MEDICINA INDIGENA TRADICIONAL Y MEDICINA TRADICIONAL MAYA
Dra. Surama Lima
Médica y Cirujana
“La enfermedad es universal en la experiencia
humana, y es particular a cada cultura.
Es decir, todas las culturas desarrollan actividades
teóricas (modelos médicos), técnicas (materia
médica) y roles (agentes) para enfrentar y tratar de
solucionar los problemas relacionados con la
enfermedad y la recuperación de la salud”
(Pedersen, Citarella et al).
Medicina Indígena o Tradicional:
La OMS (Organización Mundial de la Salud) y la OPS (Organización
Panamericana de la Salud) han denominado así al conjunto de conocimientos y
experiencias médicas originales de los pueblos indígenas de diferentes culturas y,
que a lo largo de la historia se vieron en la necesidad de modificarse y adaptarse
como resultado de las invasiones, los procesos de conquista o expansiones
llevados a cabo en los diferentes continentes.
Estas medicinas originarias que perdieron muchos de sus elementos e
incorporaron nuevos, tanto médicos como religiosos propios de los
conquistadores, constituyen el nuevo conjunto de conocimientos y experiencias
médicas utilizados en la actualidad por lo pueblos indígenas y son parte
importante de su identidad.
Germán Zuluaga hace un buen aporte cuando dice: “Para que una medicina
pueda ser considerada como tradicional, además de sus elementos teórico-
prácticos, debe cumplir con el requisito de tener un arraigo histórico, un arraigo
cultural y un arraigo social, en el entramado de la tradición de un pueblo. La
medicina tradicional se define en concordancia con la tradición del pueblo que la
utilice.
“Por lo tanto, puede hablarse de diferentes medicinas tradicionales, según
hagamos referencia a los indígenas de la Amazonía, a las poblaciones
aborígenes del Centro de África o a los pueblos del extremo oriente, por
ejemplo”.
Encontrar la mejor definición para el término de medicina tradicional o indígena ha
sido un reto para la misma OMS y la OPS, pues las dificultades encontradas son
variadas: Una de ellas es lograr que la definición distinga entre las medicinas
tradicionales complejas y estructuradas de aquellas prácticas más simples,
caseras o populares, que incluso se utilizan en familias que no necesariamente
pertenecen a una población indígena determinada. Por el otro lado las medicinas
tradicionales no son estáticas, cambian de un lugar a otro, de un pueblo a otro,
pueden estar determinadas por los factores culturales que los rodean, el grado de
pureza o aculturación que hayan o estén sufriendo, el nivel de “relación” o
influencia de la medicina oficial, etc.
De esta manera la definición de medicina tradicional tendría que variar según el
área geográfica o la cultura a la cual ésta pertenezca. A este respecto Estrella,
refiriéndose a la región amazónica, afirma: “La medicina tradicional es un conjunto
de conocimientos y prácticas, que tiene como fundamento el saber médico
ancestral de la población, modificado a lo largo de los siglos por la influencia de la
medicina popular europea, la religión cristiana, la tradición africana y los
elementos popularizados de la medicina occidental. Es una práctica que se
transmite por la tradición familiar o comunitaria, que tiene sus propios agentes de
salud y sus ideas específicas sobre la enfermedad y la curación”.1
Es oportuno también aclarar que la palabra "tradicional" puede causar confusión.
En algunos países con el término tradicional se ha empezado a definir la medicina
oficial, bajo la idea que esta medicina se ha vuelto ya una tradición. Puede
también indicar el sentido negativo que a esta palabra le da la modernidad, es
decir un sentido rígido, no permeable, cerrado a las "alternativas”. Por otro lado,
hay que considerar que en algunos círculos indígenas "tradicional" implica atraso,
subdesarrollo, o sea aquellas situaciones peyorativas que en muchos países
vendría a reforzar el pensamiento y actitudes discriminatorias ya existentes por
distintas razones.
