UNIVERSIDAD DEL DESARROLLO
Carrera de Psicología
Procesos Psicológicos
El estrés: Un desafío a combatir para los profesionales
del área de la salud en contexto de Covid-19.
Nombres Integrantes: Ana Luisa Figueroa
Ornela Beatriz Beltran
Antonia Francisca Gutierrez
Monserrat Grandon Pérez
Docente: Nora Kusch Mattig.
En Concepción, 14 de Junio del 2021.
En general, los trabajadores de la salud siempre han presentado una alta presión
laboral, por lo cual el estrés ha sido una constante en ellos. En el 2019 se detectó un nuevo
virus, que ha sido altamente contagioso y se ha propagado a nivel mundial. El virus ha
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causado un quiebre en la vida cotidiana de todas las personas, obligándolas a paralizar sus
actividades diarias y a adaptarse a una nueva realidad, que ha traído consigo múltiples
consecuencias de índole físico, psicológico, social, económico, etc. Un ejemplo de ello, es el
incremento en la fluctuación de emociones, que ha perjudicado considerablemente la
homeostasis humana, creando una sensación de temor latente.
Esta situación provocó un incremento en los niveles de estrés, especialmente en los
trabajadores de la salud, ya que ellos constituyen la ‘primera línea’, tratando directamente
tanto con los pacientes contagiados, como con los familiares. En razón de ello, están
expuestos a una carga emocional inmensa.
La investigación tendrá como objetivo, evaluar los efectos del estrés presentes en el
personal de Salud durante la pandemia, identificar los factores que provocan estrés en los
trabajadores sanitarios, y cómo estos han influido en su desempeño laboral. Constatará
respecto a la indagación científica sobre el impactante aumento del estrés en trabajadores
sanitarios, entregando información sobre los factores de riesgo y factores protectores, así
como abordando las consecuencias de la sobrecarga laboral, las cuales son generadoras de
importantes problemas.
¿Cuál es el verdadero impacto de la pandemia por covid-19 como estresor en los
profesionales de Salud a nivel mundial? ¿Qué factores otorgan protección a los funcionarios?
¿Existen soluciones y/o estrategias de intervención planteadas para mitigar el estrés en el
personal? A través de estas páginas se espera dar respuesta a todas estas interrogantes.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) estos virus, llamados Coronavirus
son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades en animales y en humanos,
provocando en los últimos infecciones respiratorias que pueden ir desde un resfriado común
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hasta una enfermedad más grave como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y
el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) (2020)
De acuerdo con Garcell (2020), el surgimiento y desarrollo de la pandemia de
infección por el nuevo coronavirus causante del COVID-19 ha tenido un
impacto de magnitud inesperada en la salud pública a nivel mundial. Los
primeros casos humanos de COVID-19 fueron reportados por primera vez en
la ciudad de Wuhan, China, en diciembre de 2019. Para la formación médica,
la actual pandemia tiene mayor importancia por varios factores, que incluyen
la necesidad de proveer a los profesionales de la salud del nivel de
conocimientos y habilidades requeridos para proveer los cuidados a los
pacientes en los diferentes niveles del sistema de salud, así como la detección
temprana de casos mediante la pesquisa activa de sintomáticos respiratorios en
el nivel primario del sistema de salud.(p. 1 )
A nivel de salud mental, lo acontecido causó miedo e incluso pánico a nivel colectivo,
tanto en la población general, como en los profesionales del área de la salud. Debido a lo
anteriormente mencionado, hubo un incremento en la demanda del personal sanitario,
requiriendo más trabajadores e incrementando la carga laboral tanto en horarios como en la
cantidad de tareas necesarias para cumplir con los requerimientos.
Se define Estrés como “un grupo de respuestas de tipo física y emocional, que puede
ser dañina para el trabajador y que se dan cuando las expectativas de uno actividad laboral no
van de la mano con los recursos, capacidades y necesidades de este” (Aldazabal, 2020).
