Introducción a la Ética y sus Ramas
Introducción a la Ética y sus Ramas
La ética o filosofía moral es la rama de la filosofía que estudia la conducta humana,[1][2] lo correcto y lo incorrecto,[3][4] lo bueno y lo malo,[4] la moral,[5] el
buen vivir,[6] la virtud, la felicidad y el deber. La ética contemporánea se suele dividir en tres ramas o niveles: la metaética estudia el origen, naturaleza y
significado de los conceptos éticos, la ética normativa busca normas o estándares para regular la conducta humana y la ética aplicada examina controversias
éticas específicas.[7][8]
Ética y moral son conceptos muy relacionados que a veces se usan como sinónimos, pero tradicionalmente se diferencian en que la ética es la disciplina
académica que estudia la moral.[5] La ética no inventa los problemas morales, sino que reflexiona sobre ellos.[9] Las acciones relevantes para la ética son las
acciones morales, que son aquellas realizadas de manera libre, ya sean privadas, interpersonales o políticas.[10] La ética no se limita a observar y describir
esas acciones, sino que busca determinar si son buenas o malas, emitir juicio sobre ellas y así ayudar a encauzar la conducta humana.[11]El estudio de la
ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo histórico ha sido amplio y variado. A lo largo de la historia ha habido
diversas maneras de entender la ética y distintas propuestas morales orientadoras de la vida [Link] la ética siempre fue una rama de la filosofía, su
amplio alcance la conecta con muchas otras disciplinas, incluyendo la antropología, biología, economía, historia, política, sociología y teología.
Definiciones
La palabra ética se deriva del griego antiguo ēthikós (ἠθικός), que significa “relativa al carácter de uno”, que a su vez proviene de la palabra raíz êthos (ἦθος) que
significa “carácter, naturaleza moral”.[13] Esta palabra fue transferida al latín como ethica y luego al francés como éthique, del cual fue transferido al español.
Rushworth Kidder afirma que las “definiciones estándar de ética han incluido típicamente frases como ‘la ciencia del carácter humano ideal’ o ‘la ciencia del
deber moral’”.[14] Richard William Paul y Linda Elder definen la ética como “un conjunto de conceptos y principios que nos guían para determinar qué
comportamiento ayuda o daña a las criaturas sensibles”.[15] La Cambridge Dictionary of Philosophy establece que la palabra “ética” es “comúnmente usada
indistintamente con ‘moralidad’ … y a veces se usa de manera más estricta para referirse a los principios morales de una tradición, grupo o individuo
particular.”[16] Paul y Elder afirman que la mayoría de las personas confunden la ética con comportarse de acuerdo con las convenciones sociales, las
creencias religiosas, la ley, y no tratan la ética como un concepto independiente.[17]
La palabra “ética” en inglés se refiere también a varias cosas.[18] Puede referirse a la ética filosófica o la filosofía moral, un proyecto que intenta utilizar la razón
para responder a varios tipos de cuestiones éticas. Como el filósofo moral inglés Bernard Williams escribe, intentando explicar la filosofía moral: “Lo que hace
que una investigación sea filosófica es la generalidad reflexiva y un estilo de argumentación que pretende ser racionalmente persuasivo.”[19] Williams describe
el contenido de esta área de investigación como abordar la cuestión muy amplia, "cómo se debe vivir".[20] La ética también puede referirse a una habilidad
humana común para pensar en problemas éticos que no es particular de la filosofía. Como ha escrito el bioeticista Larry Churchill: “La ética, entendida como
la capacidad de pensar críticamente sobre los valores morales y dirigir nuestras acciones en términos de tales de valores, es una capacidad humana
genérica”.[21] La ética también se puede utilizar para describir los propios idiosincrásicos principios o hábitos de una persona en particular.[22] Por ejemplo:
“Joe tiene una ética extraña”
RAMAS
Metaética
La metaética es la rama de la ética que estudia el origen y el significado de los conceptos éticos,[23] así como las cuestiones metafísicas acerca de la
moralidad, en particular si los valores morales existen independientemente de los humanos, y si son relativos, convencionales o absolutos.[23]
A diferencia de la ética tradicional, la metaética no responde a interrogantes como «¿qué es “lo bueno”?», sino más bien a «¿qué hace una persona cuando
habla acerca de lo “bueno”?», o bien «¿qué características son propias del lenguaje moral?» Se trata, en suma, de un discurso elucidatorio que se ocupa a su
vez de otro discurso, el moral. Una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios determinados. Una sentencia ética, juicio moral o declaración
normativa es una afirmación que contendrá términos tales como «bueno», «malo», «correcto», «incorrecto», «obligatorio», «permitido», etc., referidos a una
acción, a una decisión o incluso contendrá a las intenciones de quien actúa o decide algo. Cuando se emplean sentencias éticas se está valorando moralmente
a personas, situaciones, o acciones. Se establecen juicios morales cuando, por ejemplo, se dice: «ese hombre es malo», «no se debe matar», etc. En estas
declaraciones aparecen los términos «malo», «no se debe», etc., que implican valoraciones de tipo moral.
