INTRODUCCIÓN
~Año 2020~
~JOSHUA~
— ¿Vendrá otra vez esa chica? No creo que se pierda esta batalla y
todavía tengo cuentas pendientes con ella —decía para mí mismo
mientras corría con algunos compañeros—. Ya me la había encontrado
personalmente una vez y desde ese momento supe que nos daría
problemas
Se escuchaban varias detonaciones por todo el lugar, además del sonido
de pistolas y otras armas especiales; estábamos en la zona costera al
Norte de Venezuela y creo que yo era el único que, en medio de este
desastre, olía el aroma del mar, ese aroma tan característico y
tranquilizante; me ayudaba a pensar mejor. Me distraje por un momento
y estuve a punto de morir a manos de un ataque sorpresa; un ataque
perpetrado por alguien menos humano que nosotros, no sé en qué
momento las personas quisieron convertirse en robots sin sentimientos.
— ¡Capitán! No se distraiga —dijo uno de mis amigos luego de haberme
salvado.
—Sí, sí, lo siento. ¿De dónde vino eso? —pregunté.
Nuestro objetivo final era la sede militar que se encontraba hacia el sur,
en una ciudad de Sucre. Hace ya varios meses que teníamos conflictos
con estos Centenials y, desde que descubrí la verdad, solo había estado
en luchas inútiles contra ellos. Todo salía de acuerdo al plan hasta ahora,
debíamos apoderarnos de esta región para que los nuestros pudieran
subsistir; comenzábamos a comprender nuestras habilidades, lo que nos
permitía desenvolvernos mejor.
—Capitán, ya aparecieron.
Por fin habían llegado, tal como había previsto, el equipo élite de los
Centenials; ese grupo que quería obligarnos a vivir en una era totalmente
tecnológica y donde no aceptaban nuestras habilidades, nos llamaban
errores e incluso aberraciones. Por eso decidimos alzarnos, decidimos
decir que no, decidimos que ellos no eran más que nosotros y esto
desencadenó una serie de conflictos, luchas y muertes.
Mientras me perdía en mis pensamientos, la chica del grupo enemigo
logró acercarse a mí y, al parecer, dijo algo que no escuché; la verdad no
me importaba, sólo podía pensar en una cosa...
~MINUTOS ANTES~
~MELANY~
— ¡Qué bonito paisaje!... Lástima que se tenga que cubrir de SANGRE
—pensaba mientras corría, o mejor dicho, me deslizaba con mis zapatos
especiales hacia el campo de batalla.
Me había quedado dormida esta mañana, por lo que se me hizo tarde y
mis compañeros ya debían estar en la batalla; es irónico que un batallón
vaya al campo de batalla sin su capitán, pero así soy yo además, confío
plenamente en ellos. Supe que me estaba acercando al lugar donde
debíamos interceptarlos cuando a mis oídos comenzaron a llegar las
ondas de sonido, explosiones, balas e incluso algunos gritos de guerra...
O tal vez eran de dolor. ¿Quién iba a saberlo?
No sé en qué momento me transforme en esto, una chica sádica que ya
no siente nada al ver a tantas personas muriendo, me entristece un poco
recordar ciertas cosas pero lo superé; o eso creo. Esta batalla ha
cambiado a muchos, no sólo a mí. Todo es culpa de ellos, debían
entender que todas las reglas que se estaban imponiendo eran por la
seguridad de todos los pobladores; en cualquier momento algún Tenshi
querría apoderarse de todo.
— ¡Por fin llegas! —Dice uno de mis compañeros de equipo—. Estamos
esperando que caigan en la emboscada.
—Me alegra haber llegado a tiempo para la acción —de verdad tenía
muchas ganas de repetir lo de la batalla anterior...
Me escondo junto a mis compañeros, esperando a la presa que se
aproximaba hacia nosotros; era un grupo de solo cinco personas casi sin
armadura y con espadas forjadas torpemente. Los francotiradores
iniciaron su ataque, pero fallaron así que era nuestro turno. Descendimos
de la pequeña colina en donde estábamos y el fuego de los
francotiradores cesó.
—No disparen hasta que yo lo ordene —indiqué.
Los enemigos salieron de su escondite y, entre ellos, se encontraba él. El
único capaz de darme batalla.
— ¿Vienes por la revancha? —le pregunté, pero me ignoró.
Esto iba a estar bueno, esta era mi oportunidad de acabar con él.
Dejando de lado las muertes, me gustaba esta acción y las batallas que
día a día me llevaban al límite, pero...
~JOSHUA, MELANY~
—Me gustaría que todo fuera como antes...
CAPITULO 1: “EL PRIMER AVISTAMIENTO”
~MESES ANTES~
~JOSHUA~
—Qué fastidio hoy debo ir a la universidad —le digo a mi madre.
Estaba desayunando rápidamente antes de partir, aún no me había ido de
casa porque no conseguía a dónde mudarme; sin embargo, vivía en un pequeño
anexo separado de la casa de mis padres.
Mi padre es un militar de alto rango que sirve en la capital, mientras mi
madre y yo vivimos en la parte noroeste del país, en un lugar que generalmente
hace mucho frío: Mérida. Mi madre, por otra parte, es costurera y, aunque no tiene
mucho tiempo libre, siempre está pendiente de mi hermana y de mí. Ella tiene 5
años apenas pero es muy madura para su edad.
—De verdad que no te entiendo, vives diciendo que no te gusta estudiar,
pero al final me terminas sorprendiendo pasando la materia muy fácilmente —dice
ella.
Suelta una pequeña risa mientras termina de arreglar a mi hermana para
llevarla a su escuela y luego ir a trabajar. Yo por mi parte termine de desayunar,
me fui a la universidad y en el camino me encontré a David.
—Hola Josh, ¿qué tal? —saludó David.
Él había sido uno de mis amigos más cercanos desde que éramos
pequeños, a pesar de ser un idiota era muy bueno con las actividades físicas; la
gente no entendía cómo nos llevábamos tan bien.
—Ya sabes, como siempre —sonreí ligeramente porque sabía lo que él iba
a decir.
—Creo que ya lo he preguntado un millón de veces, pero ¿algún día lograré
que me des otra respuesta?
—No, al menos hasta que mi mundo se desmorone.
Luego de eso entramos al salón y nos conseguimos con Tiffany, Ismael y
Melody, de quien David estaba enamorado, aunque nunca lo aceptaba. Llegó el
profesor de historia, una de las pocas materias que en realidad me desagradaba;
comenzó a hablar de la evolución del hombre y luego pasó a las plantas y
animales. Pese a todo, estuvo un poco entretenida la clase.
Ya cuando estaba de camino a casa, pasé por el centro comercial que
quedaba de camino, fui a una tienda a la cual he ido constantemente durante las
últimas dos semanas; ahí puedo conseguir partes usadas de teléfonos,
computadoras y otras cosas así; las cuales guardo para luego mejorarlas. Estaba
por llegar a dicha tienda cuando comencé a escuchar una algarabía, todo el
mundo corrió al lado izquierdo del edificio mientras murmuraban muchas cosas.
Quería ignorar todo eso para continuar, pero algo que me dijo que fuera a ver qué
ocurría; luego de unos segundos de duda me decidí y fui.
“Para que toda esta gente haya corrido hasta aquí debe ser algo
impresionante”, pensé.
Cuando me acerque a donde estaban todos alcé la mirada y ahí, en medio
de la nada, había una persona flotando como si fuera algo tan común como
caminar.
—Qué truco de magia tan viejo —le dijo un señor que estaba a mi lado a la
que parecía ser su esposa.
Pero yo no creí que fuera un simple truco, inspeccioné con la mirada todos
los puntos en donde pudieron poner alguna cuerda y no vi nada, no parecía que
nada sujetara a ese chico; de hecho, flotaba libremente por el lugar y supe que no
era un truco cuando noté que el chico se veía desesperado, estaba moviéndose
bruscamente mientras se desplazaba por el aire. De repente se escuchó un grito,
el joven comenzó a caer cada vez más rápido, hasta que todo el lugar se acalló
cuando un fuerte sonido de choque se hizo presente…
~DÍAS ANTES (EN ALGUNA ISLA DE LATINOAMERICA) ~
–Señor, ya todo está listo. Años de investigación y por fin lo vamos a lograr,
el mundo va a renacer. Todos nos convertiremos en seres superiores
–Así es, ahora traigan a los “huevos” experimentales vamos a comenzar a
liberar la droga.
Una tras otra, las personas comenzaron a entrar a una habitación pequeña,
completamente sellada, ni siquiera una partícula de hidrógeno podría penetrar
aquella fortaleza en cuanto la puerta fuera cerrada.
Cuando ya todos se encontraban dentro de la habitación, aproximadamente
unas 10 personas, se reveló un orificio en una de las esquinas superiores de la
pared luego de que una parte muy pequeña de esta se desplazara. Por dicho
orificio comenzó a salir un gas prácticamente inodoro e invisible. Poco a poco fue
inundando la sala mezclándose y multiplicándose con el oxígeno al entrar en
contacto con este y, aunque los que se encontraban dentro no lo notaron, ellos
empezaron a vivir un cambio completamente irreversible.
—Regocíjense, marcarán el inicio de una nueva raza, los humanos ya
llevábamos muchos años sin mostrar señal clara de evolución, por lo tanto,
debimos encargarnos nosotros mismos. Cada vez estaremos más cerca de tener
el poder absoluto. Este paso nos convertirá en seres más poderosos, seremos
Ángeles —decía uno de los científicos con voz alta y entre risas a pesar de que
aquellos que se encontraban dentro del cuarto no lo estaban escuchando.
~VICTIMA DEL EXPERIMENTO~
— ¿Qué hago aquí? ¿Qué piensan hacer con nosotros? ¿Por qué estamos
aquí?
Estas y miles de preguntas más rondaban por mi cabeza luego de que días
antes me secuestraran cuando iba de camino al trabajo, estaba completamente
amarrado en una habitación muy parecida a un cuarto de interrogatorio de esas
series de la televisión, a diferencia de que yo si podía ver hacia afuera, al girar la
cabeza vi que no era el único que estaba atado a una silla. Afuera habían unas
personas con bata, parecían doctores y estaban hablando, aunque para este lado
del cristal que nos separaba no se escuchaba nada, luego de un rato sentí un leve
mareo y aparecieron luces que brillaban con mucha intensidad a mi alrededor, no
podía sentir ni escuchar nada, lo único presente era mi propia respiración, es
como si estuviera solo en el mundo, era horrible y estaba empeorando. Un
escalofrío me recorrió desde la base del pie hasta la nuca seguido de un pequeño
corrientazo, poco a poco mis piernas fueron estallando de adentro hacia afuera y
grité de dolor hasta más no poder, sin embargo, no veía sangre, era un dolor
indescriptible pero no acabó ahí: sentí como si varias agujas se enterraron en mi
estómago atravesando toda la piel, estas agujas comenzaron a moverse por el
estómago como si estuvieran danzando mientras imaginaba a mi estómago y
pecho desgarrándose. Mi nariz y oídos comenzaron a emanar un líquido, estaba
tibio un poco pegajoso, pero no mucho y este comenzó a descender hasta mi
cuello, tenía un sabor metálico; me comenzaron a doler los ojos también, era algo
incontrolable que me hacía moverme frenéticamente en la silla en donde me
habían atado anteriormente. Por último, sentí una enorme presión en mi cabeza,
como si un camión le estuviera pasando por encima. De un momento a otro,
cuando pude abrir mis ojos bien a pesar del dolor que no se detenía, nada era real
solo era… mis piernas y tronco estaban bien; los otros que me acompañaban
comenzaron a desmayarse, pero uno resistió, resistió tanto que logro romper las
cadenas y de manera casi mágica la puerta por la que habíamos entrado comenzó
a arder hasta volverse ceniza. Luego, yo también me desmayé.
~DOCTOR SCHELL~
— ¡Señor!, esto superó nuestras expectativas —dijo uno de los científicos
novatos que habíamos contratado para ayudarnos en los trabajos menores.
La puerta ya estaba por terminar de calcinarse y el responsable ya se
encontraba afuera buscando su libertad, aunque por su aspecto creo que nunca
podría recuperarla. El novato aun me miraba como esperando mis órdenes.
—Joven cálmese, esto estaba dentro de los parámetros, simplemente hay
que organizarnos, atrapar al experimento y ver qué fue lo que falló.
Al terminar de decir esas palabras, se escucha un rugido salir desde dentro
de la habitación que hasta hace unos minutos había estado sellada y, con la
velocidad de un rayo, un león con forma humanoide clavó sus dientes en el cuello
de mi subordinado y comenzó a halarlo desprendiendo parte de este mientras que
el joven a mi lado se desangraba con una expresión de pánico hasta que
irremediablemente murió pocos segundos después. El laboratorio se sumió en
pánico y todos comenzaron a correr desesperadamente, yo no pude correr,
solamente me quedé ahí parado y lleno de una sangre que no me pertenecía, sin
poder mover ni un solo musculo mientras el resto de sujetos que se habían
desmayado comenzaban a volver en sí; ellos solo me ignoraban, como si yo no
existiera, pero no todos mis colegas no tenían la misma suerte. Algunos eran un
poco egocéntricos y confrontaban a los monstruos que habíamos creado con
frases como: “Obedéceme, yo soy tu creador”, su orgullo solo logró que aquellos a
los que llamaban “huevos” experimentales los liquidaran; los otros que no se
atrevían a confrontarlos simplemente se cruzaban en su camino por accidente o
llegaban a un lugar “seguro”. Poco a poco todo el laboratorio fue destruido y
abandonado por aquellas personas inocentes que formaron parte de nuestro
experimento.
—Hemos cometido un gran error… —dije creyendo que el único problema
que teníamos era el escape de esos seres que nadaban con fiereza tratando de
volver a su hogar, por desgracia había algo que desconocía y que cambiaría al
mundo entero…
CAPITULO 2: “CASOS EXTRAÑOS”
~DOS SEMANAS DESPUÉS~
~MELANY~
—Buenos días, mamá —saludé al salir de mi habitación.
No me desperté temprano como de costumbre, ya que me había quedado
despierta hasta tarde chateando con un amigo de Venezuela; estuvimos un buen
rato hablando del tema que se escuchaba por todos lados: las personas con
“poderes”. Se rumoraba bastante de esto en las redes luego de los supuestos
avistamientos en toda Sudamérica, desde personas con aspecto de animal hasta
otras tantas con poderes de película.
—Buenos días, ahí tienes el desayuno, hija. ¿Hoy tienes trabajo no? –
preguntó ella, su nombre es Shelby; luego de que papá se fuera a trabajar al
extranjero y no se comunicara más, tuve que criarme sola.
Ahora que estoy mayorcita, además de estudiar, tengo un trabajo para
ayudarla con los gastos y para que ella no tenga que trabajar tanto, así pasamos
más tiempo juntas.
—Así es, pero salgo temprano porque ayer adelanté mucho, ¿qué te parece
si luego vamos por un helado de chocolate? —pregunté consciente de que el
delirio de mi mamá es el chocolate.
—Sabes que no te puedo decir que no. Ahora come, que se te hace tarde.
Luego de desayunar agarré mis cosas y me fui. Trabajo en construcciones
y, aunque muchos decían que no era un trabajo para mí, era mi vocación y aquí
estoy: trabajando junto a un grupo de enormes y musculosos hombres que ahora
me respetan y me cuidan como si fuera de su familia.
Al salir del trabajo me despedí de todos mis compañeros, alrededor de las
cuatro o cinco de la tarde y caminé a mi casa. En el trayecto me llegó un mensaje
de mi amigo venezolano, pero no lo revisé porque quería llegar a casa rápido. Allí
tomé una ducha y cuando salí ya arreglada, mi madre está esperándome. Salimos
de la casa y ya se veían los últimos rayos de sol de este sábado; llegamos a la
heladería, pedimos y luego nos sentamos a comer. El ambiente estaba fresco,
había varias personas sentadas en las mesas cercanas, riendo y disfrutando al
igual que nosotras; corrientes de aire bailoteaban de aquí para allá mientras la
oscuridad de la noche dejaba ver las estrellas iluminando como nunca. Con mi
madre, hablamos de muchas cosas, incluso de la vecina fastidiosa que la visitaba
todos los días, pero nunca salió a la luz el tema de las súper personas. Cuando
estábamos por regresarnos, volteamos para despedirnos del señor que nos
atendió; de la nada un niño que estaba sentado en la mesa más cercana al
mostrador comenzó a alargar sus extremidades como si fuera la cosa más natural
del mundo, los clientes entraron en pánico al igual que los trabajadores; todos
corrimos rápido para alejarnos del lugar, a excepción del niño y de su madre que
estaba notoriamente alarmada. El dueño del local llamó a la policía sin dilación,
nosotros nos fuimos a casa sin saber el desenlace luego de que la policía llegara y
nos corriera.
—Hija, ¿qué fue eso? —preguntó mi madre para por fin romper el silencio
que se había extendido más de lo necesario.
—No lo sé —no pude decir más, solo esperaba con ansias el llegar a casa
para hablar con Teo, el chico venezolano—. ¿Te gustó el helado? —pregunté
tratando de aliviar la tensión que se había formado y ella respondió de buena
manera, lo que facilitó seguir hablando hasta llegar a casa.
Rápidamente fui a mi cuarto y saqué el celular, recordé que Teo me había
enviado un mensaje así que lo busqué rápidamente. Este decía: “Mel, lo de las
personas con poderes es real, ni yo mismo me lo creo pero… ¡Puedo atravesar
cosas!”. Al principio creí que era una broma, pero luego pensé en lo que yo misma
había vivido así que le pedí que me lo demostrara. Él me envió un video y,
efectivamente, podía atravesar cosas. Inspeccioné muy bien el video e incluso lo
vi varias veces, no era una edición; seguido de esto me envió un mensaje:
“Imagina las posibilidades, podría hacer trucos de magia incluso podría robar una
casa o ¡un banco!”. Esto último me molestó mucho y lo regañé, se disculpó y luego
de eso no hablamos más; no dormí mucho esa noche procesando todo lo que
había visto. Definitivamente esas personas eran reales, todo estaba pasando de
verdad, el problema es cómo iban a enfrentar la situación, ya que hasta ahora
estaban tratando de ocultarnos todo, el gobierno no es ignorante, ya debe saber
que esto es verdad; otro problema es como fueran a tomárselo los afectados,
personas que piensen hacer cosas malas.
CAPITULO 3: “REVELADO AL MUNDO”
~JOSHUA~
Habían pasado un par de días desde aquel incidente en el centro comercial,
no le quise comentar a mi madre así que deje que se enterara por las noticias; mi
hermanita era feliz diciendo que la magia sí existía. Claro que en el video que se
propagó por el internet no aparecía la parte cuando estaba cayendo. Mi padre se
había comunicado con nosotros días atrás, diciendo que la situación estaba difícil,
cada vez eran más los “accidentes” reportados y las quejas de los familiares de
aquellas personas con habilidades que habían sido prácticamente secuestrados
por el gobierno; por último, nos dijo que en un par de días el presidente daría una
rueda de prensa para explicar todo. Ya se había hecho de tarde y estaba con mi
madre y hermana en el sofá de la casa viendo televisión cuando interrumpen la
programación y supimos que el presidente por fin hablaría.
—Buenas tardes, ciudadanos. Sé que están viviendo en una incertidumbre
por todos los sucesos de esta última semana, comprendo que estén nerviosos
pero hacemos todo a nuestro alcance para entender la situación. Actualmente se
desconoce la razón de que muchas personas obtengan habilidades o poderes y
estamos trabajando en conjunto con los demás países de Sudamérica para tratar
de conseguir una respuesta a este fenómeno además de crear nuevas leyes para
estas personas. —Fue lo que dijo, luego de eso solo habló sobre la unión y cosas
así.
Al principio todo se veía bien, pero todo empeoró con el pasar de los días cuando
aún no habían dado para el origen ni creado leyes para mantener al margen a
estas personas, algunos comenzaron a aprovecharse de sus poderes, la
delincuencia aumentó, los robos, conflictos y demás; lo que conllevó a distintas
manifestaciones por todo el país exigiendo al gobierno poner en cuarentena a
todas las personas afectadas por este fenómeno aún desconocido.
—Buenas noches, mamá. —le digo antes de ir a mi habitación pues
estábamos en la sala jugando con Andrea, mi hermana; nuestra madre
últimamente se estaba preocupando mucho por nosotros al punto de no llevar a
Andrea a la escuela sino que la llevaba con ella al trabajo.
—Descansa, —Respondió.
Ya en mi cuarto, hice espacio en mi cama ya que había estado haciendo un
par de trabajos y tareas, y me acuesto viendo a la pared pues no me sentía
cómodo viendo al techo. Repentinamente en la pared de color azul comencé a ver
diferentes fórmulas, gráficas y demás; lo cual hizo levantarme precipitadamente y
cuando volví a ver la pared ya no había nada, eso me asustó pero me recosté
nuevamente; no podía dormir así que tome mi teléfono y abrí un juego que hace
poco un amigo me había pasado: Ajedrez.
“Es un poco difícil, pero de seguro podrías jugar muy bien” fue lo que dijo
mientras me pasaba el juego, que venía con reglas integradas así que las leí, las
memoricé más rápido de lo que creí y comencé una partida en nivel 5 de dificultad.
–Veamos qué tan rápido pierdo.
Lo primero que moví fue un caballo, me gustaba eso de que podían saltar
por encima de otras piezas. Luego de que el teléfono hiciera su jugada moví un
peón, el respondió amenazando a mi caballo y fue que se puso extraño. En mi
mente imaginaba muchas jugadas que podía hacer, era como si se manifestaran
frente a mí a tamaño real y precisara más las jugadas; como si pudiera entrar a mi
mente y ver distintas posibilidades. ¿Me estaré volviendo loco? Continué la partida
y gané rápidamente lo que me extrañó, pero cerré el juego y me acosté a dormir
para no pensar más al respecto.
Al siguiente día me levante con la alarma, era domingo así que no tenía
trabajo ni escuela, sería un día en familia que comenzó con el desayuno y luego a
la sala a ver televisión mientras esperábamos una de las películas favoritas de mi
hermana: La princesa y el sapo. A ella le encanta lo relacionado con la cocina y el
mini golf, así que me tenía aquí, de espaldas a un vaso en donde quería que yo
metiera una pelota que tenía casi el mismo tamaño que el vaso. Ella comenzó la
cuenta regresiva con ayuda de mamá, ya que confundía algunos números. Y
volvió a pasar: vi matemáticas por todos lados, esta vez referentes a lanzamiento
de proyectiles y otras cosas muy avanzadas, mi cuerpo actuó solo y lancé con
bastante velocidad la pelota hacia un lado.
—Tienes mala puntería, hermano. —Dijo ella mientras la pelota rebotaba
por diferentes lugares de la sala sin tumbar ni golpear nada además de las
paredes y objetos sólidos sin que nadie le diera mucha importancia.
—Lo sien… Estuve a punto de decir hasta que se escuchó un sonido
metálico.
Giré inmediatamente para comprobarlo con mis propios ojos, efectivamente,
la pelota había caído dentro del vaso.
— ¿Co-cómo hiciste eso? —Preguntó mi madre muy asombrada.
—No lo sé. —Respondí.
— ¡Viva! ¡Hermano genial! –Canturreaba mi hermana mientras yo aún no
podía creerlo—. ¡Otra vez!
Prácticamente me obligó a voltear de nuevo y me entregó la pelota. Giré la
cabeza para saber en dónde estaba el vaso y regresé a mi posición original.
Fue como un déjà vu, todo sucedió nuevamente tal como había pasado
minutos atrás, sólo que esta vez arrojé la pelota en otra dirección y luego de unos
segundos aterrizó sobre el vaso. Ninguno podía creerlo, mi hermana saltaba de la
emoción mientras mi madre y yo veíamos incrédulos el vaso. Andrea muy
contenta se fue saltando a buscar a sus muñecas lo que aproveche para contarle
a mi madre lo que me estaba pasando todo lo que veía y eso, ella al principio se
sorprendió pero luego me abrazó diciendo que todo estaría bien.
—Entonces podemos decir que soy una de esas personas con habilidades.
—Dije luego de haber hablado con mi madre un par de horas sobre el tema.
—Al parecer sí, pero no quiero que te alarmes.
—Tranquila, si obtuve este don por algo es, pero qué fastidio será estar
calculando todo perfectamente.
—Nunca dejarás de ser tú. —Reímos un poco.
Lo que no sabía es que sí podría cambiar, que todo mí alrededor iba a
cambiar…
CAPITULO 4: “CAMPAMENTOS”
~UNA SEMANA DESPUÉS~
~JOSHUA~
Poco a poco las cosas se fueron calmando, había menos protestas, aunque
no se habían extinguido del todo. A aquellos rebeldes que insistían en que eran
superiores y creían que podían hacer lo que les entraba en gana los apresaban en
una cárcel especial luego de estudiar sus poderes para poder defenderse de ellos
y habían dicho que el presidente daría un discurso importante hoy en la noche.
Había salido a comprar junto a Andrea, hace varios días que no salía pues
habíamos entrado en vacaciones, luego de comprar lo necesario le regalé una
chupeta por lo cual se puso muy contenta y comenzó a cantar. A medida que
avanzábamos aumentó el sonido de su voz hasta llegar al punto que hizo que me
dolieran los oídos, le pedí que se detuviera e hizo caso. Un poco más adelante, ya
casi llegando a casa, vimos a nuestra madre afuera de ésta esperándonos con
una gran sonrisa, por lo que Andrea se puso a correr, tropezó, cayó y se le
ensució la chupeta, me adelanté a levantarla y cuando miró su chupeta en el suelo
comenzó a llorar, pero fue a unas frecuencias muy altas que hizo que nuestra
madre y yo cayéramos al piso con un intenso dolor de cabeza y tratando de
taparnos los oídos. No podíamos hacer nada, estábamos a merced de una niña de
5 años, sujeté su mano con la poca fuerza que tenía y se fue calmando poco a
poco.
— ¿Cómo estás? —Preguntó mi madre, a lo que yo le respondí con una
sonrisa un tanto fingida.
—Vamos adentro, Andrea, luego te compraré otra. —La cargué y luego fui
al lado de mi madre que se había acercado a nosotros, caminamos hacia la casa,
sentamos a Andrea a ver tele y fuimos a la cocina a hablar.
—Ustedes dos… tienen poderes.
—Tranquila, madre, ahora podrás decir que realmente tienes dos hijos
especiales, jeje. —dije tratando de calmarla, lo cual tuvo un poco de efecto.
—Bueno, ahora falto yo por desarrollar algo, jeje. —dice ella sentándose
luego de haber agarrado un vaso de jugo de naranja cuando nuestra hermana nos
llama desde la sala y vamos a donde ella está.
Nos llamaba porque su serie había terminado y había comenzado el
discurso del presidente.
—Buenas noches, señores, ya lo hemos pensado por un par de días y por
consenso hemos llegado al siguiente veredicto: construiremos campamentos en
todos los Estados para que todos aquellos hombres, mujeres y niños con
habilidades asistan. En ese lugar a los mayores se les explicará una serie de leyes
que estamos estructurando en conjunto con los demás países, además de que se
les prestará apoyo para que aprendan a utilizar sus poderes; por otra parte, a los
niños se les va a asignar un representante que estará con ellos en todo momento
y se les dará educación básica incluyendo la educación sobre sus poderes y
valores de manera que crezcan siendo ciudadanos de bien. A todos los familiares
se les permitirá visita ciertos días en horas determinadas, cualquier acto ilícito por
parte de estas personas será castigado con cárcel y aquellas personas con
habilidades que no asistan a los campamentos serán multadas y castigadas, esto
es todo por ahora confíen en que este problema se solucionará de la mejor
manera.
—Eso no pasará, no los alejarán de mí. —Dijo mi madre entre dientes por lo
que apenas llegué a escuchar.
Giré mi cabeza hacia ella y logré que hiciera contacto visual conmigo
dándole una mirada tranquilizadora.
—Creo que es mejor que vayamos, todo estará bien.
Ella se acercó, me abrazó y dijo entre lágrimas:
—Gracias por ser el pilar que me sostiene. —Le devolví el abrazo y luego
Andrea se nos unió.
Un par de días después ya habían hecho el llamado para que todos
aquellos “especiales” nos enlistáramos, algunos días después partimos todos
juntos en autobuses que había designado cada alcaldía. Llegamos a la capital del
estado en poco tiempo y, en una zona alejada de la ciudad, el autobús tomó un
desvío hacia nuestro objetivo; estaba bastante bien para ser improvisado o al
menos así se veía. Siete construcciones con letras grandes indicándonos para que
servían: primero dos edificios unidos en la parte superior que serían las
habitaciones seguido por uno más pequeño detrás que tenía la misma función,
segundo un complejo que sería la enfermería, tercero una gran sala que
funcionaría como cocina-comedor, un poco más alejado del resto un galpón de
entrenamiento y por último otra gran sala de visitas.
Varios autobuses llegaban uno tras otro de diferentes lugares del Estado,
al parecer tenían planeado darles la bienvenida a todos a la vez; todos bajamos
del autobús y nos dirigimos hacia el frente de los edificios de habitaciones donde
estaba el que imagino que sería el encargado del lugar, aún habían varios carritos
de carga llevando materiales de aquí para allá. Nos dieron un introductorio
planteándonos las reglas, horarios y explicándonos que a cada uno de los adultos
les asignarían trabajos desde la siembra hasta producción de plásticos de manera
que la economía del país en general no se viniera abajo.
—Será una gran aventura. —le dije a Andrea, que me acompañó en todo
momento un tanto ansiosa hasta que terminó el introductorio y nos indicaron que
ella, por ser niña tendría que irse al edificio de los niños que era el más pequeño
de los 3.
Ella se rehusó así que trataron de obligarla, se alejó un poco y la llamaron
hablando fuerte, a ella nunca le gustó que le hablaran fuerte así que comenzó a
llorar provocando la activación de su poder, el cual hizo que todos los presentes
cayéramos al suelo sujetando fuertemente nuestros oídos por el dolor, fue igual
que cuando nos pasó al regresar de compras.
— ¡ANDREA DETENTE! —Dije como pude levantando la vista y viendo que
uno de los carritos de carga había perdido el control cuando su conductor quedó
aturdido.
Bajó un poco su tono al escucharme y lo que hizo fue sollozar.
— ¡Andrea, muévete de ahí! —Dije cuando vi que el carrito de carga seguía
sin control y se acercaba frenéticamente a ella.
Intenté correr pero solo me moví un par de metros hasta que volví a
escuchar un grito que duró pocos segundos y luego se hizo un silencio sofocante.
CAPITULO 5: “TODO CAMBIÓ”
~JOSHUA~
Hacía frío, la sala estaba iluminada por una tenue luz blanca que emanaba
de distintas posiciones desde el techo dispuestas en un patrón totalmente
simétrico, pero ¿a quién ha de importarle eso estando en este lugar? Personas
corrían de aquí para allá con desespero y algunos otros expresaban su frustración
con violencia. Nunca me había parecido tan desesperante estar en un hospital,
había llegado aquí hace un par de horas luego de que mi pequeña e inocente
hermana fuera atropellada por un vehículo que había perdido el control a causa
del poder de mi ella. Pero no fue su culpa es solo una niña.
— ¿Por qué rayos tardan tanto? —Me pregunto a mí mismo, pero por
primera vez en voz alta desde hace un buen rato.
“Si están tardando tanto es porque la están operando para que no tenga
problemas a futuro, digo, si fuera algo grave ya hubieran salido a decirme”, intento
convencerme.
—No te preocupes, hijo, todo estará bien. —Dijo una señora completamente
desconocida que estaba sentada a mi lado esperando a un familiar en quirófano
imagino—. ¿Por quién esperas? ¿Tu novia?
Me limité a negar con la cabeza y a hundirme más en mis pensamientos.
A mi madre le habían avisado hace una hora aproximadamente así que no
debería tardar en llegar, esta intriga me estaba matando por lo que decido
levantarme un momento a caminar, detrás de mí comienza a caminar un delegado
del campamento en donde todo ocurrió. Dijo haber venido para hacerse
responsable de todo lo ocurrido, pero más bien parece estar aquí para vigilarme.
Al final termina alcanzándome, con su mirada clavada en su teléfono mientras
caminábamos por ese fúnebre pasillo que parece salido de la película de terror.
— ¿De verdad están aquí para ayudarnos? —Pregunté, como si volviera a
ser el niño de 6 años que está por ser vacunado.
—Claro que sí, ustedes podrían revolucionar para bien la manera en la que
trabajamos. —Antes de poder seguir la conversación escuché pasos apresurados
detrás de nosotros y al darme la vuelta ya estaba por alcanzarnos la señora que
hace poco había tratado de consolarme.
—El doctor te está buscando. —Me dijo, algo falta de aire.
No me di tiempo de agradecerle porque en seguida eché a correr por donde
había venido. Cuando estaba por llegar veo que mi madre venia corriendo desde
la otra esquina del pasillo y ambos llegamos simultáneamente a donde se
encontraba el doctor.
— ¿Son ustedes los familiares de la menor Andrea? —Preguntó él con
suma calma.
—Así es. —Respondimos al unísono.
—Lamento decirles que la niña falleció durante la operación, hicimos todo lo
posible por salvarla, sin embargo, el golpe fue muy fuerte y no lo resistió.
Seguro el doctor dijo muchas cosas más pero no escuché, me derrumbé
física y mentalmente, cayendo de rodillas y frente a mi madre, la cual además de
sollozar dio unos pasos al frente para acercarse a mí; cualquiera hubiera esperado
un abrazo reconfortante, pero en mi caso ese abrazo nunca llegó.
—Todo esto es tú culpa. —reclamó a la par que me daba una cachetada,
no sé qué dolió más, si el golpe o las palabras—. Te dije que no debíamos
enviarla al campamento.
Y sí, en el fondo tenía razón, las madres siempre la tienen.
Creo que estuvo a punto de darme otro golpe, no estoy muy seguro porque
mi mirada seguía fija en el suelo pensando en quien se había ido al cielo, qué
ironía. Pero el doctor la sujetó y se la llevó a caminar para tranquilizarla. Por mi
parte, apenas logré reunir fuerzas para levantarme, me acerqué a una enfermera
que había estado junto al doctor y pregunté que si podría verla, lo cual negó con la
cabeza.
—En unos minutos será trasladada a la morgue y podrá verla, pero por
ahora no han terminado de prepararla.
Fue muy decepcionante debo admitir, con la vista aún nublada por las
lágrimas que salían de mí, ahogando un dolor demasiado fuerte, decidí buscar al
encargado del campamento. Cuando al fin doy con él veo que está hablando por
teléfono así que me acerco un poco pero no demasiado; al parecer, él no nota mi
presencia mientras sigue hablando y logro escuchar algo:
—Confirmado, la niña ha muerto, un monstruo menos del que
preocuparnos, creo que deberíamos matar al hermano, aunque siendo sincero
deberíamos matar a todas estas aberraciones.
Estuve por lanzarme encima de él a golpearlo por hablar así de mi
hermana, pero me aguanté, porque si hacia eso sería justo como ellos piensan.
Aun así, sentía mucha frustración e ira.
—Tranquilo, hermano, yo estoy bien. —Sentí que algo tocó mi espalda
mientras escuchaba su dulce voz—. Por favor, asegúrate de que esto no le ocurra
a nadie más.
Me di vuelta rápidamente pero no vi nada, solo un pequeño brillo que
desaparecía poco a poco. En ese momento fue que decidí que debíamos huir del
campamento, al menos hasta que se ordenaran las cosas y se descubrieran las
verdaderas intenciones del gobierno, de lo que no había duda era que no podía
hacerlo solo, pero en eso pensaría luego.
—No te preocupes, Andrea, cumpliré tu último deseo.
Con toda la calma del mundo me acerqué al encargado, el cual ya había
terminado la llamada, y le pedí que me llevara de vuelta al campamento.
Al salir, la oscuridad de la noche cubría todas las calles y la iluminación de
las estrellas era casi luna, nos montamos en el auto en el que creo que habíamos
venido, la verdad no lo recuerdo, y partimos. El camino se me hizo mucho más
corto que cuando íbamos al hospital, al llegar noté que había un par de siluetas
que la oscuridad no me dejó reconocer, creí que eran unos guardias, pero al
bajarme del auto me recibieron unos cálidos brazos con un fuerte abrazo. No
reconocía a quien me estaba abrazando, aunque si pude ver a la otra persona.
— ¿Cómo estás? —dijo David acercándose y frotando su mano en mi
cabello como hermano mayor.
Me separo de quien resultó ser Tiffany.
—Bueno… —Iba a responder, cuando una señora que se encontraba
presente y no lo había notado me interrumpe.
—Creo que mañana podrán hablar mejor, ahora vayan a dormir —Ordenó
ella y todos hicimos caso, nos despedimos de Tiffany que dormía en el otro edificio
y David y yo comenzamos a caminar.
—Estoy deprimido, decepcionado, furioso y a la vez determinado. —Dije
respondiendo su anterior pregunta.
—Lo imag-...
Lo interrumpí pues no había terminado.
—Como imaginas mi mundo se está desmoronando, pero no solo el mío
todos estamos en peligro. —Finalicé.
—No entiendo, sé que es difícil para ti. ¿Pero por qué dices eso? —
Preguntó girando su cabeza para verme.
—Lo hablaremos luego. —Susurré—. ¿Sabes cuál es mi habitación? –
pregunté cambiando de tema.
—Cuando supe que estabas aquí fui con el director para que nos colocara
en la misma habitación, al principio no quería, aunque luego cedió. —Me explicó
él.
—Está bien.
Luego de eso caminamos en silencio por un terreno no muy grande cubierto
de hierba, la luna estaba en su máximo esplendor como si los mismos Dioses
Apolo y Artemisa la hicieran brillar; al menos unos siete árboles logré avistar por
toda el área y la corriente de aire era muy reconfortante.
Era relajante caminar por ahí, pero en esos momentos no podía relajarme.
Cuando llegamos a la habitación revisé disimulada y meticulosamente cada rincón
para comprobar que no hubiera cámaras, debo admitir que era un cuarto bastante
bonito; contaba con dos camas individuales junto a las paredes de los lados, una
pequeña mesa de noche entre estas y un tocador mediano del lado izquierdo de la
habitación, en el lado derecho se encontraba una puerta que supongo lleva al
baño. Luego de haber revisado la habitación me senté en la que sería mi cama
organizando las ideas en mi cabeza para explicarle todo a David.
— ¿Qué hacías? —Preguntó él.
—Revisando que no hubiera cámaras. —Hice una pausa—. ¿Me creerías si
te digo que estas personas sólo nos quieren para tenernos controlados como
perros bravos encarcelados? —Dije viendo fijamente a sus ojos oscuros como la
noche.
—Siendo sincero no creo que estés para bromas como esas y ya algo en
todo esto me olía raro, llamémoslo instinto. ¿Por qué lo dices? —Preguntó
sentándose en la cama ya que hasta el momento había estado acostado.
—Luego de que dieran la noticia escuché una conversación del hombre que
fue conmigo llamándonos monstruos y hablando sobre mantenernos bajo control.
—Él se sorprendió un poco—. Debo buscar a alguien que crea que estas personas
no buscan lo mejor para nosotros, solo nos quieren tener de esclavos. Necesitaré
ayuda para sacar a todos de aquí antes de que ocurra cualquier desgracia,
además, se lo prometí a alguien especial. —Al decir esto último una lágrima
solitaria recorrió mi mejilla derecha.
—Entiendo y cuentas con todo mi apoyo pero, ¿cómo haremos eso?
—Aún no tengo todo planeado, tocará consultarlo con la almohada. A todo
esto, ¿qué poder tienes? —Pregunté quitándome los zapatos.
“Me bañaré por la mañana ahora no tengo ganas” pensé.
—Estaba esperando que preguntaras eso. —sonrió—. Mejor te muestro.
Se levantó de su cama y se quitó la camiseta que cargaba puesta, las
facciones de su cara comenzaron a cambiar, los músculos de sus brazos
comenzaron a crecer y poco a poco descubrí cuál era su poder.
— ¿Puedes…?
~CAPITULO 6 TOMANDO UNA DECISION~
~MELANY~
Había pasado ya un tiempo desde el descubrimiento de los Tenshi, así
habían llamado a las personas que desarrollaron poderes por quién sabe qué
razón; al parecer los “campamentos” donde fueron obligados a ir, eran todo un
éxito ya que la paz reinaba en las calles al tener la seguridad de que un extraño no
te iba a atacar ya fuera de manera voluntaria o involuntaria. Todas aquellas
personas que no se presentaron a los campamentos fueron llevadas a la fuerza o
encarceladas, al menos eso es lo que nos dijo un conocido de mi madre que
trabaja en la milicia.
– ¿No te parece algo exagerado esto que están haciendo con esas pobres
personas? –pregunto mi madre sacándome de mis pensamientos.
–La verdad creo que es bueno que los disciplinen primero antes de
reinsertarlos en la sociedad –respondí sinceramente aunque en el fondo si me
daban un poco de lástima.
~FLASHBACK~
– ¿Qué tal son los dichosos campamentos? –le pregunto a Teo por
WhatsApp.
–Horribles, más que entrenar, lo que hacemos diariamente es trabajar en
distintas cosas según nuestras habilidades, es una cárcel bonita –respondió él
agregando algunos emoticones enojados al final del texto.
–Bueno, pero los tienen haciendo eso porque les están dando hospedaje y
alimentos, nada en la vida es gratis, ¿no crees? Además, en poco tiempo te
deberían dejar volver –le envío el mensaje y comienzo a escribir otro–. Claro,
después de una prueba psicológica que demuestre que no robaras ningún banco o
joyería jajajaja –digo esto último bromeando.
–Ja-ja muy graciosa –respondió él.
~FIN DEL FLASHBACK~
Eran alrededor de las 12:30 del mediodía, mi madre preparaba el almuerzo
y yo disfrutaba de mi día libre, a pesar de la hora no hacía calor, una brisa fresca
se paseaba de aquí para allá y las hojas de los arboles comenzaban a tomar
tonalidades rojizas lo que indicaba el inicio del otoño. Mi madre estaba por
terminar la comida y yo pensaba en qué hacer con mi vida, es decir, no vivo una
mala vida y me gusta mi trabajo pero ahora que todo esto está pasando quisiera
hacer algo más, aun no lo sé; para despejar un poco la mente me fui a la sala a
cambiar canales en la televisión pero lo que menos pude hacer fue tranquilizarme
cuando llego al canal de noticias y me detengo por un momento.
“Un grupo de Tenshis (personas con poderes) ha escapado de un campamento”
era el titular de la noticia.
–Oye, mamá, ¡ven a ver esto! –grito desde la comodidad del sofá, ella viene
casi enseguida.
–Se ha presentado un nuevo incidente en el campamento de Bogotá, con
este ya son 7 casos solo en el país. En unos momentos tendremos al Ministro de
Seguridad Nacional hablándonos del problema y cómo planean resolverlo –dijo la
chica del noticiero para acto seguido cambiar a la cámara que se encontraba
donde hablaría el Ministro.
–Creo que si esas personas se escapan es porque los campamentos no
son tan buenos como parecen, de igual forma me alegra que nosotras dos no
estemos ahí –dice mi madre.
–O tal vez es porque son unos salvajes que sólo quieren alborotar la paz –
la corrijo De hecho, me gustaría hablar contigo sobre algo –añado pero luego me
callo, ya que el Ministro se aproximaba a los micrófonos. Mi madre simplemente
me lanzó una mirada confusa con una ceja arqueada.
–Como ya todos sabrán, no es el primer incidente presentado ni aquí ni en
el mundo; por lo tanto llegamos a la conclusión de tomar todo lo ocurrido como el
inicio de una rebelión –llegados a este punto las preguntas comenzaron a llover
sobre aquel hombre fornido que no parece haber ganado ese puesto sólo con
contactos, pero este se negó a responder cualquier pregunta directamente y
esperó a que todos se calmaran–. Dicho esto, les pido a todos ustedes,
ciudadanos, que mantengan la calma, ya estamos trabajando en un plan, junto
con otros países, para capturar a estos rebeldes; por ultimo sólo me queda
decirles que todos aquellos dispuestos a colaborar con el gobierno serán recibidos
en la milicia y aquellos que soporten el duro entrenamiento podrán ayudar en la
captura de todos los fugitivos y serán recompensados –con esto finalizó de forma
sorprendentemente rápida su discurso y antes de que pudieran fundirlo a
preguntas se retiró de la sala.
