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La vida y la salud después de los 60 años
Muchas personas se sienten infelices, la salud y la seguridad sabio-sabio,
después de 60 años de edad, debido a la disminución de la importancia dada a
ellos y sus opiniones.
Sin embargo, no tiene por qué ser así, si sólo entendemos los principios básicos
de la vida y seguir escrupulosamente.
Aquí están diez mantras a envejecer con gracia y hacer la vida después de la
jubilación agradable.
1. Nunca digo que soy de edad “: Hay tres edades, biológicos cronológico, y
psicológicos. El primero se calcula sobre la base de nuestra fecha de
nacimiento, y el segundo está determinado por las condiciones de salud, y
el tercero es la edad que nos sentimos. Si bien no tenemos control sobre el
primero, podemos cuidar de nuestra salud con una buena dieta, ejercicio y
una actitud alegre. Una actitud positiva y optimista de pensar puede revertir
la tercera edad. 2. La salud es riqueza: Si usted realmente ama a sus
familiares y amigos, cuidar de su salud debe ser su prioridad. Por lo tanto,
usted no será una carga para ellos. ¿Tienes una salud de revisión anual y
tomar los medicamentos prescritos de forma regular. ¿Es un seguro con
cobertura de seguro de salud. 3. El dinero es importante: el dinero es
esencial para satisfacer las necesidades básicas de la vida, mantener una
buena salud y ganarse el respeto de la familia y la seguridad. No gaste más
allá de sus medios, incluso para sus hijos. Usted ha vivido por todos ellos a
través y es hora de que haya disfrutado de una vida armoniosa con su
cónyuge. Si sus hijos son agradecidos y cuidar de ti, eres bendecido. Pero
nunca se da por supuesto. 4. La relajación y la recreación: Las fuerzas más
relajantes y volver a crear una actitud positiva son religiosos, un buen
sueño, la música y la risa. Tened fe en Dios, aprender a dormir bien, aman
la buena música y ver el lado divertido de la vida. 5. El tiempo es precioso:
Es casi como tener las riendas a los caballos. Cuando están en sus manos,
usted puede controlar. Imagine que todos los días que han nacido de
nuevo. Ayer es un cheque cancelado. Mañana es un pagaré. Hoy es dinero
contante y sonante – lo utilizan de forma rentable. Vive este momento,
vivirlo plenamente, ahora, en la actualidad. 6. El cambio es lo único
permanente: Debemos aceptar el cambio – es inevitable. La única manera
de dar sentido a los cambios es a unirse a la danza. El cambio ha dado
lugar a muchas cosas agradables. Debemos estar contentos de que
nuestros hijos son bendecidos. 7. El egoísmo ilustrado: Todos nosotros
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somos básicamente egoístas. Todo lo que hacemos, esperamos algo a
cambio. Definitivamente debemos estar agradecidos a los que estaban allí
con nosotros. Sin embargo, nuestra atención debe centrarse en la
satisfacción interior y la felicidad que se derivan de hacer el bien a los
demás, sin esperar nada a cambio. Lleve a cabo un acto de bondad al azar
todos los días. 8. Olvidar y perdonar: no se molestó demasiado por los
errores de otros. No somos lo suficientemente espiritual para mostrar
nuestra otra mejilla cuando se nos dio una palmada en uno. Pero por el
bien de nuestra propia salud y la felicidad, vamos a perdonar y olvidar ellos.
De lo contrario, será sólo el aumento de nuestra tensión arterial. 9. Todo
tiene un propósito: Tomar la vida como viene. Acéptese tal como es y
también aceptar a los demás por lo que son. Todo el mundo es único y está
justo a su manera. 10. Superar el miedo a la muerte: Todos sabemos que
un día tenemos que dejar este mundo. Todavía tenemos miedo de la
muerte. Creemos que nuestro cónyuge y los hijos serán incapaces de
soportar la pérdida. Pero la verdad es que nadie va a morir por ti, sino que
puede estar deprimido durante algún tiempo. El tiempo lo cura todo y va a
continuar.
