Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, Edicién 2000, pag.
8).
El Comité de Libertad Sindical, ya en su segunda reu-
nién celebrada en 1952, destacé enfaticamente que el derecho de
huelga “es uno de los ‘elementos esenciales del derecho sindi-
cal” y, poco tiempo después, refirié que “en la mayor parte de
los paises se reconocia que el derecho de huelga constituye un
derecho legitimo al que pueden recurrir los sindicatos para de-
fender los intereses de sus miembros” (cfr. Libertad Sindical y
Negociacién Colectiva. Informe de 1a Comisién de Expertos en
Aplicacién de Convenios y Recomendaciones, Conferencia Interne~
cional del Trabajo, 81.a reunidn 1994, Ginebra, Oficina Interna-
cional del Trabajo, primera edicion, 1994, § 146, pag. 69). ¥ en
el mismo sentido se pronuncié la Comisién de Expertos a partir
de 1959 precisando, con fundamento en los citados arts. 3 y 10
del Conven:
© 87, que la prohibicién de la huelga constituye una
restriccién considerable de las oportunidades que se ofrecen 4
los sindicatos para fomentar y defender los intereses de sus
miembros y del derecho de los sindicatos a organizar sus activi-
dades (idem, § 147 y 148, pags. 69/70).
En suma, dado que la base juridica de la doctrina
elaborada ‘por los citados érganos de contraler de la OIT reside
basicamente en las normas del Convenio 87 que se refieren a 108
derechos y objetivos de las organizaciones sindicales, es evi-
~16-esa 93/2013 149-0) /es1
RECURSO OB HECHO
Greilang, Francisco Daniel e/ Corsee Ofietal de
2a Repobiica Argentina 8A, 9/ julcio sunarisi-
Wort femme Nacién
del Bicentenario de la Deolaracitn de ta
Gndependencia Nacional,
dente que de dicha doctrina solo se sigue el reconocimiento de
a atribuci6n de disponer medidas de fuerza para estas organiza.
ciones, y asi lo ha entendido el Comité de Libertad Sindical
(Lee Swepston, Desarrollo de las normas sobre derechos humanos y
libertad sindical mediante el control de la OIT, Revista Inter-
nacional del Trabajo, vol. 117, 1998, num. 2, pag. 208).
En tal sentido, el Comité ha dicho que “no parece que
el hecho de reservar exclusivamente a las organizaciones sindi-
cales el derecho de declarar una huelga sea incompatible con las
noxmas establecidas en el Convenio nim. 87” (La libertad sindi-
cal. Recopilecién de decisiones y principios del Comité de Li-
bertad Sindical del Consejo de Administracién de la O1T, Oficina
Internacional del Trabajo, quinta edicién revisada, Ginebra,
2006, § 524, pag. 116).
12) Que el examen de la normas del Derecho Interna-
cional de los Derechos Humanos que en nuestro pais gozan de je~
rarquia constitucional 0 supra legal arroja un resultado simi-
lar. El Estado argentino, como se vera, asumié el compromiso de
garantizar el derecho de huelga como derecho inherente a la li
bertad de sindicacion.
Asi, el art. 8° del Pacto Internacional de Derechos
Econémicos, Sociales y Culturales, después de enumerar los dere-
chos que los Estados partes se comprometen a garantizar en rela~
cién con la fundacién, la organizacién y la actividad de las
asociaciones sindicales, consagra expresamente “el derecho de
huelga” (inc. d), ¥ al referirse a esta disposicion, el Comité
-17-de Derechos Econémicos, Sociales y Culturales, intérprete auto
rizado del Pacto en el plano internacional (Fallos: 335:452), ha
encuadrado a la huelga dentro de los derechos sindicales.
En efecto, el Comité ha dicho que consideraba preocu~
pante que el ejercicio de los derechos sindicales como el dere-
cho de huelga siga siendo objeto de restricciones excesivas en
la legislacién y en la practica, y ha instado a los Estados par—
tes a que armonicen su legislacién sobre ese derecho sindical
con el art. 8° del Pacto, teniendo en cuenta la normativa del
Convenio 87 de la OIT (cfr. Observacién Final del Informe Burun-
di, del 16 de octubre de 2015, parr. 31 y 32, B/C.12/BDI/CO/1;
Observacién Final del Informe de Xaszajstén, 7 de junio de 2010,
parr. 22 £/C,12/KAZ/CO/1).
Asimismo, mediante la Convencién Americana sobre De~
vechos Humanos, el Estado argentino asumié el compromiso de
adoptar providencias para lograr progresivamente la plena efec~
tividad de los derechos que se derivan de las normas sociales
contenidas en la Carta de la Organizacion de los Estados Ameri-
canos (art. 26); y en el art. 45, inc. c, de la referida Carta
se indica que “los empleadores y los trabajadores, tanto rurales
como urbanos, tienen el derecho de asociarse libremente para la
defensa y promecién de sus intereses, incluyendo el derecho de
negociacién colectiva y el de huelga por parte de los trabajado~
res, el reconocimiento de la personeria juridica de las asocia~
ciones y la proteccién de su libertad e independencia, todo de
conformidad con la legislacién respectiva”. Como se puede obser~
var, el reconocimiento del derecho de huelga se encuadra en una
-1e-sz 93/2013 (43-0) /est
RECURSO _DE_HECHO
Grellano, Francisco Daniel ¢/ Correo oficial de
Le Repablice Argentina S.A, s/ yuicio sumarssi~
Cdsle Suprema de Justicia deta Navitn
del Bicontonario dela Deotaracién de la
Independencia Nacional
norma claramente alusiva a la libertad de asociarse para la de-
fensa y promocién de los intereses profesionales.
