Tipos y Conceptos de Averías Marítimas
Tipos y Conceptos de Averías Marítimas
También podemos decir que en el derecho marítimo la vos avería tiene un sentido más
amplio y cierta correspondencia con las expresiones latinas avere, aver, habere, usadas
por las ciudades comerciales del Mare Nostrum, en el siglo XII, con las que se indicaban
las mercancías que componían el cargamento de una nave. En efecto, en el derecho
marítimo, la palabra avería no solamente abarca los daños si no también los gastos
extraordinarios, en relación con las necesidades de esa universalidad mancomunada que
constituye la carga del buque.
La Avería Gruesa, como muchos de los institutos del Derecho Marítimo, es enigmática
en su formulación, comparte con éstos un particular sustentáculo: la idea de comunidad
de intereses, que nace en cada viaje con la formación de la empresa marítima. La avería
gruesa es uno de los siniestros más costosos y catastróficos que existen en el medio
marítimo, incluso también uno de los más tardados en resolverse, ya que puede tomar
años la resolución de un siniestro como este.
La avería gruesa juntos a sus integrantes (buque, carga y flete) se configuran en una
unidad ideal para afrontar los riesgos de la navegación, ya que la idea misma de la
aventura marítima, representada por la imagen del buque que surca solitario el océano
sorteando los peligros del mar, hace pensar en un nivel de cohesión entre sus partes
incomprensible en otro contexto, por tanto, prevalece entre ellas un régimen particular de
solidaridad y bajo este principio rector, el instituto de Avería Gruesa pretende instaurar
un sistema de contribución tendente a compensar las pérdidas voluntariamente soportadas
por una de las partes de la aventura marítima para la seguridad común de toda la empresa.
Es decir, la comunidad de intereses nace en cada viaje con la formación de la empresa
marítima en la que participan buque, flete y carga, configurándose ésta en una unidad
ideal basada en el interés común de hacer frente a los peligros de la navegación marítima.
Este es el pilar fundamental, no solamente de la Avería Gruesa, sino de prácticamente
todos los institutos del Derecho Marítimo.
Para que haya una avería gruesa es necesario que exista un buque que además
debe estar activo, cargado en viaje de cumplimiento de la expedición, y, en
consecuencia, enfrentando los riesgos de la navegación.
Ya mencionamos que tres son los elementos que intervienen en una expedición marítima
y que están expuestos a los riesgos propios de la navegación cualquiera sea su
clasificación (marítima, fluvial o lacustre): EL BUQUE, que debe estar activo, LA
CARGA que transporta y EL FLETE que esta reditúa. El conjunto de ellos, por un lado,
y el riesgo o peligros a los que están expuestos por otro, constituyen lo que en Derecho
Marítimo se designa con la expresión “Aventura Marítima”.
La navegación marítima y los riesgos que ésta genera hacen surgir entre las partes un
nivel de unión que se condensa en la conformación de la empresa marítima. En alta mar,
buque, carga y flete son uno frente a los peligros del mar. La amenaza nunca es dirigida,
el peligro se cierne no sobre las partes, sino sobre la empresa. Luego, la aventura marítima
constituye también una comunidad de intereses atada por la procuración de la seguridad
común.
Cuando el buque navega en lastre y sin que medie un contrato de fletamento que le vincule
con otra parte contractual, no existe un caso de Avería Gruesa propiamente tal, toda vez
que sólo hay un interés, esto es, el del propietario del buque (shipowner).
El principio rector de la avería gruesa como dijimos más arriba es la idea de la solidaridad
inherente a las partes de la aventura marítima, y por tanto, del deber de contribución de
éstas en caso de sacrificio o gasto realizado para la preservación de la empresa común.
Lo que ha sido destruido por el bien de todos, debe ser reemplazado por la
contribución de todos.
Al establecer una distinción entre gastos y daños estamos ya diferenciando claramente
dos tipos de averías: las “averías-gastos” y las “averías-daño”. Vale resaltar que tal
como se señala en el estudio que hace Atilio Malvagni de la avería gruesa en la Ley de
Navegación, existen averías-daños que hacen referencia a:
A su vez, existe otro tipo de causal de avería común, la cual se denomina avería gastos
hace referencia a:
Se define las averías marítimas como aquellos gastos extraordinarios o eventuales que,
para conservar el buque, el cargamento o ambas cosas, ocurriesen durante la navegación,
así como todo daño o desperfecto que sufriere el buque desde que parta del puerto de
salida hasta que arribe al de destino y las mercancías desde que se cargan hasta que son
descargadas en el puerto de destino, con exclusión de los gastos menudos y ordinarios de
la navegación.
La exclusión de estos gastos se defiende por ser previsibles y habituales, siendo su
naturaleza diversa a los que puede originar la avería, al ser inherente a la misma su
carácter extraordinario, alguno de estos gastos, reflejando sin ánimo exhaustivo, entre
otros, los de pilotaje de puertos, remolques y anclajes, reflejando además el carácter
referido: ser comunes a la navegación, se distingue entre averías particulares o simple y
averías gruesa o comunes.