17 comportamientos que adopté con placer al cumplir 60 años
Aceptar la edad y el cuerpo es algo que uno puede lograr exitosamente con los
años, pero no es lo único. Hay otras recompensas que llegan con la edad.
Al cumplir mis 60 años, me di cuenta de que ninguna “lista de cosas que hacer
antes de morir” cuadraba con mi vida. No me conmueven los logros pretenciosos,
pero sí me emocionan los pequeños triunfos y placeres que he podido disfrutar
hasta ahora. Así que adopté 17 pequeños triunfos con gusto para mi cumpleaños
número 60. (¿Cuáles son algunas de las tuyas?).
1. Una 'amistad con derechos'
Se supone que ahora yo tenga menos libido. Intenta decirle eso a mi nuevo
"amigo" —un hombre maravilloso que conozco hace más de 40 años—. Su
segundo divorcio, todavía no finalizado, no nos permite ser una pareja en este
momento de nuestras vidas, pero nuestra relación es cariñosa y gratificante. No
está mal, dado que ¡la suma de nuestras edades es 125 años!
2. Bailar
Algunas veces sencillamente hay que ponerse en pie y moverse. Baila solo o con
un compañero, públicamente o a solas, como si nadie te mirara o como si
estuvieras haciendo una audición para el programa televisivo Dancing With the
Stars. Si estás en casa, ¡prueba bailar desnudo!
3. Reír diariamente
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Cuando al final de un día nada me ha hecho reír —algo extremadamente raro—
me miro bailar desnuda en el espejo. Eso casi siempre resuelve el problema.
4. Mi nariz
Cuando era niña, los demás se burlaban despiadadamente de mi nariz. De adulta,
tuve un novio que me dijo que si me arreglaba la nariz sería bonita. (Deseaba más
bien arreglar la de él). Hace un año, tras extirparme una lesión cancerosa, el
doctor me advirtió que mi nariz tal ven nunca volvería a tener la misma apariencia.
Para el asombro de todos, la herida se sanó sin dejar una cicatriz. Ahora me
encanta mi nariz, ¡incluso su tamaño y su protuberancia!
5. Mi cuerpo
Aprendí a aceptar mi cuerpo después que mi esposo me presentó a los complejos
naturistas. Por supuesto, ahí vi a algunas personas cuyos cuerpos estaban en
forma, pero la mayoría tenían cuerpos regordetes, cicatrizados, gelatinosos, viejos
o arrugados. Hoy en día, me agrada el aspecto de mi cuerpo —sobre todo, hasta
ahora, todas las partes originales—.
6. Mi edad
La única razón por la que vale la pena mentir sobre la edad es para poder entrar
en un club nocturno —algo que no he hecho en unos cuarenta años—. Ahora
tengo 62 años; si esto te ocasiona problemas, podrías estar sufriendo de un caso
de discriminación por edad no diagnosticado.
7. Mi vestuario
No me visto con sombreros rojos, zapatos cómodos o blusas que disimulen mi
forma, gracias pero no. Me siento orgullosa de lo que tengo. En cuanto a esa
camiseta de lentejuelas de Old Navy, la conseguí en oferta por $8.50. (Y debo
aclarar que me queda de maravilla).
8. Mi capacidad de volver a amar
Mi esposo me rompió el corazón cuando falleció repentinamente en el 2004, pero
por lo menos no lo hizo deliberadamente. Pero no fue así con el canalla del que
me enamoré unos cuantos años después; tras pedirme que me casara con él,
súbitamente terminó la relación. ¿Me hirió? Sí, pero me di cuenta de que mi
corazón todavía funciona, aunque se sienta herido y encallecido.
9. Viajar sola
Viajar con un compañero tiene sus ventajas y desventajas. Esto lo aprendí a
principios de los años 70, durante un viaje a Irlanda que hice cuando cursaba mi
tercer año universitario. Cuando viajas sola, marcas tu propio ritmo y creas tus
propios recuerdos.
