2.
Responsabilidad social
empresaria práctica
2.1 ¿Cómo pensar un modelo
propio de RSE?
2.1.1 Responsabilidad Social Empresaria y
competitividad
El objetivo de las empresas es y será obtener ganancia. En este sentido, y
asumiendo que por la producción de un servicio o producto, la empresa busca
obtener una ganancia de su venta o comercialización (en directa competencia
con los que otras empresas hacen); hay varios factores que la posicionan en
el mercado.
El precio siempre fue un factor determinante en la elección del consumidor. A
mediados de siglo XX, la calidad se impuso como diferencial en la oferta y,
finalmente, el grado en el que la empresa es socialmente responsable se
constituyó en una referencia del consumidor para la elección de marcas
confiables.
Hoy, las empresas deben invertir en el permanente
perfeccionamiento de sus relaciones con todos los públicos de
los cuales dependen y con los cuales se relacionan: clientes,
proveedores, empleados, socios y colaboradores. Esto
también incluye a la comunidad en la cual actúan y al
gobierno, sin perder de vista la sociedad en general que
construimos cada día. (IARSE, 2005, p. 10)
Toda vez que omitamos trabajar en este sentido, perdemos doblemente en
función a lo que no hacemos y lo que mi competidor hace. El camino de la RSE
se ha convertido en una obligación para competir en un escenario cada vez
más exigente, con consumidores informados y atentos a sus elecciones.
Fabricar productos o prestar servicios que no degraden el
medio ambiente, promover la inclusión social y participar del
desarrollo de la comunidad de la que forman parte, entre
otras iniciativas, son factores diferenciales importantes para
las empresas en la conquista de nuevos consumidores o clientes.
Cada vez son más los negocios que adoptan una gestión ética
y responsable, que contemplan no solo la rentabilidad
económica, sino también el cuidado del medio ambiente y el
progreso social. En términos generales, puede decirse que a
través de estas acciones la propia empresa se beneficia
posicionándose a corto plazo con una imagen de
reconocimiento y prestigio que le permite diferenciarse y
competir en el mercado. (IARSE, 2005, p. 10)
Así, dentro de las distintas estrategias de RSE, las marcas intentan mostrarse
competitivas y preocupadas. Cada marca relaciona su core con los proyectos
y estrategias de RSE y busca mostrar las iniciativas que lleva adelante para
reducir el impacto de su operación.
A continuación, le mostramos algunas imágenes sobre la comunicación de las
estrategias de RSE de las empresas. Los tres casos se recuperan de las webs
de las marcas y en cada uno ellos puede definirse una estrategia de
relacionamiento.
Figura 1.
Fuente: [Imagen sin título sobre campañas de RSE]. (s.f.). Recuperado de
[Link]
Figura 2.
Fuente: [Imagen sin título sobre campañas de RSE]. (s.f.). Recuperado de
[Link]
Figura 3.
Fuente: [Imagen sin título sobre campañas de RSE]. (s.f.). Recuperado de
[Link]
Las imágenes muestran cuestiones instaladas en las grandes empresas y en
vías de desarrollo en las pymes, pero, en cualquier caso, el tratamiento de la
RSE es un factor de posicionamiento y competitividad: “El aumento en la
cantidad de empresas que se postulan a los distintos concursos para obtener
reconocimiento evidencia que, para las empresas, ser presentadas como
‘socialmente responsables’ representa un valor” (Avina, 2011, p. 31).
La participación del personal de distintas áreas en congresos o foros, la
capacitación, las experiencias, tienen que ver con la necesidad de incorporar
la RSE a la vida de la empresa, a sus atributos positivos, a sus ventajas
competitivas. De todos modos,
no todas las empresas han incorporado la visión integral de la
responsabilidad social; es decir, no todas se han dotado de
una visión amplia y profunda que reconoce los nuevos
planteamientos asociados a la gerencia de las relaciones de
la organización con su entorno. (Vives y Peinado Varas, 2011,
p. 33)
Nos referimos a estrategias que no apuntan directamente al mejoramiento de
la marca. Preferimos que se comprenda más cerca de la calidad y más lejos
del marketing. La calidad busca hacer las cosas bien. La RSE va en ese sentido.
Busca mejorar u optimizar el cuidado de los recursos, humanos y materiales,
cumplir la normativa vigente, preocuparse por la comunidad de la que forma
parte, etc.