Estas últimas se caracterizan por ser provocadas de modo voluntario al objeto de salvar
el buque, la carga o ambos a la vez, siendo sus consecuencias negativas o gastos
originados soportados por todos los interesados en el buque y en el cargamento y las
averías simples o particulares, diversamente, tienen un origen involuntario y sus daños o
gastos recaen sobre quien los origina o provoca.
Es decir, el conjunto de bienes expuesto, en la aventura marítima, esto es, el buque y las
mercancías que transporta, pueden sufrir ciertos daños o soportar determinados gastos
originados por las eventualidades de la navegación.
Cuando uno de esos intereses es sacrificado voluntariamente para salvar a los demás, nace
la obligación de todos los interesados en contribuir a la reparación del daño o del gasto
beneficio, simplemente como un efecto reflejo de la comunidad de hecho que viene a
reparar equitativamente la lesión causada, la cual, por lo mismo tuvo por finalidad el
beneficio de todos, debe ser también una lesión común y no singular. La idea tradicional
del hermanamiento (agermanament) de todos los partícipes en la expedición marítima
sigue estando en el fundamento de esta institución.
Pero en el derecho marítimo la vos avería tiene un sentido más amplio y cierta
correspondencia con las expresiones latinas avere, aver, habere, usadas por las ciudades
comerciales del Mare Nostrum, en el siglo XII, con las que se indicaban las mercancías
que componían el cargamento de una nave. En efecto, en el derecho marítimo, la palabra
avería no solamente abarca los daños si no también los gastos extraordinarios, en relación
con las necesidades de esa universalidad mancomunada que constituye la carga del buque.
La Avería Gruesa, como muchos de los institutos del Derecho Marítimo, es enigmática
en su formulación y comparte con éstos un particular sustentáculo: la idea de comunidad
de intereses, que nace en cada viaje con la formación de la empresa marítima. Juntos, sus
integrantes (buque, carga y flete) se configuran en una unidad ideal para afrontar los
riesgos de la navegación. La idea misma de la aventura marítima, representada por la
imagen del buque que surca solitario el océano sorteando los peligros del mar, hace pensar
en un nivel de cohesión entre sus partes incomprensible en otro contexto.
Por tanto, prevalece entre ellas un régimen particular de solidaridad y bajo este principio
rector, el instituto de Avería Gruesa pretende instaurar un sistema de contribución
tendente a compensar las pérdidas voluntariamente soportadas por una de las partes de la
aventura marítima para la seguridad común de toda la empresa.
Sintetizando, podemos decir que los tres elementos fundamentales que deben concurrir
para llegar a una avería gruesa o común son:
Un peligro.
Un acto voluntario.
Una comunidad de intereses.
Los artículos que encontramos en la legislación que regula esta materia, la Regla D de
York y Amberes:
Cuando nos referimos a contribución nos referimos a que el perjuicio se hace extensivo a
todos los partícipes de la expedición, es decir, que unos y otros contribuyen
respectivamente, en proporción al valor de lo salvado y de lo admitido en avería gruesa a
dos masas, la acreedora constituida por los perjuicios y la deudora que integran los valores
salvados y recuperados.
Así es avería gruesa, por regla general, todos los daños y gastos que se causen
deliberadamente para salvar el buque, su cargamento o ambas cosas a la vez, de un riesgo
conocido y efectivo, y en particular:
1º - Los efectos o metálico invertido en el rescate del buque o del cargamento apresado
por enemigos, corsarios o piratas y los alimentos salario y gastos del buque detenido
mientras se hiciere el arreglo o rescate.
2º - Los afectos arrojados al mar para aligerar el buque ya perteneciente al cargamento,
ya al buque o a la tripulación, y el daño que por tal acto resulte a los efectos que se
conserven a bordo.
3º - Los cables y palos que se corten o inutilicen, las anclas y cadenas que se abandonen
para salvar el cargamento, el buque o ambas cosas.
4º - Los gastos de alijo o transbordo de una parte del cargamento para aligerar el buque y
ponerlo en estado de tomar puerto o rada, y el perjurio que de ello resulte a los efectos
alijados o transbordados.
5º - El daño causado a los efectos del cargamento por la abertura hecha en el buque para
desaguarlo e impedir que zozobre.
6º - Los gastos hechos para poner a flote un buque encallado de propósito con objeto de
salvarlo.
7º - El daño causado en el buque que fuere necesario abrir, agujerear o romper para salvar
el cargamento.
8º - Los gastos de curación y alimentos de los tripulantes que hubieren sido heridos o
estropeados, defendiendo o salvando el buque.
9º - Los salarios de cualquier individuo de la tripulación retenido en rehenes por
enemigos, corsarios o piratas, y los gastos necesarios que se causen en su prisión hasta
restituirse al buque o a su domicilio, si lo prefiriere.
10º - El salario y alimentos de la tripulación del buque fletado por meses, durante el
tiempo que estuviere embargados o detenido por fuerza mayor y orden del Gobierno, o
para reparar los daños causados en beneficio común.
11º - El menoscabo que resultare en el valor de los géneros vendidos en arribada forzosa
para reparar el buque por causa de avería gruesa.
12º - Los gastos de liquidación de la avería.
