Leyenda sobre la
aparición de Santiago
el mayor patrón de “Gente de cuidar el ganado, en cierta oportunidad recorría
Miracosta la parte alta de Ricripbamba, de repente, en la sima de un
pequeño cerrito que mas tarde se le llamo Cachencirca,
encontraron un “hombrecito raro” al cual no se atrevieron acercarse alejándose, antes bien,
para dar aviso al cacique. Enterado este, de inmediato salió acompañado de un grupo de
hombres. Llegó al lugar donde indicaban los avisadores y con las preocupaciones necesarias,
aunque llenos de temor fueron rodeándolo hasta que al fin se acercaron y comprobaron que
era inofensivo. Aún atemorizados procedieron al levantarlo y lo condujeron a Ricripbamba
alojándose en una vivienda. Al día siguiente, cual no seria su sorpresa al darse cuenta que “el
hombrecito” había desaparecido. Nuevamente, por orden del Cacique, la gente se distribuyó
para buscarlo por los rededores, y, que cuando ya estaban desesperanzados de reencontrarlo,
uno de los que había ido por el lugar donde fue hallado el día anterior, salió corriendo a dar
aviso que se encontraba en el mismo lugar. Esta ves el temor era mayor, pero todos los que se
hallaban cerca, se agruparon y volvieron a conducirlo a Ricripbamba, colocándolo esta ves en
una vivienda más segura, y luego de encerrarlo rodearon la vivienda para mayor seguridad.
Todos pasaron la noche sin dormir; sin embargo, al amanecer había vuelto a desaparecer,
cundiendo un atroz temor colectivo. Los comentarios eran infinitos. Unos decían que era hijo
del sol, otros que deben ser un brujo disfrazado, otros que debe ser un hombre al que el cerro
lo ha encantado y que no lo deja volver, aunque él quiera…etc., sin embargo, la orden era de
que se le vuelva a buscar, y la gente tuvo que salir, pero esta vez, comenzaron por el lugar
donde lo habían encontrado las dos veces anteriores y así fue como lo efectivamente lo
encontraron de inmediato. Enterado el Cacique, llamo a una gran reunión y se llegó a la
conclusión de que “el hombrecito” no quería vivir en Ricripbamba, motivo por el que se
regresaba. Movidos por el temor y la simpatía que le iban tomando acordaron hacerle su casa
en dicho lugar y en su alrededor las casas de todos; pero, viendo que el sito resultaba
demasiado corto para todos, buscaron otro mejor y eligieron el que hoy ocupa el pueblo,
aunque para habitarlo tuvieron que trabajar demasiado hasta disecar un pantano. La decisión
de hacerle casa “al hombrecito” como le llamaban no fue porque sabían que se trataba de un
santo, ni porque seguían la fe de cristo, que, por supuesto no conocían, tal vez pensaron
solamente en un ídolo y optaron por conservarlo”.
Parece que esta especie de meseta fue completamente cenegosa y trabajaron mucho para
desecarla. Hasta hace algunos años, aún existía “un ojito de agua” en plena plaza de armas.
“La casa resulto completamente grande, pero recordemos que no fue echa para iglesia y por lo
cual no tenia torre, posteriormente el fundador del pueblo Fray Ramírez, ordeno la
construcción de una, que se fabrico aparte. Cuando ya Santiago, fue con osito como santo, su
primera misa fue oficiada en el lugar en el que se encontró. De allí que el cerrito tomo nombre
de Misamacirca, que quiere decir “cerro donde se hiso la primera misa”
Junto a esta leyenda, en forma aislada, se consigna los siguientes nombres de caciques, sin
indicar porque ni cuando ejercieron su cacicazgo: “Llanco kallpo, Tomayllejo, Francesco Quspi,
Kuntic Tlalla, Esteban y Casimiro Wallca”.
MONOGRAFIA DE MIRACOSTA DE: ENRIQUE MORI CABRERA
ANÉCDOTA DE DON IDALIO MORI
1) Una señora a quien por cariño la llamaban “mi Chavelita”, entre otras cosas vendía
aguardiente. Un grupo de amigos en una esquina vieron que se le acercaba son IDALIO
MORI. Previa apuesta, se le lanzo don MANUEL BARNUEVO para sorprenderlo:
B: Dime Idalio, ¿Qué está haciendo dios en el cielo?
I: No sé, señor, no vengo de allá, vengo de donde “mi cholita” de tomarme un trago.
Don Idalio Morí, persona muy conocida y querida en Miracosta y pueblos aledaños, dio
mucho que contar en base en su agilísima mentalidad y su sutiliza, aparte de que, por la
finura de su educación, jamás faltaba al respeto de nadie.
2) Cierto día Chongoyape, varios amigos se encontraban reunidos en una pulpería, en los
que se encontraba un zambo muy alto acompañado de su hijo. Con dos Idalio, el
zambo no se conocía. Posiblemente informado el zambo de las habilidades del
primero, se adelanto para tomarlo del pelo:
Z: Oye serrano, ¿Qué fiesta se celebra hoy día?
I: La fiesta de san vaso, señor.
Z: Bien, serrano, ¿Qué se dice por tu tierra?
I: Misa, todos los domingos, señor.
Z: No seas bruto, serrano. Yo te pregunto, ¿Qué cuentan por tu tierra?
I: Plata los que tienen, señor.
Z: (El zambo, amargo ante las risotadas del publico) ¡que buenos burros se dan por tu
tierra!
I: Si, señor, unos del tamaño usted. Y otros del tamaño de su hijo.
Monografía de don:
Enrique Mori Cabrera