A raíz de estas confusiones, contradicciones, inconformidades, etc. la misma OPS
ha planteado utilizar un nuevo término, el cual se considera más amplio:
“sistemas tradicionales de salud” y lo define de la siguiente manera. "Cada
cultura, dentro de su proceso de desarrollo histórico, ha identificado formas de
responder a los problemas fundamentales… En cuanto al problema específico de
la enfermedad podemos decir que se han creado categorías, modelos, ideas,
prácticas, etc. muy propios, que dependen de la cosmovisión, la historia social -y
económica- y el ámbito geográfico -naturaleza- en el que se asienta cada cultura.
Por ello, éstas respuestas no necesariamente son idénticas ni válidas para todas
las culturas”.2
En la actualidad no existe un acuerdo en la utilización de un solo término para
referirse a estas medicinas, lo cual puede dar lugar a confusiones. Lo más usual
es agregar al término indígena o tradicional el nombre de la cultura o grupo
indígena al cual pertenecen: medicina tradicional mapuche, por ejemplo; sin
embargo en la literatura también podemos encontrar los términos de sistema
médico o medicina indígena tradicional para referirse a lo mismo.
1 Reflexiones para un diálogo entre los sistemas tradicionales de salud y la medicina occidental.
Germán Zuluaga. Médico y Cirujano.
2 Organización Panamericana de la Salud, Desarrollo y Fortalecimiento de los Sistemas de Salud
Tradicionales, División de Desarrollos de Sistemas y Servicios de Salud de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS), Plan de Acción 1995-1998, Washington, 1995.
Dentro de las medicinas tradicionales mas reconocidas por su tradición e
importancia son:
1) Medicina tradicional china
2) Medicina ayurvédica (hindú)
3) Medicina Unani (Un sistema médico greco-árabe modificado, que se desarrolló
producto de la influencia que produjo la filosofía, la ciencia y la medicina griega
en los árabes. Se practica en el sur de la India y Paquistán).
4) Medicina indígena
(German Zuluaga)
El fundamento del sistema médico de las medicinas indígenas o
tradicionales es su cosmovisión, es decir de cómo perciben y explican la vida y
su entorno.
Esta es la razón por la cual la etiología, las enfermedades reconocidas y los
métodos terapéuticos no son los mismos para las medicinas tradicionales y la
medicina oficial, ya que cada una se sustenta en la cosmovisión de los pueblos
que les dio origen.
Por ello, el marco referencial sobre la cosmogonía y la cosmovisión debe ser el
primer punto a considerar para la comprensión de que las personas se van a
encontrar con pueblos o grupos cuya conceptualización de la “salud y la
“enfermedad”, el entendimiento sobre “estar bien o estar mal” es distinta a la que
(como médicos o como pacientes formados en el marco de la cultura occidental)
se conoce, maneja y con los cuales se conviven.
Guatemala nos ofrece un escenario práctico y real como referencia para conocer
el modelo de una medicina tradicional, ya que en América, los pueblos indígenas
comparten muchos elementos y tienen similitudes de su cosmovisión.
Medicina Tradicional Maya
En el caso particular de Guatemala, hablar de medicina tradicional maya, es
referirse al sistema médico propio de la cultura maya, cuyo origen se remonta a la
época prehispánica y qué fue modificada en este caso, por elementos de
influencia principalmente española. Este sistema que hoy es practicada por la
población de este grupo étnico que vive en las diferentes regiones del país, esta
dirigido a diagnosticar, prevenir y tratar “las enfermedades” propias, reconocidas
por esta cultura.
Para entrar a hablar de los diferentes elementos que constituyen el Sistema
médico maya (concepto de salud-enfermedad, definición de las enfermedades,
los agentes terapéuticos y los recursos y métodos terapéuticos) creado para
afrontar y resolver las enfermedades es necesario conocer cuál es el fundamento
filosófico sobre el cual esta cultura construye su pensamiento del mundo.
La concepción del mundo del pueblo maya es de un todo único e indivisible, en
donde el desarrollo armónico de la vida depende de la actuación de todos y cada
uno de los seres que conviven en ese mundo; bajo esta concepción la forma en
que se de la interrelación entre todos los seres es importante, pues todo aquello
que se haga (y la forma de cómo se haga) o se deje de hacer tendrá sus
repercusiones (positivas o negativas) también para todos. Todo se resume
entonces en el principio de la armonía, la cual se logra a través de la igualdad,
equidad y respeto.