Una sentencia ética supone la elaboración de un juicio moral y una norma que señala cómo deberían actuar los integrantes de una sociedad.
En 1903, George Edward Moore publicó Principia Ethica, una obra que se considera como la carta de nacimiento de la metaética, aunque en ella no se
menciona la palabra «metaética». No obstante, en esa obra se otorga particular importancia al análisis de los predicados «bueno» y «malo» como propiedades
definitorias de los juicios éticos. La obra introduce, por ejemplo, el problema de la falacia naturalista. Desde entonces la metaética ha crecido notoriamente
en su alcance. Actualmente incluye no solo asuntos relativos al significado y uso de los términos, conceptos y proposiciones morales, sino también cuestiones
vinculadas a la lógica de los enunciados morales, como la lógica deó[Link] problemas de la metaética son el problema del ser y el deber ser, el
problema de la suerte moral, y la cuestión acerca de la existencia o no del libre albedrío. Quizás la función más importante de la metaética sea de carácter
gnoseológico: establecer el modo en que podrían fundamentarse, si esto es posible, los juicios normativos o de valor. Es decir que, aunque en la metaética
prima una pretensión de neutralidad normativa y valorativa de sus análisis, su hacer está estrechamente relacionado con la cuestión de la validez de las
proposiciones morales
Ética normativa
La ética normativa es la rama de la ética que estudia los posibles criterios para determinar cuándo una acción es correcta y cuándo no lo es.[24] Busca
principios generales que justifiquen los sistemas normativos y argumenta por qué se deberían adoptar determinadas normas. Un ejemplo clásico de un criterio
semejante es la regla de [Link] de la ética normativa, existen tres posturas principales:[24] el consecuencialismo sostiene que las acciones se deben
juzgar solo con base a si susconsecuencias son favorables o desfavorables.[24] Distintas versiones del consecuencialismo difieren sin embargo acerca de qué
consecuencias son relevantes para determinar la moralidad o no de una acción.[24] Por ejemplo, el egoísmo moral considera que una acción será moralmente
correcta solo cuando sus consecuencias sean favorables al que la realiza.[24] En cambio, el utilitarismo, sostiene que una acción será moralmente correcta
solo cuando sus consecuencias sean favorables para una mayoría.[24] También existe debate sobre qué se debe contar como una consecuencia [Link]
deontología sostiene que existen deberes que deben ser cumplidos, más allá de las consecuencias favorables o desfavorables que puedan traer, y que cumplir
con esos deberes es actuar moralmente.[24] Por ejemplo, cuidar a nuestros hijos es un deber, y es moralmente incorrecto no hacerlo, aun cuando esto pueda
resultar en grandes beneficios económicos. Distintas teorías deontológicas difieren en el método para determinar los deberes, y consecuentemente en la lista
de deberes a cumplir.[24]La ética de las virtudes se enfoca en la importancia de desarrollar buenos hábitos de conducta o virtudes, y de evitar los malos
hábitos, es decir los vicios.
Ética aplicada
La ética aplicada es la rama de la ética que estudia la aplicación de las teorías éticas a cuestiones morales concretas y controvertidas.[25]
Algunas de estas cuestiones son estudiadas por subdisciplinas. Por ejemplo, la bioética estudia las cuestiones relacionadas con el avance de la biología y la
medicina, como el aborto inducido, la eutanasia y la donación de órganos.[26]La deontología profesional busca justificar los valores morales que deberían
guiar a los profesionales, y estudia los valores que de hecho guían a los profesionales.[27] En el primer sentido la deontología profesional es una disciplina
normativa y filosófica. En el segundo sentido, se trata más bien de una disciplina descriptiva y por lo tanto científica.[27] La deontología profesional también
cuenta con subdisciplinas como la ética médica, la ética militar, la ética de los negocios, la ética computacional o la ética de la ingeniería.[28]
La ética ambiental se ocupa de la relación ética entre los seres humanos y el medio ambiente.[29] Quizás las dos preguntas fundamentales de esta disciplina
sean: ¿qué deberes tienen los seres humanos hacia el medio ambiente, y por qué?[29] En general, la respuesta a la primera pregunta es una consecuencia de
la respuesta a la segunda.[29] Distintas respuestas o aproximaciones a respuestas han dado lugar a distintas éticas [Link] ética militar es un conjunto
de prácticas y discursos que sirven para orientar a las fuerzas armadas y a sus integrantes para que actúen conforme a unos valores y unas normas
determinadas, y para mostrar al conjunto de la ciudadanía esos valores de referencia.