Tiene que ver directamente con la calidad en la manera de hacer las cosas:
La responsabilidad social de la empresa es un nuevo
paradigma que orienta el comportamiento de las empresas y
la percepción de la población con relación a aquellas. Todas
las definiciones sobre RSE tienen en común que plantean una
nueva manera de entender la empresa. No es un mensaje cuyo
propósito exclusivo sea mejorar el posicionamiento de la
empresa ante los consumidores. Es un mensaje, principalmente,
para las mismas empresas, para sus accionistas y gerentes,
para sus trabajadores o colaboradores con el fin de
adecuarse a las nuevas exigencias del mercado y de la
sociedad, y para los consumidores que son los que toman las
decisiones de compra, finalmente. (Vives y Peinado Varas,
2011, p. 39)
En cualquier caso, si la RSE está en el ADN de la empresa, en su génesis y en
sus valores, los resultados serán realmente satisfactorios, porque se podrá
identificar en cada uno de sus procesos.
El camino de la RSE se está convirtiendo en una
obligación para competir en un escenario cada vez más
exigente, con consumidores informados y atentos a sus
elecciones.
2.1.2 Responsabilidad Social Empresaria y bienes
públicos
En el módulo anterior nos referimos a las características de distintos proyectos
de RSE que, en base a la obligación de cumplir con alguna acción, buscan
destinatarios forzados de sus acciones. En general esto se relaciona, hasta el
día de hoy, con los diferentes grados de implantación de algún tipo de RSE o
de comprensión de las demandas.
Mientras los conceptos referidos a lo medioambiental tomaban
fuerza, el término filantropía iba siendo reemplazado por el
de inversión social o el de RSE, casi indistintamente y de
manera confusa. A fines de los ‘90 (y todavía hoy en muchos
casos), la RSE era entendida como acciones puntuales, en
general esporádicas, de la empresa “puertas afuera”: hacia
la comunidad, hacia un grupo de población en particular o
hacia el medio ambiente. (Avina, 2011, p. 28)
Durante la primera década de este siglo la relación entre sostenibilidad y
prácticas empresariales comenzaron a tomar fuerza en base a conceptos
como desarrollo social, participación, desarrollo económico, inclusión,
desarrollo sostenible.
En Latinoamérica, particularmente, grandes líderes como Bernardo Kliksberg
y Bernardo Toro comenzaron a hablar sobre la ética del desarrollo y los
modelos win-win (ganar-ganar).
Durante el avance de la temática de la RSE se fue buscando
respuesta a las particularidades de América Latina, no
contempladas o poco enfatizadas en los desarrollos globales.
Así fueron surgiendo abordajes específicos para temáticas
como las condiciones laborales, la pobreza, la falta de acceso
a servicios básicos; para tipos particulares de empresas, como
las pymes y las cooperativas; y para diversas regiones, como
Centroamérica. Con estos marcos propios de América Latina se
fueron adaptando las herramientas existentes y creando
nuevas. (Avina, 2011, p. 28)
Esta necesidad de vincular directamente el core del negocio, es decir, lo que
la empresa es y hace, con las estrategias de RSE, y a las áreas encargadas
de estas acciones, con el resto de la empresa, se hizo evidente.
Hoy los proyectos buscan involucrar a todas las áreas, alcanzar toda la
cadena de valor, diversificar los objetivos y los intereses a partir de las
diversas demandas o procesos propios. Compartir el impulso de las áreas
específicas desde los mandos jerárquicos y su involucramiento.
Es los últimos años, más de un gerente ha participado del voluntariado, ha
asistido a un encuentro o congreso de RSE y se vincula con alguna organización
social.
Lo más importante hoy es nivelar los distintos tipos o niveles de adopción.
Especialmente su incorporación en las pymes que es reciente y parcial.
Hoy resulta habitual ver incluida la temática de RSE tanto en
encuentros del sector privado como en los de organizaciones
sociales. Esto quiere decir que, al menos, empresas y grupos
de interés que participan de estos eventos conocen la
existencia de la RSE, saben a grandes rasgos de qué se trata
o, al menos, escucharon la terminología, aunque con las mismas
palabras puedan referirse a enfoques diversos, o no ser
coherentes entre el discurso y la práctica. En contraposición, si
bien es poco habitual escuchar empresas que argumenten
como su única obligación el pago de salarios e impuestos,
persiste entre las pymes latinoamericanas, y en algunas
grandes también, un alto grado de desinformación, de
prejuicios, y se continúa asociando a la RSE con la filantropía
o bien, con una estrategia de marketing, más que con un
modelo de gestión integral del negocio. (Avina, 2011, p. 29)
Es así que las iniciativas, la formación y la sensibilización debe hacerse en
conjunto con todas las áreas. Todos deben estar involucrados y sentirse
responsables de las acciones. Deben comprender los beneficios que estas
gestiones acarrean, como empleados y como ciudadanos.