–Cómo pudieron escuchar, estas fueron las palabras del Ministro de
Seguridad Nacional ante el problema de los Tenshi. ¿Será cierto este supuesto
plan? ¿Cuáles son esos países que piensan colaborar con nosotros? ¿De verdad
el Gobierno está haciendo lo correcto? Espero que todas nuestras dudas puedan
ser aclaradas en un futuro no muy lejano –dijo la periodista antes de finalizar la
transmisión, inmediatamente después sonó el timbre.
–Hija, atiende tú por favor, yo iré a servir el almuerzo para que hablemos de
eso que mencionaste–dijo mi madre levantándose con dirección a la cocina, yo
imité su acción pero con dirección a la puerta mientras pensaba como decirle a mi
madre que me gustaría unirme al ejército para detener a todos estas personas que
piensen cometer actos delictivos.
– ¿La señorita Melany? –preguntó un joven con ropa de cartero y una carta
en las manos.
–Sí, soy yo –le indiqué, a lo que él me entregó la carta.
El joven se fue y yo cerré la puerta para luego abrir la carta.
–Hija, ¿quién era? –grita mi madre desde el comedor pues ya estaba
terminando de servir la comida.
–Sólo era el cartero –ya con la carta abierta en mano procedí a leerla:
“Querida hija:
Sé que nunca estuve presente en tu vida pero quise mandarte esta carta
para que al menos supieras que clase de persona es tu padre y por favor no
le digas a tu madre que te contacté, ya que se pondría muy furiosa. A estas
alturas ya serás consciente de todo lo que acontece alrededor del mundo,
los Tenshi o personas con poderes no obtuvieron sus dones de manera
natural; esta es información secreta así que espero que esta carta llegue a
tus manos. Un grupo de científicos, incluyéndome, queríamos crear una
droga que alterara las características del ser humano y su sistema interno
por completo, pero tuvo un efecto mayor del que calculamos y debido a un
accidente se esparció por el mundo. El objetivo de esta carta es pedirte que
tengas mucho cuidado ya que todos aquellos que fueron afectados por la
droga podrían desarrollar un comportamiento agresivo y salvaje.
Probablemente me odies y lo merezco, pero quisiera serte útil por una vez
en tu vida.
Tu padre: Alphonse.”
Después de leída la carta, cerré la puerta y volví con mi madre para
mostrarle la carta.
–Me la envío mi padre, sé que debes guardarle algo de rencor pero siento
la necesidad de reparar sus errores, llevaba varios días pensando en hacer algo
más con mi vida, algo de lo que estés orgullosa y ahora con esta carta y lo que
dijo el Ministro creo que lo he decidido: Me alistaré para el ejército –dije con
mucha determinación tratando de convencer a mi madre y a mí misma que esto
era lo mejor, no podía dejar que inocentes sufrieran por culpa de mi padre y de
personas malas.
–Siempre estaré orgullosa de ti no importa lo que hagas. Además, sé que
no podré detenerte aunque lo intente así que te apoyaré en todo pero por favor
cuídate –dijo con lágrimas a punto de brotar por sus ojos.
Luego de esas palabras no pude hacer más que abrazarla.
~CAPITULO 7 RECLUTANDO~
~JOSHUA~
-¿Eres un condenado Hombre-lobo?- pregunto sorprendido al ver como
algunas partes del cuerpo de mi amigo se veían como las de un lobo.
-¡No! No soy un hombre lobo, tengo la habilidad de poder transformar
partes de mi cuerpo en las de un lobo, pero no andaré por la vida aullando cuando
veo la luna y lleno de pulgas
-Jajajaja bueno lo que tú digas- no pude contener la risa a pesar de la
situación, con él era imposible pasar 20 minutos sin reírse- ahora vayamos a
dormir, mañana se nos ocurrirá algo- dije colocando a un lado los zapatos que
recién me había quitado.
Al siguiente día luego de levantarnos y arreglarnos, fuimos al gran salón
que era el área común, ¡de verdad era enorme! Aunque la verdad los que lo
diseñaron carecían de ideas, era demasiado simple: un espacio abierto con una
pequeña plataforma en forma circular que tenía como 30 centímetros de alto, de
resto escaseaba de sillas, mesas y decoraciones que la adornaran. David y yo
fuimos a uno de los bordes para recostarnos de la pared y así seguir conversando,
hasta entonces solo habíamos hablado de cosas triviales como videojuegos y eso,
yo aún no tenía un plan concreto e imagino que él no quería apresurarme.
Cuando nosotros entramos no había tantas personas, sin embargo, poco a
poco se fue llenando de más personas adultas de todas las edades; después de
un rato tres personas se pararon sobre la plataforma llamando totalmente nuestra
atención: primero estaba el señor que vi el primer día y suponía que era el
encargado, segundo una señora que no conocía y por último el tipo que me
acompaño al hospital y me trajo de vuelta; eso me regresó a la realidad y comencé
a pensar en posibles opciones para escapar y conseguir apoyo, no podía durar
mucho tiempo aquí o acabaría planeando el crimen perfecto. No tardaron mucho
en comenzaron a dar la bienvenida y agradecimiento por nuestra asistencia
mientras todos nos íbamos acercando y juntando a su alrededor en el centro del
salón.
-Pero bueno, ya basta de charlas- dijo la señora que se había mantenido
callada hasta entonces –Lo que queremos lograr aquí es un ambiente familiar y
que mejor forma de hacerlo que conociéndonos mejor, por tanto, los invito a que
pasen uno por uno a mostrar sus poderes, el resto… -hizo una pequeña pausa
mientras unas gradas comenzaron a surgir desde el suelo por todo el borde del
edificio –pueden sentarse a observar y esperar su turno.
-¡Perfecto!- pensé –así podré conocer un poco mejor a las personas de aquí
y de esta manera hacer un mejor plan- una chica un poco emocionada alzo la
mano haciendo referencia a que quería ser la primera voluntaria mientras todos
los demás nos fuimos a sentar. Pocos segundos después pude ver en donde se
había sentado Tiffany aunque estaba un poco lejos para hacerle señas.
-Por favor podrían ponerse en a mi alrededor mientras sostienen esto en su
mano de esta forma- dijo la chica mientras extendía su brazo mostrando tres
pequeñas pelotas que sujetaba con la palma de su mano. Los tres encargados
hicieron caso, tomaron las pelotas y mientras se colocaban a su alrededor la chica
amarro un pañuelo en su cabeza, a manera de venda para los ojos.
Se veía que era una chica bastante entusiasta e infantil, sin embargo, si el
poder era lo que yo creía nos serviría en el equipo –No creo que sea muy difícil
convencerla de una conspiración- dice David en voz baja como leyendo mi
pensamiento.
-No lo creo, pero no hables de eso aquí- Dije asegurándome que nadie nos
hubiera escuchado. En eso, la chica comenzó a desplazarse por la habitación que
había pedido que llenaran de “obstáculos” mientras estaba sumergido en mis
pensamientos, todo estaba en orden la chica se movía por toda la sala con los
ojos vendados y recogiendo las pequeñas pelotas que había entregado
anteriormente sin tropezar con nada y sin hacer casi contacto con los que tenían
las pelotas -¡Mi poder es la ecolocación!- dijo orgullosa a la par se quitaba la
venda de los ojos y varios aplaudían. A pesar de todo el ambiente no era tan malo
e incluso había quienes estaban emocionados por todo esto… tanto jóvenes como
adultos.
Así fueron pasando muchas personas hasta que se hizo la hora del
almuerzo y nos dejaron marchar al comedor. Ya después de casi cinco horas
sentado viendo y analizando cada poder creo que había conseguido a las
personas perfectas.
-Imagino que ya tienes una lista de a quienes debemos convencer de los
que está pasando- dijo David con su característica sonrisa mientras caminábamos
tratando de encontrarnos con Tiffany lo cual nunca logramos, él tenía razón eran
aproximadamente 5 personas: Ashley con su ecolocación, Germán que tenía la
habilidad de camuflarse y volverse “invisible” en cualquier entorno, Pablo quien
podía generar cuerdas gracias al tejido de su piel y usarlas para amarrar cosas,
como trampas y para transportarse, Miranda creaba hologramas demasiado
realistas de cualquier cosa o persona que haya visto y Eliecer, él sería parte
fundamental del grupo ya que obtuvo la habilidad de crear portales –Imagino que
el chico de los portales entrara en la lista pero dejare que me sorprendas con los
otros.
-¿De casualidad tu poder no es leer mentes?- él rió.
Durante el almuerzo me las ingenié para escribir un mensaje en 5
servilletas y luego recorrí el comedor para hacerles llegar indirectamente la
servilleta a cada uno. Comencé con Germán fingiendo tropezar cerca de él y
dejando la servilleta en la mesa frente a él mientras me ayudaba a levantar. Luego
fui con Miranda a la que encontré llevando su plato de comida de vuelta a la
cocina y me ofrecí a ayudarla entregando la servilleta directamente en sus manos
luego de decirle que tenía un poco sucia la boca. Pablo fue un poco más fácil ya
que se encontraba jugando con una pequeña pelota, solo tuve que mover una silla
unos centímetros fingiendo que me iba a sentar para que la pelota que iba a
rebotar en el piso para volver a sus manos desviara su curso, aproveché esto para
buscar la pelota, envolverla en la servilleta y enviársela de regreso. Solo faltaban
dos y me sentí un poco presionado cuando me toco pensar en cómo darle la
servilleta a Eliecer, lo medite un poco, tome una buena bocanada de aire y me
puse a doblar la servilleta en varias partes para luego sentarme en la mesa que se
encontraba junto a un grupo de jóvenes; me presente y como todos se veían bien
amigables procedí a hablar –Oigan, oigan ¿Quién creen que tenga el mejor poder
de los que se presentaron hoy?- bastó esa pregunta para que todos se pusieran
pensativos incluso Eliecer que se había mantenido un poco escéptico –Yo creo
que es él- dije dirigiendo mi mirada hacia el chico de los portales -¿Me recuerdas
tu nombre?- pregunté con tono de admiración.
-Eliecer Ron- mucho gusto dijo extendiendo la mano. Era el momento
preciso, como si lo hubiera planeado totalmente así, extendí mi mano hacia él con
la servilleta doblada escondida detrás de los dedos como hacen los grandes
magos, al momento de estrechar las manos impulse la servilleta hacia dentro de
su manga, que suerte que traía puesta una camisa manga larga.
-Mi nombre es Joshua- respondí para luego retirarme de la mesa e ir junto a
David.
–Recordaré tu nombre- dijo él cuando ya me estaba alejando, lo que me
extraño.
-¿Qué fue todo eso?- Preguntó David.
-Si nos están vigilando no podía entregarles una invitación para una
rebelión tan abiertamente ¿no crees?- Dije poniendo cara de sarcástico –Ahora
ayúdame a localizar a Ashley- miraba a todos lados buscándola.
-¿A quién?- Preguntó él como si no se enterara de nada.
-Olvídalo, ya la vi- agarre un par más de servilletas y fui caminando a paso
un poco veloz, pero no demasiado mientras formaba pelotitas con las servilletas;
cuando estaba por tocarle el hombro desde atrás ella volteo a verme.
-¿Qué deseas?- podría apostar que trato de usar un tono formal e
intelectual.
-Simplemente me gusto tu poder y me encantaría verlo nuevamente en
acción pero con algo levemente más difícil, ¿Aceptas?- ella asintió un poco
dudosa –Vamos a un área más abierta, la idea es que cierres los ojos y yo te tirare
estas servilletas, tu deber es esquivarlas- me aleje un poco de ella a lo que ella
cerró los ojos. Comencé a arrojar las servilletas y ella las evitaba sin ninguna
dificultad cuando solo me quedaba una, agarre la que tenía el mensaje arrojándola
al aire y calculando que cayera en un lugar exacto –Ahora esquiva esta sin usar tu
poder- ello sonrió y lance el proyectil un poco desviado y aun así ella se movió en
dirección opuesta como por instinto pero solo unos centímetros, como si supiera la
dirección del papel –Muy bien hecho- le dije a lo que ella abrió los ojos y yo le di
un pequeño abrazo, me despedí y me aleje un poco luego de asegurarme que el
mensaje había aterrizado justo sobre su cabeza –Tienes algo en la cabeza- dije
antes de perderme entre la cantidad de personas que aun salían del comedor.
-¿Qué decía el mensaje?- susurró David ya de vuelta en el salón, los
encargados comenzaron a explicar las diferentes tareas que estaríamos
realizando los jóvenes y adultos diariamente para contribuir; entre las tareas
estaba la siembra, la ganadería, construcción, tala, caza, entre otras; que
dependerían de la vocación y poder de cada persona.
-“¿No crees que estos campamentos lucen muy perfectos? ¿Quieres saber
la verdad detrás de todo? Vamos a encontrarnos detrás del edificio infantil esta
noche.” Al final iba a agregarle que nos encontraríamos cuando un hombre-lobo
aullara, pero eso nos delataría- reí un poco sin prestarle mucha atención a las
demás instrucciones.
-Entiendo que no puedas confiar mucho en ellos pero… ¡¿Cómo se te
ocurre que yo iba a aullar?!- reclamó. El resto de la tarde tuvimos que escoger
nuestra área de trabajo y comenzamos con las primeras nociones específicas
según el área escogida, hasta que por fin llego la noche. En un principio pensé en
esconderme cerca del lugar de encuentro hasta estar seguro que no harían ningún
movimiento raro, pero si quería que ellos confiaran en mi debía confiar yo en ellos;
aun así ni David ni yo bajamos la guardia, algún guardia encubierto pudo habernos
escuchado a David y a mí. Poco a poco fueron llegando hasta que estuvimos
todos.
-Me alegra que todos hayan decidido venir, lo que escribí en la servilleta
pudo sonar algo paranoico pero necesitaba su aten…-
-¡Alguien viene!- exclamó David que se había mantenido alerta con su olfato
y oído dando media vuelta y mostrando sus colmillos como si hubiera tenido esa
habilidad toda la vida.
~CAPITULO 8 UN LARGO CAMINO~
~MELANY~
Hace ya una semana y media que tome una de las decisiones más
importantes en mi vida, el mundo era un caos a pesar de lo bonito que lo pintaban
los políticos y los medios. Personas morían a diario, cientos de levantamientos de
las personas con poderes quienes divulgaban recibir un mal trato por parte de las
otras personas y las autoridades; además, algunos otros asegurando ser enviados
de Dios y los nuevos dueños del planeta. Por esto y algunas cosas más había
decidido enlistarme al ejército, mi madre tenía contactos y, además, estaban
escasos de gente así que no se me dificultó la entrada pero ahora me tocaba un
trabajo duro.
-¿A dónde miras novata?- preguntó el hombre que estaba encargado de
nuestro entrenamiento físico y al parecer también de nuestra dosis de regaños
diaria.
-¡A ningún lugar Señor!- a pesar de mi buena condición física esto no era
nada fácil y eso que solo llevaba 7 días en esto.
-¡Vamos! 10 vueltas más y podrán tomar agua, recién empiezan así que
acostúmbrense- vociferó el sargento en este soleado día.
Ya por fin nos habían dado un descanso y nos habían dejado tomar agua,
nos habían juntado a hombres y mujeres por igual para entrenarnos, por lo poco
que había observado habían todo tipo de personalidades: desde aquellos que se
la daban de chulitos hasta los amargados y solitarios. Creo que yo pertenezco a
ese último grupo pero no me importa no llegue aquí para hacer amigos, mi objetivo
era escalar puestos hasta tener un buen cargo y saber la verdad detrás de todo
además de detener a esos que se hacen llamar enviados de Dios o superiores a
nosotros, a esos es a los que me provocaba agarrar a golpes pero admito que no
iba a ser fácil.
-¡Inútiles! Se acabó el descanso, tengo algo que decirles antes de volver
con el entrenamiento- casi automáticamente todos nos formamos frente al
sargento en una fila, todos estábamos firmes con el sol iluminando el cielo que
estaba pintado de un casi perfecto color azul –Al finalizar la próxima semana se
tendrá una evaluación final de ustedes para decidir quiénes pasaran a ser
subordinados de un grupo de elite que está probando nuevos métodos de
defensa, el resto pasará a formar parte de las líneas secundarias de defensas
además de seguir con su entrenamiento. Dicho esto, ¡Hagan 50 veces más el
circuito que hemos estado trabajando!- finalizó.
¿“Nuevos métodos de defensa”? ¿A qué se referirán con eso? ¿Será para
defendernos de estas personas que hacen daño?... Dejando eso de lado, creo que
esta es la oportunidad que he estado esperando, como sea debo quedar en ese
grupo, en otras palabras, debo esforzarme mucho más que antes y pensar en
cada persona de aquí como un obstáculo a superar.
~3 DIAS ANTES ~
~REUNION DE LOS MINISTROS DE DEFENSA LATINOAMERICANOS~
-Entonces, ¿Nuestro futuro depende del funcionamiento de este proyecto?-
Preguntó el ministro de Uruguay a los demás presentes.
-Isso mesmo, mas você não acha que usar tecnología para criar armas
desse tipo é demais?- hablo el ministro brasilero –Así es, pero ¿no creen
que usar tecnología para crear armas de este tipo es demasiado?- aclaro su
traductora.
-No crearemos armas- reprochó el argentino –Lo que se quiere crear
son exotrajes que permitan hacerle frente y capturar o controlar a los
Tenshi- aclaró.
-Yo estoy de acuerdo, es necesario por nuestra propia seguridad-
opinó el representante de chile.
-Entonces el proyecto está aprobado, ahora cada país propondrá un
grupo de personas con entrenamiento especial para que sean los usuarios
de esta nueva tecnología- sentenció el venezolano.
-Ahora bien ¿Con qué exactamente contarán estos trajes? ¿Qué
funciones tendrán?- curioseó el ministro colombiano.
-Aun no estamos del todo claros, nosotros hicimos contacto con
inteligencia estadounidense para que nos dieran una mano, sin embargo,
aún no revelan los detalles, solo sé que también lo están implementando en
su nación- habló por primera vez el que había propuesto el proyecto en
cuestión: el representante de México –A penas sepa más al respecto me
pondré en contacto con ustedes- añadió para posteriormente levantarse y
salir de la sala.
~MELANY~
Los días pasaban cada vez más rápido y sentía que no descansaba nada,
el entrenamiento era más duro cada vez, pero poco a poco me iba adaptando y mi
cuerpo aumentaba su capacidad
- ¡Los quiero a todos en fila ya! - gruñó el sargento en la hora del almuerzo
–Ya llegaron los resultados de la evaluación para saber quiénes formaran parte
del nuevo grupo de élite: Miguel, Carlos, Julio, Rubén y Melany. Suerte a todos,
¡Ahora fuera de mi vista¡-Estas casi tres semanas que pasamos con el sargento
Pablo descubrí que no era tan rudo como aparentaba. Admito que lo iba a
extrañar, pero había logrado mi cometido.
~CAPITULO 9 INICIANDO ESCAPE~
~JOSHUA~
-Oigan chicos no se preocu… -iba a decir la persona misteriosa cuando ya
Pablo la había atado de pies y manos además de cubrirle la boca con sus
cuerdas.
-¿Quién eres? –Pregunté mientras Pablo la atraía a nosotros poco a poco –
Tranquilos todos, Pablo suéltala –ordené cuando la chica misteriosa había salido
de las sombras y resultó ser Tiffany.
-¿Acaso pensaban dejarme fuera de esto? –Reclamó ella muy molesta
luego de que David la desatara.
-Oye tú –Dijo Eliecer refiriéndose a mí – ¿Tu eres el líder no? Vine a decirte
que no me interesa nada unirme a tu causa si es lo que querías pedirme, puedes
quedarte tranquilo porque no le diré a nadie de esto pero no voy a perder mi
tiempo aquí –Dicho eso se separó del árbol del que estaba recostado y se fue.
“Ya decía yo que no podría ser tan fácil” –Antes de que surjan más
sorpresas procederé a hablar –Le dije al resto, los cuales habían permanecido
callados –Mi nombre es Joshua y fui testigo de una conversación en donde salió a
la luz las verdaderas intenciones que tiene el gobierno con nosotros, ellos piensan
que podríamos revelarnos y convertirlos en esclavos, su manera de evitarlo fue
haciendo justamente eso. Estos campamentos no tienen como fin reinsertarnos en
la sociedad, sino mantenernos aquí trabajando y usándonos –Hice una pausa para
tomar aire –Es su decisión si me creerán o no pero los invito a que decidamos
nuestro futuro y que ayudemos a las personas de los campamentos cercanos.
-¿Que tienes en mente? –preguntó seriamente German.
-Eso solo se los vamos decir si deciden acompañarnos –contestó David.
-Bueno no sé ustedes, pero yo estoy dentro –dijo la entusiasta Ashley.
-Me interesa descubrir lo que tienes en mente así que te apoyo –señaló
German.
-Confiaré en ti y me pondré a tu servicio –añadió Pablo.
-¿Y qué piensas ganar con todo esto? –preguntó Miranda.
“Dejando un lado lo de Eliecer, todo estaba saliendo demasiado bien” –Para
serte sincero, hubiera sabido todo esto hace una semana y no hubiera hecho nada
al respecto, pero debo cumplir una promesa que hice y proteger a todo el que
pueda.
-Aún no confió del todo en ti pero no me gusta este lugar así que me anoto.
“Gracias por ayudarme a convencerlos hermanita” –Ya que sé que cuento
con ustedes podré encargarme de los detalles para escaparnos. Veámonos aquí
en dos días y por favor no le digan a nadie sin antes avisarme.
Luego de esto todos se fueron a excepción de David y Tiffany, estando
rodeados de un ambiente natural decidimos sentarnos en la grama que se
encontraba bajo nuestros pies a observar el cielo.
-Tiff. ¿Cuál es tu poder y como supiste de esto?
-Tengo un súper oído –sorprendentemente con esas cuatro palabras
respondió mis dos preguntas –También puedo hacer otras cosas como anular o
amplificar el sonido provocado por cualquier persona o cosa, así que si un árbol
cae en medio de un bosque y nadie lo escucha probablemente yo esté cerca –
reímos un poco después de ese comentario.
-Siendo así, les pido a ambos que los mantengan vigilados a todos.
-Donde quiera que este tu hermana de seguro está orgullosa de ti –dijo
David viendo hacia el cielo
En ese momento Tiff me abrazo y de me formo un nudo en la garganta –
Adelante, has sido fuerte mucho tiempo ya, déjalo salir –dijo ella a la par que yo
comencé a llorar.
Luego de un rato nos fuimos a acostar, a pesar de la “preocupación” del
gobierno este lugar tenía una seguridad mediocre. Ya pasados los dos días David
y Tiff me confirmaron que las personas a las que les comente el plan no lo habían
hablado con nadie más y no lucían sospechosas así que todo iba sobre ruedas ya
se hacía hora de reunirnos y horas antes me asegure de que todos recibieran un
mensaje: “Vengan con todo lo que necesiten”. Poco a poco iban llegado, primero
Ashley, luego Pablo, Miranda fue la tercera y por ultimo German; ya David y Tiff
estaban conmigo desde antes así que era hora de comenzar el escape.
-Espero que todos estén listos. David, Tiff. ¿Hay alguien cerca? –Pregunté
y ellos negaron con la cabeza –Como los encargados de esto cuentan con pocos
recursos únicamente tienen guardias en la entrada, donde está la sala de visitas
que, a su vez, cumple función de estacionamiento, ese es nuestro objetivo ya que
ahí es donde podremos conseguir un carro para salir de aquí, estuve averiguando
y ya se han formado algunos grupos que están en contra de los métodos del
gobierno, hay uno al Este de aquí. ¿Alguna pregunta hasta ahora? –pregunté
observándolos a todos y ellos negaron con la cabeza –primero nos acercaremos y
nos ocultaremos detrás de dicha sala para que Ashley nos indique cuantos
guardias hay y su ubicación, mientras tanto German entraras a la caseta de
seguridad sin ser visto para tomar las llaves de dos carros. Por otro lado –En ese
momento saque mi celular y le enseñe a Miranda una foto del jefe de seguridad –
Necesito que crees un holograma de él y le indiques a los guardias que puedan
estar por el estacionamiento que vayan a vigilar otras áreas. Pablo y David cuento
con ustedes si algo sale mal. Tiff tu estarás a mi lado, no contamos con radios
pero si quieren informar algo díganlo en voz baja y Tiff me lo dirá, recuerden que
esto solo funciona en una dirección por lo que si surge una situación de peligro
actúen como les parezca bien.
-Suponiendo que todo esto sale bien y conseguimos el auto. ¿Qué haremos
cuando pasemos por la salida? –preguntó German.
-Es cierto, se darán cuenta que no tenemos permiso de salir –lo apoyo
Miranda.
-En ese momento entran ustedes dos, German, irás manejando usando tu
poder mientras Miranda crea otro holograma del mismo hombre de la foto para
que nos dejen salir. Antes de comenzar, si alguien quiere retirarse hágalo ahora,
después no podrá hacerlo. El resto sígame –Todos se quedaron callados girando
su cabeza para ver al resto.
Ya estando todos listos en está oscura y fría noche de luna llena partimos
con rumbo al Estacionamiento de la sala de visitas, mientras corríamos hacia allí
pude observar como varias luces de distintas habitaciones seguían prendidas, por
temor a que nos vieran desvié un poco el curso para que varios árboles nos
cubrieran hasta que por fin llegamos a nuestro destino.
-German adelántate y consigue las llaves. ¿Cuántos guardias hay? –
Pregunte girando mi cabeza hacia Ashley.
Ella cerró los ojos un par de segundos girando su cabeza poco a poco
hasta llegar a los límites que imponía su cuello, luego me miró muy seriamente lo
cual me extraño –Hay nueve guardias en total: dos en la entrada, uno dentro de la
caseta de seguridad y otro fuera, y los otros cuatro dentro de la sala de visitas
jugando cartas.
-Excelente, solo falta que llegue… -Ashley señalo detrás de mí, apuntando
a German que estaba llegando con las llaves de los autos.
-¡Perfecto! Ashley, German y Miranda irán conmigo en el primer auto.
David, Tiff y Pablo irán en el segundo; si algo sale mal yo les daré instrucciones y
Tiff se las hará saber y bueno, que un Ángel nos cuide desde el cielo ¡en marcha!
Yo tuve que sentarme en la parte de atrás con Miranda ya que mi rostro podían
reconocerlo y adelante iba German con Ashley.
No tardamos mucho en conseguir los carros pues había pocos en el lugar
uno era un ________ y el otro un ________. Arrancamos y sin perder mucho
tiempo ya estábamos llegando a la salida. Como esperábamos nos detuvieron en
la Salida.
-Disculpe ¿A dónde se dirigen? –Preguntó el guardia mientras German
bajaba el vidrio, él estaba invisible mientras que Miranda ocupaba el lugar del
conductor con una réplica del jefe de seguridad -¡Jefe! No tenía idea de que era
usted, adelante –dijo nervioso luego de ver al holograma.
-El carro de atrás viene conmigo así que no lo molesten –respondió German
tratando de cambiar su voz.
Luego de eso pensamos que los habíamos logrado engañar, sin embargo, a
los pocos segundos el carro de David comenzó a hacernos señas con las luces y
a aumentar su velocidad así que nosotros imitamos su acción. Después de haber
avanzado un par de metros dos carros comenzaron a perseguirnos, aún estaban
un poco lejos pero no podíamos descuidarnos; comenzaron a disparar y poco a
poco se iban acercando más a nosotros. La persecución duró un par de minutos
hasta que una bala impacto en la rueda del carro de David logrando que este
perdiera el control y dejándolo inutilizable.
-Tiff Dile a Pablo que ate una cuerda a nuestro auto y sujétense a él –dije
con mucha desesperación esperando que mi amiga me escuchara.
German detuvo el carro bruscamente esperando que el otro grupo recibiera
mis instrucciones y las cumpliera, traté de ver hacia atrás luego de abrir la ventana
y Miranda hizo lo mismo que yo, pero la luz de los autos que nos perseguían nos
encandilaban y no pudimos ver nada, estuvimos en suspenso hasta que sentimos
como un par cuerdas delgadas se sujetaron de las puertas traseras del auto
gracias a que habíamos dejado las ventanas abiertas. Confiando en Pablo le di la
orden a German de que arrancara, preocupados por podían alcanzarnos no vimos
que justo frente a nosotros había un hueco en la carretera en el que caímos
causando que todos en el auto saltáramos un poco. Repentinamente nuestros
perseguidores, que ya estaban muy cerca de nosotros, se detuvieron; permitiendo
así que lográramos escapar.
-Aquí está bien –Digo luego que pasaron aproximadamente dos horas y
estando ya bastante lejos del campamento –Podemos dejar el auto aquí y seguir
a pie hacia el Este por esta zona, aprovecharemos para ocultarnos entre los
árboles mientras avanzamos.
German saca el carro de la carretera para dejarlo oculto detrás de varios
árboles, todos nos bajamos del carro para ver cómo estaban Tiff, David y Pablo.
-¿Don…? ¿Dónde está Tiff? –logro preguntar luego de estar unos segundos
paralizado al no ver a mi amiga.
~CAPITULO 10 EXOTRAJES~
~MELANY~
Nunca pensé que podría llegar tan lejos en tan poco tiempo, de verdad que
esta gente está necesitada de personas porque para que dependan de jóvenes
novatos para este tipo de misiones tan importantes, deben estarlo. Pero claro,
como no iban a estar cortos de personal, si probablemente un tercio del ejército
obtuvo poderes y tal vez otro tercio renunció por miedo o por estar en desacuerdo
con los métodos que han decidido tomar. ¡Nuevamente pasó!, me distraigo tanto
pensando que me olvido de la realidad, ya deben ser ms de la 9 de la mañana y
todos deben estar esperándome.
-¡Novata! Vas tarde –Dice el Sargento del otro lado de la puerta de mi
habitación, debí ser adivina en alguna otra vida.
Termino de ajustarme las agujetas de mi zapata derecho, tomo mis cosas y
salgo casi corriendo de la habitación esbozando una sonrisa, lo cual no había
hecho desde hace ya un tiempo. En la salida aún estaba el sargento y me recibe
con una pequeña caja rectangular envuelta torpemente en un improvisado papel
de regalo.
-Cuídate novata –me dice antes de entregarme la caja y dejarme el paso
libre, antes de seguir mi camino me paro firme y le doy un saludo de respeto.
-¡Entendido, señor! –respondo para luego salir rápidamente, un helicóptero
nos estaba esperando para llevarnos hasta Norte de Santander, ese sería el lugar
de encuentro para los equipos de cada país de Sudamérica.
-Siempre impuntual –grita Carlos con tono burlón mientras subía al
helicóptero.
Me apresure en llegar hasta nuestro transporte y me doy de cuenta que ya
todos estaban abordo así que subo en este y comienzo a saludar a todos los que
estaban a bordo incluyendo al piloto y co-piloto para luego sentarme en medio de
Miguel y Julio; encienden el helicóptero y antes de poder darme cuenta ya nos
estábamos elevando así que me levanto y, a pesar de tambalearme un poco me
despido de todos agitando uno de mis brazos de lado a lado encima de la cabeza
y luego retomo mi puesto. No tardamos mucho en llegar a nuestro destino pues
nos encontrábamos en Bucaramanga, al llegar nos conseguimos con una base
militar pero esta no parecía una base normal, ya que estaba muy modernizada
para las que nos enseñan normalmente en televisión y no se parecía casi en nada
a donde y me encontraba; parecía más una base de S.H.I.E.L.D que otra cosa. Al
bajarnos del que fue nuestro trasporte nos recibe un grupo de 3 personas, entre
ellos un hombre que se veía que había visto pasar bastantes inviernos pero aun
así emanaba cierto aire de juventud con una vestimenta completamente blanca y
formal, otro hombre más joven que no debe superar los 40 años vistiendo un
elegante traje de empresario y por ultimo una joven que probablemente sea un par
de años mayor que yo con lentes y ropa casual.
-¡Bienvenidos! –tuvo que gritar el empresario para que su voz superara el
ruido del motor del helicóptero que luego apagaron permitiendo que él nos hablara
normalmente –Mi nombre es Daniel –estira su brazo para dar un apretón de
manos que Rubén acepta en representación de todos -Este será su lugar de
entrenamiento y capacitación hasta que estén aptos para confrontar cualquier
problema que se les pueda presentar. Él es Ismael –señalando al señor a su lado
–Un veterano de guerra que se encargara de supervisarlos en su entrenamiento y
ella –ladea la cabeza para indicar que habla de la joven –Es Camila, nuestra
experta en tecnología que les indicara cada función de sus trajes. Ahora por favor
vayan al salón a esperar al resto de sus compañeros para darles una pequeña
instrucción.
Nos despedimos de los tres que nos habían recibido y entramos en el
salón, este era un lugar grande y espacioso, se encontraban varias sillas y
muebles distribuidos por casi todo el lugar en donde se encontraban sentadas
varias personas entre las que divise a un par de mujeres, a pesar de que se veían
mayores que yo me alegraba no ser la única mujer del lugar; a la izquierda de
donde entramos se encontraban los baños, las escaleras al primer piso y una
pequeña fuente y a la derecha estaba un minibar junto a un café-restaurant. Eso
me hizo recordar, ya era medio día y aun no comía, a pesar de mi actitud fuerte y
todo siempre he tenido debilidad por la comida así que inmediatamente fui hacia el
café dejando a mis compañeros atrás y al llegar me atendió un señor bastante
amable.
-Disculpe señor ¿Cuánto cuesta una arepa junto a una bebida?
-Señorita al parecer no le informaron, mientras estén aquí no deben pagar
por nada así que indíqueme que desea comer.
Esas palabras me hicieron el día, estaba en el paraíso; para resumir pedí
un poco de cada cosa, no sabía hasta cuanto podía durar esto así que debía
aprovechar, además la comida en el campo de entrenamiento en donde estaba no
era muy buena.
-¿Quién lo diría? Melany “Novata” Schell es una fanática de la comida –Ese
fue Carlos acercándose a mi junto al resto para sentarse en la misma mesa en la
que me encontraba y ordenar también algo de comer.
-¡Cállate! Yo no ando diciendo por ahí que las primeros noches de
entrenamiento mientras dormías llamabas a tu madre entre sollozos –bufé y todos
los demás lo abuchearon y comenzaron a reírse mientras les traían sus pedidos.
-O… oye… eso es mentira –tartamudeaba mientras intentaba soportar la
vergüenza –Además yo no fui el que se desmayó el primer día –dijo en su defensa
mirando a Miguel.
-Pueden dejarme comer en paz –gruñó Rubén mientras le daba el primer
mordisco a su hamburguesa.
Luego de eso todos comimos en paz pero no sin recordar muchas de las
cosas que vivimos antes de llegar aquí, mientras pasaba el tiempo decidimos
conocer personas así que cruzamos palabras con los que llegaron antes que
nosotros: el grupo de Brasil y de Venezuela, con quien tuvimos una pequeña
discusión para decidir el origen de la arepa, y luego con varios grupos que fueron
llegando después. Al cabo de un par de horas ya parecíamos estar todos y por fin
aparecieron las tres personas que nos habían dado la bienvenido; se presentaron
nuevamente y nos indicaron que debíamos subir al primer piso para mostrarnos la
razón de por qué estábamos aquí. Hicimos caso omiso y poco a poco todos
fuimos subiendo las escaleras que se encontraban junto a la fuente, al final de las
escaleras nos encontramos con un pasillo por el que podían pasar 3 personas una
al lado de la otra sin problemas, a cada lado había una hilera de cubículos en los
que se encontraban ingenieros trabajando en distintas cosas que no estaban
dentro de mi entendimiento.
-Impresionante –se les escuchaba murmurar a muchos de los que, como
yo, no eran muy apegados con la robótica.
Al final del pasillo se encontraba una puerta enorme como si se tratase de
la bóveda de un banco, Daniel se acercó a ella, marco una clave en el teclado que
tenía un panel que se encontraba a la derecha de la puerta, luego poso su mano
derecha sobre dicho panel y por ultimo uso un comando de voz el cual no escuche
porque no estaba lo suficientemente cerca. Después de esto la puerta se abrió
deslizándose hacia la izquierda, dejándonos ver una habitación parecida a los
cubículos que se encontraban a nuestros costados pero mucho más grande que
estos; dentro de ella se encontraban cuatro personas trabajando en algo parecido
a tres robots.
-Estos son exotrajes –indico Camila –Contienen tecnología de punta que les
servirá en cualquier batalla y ustedes están aquí para aprender a usarlos y
sacarles el máximo provecho –esta chica de verdad que es muy directa, nos dice
algo así de repente ¿Qué vendrá después? Tal vez espadas laser como en
aquella película espacial tan conocida –Hasta ahora hay 3 tipos diferentes de
exotrajes: los de combate cercano, los de combate a distancia y, para los que no
se consideren muy habilidosos en la batalla, los de estrategia y apoyo. Sus
nombres deben darles una idea de para qué sirven así que para no perder mucho
tiempo, por favor, vayan afuera de este edificio y encontraran tres gimnasios, cada
uno tendrá una imagen representativa de un tipo de exotraje, entren al que le
interese más. Sus cualidades serán puestas a prueba y veremos si realmente
están calificados para ser “Centenials”.
~CAPITULO 11 CHICA MISTERIOSA~
~JOSHUA~
David maldecía en voz baja y un par de lágrimas recorrían sus mejillas
mientras Pablo se acercó a mí.
-Cuando cayeron en el hueco perdí el equilibrio y Tiffany se soltó
accidentalmente de mis cuerdas, David Intentó agarrarla pero no pudo y mientras
caía me pidió que sujetara a David muy fuerte –Explicó Pablo.
La sonrisa que estaba dibujada en mi rostro desapareció instantáneamente
y me sentí muy mal -¿Por qué no dijeron nada? Hubiéramos parado a recogerla.
-Ella uso sus poderes y nos quitó la habilidad de producir sonido –dijo David
haciendo acto de presencia –Sabía muy bien que si nos deteníamos para
recogerla no hubiéramos podido escapar –añade con impotencia.
-Además, como supieron que nos estábamos escapando.
-La señorita Tiffany nos dijo que escucho como uno de los guardias le decía
al otro guardia con el que habíamos hablado que el jefe se había ido de viaje ayer
por la mañana por lo cual sospecharon –explicó nuevamente Pablo.
-Lamento lo de su amiga, pero ¿Qué haremos ahora “jefe”? –pregunta
Miranda con indiferencia.
-Seguiremos hacia el Este caminando, hasta El Vigía, si la suerte nos
acompaña conseguiremos otro auto y buscaremos más personas como nosotros –
dije tratando de mantenerme firme y lamentando por dentro lo de Tiff,
probablemente la capturen con vida para hacer que diga nuestros planes, pero ella
no lo haría jamás así que de eso no me preocupo.
Comenzamos a caminar por la zona boscosa, de vez en cuando parábamos
a descansar ocultos entre la vegetación mientras alguno vigilaba. Pasó alrededor
de 1 hora y media hasta que divisamos una camioneta en donde todos podíamos
entrar, anteriormente habían pasado varios carros pero ni pensábamos en pedirles
ayuda ya que no todos entrabamos. Además, no cualquiera ayuda a un grupo de
jóvenes que caminan por la carretera a las 3 de la mañana.
-Ashley tu eres la niña bonita y social, por favor pídeles que nos lleven. Si
preguntan algo yo responderé –le digo mientras David y German ríen un poco
El ambiente estaba mejorando, ya el grupo estaba un poco más unido
aunque Pablo seguía igual de cortes y Miranda seguía con sus comentarios
sarcásticos.
-A la orden –respondió ella muy emocionada.
Con el pasar de estas horas descubrí que a pesar de su actitud de niña
infantil puede llegar a ser muy confiable y madura cuando la ocasión lo requiere,
como si de alguien inmortal se tratase se paró en medio de la carretera
impidiéndole el paso al auto, el conductor afortunadamente la vio y se detuvo. Era
una pareja de señores un poco mayores.
-Oigan, disculpe, ¿podrían darnos un aventón hasta El Vigía? –preguntó
Ashley fingiendo una voz cansada, porque para ser sinceros, ella tenía más
energía que todos nosotros juntos
-¿Y que hace un grupo de jóvenes caminando a estas horas por aquí? –
interrogó la señora con actitud desconfiada
-Viajábamos en el auto de mi padrino –dije mientras señalaba a Pablo –
Estamos en un tour por el occidente del país y dicho auto se accidento así que
decidimos ir a pie hasta El Vigía para conseguir ayuda ya que nuestros teléfonos
están descargados –esto último no era mentira.
-Debe ser cierto –secundó el que parecía ser su esposo –Recuerda el auto
que vimos hace un rato, vamos a darles una mano.
Luego de agradecerles subimos en la parte trasera de la camioneta, luego
de esto Ashley se quedó profundamente dormida y con el resto nos pusimos a
conversar un poco de cómo eran nuestras vidas antes, yo no quise hablar mucho.
La noche era fría, antes no lo habíamos sentido tanto porque nos manteníamos en
movimiento y a paso lento, en cambio ahora estábamos en esta camioneta a una
velocidad considerablemente alta; por suerte no tardamos mucho en llegar a
nuestro destino, agradecimos con algo de dinero en efectivo que juntamos entre
todos.
-¿Deberíamos hospedarnos en un hotel? –preguntó Ashley un poco
adormecida.
-No creo que sea la mejor idea, probablemente no tarden en distribuir
nuestras fotos por toda la zona para atraparnos –indicó Miranda.
-¿Fotos?
-Cierto que tu no estabas Josh, el primer día nos tomaron fotos a todos para
registrarnos –me respondió David.
-Creo que podríamos usar eso a nuestro favor –secundó Pablo en una de
las pocas intervenciones que ha hecho desde que lo conocí.
-¿A qué te refieres? –cuestionó German.
-Lo mejor para nosotros será no mostrarnos mucho en público, pero no
tienen una foto de Joshua así que el podrá caminar libremente buscando
información o cualquier cosa que necesitemos hacer a la luz del día –añadió
Pablo.
-Tienes razón, ahora tendremos que conseguir un carro y luego
buscaremos la forma de salir del estado, hacia el Estado Zulia en el Norte. ¿De
acuerdo? –consulté.
Todos asintieron, nos encontrábamos en medio de la ciudad y estaba
comenzando a amanecer, probablemente pronto comenzaría a haber mucha
circulación de personas en el lugar así que necesitábamos comenzar a movernos.
-Vayamos a una farmacia o algo parecido que tenga un estacionamiento –
dije con mucho pesar de lo que estaba por decir a continuación –No nos queda
otro remedio que robar un auto
-Eso no será necesario Joshua –interviene Miranda y todos volteamos a
verla un poco curiosos –Ni piensen que estaré involucrada en un robo, yo
comprare un auto.
Ashley, German y David sueltan una carcajada repentina mientras Pablo y
yo la observamos extrañados.
-¿Cómo vas a comprarlo? –interrogó Pablo.
-Bueno verán, mis padres son dueños de una cadena de restaurants en el
país y sucede que cuando me mandaron a ese condenado “campamento” tomé
una de sus tarjetas sin que se dieran cuenta así que no hay problema.
Ashley, German y David pasaron de estar riéndose a quedar boquiabiertos
ante semejante declaración. Después de eso esperamos un rato que las tiendas
comenzaran a abrir y fuimos a un restaurant.
-¡Señorita Miranda! –exclamo el encargado de la caja cuando Miranda entro
al restaurant como perro por su casa, era una especie de “Burguer King” o “Arturo”
pero más variado ya que ofrecían desayunos, almuerzos y cenas.
-Hola Xavier, desayuno para seis personas más unas buenas bebidas –
exige ella muy altaneramente.