La ética económica se ocupa de las relaciones éticas que deberían guiar las relaciones económicas entre los seres humanos y el efecto que tales normas
tendrían sobre la economía de nuestras sociedades. De hecho gran parte de los economistas que desarrollaron la teoría moderna de la economía partieron de
bases éticas. El ejemplo más cercano es el utilitarismo desarrollado primero como doctrina moral y luego usado para la teoría del valor neoclásica.
La ética organizacional es una ética aplicada a una circunstancia particular –la organización–, con sus aspectos específicos. Es una disciplina científica que
«investiga el impacto que individuos, grupos y estructuras tienen en la conducta dentro de las organizaciones, con la finalidad de aplicar estos conocimientos
a la mejora de la eficacia de tales organizaciones
Otras cuestiones estudiadas por la ética aplicada son la pena de muerte, la guerra nuclear, el racismo y el uso recreativo de drogas.
CONCEPTOS
Libre albedrío
El albedrío (de la deformación vulgar del vocablo latino arbitrium,[33] a su vez de arbiter, ‘juez’[34]), libre albedrío o libre elección es la creencia de aquellas
doctrinas filosóficas según las cuales las personas tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. Muchas autoridades religiosas han apoyado dicha
creencia,[35] mientras que ha sido criticada como una forma de ideología individualista por pensadores tales como Baruch Spinoza, Arthur Schopenhauer,
Karl Marx y Friedrich Nietzsche.
El principio del libre albedrío tiene implicaciones religiosas, éticas, psicológicas, jurídicas y científicas. Por ejemplo, la ética puede suponer que los individuos
son responsables de sus propias acciones. En la psicología, implica que la mente controla algunas de las acciones del cuerpo, las cuales son conscientes.[cita
requerida]
La existencia del libre albedrío ha sido un tema central a lo largo de la historia de la filosofía y de la ciencia. Se diferencia de la libertad en el sentido de que
conlleva la potencialidad de obrar o no obrar.
Virtud
La virtud (en latín: virtus) es la excelencia moral. Una virtud es una cualidad que se considera moralmente buena. Una virtud es una disposición de la persona
para obrar de acuerdo con determinados proyectos ideales orientados al bien, la verdad, la justicia y la belleza.[37] En otras palabras, permite hacer lo que
está bien y evitar lo que está mal. Lo contrario de la virtud es el vicio. La virtud tiene una gran importancia para la vida ética.
Otros ejemplos de esta noción incluyen el concepto de mérito en las tradiciones asiáticas, así como el de De (chino 德). Los cuatro brahmavihara (“estados
divinos”) del budismo pueden considerarse virtudes en el sentido europeo.
Problemas éticos
Los problemas éticos surgen de aplicar la teoría ética a situaciones de la vida real.
Preguntas específicas
La ética se utiliza en algunos aspectos de la determinación de la política pública, también puede ser utilizada por personas que enfrentan decisiones difíciles.
El tipo de preguntas que aborda la ética aplicada, por ejemplo son: “¿Es inmoral tener un aborto?” ; “¿Es la eutanasia inmoral?”; “¿La acción afirmativa es
correcta o incorrecta?”; “¿Qué son los derechos humanos y cómo los determinamos?”; “¿Los animales también tienen derechos?”; y “¿Tienen las personas el
derecho a la autodeterminación
Una pregunta más específica podría ser: “Si alguien más puede mejorar su vida de lo que yo puedo, ¿es entonces moral sacrificarme por el si es necesario?”
Sin estas preguntas, se carece de un punto de apoyo sobre el cual equilibrar la ley, la política y la práctica del arbitraje; de hecho, no hay supuestos comunes
de todos los participantes, por lo que la capacidad de formular las preguntas es anterior al equilibrio de derechos. Pero no todas las cuestiones estudiadas en
ética aplicada se refieren a políticas públicas. Por ejemplo, hacer juicios éticos con respecto a preguntas como “¿Mentir siempre está mal?” y, “Si no, ¿cuándo
está permitido?” es anterior a cualquier etiqueta.
Las personas, en general, se sienten más cómodas con las dicotomías (dos opuestos). Sin embargo, en ética, los problemas suelen ser multifacéticos y las
acciones mejor propuestas abordan muchas áreas diferentes al mismo tiempo. Se presionan muchos botones para mejorar la condición general y no en
beneficio de ninguna facción en particular.
Y no solo se ha demostrado que las personas consideran el carácter del agente moral (es decir, un principio implícito en la virtud ética), el hecho de la acción
(es decir, un principio implícito en la deontología ) y las consecuencias de la acción (es decir, un principio implícito en el utilitarismo) al formular juicios morales,
pero además que el efecto de cada uno de estos tres componentes depende del valor de cada componente.