El pilar filosófico de este pensamiento es la relación naturaleza-hombre-
universo. El concepto establece que estos tres elementos conforman a través de
su interrelación sin jerarquías, una unidad indivisible:
El universo que contiene la materia con sus elementos visibles y no visibles
necesarios, que se conjugan para que surja la vida, dando origen a las
diferentes especies que conforman la naturaleza.
La naturaleza conformada por las montañas, los ríos, volcanes, el viento, los
minerales, los animales, las plantas y el hombre. Aquí donde se establece que
el hombre es parte de la naturaleza, creando con ello un sentido de pertenencia,
para que sus relaciones y acciones estén encaminadas a asegurar y mantener el
orden cósmico (los movimientos de la tierra, del sol, la luna, etc., que finalmente
redundan en las lluvias, las sequías, los climas, etc.) para garantizar los recursos
de su existencia y su vida. (Intersubjetividad, dar y recibir)3
El hombre que adquiere la conciencia que en la creación de la naturaleza
(incluido él como parte de esa naturaleza) intervino la materia del universo con
sus dos elementos: la parte visible, tangible y la parte no visible, ambas se
funden y permiten el acontecimiento de la creación.
Esta manera de entender el origen de la vida tiene connotaciones:
a) El hombre debe recordar siempre este acontecimiento de la creación,
manteniendo una relación espiritual con el universo, a través de ceremonias y
actitudes de agradecimiento, al mismo tiempo que establece que la acción
humana no debe estar encaminada solamente en los intereses materiales.
b) Se comprende que todo lo que existe en la naturaleza está compuesto de
materia y espíritu, (energía que no se ve, pero existe)4, la enfermedad y el
espacio mismo tiene espíritu y por lo tanto los acontecimientos (como la
enfermedad) también pueden originarse y/o afrontarse considerando una parte
material y otra espiritual.
Este planteamiento se recrea en la vida diaria con la observación de normas y
valores establecidos, alrededor de los cuales las personas deben conducirse en
las relaciones de convivencia a tres niveles: con el universo, con la naturaleza y
con los semejantes, la familia y la comunidad; todo se puede resumir en “la
manera de vivir” de los seres humanos.
3
Alusión hecha en el documento “Filosofía Universal y Maya”.
4
Animismo (espíritu protector); alusión hecha en el documento “Filosofía Universal y Maya”
Sobre la base de esta cosmovisión propia que hemos explicado, el concepto
(modelo) que el pueblo maya hace del complejo bienestar-malestar, (salud-
enfermedad) es “relacional y holístico”, de lo cual se deriva los parámetros o
estrategias para entender, afrontar y actuar sobre la salud y la enfermedad:
1. La enfermedad se explica como el producto del desorden o desequilibrio
ocasionado por los seres humanos, ante el incumplimiento o la violación de las
normas establecidas en esas relaciones espirituales, sociales o ambientales.
Por lo tanto el estar con malestar (enfermo) se toma hasta cierto punto como
una llamada de atención por esa transgresión a “la manera de vivir”.
2. La etiología de las enfermedades traspasa entonces el campo biologista,
propio de la medicina oficial y considera también los aspectos económicos,
sociales, de actitudes, de valores. En este sentido la enfermedad puede ser
ocasionada por el mismo nawal o signo de nacimiento de la persona; también
puede ser producto de la falta u olvido de ofrendar y agradecer al universo
como su creador y formador; la mirada de una persona ebria o acalorada5, así
como los primeros truenos del invierno le puede ocasionar enfermedad a un
niño; las relaciones tensas de una nuera con la suegra puede ocasionar un
trabajo de parto dificultoso, prolongado.
En la medicina oficial, una mirada acalorada, el signo de nacimiento o los
primeros truenos, no pueden ser considerados agentes etiológicos porque su
cosmovisión no lo permite, no está construida para considerarlo.
3. Las enfermedades (con su etiología, nombres y manifestaciones) propias y
reconocidas por esta cultura, no solo son “distintas” sino también “extrañas,
incomprensibles e inexplicables” para la población no maya, o más
específicamente, para el sistema médico occidental. A este grupo de
enfermedades se les ha denominado “enfermedades culturales” por cuanto
hay que diferenciarlas de las “otras enfermedades” reconocidas en el sistema
oficial. Algunos ejemplos de ellas son el chipés, el ojo, la caída de mollera, el
alboroto de lombrices, el susto, el pujo, mala hora, etc.