-De acuerdo –contesta un poco nervioso.
-Y si mis padres o cualquier otro pregunta, me fui a Barinas –añade
mientras el chico sirve la comida.
Todos nos sentamos a comer aun sorprendidos por lo que está pasando.
-Así que lo que nos dijiste antes era cierto –dice Ashley aún sorprendida.
-A Tiff le encantaría esta comida –comentó David un tanto melancólico.
-No te preocupes, ella estará bien, es una mujer fuerte –traté de sonar lo
más convincente posible a lo que David me miró un tanto esperanzado.
Al terminar de comer nos despedimos de los empleados y fuimos a un
edificio dedicado a la venta de autos, miranda entro como toda una diva, con
mucha confianza como si hiciera esto todos los días. Nosotros íbamos detrás de
ella atentos a cualquier eventualidad.
-¿Qué puedo hacer por ustedes? –consulta el que parece estar a cargo un
poco desconfiado.
-Venimos a comprar una camioneta –manifiesta Miranda con la misma
confianza con la que entró –Algo con estilo pero que sea cómodo y
suficientemente amplio para mis amigos y para mí.
-De acuerdo, acompáñeme –dice algo dudoso.
Estuvimos un buen rato ahí, Parecía que hubiéramos ido a comprar ropa en
lugar de un carro, hasta que al final se decidió por una camioneta grande con dos
hileras de asientos en la parte de atrás, lo bueno es que, al ser una camioneta
bastante costosa, no sospecharían que nosotros la compraríamos. A pesar de ya
haber comido gratis en un restaurant nos sorprendió, tanto como al que nos
atendió que la tarjeta pasara sin dar error por fondos insuficientes.
-¿Generalmente la compra de un auto no representa más papeleo? –
preguntó German aunque todos teníamos esa duda en la cabeza después de
realizada la compra.
-Generalmente sí, pero ese es uno de los beneficios del apellido que llevo –
señala Miranda con una sonrisa juguetona.
-German, ¿podrías conducir tú? Así cuando nos acerquemos a una
alcabala Miranda puede crear un holograma de su padre o de otra persona. Así
como hicimos para salir del campamento –expliqué y ellos asintieron.
Ya dadas estas instrucciones, estábamos por subir a la camioneta cuando
algo llamó nuestra atención: gran cantidad de personas se habían acumulado en
medio de la plaza. Todos sentimos curiosidad por saber que estaba causando esto
y decidimos acercarnos.
“Monstruo”, “No perteneces a este lugar”, “Mejor muérete”, “Aléjate”. Eran
algunas de las cosas que le gritaban a una chica que se encontraba en el piso
rodeada de gente, ella estaba aterrada, tratando de protegerse de las cosas que le
arrojaban.
-Debe ser como nosotros, hay que hacer algo –exclama David.
-Tienes razón. ¿Qué dicen ustedes?
-Está bien, pero de ahora en mas no iremos por ahí salvando a todo aquel
en problemas como si fuéramos superhéroes –advierte Miranda.
-¡Bien! Miranda distráelos sin dejar que te vean; German acércate a la chica
siendo invisible y cuando nadie los vea habla con ella para explicarle que la vamos
a ayudar; los estaremos esperando para que Pablo nos lleve lejos de aquí a un
lugar en donde podamos hablar –ordené con mucha firmeza.
Miranda se metió al auto y creo hologramas de varias personas con
máscaras y armas que aparecieron desde la parte trasera de una casa y
supuestamente estaban amenazando a las personas, todos los que estaban
alrededor de la chica se asustaron y se alejaron rápidamente del lugar. German
aprovecho esto para “aparecer” frente a ella, por lo que pude ver le extendió la
mano mientras decía algo, ella se levantó con su ayuda y ambos vinieron hasta
acá. Estando ya todos en el vehículo, Pablo aceleró y nos llevó a un pequeño
barrio que no estaba casi concurrido; no tardamos mucho en llegar pero pude
notar que la chica estaba bastante tensa y preocupada por haber subido a un auto
extraño. ¿Quién no lo estaría?
¿Puedo bajarme? –preguntó ella con timidez.
-¡Sí! No hay problema –le respondió Ashley, la chica pareció haberse
aliviado un poco cuando detalló que Ashley es más o menos de su edad.
Ella bajo y todos nosotros, poco a poco, imitamos su acción tratando de no
asustarla. Nos estacionamos frente a un pequeño parque que, probablemente por
lo temprano que era, estaba vacío.
-Tranquila, nosotros somos como tú –dije sentándome en una banca que
estaba en las cercanías para que luego ellos vinieran conmigo.
-Mi nombre es David –dijo transformando partes de su cuerpo en las de un
lobo.
-Yo soy German –él se hizo invisible para luego aparecer detrás de ella
cubriendo sus ojos por un momento, ella sonrió.
-Me llamo Ashley, yo poseo el poder de la ecolocación, solo que ahora
mismo no contamos con el tiempo para enseñarte.
-Soy Pablo –su demostración fue ponerse frente a la chica mostrar los
dedos de una mano y convertir cada dedo en una cuerda alargada que luego hizo
danzar en el aire de forma divertida.
-La que esta por allá con cara de pocos amigos es Miranda –ella volteo a
mirarlo con cara de asesina para luego mostrarle una cara un poco más amigable
a la chica y crear varias copias de la desconocida a su alrededor
La chica quedo sorprendida y ya emanaba un poco más de confianza hacia
nosotros –Y tú, ¿qué poder tienes? –me preguntó a mí.
-Junta tus manos frente a ti –le dije para luego levantarme y darme vuelta.
Recogí una piedra del suelo y la arroje hacia un árbol lejano, la piedra paso
cerca de un ave que estaba posada en una rama de dicho árbol, el ave asustada
emprendió su vuelo posándose de nuevo en la rama de un árbol detrás de la
chica. La rama en la que el ave se posó se movió un poco causando que una
pequeña cereza cayera sobre la palma de las manos de la chica.
-Entre otras cosas –me volteo de nuevo para verla de frente –puedo hacer
cálculos casi perfectos.
Ella estaba con una sonrisa de oreja a oreja mientras nos admiraba -¿Y qué
quieren de mí? –pregunta llevando la cereza a su boca.
-Estamos en busca del supuesto grupo que se ha rebelado contra el
gobierno –explica Ashley contenta, al parecer le alegra no ser la única joven del
grupo –Si quieres puedes venir con nosotros.
-¡Yo también estoy en busca de ese grupo! Y creo que se en donde está –
Exclama ella aún emocionada.
-A todo esto. ¿Cómo te llamas y cuál es tu poder? –pregunta curioso
German interrumpiendo totalmente el hilo de la conversación.
~CAPITULO 12 CONOCIENDO LOS EXOTRAJES ~
~MELANY~
Cuando estábamos por salir del edificio principal nos pidieron que
dejáramos nuestras pertenencias ahí, todos fuimos entregando el equipaje con el
que habíamos llegado. Mis compañeros y yo nos detuvimos fuera del edificio
observando los tres gimnasios y tratando de decidir por cual nos íbamos. Cada
gimnasio estaba cerrado totalmente de manera que, ni siquiera desde el aire, se
pudiera ver lo que está dentro, los tres eran exactamente iguales a excepción de
un cartel que sobresalía de la parte superior; el primero contando de derecha a
izquierda tenía un cartel con forma de pentágono y mostraba la imagen de una
espada y un escudo, los cuales se cruzaban para formar una “X” y estaban unidos
en la base por una cadena; el segundo gimnasio que se encontraba en el medio
tenía un cartel hexagonal con un pequeño círculo pintado en el centro que
representaba la mira de un sniper, además tenía cuatro pistolas puestas alrededor
del circulo y apuntando en sentido de las agujas del reloj; el cartel del último
edificio tenia forma de corazón, en su interior se observaba un par de manos
estrechándose en todo el centro y las dos secciones superiores estaban ocupadas
por una espada y una pistola que posiblemente representaban la igualdad a la
hora de brindar ayuda
-Es una difícil elección –expresa Julio.
-Si escogemos uno y no nos desenvolvemos bien probablemente nos echan
del lugar –añade Miguel
-Oh vamos, ¿qué tan difícil puede ser? –dice Carlos intentando animarnos.
-Yo me iré por el combate a distancia –se decide Rubén.
-Creo que yo también –secunda Carlos.
-Por mi parte creo que seré más útil en la de sección de estrategia y apoyo
–habla Miguel, todos asentimos y reímos porque él siempre era el que nos
brindaba apoyo cuando estábamos desanimados además de ser de los más
ingeniosos.
-Decidido, me uniré a los de combate cuerpo a cuerpo –intervengo
-¡Yo también! Creo que es mi mejor opción –dice Julio convenientemente a
pesar de que todos nuestros compañeros dicen que el siente algo por mí.
-Entonces ya todo está decidido, mucha suerte a todos –emprende la
caminata Carlos.
-Suerte no, Éxito –lo corrijo para también ponerme a caminar seguida del
resto.
Entro junto a Julio al primer edificio, dentro de este ya se encontraban
varios reclutas, pero no demasiados estaban todos formados en filas de 5
personas, imagino que la mayoría se iba a ir por el combate a distancia. El lugar
era una especie de gimnasio, pero de gran tamaño, aunque no tenía las usuales
gradas que se encontraban en los costados.
-¿Nerviosa? –preguntó mi compañero mientras nos acercábamos a la fila
que nos correspondía.
-Para nada, más bien ansiosa.
Al parecer ya todos los reclutas habían decidido su estilo de combate pues
un hombre un tanto joven se subió al pequeño podio que habían colocado y junto
a él pusieron uno de los trajes.
-Buenas tardes a todos, los admiro por haber escogido este estilo de
combate, pues no cualquiera va, a la hora de la batalla, en primera fila a
enfrentarse a lo desconocido. También debo agregar que aquí no triunfaran los
fuertes, no es necesaria tal cualidad, aquí necesitamos personas agiles, flexibles e
inteligentes. Dicho esto, ¿alguien quisiera cambiarse de gimnasio? –
Transcurrieron un par de segundos y nadie hizo movimiento alguno –me
sorprende que todos se hayan quedado –añade mientras rápidamente se coloca el
traje que, luego de un par de segundos, se ajusta a su cuerpo.
–Ahora procederé a mostrarles el equipo que tiene el traje –estira un poco
ambos brazos– Primero: ¡Espadas! –Exclama y casi al instante se abre dos
pequeños compartimientos poco antes de la parte inferior de sus muñecas y
brotan dos espadas directo a sus manos– Ustedes se preguntarán: ¿De dónde
salieron las espadas? Bueno, hemos creado un sistema que, a través de la
exposición a ciertos niveles de energía, se puede alterar el tamaño de objetos sin
vida. También podrán especificar si desean usar la espada derecha o izquierda –
explica mientras presiona un botón en donde se abrieron los compartimientos,
estos vuelven a abrirse y el guarda las espadas –Segundo: ¡Escudos! –de la parte
superior de sus muñecas brotan repentinamente dos escudos de tamaño parecido
una pizza pequeña –Esto no es lo único, cuando tienen los escudos activados se
habilitara un botón en la palma de sus manos que sirve para esto –Da una
brazada y el escudo sale volando como el de aquel superhéroe de blanco y azul,
él nos muestra nuevamente las manos y presiona por segunda vez el botón que
se habilitó en la palma de su mano; luego de pulsarlo el escudo volvió a él,
probablemente por magnetismo –Guardar –dijo y los escudos volvieron a reducir
su tamaño hasta estar en la muñeca –Tercero: en la parte baja de la espalda se
encuentra una funda con una cuchilla pequeña para emergencias. Cuarto: en la
pierna derecha cargaran un pequeño estuche con dos compartimientos, uno para
bombas de humo y otro para mini bombas explosivas. Quinto: a pesar de ser un
traje para combate cercano en la pierna izquierda tendrán una funda con una
pistola y otro estuche de dos compartimientos, el primero con balas y el segundo
con bengalas. Aquellos que realicen grandes logros y suban de puesto
conseguirán ciertas mejoras que aún están en desarrollo. ¿Alguna pregunta? –
finalizó.
El primer valiente levanta la mano y el hombre que hizo la presentación lo
mira, incitándolo a que hable.
-¿Qué tan importantes son los combates cercanos? ¿Por qué no vamos
todos con armas de fuego evitando que se acerquen a nosotros?
-Bueno pregunta –Dice el señor –y en un cierto sentido tiene lógica pero
piensa esto: te encuentras junto a un pelotón de diez personas y se encuentran
contra 20 Tenshis; ya por esa parte los superan dos a uno. Ustedes todos les
disparan y son diez balas que van en el aire pero uno de esos Tenshis tiene
poderes de relacionados con el sonido, puede controlar la tierra, el metal o
cualquier otro poder que te imagines y detiene sus balas. ¿Qué harían ahora? Si
vuelven a disparar bloquearan los disparos nuevamente y todos perecerán sin
poder matar a uno solo de ellos. Los de combate cercanos están aquí para
inmovilizar, o en el peor de los casos asesinar, a aquellos que puedan causar
grandes problemas a los de combate a distancia; también son bastante útiles en
infiltraciones y capturas específicas.
A pesar de su entrenamiento todos en la sala comienzan a murmurar, lo
que dijo aquel hombre era muy cierto, seriamos una parte importante y me alegra
haber entrado en este grupo.
~EN EL SEGUNDO EDIFICIO~
-Este será su exotraje –explica el encargado del combate a distancia –Cabe
destacar que, por obvio que parezca, necesitaremos personas con buena puntería
pero no solo eso; deben ser astutos, rápidos y arriesgados. El exotraje vendrá
equipado con unos lentes especiales que le permitirá a cada uno de ustedes
decidir la mejor la mejor trayectoria de disparo a la hora de realizar tiros a mucha
distancia. En ambas piernas tendrán fundas donde podrán portar dos armas de
fuego de corto alcance, en general llevaran una Thunder380 de cada lado pero
podrán cambiarla por otra de su preferencia; debajo de estas fundas podrán llevar
municiones, se recomienda tener una de las armas cargada con balas normales y
la otra con unas balas especiales que sirven para la captura diseñadas por
nosotros. Al decir el comando “sniper” aparecerá un compartimiento similar a un
cilindro en su espalda, de este brotara un arma de largo alcance que debería
llegar directamente a sus manos, al exponer dichas armas a ciertos niveles de
energía se puede alterar su tamaño lo que permite que estén guardadas en sus
espaldas; en caso de que pierdan dicha arma podrán usar nuevamente el
comando y una nueva arma brotará, las municiones de estas armas las obtendrán
de sus antebrazos al pulsar un botón que se encuentra ahí. En caso de
emergencia si dejan presionado por tres segundos un botón en su dedo índice se
aparecerá una cúpula en su muñeca y comenzará a disparar perdigones hacia
adelante. Por ultimo contarán con una cuchilla pequeña en la parte baja de su
espalda en caso de que no puedan evitar combate cuerpo a cuerpo. Espero que
hayan entendido todo esto porque no responderé preguntas.
~EN EL TERCER EDIFICIO~
-Muy buenas tardes, yo seré el encargado de explicarles las funciones de
su traje –se presenta el instructor del escuadrón de estrategia y apoyo –Ante todo,
los de esta sección deben ser personas valientes, feroces y pacientes; hay dos
tipos de trajes disponibles para ustedes, el primero es el de asistencia de batalla y
el segundo es el de resguardo y recarga. La primera cosa característica del primer
traje es que viene con un bastón que finaliza en una rueda filosa en cada extremo,
esta les servirá para el ataque pero, si presionan este botón y lo lanzan al aire se
convertirá en una mini moto que les servirá de transporte a ustedes y a otra
persona. Uno de nuestros roles fundamentales es rescatar a otros en caso de que
tengan problemas y alejarlos del campo de batalla y esta es la función del bastón
además del ataque. Otra cosa que portaran será un estuche dividido en varios
compartimientos en su pierna derecha donde tendrán diferentes tipos de bombas
entre las que destacan las bombas de humo, las de gas somnífero y otras bombas
que servirán como trampas. El segundo traje estará totalmente apartado de la
batalla, siempre ira cuidando la retaguardia y con armas de fuego pesadas, su
tarea principal será portar armas de repuesto para los de combates y además kit
de primeros auxilios para curar a todo aquel que resulte herido.
~CAPITULO 13 PUEBLO FANTASMA~
~JOSHUA~
-Cierto, bueno me llamo Susana y se supone que yo tengo control de la
electricidad –responde ella ante la curiosidad de todos nosotros –Aunque aún no
lo controlo muy bien, creo que responde a mis emociones pues una vez estaba
muy enojada y pude generar electricidad de la nada, en cambio, las demás
ocasiones solo manipulaba la electricidad ya existente.
-Oh eso es calidad –expresa German.
-Bueno, ahora a lo que estábamos. ¿Dices que sabes en donde encontrar
el origen de la rebelión? –Aparto a German del medio.
-Sí bueno, eso creo. Escuché de fuentes confiables que está en el Lago.
-Es una buena ubicación –opina Miranda.
-Entonces creo que está decidido, iremos al Lago de Maracaibo –declara
Pablo para luego posarse en el asiento del conductor.
-¿Vendrás con nosotros Susana? –pregunta Ashley conteniendo la
emoción.
-Creo que sí, en este momento es mi mejor opción. Muchas gracias por
ofrecerse a llevarme.
Luego de eso yo subí al asiento de copiloto, Miranda, David y German se
sentaron en la fila central; Ashley y Susana se sentaron en la parte de atrás y
partimos hacia el Norte, con rumbo al Lago de Maracaibo.
-Oye Susana, cuéntanos ¿por qué toda esa gente te gritaba cosas tan
feas? –preguntó David mientras Pablo le bajaba un poco a la música para poder
hablar.
-Lo que sucede es hace una semana que escape de mi casa porque mi
madre quería enviarme a esos campamentos y yo presentía que eran malos –
responde ella con mucho pesar en sus palabras –Hoy estaba recorriendo la ciudad
desde muy temprano tratando de conseguir un lugar en donde trabajar, cuando
estaba por entrar a una tienda vi a mi padrastro hablando con un señor “¿No han
encontrado a tu hijastra?” le pregunto el señor a lo que le contesto: “No y mejor
que ni aparezca el monstruo ese, estaba loco por deshacerme de ella”. Sé que mi
madre me quiere pero se deja manipular mucho por él, debido a esto me puse,
muy triste y la luz en toda la zona comenzó a fallar, los habitantes salieron de sus
casas y descubrieron que yo era la causa.
-Ya veo así eso fue lo que pasó –contestó David.
-Ya no estés triste por eso, algún día le demostraremos a tu mama que no
eres un monstruo ni nada parecido –le di un pequeño golpe en la espalda a
manera de apoyo –Ahora hay que concentrarnos en el futuro.
Ella asintió y medio mostro una sonrisa para que luego Ashley comenzara a
cantar a toda voz. Tardamos un par de horas en llegar al pueblo más cercano a
dicho lago, por suerte no tuvimos ningún inconveniente a pesar de que nos
pararon en un par de alcabalas lo que aprovechamos para comprar unos cd’s de
música; todos bajamos de la camioneta y teníamos la intención de ir a una
panadería a comer, algo ya que no habíamos comido nada en la mañana.
-El pueblo está vacío no hay ninguna tienda abierta, ni siquiera una persona
en la calle –señala German.
-Gracias por decir lo obvio –reprocha Miranda.
Recorrimos un poco la ciudad y lo confirmamos, era una ciudad
abandonada ¿qué pudo haber pasado para que terminara así?
-Alguien nos está siguiendo –exclama David y nosotros nos ponemos alerta
dejando a Ashley y Susana en medio de nosotros.
Estábamos en medio de una calle y aparecieron frente a nosotros 4 sujetos
que no se veían para nada amigables, tratamos de regresar por donde habíamos
venido y otros 3 sujetos aparecieron bloqueando nuestro camino.
¿Qué están haciendo aquí? –preguntó uno del grupo de cuatro.
-¿Apuesto que son enviados del gobierno? –añadió uno del otro grupo.
- ¡Claro que no! –Espeté –Estamos buscando la base de la rebelión.
-¿Está seguro de que debe decir eso a los cuatro vientos? –susurra Pablo a
mi lado.
-La mejor forma de arreglar los conflictos es siendo directo y sincero –
respondo.
-Demuéstrenlo –exige uno que no había hablado.
Al parecer David y los otros estaban ansiosos de que dijeran eso, pues casi
al instante David se transformó en un lobo casi por completo; Miranda creó
decenas de clones de nosotros por toda la calle; incluso Pablo y Susana usaron
sus poderes, Pablo formó un dragón con sus cuerdas y Susana provocó un corto
en unos postes de luz cercanos.
-Está bien, ya demostraron que son como nosotros pero ¿Cómo sabemos
que no se aliaron con el Gobierno? –interrogó el segundo que había hablado
anteriormente.
-Cálmate Christian, vi varios de estos rostros en televisión cuando se
escaparon de un campamento; creo que podemos confiar en ellos –decía uno de
ellos mientras se acercaba a nosotros –Mi nombre es Perla y soy parte de la
rebelión ¿quieren venir conmigo? –añade mientras extiende su mano derecha
hacia mí que en ese momento estaba delante de todo el grupo.
Lo analice por un momento mientras aún se acercaba a mí y aún no había
extendido el brazo, detalle a los que estaban con ella y ninguno llevaba armas de
ningún tipo y por lo que pude notar en sus pupilas y respiración no estaba
mintiendo. Así que estreche su mano en señal de acuerdo.
-Por mi está bien, confiaré en ti, pero no sé qué harán mis compañeros –
suelto la mano de Perla y giro para ver a mis compañeros de fuga.
-Sabes que no tengo más nada que hacer, así que te acompañaré –habla
David mientras vuelve a su forma normal.
-Yo le dije que me pondría a su servicio joven Joshua –Pablo deshace su
dragón.
-Esto ha resultado un poco interesante, así que tienes nuevamente mi
apoyo –Miranda elimina todos sus Hologramas.
-¡Cuenta conmigo! –exclama Ashley
-Créeme, no pienso volver por donde vine –ríe German.
-Actualmente no tengo a donde ir, así que estaré agradecida si me dejan ir
con ustedes –dice Susana con voz baja mientras juega con un mechón de cabello.
-Entonces es todo, busquen su auto y acompáñennos –finaliza Perla.
-¿A dónde iremos? –curioseó Miranda.
-A un lugar seguro lleno de personas como nosotros.
-¿Puedo ir con usted Perla? –Pregunte y ella asintió.
Los muchachos se fueron al auto y yo seguí a Perla hasta un carro que no
se encontraba muy lejos.
- ¿Cuál es su objetivo? –pregunté estando ya dentro del carro y en marcha
a la base –y disculpe si hago muchas preguntas.
-No te preocupes, es natural. Actualmente estamos distribuyendo a todas
las personas que están con nosotros en diferentes trabajos, nuestro objetivo a
largo plazo es formar una nueva sociedad sin discriminación, separados de los
humanos normales que no nos aceptan pero sin negarles la entrada a aquellos
que no tienen prejuicios; poco a poco intentaremos ganar terreno hasta tener
suficiente para hacer un nuevo país pero sabemos que no será nada fácil. ¿Cuál
es tu nombre y poder?
-Me alegra que haya compartido todo eso conmigo –digo luego de haber
analizado cada una de sus expresiones y al concluir que decía la verdad –Me
llamo Joshua y aun no estoy seguro de cuál es mi poder, solo sé que puedo hacer
cálculos casi perfectos, suelo ver números en mi cabeza y puedo lograr tiros
perfectos o en un tablero de ajedrez puedo saber lo que va a jugar mi oponente.
Creo que sería bueno como estratega –estaba diciendo cuando me fije por la
ventana.
Era horrible habían manchas de sangres en las paredes de las casas,
huecos de balas por todos lados y construcciones destruidas.
-¿Qué pasó aquí?
-Cuando el Gobierno descubrió que nos estábamos ocultando por aquí,
mandó a desalojar la ciudad y vinieron a cazarnos, fue una lucha fuerte pero la
ganamos; regresaron al cabo de unos días pero nosotros permanecimos ocultos,
en la primera batalla tuvimos muchas pérdidas.
-¿Perdiste a tu mejor amigo ahí?
-¿Cómo lo supiste?
-Agachaste la cabeza, tu voz cambio y no me diste muchos detalles porque
al hacerlo hubieras recordado el momento exacto en que murió, si hubiera sido un
simple conocido lo hubieras mencionado o hubieras desviado tu mirada hacia
arriba o la ventana tratando de recordarlo, pero como es alguien muy importante lo
llevas en la mente todo el tiempo, en caso de que fuera algún familiar habrías
derramado alguna lagrima o hubieras hecho pausas mientras hablabas al recordar
momentos de tu infancia con esa persona, así que no llevabas tanto tiempo
conociéndolo pero era muy importante para ti, debía ser mejor amigo o amiga.
Ella se quedó atónita mirándome, ni siquiera yo podía creer todo lo que
había dicho y al parecer acerté en mi conclusión.
-¿Estudiaste psicología? –preguntó aun sorprendida.
-No, ni siquiera yo sé de donde salió todo eso, creo que también es parte de
mi habilidad.
-Ya veo, tú nos serás de gran ayuda.
Al salir de la ciudad tomamos un desvío oculto entre la vegetación al cabo
de varios minutos llegamos a un pequeño poblado improvisado en donde
abundaban cabañas de madera y personas.
-¿Todos ellos son…?
-Sí, todos son Tenshis, así fue como las personas normales decidieron
llamarnos –explicó Perla mientras bajaba del carro, decidí imitar su acción y
seguirla pero no sin antes verificar que mis amigos vinieran detrás de nosotros; su
auto recién se estaba deteniendo pero ellos se apuraron en bajar para
alcanzarnos.
-¡Señorita Perla! –la saludaban muchas de las personas mientras nos
miraban llenos de intriga.
Entramos en una de las cabañas que era un poco más grande que las
demás pero no demasiado, en esta se encontraba un señor y, además de un par
de computadoras, un mapa de Venezuela y Colombia de gran tamaño pegado a la
pared.
-Arthur, traigo personas nuevas –dijo Perla mientras se sentaba en una de
las sillas de la cabaña.
-Que bien, justo hoy iba a explicar ciertas cosas a todos es hora de hacer
nuestra siguiente movida.
Nosotros nos quedamos en silencio viéndonos las caras, luego procedimos
a presentarnos con nombre y poder uno por uno mientras saludábamos a Arthur.
Luego de haber terminado salimos de la cabaña junto a él, Perla por otra parte
salió un poco antes que nosotros y había comenzado a reunir a todas las
personas.
~CAPITULO 14 ADAPTÁNDOSE A LA BATALLA~
~MELANY~
Luego de la explicación de nuestras funciones y el uso de los trajes
procedimos a la asignación, uno a uno nos fueron entregando nuestros trajes y lo
primero que debíamos hacer era adaptarnos a la movilidad así que nos pusieron a
hacer calentamiento como lo hacíamos en el colegio antes de hacer deporte. Los
primeros minutos fueron muy difíciles, el simple hecho de moverse era un gran
desafío, parecíamos verdaderos robots mal hechos; sin embargo, poco a poco nos
fuimos adaptando al movimiento y ya todo iba siendo más fácil bajo las
recomendaciones del supervisor. Él tenía por nombre Jesús y estaría a cargo de
todo nuestro entrenamiento, sin embargo, no era nada estricto comparado con el
Sargento Pablo.
– ¡Schell y Gómez! al frente –vociferó él, luego de que nuestros cuerpos se
habían acostumbrado a estar con los trajes –El resto a los asientos.
Un hombre de unos 35 años más o menos y yo nos detuvimos y
comenzamos a caminar hacia el centro del gimnasio mientras un poco
confundidos y el resto se miraban en el mismo estado que nosotros. De las
paredes surgieron varias sillas más que suficientes para que todos se sentaran
–Por ahora sus trajes están cargados con espadas de madera y un arma
con balas de salva, quiero que combatan hasta la “muerte” del otro. Antes de eso
vayan al borde un momento.
Hicimos caso y todo el suelo se abrió desde la mitad y hacia los lados, del
subsuelo emergió una especie de campo de batalla con rocas, árboles y grama
como si fuera una pradera.
–Ahora vayan cada uno a un extremo y colóquense de espaldas, yo les
daré la orden y ustedes comenzaran a luchar –asentimos y acatamos la orden -
¡Ataquen! –vocifero y nos pusimos en marcha.
Yo inmediatamente gire mi cuerpo 180º y localicé a mi adversario, cerca de
él estaban dos arbole, yo por mi parte me oculte detrás de una gran roca que
estaba a mi derecha para esperar su movimiento. “Si esperas a ver el movimiento
de tu oponente será muy tarde para atacar”, me vino ese pensamiento a la cabeza
de cuando estaba en entrenamiento de combate. Salí de mi escondite por el lado
derecho para avanzar por el borde aprovechando un grupo de árboles que
estaban y escuche un disparo; por suerte frené a tiempo y la bala paso cerca de
mí, busque el origen del disparo y vi al hombre de apellido Gómez avanzando sin
temor con una pistola en la mano derecha y con la otra mano ocupada por una
espada.
–Espada izquierda –exclamé rápidamente y mientras la espada llegaba a mi
mano, con la derecha tomé la daga y seguí corriendo.
Él disparó nuevamente, pero debido a la distancia la bala no pasó muy
cerca de mí, imaginé que el tiro anterior tuvo más precisión porque predijo que
saldría por ese lado; sin mucha tardanza llegue a otro árbol, pero en lugar de
seguir con mi plan anterior decidí desviar mi rumbo e ir directamente hacia él. Esto
lo sorprendió y aun así sin dudar mucho apuntó nuevamente y jalo el gatillo, este
disparo me rozó el brazo derecho lastimándome un poco, pero dándome el tiempo
suficiente para acercarme. Al estar suficientemente cerca, antes de que pudiera
darle chance de disparar nuevamente, arrojé la daga a la mano con la que
sujetaba la pistola, esto hizo que se desplazara hacia su derecha para esquivar el
ataque; en ese momento arremetí en su contra, pero no lo suficientemente rápido
pues él pudo usar su espada para frenar la mía produciendo un sonido metálico
por el choque. Un poco sorprendido intento dar otro espadazo, pero yo me agache
y roté levemente con una pierda extendida logrando tumbarlo.
–Espada derecha –exclame.
Mientras la espada salía él intento dispararme estando en el suelo, yo usé
la espada que estaba en mi mano izquierda para golpear su mano izquierda
logrando desviar el disparo y, además, que soltara la pistola; ya teniendo la otra
espada en mano di una estocada con poca fuerza directo en su pecho.
–Bien hecho Schell –dijo el señor Jesús mientras se acercaba a nosotros y
ayudaba a Gómez a levantarse –a ti te recomiendo que vayas a la sección de
combate a distancia, tal vez aun te permitan entrar, pero teniendo en cuenta tu
actuación, no creo que dures mucho aquí –Algunos comenzaron a reírse –
Ustedes, ya que les parece gracioso al final del día se enfrentaran a mi si aún
están aquí.
En el acto todo el mundo hizo silencio en súbito, Gómez le dijo algo al
supervisor, algo que no alcancé a escuchar y luego salió de la sala. Después de
eso fueron pasando el resto de las personas por parejas haciendo
enfrentamientos, algunos de esos fueron bien bacanos, combates que
comenzaron usando ambas espadas y terminaron con dagas e incluso algunos
que terminaron empates; no puedo negar que hubo otros mediocres, donde
después de un espadazo perdían la espada por no sujetarlas con suficiente
fuerza. Julio fue de los últimos en pasar y, a pesar de que perdió, dio un gran
combate a mi parecer; creo que el señor Jesús pensaba igual que yo pues los
felicito a ambos.
–Descanso, mañana continuaremos con el siguiente nivel así que
asegúrense de descansar bien –Indico el supervisor y cuando todos estábamos
por salir silbo repentinamente –Ustedes tres, no se olviden de que deben combatir
contra mí así que vengan.
Los tres que se habían reído anteriormente de Gómez se detuvieron en el
acto y podría apostar que se les heló la piel, todos los demás salimos del gimnasio
para encontrarnos en la salida a Camila, ya se había hecho de noche y ni siquiera
me había dado cuenta del pasar de las horas al estar concentrada en los
combates.
–Por favor síganme, los llevaré al lugar donde se quedarán y pueden ir al
salón central para que coman algo.
Nos entregó a cada uno una tarjeta con un número marcado que
funcionaría como llave de las habitaciones, luego nos llevó a un edificio parecido a
un hotel.
–Sus pertenencias estarán dentro de sus habitaciones esos exotrajes ahora
les pertenecen así que quítenselos y guárdenlos en su habitación hasta mañana –
finalizó alejándose y perdiéndose en la oscuridad.
Duré unos 5 minutos buscando mi habitación, cuando por fin la encontré me
adentre en esta, encendí el aire, me quite el exotraje y me tiré a la cama; la
habitación era bastante lujosa, tenía una pequeña nevera, un par de sillas con una
mesa, una cómoda alfombra que cubría todo el piso, bellísimas luces LED
repartidas por todo el techo a las cuales se les podía ajustar el brillo además de
dos lámparas medianas en cada lado de la habitación y obviamente un baño
privado que no tenía ganas de revisar. Estaba encantada con lo cómoda que era
esta cama matrimonial, pero antes de seguir admirando el bello cuarto algo me
devolvió al mundo real: tenía ¡HAMBRE! Me levanté de la cama y salí de la
habitación, estaba por cerrar la puerta cuando me acorde que no había agarrado
la llave de la habitación me regresé a buscarla y salí por segunda vez de la
habitación. No muy lejos de ahí me encontré con Julio, me acerqué a él y me
dedico una sonrisa en forma de saludo y yo devolví el gesto; seguí caminando
disminuyendo la velocidad hasta que Julio se decidió a seguirme.
– ¿Qué te parecieron los exotrajes? –preguntó para romper el silencio que
se había formado entre nosotros.
–Son bastantes dinámicos, siento que se adaptan y refuerzan mis
movimientos además de que nunca había visto tanta tecnología. Tú me
sorprendiste bastante, eres muy bueno
–Ehhh gracias –se sonrojó –Aunque yo perdí mi combate, tu sin embargo
fuiste una ganadora total.
Antes de darnos cuenta habíamos llegado al edificio principal, entramos y
nos conseguimos a nuestros compañeros nuevamente.
–Les dije que tarde o temprano Melany vendría hasta acá –Le dice Carlos a
Rubén y otros hombres que estaban ahí con él.
–No tengo nada que decir en contra de eso, por cierto ¿dónde está Miguel?
–No lo aceptaron y lo regresaron a casa –me informa Rubén con algo de
tristeza en sus palabras a pesar de ser el más serio de todos.
–Debió sentirse muy frustrado, por suerte todos nosotros aprobamos el
primer día –expresa Julio intentando animarnos mientras nos sentábamos.
En ese momento se acerca uno de los camareros con una gran pizza y la
pone en nuestra mesa que compartimos con dos personas que aún no conozco.
–Bueno Melany, Julio, ellos son Alberto de la parte de estrategia y apoyo y
Jhon de combate a distancia –nos explica Rubén
–Yo soy Jhon un gusto.
–Como podrán adivinar yo soy Alberto –se presenta tomando un trozo de
pizza –sírvanse.
Todos tomamos una rebanada de pizza y comenzamos a comer.
–Creo que le tendremos que decir al camarero que traiga otra pizza –
sugiere Carlos –Ahora bien ¿Julio ya sabes cuál es el cuarto de Melany? Deberías
aprovechar mientras puedas.
La cara de Julio enrojeció hasta el punto de parecerse a un tomate mientras
tartamudeaba tratando de cambiar el tema.
–Y tu celoso –respondí sin pensar.
Todos me miraron sorprendidos para luego estallar en risas a excepción de
Julio que imagino que estaba apenado
– ¿Alberto, Jhon ustedes de donde son? –cambió de tema mi compañero
de combate luego de recobrar la compostura.
–Somos de Chile –respondieron al unísono.
Luego de eso seguimos comiendo, pedimos otra pizza y hablamos un
montón para después de un rato irnos a dormir.
~CAPITULO 15 PREPARANDO EL SIGUIENTE PASO~
~JOSHUA~
–Buenas tardes a todos –Arthur llamo la atención de todas las personas
que ya estaban reunidas justo fuera de la cabaña–. Primeramente, le agradezco a
cada uno de ustedes por el esfuerzo que hacen cada día para mantener esto en
pie; les aseguro que pronto iremos a un sitio mejor pero también les adelanto que
no será nada fácil. Ya me estoy comunicando con otra base de rebeldes al Oeste,
en Trinidad y Tobago, lo mejor será trasladarnos hasta allá para fusionar fuerzas.
Este no es un buen lugar ya que estamos cerca de la frontera de Colombia que es
donde están preparando un grupo de soldados para oprimirnos. Ellos nos quieren
dominar, nos tratan como monstruos y, aunque tratemos de demostrarles que no
lo somos, ellos no lo van a entender; no buscamos la violencia, pero si nos atacan
debemos responder y sé que no será nada fácil. Señoras y señores, mi propuesta
es aislarnos del resto del mundo, haremos un país nuevo, un país sin
discriminación donde podamos convivir Tenshis con personas normales sin
rencor; ustedes decidirán si me acompañan y me ayudan a formar este nuevo país
o se resignan a vivir rezagados o esclavizados.
Todos aplaudieron y vitorearon la gran charla de Arthur, estaban dispuestos
a arriesgar sus vidas por la posibilidad de un mejor futuro para sus semejantes.
Nosotros, que hasta ahora habíamos estado a los lados de Arthur nos pusimos
junto a todos los que lo estaban escuchando.
–Pronto comenzaremos a enviar personas a la otra base para que estén
seguros, los que lo deseen pueden ofrecerse para ayudarnos a cumplir unos
objetivos antes de irnos, mientras tanto los estaremos entrenando como podamos
para que aprendan a usar sus poderes de la forma más eficaz posible; debemos
prepararnos porque ellos ya lo están haciendo y no tendrán piedad. Por ahora
sigan en sus labores diarias y en 10 minutos veré aquí a los voluntarios que
piensen que puedan ser de utilidad en la batalla.
– ¿Nosotros que podemos hacer? –preguntó Ashley en nombre de todos.
–Tú y Susana pueden ir con los demás a ayudar con la cosecha,
necesitamos asegurar la supervivencia de los niños así que no participaran en la
batalla, lo siento, pero es lo mejor para ustedes.
Ashley mostró una cara de decepción, Susana sin embargo estaba algo
aliviada. Arthur tenía razón así que no objeté nada y le mostré una sonrisa a las
dos, ellas acataron la indicación y se fueron.
–Con ustedes si me gustaría hablar un poco sobre algo, acompáñenme –
comenzó a caminar hacia la cabaña nuevamente y nosotros lo seguimos–.
Necesito su ayuda, imagino que entre todos escaparon de un campamento ¿o me
equivoco? –nosotros asentimos–. Me gustaría que me ayudaran a asaltar uno de
esos campamentos para liberar a todos los cautivos, hay un par de personas ahí
adentro que nos pueden ser de bastante utilidad.
–Con todo gusto –asiento– ¿Buscas liberar a personas específicas o de
verdad quieres inutilizar ese campamento por completo?
–Quiero inutilizarlo y dejar libres a todas las personas, pero necesito que
cuando sigas hacia Trinidad lleves contigo a un par de personas. ¿Puedo
encargarte esta tarea? Podrás llevarte a quien quieras, pero creo que es mejor un
grupo pequeño, aquí tengo un pequeño mapa del lugar.
Sacó de un cajón un mapa del estado portuguesa, un estado que no estaba
muy lejos de aquí el problema es que para llegar a nuestro destino final había que
atravesar todo el país y sería un largo camino para ir en carro. Además, como
debíamos traer con nosotros a algunas personas de ese campamento seriamos
muchas personas para entrar en un carro.
–¿Cómo nos desplazaremos luego de completada la misión? –pregunté y
todos voltearon a ver a Arthur esperando una respuesta.
–Un helicóptero los estará esperando para llevarlos directamente a Trinidad
y Tobago –respondió tranquilamente para la sorpresa de todos nosotros.
–Está bien –asentí– Miranda ¿me apoyas en esto?
–¿Por qué yo no? –pregunta David un poco molesto.
–Lo mejor que podemos hacer es distraer, entrar, inmovilizar a los guardias
y salir con todos; para evitar que las personas sigan creyendo que nosotros somos
los malos debemos evitar todo el daño posible y creo que llevar un lobo a la
batalla no sería bien visto. Sé que debemos inhabilitarlo, pero lo haremos después
de que todos estén a salvo.
–Bueno está bien –rezongó.
–En eso difiero, joven –dice Arthur– luego de que confirmen que no hay
nadie en los edificios necesito que los derriben, un simple rescate no será
suficiente, debemos demostrarle que si nos atacan nos vamos a defender y que
podemos hacerlo. Eso sí, solamente destruyan los edificios no queremos muertes
en ningún bando.
–Está bien, aunque no estoy del todo de acuerdo lo haré.
Salimos por segunda vez de la cabaña y frente a esta se encontraban
algunas personas las cuales imagino, eran los voluntarios.
–Preséntense con nombre y poder –solicitó Arthur.
El que se encontraba en la punta izquierda dio un paso al frente, resulto ser
uno de los chicos que nos encontramos antes de llegar aquí, uno que fue bastante
agresivo hasta que Perla lo calmó.
–Yo me postulo, puedo cuidar sus espaldas y además me aseguraré que no
nos traicionen. Puedo cambiar partes de mi cuerpo por las de un leopardo así que
soy rápido –indicó mientras hacia una pequeña demostración.
–Está bien creo que nos serás de utilidad…
–¡OYE! ¿Por qué él sí y yo no? Como él es blanco y con su cabello pintado,
¿da mejor aspecto? –reclamó en seguida David.
–¡Cálmate Antonio! Sabes que nunca he sido racista contigo –dije con
firmeza.
–Siguiente –exclamó Miranda para darle fin a ese momento incómodo.
–Yo me llamo Robert y bueno… lo que puedo hacer es… bueno ya lo verán
–dijo el próximo.
Lo siguiente que vimos fue un poco sorprendente, aunque gracias a mi
poder pude entender más o menos como funcionaba el suyo. Pedazo por pedazo
toda su piel fue tomando un color grisáceo y daba la sensación de estar hecho de
piedra. Me acerque para comprobarlo y al tratar de golpear sus brazos termine
lastimando mi puño, se parecía a un personaje de comics que había visto en mi
infancia.
–Me imagino que vuelves locas a las chicas cuando se lo muestras –
interrumpió el siguiente en la fila– Mi nombre es José y a diferencia de este tipo mi
poder si es útil.
–A ver muéstranos –exigió Miranda.
El joven que creo que no pasaba los 20 y comenzó a acercarse a mí,
apenas acabo de notar que David se había ido, seguro seguía molesto.
–Ahora que estoy tocando tu frente escucharás cuidadosamente todo lo que
diga –señaló el joven mientras tocaba mi frente– inmediatamente después de que
deje de tocarla, irás hasta donde está Arthur y le dirás que crees que mi poder es
el mejor del lugar.
En ese momento el dejo de tocar mi frente, tal como había indicado me
acerqué a donde estaba Arthur y lo miré de frente.
–Arthur, yo sinceramente creo que ese chico… No es un Tenshi real.
Todos los presentes se impresionaron y luego estallaron en risas, el chico
que se hacía llamar José quedo boquiabierto y rápidamente, antes de que su
moral decayera más debido a las risas, repitió la misma acción, pero con Miranda
la cual puso una expresión de superioridad. Sorprendentemente con ella si
funcionó y de alguna forma logro obligarla a hacer lo que él dijo, después de eso lo
deliberamos un poco, pero decidimos no aceptarlo en la misión ya que, no sería
de tanta utilidad, aunque lo tendría en mente para un futuro. Uno a uno fueron
pasando personas con poderes interesantes pero no tan útiles para la misión,
como: hablar con los animales, volar, un chico que podía aumentar o disminuir su
tamaño pero era bastante restringido, súper olfato, cambiar el color de la piel…
–Yo me llamo Jossue y puedo manipular el crecimiento y movimiento de las
plantas –expresó uno de los últimos postulados
Esto inmediatamente llamó mi atención y puse cara de curiosidad al igual
que mis acompañantes, el hombre se puso de cuclillas a la vez que posaba la
palma de sus manos sobre la grama del suelo, pocos segundos después brotaron
varios árboles por todo el lugar los cuales se movían de manera casi irreal.
