Sistema Otro
Sistema Otro
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Los sistemas energéticos en deporte representan las vías metabólicas a través de las cuales el organismo
obtiene energía para realizar el ejercicio. También se pueden definir como las diferentes maneras que
tiene el organismo para suministrar ATP a los músculos.
En todos los esfuerzos físicos interviene siempre la molécula fundamental en la producción de energía:
el ATP (adenosintrifosfato).
El músculo esquelético dispone de cinco moléculas de las que obtener energía: el ATP, el fosfato de
creatina, el glucógeno, las grasas y las proteínas. El sistema de los fosfágenos (ATP y fosfocreatina) sólo
es capaz de suministrar energía durante unos pocos segundos. Su relevo lo coge el metabolismo
anaeróbico a través de las glucolisis anaeróbica, su máximo se encuentra alrededor de los dos minutos;
y, el tercer sistema energético es el aeróbico de duración más larga.
Los tres sistemas de energía en deporte se van solapando, dependiendo de las demandas energéticas
del deportista.
Glucólisis anaeróbica
Atendiendo a la vía metabólica principal que utilizas cuando realizas tu actividad física puedes distinguir
entre: deportes en los que se desarrolla principalmente la potencia, deportes en los que predomina la
resistencia y deportes que combinan resistencia y potencia. Según el deporte que practiques tendrás
distintas necesidades metabólicas y requerimientos nutricionales.
Deportes de potencia
Los deportes de potencia son disciplinas de carácter explosivo que implican distancias y tiempos cortos.
Si es tu caso, eres un “deportista anaeróbico” y tu éxito dependerá de la velocidad y la fuerza.
La halterofilia, la lucha, la gimnasia (en todas sus disciplinas), el atletismo de pista y velocidad, la
natación (distancias entre 50 a 400 metros), el crossfit o el rugby son deportes de potencia.
Estos deportes dependen del metabolismo anaeróbico que utiliza como principal fuente de energía los
fosfágenos (ATP y fosfato de creatina) y el glucógeno muscular sin necesidad de oxígeno. Cuanta más
potencia y velocidad necesites para tu deporte, más dependencia de ellos tendrás.
Debes cuidar tu aporte de proteínas ya que el fosfato de creatina se sintetiza a partir de 3 aminoácidos
(componentes de las proteínas). Pero si consumes un exceso sin la suficiente energía total, las proteínas
se utilizan como combustible (generando productos de desecho indeseables) en vez de para crear
nuevas estructuras y sustancias como la creatina. Esta se encuentra de forma natural en la carne y en el
pescado. En ocasiones los nutricionistas especializados en el deporte y en dietas para la nutrición
deportiva recomiendan la suplementación porque se estima que el cuerpo puede producir sólo 1 gramo
diario.
Pero no sólo de creatina vive la vía anaeróbica, para reemplazar constantemente el glucógeno en las
potentes y rápidas acciones que requiera tu deporte, incorpora a tu dieta hidratos de carbono de baja
carga glucémica (pan y cereales integrales, frutas y verduras frescas y de temporada). Recuerda que
para que tu dieta sea equilibrada en todas tus comidas debe haber proteína magra y grasa favorable o
insaturada. Así evitarás los picos de insulina que afectan a tu rendimiento.
Cuando las reservas de ATP y fosfato de creatina se agotan, el músculo resintetiza ATP a partir del
glucógeno muscular mediante la glucolisis anaeróbica. El sistema anaeróbico proporciona energía desde
pocos segundos hasta 1 minuto. Como resultado metabólico se forma ácido láctico, que reduce el
rendimiento.
Deportes de Resistencia
Los deportes de resistencia son atletismo de fondo (carreras de más de 10.000 m, maratón, marcha…),
triatlón, natación de larga distancia, ciclismo…. Su vía metabólica principal es aeróbica (en presencia de
oxígeno).
Para estos deportistas el objetivo es ser capaz de captar y aportar el suficiente oxígeno a sus músculos
para facilitar el esfuerzo físico. Realizan la mayor parte del tiempo de entreno y/o competición trabajo
por debajo de su capacidad máxima de oxigenación (umbral anaeróbico), sin acumulación de ácido
láctico.
El objetivo del entrenamiento es tolerar mejor los niveles de lactato (reutilizarlo) y aumentar el umbral
anaeróbico (desarrollo de la resistencia aeróbica). Así, mejoras tu capacidad para quemar grasas como
principal combustible reduciendo la dependencia de los hidratos de carbono.
De todos modos, los hidratos de carbono siguen siendo la fuente limitadora de energía en los deportes
de resistencia (glucógeno muscular y hepático), porque la capacidad de quemar grasas a nivel
mitocondrial debe ser activada durante los entrenamientos con el consumo de grasas insaturadas
(frutos secos, aceite de oliva y aguacate, por ejemplo).
