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Feminismo y Sociología Médica: Análisis Crítico

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ARTIGO / ARTICLE

Teoría Feminista y Sociología Médica: Bases para una


Discusión
Feminist Theory and Medical Sociology: Issues for Discussion

Roberto P. Castro 1
Mario P. Bronfman 2

CASTRO, R. P. & BRONFMAN, M. P. Feminist Theory and Medical Sociology: Issues for a
Discussion. Cad. Saúde Públ., Rio de Janeiro, 9 (3): 375-394, jul/sep, 1993.
The contribution of feminist theory to medical sociology is analyzed. The first part discusses the
main feminist concepts: patriarchy, gender, and sex/gender system. The article points out that
such concepts illuminate social aspects that have been neglected. It is acknowledged that the
concept of patriarchy requires further theoretical development.
The second part discusses the feminist attempt to develop new knowledge. A “Feminist Science”
would problematize gender domination, which current science takes for granted, and would
allow for a new approach to social reality. The author emphasizes the importance of
distinguishing between “sex” and “gender”, the latter being more relevant for a correct
understanding of the notion of a feminist science. Some recent feminist epistemological and
methodological developments are noted.
The third part analyzes the most relevant contributions of feminist theory to medical sociology.
It is shown that one such contribution is the problematization of the concepts of “health” and
“disease”, and the demonstration that these concepts are social constructs, a product of the
prevailing patriarchal order. The author illustrates how the feminist approach challenges
conventional medical notions and practices, which are based and reproduced on gender
domination.
Key words: Patriarchy; Gender; Feminist Theory; Feminist Epistemology; Medical Sociology

INTRODUCCIÓN ceptos de la teoría feminista. Ahí se discuten


las categorías de patriarcado, género y siste-
Este trabajo constituye una aproximación ma de sexo/género, y se explora la manera en
inicial a la teoría feminista en su aplicación al que estos conceptos se articulan lógicamente
campo de la sociología médica. El abordaje que entre sí. La segunda parte aborda la discusión
realizamos de este tema necesariamente tiene contemporánea sobre las posibilidades de una
lugar a través de las herramientas conceptuales ciencia feminista y de una teoría feminista del
que poseemos, esto es, a través de un diálogo conocimiento. La tercera parte está dedicada a
crítico con el feminismo. discutir la que podemos aprender cuando se
La primera parte está dedicada a analizar aplica la perspectiva feminista al campo de la
suscintamente algunos de los principales con- sociología médica. Aunque la literatura en este
sentido es muy amplia, nuestra discusión es
1
Escuela de Salud Pública de México, Instituto inevitablemente limitada y su objetivo es sim-
Nacional de Salud Pública. Av. Universidad 655, Col. plemente proveer algunos ejemplos de los
Sta. Martha Ahuacatitlán 62508, Cuernavaca, Mor., avances feministas logrados en este campo del
México.
2
conocimiento. La intención es discutir hasta qué
El Colegio de México, AC/SSa. Subsecretaría de
Coordinación y Desarrollo, Coordinación de Asesores. punto se ha logrado construír un nuevo tipo de
Lieja 7, Col Juarez, 06696, México, D.F. conocimiento (feminista) dentro del ámbito de

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Castro, R. P. & Bronfman, M. P.

la sociología médica. El trabajo finaliza con la como algo “dado”, no problemático, y por lo
presentación de una breve conclusión derivada tanto, sin mayor interés teórico. En los últimos
de este análisis. 20 años, sin embargo, el problema de la mujer
ha sido desplazado de la periferia al centro
mismo de la discusión académica.
CONCEPTOS FUNDAMENTALES Desde una perspectiva antropológica, Ortner
(1974) ha propuesto que la explicación de esa
Durante los últimos 25 años, una nueva “constante universal” que es la subordinación de
corriente de pensamiento ha cobrado creciente las mujeres, puede apoyarse en el doble hecho
importancia sobre todo en los países occidenta- de que la mujer, debido a su papel en la repro-
les: el pensamiento feminista. A través de esta ducción, es vista normalmente como más cerca-
perspectiva, resulta evidente que a lo largo de na a la “naturaleza” que el hombre. Los seres
la historia han prevalecido formas de organiza- humanos, sin embargo, han sido conscientes de
ción social que suponen la virtual exclusión de que el razgo central que los diferencia de las
la mujer de muchas de las esferas de la vida demas especies es su capacidad de crear cultu-
(arte, ciencia, política, trabajo, etc.) y su confi- ra, es decir, su capacidad de trascender lo
namiento dentro de los límites de la vida do- meramente natural. Al atribuír un valor especial
méstica. En sus comienzos, el movimiento a lo que les es único (la cultura), las diversas
feminista se concentró en el desarrollo de una sociedades han atribuído sólo un valor secunda-
agenda política consequente con este esclareci- rio a “lo natural”. De acuerdo a Ortner, la
miento: la completa transformación del status posición secundaria de las mujeres en la socie-
quo y la creación de una sociedad sin sexismo. dad ha sido justamente el resultado de su cons-
Más recientemente, la búsqueda de este objetivo trucción social como seres más cercanos a la
ha sido enriquecida con el desarrollo de una naturaleza que los hombres.
teoría social feminista que cuestiona de un Uno de los conceptos centrales usados por la
modo fundamental la tradicional (masculina) teoría feminista para explicar “la derrota histó-
forma de hacer ciencia. Como es el caso en rica mundial del sexo femenino” (Engels, 1942)
otras teorías sociales, existen dentro del femi- es el de patriarcado. Como ha señalado Fox,
nismo diversas corrientes (feminismo liberal, el concepto de patriarcado es ya parte del
feminismo socialista, feminismo radical, etc.) vocabulario de las ciencias sociales pese a que
que debaten entre sí con variadas coincidencias sobre su significado se ha debatido extensamen-
y divergencias. En lo que sigue concentraremos te sin que se haya alcanzado aún un consenso
nuestro análisis en algunos aspectos cruciales de (Fox, 1988). La discusión se ha centrado princi-
este debate. palmente en torno a los alcances teóricos del
concepto, esto es, en torno a su verdadera
capacidad analítica. En 1970, Millet sugirió que
Patriarcado y Género patriarcado puede ser entendido como una
forma de poder universal — tanto en términos
La teoría feminista es una teoría de poder. geográficos como históricos — que resulta en
Como tal, su objetivo es la explicación del la subyugación de las mujeres por los hombres
“orígen de la opresión, supresión y represión” (Millet, 1970). Esta definición ha sido amplia-
de la mujer (Bart & Budinger, 1984). El punto mente criticada tanto por su carácter ahistórico
de partida de esta teoría es el señalamiento del como porque implícitamete sugiere la existencia
dominio masculino sobre las mujeres en prácti- de un deseo innato de poder por parte de los
camente todos los períodos de la historia. Este hombres, deseo de poder que a su vez explica-
dominio se ha reflejado incluso en la seleccion ría la dominación a la que hacemos referencia.
de los temas que los científicos sociales consi- El uso de conceptos ahistóricos (conceptos
deran relevantes para su estudio. Como han válidos para todas las épocas en todos los
señalado Rosaldo & Lamphere (1974), por lugares) para explicar un fenómeno que se
muchos años la antropología asumió la subordi- observa uniformemente en los diversos períodos
nación de las mujeres en todas las sociedades de la historia, dá lugar a análisis en los que el

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Teoría Feminista y Sociología Médica

problema estudiado se construye como si se a este fenómeno. La capacidad analítica de este


