HISTORIA COREA
La historia de Corea del Sur es rica y profunda, con raíces que se extienden a
miles de años en la península coreana, donde florecieron antiguas dinastías y una
cultura distintiva. La historia temprana de Corea comenzó con la fundación del
legendario reino de Gojoseon en 2333 a. C., considerado el primer estado coreano
y el inicio de la identidad cultural coreana. A lo largo de los siglos, surgieron y
cayeron varios reinos, entre los cuales los Tres Reinos (Goguryeo, Baekje y Silla)
jugaron un papel clave en el desarrollo de la península. Estos tres reinos
compitieron por el control y la influencia en la región hasta que Silla unificó la
mayor parte de la península en el siglo VII. Esta unificación bajo el reino de Silla,
conocida como la era de Silla Unificada, marcó un período de estabilidad y
crecimiento cultural en el cual florecieron las artes y el budismo se expandió
profundamente en la sociedad coreana.
Tras la caída de Silla, el reino de Goryeo, de donde proviene el nombre “Corea”,
unificó nuevamente la península en el siglo X. Durante la dinastía Goryeo (918-
1392), Corea desarrolló una cultura sofisticada y una economía próspera. Fue en
esta época cuando se crearon los famosos Tripitaka Koreana, una colección de
escrituras budistas grabadas en bloques de madera que aún se conservan.
Goryeo también destacó por la producción de celadón, una cerámica verde que
alcanzó gran prestigio en Asia. Sin embargo, Goryeo enfrentó conflictos con
fuerzas extranjeras, como los mongoles, que llegaron a dominar temporalmente el
reino en el siglo XIII. Tras un período de luchas internas y presiones externas,
Goryeo fue finalmente reemplazado por la dinastía Joseon en 1392, fundada por el
rey Taejo.
La dinastía Joseon fue una de las más longevas de la historia de Corea, durando
más de cinco siglos, hasta 1910. Joseon estableció el confucianismo como la
ideología central del estado, reemplazando al budismo y reorganizando la
sociedad en un sistema de clases estrictamente confuciano. Bajo la dinastía
Joseon, Corea experimentó un desarrollo cultural y científico significativo,
especialmente durante el reinado del rey Sejong el Grande en el siglo XV. Sejong
fue responsable de la creación del hangul, el alfabeto coreano, que simplificó la
escritura y lectura del idioma coreano y sigue siendo el sistema de escritura
principal de Corea. Durante esta época, se desarrollaron también importantes
avances en tecnología y agricultura, y se promovió la literatura y el arte.
Sin embargo, el período Joseon también enfrentó desafíos externos, como las
invasiones japonesas de finales del siglo XVI lideradas por Toyotomi Hideyoshi.
Aunque las fuerzas coreanas lograron defenderse con la ayuda de China, las
guerras dejaron al país debilitado. En el siglo XVII, Joseon enfrentó invasiones
manchúes y adoptó una política de aislamiento conocida como “el reino ermitaño”,
que limitaba los contactos con el mundo exterior. Esta política permitió mantener
una estabilidad interna relativa, aunque Corea permaneció tecnológicamente
atrasada en comparación con otras potencias.
A finales del siglo XIX, el aislamiento de Corea llegó a su fin debido a la presión de
potencias extranjeras, en especial Japón, que buscaba expandir su influencia en
Asia. En 1910, Japón anexó formalmente Corea, dando inicio a un período de
ocupación que duraría hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945. La
ocupación japonesa fue un período difícil para los coreanos, que sufrieron una
intensa explotación y represión cultural. Japón impuso el idioma japonés, suprimió
el hangul y trató de erradicar la identidad cultural coreana. Sin embargo, también
surgió un movimiento de resistencia, y el 1 de marzo de 1919, el Movimiento de
Independencia de Samil sacudió el país, con manifestaciones masivas que fueron
reprimidas brutalmente, pero que reforzaron el deseo de independencia.
Al término de la Segunda Guerra Mundial en 1945, Japón se rindió y abandonó
Corea, pero la península fue dividida por las potencias vencedoras: la Unión
Soviética ocupó el norte y los Estados Unidos el sur, a lo largo del paralelo 38.
Esta división, que inicialmente iba a ser temporal, se volvió permanente y derivó
en la creación de dos estados: la República Popular Democrática de Corea (Corea
del Norte), de ideología comunista, y la República de Corea (Corea del Sur), de
orientación capitalista. Las tensiones entre ambos gobiernos llevaron a la Guerra
de Corea en 1950, cuando Corea del Norte, apoyada por China y la Unión
Soviética, invadió el sur. Con el apoyo de las Naciones Unidas, lideradas
principalmente por Estados Unidos, Corea del Sur luchó para resistir la invasión.
La guerra fue devastadora y terminó en 1953 con un armisticio, dejando la
península dividida por una zona desmilitarizada, pero técnicamente en estado de
guerra, ya que no se firmó un tratado de paz formal.
Después de la Guerra de Corea, Corea del Sur enfrentó enormes desafíos
económicos y sociales. En las décadas de 1950 y 1960, el país estaba en una
situación de pobreza extrema, pero inició un proceso de industrialización y
modernización que cambió su rumbo. Bajo la presidencia de Park Chung-hee en
los años 60 y 70, Corea del Sur adoptó políticas de desarrollo orientadas a la
exportación, con un fuerte énfasis en la industria pesada, la electrónica y los
textiles. Aunque el gobierno de Park fue autoritario y reprimió la disidencia, sus
políticas económicas transformaron Corea del Sur, que experimentó un
crecimiento económico asombroso conocido como el “Milagro del río Han”. Las
décadas siguientes vieron a Corea del Sur convertirse en una de las principales
economías de Asia y del mundo, y las grandes empresas surcoreanas, como
Samsung, Hyundai y LG, adquirieron una relevancia internacional.
A pesar del crecimiento económico, Corea del Sur continuó siendo un estado
autoritario hasta la década de 1980. En 1987, después de décadas de protestas y
demandas de democratización, Corea del Sur finalmente adoptó una constitución
democrática y celebró elecciones libres. Desde entonces, ha habido una serie de
gobiernos democráticos y Corea del Sur se ha consolidado como una democracia
estable. En las décadas de 1990 y 2000, el país se enfocó en fortalecer su
economía, desarrollando industrias de alta tecnología y consolidando su papel
como líder global en tecnología y cultura. La “ola coreana” o hallyu, que incluye el
cine, la música (K-pop), la moda y la televisión coreana, comenzó a ganar
popularidad en todo el mundo, convirtiendo a Corea del Sur en un centro de
cultura pop a nivel internacional.
En el siglo XXI, Corea del Sur ha continuado avanzando en muchos aspectos. Su
economía es una de las más grandes y avanzadas, y el país es conocido por sus
innovaciones en tecnología, infraestructura y educación. Sin embargo, la situación
de la península coreana sigue siendo tensa debido a la relación con Corea del
Norte. En los últimos años, ha habido intentos de diálogo y desescalamiento, pero
las tensiones nucleares y políticas persisten. Corea del Sur también enfrenta
desafíos internos, como la alta competitividad en el sistema educativo, el
envejecimiento de la población y la presión laboral, pero su capacidad para
adaptarse y evolucionar sigue siendo una característica fundamental de su historia
y cultura.
La historia de Corea del Sur es un testimonio de resistencia, adaptabilidad y
determinación, desde los antiguos reinos hasta su modernización y
democratización, posicionándose como una de las naciones más dinámicas e
influyentes en la escena global actual.