Si bien el paradigma de la responsabilidad puede ser
entendido como una nueva lógica de funcionamiento
coherente, esto no siempre ocurre. Dependerá del momento en
que la empresa se encuentre, de la cultura empresarial y de
la comprensión que posee la alta dirección de sus
responsabilidades, entre otros factores. De modo que en el
proceso de despliegue de las prácticas de responsabilidad
social empresarial se podrán encontrar empresas que trabajan
solo uno de los aspectos y transmiten un mensaje de
incoherencia con relación al paradigma. (Vives y Peinado
Varas, 2011, p. 41)
A continuación, se podrá apreciar el grado de participación y las temáticas
en las conferencias y encuentros. Como caso se muestran la participación en
las conferencias anuales del Banco Interamericano de Desarrollo. El resto de
las iniciativas tienen patrones similares.
“Las conferencias regionales permiten mostrar cómo han ido evolucionando las
propuestas temáticas y la convocatoria. A modo de ejemplo se propone
analizar la Conferencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), creada
con enfoque continental.
Los diversos temas que hacen a la RSE pueden observarse al relevar los Anales
de las sucesivas Conferencias, de donde surge lo siguiente: en 2002 se
comenzaba a hablar de reportes integrados; en 2003, de la aplicación de la
RSE a los recursos humanos y la apertura a nuevos mercados en la base de la
pirámide; en 2004, de la responsabilidad ambiental de las empresas; en
2005 se hace referencia a los desarrollos sectoriales (industria minera e
hidrocarburos) y a la responsabilidad del sector público con la RSE; en 2006,
se considera la lucha contra la corrupción; en 2007, aunque con antecedentes
en años anteriores, son tema fuerte los tratados de libre comercio, y también
la necesidad de que el sector privado se involucre en soluciones a la
problemática de desnutrición y que desarrolle negocios inclusivos (lo cual se
profundiza en 2008 y 2009 ante la crisis económica mundial); en 2009 se
hace énfasis en el cambio climático.
En cuanto a la convocatoria, el cuadro muestra el aumento en la cantidad total
de participantes entre la primera y la última conferencia, y cómo aumentó
proporcionalmente la cantidad de participantes latinoamericanos (haciendo
la salvedad de que la primera conferencia fue realizada en Miami, única
oportunidad en que se realizó fuera de América Latina).” (AVINA, 2011, p
30)
Tabla n° 1: Participantes de las Conferencias Interamericanas del BID, 2002 y
2009
2009
Fuente: AVINA (2011, p. 30/ 2005, p. 24) y Anales de las Conferencias Interamericanas del BID,
2002 a 2009 | [Link]
2.1.3 Directrices y modelos de aplicación
El proceso de gestión mediante la RSE implica un cambio de óptica y una
revisión de nuestra estructura.
Figura 4: Preguntas iniciales de las RSE.
Tiene en cuenta los objetivos del negocio y las
¿Por qué? demandas y expectativas de los stakeholders.
Eficientizar los procesos, minimizar los riesgos,
¿En qué se maximizar los beneficios. Lograr la
basa? sustentabilidad a largo plazo.
Los modelos de gestión basados en la RSE
¿Para qué? apuntan a dirigir y controlar la empresa desde
la sustentabilidad social, económica y
ambiental.
Fuente: elaboración propia.
La receta nos ciñe y nos impiden buscar la mejor estrategia, las más
adecuadas, acordes a nuestras posibilidades y nuestra cultura.
Sin embargo, para comenzar a pensar en la RSE en nuestras empresas u
organización vamos a hacer uso de algunas directrices que permiten comenzar
a repensar el funcionamiento de ciertas cosas y buscar la manera de
introducirla en el ADN de la estructura.
El IARSE y el Instituto ETHOS (IARSE, 2005), instituciones referentes de la RSE
en Latinoamérica, proponen siete ejes desde los que podemos abordar la RSE.
Nosotros tomamos esos ejes y agregamos algunas cuestiones que nos parecían
relevantes:
1. Valores y transparencia
Fundamentalmente tiene que ver con las actuaciones cotidianas. Se relacionan
directamente con la idiosincrasia de la empresa, pero también pueden
explicitarse, explorarse y modificarse. En este sentido, uno de los principales
puntos de atención es la congruencia de los enunciados con los actos.
También se trata de mejorar los canales de comunicación con los públicos de
la empresa y dejar en claro los objetivos. Es así que se recomienda:
Realizar y divulgar la visión y misión. Trascender el lucro en sí mismo.
Implica identificar las metas y aspiraciones. En estas definiciones debe
tratar de incorporar a la mayor cantidad posible de miembros, de
manera de que se transluzcan sus valores y cultura. Debe estar expuesta
y al alcance de todos, debe ser conocida y compartida.