Los problemas más frecuentes a los que te puedes enfrentar si practicas alguno de estos deportes son:
síndrome de exceso de entrenamiento, lesión por sobrecarga y mala planificación dietética.
El síndrome de exceso de entrenamiento es una sobrecarga, porque entrenas de manera excesiva, por
lo que disminuye tu rendimiento. Puede asociarse a una dieta mal planificada y/o a un estado de
deshidratación.
Con una alimentación adecuada y la suplementación con omega 3, aumenta tu capacidad para reparar
los pequeños daños en los tejidos reduciendo la incidencia de las lesiones por sobrecarga y acortando el
tiempo de recuperación. Recuerda beber frecuentemente aunque no tengas sed.
En algunos deportes se trabaja intermitentemente a alta intensidad, por lo que la obtención de energía
alterna los sistemas energéticos en deporte. Baloncesto, balonmano, patinaje artístico, fútbol,
waterpolo o tenis son deportes mixtos.
Aunque la actividad dure menos de 60 minutos, el cuerpo demanda un gran aporte calórico, por eso
debes cuidar muy bien tu planificación dietética, teniendo en cuenta las características de tu deporte, tu
volumen de entrenamiento y la duración y planteamiento de tu temporada.
Todos los deportistas necesitan desarrollar un óptimo funcionamiento de los sistemas energéticos en
deporte. La resistencia aeróbica es la base sobre la que se sustenta cualquier otro trabajo físico y para
mejorarla debes realizar entrenamientos de resistencia anaeróbica, como las series de sprints de 20
segundos.
Los corredores de triatlón (resistencia) puede que necesiten un sprint (potencia) para ganar la carrera;
mientras que los corredores de 110 m vallas (potencia), también deben entrenar su capacidad aeróbica
(resistencia).
Es necesario planificar la dieta del deportista con la suficiente energía, macronutrientes, vitaminas y
minerales. Para no caer en desequilibrios (exceso de proteínas en deportes de potencia o exceso de
hidratos de carbono en deportes de resistencia) mantén una proporción adecuada entre los distintos
macronutrientes: 40% hidratos de carbono, 30% (máx.) proteínas y 30% grasas.
Si eres mujer y practicas un deporte de resistencia o tienes una sobrecarga de entrenamiento, es muy
importante ajustar tu ingesta calórica para evitar la amenorrea (alteración menstruación). Otros factores
a tener en cuenta son el estrés físico y/o psicológico, nivel deficiente de hierro, niveles altos de cortisol y
niveles bajos de grasa corporal. Es muy importante evitarlo porque la amenorrea se asocia a una pérdida
de densidad ósea y a un incremento de fracturas por estrés.
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22 Comentarios
Avatar de ClaudiaClaudia
Responder
Avatar de El papúrealEl papúreal
Responder
Avatar de AdrianAdrian
buen trabajo excelente gracias amigo me sirvio para mi tarea si te pudiera calificar diez estrellas
Responder
Responder
Avatar de FelipeFelipe
Responder
Avatar de [Link]
el 24 octubre 2019 a las 05:34
Responder
Hola! Muy buenos días, soy jubilado de 63 años de edad, me gustaría incluyeras información relacionada
con este grupo de edad; estoy con una rutina actual de caminata a paso normal y el desgaste energético
es considerable. Me encantaría me orientaras al respecto. Gracias y felicidades por tu artículo, me
pareció excelente.
Responder
Hola Gerardo, gracias por tu mensaje. A partir de los 40 años, vamos perdiendo un 1 % de masa
muscular al año. A partir de los 60, la pérdida aumenta a un 1,5% anual. Por eso es conveniente incluir
en tus rutinas, tonificación muscular para activar el metabolismo y mantener un peso y composición
corporal adecuado. Un saludo!
Responder
Muy excelente tu publicación sobre los sistemas energéticos, me gustaría que me mandaran más
información de sus artículos y sobretodo de resistencia y velocidad gracias.
Responder
Hola Juan Manuel, gracias por tu comentario. Puedes ver todos los artículos sobre deportes de
resistencia en este link:
[Link]
Responder
Avatar de AngelicaAngelica
hola quisiera me enviaran informacion de su blog, asi como promociones y todo lo relacionado a
publicaciones nuevas
Responder
Hola Angélica te he suscrito a nuestra newsletter para que puedas recibir nuestras publicaciones. Un
saludo
Responder
Avatar de PatriciaPatricia
Responder
Responder
Buen día, muy interesante la lectura sobre rutas energéticas, soy entrenadora y ciclomontañista y entre
mi trabajo y el entrenamiento gasto mucha energía y a veces incurro en el error de no alimentarme
debidamente es muy importante saber cómo recuperar la energía con los alimentos correctos para cada
deporte.
