Un altar para María
Por Antonio Suardíaz Figuereo
En los desastrosos acontecimientos de julio de 1936 se dieron en nuestra zona,
como es sabido, numerosas tragedias personales y ataques al patrimonio,
especialmente al religioso. Y Cartaya no fue una excepción: el 21 de julio asaltaron
la iglesia parroquial y la ermita de Consolación, destrozando la gran mayoría de sus
enseres aunque no sufrieron los edificios; una vez pasada la Guerra Civil era
necesario reponer lo destruido: imágenes, altares, enseres para la liturgia,..
En la ermita, mandar a realizar una nueva talla era de necesidad perentoria. Es al
onubense Joaquín Gómez del Castillo a quién se le encarga la imagen de la Virgen la
cual se costea mediante suscripción popular y se bendice el 1 de septiembre de
1940.
Una vez que se dispone de una imagen, se hace necesario buscar un paso para
procesionar y levantar un retablo para entronizarla en el altar. Dos años más tarde,
Dª Amparo de Berges se ofrece a sufragar un nuevo retablo y en 1942 se le encarga
la obra a José Alarcón Santa-Cruz, un imaginero afincado en Sevilla que ya había
realizado algunos trabajos en Cartaya para la parroquial de San Pedro: S. Rafael y
Sta. Bárbara, los retablos de S. Antonio, Sta. Ana y S. José o la Virgen de las
Mercedes.
Alarcón, con dotes tempranas para el dibujo y modelado, tuvo una formación
salesiana, incluso en el campo del arte, pues cursó estudios artísticos en el instituto
Sarriá que tiene la Orden en Barcelona y que marcará, en un principio, su sello
personal con estilística catalana y temática de carácter religioso. Colaboró con
Caullout Valera en el monumento a Cervantes de la plaza de España en Madrid o el
ángel sedente que corona la capilla del cementerio de la Almudena, entre otros.
Amplió conocimientos en Italia y en 1930 se instala en Sevilla donde abre un taller
de cerámica artística hasta que en 1937 comienza a dedicarse a la retablística e
imaginería debido a la fuerte demanda existente. A modo de ejemplo, en la
provincia de Huelva realiza 17 retablos y 15 imágenes, muchos de ellos en Cartaya.
Una vez puestos en contacto con Alarcón
Santa-Cruz, les ofrece rápidamente el proyecto
de un retablo que, como se aprecia la imagen,
en un principio dicho boceto podría estar
preparado para el retablo de la Dolorosa del
pueblo malagueño de Mollina pero creo que no
se llegó a hacer pues actualmente no existe
ningún altar con este diseño en dicha localidad
(puede que haya desaparecido). El mismo
documento también hace referencia al retablo
de San Antonio de Villanueva de Córdoba. Este
sí lo llegó a levantar el autor pero con otro
diseño y 3 años más tarde. Lo más lógico que
ocurriera es que la "influencia" de Doña
Amparo y la seguridad del cobro más bien,
cediera el boceto a Consolación en vez de a los
otros interesados. Se encargó en 1942 y en
ese mismo año estaba realizado aunque otras
fuentes refieren que se bendijo en 1943.
Se trata de un retablo de 5.7 x 3.6 metros (las
medidas que aparecen en el boceto, 5.1 x 3.4
mts, van referidas a Mollina) en madera tallada, dorada y policromada y que costó
30.800 pesetas, cuantía que incluía, el sagrario, el embalaje y la colocación,
corriendo por cuenta de la hermandad el transporte y los gastos de albañilería.
Dependiendo del acabado del altar, el precio iba disminuyendo: si era con partes de
dorado bruñido y otras pintadas, bajaba el precio, así como lo dejaba sin bruñir, en
mate, también bajaba un poco más.
Una vez entregada la obra, la hermandad decidió encargarle un nuevo paso al
mismo autor en 1944. Se estuvo usando hasta 1960 en que se sustituyó por el
actual de Luis Jiménez Espinosa, cediendo el paso de Alarcón a la hermandad de la
Vera Cruz para que posesionara en él su Cristo titular del mismo nombre.
Bibliografía
Alarcón Bocanegra, J.J., La obra artística del escultor José Alarcón Santa-Cruz.
Memoria para Doctorado. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2002.
Carmona Muñoz, M.T., Diagnosis y cualificación de los recursos patrimoniales de
Mollina. Máster oficial en Dirección y planificación del Turismo. Facultad de Turismo.
Universidad de Málaga. Málaga, 2015.
Román Delgado, J., Mira Toscano, A., Suardíaz Figuereo, A., Villegas Martín, J. La
ermita de Consolación de Cartaya. Asociación Cultural Carteia. Huelva, 1997.