Identificar los valores éticos que los guían. Esto permitirá conocer los
modos de operar y los límites a los que se adhiere. Puede desarrollar
un código de ética que medie entre las relaciones que mantiene con sus
clientes, proveedores, socios.
Crear un ambiente de trabajo donde cualquier tipo de conflicto pueda
ser resuelto y discutido. Especialmente en las pymes, donde los dueños
cumplen funciones operativas, cobra especial relevancia la posibilidad
de consensuar y justificar las decisiones.
Comparta e identifique temas sobre derechos humanos relevantes.
Puede haber temas que considere importantes para trabajar y discutir
con sus colaboradores. Puede ser que algunos les preocupen
especialmente por el área en la que se desarrollan.
2. Público interno
Todo el esfuerzo que se realiza hacia afuera, debe ser equitativo con el que
se realiza hacía adentro. Esto va mucho más allá del respeto a los derechos
laborales, tiene que ver con la promoción de los recursos humanos. Algunos
puntos relevantes del trabajo hacia el público interno son:
Reforzar el compromiso de cumplimiento y defensa de las leyes
laborales.
Alentar la participación, las ideas y los comentarios. Valorizar a los
colaboradores involucrados y activos en el desarrollo de la empresa.
Promover la diversidad entre los colaboradores. No avalar la
discriminación de sexo, edad, raza, credo, etnia, etc.
Diversificar la selección de personal. Comprometerse a dar
oportunidades a todos.
Apostar a la formación y desarrollo de personas diversas.
Formar colaboradores autónomos, capaces de pensar por ellos mismos
y de proponer.
Optar por una gestión participativa, por la cual todos participen en los
logros y fracasos.
Crear un programa de participación de las ganancias, comisiones o
incentivos. Pensar en programas de beneficios.
Evitar los despidos. Evaluar alternativas y compartir la problemática.
Evaluar alternativas en caso de no haber opciones para facilitar los
despidos con dignidad y respeto.
Preocuparse por la vida familiar y personal de los colaboradores.
Evaluar las necesidades que ellos tienen (paternidad responsable,
educación de los hijos, adopción, salud, recreación).
Valorar las condiciones saludables de trabajo (higiene y seguridad,
programas para adicciones, SIDA, buena calidad de aire).
Ser flexible, evite al colaborador tener que pensar en dejar su empresa.
El valor que se otorgue a los colaboradores, será el valor real de la compañía.
3. Medio ambiente
En este punto es necesario que empecemos a pensar la relación de nuestra
empresa con el ambiente, del cual obtiene los recursos con los que produce.
Una gestión consciente y preocupada por el ambiente prolongará la vida de
nuestra empresa.
“Desarrollar una gestión basada en la responsabilidad
ambiental es buscar reducir las agresiones al medio ambiente
y promover la mejora de las condiciones ambientales” (IARSE,
2005, p. 28).
El cumplimiento legal ambiental para las organizaciones ya es un escalón
bastante importante de subir, y por eso el trabajo en esta categoría debe
hacerse de manera profesional, con asesoramiento o por medio de la
incorporación de profesionales que conozcan el marco legal aplicable a la
empresa.
El delito ambiental, en muchos países, es un delito penal. Implica una matriz
de cumplimiento legal sumamente complejo, ya que supone normativas
nacionales, provinciales, municipales y hasta convenios internacionales (por
ejemplo, el Basilea).
Así, es necesario que se preste especial atención a aspectos relacionados con:
Entender todo el círculo de vida de los productos y servicios que se
ofrecen.
Motivar al personal para que cuiden los recursos ambientales.
Revisar las compras, para que los proveedores y recursos mantengan
una política de cuidado del ambiente.
Minimizar la emisión de residuos: reciclar, controlar el consumo, utilizar
productos reciclados, evitar aquellos productos que generan residuos.
Prevenir la contaminación: controlar el uso de productos tóxicos y su
descarte.
Generar una matriz de cumplimiento legal ambiental actualizable.
Hacer uso eficiente de recursos naturales: agua y energía.
Trabajar en conjunto con proveedores y clientes.
4. Proveedores
Debe asegurarse que su cadena de valor esté alineada con los mismos
principios. El primer punto, en este sentido, es hacer claros y transparentes los
procesos, mostrar los esfuerzos por mejorar su compromiso con la
responsabilidad social: “es importante divulgar sus valores por la cadena de
proveedores, empresas asociadas y servicios tercerizados” (IARSE, 2005, p.
34).
La opción es siempre trabajar con empresas que compartan las mismas
preocupaciones que la propia empresa.
Entonces, la relación con los proveedores deberá considerar:
Hacer explícitas las expectativas de la relación: modelos, exigencias,
normativa.
Formalizar mediante acuerdos o convenios las condiciones que se
consideran imprescindibles.
