Unidad Mitos II
Guaraní
Origen de la tierra
En el principio de los tiempos estaba solo el Dios Creador, Ñamandu, que de a poco se había
creado a sí mismo.
No había ni árboles ni montañas, ni gente, nada. En su soledad, Ñamandu empezó a crear.
Primero el lenguaje de los hombres, las palabras. Y entonces quiso que alguien más pudiera
hablar y creó a otros dioses, cuatro parejas de dioses que a su vez iban a tener hijos también
dioses.
Después, hizo que la punta del bastón que siempre llevaba en la mano empezara a engordar,
más y más. De allí salió la Tierra, de a poquito.
Para que la Tierra no se moviera, creó una palmera. Era una palmera que iba a durar para siempre
y estaba justo en el medio de la Tierra. Después creó otras cuatro en cada uno de los puntos
cardinales. Y así, con esas cinco palmeras que iban a vivir siempre, sin secarse nunca, la Tierra
quedó bien firme.
Al cielo lo dejó apoyado sobre cuatro columnas, cuatro postes de madera iguales a su bastón.
Fue entonces cuando hizo los primeros animales y las primeras plantas. Uno de los primeros que
voló por ahí fue el colibrí; la víbora fue la primera que se arrastró. La primera en cantar fue la
cigarra.
Había hecho la Tierra toda cubierta de una selva frondosa, para que hubiera campos sin árboles
creó la langosta, ella iba por todos lados, en algunos clavaba la cola en el suelo y allí crecía el
pasto y desaparecían los árboles, así se formaron las llanuras. Cuando estuvieron listas, llegó la
perdiz, que cantando contenta se quedó a vivir ahí.
Después inventó el tatú, que se puso enseguida a escarbar la tierra. La lechuza quedó como
dueña de la oscuridad; por eso, sale nada más que de noche y duerme de día.
Después vinieron otros muchos animales y también los primeros hombres y mujeres.
Entonces, Ñamandu se volvió al cielo y les dejó encargado a los otros dioses que cuidaran bien
de todo.
Pasó el tiempo; algunas personas se habían vuelto muy buenas, pero otras se habían vuelto muy
malas: no todo andaba bien, así que los dioses decidieron que era mejor hacer arreglos.
Pero para no dejar las cosas a medias, produjeron un diluvio: toda la Tierra se inundó. La gente
buena pudo subir al cielo con Ñamandu pero los que eran malos se transformaron en animales:
ranas, peces y otros bichos.
Después, Ñamandu le pidió a otro de los dioses, que se llamaba Jakaira, que se encargara de
hacer de nuevo la tierra, éste a su vez delegó la tarea en su hijo Pa-pa Mirí.
Pa-pa Mirí trabajó mucho. Hizo nuevas plantas, nuevos animales; fue amasando la tierra nueva
y llenándola de árboles y pasto. Hizo ríos y arroyos. Pero parece que antes de que terminar lo
llamó la madre, y Pa-pa Mirí abandonó su obra. Y dicen los Guaraníes que por eso hay montañas
que no son sino montones de tierra y piedras que le sobraron al Dios y que a la gente no le sirven
de nada.
Mito guaraní sobre el origen del lenguaje humano
El verdadero Padre Ñamandú, el Primero, de una pequeña porción de su propia divinidad, de la
sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, hizo que se
engendrasen llamas y tenue neblina.
Habiéndose erguido (asumido la forma humana), de la sabiduría contenida en su propia
divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, concibió el origen del lenguaje humano.
Creó nuestro Padre el fundamento del lenguaje humano e hizo que formara parte de su propia
divinidad.
Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento
de las cosas, creó aquello que sería el fundamento del lenguaje humano (o es el fundamento del
futuro lenguaje humano) e hizo el verdadero Primer Padre Ñamandú que formara parte de su
propia divinidad.
Habiendo concebido el origen del futuro lenguaje humano, de la sabiduría contenida en su
propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora concibió el fundamento del amor al
prójimo.
Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento
de las cosas y en virtud de su sabiduría creadora del amor al prójimo lo concibió.