A estos supuestos hay que añadir si como medida necesaria para cortar un incendio en
puerto, rada, ensenada o bahía se acordase echar a pique algún buque, está perdida será
considerada avería gruesa, a la que contribuirán los buques salvados; así como el supuesto
de que careciendo el capitán de instrucciones del fletador sobreviniere declaración de
guerra o bloqueo durante la ejecución de un contrato de fletamento, en cuyo caso ,deberá
dirigirse al puerto neutral y seguro más cercano, pidiendo y aguardando órdenes del
cargador, pagándose como avería común los gastos y salarios devengados en la detención;
y por último, revisten este mismo carácter los alimentos y salarios de la tripulación en el
caso de que el buque no pudiere hacerse a la mar por cerramiento del puerto de salida u
otra causa pasajera.
A satisfacer el importe de las averías gruesas o comunes contribuirán todos los interesados
en el buque y cargamento existentes en el al tiempo de ocurrir la avería.
A continuación, enumeramos los casos que tanto las Reglas de York y Amberes y el
Código de Comercio, enumeran como tipos de avería gruesa:
Quienes reclamen en avería gruesa deberán comunicar por escrito al liquidador de averías
la pérdida o gasto por el que se reclaman contribución dentro de los doce meses siguientes
a la fecha de terminación de la aventura común.
A falta de tal comunicación, o si dentro del plazo de 12 meses desde que le sea solicitada
alguna de las partes dejase de aportar la prueba de su reclamación, o los datos sobre el
valor del interés del contribuyente, el liquidador de averías quedará en libertad para
calcular la cuantía de la bonificación o el valor del contribuyente de acuerdo con la
información de que disponga, cálculo que podrá ser impugnado únicamente por razón de
su manifiesta incorrección.
Solamente son reembolsados aquellos daños, pérdidas o gastos que sean consecuencia
directa del acto de avería gruesa. Las pérdidas o daños sufridos por el buque o el
cargamento, a consecuencia de retraso, y las pérdidas indirectas, tales como la demora y
pérdida de mercado, no serán admitidos en avería gruesa.
Cuando recibamos un certificado de avería gruesa de alguno de los buques en los que se
transportaban nuestros contenedores tendremos que consultar la siguiente
documentación:
Tras observar estos documentos o alguno de ellos, y con estas nociones básicas, ya
estaremos en disposición de saber si nuestro caso se puede considerar avería gruesa o no.
La experiencia muestra que en muy pocas y contadas ocasiones se dan los requisitos para
establecer una avería gruesa, y es que en la mayoría de ocasiones en las que el armador
presenta la solicitud de aceptación de avería gruesa a los interesados en la carga suele
faltar ere requisito del “peligro” previo que genera la pérdida económica.
Un caso típico de avería gruesa sería aquel en el que en un contenedor se incendia a bordo
de un portacontenedores y para evitar un mal mayor lo tiran por la borda para poder salvar
al resto de contenedores, al buque y a toda la tripulación y el resto de interesados en la
carga deben pues contribuir ya que gracias a esa pérdida ellos han podido recibir sus
cargas en destino.
La recomendación es que nunca se dé por sentado que por muy grave que haya sido un
accidente tenga que ser avería gruesa, son cosas totalmente independientes, la magnitud
del accidente y que se den los requisitos legales.
A-. EL PELIGRO: Al igual que la voluntariedad, sin que exista un peligro común que
amenace la aventura marítima no se puede hablar de la existencia de avería gruesa, es
decir el buque navegando debe encontrarse en presencia de un peligro y ese peligro debe
ser: Real, es decir, debe existir, pues puede el Capitán, por razones varias, creer que hay
peligro y en realidad no haberlo.
La existencia de este peligro debe ser juzgada por el juez con un criterio subjetivo, es
decir, el juez debe ponerse en la situación del Capitán en ese momento, el peligro debe
ser Actual, es decir el peligro no debe ser ni muy remoto, de modo que no produzca sus
efectos, ni muy cercano, porque si es muy cercano carece de todo objeto el sacrificio. Por
eso es muy criticable la definición que da algún código cuando exige "inminencia" del
peligro.
También el peligro debe ser Común, es decir el peligro debe amenazar al buque, flete o
carga, porque si amenaza a uno solo, será una avería particular o simple y la
indemnización se haría en beneficio de uno solo.
Hay que tener en cuenta que el peligro no puede ser inevitable, dado que, de ser así, no
puede nacer la obligación de contribuir, pues al ser inevitable no habrá posibilidad alguna
de que exista un beneficiado, por tanto, no habrá quien contribuya a resarcir el daño
causado a quien sufrió el gasto o sacrificio.
En cuanto al origen del peligro, pregunta si hay avería gruesa, cuando a aquél ha sido
ocasionado por la culpa del Capitán u otras personas autorizadas. Al respecto hay dos
teorías:
La antigua teoría francesa sostiene que cuando el daño se ha producido por vicio
propio del buque o por culpa del Capitán (negligencia) no hay avería.
La teoría inglesa, alemana y de los códigos modernos, establece el principio
contrario: aunque haya culpa en el origen hay avería gruesa. Se consagró este
principio en la Regla de Amberes de 1913 y pasó a la de York-Amberes de 1924
quedando plasmado en dicho texto.