Responder
Muchas gracias por tus palabras Jazmín, estamos en contacto para cualquier cosa que necesites. Un
saludo
Responder
hola que tal buenas noches la verdad que esta publicación es de gran ayuda para entender un poco mas
sobre el sistema energético que se puede tener en la practica deportiva.
Responder
Responder
Avatar de CesarCesar
Excelente la explicación. Soy profe y me sirvió de repaso de lo que ví en fisiología del ejercicio. Gracias
Responder
Responder
Responder
Hola Eutimio, greacias por tu comentario. La dieta del deportista no precisa de alimentos específicos ni
suplementos costosos. Debe estar ajustada a sus requerimientos y basarse en una buena combinación
de alimentos frescos y de temporada.
Responder
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Te contamos cuáles son los sistema energéticos con los que funciona nuestro organismo y cómo actúan
según la intensidad de la actividad física
Índice[]
Tipos de Energía
Nuestro cuerpo es una perfecta máquina, capaz de adaptarse a las más extremas situaciones, y por lo
cual, estará capacitada para hacer el uso de la energía en función de las necesidades del momento y así
como del tipo de actividad en cuestión.
Se trata de la energía almacenada y que actualmente no se encuentra en uso, pero está disponible y
puede ser utilizada en algún momento. Mediante reacciones químicas, como son la ruptura de enlaces
moleculares, se obtendrá se liberará gran cantidad de esa energía.
Energía Cinética
También llamada energía libre. Es el tipo de energía que se encuentra activa o en uso en todo momento
realizando algún tipo de trabajo determinado. La síntesis es un tipo de proceso (trabajo) que es
realizado a nivel celular, y en tal labor se generan nuevas moléculas.
sprint
Cuando se trata de ejercicio y entrenamiento deportivo, es importante saber de cuál sistema de energía
está recibiendo ATP para que sepas cómo entrenar de manera eficiente
¿Qué es el ATP?
Todos los organismos vivos recurren a este sustrato como fuente energética primaria. Los depósitos
energéticos de ATP no son muy elevados, de ahí que sea constantemente renovada y resintetizada.
La descomposición de ATP para producir energía se denomina hidrólisis, ya que requiere agua, dando
como resultado una nueva la molécula, denominada ADP (Difosfato de Adenosina).
hidrolisis
El ADP puede volver de nuevo a convertise en ATP (fosforilación) y por consiguiente, reusarse, lo que se
conoce como el ciclo ATP/ADP. Para llevar a cabo este proceso se requiere de energía
El ATP está constantemente siendo reciclado por el cuerpo, de modo que se necesitará el soporte
energético para que de lugar a esta reacción continua. Cuando realizamos una actividad física, en
función de la intensidad, el cuerpo reclamará un cierto ritmo para evitar la demora en el suministro
energético.
En tal caso, a mayor intensidad, dicha necesidad se hará mucho más notable, y si nuestra capacidad
física es limitada, el rendimiento será el mayor perjudicado. Si existe la presencia del oxígeno en este
proceso, estamos ante el metabolismo aeróbico, y sino hay oxígeno, el metabolismo anaeróbico.
atp-adp
El ciclo ATP-ADP tiene que ver con el almacenamiento y uso de energía en organismos vivos
Con lo anterior, nos podemos hacer una idea de que, precisamente, el tipo de sustrato energético será
el que gobierne sobre la velocidad a la que se puede reclamar la deuda de ATP, es decir, el ritmo en el
que se produce el intercambio energético
El cuerpo necesita energía para realizar el trabajo, ya sea sentarse, caminar o realizar trabajos intensos
Esta energía viene en forma de ATP. La rapidez con que nuestro cuerpo puede hacer del uso de ATP
estará determinado por los tres sistemas de energía cardiovasculares: para producir ATP, el cuerpo
solventará esta demanda basándose en la urgencia del cuerpo y la cantidad que necesita.
Entre la serie de desafíos físicos que todo deportista de alto rendimiento debe enfrentar, el manejo de la
energía es uno de los más importantes
Durante el transcurso de una actividad física, existe un período en que nuestro cuerpo pasa de un
estado basal a un estado de activación, momento en que se ponen en marcha una serie de procesos
fisiológicos – conocidos como sistemas energéticos – que resultan fundamentales para mantener la
intensidad y hacer frente a la demanda impuesta.
Estos sistemas energéticos representan las vías metabólicas a través de las cuales el organismo obtiene
energía para realizar un trabajo.