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10. Salir a cenar sola
Cuando se cena a solas, pasan cosas muy divertidas. Regresé a Dublín hace
varios años para celebrar mis sesentas —un regalo que me hice tras una mala
separación (ver "canalla", arriba)—. En el comedor del hotel la primera noche, el
maître sentó a un joven en la mesa de al lado. Su acento reveló su origen
extranjero —provenía de Brooklyn— y comenzamos a conversar. Estaba en un
viaje de negocios; cuando le comenté la razón por mi viaje, dijo sin pensar, "¡Mi
novia me acaba de dejar!". Nos consolamos con el postre y el café, y
comprobamos que las personas imbéciles pueden ser tanto hombres como
mujeres.
11. Aventuras culinarias
Mi mamá solía decir que yo era quisquillosa con la comida. En la actualidad me
agrada explorar, y he probado haggis (un plato típico escocés), caracoles y más
recientemente, ostras crudas (que me encantan). El próximo plato que probaré:
¡pulpo!
12. Amigos cercanos
Ellos son los que me convencieron a bajarme del techo —literalmente— después
de la muerte de mi esposo. Son los que hoy me ayudan a superar los malos
momentos. Prometí apoyarlos a su vez, y he cumplido mi promesa.
13. Una faceta de mi personalidad que pocos conocen
Cuando cumplí 44 años, comencé a escribir parodias de canciones para
presentarlas en los concursos de talentos de los cruceros. "Se vino abajo el
crucero", mi esposo me decía, "pero de una forma positiva". ¡Estoy deseando que
llegue la próxima fiesta de fin de año para mostrar una de mis composiciones!
14. Hacer que las personas se interesen por las cosas que me interesan
Estas incluyen Citizen Kane (Ciudadano Kane), la novela de T.H. La novela de
White, The Once and Future King (El actual y futuro rey), los lirios acuáticos de
Monet, el álbum de música rock de Jethro Tull Thick as a Brick y el Museo del
Sexo (¡imagina lo que sería ver esas exposiciones tan instructivas!).
15. Leer libros según mi estado de ánimo
Cuando me siento gentil, Jane Austen; si me siento homicida, Dorothy Sayers;
cuando me siento alegre, A Christmas Carol (canción de Navidad); y si me siento
melancólica, The Wind in the Willows (El viento en los sauces).
16. Mi bruja interna
Tras haberme pasado toda la vida comportándome como una mosquita muerta,
me di cuenta de que el bebé que llora no solamente mama, sino engorda. Aunque
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nunca mentiría, robaría o les hiciera daño a los inocentes, ya no tengo miedo de
dar berrinche de vez en cuando.
17. Mi escote
En la escuela secundaria: 32AA. En la universidad y años después: 32A. En la
menopausia y después: un desarrollo inexplicable ahí arriba. Me fastidié al
principio con las recién llegadas —¿qué haría con todas mis blusas?— pero desde
entonces he hecho las paces con mi 36C. Y sí tienen sus admiradores.
Según el estudio, la edad de oro comienza a los 60 años y tiene su momento
álgido entre los 70 y los 75. En estos 10-15 años, el grado de satisfacción con la
propia vida es mayor, la felicidad más plena y, al menos en términos de media, no
existen dificultades económicas ni problemas que amenacen el bienestar logrado.
Los mayores de 60 años actualmente España son más de 10,5 millones, es decir,
uno de cada cuatro residentes en nuestro país está en la tercera edad. Las
previsiones demográficas indican de forma clara y sin visos de cambiar de
tendencia que el sector de población mayor no dejará de crecer por dos motivos:
la baja natalidad y el aumento de esperanza de vida, hasta alcanzar los 17,5
millones en 2050.
Esta evolución puede ser una oportunidad si se conocen las características de las
personas del «segmento plateado», sus preferencias y hábitos de consumo y ese
es el objetivo del estudio al que estamos haciendo referencia.
El colectivo de personas mayores está empezando a ser valorado por su potencial
económico y empiezan a ser un consumidor atractivo para algunos importantes
sectores, pues es población con experiencia, que en un porcentaje importante
tiene recursos o patrimonio acumulado durante su vida laboral, la seguridad
económica del ingreso mensual se su pensión y la tranquilidad de, en la mayoría
de las ocasiones, no tener cargas financieras como hipotecas.