¿Cómo juega la acción de avería cuando el peligro ha sido ocasionado por la culpa? Por
ejemplo, si se cargan clandestinamente mercaderías, se fermentan y se hace necesario
tirar otra mercadería al agua, ¿hay avería gruesa? Sí, y al dueño de la mercadería debe
indemnizarse. Claro, que una vez que todos han indemnizados tiene acción por esa parte
contra el autor de la culpa. De modo que, en cuanto al origen, haya o no culpa o dolo,
existe avería.
C-. EL SACRIFICIO: Que el gasto o sacrificio tenga que ser extraordinario significa
que, “lo que se haga para escapar del peligro no sea algo normal en un trayecto
ordinario de los que suele realizar el buque”, porque si es ordinario de la navegación no
hay avería gruesa.
El ejemplo de un gasto ordinario es el pago de sueldos a la tripulación, pero cuando los
pagos deben hacerse extraordinariamente, por ejemplo, por una arribada forzosa, se
convierten en avería gruesa.
No sería razonable ni útil obligar al Capitán a aguardar hasta la ocurrencia del siniestro
para efectuar el gasto o sacrificio, con el consiguiente riesgo, el peligro no debe afectar a
un solo interés, por ejemplo, el de la carga, sino a la expedición marítima como a un todo.
Se exige que se trate de un peligro real.
D-. INTERÉS O BENEFICIO COMÚN: Se entiende que el interés común es aquel
que surge de la unión de la carga, el buque y el flete, los cuales son los elementos que
conforman la aventura marítima.
Hay que tener en cuenta que existen ciertos elementos que se encuentran a bordo de las
naves pero que no hacen parte de la comunidad de intereses y no harán parte de la
liquidación, en caso de presentarse una avería gruesa; esos elementos son: “las
provisiones y vituallas del buque, las municiones de guerra del buque, los bienes
personales del capitán y los tripulantes, de los sobrecargos y de los pasajeros entre
otros”.
Por ejemplo, si se fumiga en un puerto de escala parte de la carga de granos a granel para
evitar la proliferación de insectos, no hay avería gruesa porque sólo está en peligro la
carga, y el objetivo del acto no es la seguridad común.
G-. RAZONABILIDAD: El acto realizado para evitar el peligro común debe ser
razonable, se hace referencia a que no todo acto realizado para salvar la aventura marítima
del peligro que la amenaza podrá ser considerado como avería gruesa.
Echazón.
Extinción de fuego a bordo.
Encallamiento voluntario.
Carga, materiales y provisiones quemados como combustibles.
Daño causado al cargamento en la descarga, etc.
Pérdida del flete.
Mercaderías sin conocimiento o falsamente declaradas.
Gastos Sustitutivos
Gastos de Salvamento.
Gastos en el puerto de refugio (de arribada) etc.
Gastos de alijo de un buque encallado y daños consiguientes.
Gastos en el puerto de refugio (de arribada), en relación con los salarios y
manutención de la tripulación y otros gastos ocasionados para ganar un puerto de
arribada, etc.
Las cláusulas de Avería Gruesa se mantienen básicamente invariables entre las fórmulas
de cada tipo de fletamento. Así, por ejemplo, en el BALTIME, la cláusula 24 de Avería
Gruesa, establece que, ocurriendo un acto de esta naturaleza, el flete no contribuirá en la
liquidación.
Los principios de Avería Gruesa como ya dijimos se aplican a través de las reglas York-
Amberes, un conjunto de directrices reconocidas internacionalmente que describen los
cálculos y procedimientos específicos para determinar la contribución de cada parte y
estas reglas tienen en cuenta varios factores, como el valor de la carga, el valor del barco
y los gastos totales incurridos durante el incidente por lo cual al adherirse a estas reglas,
las cargas se comparten de manera justa entre todas las partes involucradas.
Hoy en día el término avería se toma en muchos casos ya como sinónimo de siniestro y
se extiende a las averías o pérdidas que soporten las mercaderías transportadas por
cualquier vía.
La liquidación de los siniestros tiene una doble función, por un lado, averiguar las causas
del mismo y por el otro, conocer el alcance del daño. La particularidad es que esta
actividad la llevan a cabo expertos en la materia. A estas personas se les denomina peritos
liquidadores de avería, que es la persona aceptada de antemano por las partes, será el
encargado de determinar tanto la causa como el alcance del siniestro, el importe de las
averías y la toma de decisiones importantes al siniestro.
La actividad del Perito Liquidador de Averías debe ser puramente técnica, es decir, su
labor debe ceñirse a la investigación de la causa y al alcance del daño o avería indicando
su importe, después de determinar el valor de las deducciones por salvamento o por venta
como chatarra de los objetos examinados.
En la medida en que se pacta que, en caso de siniestro, intervenga un único experto, este
deber ser imparcial y actuar en base a los criterios estrictamente técnicos.
La primera tarea del liquidador cuando ha existido sacrificio de una parte de la carga es
obtener de todos los interesados en la carga salvada un compromiso o garantía de
contribución.