Seguían brotando arboles uno tras otro con ciertos segundos de intervalo, cuando
de repente se escucha un grito. de desesperación; Jossue separó sus manos del
suelo y se levantó para luego correr junto con nosotros al origen de aquel grito. En
el lugar se encontraba una chama como de mi edad, esta desafortunadamente se
encontraba sobre la copa de uno de los árboles producidos por Jossue; no paraba
de llorar ya que al parecer sufría de vértigo y, de un momento a otro el suelo
comenzó a temblar, noté que algunos objetos metálicos empezaron a temblar
también y unos segundos después los objetos lentamente se acercaban al lugar
de los gritos, esta situación me hizo recordar a aquel momento, cuando ocurrió el
accidente con mi hermana teníamos que calmarla antes de que perdiera el control,
una lagrima rodó por mi mejilla al recordar a mi hermana, mientras Jossue logró
recuperar el equilibrio; hizo que el árbol disminuyera su tamaño, poco a poco fue
achicándose hasta alcanzar el tamaño de un arbusto pequeño y la joven pudo
tocar el suelo, en ese momento se calmó y todo se detuvo.
–¿Quién eres? –pregunté.
–Yo me llamo Diana y disculpen cuando me pongo nerviosa mi poder se
activa, no fue mi intención; probablemente soy un estorbo así que mejor me voy.
–¡No! Espera, creo que nos serias útil, ¿puedes controlar el poder?
–Bueno, puedo atraer y repeler cosas de metal que no sean tan pesados
como camionetas, aunque sí puedo aplicar mi poder a carros, pero en algunas
ocasiones cuando estoy estresada o fuera de mi he logrado más que eso; aun así,
no creo que pueda ser de ayuda solo los molestaría.
–No seas tan negativa, aunque no lo parezca él es alguien muy inteligente
así que puede buscar la manera en que contribuyas –explica Miranda.
–¡OYE! Aunque ahora que lo pienso, es la primera vez que te escucho decir
algo amable –digo y Diana sonrió.
–Cállate –replicó Miranda.
–Bueno está bien, los ayudaré o eso intentaré –afirmó Diana.
–En ese caso contigo y con Diana ya estaríamos todos los que iremos al
campamento.
–Perfecto, entonces los veré a todos aquí mañana antes del anochecer –
agregó Arthur y nosotros asentimos.
Después de eso seguimos a Arthur, quien nos llevaría a nuestras
habitaciones, como era de esperarse no eran habitaciones de lujo, pero si muy
reconfortantes. ¿Habrán encontrado este lugar así o lo habrán construido?
Después de dejar mis pocas cosas en la habitación, decidí ir a buscar a David, me
sentía poco preocupado, ya que no lo había visto desde que se molesto por lo del
chico leopardo. Lo busque por los alrededores de donde conocimos a Arthur pero
no logre encontrar lo, así que decidí pedirle ayuda a Miranda, pero aún así no
logramos dar con él, se hizo bastante tarde y decidí ir a dormir después de haber
recorrido todo el lugar sin encontrar ningún rastro de David.
~CAPITULO 16 CAPTURA LA BANDERA~
~MELANY~
– ¡Todos los guardias están a salvo Debemos salir de aquí!
–Todo lo contrario, vamos a capturarlos ahora que podemos actuar sin
limitantes…
Podía oír disparos, hacía frío y había muchas personas gritando. No podía
ver bien, todo estaba borroso y muy confuso; de un momento a otro algo ilumino
fuertemente todo el lugar, era como un relámpago.
– ¡Mel cuidado!
Alguien me empujo y luego fui salpicada con sangre, fue en ese momento
que mi vista se aclaró un poco y vi una sonrisa encantadora y conocida.
Di un salto en la cama para encontrarme con mi alarma sonando a todo
volumen y los rayos del sol que entraban por mi ventana iluminando todo el lugar
lo que me indicaba que ya había amanecido, rápidamente tomé mi celular para
darme cuenta de que solo me había despertado cinco minutos después de la hora
planeada, eran las 4:05 así que decidí ir a darme un baño. Luego de terminar de
arreglarme y de ponerme el exotraje salí de la habitación, ya pasaban de las 4:25
porque me entretuve escuchando música mientras me duchaba; estaba de camino
al restaurant para desayunar antes de que comenzara el nuevo entrenamiento y,
cuando estaba por llegar, me encontré con Alberto el cual me saludo alegremente.
–Oye ¿te puedo hacer una pregunta?
Fueron las primeras palabras que me dirigió luego de que me saludara, ya
nos habíamos sentado y habíamos ordenado desayuno.
–Adelante –respondí con curiosidad de lo que podría preguntar
– ¿Por qué te uniste al ejercito?
Esta pregunta me causo un pequeño escalofrío ya que no podía contarle a
nadie lo que decía en la carta de mi padre, así que tomé una bocanada de aire
para responder mientras llegaba el mesero y servía la comida
–Para serte sincera, hace un año ni siquiera me había pasado por la cabeza
el hecho de unirme al ejército, pero un par de cosas cambiaron en mi vida y me
surgió la necesidad de hacerlo. Hoy en día, luego de llevar un tiempo en esto le he
agarrado cierto cariño –me sorprendió la sinceridad con que le había contestado a
alguien que recién conocía –Ya yo hablé. ¿Cuál es tu razón?
–La verdad yo no lo veo mayor atracción a esta profesión, pero mis padres
ejercieron sobre mí una gran presión, ya que mi padre es un militar conocido y mi
mama una piloto.
Al decir eso, podía notar cierto dejo de tristeza en la mirada, tal vez había
querido ser artista o abogado. Ya estábamos terminando de comer así que no
pregunté más, pero tal vez algún día indagara más sobre sus gustos. Al terminar
nuestro desayuno nos levantamos, luego fuimos al gimnasio cuyos asientos ya se
encontraba desplegados y casi llenos; cuando ya no faltaba nadie las sillas que
quedaron vacías volvieron a su posición original desapareciendo de nuestros ojos
y, simultáneamente, el profesor que se encontraba en un rincón del gran gimnasio
fue hacia el centro.
– ¡Buenos días! Hoy haremos algo un poco diferente a lo de ayer, se
dividirán en dos equipos y tratarán, no solo de derrotar al otro, sino también
deberán liberar a un muñeco rehén que se encuentra bajo el control del equipo
enemigo –indicó Jesús.
–Básicamente, ¿Haremos un “Captura la bandera”? –preguntó uno de los
más jóvenes del grupo a lo que Jesús asintió.
–Ahora, todos los que sean rojo irán saldrán por la puerta frente a mí y
acompañaran a Camila, el resto que serán los verdes me acompañaran por la
puerta a mi espalda
Dicho esto, Jesús sacó un pequeño control blanco de su bolsillo y presiono
un botón que activo un pequeño bombillo debajo de nuestros asientos. Como era
de esperarse los bombillos tenían los colores que él había indicado, yo era rojo así
que sin perder mucho tiempo todos nos fuimos a nuestro lugar correspondiente; al
salir nos estaba esperando Camila con su seriedad característica.
–Síganme –se limitó a decir.
Hicimos caso a la orden y la seguimos a través de una especie de bosque
que se encontraba, un par de minutos después llegamos a un pequeño claro,
despojado de la presencia de cualquier árbol, cuyo centro se hacía visible gracias
a un muñeco de trapo de tamaño real, cuya característica era su color rojizo.
Pienso que el del otro equipo será blanco.
–Como ya saben su trabajó será liberar al muñeco que tiene el otro grupo y
evitar que tomen este. El enemigo se encuentra en algún lugar hacia el norte.
Dicho eso se dispuso a irse y nos dejó así, sin más instrucciones, sin algún
plan ni nada por el estilo; luego de un par de minutos coincidimos en nombrar jefe
al hombre con más años de experiencia y mejor cargo.
–Los más jóvenes y rápidos irán en el frente, se dividirán en dos sub
equipos de asalto, dichos equipos serán de tres personas cada uno, atacarán
desde diferentes flancos. Cuando uno de los equipos encuentre al rehén, uno de
sus miembros se separará del grupo y disparará hacia el cielo para dar la
ubicación del enemigo luego se ocultará mientras el resto hace su trabajo; cuando
el enemigo se dé cuenta ese señuelo podrá escapar, los otros cuatro nos
quedaremos aquí a proteger.
Todos estuvimos de acuerdo y luego pusimos en práctica la misión. Yo
estaba en el grupo que atacaría por la izquierda, cabe destacar que era la única
mujer, el resto probablemente renunció, se unió al grupo de inteligencia o al de
distancia. Íbamos a una velocidad moderada para guardar energía, pero sin perder
el ritmo. Los otros que estaban conmigo ya tenían sus espadas en mano, sin
embargo, yo solo tenía espada en mi mano derecha; ya habíamos pasado una
parte súper espesa del bosque y cada vez estaba más despejado.
–Creo que lo más recomendable es ir un poco más despacio desde aquí –
dijo uno de mis compañeros que parecía argentino.
–Oigan por aquí –susurró nuestro otro compañero.
Al acercarnos con sumo cuidado pudimos divisar a los lejos nuestro
objetivo, estaba rodeado por cinco guardianes que se posicionaban formando un
pentágono alrededor del “rehén”. Por suerte en nuestra actual ubicación aun
estábamos protegidos por un par de árboles.
–No tienen puntos ciegos y sería suicidio enfrentarnos directamente –
comenté.
–Tienes razón, pero considerando lo buena que eres con la espada, creo
que tengo un plan, él y yo –indicó señalando al otro soldado que estaba con
nosotros– nos separaremos y dispararemos desde puntos diferentes al mismo
tiempo, en el mejor de los casos nos habremos desecho de dos pero el verdadero
objetivo es que al menos dos de ellos sigan a cada uno de nosotros; de esta forma
solo quedará un enemigo que tendrías que derrotar para obtener al rehén y si algo
sale mal trata de resistir porque los refuerzos no tardarían en llegar –hubo silencio
durante unos segundos– ¿Preparados?... ¡Ya!
Comenzó la acción, los dos corrieron hacia lados apuestos quedando por
detrás y por delante del rehén mientras que yo me encontraba aun a la izquierda,
cuando momentos después se escuchó el primer disparo el cual efectuó el
argentino desde el frente.
– ¿Qué rayos fue eso? –dijo uno de ellos, cuando el disparo pasó muy
cerca de él, pero sin lastimarlo.
Justo después de eso sonó el otro disparo y la bala acertó en la pierna de
uno de los enemigos él cual se arrodilló en el piso.
–Vayan dos por detrás y uno por el frente yo me quedaré aquí junto con el
herido.
El plan no salió tal como esperábamos, pero aun así fue muy bueno, era mi
turno así que sin perder mucho tiempo me puse en marcha, llevaba una espada
en mi mano derecha y la cuchilla en la izquierda; cuando logré acercarme más y
ambos me vieron, se pusieron en guardia. Me posicioné de manera tal para
quedar frente al que aún estaba sano y que el que está herido quedara detrás de
él, creo que llamaré enemigo A al que está sano y B al que está herido.
–Debes ser muy valiente para enfrentarnos a nosotros dos tú sola –dijo A–
¡Espadas!
–Creo que tuvimos mucha suerte, sino tendríamos muchos problemas al yo
estar herido –añadió B.
Su charla me estaba cansando, moría de ganas por darles una lección así
que lancé la cuchilla en mi mano derecha con mediana fuerza sobre la cabeza de
A, para tratar de acertar al objetivo B, además aproveché los pequeños segundos
que se distrajeron para tomar una pistola con mi mano libre disparando hacia la
parte inferior del cuerpo de A. Después de unos segundos la primera mitad de mi
plan había funcionado, gracias a la gran tecnología de estas armas el ruido
producido por el disparo era mínimo; debido a la situación de peligro A no pudo
pensar con claridad y su primera acción fue quitarse del camino de la bala,
mientras que B solo estaba al tanto de la daga que se acercaba hacia él por
arriba. B logró esquivar la daga, pero la bala dio en el blanco, acertando en B y así
elimine a uno de mis enemigos.
–Pero ¿qué…? –balbuceó A.
Aprovechando su impresión y lo descuidado de sus acciones arremetí
contra él intentando dar una estocada por su costilla izquierda, sin embargo, A
reaccionó a tiempo y desvió mi ataque hacia un lugar vacío lo cual me desequilibro
completamente. Además, asestó un golpe en mi estómago, aunque no logró
hacerme retroceder; gire unos 100° mi cuerpo aproximadamente para quedar
frente a él y dar un espadazo a lo que él respondió rápidamente con la misma
acción causando que nuestras espadas chocaran en un punto intermedio entre
nosotros. Probablemente en fuerza bruta lo hubiera derrotado, pero no quise
arriesgarme así que dirigí la pistola que aun sostenía con mi izquierda hacia él;
cuando intentó golpear mi mano izquierda con su otra espada, lo que causo que
perdiera la pistola.
Debía pensar rápido, necesitaba acabar con esto o podrían llegar refuerzos
para él.
–Espada izquierda –moví mi brazo izquierdo hacia atrás mientras salía la
espada
Debido a sus nervios se desconcentró y perdió fuerza ocasionando que mi
mano derecha doblegara la suya lo cual, a su vez, produjo que su espada cayera
al suelo. Luego de esto fue fácil darle el golpe de gracia pues estaba muy tenso,
inmediatamente después de dejarlo inconsciente corrí hacia el “rehén” y, al estar
cerca presioné un botón que se encontraba en su supuesta frente; lo que supongo
significaba que habíamos ganado…
~CAPITULO 17 OBJETIVO A LA VISTA~
~JOSHUA~
– ¡Te lo dije! Esto no va a funcionar, pensaste que todo sería un mundo
maravilloso: flores, juegos y niños riendo por todas partes. Eso es casi imposible
de lograr.
No sé cómo se había originado ese sueño, de hecho, hacía tiempo que no
soñaba con algo que no fuera sobre mi madre o hermana. Aun así, no tenía
tiempo de pensar mucho en eso; David aun no aparecía y pronto debíamos partir
a la “misión”.
–Vamos joven Joshua, levantase –dijo Pablo con su característico respeto,
mientras tocaba la puerta de la habitación.
Ya me había despertado del todo, fui a la ducha y luego de terminar de
arreglarme, al salir del cuarto; me aleje del refugio a una parte virgen del bosque,
eran aproximadamente las 4 de la mañana y el sol apenas estaba emitiendo sus
primeros rayos de luz. Sin ir muy lejos llegue a un acantilado cuando de pronto
una voz conocida me sorprendió.
– ¿No deberías estas preparándote para “el rescate”? –interrogo David
estando sentado al borde del risco.
Me sorprendí un poco al verlo, no parecía haber pasado la fría noche a la
intemperie.
– ¿Por qué estás tan molesto? Si no quiero que vayas a la misión es porque
serás mucho más útil aquí y porque confió plenamente en ti.
Él se levantó, se paró frente a mí y me miro de una forma extraña; era algo
parecido al odio, pero creo que era otra cosa.
–No es por eso, solo creo que te estás dejando segar por esta gente. Iré
con ustedes, para apoyarlos y refugiar a todas estas personas; sin embargo, no
luchare por la causa de Arthur.
Luego de esas palabras paso a mi lado, como si fuera una persona
diferente al David que conocí hace tantos años. Gire mi cuerpo en dirección al
refugio y vi un par de luces de bengala provenientes de ahí, probablemente nos
habían descubierto así que comencé a correr en esa dirección. De camino me
pareció extraño, si estuvieran en problemas no mandarían una luz de véngala; al
llegar vi a todo el equipo reunido y listo para partir: estaba Pablo, Miranda,
Christian el leopardo, Robert el de la piel de piedra, Jossue el que controlaba las
plantas y Diana con su magnetismo. Subimos al pequeño avión que nos estaba
esperando unos metros más adelante, en una improvisada pista de despegue;
subimos al que sería nuestro transporte uno por uno acomodándonos mientras
Christian nos entregaban unos paracaídas de emergencia, al terminar paso al
puesto de piloto; en tierra firme se quedó Arthur y Perla junto con otras personas
del refugio.
– ¿De dónde sacaron esto? –interrogué a Arthur y Perla.
–Te sorprenderías al saber la cantidad de amigos que tengo. Este avión los
dejará en las cercanías del campamento y luego un carro los llevará hasta un
punto que les permitirá infiltrarse en el lugar.
– ¿Habían volado antes? –preguntó Diana bastante temerosa tratando de
sujetarse de todo lo que encontraba.
Casi todos negamos con la cabeza, a excepción de Pablo.
–Hace un tiempo salí del país, por razones de un negocio que salió mal –
explicó, lo cual me pareció raro, ya que era un hombre de pocas palabras.
El avión era algo pequeño pero acogedor y cómodo; poco a poco fuimos
ganando velocidad, luego el avión se fue inclinando para ir ganando altura y, justo
antes de que se acabara la pista nos separamos completamente del suelo.
Volamos durante unos 45 minutos cuando comenzamos a descender, hasta
entonces solo habíamos hablado en un par de ocasiones, la mayoría fue para
darle animo a Diana mientras Christian seguía serio e indiferente; para ser sincero
hubiera preferido mil veces traer a David, pero no quería ponerlo en peligro.
Terminamos de descender, abandonamos el avión y nos recibió un hombre
afroamericano de unos 37 años más o menos.
–Suban, yo los llevaré a su destino –fue lo que dijo de una manera un poco
brusca.
El hombre no parecía originario de este país y aparentaba haber tenido una
vida bastante difícil; obedecimos, pero antes de terminar de montarnos unos
pasos tras nosotros llamaron nuestra atención.
– ¿Qué demonios hacen aquí? –vociferó Miranda con tono maternal.
–Lo… Lo siento… ella me obligó a venir –dijo una de las figuras señalando
a la otra.
– ¡Es no…! Bueno si es cierto, pero es que podemos ser útiles en la batalla
–se defiende la segunda.
–Ashley y Susana, no ven que esto puede ser muy peligroso.
A pesar de que ha sido un corto tiempo que hemos pasado juntos, nunca
había visto a Pablo molesto. No estaba de acuerdo con que ellas estuvieran aquí,
pero había que proseguir con la misión, ya que el único que sabía pilotar era
Christian y lo necesitaba en la misión.
–Por ahora sigamos con nuestros planes, luego veré que haré con ustedes
–miré a las dos niñas.
Luego de acomodarnos como pudimos, partimos con rumbo al
campamento; no puedo negar que estaba comenzando a ponerme nervioso.
Estuvimos un rato en silencio hasta que Miranda tomó una bocanada de aire,
indicando que rompería el silencio.
– ¿Cuál es el plan? –inquirió.
–Cuando nos hayamos infiltrado nos separaremos en dos grupos, Christian
irá con Susana y Pablo al lugar más alejado del edificio de habitaciones; estando
ahí comenzarán a armas un alboroto procurando romper vidrios, bombillos y
armando trampas con las cuerdas, luego de eso tomen maniobras evasivas y nos
esperaran ocultos. En cuanto al resto, Miranda también servirás de distracción
pero te mantendrás en el centro de nosotros; en el frente del otro grupo irán
Ashley guiándonos junto con Jossue para protegerla; en el centro me acompañará
Miranda evaluando la situación y por último, en la retaguardia irá Robert con Diana
para otorgarnos protección. Tengan en cuenta que los guardias probablemente
ataquen a matar, ¿todos de acuerdo?
Todos asintieron algo atónitos.
–Admito que eres bueno, mira que crear esta estrategia incluyendo a dos
personas con las que no contabas hace 5 minutos; con poderes –dijo Christian
con una actitud totalmente diferente a la habitual.
Luego de eso, todos volvieron a guardar silencio, imagino que estaban
preparándose mentalmente para lo que nos esperaba.
–En unos 10 minutos estaremos llegando al campamento –indicó nuestro
guía.
–Por cierto Joshua, ¿sabes a quien debemos llevar con nosotros? –
preguntó Robert.
Esa pregunta me dejó sorprendido, ¿cómo había podido olvidar algo tan
importante como es?
–Yo sé quiénes son, no se preocupen –interrumpió Christian.
Eso me tranquilizó bastante y luego de eso los últimos 15 minutos pasaron
extremadamente rápido, cuando menos lo pensamos ya teníamos al campamento
a la vista y el carro se había detenido; bajamos de este, Christian se trasformó en
leopardo subiendo a Susana a su espalda. Mientras tanto Ashley se concentró un
poco extendiendo su mano hacia el campamento, luego de un par de segundos
nos dio las indicaciones y partimos a gran velocidad con dirección al complejo
llamado campamento.
~CAPITULO 18 OTRO DESAFIO~
~MELANY~
–Bien hecho Mel –dijo Julio mientras caminábamos de regreso al gimnasio.
Él había sido elegido para que participara en el otro grupo y, por lo que me
dijo, estaban muy mal organizados ya que más de uno se creía el jefe; también me
comento que tuvo un gran enfrentamiento con la misma persona que lo derroto en
el primer ejercicio, pero esta vez se hizo con la victoria. Cuando estábamos por
entrar a nuestro gimnasio, nos encontramos con el que supongo era un empleado
del lugar, debido a su uniforme.
–Vayan al edificio principal, allá les darán las indicaciones de su próxima
tarea.
Todos frenamos en seco, para luego retomar la marcha en dirección al
edificio principal; íbamos hablando entre todos, salvo algunos que preferían estar
solos, Julio seguía a mi lado; luego de unos minutos llegamos al lugar indicado y
entramos. En este ya se encontraban los de Estrategia y Apoyo, poco tiempo
después llegaron los de Combate a Distancia; estando todos reunidos, Camila,
Ismael y Daniel hicieron aparición. Todos supimos que si estaban ellos tres juntos
sería algo grande, Camila era la que estaba al frente en esta ocasión.
–Ahora procederemos a agruparlos según sus cualidades en equipos de 5,
que incluirán: dos de combate a distancia, dos de combate cercano y uno de
apoyo y estrategia. Luego de que cada uno de ustedes haya sido asignado a un
grupo, se enfrentaran a estos…
Desde la puerta por la que habíamos entrado, comenzaron a aparecer unos
robots voladores de mediano tamaño; todos estábamos impresionados, los robots
hicieron un mini espectáculo aéreo para luego posarse a las espaldas del trio que
dirige este lugar. Eran aproximadamente unos 10.
–Los llamo ___, son una Inteligencia Artificial en desarrollo que está
diseñado para combates –indicó Camila.
–Si están diseñados para el combate, ¿Por qué nos entrenan a nosotros y
no los mandan a ellos? –preguntó uno de los presentes
–Por 3 simples razones: primero, hay Tenshis con poderes de magnetismo,
sus trajes están hechas de aleaciones que se resisten al magnetismo, pero si
hiciéramos los robots así serian demasiado frágiles; segundo, están en desarrollo
y aún no están aptos para combates reales; tercero, representan un gasto muy
grande para la institución, apenas hemos logrado hacer estos diez con mucho
tiempo invertido por parte de mucho personal. Espero esto haya contestado sus
dudas –explicó con la indiferencia y frialdad de siempre.
–Ahora pasaré a formar, los equipos; para esto tuvimos en cuenta su
rendimiento en el ejercicio anterior, el cual fue monitoreado con drones –Daniel dio
un paso al frente.
Comenzó a decir nombres, uno tras otro los presentes dieron pasos al
frente para identificarse y juntarse con el que sería su equipo; al poco tiempo llegó
mi turno, por suerte, me tocó con Julio y con Jhon, uno de combate a distancia
que conocí cuando comía un pizza la primera noche; aunque a los otros dos no los
conocía. Cuando ya todos habían sido nombrados nos sacaron a campo abierto
nuevamente, aquí no hay descanso; a cada grupo se le asignó un robot; al cual
debía golpear en 3 de los varios blancos que lo rodeaban.
–Ok, hagamos lo más lógico: nosotros de combate cercano iremos en la
primera línea uno al lado del otro; luego iras tú, el de apoyo y, por último, estarán
los de combate a distancia. ¿Todos de acuerdo? –propuse con la voz de mando
que siempre me había caracterizado.
El lugar era un área despejada del bosque, ocupado por unos pocos
árboles y rocas dispersos en el lugar; de hecho, se parecía bastante al área en
donde luche con este traje por primera vez, a diferencia de que aquel estaba un
poco más ocupado.
–Perfecto, solo que debería ser yo el que de las indicaciones y me llamo
Thomas –se queja el de apoyo.
Cuando ya estábamos posicionados, Jhon y el otro chico se habían puesto
un par de gafas y Thomas había sacado un bastón, el robot comenzó a desplegar
lo que se terminó convirtiendo en sus piernas; estando ya preparado extendió sus
brazos y… ¿¡Espera que!? ¿Esas son mini-metralletas? El robot comenzó a
dispararnos directamente.
– ¡Escudos! –exclamamos Julio y yo.
– ¡Ustedes! Resguárdense detrás de algo –añadí.
Julio y yo colocamos nuestros brazos frente a nosotros con nuestros puños
apuntando al cielo, de manera que los escudos nos defendieran lo mejor posible.
Nunca creí que las características de los otros trajes fueran tan buenas, Thomas
sacó un bastón, el cual se convirtió en una mini moto luego de que lo lanzara al
aire.
– ¡Tu, súbete! –le ordenó al de combate a distancia.
Cuando subió, Thomas arrancó inmediatamente y le arrojo una bomba
explosiva al robot que cesó su frenesí de disparos; Julio, Jhon y yo, con un par de
moretones provocados por la colisión de las balas contra nuestros trajes, nos
dispersamos buscando refugio. En el camino, apreté el botón de la palma de mi
mano mientras daba una brazada, arrojando el escudo hacia la silueta del robot
que apenas distinguía debido al humo de la explosión. Simultáneamente, el que se
montó en la moto comenzó a disparar con una pistola en dirección al robot desde
diferentes puntos. Sin embargo, el robot no se vio acorralado y esquivó todos los
ataques de forma vertiginosa sin desplazarse a otro lugar; su segundo ataque fue
una bomba arrojada cerca de donde se estaba resguardando Julio, antes de poder
advertirle la bomba había salido volando.
– ¡Estos lentes son lo máximo! –exclamaba Jhon mientras estaba
agachado, apuntando con un sniper.
–Bien hecho –celebré.
Julio comenzó a rodear el área con el fin de atacar desde la espalda de
enemigo, así que yo fui al ataque frontal como distracción. En el camino presione
el botón en la palma de mi mano, para atraer el escudo que en este momento se
encontraba a espaldas del contrincante.
–Guardar escudo izquierdo –indique mientras corría– Espada izquierda.
Sujete la espada con mi mano libre mientras esperaba recibir el escudo con
la derecha, cuando mi escudo por fin estaba por tocar al enemigo en el objetivo de
su espalda, este salto evitándolo; pero en ese momento Jhon y el otro de combate
a distancia que se encontraba en la moto, dispararon desde diferentes puntos
nuevamente; estábamos teniendo una sincronización muy buena. Aun estando en
el aire el robot pudo evitar ambos disparos, sin embargo, no pudo esquivar el
escudo arrojado por Julio; logrando dar en el primer objetivo. Todos quedamos a
la expectativa, ya que nuestro enemigo estaba estático, aun así, todos estábamos
alertas; de un momento a otro se reincorporo, se paró firme con la guardia baja y
no tenía intenciones visibles de atacar.
– ¡Chicos! Habla Daniel, tenemos una emergencia y necesitamos que se
presenten inmediatamente en el edificio principal, donde fueron recibidos la
primera vez –la voz fue reproducida a través del robot.
Partimos a dicho lugar casi de inmediato, al llegar conseguimos a otros dos
grupos que también estaban recién llegando.
– ¿Qué está sucediendo? –interrogó uno de otro grupo.
–Nos acaba de notificar un informante que un grupo de rebeldes va camino
a un campamento para atacarlo, debido a eso necesitamos que ustedes 15 vayan
y los detengan –explicó Daniel.
– ¿Por qué solo nosotros? –debatió Julio.
–No tenemos capacidad en estos momentos de llevar a tanta gente, casi
todos nuestros helicópteros están fuera; además, ustedes son los únicos que
parecen estar a la altura. Claro, si alguno no quiere ir, podrá retirarse sin problema
alguno por esta vez –se defendió Daniel.
–Ahora, ¿están todos listos para ir? –pregunta Ismael, el militar veterano.
Todos asentimos, Daniel e Ismael comenzaron a caminar con dirección a
un helicóptero que no se encontraba muy lejos y nosotros los seguimos.
CAPITULO 19: ¿BATALLA PREDESTINADA?
~JOSHUA~
Ya habíamos logrado infiltrarnos en el campamento y hace pocos minutos
nos habíamos separado de Christian, Susana y Pablo. No tardaron mucho en
hacer su trabajo, pues se escuchaba lo que supongo eran ventanas rompiéndose
y bombillos estallando; los residentes no tardaron en despertarse y encender sus
luces, las cuales comenzaron a variar en intensidad. A pesar de que Susana aun
no domina muy bien la electricidad, lo estaba haciendo excelente; el sonido de una
alarma hizo acto de presencia, mientras muchos guardias comenzaron a correr
por el camino principal, con dirección al origen de aquellos ruidos. Por otro lado,
nosotros nos manteníamos entre las sombras, de camino al edificio de
habitaciones; cuando estábamos por llegar a nuestro objetivo, nos conseguimos a
un grupo no muy numeroso de guardias así que no tuvimos más remedio que
luchar para dejarlos inconscientes.
Para cuando llegamos allí ya se encontraban todos los Tenshis reunidos
afuera y muchos sonidos de disparos se escuchaban de fondo.
–Ya era hora de que llegaran –dijo uno de ellos, que parecía estar liderando
al resto.
–¿Tu eres Oscar correcto? –preguntó Jossue.
–Así es –afirmó– ¿Cuál es el plan?
–Ahora deberían encontrarnos con nuestros compañeros en el punto oeste
y, luego de eso, un helicóptero debería estar esperándonos para llevarnos a
Trinidad –intervine.
–Supongo que tú eres el que está a cargo, bueno, pongámonos en marcha;
ellos tres vendrán con nosotros –añadió Oscar.
Luego de eso todos comenzamos a correr y el sonido de disparos cesó.
– ¡Ashley, informe! –ordené mientras corríamos.
–Los otros están bien, ya dejaron de distraer a los guardias y van en camino
al punto de encuentro. Debemos apresurarnos porque al parecer viene un grupo
grande de guardias hacia aquí.
–Muy bien. ¿Cuáles son sus poderes? –pregunto a el nuevo grupo.
–Yo tengo pleno control sobre el agua –explicó Oscar.
–Yo puedo cambiar mi apariencia completamente y así, hacerme pasar por
otras personas –dijo la chica que venía con nosotros.
–Por mi parte, puedo leer mentes mientras que él, puede sentir la presencia
de cualquiera que conozca –añadió el tercero para luego señalar al cuarto.
Perfecto, son buenos poderes en caso de que entremos en guerra, pero
tres de los cuatro no nos sirven ahorita. Comencé a escuchar las hélices de un
helicóptero, lo cual me pareció un poco extraño ya que nuestro helicóptero no iba
a aterrizar tan cerca del campamento, ni tampoco lo haría antes de que diéramos
la señal.
–Estén muy atentos, algo no está bien aquí –alerté.
Dicho y hecho, al llegar al estacionamiento donde nos reuniríamos, nos
encontramos a nuestros 3 compañeros acorralados y siendo obligados a
retroceder por un grupo de 14 hombres y una mujer; los cuales estaban muy bien
armados para ser guardias normales.
– ¡Chicos, estamos aquí! –exclamó Miranda.
Eso bastó para llamar la atención del otro grupo, el cual se acercó a
nosotros rápidamente y nos pusimos en guardia.
–Jossue, Ashley y Susana; ustedes estarán detrás de nosotros
cubriéndonos; Pablo, Christian y Robert irán en el frente; mientras Diana, Miranda
y yo estaremos en el centro. Recuerden, nuestra prioridad es escapar, en caso de
que no podamos tendremos que dejarlos inmóviles o inconscientes –indique y
todos hicieron caso a la orden.
Nuestros enemigos al parecer estaban organizados con antelación: en el
frente estaban seis miembros con espadas y trajes extraños, incluyendo a la chica;
luego de ellos, tres personas con una especie de bastón y trajes un tanto
diferentes; por último, otros seis con un modelo completamente diferente de traje y
armas de fuego. La verdad que no se andan con juegos.
–Tengan cuidado, esos trajes extraños hacen aparecer cosas de repente –
nos alertó Christian.
Jossue inició el ataque, haciendo que crecieran varios árboles alrededor de
ellos; dichos arboles comenzaron a moverse bruscamente dando la sensación de
que los estaban atacando. El segundo fue Christian, que se abalanzó casi de
inmediato hacia uno de los que tenían espadas y comenzaron una lucha Espada-
Garra.
–Oscar, haz algo –demandó Miranda.
–Lo siento, no hay agua cerca que pueda usar –se defendió Oscar.
–Inútil –disimuló Miranda con una tos fingida.
Christian, que había ido a enfrentarse a un adepto de la espada, ahora se
encontraba batallando contra dos al mismo tiempo, aun así parecía que tenía la
situación controlada. Por nuestra parte, nos habían comenzado a disparar con lo
que parecían unas sniper, pero Jossue creo un mini muro con robles para
defendernos; aprovechando su habilidad, Robert fue de frente hacia los
francotiradores; abriendo una brecha para que Pablo avanzara. Hasta ahora
Christian estaba enfrentándose a dos de espadas, mientras que Jossue estaba
con los tres de bastones; Robert, sin embargo, estaba contra tres francotiradores
que intentaban alejarse pensando que debido a su aspecto era lento; por último,
Pablo estaba contra un afiliado de la espada.
– ¡Ustedes Vayan por los otros! –ordeno la chica del grupo enemigo.
Ella era el otro contrincante de Christian.
–Susana, ¿puedes crear un cortocircuito en sus trajes? –le pregunto
Ashley.
–Lo siento chicos, creo que sus trajes no trabajan con electricidad o con
niveles muy bajos –explicó luego de intentar hacer algo.
– ¿Diana, tu puedes hacer algo? –añadí yo.
–Déjame intentar… nada, al parecer los trajes están hechos de una
aleación con muy poco magnetismo; sabía que no serviría para nada.
–No te preocupes, no es tu culpa. Intenta lanzarle esos carros –la consolé.
Los autos voladores, atraídos y repelidos por Diana sirvieron para retrasar a
los que venían a atacarnos; Miranda por su parte creo Hologramas de ellos
causando confusión total para el grupo enemigo.
– ¡Joven Joshua, joven Miranda! –gritó Pablo.
Él había logrado inmovilizar a su oponente e iba camino a enfrentarse a
otro, cuando llamó nuestra atención arrojó hacia nosotros, con ayuda de sus
cuerdas, dos espadas del hombre al que había derrotado; nunca había usado una
espada, pero siempre hay una primera vez. Luego de que ambos tomáramos
nuestra respectiva espada en el aire, comenzamos a correr hacia el grupo que
arremetía hacia nosotros; Miranda encontró un oponente antes que yo y, a pesar
de que no ser una experta, se estaba defendiendo bien.
En mi caso, no paso mucho tiempo para que alguien se interpusiera en mi
camino; ese hombre, al estar suficientemente cerca, arremetió intentando dar una
estocada hacia mí con su mano derecha; sin embargo, reaccione por instinto
colocando mí espada en forma vertical, para poder desviar su ataque haciendo
que su espada se deslizara al entrar en contacto con la mía; gracias a eso, él
perdió el equilibrio por un momento lo que aproveche para dar un espadazo con el
revés de mi arma en su cuello. Todo pasó muy rápido, no sé cómo lo hice, pero
este no era momento de pensar en eso.
–Joshua, algo de ayuda no me vendría mal.
Giré mi cabeza buscando el origen de esa voz, hasta dar con un Christian
cansado y agobiado por los incesantes ataques de aquellos dos militares. Corrí
hacia él, con la intención de ayudarlo y la chica con la que estaba luchando se
percató de eso; fue así como ella vino hacia mí y comenzamos una batalla, la
chica tenía una espada en su mano derecha y una especie de daga en la
izquierda. Ya que ella venia corriendo hacia mí, me detuve y me concentre para
tratar de adivinar su primer movimiento.
–Creí que te quedarías sin hacer nada, supongo que tú eres el capitán pero
no tienes ningún poder útil –dijo ella cuando ya estaba a pocos metros de mí.
Inició su ataque con una barrida que me obligó a saltar, estando en el aire
arrojó su daga verticalmente hacia arriba con la intención de dar en mi estómago;
sin embargo, pude reaccionar a tiempo y desvié la daga con mi espada, logrando
que solo me hiciera una herida superficial en mi costado izquierdo.
–Eso lo veremos.
Ya cuando ambos habíamos recuperado nuestra posición de batalla, me
lancé hacia ella sujetando la espada con mis dos manos
– ¡Escudos! –gritó ella.
Esto me pareció algo extraño, pero cuando me di cuenta, dos escudos
circulares aparecieron en sus brazos bloqueando así mi ataque. Verdaderamente
tenían una tecnología increíble, di un par de pasos hacia atrás para evaluar mejor
la situación; sin embargo, ella dio una brazada y el escudo se desprendió de su
brazo derecho. No tuve la oportunidad de reaccionar y, por tanto, recibí un golpe
en el estómago que me hizo caer sentado mientras que el escudo quedó frente a
mí.
–Te lo dije: ¡Inútil! –se burló ella.
Ella no desaprovechó la oportunidad y dio un pequeño salto con la intención
de clavar su espada directo sobre mí, pude calcular el lugar exacto en donde
caería, así que evite el ataque y luego de que la espada tocara el suelo, la pateé
alejándola de mí y de su arma.
–Parece que no del todo –bufé.
Me reincorporé rápidamente, tomé la espada que estaba enterrada en el
piso y, junto a la que me había dado Pablo, ya tenía dos; avanzaba hacia ella
cuando comenzó a buscar algo en su espalda, resultó ser una pistola con la que
me apuntó y disparó. Creí que moriría, pero mi cuerpo se movió a gran velocidad
logrando evitar la bala por pocos centímetros; arrojé la espada que portaba en mi
mano izquierda en diagonal hacia arriba mientras que con la otra, cuando ya me
había acercado más, le di un golpe a su mano haciendo que soltara la espada y
retrocediera. Ella se había quedado estupefacta por mi rápida reacción ante la
bala, pero rápidamente retomo su ataque, dirigiéndose a mí con el escudo en su
muñeca izquierda y una nueva espada en la misma mano; yo le hice frente con la
espada que me quedaba, mientras que la espada que había arrojado al cielo
anteriormente comenzó a descender sobre ella. En el último momento, cuando
creí que había ganado, ella dio un salto hacia atrás de manera que la espada cayó
nuevamente al suelo; cuando hice contacto visual tenía una pequeña sonrisa
dibujada en su cara y escuché un sonido extraño de un objeto que se aproximaba
hacia mí. Me dejé caer al suelo aunque luego me dolió la herida que me había
hecho con la daga, sobre mi paso el escudo que anteriormente me había arrojado;
estando de rodillas en el suelo, lancé mi espada hacia ella y, debido a su escudo,
no notó la espada que se aproximaba a ella y terminó siendo golpeada en el
estómago por mi espada, quedando inconsciente por el impacto.
–Creo que me subestimaste –dije al viento mientras me levantaba.
No era momento de alegrarse, inspeccione todo a mi alrededor y habíamos
conseguido derrotar a unos cuantos de esos guardias-robots; pero al fijarme bien,
Susana y Diana estaban siendo atacadas por un tipo que tenía una pistola y una
arma de largo alcance; comencé a correr hacia ellas para tratar de ayudarlas, pero
ya estaban totalmente acorraladas.
Esto no podía pasar, Susana es solo una niña y Diana ni siquiera quería
venir; no podía dejar que murieran bajo mi cargo, el miedo reflejado en sus caras
me traía recuerdos, horribles recuerdos que creí haber dejado atrás.
Luego de esto todo paso en cámara lenta, poco a poco todo se fue
silenciando y escuché un único disparo proveniente del arma de ese tipo; la bala
viajaba lentamente hacia Diana, quien estaba cubriendo con su cuerpo a Susana;
sin embargo, un extraño animal se interpuso en el camino de la bala, recibiendo
totalmente el impacto. Me detuve en seco, no lo podía creer, ese extraño animal
fue tomando forma humano desde los pies hasta la cabeza; esbozo una pequeña
sonrisa y luego cayó al suelo.
–No… No puede ser… –susurré para mi mismo cuando me di cuenta de
quién era.
CAPITULO 20: HOMBRE CAIDO
~MELANY~
¿Dónde estoy...? poco a poco los recuerdos comienzan a inundar mi
cabeza. ¡Ah! Ya lo recuerdo, ese idiota cubrió su ataque con mi escudo e hizo que
su espada me diera un golpe que me hizo perder la consciencia; aún no estaba
recuperada del todo, necesitaba aclararme un poco ya que ni siquiera estaba
enterada de lo que estaba pasando a mí alrededor. Luego de unos segundos
conseguí ponerme en pie y traté de ver que estaba pasando, al fijarme bien vi
como una de las Tenshis estaba elevada en el aire con una cara muy enojada
mientras que otra más joven lloraba levemente mientras emitía algo de luz, el
resto los demás estaban detrás de ella; aun no entendía bien de qué me había
perdido.
– ¡Todos los guardias están a salvo Debemos salir de aquí! –grito alguien
no muy lejos de mí.
–Todo lo contrario, vamos a capturarlos ahora que podemos actuar sin
limitantes… –respondió otro.
Podía oír disparos así que supuse que mis compañeros estaban vivos y la
batalla continuaba; hacía frío y se escuchaban un par de gritos. Me comenzó a
doler la cabeza y nuevamente no podía ver bien, todo estaba borroso y muy
confuso; de un momento a otro algo ilumino fuertemente todo el lugar, era como
un relámpago.
– ¡Mel cuidado!
Alguien me empujo y luego fui salpicada con sangre, fue en ese momento
que mi vista se aclaró un poco y vi una sonrisa encantadora y conocida. Recuperé
totalmente el control de mí después de eso, pero solo para encontrarme con una
escena devastadora; el cuerpo casi inerte de Julio, con quemaduras que podían
apreciarse en la cara y partes de sus brazos en donde había perdido la armadura;
además, sangre brotando por las aberturas de la armadura, por su boca y oídos.
Pero, a pesar de eso, él estaba de rodillas frente a mí con una sonrisa que
reflejaba una alegría similar a la de una madre orgullosa de su hija.
– ¿Estás bien? –preguntó para luego caer hacia el frente.
– ¡JULIOOOOOO! –grité desesperadamente.
Saque fuerzas como pude y me acerque a él, le di la vuelta e intenté
reanimarlo luego de no encontrar su pulso; aun así, fue en vano.
–Melany hay que irnos de aquí –dijo uno de mis compañeros corriendo
hacia mí.
Yo no respondí, las palabras no salían de mi boca y mis ojos no dejaban de
observar a mi salvador y esa sonrisa tan encantadora que solo reflejaba bondad y
amor. El compañero que había venido hacia nosotros trató de levantarme mientras
seguía hablando.
– ¡No me iré de aquí! No puedo dejarlo aquí, él… él me salvó.
En ese momento una lágrima comenzó a recorrer mi mejilla izquierda,
sentía que todo el universo se había detenido y una tras otras las lágrimas fueron
apareciendo; inundando este rostro que hacía tiempo no sabía lo que era la
tristeza. Luego de unos segundos que parecieron interminables mi compañero
comenzó a forcejear para levantarme, pero yo no me dejaba.