En general, se revela que tenemos unas ideas preconcebidas sobre la tercera
edad que distan bastante de la realidad. Pensamos que los jubilados están
alejados de las nuevas tecnologías, que tienen poca vida social, que no se
mueven mucho, que tienen achaques y problemas para llegar a fin de mes con la
pensión.
Ciertamente y por desgracia hay personas mayores que viven con grandes
estrecheces y que con 60 años tienen problemas serios de salud, pero la media
indica que la generalidad no es esa.
Para hacer las comparaciones el estudio utilizó un grupo de control de edades
comprendidas entre los 25 y 59 años. Así se ha constatado que, los resultados
son mejores para los mayores de 60 en lo que se refiere a logros alcanzados y
felicidad en general y están algo por debajo en cuanto a salud. Entre los 71 a 75
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años es donde se consiguen los mejores resultados, que son significativamente
más elevados que en el que va de 25 a 59.
También hay menores dificultades en cuanto a temas económicos, sobre todo
entre los 66 y 70 años. Esto se explica por el patrimonio acumulado y menos fijos
de pagos mensuales como hipotecas y préstamos, que dejan más dinero
disponible para gastos.
Es notable constatar que las personas comprendidas entre 60 y 75 años se
desplazan muchas más veces a lo largo del año por turismo que las de 25 a 59 y
entre los 71 y los 75 viajan más del doble, incluidos viajes a otros continentes. La
conclusión es que las personas mayores viajan más, pasan más noches fuera en
cada salida, gastan una cantidad superior en alojamiento y son más exigentes en
cuanto a las comodidades del establecimiento hostelero elegido.
En cuanto al gasto diario, el estudio muestra que las personas de más de 60 se
inclinan menos por las ofertas y prefieren productos con denominación de origen o
ecológicos y optan por el trato personal y cerca de su domicilio antes que buscar
un comercio grande y alejado más barato.
Las relaciones sociales suponen también un gasto en hostelería y ocio
apreciable.
En cuanto a las nuevas tecnologías, están por debajo de la franja de 25 a 59 años
en cuanto a disponibilidad de internet, ordenador, tableta o teléfono inteligente,
pero esta brecha está salvándose muy rápidamente y eso es porque la generación
que se está incorporando a la jubilación ya está familiarizada y usa de forma
habitual las nuevas tecnologías. Y aunque eso se produzca de manera paulatina,
a día de hoy sorprende que casi el 60 % de los mayores de 75 años navegue por
internet con su ordenador al menos varias veces por semana y que casi uno de
cada tres lo haga con una tableta o un teléfono.
En resumen, el 68,5 % de los mayores de 60 años tiene conexión a Internet, son
más fieles a las marcas, pagan más por la calidad que los jóvenes y gastan más
cuando viajan. Además, perciben que tienen menos dificultades para llegar a fin
de mes, son los que más invierten en empresas que cotizan en bolsa y se
consideran en general más felices y satisfechos con su vida
Lo que necesitas saber para ser feliz en la tercera edad
Vivir intensamente en la madurez de la vida es posible si, además de tener salud,
se marcan metas diarias
«No entendía que mi madre no supiera poner la mesa. Se lo explicaba y me
enfadaba con ella»
Vivir intensamente la tercera edad es posible si, además de tener salud, los
mayores se marcan una meta cada día que les haga sentir útiles
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La vejez es una etapa de la vida que se puede vivir con gran intensidad y felicidad.
Si las condiciones físicas y mentales acompañan, las personas mayores tienen
todo un mundo de posibilidades para disfrutar. Los expertos aseguran que a esta
edad la población española cuenta con una mayor calidad de vida y que celebrar
un centenario, que hace años era una noticia anecdótica, hoy es cada vez más
habitual. Las cifras lo avalan: hay 14.487 personas centenarias en nuestro país,
más del doble que hace 15 años. ¿Pero qué hay que hacer para sentirse feliz?
María Ángeles García Antón, trabajadora social, psicóloga y coordinadora del
grupo de trabajo de dependencia de la Sociedad Española de Geriatría y
Gerontología (SEGG), prefiere empezar por señalar lo que no hay que hacer.