Habiendo creado el fundamento del lenguaje humano, habiendo creado una pequeña porción
del amor, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora
el origen de un solo himno sagrado lo creó en su soledad.
Antes de existir la tierra en medio de las tinieblas originarias, antes de conocerse las cosas, el
origen del himno sagrado lo creó en su soledad para sí mismo.
Habiendo creado, en su soledad, el fundamento del lenguaje humano; habiendo creado, en su
soledad, una pequeña porción de amor; habiendo creado, en su soledad, un corto himno
sagrado, reflexionó profundamente sobre a quién hacer partícipe del fundamento del lenguaje
humano; sobre a quién hacer partícipe del pequeño amor al prójimo, sobre a quién hacer
partícipe de las series de palabras que componían el himno sagrado.
Habiendo reflexionado profundamente, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en
virtud de su sabiduría creadora creó a quienes serían compañeras de su divinidad.
Habiendo reflexionado profundamente, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en
virtud de su sabiduría creadora creó al Ñamandú de corazón grande y valeroso.
Lo creó simultáneamente con el reflejo de su sabiduría (el sol).
Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas originarias, creó al Ñamandú de corazón
grande.
Para padre de sus futuros numerosos hijos, para verdadero padre de las almas de sus futuros
numerosos hijos creó al Ñamandú de corazón grande.
La creación
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu
de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
Y dijo Dios: Sea la luz; 2 Corintios 3. 6 y fue la luz.
Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas
que estaban sobre la expansión. Y fue así.
Y llamó Dios a la expansión Cielos.2 Pedro 3. 5 Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo
seco. Y fue así.
Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé
fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da
fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y
sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de
los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la
lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el
día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta
expansión de los cielos.
Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas
produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y
multiplíquense las aves en la tierra.
Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y
animales de la tierra según su especie. Y fue así.
E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que
se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,1 Corintios 11. 7 conforme a nuestra
semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la
tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Mateo
19. 4Marcos 10. 6
Y los bendijo Dios, Genesis 5. 1-2 y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y
sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que
se mueven sobre la tierra.
Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y
todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la
tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la
mañana el día sexto.
Capítulo 2
Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
Hebreos 4. 4Hebreos 4. 10
Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, Éxodo 20. 11 porque en él reposó de toda la obra
que había hecho en la creación.
El hombre en el huerto del Edén
Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios
hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del
campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había
hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz
de la tierra.
Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida,
y fue el hombre un ser viviente. 1 Corintios 15. 45
Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.
Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también
el árbol de vida Apocalipsis 2. 7Apocalipsis 22. 2Apocalipsis 22. 14 en medio del huerto, y el árbol
de la ciencia del bien y del mal.
Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.
El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el
oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.
El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el
Eufrates.
Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo
guardase.
Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol
de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente
morirás.
Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a
Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes,
ese es su nombre.
Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán
no se halló ayuda idónea para él.
Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una
de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada
Varona, porque del varón fue tomada.
Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
Mateo 19. 5Marcos 10. 7-81 Corintios 6. 16Efesios 5. 31
Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
Capítulo 3
Desobediencia del hombre
Pero la serpiente Apocalipsis 12. 9Apocalipsis 20. 2 era astuta, más que todos los animales del
campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis
de todo árbol del huerto?
Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del
fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que
no muráis.
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de
él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable
para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió
así como ella.
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces
cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su
mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé
no comieses?
Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me
engañó,2 Corintios 11. 3 y comí.
Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y
entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de
tu vida.
Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en
la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz
los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.
Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé
diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos
los días de tu vida.
Espinos y cardos te producirá, Hebreos 6. 8 y comerás plantas del campo.
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste
tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.
Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora,
pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, Apocalipsis y coma, y viva
para siempre.
Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada
encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.
Popol Vuh - cultura Maya
La creación
Primero todo era silencio, había mucha calma. No había nada que estuviera en pie en toda la faz
de la tierra, solo existía el mar en reposo y un cielo apacible.
Todo era oscuro, solo Tepeu y Gucumatz(progenitores)estaban en el agua rodeados de claridad.