Como se ha visto, en todo esfuerzo físico interviene siempre la molécula fundamental en la producción
de energía conocida como ATP (adenosintrifosfato). El ATP es generado a partir de la síntesis de los
alimentos por tres sistemas de energía:
Glucólisis anaeróbica, y
sistemas-energeticos
En este sistema, la obtención de energía se realiza capitalizando las reservas de ATP y de fosfocreatina
(PCr) presentes en el músculo
Por esta razón, representa la fuente más rápida de obtención de energía y se utiliza en movimientos
explosivos donde no hay tiempo para convertir otros combustibles en ATP.
Un claro ejemplo de un tipo de entrenamiento donde se recurre mayormente hacia este sustrato sería el
HIIT. De hecho, una de las formas de mejorar nuestro rendimiento es mediante la suplementación con
creatina, dado que gracias a ello, mantendremos elevados nuestros depósitos de ATP.
Power Clean
Otro ejemplo de actividad física demandante donde está fuertemente implicado este sistema sería en
un sprint 1oomts o en un levantamiento de halterofilia
Este sistema representa la fuente energética principal en aquellos gestos deportivos de alta intensidad
Cuando las reservas de ATP y PCr se agotan, el músculo resintetiza ATP a partir de la glucosa en un
proceso químico de degradación denominado glucólisis.
El sistema anaeróbico proporciona energía suficiente como para mantener una intensidad de ejercicio
desde pocos segundos hasta 1 minuto.
Su mayor limitación es que, como resultado metabólico final, se forma lactato, una acidosis que limita la
capacidad de realizar ejercicio produciendo fatiga muscular.
Anaeróbico
Es por ello que el despliegue de este mecanismo es muy importante para los deportistas, ya que son
capaces de adaptarse fisiológicamente y desarrollar tolerancia a este compuesto
Para contrarrestar este efecto durante la actividad física, se puede recurrir a sustancias que actúan a
modo de buffer «tamponando» el lactato además de ayudar a mejorar la excreción de otros residuos
metabólicos derivados del proceso anaeróbico.
Cuando disminuyen las reservas de glucógeno debemos hacer uso de nuestro sistema oxidativo, en el
que el músculo utiliza como combustible químico el oxígeno, los hidratos de carbono y las grasas.
Este sistema representa la forma más lenta de obtener ATP, pero puede generar energía durante
muchas horas por lo que interviene cuando una persona realiza esfuerzo físico durante un tiempo
prolongado.
sistema-oxidativo
Tal vez el hecho de que esta actividad conduzca a un largo periodo de entrenamiento, la mejor opción a
la hora de optimizar nuestra recuperación será por medio de una correcta hidratación, devolviendo a
nuestro organismo el nivel de minerales adecuado
Conclusiones
Resumiendo, tenemos dos sistemas de energía que funcionan sin oxígeno (anaeróbicos) y un sistema
que requiere una entrada constante de oxígeno (aeróbico), con niveles muy diferentes de liberación de
energía
Estos tres tipos de fuentes energéticas se mantienen activas de forma simultánea en todo momento. Sin
embargo, existirá cierta predominancia de una sobre otra dependiendo estrictamente del tipo de
actividad que estemos realizando, su duración y la intensidad de la contracción muscular, entre otras
cosas.
Así es como cada cuerpo precisará de un aporte particular de sustrato energético, dependiendo de la
actividad en curso.
Lo ideal es conseguir la suficiente flexibilidad metabólica, para utilizar de manera eficiente los distintos
mecanismos que ofrece nuestro cuerpo
Los corredores de maratón saben que sus posibilidades de acabar los 42 km están relacionadas con un
correcto entrenamiento y una espléndida planificación deportiva.
Esto les permitirá administrar la energía de manera eficaz y estar preparados para hacer uso de los
triglicéridos como principal sustrato energético
Un corredor de 400 m, en cambio, mantendrá un balance favorable hacia la vía glucolítica para acabar
dándolo todo, mientras que un corredor en un sprint de 100 m hará uso del sistema de fosfocreatinas
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Javier Colomer
“Knowledge Makes Stronger", lema de Javier Colomer, expone su más clara declaración de intenciones
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18 comentarios
Valeria10-10-2022 a 18:06
¡Muchísimas gracias por tan valiosa información! Es de mucha ayuda para quienes apenas estamos
iniciando en este mundo deportivo y a conocer más nuestro cuerpo para poder saber qué nos funciona y
qué no. Saludos.
Responder
Val06-09-2021 a 02:49
Responder
Responder
Gracias por tan buena información que ayudarán a muchos jóvenes a ser buenos atletas.
Responder
Pablo14-10-2020 a 15:21
Hola Javier, haces mención a que la creatina aumenta los niveles de ATP. ¿Crees que podría ser
interesante no suplementarse con creatina en fase de definición con el fin de llegar antes a la fase
oxidativa? Gracias.
Responder
Hola, para la pérdida de grasa (definición) lo que debe priorizar es el déficit calórico. La creatina, incluso,
te puede ayudar a mantener la fuerza y mejorar la recuperación.