Apunta que lo que no puede ser es que haya personas que cuando van a jubilarse
piensen que es una gran alegría porque así podrán estar todo el día tumbados en
el sofá, descansando y viendo como pasan las horas sin preocuparse de nada.
«Eso no puede ser. Cuando un individuo se hace mayor, lo más importante para
sentirse bien y feliz es mantenerse activo. Ahora es cuando tiene la oportunidad
de realizar aquellas actividades que anteriormente, por falta de tiempo por las
obligaciones laborales, no podía hacer. En la vejez uno no se puede quedar en su
domicilio vestido de negro. ¡Eso ya es historia! –puntualiza esta psicóloga–. Era la
actitud de generaciones pasadas, cuando se encerraban en casa esperando a
envejecer hasta morir porque culturalmente estaba mal visto que salieran a
divertirse, más aún las mujeres».
Explica que el envejecimiento activo es una realidad cada vez más latente y
permite concienciar a la sociedad de que se puede ser feliz, disfrutar y continuar
con la sensación de sentirse últil. «Es fundamental que, cada día, las personas
mayores se planteen una meta. La que sea. Pueden ser grandes metas, como
estudiar una nueva carrera o aprender a jugar al golf, o menos ambiciosas como
arreglar un armario. Lo esencial es que diariamente haya un motivo por el que
sentirse animado y válido».
La soledad, el gran enemigo
Los expertos en la materia coinciden al afirmar que la soledad es uno de los
grandes enemigos de la vejez. En concreto más de un millón y medio de personas
mayores –el 22% del total– viven solas en nuestro país. «A veces esa soledad
viene impuesta y es dolorosa porque se ha perdido a un ser querido, normalmente
el cónyuge. Pero, aún en estos casos, estas personas tienen actualmente la
suerte de poder dirigirse a diferentes asociaciones de mayores, casas culturales u
otras organizaciones donde ofrecen desde talleres de memoria a cursos para
aprender a manejar las nuevas tecnologías, clases de ejercicio físico adaptadas a
su edad y condiciones, actividades de pintura, costura, música... que les serán
atractivas y que les sirvirían de estímulo para conocer a otras personas con los
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mismos intereses o situación. Mantener relaciones sociales ayuda mucho a
sentirse activo y a cuidarse», explica García Antón.
Los expertos aseguran que la vejez es una etapa que la vida regala y, como tal,
hay que aprovecharla. Según el estudio «Actitudes hacia el envejecimiento»,
realizado por Sanitas y Bupa, el 86% de los españoles espera mantenerse activo
en la vejez. Tener buena salud es, con diferencia, el aspecto que más señalan los
españoles para ser felices a pesar de los años. En este sentido, un 85% de los
encuestados relaciona una vida feliz con una vida sana.
Adaptación paulatina
Según el doctor David Curto, jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores, «la
toma de conciencia del envejecimiento es progresiva y requiere una adaptación
paulatina. El llevar este proceso vital de la manera más saludable y en el mejor
estado de forma posibles son variables sobre las que se puede influir si se adopta
un estilo de vida saludable desde una edad temprana. Sería deseable que
pudiéramos pensar en la vejez con esta perspectiva temporal ya que, dentro de
los achaques propios de la edad, un estado físico razonable es fuente de calidad
de vida y bienestar».
Según los expertos, estos son los 12 tips para que los adultos mayores se
mantengan felices:
1. Aceptar la propia realidad y seguir adelante desde ese lugar
2. No establecer comparaciones con lo que hacíamos cuando éramos de jóvenes
3. Enfocar en lo que se puede hacer, no en lo que no se puede
4. Priorizar las cosas que son realmente importantes
5. No tener miedo de pedir ayuda
6. Planificar el día para maximizar la energía
7. Permanecer conectado con amigos y familia
8. Ser proactivo y abogar por la propia salud
9. Continuar haciendo ejercicio, aunque sea sentados
10. Ser agradecidos por las pequeñas cosas
11. Tener un propósito en la vida
12. Encontrar la forma, aunque sea pequeña, de ayudar a otros.
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