La amiloidosis es un trastorno caracterizado por el depósito extracelular de proteínas
mal plegadas, formando fibrillas que afectan diversos tejidos y órganos. Estas proteínas
anómalas se agregan y se unen a varios componentes, incluyendo proteoglucanos y
glucosaminoglucanos incluidos el sulfato de heparano y el sulfato de dermatano como
proteínas plasmáticas sobre todo el amiloide P sérico. Aunque se les llama "amiloide",
estos depósitos no están relacionados con el almidón. La acumulación progresiva de
proteínas mal plegadas va a invadir a las células adyacentes y así produciendo una
atrofia por presión. Su diagnóstico depende de la identificación morfológica en
biopsias, destacando la tinción con rojo Congo y la birrefringencia verde bajo luz
polarizada.
Existen más de 20 proteínas diferentes que pueden formar amiloide, clasificadas en tres
formas principales y varias secundarias, que se depositan por diferentes mecanismos
patológicos.
Aproximadamente el 95% del amiloide consta de proteínas fibrilares, y el 5% restante
es el componente P y otras glucoproteínas.
3 formas más frecuentes del amiloide
Proteína de la Cadena Ligera de Amiloide (AL): Compuesta por cadenas ligeras
completas de inmunoglobulina o fragmentos de las mismas, principalmente de las
cadenas A o K. Producida por una población monoclonal de células plasmáticas,
asociada a ciertos tumores de células plasmáticas.
Proteína Asociada al Amiloide (AA): Derivada de una proteína única producida por el
hígado, llamada SAA (proteína amiloide en suero), que aumenta en estados
inflamatorios. Se forma por proteólisis del SAA y se asocia a la inflamación crónica,
siendo conocida como amiloidosis secundaria.
Proteína Amiloide B (AB): Constituye el núcleo de las placas cerebrales en la
enfermedad de Alzheimer y del amiloide en las paredes de los vasos sanguíneos
cerebrales. Proviene de la proteólisis de una glucoproteína transmembrana más grande
llamada proteína precursora del amiloide.
Otras proteínas pueden formar depósitos de amiloide en diversas condiciones:
Transtiretina (TTR): Una proteína sérica que transporta tiroxina y retinol, cuando
muta, puede causar amiloidosis en nervios periféricos o en el corazón de personas
mayores.
Microglobulina ß: Presente en moléculas del sistema inmune, puede formar amiloide
en articulaciones o tejidos blandos de pacientes en hemodiálisis a largo plazo.
En algunos casos de enfermedad por priones del SNC, las proteínas de los priones mal
plegadas se agregan y adquieren características de amiloide en el espacio extracelular
del sistema nervioso central.
La patogenia de la amiloidosis implica el plegamiento anómalo de proteínas, que se
vuelven insolubles y se depositan como fibrillas. Este proceso puede ser hereditario o
asociado a mutaciones genéticas. El amiloide puede ser sistémico o localizado. La
amiloidosis se clasifica en primaria (asociada a proliferaciones de células plasmáticas),
secundaria (complicación de procesos inflamatorios crónicos) y hereditaria (con
diversos patrones de afectación orgánica).
La amiloidosis primaria, mayormente de tipo AL, es la forma más común de esta
enfermedad, afectando a aproximadamente 2,000-3,000 nuevos casos al año en EE. UU.
Se origina por una proliferación clonal de células plasmáticas que producen cadenas
ligeras de inmunoglobulina (Ig), con propiedades amiloidogénicas. A menudo se
presenta en un subconjunto de pacientes con mieloma múltiple, caracterizado por una
sobreproducción anormal de una sola Ig, evidenciada como un "pico" de proteína M en
análisis de electroforesis sérica. Aunque la mayoría de los pacientes con mieloma no
desarrollan amiloidosis, aquellos con amiloide AL presentan depósitos de cadenas
ligeras en tejidos, además de en suero y orina. Aunque no todos los casos de amiloidosis
primaria muestran mieloma múltiple, la mayoría tiene signos de una proliferación
monoclonal de células plasmáticas en la médula ósea, sugiriendo una gammapatía
monoclonal.