Resumiendo, podemos decir que el liquidador de siniestros y averías investiga por parte
de la aseguradora o reaseguradora cómo y en qué circunstancias ocurrió un siniestro
denunciado, definen si la póliza contratada por el asegurado cubre la avería y, si
corresponde, proponen un monto a indemnizar. Desarrollan su actividad sin relación de
dependencia ni subordinación técnica o jurídica con el comitente, remunerados
exclusivamente por honorarios.
El reclamo de Avería Gruesa debe ser remitido por escrito al liquidador dentro de los doce
meses siguientes a la fecha de terminación de la aventura marítima. La liquidación de las
averías es un procedimiento técnico-contable que tiene por objeto la distribución del
importe de las averías.
En función de la complejidad de cada caso, se tendría que contar también con la opinión
de un co-liquidador nombrado por los intereses de la carga o cualquier otro interés
formando parte del viaje en el que se produzca el acto de A.G.
3.- De la carga:
El Liquidador de Avería Gruesa deberá tener en cuenta el valor del buque, el valor de la
carga y el valor del flete para determinar la proporcionalidad de cada parte en la
contribución del gasto incurrido.
Esa tarea es sumamente dificultosa además de considerar aspectos como: a) las coberturas
de la póliza que amparan cada riesgo; b) el valor de la suma asegurada del buque; c) la
continuidad del buque después de ocurrido el hecho, y que pasaría si existieran nuevos
daños al continuar dicho viaje; d) si los bienes en riesgo (buque, flete y carga) fueran de
la misma persona; e) si el cálculo del flete proporcionado es bruto o neto para determinar
la contribución, entre otras consideraciones.
El perito liquidador de siniestros puede actuar tanto en forma judicial como extrajudicial,
cuando lo hace en el primero de estos ámbitos, su labor debe ceñirse a lo pedido por las
partes en los puntos de pericia.
Cuando el perito actúa en forma extrajudicial debe seguir los siguientes pasos:
1) Verificar el origen del siniestro, es decir consiste en determinar cuál fue la causa que
motivo la avería y determinar su legitimidad, vale decir, si se trata de un hecho fortuito o
causal ajeno a la voluntad del damnificado o si, por el contrario, fue provocada adrede
por este; en este caso no debiera proceder la liquidación.
2) Determinar el encuadre del siniestro según la cobertura contratada, es decir, verificar
si está cubierto por la póliza de seguro correspondiente y el monto por el cual responderá
el asegurador.
3) Determinar el monto de los daños para lo que se debe tener en cuenta los daños habidos
y el valor de mercado de los bienes involucrados.
5) Confeccionar el informe respectivo.
El buque contribuye con su valor en estado de avería. Para el cálculo de este valor
debemos conocer el valor de mercado en buen estado, que no del valor asegurado.
Del valor de mercado deduciremos el coste de la reparación para conocer el valor
del buque en estado de avería.
La carga contribuye conforme a su valor de factura, incluyendo los gastos, seguro
y flete, es decir, C.I.F. Si la carga hubiera sufrido daños parciales contribuirá con
su valor en estado de avería. También lo hará la carga sacrificada o vendida como
acto de A.G.
Los contenedores contribuyen de acuerdo a su valor venal.
Los combustibles contribuyen siempre y cuando sean por cuenta de los fletadores
y contribuirán por su valor.
El flete contribuirá en función de cómo se haya pactado la póliza de fletamento:
o Si el flete está pagado en origen y es para un solo viaje no contribuye en la
A.G.
o Si el flete es pagadero en destino contribuirá con el resultado neto, es decir,
del valor pactado habrá que deducir todos os gastos y costes para ganarlo.
o Si el buque esta fletado por tiempo (time charter) se estará de acuerdo al
contenido del conocimiento de embarque que se emita para el viaje en el que
surge el acto de A.G.
o Si es flete pagadero en origen, el flete no contribuye.
o Si el flete es pagadero en destino, la contribución será repartida
proporcionalmente entre armador y fletador en relación de los valores que
cada uno tenga implicado en el viaje.
Cuando se trata de un buque en lastre, en este caso, siempre y cuando haya más intereses
involucrados en el viaje, se podría dar el caso de que esos otros intereses tengan que
contribuir en A.G.
La masa acreedora está constituida por el conjunto de créditos que representan los daños
y gastos sufridos o incurridos en beneficio común, es decir, comprende las mercancías
sacrificadas, los daños sufridos por el buque, los gastos realizados en interés común, los
gastos de liquidación de la propia avería, etc. Como es lógico todos estos elementos hay
que valorarlos aportando, los interesados, la documentación justificativa de los mismos.
En la misma, los daños al buque se valorarán por el importe de su reparación, o por la
diferencia de valor de aquél en relación con el que tenía antes del daño. Los causados a
los accesorios importarán según su valor corriente, descontándose una tercera parte por
la diferencia de nuevo a viejo. Si las mercaderías estuviesen averiadas, se valorarán según
su precio real, y si se hubieran perdido, se apreciarán por el valor que tengan las de su
clase en el puerto de descarga con tal de que consten sus especies y calidades y, en caso
contrario, se estará al valor de las facturas de compra más los gastos y fletes posteriores.