“Novata, no dejes que las emociones nublen tu juicio”; las palabras del
Sargento Pablo retumbaron en mi cabeza y, aunque seguía siendo doloroso para
mí, pero salí de mi trance autoimpuesto.
–Está bien, vámonos –le dije a mi compañero mirándolo a los ojos.
Él me llevo agarrada de la mano hasta una especie de moto, nos subimos y
comenzamos a retirarnos del lugar; giré mi cabeza para ver a esos Tenshis, ya
habían logrado calmar a las dos chicas que supongo eran responsables de todo
este desastre; los pocos carros que estaban estacionados en el lugar, ahora
estaban destruidos y/o en llamas.
–Da la vuelta, están huyendo, debemos atraparlos –ordené.
–No podemos hacer eso, todos nosotros estamos muy cansados y con
heridas. Sería un suicidio.
Esta respuesta me indigno, así que me bajé de la moto de un salto y,
estando un poco recuperada, comencé a correr hacia los Tenshis quienes iban a
paso lento ya que llevaban a alguien herido y la mayoría estaban cansados.
– ¡No huyan cobardes! –Grité desde el fondo de mí ser–. Acepten que son
aberraciones, que no deberían existir.
Todos se detuvieron por un momento y voltearon a verme como si yo
estuviera diciendo alguna estupidez, pero era la verdad; aquellos rebosantes de
poder, tarde o temprano sienten la necesidad de surgir por encima de los demás.
El tipo con el que me había enfrentado se separó del grupo dando un par de pasos
hacia mí.
–Ustedes aprendan a no rechazar lo desconocido, aprendan que no
siempre pueden tener el control de todo –dijo el chico que me dejo inconsciente
hace unos minutos.
Luego de eso ellos retomaron su huida, intenté seguirlos, pero debido a un
par de heridas que me había hecho en la lucha contra el leopardo, caí al suelo
inconsciente nuevamente.
–No todo es lo que parece…
–Es una guerra sin sentido…
–La destrucción solo genera más destrucción y el odio más odio.
Me desperté con esos y otros pensamientos parecidos rondando en mi
cabeza, que querrán decir, primero que todo, ¿Dónde estoy?
–Creímos que no despertarías Novata.
– ¡Carlos, Rubén! ¿Dónde estamos? ¿Dónde está Jul.…?
Antes de terminar la pregunta se me heló la sangre y los rostros de mis dos
compañeros reflejaron tristeza.
–Hoy lo velarán aquí, luego enviaran su cuerpo a su familia –me informó
Rubén.
–Por cierto –añadió Carlos– Daniel dijo que cuando despertaras quería
hablar con todos.
Asentí con una sonrisa falsa y una mirada vacía mientras me levantaba de
la cama, lentamente debido a que aún me dolían varias partes del cuerpo.
– ¿Estás bien? –preguntó Carlos preocupado.
Yo no le respondí, solamente seguí caminando hacia afuera de este cuarto
de hospital, al salir del pequeño edificio que conformaba todo el hospital me alejé
un poco de tanta tecnología, acercándome un poco a un prado que se encontraba
antes del bosque en donde habíamos entrenado. Las lágrimas comenzaron a
brotar de mis ojos, primero un poco temerosas y de apoco, luego fueron cayendo
con mayor rapidez y fluidez; mientras, recordaba muchos de los momentos que
vivimos junto a Julio, en su mayoría felices. Tomé una bocanada de aire fresco,
me sequé las lágrimas y me dirigí nuevamente al hospital, estando ya adentro no
se me hizo muy difícil conseguir al resto de compañeros que participaron junto a
mí en nuestra primera batalla contra los Tenshis.
–Debemos ir a ver a Daniel, ¿correcto?
Ellos asintieron y, sin la necesidad de decir ninguna otra palabra, nos
dirigimos al edificio principal donde se suponía que estaba Daniel. Al llegar, lo
conseguimos sentado cerca del café; todos nos acercamos e hicimos una
formación de 3x5 frente a él.
–Chicos, primeramente, debo decirles que lamento mucho la pérdida del
joven Julio, también debo aclararles que no fue culpa de ninguno de ustedes,
hicieron lo mejor posible con el poco entrenamiento que tenían y que la culpa fue
nuestra por haber puesto esta carga en sus hombros. Esto no significa que el
proyecto Centenials vaya a ser cancelado, de hecho, ya estamos pensando en
mejoras para los trajes y pronto reanudarán su entrenamiento; los equipos serán
reorganizados cuando tengamos una evaluación más completa de sus habilidades
y ya tenemos a un par de ustedes en la mira para hacerles sus trajes
personalizados. Esto es todo por ahora, vayan a descansar, nos vemos mañana
aquí y no olviden pasar por la enfermería si sienten algo raro.
Todos comenzaron a salir en completo silencio, el ánimo de todos en el
grupo esta decaído y supongo que todos irían a sus cuartos a darse una ducha o
algo por el estilo.
–Melany, por favor, acércate –indicó Daniel.
Yo me detuve y sin dilatarme mucho llegué nuevamente a donde él estaba,
ya que no me había alejado tanto.
–Mientras guardábamos las cosas de Julio para enviárselas a sus padres,
encontramos dos cartas: una para su familia y otra para ti –dijo mientras me
ensañaba una carta– no sé si hubiera querido que la leyeras, pero yo creo que
tienes derecho a saber lo que está escrito en ella –finalizo deslizando la carta por
la mesa hacia mí.
Tomé la carta, él se levantó, dio un par de pasos hacia mí y me envolvió en
un fuerte abrazo, luego de eso se fue; yo imité su acción, también decidí retirarme
de ese lugar, pero por la puerta que se encontraba en dirección opuesta a la que
él tomó. Luego de eso caminé con rumbo a mi habitación, con la carta en mis
manos tal cual como me la entregaron; entré a mi habitación, me senté y, luego de
unos minutos, por fin tuve el coraje de abrir la carta…
CAPITULO 21: ASENTAMIENTO
~JOSHUA~
Luego de que Susana y Diana perdieran el control de sus poderes, obligando a los
militares a retirarse, corrí hacia donde estaba el cuerpo que había servido como escudo
humano para proteger a las chicas; al llegar, me arrodille frente a él revisando sus signos
vitales, los cuales resultaron estando débiles pero constantes.
–¿Por qué hiciste eso? –pregunté cuando vi que había recuperado la consciencia.
–¿No es algo obvio? –tosió un poco luego de ese comentario –No podía dejar que
tu cargaras con toda la responsabilidad, recuerda que Arthur me envió para cuidar del
grupo.
Luego de esto perdió el conocimiento, sin verificar sus pulsaciones ni nada lo
cargué y comencé a correr con él en dirección contraria a donde se encontraban los
militares.
–¡Vámonos de aquí! –le grité a mis compañeros para que me siguieran.
Pablo, al tener más cuerpo y fuerza que yo, llevaba cargado a Christian
–¡No huyan cobardes! –gritó alguien desde nuestras espaldas–. Acepten que son
aberraciones, que no deberían existir.
Todos nos detuvimos por un momento y volteamos hacia el origen de dicho grito.
Era la chica con la que me había enfrentado, así que me separé del grupo dando un par
de pasos hacia el frente.
–Ustedes aprendan a no rechazar lo desconocido, aprendan que no siempre
pueden tener el control de todo –exclamé.
Luego de eso, retomamos nuestra huida aprovechando que nadie nos estaba
siguiendo. Cuando estábamos por salir del Campamento un grupo de guardias nos rodeó.
–Allá esta nuestro helicóptero –indicó Jossue– ustedes vayan, yo detendré a estos
tipos y luego los alcanzaré.
Aunque no estaba del todo de acuerdo con esa idea, no tuve más opción que
acatarla; seguimos corriendo y por fin llegamos al transporte y estuvimos un par de
minutos esperando, pero nada que llegaba Jossue. De un momento a otro comenzamos a
ver como se acercaban guardias enemigos.
–Debemos irnos jóvenes o será muy tarde –dijo el piloto.
–Aun no, debemos esperar a Jossue; nadie se queda atrás
Yo me encontraba afuera del helicóptero, parado frente a este y dispuesto a luchar
contra hordas de enemigos por esperar a Jossue. De un momento a otro sentí que algo
rodeo mi estómago y me jaló hacia el helicóptero, era una de las cuerdas de Pablo.
–¿Qué estás haciendo? ¡Suéltame!
–Lo siento joven Joshua, no podemos dejar que capturen a los demás. Pudimos
cumplir la misión y descubrimos muchas cosas –dijo Pablo.
A regañadientes tuve que aceptar, pero no sin pararme a la orilla del helicóptero
para tratar de ver a Jossue; sin embargo, no pude verlo ni tampoco vi plantas por los
alrededores de donde él se quedó. Nos tomó un largo tiempo llegar a nuestro objetivo:
Trinidad y Tobago; al llegar, aterrizamos en un pequeño helipuerto. Todos comenzaron a
bajarse a excepción de Christian que, aunque ya se encontraba mucho mejor, aún estaba
herido.
–Bienvenidos a su nuevo hogar.
Escuche la voz de Arthur que provenía desde afuera, yo estaba esperando que
todos terminaran de salir, para bajarme. Al pisar tierra firme me encontré con un Arthur un
poco más alegre de como lo conocí, eso tal vez porque las cosas estaban mejorando;
estaba acompañado por Perla en este paraíso tropical.
–Lo siento Arthur, creemos que Jossue fue capturado al sacrificarse para ponernos
a salvo mientras escapábamos, además Christian salió herido –dije luego de haber bajado
del helicóptero.
Su gesto sonriente cambió casi de inmediato, pero en ese momento Christian hizo
acto de presencia, sorprendiéndonos a todos por haberse levantado a pesar de sus
heridas.
–Nos tendieron una emboscada, es como si hubieran sabido que íbamos; un
pequeño grupo de combate especial nos atacó con unas armaduras de gran tecnología –
interrumpió Christian para sorpresa de todos nosotros.
–¿Co-Como es que estas de pie? –musitó Miranda con sorpresa.
–Eso no importa ahora –respondió él– ¿Todos pudieron cruzar a salvo?
Perla asintió con una expresión triste.
–Adelante, bienvenidos a su hogar temporal; a partir de ahora haremos asaltos
estratégicos en puntos específicos. Lo primero es abastécenos, ya nosotros hablamos
con el presidente y nos dejará alojarnos en una ciudad cercana a la costa, pero nosotros
mismos debemos buscar manera de contribuir a la isla para recibir pagos y poder
mantenernos. Luego de establécenos en las casas se elegirán a los que trabajarán y los
que formarán parte del grupo de defensa, ya todos saben que nos estamos moviendo y
tocara defendernos –explicó Perla.
–Por ahora ustedes vayan a descansar, nosotros nos encargaremos de organizar
todo aquí –añadió Arthur.
Nosotros obedecimos sin rechistar, la verdad creo que todos estábamos bastante
cansados. Una señora y un señor desconocidos para mi llegaron casi al instante, la
señora se llevó a Christian y el señor sirvió de guía para nosotros llevándonos a diferentes
casas para que descansáramos. Yo entre a la casa que me correspondía, era bastante
acogedora, tenía un par de cuadros bonitos colgados en una pequeña sala acompañados
por un sillón y un reloj de pared con números romanos, la habitación era igual de
acogedora con su cama y una mesita de noche. Sin embargo, no podía acostarme a
dormir, había algo que todavía le estaba dando vueltas a mi cabeza; esperé que el señor
se alejara lo suficiente y salí de la casa; me puse a buscar por todos los alrededores, pero
fue en vano.
–Deberías estar descansando –dijo Oscar sorprendiéndome por la espalda.
–Si, si; ya voy –conteste con desdén.
Volví a mi habitación y me recosté boca arriba con mi antebrazo derecho sobre
mis ojos.
–¿Creíste que no vendría?
Me levante de un sobresalto buscando el origen de aquella voz.
–Te dije que debías llevarme –David era el de la extraña voz– Mira todo lo que
pasó.
–Por eso mismo no quise llevarte, crees que estaría tranquilo si hubieras ido y
terminas lastimado o te hubieras tenido que sacrificar por nosotros. Ya perdí a Andrea, a
mi madre, a Tiffany nuestra mejor amiga; sería demasiado para mi perder también a mi
mejor amigo.
–¡Por eso lo digo, mírate cómo estás! ¿Crees que en esas condiciones puedes dar
tu mejor potencial? Tiffany cuenta con nosotros y tu estas aquí, siguiendo las ordenes de
un desconocido tratando de sentir autocompasión. La verdad me das pena, si algún día
vuelve el Joshua que yo conozco, me buscas...
Dijo eso y se marchó, yo simplemente me desplomé nuevamente en la cama
tratando de entender lo que me dijo. ¿Volver a ser el Joshua de antes? Eso es imposible,
sin mi hermana y mi madre no podré ser el de antes...
CAPITULO 22: "CARTA DE UN AMIGO"
~MELANY~
"Para Melany Schell".
Decía el sobre que me entregaron, respire hondo y, estando sentada en mi
cama, tomé el valor de abrir el sobre y comenzar a leer la carta:
"Querida amiga, sé que llevo poco tiempo conociéndote pero admito que
me has impresionado, eres una chica maravillosa y debo admitir que: ¡Me gustas
mucho! No te voy a mentir, al principio no sentía ni una pisca de interés en ti, pero
poco a poco, con cada logro que obtenías me dejabas asombrado; recuerdas esa
carrera de obstáculos en donde estaba escalando una pared casi finalizando, en
ese momento los brazos me fallaron y caí, aterrizando literalmente sobre ti. Creí
que te enojarías debido a tu carácter de siempre, pero no pudiste evitar reír. Ese
tipo de cosas, poco a poco, me hizo descubrir que no solo eras Melany "novata"
Schell, la chica ruda y seria del ejército; sino que dentro de ti habitaba un alma
noble que quería servir a los demás y protegerlos. Quizá nunca leas esta carta,
puesto que no creo tener la valentía de entregarla, mucho menos decirte todas
estas palabras en persona; pero igual te diré esto: Eres una gran amiga y estoy
muy feliz de haberte conocido"
Esas palabras me rompieron el corazón, no pude evitar romper en llanto, el
cual luego se aplaco un poco y se convirtió en sollozos, una y otra vez tenía esa
imagen en la cabeza" el sonriendo para mi luego de haber recibido una descarga
eléctrica para salvarme.
— ¡Oye Mel, Sal de ahí! Necesitas comer algo —gritó Carlos desde afuera
de la habitación.
Se comenzaron a escuchar golpes en la puerta y ellos seguían diciendo
cosas para tratar de animarme, yo simplemente los ignoré, no estaba de ánimo ni
para comer. Un rato después ellos se rindieron y se fueron pero no sin antes
dedicarme estas palabras: "Sé que es doloroso, pero recuerda que así no es la
Melany que Julio conoció, a él no le gustaría verte así. Levántate y demuéstrale
que su sacrificio no fue en vano"; creo que fue Rubén que lo dijo.
Entre sollozos y pensamientos, después de un rato me quedé dormida y
creí que podría descansar, pero incluso estando dormida la mente me jugaba
sucio y me hacía recordar todos los sucesos de la llamada "primera misión".
Todos y cada uno de los sonidos y sensaciones se habían grabado en mi mente y
se reproducían mientras navegaba en una oscuridad infinita; hasta que de pronto,
muy a lo lejos vi una luz. Corrí hacia esa luz lo más rápido que pude intentando
alejarme de esta tortura que era recordar todo lo acontecido, al llegar me di cuenta
que no era más que una pequeña esfera brillante. Aun así, la tomé en mis manos
y la aferre a mi pecho como si eso me tranquilizara. No pasó mucho tiempo
cuando dicha esfera comenzó a emanar más luz y todo se iluminó, yo estaba
atónita, sabía que esto era un sueño o algo así, pero nunca me había pasado
antes.
—Oye así no se comporta la Mel que yo conozco
No podía creerlo, era él... Estaba ahí, parado frente a mí con la misma
sonrisa; corrí inmediatamente a abrazarlo.
—Estoy muy feliz de que estés bien —dijo mientras lo seguía abrazando.
Yo no respondí, simplemente estaba ahí, soltando una risita nerviosa cada
cierto tiempo e inmensamente feliz de verlo, aunque solo sea un sueño.
—Ya debo irme, pero sabes que... Me hubiera gustado pasar un poco más
de tiempo contigo.
Mi alegría se esfumó de inmediato, así como cualquier cosa efímera; en ese
momento toda la luz regresó a la pequeña esfera que se alejó flotando, pero esta
vez no me vi en la necesidad de perseguirla, ya no me inquietaba la oscuridad y
aquella esfera se convirtió en un recuerdo lejano que no dejaría que me afectara.
Fui despertada horas después por golpes incesantes en mi puerta, antes de
quedarme dormida ni siquiera me había quitado el traje así que me levante con el
traje ya pues, fui y abrí la puerta. Eran Carlos y Rubén, quienes parecían estar
preocupados por mí.
—Nova... Digo, Melany creímos que no saldrías. Ven, necesitas comer algo
—dijo Carlos.
— ¿Qué hora es? —pregunté, ignorando totalmente sus palabras.
—Pasan de las 12 del mediodía, ustedes llegaron como a las 4 o 5 de la
mañana aproximadamente.
— ¡¿Ya es tan tarde?! —exclamé.
Inmediatamente después arranque a correr en dirección al gimnasio de
combate cercano, a lo lejos escuché como me preguntaban a donde me dirigía y
cosas así. Al llegar a mi destino entre y rápidamente me dirigí a donde se
encontraba el entrenador.
—Disculpe la tardanza, estoy dispuesta a hacer cualquier castigo que me
ponga por llegar tarde - dije parándome firme.
— ¿Melany pero que haces aquí? Se supone que deberías estar
descansando —dijo el entrenador sorprendido.
—Estoy aquí para entrenar, debo ser más fuerte para cumplir con la
siguiente misión —dije con la misma firmeza y la cara seria.
— ¿Estas segura? Si quieres puedes tomarte el día —contestó él.
—Estoy segura señor, no quiero ser tratada con lastima ni pena.
Todos en el gimnasio me miraban, al final asintió y me dejo integrarme al
entrenamiento.
—Esta vez el entrenamiento será un poco diferente —dijo refiriéndose
nuevamente a todos— La vez pasada un grupo de 5 enfrentó a un robot para
demostrar su trabajo en equipo, ahora lucharán igualmente en grupos de 5 pero,
para hacer un poco más justas las cosas, sus oponentes serán 5 robots. Luego de
hoy, 10 personas serán seleccionadas, según su destreza, para personalización
de sus trajes.
CAPITULO 23: NUEVO OBJETIVO
~JOSHUA~
Dormí mejor de lo que creí, al despertarme me dirigí al baño para tomar una
ducha, al terminar me vestí con un bluejean y una franela playera que habían
dejado en el closet de mi cuarto. Salí de la casa y el sol ya se encontraba bastante
alto, un par de niños correteaban por el lugar y el olor del mar me golpeaba en la
cara; los adultos parecían ya estar organizados, todos haciendo sus trabajos y con
algo de alegría. Recorrí este pequeño y pintoresco pueblo tratando de encontrar a
Perla o Arthur, luego de unos minutos logré mi cometido.
—Vaya amigo, por fin despiertas —dijo Arthur cuando ya estaba un poco
más cerca de mí—acompáñame.
Sonreí a modo de saludo y lo seguí.
—Cómo puedes ver todos se están adaptando bien, los más jóvenes están
aprendiendo a usar mejor sus poderes.
Mientras decía eso pasamos cerca de una cancha deportiva en donde,
efectivamente, estaban varios niños y adolescentes practicando sus poderes;
Ashley y Susana estaban entre ellos.
—Los adultos fueron distribuidos en diferentes tareas según sus poderes,
los que no tienen ninguna utilidad están en labores hogareñas; actualmente
estamos trabajando para ayudarnos entre todos, pero luego de pasado un tiempo
lo ideal es que cada quien decida formar una familia —continuó mientras
caminábamos.
En ese momento un estrepitoso sonido se hizo presente lo que me asustó,
corrí hacia el origen del sonido y había un chico, tal vez unos 5 años mayor que
yo, alrededor de él yacían en el piso aproximadamente 7 árboles. Él ni se inmutó
por mí presencia y seguía en lo suyo, me quedé un momento observándolo y lo
que hizo a continuación me dejó sin palabras: se acercó al árbol que se
encontraba a su izquierda, colocó la palma de sus manos en el suelo frente al
árbol y un par de segundos después este se cayó.
—Impresionante, ¿cierto? —Dijo Arthur apareciendo por detrás de mí—
tiene la capacidad de crear ondas vibratorias en cualquier cosa que toca, si se le
entrena bien creo que podrá ser capaz de hacer vibrar el aire, lo cual sería
espléndido en las batallas.
Me impresionó bastante el poder que tenía, aunque no estaba del todo de
acuerdo con lo que dijo Arthur, yo quería evitar las batallas al máximo e involucrar
al mínimo de personas. Luego de eso caminamos en silencio a lo que parecía ser
su casa y el centro de mando, había un pizarrón en una de las paredes de la sala,
una gran mesa de centro y otro par de cosas regadas. Al entrar, el cerro la puerta
y luego se sentó en una de las sillas próximas a la mesa; yo imite su acción
sentándome en una silla frente a él con la mesa de por medio.
—Te voy a ser sincero —dice para luego soltar un suspiro— No es
suficiente esto que estamos haciendo, no podemos vivir a base de pescados y con
el temor de que en cualquier momento nos pueden atacar. Debemos hacer
movidas estratégicas, comenzar a ganar terreno en tierra firme, para poder
mantener a esta gente y a los demás que quieran unirse a nuestra causa; para
eso necesitaré tu ayuda, sé que puedes organizar un equipo y dirigirlo en la
batalla, esos nuevos chicos robot no nos dejaran tranquilo te lo aseguro.
Me había dejado anonadado, no me esperaba este golpe tan de repente,
pero pensándolo un poco tenía algo de sentido.
—Por una parte te entiendo, pero no sé si todos estén de acuerdo, ellos no
vinieron aquí a un campo de entrenamiento para una guerra. Además, ¿Cómo
piensas hacer para ganar terreno? No podemos llegar simplemente y asustar a
todos con nuestros poderes, dejando a muchas personas sin hogar.
—Tienes razón, pero recuerda que ellos también nos dejaron sin hogar y no
tuvieron piedad; nuestras movidas serán pacifistas, pero iremos preparados por si
se presenta alguien que nos quiera detener a la fuerza.
Tuve que pensarlo por un momento pero luego accedí.
—Aura, la chica que puede modificar genéticamente su cuerpo para parecer
otra persona y Anthony, el chico del poder mental están en este momento junto
con Miranda y Germán tratando de infiltrarse en el cuartel general venezolano,
para averiguar más sobre esos chicos robots. Me gustaría que formes un pelotón
de 10 personas para que se dirijan a apure para tratar de negociar con el
gobernador de allá y así conseguir algo de terreno.
—Ok pero, ¿por qué Apure?
—Porque necesitamos algo además de la pescadería, ese lugar es perfecto
para la ganadería y el cultivo. Entonces dejo eso en tus manos, solo avísame
cuando necesites algo. Iré a hablar con algunos que podrían serte de utilidad y le
diré que vengan para acá en media hora.
Dicho eso salió de la casa y al cabo de un par de segundos desapareció de
mi vista. Ahora me tocaba a mi ponerme en marcha, debía reunir un grupo de
Tenshis en donde haya por lo menos uno que spa desenvolverse y hacer de
capitán, todos los demás deben tener poderes que sean de utilidad en una batalla
contra personas como las que habíamos enfrentado. Mientras pensaba los
posibles miembros me puse a caminar nuevamente por el pueblito, recorriendo
lugares en donde hubiera Tenshis. Dure unos 15 minutos caminando, observando
y pensando a quien podría seleccionar; luego de ese lapso de tiempo ya había
comenzado a seleccionar mentalmente a los posibles integrantes, pero recordé a
Christian. Corrí hacia la persona más cercana y le pregunté sobre dónde estaba el
hospital, enfermería o lo que sea que hubieran improvisado; al darme las
indicaciones fui rápidamente al lugar, al llegar justamente Christian estaba
saliendo acompañado de una chica, lo que me dejó impresionado.
— ¿Cómo saliste tan rápido? —pregunté.
—Pues ella tiene una habilidad increíble, ayudo a que mi recuperación fuera
más rápida —respondió Christian.
Parece que los astros se alinearon a mi favor, esto era perfecto, ella era el
eslabón que me estaba faltando para el pelotón.
— ¡Oh muy bien! Mi nombre es Joshua —extendí mi brazo hacia la chica
para estrechar su mano.
—Yo me llamo Alicia, un gusto —imitó mi gesto y estrechamos nuestras
manos.
—Ahora me gustaría hablar con ambos pero primero necesito a buscar a
algunas personas más. ¿Podrían esperarme en la casa de Arthur por favor?
Ambos asintieron aunque sus rostros reflejaban curiosidad, luego de eso
ellos partieron rumbo a la casa de Arthur y yo me regrese por donde había venido.
Me puse a buscar al chico que estaba derribando los árboles a través de ondas
vibratorias, pero ya no estaba en donde lo había visto.
—Hola Raiden —escuche una voz conocida.
Giré mi cuerpo en sentido del origen de esa voz y me encontré con una
Susana muy cansada.
—Hola Susana, justo necesitaba hablar contigo. ¿Sabes controlar un poco
mejor tu poder ahora?
Ella asintió alegremente mientras se terminaba de acercar a mí, había
cambiado algo desde que la recogimos en aquel pueblo hace poco tiempo
—Perfecto, entonces por favor busca a Robert y a Diana y llévalos a la casa
de Arthur lo antes posible.
Sin rechistar ella se puso en marcha y solo me faltaba el chico de los
pulsos, así que lo seguí buscando hasta que por fin di con él.
— ¡Oye, chico! —lo llamé desde lejos.
— ¿Si? —preguntó él sin voltear.
—Hola, mi nombre es Raiden y vengo en nombre de Arthur, necesitamos tu
ayuda. ¿Me acompañas?
—Yo me llamo Lucas y lo siento, estoy algo ocupado aquí.
— ¿Seguro? Pienso que con tu ayuda podríamos darle una mejor vida a
todos los Tenshis que nos acompañan ahora y a cualquiera que esté de nuestro
lado.
Eso captó su atención y dejo lo que estaba haciendo para seguirme. Al
cabo de unos minutos llegamos a la casa de Arthur y ahí estaban todos sentados
esperándome. Al verme, todos acomodaron sus sillas frente al pizarrón, se
sentaron esperando que yo me parara frente a ellos para explicarles; estaba
dispuesto a empezar cuando otros chicos entraron dirigidos por Perla.
—Hola chicos, ellos son Nicolás y Eduardo, cuyos poderes son: alteración
atmosférica y parcial transformación en un puerco espín respectivamente. Veo que
Alicia, la chica con poderes de curación, ya está aquí.
— ¿Usted también formará parte del equipo señora Perla?
Ella asintió con determinación.
—OK, ahora basta de misterios. Nicolás, Eduardo, Alicia, Perla, Lucas,
Susana, Robert y Christian; ustedes 8 formarán parte de un equipo especial, este
equipo irá constantemente a tierra firme para tratar de tomar posesión de terrenos
que puedan sernos de utilidad para crecer como población. Principalmente estas
misiones serán pacíficas pero ustedes entrenarán porque probablemente se
encuentren con dificultades en el desarrollo de la misión —Resumí.
—Básicamente, iremos a tierra firme para pedir que nos regalen terrenos y,
en caso de que quieran usar la fuerza, responderemos... Me gusta —exclamó
Eduardo.
—A mí no me nombraste ¿qué es lo que haré yo? —intervino Diana.
—Con tu habilidad me ayudaras a forjar armas para posibles batallas.
Antes de poder continuar con las indicaciones escuchamos una algarabía
desde el exterior, todos salimos rápidamente de la casa y vimos como muchas
personas corrían hacia la playa cercana al pueblo; nosotros imitamos la acción y
nos encontramos a varias personas formando un semicírculo alrededor de una
sección de la playa. Como pude me abrí paso entre la gente hasta poder llegar al
centro y ahí estaba un hombre tirado en la playa casi sin vida.
—Él... Él es...
CAPITULO 24: "NUEVO ENTRENAMIENTO"
~MELANY~
Estas máquinas no se rendían por nada del mundo, hace diez minutos que
habíamos comenzado el entrenamiento en grupos de 5 enfrentando a 5 robots.
Tratábamos que sincronizarnos para poder acabar con ellos, pero estábamos en
medio de un frenesí de disparos y ataques que no cesaban; poco a poco
trasladamos el enfrentamiento hasta un área despejada y sin muchos obstáculos,
porque si luchásemos en el bosque tendríamos limitaciones visuales y se volvería
un gran dolor de cabeza. De verdad quería terminar esto rápido, porque Ismael, el
veterano de guerra que nos está entrenando, había dicho que Camila tenía una
sorpresa preparada para algunos de nosotros.
— ¡Melany! —exclamó mi compañero espadachín mientras bloqueaba un
ataque de espada que venía hacia mí.
—Disculpa, me distraje me excuse.
La verdad me intrigaba lo que ella podía estar preparándonos, para poder
terminar con esto debía ponerme seria. Actualmente solo tenía una espada en la
mano derecha y mi compañero estaba casi un metro frente a mi deteniendo al
atacante, así que con la mano izquierda agarre una pistola, corrí hacia la izquierda
rodeando un poco a mi compañero; al tener a dicha maquina en mi campo de
visión comencé a dispararle. Mi objetivo saltó para evitar los disparos y antes de
poder seguir disparando otro bot se acercó a mí y tuve que hacerle frente; los de
larga distancia y el de apoyo mantenían a los otros tres ocupados.
"Es hora de que empiece lo bueno" me dije a mi misma. Guardé mi pistola
que sujetaba con mi mano izquierda y corrí hacia el bot que me había hecho
frente, el extendió uno de sus brazos hacia mí con la intención de comenzar a
dispararme, pero antes de que pudiera comenzar a ejecutar su mini metralleta, le
arroje la daga que venía en mi equipamiento con la mano izquierda. La daga
penetro directamente en el arma de su brazo, impidiendo que me disparara; logré
acercarme un poco más a él, así que ataque con mi espada desde arriba hacia su
hombro derecho, el bot sacó una espada y se defendió de mí ataque.
— ¡Espada izquierda! —exclamé sin perder mucho tiempo.
Él se mantenía firme, frenando mi ataque cerca de su hombro derecho, con
mi nueva arma en la mano izquierda ataqué su costado izquierdo el cual protegió
usando su brazo metálico; sin muchas opciones para mi siguiente ataque decidí
improvisar un poco. Retrocedí un par de centímetros y salté girando los pies hacia
adelante, para darle una patada doble al enemigo; antes de caer al suelo de
espalda, enterré en el suelo las dos espadas que aún tenía en mis manos,
logrando así apoyarme y evitar caer. Logré apoyar nuevamente los pies en el piso,
extraje la espada derecha del suelo y la arrojé hacia el pecho de ese humanoide
metálico; el ataque surtió efecto, desequilibró a mi rival y eso fue suficiente para
tirarlo al suelo.
—Esto no ha acabado —dije con una sonrisa maliciosa.
Solté la espada de mi mano izquierda, entonces con mi mano izquierda
agarre nuevamente la pistola, mientras con la mano derecha recogí un par de mini
bombas explosivas; todo esto mientras el robot se levantaba. Antes de que
pudiera hacer algo más le dispare unas tres veces para luego arrojarle las
bombas; una potente explosión pero de pequeño diámetro se hizo presente,
dejando fuera de combate al bot.
—Ahora ¿qué sigue?
Dije mientras caminaba al robot para recoger mi espada y mi daga, luego
de eso mire a mi alrededor para ver cómo les iba a los otros, de verdad que me
había concentrado en mi batalla y me había olvidado de todos los demás; habían
logrado derrotar a otro robot así que uno de los de combate a distancia estaba
ayudando al de combate cercano. Corrí hacia Thomas, el de Estrategia y Apoyo
ya que era el que tenía más cerca y al parecer estaba teniendo serios problemas.
Con el bastón extraño que se transformaba en una mini moto, estaba tratando de
hacerle frente al robot, el cual no se detenía en su frenesí de ataques;
rápidamente logre intervenir mientras usaba únicamente una espada en la mano
derecha. Me coloque frente al robot y dándole la espalda a Thomas.
— ¡Toma! —dije mientras la adrenalina corría por todo mi cuerpo.
Con mi mano izquierda tome y le arrojé mi compañero la pistola que tenía
en mi poder, a la cual deberían de quedarle 6 balas; él al parecer captó la idea
porque luego de agarrar mi pistola, transformó su bastón en moto y comenzó a
circular por todo nuestro alrededor. Nuestro enemigo ni se inmutó por una batalla
de dos contra uno, como una acción muy natural, alzó uno de los brazos y,
mientras disparaba, trataba de derribar al de Apoyo.
—Escudos.
Enterré mi espada sobre el suelo mientras los escudos se formaban,
después de eso di una brazada hacia adelante con ambos brazos, primero el
izquierdo y luego el derecho; haciendo que ambos escudos se dirigieran hacia el
atacante, uno después del otro, seguidos por mi persona. Un desplazamiento
rápido hacia la derecha bastó para que los escudos erraran en su objetivo, sin
embargo; Thomas dio dos disparos desde diferentes ángulos, al momento de que
el robot esquivara mi ataque; uno de esos disparos acertó en una de las piernas
del robot. Luego de haber agarrado la otra espada que tenía guardada, hice un
Tajo vertical hacia su brazo, seguido por una patada en lo que sería su estómago;
el robot sin poder reaccionar quedó tendido en el piso, a lo que mi compañero
devolvió la moto a su forma de bastón y le pego un par de veces al cuerpo en el
piso.
— ¡Ese bendito robot me dio muchos problemas! —dijo furioso Thomas.
— ¡OIGAAANNN! Vamos al salón central— gritó Jhon.
Cuando me fijé, los otros tres robots ya habían sido derrotados.
— ¿Ya acabaron con todos? Me hubiese gustado tener más acción. Bueno,
vámonos.
Me queje mientras recogía la espada que había dejado enterrada, todos
pusimos rumbo a dicho lugar y habíamos sido el segundo grupo en terminar.
—Bueno, no sé ustedes, pero yo iré a reponer mis energías comiendo.
Fui hacia el Bar-Restaurante y los demás terminaron siguiéndome, terminé
pidiendo un Ajiaco con Pollo y un gran vaso de jugo de naranja, ellos también
hicieron sus pedidos, todos diferentes.
Pasó aproximadamente una hora y rondaba la una de la tarde, todos los grupos ya
habían llegado, entre el nuestro se llegó a comentar que, luego de lo que le pasó a
Julio, un par de personas habían renunciado. Me paré un momento para ir al baño
y, al regresar, ya Camila había aparecido; lo extraño es que en esta ocasión no se
encontraba con Daniel ni Ismael, sino con otros 5 hombres que no conocía, ya
todos se habían acumulado a su alrededor así que me tocó escuchar desde lejos,
por suerte mi altura era promedio y no necesitaba dar saltitos para poder ver.
—Bienvenidos nuevamente a este lugar, como podrán imaginarse no soy
de muchas palabras; aun así les agradezco por quedarse y por todo el esfuerzo
que hacen cada día por la seguridad de todos. Ahora veamos lo que es realmente
importante: luego de observarlos este tiempo en batalla hemos realizado un par de
mejoras para los trajes y, además, construimos 5 nuevos trajes; estos trajes
tendrán mejoras particulares que no hemos podido reproducir en más trajes por
cuestión de tiempo y recursos. Como se les dijo en un principios, se seleccionarán
los 5 soldados más sobresalientes para hacerle entrega de estos nuevos trajes.
¿Alguna pregunta?
— ¿Cuáles serán las mejoras de los trajes? —Pregunto alguien entre el
montón.
—Sabía que preguntarían eso —dijo con fastidio— Bueno, tomando en
cuenta que los animales han logrado sobrevivir y evolucionar para adaptarse
durante años, hemos agarrado a algunos de modelos para nuestros trajes; tal vez
al principio no les llamen mucho la atención, pero denles una oportunidad.
Tomó algo parecido a un portafolio que se encontraba en una mesa
próxima a ella, la cual yo no había notado que estaba allí; la coloco sobre el piso y
uno de los ayudantes se paró sobre él, este repentinamente comenzó a
transformarse en un traje tamaño real hasta cubrir por completo al hombre.
—El primero está basado en la Hormiga Bulldog, es un traje para alguien de
Estrategia y Apoyo; este estará equipado con unos sensores de calor súper
potentes que enviaran información a los lentes que vienen con el traje, también
tendrán una serie de armas pequeñas en las que se incluyen cuchillos y pistolas
impregnadas con ácido fórmico que sirve de veneno; como toque especial, tiene
sensores repartidos por todo el cuerpo que son capaces de amortiguar hasta un
cierto nivel de daño.
El "modelo" lucia el traje de color negro con toques rojos, portaba dos
bastones en lugar de uno. Luego de eso se repitió la misma acción: sujetaron un
portafolio y lo colocaron sobre el suelo dando lugar a la aparición del segundo
traje.
—Para el segundo tomamos en cuenta a los grillos...
Camila no pudo continuar explicando porque todos en la sala estallaron de
risa.
— ¿Cómo se supone haremos para luchar contra súper humanos con un
traje de grillos? Te apuesto que el próximo es un traje de unicornio acolchado.
Interrumpió uno de los presentes, aún no podía creer que realmente fueran
militares.
—Si quieres se los demuestro —dijo Camila bastante molesta.
Camila se acercó al traje, luego de que terminará de cubrir al ayudante,
entonces tomó uno de los sniper que se posaban en la espalda del traje, lo apunto
hacia el cielo y disparó una munición que iba algo lenta. Un silencio sepulcral se
hizo presente y, cuando la bala estaba por alcanzar el techo, repentinamente se
detuvo y comenzó a hacer un ruido terrible; esto nos dejó a todos aturdidos
durante un buen rato.
—Esto contesta sus preguntas, alguien de la sección de combate a
distancia es el que utilizará este traje, dos armas de francotirador de mediana
potencia y gran precisión, cada arma tendrá un regulador con el que podrán
ajustar la velocidad promedio que quieran que tenga la bala; tendrán dos
compartimientos: uno para balas convencionales y otro para balas sónicas.
Tendrán botas que les darán un impulso cada vez que quieran saltar, un botón de
emergencia ubicado bajo las muñecas que emitirá un ruido parecido al que
escucharon cuando ustedes lo deseen y camuflaje automatizado de mediano
nivel.
Verde y marrón eran los colores predispuestos y las armas eran
impresionantes, pero seguían sin ser mi estilo.
—La mantis orquídea fue el modelo tomado para el primero de los trajes de
combate cercano, como principal característica, contará con un par de espadas
cuya punta es plegable; como pueden ver: al momento de plegar la espada
pulsando el botón, tomará forma de gancho o garfio y, además, estas armas
también contarán con un poco de ácido mórfico. El traje también tendrá un gran
nivel de camuflaje logrando atacar a un oponente sin que este si quiera se dé
cuenta, además de contar con un sistema capaz de predecir ataques peligrosos
luego de un tiempo de combate.
Esto si se acercaba un poco más a mis gustos, ya estaba ansiosa de ver a
quienes les tocarían esos trajes
—Entrando en uno de mis favoritos, el segundo de combate a distancia, el
traje murciélago es el siguiente: comenzamos con sus propulsores posteriores que
los ayudarán a elevarse en los aires durante un tiempo limitado además de unas
alas plegables que servirán para planear, al igual que el traje hormiga tendrá
sensores repartidos por toda la estructura, a diferencia de que estos sensores
serán sónicos y no térmicos; para finalizar, las armas tendrán una mira que, con
ayuda de los lentes especiales, dibujaran una línea en el aire antes de disparar
para que puedan ver claramente la trayectoria que tomará la bala.
Me imagino que muchos sintieron impresión al ver la demostración, la
verdad que era algo increíble.
—Terminando con la presentación está el traje serpiente, como principal
característica está su espada; a simple vista parece normal pero si presionas el
botón que está en el mango, la espada sale disparada a presión adquiriendo un
poco más de alcance y, además, obtiene las cualidades de un látigo. Es decir, la
espada internamente está unida por una cuerda semi-elástica, al presionar el
botón la espada se separa en fragmentos que siguen unidos por una delgada
cuerda elástica; esto puede servir para hacer un ataque sorpresa con velocidad,
para atrapar o sujetarse de algo o alguien y para alcanzar enemigos que este a
media distancia; como podrán adivinar, la espada también tiene un veneno que
paraliza. Como extras: el casco viene con lentes con visión térmica, un
compartimiento de cuchillas, el traje completo tiene camuflaje medio y propulsores
para ganar más velocidad en poco tiempo.
Todos se quedaron sorprendidos, se volvió un ambiente totalmente
diferente a cuando presentaron los dos primeros trajes; todos los modelos se
quitaron sus trajes y estos retomaron su forma de maletín. Camilla se acercó
nuevamente a la mesa en donde habían puesto de vuelta todos los maletines,
estando ahí tomó una hoja y volvió al lugar en donde estaba.
—Por favor, necesito que levanten la mano las personas que nombraré a
continuación: Germán, Lucio, Bernardo, Eduardo y...
Antes de nombrar a la última persona la hoja se le cayó y planeo un poco
lejos de ella, por lo que tomó un momento que siguiera hablando, admito que
estaba muy nerviosa aunque ya casi no tenía esperanzas de quedar seleccionada.
—Disculpen, bueno la última persona es... Michael.
CAPITULO 25: EQUIPAMIENTO
~JOSHUA~
No me lo podía creer, era Jossue; estaba ahí, tirado como si de un náufrago
se tratase. Me quedé pasmado por un momento, pero rápidamente tomé acción.
— ¡Alicia, ven! —ordené.
Ella se acercó y poso sus manos sobre el cuerpo casi muerto de nuestro
amigo, Arthur llegó mientras mis compañeros alejaban a las demás personas para
que Jossue tuviera espacio suficiente.
— ¿Qué paso aquí? —interrogó Arthur.
—No lo sé, lo encontramos aquí, así —respondí.
Alicia no duró mucho tiempo empleando su poder cuando Jossue despertó,
tosiendo un poco se levantó con algo de ayuda y se quedó viéndonos a Arthur y a
mí.
—Yo... Yo logré escapar, pero... Fue un duro camino hasta aquí.
—Vayamos a la enfermería para confirmar que no tengas más nada —
comenta Arthur.
Dentro de mi sentí una increíble tranquilidad, sabiendo que Christian ya
está mucho mejor y ya Jossue estaba con nosotros; ahora si me sentía mucho
más preparado para liderar al nuevo grupo. Luego de que se llevaran a Jossue me
quedé divagando en mi mente mientras observaba y olía el Mar.
—Esteeeee, jefe ¿se encuentra bien?
Esa pregunta me trajo de vuelta al mundo real, encontrándome con Diana
que era la que me había sacado del trance, estaba rodeada por los demás
miembros del grupo.
—Sí, todo perfecto; vamos a seguir organizando la misión.
Ya de vuelta en la cabaña todos retomaron su puesto y yo nuevamente tuve
que pararme frente a todos para explicarles a detalle lo que haremos.
—Bueno, como ya todos, o casi todos, deben saber; existe un grupo con un
número indeterminado de personas dispuestas a capturarnos o incluso matarnos,
quienes utilizan un equipamiento especial, con tecnología que jamás había visto y
que probablemente cada segundo que pase está siendo mejorada. Por otra parte,
tal vez en este momento sea suficiente, pero si más gente necesita de nosotros la
porción que se nos ha dado de esta isla no será suficiente; por tanto, nuestro
objetivo será visitar diferentes puntos estratégicos de Latinoamérica para tratar de
negociar terreno nuevo que nos ayude a prosperar. Sin embargo, al hacer esto es
posible que dichas personas hagan acto de presencia como sucedió en el
campamento; debido a esto tenemos que estar preparados. ¿Todos están de
acuerdo?
Todos asintieron en silencio.