4. El factor causante de la enfermedad cobra importancia según el contexto y el
momento en que actuó; por ejemplo no es lo mismo el susto ocasionado por
una caída, que el susto ocasionado a un niño que permaneció sin la compañía
de un adulto en una hora determinada en algún lugar de la casa.
Las molestias se ubican y responderán según la etiología; sin embargo no todas
las manifestaciones físicas de una enfermedad indican una afectación directa, el
modelo considera también la posibilidad de que un dolor, un golpe una lesión es
solamente el resultado o el reflejo de un mal más profundo ubicado en otro lugar
del cuerpo o del ser: en su sentimiento, en su corazón.
5
Cuando una persona regresa de la calle y trae el calor que le a producido el caminar.
5. Por lo tanto el tratamiento no solamente considera “sanar” el dolor o la lesión,
sino también esta encaminado a restaurar el equilibrio perdido, a devolver el
“orden”, por lo que algunas actitudes, acciones, secretos, ritos, también deben
ser asumidos por parte del enfermo o la familia antes, durante y/o después del
tratamiento.
6. Las acciones terapéuticas no es solamente el mero acto de prescripción de un
té, una pomada, un masaje, que va dirigido a curar el dolor, la herida, etc.; debe
acompañarse de invocaciones, rituales, secretos antes de iniciar y/o durante un
proceso de curación. Esto indica que en el tratamiento se conjuga lo espiritual y
lo material, para concretarse en lo que podríamos llamar las prácticas rituales.
Estos rituales pueden estar dirigidos al creador y formador para pedir disculpas
y rogarle que permita volver a la armonía; pero también se invoca a las plantas
para que hagan bien su trabajo y ayuden al enfermo; se pide a las mismas
energías negativas para que se retiren o a los señores (personajes) que se
relacionan con la enfermedad y la muerte (Kamé, señor del pus, Shikiripat, etc.)
para que no permanezcan en ese lugar o vivienda e indicarles que sigan su
camino.
7. Otros aspectos que se consideran en el proceso terapéutico son la ubicación de
tiempos, momentos, lugares y contextos propicios: la hora de cortar una planta
medicinal y la parte a utilizar; el día dentro del calendario maya para realizar la
curación o una ceremonia maya. Si se trata de una ceremonia, el altar debe ser
adecuado a la petición, requerir el apoyo de una segunda persona (no
necesariamente otro terapeuta) que por su signo de nacimiento tenga la
facilidad de apoyar la petición por la curación del enfermo o solución de su
problema, según sea el caso.
8. No todas las personas pueden ser médicos tradicionales; tampoco la decisión
de serlo es personal. La forma de saberlo es a través de establecer el “nawal”
del día en que nace. Para ello se utiliza el calendario sagrado que consta de
260 días (13 meses de 20 días cada uno); a cada día le pertenece un nawal
(energía) que es el que establece “el don”, es decir, las destrezas, capacidades,
debilidades y fuerzas que determinan cual es la tarea, oficio, arte o trabajo que
la persona puede desarrollar de mejor manera, con todo su potencial y así tener
en la sociedad un lugar para lo cual será útil.
Si la persona viene designada para ser médico maya, ésta comenzará a tener
una serie de señales como aviso para que acepte el don. Según la naturaleza
de las señales, éstas también pueden orientar la especialidad o especialidades
(en el caso que su don le destine poder asumir mas de una) que debe seguir.
Los constantes sueños con un contenido especial o sugestivo son un elemento
común, pero también hay otras señales como sufrir de enfermedades que no
responden a los tratamientos; fracasos económicos, en la vida personal o
matrimonial; incluso una señal puede ser que paralelamente a los sueños, se
le presente la oportunidad de poder atender a un enfermo.