Dilema ético
En filosofía, dilemas éticos, también llamados paradojas éticas o dilemas morales, son situaciones en las que una persona se encuentra bajo dos (o más)
criterios morales en conflicto. Una definición estrechamente relacionada caracteriza los dilemas éticos como situaciones en las que todas las opciones
disponibles son incorrectas. El término también se usa en un sentido más amplio en el lenguaje cotidiano para referirse a conflictos éticos que pueden
resolverse, a elecciones psicológicamente difíciles o a otros tipos de problemas éticos difíciles. Este artículo trata de los dilemas éticos en el sentido filosófico
estricto, a menudo denominados dilemas éticos genuinos. Se han propuesto varios ejemplos, pero hay desacuerdo sobre si constituyen dilemas éticos
genuinos o meramente aparentes. El debate central en torno a los dilemas éticos se refiere a la cuestión de si existen. Los defensores suelen presentar ejemplos
aparentes, mientras que sus oponentes generalmente intentan mostrar que su existencia contradice principios éticos muy fundamentales. Los dilemas éticos
vienen en varios tipos. Una distinción importante se refiere a la diferencia entre los dilemas epistémicos, que dan una impresión posiblemente falsa al agente
de un conflicto irresoluble, y los dilemas reales u ontológicos. Hay un amplio acuerdo en que existen dilemas epistémicos, pero el principal interés en los
dilemas éticos tiene lugar a nivel ontológico. Tradicionalmente, los filósofos sostenían que es un requisito para las buenas teorías morales estar libres de
dilemas éticos. Pero esta suposición ha sido cuestionada en la filosofía contemporánea
El problema del ser y el deber ser (también llamado ley de Hume, la guillotina de Hume y a veces confundido con la falacia naturalista) es un problema en
metaética sobre la posibilidad de deducir oraciones normativas a partir de oraciones descriptivas. Oraciones descriptivas son aquellas que dicen lo que es el
caso (p. ej. «los emperadores son crueles») mientras que oraciones normativas son aquellas que dicen lo que debe ser el caso («los emperadores deben ser
crueles»).
Claro que así como se puede pedir justificación para las oraciones normativas, se puede pedir justificación para las oraciones descriptivas. Pero esto es otro
problema, que puede encontrar otras respuestas. Las oraciones descriptivas se pueden (quizás) justificar a partir de la investigación empírica. Así, por ejemplo,
el valor de verdad de la oración «los emperadores son crueles» se puede determinar haciendo una investigación histórica. Sin embargo, no sucede lo mismo
con la oración «los emperadores deben ser crueles». La verdad o falsedad de esta oración se debe determinar por otros métodos, y si se descarta la posibilidad
de probar su verdad a través de una deducción a partir de premisas verdaderas, entonces vale preguntar si hay algún otro camino.
El abismo que separa a los hechos de los deberes no tiene nada que ver con el contenido de las proposiciones descriptivas de las que se parte. Lo mismo da
que se trate de proposiciones metafísicas, científicas o de la vida cotidiana. El error se encuentra en el procedimiento, no en el punto de partida. La ambigüedad
inadvertida empírico-normativa de ciertos términos conduce a falacias lógicas tales como: «La esencia de la sexualidad es la procreación. Por lo tanto, la
anticoncepción no está permitida, porque no refleja la naturaleza de la sexualidad».
La dicotomía hechos/valores de Hume, se relaciona con la dicotomía analítico/sintético: las proposiciones analíticas (lógicas) no tienen necesidad de
verificación (siempre son verdaderas), mientras que las proposiciones sintéticas se deben verificar con la experiencia y pueden ser verdaderas o falsas, y las
proposiciones éticas vienen de la experiencia
Historia
Edad Antigua
Desde el inicio de la reflexión filosófica ha estado presente la consideración sobre la ética. Platón afronta la temática ética en diversos lugares y desde
contextos diferentes. Así, por ejemplo, en el Gorgias busca superar el hedonismo y la ley del más fuerte. En el Fedón evidencia la importancia de lo que exista
tras la muerte para regular el propio comportamiento. En La República aborda juntamente la ética individual (desde la perspectiva de una justicia dentro del
alma) y la ética pública, con una compleja teoría del Estado, que encuentra complementos y puntos de vista diferentes en otras dos obras, el Político y las
Leyes. En la segunda mitad de la obra Fedro, uno de los temas principales es la ética.[60]
La Ética nicomáquea, seguramente el más importante tratado de ética de Aristóteles, se basa en la premisa de que todo ser humano busca la felicidad (ética
eudemónica). Para Aristóteles todos los seres naturales tienden a cumplir la función que les es propia y están orientados a realizar completamente sus
potencialidades. El bien, que es lo mismo que la perfección de un ser o la realización de las capacidades es cumplir su función propia, aquello a que solo él
puede realizar. También los seres humanos están orientados a la realización plena de la función que les es propia. El problema que se suscita, entonces, es
cuál es la función propia del hombre. Y si acaso hay más de un bien propio del hombre, ¿cuál es el bien más alto y más perfecto de los que puede alcanzar el
ser humano?
