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HISTORIA INDIA

La historia de la India es una de las más antiguas y complejas del mundo, con una
riqueza cultural, religiosa y política que se remonta a miles de años. Las primeras
civilizaciones en el subcontinente indio se desarrollaron en torno al río Indo, y se
conocen como la civilización del valle del Indo, floreciendo alrededor del 3300 a.
C. en ciudades como Mohenjo-Daro y Harappa. Esta civilización construyó
ciudades avanzadas con sistemas de drenaje y estructuras bien planificadas.
Aunque se desconocen muchos aspectos de su organización social y política
debido a la falta de escritura descifrada, se sabe que tenía comercio con otras
civilizaciones, como la Mesopotamia. A partir del 1500 a. C., llegaron los pueblos
arios al subcontinente, lo que marcó el comienzo de un nuevo período conocido
como la época védica. Durante esta etapa, se compusieron los textos sagrados
conocidos como los Vedas, que forman la base de la religión y la filosofía hindú.
La sociedad comenzó a estructurarse en el sistema de castas, una división
jerárquica basada en el nacimiento y la ocupación.

A lo largo del primer milenio a. C., surgieron diversos reinos y repúblicas, y se


desarrollaron nuevas corrientes filosóficas y religiosas, como el budismo y el
jainismo, fundados por Siddhartha Gautama (Buda) y Mahavira, respectivamente.
Estas enseñanzas tuvieron una profunda influencia en la cultura india y se
expandieron a otras regiones de Asia. Durante este tiempo, también se
consolidaron varios reinos importantes en el norte de la India, como el reino de
Magadha. Hacia el 322 a. C., Chandragupta Maurya fundó el Imperio Maurya, que
se convirtió en el primer gran imperio en unificar gran parte del subcontinente bajo
una sola administración. El emperador Ashoka, nieto de Chandragupta, expandió
aún más el imperio, pero tras la sangrienta conquista de Kalinga, se convirtió al
budismo y promovió la no violencia y el bienestar social. Su reinado es recordado
como una época de prosperidad y tolerancia religiosa.

Después de la caída del Imperio Maurya en el siglo II a. C., surgieron varios otros
reinos y dinastías, como los shunga, los sátrapas occidentales y los kushán,
quienes fomentaron el comercio y las artes. La Ruta de la Seda permitió el
intercambio de bienes, ideas y cultura entre la India y otras regiones, como Persia,
Grecia y China. Alrededor del siglo IV d. C., surgió el Imperio Gupta, que es
considerado una de las épocas doradas de la India. Durante el período Gupta, se
produjeron avances en matemáticas, astronomía, literatura y arte. Se introdujo el
concepto del número cero, y los textos de esta época incluyen grandes obras
literarias en sánscrito, como el “Mahabharata” y el “Ramayana”. Este período
también vio el florecimiento de la arquitectura y el arte hinduista y budista, con la
construcción de templos y la creación de estatuas y relieves que representan
escenas religiosas y mitológicas.

La caída del Imperio Gupta en el siglo VI d. C. dio lugar a la fragmentación política


del subcontinente en varios reinos y dinastías regionales. En el sur de la India,
surgieron poderosos reinos como los cholas, los cheras y los pandyas, que
mantuvieron relaciones comerciales con el sudeste asiático y desarrollaron una
rica cultura literaria y artística. En el norte, el surgimiento del Islam en el siglo VII
d. C. tuvo un profundo impacto en la India, ya que, a partir del siglo VIII, los
comerciantes y gobernantes musulmanes comenzaron a establecer contactos y
luego a conquistar territorios en el subcontinente. Los invasores musulmanes,
como los gaznávidas y los guríes, establecieron bases en el noroeste de la India.
Finalmente, en 1206, Qutb-ud-Din Aibak fundó el Sultanato de Delhi, marcando el
inicio de una nueva era de dominio islámico en gran parte del norte de la India.

Durante el período del Sultanato de Delhi, que duró hasta principios del siglo XVI,
hubo una fusión de culturas y tradiciones hindúes e islámicas. La arquitectura, la
música y el arte reflejaban esta interacción cultural. Sin embargo, también hubo
conflictos religiosos y sociales. En el siglo XIV, el sur de la India vio la aparición
del imperio Vijayanagara, un poderoso reino hindú que se convirtió en un centro
de arte, literatura y arquitectura. En 1526, Babur, un descendiente de Tamerlán y
Genghis Khan, fundó el Imperio Mogol tras derrotar al sultán de Delhi. Los
mogoles gobernaron gran parte de la India durante casi tres siglos y dejaron una
profunda influencia en la cultura, la arquitectura y la sociedad india. Emperadores
como Akbar el Grande promovieron la tolerancia religiosa y buscaron una síntesis
entre las culturas hindú e islámica. El Taj Mahal, construido por el emperador
Shah Jahan en honor a su esposa Mumtaz Mahal, es uno de los ejemplos más
destacados de la arquitectura mogol y uno de los monumentos más famosos de la
India.

A partir del siglo XVII, los comerciantes europeos, como los portugueses,
holandeses, franceses y británicos, comenzaron a establecer puestos comerciales
en la India. La Compañía Británica de las Indias Orientales fue la que
eventualmente consolidó su poder en el subcontinente. Aprovechando la
inestabilidad política del Imperio Mogol en declive y mediante alianzas y conflictos
con los reinos locales, los británicos expandieron su control en la región. En 1857,
la rebelión conocida como la Primera Guerra de Independencia India o el Motín de
los Cipayos, en la que soldados indios se levantaron contra la Compañía Británica
de las Indias Orientales, fue sofocada, pero marcó un cambio significativo en la
historia de la India. En 1858, el control del subcontinente pasó oficialmente de la
Compañía a la Corona británica, y la India se convirtió en parte del Imperio
Británico.

Durante el período colonial, los británicos implementaron reformas en la


administración, el sistema educativo y la infraestructura, pero también explotaron
los recursos y la mano de obra de la India. Surgió un creciente movimiento de
independencia liderado por figuras como Bal Gangadhar Tilak, Mahatma Gandhi,
Jawaharlal Nehru y Subhas Chandra Bose. Gandhi abogó por una resistencia
pacífica y la no violencia (satyagraha) como medios para oponerse al dominio
británico. Durante la Segunda Guerra Mundial, el movimiento por la independencia
se intensificó, y en 1947, después de décadas de lucha, la India logró la
independencia del dominio británico. La partición de la India en dos estados, India
y Pakistán, basada en líneas religiosas, provocó una de las migraciones más
grandes y dolorosas de la historia, con violencia y desplazamientos masivos que
dejaron profundas heridas en la región.

Desde su independencia, la India ha enfrentado numerosos desafíos, como el


desarrollo económico, la reducción de la pobreza y las tensiones con Pakistán,
especialmente en la región de Cachemira. Sin embargo, también ha logrado
avances significativos en tecnología, educación y economía. La India se convirtió
en una república en 1950 y adoptó una constitución que la establece como una
democracia secular. En las décadas recientes, la economía india ha
experimentado un rápido crecimiento, y el país se ha consolidado como una
potencia emergente en el escenario internacional. Hoy, la India es conocida por su
diversidad cultural, su crecimiento en tecnología e innovación, y su influencia
global como la democracia más grande del mundo.

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