El ajq’ij (guía espiritual) tiene un papel determinante en este proceso, ya que
dentro de la medicina maya se encarga de establecer si “los fracasos, dolencias
o el desorden de la vida de la persona, se debe a una “enfermedad común” o es
la “indicación que tiene el don para ser médico maya”, orientando e informando
a la persona sobre su especialidad (es) y sobre cómo ir asumiendo el cargo.
El intervalo de tiempo entre las primeras señales y el momento de ejercer el don
varía y depende de cada persona, las condiciones, el contexto e incluso la
especialidad para la cual viene designado. Por ejemplo la comadrona debe
comenzar a ejercer su profesión a una edad madura y nunca en la
adolescencia; generalmente es una mujer que ya ha tenido varios hijos, que
comprende las situaciones de la vida de su comunidad, permitiéndole entender
y apoyar de mejor forma a otras mujeres que se convertirán en sus pacientes.
En este proceso algunas personas pasan desapercibidas ante los sueños, sea
por desconocimiento, porque no tienen la plena seguridad de que se trata de un
aviso, porque actualmente la influencia de las religiones les obliga a poner en
duda su cosmovisión o porque en el fondo no desean asumir el don. Los
sucesos que podrían derivarse de la negativa para asumir el don se resumen
en no poder llevar una vida con tranquilidad, pues los “fracasos o sufrimientos
de diversa naturaleza” que estaban presentes como señales, se intensifican, no
se resuelven y pueden llegar incluso a producir la muerte de la persona o de un
familiar. Esta forma de selección del médico maya conlleva entonces una fuerte
carga de responsabilidad ante la comunidad, quien lo reconoce como el elegido
por el Ajaw para atender y resolver sus problemas de salud. Esto implica para
él: disponibilidad, servicio, liderazgo, consejería, dentro de los valores,
principios y parámetros de la cultura de su comunidad.
9. Las especialidades más comunes son: Iyom, Ati’t, Sik’om Unin, Ilonel
(Comadrona); Aj Kun/ Aj Kunanel/ Jeqilwom (Curandera/ Curandero); Kunal
Ak'alab (curandera/curandero de niños/as); Chapal baq', Chapom b’ak, Jeqom
b’aqilej (Huesera/ Huesero); Ajq’ij (El del día; el del tiempo; guía espiritual);Aj
chay, Aj Chah (Chayero, el que extrae sangre). Según la región lingüística
maya, se van encontrando otras subespecialidades (hierberos, santiguadores,
llamador de espíritu, desahumador, rezador, llevador de espíritu, el soplador, el
limpia ojos, etc.), que generalmente pasan a ser propias y específicas de dichas
regiones y no las vamos a encontrar en otro lugar.
Por último daremos algunos ejemplos de las distintas acciones terapéuticas
utilizadas,
Temascal: baño de vapor acompañado de sacudidas con plantas, masajes,
agua con plantas y la toma de diferentes tés.
Ceremonia Maya: acto por el cual el ajqi´j se dirige a Ajaw y a los nawales para
solicitar una petición; se utiliza variedades de pom, candelas, ocote.
Limpias: Acto por el cual el terapeuta a través de pasar plantas, minerales o
animales alrededor del cuerpo de la persona, saca las energías negativas
acumuladas; el elemento utilizado debe ser deshechado (tirarlo, llevarlo a un
río, quemarlo) lejos de la vivienda e incluso de la comunidad del enfermo.
Soplar o echar con un soplido una infusión, en el cuerpo o cara de la persona.
Masajes, frotadas.
Actitudes: pedir perdón a los padres o suegros, quebrar utensilios viejos de
cocina.
Bebidas en forma de te, infusión, jugos o jarabes
Cataplasmas, emplastos, cocimientos
Gargarismos, enjuagues, lavados, vapores
Los recursos mas utilizados son las plantas frescas y en todas sus posibles
preparaciones; productos derivados de animales (aceite de tacuatzin, unto de
pollo, cebo de oveja o de res, unto de armadillo, carne o cebo de zorrillo tuétano
de toro, miel de abeja, huevos) los cuales pueden ser directamente utilizados para
tratamiento o como excipiente para la preparación de pomadas.
Se utilizan también minerales y variedades de pom, candelas, ocote, así como
algunos productos que han sido tomados de otras culturas o practicas religiosas.