—Por ahora, debemos prepararnos así que buscaremos por la isla cosas de
metal inutilizable para forjar las armas a partir de estos.
—Eso no será necesario, Arthur tiene guardado una reserva de acero para
una emergencia y este es el momento de utilizarlo —interrumpió Perla.
—Eso será de mucha ayuda, en ese caso llévanos ahí.
Todos nos levantamos y caminamos, guiados por Perla hacia dicha reserva
de acero, al llegar ahí se encontraba Jossue como nuevo.
—Arthur me dijo que están preparando algo grande, me uno —dijo con una
gran sonrisa mientras se separaba de la puerta de la que estaba recostado.
—Que te nos unas será de gran ayuda. Aquí está lo prometido; que tienes
en mente Joshua —me dijo Perla luego de abrir una cabaña.
Esta estaba inhabitada y prácticamente no se veía nada, me adentré un
poco en esta hasta que encontré el interruptor de la luz; la cabaña se encontraba
repleta hasta la mitad de lingotes de acero bien apilados, me acerque a estos y
tomé uno.
—Primero debemos ver si lo que tengo en mente funciona, Diana, trata de
darle forma a esto.
Dije para luego arrojarle suavemente el lingote que tenía en la mano, ella lo
sostuvo entre sus manos de manera horizontal y cerró sus ojos para concentrarse.
Poco a poco, se fue deformando el metal hasta tomar forma de una... ¿pelota?
— ¿En serio fue lo mejor que se te ocurrió? —se quejó Christian.
—Perfecto, entonces si podremos hacerlo de la manera fácil. Ahora le
pediré a cada uno que piense que tipo de arma blanca podría complementar a su
poder, hecho esto, comenzaremos a darle forma para que puedan probarlas.
Ahora ¿alguien que tenga una idea?
Todos se pusieron pensativos mientras Diana jugaba dándole forma a lo
que antes era un lingote, luego de unos segundos Alicia dio un par de pasos
acercándose a la pila de acero; tomó dos de ellos y se acercó a mí.
—Yo quisiera tener un par de estiletes por favor.
—Para cumplir eso hay dos grandes problemas, número no sé qué son
estiletes y segundo tu siempre serás salvadora; necesitamos que estés a salvo
para que puedas curarnos en casos de emergencia, así que te sugiero un escudo
o un par de escudos de tamaño mediano para tu protección.
—Está bien, entiendo tu punto; me quedo con el par de escudos. Por cierto,
un estilete es un tipo de daga con hoja aguda.
Fui por un par más de lingotes mientras Diana se ponía en marcha, lo que
más le costó al principio fue unir los dos pedazos de acero, ya que, uno solo no
bastaba para el escudo; cuando estaba por terminarlo, con la mano que tenía libre
le tape los ojos a Alicia.
—Que sea una sorpresa —dije de manera que todos oyeran— veamos si la
imaginación de Diana está a nuestra altura.
El primer escudo estuvo terminado así que con la mano que los sujetaba, le
pase los otros dos bloques a nuestra herrera personal; cuando Diana estaba por
terminar con el segundo escudo Jossue se acercó a ella y lo recogió.
—Vamos a darle algo de color —dijo pasando sus manos por todo el
escudo.
Al terminar, mostró su "obra de arte" a todos nosotros con un gesto de
orgullo.
— ¿Co...?¿Cómo hizo eso señor? —preguntó Susana con su respeto y
timidez de siempre
—He descubierto que puedo utilizar las plantas de diferentes formas, una
de ellas, crear pintura utilizando de base los colores de las flores.
—Muy bien, ¿preparada? ¡Aquí están tus escudos! —dije quitando mis
manos de los ojos de Alicia.
Al parecer si le había gustado, estaba paralizada admirando lo que sería su
arma de batalla: un par de escudos con dos pares de dragones a los lados y una
cara de dragón en todo el centro, de color blanco en la base y dorado los
dragones con una esfera roja en la cabeza del dragón central.
— ¡Me encantan! Muchas gracias Diana, Jossue y Raiden
—Muy bien, ¿quién sigue?
Perla dio un par de pasos al frente con dos bloques en su mano.
—Yo quiero una espada.
—Muy detallado de tu parte —dije irónicamente.
Perla me miró furiosa para luego dar media vuelta, esto para mantener el
factor sorpresa a la hora de ver su arma; Diana lo pensó por un par de segundos y
luego se puso en marcha. En esta ocasión no tardó tanto como con el escudo,
imagino que no sería algo tan detallado.
— ¡Y está listo! Aquí está tu espada
Era una espada algo larga con un lujoso mango de color azul y amarillo, se
veía que era para alguien bastante ágil; Perla la recibió muy agradecida, incluso
creo que estaba algo emocionada; movió un poco el brazo probando la espada y
luego le dedico una sonrisa a Diana. El siguiente que se aventuro fue Nicolás,
aquel con la capacidad de alterar el clima a su antojo.
—No estoy muy seguro —dijo pensativo— pero creo que al usar un arco y
flechas podría aprovechar más mi poder. ¿Qué me dices?
Lo pensé por un par de segundos en los que el resto del grupo se mantuvo
en silencio absoluto
—No estaría mal, ya tengo en mente un par de aplicaciones y
combinaciones posibles. Diana poor favor.
Era un arco de pequeño tamaño, principalmente de color dorado y sus
extremos tenían diseño de alas; con mucha determinación, Nicolás sujetó el arma
recién forjada.
—Creo que a mí me iría bien algo como un mazo o martillo gigante —
interrumpió Robert mientras Nicolás revisaba cada detalle del arco.
—No tengo ningún problema con eso, Diana, haz tu magia; aunque para
esto creo que necesitaremos cuatro bloques.
Jossue sostenía los cuatro bloques mientras Diana pasaba sus manos un
par de centímetros por encima de ellos, Robert cerró sus ojos voluntariamente y al
cabo de unos minutos estuvo lista el arma [Falta descripción cuando tenga una
foto o algo]. Todos los que aún estaban sin arma se mantenían callados, así que,
uno por uno fui entregándole dos lingotes a cada uno.
—Ya que al parecer no tienen ninguna idea, ¿me permiten determinar el
arma que usarán? —exclame con voz de mando.
Todos asintieron y yo regrese a mi posición frente a todos.
—Susana no quiero que te involucre mucho en batallas cuerpo a cuerpo,
así que tus armas serán cuchillos que podrás arrojar y podrás combinar con tu
poder. Lucas, aun no se me ocurren buenas combinaciones para ti por tu poder
así que usaras una espada de caballero y entrenarás para hacer fluir tu poder a
través del arma. Eduardo tendrás una espada de hoja plana y ancha que sirve
para la ofensa y la defensa. Un Bo será el arma de Jossue, básicamente un
bastón alargado, delgado y liviano que podrás combinar con tu poder, haciendo
crecer plantas a su alrededor. Por último Christian, para aprovechar tu velocidad
tendrás un par de katanas cuyas hojas serán filosa en un solo extremo,
permitiendo tanto cortar como golpear a gran velocidad.
Cuando terminé de hablar Diana se puso manos a la obra con ayuda de
Alice que estaba transmitiéndole energía con su poder.
—Me parecen muy buenas armas pero, ¿de verdad que lo mío será una
vara? ¿No te pudiste inventar algo mejor? Bueno, bueno; ya le encontraré algo
bueno —se quejó Jossue.
Al estar listas las armas salimos a campo abierto, todos comenzaron a
entrenar con muchas grupales e individuales durante varias horas. Se detuvieron a
descansar cuando era hora de comer, luego de un rato reiniciaron el
entrenamiento; yo estaba como espectador dándoles consejos a todos y poco a
poco fueron mejorando.
— ¡Muy bien! Ya han hecho bastante, descansen por hoy que
probablemente mañana tengamos que partir.
Todos se alejaron en grupo hacia sus cabañas y yo fui en busca de Arthur.
—Señor Arthur, creo que después de una buena noche de descanso todos
estarán listos para mañana. Me preocupan Christian y Jossue, así que aunque
sean de los mejores del equipo, los dejaré en la retaguardia.
—Sí, sí, no te preocupes; ellos estarán bien.
Su respuesta no fue de mi agrado pero asentí y me marche a mi cabaña, en
el camino no pude hacer más que observar las estrellas.
— ¡Oiga, capitán!
Aquel grito hizo que quitara mi vista del cielo y la dirigiera a Alicia que venía
trotando hacia mí.
—No es necesario que me digas así, puedes llamarme Josh.
—Está bien, Josh. Sé que debes estar ansioso por dormir pero debo decirle
algo que todavía no me explico. Si Jossue hubiera estado así de lastimado como
creíamos no hubiera podido luchar con tanta energía, le explico: Mi poder principal
es aumentar la capacidad regenerativa de las personas a costa de su energía, es
decir, las personas se curan pero, si es muy grave, pierden demasiada energía y
casi ni pueden caminar. Eso significa...
—Que nos está ocultando algo —finalicé.
CAPITULO 26: "ISLA ORIGEN"
~MELANY~
—Entonces: Germán, Lucio, Bernardo, Eduardo y Michael; ustedes cinco
quedan fuera del programa por falta de habilidad así que les recomiendo que
vayan empacando sus cosas, mañana por la tarde un avión pasará por ustedes
—explicó Camila para la sorpresa de todos.
Los cinco chicos salieron del lugar sin mencionar palabra alguna y con su
cabeza baja por no haber dado la talla.
—Ahora sí, necesito que las siguientes personas suban acá, los usuarios de
los trajes serán: Melany de Colombia con el de serpiente, Alberto de Argentina
con la hormiga bulldog, Leonardo de México usará el de la mantis orquídea,
Jhon el chileno el traje de Grillo y Rubén de Colombia portará el traje de
Murciélago. ¿Alguna duda o desacuerdo?
Muchos voltearon a verme cuando escucharon el nombre femenino y por
primera vez en mucho tiempo me sentí intimidada, creí que enseguida
comenzarían a mostrar su descontento, pero a diferencia de esto, todos se
hicieron a un lado para que yo pudiera avanzar y subiera a la pequeña tarima
donde estaba la ingeniera. Detrás de mí, subieron los otros cuatro chicos de
los cuales conocía a tres; nos entregaron un maletín a cada uno, hasta ahora
fue que note que los portafolios, negros como la noche, tenían dibujada la
silueta del animal en el que basaron el traje.
—Coloquen el portafolios en el piso y párense sobre él, luego den la orden
usando el nombre del animal —explicó Camila.
Los cinco obedecimos sin tardanza, estando en posición, ante la mirada de
todos, exclamamos el nombre de nuestro animal representante. Poco a poco mis
piernas se fueron cubriendo por un metal frio, me pareció que con nosotros tardo
un poco más que con los modelos pero no lo tome en cuenta. Cuando la armadura
termino de armarse entorno a mi cuerpo, sentí como si un poder recorriera todo mi
cuerpo, era algo indescriptible que me hacía sentir que podía hacerlo todo.
—A medida que usen los trajes, estos se irán adaptando a ustedes,
llegando al punto de cubrirlos más rápido. Actualmente estoy trabajando para
implementar una IA en los trajes para ayudarlos en las decisiones durante la
batalla, también tenemos en mente un par de mejoras para los trajes de todos los
demás, pero necesitamos algo más de tiempo.
Esas palabras alegraron las caras de todos aquellos que no habían sido
escogidos, todos estaban muy ansiosos, en especial los portadores de los nuevos
trajes. Sin embargo, creo que estaban olvidando algo importante, estas reformas
nos estaban preparando para luchas en gran escala en donde probablemente
moriría mucha gente; por esto debía volverme más fuerte, no podía permitir más
muertos en nuestro lado del tablero. Sin darme cuenta, por estar sumergida en mis
pensamientos, Rubén y los otros ya habían sacado sus armas para darles una
ojeada; quise hacer lo mismo pero en ese momento apareció Daniel haciendo que
todo el ruido que se escuchaba en la sala desapareciera.
—Muy bien, veo que ya están en sus nuevos trajes, necesito que todos se
vayan a sus edificios de entrenamiento a excepción de ustedes cinco —dijo
mirándonos— Sé que es algo pronto, pero necesito que ustedes hagan algo por
nosotros…
En ese momento todos guardaron sus armas y nos paramos firmes,
esperando recibir órdenes; mientras que Camila permanecía detrás de nosotros.
—Su misión será escoltar a Camila y a un reducido grupo de investigadores
al lugar que creemos, fue el origen de todo esto.
A pesar del entrenamiento no pude evitar sorprenderme, al igual que mis
compañeros a quienes casi ni odia reconocer por la armadura que los cubría por
completo.
—Partirán a media noche así que prepárense, tú también Camila.
—A la orden —dijo Camila en tono neutral— para quitarse los trajes solo
deben decir “fuera” seguido de su animal.
Por primera vez pude apreciar un gesto facial en Camila, algo me hace
pensar que no se llevaba del todo bien con Daniel. Decidí no pensar más en eso
por ahora y, al igual que mis compañeros, fui a prepararme a mi cuarto; di la orden
y la armadura tomó nuevamente forma de maletín me puse ropa un poco más
cómoda para que no me fastidiara con el traje. Luego de cambiarme, tomé el
maletín y, mientras lo hacía, me quedé mirando fijamente la carta de Julio que
reposaba sobre la mesita de noche; pasaron un par de segundos y salí del cuarto
devuelta al edificio principal. Decidí comer algo para no tener el estómago vacío, el
lugar estaba totalmente vacío, probablemente muchos estaban entrenando para
mejorar o para conocer mejor sus trajes; luego de comer inevitablemente tuve que
ir al baño, estando mucho más relajada después de eso fui a entrenar. Iba de
camino al gimnasio de combate cercano cuando tuve un mal presentimiento, de
esos que te hacen estremecer todo el cuerpo; al entrar al edificio me encontré con
Leonardo y nos pusimos a combatir un poco, cuando el sol dejó de verse en el
horizonte dimos por terminada el entrenamiento, a pesar de que habíamos tomado
un par de descansos entre la batalla.
—Felicitaciones, por cierto —dijo mientras comíamos— no solo eres la
única chica en el grupo de combate cercano, sino que también te dieron un nuevo
traje para honrar tu habilidad de combate.
—Muchas gracias —sonreí.
Antes de poder extender más la conversación, llegaron los otros tres
combatientes del grupo a comer, se veían algo agotados pero se recompusieron
mientras comían. Nos pusimos a hablar sobre nuestros nuevos trajes, sus
ventajas y desventajas; para ser sincera creo que esto sería bastante útil, al saber
las debilidades del otro podríamos cubrirlos y apoyarnos unos a otros, “ninguna
guerra se gana solo”, recordé las palabras que solía repetir el Sargento Pablo.
Cuando ya se acercaba la hora, decidimos levantarnos y antes de salir pedimos
una bebida embotellada para el camino, personalmente, pedí un jugo de naranja.
—Perfecto, ya están todos —dijo Daniel cuando llegó Camila al último.
Una avioneta de color negro azabache nos esperaba con los motores
prendidos, parecía ser un avión privado de esos que se ven en la tele cuando
gente importante hacia viajes rápidos e improvisados. Había tres científicos
además de Camila con batas blancas y equipos de investigación, luego
estábamos nosotros cinco, los militares que en este momento vestíamos ropas
casuales y portábamos un maletín cada uno. Daniel se despidió de nosotros antes
de abordar el avión y nadie dijo una palabra durante un buen rato luego de subir al
avión, este era de colores oscuros por dentro también, había un pasillo un poco
estrecho por el centro y con asientos en ambos lados, colocadas de a pares;
Alberto se sentó junto con Leonardo y Jhon con Rubén, a mí me toco sentarme
con Camila y al instante noté que algo le pasaba. La avioneta arrancó algo
despacio, pero fue agarrando velocidad conforme pasaban los segundo y, antes
de darme cuenta, ya estábamos despegando.
Me gustaría saber, ¿por qué te uniste al ejército? —inquirió Camila
rompiendo el silencio.
La verdad me sorprendió que ella dijera la primera palabra, quizá solo era
una fachada de chica seria y callada.
—Te lo responderé si luego tú me respondes una pregunta —dije
negociando y ella asintió —Desde hace un par de años que trabajaba para una
construcción así que tenía buena contextura, cuando comenzaron a aparecer las
personas con poderes, supe que las cosas podían descontrolarse y quise tratar de
proteger a las personas; nunca he sido una mujer de quedarse sentada sin hacer
nada. Ahora te pregunto a ti: ¿Por qué te molesta la presencia de Daniel? —
pregunté arriesgándome a que mi corazonada fuera incorrecta.
— ¿Así que te diste cuenta? Creí que lo ocultaba bien... para serte sincera
ni siquiera yo lo sé, hay algo en él que no me convence del todo; solo me parece
que, para ser tan millonario y poderoso, es un muy perfecto. Pienso que oculta
algo pero sigo trabajando para él porque siento que así puedo ser de utilidad.
Esta confesión me dejo algo impactada y no pude evitar pensar de la misma
forma, el resto del viaje hablamos sobre posibles estrategias con mi traje y un par
de cosas superficiales. En un par de ocasiones vinieron dos azafatas
ofreciéndonos comida y bebida, advirtiéndonos que el viaje seria largo; sin perder
la oportunidad, pedí comida al igual que Camila; ya habían pasado más de 5 horas
y medias desde que dejamos tierra y por las ventanas aún se veía la oscuridad de
la noche.
—Son las 6:00 am y ya entramos en territorio chileno, dentro de poco
tiempo llegaremos a la isla origen, les habla su piloto y espero hayan tenido un
buen viaje.
—Espera… ¿Cómo vamos a aterrizar si es una isla? —pregunté pero
Camila se levantó para referirse a todos.
—Como ya escucharon, aterrizaremos en el mar lo más cerca posible de la
isla, al llegar saldremos todos juntos en una mini lancha, exploraremos a pesar de
la oscuridad y trataremos de recolectar todos los datos posibles en el menor
tiempo; el trabajo de ustedes será protegernos en caso de que la isla este
habitada por Tenshis descontrolados o por enemigos extranjeros. ¿Alguna
pregunta? —informó Camila y los demás guardaron silencio.
A pesar de todo lo que hablamos, Camila seguía siendo igual de seca con
los demás y no tenía intenciones de mostrar su verdadera personalidad. Durante
el resto del camino Camila y yo no hablamos para nada, antes de darnos cuenta
ya estábamos descendiendo hasta que hicimos contacto con el agua; salimos del
que había sido nuestro transporte y nos montamos en dos balsas a motor hasta
llegar a tierra. Desde que bajamos de la avioneta pudimos ver la isla destino, era
inmensa y llena de vegetación; solo le faltaba un volcán para que fuera la isla
misteriosa que siempre ponen en las películas. Tardamos un par de minutos en
llegar a la costa y un escalofrío recorrió mi espalda al pisar nuevamente tierra, sin
perder mucho tiempo nos pusimos en formación: Leonardo y yo íbamos al frente al
ser de combate cercano, cubriendo nuestras espaldas estaban Jhon y Rubén con
sus sniper y Alberto iba en el centro junto con los científicos y Camila.
—Está bien, vayamos a paso lento pero firme y muy pendientes con sus
visores térmicos; Rubén elévate cada cierto tiempo y utiliza tu sonar para verificar
que no haya nada —indicó Alberto.
Yo en particular solo saque una de mis espadas mientras que Leonardo
sacó sus dos espadas y puso una de ellas con forma de gancho. Comenzamos la
caminata y poco tiempo después ya habíamos dejado la playa atrás, nos
estábamos adentrando en un bosque no muy espeso lleno de bonitas flores, que
nunca había visto antes. Me extraño mucho que no es escuchara a ningún animal
rondando por los alrededores, el único sonido presente era el de las hojas
moviéndose a causa del viento; mientras avanzábamos con firmeza un escalofrío
recorrió mi espalda y algo dentro de mí me de mi me decía que tuviera cuidado, no
quise comentar nada con los demás presentes para que no me tacharan de
miedosa. Un par de minutos después el viento que hacia mover las hojas se había
detenido en seco, lo cual me extraño aún más.
—Se supone que el laboratorio que buscamos está un poco más adelante
así que estén pendient…
Decía Camila cuando de repente una enorme ráfaga de aire hizo que nos
detuviéramos e incluso que retrocediéramos un poco.
—Tengan cuidado —advirtió Alberto.
De entre los árboles surgieron dos monstruos y un humano de aspecto
terrorífico, todos quedamos a la expectativa y empuñábamos nuestras armas.
Estando un poco más cerca y con ayuda de la luz del Sol, pudimos averiguar que
los monstruos eran un león y un sapo con forma humanoide, mientras que el que
parecía más humanos tenía unos ojos penetrantes de color verde y sus ropas
todas rasgadas; todos tenían una postura amenazante lo que preveía una intensa
batalla…
CAPITULO 27: NEGOCIACION
~JOSHUA~
Ya estaba amaneciendo, apenas ayer se habían forjado las armas que nos
protegerían en caso de entrar en batallas, sin embargo, casi todos se pasaron
parte de la noche entrenando a solas y en compañía. Se veían emocionados,
aunque para ser sincero no entendía el por qué; estábamos a punto de partir hacia
una posible batalla que incluso podría ser el inicio de una guerra. Luego de cargar
agua de un pozo cercano, me bañe y fue demasiado refrescante; podía sentir
como si cada gota de agua revitalizara mi cuerpo. Al terminar de alistarme salí y
me encontré a Susana y a Nicolás practicando tiro al blanco con sus respectivas
armas, Lucas, Eduardo y Perla estaban en un duelo triple de espadachines,
Christian por otro lado trataba de hacer cortes profundos a los arboles combinando
las katanas con su velocidad. Al parecer todos habían madrugado.
—Susana, intenta lanzar dos cuchillos simultáneamente e imagina que
están unidos por una cuerda de electricidad; Nicolás, practica tu puntería no solo
con el arco, sino también con tu poder de forma intermitente —luego de eso me
acerque a los tres usuarios de espada— Lucas, la concentración es fundamental
para que puedas aplicar tus poderes mientras atacas; Eduardo, se paciente y
recuerda que puedes defenderte con la espada para lograr cercanía; Perla,
aprovecha la velocidad que brinda tu espada para agobiar a tu oponente y
distraerlo —por ultimo fui con Christian— Christian, cuando vayas a dar el golpe
deja de correr para que toda la energía potencial se vaya a tu brazo.
Poco a poco estaban mejorando, lo mejor era estar preparados aunque
seguía prefiriendo evitar combates innecesarios.
—Veo que todos amanecieron con muy buena energía, eso es bueno —
dice Arthur acercándose a mí con una caja en sus manos— Oye, el grupo de
Miranda regreso de su misión, no pudieron averiguar mucho sobre los hombres
con trajes especiales pero si me trajeron esto entre otras cosas.
Coloco la caja sobre el piso, la abrió y saco un par de lentes junto con un
transmisor de esos que se colocan en el oído.
—Estos son lentes de visión compartida, cuando son activados todos le
transmiten imágenes en tiempo real de lo que estén presenciando a una
computadora —explica Arthur— con esto podrás saber lo que sucede
exactamente y podrás dar órdenes desde aquí; los trasmisores podrás ajustarlos
para hablar con alguien en específico o con todos a la vez.
—Justo estaba por preguntarte si yo asistiría a la misión, pero con esto me
quedo bastante más tranquilo, además de que el grupo parece estar listo —le dije
mientras observaba los demás lentes dentro de la caja y la laptop que se
encontraba al fondo.
Alicia, Robert y Jossue ya se encontraban presentes con sus armas
observando el entrenamiento de los demás, así que yo tome el transmisor que
tenía, para luego tomar la computadora y la encenderla.
— ¡Oigan! Vengan todos aquí y tomen un par de lentes y un transmisor —
grité para llamar la atención de todos.
Uno a uno fueron tomando sus cosas, la computadora ya había terminado
de encender y les indique como activar los transmisores; efectivamente enviaban
imágenes de mucha calidad a la computadora.
—Perfecto, así podré guiarlos en caso de que se presente una batalla —
añadí—
—Sí que tienes bien controlado a tu grupo, en ese caso les deseo suerte,
ya el helicóptero está esperando para trasladarlos a Apure —señaló Arthur.
En ese momento se les borro la sonrisa del rostro a todos excepto a
Christian, yo sabía que se habían olvidado de lo que sucedía en realidad; al
reaccionar se colocaron los audífonos y partieron junto a Arthur hacia el
helicóptero. Yo los acompañe y me quede en tierra mientras se montaban en el
helicóptero, le entregué a Alicia un par de transmisores y lentes de repuesto en
caso de que perdieran alguno, luego este despegó hasta que se perdieron en el
horizonte.
Luego de eso yo también me coloque el auricular y fui con la computadora
hasta la casa de Arthur para monitorear todo. A través de los ojos de ellos podía
ver todo el panorama, aquel que no aprecie cuando venía, por estar tan
preocupado. El grupo parecía estar bastante animado y con optimismo, yo me
limite a escuchar y a observar; dejé la computadora por un momento para
asegurarme de estar solo en la casa y de que no hubiera cámaras plantadas;
ajusté el micrófono de manera que solo Alicia me escuchara.
—Disimula para que nadie sepa que estamos hablando —fue lo primero
que le dije mientras la veía a través de los lentes de Eduardo— Estuve pensando
en lo que hablamos anoche y cada vez mis sospechas aumentan más, quiero que
tengas mucho cuidado y que me avises sobre cualquier acción sospechosa.
En ese momento finalicé la transmisión y reajuste el micrófono para hablar
con todos en caso de ser necesario. Todo parecía normal y antes de darse cuenta,
ya estaban por llegar a la capital de Apure.
—Perfecto, cada vez estamos más cerca del objetivo, hoy el Gobernador
estará en el centro de la ciudad dando una conferencia de prensa —dijo Perla.
—Espera, ¿desde cuándo los Gobernadores dan conferencias de prensa en
lugares públicos? —interrogó Christian.
—Lo más seguro es que sea una estrategia para calmar a la gente
haciéndole pensar que todo está bien —respondí para sorpresa de todos.
—Lo único que sé es que tendremos que llegar a la plaza, pero aún no sé
cómo lo haremos —expuso nuevamente Perla.
—Creo que tengo la solución —intervine nuevamente— Nicolás atrae una
nube hasta el helicóptero para tratar de cubrirlo, tendrán que estar a una altura
suficiente para que el sonido no los alerte y, cuando estén justamente arriba todos
saltaran del avión liderados por Perla; ahí es cuando se vuelve algo difícil, Perla
deberá crear una especie de tobogán en espiral que los ayude a descender. Al
llegar a tierra, entre Perla y Jossue formaran una barrera para que no les disparen;
Robert, tú te quedaras fuera de la barrera e intentaras convencerlos de que no
quieren pelear. Según lo que suceda yo les seguiré dando indicaciones, ¿todos de
acuerdo?
Ellos asintieron en silencio y prepararon su equipamiento, cuando se
acercaban al lugar donde debían saltar Perla se levantó y abrió la puerta del
helicóptero; ya estando en el lugar, el piloto le dio la indicación y ella salto seguida
por el resto. Estaban ya todos en el aire pero sin dejar pasar mucho tiempo Perla
comenzó a utilizar su don elemental creando hielo a partir de las moléculas de
agua en el aire, formó una plataforma inclinada que después fue alargando más y
más en forma de espiral; uno a uno todos nuestro compañero fueron cayendo en
el tobogán gélido, pero como siempre algo debe salir mal, Eduardo estaba
cayendo algo más alejado que el resto, sin embargo, Jossue acudió en su rescate
generando enredaderas a partir de sus brazos logrando rescatar a su objetivo.
—Recuerden el plan, Jossue tu cubrirás nuestras espaldas mientras yo
formare una pared de hielo en el frente para poder observar lo que pase; Robert,
justo antes de llegar a tierra da un salto para que aterrices un poco más alejado de
nosotros —ordenó Perla siguiendo mis indicaciones.
Todos asintieron por lo que pude ver a través de la computadora, cuando
atravesaron el último grupo de nubes, las personas que se encontraban en la
conferencia comenzaron a gritar formando todo un alboroto; los guardaespaldas
del gobernador lo rodearon mientras apuntaban sus armas a los jóvenes que
descendían de los cielos. Terminando de tocar el suelo generaron la barrera en
cuestión de segundos mientras Robert adoptaba su forma de piedra.
— ¿Qué están haciendo aquí? —interrogó el guardia que parecía estar a
cargo.
—No queremos causar problemas, somos un grupo pacifico de Tenshis
pero necesitamos hablar con el gobernador; si bajan sus armas, nuestra capitana
saldrá del escudo para explicar todo —explicó Robert
Si yo hubiera sabido que él tenía esa forma de hablar, podría haber
terminado de explicar nuestras peticiones. Los guardias se veían algo extrañados
a excepción del que había hablado, mis otros compañeros no podían ver muy bien
desde dentro de la cúpula.
— ¿Cómo saber que no es una trampa? —preguntó nuevamente el guardia.
—Robert por favor presiona el botón en el audífono para ponerlo en altavoz
y luego déjalo en el piso —le pedí, para acelerar un poco las cosas— Buenos días
a todos, mi nombre es Joshua Palacios y voy a ser franco con ustedes; en primer
lugar, si quisiéramos lastimarlos hubiéramos descendido en lugares estratégicos
con ataques simultáneos para derrotarlos en instantes, nuestra intención es
pacífica pero me vi en la obligación de mandar a nueve personas bien entrenadas
o, como ustedes los llaman, monstruos para asegurar de que no habría muertes
en ningún bando; repito la petición, bajen las armas para poder tener una charla
pacífica y que todos puedan regresar a casa a salvo —dije con firmeza tratando de
lograr el objetivo.
—Pero que insolen…
—Está bien, yo hablaré con ellos —dijo el gobernador.
Todos bajaron sus armas, Robert recuperó su transmisor y deshicieron la
parte frontal de la barrera; Perla avanzo lentamente hasta llegar a donde estaba el
hombre de piedra y este retrocedió para cubrir a los demás.
—Señor Gobernador —sin duda Perla era más diplomática que yo—
Nosotros representamos a un grupo de personas rezagadas y discriminadas que
ahora se encuentran resguardados en un lugar secreto, no tenemos intenciones
de destrucción y mucho menos de dominación; simplemente queremos tener una
vida tranquila y larga, sin embargo, actualmente carecemos de recursos para
alimentar a dicho grupo. En conclusión, nuestra petición es que nos cedan una
parte del terreno de este Estado para poder comenzar a cultivar y así tener
alimentos.
—Eso podría ser difícil por muchas razones, sin embargo —dijo el
gobernador antes de ser interrumpido.
— ¡DISPAREN! —ordenó el jefe de los guardias e instantáneamente
comenzó la lluvia de disparos.
Gracias a mi habilidad podía ver la trayectoria de las balas en mi cabeza
como si fueran en cámara lenta, una de estas alcanzo a Perla antes de que
pudiera cubrirse con el hielo, el resto se salvó gracias a Robert y luego Jossue los
encerró nuevamente con enredaderas.
— ¡Jefe! ¿Qué hacemos? —preguntó Alicia.
—Ok, esto será complicado —suspiré— Necesitamos desarmarlos a todos
para poder escapar a salvo, esto es lo que haremos: Nicolás necesito que creas
un clima tormentoso y con algo de lluvia; lo próximo necesito que lo hagan
simultáneamente: Lucas, crea un pulso que haga temblar la tierra a su alrededor
para que pierdan el equilibrio, luego necesito que Christian salga súper rápido de
la barrera y escóndete sin que te vean —A estas alturas ya no habían reporteros—
Dejen dos pequeñas aperturas en la barrera, Susana arroja tus cuchillos
impregnados en electricidad apuntando a los pies de los guardias, Nicolás arroja
flechas al vacío y trata de hacer que caigan relámpagos usando las flechas como
objetivos, Perla y Jossue traten de inmovilizar la mayor cantidad de guardias
posibles, Robert tú serás mis ojos mientras Alicia ayuda a que te cures
Ellos comenzaron a realizar todo lo que les pedí, los guardias no dejaban
de disparar pero todo estaba saliendo bien; la lluvia ayudaba a Perla y a Jossue
con sus poderes, la distracción del pequeño temblor bastó para que Christian
lograra salir sin ser visto gracias a su velocidad, a pesar de que la puntería de
Susana y Nicolás no era la mejor, pero lograban distraer a los enemigos para que
no vieran que estaban siendo atrapados por hielo o plantas. Ya varios habían sido
atrapados y supuse que se estaban quedando sin munición ya que la frecuencia
de disparos era menor.
—Eduardo, toma un escudo de Alicia y trata de acercarte en un ataque
frontal; Christian es hora de tu entrada, ve lo más rápido posible quitándole las
armas a los guardias comenzando por los de atrás.
En ese momento Arthur entró a la casa y le explique rápidamente lo que
había sucedido. Eduardo comenzó a correr hacia el frente, volviéndose el centro
de atención de los disparos, su espada y el escudo le otorgaban buena protección
y Perla lo cubría cada vez que podía con algo de hielo a su alrededor. Christian ya
había iniciado con su trabajo, el cual se hizo sencillo ya que los guardias estaban
distraídos disparando o tratando de zafarse de las trampas de hielo o plantas.
Poco a poco, todos los guardias fueron quedando indefensos gracias a Eduardo y
a Christian, el Gobernador también había sido inmovilizado en los pies; todos
volvieron a reunirse en el punto bajo el tobogán de hielo que estaba por terminar
de deshacerse.
—Está bien, no fue tu culpa; hazle saber al gobernador que esto no fue
nuestra culpa y luego haz que salgan de ahí, necesito que se dirijan a la capital de
Argentina por una buena corazonada —me comentó Arthur.
—Perla, colócame en altavoz… Señor Gobernador que se haga constar que
esto lo provocaron sus guardias y nosotros no lastimamos a nadie.
Antes de continuar hablando, uno de los guardias saco una pistola oculta
acertando en un costado del estómago de Eduardo dejando en shock a todos;
Nicolás explotó en ira disparando una flecha que se incrustó en el hombro derecho
del atacante, seguido a esto un potente rayo descendió sobre la flecha,
impactando directamente en el portador del arma de fuego quitándole la vida.
—Regresen el helicóptero los está esperando, irán a Buenos Aires por
órdenes de Arthur —exclamé— Al parecer intervinieron la señal y ya no tengo
imágenes de los lentes —mentí.
—Adelántense ustedes —dijo Jossue— yo los detendré por un rato y luego
los alcanzaré.
—Alicia, deja tu micrófono escondido —le dije ajustando el transmisor para
que solo ella escuchara.
Ella lo hizo sin que nadie se diera cuenta y luego todos comenzaron a
correr, cuando se alejaron lo suficiente Jossue se quitó el audífono poniéndolo
frente a él y lo silenció para luego liberar a los guardias de sus plantas, como
había previsto.
— ¡Jefe Idrogo! Ahora nos dirigiremos a Argentina por razones
desconocidas para mí, ahora me retiro para que no sospechen —se delató Jossue
para sorpresa de Arthur mientras yo lo grababa.
— ¿Ya tú lo sabias? —me interrogó Arthur.
—Tenía la sospecha, ¿ahora qué haremos?
—Déjalo que vaya a Argentina, coméntaselo a los otros y que entre todos
decidan qué hacer; sería una lástima perder a alguien tan fuerte. Volveré en un
momento a comentarles de que tratara la nueva misión.
Cada vez me molestaba más la indiferencia de Arthur y su tendencia a la
batalla, en este momento el helicóptero ya se encontraba en el aire, con todos
dentro y de camino al Sur; ya Alicia había agarrado uno de los transmisores de
repuesto que le había dado y estaba sanando a Eduardo, cuya herida no resulto
ser tan grave.
—Eduardo, ¿cómo te encuentras? —pregunté captando la atención de
todos.
—Esto no es nada —contestó él, orgulloso— No se preocupe por mí.
—Perfecto, en un momento Arthur vendrá para informarnos del nuevo
objetivo, pero antes de eso les tengo una mala noticia: sentado entre ustedes está
un traidor, alguien que ha estado informando de nuestros movimientos a los del
gobierno; ahora le daré la oportunidad a esa persona de explicar sus motivos
Todos, salvo Alicia, se quedaron boquiabiertos mirándose entre sí; dejé que
pasaran un par de segundos para ver si Jossue se aventuraba a decir la verdad
pero no sucedió nada, sin dejar que pasara mucho tiempo reproduje el audio de la
grabación que había hecho.
— ¡Rata traicionera! ¿Cómo te atreves a vendernos? —gritó Christian
mientras Robert trataba de sujetarlo.
Perla furiosa utilizo su poder para inmovilizar a Jossue en su asiento
mientras Lucas y Nicolás apuntaban sus armas hacia el en el reducido espacio del
helicóptero.
—Esto debe ser un error, ¿Verdad señor Jossue? —inquirió Susana
—Al contrario, les mentí diciendo que habían interferido las comunicaciones
y que había perdido visión de ustedes para que él actuara.
Jossue no mostraba reacción alguna, permanecía en calma a pesar de
estar apresado por el hielo de Perla.
—Él tiene razón —dijo al final el acusado— Yo solo quería terminar esta
absurda rebelión con la menor cantidad de bajas posibles, seamos realistas, es un
poco fantasioso creer que podrán contra todos los ejércitos de los países
suramericanos. Además, si quisiera hacerles daño pude haber explotado el
helicóptero antes de subir o incluso puedo hacerlo ahora; hagan conmigo lo que
quieran la verdad.
—Jefe, ¿qué hacemos? —me preguntó Alicia.
—Lo dejaremos en Argentina cuando aterricemos, aunque sepan a donde
vamos, tardarán mucho tiempo en mandar al grupo especial para frenarnos.
Justo en ese momento y llegó Arthur tomando un vaso de café.
—Al parecer ya lo resolvieron, entonces vamos a lo importante; un grupo de
Tenshis han pedido nuestra ayuda, irán a Buenos Aires porque existe el rumor que
todos los Tenshis rebeldes capturados de los países Suramericanos, fueron
mandados allí: su objetivo será ir, inhabilitar la prisión y liberar a todos los Tenshis
que puedan para que estos escapen a unos refugios que hay al Sur de la prisión.
—Espera… Eso significa que ahí puede estar…
CAPITULO 28: "DESCUBRIENDO LA VERDAD"
~MELANY~
Aunque los tenía frente a mí, aun no podía creer que pudieran existir
monstruos como los que estaban por atacarnos; parecía que procedieran de los
más siniestros libros de fantasía y no creo que tuvieran intensiones pacificas ni
amistosas.
— ¡Retrocedan! —le ordené al equipo de científicos.
Ellos hicieron caso, Alberto se acercó hacia Leonardo y a mí; yo tenía mi
espada en la mano derecha, Leonardo sus dos espadas y Alberto uno de sus
Bastones con ruedas afiladas en las puntas. No podía negar el hecho de que al
principio me molestaba un poco el traje, pero cada vez era más cómodo y flexible;
Jhon y Rubén estaban cada uno con un arma apuntando hacia adelante. El
primero en abalanzarse hacia nosotros fue el león, específicamente fue hacia
Alberto que logró evitar el golpe por poco; Leonardo corrió con dirección al que
parecía más humano dejándome a mí al asqueroso sapo.
—El objetivo es inmovilizarlos por un momento para que los francotiradores
pueden usar las balas especiales de captura, tengan mucho cuidado —indicó
Alberto.
Traté de acercarme al Sapo y lo primero que hizo fue lanzar su larga lengua
hacia mí para tratar de capturarme con ella, pensé en que debía evitar el
movimiento y, al tratar de hacerlo, me moví a un velocidad mucho mayor de la
normal; me costó dominarla pero supuse que se debía a los propulsores de
movimiento. No dejo que me recompusiera y salto directo hacia mí.
—Escudo izquierdo.
Me lancé hacia adelante dando una vuelta en el piso, al levantarme, cuando
el sapo ya había aterrizado, le arrojé el escudo hacia la cabeza, esto lo
desequilibró por un momento que aproveché para correr hacia él. Habiendo
acortado la distancia, traté de hacer un tajo en diagonal con la espada que tenía
en mi mano derecha; sorprendentemente utilizo sus dos patas delanteras para
sujetar la espada como si de un karateca se tratase, ambos estábamos en una
competencia de fuerza pero, sin muchas esperanzas de ganar, decidí presionar el
botón que se encontraba en la palma de mi mano derecha atrayendo el escudo
que recién había arrojado; teniéndolo de vuelta en mi muñeca intente golpear a mi
enemigo pero lo esquivó dando un par de pasos hacia atrás. Inmediatamente
recordé una de las nuevas funciones de mi traje, apreté el botón ubicado en la
espada propulsándola hacia adelante mientras era dividida en segmentos; la
potencia que generó mi arma me hizo desviar un poco la trayectoria logrando
únicamente hacerle un pequeño corte en la mejilla izquierda. La bestia enloqueció
arrojando un golpe con una de sus patas delanteras, utilice el escudo para
protegerme pero, sin embargo, salí disparada un par de metros hacia atrás; me
puse de pie y, con mi mano izquierda arrojé un par de cuchillos hacia él, hizo justo
lo que esperaba al dar un salto para esquivarla; antes de que comenzara a caer,
usé el látigo en el que se había convertido la espada para tratar de atacarlo en el
aire, el uso su lengua para sujetar la espada y evitar que lo alcanzara, sin
embargo, la espada le hizo un par de cortes que lo hicieron recoger su lengua.
—Espada derecha.
Dije luego de haber guardado el escudo, mientras el monstruo caía me
impulsé hacia él con los propulsores dejando la espada-látigo en el piso, al
parecer el veneno de mi espada estaba haciendo efecto ya que no veía que fuese
a atacar, cuando estaba por tocar la tierra le di un golpe con la parte plana de la
espalda. La bestia cayó al piso y uno de mis compañeros le disparó una red,
apresándolo contra el suelo.
—Gracias.
Dije girando mi cuerpo en dirección del disparo pero noté que los dos
francotiradores estaban concentrados buscando la oportunidad para capturar a los
otros, corrí para intentar ayudar a Alberto pero, antes de llegar, ya los otros dos
habían sido capturados.
—Veo que supieron aprovechar sus mejoras —dijo Camila apareciendo
junto a su equipo.
—Y ahora, ¿Qué hacemos? —pregunté con respecto a nuestros tres
prisioneros.
—Los dejaremos aquí, mientras luchaban localicé el laboratorio que
estábamos buscando. Está aquí cerca.
Yo fui a recoger la espada que había dejado, la regrese a su forma original
y guarde la que tenía en la mano izquierda, volvimos a la formación y
avanzábamos siguiendo las indicaciones de Camila; llegamos al laboratorio sin
dilación y nos fuimos acercando poco a poco a la entrada que estaba toda
destrozada.
—Esperen —advirtió Alberto— Hay alguien ahí.
Todos nos detuvimos en seco, yo sujeté fuertemente mi arma,
preparándome para lanzarme al ataque en cualquier momento, la silueta de una
persona se dejó ver desde dentro del laboratorio, extrañamente parecía ser
normal.
—Me… ¿Mely eres tú?
Leonardo giro su cabeza clavando su mirada en mí y supuse que el resto
hizo lo mismo, solo hay una persona que me ha llamado así en toda mi vida, la
silueta comenzó a acercarse hasta que la luz del sol hizo su trabajo.
—Doctor Shell… ¿o debería llamarte papá? —dije con desprecio— ¿Qué
estás haciendo aquí?
Todos estaban en absoluto silencio tratando de descifrar que era lo que
estaba pasando.
—Me alegra que te encuentres bien, estaba tratando de buscar alguna
forma de remediar todos los daños que causé, imagino que recibiste mi carta.
—Espere, ¿usted causó todo esto? —interrogó Jhon.
Por primera vez, el hombre que me había engendrado, apartó su vista de mi
para examinar a todos los que me rodeaban.
—Así es, junto con un grupo de científicos creamos lo que se transformó en
un virus, quizá vinieron a capturarme o incluso a asesinarme; pero les pido que
antes de eso escuchen lo que tengo que decirles.