tratase de un fenómeno “natural”. Los concep- concepto descansa en la manera en que dicho
tos ahistóricos “naturalizan” al problema que se concepto está construído: “clase social” hace
busca explicar, esto es, despojan al objeto de referencia a la distribución diferencial de la
estudio de sus particularidades histórico-socia- propiedad y los bienes, así como a las relacio-
les, lo cuál, obviamente, socava la capacidad nes sociales dominantes que determinan la
científica de tales explicaciones. Así, proponer forma en que la distribución de la propiedad y
como Mitchell que, respecto al patriarcado “las los bienes tiene lugar. Estas diferencias son
diferentes sociedades nunca han ofrecido alter- históricamente específicas para cada modo de
nativas reales”, y que “el patriarcado persiste producción. Así, cuando hablamos del modo de
porque persiste”, contribuye muy poco o nada producción esclavista, el concepto de clase
a explicar la verdadera naturaleza de este social hace referencia a esclavos y amos, e
problema (Mitchell, 1981). implica un sistema basado en la esclavitud. De
La reciente teoría social feminista ha jugado la misma manera, cuando hablamos del modo
un papel particularmente relevante en la crítica de producción capitalista, “clase social” hace
de estas definiciones. Desde esta perspectiva, se referencia a la burguesía y el proletariado, así
ha convenido en que las explicaciones más como a un sistema económico basado en el
apropiadas son aquellas que utilizan conceptos intercambio de mercancías. En resúmen: el
de la misma naturaleza del fenómeno que se significado del concepto “clase social” es histó-
busca explicar, tal como lo han propuesto ricamente específico al mismo tiempo que, al
diversos epistemólogos (por ejemplo, Nagel, nivel de abstracción más general, hace referen-
1961). Así, para explicar un fenómeno socioló- cia a un fenómeno universal (la desigualdad
gico es necesario utilizar conceptos asímismo social) presente en cada época histórica. Lo
sociológicos. Una hipótesis que se basa en un mismo cabe esperar, en términos de refinamien-
“innato deseo de poder” hace referencia más to conceptual, respecto de la noción de patriar-
bien a conceptos bio-psicológicos que se utili- cado.
zan para explicar un fenómeno histórico-socio- Una de las más significativas contribuciones
lógico como la opresión de las mujeres. No en este sentido ha sido la de Rubin, quién ha
constituye, por lo tanto, una explicación adecua- propuesto el concepto de sistema de sexo/géne-
da desde el punto de vista de la teoría social. ro para dar cuenta, a un nivel de abstracción
Una explicación sociológica debe vincular este general, del fenómeno de dominación que
fenómeno con la estructura social. estamos discutiendo. De acuerdo a esta autora,
En oposición a estas formas genéricas de dar “un sistema de sexo-género es el conjunto de
cuenta de la dominación masculina, desde el disposiciones por el que una sociedad transfor-
propio feminismo se ha señalado que “una de ma la sexualidad biológica en productos de la
las tareas más importantes de la Historiografía actividad humana, y en el cuál se satisfacen
de la Mujer es delinear con precisión las esas necesidades humanas transformadas”
variadas formas y modos en que el patriarcado (Rubin, 1986). Según esta propuesta, toda
aparece históricamente, las variaciones y los sociedad tiene un sistema de sexo/género espe-
cambios en su estructura y funcionamiento, así cífico que es preciso caracterizar para cada
como las adaptaciones que hace a las presiones período histórico. Rubin propone que el patriar-
y demandas de la mujer” (Lerner, 1986). La cado es la forma específica de dominación
importancia de alcanzar especificidad histórica masculina que corresponde a las sociedades de
en la explicación de un fenómeno aparentemen- pastores nómadas descritas en el Antiguo Testa-
te universal como la dominación de los hom- mento. La autora señala la importancia de
bres sobre las mujeres, puede ser ilustrada realizar un análisis que revele las especificida-
desde una perspectiva marxista. Como se sabe, des históricas de los sistemas de sexo/género a
la teoría marxista también ha señalado la exis- través de los diversos períodos de la historia.
tencia de desigualdades sociales en los diversos Otras autoras coinciden con la tesis de que la
modos de producción. Se ha propuesto el dominación masculina presenta un carácter
concepto de “clase social” para hacer referencia histórico que es precíso identificar pero, a

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Castro, R. P. & Bronfman, M. P.

diferencia de Rubin, proponen que patriarcado existen dentro de la familia y la sociedad que
es el concepto adecuado para hacer referencia determinan de manera crucial las formas mas-
a la dominación del hombre sobre la mujer en culina y femenina de ser en un período históri-
el capitalismo (Eisenstein, 1979). co determinado. Género es una definición
Los conceptos de modo de producción, por cultural que se traduce, entre otras cosas, en
un lado, y de sistema de sexo/género, por otro, una identidad — identidad genérica — que los
han dado lugar a una visión alternativa que individuos adquieren a través de la socializa-
postula que ambos conceptos hacen referencia ción, y que determina la forma en que se rela-
a sistemas de dominación (uno económico, otro cionan con la naturaleza y el mundo social que
sexual) relativamente independientes. Esta los rodea (Lerner, 1986; Lamas, 1986). Se trata
conceptualización, a su vez, ha sido criticada de una categoría situada en el centro mismo de
por otras autoras, que señalan que la teoría de la teoría feminista, tanto por su capacidad
los dos sistemas deja insuficientemente explora- analítica como por su contenido crítico que
da la naturaleza de la vinculación que existe ilumina la forma genérica predominantemente
entre ambos. Durante un tiempo, una solución masculina en que está organizada nuestra socie-
al problema de la vinculación de los dos siste- dad.
mas consistió en confinar el concepto de pa- La importancia de este concepto queda de
triarcado a la esfera de la ideología, mantenien- manifiesto en la reciente propuesta de Fox en el
do el concepto de clase estrechamente vincula- sentido de que cualquier intento de conceptuali-
do a la esfera material (Marshall, 1988). Dada zar patriarcado debe tomar en consideración
los limitados resultados que dió esta alternativa, tanto la estructura social como la subjetividad
la tendencia reciente ha sido desechar la teoría e ideología genérica de los individuos (Fox,
de los dos sistemas. Así por ejemplo, Mies 1988). La subjetividad e ideología genérica es
coincide con quienes proponen que el concepto una construcción históricamente específica que
de patriarcado es el adecuado para hacer refe- dá cuenta de la manera en que las conductas,
rencia a la dominación sobre las mujeres en sentimientos, percepciones y concepciones de
nuestros días, pero difiere en lo relativo a la los individuos son moldeados en nuestra socie-
existencia de dos sistemas de dominación dad. Siguiendo a Chodorow, Fox propone que
autónomos. Por el contrario, Mies propone que la conceptualización de patriarcado debe incluír
el capitalismo no puede funcionar sin patriarca- tanto la producción de la subjetividad genérica,
do, y que consecuentemente el análisis marxista como la subjetividad genérica misma.
del capitalismo debe dar paso al análisis mar- El debate no ha concluído, si bien las princi-
xista-feminista del capitalismo-patriarcado pales direcciones en las que es necesario un
(Mies, 1989). mayor desarrollo teórico han sido ya identifica-
Género es otro concepto clave dentro de la das. Es por ello previsible que en un futuro
teoría feminista. Su conceptualización también cercano surgirán definiciones más precísas
ha evolucionado desde una perspectiva pura- sobre estos conceptos. Pero incluso en relación
mente biológica hasta otra mucho más socioló- a este punto no hay concenso. Harding ha
gica. La actual diferenciación entre sexo y señalado que las categorías analíticas feministas
género, que también desde hace tiempo forma “deberían ser inestables, pues las teorías con-
parte del acervo teórico de las ciencias sociales, sistentes y estables en un mundo incoherente e
fué quizás la primera contribución significativa inestable son obstáculos tanto para la compren-
de la teoría feminista al estudio del fenómeno sión de este mundo como para la práctica
de la dominación masculina. Género es una social” encaminada a transformarlo (Harding,
construcción social sistemática de lo masculino 1987). Lo que es claro, por lo pronto, es que
y lo femenino que está poco (o nada) determi- tanto patriarcado como sistema de sexo/género
nada por la biología (por el sexo), presente en se refieren a una forma de dominación específi-
todas las sociedades, y que permea todas las ca a la que los conceptos de modo de produc-
dimensiones de la vida social y privada (Har- ción y clase social no necesariamente hacen
ding, 1989). Con este concepto ha sido posible referencia. No es que aquellos conceptos susti-
comenzar a estudiar las diferentes fuerzas que tuyan a éstos últimos, ni que se excluyan mu-

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Teoría Feminista y Sociología Médica

tuamente. Tampoco implica necesariamente la resultado de este sesgo, la sociología conven-