Monitorear las condiciones de cumplimiento de los acuerdos
precedentes.
Promover un clima de intercambio, desarrollo y mejora.
5. Consumidores y clientes
La relación con consumidores y clientes no tiene por qué ser un mero
intercambio. En el camino de la RSE ellos son parte del negocio y, por tanto,
se debe comunicar lo que se hace para apostar a la calidad y seguridad de
los productos o servicios. También es posible hacerlos participar y formarlos
para alcanzar niveles cada vez mayores de satisfacción.
En este sentido, es importante generar la confianza que hace falta para
promover un vínculo saludable y duradero con sus consumidores y clientes.
Es así que se debe:
Promover el uso de productos y servicios responsables y de calidad.
Ofrecer información sobre los procesos, productos o servicios. Estas
deben ser claras, correctas y justas.
Condenar las prácticas comerciales no éticas.
Evitar la publicidad tóxica, engañosa o ficticia.
Escuchar y participar a los clientes y tomar sus opiniones como válidas.
Buscar oportunidades en las prácticas responsables y de cuidado del
consumidor.
6. Comunidad
La relación que construye la empresa con la comunidad en la que se encuentra
inserta será la primera forma de sondear las estrategias y el desempeño
realizado. Los miembros de la comunidad serán los primeros en decir lo que
piensan de la empresa, y en agradecer y felicitar si se hacen bien las cosas,
si el accionar de la empresa es congruente con sus valores.
Una participación activa en los temas de interés de la comunidad,
involucramiento, colaboración y responsabilidad en el desarrollo y mejora de
las condiciones generales, constituye un buen acercamiento que permitirá
conocer y evaluar el resto de las acciones de la empresa.
Algunas cuestiones sobre las que puede girar la interacción de la empresa
con la comunidad:
Invertir tiempo y dinero en la comunidad.
Pensar que puede ser un lugar del que provienen o podrían provenir
sus colaboradores.
Colaborar activamente con ideas, tiempo, recursos y acción en los
sectores vulnerables o de riesgo de la comunidad.
Formar conciencia y movilizar a los empleados a participar.
Trabajar con el resto de las empresas de la misma comunidad o acercar
a otras que puedan contribuir al desarrollo.
Formar, compartir y motivar.
Revisar los aportes económicos e integrarlos a un proyecto.
Destinar las donaciones (equipo, mobiliario, etc.) a las organizaciones
de la comunidad.
7. Gobierno y sociedad
Las empresas son miembros de peso en la sociedad. La participación en los
asuntos públicos mejora sus condiciones y las de la comunidad de la que
forman parte.
La relación ética con el poder público, así como el cumplimiento
de las leyes, forma parte de la gestión de una empresa
socialmente responsable. Ser ético, en este caso, significa
cumplir las obligaciones de recaudación de impuestos y
tributos, nivelar los intereses de la empresa con los de la
sociedad, comprometerse formalmente con el combate de la
corrupción, contribuir en proyectos y acciones gubernamentales
realizados para el perfeccionamiento de políticas públicas en
el área social, educativa, etc. En resumen: participar
decisivamente en el desarrollo de su región y del país. (IARSE,
2005, p. 43)
Para forjar su relación con el gobierno y la sociedad se deben considerar los
siguientes puntos:
Vincularse en las áreas o temas que tengan relación con la misión y los
valores de la empresa o los de la comunidad.
Participar con transparencia, propuestas y actitud positiva.
Compartir su participación con otros referentes comunitarios o aunar
esfuerzos.
Proponer de manera activa y detectar temáticas relevantes.
Siempre el primer paso para la adopción de la RSE es la formación. Una o
más personas de la empresa debe comenzar su formación formal e informal.
Para esto debe ponerse en contacto con una institución cercana o referente en
la temática para solicitar asesoramiento.
Por otra parte, existen numerosos manuales de aplicación, guías, cuestionarios
y modelos. Estos sirven para el diagnóstico o el análisis y ayudan a dar los
primeros pasos en la formalización de un proyecto propio de RSE.
Se fueron elaborando modelos en casi todos los países del
continente, llevados adelante por asociaciones empresariales
locales y organizaciones específicas de RSE. Así fueron
apareciendo, por ejemplo, los manuales de implementación y
cuestionarios de autoevaluación de Acción RSE en Chile,
Desarrollo de la Responsabilidad Social (DERES) en Uruguay,
Centro Colombiano de Responsabilidad Empresarial (CCRE),
Fundemas en El Salvador, Perú 2021, Instituto Argentino de
RSE (IARSE), Consorcio Ecuatoriano para la Responsabilidad
Social (CERES) y CentraRSE en Guatemala (homologados en
2008 para Centroamérica), entre otros. Hacia mediados de la
década comenzaron a aparecer las primeras normas
nacionales de RSE, pioneras en América Latina, como las de
Brasil (NBR 16001, en 2004), México (NMX- SAST-004-IMNC-
2004, en 2005), y luego la de Colombia (GTC 180 RS, en
2008). (Avina, 2011, p. 33)
2.1.4 Ejes, temáticas y tendencias
La filantropía funcionaba en base a la demanda. La empresa definía qué
podía, de lo que le sobraba, entregar a la comunidad. La inversión social
también se relacionaba con el exterior como apuesta al desarrollo.