En otros términos, la masa acreedora está constituida por el conjunto de créditos que
representan los daños y gastos sufridos o incurridos en beneficio común.
En cuanto al buque, si ha sido reparado, la suma a ser bonificada como avería gruesa será
el precio real y razonable del daño o la pérdida, aunque sujeto a las deducciones en
concepto de "nuevo por viejo" contempladas en la Regla XVIII de York-Amberes, de
1974.
En cuanto a la carga que se ha perdido o dañado como consecuencia del acto de avería,
señalaremos que la Regla XVI de York-Amberes, establece que el importe a bonificarse,
será la pérdida sufrida por el propietario de la mercadería, tomándose por base el precio
del documento o la factura comercial, en el momento de descarga, o a falta de estos el
valor al momento de embarque.
No integran la masa acreedora, las mercaderías sacrificadas que hayan sido cargadas sin
consentimiento del transportador (Regla XIX).
La pérdida del flete resultante del daño o pérdida de mercadería, será admitida como
avería gruesa, tanto cuando sea consecuencia de un acto de avería gruesa como cuando el
daño o la pérdida de la mercadería sean bonificadas como tal, pero del valor del flete
bruto perdido se deducen los gastos en que han incurrido los propietarios del flete para
ganarlo, incluyéndose los efectuados como consecuencia del sacrificio (conforme a la
Regla XV de York-Amberes, de 1974).
En síntesis, la masa acreedora está formada por la suma de todos los perjuicios
extraordinarios (daños y/o gastos) admisibles en avería común e indemnizables por este
motivo. Tales perjuicios pueden consistir en: a) daños o pérdidas de las mercaderías
embarcadas; b) daños sufridos por el buque, sus máquinas y/o aparejos; c) pérdida
total o parcial del flete relativo a mercaderías pérdidas o dañadas y d) gastos
extraordinarios. También integran la masa acreedora los gastos de liquidación, por ej.
los honorarios del liquidador y de los peritos, si los hay.
La masa deudora (quién ha de pagar): Pagará el buque y los cargadores
salvados.
La masa deudora está constituida por todos los bienes salvados más todos los bienes que
integran la masa acreedora, pues, de no ser así, percibirían una indemnización integra sin
contribuir, como los demás, al pago de ella. Está integrada por los valores de los
elementos que forman la aventura marítima beneficiada en común por acto de avería
gruesa, es decir, el buque, el flete y la carga.
En general, la contribución debe hacerse sobre los valores reales netos de los bienes a la
terminación de la aventura, a cuyos valores se agrega las sumas bonificadas como averías
gruesas, excepto el valor de la carga que será el que tenga al momento de la descarga, el
cual será acreditado como anteriormente se dijo.
El buque contribuye según su valor en el estado en que se halle a su llegada (en estado de
avería). Para obtener el valor en estado de avería hay que deducir el costo de las
reparaciones realizadas como consecuencia del acto de avería gruesa.
La carga participa como hemos dicho precedentemente, pero esta incluye el costo del
seguro y el flete, a menos que este no se halle a riesgo del propietario de la mercadería,
pero son deducidos los derechos de importación, las averías particulares, y en general
todo gasto que el propietario de la mercadería hubiera realizado para alcanzar ese valor
contribuyente. La carga sacrificada también se incluye, pues de otra manera su propietario
se beneficiaría con una indemnización total de la expedición.
El flete contribuye a la avería gruesa solamente cuando está a riesgo del transportador y
es ganado efectivamente o bonificado como avería gruesa, es decir cuando la adquisición
de ese flete por el armador dependa de la buena llegada de las mercancías contribuirá con
su valor bruto al que se deducirán los gastos y remuneraciones de la tripulación que no se
hubieran devengado para ganar el flete si el buque y la carga se hubiesen perdido
totalmente en el momento del acto de avería gruesa y a este valor se sumará, igual que
hemos comentado al hablar del buque, la cantidad admitida en avería gruesa o común,
como también podemos ver en el siguiente ejemplo hipotético:
Siempre con relación al flete, nos referimos a dos situaciones ajenas al contrato de
transporte sin fletamento, es decir, al documentado solamente mediante un conocimiento
de embarque: contribución del flete en el fletamento al tiempo y contribución del flete en
el fletamento por viaje (voyage-charter).
En el fletamento a tiempo (time-charter) el valor del flete debido por el cargador al
transportador solo participa en la avería gruesa cuando la mercadería está a bordo, cuando
el flete está a riesgo del transportador y cuando esta convenido "por viaje”.
La carga, al igual que los demás intereses contribuirá con su valor al terminar la aventura.
Este valor es el CIF, salvo el supuesto que el flete tuviera que ser pagado en destino (Flete
a riesgo del armador) en cuyo caso el valor contribuyente sería el formado por el importe
de la mercancía, más seguro.
Determinación de la contribución
MA = Masa acreedora
MD = Masa deudora
X = 100 x M.A/M.D
Si la masa acreedora registra un valor total de cuarenta y cinco mil pesos ($ 45.000) y la
deudora de doscientos mil pesos ($ 200.000), la fórmula de referencia se expresaría del
siguiente modo:
X/100 = 45000/200000
Entonces
El porcentaje que obtenemos nos indicará cual ha de ser, en el ejemplo con el cual
operamos, el porcentaje o cuota de contribución que deberá soportar cada uno de los
intereses vinculados a la expedición.