Como en otras de sus obras, Aristóteles releva las opiniones de sus contemporáneos al respecto y comprueba que todas parecen estar de acuerdo en que el
objetivo supremo del hombre es vivir bien y ser feliz, aunque hay muchos desacuerdos respecto de en qué consiste la felicidad y el buen vivir. Para Aristóteles
la vida feliz (plena) es la que permite realizar la actividad superior (contemplación), con una suficiente autonomía (bienes materiales, salud), y en compañía de
un número suficiente de amigos (cf. Ética nicomáquea I).
Solo son morales las acciones en las que se puede elegir y decidir qué hacer. En cambio, no son morales ni inmorales las acciones padecidas, compulsivas o
forzosas. Lo que es moral es la acción que depende de la voluntad, si se actúa de modo correcto. ¿Cuándo se actúa correctamente? La forma correcta de
actuar depende del ámbito de acción (dianoético o intelectual, ético o moral) y en parte está pautada por las costumbres de la comunidad a la que se pertenece
(si la comunidad es éticamente sana, algo que supone Aristóteles para el mundo griego quizá de modo acrítico) y se aprende con la educación. Cuando se
actúa de acuerdo con estas pautas, se vive bien y se es virtuoso.
Por otra parte, los filósofos estoicos y epicúreos propusieron teorías morales basadas en principios opuestos: la virtud y la vida con moderación (estoicismo),
y la búsqueda del placer (epicureísmo).
Edad Media
Es un momento en el que la ética asume elementos de las doctrinas clásicas de la felicidad (el fin del actuar humano consiste en obtener el bien que nos hace
felices) y los une a la doctrina cristiana (vista como Revelación divina), especialmente según la normativa que recogen los mandamientos. El fin último del
actuar humano es la caridad, que se consigue al vivir desde el Evangelio, y que permite al hombre acceder a la visión de Dios (en el cielo), donde el ser humano
alcanza su máxima plenitud y el bien supremo.
Diversos autores hablan de ética y según perspectivas diferentes. Es oportuno recordar dos grandes nombres, san Agustín de Hipona y santo Tomás de Aquino
(especialmente en la segunda parte de la Suma de teología, en la que se recogen numerosos elementos de la ética de Aristóteles).[61]
Posteriormente, y tras las huellas de las ideas de Tomás de Aquino, se desarrolla en el ámbito católico lo que luego será conocido como principio de doble
efecto.
Edad Moderna
Los filósofos éticos modernos trabajan con la mirada puesta, sobre todo, en el mundo antiguo (estoicos, epicúreos, Platón, Aristóteles), si bien con algunos
elementos heredados de la Escolástica medieval. Descartes tiene algunos elementos de ética en su famoso Discurso del método. Dentro del racionalismo, es
Baruch Spinoza quien elaboró de modo más amplio y sistemático una propuesta ética. En el ámbito del empirismo, David Hume trabajó en diversos momentos
para comprender los motivos profundos de las acciones humanas.
La gran revolución ética moderna se realiza a través de Immanuel Kant, que rechaza una fundamentación de la ética en otra cosa que no sea imperativo moral
mismo (deontologismo formal), pues si la moral se orienta a buscar la felicidad no podría dar ninguna norma categórica ni universal. Los filósofos idealistas
desarrollaron esta moral del imperativo categórico. Hacen frente así al utilitarismo, al afirmar que el principio de utilidad no es el único criterio de corrección
de las acciones.
Edad Contemporánea
La ética del siglo XX ha conocido aportes muy importantes por parte de numerosos autores: los vitalistas y existencialistas desarrollan el sentido de la opción
y de la responsabilidad, Max Scheler elabora una fenomenología de los valores. Autores como Alain Badiou han intentado demostrar que esta principal
tendencia (en las opiniones y en las instituciones), la cuestión de «la ética» en el siglo XX, es en realidad un «verdadero nihilismo» y «una amenazante
denegación de todo pensamiento».[62]
Recientemente, y desarrollando un análisis en profundidad de los orígenes y fundamentos de la ética, han aparecido diversos estudios sobre el papel de las
emociones en el desarrollo de un pensamiento ético antifundacionalista, como ha indicado Richard Rorty. En las últimas dos décadas, el filósofo escocés
MacIntyre establece nuevas herramientas de análisis histórico-filosófico de distintas versiones rivales de la ética.