existencia empírica de dos sistemas autónomos cional no había considerado el monopolio
de dominación. El problema, de naturaleza masculino en la producción de conocimiento
teórica, consiste en desarrollar los conceptos científico como un hecho problemático que
que mejor den cuenta de la manera en que estas cuestionaba la supuesta validez universal de los
formas de dominación se interrelacionan en la diversos hallazgos científicos. Sin embargo,
realidad. Se trata de proveer a los conceptos de ahora que la opresión de la mujer se ha conver-
patriarcado y de sistema de sexo/género de la tido en un problema de importancia evidente, es
especificidad histórica de la que aún carecen. precíso preguntarse cómo fué posible que este
Desde esta perspectiva, resultan cuestionables fenómeno no fuera “observado” (en términos
aquellas posturas que sostienen que la domina- académicos) con anterioridad. Una explicación
ción clasista puede ser subsumida dentro del científica de este problema debe partir del
concepto de la dominación sexista, y que, análisis de las condiciones sociales que hacen
consecuentemente, “el feminismo es al marxis- posible el surgimiento de ciertos tipos de cono-
mo lo que el marxismo es a la economía políti- cimiento al mismo tiempo que imposibilitan el
ca clásica: su conclusión final y su última desarrollo de otros. En un memorable pasaje de
crítica” (MacKinnon, 1982). Como se verá más El Capital, Marx mostró cómo Aristóteles
adelante, la teoría marxista, bien interpretada, estaba históricamente imposibilitado para descu-
puede hacer importantes contribuciones para la brir la relación entre trabajo y valor, debido al
clarificación de algunos de los problemas hecho de que su sociedad se fundaba sobre la
teóricos que enfrenta la teoría feminista. esclavitud, y por lo tanto, consideraba la desi-
A través de conceptos como patriarcado y gualdad de los hombres y de sus capacidades de
género ha sido posible comenzar a documentar trabajo como su base natural (Marx, 1978).
sistemáticamente formas de dominación en Aristóteles no podía concluír que a iguales
ámbitos de la vida social donde hasta reciente- cantidades de trabajo corresponden iguales
mente era poco previsible observarlas. Es cantidades de valor simplemente porque esto no
precísamente en el desarrollo de este tipo de era cierto en su sociedad. Ahí, el trabajo de 20
conocimiento “insospechado” donde, a nuestro esclavos no era equiparable, en términos de
juicio, radica una de las mayores promesas de valor, con el trabajo de un hombre libre. Este
la teoría feminista. último sería siempre, por definición, más valio-
so que aquellos. Llevando este razonamiento
hasta sus últimas consecuencias, Smith ha
TEORIA FEMINISTA sugerido que Marx, a su vez, estaba histórica-
DEL CONOCIMIENTO mente limitado para teorizar sobre la opresión
de las mujeres debido a que, como hombre,
Crítica Feminista de la Ciencia, “pertenecía a una sociedad fundada en la
Ciencia Femenina y Teoría Feminista opresión de las mujeres, teniendo como su base
de la Ciencia natural la desigualdad entre las mujeres y los
hombres” (Smith, 1990). La posibilidad de
Un desarrollo prometedor dentro de la teoría teorizar sobre las desigualdades de género
social feminista es el que hace referencia a la surgió en este siglo, sólo después de que algu-
posibilidad de una forma alternativa de conoci- nas mujeres pudieron acceder a condiciones de
miento. La idea central es que el conocimiento mayor educación y — quizás en algunos casos
sociológico actual es, en el mejor de los casos, — de mayor igualdad, lo cuál a su vez constitu-
“parcial porque no toma en cuenta a la mitad yó las pre-condiciones necesarias para dar paso
de la población: las mujeres” (Abbot & Walla- a esta nueva conciencia académica (Lerner,
ce, 1990). En otras palabras, hasta antes del 1986).
surgimiento de la sociología feminista, las Esta explicación ha estado también sujeta a
ciencias sociales no habían “descubierto” a la debate, en ocasiones desde puntos de vista que
dominación de los hombres sobre las mujeres no necesariamente coinciden con el anterior.
como un problema relevante a estudiar. Como Por ejemplo, a diferencia de lo propuesto por

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Castro, R. P. & Bronfman, M. P.

Smith, se ha sugerido que fueron las “limitacio- de conocimiento, aquí llamadas feministas, que
nes auto-impuestas de las epistemologías mar- antes permanecían suprimidas o reprimidas,
xistas, funcionalistas/relativistas y empiristas, lo pues tal supresión es una condición esencial de
que impidió el `descubrimiento’ de estos asun- la dominación de género. En síntesis, se presu-
tos” (Harding, 1983). En consecuencia, lo que me que el nuevo conocimiento feminista será
se hace necesario — de acuerdo a Harding — resultado, no del sexo de los académicos, sino
es una revolución epistemológica que nos del orden social prevaleciente, y de la conse-
permita desechar tales limitaciones. La autora cuente perspectiva epistemológica que los
critica a aquellas epistemologías y señala que se académicos puedan adoptar, independientemente
necesita de un mayor análisis histórico para de que se trate de hombres o mujeres.
desarrollar la epistemología feminista. El debate feminista en torno a la posibilidad
La producción de la nueva forma feminista de de desarrollar una ciencia feminista es extrema-
conocer y pensar no se refiere únicamente a la damente rico y diverso. Por una parte, hay
idea de teorizar acerca de las desigualdades de algunos llamados a renunciar a las categorías
género (Smith, 1990). Lejos de ello, la idea analíticas y científicas establecidas por la cien-
central es que la actual racionalidad científica cia masculina y a dejar de justificar la teoría y
está completamente sesgada genéricamente, la práctica feminista ante la ciencia convencio-
dominada por una perspectiva y un modo de nal, que es una ciencia dominada por una
pensar masculino. Esto es, todos los conceptos perspectiva masculina (Flax, 1981, citada por
existentes, las categorías y los métodos científi- Bart & Budinger, 1984). Por otra parte, autoras
cos reflejan primariamente una manera masculi- como Marshall han sugerido que “si al rechazar
na de mirar y entender el mundo (Duran, 1991). el relativismo, también queremos evitar el
Como ha señalado Fee, “cabe esperar que una dogmatismo, una preocupación central debe ser
sociedad sexista produzca una ciencia sexista” la articulación de la fundamentación normativa
(Fee, 1982, citada por Rosser, 1986). De acuer- de la teoría feminista como una estrategia para
do a este punto de vista, junto con el movi- establecer criterios de verdad (criterios de
miento de liberación de las mujeres deberá validez). Es en este nivel donde la distinción de
surgir una manera alternativa de pensar, obser- Habermas entre racionalidad instrumental y
var y explicar el mundo. Esta idea constituye comunicativa puede resultar muy útil” (Mars-
una extensión lógica de la sociología marxista hall, 1988). Sin embargo, la conceptualización
del conocimiento tal como la esbozamos más de Habermas sobre estos problemas ha sido
arriba. En otras palabras, si la producción del caracterizada como androcéntrica e ideológica
conocimiento científico está tan estrechamente por otras autoras (Fraser, 1987) debido a la
vinculada con la estructura social predominante, escasa o nula atención que este autor concede
un cambio en la estructura social (de una en la a los temas feministas.
que las mujeres son oprimidas a otra en que no Más prudentemente, Smith ha afirmado que el
lo son) podría en última instancia resultar en la objetivo no es “una inmediata y radical trans-
emergencia de un nuevo tipo de conocimiento. formación de la materia y los métodos de la
En este punto es necesario clarificar el sentido disciplina (sociología) ni de enviar al basurero
de algunos conceptos utilizados en este debate. todo lo que se ha alcanzado hasta ahora”
Cuando se habla de la posibilidad de una nueva (Smith, 1990). Lo que ella propone, por el
ciencia feminista, no se hace referencia a un contrario, es “desacreditar aquellos reclamos de
tipo de conocimiento que sólo las mujeres, por la sociología de constituír un conocimiento
ser mujeres, pueden producir. Es decir, el objetivo independientemente de la situación del
análisis de este problema no debe centrarse al sociólogo” (Smith, 1990). Más aún, otras auto-
nivel de los individuos sino al nivel de la ras han señalado que no se trata de rechazar de
estructura social. En el fondo, lo que se está una vez y para siempre conceptos como “objeti-
proponiendo es que una nueva estructura social, vidad” y “racionalidad” porque en tal caso la
sin dominación de género, dará lugar a formas causa de las mujeres iría de una posición mar-

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Teoría Feminista y Sociología Médica