Por su parte, el Protocolo Adicional a la Convencién
Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Econémi-
cos, Sociales y Culturales -Protocolo de San Salvador- contiene
una disposicién de idéntico tenor a la precedentemente referida
en su art. 8° titulado “Derechos Sindicales”.
13) Que no bastan para dar sustento a una conclusién
distinta ciertas expresiones como las de la Carta Internacional
Americana de Garantias Sociales adoptada en Bogoté en 1948 (De-
claracién de los derechos sociales del trabajador) que inmedia~
tamente después de referirse al derecho de sindicacién sefalan,
sin aclaracién alguna, que “los trabajadores tienen derecho a la
huelga” (cfr. arts. 26 y 27).
ste instrumento internacional alude genéricamente a
la huelga sin diferenciar los aspectos individuales y colectivos
del ejercicio de tal derecho que anteriormente han sido puntua-
lizados (cfr. considerando 7°
Con lo cual solo es posible con-
cluir que sus disposiciones indudablemente garantizan el derecho
de los trabajadores de adherirse a una huelga declarada (art.
21), y el de las organizaciones sindicales de disponerla o de-
clararla como légico corolario del derecho de sindicacién (reco-
nocido en el art. 26). La imprecisién apuntada impide otergarles
un alcance més amplio en lo que atafe al aspecto colectivo de la
cuestién, o sea, a la atribucién de adoptar medidas de accion
directa.
-19-14) Que en los precedentes “Asociacién Trabajadores
del Estado” y “Rossi” esta Corte establecié que el principio
constitucional de 1a libertad sindical consagra la libertad para
todos los sindicatos con el propésito de que puedan realizar sus
actividades sin obst&culos o limitaciones del Estado que reduz-
can, injustificadamente, las funciones que les son propias: la
promocién, ejercicio, defensa, fomento y proteccién de los in-
tereses legitimos de orden gremial. Sobre tal base, el Tribunal
declaré 1a inconstitucionalidad de preceptos legales que conce~
dian a los sindicatos reconocidos por el Estado como més repre-
sentativos -mediante el otorgamiento de la personeria gremial-
privilegios que excedian de una prioridad en materia de repre-
sentacién en las negociaciones colectivas, de consulta con las
autoridades y de designacién de delegados ante organismos inter-
nacionales, lo cual iba en detrimento de la actividad de los
sindicatos simplemente inscriptos que compartian con aquellos,
total o parcialmente, el mismo 4mbito de actuacién (cfr. Fallos:
331:2499, considerandos 8° y 9°, y Fallos: 332:2715, consideran-
dos 3° a 7°, respectivamente; asimismo, “Asociacién de Trabaja-
dores del Estado s/ accién de inconstitucionalidad’, consideran-
do 3°, Fallos: 336:672).
Es evidente que la doctrina constitucional enunciada
implica que, en lo que atafie al derecho de adoptar medidas de
accién directa, los sindicatos no pueden ser discriminados en
razon de su grado de representatividad. Pero no lo es menos que
dicha doctrina Gnicamente se refiere a las asociaciones sindica~
les; de modo que no cabe invocarla, como lo hizo la camara, para
~20-osu 83/2013 (43-0) fost
RECURSO DE ECHO
Grelland, Francisco Daniel ¢/ Correo Ofieish de *
ia Republica argentina s.a. s/ juiclo sumarisi-
Corte Tepremea de - Justicia de ta Naciin
hive del Bicentoenaric de la Declaracibn de la
Independencia Nacional
sustentar en ella el reconocimiento de tal derecho a los grupos
informales de trabajadores.
15) Que de todo lo expuesto se sigue que la normativa
federal examinada solamente confiere el derecho de declarar una
huelga a las asociaciones profesionales.
Por lo tante, dado que -como ha sido expresado en el
considerando 8° de la presente- e1 unico requisito al que el
art. 14 bis de la Constitucién Nacional supedita el ejercicio de
os derechos sindicales por parte de las organizaciones de tra~
bajadores es el de su simple inscripcién en un registro espe-
cial, cabe concluir que el legitimo ejercicio del derecho de
huelga esta subordinado a que el sujeto que la dispone haya cum-
piido con tal recaudo de inscripcion.
En consecuencia, corresponde revocar el fallo apela-
do.
Por ello, y oida la sefiora Procuradora Fiscal subrogante:
1) se desestima la peticion articulada a fs. 150/153 de esta
presentacion directa; y 2) se hace lugar a la queja, se declara
procedente el recurso extraordinario y se deja sin efecto la
sentencia, con el alcance indicado. Costas por su orden en aten-
cién a la naturaleza de la cuestion debatida (art. 68 del Cédigo
Procesal Civil y Comercial de la Nacién). Agréguese la queja al
principal y vuelvan los autos al tribunal de origen para que,
por quien corresponda, se dicte un nuevo fallo con arreglo al
-21-presente. Asimismo, reintégrese el depésito de fs. 3, Notifique~
se y, oportunamente,
_RICARDO LUIS LORENZETTI
Ml
ELENATHIGHTOA de NOLASCO
JUAN CARLOS MAQUEDA
-22-sy 93/2013 (49-0) /esa
RECURSO _DE_HECHO
Orellane, Francisco Daniel ¢/ Corres oficial ae
da Repiblica Argentina 9.A. s/ juicic sumarisi-
Orle Suprema de Justicia de la Necién
iio del Bicontenario de ba Dectaracitn de ta
ndependencia CNacional
Recurso de queje interpuesto por el Correo Oficial de la Repiblica Argentina
S.A, -deandada-, representado por 1a Dra. Maria Celia Uzal.
‘Tribonal de oxigen: Sale I de 1a Cémara Nacional de Apelaciones del Trabajo.
Tribunal que intervino con antericridad: Juzgado Nacional de Primera Instancia
del Trabajo n° 72
-23-
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