David Couzens Hoy afirma que los escritos de Emmanuel Levinas sobre el rostro del Otro y las meditaciones de Derrida sobre la relevancia de la muerte para
la ética son signos del “giro ético” en la filosofía continental que se produjo en los años ochenta y noventa. Hoy describe la ética poscrítica como las
“obligaciones que se presentan como necesariamente para ser cumplidas pero que no se imponen ni son exigibles”.[63]
El modelo de poscrítica de Hoy utiliza el término "resistencia ética". Ejemplos de esto serían la resistencia de un individuo al consumismo en un retiro a un
estilo de vida más simple pero quizás más duro, o la resistencia de un individuo a una enfermedad terminal. Hoy describe el relato de Levinas como “no un
intento de usar el poder contra sí mismo o de movilizar a sectores de la población para ejercer su poder político; la resistencia ética es en cambio la resistencia
de los impotentes”
MORAL
La moral es el conjunto de costumbres y normas que se consideran «buenas» para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad.[1]
También es la diferenciación de intenciones, decisiones y acciones entre las que se distinguen como propias (correctas) y las impropias (incorrectas).[2] Se
distingue de la ética en que esta es una moral transcultural o universal, aunque suelen confundirse. La moral permite disting uir qué acciones son buenas y
cuáles son malas con criterios objetivos. Otra perspectiva la define como el conocimiento de lo que el ser humano debe hacer o evitar para conservar la
estabilidad social.[3]
El término «moral» tiene un sentido opuesto al de «inmoral» (contra la moral) y «amoral» (sin moral). La existencia de acciones susceptibles de valoración moral
está fundamentada en el ser humano, como sujeto de actos voluntarios. Abarca la acción de las personas en todas sus manifestaciones, además de que
permite la introducción y referencia de los valores.
Los conceptos y creencias sobre la moral llegan a ser considerados y codificados de acuerdo a una cultura, religión, grupo, u otro esquema de ideas, que tienen
como función la regulación del comportamiento de sus miembros. La conformidad con dichas codificaciones también puede ser conocida como moral y se
considera que la sociedad depende del uso generalizado de esta para su existencia. En la práctica, suelen ser conductas morales basadas, no en
planteamientos religiosos, sino coherentes con un determinada antropología. Pueden llegar a darse situaciones equívocas si se pretende negar valor ético a
comportamientos que tengan su origen en la religión.[4]
Hay diversas definiciones y concepciones de lo que significa moral, lo que ha sido tema de discusión y debate a través del tiempo. Múltiples opiniones
concuerdan en que el término representa aquello que permite distinguir entre el bien y el mal[5] de los actos, mientras que otros dicen que son solo las
costumbres las que se evalúan virtuosas o perniciosas.
El concepto de la moral se diferencia de la filosofía moral o ética en que esta última reflexiona racionalmente sobre los diversos esquemas morales con la
finalidad de encontrar ideas principales racionales que determinen las acciones de la ética correcta y las acciones de las éticas incorrectas, es decir, la ética
busca principios absolutos o universales, independientes de la moral de cada cultura.
Historia
Todas las sociedades tienen conductas que son el núcleo de una concepción moral ampliamente compartida por los individuos del grupo. En Occidente han
sido importantes las concepciones morales de las religiones como el judaísmo, y el cristianismo. En Oriente el confucianismo o el budismo también han
ejercido un fuerte influjo en el núcleo moral de sociedades asiáticas.
El mitólogo sueco M. P. Nilsson, a principios del siglo XX, expuso una teoría según la cual los preceptos considerados tabú por las sociedades primitivas estarían
en el origen de la moral. El concepto de tabú, que en su origen suponía una mera prohibición motivada por el «temor al daño», se habría refinado y transformado
con la aparición de religiones más elaboradas. Las disposiciones resultantes de tal fusión prepararon el camino que condujo, en su etapa final, a la aparición
de la conciencia moral.[6]
Si bien es frecuente remontar la reflexión moral occidental a lo dicho por las escuelas grecorromanas, donde la moral se enseñaba en forma de preceptos
prácticos, la reflexión moral fue muy importante en la Antigüedad egipcia a juzgar por la gran cantidad de textos de carácter moral que han sobrevivido. En la
Antigüedad grecolatina, se elaboraron numerosos textos tales como las Máximas de los siete sabios de Grecia, los Versos dorados de los poetas de Grecia; o
bien en forma de apólogos y alegorías hasta que después se revistió de un carácter filosófico.
Los antiguos romanos concedían a las mores maiorum (‘costumbres de los mayores’, las costumbres de sus ancestros fijadas en una serie continuada de
precedentes judiciales) una importancia capital en la vida jurídica, hasta tal punto que durante más de dos siglos (hasta el siglo II a. C.) fue la principal entre
las fuentes del derecho. Su vigencia perdura a través de la codificación de dichos precedentes en un texto que llega hasta nosotros como la Ley de las XII
Tablas, elaborado hacia el 450 a. C.