ginal en el desarrollo científico contemporáneo, ción social genérica o se trata de un algo “abso-
a otra aún peor, a una “no-posición” (McCor- luto” existente en forma objetiva más allá del
mack, 1989; Keller, 1982). sujeto cognocente y que puede ser aprehendido
Lerner ha señalado que inevitablemente “las intelectualmente? En cualquiera de los dos
mujeres hemos tenido que expresarnos a través casos, la clarificaión del concepto “verdad”
del pensamineto patriarcal que se refleja en el debe ser el primer paso en la construcción del
mismo lenguaje que hemos tenido que usar” conocimiento feminista (Alcoff, 1989).
(Lerner, 1986). La autora afirma que la alterna- Como se señaló más arriba, la complejidad de
tiva que queda a las mujeres es reclamar ese esta discusión deriva también del hecho de que,
lenguaje, re-definirlo, recrearlo, de tal manera al debatir la posibilidad de una ciencia feminis-
que “al hacerlo, transformemos el pensamiento ta, con frecuencia se tiende a equiparar en
y la práctica a modo de crear un nuevo lengua- forma automática (y errónea) las cuestiones de
je común, libre de género” (Lerner, 1986). género con las cuestiones de sexo, esto es, se
Subyacente a este debate está la cuestión de tiende a pensar que sólo las mujeres pueden
si de hecho es posible desarrollar un nuevo desarrollar una ciencia feminista y que los
conocimiento feminista, “con su coherencia hombres, por ser tales, están necesariamente
interna y su propia Gestalt” (McCormack, excluídos de esta empresa. Por lo tanto, se
1989). El debate gira en torno a cuál sería la asume “que lo que está en juego no es la fuerza
naturaleza de este conocimiento. McCormack, del género sino la fuerza del sexo” (Keller,
por ejemplo, señala que “la manera feminista 1989).
de hacer investigación feminista (sic) debe Un artículo clarificador a este respecto, que
comenzar con el problema del sujeto que cono- aborda las diversas dimensiones de este proble-
ce (knower). Un modelo de este sujeto se basa ma, ha sido publicado por Rosser. La autora
en una teoría sobre el modo de cognición de señala que la discusión en torno a este tema
las mujeres. El otro se basa en la posición de debe considerar por lo menos tres niveles.
la mujer en la estructura y organización de la Primero, la crítica feminista de la ciencia, que
ciencia” (McCormack, 1989). En otras palabras, básicamente ilustra la manera en que la domina-
se propone problematizar cuál sería la base del ción masculina ha sido reproducida en la cien-
nuevo modo feminista de conocer. Este nuevo cia a través de diferentes mecanismos. Segundo,
conocimiento podría tener sus fundamentos en la ciencia femenina, que explora la posibilidad
una base psicológica (esto es, que por el hecho de que las mujeres hagan una ciencia diferente
de poseer una identidad genérica masculina o a la de los hombres. En este nivel, los ejemplos
femenina los individuos piensan y perciben — históricos de mujeres científicas resultan de
conocen — de manera diferente), o sociológica particular relevancia. Y tercero, la teoría femi-
(esto es, que dependiendo de la composición nista de la ciencia, “que plantea la pregunta de
particular de la estructura social — quién si los métodos y las teorías científicas están
oprime a quién — emergerán diferentes tipos determinadas genéricamente” (Rosser, 1989), o
de conocimiento). Existen varios intentos de si, por el contrario, cualquier desarrollo científi-
documentar a fondo la hipótesis psicológica co de calidad tiene que ser libre de género.
(Belenky et al., 1986; Melamed & Devine, Finalmente, independientemente del orígen
1988). Otras autoras apoyan la hipótesis socio- (psicológico o sociológico) de este nuevo
lógica argumentando que hacer ciencia feminis- conocimiento, algunas autoras han comenzado
ta es en principio posible pero en la práctica a especular acerca de cómo podría ser esta
difícil o imposible, al menos hasta que las nueva forma de conocer. Por ejemplo, se ha
actuales condiciones sociales sean transforma- señalado que la ciencia feminista deberá recha-
das (Longino, 1989). El debate ha alcanzado tal zar dicotomías tales como subjetividad/objetivi-
complejidad que algunas autoras han señalado dad, racional/emocional, naturaleza/cultura, etc.
que es tiempo de revisar el significado del (Bleier, 1984, citada por Rosser, 1989). Otras,
concepto de “verdad”: ¿se trata de una construc- sin embargo, han sugerido que la clave para

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Castro, R. P. & Bronfman, M. P.

desarrollar el nuevo conocimiento feminista Métodos


radica en los métodos que se utilizen. Este es el
contenido de la siguiente sección. A primera vista parece haber una enorme
coincidencia entre el énfasis del feminismo por
Método Feminista y Metodología Feminista los métodos cualitativos y la estrategia metodo-
lógica propuesta por la sociología interpretativa
El debate en torno a la posibilidad de desar- (interaccionismo simbólico, etnometodología,
rollar un nuevo tipo de conocimiento se relacio- fenomenología, etc.). Como se sabe, esta tradi-
na estrechamente con la cuestión de si es ción sociológica surgió como reacción en contra
necesario crear nuevos métodos o si los actual- de la rigidez de los paradigmas “objetivos”
mente existentes pueden ser utilizados para este (estructural funcionalismo, algunas versiones de
fín. Al nivel más general, la discusión se refiere materialismo histórico, y diversos abordajes
a todas las ciencias en su conjunto. En este empiristas con poca elaboración teórica). En
trabajo, sin embargo, nos centraremos en lo que oposición a estos modelos “objetivos” (que
se refiere a las ciencias sociales. buscan explicar la conducta como resultado de
Existe una particular preocupación, dentro del influencias externas que se ejercen sobre los
pensamineto feminista, contra la naturaleza individuos), la tradición interpretativa enfatiza
empírica y cuantitativa de la tradición sociólogi- la importancia de recuperar el punto de vista de
ca positivista. Esta postura es lógicamente los actores, así como su definición de la situa-
consecuente con uno de los principales recla- ción en la que están involucrados. De hecho,
mos del feminismo: las voces de las mujeres, el algunas autoras han sugerido que la perspectiva
punto de vista de la mujer, no han sido escu- metodológica de esta tradición es la que mejor
chados en la ciencia. La mayoría de los testi- se puede adaptar a los requerimientos de la
monios históricos provienen de los hombres y teoría feminista (Deegan & Hill, 1987; Smith,
están escritos por hombres. La mayoría de los 1990; Driscoll & McFarland, 1989).
datos sociológicos han sido provistos por hom- Si la propuesta feminista se limitara a recupe-
bres o interpretados por hombres, y así sucesi- rar estos métodos de investigación, estaríamos
vamente. La perspectiva feminista busca recu- obligados a concluír que el feminismo no ha
perar el punto de vista femenino, la experiencia propuesto nada nuevo en relación a los méto-
femenina del mundo. dos. Sin embargo, existen importantes intentos
Varias distinciones han sido propuestas con el de ir más allá de este punto. Por ejemplo,
fín de organizar de una manera más provechosa Oakley ha argumentado que las técnicas modelo
este debate. La primera se refiere a la distinción recomendadas en los libros de texto para reali-
entre a) métodos para el feminismo, y b) méto- zar una entrevista “exitosa”, son en realidad una
dos para la investigación feminista (Harding, proyección de la manera masculina de entender
1989). En este caso, la segunda categoría es la el mundo. Los libros de texto caracterizan a la
relevante para la ciencia feminista, mientras que situación de entrevista como una relación
la primera posee una perspectiva más amplia: jerárquica entre el entrevistador (que con fre-
se refiere a los métodos útiles en el desarrollo cuencia se asume que es un hombre) y el o la
de la agenda política feminista. La misma entrevistada. Esta relación se presume dominada
autora ha sugerido una segunda distinción por el primero, cuyo objetivo es obtener (no
conceptual entre a) métodos, b) metodología y proveer) información de la segunda (Oakley,
c) epistemología. La pregunta de fondo es si el 1981). La autora critica las recomendaciones de
pensamiento feminista propone innovaciones en los libros de texto, escritas desde una perspecti-
cualquiera de estos tres dominios, con el fín de va masculina, para esquivar las preguntas de la
desarrollar un nuevo tipo de conocimiento. El entrevistada y seguir adelante con la entrevista.
concepto de epistemología se refiere a la discu- Tales textos suelen ignorar que con frecuencia
sión previa en torno a la teoría feminista del el tema de la entrevista es altamente significati-
conocimiento. Por lo tanto, en lo que sigue lo vo para la entrevistada quién ve en el o la
dejaremos de lado y nos centraremos en los entrevistadora a una potencial confidente con
otros dos aspectos. quién se pueden discutir dudas, angustias e

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Teoría Feminista y Sociología Médica