El estrés es generado por estresores. Según Orlandini (2001), los estresores se definen
de la siguiente manera:
Son estímulos que provocan la respuesta biológica y psicológica tanto del estrés
normal como de los desarreglos que llegan a convertirse en enfermedades. los factores
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del estrés pueden clasificarse según trece criterios: momentos en que actúan (remotos,
recientes, actuales, futuros), períodos en que actúan (muy breves, breves,
prolongados, crónicos), la repetición del tema traumàtico (único o reiterado), la
cantidad en que se presentan (único o múltiple), la intensidad del impacto
(microestresores y estrés cotidiano, estresores moderados, estresores intensos,
estresores de gran intensidad), la naturaleza de la gente (físico, químico, fisiológico,
intelectual, psicosociales), la magnitud social (microsociales y macrosociales), tema
traumàtico (sexual, marital, familiar, ocupacional, etc.), la realidad del estímulo (real,
representado o imaginario), la localización de la demanda (exógena o ambiental,
endógena o intrapsíquica), sus relaciones intrapsíquicas (sinergia positiva, sinergia
negativa, antagonismo y ambivalencia), los efectos sobre la salud (positivo o eustrés,
negativo o distrés), la forma diátesis/estrés (factor formativo o causal de la
enfermedad, factor mixto, factor precipitante o desencadenante de la enfermedad).
(p.18-19)
Es importante destacar la existencia del estrés en el personal de la salud antes de la
pandemia, que ya era severa, tal como menciona Garcia-Morán (2016) en el ámbito de las
profesiones sanitarias, la incidencia del estrés es grave porque no solo afecta al profesional
que lo padece, sino también al enfermo que depende de sus cuidados. En cuanto a su
incidencia en este gremio, presenta notables diferencias en función del género, ocupación y
cargo desempeñado.
De este modo, con la crisis sanitaria mundial los equipos médicos presentan una
sobreexigencia laboral incrementada por diversos factores mencionados profundizando,
Monterrosa-Castro et al. (2020) afirma que:
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El alto riesgo de infección, equipamiento de protección personal inadecuado,
ausencia de condiciones de seguridad o condiciones laborales de contratación no
favorables, la falta en insumos biosanitarios o terapéuticos, aislamiento, agotamiento,
jornadas extensas y falta de contacto familiar son factores que contribuyen a
mayor presencia de síntomas de estrés o ansiedad, sentimientos de pánico,
depresión y angustia en médicos que laboran en medio de epidemias. Si bien
en el estudio acá presentado algunos de estos factores no fueron expresamente
interrogados, todos hacen parte de los eventos inherentes a las epidemias y han
sido abordados desde la esfera psicosocial. Cambios en el estilo de vida a
consecuencia de la epidemia se han asociado a veces a mayor alteración emocional en
profesionales de la salud, por tanto, estos deben realizar esfuerzos cognitivos y
conductuales como respuestas de afrontamiento a situaciones estresantes.(p. 210).
Otros factores que influyen en el estrés laboral del personal sanitario son la falta de
medicamentos específicos y la participación constante en el diagnóstico y tratamiento de
pacientes Covid-19 (Acosta-Quiroz et al.,2020).
Huarcaya-Victoria (2020), expone que:
También se debe considerar el estigma hacia los profesionales de la salud. Si bien no
se han encontrado estudios en la actual pandemia, las investigaciones realizadas
durante otras epidemias o pandemias demostraron que entre el 20% y el 49% de los
profesionales de la salud experimentaron estigma social relacionado con su trabajo y
el temor de la comunidad y familiares de ser contagiados por ellos. En un estudio
realizado en 187 enfermeras durante el brote del MERS-CoV se encontró que el
estigma influye en la salud mental, ya sea de forma directa o indirecta teniendo como
mediador al estrés. (p. 331)
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También está el hecho de que los trabajadores de salud que constantemente participan
en el diagnóstico y tratamiento de pacientes con COVID-19 están expuestos a desarrollar
síntomas de ansiedad y estrés. La fácil transmisión del virus y las tasas de muerte asociadas a
este pueden aumentar la percepción de peligro y estrés en el personal de salud. En
consecuencia a lo anteriormente expuesto, el personal puede desarrollar un trauma vicario o
indirecto. Huarcaya-Victoria (2020), lo plantea de la siguiente forma:
Otro problema al que pueden estar expuestos los profesionales de la salud es el trauma
vicario o indirecto, que consiste en la afectación involuntaria de estos profesionales a
desarrollar síntomas similares a los de sus pacientes, víctimas de algún trauma. Los
síntomas pueden ser la pérdida de apetito, fatiga, insomnio, irritabilidad, atención
deficiente, miedo y desesperación. (p. 331)
El estrés origina, como consecuencia, el Síndrome de Burnout que corresponde a una
dificultad mental derivada de un escaso control y prevención de éste. Esta patología es severa
y puede ir empeorando por el constante estrés al que se enfrentan los trabajadores sanitarios,
tales como los médicos residentes que han vivido situaciones especiales de estrés (Navinés et
al., 2021).