El 22,5 %, establecido en este ejemplo deberá aplicarse sobre el valor asignado a cada
uno de los intereses contribuyentes, de modo que se cubra el valor total fijado a la masa
acreedora.
La liquidación se lleva volcando los valores a una moneda estable, en donde los gastos y
los daños se calculan al tipo de cambio vigente en la fecha en que se efectúan, y los valores
contribuyentes a las fechas respectivas en que deben fijarse.
El tema del tipo de cambio aplicable tiene gran significación sobre todo durante períodos
de inestabilidad en los mercados monetarios, ya que el resultado puede consistir en
beneficios y pérdidas para los distintos interesados.
Ejemplo 1:
1. Masa acreedora
2. Masa Deudora:
4. Porcentaje de contribución
Ejemplo 2:
1. Masa acreedora
3. Porcentaje de contribución
Masa acreedora 50.000.-
Masa deudora 800.000.-
a) Buque y flete
Recibe
Saldo a cobrar
c) Mercadería sacrificada
d) Mercadería salvada
En los casos en que se dice que todo el viaje o la carga o el buque están en peligro, el
capitán del buque y / o el propietario del buque tiene la obligación moral de tomar una
decisión con respecto a la seguridad del buque, la carga y lo más importante la seguridad
de la tripulación y esto puede requerir que el Capitán del buque haga algo extraordinario
para salvar el barco, la carga y la tripulación. Este extraordinario evento puede involucrar:
1.- Desechar alguna carga: Podría ser la carga que está afectando la estabilidad del barco
en condiciones meteorológicas adversas, como se mencionó anteriormente o para reducir
el peso a bordo del barco para intentar reflotar.
2.- La necesidad de hacer algunas reparaciones de emergencia al barco debido a que
algunas cargas pueden dañarse.
En los casos en que el buque y / o la carga hayan sufrido pérdidas para salvar el viaje, el
propietario del buque podrá declarar la “Avería Gruesa“. Todas las partes, incluidos los
exportadores o consignatarios cuyas cargas fueron descargadas de forma segura, también
tendrían que aportar una parte (basada en una participación o porcentaje) a las partes
afectadas, que podría ser el propietario del buque, el exportadores o consignatarios cuyas
mercancías se arrojaron o dañaron en el proceso de preservación de la seguridad del barco
y / o tripulación.
Dado que el barco, la carga y la tripulación se salvaron debido a esta acción, la carga total
de la pérdida se compartirá entre los 100 clientes y no solo entre los 10 clientes cuya carga
se arrojó por la borda.
Siempre es una decisión difícil para la tripulación del barco tomar las medidas adecuadas
para salvar los intereses de los propietarios de la carga y del buque. Las limitaciones de
tiempo en tales exigencias no permiten a la tripulación del barco decidir qué carga
desembarcar y cual desechar. En consecuencia, surgiría un acalorado debate entre los
propietarios de buques y carga respecto de la carga que se ha echado por la borda y cuyos
intereses se han visto comprometidos.
Avería particular
La Avería Particular, es aquella que produce un daño y gasto ajeno a la Avería Gruesa,
esta tiene como fundamento, el carácter accidental ajeno a toda medida que deba tomarse
en beneficio de la “Aventura Común” y puede tener un alcance diferente. Así puede
representar un daño parcial o un daño total, dependiendo de su alcance en relación con el
valor asegurado.
Es decir, una avería particular es todo perjuicio parcial del objeto asegurado o los gastos
que, sin alcanzar el importe total asegurado, hayan sido realizados en razón de la
materialización de un riesgo cubierto por el seguro, pero que no redunden en beneficio de
los demás intereses si se trata de una aventura marítima y que no constituya avería gruesa
ó común, tampoco se producirá distribución de la avería; el gasto o el daño de ésta serán
soportados por su dueño y en consecuencia, la liquidación de las averías particulares
afecta a la ejecución de los contratos de fletamento y de seguro y en donde los casos
legales de avería simple no tienen carácter limitativo.
De acuerdo con estos elementos puede definirse la avería particular o simple, como
aquellos perjuicios, cualquiera que sea su origen, que no hayan redundado en beneficio y
utilidad común de todos los interesados en la expedición marítima, razón por la cual las
averías particulares, tienen un carácter residual, pues todos los daños o gastos que no sean
averías gruesas, serán particulares.
1.- Averías-daño: Las averías-daños del buque son todos los daños sobrevenidos al
buque por vicios del mismo, por accidente de mar o por fuerza mayor. Las averías-daños
del cargamento, son los daños ocurridos a la carga por vicio de ella, accidente de mar,
fuerza mayor o negligencia de la tripulación.
2.- Averías-gasto: Entre las averías-gastos están los salarios y alimentos de la tripulación
del buque detenido por orden legítima o fuerza mayor, siempre que el fletamento
estuviese contratado por un tanto el viaje.
Origen accidental.