Responder
Nancy14-10-2020 a 00:50
Responder
Buenas tardes, no existe un orden de tiempo establecido como tal, la predominancia del uso de un
sustrato energético u otro que condiciona el sistema energético predominantemente empleado está
determinado por la intensidad del ejercicio físico, que se correlaciona directamente con el volumen de
demanda metabólica. Así que en función de la intensidad predominará un sistema antes o después. Un
saludo.
Responder
Dushan16-06-2020 a 02:01
Responder
Gonzalo18-11-2019 a 02:15
Hola, un nadador si no usa las piernas, ¿gastaría los depósitos de glucógeno solo del tren superior, y no
de las piernas? ¿Alguna bibliografía para leer? Gracias.
Responder
Responder
Luz09-06-2018 a 07:17
Muy bueno… super bien explicado =)
Responder
Si existe la presencia del oxígeno en este proceso, estamos ante el metabolismo aeróbico, y si no hay
oxígeno, el metabolismo anaeróbico. ¿Es correcto?
Responder
Hola Jorge, este sería uno de las diferencias a grandes rasgos entre ambos sistemas. Un saludo.
Responder
Guayabee03-08-2017 a 09:31
Solo una pregunta. Dices «La descomposición de ATP para producir energía se denomina hidrólisis, ya
que requiere agua, dando como resultado una nueva la molécula, denominada ADP (Difosfato de
Adenosina). El ADP puede volver de nuevo a convertise en ATP (fosforilación) y por consiguiente,
reusarse, lo que se conoce como el ciclo ATP/ADP. Para llevar a cabo este proceso se requiere de
energía.» De esto entiendo que nuestra energía es en última instancia ADP. No me queda claro entonces
que finalidad tiene el ciclo ATP-ADP-ATP, es decir, con qué fin transformamos ADP en ATP. ¿Podría
referirse a energía lista para usarse (ADP) y que finalmente no usamos y volvemos a almacenar (ATP)
para otro momento? Algo así como la pala de carbón que tengo preparada para echar a la caldera de la
locomotora, pero que finalmente devuelvo al saco, jajaja!
Gracias y saludos! 🙂
Responder
Hola, el principio básico es que al romperse uno de los enlaces de fosfato, y pasar de ATP -> ADP, se
libera una enorme cantidad de energía, la cual es la que se utiliza en la contracción muscular. Eso es lo
verdaderamente importante, y saber que a partir de una cierta intensidad, los diversos sustratos que
dispone el cuerpo, van siendo utilizados de manera aislada (fosfágenos) hacia una forma combinada
(glucosa -> triglicéridos) hasta que finalmente si la actividad es de una larga duración, se utiliza el
sistema oxidativo. El resto de vías metabólicas (reutilización del lactato, ciclo de Krebs…) no se
contemplan en la finalidad del artículo. Un saludo.
Responder
Responder
Muchas gracias, muy completa la información, me sirve como soporte teórico con mis estudiantes.
Responder
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Resumen
El éxito en los procesos de preparación deportiva depende en gran medida del correcto suministro
de la carga de entrenamiento; como vía por excelencia para incrementar la capacidad de trabajo y de
rendimiento del atleta objeto de dicho proceso. Para manipular la carga externa con exactitud según
demandas del atleta, es necesario establecer correctamente los valores en que esta debe moverse,
sobre la base de la adecuada planificación cualitativa y cuantitativa de los componentes o parámetros
que rigen la misma. Hoy día; si bien es cierto que los modelos de entrenamiento exigen de los
especialistas un elevado nivel de conocimientos del proceso que dirigen, la magia en llevar el atleta a
planos superiores en el rendimiento competitivo, está dada en establecer una correcta relación entre las
fases de trabajo y las de regeneración, tanto durante el desarrollo de la propia unidad de trabajo, o
posterior a esta durante el descanso, de manera que en el organismo del atleta tenga lugar un correcto
consumo de potenciales energéticos, y el restablecimiento de estos como elemento garante para la
sucesión y sistematicidad de la preparación deportiva. Ello obedece a la idea de hacer del
entrenamiento de altos rendimientos un proceso lo menos agresivo posible al organismo del atleta; y de
esta manera otorgarle al mismo un carácter sostenible hacia la calidad de vida para estos sujetos que de
alguna manera fueron seleccionados y están sometidos al estrés de un proceso extremadamente
exigente.
[Link], Revista Digital. Buenos Aires, Año 17, Nº 177, Febrero de 2013.
[Link]
1/1
Introducción
Por regla general la actividad muscular está acompañada de una disminución temporal de la
capacidad de trabajo. Después de finalizar el mismo y durante el período de recuperación, las reservas
energéticas se restablecen y diversas funciones en el organismo se movilizan, estos procesos que
ocurren no solo garantizan la recuperación de la capacidad de trabajo del organismo, sino que también
facilitan su incremento temporal.