incertidumbres que la entrevistada hasta ese la realidad social pueden ser aprehendidos sólo
momento ha guardado sólo para sí. Más aún, la mediante las innovaciones feministas. Por otro
autora cuestiona la manera “objetiva” conven- lado, el énfasis que el feminismo ha puesto en
cionalmente recomendada para entrevistar, en la los métodos cualitativos constituye una poten-
que se supone que el entrevistador no se debe cial contradicción con respecto al alcance de
involucrar emocionalmente con la entrevistada esta teoría. Si la teoría feminista es una teoría
a efecto de no menoscabar la “validez” y la totalizadora “porque las mujeres y el género
“calidad” de la información. Sugiere, por el están en todas partes” (Harding, 1987), la
contrario, que la entrevista feminista debe ser variedad de los métodos disponibles para esta
una relación igualitaria en la que se asuma que teoría debería ser también muy amplia. Tal
ambos participantes tienen algo que aprender. como lo ha sugerido Harding, si la teoría social
Oakley formula esta propuesta a partir de un feminista se limita al uso de métodos cualitati-
profundo cuestionamiento de lo que convencio- vos, una enorme cantidad de fenómenos socia-
nalmente se ha entendido por “validez” y “obje- les (como cambios macro-sociales, tendencias
tividad”. De acuerdo a la autora, las recomenda- demográficas y económicas, etc.) pasarán
ciones de los textos de metodología, en el desapercibidos por este abordaje (Harding,
sentido de evitar involucrarse emocionalmente 1989).
o de no responder las preguntas de las entrevis-
tadas “para no sesgar sus respuestas” dan lugar Metodología
a resultados de muy dudosa validez, pues son
obtenidos en un contexto totalmente anti-natural De acuerdo a Harding, es a este nivel, más
(un contexto en el que el interlocutor no contes- que al nivel de los métodos, donde cabe esperar
ta o evade las preguntas), con el que las entre- las verdaderas innovaciones feministas. Citando
vistadas no se identifican. Oakley sugiere que a Caws, la autora define a la Metodología como
es éticamente insostenible realizar entrevistas de la teoría y el análisis de “las formas especiales
acuerdo a lo establecido en los textos, a menos en que la estructura general de una teoría
que el entrevistador esté dispuesto a “explotar” encuentra su aplicación en las disciplinas
a la entrevistada, esto es, a centrarse en sus científicas particulares” (Caws, 1976, citada por
propias necesidades (obtener información para Harding, 1989). De acuerdo a esto, es en la
su estudio) e ignorar las necesidades que la transformación feminista del psicoanálisis, de la
propia entrevista genera o hace evidentes de teoría marxista, de la fenomenología, etc.,
parte de la entrevistada. Más aún, Oakley donde surgirán las más relevantes contribucio-
sostiene que cuando se trata de estudiar la nes del feminismo. Ello debido a que esas
situación subjetiva de la mujer (como era el teorías han sido aplicadas en el estudio de la
caso en la mayor parte de sus estudios) las mujer de una manera sesgada, lo cuál ha difi-
preguntas de las entrevistadas y su tendencia a cultado una verdadera comprensión del papel de
involucrar a la entrevistadora constituyen un la mujer en la vida social.
“dato” central de su investigación, cuya repre- Lerner ha sugerido dos pasos metodológicos
sión mediante los mecanismos convencional- para favorecer este proceso de concientización,
mente recomendados sólo redundaría en detri- esto es, para favorecer el desarrollo del nuevo
mento de su propio estudio. conocimiento feminista: a) ser gino-céntrico
El cuestionamiento que desde la perspectiva (woman-centered), lo cuál significa re-pensar
feminista se ha planteado en torno a la pretendi- todo argumento, y preguntarse cómo sería
da objetividad de ciertas técnicas y métodos definido si la mujer fuera central en él. Y b)
resulta altamente esclarecedor. Queda aún, sin diferir del pensamiento patriarcal, lo cuál signi-
embargo, por demostrarse que hay algo especí- fica cuestionar sistemáticamente cualquier
fico en la naturaleza o en el uso de los métodos sistema de pensamiento pues es altamente
cualitativos que pueda considerarse sin lugar a probable que dicho sistema reflejará ante todo
dudas como una contribución del pensamiento la tradición patriarcal dentro de ese argumento
feminista. Esto es, todavía es necesario demos- (Lerner, 1986). Posiblemente es en la esencia
trar que ciertos hechos, ciertas dimensiones de de estas dos proposiciones donde puede encon-

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Castro, R. P. & Bronfman, M. P.

trarse algunas de las características potencial- al logrado en otros campos del conocimiento.
mente más creativas de la teoría feminista. En otras palabras, la mayor parte de las contri-
El debate en torno a una nueva ciencia femi- buciones feministas en esta campo corresponden
nista se extiende, por supuesto, más allá de las a lo que McCormack caracteriza como la
ciencias sociales, y se refiere de hecho al primera generación, mientras que la tarea de
conjunto de las ciencias, incluyendo la medici- reconceptualización del conocimiento actual,
na, la biología, la química y otras (Langlan & necesaria para dar paso a un nuevo tipo de
Gove, 1981; Rosser, 1988; Farnham, 1987). La conocimiento específicamente feminista, no ha
discusión apunta hacia la búsqueda de nuevos llegado aún muy lejos.
supuestos metateóricos que eventualmente Para realizar una somera revisión de algunas
podrían transformar el significado mismo de la de estas contribuciones, conviene retomar la
palabra “ciencia” (Gergen, 1988). Quizás el división por áreas específicas que comúnmente
aspecto más fascinante de este debate es la se utiliza dentro del campo de la sociología
posibilidad de desarrollar un nuevo paradigma médica. Convencionalmente se distinguen tres
de conocimiento científico, completamente áreas: a) proceso salud-enfermedad (que se
insospechado, en términos de Kuhn (Kuhn, refiere al estudio sociológico de los determinan-
1982). Este nuevo paradigma feminista nos tes de la salud-enfermedad en la población); b)
forzaría a re-interpretar todo nuestro conoci- práctica médica (que se refiere al estudio socio-
miento actual en otros términos, y nos permiti- lógico de la respuesta social organizada frente
ría dirigir nuestra atención hacia dominios del a la enfermedad); y c) saber médico (que se
todo inexplorados desde el punto de vista de la refiere al estudio sociológico de la manera en
ciencia masculina. Desde el punto de vista de la que la enfermedad es percibida y conceptualiza-
teoría feminista del conocimiento, esa es la da tanto en términos científicos como profanos).
promesa y la esperanza. Como se verá, sin embargo, una de las contri-
buciones centrales de la teoría feminista en este
campo, es la insistencia en problematizar los
TEORIA FEMINISTA Y conceptos mismos de salud y enfermedad, de
SOCIOLOGIA MEDICA tal manera que la diferenciación de estas tres
áreas no resulta tan nítida como en primera
Al aplicar la teoría feminista al campo de la instancia podría parecer.
sociología médica, ¿qué aprendemos? ¿qué es
aquello que antes pasaba desapercibido y que Proceso Salud-Enfermedad
ahora entendemos o al menos visualizamos?
¿De qué manera la aplicación de esta perspecti- Diversas fuentes han documentado que en
va produce un nuevo tipo de conocimiento, o promedio las mujeres viven más que los hom-
una nueva forma de conocer, que antes no bres, pero también que ellas enferman más y
concebíamos?. De acuerdo a McCormack, la utilizan más los servicios de salud que los
primera generación del pensamiento académico hombres, incluso si se excluyen los servicios
feminista se concentra principalmente en torno relacionados con la maternidad (Trypuc, 1988;
a dos objetivos: a) documentar la discrimina- Clarke, 1990; Camposortega, 1990). Aunque no
ción contra las mujeres en organizaciones existen explicaciones concluyentes sobre estas
educativas y de investigación, y b) evidenciar el diferencias, desde una perspectiva feminista se
sesgo masculino de la literatura científica que han propuesto diversas hipótesis para dar cuenta
se presenta a sí misma como objetiva y con de este fenómeno. Por ejemplo, Verbrugge ha
validez universal. La segunda generación, propuesto que las hipótesis pueden agruparse en
sugiere la autora, se está concentrando en la cuatro categorías: a) diferencias debidas a una
construcción de un nuevo tipo de conocimiento, exposición diferencial a los riesgos. Esto es,
esto es, en el desarrollo de una ciencia feminis- debido a la forma en que hombres y mujeres
ta. En nuestra opinión, la teoría feminista son socializados, los primeros están más ex-
aplicada en el campo de la sociología médica puestos a accidentes y muertes violentas que las
ha alcanzado un grado de desarrollo equivalente segundas. Las mujeres, a su vez, están más

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Teoría Feminista y Sociología Médica