—Después de lo que acabas de decir, ¿crees que vamos a escucharte? —
se quejó Leonardo con intención de ir a atacarlo.
Antes de que pudiera avanzar utilice mi espada para cortarle el paso y él se
sorprendió.
—Lo escucharemos aquí y ahora, luego entre todos decidiremos qué hacer
con él —ordené con voz de mando.
—Estoy de acuerdo, puede tener información muy valiosa —secundó
Camila antes de que alguien pudiera objetar algo.
—Les agradezco, esto nació como un proyecto de evolución, con la
finalidad de que los humanos progresaran física y genéticamente, destacó que no
buscábamos crear conflictos internacionales sino esparcirlos sin discriminación;
sin embargo, un accidente hizo que la sustancia se esparciera por todo el mundo
creando anomalías.
—Vayamos a lo importante: ¿cómo los detenemos? ¿Hay alguna cura?
—Negativo, estuve todo este tiempo tratando de buscar alguna cura o
sedante, lo único que logre es que aumentara la mutación y los portadores
perdieran el control; a estas alturas el virus ya se ha empezado a mezclar con el
ADN, si se trata de separar el virus lo único que le logrará será transformarlos en
monstruos. A la larga el cuerpo humano se adatará al virus y será transmitido a
sus descendientes, como si se tratase de rasgos hereditarios; sin embargo, existe
la pequeña probabilidad de que el cuerpo no lo resista y se transformen en
monstruos. Dentro del laboratorio se encuentran todas mis notas, muestras de la
cepa primaria y los resultados de todos los experimentos que traté de hacer.
Aun había un par de metros que nos separaban de mi padre, todos
habíamos quedado sorprendidos por todo lo que nos contó, sin embargo, la
expresión de todos nosotros cambió con lo que sucedió después: el león que
habíamos atrapado anteriormente apareció de la nada, pero no nos atacó a
nosotros; siguió de largo e intento sujetar entre sus fauces a mi padre, él lo pudo
esquivar pero uno de los colmillos perforo el costado izquierdo de su estómago,
haciendo que comenzara a botar sangre. En ese momento exploté de ira, él nunca
había sido un padre para mí, pero igual no soportaba verlo de esa forma; con
espada en mano me lancé hacia él utilizando los propulsores, intenté hacerle un
corte pero utilizó sus garras para contrarrestar mi ataque. Sin perder mucho
tiempo presioné el botón ubicado en la espada que se fragmentara, el monstruo
dio un salto hacia atrás pero no lo dejaría descansar; con mi mano izquierda le
arrojé una de mis dagas especiales a la cara, con la bestia concentrada en la
cuchilla que se dirigía hacia él utilice mi espada-látigo para apresarle la pata
delantera derecha.
—Espada izquierda— vociferé con mucha determinación.
Jalé el látigo, obligando a la bestia a salir disparada en mi dirección,
mientras se dirigía hacia mí embestí con la espada de mi mano izquierda hacia
adelante. Al entrar en contacto atravesé el pecho de mi enemigo sin vacilación,
haciendo que este desprendiera un excitante grito de desesperación y dolor, luego
dejé que cayera al suelo donde había empezado a formarse un charco de sangre,
comenzó a retorcerse mientras moría lentamente; tomé mi espada de vuelta,
guarde mis dos armas y regresé para acercarme a donde yacía el moribundo de
mi padre, todos seguían inmóviles, mejor dicho, paralizados y al margen sin querer
entrometerse. Al llegar a donde mi padre me puse en cuclillas para poder
escucharlo mejor
—Hija, aunque ni siquiera sé si tengo el derecho de llamarte así,
probablemente tú y tu madre me odien en este momento, pero quiero decirte que
jamás tuve intenciones malas; creí hacer un bien para el mundo y en realidad lo
terminé empeorando. Quizás es porque estoy muriendo, pero lamento haberlas
abandonado, sin embargo, me gustaría que recuerdes mis últimas palabras: “Lo
peor que podemos hacer es vivir en nuestro pasado”. Mira siempre hacia adelante
y recuerda que todos merecen una segunda oportunidad —dijo entre quejas.
Me levante y luego me dirigí al resto del grupo.
—Creo que es hora de que vayan a tomar sus muestras y todas esas
cosas.
—Claro que no, debemos ayudar a tu padre —se quejó Camila.
—El morirá aquí para pagar por sus errores, con esa herida no hay forma
de salvarlo antes de llegar a alguna ciudad —respondí— Ustedes vayan adentro,
yo revisaré el perímetro —mentí.
Alberto les indicó a los demás que lo siguieran y se adentraron en las ruinas
del edificio, luego de eso me regresé por donde habíamos venido hasta toparme
con los otros dos Tenshis que seguían atrapados, me acerqué a ellos y me puse
en cuclillas de nuevo.
— ¿Están ahí? —pregunté.
Gruñidos y balbuceos débiles fue lo que obtuve de respuesta, noté un olor
extraño proveniente de la red que los mantenía apresados y deduje que fueron
diseñadas para expulsar una droga tranquilizante. No había mucho que hacer por
ellos así que me levante y los miré con algo de desprecio.
—Espadas —susurré lo suficientemente fuerte para que mi traje
reconociera el comando.
Teniendo ambas espadas en mano, perforé el pecho de los dos Tenshis
descontrolados que se encontraban a mis pies, ellos no hacían más que
revolcarse y emitir desgarradores alaridos que, en lo personal, no me molestaban.
Luego de asegurarme que perecieran, guardé las espadas, volví al laboratorio y
ya todos estaban saliendo algo apresurados.
—Melany, debemos irnos con urgencia —me informa Rubén.
—Un grupo de Tenshis atacaran Buenos Aires, el avión nos está esperando
al oeste de aquí —continuó Alberto.
Eso me gustaba, así podría enfrentarme a más monstruos; nos
encaminamos hacia la costa con la misma formación con la que habíamos llegado
hasta aquí, el bosque era espeso y la flora parecía estar llena de vida. Llegamos
hasta nuestro transporte y, al subir, Daniel nos contactó nuevamente a través de
algo parecido a un radio que tenía Camila.
—Los felicitos nuevamente por haber encontrado el laboratorio que dio
origen a todo este desastre, lamento saturarlos con misiones pero esta es una
emergencia; un grupo de Tenshis terroristas atentó contra el gobernador de un
Estado venezolano, asesinando a un guardia en el proceso; ahora nos llegó
información de que tienen pensado ir hasta Buenos Aires, Argentina por razones
que aún desconocemos: su trabajo ser apresarlos o, en el peor de los casos,
asesinarlos… confío plenamente en ustedes, les deseo mucha suerte.
No podía creer que no hayan dado permiso de asesinar, eso me encantaba;
así podría darles su merecido y, en el proceso, escuchar un par de gritos de
desesperación…
CAPITULO 29: “LIBERTAD”
~JOSHUA~
Ya llevaban varias horas de viaje hacia nuestro nuevo destino: Buenos
Aires, Argentina; aprovecharon el viaje para curar la herida de Eduardo, por lo que
pude notar, había una fuerte tensión en el ambiente y no era de extrañar, la
traición de un compañero no era cualquier cosa. En todo el camino, no se había
pronunciado palabra alguna desde que decidimos que hacer con Jossue, Christian
se calmó luego de un rato que estuvo apresado por Robert; todos los demás
estaban con los ánimos muy bajos luego de haber fallado la misión anterior.
—Están por llegar a su destino, entiendo que no se sientan motivados pero
recuerden que ahora su objetivo será otro; deberán rescatar a otros como
nosotros que, en este momento están cautivos en contra de su voluntad, nosotros
somos su esperanza de libertad y, aunque fallamos en Apure, siempre podemos
volver a intentar, cada vez más preparados.
—El jefe tiene razón, quiten esas caras lamentables; somos los
representantes del futuro de la humanidad, aunque fallemos un par de veces,
siempre debemos mirar hacia adelante —me apoyo Alicia.
—Es verdad, arriba los ánimos —secundó Robert.
Una pequeña sonrisa se formó en algunos de ellos, incluyendo a Susana
que era la que más me preocupaba, luego de esto comenzó a jugar con su
electricidad por lo que pude ver. Por lo que me había explicado Arthur, la cárcel
estaba en una zona semi montañosa a las afueras de la capital, lo cual sería algo
ventajoso en caso de que no podamos evitar una batalla. Aterrizaron algo lejos de
la prisión para evitar ser descubiertos, inevitablemente tendrían que caminar para
llegar.
— ¿Yo puedo irme? —preguntó Jossue.
—El helicóptero te dejará en una ciudad cercana para que no sigas
interfiriendo, espero que no te arrepientas de lo que hiciste —respondí a través del
comunicador.
El helicóptero partió y el grupo bajo mi mando comenzó a caminar hacia su
nueva misión, no tardaron tanto el llegar, el lugar era una prisión amplia de alta
seguridad a las afueras de la capital; lo bueno es que no se formaría un alboroto
de ciudadanos, pero será complicado acercarnos sin que nos detecten.
—No se acerquen mucho, deben tener guardias vigilando a toda hora;
Nicolás, Perla, traten de crear una nevada lo suficientemente fuerte para dificultar
la visión; Christian lleva a todos, uno a uno y trata de buscar un punto ciego para
que todos espere ahí —indiqué.
La mini tormenta de nieve tardó varios minutos en aparecer, sin embargo,
fue suficiente para que Christian pudiera hacer a la perfección su trabajo; los
guardias estaban de aquí para allá mientras mi grupo se ocultaba eficazmente en
la parte trasera de la prisión, que daba justamente al patio de recreación de los
presos, era de bastante ayuda tener imágenes de la prisión desde varios ángulos.
—Perla, congela parte de la pared para que luego Robert pueda romperla;
ustedes dos junto con Alicia harán de señuelo, Robert ira destruyendo los muros
de la prisión como un acto terrorista mientras Perlas iras inmovilizando a los
guardias que puedas. Eduardo, Lucas y Nicolás ustedes se quedaran afuera como
apoyo en caso de ser necesario o por si envían refuerzos. Christian y Susana
serán los encargados de infiltrarse en la prisión aprovechando el desastre para
poder liberar a todos. ¿Entendido?
— ¡Sí! —respondieron al unísono.
—El equipo de Perla entro de manera estruendosa gracias al maso de
Robert, inmediatamente la atención de todos los guardias se centró en ellos y las
alarmas comenzaron a sonar; al frente iba Robert, seguido de las dos chicas que
iban protegidas por una cubierta de gruesa hielo. Los disparos nos tardaron en
amenazar la vida de los tres, sin embargo, gracias sus poderes seguían de pie;
uno tras otro el hombre de piedra realizó ataques fulminantes contra el muro de
contención cuya parte superior estaba protegida por alambre de púas y la chica
del hielo congelaba a los guardias hasta más arriba de las rodillas. Aprovechando
la confusión Christian rodeo la prisión luego de transformarse, para entrar desde la
parte delantera de la prisión que había sido descuidada totalmente.
— ¿Cómo entramos? —bufó Christian molesto por no estar en la acción.
— Eso déjemelo a mí —dijo Susana con bastante determinación.
Un roce de su mano bastó para que la máquina de identificación hiciera
cortocircuito y la puerta se abriera totalmente; se escabulleron rápida y
cuidadosamente en caso de que quedara algún guardia.
—No tengo los planos internos, así que tendrán que revisar hasta encontrar
las celdas o la sala de control —intervine.
Luego de haber dado un par de vueltas equivocadas, consiguieron la sala
que estaba custodiada aún por dos guardias armados.
—De esto me encargo yo —dijo Christian con una sonrisa mientras hacia la
mímica de sonarse los dedos
—Espere, yo…
Antes de que Susana culminara la oración, Christian arremetió contra la
puerta aún con su forma animal y su katana en mano, pude escuchar dos disparos
pero la cámara de Christian se movía muy rápido y no lograba detallar nada; luego
de eso hubo absoluto silencio y la puerta comenzó a abrirse, Susana se puso en
guardia con dos cuchillos en mano pero quien salió de la sala fue Christian.
—Bien hecho, Christian y Susana ya llegaron a la sala de control —le
informé al resto.
Robert y Perla seguían en su trabajo mientras se protegían de la lluvia de
balas gracias a sus poderes, Alicia estaba entre ellos dándoles energía; los otros
estaban atentos de lo que pasaba dentro y fuera de la prisión.
— ¿Estás bien? —le preguntó Susana a Christian.
El solamente asintió a pesar de tener una cortada en el brazo izquierdo que
probablemente fue ocasionada por una rozadura de bala, con una seña de la
mano, Christian le indico a Susana que pasara, en la sala se encontraban
cámaras de los pasillos donde se encontraban las celdas, algunas de las cámaras
daban un vista directa a las celdas y se podían ver a los prisioneros esposados,
una de las celdas estaba sellada y se veía mucho hielo adentro, de seguro
albergaba a alguien con poderes de fuego. Tres guardias más llegaron y, desde
afuera de la sala, comenzaron a dispararles a Susana y Christian; ellos se tiraron
al piso para protegerse de las balas, además de la puerta por la que habían
entrado, habían dos ventanas una a cada lado de la puerta, cuyos vidrios habían
sido rotos por los proyectiles de las armas de fuego.
—Christian quédate ahí y no hagas una locura —dije luego de que los
atacantes hicieran una pausa— vas a mostrar tu espada por una de las ventanas
para que centren su fuego en ese lado, mientras tanto, Susana arrojaras tres
cuchillos simultáneamente tratando de unirlos entre sí a través de un hilo de
electricidad. ¿Crees que puedas hacer eso?
—Claro que sí, señor Joshua, estuve practicando en el avión pero, ¿qué
pasa si fallo?
—Tú concéntrate en disparar dos dagas a los extremos y una al centro, la
electricidad hará el resto
Esperaron aproximadamente 5 segundos para armarse de valor, cuando
Susana tuvo los tres cuchillos en las manos Christian alzo un poco el brazo para
que la espada se asomara por una de las ventanas. Como si se tratasen de
predadores al asecho, los guardias comenzaron a disparar hacia esa ventana sin
remordimiento ni dilación; por otro lado, Susana se levantó completamente y arrojo
sus dagas cuando comenzó a escuchar los proyectiles. La central y la del costado
izquierdo, penetraron en el hombro diestro de dos tiradores; mientras que la
cuchilla del lado derecho fallo por un par de centímetros. Sin embargo, el objetivo
se logró, la carga eléctrica contenida en las dagas se liberó y distribuyó entre los
tres enemigos que estaban próximos al cuchillo de metal; logrando dejarlos fuera
de combate.
— ¡Muy bien hecho Susana! Ahora tenemos que irnos, libera a los presos
—exclamó Christian.
Susana posó sus manos sobre los controles y cerró los ojos, un sonido
ligeramente diferente al de la alarma se hizo presente, indicando que todas las
celdas estaban siendo abiertas. Los sonidos de caos provocado por Robert y Perla
retumbaban por toda la prisión, por lo que los prisioneros ya sabían lo que
sucedía, así que no dudaron y comenzaron a salir de sus jaulas.
—Christian, rompe las armas de los guardias y esperas a los presos afuera
para que los ayudes a liberarse.
Mi orden fue obedecida sin reproche, cuando los prisioneros se acercaban
a la puerta principal se sorprendieron un poco al ver a Susana y Christian
esperándolos a la salida.
—No teman —dijo Christian.
—No te ofendas Christian —le dije— pero lo dijiste de una forma bastante
intimidante.
—Estamos aquí para ayudarlos a ser libres, ¿alguien tiene un poder con el
que pueda crear llaves?—añadió ignorándome.
Uno del grupo se acercó a él, cuando pude detallarlo, noté que lo habían
golpeado bastante y que estaba algo herido, sentí un dolor inmenso dentro de mí.
—Los estoy salvando hermanita, poco a poco los salvaré a todos —dije
para mi alejado del micrófono.
Cuando volví a la realidad ya alguien había tomado una de las dagas de
Susana y la estaba convirtiendo en llaves, con la esperanza a flor de piel esperaba
que uno de esos presos fuera Melody, pero toda esa esperanza se esfumó cuando
la última persona fue liberada.
—Por favor, pregúntales si no quedó ningún preso encerrado —imploré.
—Oigan, ¿no quedó nadie adentro?
Todos negaron, le agradecieron al par que los había salvado y decidieron
marcharse en grupo para poder escapar ya que casi todos estaban heridos y mal
alimentados como para luchar a nuestro lado.
—Vayan al Sur, hacia allá hay un refugio donde podrán recuperarse y estar
protegidos, nosotros crearemos una distracción.
—Vuelvan con el grupo —le indiqué al par.
Ya el grupo que habían rescatado se había alejado mucho, además, Perla,
Robert y Alicia se estaban quedando sin energía. Cuando el Leopardo y la chica
que controla la electricidad se encontraron con el grupo de Nicolás, ya Perla había
terminado de inmovilizar a casi todos los guardias.
—Perla, termina de congelar a los guardias para que se larguen de ahí, ya
le daré la orden al helicóptero para que vaya hacia ustedes —ordené.
Al terminar con su labor Perla le indico a sus compañeros que salieran de
ahí; cuando se encontraron todos de nuevo comenzaron a correr de vuelta por
donde habían llegado. A pesar de estar rodeados por un par de montañas, en este
momento se encontraban caminando por un terreno un poco más nivelado, aun no
se habían alejado mucho de la prisión pero decidieron parar a descansar para que
se recompusieran los que hicieron de señuelo.
—Ya escucho el helicóptero —informó Susana.
Todos se pusieron atentos al sonido con la ilusión de que ya podrían
regresar a casa, sin embargo, había algo que no encajaba: el helicóptero no
estaba tan cerca como para llegar tan rápido y ese sonido era algo diferente. Un
Avión pequeño y azabache apareció en el horizonte, volaba en dirección a mi
grupo y, a medida que se acercaba, disminuía su velocidad.
— ¡Todos atentos y con armas en mano! —Exclamé— Robert al frente y al
centro, Lucas y Eduardo apóyenlo desde los lados; Perla y Christian ustedes irán
detrás de ellos para cubrirlos con sus poderes, además, Perla crea varias
barricadas de hielo; Alicia, Nicolás y Susana, ustedes irán en la última línea.
¡AHORA!
Sin perder ni un segundo todos se organizaron, esperaban con armas en
mano a los pasajeros del avión que ya había aterrizado; de la nave se bajaron
cinco personas incluyendo a la chica que había enfrentado anteriormente, pero
había algo raro esta vez, tenía algo diferente que no sabría explicar. Cada uno
tenía en su mano un maletín que arrojó al suelo para luego pararse sobre él;
dijeron algo que no alcancé a oír y algo parecido a una armadura les cubrió el
cuerpo.
—Así que no vienen con ganas de hablar —susurré para mí mismo—
Tengan cuidado, esta armadura es diferente a la anterior, si solo los mandaron a
ellos cinco, deben ser peligrosos. Recuerden lo que les dije, traten de combinar su
poder con sus armas como si fueran uno solo y no se contengan para nada…
CAPITULO 30: "DISFRUTANDO LA BATALLA"
~MELANY~
Estábamos camino a Argentina y Camila me dio un calmante mientras
llegábamos a nuestro objetivo, no paso mucho tiempo antes de caer dormida por
la medicina. Me desperté en un bello paisaje lleno de árboles y piedras de gran
tamaño, supe que era un sueño cuando a lo lejos veía a mi papá acercándose a
mí.
—Hubo algo que no alcance a decirte y no podía irme sin hacerlo, te amo
hija.
Yo estaba paralizada por el asombro, era demasiado real para ser un
simple sueño o quizá no lo era. A pesar de todo lo que había hecho y el abandono,
no podía odiarlo, desde muy pequeña mi mamá me inculcó que no se debía odiar
a nadie.
—No sé si pueda perdonarte y no te odio, pero no soy capaz de decir que te
quiero —dije esperando su decepción
Él, acercándose aún más a mí, coloco la palma de su mano sobre mi
cabeza y me revolvió un poco el cabello.
—Con eso es suficiente hija, podré irme tranquilo sabiendo que no me
odias.
Dicho eso comenzó a desvanecerse frente a mi ojos, hasta que solo
quedaron partículas de luz flotando; creí que luego de eso acabaría el sueño, pero
no fue así. Comencé a caminar por el lugar hasta que encontré una de mis
espadas junto a una de mis pistolas; estaban sobre una piedra así que me
acerqué y tome ambas armas. El cielo que hasta ahora se había mantenido
despejado y bello, fue cubierto por enormes nubes de tormenta, mi segunda
espada cayó desde una de esas nubes penetrando la piedra cercana; la lluvia se
hizo presente pero no parecía ser agua corriente, tenía un color vino tinto o rojizo.
Trate de tomar la segunda espada pero en ese momento desperté…
Al parecer el jefe había acertado, es cierto que nos avisaron que habría un
ataque en la Capital Argentina, pero no sabíamos qué lugar exactamente; sin
embargo, Daniel tuvo la corazonada de que atacarían una prisión a las afueras. Ya
habíamos dejado atrás la prisión que parecía estar destruida en una parte, los
científicos que nos acompañaban se quedaron para ayudar a los guardias y
nosotros continuamos con vuelo bajo; no paso mucho tiempo hasta que vimos un
grupo de jóvenes y aterrizamos.
—Parece que son ocho Tenshis así que nos superan en número y, al
parecer, están preparados para la batalla; debemos tener cuidado —comentó
Alberto— Usaremos la misma formación que en la isla, debemos saber
aprovechar las mejoras de nuestro trajes para poder ganar esta batalla; nuestro
objetivo será inmovilizarlos hiriéndolos o dejándolos fuera de combate.
—Es hora de salir —dije ansiosa.
Salimos del avión y al pisar tierra nos pusimos los trajes, Leonardo y yo
estábamos al frente con ambas espadas en mano. Reconocí un par de caras de la
batalla en Venezuela pero no estaba el chico que me había derrotado; al parecer
había alguien con poderes de hielo, ya que habían creado unas barricadas con
ese sólido, parece que no eran muy inteligentes ya que también habían quedado
barricadas de nuestro lado.
—Rubén, Jhon, ustedes escóndanse tras los muros y apóyennos sin
ponerse en peligro; hay cuatro usuarios de espada, Melany, Leonardo ¿ustedes
podrán contenerlos?
Nosotros asentimos y Alberto se abalanzo sin perder tiempo contra un
hombre que parecía estar hecho de piedra; trató de darle un golpe con su bastón
pero el enemigo lo bloque con sus brazos, sin embargo, la rueda en el extremo del
bastón comenzó a girar causándoles raspones al Tenshi. Yo corrí hacia el hombre
que tenía al frente sin usar los propulsores para no revelarlos aun, él sería mi
objetivo A Leonardo imito mi acción corriendo hacia un hombre con púas en la
espalda; la batalla había empezado y nuestros francotiradores se enfocaron en
atacar a los tres que permanecieron al fondo. Di un pequeño hacía de frente
cruzando mis espadas para formar una “X” tratando de cortar al enemigo, sin
embargo, este coloco su espada de forma vertical bloqueando mi ataque; una
mujer apareció arrojando cinco esquirlas de hielo hacia mí, di varios pasos hacia
atrás mientras esquivaba y bloqueaba los proyectiles.
—Veo que no están aquí para jugar, entonces pongámonos serios —dije
mientras sonreía— Tú serás mi objetivo B —le dije a la chica
Antes de su próximo ataque, guarde la espada que portaba en mi mano
izquierda.
—Escudo izquierdo.
El hombre vino hacia mí intentando embestir con su espada pero lo esquivé
en el último momento usando mis propulsores; él se sorprendió porque esperaba
que lo bloqueara, su compañera intento distraerme repitiendo su ataque, pero esta
vez me defendí fácilmente con mi escudo mientras utilizaba mi espada para dar un
estoqué contra “A”; el ataque fallo luego de que saltara hacia atrás. Esta era una
buena oportunidad así que no podía desperdiciarla, accioné el botón ubicado en
mi espada para que se segmentara y saliera disparada a presión cuando el Tenshi
todavía seguía en el aire; el ataque era perfecto, pero todo se arruinó cuando “A”
colocó su mano derecha al frente y mi ataque se desvío totalmente.
—Tienes un extraño poder, eso me emociona —comenté.
Leonardo y Alberto tampoco parecían tenerla fácil, así que debía terminar
rápido aquí para poder ayudarlos, además, ya tenía ganas de ver algo de sangre.
Accioné por segunda vez el botón y mi espada se comprimió, había logrado que
mis dos enemigos se separaran, pero la mujer seguía siendo bastante peligrosa.
Un pico de hielo de gran tamaño surgió desde mis pies arrojándome por los aires y
causándome algo de daño; cuando dejé de ascender mire hacia abajo, el suelo
estaba cubierto por estalagmitas de hielo y ambos espadachines estaban
esperando a que cayera; ese no era el único riesgo, ya que uno de los Tenshis
que se había quedado atrás, me disparó un flecha que se acercaba a gran
velocidad; la flecha podía bloquearla fácilmente y podía distraer a los dos
enemigos arrojando mis escudos, pero los picos helados representaban un
peligro.
—Escudo derecho.
Con ambos escudos en mano, me protegí del proyectil y los arrojé hacia A y
B; ya había comenzado a caer pero de repente dejé de hacerlo, mi movimiento
vertical se había transformado en horizontal. Rubén había acudido en mi rescate,
pero otra flecha fue disparada dañando levemente el ala izquierda del traje
murciélago; tuvimos un aterrizaje forzoso alejado de las estalagmitas, nos
reincorporamos rápidamente y ya teníamos a los dos Tenshis arremetiendo contra
nosotros y al arquero preparado para disparar.
—Retrocede y cúbreme —ordené.
Dos espadas amenazaban con cortarme en pedazos y una flecha se unió a
la lista de ataques, destruí la flecha con un tajo de espada y detuve el ataque del
hombre con la otra, sin embargo, había perdido de vista a la mujer, un sexto
sentido inexplicable me advirtió del peligro y la tecnología térmica lo confirmo
cuando descubrí a la usuaria de hielo descendiendo desde el cielo. Un disparo de
Rubén hizo que el enemigo que tenía cerca retrocediera, dándome la oportunidad
de retroceder y contraatacar cuando la mujer estaba por llegar al suelo; gracias a
su poder creo una plataforma en el aire y saltó nuevamente alejándose de mí. No
tuve tiempo ni de detenerme a respirar cuando tres flechas se aproximaban a mí,
decidí dar un par de pasos hacia la derecha dejando camino libre para los
proyectiles, sin embargo, cuando estuvieron bastante cerca un rayo cayó desde el
cielo entumeciendo totalmente mi cuerpo con los brazos hacia abajo sujetando las
espadas. Traté una y otra vez moverme, pero me fue imposible, es como si me
hubiera convertido en piedra a pesar de intentar mover un musculo con todas mis
fuerzas; el arquero fue para apoyar a sus amigos mientras que el par de Tenshis
con armas de cuerpo a cuerpo avanzaron dejándome atrás, al parecer se dirigían
a mi compañero francotirador, pero el hombre comenzó a retroceder con su mano
al frente cuando escuché detonaciones del rifle de Rubén; los disparos se
detuvieron y recién estaba retomando mi movilidad, supuse que la chica se estaba
enfrentando a Rubén en este momento y su compañero se aproximaba a mi algo
confiado; cuando estuvo suficientemente cerca lo sorprendí con mi espada
propulsada que acabo convertida en látigo, logrando hacerle una cortada en el
brazo derecho e inmovilizándolo gracias al veneno imbuido en mi arma; para estar
segura me apoyé en mi pie izquierdo y, con el contrario, le di una patada en el
estómago, ganas no me faltaban de hacer un poco más que eso, pero debía
ayudar a mi compañero. Cuando logré voltear, la mujer estaba atacando
frenéticamente, corrí activando los propulsores de mi traje, pero solo logré dar un
par de pasos cuando la filosa espada entró en contacto con el colombiano; al estar
suficientemente cerca, con el látigo atrapé al monstruo con cuerpo de mujer para
luego lanzarla por los aires lejos de mi vista.
—Dos fuera… quedan seis…
Leonardo aún no había podido librarse de ninguno, así que con un salto
propulsado mientras comprimía mi espada y junto al portador del traje de mantis,
Alberto tenía las cosas bajo control con el hombre de piedra y una chica con un
par de escudos se había acercado al cuerpo inconsciente que había sido mi
primer objetivo. Cuando observe detenidamente a mis nuevos objetivos, entendí
por qué Leonardo estaba tan cansado y algo herido: uno de los Tenshis tenía
apariencia de leopardo, mientras que el otro tenía púas que le brotaban de la
espalda.
—Yo me encargo del Leopardo —dije justamente antes de lanzarme contra
él.
En cuestión de segundos, nuestras espadas ya estaban chocando una y
otra vez, su velocidad era increíble pero gracias a la tecnología podía seguir sus
movimientos; sin muchas ideas para ganar esta batalla, decidí dejarle la mayor
parte del trabajo a él, de manera que se cansara. Habiendo disminuido levemente
su velocidad, arrojé mi espada derecha durante uno de sus acercamientos, este
cambio en mi patrón lo sorprendió haciendo que quitara su vista de mí para poder
defenderse; para no perder esta oportunidad, arrojé dos cuchillos
simultáneamente con la mano que tenía libre para luego correr en semi circulo. Mi
oponente era hábil, logró desviar los tres ataques usando sus espadas, antes de
que se pusiera en guardia otra vez arremetí intentando degollarlo, pero a pesar de
todo lo que había preparado, interpuso su espada para frenar mi ataque, aun así
mi fuerza fue suficiente para hacer que perdiera la espada. Continué atacando
frenéticamente hasta que tuvo un hueco en su defensa e hice un corte en su brazo
seguido de un puñetazo directamente en su cara. Mi rival quedó tendido en el
suelo, antes de poder atacar otra vez, escuché un grito de desesperación, era
Alberto que se encontraba a punto de ser aplastado por un mazo propiedad del
hombre de piedra; corrí en su rescate y pude hacer que retrocediera con una
patada.
—Déjame esto a mí.
Con la adrenalina corriendo por todo mi cuerpo desde hace un rato, aún
tenía mucha energía, mi agilidad era mucho mayor que la de mi nuevo enemigo,
sin embargo, los múltiples ataques no surtían efecto debido a su dura piel y no
podía estar bloqueando sus ataques constantemente porque me superaba en
fuerza.
—Cada vez me dan más ganas de cortarte en pedazos, ¡monstruo!
Al parecer esto lo enfureció y corrió hacia mí, yo me tiré al piso pateando
con un pie su tobillo y con el otro la parte detrás de su rodilla; el Tenshi perdió su
equilibrio y cayó soltando el mazo que voló por los aires. Sin haberme dado
cuenta, había provocado una desgracia, el mazo que ya se encontraba en
contacto con el suelo estaba aplastando una de las piernas de Rubén quien
aullaba de dolor. La escena me recordó lo que había sucedido anteriormente: mi
padre a punto de ser devorado por una bestia como estas, con mis dos espadas
en mano, me paré frente a la roca con piernas mientras se levantaba, con todas la
fuerzas que me quedaban me impulse hacia adelante haciendo un corte en forma
de X con ambas espadas en el pecho del enemigo, solté las espadas y
rápidamente tomé las dos pistolas con el dedo meñique sobre el gatillo; coloque
los dos cañones cerca del centro dela X y disparé sin piedad vaciando toda la
carga. Sangre comenzó a brotar de la herida y, al cabo de unos segundos, el
cuerpo cayó inerte al suelo…
CAPITULO 31: “CONTRA EL MUNDO ENTERO”
~JOSHUA~
— ¡¡¡ROBEEEERRRRTTTT!!! —gritamos todos al unísono.
Me sentí súper impotente al no estar ahí, todo esto había sido culpa mía,
debí haber ido con ellos. La chica que había asesinado a mi amigo guardó sus
pistolas y recogió del suelo sus espadas con una actitud súper fría y
despreocupada.
— ¡¿Dónde está el helicóptero?! —vociferé por el transmisor dirigiéndome
al piloto.
—Ya estamos por llegar, señor.
— ¡Alicia! Sácalos a todos de ahí.
Perla ya había recuperado la conciencia y estaba volviendo al campo de
batalla, Alicia estaba junto a Lucas quien ya podía moverse luego de que el
veneno fuera neutralizado, Nicolás estaba junto a Susana apoyando a Eduardo y
Christian estaba recién levantándose. La chica se alejó del cuerpo de Robert
mientras se acercaba a Christian.
—Perla, ve con Christian y protéjanse mientras llega el helicóptero.
Perla apuró el paso para llegar antes que la enemiga, dándole la espalda al
Leopardo herido, formó un muro de hielo impresionante que los separaba de los
militares; el resto de mis compañeros se fueron acercando a ellos para
resguardarse tras los muros, mientras los enemigos que seguían en pie buscaban
la manera de acercarse. El sonido de las hélices se hizo presente cuando el
transporte se aproximaba y mis compañeros seguían resistiendo.
— ¡Nadie se queda atrás! —Exclamé— Piloto, bajen la escalera y
mantengan su posición; Lucas impúlsalos a todos con tu poder para que alcancen
las escaleras, Perla tendrás que evitar que ataquen el helicóptero arrojando
esquirlas a partir del muro que los protege.
—Pero Joshua, podría matarlos…
— ¡Hazlo! ¡¿Acaso no viste lo que hicieron ellos?!
Al parecer Alicia entendió lo primero que dije porque salió protegiéndose
con su escudo para recoger el cuerpo humano de Robert. El plan estaba
funcionando, ya la mitad estaba en el helicóptero, los desalmados ya habían
conseguido una forma de defenderse y los francotiradores se disponían a disparar
pero, sorprendentemente, Susana y Lucas atacaron desde el avión logrando herir
a los atacantes y evitando que dispararan.
—Salgan de ahí rápido, tienen que volver a casa.
Dicho eso, me levante de la silla quitándome los auriculares y no pude
evitar golpear la mesa con todas mi fuerzas, causando unos rasguños; di la vuelta
para salir y me encontré con Diana.
—Desde… ¿Desde hace cuánto estas ahí? —dije sin poder evitar que unas
lagrimaras brotaran de mis ojos.
Me quede esperando una respuesta, pero ella lo que hizo fue acercarse y
darme un abrazo para tranquilizarme.
—Esto no fue su culpa, está librando una batalla muy grande para usted
solo.
Dicho eso hubo silencio por un par de segundos hasta que se rompió mi
serenidad y un llanto apagado se hizo presente.
—Muchas gracias, pero ahora necesito estar solo —dije luego de varios
minutos.
Al salir de la casa me alejé lo más que pude del pueblo, camine durante un
buen rato hasta que decidí acostarme en el suelo, con la única compañía de la
flora local que incluían bellos jazmines y flores similares a rosas, a los lejos se
veían trompetas amarillas provenientes de un Araguaney; sin embargo, antes de
poder quedarme dormido escuché un par de pasos tras de mí.
— ¿Qué haces aquí? —pregunté.
—Un día te prometí que estaría a tu lado en tus peores y mejores
momentos —respondió el que ha sido mi amigo durante toda mi vida.
—Ya no sé qué hacer David, primero perdí a Andrea para siempre, le fallé a
mis padres, deje que capturaran a Tiffany, Christian fue herido de gravedad por mi
ineptitud, no me di cuenta a tiempo que Jossue era un traidor y ahora… ahora
Robert murió por mi culpa también; todo esto parece una pesadilla y ni siquiera…
¡Ni siquiera sé si eres real!
Dije con lágrimas en los ojos, pero no hubo repuesta… David se paró frente
a mí, me sujeto por la camisa y me levantó por los aires para luego tirarme contra
un árbol cercano sin siquiera haberse transformado en lobo.
— ¡Está bien! Todo eso es tu culpa pero, ¿qué piensas hacer ahora? ¿Te
quedarás llorando y lamentándote para siempre? Creí que le habías hecho una
promesa a tu hermana, ¿acaso eso no vale nada? Lograste escapar de una
prisión con buena seguridad con un plan improvisado y gente que no conocías, te
enfrentaste usando solo una espada a una militar entrenada y con un traje
especial, entrenaste y dirigiste a un grupo de personas normales logrando asaltar
una prisión en un país lejano con un número de bajas súper reducido. Aun así ¿te
vas a rendir? Este no es mi amigo, no es el Joshua que yo conozco.
Cuando terminó se acercó y dejó caer tres jazmines en mi regazo.
—Honor, amabilidad e intelecto —dijo
Luego se marchó con paso firme y yo me quede recostado del árbol hasta
que me dormí profundamente…
—Joshua, ¡Joshua, despierta!
Ese grito me trajo de vuelta al mundo real y me conseguí con una agitada
Diana.
—Joshua, ya llegaron.
Me levanté y la seguí hasta una pradera donde aterrizó el helicóptero,
comenzaron a bajar con caras deprimidas y dentro de mí albergaba la esperanza
que Robert saliera caminando, pero esto no pasó; cuando todos estuvieron abajo,
entraron dos personas con una camilla y sacaron el cuerpo sin vida de Robert.
Arthur estuvo presente pero no dijo palabra alguna respecto al caído hasta que se
lo llevaron.
— ¿Ya ven? Esto es lo que los humanos quieren para nosotros, destruyen
todo aquello a lo que le temen pero este acto no quedará impune; les
declararemos la guerra y comenzaremos conquistando el Norte de Venezuela sin
piedad. Si ellos quieren que seamos monstruos, eso seremos, destruyendo todo a
nuestro paso avanzaremos antes de que nos extingamos por su culpa.
Mientras Arthur seguía con su discurso yo me alejé un poco, pues no me
interesaba lo que estaba diciendo.
—Hace muy poco que te conozco, pero creo que esto no es lo que tú
querías —susurró Alicia acercándose a mí.
Yo seguía sin saber que pensar, todo esto se me había escapado de las
manos y me sentía como parte de un rebaño de ovejas que estaban siendo
utilizadas para beneficio del pastor.
—Acertaste —me decidí a responder— No sé si podré seguir bajo las
ordenes de Arthur y tampoco sé si pueda seguir luchando contra el mundo.
—Lo que sea que decida, yo lo apoyaré, creó que usted nos llevará hacia la
paz, pero para eso necesita estar seguro de que puede lograrlo.
Aprecié las palabras de mi compañera pero no supe que responder, sin
embargo, todo en mi cabeza comenzaba a ordenarse poco a poco así que debía
reunirme rápido con los muchachos.
—Aquí está el chico al que estaba buscando —dijo Arthur acercándose a
nosotros— Joshua, esta será una operación a mayor escala así que necesito que
la dirijas en persona. ¿Cuento contigo?
—Pero Arthur, ¿qué pasará con los civiles que viven ahí?
—No te preocupes por eso, enviaré un mensaje de advertencia para que
todos evacúen de ahí. Necesito que reclutes a todos los que puedas con poderes
ofensivos.
Dicho eso se marchó, no me convenció del todo con su mensaje de
advertencia, pero por ahora no me convenía contradecirlo.
—Alicia, por favor, ve con Diana y dile que me espere cerca del pozo y
luego sigue a Arthur sin arriesgarte.
Le mostré una sonrisa y comencé a caminar, de verdad que el lugar había
crecido desde que vinimos, habían construido varios edificios, a los pescadores
les estaba yendo bien y los mercaderes hacían un buen trabajo comercializando
los pescados y demás productos que fabricaban Tenshis con poderes como
Diana. Pareciese que se estuviera en una utopía en formación, pero detrás de
todo esto había caos, corrupción y maldad. Luego de varios minutos caminando
me conseguí con Germán y Miranda.
—Hola, ¿cómo están?
Ambos parecían estar bastante bien.
— ¿Qué quieres Joshua? —dijo Miranda.
—Tan amigable como siempre —indiqué— Seré franco con ustedes dos, no
estoy convencido con las acciones que está tomando Arthur con respecto a esto;
les estoy ofreciendo que vengan conmigo si así lo desean, pero les pido
discreción.
— ¿Estás loco? Crees que sobrevivirás allá afuera con un grupo de
renegados sin futuro, pero no es así, aquí tenemos algo y aunque no es la
solución más pacifica es lo que tenemos que hacer.
—Lo siento chamo —intervino Germán— Esta vez estoy del lado de
Miranda, aquí estaremos más seguros que en cualquier otro lugar; guardaremos el
secreto por ayudarnos a salir del campamento aquella vez, pero no iremos
contigo.
—Entonces creo que aquí se separan nuestros caminos.
—Quizá nunca recorrimos el mismo camino, en ocasiones, las personas
llegan a tu vida para mostrarte que ese no es el camino correcto —añadió
German.
Algo decepcionado y tratando de comprender las palabras de German partí
con dirección al pozo para encontrarme con Diana.
—Diana —dije sorprendiéndola por detrás— Necesito que vayas conmigo a
esta nueva misión, pero si así lo quieres, no tendrás que volver a este lugar para
que no te obliguen a luchar.
—Si es contigo, está bien, creo que contigo me siento más segura.
Eso me sonrojo algo y por un momento no supe que decir, no lo había
notado, pero desde hace un tiempo mi cabeza no se vaciaba por un segundo,
maldigo este poder que me tocó, no he tenido tiempo de descansar ni de seguir
con mis pasatiempos normales.
—Gracias por eso, en ese caso acompáñame, iremos a rebelarnos contra el
mundo entero…
CAPITULO 32: "CENTENIALS"
~MELANY~
Habíamos tenido una excelente misión y logré acabar con un monstruo
bastante peligroso, sin embargo, no pudimos evitar que los presos escaparan y
había un ambiente tenso en el avión; parece que aún no procesaban que alguien
había muerto y me seguía haciendo la misma pregunta que cuando nos
presentaron los nuevos trajes: ¿de verdad eran militares? Habían estado en
absoluto silencio durante todo el viaje, incluso cuando estuvimos comiendo en
Argentina y devoré todo lo que encontré
—Estamos a punto de llegar, así que por favor permanezcan sentados y
abrochen sus cinturones —indico el piloto o quizás el copiloto.
Hubo algo de turbulencia pero aterrizamos sin problemas, luego de la
batalla nos obligaron a dar una pequeña charla a los militares argentinos sobre por
qué no debíamos tener piedad; debido a eso, cuando pisamos tierra firme
colombiana ya era de noche. En esta ocasión nadie estaba esperando para
recibirnos, así que yo tome rumbo hacia mi habitación y supuse que los demás
harían lo mismo.
— ¿Hay alguien ahí? —pregunté sin recibir respuesta.
Sentía una presencia extraña a mi alrededor y todo el entorno se sentía
algo aterrador, quizá esto era el castigo de los asesinos, sin embargo, no me
arrepentía de lo que había hecho; son sacrificios necesarios y pronto los demás lo
entenderían. Llegué a mi habitación sin más dilación y lo primero que vi fue la
carta de Julio que aún se encontraba en mi mesa de noche, deje el maletín sobre
mi cama y me fui a bañar para poder relajarme; un mono y una franela fue lo que
designé como mi vestimenta y luego me aventuré a salir para dar un paseo. En
dos oportunidades creí ver sangre en las paredes y puertas de las habitaciones,
sin tomarle mucha importancia decidí ir al salón central; quizás el bar estaba
abierto todavía.
—Despierta… despier…—escuché un susurro seguido de una queja.
Miré a mí alrededor y no había nadie así que seguí mi camino para
descubrir que tuve suerte, ¡el bar estaba abierto! Al acercarme me encontré con el
señor que casi siempre me atiende, me sonreí y yo le devolví el gesto, pedí una
hamburguesa y me senté en completa soledad.
— ¿Te encuentras bien? —preguntó el señor que me atendió.
—Digamos que me han atacado demasiadas emociones a la vez, pero no
se preocupe, creo que estoy mejor que nunca.
—Quizás eso es lo que quieres creer…—añadió para luego sumirse en
silencio.
Cuando mi estómago estuvo satisfecho agradecí por la comida y me retire a
mi habitación, sin inconvenientes ni alucinaciones esta vez; guardé la carta en una
de las gavetas de la mesa junto a mi cama y me acosté a dormir. Como de
costumbre, me vi envuelta en un sueño de lo más extraño; en esta ocasión estaba
parada en todo el centro de una plataforma circular, esta estaba pintada a manera
de ying y yan, solo que el lado negro abarcaba más espacio que el blanco.