Por otro lado durante los períodos de recuperación prevalece la asimilación, esto garantiza la
reposición de las reservas energéticas gastadas durante la sesión de trabajo, inicialmente estas reservas
se restablecen hasta un nivel similar al del comienzo de la actividad física, pero posteriormente se
evidencia un aumento temporal con relación a los niveles anteriores, ocurriendo de esta forma la
supercompensación como fase que propicia un trabajo ulterior, incluso de mayor exigencia en muchas
oportunidades.
La normalización del medio interno del organismo y el pago de la deuda de oxigeno, constituyen el eje
rector durante la recuperación, después de un trabajo de potencia máxima, la deuda de oxigeno consta
de dos momentos: Primero la fase alactácida, la cual está condicionada por la rápida resíntesis de los
elementos microenergéticos fosforilados como el ATP, y otros a nivel de músculo. La segunda fase y
menos rápida, es la lactácida, la que guarda relación con la oxidación del ácido láctico que se encuentra
disfundido en la sangre.
Variables interrelacionadas entre sí, como son la fuerza y la resistencia a la fuerza, se restablecen en
diferentes tiempos, por ejemplo la fuerza a una intensidad del 90% se recupera a niveles iniciales al
quinto minuto, y la resistencia a la fuerza que se trabaja con menor intensidad pero con volúmenes
superiores se restablece posterior al minuto diez, pues en el sexto minuto aún los niveles iniciales se
comportan alrededor de un 40% menor.
Por lo que consideramos, que la óptima duración de los intervalos de descanso dentro de las sesiones
de entrenamiento depende, de la exigencia planificada en relación a los parámetros de la carga, del
nivel de entrenamiento de los deportistas, de las características propias del sujeto y del deporte o
actividad en cuestión, así como de las condiciones naturales. Esta duración se extiende por lo general
desde un minuto hasta los 20 minutos aproximadamente.
Los intervalos de descanso entre las sesiones de entrenamiento son diversos, y estrechamente
relacionados con los objetivos del trabajo desarrollado, sin embargo los mismos no deben superar las 48
horas. Para lograr concretizar altos resultados en el deporte, se hace necesario entrenar con una
frecuencia de 5 ó 6 veces por semana durante la preparación, e incluso durante los períodos cercanos a
las competencias se recomienda trabajar 2 ó 3 veces al día, con relación a esto debemos plantear que
una recuperación incompleta en estas condiciones no es un obstáculo para trabajar sistemáticamente,
pues en esta etapa se han alcanzado niveles funcionales y de preparación en los deportistas, que toleran
tal reiteración de trabajo, más aún cuando ya también las exigencia relacionadas con los parámetro de la
carga son menores.
Para ganar en comprensión, y hacer de este material una herramienta asequible para los
profesionales del movimiento deportivo, se hace imprescindible aborda las fuentes energéticas del
organismo durante y después a la actividad física intensa, quienes garantizan la energía necesaria para
que los músculos desarrollen sus funciones durante el ejercicios. Los sistemas energéticos son tres: el
sistema del fosfágeno, sistema del glucógeno y el ácido láctico, y el sistema aerobio.
La fuente energética por excelencia para que el músculo se contraiga con eficiencia, es el
adenosintrisfosfato (ATP), el cual cuenta con dos enlaces de fosfatos de alta energía en su molécula,
cada uno de estos enlaces de fosfato almacena cerca de 11.000 calorías de energía por cada mol de ATP,
por lo que al desprenderse un radical de fosfato de la molécula, se liberan 11.000 calorías de energía
que serán empleadas en el proceso contráctil del músculo, es importante conocer que al separarse el
primer fosfato convierte la molécula de ATP de inmediato en ADP (adenosindisfosfato) y que al
desenlazarse el segundo grupo fosfágeno convierte entonces el ADP, en AMP (adenosinmonosfosfato).
Pero la cantidad de ATP que se concentra en los músculos solo es suficiente para mantener un trabajo
de máxima intensidad durante 5 ó 6 segundos, como para una carrera rápida sobre 50 metros. Es por
ello la imperiosa necesidad de formar constantemente ATP, para poder trabajar de forma reiterada,
incluso durante el desarrollo de justas deportivas.
Existen otras vías de reconstituir ATP de forma sostenida, las que abordaremos a continuación. Como
por ejemplo el sistema energético del fosfágeno, De manera general este sistema a nivel celular está
formado por el ATP, y la fosfocreatina o creatín fosfato, como también se le conoce, quien por demás
constituye uno de los mecanismo de reposición continua de ATP durante el trabajo muscular, ambos
compuestos juntos, pueden producir fuerza muscular máxima durante un período entre los (10 y 15
segundos), suficientes para una carrera de 100 m, así que la energía aportada por el sistema del
fosfágeno en general se emplea en descargas máximas y breves de fuerza muscular.