expuestas a los riesgos derivados del contacto de lograr una explicación más comprehensiva
con niños y de tensiones emocionales, pero de este fenómeno (Ríquer, 1991; Ixtacuy et al.,
también debido a su proceso de socialización 1991; Mendoza & Rábago, 1991).
tienen una mayor predisposición para adoptar Otras investigaciones han mostrado cómo el
medidas preventivas y a mantener lazos afecti- mito de la maternidad en tanto cometido funda-
vos más fuertes que los hombres; b) diferencias mental de las mujeres está en realidad condicio-
debidas a factores psicosociales. Esto es, las nado por diversos factores sociales. En una
mujeres están mejor orientadas que los hombres investigación cualitativa, García & Oliveira
a percibir los síntomas de una enfermedad, a construyeron varios tipos ideales para explorar
evaluarlos y reportarlos y, en su caso, a adoptar diferentes “grados de compromiso” de la mujer
el papel del enfermo, así como a cumplir más frente al trabajo y su relación con “las concep-
estrictamente con el tratamiento médico; c) ciones y percepciones sobre la maternidad, la
diferencias debidas a un sesgo sexista de parte planificación familiar y el significado de las
de los médicos, que tienden a ver en la mujer experiencias de madres trabajadoras en cada
a una persona más “frágil” que el hombre, y uno de los casos” (García & Oliveira, 1991).
por lo tanto más predispuesta a enfermar física Uno de los hallazgos centrales de este estudio
o psicológicamente; de acuerdo a esta hipótesis, se refiere a que las concepciones y percepciones
los médicos diagnostican enfermedad más exploradas varían en función del grado de
fácilmente en las mujeres que en los hombres; compromiso frente al trabajo. En el caso de las
d) diferencias de orden biológico, esto es, mujeres de estratos socioeconómicos medios, se
diferencias debidas a una diferencial composi- advierten diversos grados de ambivalencia
ción genética de las mujeres y los hombres frente a la maternidad, y una tendencia más
(Verbrugge, 1985). En relación a esta hipótesis, clara a defender el compromiso con el trabajo
sin embargo, la evidencia es muy escasa, de en comparación con las mujeres de estratos
manera que desde una perspectiva feminista las socioeconómicos bajos.
hipótesis relevantes son las tres primeras. Dentro de esta línea de investigación, otros
Verbrugge sugiere que la mayor morbilidad trabajos han mostrado que el trabajo de la
de las mujeres está influenciada por factores mujer no constituye por sí mismo un riesgo
sociales derivados de la manera en que se para el producto del embarazo (bajo peso al
integran al mercado de trabajo, así como de un nacer). Al estudiar procesos de industrialización
mayor stress e infelicidad que derivan de sus y maternidad en el noroeste de México, Den-
condiciones objetivas de vida y que resultan en man encontró que son las amas de casa las que
una mayor sensación de vulnerabilidad ante la presentan productos con el mayor índice de
enfermedad (Verbrugge, 1989). bajo peso al nacer en comparación con las
La relación entre trabajo femenino y salud asalariadas. Si se considera sólo a las asalaria-
está también siendo explorada por autores das, la autora observó también que las obreras
Latinoamericanos. Uno de los puntos de partida presentan este riesgo tres veces mayor que las
de estas investigaciones ha sido el hecho de que empleadas, lo cuál le permite concluír que más
durante los últimos años aumentaron tanto el que el empleo en sí, son las condiciones especí-
empleo femenino como la morbilidad infantil. ficas de trabajo lo que constituye un factor de
En estos proyectos se insiste en la importancia riesgo (Denman, 1990).
de trascender análisis estadísticos espúreos o Un tema que ha sido abordado con particular
simplistas, que atribuirían a la variable indepen- interés desde una perspectiva feminista es el
diente “trabajo femenino” parte del aumento que se refiere a la salud mental. También en
detectado en la variable dependiente “morbili- este campo las estadísticas muestran que las
dad infantil”. Las propuestas van desde proble- mujeres presentan un índice más alto de trans-
matizar las condiciones en que se dá la inser- tornos mentales que los hombres. Para explicar
ción de las mujeres en el mercado laboral, hasta esta diferencia se han propuesta varias hipóte-
explorar con más detalle las variables intervi- sis: por una parte, se ha señalado que las esta-
nientes que modifican el efecto del empleo de dísticas de enfermedad mental son un indicador
la mujer en el bienestar de los niños, con el fín de la opresión a la que están sujetas las muje-

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Castro, R. P. & Bronfman, M. P.

res. Esto es, que las mujeres padecen más que etiqueta como anormal cualquier intento de
padecimientos mentales que los hombres precí- independencia de parte de ellas (Smith, 1990).
samente porque están sujetas a condiciones de Finalmente, se ha propuesto que, a un nivel
vida más opresivas que derivan, en última macro, es necesario problematizar el concepto
instancia, en tales transtornos (Chesler, 1972; mismo de salud mental, pues en la forma en
Stoppard, 1988). Por ejemplo, durante los que dicho concepto ha sido construído radica la
últimos 15 años se ha acumulado evidencia clave para explicar las diferencias observadas.
científica muy significativa que muestra que la ¿Por qué, por ejemplo, el concepto de depresión
salud física y mental se relacionan directamente no siempre incluye a los bebedores excesivos,
con la cantidad y calidad de apoyo psicosocial cuando el alcoholismo puede ser una forma en
de que disponen los individuos (Cassel, 1976; que los hombres manifiestan su depresión?
Cobb, 1976). Esta sociedad, sin embargo, (Murphy, 1988). ¿Por qué la mayor predisposi-
socializa a las mujeres para que brinden aten- ción a la violencia de parte de los hombres no
ción y a los hombres para que lo reciban, tal es clasificada como enfermedad mental?.
como lo han documentado diversas investiga- La violencia contra las mujeres constituye
ciones feministas (Fishman, 1978; Derber, otra de las preocupaciones centrales de los
1983). La interpretación de estos hallazgos, sin estudios feministas. Desde esta perspectiva se
embargo, no deja de ser ambivalente. Por una ha propuesto deconstruír la manera en que el
parte, se ha propuesto que es el “costo de tema es convencionalmente tratado en esta
hacerse cargo de los demás” (cost of caring) lo sociedad. Desde el discurso patriarcal se asume
que se refleja en las estadísticas de salud. Esto que el problema de la violencia doméstica
es, las mujeres se enferman con mayor frecuen- contra las mujeres es un asunto privado de cada
cia porque más que recibir apoyo psicosocial familia dado que tiene lugar en el ámbito del
ellas lo brindan; el caso de los hombres sería el hogar. El hogar es considerado el recinto ínti-
inverso. Por otra parte, también se ha sugerido mo, exclusivo de la jurisdicción del “jefe” del
que es precísamente la capacidad de las mujeres mismo, que normalmente es un hombre. Lo que
(socialmente adquirida) para establecer vínculos ocurre dentro de él es considerado un asunto
afectivos lo que a la larga se refleja en la personal, en el que las instancias públicas no
mayor esperanza de vida con que ellas cuentan. tienen derecho a inmiscuírse. Esta delimitación
Sin descartar estas hipótesis, otras autoras han entre lo público y lo privado impidió durante
propuesto que la diferencia en las estadísticas mucho tiempo la reflexión colectiva de un
refleja también la predisposición de la sociedad problema aparentemente privado — como la
patriarcal para clasificar a las mujeres como violencia doméstica — que en realidad es
enfermas mentales. Este sesgo se refleja en colectivo. La teoría feminista ha señalado que
varios niveles: a un nivel micro, en el que los las relaciones sociales dentro del hogar son un
médicos psiquiatras están predispuestos a reflejo del ordenamiento jerárquico entre los
diagnosticar depresión, histeria, esquizofrenia en géneros que se observa en toda la sociedad.
sus pacientes femeninos, con mucha mayor Como respuesta y como crítica a la definición
facilidad que en sus pacientes masculinos. A un patriarcal de las cosas, la teoría feminista ha
nivel intermedio, Smith ha propuesto recuperar propuesto que “lo personal es político”, y ha
las contribuciones de la teoría de la etiquetación impulsado toda una línea de investigación sobre
para explicar estas diferencias, y propone, en este tema, con miras a desentrañar los mecanis-
consequencia, revertir los términos de la expli- mos específicos que generan y perpetúan la
cación convencional: no es que las mujeres violencia contra las mujeres. Esta reflexión, por
sean atendidas en instituciones psiquiátricas supuesto, ha trascendido el ámbito doméstico
porque padecen enfermedades mentales, sino para abordar el tema de la violencia contra la
que, por el contrario, padecen de transtornos mujer como un problema social en el que la
mentales porque son sometidas a un sistema de violencia doméstica es sólo una de sus manifes-
desintegración de la personalidad, que comienza taciones (Stark et al., 1983; Bedregal et al.,
en la casa y termina en el hospital psiquiátrico, 1991).

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Teoría Feminista y Sociología Médica