Ocupa importante lugar en las enseñanzas de Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Epicuro y, sobre todo, entre los estoicos (Cicerón, Séneca, Epicteto,
Marco Aurelio, etc.). Los neoplatónicos se inspiraron en Platón y los estoicos cayeron en el misticismo. Los modernos han profundizado y completado las
teorías de los antiguos
Moral filosófica
Se usa el término “moral” para referirse a una serie de preceptos, valores, permisos e ideales con los que un grupo humano se guía en una determinada época
histórica. También puede referirse al código personal de conducta de alguien. “Moral”, con mayúscula, se utiliza para referirse a una disciplina filosófica, la
Filosofía Moral, que se ocupa de reflexionar acerca de nuestros códigos [Link] referirse a la Ética o Moral cristiana, von Hildebrand afirmó que se trataba
de un análisis filosófico estricto. Su afirmación parte de datos de la experiencia sobre los que se puede razonar de manera adecuada.[14]
Moral y ética
Varios autores consideran como sinónimos estos términos debido a que sus orígenes etimológicos son similares y remiten al carácter propio de los hábitos de
un grupo. Sin embargo, en otros contextos se utiliza el término “Ética” para referirse a la Filosofía Moral, mientras que “moral” se refiere a los diferentes códigos
de comportamiento concretos.[13] Algunas posturas conciben la ética como el conjunto de normas sugeridas por un filósofo o proveniente de una religión, en
tanto que a «moral» se le designa el grado de acatamiento que los individuos dispensan a las normas imperantes en el grupo social.
No todos acuerdan con dicha distinción, y por eso en un sentido práctico, ambos términos se usan en forma indistinta, y a menudo no se distingue entre los
dos conceptos.
El matiz que las delimita está en la observación o aplicación práctica de la norma que entraña el mandato ético. Por ello, la norma ética siempre será teórica,
en tanto que la moral o costumbre será su aplicación práctica.[15] Según este punto de vista, la moral se basa en los valores que dicta la conciencia, que a su
vez, están basados en costumbres aprendidas. Dicho punto de vista dice que la moral no es absoluta o universal, ya que su vigencia depende de las costumbres
de una región, de aquí vendría el relativismo cultural. El valor es, pues, el núcleo de toda moral. Cada persona tiene unos valores determinados, igual como
tiene una cultura que lo identifica.[16]
Por otra parte, la universalidad de algún sistema moral es uno de los objetivos de la ética-objetiva cuyo contenido o efecto no se considera relativo ni subjetivo,
sino efectivo y aplicable para todo hombre racional bajo un contexto determinado, siempre y cuando el agente capaz de comportamiento pueda actuar de
manera racional, entendido como aquello en lo que todos los humanos puedan estar de acuerdo cuando decidan buscar un comportamiento moral específico
que se juzgó “de bien” o “correcto”, que mantenga o cause aceptable calidad de vida o evite alguna consecuencia inconveniente, y que surja a causa de la
repetición de ciertos comportamientos probables para la humanidad.
Immanuel Kant ―por medio de su imperativo categórico― hizo el intento de dar bases a una moral objetiva nacida de la razón y más allá de la religión. Una de
las principales objeciones que se oponen a sus razonamientos, es el uso obligatorio de la verdad y del deber con exclusión del sentir. [17]
La crítica que hace Friedrich Nietzsche a la moral y la ética subraya que los códigos morales y las éticas que estudian o fundamentan estos códigos morales
se presentan como desveladoras de profundas verdades sobre el ser humano.
Es famoso su análisis de la moral cristiana en el que manifiesta cómo los valores cristianos, por ejemplo, la humildad, o la compasión, en realidad se basan
en la hipocresía y en el resentimiento (según su teoría). Los valores morales son estratagemas de dominio de unos hombres para otros. Pero ninguna moral y
ninguna ética reconocen esto pues ocultarlo les es esencial. Para descubrir esas ocultaciones propone Nietzsche un método que él llama “genealógico”.
Emprende una “genealogía de la moral”. Se trata de hacer análisis psicológicos y de uso del lenguaje a partir de textos éticos y morales y de observaciones de
conductas morales.
Para Nietzsche en su obra La genealogía de la moral nos dice que: las morales y las éticas que hacen pasar por “verdaderos” y “universales” unos valores son
“morales de esclavos”. Su propuesta entraña la total libertad creativa de cada hombre en el más estricto sentido, en un sentido parecido al que se aplica
cuando se habla en el arte contemporáneo de la libertad de un artista. La “moral de señores” rechaza elaborar un elenco de valores exigibles a los demás.
Cada hombre ha de realizar sus deseos y dejar que también se expresen los deseos de los demás, sin códigos verdaderos previos.