El creatín fosfato es un compuesto químico, que posee un enlace fosfágeno de alta energía, el cual se
descompone en el ión fosfato y creatina, y al hacerlo libera grandes cantidades de energía, el enlace de
fosfato de alta energía de la fosfocreatina en realidad aporta más energía que un enlace del ATP, es por
ello que el creatín fosfato puede brindar con mayor facilidad, y en fracciones de segundos la reposición
de ATP durante el trabajo muscular, por tanto, toda la energía almacenada en la fosfocreatina muscular
queda inmediatamente a disposición del músculo para desarrollar sus contracciones, del mismo modo
que este dispone de la energía aportada por el ATP, para desarrollar sus funciones, y con ello aportar
energía suficiente para lograr las metas y objetivos trazados. Es curioso que en el mayor porcentaje de
células musculares del organismo, encontremos de 2 a 3 veces más el creatín fosfato que el propio ATP.
Sistema Aerobio
Cuando hablamos del término sistema aerobio, nos referimos al proceso de oxidación de los
alimentos resultantes del metabolismo intermedio (glucosa, ácidos grasos, aminoácidos), a nivel de
mitocondrias y con ello la obtención de energía, durante este proceso estos compuestos alimenticios se
combinan con el oxígeno y liberan grandes cantidades de energía, que son empleadas por los músculos
para su actividad funcional durante el ejercicio, el cual se puede extender por tiempo ilimitado, claro
siempre que haya nutrientes disponibles para metabolizar.
Resumiendo lo relacionado con los sistemas metabólicos musculares podemos plantear que el sistema
del fosfágeno es utilizado por el músculo para las descargas de fuerza y de máxima potencia, como
también el sistema aerobio garantiza el desarrollo de la actividad deportiva prolongada, y que entre uno
y el otro, encontramos el sistema del glucógeno y el ácido láctico, de especial importancia para brindar
energía durante el cumplimiento de actividades intermedias.
Como se ha tratado con anterioridad, toda la energía contenida en este sistema metabólico, se puede
agotar casi por completo en un tiempo promedio de 10-15 segundos de actividad física intensa, sin
embargo el sistema del glucógeno y el ácido láctico puede reponer 2.5 mol de ATP por minuto, y el
sistema aerobio lo hace a un ritmo de 1 mol de ATP por minuto. Por lo que desde la teoría los 2 sistemas
energéticos antes mencionados restituirían por completo el sistema del fosfágeno en un plazo
aproximado entre los (15-30 segundos) después de su total agotamiento, lo que significaría, que el
sujeto puede realizar una actividad de máxima intensidad similar a la ejecutada en un plazo menor a un
minuto después de finalizada la primera, pero en la práctica esto no funciona así, porque los sistemas de
restitución del fosfágeno en estas condiciones lo hacen de manera forzada, con el objetivo de reponer
energía cuando dicho sistema está casi totalmente agotado. Teniendo en cuenta lo recién expuesto sería
recomendable trabajar con intervalos de descanso entre los 3 y 5 minutos, favoreciendo de esta forma
la restitución completa de este sistema energético.
El empleo de este sistema como fuente de energía durante el trabajo muscular, está condicionado por
la tolerancia de ácido láctico que posee el sujeto en sus músculos y líquidos corporales, recordemos que
el ácido láctico produce fatiga extrema, que limita la capacidad de rendimiento, y el empleo continuo del
propio sistema para seguir obteniendo energía. El tiempo de restitución del sistema energético
glucógeno – ácido láctico entonces depende de la capacidad que tenga el deportista para eliminar el
ácido láctico de su cuerpo, por lo general este proceso tiene lugar en un tiempo entre los 20-30 minutos,
por lo que deducimos que el sistema no muestra una recuperación total, hasta una hora después de la
actividad deportiva en que se empleó a plenitud.
Sistema Aerobio.
La recuperación de este sistema metabólico muscular tiene 2 etapas o fases. Recuperación del sistema
a corto plazo o fase breve, y a largo plazo o fase prolongada. La primera dura mas, menos una hora, y la
segunda varios días.
La fase corta de recuperación es propia de la llamada función Deuda de Oxígeno, y esta a su vez se
define como la cantidad extra oxígeno que debe entrar al organismo después de una actividad muscular,
con vista a restablecer su estado normal a todos los sistemas metabólicos. La deuda de oxígeno puede
acumularse en dos formas diferentes:
Primero, parte de la deuda resulta del empleo del oxígeno que ya estaba almacenado en diversas partes
del cuerpo, como en los propios músculos que guardan alrededor de unos 300 ml de oxígeno
combinados con mioglobina, además del que se encuentra combinado con la hemoglobina corporal que
es casi de 1 y 1/4 litros, aproximadamente un litro lo encontramos en el aire pulmonar, y ¼ de litro
permanece en los líquidos corporales. La musculatura emplea gran parte de este oxígeno durante el
ejercicio, por lo que al culminar el mismo este oxígeno debe ser reemplazado.