El estrés severo y sostenido en el tiempo, puede originar múltiples consecuencias
como síntomas depresivos, problemas en las relaciones sociales e interpersonales,
dificultades para conciliar el sueño, el ya mencionado Síndrome de Burnout y un inadecuado
enfrentamiento de las situaciones relativas a la emergencia sanitaria (Monterrosa-Castro et
al., 2020).
Se han realizado innumerables investigaciones a nivel mundial, que demuestran los
efectos del estrés en el personal sanitario. Sus resultados se detallan a continuación:
Huang et al. (2020, como se citó en Huarcaya-Victoria, 2020) estudiaron la salud
mental de los funcionarios denominados ‘primera línea’ en las labores sanitarias durante la
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actual pandemia. Dicho estudio se realizó entre el 7 y el 14 de febrero de 2020, y en él se
aplicaron dos escalas. En primer lugar, la escala de autoevaluación de ansiedad (SAS) y, en
segundo lugar, la escala de autoevaluación de trastorno de estrés postraumático (PTSD-SS).
Se entrevistó en total a 230 trabajadores del área de la salud. Los expertos concluyeron que la
incidencia de ansiedad fue del 23,1%, siendo ésta mayor en mujeres. La incidencia de
trastornos relacionados al estrés fue del 27,4%, y también tendió a ser mayor en el personal
femenino.
Otra investigación realizada en China, que contó con la participación de 230
trabajadores del área de salud, permitió concluir que el 27.39% de ellos presentaban
trastornos de estrés, siendo enfermeras de sexo femenino quienes puntuaron màs alto, en
comparación al personal médico. Una encuesta relacionada arrojó los siguientes resultados:
El 50.7% de los trabajadores de la salud mostraban síntomas depresivos, 44.7% ansiedad y
36.1% problemas de sueño. (Marquina-Lujan y Casas, 2020)
Lai et al. (2020, como se citó en Huarcaya-Victoria, 2020) realizaron un estudio
transversal en 1257 profesionales de la salud de 34 hospitales de China, entre
el 29 de enero y el 3 de febrero de 2020, con la finalidad de estudiar los
niveles de depresión, ansiedad, insomnio y reacción al estrés. El personal
encuestado informó la presencia de síntomas depresivos (50,4%), ansiosos
(44,6%), insomnio (34,0%) y reacción al estrés (71,5%). (p.330)
Respecto al miedo y a la presión laboral, Shiao et al (2020), a través de un estudio
realizado de China, han indicado que un 71,9% de los participantes pensaban tener ‘un gran
riesgo de exposición al SARS’, el 49,9% sentía ‘un aumento en la carga de trabajo’ y el
32,4% pensaba que las personas se alejaban debido a su trabajo; el 7,6% de las enfermeras no
solo consideró que no deberían cuidar a los pacientes con SARS, sino que estaban buscando
otro trabajo considerando la renuncia (p.1).
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A partir de los estudios mencionados anteriormente, constatamos la importancia de
factores que contribuyan a mitigar el estrés. Son denominados factores protectores y sus
cinco componentes esenciales son “el contacto emocional, la focalización del problema, la
evaluación de las posibles soluciones, el análisis de toma de decisiones y el seguimiento a
corto plazo” (Muñoz-Fernandez et al., 2020).