Referida a un solo interés.
Naturaleza externa.
Asimismo, debes saber que las reglas de York y Amberes son actualizadas con frecuencia
por parte del Comité Marítimo Internacional, el cual tiene el objetivo de fortalecer las
reglas marítimas a nivel mundial, globalizar sus estándares y generar conexiones con
diferentes organizaciones internacionales. La última actualización de dichas reglas tuvo
lugar en el año 2016 y, en el siguiente punto, te brindaremos más detalles sobre lo pactado.
No son normas jurídicas, sino reglas prácticas de carácter voluntario internacional para la
liquidación de las averías y que pueden ser aplicadas en el Derecho Marítimo al
especificar que “los interesados en la justificación y liquidación de las averías podrán
convenirse y obligarse mutuamente en cualquier tiempo acerca de la responsabilidad,
liquidación y pago de ellas”.
Constituyen un agrupamiento de normas de carácter privado dirigidas a lograr un régimen
internacional uniforme de la avería gruesa por vía convencional, que fueron aprobadas en
sucesivas conferencias especialmente convocadas por diversas organizaciones privadas
interesadas en el tema. Estas reglas están compuestas por siete reglas designadas
alfabéticamente (A a G), que contienen principios generales, y Veintidós reglas numéricas
(1 a XXII), que enuncian casos concretos de daños y gastos admisibles en avería gruesa,
valores contribuyentes, etc.
Elementos:
1-. Debe tratarse de un acto voluntario, intencional: el daño, sacrifico o gasto
extraordinario debe ser hecho u ordenado voluntariamente por el Capitán.
2-. Debe existir un peligro: la avería gruesa supone la existencia de un peligro común,
es decir, que amenace a todos los intereses de la expedición y no solo a uno de ellos. El
peligro debe revestir gravedad y además debe ser real, efectivo y actual. El Capitán es
quien debe apreciar la magnitud y característica del peligro.
3-. Debe haber responsabilidad del gasto o sacrificio realizado: Esto significa que,
ante la situación de peligro, las consecuencias de las órdenes del capitán (daño, gasto,
sacrificio) no deben ser más gravosas que las del peligro que se quiere evitar.
4-. Seguridad común y obtención de un resultado útil: el acto de avería gruesa debe
seguir la seguridad de todos los intereses puestos en juego en la expedición. Si el gasto se
hace en interés o seguridad de uno solo de los elementos no es avería gruesa.
REGLA “B”: se refiere a la contribución y establece que los sacrificios y gastos por
avería gruesa deben ser soportados por todos los interesados en la expedición. Buque,
Carga y flete.
REGLA “C”: determina que “solamente las pérdidas, daños o gastos que sean directa
consecuencia del acto de avería común serán admitidos como averías gruesas. Las
pérdidas o daños sufridos x el buque o su cargamento como consecuencia de demora, ya
sea en el viaje o con posterioridad, tales como la detención, y cualquier perdida indirecta
como la de mercadería, no serán admitidas como avería gruesa.
REGLA “D”: se refiere a la culpa. Establece que, si el gasto o sacrificio se debió a la
culpa de una de las partes comprometidas en la aventura, igual procederá la contribución,
sin perjuicio de las acciones que puedan ejercerse contra el que incurrió en la culpa.
REGLA E: Se refiere a la prueba y pone a cargo de quien alegue un acto de avería gruesa,
acreditarlo, es decir, la carga de la prueba recae sobre la parte que reclama en avería
gruesa para demostrar que la pérdida o el gasto reclamado es propiamente admisible como
avería gruesa. Todas las partes en la aventura marítima común deberán, tan pronto como
sea posible, proporcionar detalles de valor con respecto a su interés contributivo y, si
reclaman en avería gruesa, notificarán por escrito al liquidador de averías averías la
pérdida o el gasto con respecto al cual reclaman la contribución y aportan pruebas en
apoyo de la misma
REGLA “F”: Se refiere a los gastos extraordinarios. Cualquier gasto adicional incurrido
en lugar de otro gasto que hubiera sido admisible como avería gruesa se considerará
avería común y así se permitirá sin tener en cuenta el ahorro, si lo hubiere, para otros
intereses, pero sólo hasta el monto de la avería gruesa gasto evitado.
REGLA “G”: determina que la “liquidación de la avería gruesa debe practicarse, tanto
en lo referente a la estimación de las perdidas, como a la contribución sobre la base de
los valores en el momento donde termina la aventura”.
Averías-daño
1-. ECHAZON: Consiste en arrojar cosas al agua, para alijar el buque siempre que la
carga haya sido transportada de conformidad a los usos reconocidos en el comercio.
Ninguna echazón de la carga será bonificada como avería gruesa a menos que tal
cargamento sea transportado de acuerdo con las costumbres reconocidas del tráfico.
2-. EXTINCION DE INCENDIO: Solo se admite como avería gruesa los daños
causados al buque y a la carga o a uno de ellos, por el agua u otro procedimiento utilizado
para extinguir un incendio a bordo, pero no admite compensación de daños causados a
partes de buque y de la carga a granel o a bultos individuales de carga, que hubieren sido
afectados por el fuego.