En segundo lugar, la deuda de oxígeno puede acumularse por agotamiento de los sistemas energéticos,
dígase el fosfágeno, como el glucógeno y ácido láctico. Se necesitan 2 litros de oxígeno para restablecer
el fosfágeno agotado por completo como resultado de la actividad desarrollada, y aproximadamente 8
litros, para restituir el glucógeno y el ácido láctico que también están agotados, de manera que
totalmente se demandan de 10-12 litros de oxígeno para recuperar dichos sistemas energéticos, y por
consiguiente se deduce que el sujeto puede desarrollar una deuda de oxígeno hasta de 10-12 litros, y
que el organismo es capaz de pagar (1 hora o quizás mas) después de un período de actividad física
agotadora.
La recuperación a largo plazo del sistema metabólico aerobio se desarrolla a partir del glucógeno,
quien no solo constituye el sustrato alimenticio por excelencia para restaurar el sistema del mismo
nombre (glucógeno), y el ácido láctico, sino que también constituye la base para la cabal recuperación
del sistema de energía oxidativa aerobia. El rendimiento que aporta este sistema oxidativo energético
aerobio está sobre las 4 horas de ejercicio agotador en sujetos que entrenan. La recuperación del
glucógeno muscular es algo complicado pues se necesitan horas, hasta días en lugar de segundos o
minutos, por lo que sugerimos efectuar ejercicios exhaustivos con un intervalo de descanso de 24-48
horas entre uno y el otro, incluso la recomendación se apropia a las justa deportiva agotadoras y las
competencias.
Principio de la Recuperación
García Manso y col. (1996), señalan que “el esfuerzo alternado con la recuperación y el descanso se
aplica a todo entrenamiento, sin tener en cuenta los métodos de trabajo que se emplean”.
Restauración,
Supercompensación
Con relación a este principio varios autores plantean que la recuperación no constituye simplemente
un periodo de descanso, sino que hay que verla como un proceso que demanda el empleo de métodos
apropiados, que garanticen la restauración funcional posterior al esfuerzo, lo cual se logra mediante la
utilización de métodos naturales como artificiales.
La vuelta a la calma es una reducción paulatina del trabajo realizado, con el objetivo de normalizar
variables fisiológicas como las pulsaciones, la frecuencia respiratoria, y disminuir el lactato para volver a
un metabolismo aeróbico. Es recomendable realizar durante esta etapa ejercicios de estiramientos
musculares, para relajar la musculatura sometida a continuas contracciones, y bajar la temperatura
corporal.
La magia hoy en el proceso de preparación del deportista y la concreción de sus resultados está dada en
la correcta relación trabajo-descanso, el atleta objeto de entrenamiento sistemático para su debut en el
escenario competitivo, necesita trabajar intensamente y despertar el umbral del rendimiento en cada
sección de preparación, pero también requiere de una adecuada recuperación que le permita regenerar
lo gastado, adaptarse y escalar hacia nuevas exigencias. En la medida que se conjuguen ambos
componentes desde lo científico-metodológico, será el éxito para que el atleta evidencie la forma
deportiva como máxima expresión para enfrentar la alta competencia.
La correcta planificación de la carga externa, partiendo de las necesidades del atleta, facilitará en cada
espacio para la recuperación, que la misma sea completa, para de esta forma poder buscar mediante la
supercompensación, la regeneración de los potenciales gastados, y con ello buscar un nuevo eslabón
para el trabajo ulterior, sin correr el riesgo de lesionar o sobrecargar el atleta sometido a la carga de
entrenamientos.
Bibliografía
Forteza, A. (1999) Las direcciones del entrenamiento deportivo. [Link], Revista Digital. Buenos
Aires, Nº 17. [Link]
Ganong, W. F. (1999). Manual de fisiología medica. 17 ediciones. Editorial Ciencias Médicas. Ciudad de la
Habana. 1999.
García Manso y Cols. Bases Teóricas del Entrenamiento Deportivo. Editorial Gymnos. Madrid 1996.
Pancorbo, A. E. (2001) Medicina del deporte y las ciencias aplicadas al alto rendimiento y la salud,
Editora de la Universidad de Caxias do Sul, Brasil.
Zimkim, N.V. (1975). Fisiología Humana. Editorial Científico-Técnica. Ciudad de La Habana. Cuba.
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