Aleida
El testimonio de María sobre lo ocurrido con Aleida Bonilla refleja con crudeza la violencia que se
vivía en medio del conflicto armado en Colombia. María recuerda que aquel sábado, mientras su
familia salía a trabajar y su hija en un chiva a Orinto, ella realizaba las tareas domésticas, un
hombre vestido de soldado llegó a su casa preguntando por su patrón y sobre la presencia de
personas uniformadas. A pesar de la tensión, María no sospechaba lo que estaba por ocurrir.
Aleida, una amiga cercana, llegó a la casa poco después, quejándose del trabajo doméstico y de las
preocupaciones que tenía por sus hijos. María intentó calmarla, recordándole que una vez muertos,
los hijos quedarían en manos de Dios. Luego Aleida se fue a su casa a tender la ropa. Fue entonces
cuando comenzó una balacera, y los hombres armados aparecieron en el lugar, advirtiendo a los
vecinos que debían evacuar porque habría un enfrentamiento con el Ejército. Aleida, desesperada, le
contó a María que estos hombres le ordenaron salir de su casa, donde había muchos niños, sin
importarles el peligro que implicaba.
En medio del caos, María y Aleida observaron cómo los hombres armados bajaban la ropa de
Aleida de las cuerdas y la tiraban al suelo. Las balas comenzaban a cruzar el aire, y María se tiró al
piso para protegerse, mientras veía a Aleida tratando de mantener la calma. Los hombres de la casa
junto a Aleida subieron la cuesta tratando de escapar y María detrás de ellos decidió parar, Aleida a
punto de cruzar la puerta del cerco le decía “María, vamos, ¡vamos! María, no se quede”. Pero
María se sento en una banca, y le dijo “Aleida, yo pa allá no voy. Si me van a matar que me maten,
pero yo más no corro. Aquí me quedo, yo no voy más pa allá”. María estaba con un vecino, el tirado
en el piso, temblando. En esas salía una perra que tenía Aleida. Cuando María ve la perra dice
inmediatamente, “mataron a Aleida, mi corazón no es mal amigo”. María en un momento de
desespero decide ir en busca de su familia. La intuición de María le indicaba que algo terrible había
sucedido cuando vio que la perra de Aleida había recibido un disparo. Para María, esa señal fue
clara: Aleida había sido alcanzada por una bala. Cuando paso el cerco vio a la hija de Aleida, que
tenía apenas año y medio. María tomo la niña en sus brazos y le pregunto “Mija, ¿on ta su mamá?”
La niña se puso la manito aquí y dijo “Ta, ta, ta, ta…”. “Aleida por qué se va y deja a la niña
botada...”, pensó María.
Las imágenes seleccionadas para la exposición fotográfica pueden representan diferentes
dimensiones del conflicto armado colombiano:
1. Dimensión social y familiar - Imagen: Una chiva en una zona rural.
Esta imagen representa la vida cotidiana en zonas rurales y la necesidad de desplazamiento debido a
la inseguridad. Refleja cómo el conflicto altera actividades básicas, como trasladarse a pie o en
vehículo, y destaca las decisiones difíciles que las familias deben tomar para protegerse.
2. Dimensión de la violencia y el control armado - Imagen: Soldados en búsqueda de un control de
estas comunidades
Esta imagen ilustra la presencia constante y amenazante de actores armados en las comunidades. La
llegada del hombre vestido de soldado buscando información simboliza el control y la vigilancia
que estos actores ejercen sobre la población civil. El diálogo entre María y el soldado refleja el
miedo y la incertidumbre que generan las fuerzas armadas y los grupos armados ilegales.
3. Dimensión del despojo y la intervención militar en los hogares - Imagen: Pintura “Windy day" de
mujer extendiendo ropa.
Representa la intervención militar directa en las casas y vidas de los civiles. La escena de los
soldados bajando la ropa de Aleida para evitar que se dañe por las balas simboliza cómo el conflicto
invade los espacios íntimos, despojando a las personas no solo de sus pertenencias físicas sino
también de su tranquilidad y seguridad. Este despojo de la ropa es un reflejo de la pérdida de
control sobre su propio hogar.
4. Dimensión psicológica y emocional - Imagen: Soldados en un batallón matando una perra
La perra de Aleida simboliza el vínculo emocional y el presentimiento de la muerte. La conexión
entre el disparo que mata a la perra y la muerte de Aleida refleja cómo el conflicto también destruye
los lazos afectivos y genera un sufrimiento profundo en las familias. El testimonio de María
anticipando la muerte de Aleida por medio de la perra refuerza la carga emocional que las víctimas
llevan consigo, el miedo constante y la angustia por la pérdida de seres queridos.
Cada imagen puede vincularse a un aspecto específico del testimonio, ofreciendo una narrativa
visual que resalta la violencia cotidiana, el sufrimiento personal y colectivo, la invasión de la vida
privada, y las dinámicas de poder y control ejercidas por los actores armados. Así, esta exposición
fotográfica puede representar las múltiples capas del conflicto armado, desde lo cotidiano hasta lo
emocional y psicológico.