La RSE entendida como un modelo integral de gestión de los emprendimientos,
implica definir un programa, un proyecto o una orientación específica de la
RSE al interior, de cara a las acciones exteriores, en los procesos y con los
proveedores.
En ese sentido, y en función de lo que la empresa es y hace, pueden
estructurarse ejes o temáticas en los que se considera que se debería trabajar,
tanto hacia el interior o hacia el exterior, y siempre en base a las directrices
mencionadas. Algunos de estos ejes pueden ser: educación, ambiente, políticas
verdes, cuidado de la salud, etc.
El movimiento en torno a la RSE genera expectativas de
cambio de roles y de vínculos entre los distintos actores. El
cambio más notorio es la creciente cantidad de alianzas que
se concretan entre el sector privado y las organizaciones de la
sociedad civil (tanto por el tipo de vínculo como por las
soluciones encontradas a problemáticas sociales),
produciéndose un intercambio en el cual todos encuentran su
beneficio. Por otra parte, los sectores privado y social
coinciden en las demandas de cambio hacia el Estado. (Avina,
2011, p. 37)
A su vez, esto genera cierta especificidad o especialización en algunos temas.
La vinculación con organizaciones específicas, la formación y la posibilidad
de generar vínculos y trayectoria en el trabajo. Es decir, que las directrices
son la base sobre la que asentamos la orientación específica que definimos
que debería tener la empresa.
En el mundo empresarial existen tanto las presiones como las
oportunidades; y lo que en algún momento puede ser una
oportunidad se convierte –años después- en un tema en donde
predominan los riesgos y las presiones para las empresas.
(Vives y Peinado Varas, 2005, p. 126)
Figura 5: Directrices y ejes de la RSE.
Fuente: elaboración propia.
La preocupación por las temáticas ambientales ha aumentado los últimos años,
lo que ha generado gran cantidad de estrategias verdes que también
cumplen la función de educar o formar en varios niveles.
Además, ha crecido considerablemente la relación de las empresas con el
tercer sector, muchas veces en base a estrategias conjuntas o a luchas
compartidas.
La definición de ejes o temáticas claves genera cierta especificidad o
especialización en algunos temas. La vinculación con organizaciones
específicas, la formación y la posibilidad de generar vínculos y trayectoria en
el trabajo; de marcar tendencias.
2.2 Algunas herramientas para
la práctica de la
Responsabilidad Social
Empresaria
2.2.1 Herramientas de análisis y diagnóstico
El análisis como herramienta y el diagnóstico como resultado de ese análisis
nos permiten saber dónde estamos para planificar qué deberíamos hacer
para llegar a los objetivos que nos planteamos.
Sobre la base de una comprensión real de la RSE y la revisión de sus
directrices, podemos comenzar a plantear el análisis y el diagnóstico de la
situación de nuestra empresa.
a. Conformación del equipo
En este punto es importante mencionar que el equipo debe ser
multidisciplinario y estar integrado por todas las áreas, ya que será la única
manera de que podamos, al finalizar el análisis y el diagnóstico, planificar
una propuesta de gestión integral de la RSE.
Algunas preguntas que deben tenerse en cuenta son:
¿Quién lidera el equipo? Propietario, director, responsable de RSE.
¿Contamos con representantes de distintos rangos o niveles de la
empresa?
¿Podemos incorporar grupos de interés externos? Proveedores, clientes,
comunidad.
¿Necesitamos contar con un mediador?
¿Debemos asignar un responsable para recopilar toda la información y
estructurar en documentos?
¿Necesitamos generar un clima de confianza para expresarse
libremente?
b. Autodiagnóstico
Existen numerosas herramientas de autodiagnóstico. Sin embargo, estas
buscan indagar sobre la concepción que la empresa tiene de la RSE, lo que
se ha hecho hasta ahora, y dentro de esa comprensión, los procesos críticos
que requieren del diseño de propuestas.
Podemos utilizar un modelo de ficha de autodiagnóstico que nos permita
unificar y ordenar las opiniones para encontrar coincidencias o diferencias,
basadas en las directrices y que además viabilicen el establecimiento de
indicadores posteriores en la planificación.
