Instituto de formación docente N° 83 Simón Rodríguez
Profesorado de Historia
EDI
Trabajo Final N°4
Alumnas. Laura Marin
Karina Saban
Gloria Giron
4° Gh. 2024
Punto 1
Discurso de la Guerra sucia, relatos de los Militares justificando el terrorismo de
Estado.
La vulgata procesista, según Federico Lorenz, se refiere a una narrativa dominante
sobre la dictadura militar en Argentina que se enfoca en:
1- La dictadura como regimen autoritario: La vulgata progresista presenta a la
dictadura como un régimen autoritario y represivo que buscaba eliminar la oposición
política y social.
2- La lucha entre democracia y autoritarismo: Se enfatiza en la lucha entre la dictadura
y la resistencia democrática, destacando la importancia de la oposición, política y
social.
3-Las víctimas como héroes: Las víctimas de la represión son presentadas como
héroes y mártires de la lucha por la democracia.
4-La responsabilidad exclusiva de los militares, sin considerar otros factores o actores.
El autor critica esta narrativa por ser simplista, maniquea y poco matizada y busca
replantear la discusión sobre la memoria histórica en Argentina.
La vulgata se caracteriza por:
1- Maniqueísmo: La vulgata progresista tiende a simplificar la historia en una lucha
entre buenos y malos.
2- Teleológia: Se presenta la historia como una narrativa lineal que conduce
inevitablemente a la democracia actual.
3- Olvido de la complejidad histórica: Se ignora la complejidad de los acontecimientos
históricos y la diversidad de actores y factores involucrados.
4- Uso político de la memoria: la memoria histórica se utiliza como herramienta política
para legitimar ciertas posiciones o ideologías.
Lorenz sostiene que el frente estático de las trincheras, es tanto un mérito de quienes
sostienen la vulgata procesista como una consecuencia de los silencios y
generalizaciones desde las izquierdas, los partidos políticos y el movimiento de los
derechos humanos. Silencios que intuitiva y rápidamente podrían atribuirse a tres
cuestiones: Cubrirlos obligatoria a definirse acerca de la propia violencia, revisar la
derrota de los diferentes proyectos políticos revolucionarios y asumir una
responsabilidad política frente a ambos.
En resumen Lorenz busca replantear la discusión sobre la memoria histórica en
Argentina, invitando a una revisión crítica de la narrativa dominante y una comprensión
más matizada de los eventos del pasado.
Asi mismo, como plante el texto de Crezent, la dictadura describia a los desaparecidos
como guerrilleros y explicaba sus desapariciones por el estado de la guerra, como
practicas de la "subversion" o como hechos aislados de la represion.
En un contexto signado por el terror y la estigmatizacion de los perseguidos, retratados
por la dictadura como parte de la "subversion internacional" , y de simultanea auto
atribucion por parte de las fuerzas armadas de los valores patrioticos y morales,
entendidos como naturales de la civilizacion "occidental cristiana". Los familiares de
desaparecidos y organismos de derechos humanos comenzaron a presentar a los
desaparecidos en sus denuncias a partir de sus datos identitarios basicos.
El 22 de septiembre de 1983, se sanciono la Ley 22.924 de "pacificacion nacional"
conocida como "Ley de autoamnistia", fue promulgada por la dictadura militar
Argentina, buscaba exonerar a los militares de culpa y cargo por los delitos cometidos
durante el Proceso de Reorganizacion Nacional.
Esta ley, declaraba exisntigadas las acciones penales por delitos cometidos con
motivacion o finalidad terrorista o subversiva desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 17
de junio de 1982 .Tambien protegia a los autores, participes, instigadores, complices o
encubridores de estos delitos.
Sin embargo , esta ley fue derogada apenas una semana despues de que Raul
Alfonsin asumiera la presidencia en 1983 , permitiendo asi el enjuicciamiento de los
integrantes de las juntas militares. En este contecto, las denuncias de las
organizaciones de derechos humanos recibieron atencion publica.
Hechos por los cuales los Militares justificaban el Terrorrismo de Estado,debido a las
muertes de victimas inocentes que los subversivos provocaron.
El 1° de diciembre de 1974, el ERP mató al capitán Humberto Antonio Viola donde el
mismo episodio asesino a su hija,Maria Cristina de 3 años estos asesinatos como el
de la pequeña Viola son elementos claves en la Vulgarta.