Saber Médico cuencias, entonces aquellos que definen, contro-


lan”. La autora ilustra esta aserción mostrando
Como quedó claro en el apartado anterior, el cómo el discurso médico define el parto como
estudio de los determinantes de la salud no algo en lo que los médicos son los principales
puede hacerse al margen del análisis de la actores: así se explica que ellos presentan el
forma en que los conceptos de salud y enferme- bebé recién nacido a la madre. De la misma
dad son construídos socialmente. Es en el manera, aunque una mujer puede sospechar que
análsis del saber médico donde la capacidad está embarazada, no es sino hasta que tiene
analítica de la teoría feminista resulta más lugar una evaluación médica que esta sospecha
prometedora, toda vez que dichos análisis puede verificarse. Algo semejante ocurre con el
tienden a desenmascarar el papel que la ideolo- trabajo de parto y, en general, con todo el
gía y el conocimiento juegan en la creación y proceso de la reproducción humana. La autora
recreación de las estructuras de dominación que señala que la medicina masculina considera que
oprimen a las mujeres. Así por ejemplo, Oakley una mujer en trabajo de parto está bajo control
ha analizado el proceso histórico a través del si es capaz de reprimir sus sentimientos y
cuál el embarazo y el parto dejaron de ser una dolores durante esa etapa. Por el contrario, si
forma común de conducta social para constituír- una mujer decide enfrentar el trabajo de parto
se en fenómenos médicos. De acuerdo a la con llanto y gritos, pierde por completo su
autora, en el transcurso de los últimos ochenta derecho a ser tomada en cuenta para las deci-
años el embarazo y el parto fueron gradualmen- siones que haya que tomar, pues se le considera
te definidos como un fenómeno biológico, lo fuera de control. Se trata, obviamente, de una
cuál a su vez creó las condiciones para justifi- definición masculina del concepto de control
car el dominio médico en este campo (Oakley, que es impuesta a las mujeres en estas circuns-
1984). tancias.
Treichler ha estudiado el significado del parto Por otra parte, Martin ha analizado el sesgo
en el discurso norteamericano actual. La autora masculino que prevalece en los textos de medi-
sostiene que no es posible mirar a través del cina, en particular respecto a la manera aparen-
discurso para determinar lo que es realmente un temente “objetiva” y “científica” con que el
parto, “porque es el discurso mismo el lugar tema de la reproducción humana es abordado
donde tal determinación está inscrita” (Treich- (Martin, 1987). Tales textos se encuentran en
ler, 1990). La autora señala que en el discurso realidad repletos de metáforas ideológicas que
médico norteamericano, el parto es definido cumplen la función de perpetuar una manera
como un evento en el que el papel activo es masculina de mirar el mundo, el cuerpo huma-
jugado por los médicos obstetras, y el pasivo no, y el proceso de reproducción. Por ejemplo,
por la mujer que pare. Por ejemplo, algunos en tales textos el cuerpo femenino es descrito
diccionarios médicos definen al parto como “la como un sistema burocrático de control organi-
completa expulsión o extracción de la madre, zado jerárquicamente, lo cuál tiene implicacio-
de un feto que pese 500 gramos o más” (Trei- nes directas en la forma en que diversas funcio-
chler, 1990). De acuerdo a la autora, este tipo nes son percibidas. Así, la menopausia es
de definiciones implícitamente incluyen la entendida como una falla general del sistema
presencia de un médico, tal como las palabras central, a consecuencia de la cuál los ovarios
expulsión y extracción lo suponen. En otras “dejan de responder” y el hipotálamo comienza
palabras, un conjunto de eventos, como el a “dar órdenes inapropiadas”. El cuerpo femeni-
parto, otrora del dominio propio de la mujer, no es percibido como un organismo orientado
han sido expropiados y redefinidos por la fundamentalmente hacia la reproducción. Por
ciencia médica masculina, con implicaciones ello la ovulación es descrita como un proceso
directas en la manera en que las mujeres de hoy en el que todos los cambios del organismo
interpretan y vivencian estos fenómenos. tienen lugar con miras a preparar el ambiente
Siguiendo el dictum de Thomas, Rothman adecuado para la fertilización del óvulo. Martin
(1978) ha señalado que “si las situaciones señala que esta descripción teleológica del
definidas como reales son reales en sus conse- organismo femenino tiene consecuencias direc-

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Castro, R. P. & Bronfman, M. P.

tas en la manera en que es percibida la mens- generando en sus hijas “el mismo ciclo que
truación. Esta es descrita como un propósito ellas vivieron y que muchas rechazan: necesitan
fracasado, como un proceso de construcción que sirvan de dueñas de casa y que cuiden a
malogrado. Y cita diversos textos de medicina los hermanos menores cuando salen a trabajar”
actuales en los que el lector encuentra que la (Valdes, 1988). Mediante la construcción de
menstruación es descrita con términos negati- varios “tipos ideales”, la autora explora la
vos: “degeneración” del corpus luteum, “decli- multiplicidad de construcciones significativas
nación” de los niveles de estrógenos y progeste- con que las mujeres explican los papeles que
rona, “suspensión” de los efectos estimulantes les son impuestos socialmente. Estas construc-
de aquellas hormonas, “espasmos” de los vasos ciones de sentido sirven también para cambiar
sanguíneos del endometrio, “degeneración” del sus proyectos de comportamiento reproductivo,
endometrio como consequencia de la “carencia” que con frecuencia deben efectuar como conse-
de irrigación sanguínea, “debilitamiento” de los cuencia de las condiciones objetivas de vida
vasos capilares, que resulta en una “fuga o con que cuentan (de pobreza y desamparo). En
escurrimiento” de la sangre, y “descarga” de la suma, Valdes ha mostrado la pertinencia de este
misma (Martin, 1987). Frente a estas descrip- tipo de investigaciones para el estudio tanto de
ciones, la autora contrasta los términos con que las experiencias vividas por los actores sociales
se describe la espermatogénesis: se trata de un (en este caso las mujeres) en relación a ciertos
proceso “extraordinario”, “sorprendente”, de temas significativos (en este caso la reproduc-
“magníficas” proporciones. Martin señala que ción humana), como la interpretación que ellas
no existen términos neutrales en los textos mismas proveen respecto a tales vivencias (ver
científicos, y que este tipo de análisis muestran también: Ramos, 1983).
la valoración diferencial — hecha desde una
perspectiva patriarcal — que subyace al discur- Práctica Médica
so médico científico contemporáneo.
Junto a la crítica del discurso patriarcal, desde Desde una perspectiva feminista, también se
la perspectiva feminista se ha impulsado toda ha producido una cantidad significativa de
una línea de investigación tendiente a rescatar literatura dentro del campo de la práctica médi-
otros saberes, otras formas alternativas de ca. Todd, por ejemplo, ha investigado el tipo de
pensar y vivir los fenómenos de la salud y la interacción cara-a-cara que tiene lugar entre
enfermedad. Este esfuerzo incluye un cuestiona- doctores (generalmente hombres) y pacientes
miento al énfasis que nuestra cultura pone en la mujeres que acuden a consulta ginecológica o
observación, en lo que se puede ver, y un de planificación familiar (Tood, 1989). La
impulso a lo que se puede oír, a la facultad de autora se propone analizar esa interacción en su
escuchar como modo privilegiado de percepción relación con la estructura social más general
(Martin, 1990). En este sentido, Valdés ha que enmarca dichos encuentros. De acuerdo a
estudiado las construcciones significativas que sus observaciones, las pacientes tienden a
realizan las mujeres en relación a los diversos presentar sus casos relacionando sus síntomas
aspectos de la reproducción humana (Valdes, con diversos aspectos de su vida diaria, así
1988). De acuerdo a la autora, “ser madre” y como con sus propias opiniones y creencias a
“ser dueña de casa” son formas de identidad propósito de lo que les pasa. Los médicos, por
social que brindan mayores espacios de poder el contrario, entrenados bajo un modelo mascu-
frente a los hombres. “Ser esposa”, por el lino de ciencia, que enfatiza la objetividad y la
contrario, supone una relación de sometimiento separación entre el sujeto que conoce y los
ante ellos. La alta fecundidad que se observa en objetos que son conocidos, tienden a dirigir
muchas mujeres se asocia con las reducidas autoritariamente la conversación en términos
opciones de acción de que disponen las mujeres estrictamente clínicos, sin permitir que las
en tanto madres. Sin embargo, sometidas como mujeres se expresen como ellas lo desean. En
están a una doble dominación (patriarcal y de ese marco, ellos deciden qué temas son apropia-
clase), las mujeres tienden a reproducir las dos y cuáles no para manejarse en el contexto
mismas relaciones sociales que las oprimen, de la entrevista. Esta relación jerárquica se

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Teoría Feminista y Sociología Médica