IARSE y ETHOS (2005) desarrollaron una herramienta que agrega preguntas
a cada una de las directrices y permite, a través de un cuestionario simple,
establecer algunas lecturas sobre el estado de la RSE en la empresa.
Como modelo establece 37 preguntas divididas en siete temas (directrices),
con cuatro opciones de respuesta. En función de las respuestas, una guía de
propuestas a corto y largo plazo.
c. Planificación
Se basa sobre todo en una nueva definición de lo que la empresa considere
RSE y las consecuentes propuestas de acción. Esto supone un análisis de las
posibilidades reales y una mejor comprensión de lo que la RSE implica.
2.2.2 Lecturas y enfoques
En la misma línea, los organismos como IARSE plantean un modelo de lectura
y análisis de resultados, y una modalidad de presentación de buenas
prácticas.
En cualquier caso, es importante comprender que, directrices, ejes, análisis,
diagnóstico, indicadores, son insumos para la lectura de resultados. De nada
sirven si no reflejan la realidad, buena o mala de la empresa y que nos
permitirán diseñar estrategias reales y propias.
Se necesita orientación (visión), cohesión (liderazgo),
comunicación interna (articulación) y motivación (clima interno).
Esto significa que quien lidera la organización debe poder
cohesionar los dos aspectos de la misma (máquina y ser vivo),
reconocer las limitaciones que posee y comprender los
elementos que movilizan (o paralizan) a la organización para
buscar su transformación y la obtención de resultados positivos.
En otras palabras, la Responsabilidad Social de la empresa se
convierte en su eje articulador que le da cohesión y consistencia
y le permite establecer mejores vínculos con los actores de su
entorno. (Vives y Peinado Varas, 2005, p. 121)
Se trata siempre de hacer compatibles los intereses de las empresas con su
entorno, es decir, las expectativas y demandas sociales y las necesidades o
circunstancias medioambientales. Este equilibrio busca la convivencia de
intereses y la ganancia ética.
Atrás de este triple balance, está también la sostenibilidad de la empresa en
el largo plazo, es decir, la posibilidad de perdurar, ser financieramente
segura y minimizar o directamente eliminar el daño social y ambiental.
2.2.3 Sistemas de gestión de RSE
Un sistema de gestión es la articulación de manuales, políticas, procedimientos,
registros y auditorías, en donde el fin es poder trabajar con un criterio
estipulado sobre un área puntual de la organización y buscar mejorar
continuamente.
Cada organización puede diseñar su propio sistema de gestión o puede
adaptar sistemas de gestión estandarizados que luego serán auditados por
auditores externos a la organización, quienes certifican de que se cumple lo
planificado e implementado acorde a la norma. Existe ejemplos de sistemas
de gestión contable, de calidad, de medio ambiente, de salud y seguridad
laboral, entre tantos otros.
Los sistemas de gestión de RSE se hicieron conocidos con la norma SA 8000,
sin embargo, en la actualidad ha perdido cierta vigencia y ha sido
reemplazada por la norma ISO 26000 y por otros sistemas que son los
Reportes de Sustentabilidad que, aunque no cumple el mismo rol que un
sistema de gestión, son similares a la hora de posibilitar y mostrar las acciones
que realiza la empresa.
ISO (International Organization for Standardization) nace con la finalidad de
unificar estándares industriales (ISO, 2010). Se trata de una organización
internacional que desarrolla diversas normas y estándares para evaluar la
estandarización en diversos ámbitos. Actúa en colaboración con diversos
organismos nacionales que, en el caso argentino, es el IRAM: Instituto Argentino
de Normalización y Certificación.
La norma ISO o IRAM 26000 es una guía de implementación voluntaria que
orienta prácticas de responsabilidad social. Dentro de sus competencias se
propone:
Colaborar en un consenso internacional sobre responsabilidad social.
Se apuesta por un doble nivel de consenso: entre principales
categorías y entre países.
Traducir los principios de la guía en acciones concretas.
Afinar y difundir buenas prácticas.
ISO 26000 ayudará a todo tipo de organización -
independientemente de su tamaño, actividad o ubicación - a
operar de una manera socialmente responsable, al
proporcionar una guía sobre:
Conceptos, términos y definiciones relacionados con la
responsabilidad social.
Antecedentes, tendencias y características de la
responsabilidad social.
Principios y prácticas relativas a la responsabilidad
social.
Materias fundamentales y asuntos de responsabilidad
social.
Integración, implementación y promoción de un
comportamiento socialmente responsable a través de
toda la organización y a través de sus políticas y
prácticas, dentro de su esfera de influencia.
Identificación y compromiso con las partes interesadas.