Teología moral
En el cristianismo hay un área de estudio teológico que considera la moral como la determinación de lo que dicta lo malo y lo bueno. En esta área, el mal moral
es entendido como el pecado, injusticia, maldad, aquello que se opone al bien moral, entendido como la voluntad de Dios, lo santo, la justicia, la bondad. Esta
creencia, propia de la fe cristiana, considera los actos inmorales como ofensas hacia Dios, que conllevan la separación entre el hombre y Él, y que rompen el
orden necesario para vivir.[18][19]
Los cristianos sí consideran a la moral como algo universal, ya que en la biblia se describe que todos los hombres (incluso los gentiles) tienen una ley escrita
en sus corazones[20] una ley natural que fue dada por Dios, que es manifestada como una moralidad innata, y que constituye la raíz espiritual de la conciencia
humana.
También se considera que la existencia de la inmoralidad, como un fenómeno, es resultado del libre albedrío del hombre, por el cual Dios dio al ser humano la
capacidad de decidir o el libre elegir entre el bien y el mal, o entre la bendición o maldición
Moral objetiva
Al conjunto de normas morales se le llama moralidad objetiva, porque estas normas existen como hechos sociales, con independencia de que un sujeto quiera
acatarlas o no. Los actos morales provienen del convencimiento de que el actuar de un individuo siempre se realiza por ciertos fines y que todo el que hace
algo, lo debe hacer con un fin, a menos que no controle su razón, como ocurre en variadas situaciones. Sin embargo, las realidades sociológicas sugieren que
las personas suelen actuar por inercia, costumbre, tradición irrazonada o la llamada «mentalidad de masa».
Opuesto a esta postura de auto-justificación está la aceptación, por parte del individuo, de su responsabilidad. Ejercitando los valores morales puede
convertirse en el artífice de su destino, como persona de buen criterio.A lo largo de la historia, y de las diferentes culturas, han existido distintas visiones de la
moral. En general, la moral se aplica en áreas en las que las decisiones de las personas expresan una intención relativa a otros individuos. De hecho, existe
una disputa académica sobre si la moral puede existir sólo en la presencia de una sociedad o también en un individuo hipotético sin relación con otros. La
moralidad se mide también cuando la persona está sola, sin que nadie la observe, por ejemplo, en situaciones donde se requiere tener integridad.
Dicotomías morales
Autonomía y heteronomía
Una concepción de la moralidad puede tender hacia cualquiera de las posibles direcciones en un campo. Existen morales que recomiendan restricciones
sobre el comportamiento (heteronomía), así como existen morales que recomiendan una autodeterminación libre (autonomía) y una variedad de posiciones
intermedias. En el fondo, la verdadera comprensión de la autonomía de la moral radica en la pregunta sobre la fundamentación de la libertad. Se puede afirmar
la autonomía del ser libre, y a la vez, subrayar que tal autonomía no es absoluta, pues depende de muchos factores, no todos cambiantes.
Inmoral y amoral
Dentro del concepto de moral surgen otros dos conceptos que son, cada uno a su manera, antónimos y que no deben ser confundidos. Uno es el de «inmoral»,
el cual hace referencia a todo aquel comportamiento o persona que viola una moral específica o la moral social. Cuando se dice que una persona actúa de
manera inmoral, se quiere decir que actúa de forma incorrecta, haciendo mal.
Por otra parte, el concepto de «amoral» o amoralidad, hace referencia a una postura en la que las personas se consideran carentes de moral, por lo que no
consideran que los hechos o actos humanos sean malos o buenos, correctos o incorrectos. La mayor defensa de la amoralidad la realiza en el taoísmo, en el
cual se considera que la moral corrompe al ser humano, obligándolo a hacer cosas buenas cuando no está preparado y prohibiéndole hacer cosas malas
cuando necesita experimentar para darse cuenta de las repercusiones de sus actos.
Todo lo «moral», según ellos, implica forzar la naturaleza del ser humano y es fruto de la desconfianza y el miedo a los demás, a lo que puedan hacer si no están
sometidos al estricto gobierno de unas leyes que rijan su comportamiento.[27] En el caso de la ética cristiana se reconoce un código moral, que, en modo
alguno, es un orden rígido que sofoca la personalidad.
El ser humano es un ser moral porque tiene capacidad de elegir a la hora de actuar, es responsable de sus actos y es capaz de evaluar las consecuencias que
de ellos se derivan. La conciencia moral se manifiesta en la pregunta: ¿Qué debo hacer? Para responder, las personas deben razonar sobre lo bueno y lo malo.
Comportarse con arreglo a lo que es bueno se convierte en un valor moral. Y las normas morales desarrollan y protegen esos valores. Así, el valor de la vida
aparece protegido con la norma «no matarás». Los animales no son capaces de decidir con reflexión, no se preguntan qué deben hacer. Su vida es ajena al
ámbito de lo moral, por eso se dice que son amorales. Alguien es inmoral si no cumple las normas morales de su comunidad,[28] en la medida en que tales
normas se conformen con una antropología que responda al verdadero ser del hombre. En este sentido, Zubiri recordó como el ser humano -desde lo
ontológico- está religado a la trascendencia.