agudiza en el caso de mujeres de color o de pueden apreciarse con claridad los supuestos a
estratos sociales bajos. La autora propone que partir de los cuáles los médicos abordan a las
la explicación de fondo de este fenómeno, que pacientes. Por ejemplo, en el caso de una mujer
incluye también a doctores y pacientes que que se presenta con varias heridas porque acaba
actúan “de buena fé”, radica en las fundamentos de caerse de una motocicleta, el médico pregun-
epistemológicos de la visión del mundo que ta también por el conductor, asumiendo que
poseemos — visión permeada del discurso esta mujer, por ser mujer, iba en la parte de
científico — que, con su sesgo masculino, atrás de la motocicleta. El análisis muestra que
fuerzan a los actores a dar por sentadas ciertas el médico necesita reciclar varias veces la
cosas — por ejemplo que el cometido funda- información que le dá la paciente para final-
mental de las mujeres es la reproducción, que mente comprender que se trata de un caso en el
desde una perspectiva racional y no emocional que sus supuestos no se cumplen, pues era la
se logra un mejor entendimiento de las cosas, paciente la que iba manejando. Otros ejemplos
que con su entrenamiento clínico los médicos muestran al médico con dificultades para asimi-
están mejor preparados para entender lo que las lar la información de una paciente mujer que
pacientes sienten y temen, de modo que ellos señala que en su matrimonio ella no tiene
pueden incluso re-interpretar apropiadamente las relaciones sexuales con su pareja sin que ello
explicaciones de ellas y decirles a ellas lo que signifique ningún problema (el médico asume
en realidad sienten —; es una epistemología que las mujeres deberían tener relaciones sexua-
que asocia los conceptos de naturaleza, cuerpo, les con sus esposos y que, en caso contrario,
subjetividad, dominio privado, sentimientos, debería haber problemas en el matrimonio), o
emociones y reproducción bajo la identidad de otra mujer que dice contar con alto grado de
genérica femenina, y los conceptos de cultura, tolerancia al dolor físico (el médico asume que
mente, objetividad, dominio público, pensa- las mujeres no aguantan mucho dolor). Las
miento, racionalidad y producción bajo la autoras muestran que el grado de adecuación de
identidad genérica masculina. Así, el mundo las pacientes a los supuestos culturales que
queda dividido entre el sujeto que conoce maneja el médico se relaciona directamente con
(científico, mente, masculino) y el objeto que es la calidad de la atención que reciben.
conocido (naturaleza, cuerpo, femenino). Esta Otras investigaciones han explorado el tipo de
epistemología adquiere concreción en los en- interacción que tiene lugar cuando el médico es
cuentros médicos que la autora analiza. Esa una mujer y el paciente un hombre. West ha
epistemología distingue el mundo natural del demostrado que en estos casos los pacientes
social. Confina el primero a las ciencias bioló- tienden a interrumpir a la doctora con mucha
gicas y médicas, y el segundo a las ciencias mayor frecuencia que cuando los papeles están
políticas y sociales. La reproducción humana es invertidos, esto es, cuando el médico es un
categorizada como un evento biológico, lo cuál hombre y el paciente una mujer (West, 1984).
establece las bases para excluír los aspectos La frecuencia de las interrupciones es conside-
sociales en su tratamiento. Por ello, aunque la rada un indicador de la dinámica del poder que
reproducción incluye tanto los aspectos biológi- tiene lugar en la interacción entre dos personas
cos como los sociales y emocionales de la (Derber, 1983). Tanto Fisher & Groce, como
mujer, los médicos se centran sólo en los West, retoman el concepto de “master estatus”,
primeros y desechan los segundos como irrele- que se refiere al estatus dominante de una
vantes o sobre los que resulta inapropiados persona, estatus que tiende a supeditar bajo sí
hablar. mismo cualquier otra característica de los
En esta misma línea de investigación, Fisher individuos (Hughes, 1971). Las autoras conclu-
& Groce han estudiado la manera en que los yen que en los encuentros médicos mixtos (es
estereotipos existentes en torno a la condición decir, en donde los actores son de diferentes
de la mujer emergen en el transcurso de una sexos), el “master estatus” de las mujeres (sean
entrevista médica, en detrimento de las pacien- médicos o pacientes) es su condición de mujer,
tes mujeres (Fisher & Groce, 1985). Al analizar mientras que el “master estatus” de los hombres
el interrogatorio que realizan los médicos, es su condición de médicos o de pacientes,

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Castro, R. P. & Bronfman, M. P.

según el papel que jueguen. Se trata de una sus propias interpretaciones, sus vivencias
asimetría fundamental que explica muchas de relacionadas con la salud y la enfermedad. Sin
las características concretas de los encuentros embargo, poco se ha documentado académica-
médicos. mente sobre los avances y logros de estos
Otras investigaciones feministas dentro de grupos, sobre todo en términos del nuevo
este campo se han concentrado en las profesio- conocimiento feminista eventualmente produci-
nes de la salud. En algunos casos, el objetivo do a través de esos encuentros (Cardaci, 1989).
ha sido ilustrar cómo también dentro de las
profesiones el lugar de la “otredad” (otherness)
ha sido asignado a las mujeres. El concepto de CONCLUSION
“otredad” ha sido propuesto para referir el
hecho de que en la sociedad contemporánea la La teoría feminista constituye una de las
realidad se juzga desde una perspectiva que teorías sociales más prometedoras en la actuali-
presupone un punto de vista occidental (euro- dad. Como esfuerzo académico, ha demostrado
peo), masculino, y de raza blanca. Lo “otro” es que existe toda una realidad de dominación
todo aquello que no pertenece a dicho punto de sobre la mujer que había sido totalmente igno-
vista, que en consecuencia no se dá por senta- rada por la historia oficial (masculina) de la
do, y que hay que nombrar. Así, se habla de la ciencia. Kuhn ha señalado que los nuevos
medicina para referirse a la medicina moderna, paradigmas científicos se abren paso, más que
y de otras medicinas, o de medicinas alternati- en base a las realizaciones pasadas, en base a
vas para referirse a las prácticas médicas que las promesas futuras en cuanto a la resolución
son diferentes de la medicina moderna. De de problemas de conocimiento (Kuhn, 1982).
igual modo, la profesionalización de la medici- Este es exáctamente el rasgo central de la teoría
na ha significado, entre otras cosas, el monopo- feminista contemporánea: en cuanto teoría,
lio masculino de la misma (Hearn, 1982; Ro- constituye una promesa de desarrollo de una
berts, 1981). Cuando se habla de profesionales nueva forma de conocimiento, una nueva cien-
médicos, se asume que se habla de doctores- cia, una completa reconceptualización de nues-
hombres. Si este supuesto no se cumple, es tro conocimiento actual. En consecuencia, bien
necesario especificar que se habla de doctoras- puede ser que en el mediano plazo se convierta
mujeres. Las “otras”, las diferentes a lo implica- en el nuevo paradigma dominante, que permea-
do en el punto de vista normalmente asumido, ría toda la estructura del pensamiento científico
son las mujeres. Simultáneamente, las ocupacio- y de la vida social.
nes dominadas por mujeres (como la enfermería Sin embargo, como paradigma en ascenso, la
y las parteras) han sido definidas como “semi- teoría feminista enfrenta problemas teóricos que
profesionales”, esto es, han sido definidas como es precíso resolver. Por ejemplo, como hemos
“otras” ocupaciones, diferentes de la profesión señalado en este trabajo, el concepto de patriar-
médica, que se asume masculina, y se utiliza cado puede explicar la exclusión de las mujeres
como punto de vista para definir a las demás, o de la ciencia médica, así como la conceptualiza-
han sido descalificadas como “brujería” (Crom- ción masculina y la medicalización de ámbitos
pton, 1987; Storch & Stinson, 1988; Ehrenreich otrora bajo el dominio de las mujeres, como la
& English, 1976). En otros casos, se ha argu- reproducción y la sexualidad femenina. Pero el
mentado que la creciente consciencia feminista concepto mismo de patriarcado aún requiere ser
ha influído, por lo menos parcialmente, en la explicado. En consecuencia, el riesgo de caer en
composición por sexos de las profesiones argumentaciones tautológicas no ha desapareci-
relacionadas con la salud pública y la educación do. Como ha señalado Pirie, un procedimiento
para la salud (Kronenfeld, 1988). tautológico sería “inferir conceptos abstractos
Por último, la educación para la salud consti- tales como patriarcado... de la observación de
tuye uno de los campos donde se ha dado los fenómenos sociales, y luego imponerlos de
mayor activismo feminista. Durante los últimos vuelta, como explicaciones de los fenómenos de
años se han multiplicado los grupos de mujeres los cuáles aquellos conceptos fueron inferidos
que se reúnen para discutir, en los términos de en primera instancia” (Pirie, 1988). Los más

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Teoría Feminista y Sociología Médica

recientes desarrollos en este campo permiten para cuestionar las nociones y prácticas
suponer, con razonable esperanza, que estos medicas, las que se basan en en la
dilemas serán resueltos en un futuro próximo. dominación de género y la reproducen.
¿Es viable pensar en una sociedad sin domi- Palabras Clave: Patriarcado; Género; Teoría
nación de géneros y donde, en virtud de esta Feminista; Epistemología; Sociología Médica
igualdad, sea posible formular preguntas de
investigación hasta ahora insospechadas, y
desarrollar respuestas inimaginables (en el más REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
creativo de los sentido) para esas preguntas?.
En tiempos de teoría post-modernista el reto es ABBOT, P. & WALLACE, C., 1990. An Intro-
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primera parte se desarrollan los conceptos
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feministas más importantes: patriarcado, Ways of Knowing: The Development of Self,
género, y sistema sexo/género. Se señala que Voice, and Mind. New York: Basic Books Inc.,
cada concepto aclara aspectos sociales que Publishers.
han sido descuidados, aunque se reconoce que CAMPOSORTEGA, S., 1990. La mortalidad en los
el concepto de patriarcado requiere aún de años ochenta. Revista Mexicana de Sociología,
mayor desarrollo teórico. 52: 83-110.
En la segunda parte se discuten los intentos CARDACI, D., 1989. Pensando Como Mujeres...
del feminismo para desarrollar un nuevo (Propuestas Educativas en Salud del los “Colecti-
conocimiento. Se discuten las ventajas de una vos” y “Redes” de Mujeres). Programa Interdis-
ciencia feminista que problematice la ciplinario de Estudios de la Mujer (PIEM), El
Colegio de México. (Mimeo.)
dominación de género — que la ciencia
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común da por hecho —, y que permitiría una
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Se enfatiza en la importancia de distinguir CHESLER, P., 1972. Women and Madness. New
entre sexo y género, el aporte reciente de York: Double Day.
mayor relevancia para comprender la noción CLARKE, J. N., 1990. Health, Illness, and Medicine
de ciencia feminista. Se señalan algunas de in Canada. Toronto: McClelland and Stewart
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orden patriarcal prevaleciente. Finalmente, se IV Reunión Nacional de Investigación Demográ-
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