Comunicación de compromisos, desempeño y otra
información relacionada con la responsabilidad social.
(ISO, 2010, p. 6).
En el siguiente elemento tiene información complementaria sobre ISO 26000.
Video 1. Descripción de la norma ISO
[Link]
Fuente: Centro Vincular, 2011,
[Link]
Por otro lado, los reportes de sustentabilidad, al igual que los sistemas de
gestión pueden ser diseñados bajo la propia estructura de la empresa o
adoptarse modelos difundidos, estandarizados y certificados a nivel
internacional. El Reporte GRI (Global Reporting Initiative) es uno de los más
difundidos y adoptados por muchas empresas que transitan el camino de la
RSE.
GRI es una organización internacional independiente que reporta informes de
sustentabilidad desde 1997. Nace en Boston, impulsada por agencias de
cooperación al desarrollo y secretarías de asuntos económicos de Suecia,
Suiza, Reino Unido, Países Bajos, Alemania y Australia. También por
fundaciones como Alcoa, ONCE y 600 organizaciones de 60 países (GRI,
2015).
El objetivo de las guías para la elaboración de memorias de sostenibilidad,
es promover la estandarización de las mismas. La guía es el resultado de la
participación de diversos grupos de interés de todo el mundo: empresarial,
sindical, sociedad civil, mercados financieros, auditores y especialistas en
diversas disciplinas, entre otros, en simbiosis con reguladores (GRI, 2015).
La guía se compone de dos partes: una primera que contiene los principios de
elaboración de memorias y contenidos básicos, y otra parte que contiene un
manual de aplicación. Los contenidos de las memorias de sostenibilidad
conforme a las pautas GRI (2015) deben orientarse conforme a los siguientes
principios:
Principio de materialidad.
Participación de los grupos de interés.
Contexto de sostenibilidad.
Exhaustividad.
2.2.4 Mirada crítica
Son numerosas las organizaciones en donde la implementación de las políticas
o acciones de responsabilidad social funcionan disociadas con el resto de la
compañía. En esos casos, aunque la legitimidad e intención de las acciones
sean genuinas y con intención de generar una sociedad inclusiva, (memorizada
de historia, y equitativa), se puede correr el riesgo de que la otra ala de la
organización vaya en sentidos no tan alineados.
Muchas veces son los usuarios y clientes quienes perciben esto en las empresas,
diferentes acciones colaborativas y empoderadoras de los individuos de la
sociedad, pero también se anotician de casos de corrupción, contaminación o
discriminación laboral.
En las imágenes de ejemplo que se muestran a continuación, se observa la
política de sustentabilidad de la empresa. Luego, una noticia donde se
observa el conocido caso a nivel latinoamericano por el cual atravesó la
misma organización.
Figura 6: Caso Odebrecht RSE.
Fuente: [Imagen sin título sobre sustentabilidad empresarial]. (s.f.). Recuperado de
[Link]
Figura 7: Caso Odebrecht corrupción.
Fuente: [Imagen sin título sobre caso Odebrecht]. (s.f.). Recuperado de
[Link]
sobornos-odebrecht/24119745
Las imágenes mostradas son de un caso ejemplo, pero podrían citarse cientos
de casos más. Para evitar estas contradicciones, la organización debe buscar
de manera constante la transversalidad, el pensamiento crítico y la apertura
al diálogo con todos los grupos de interés.
Referencias
Avina, F., & Korin, M. (2011). En busca de la Sostenibilidad, El camino de la
Responsabilidad Social Empresarial en América Latina y la contribución de la
Fundación Avina. Buenos Aires: Fundación Avina.
IARSE (2005). Definición de RSE. Disponible en [Link]
Norma, I. S. O. (2010). 26000: 2010. Términos y Definiciones GRI, U. (2015).
Global Compact and WBCSD. SDG Compass: The guide for business action on
the SDGs.
Vives, A., & Peinado-Vara, E. (2011). La responsabilidad social de la empresa
en América Latina. Washington, DC: Banco Interamericano de Desarrollo.
CentroVincular (28 de noviembre de 2011). Descripción Norma ISO 26000
[YouTube]. Recuperado de [Link]
[Imagen sin título sobre campañas de RSE]. (s.f.). Recuperado de
[Link]
[Imagen sin título sobre campañas de RSE]. (s.f.). Recuperado de
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[Imagen sin título sobre campañas de RSE]. (s.f.). Recuperado de
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[Imagen sin título sobre sustentabilidad empresarial]. (s.f.). Recuperado de
[Link]
sustentabilidade-es/desarrollo-social
[Imagen sin título sobre caso Odebrecht]. (s.f.). Recuperado de
[Link]
pide-juicio-7-acusados-sobornos-odebrecht/24119745