Otro caso semejante es el de Paula, la hija del comamandante en jefe de la Armada,
Armando Lambruschini muerta en un atentado montonero en Agosto de 1978: “La
subversión vuelve a golpear y como tantas veces vuelva a cobrar victimas entre los
inocentes,donde la bomba que era para asesinar al jefe Militar le costo la vida a su hija
Paula de solo 15 años.
En la madrugada del 18 de junio de 1976,la montonera Ana Maria Gonzales siguiendo
las instrucciones, la joven entra a la habitación de Cesareo Angel Cardozo, Jefe de la
Policia Federal con la excusa de hablar por teléfono y pone la bomba debajo del
colchón,provocandole asi la muerte.
La Ley de Obediencia Debida (Ley 23.521) fue sancionada en Argentina el 8 de junio
de 1987. Esta ley establecía que los militares que habían seguido órdenes de sus
superiores durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) no podían ser
juzgados por delitos cometidos en ese período.
La ley establecía que los militares que habían actuado en cumplimiento de órdenes
superiores no podían ser considerados responsables penalmente. La responsabilidad
recaía exclusivamente en los autores materiales y los que habían dado las órdenes.
La ley fue ampliamente criticada por organizaciones de derechos humanos y familiares
de desaparecidos, ya que impedía el enjuiciamiento de muchos responsables de
crímenes de lesa humanidad.
LOs juicios fueron rechazados por las fuerzas armadas que reclamaron el
reconocimiento por su victoria ante la "subversion", y por los organismos de derechos
humanos que demandaron que actuase la justicia civil y el "castigo a todos los
culpables" de la represion.
Por otro lado, la CONADEP fue rechazada por las fuerzas armadas y sus aliados que
se negaban a que se revisase la "lucha antisubversiva" y por los organismos que
pedian una comision parlamentaria bicameral.
La defensa de los militares en el juicio de las juntas adujeron la validez de la Ley de
amnistia y denunciaron el caracter "politico" del juicio el cual, consideraron,
cuestionaba a las fuerzas armadas victoriosas en la "guerra antisubversiva". Frente a
la acusacion, justificaron todo lo actuado en la "guerra antisubversiva" y negaron las
denuncias concretas descalificando a los testigos por su condicion "subversiva". Con
igual sentido, atribuyeron la intervecion militar a los decretos del gobierno peronista
para dotarla de legalidad y procuraron demostrar que las desapariciones empezaron
entonces, pero descalificaron a quienes denunciaron su practica bajo la dictadura.
Asi, mientras la fiscalia y los testigos convocados por el tribunal silenciaron las
pertenencias poloiticas de los desaparecidos para legitimar los derechos ciudadanos,
las defensas buscaron exponerlos para negar la condiciopn ciudadana de los testigos.
Ambas estrategias ilustran los limites de la nocion de ciudadania de la democracia
tempranaen Argentina, ya que no asumieron en plenitud el caracter universal de los
derechos humanos.
El 9 de diciembre de 1985 el tribunal sentencio a los comandantes considerando que
ejecutaron una represion ilegal con metodos clandestinois, pero desestimo la
existencia de una conducta unificada.
Las fuerzas armadas rechazaron la sentencia calificandola de venganza subversiva ,
presionaron para clausurar los juicios en curso y liberar a los miembros de las juntas.
Los oprganismos cuestionaron las absoluciones y redoblaron la lucha para ampliar los
procesos penales. Asi, los juicios, se convirtieron en una nueva fuente de conflictos.
En 1990, el presidente Carlos Menem dictó los indultos a varios militares condenados
por delitos de lesa humanidad, incluyendo a Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo
Massera.
En 2006, la Cámara Federal de Casación Penal declaró la inconstitucionalidad de la
Ley de Obediencia Debida y la Ley de Punto Final (Ley 23.492), lo que permitió reabrir
investigaciones y juicios contra los responsables de crímenes de desumanidad.
Desde entonces, se han realizado numerosos juicios y condenas contra militares y
policías responsables de delitos cometidos durante la dictadura. La anulación de la
Ley de Obediencia Debida fue un paso importante hacia la justicia y la verdad en
Argentina.