Según Muñoz-Fernandez et al. (2020):
Existen factores protectores que evitan la emergencia de problemas emocionales
durante la pandemia. Entre ellos: el afrontamiento positivo, con actitudes resolutivas,
la planeación de soluciones realistas a la problemática enfrentada, autoafirmación y la
introspección, canalizan los sentimientos que emergen ante el estrés en actividades
productivas y el sentido del humor. Otros factores son: la valoración del auto-cuidado,
la capacidad de pedir ayuda, la espiritualidad, llevar un estilo de vida saludable, tener
pareja estable, contar con redes de apoyo, tener otras habilidades y pasatiempos:
pintar, escuchar música, leer, escribir, ejercitarse, etc. La resiliencia es un factor
protector individual ante el estrés, es esa capacidad en la que se enlazan aspectos
biológicos y en el desarrollo de la personalidad, para lidiar con la adversidad y
recuperarse de forma espontánea, los sujetos que poseen resiliencia, tienden a tener
una personalidad bien estructurada, son tenaces y optimistas, mostrando menor riesgo
de enfermedad mental. (p. 129)
Luego de una exhaustiva búsqueda y análisis de información, en diversas fuentes, es
posible concluir que hubo un incremento a nivel mundial, de los niveles de estrés en los
trabajadores del área de la salud, producto de la emergencia sanitaria provocada por el virus
SARS-CoV-2, más conocido como Covid-19.
La actual pandemia ha contribuido, no sólo al surgimiento de estrés, sino también al
de otras patologías psicológicas como ansiedad, pánico, depresión y angustia.
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El estrés crónico puede desencadenar un cuadro patológico, conocido como Síndrome
de Burnout, provocado por exigencias agobiantes e insatisfacción laboral. Otras
manifestaciones de este tipo de estrés, son las tendencias depresivas, el aislamiento social e
interpersonal, los problemas para dormir, la sensación de frustración o impotencia y la
dificultad para adaptarse a los eventos relacionados con el desarrollo de la pandemia.
Además, existe otro cuadro clínico al que pueden estar expuestos los profesionales sanitarios,
conocido como trauma vicario o indirecto. Éste consiste en la afectación involuntaria del
funcionario a desarrollar síntomas similares a los del paciente. Sin lugar a dudas, lo
mencionado constituye un problema que traspasa las fronteras de lo laboral, afectando la vida
íntima de la persona.
Los principales factores que han gatillado estas alteraciones son la escasez de personal
y la considerable extensión de los turnos, el miedo a ser contagiado, la incertidumbre en torno
al desarrollo de la pandemia, el equipamiento inadecuado, el agotamiento físico y mental, el
aislamiento social y la falta de contacto familiar, entre otros.
Este estudio es importante para concientizar a la población respecto al rol del personal
de salud y las dificultades a las que se ve expuesto, especialmente durante un escenario tan
complejo como el que actualmente se atraviesa. A pesar de su amplio conocimiento y
preparación, los profesionales sanitarios no están exentos de sufrir problemas de salud
mental. Son vulnerables, al igual que todo ser humano, y la afectación emocional o psíquica
que experimentan puede ejercer un efecto perjudicial en la capacidad para la toma de
decisiones y del bienestar general. Si el personal de salud no se encuentra en óptimas
condiciones, afecta directamente su desempeño, alterando sus habilidades cognitivas como la
concentración, la atención y la memoria, y también procesos fisiológicos que podrían llevarle
a desarrollar enfermedades. Por ejemplo, una supresión inmunológica que aumente el riesgo
de contagio intrahospitalario y cruzado.
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Analizando este tema globalmente, podemos concluir que la pandemia por Covid-19
ha hecho visible el déficit en lo que respecta al cuidado de la salud mental de la población,
específicamente en los trabajadores sanitarios. Se ha observado, sobre todo en el área médica,
que los profesionales carecen de herramientas psicológicas para enfrentar situaciones límites,
tales como la que se vive actualmente en el mundo. Este es un campo donde la Psicología
podría intervenir, guiando en el desarrollo de factores protectores tales como el afrontamiento
positivo, la canalización de sentimientos y emociones, la capacitación en técnicas para
manejar el estrés y la compartimentalización entre el trabajo y la vida personal, entre otras.
El trabajo realizado permite profundizar respecto al fenómeno del estrés en el
personal de salud durante la pandemia, y considerar la importancia del rol del psicólogo y del
psiquiatra, como complemento a la labor del personal médico, con el fin de procurar un
manejo más eficiente y mejorar la calidad de la salud mental de los profesionales de la salud,
cuyo trabajo es de primera necesidad para el bienestar de toda la población.
Indudablemente existe una grave falencia en lo que atañe a la red de apoyo brindada
al personal de salud. El análisis realizado lo deja de manifiesto. Este trabajo contribuye a
abrir caminos para enfrentar la situación y genera instancias de discusión sobre un problema
de vital importancia en nuestros tiempos.
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