Ellos son los que disponen de la creación de árboles, bejucos, nacimiento de la vida y del hombre.
Se formó el corazón del cielo.
Mediante su palabra ellos hicieron emerger la tierra. dijeron "tierra" y esta fue hecha. Así
sucesivamente surgieron el día y la noche, las montanas y valles, brotaron pinares. También se
crearon las corrientes de agua y los arroyos corrieron libremente.
Luego crearon a los animales, los venados, pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, víboras,
guardianes de los bejucos entre otros. Estos fueron hechos para cuidar a los árboles y a las
plantas. Los animales se dispersaron y se multiplicaron, pero los creadores les dieron sus
moradas respectivas, mar, tierra o aire.
Luego los creadores les dijeron que hablaran para que alabaran a sus creadores(a ellos), pero
estos animales no hablaban, solo emitían graznidos, chillaban o cacareaban. Entonces estos
creadores los cambiaron de hogar porque no conseguían que los adoraran ni que los veneraran.
Hicieron un segundo intento pero estos tampoco hablaron, y por lo tanto fueron condenados a
ser comidos y matados.
Ante este fracaso de que los animales no los veneraban, ellos se dijeron que tenían que crear
antes del amanecer algún ser que los venerara, por lo tanto quisieron hacer al hombre. Para esto
tuvieron varios intentos:
1. En este intentaron hacer al hombre de barro, no se podía sostener, no podía andar ni
multiplicarse y se deshizo.
2. Luego trataron con madera, lo cual fue un gran avance, ya que hablaban y se multiplicaban,
pero estos no tenían memoria(por lo tanto no se acordaban de su creador), entendimiento,
caminaban sin rumbo y andaban a gatas. Estos fueron los primeros que habitaron la faz de la
tierra, pero con el diluvio creado por el corazón de cielo estos murieron. Los que se salvaron se
escondieron y se convirtieron en Gnomos.
3. De tzite se hizo el hombre, y la mujer de españada, pero estos no pensaban ni hablaban.
Fueron aniquilados con resina y fueron desfigurados por las piedras de moler. Esto fue en castigo
por no haber pensado ni en su madre, ni en su padre.
4. Poco faltaba para que el Sol, la Luna y las estrellas aparecieran sobre los creadores cuando
descubrieron lo que en verdad debía entrar en la carne del Hombre. El Yac , Utiu , Quel y Hoh
fueron los que trajeron la comida para la formación del hombre. Esta comida se convirtió en
sangre, y así entro el maíz por obra de los progenitores. Los hombres que fueron creados fueron
cuatro: Balam-Quitze, Balam-Acab, Mahucutah y Iqui-Balam.
"Estos son los nombres de nuestras primeras madres y padres."
Momo y la crítica
Momo era, en la mitología griega, la personificación del sarcasmo, las burlas y la agudeza irónica.
Era el dios de los escritores y poetas, un espíritu de inculpación malintencionada y crítica injusta.
Hesíodo contaba que Momo era un hijo de Nix, la noche, Luciano de Samosata recordaba que se
burló de Hefesto por haber fabricado a los hombres sin puertas en sus pechos a través de las
cuales se pudiera conocer si sus pensamientos y sentimientos eran verdaderos. Sin estas puertas
nunca conoceremos la verdad. El humano es imperfecto.
Se burló de Afrodita, aunque todo lo que pudo hallar fue que era parlanchina y llevaba sandalias
chirriantes (Filostrato, Epístolas).
Debido a sus constantes críticas, fue exiliado del Monte Olimpo.
Según Alberti, Momo es exiliado en la Tierra, allí conoce a los filósofos, aprende la
argumentación de los sofistas, también aprende que el humano puede mentir. Aprende a mentir,
argumentar, engañando a los dioses y nuevamente regresando al Olimpo.
Sus críticas lo llevan nuevamente a un destierro, pierde sus órganos, se vuelve andrógino.
Critica y locura en él se conectan.
Hoy en muchos países es el dios del carnaval.