Comencé a caer junto con la plataforma, el entorno que hasta ahora había sido
negro totalmente, comenzaba a tomar un color azul como el cielo con cierta
cantidad de manchas blancas flotantes. A pesar de estar cayendo sin control no
estaba nerviosa, ya que sabía que esto no era un sueño; no transcurrió mucho
tiempo hasta que la plataforma dejó de caer, aterrizamos en lo que parecía ser
una playa.
—Subconsciente, podrías decirme qué estoy haciendo aquí —grité a la
nada.
No tarde mucho en darme cuenta que no podía moverme, un aullido se
escuchó de fondo seguido por un bullicio; no podía ver nada porque me
encontraba estática con vista hacia el mar y el horizonte. Una enorme ola se
comenzó a formar a lo lejos, poco a poco fue ganando altura y se tornó de un
llamativo color rojo; dicha ola llegó a la orilla con una altura impresionante y me
sacudió de aquí para allá sin compasión. Ese suceso fue suficiente para
despertarme, ya el sol estaba presente y el reloj marcaba las 6 así que decidí
levantarme y ponerme algo más adecuado para salir; cuando estuve lista tomé el
portafolio y salí de la habitación cerrando la puerta tras de mí.
—Hola, buen día —saludé a dos hombres que se cruzaron conmigo pero
sin recibir respuesta.
En mi camino hacia el gimnasio de entrenamiento me crucé con varias
personas que no me dirigían la mirada y murmuraban a mis espaldas, de seguro
ya se había esparcido el rumor de como la cruel Melany acabó sin piedad con uno
de los Tenshis; lo que ellos no saben es que lo haría mil veces más sin pensarlo,
al parecer aun no comprendían que ellos eran los enemigos y que esta era la
única forma de asegurar nuestro futuro. Cuando llegué a mi destino me encontré
con Camila que parecía estar esperándome.
—Supuse que vendrías aquí y parece que acerté, dentro de dos horas
habrá una reunión y yo estaba encargada de decirte. ¿Cómo te sientes?
—A pesar de que ahora todo el mundo intenta evitarme, me siento mejor
que nunca, ya he perdido el miedo a todo y eso es maravilloso.
Ella me respondió con una sonrisa pero notaba algo de preocupación, no
hablamos más del tema y me puse a entrenar con su ayuda. Luché durante una
hora contra múltiples robots y obtuve la victoria, pero estaba totalmente agotada
así que fuimos a comer algo. Luego de eso estuvimos hablando un buen rato,
hasta que se hizo la hora de la reunión y el lugar comenzó a llenarse; Daniel llegó
15 minutos después junto con Jesús que nos había instruido en el arte de la
espada, Camila fue a pararse a su lado.
—Hoy tenemos varias noticias que darle —comenzó Daniel su discurso—
Primeramente quiero felicitar al grupo especial de cinco personas que fue enviado
a buscar respuestas, su misión fue exitosa al traernos información valiosa sobre el
origen de los Tenshis. Por otro lado, también tuvieron una excelente participación
en una batalla inesperada, contra un grupo de Tenshis que no solo los superaba
en número, sino que también estaban muy bien preparados para la batalla y no
tenían piedad; a pesar de todo, logramos hacer que una de las mayores
amenazas cayera; felicitaciones en particular a Melany Schell que fue la
responsable de tal hazaña. Esto nos lleva al segundo punto a tratar, debido a las
diferentes hazañas en el campo de batalla, el enfrentamiento con el que
suponemos es uno de los líderes enemigos y por su rápida adaptación a este
nuevo método de batalla; se ha decidido nombrar a Melany Schell como capitana
y encargada del grupo Centenials, que son ustedes y a Alberto como sub-capitán.
Para mi sorpresa varios de los presentes aplaudieron y ovacionaron mi
ascenso, yo mantuve la serenidad y mi actitud indiferente.
—Viendo que la mayoría se tomó esta noticia como algo bueno, pasaré
directamente al próximo tema: él es Eliecer, un Tenshi que ha jurado servirnos de
ayuda y formará parte de los Centenials…
El hombre apareció desde la puerta trasera con un traje elegante como si
de un magnate de la mafia se tratara.
—Muéstrales lo que puedes hacer —indicó Daniel.
Aquel Tenshi de nombre Eliecer estiró una de sus manos hacia Daniel y la
otra hacia el suelo bajo sus pies, cosas extrañas como portales aparecieron y se
desplazó de un lugar a otro en cuestión de milisegundos.
—Él estará apoyando al equipo y también prestara ayuda para desarrollar
tecnología con base en sus poderes; así que les pido colaboren con él en todo lo
que pueda necesitar. Debo añadir, que nuestra ingeniera Camila, ya se encuentra
trabajando en mejores estándar para todos sus trajes y estarán listas muy pronto;
ahora los dejo con Jesús que los instruirá en su entrenamiento del día.
Daniel se retiró junto con Eliecer por la puerta trasera y Jesús salió por la
opuesta seguido de todos mis compañeros, antes de perderlos de vista me
acerqué a Camila que estaba revisando algo en su Tablet.
— ¿En que está pensando tu jefe? Traer un monstruo como ese a este
lugar, podría ser un espía o un terrorista suicida —bufé.
—Quédate tranquila, no podemos asegurar que todos sean asesinos,
además, ya tienen todo controlado.
—Confiaré en ti, pero si llego ver algún movimiento extraño, no dudaré en
degollarlo o quizás en mutilarlo, creo que eso sería bastante excitante.
Camila quedo boquiabierta, pero antes de que pudiera responder me fui
junto al resto de Centenials, como nos había nombrado Daniel. Tenía el
presentimiento que lo de hoy sería un duro entrenamiento
CAPITULO 33: “AMIGOS Y COMBATES”
~JOSHUA~
A pesar de la negativa de Germán y Miranda, seguí con actitud positiva y fui
a buscar a Susana; me la encontré junto con Ashley ayudando a lavar ropa.
— ¿Me acompañan un momento?
Ellas me siguieron, alejándonos un poco del resto de personas que estaban
lavando.
—Chicas, debo comentarles que pronto me iré de este lugar porque no me
gusta como Arthur está manejando las cosas; sé que estarás bien aquí y fuera de
peligro, pero me preocupas tú, Susana.
— ¿Por qué? —preguntaron ambas algo inquietas.
—Debido a tu habilidad altamente poderosa, Arthur quizá trate de usarte en
batalla y es lo que quiero evitar; tal vez podrías venir conmigo pero es tu decisión.
Inmediatamente se reflejó tristeza en la cara de Ashley porque sabía cuál
era la respuesta de Susana.
—Joshua, yo iré contigo, pero no porque quiera que me protejas, sino
porque contigo puedo encontrar mejores aventuras.
Esta niña de verdad que había agarrado mucha confianza, pero me gustaba
esa actitud.
—Bueno, pero mantengan esto en secreto, las dejaré para que hablen
sobre esto.
Dicho eso me alejé del lugar, Diana estuvo esperándome algo alejada, me
hubiera gustado hablar de nuevo con David antes de irme, pero no tenía idea de
dónde podía estar, así que seguí con mi camino. Luego de eso, fui a hablar con
Lucas y Pablo, obteniendo una respuesta positiva, el resto del día me dediqué a
ayudar con algunas tareas que estaban pendientes. Llegada la noche, iba de
camino hacia mi cabaña y noté que Arthur venia hacia mí; me asusté un poco
pensando que pudo haber descubierto lo que planeaba, pero respiré profundo
para no delatarme yo mismo.
—Hola Joshua, ya estuve hablando con varios que tienen poderes
ofensivos, me gustaría que a partir de mañana comiences a entrenarlos, que
aprendan a usar sus habilidades y no sé, hazles espadas o algo así.
—Está bien Arthur —me limité a responder— pero en esta ocasión yo iré
con ellos.
—Bueno, esta es una operación a gran escala, así que me parece bien. Te
lo encargo.
Dicho eso me fui a acostar, ya que el día siguiente sería un largo día. Me
desperté bastante despejado, respirando ese olor a sal que se debía a mi vivienda
cercana a la playa; me levanté y tomé el balde de mi baño para cargar agua y
poder bañarme. A todos nos habían conseguido ropa nueva, haciendo
intercambios con el resto de la población de esta isla, un blue jean y una camiseta
playera adornada con flores era mi vestuario del día; salí de la vivienda y los rayos
del sol impactaron contra mi cara, segándome momentáneamente. Cuando
recobre la visión ya se encontraban Tenshis entrenando en un área abierta, eran
suficientes para formar un pelotón y había poderes de todo tipo, incluyendo leve
control elemental y teriomorfismo; habían otros con poderes un poco más extraños
y/o específicos, como la generación espontánea y control de papel. Me di un par
de palmadas en los cachetes para terminar de despertarme y comencé a orientar
el entrenamiento en masa; los dejé unos momentos solos, me dirigí a la cabaña
donde se encontraban los lingotes y me encontré con Diana.
—Parece que estás trabajando desde muy temprano.
—Qué suerte la tuya, que puedes dormir hasta tarde, a mí me fueron a
despertar desde muy temprano para que comenzará a trabajar en las espadas;
Alicia ya me dio toda la energía que tenía y se fue a descansar —dijo Diana
mostrándome todas las armas que ya había forjado.
—Creo que con eso es suficiente —le puse la mano en el hombro en forma
de apoyo—, ya lo averiguaremos.
Le sonreí y me fui por donde había venido.
— ¡Oigan! En la cabaña de allá están las espadas que usarán en la batalla,
el último en conseguir la suya se enfrentará directamente contra mí —ordené
apuntando a la cabaña de donde venía.
—Me gustaría ver eso —dijo Diana que me había seguido.
Muchos corrieron en búsqueda de su respectiva espada, pero algunos otros
fueron con mucha paciencia y superioridad; al final todos tomaron sus espadas y
formaron cinco columnas frente a mí.
—Lo prometido es deuda, el último que tomó su espada quiero que se pare
aquí, al frente y que alguien me preste una espada —vociferé con voz de mando.
No era común en mí actuar así, pero si los iba a dejar solos debían saber
protegerse a sí mismos.
—Esto va por ti Diana jajajaja —le dije en voz baja.
No tardaron en entregarme la espada y el contrincante ya se encontraba a
unos 6 o 7 metros.
— ¿Cuál es tu poder? —desafié.
—Puedo reemplazar partes de mi cuerpo por madera y aumentar su
tamaño limitadamente, ¿Cuál es el tuyo?
— ¿Yo? Digamos que no tengo un poder.
—Puf, esto será súper fácil.
Yo solo me limité a sonreír, él se lanzó como águila tras su presa
embistiendo contra mí; intentó dar una estocada con su brazo transformado en
una viga de madera. Arrojé mi espada hacia el cielo, evité el ataque dando un
pequeño giro, mientras sostenía la viga de madera para inmovilizar al oponente;
sin embargo, él creo púas de madera alrededor de lo que era su brazo,
lastimándome y haciendo que soltara el agarre. Se retiró dando un salto hacia
atrás y yo comencé a correr en su dirección, él sonrió pensando que sería fácil,
pero cuando estuve cerca, la espada cayó justo en mis manos y aproveche que
había bajado la guardia para golpearlo en el estómago. No tuvo herida ya que se
trasformó en madera a tiempo y yo no usé mucha fuerza, sin embargo, lo empujé
hacia atrás hasta que cayó al piso.
— ¿Cómo hiciste eso? —dijo tartamudeando.
—Digamos que ese es mi poder —respondí—Ahora todos, ¡a entrenar!
Luego de eso les di varias indicaciones que como podían usar sus espadas,
dando consejos generales que podían implementar con sus poderes; la mayoría
avanzaba rápido, ya que estaban acostumbrados a sus poderes y se
concentraban en mejorar su control de la espada; los que no estaban avanzando
mucho era porque confiaban demasiado en sus habilidades y no usaban su
espada. Me retire un momento del lugar, para ir a donde me encontré con David la
última vez, albergando la esperanza de encontrarlo nuevamente antes de partir.
— ¡DAVID! ¡Sé que estás ahí! Necesito hablar contigo, por favor, necesito
tus consejos de siempre, necesito a mi mejor amigo para que me ayude a ver el
camino correcto —grité desesperadamente.
—Joshua, quizá no sea tu amiga de toda la vida, pero estaré aquí para
ayudarte siempre que necesites —dijo Diana abrazándome por la espalda.
Me quedé por unos minutos ahí y luego ella dejó de abrazarme.
—Muchas gracias, de verdad…
—No tienes que fingir ser fuerte delante de mí, todos tenemos momentos
de debilidad.
—Al parecer siempre sabes que decir, nuevamente gracias.
Le di un segundo abrazo y volvimos a donde todos estaban entrenando,
actualmente se encontraban enfrentándose unos a otros en práctica avanzada;
como siempre, habían algunos que destacaban más que otros, ya sea por talento
innato o por tener un poder demasiado bueno. Estaba con una sonrisa y apoyando
cada vez que podía para no levantar sospechas, sin embargo, no me veía
luchando para toda la vida, no encontraba dentro de mi alguna vocación por la
lucha; en las guerras siempre hay muertes de ambos lados, todos sufren y la
cadena de odio lo que hace es extenderse, la única forma de salvar este mundo
podrido es que llegará alguien más fuerte que cualquiera, pero que no buscara su
beneficio lo cual era casi imposible de conseguir. Yo no tenía esa fuerza ni poder
y, aunque quisiera el bien común, ya estaba algo decepcionado de la humanidad;
todo lo que quería era despertar cada mañana en perfecta armonía con la
tecnología y la naturaleza, una casa cercana al bosque con un patio inmenso lleno
de flora para admirar, pero que también cuente con tecnología vanguardista y una
familia con la que compartir el resto de mis días; dos o tres hijos a los que les
enseñaría los diferentes caminos, para luego verlos correr por sus sueños. No sé
en qué momento me había vuelto tan soñador, pero ya debía poner los pies en la
tierra para poder sobrevivir por ahora.
— ¡Formación! —ordené.
Todos dejaron lo que estaban haciendo y vinieron sin tardanza, creo que las
personas deberían de tener un poco más de criterio propio, no ser simplemente
parte de un rebaño de ovejas que siguen al pastor.
—Ya estuvieron enfrentándose unos a otros, eso me parece bien —dije
caminando de un lado a otro frente a ellos— Pero lo próximo en el entrenamiento
será enfrentarse a mí, ¿algún voluntario?
Al parecer me habían agarrado miedo luego de vencer al hombre de
madera.
—Muy bien, así que no hay voluntarios…
—Yo me enfrentaré a ti —participó Perla.
—Esto estará bueno, espero que no te contengas.
—No tenía planeado hacerlo.
Dimos por comenzada la batalla cuando corrimos uno hacia al otro con
intenciones de atacar…
CAPITULO 34: "MEJORAS Y DESCONFIANZA"
~MELANY~
Como había predicho el entrenamiento de hoy fue agotador, pero lo que
más me consternaba era la idea de que me enfrenté a muchas personas y no vi
suficiente sangre; ahora era como una necesidad, el cuerpo me lo pedía a gritos,
pero por suerte la mente controlaba mis acciones. Eran aproximadamente las 5 de
la tarde y el sol comenzaba a ocultarse, las tardes se tornaban cada vez más frías,
lo que indicaba que el invierno estaba cerca. Los científicos, incluyendo a Camila,
nos habían pedido los trajes para hacerle ciertas modificaciones, tanto a los
nuestros como a los Centenials normales, así que tuvimos que entregarlos y nos
dieron lo poco que quedaba de tarde libre; no habíamos tenido descanso, así que
me dirigí al bar a pedir algo de comida, en esta ocasión no se encontraba el señor
amable que casi siempre me atendía, por el contrario, estaba un joven que, las
veces que me veía, trataba de sacarme conversación. A pesar de las palabras de
Daniel, al parecer todos seguían temiéndome, por lo que pude escuchar no me
temían por haber ejecutado a un Tenshi, sino por la forma despiadada en que lo
hice.
—Melany… —pronunció Rubén llegando a la mesa en donde me
encontraba.
—Dicen por ahí que no es bueno comer a solas —añadió Leonardo.
—Eso que hiciste allá fue impresionante —comentó Jhon.
—Y discúlpanos por no haberte hablado hasta ahora, estábamos algo
aturdidos con lo que pasó; pero ya sabemos que lo que hiciste fue lo correcto para
salvarnos —se disculpó Alberto
—Así es, en ese caso traigan algo de bebida, hay que brindar —comentó
Jhon haciéndole señas al camarero.
—También traigan dos pizzas y lo que sea que vayan a comer ellos.
Todos se quedaron boquiabiertos con mis palabras y luego estallaron en
risas… “estallar, esa es una palabra muy curiosa”; me di un par de palmadas en
las mejillas cuando ese pensamiento cruzó por mi mente. Comimos y reímos por
montón esa noche, sin embargo, no podía evitar pensar que faltaba alguien, a
Julio le hubiera encantado estar aquí. La hora de despedirse había llegado, la
mesa estaba llena de platos sucios y servilletas usadas, el lugar estaba vacío
salvo por los empleados y cocineros a los que podía contar con los dedos de mis
manos.
—Vamos Melany, te acompañamos a tu habitación —dijo Leonardo
levantándose de la silla.
—Te informo que no me interesa tener nada contigo —dije y todos
comenzaron a reír.
Luego de eso todos se levantaron y se quedaron ahí parados sin más,
dando a entender que no se irían hasta acompañarme a la puerta de mi
habitación; al final accedí y comenzamos a caminar dejando tras nosotros un
desastre en la mesa donde habíamos comido. Por suerte, en esta ocasión no tuve
alucinaciones sangrientas ni nada por el estilo; me despedí de ellos y entre en mi
habitación recostándome de la puerta tras de mi luego de cerrarla.
—Bueno, nosotros también nos vamos a nuestras habitaciones, nos vemos
—se despidió Rubén por lo que escuché.
—Está bien, nos vemos —contesto Jhon.
Estaba por despegarme de la puerta, pero algo me mantenía atada a la
puerta, quizás un sexto sentido o simplemente mis paranoias.
—Bien, ya se fueron esos dos —Escuché a Alberto.
—Sí, debemos informar a Daniel, de verdad que es un fastidio que nos
encargaran vigilar a Melany —respondió Jhon.
—Y lo peor de todo es que la nombraron nuestra capitana, ¡que
desperdicio! —se quejó Alberto.
“Ya decía yo que todo era muy bueno para ser cierto, estos traidores, se
merecen la peor de las muertes, ¿qué podría hacer con ellos? Ahogarlos,
quemarlos o, quizá, podría enterrarlos vivos”.
Mis ansias de matar habían vuelto intensamente, decidí tratar de no pensar
más en eso y me fui a dar un baño, me hizo bastante bien que el agua fría
recorriera todo mi cuerpo una y otra vez; salí del baño, me puse una especie de
pijama y me acosté a dormir. Extrañamente no había seguía sin tener más sueños
extraños, al levantarme de la cama, a eso de las seis de la mañana, según lo que
indicaba mi despertador, fui a lavarme los dientes y la cara para terminar de
despertarme; cuando estaba por cambiarme de ropa fue que note una especie de
carta, reposando en el piso cerca de la puerta. “Con tanta tecnología que tienen
aquí y no se pudieron ingeniar una mejor forma de entregar cartas, que
decepción”, pensé mientras me cambiaba el pijama, al terminar me acerqué a la
puerta y tomé la carta.
“Bueno días Centenials protectores, espero hayan amanecido bien, a las
8:30 am la ingeniera Camila estará presentando las mejoras de los trajes; por
tanto, les pedimos que se aproximen al edificio principal a dicha hora. Por otro
lado, luego de la presentación de las mejoras habrá un exhaustivo entrenamiento;
por favor aprovechen este tiempo libre para alimentarse e hidratarse bien.”
Me emocionó la idea de esos trajes nuevos, de seguro Camila nos preparó
cosas buenas, pero lo que más me intrigaba era ese “exhaustivo entrenamiento”.
Con la carta en mano salí de la habitación, con el café del edificio principal como
destino, por un momento había olvidado lo que descubrí anoche, pero debía
actuar normal si Alberto y Jhon iban a estar vigilándome. Hablando de los reyes de
roma, ellos ya se encontraban en una de las mesas del café, aunque en realidad
era más como un pequeño restaurant me gustaba llamarlo café.
—Esta vez te ganamos, llegamos antes que tú —dijo Alberto con tono
burlón.
—Si quieres una competencia, veamos quien come más —desafié.
—Quizás otro día, hoy necesito tener el cuerpo ligero.
Dicho eso, llegaron Leonardo y Rubén al mismo tiempo que el camarero;
llegué a pensar que dormían juntos o sus habitaciones estaban una al lado de la
otra porque siempre llegaban en compañía del otro. Pedimos la comida y
desayunamos lo suficiente para tratar de aguantar todo el día; los traidores eran
buenos fingiendo, ya que parecían estar a gusto con nuestra compañía.
— ¿Qué les parece si entrenamos a la antigua? Sin tecnología ni nada, un
combate a puño limpio —propuso Leonardo.
—Eso me parece bien —confesó Jhon— Vayamos a campo abierto.
El cielo estaba nublado y amenazaba con lluvias por la tarde, era un día
perfecto para luchar. No tardamos mucho en llegar al pequeño claro en el bosque,
ahora solo faltaba sortear quien iba a combatir contra quien.
—Entonces, ¿les parece bien que Leonardo luche contra Melany y Jhon
contra Rubén? —Propuso Alberto— Ya saben, dicen que es bueno conocer al
compañero en la batalla y ustedes pertenecen a la misma clase
—Está bien, pero solo tenías que decir que tienes miedo de enfrentarme —
aclaré y todos rieron salvo Alberto.
La primera era mi batalla contra Leonardo, nos pusimos frente afrente
separados por cinco metros entre nosotros; él se puso en guardia igual que yo y
supe que la batalla sería buena. Corrió hacia mí tratando de asestar un puñetazo
en mi cara, yo retrocedí para esquivar su golpe y luego avance dando un gancho
con el brazo izquierdo; él lo bloquea sujetándome la mano e inmediatamente lance
un segundo ataque con la mano derecha pero también es bloqueado con la mano
de Leonardo sujetando mi puño. Él soltó el agarre y se tiró al suelo dando una
patada giratoria, con la intención de tumbarme golpeando mis pies; yo salté para
evitarlo mientras él se levantaba, al tocar nuevamente el suelo, le di una patada en
la costilla que no pudo evitar ni bloquear.
— ¿Ya te rindes? —dije luego de arrojarlo al suelo, un poco lejos de mí.
—Esto apenas empieza.
Leonardo se levantó con una gran maniobra, se acercó rápidamente a mí e
intento asestar una patada alta en mi oído izquierdo, pero pude bloquearlo con mi
brazo correspondiente; otro ataque similar llego pero amenazando mi costado
derecho, no fue difícil detenerlo, pero debo admitir que el brazo me quedo
doliendo, después de todo ya no tenía una armadura protegiéndome. No me dio
chance de ejecutar un ataque, cuando un puño se dirigía directamente hacia mi
cabeza, use ambos brazos frente a mi cara formando una cruz, resistí el golpe
pero su otro brazo impacto directamente en mi estómago y me hizo retroceder.
—Estamos a mano, ¿Quieres continuar? —retó Leo.
Yo recobre el aire y solté una pequeña risa.
—Podría hacerlo todo el día —fue mi respuesta.
—Creo que mejor dejarlo hasta aquí —intervino Alberto— No queremos que
se cansen antes del entrenamiento. Jhon y Rubén, ¿quieren demostrarnos lo que
tienen?
Ellos asintieron y nosotros retrocedimos para que tuvieran suficiente
espacio
—Rubén, no dejes que te golpeen mucho o serás una vergüenza para
nosotros los colombianos —advertí.
La batalla comenzó con mucha energía, ambos descuidaban un poco su
defensa, pero asestaban un ataque tras otro. Duraron varios minutos luchando, al
transcurrir el tiempo uno de los dos iba tomando ventaja sobre el otro.
— ¡Deténganse! —Alberto interrumpió de nuevo la batalla— mejor vayan a
descansar porque pronto nos entregaran nuevamente los trajes.
—Le quita la diversión a la vida —me susurro Leonardo con respecto a
Alberto.
—No te preocupes, cualquiera de estos días te dejo arrastrándote en el piso
—contesté con picardía.
Luego de eso me separé del grupo, fui a mi habitación para bañarme y
supuse que el resto hizo lo mismo; debo admitir que me relajo bastante esa mini
batalla, porque no se le puede llamar combate ni de broma. Me di el baño y me
cambie de ropa, regresé al edificio principal y ya habían llegados bastantes
personas, esperando ansiosos las mejoras de los trajes. Pasé el tiempo tratando
de adivinar que le añadirían a mi traje y comiendo unas gomitas que pedí en el
bar; en ese lugar de verdad que tenían todo, Daniel no media lo que gastaba aquí.
Hablando del rey de roma, había aparecido el jefe de todo este lugar, pero no con
una entrada triunfal como acostumbraba; al contrario, entró en silencio y se dirigió
al primer piso, donde nos llevaron la primera vez para mostrarnos a los ingenieros
trabajando; unos detrás de otros comenzaron a llegar todos los que faltaban, luego
de un rato Daniel regresó y se paró en el podio en el centro.
—Bienvenidos, espero que ya estén todos, les tenemos sus trajes
preparados y listos para seguir con las batallas; ahora todos los trajes vienen en
forma de maletín y cubrirán un poco mejor su cuerpo —indicó Daniel haciendo que
todos se acercaran a él.
Me extrañaba que esta presentación no la hiciera Camila, sin embargo,
estaba ansiosa de saber que sería lo nuevo.
—Comenzando por los trajes básicos, los de combate cercano cuentan con
dos mejoras: la capacidad de aumentar o disminuir el tamaño de su arma a gusto,
para esto, solo tendrán que rozar un panel en el costado del dedo índice utilizando
el pulgar; lo segundo, es que podrán dirigir los escudos con su mano luego de
haberlos lanzado, simplemente deberán mover su mano hacia donde quieran que
vaya el escudo, mientras mantienen el puño cerrado. Todos los que sean de
combate cercano recojan sus maletines en el primer piso y retírense.
Daniel parecía más serio que de costumbre pero me pareció interesante la
mejora del traje.
—El traje de apoyo y estrategia tendrá 3 drones de tamaño reducido, estos
podrán aumentar su tamaño, servirán para explorar terrenos sin tener que
arriesgarse o para atacar desde la distancia; estos tendrán incorporadas unas
mini-metralletas, bombas y cámara. Además tendrán un arma nueva, una pistola
en forma de “U” con dos cañones y dos gatillos, uno que se ejecutará con el pulgar
y otro con el meñique; al disparar esta arma saldrá una especia de portal, de color
morado o naranja según el cañón que usen, cuando alguien intente cruzar un
portal saldrá por el otro.
A muchos se les iluminó la cara, pero era de esperarse, teniendo a un
Tenshi con ese poder de nuestro lado. Luego de eso los de apoyo se fueron.
—Terminando con los trajes básicos, está el de combate a distancia, este
también contará con un arma de portales, se añadieron balas con la capacidad de
rebotar un par de veces, a menos de que detecte un cuerpo con calor, los lentes
integrados en el traje ayudaran a decidir la mejor trayectoria; por último, tendrán
cámaras en las manos para que puedan observar el campo de batalla mientras se
protegen tras una barricada.
Había muchas cosas interesantes en los otros trajes, pero ahora venían los
nuestros. De todos los centenials, solo quedábamos los cinco que fuimos a la isla
donde se originó todo.
—Ahora ustedes cinco, aquellos que han demostrado su valía y han sido
recompensados; para comenzar les confesaré que no tendrán modificaciones
significativas para la batalla, sus armaduras son vanguardistas y no habían
muchas cosas que añadirles. Lo más notable, es el hecho de que los
contenedores de sus trajes no serán maletines, sino relojes de alta tecnología y
variada funcionalidad; estos relojes contarán con comunicadores holográficos, de
manera que puedan comunicarse entre ustedes y con nosotros, a la hora de
hacerlo emergerá un holograma con la imagen de la persona; le servirá como
mapa interactivo y GPS, entre otras funciones que irán descubriendo. El traje de
Alberto, basado en la hormiga león, contara con un enlace directo con el de
ustedes cuatro, logrando así comunicarse en medio de la batalla sin la necesidad
de hablar fuerte para que los otros no escuchen.
Dicho eso, como si estuviera ensayado, un hombre mayor, de aspecto
cuarentón, de piel blanquecina y cabello canoso descendió desde el primer piso
hacia nosotros con un portafolio en mano. Se acercó a nosotros y reveló lo que se
escondía en su interior, 5 relojes de diseño similar y colores alusivos a los trajes
que albergaban.
—Hormiga Bulldog de Alberto —dijo Daniel mientras agarraba el reloj y lo
entregaba— Grillo de Jhon, Mantis orquídea de Leonardo, Murciélago de Rubén y
Serpiente Tigre de Melany; en ustedes está el futuro de la humanidad, confío en
ustedes.
Un escalofrío recorrió mi espalda cuando pronunció esas últimas tres
palabras, en seguida una pregunta comenzó a retumbar en mi cabeza: “¿Qué me
depararía el destino?”. Siempre y cuando pudiera matar un poco, no me
molestaba seguir siendo vigilada por un tiempo.
CAPITULO 35: “INICIA LA GUERRA”
~JOSHUA~
Semana y media había pasado desde que me enfrenté en combate contra
Perla, había sido un combate intenso y causamos muchos desastres, desde
entonces muchos me preguntaron cómo había podido darle batalla; la verdad ni yo
mismo lo sabía, mi cuerpo reaccionaba sólo antes los ataques de la reina del
hielo. Así la habían apodado, yo recién me había enterado y admito que el apodo
le quedaba muy bien; quizá me hubiera gustado que me asignaran un apodo, pero
ni a mí mismo se me ocurría cual podría ser.
—Capitán Joshua —así me llamaban todos ahora— pronto embarcaremos
y partiremos a la batalla.
Ya todos se estaban preparando mentalmente para darlo todo. Hace una
semana, más o menos, todo el Noreste de Venezuela se había declarado en
estado de alerta y en evacuación obligatoria; todos habían mejorado mucho pero
mi objetivo seguía siendo el mismo, ayudarlos a ganar la batalla y luego escapar
con mi pequeño grupo.
—Les deseo suerte —dijo Arthur acercándose a mí— sé que esta vez nos
guiarás a la victoria.
Eso decía él, pero era incapaz de poner su “preciada” vida en riesgo, ni
siquiera fue capaz de acercarse un día a los entrenamientos para motivar a los
demás.
—Así será, yo guiaré a todos esos Tenshis que se esforzaron a la victoria
—dije con algo de ironía.
Él puso cara de extrañado por un momento, pero luego sonrió y se marchó.
Nunca mostraba interés en algo que no fuera él, pero no era momento de pensar
en eso, debía concentrarme en tratar de ganar una batalla casi imposible;
sabiendo que habría muertes en ambos bandos y que mi deber aquí era proteger.
— ¿Está listo joven Joshua? —solo había alguien que me llamaba así.
Detrás de mí se encontraba Pablo, a su alrededor estaban Diana, Susana,
Alicia y Lucas; los únicos tan locos como para seguirme en esta travesía.
—Claro que sí, comencemos de una vez.
Dicho eso, embarcamos junto con los otros guerreros, todos y cada uno
dispuestos a sacrificarse el día de hoy; estábamos cargados con una espada, un
comunicador y muchas ganas de luchar por la libertad. El viento soplaba
fuertemente, haciendo revolotear el cabello de las mujeres que nos acompañaban;
el sol se asomaba por el horizonte, indicando que ya estaba amaneciendo. Seis
horas con cuarenta y siete minutos, era la hora que marcaba mi reloj,
recientemente lo había conseguido con los pobladores del otro extremo de la isla;
recuerdo que desde muy pequeño aprendí a leer la hora con números romanos,
esto gracias a la enseñanza de mi abuela ya fallecida. Pasaron ocho horas cuando
nos informaron que estábamos por llegar a tierra firme, ya habíamos simulado la
batalla muchas veces: una misma flota divida en diferentes grupos de ataque,
cada uno con su trabajo y momento de ataque; pero aun así no sería fácil, de
seguro esos Centenials estaban preparados esperándonos. Ya teníamos la costa
a la vista, mi corazonada se confirmó cuando un grupo de personas, casi de la
misma cantidad que nosotros, estaba esperándonos un poco más allá del Mar;
nadie tenía duda, el plan debía iniciar.
— ¡Grupo de distancia 1! Hagan lo suyo —ordené.
Cada grupo tenía su capitán, ya que teníamos metas específicas, el grupo
de avanzada, el cual yo lideraba, debía sacar de la batalla a los Centenials más
peligrosos, para poder abrirnos paso hasta una sede militar. Oscar, el domador del
agua que habíamos rescatado en el campamento inició el ataque; creó tentáculos
que salían del agua y, con estos, abatió a varios enemigos y alejó a muchos otros.
Cuando estábamos por llegar a la parte menos profunda, uno del grupo liderado
por Oscar se encargaba de mantenerlos a raya, usando su habilidad de generar y
disparar fragmentos metálicos. Baje del barco junto al primer grupo de avance,
nos protegía Emilio con su habilidad de crear campos de fuerza, esto nos había
salvado de varios ataques aéreos que enviaron en el camino.
—Josh, no puedo usar mis poderes en sus armas — me informó Diana—
quizás usaron un tipo de aleación que no puedo manipular.
—Por suerte trajimos un par de lingotes para que manipules —respondí
mientras admiraba la playa.
Comenzamos a avanzar, hasta que nos encontramos de frente con un
grupo de Centenials con espadas.
— ¡Joshua! Veamos quien derrota a más enemigos —propuso Perla.
Pero yo no estaba prestando atención, estaba algo distraído por un mal
presagio. La chica junto a mí, convirtió parte de la arena que nos rodeaba en una
nube de polvo, mientras que otro compañero, a través de los comunicadores,
guiaba a Perla y Christian en la batalla. No fue difícil librarse de los primeros
enemigos, continuamos avanzando hacia el Sur, mientras que el grupo
exploración, donde se encontraba Lucas y Eduardo, avanzaba por la costa junto
con el grupo de distancia 2 que incluía a Susana y a Lucas, ambos en busca de
enemigos o trampas ocultas; el grupo de distancia 1 se mantenía en el barco, para
asegurar una escapada de emergencia. El grupo de apoyo venía siguiendo
nuestros pasos, mientras a nosotros se nos hacía cada vez más difícil avanzar;
enemigos con espadas, bastones y rifles nos entorpecían el camino.
—Capitán, necesito descansar —me informó Emilio.
Su cansancio era entendible, nos había estado protegiendo un buen rato,
decidimos ocultarnos en una casa, pero algo me seguía preocupando: ¿Dónde
estaría esa chica?
—Capitán Joshua —me hablo Lucas por el transmisor— Nos encontramos
con un grupo de militares con armas pesadas, trataremos de inutilizarlas.
—Perfecto, tengan cuidado. Equipo de distancia 1, ayúdenlos.
Parecía que no estuvieran muy lejos, se escuchaba el sonido de
detonaciones y pistolas hasta aquí.
—Joshua, creo que deberíamos verificar el perímetro —propuso Perla.
—Me parece buena idea. Christian, Juan y Ronald; acompáñennos.
Juan era capaz de alterar el tamaño de las cosas cercanas luego de
haberlas tocado y Ronald multiplicaba las cosas que tocaba; ambos se
convirtieron en expertos del combate con espadas y armas arrojadizas.
Comenzamos a caminar pero no parecía haber ningún enemigo. No sé si era
imaginación mía pero hasta aquí, todavía podía oler ese característico aroma del
Mar, además del sonido relajante de las olas.
— ¡Cuidado Joshua! —dijo Christian empujándome detrás de una casa.
Disparos de rifles comenzaron a escucharse muy cercanos, por suerte, los
cinco llegamos a refugiarnos tras la casa. Pasaron un par de segundos y los
disparos cesaron, probablemente nos tenían rodeados, pero debía pensar una
forma de escapar, siempre hay una salida.
—Un grupo pequeño bajo de la colina —apuntó Christian ya transformado—
quizá son cinco o seis, no puedo detectar bien su olor.
—Seguro son ellos. ¿Están listos para la batalla de sus vidas? —pregunté.
Todos asintieron. Yo me asomé un poco y mi corazonada fue confirmada,
eran los cinco con habilidades especiales
—Juan y Ronald, ustedes se encargaran de los dos que tienen rifles: un
murciélago y un grillo; Christian te encargaras del tipo que usa un bastón; Perla el
hombre usuario de espada es tuyo.
— ¿No debería enfrentarme yo al de la espada? —Replicó Christian— ya
he luchado contra él.
—Por eso mismo, si los trajes tienen la mitad de la tecnología que creo, ya
tendrán patrones de defensa para tus movimientos. —Expliqué— Además, Perla
se enfrenta mejor a las espadas. La chica es mía. Equipo de apoyo, necesito que
revisen esa colina y dejen fuera de combate a todos los Tenshis.
— ¿Estás seguro de eso? —preguntó Perla.
Yo solamente asentí. Estando preparados, salimos los cinco, uno al lado de
otro con Perla preparada para protegernos. Muchos pensamientos rondaron por
mi cabeza al ver esta escena, debido a eso, no pude escuchar algo que me dijo la
chica.
Juan y Ronald comenzaron a rodear, captando la atención de los
francotiradores, ellos tenían muchos cuchillos como los que usaba Susana.
Ronald poda hacer ataques infinitos multiplicando sus armas, mientras que Juan
engañaba cambiando el tamaño en el último momento. Mientras corrían en semi
círculos, acortaron un poco la distancia y utilizaban diferentes objetos del paisaje
urbano como escudos o barricadas; fue sorprendente para mí que las personas
dejaran sus carros en el pueblo, quizá fueron evacuados por medios aéreos.
—Denme un poco de espacio —dijo la Centenials muy confiada.
—Ustedes también —apoyé a la enemiga— lucharemos uno contra uno.
Perla y Christian, al igual que sus contrincantes, corrieron hacia lados
opuestos para tener más espacio para la batalla.
—Antes de empezar, me gustaría saber tu nombre —anticipé— el mío es
Joshua.
—Mi nombre es Melany, gracias por decirme el tuyo, así tendré algo que
escribir en tu tumba.
CAPITULO 36: "ACABAR CON ESTO"
~MELANY~
Solo cuatro días, cuatro días desde que nos trasladaron hasta Sucre,
Venezuela. Aquí solo éramos unos militares como cualquiera, no los juguetes
consentidos de Daniel; admito que extrañaba a morir la comida Gourmet gratis de
la base de los Centenials. Pasamos estos últimos tres días planeando las
estrategias de combate, hace poco el líder de un grupo rebelde Tenshi había
amenazado al gobierno y a nosotros; debido a esto habían evacuado todos los
pueblos y ciudades costeras. Hoy era el cuarto día de mi estadía en un país
vecino. Por alguna extraña razón estuve despierta hasta las tres de la mañana, sin
poder conciliar el sueño y revolviéndome en la parte superior de una litera;
después de mucho tratar pude quedarme dormida. Al despertar, todos mis
compañeros ya se habían despertado o eso me indicaban las literas vacías; yo
bajé de la mía y salí del dormitorio llevándome una sorpresa: Todos mis
compañeros estaban casi listos para partir a la batalla.
— ¿Por qué nadie me despertó? —bufé en voz alta.
Todos quedaron mirándome, pálidos y en silencio absoluto, Rubén fue el
único que se atrevió a acercarse.
—Tres inocentes intentaron hacerlo: al primero lo dejaste fuer de combate
con un puñetazo en el estómago, al segundo estuviste cerca de romperle ambos
brazos y, al tercero, casi le desfiguras la cara a golpes.
En ese preciso momento deseé que me tragara la tierra, a esta altura eso
era muy posible. Todos continuaron con su trabajo y yo seguía fría e inmóvil por la
pena.
—Usted debe prepararse, nosotros nos adelantaremos para esperarlos en
los puntos acordados. Por favor, llegue a tiempo.
Me recompuse y fui rápidamente a tomar una ducha, pocos fueron los
minutos que tardé en bañarme y vestirme; ya estaba todo listo para partir, pero
cuando estaba por salir mi propio cuerpo me traicionó. Mi estómago rugió con la
fuerza de un león, evidenciando el hambre irrefrenable que atacaba a mi
organismo; no tuve otra opción que posponer mi salida para poder comer un poco.
— ¿No deberías estar tu liderándolos? —preguntó el cocinero.
Mi única respuesta fue una mirada de molestia, continué comiendo hasta
estar satisfecha y era el momento de partir; de manera repentina comenzaron a
llegar imágenes mi cabeza, no podía ver mucho, pero estaba yo sujetando una
espada con una gran sonrisa y abalanzándome hacia alguien. Cuando aquella
visión se detuvo fue que pude continuar mi camino, activé el reloj para que la
armadura cubriera mi cuerpo y comencé a usar los potenciadores de mis piernas
para avanzar más rápido. Mientras avanzaba admiraba las playas a lo lejos, luego
de unos segundos solo podía imaginarme dicha playa cubierta de la sangre de mis
enemigos; seguía sin saber que me estaba pasando, yo no era así: sádica y
sangrienta.
—Te tomaste tu tiempo —me reprochó Alberto.
—Igual llegue a tiempo para la acción —dije fastidiada— además, recuerda
que yo soy tu superior. ¿Cuál es la situación?
—Todo sale de acuerdo al plan, se dividieron en varios grupos y hay uno
enfrentándose con los militares de la playa. Justo ahora hay un grupo de cinco
Tenshis explorando la zona de emboscada —explicó Alberto.
—Perfecto, que los francotiradores esperen a que ellos se acerquen al
rango de tiro; luego, que los ejecuten a todos. Quizá sobrevivan y ahí comenzaría
lo divertido.
Ese pequeño grupo era bastante minucioso explorando la zona, pero solo
eran cinco así que no creo que dieran mucha batalla. No paso mucho tiempo
hasta que estuvieron en el rango y los francotiradores hicieron su trabajo; los cinco
más experimentados dispararon uno a cada enemigo, el resto disparó en un área
cercana por si evadían el primer ataque. Esto se realizó, pero debido a uno de los
enemigos, los objetivos lo evitaron a salvo.
—Detengan el fuego, ahora nos toca a nosotros —ordené.
—Se nota en tu mirar que te estás muriendo de ganas por luchar ahora —
señaló Rubén a mi lado.
Yo solo asentí y comencé a bajar la colina a gran velocidad, de hecho, los
cinco Centenials con trajes especiales le hicimos frente a la batalla; uno al lado del
otro. El lugar estuvo sin movimiento durante un corto periodo de tiempo, el viento
soplaba con fuerza y el sol se veía en el horizonte. Los refugiados rebeldes se
dignaron a salir y, entre ellos, se encontraba el único al que podía considerar un
buen rival; el Tenshi que me había dejado fuera de combate en un estado de este
país creo que su nombre era Portuguesa.
— ¿Vienes a vengar a tu amigo? —pregunté con superioridad.
Él me ignoro y eso me enfureció, esta era mi oportunidad para acabar con esto de
una vez por todas. Nuestros respectivos compañeros se fueron a luchas
individuales, así que nada se iba a interponer en mis deseos de matar.
—Antes de empezar, me gustaría saber tu nombre —habló— el mío es
Joshua.
—Mi nombre es Melany, gracias por decirme el tuyo, así tendré algo que
escribir en tu tumba.
Me deje llevar por mi instinto y ataque sin premeditación, en este momento
no me importaba ni el camuflaje ni la visión térmica que me apoyaban; sin
embargo, no iba a perder la oportunidad de usar las otras mejoras de este traje.
Aproximadamente 7 metros nos separaban, pero no era nada para los zapatos
propulsores que portaba.
—Espada derecha —indiqué.
— ¿Espada derecha? —se burló, imitándome.
Acometí velozmente con la espada frente a mi inclinada unos 45º para
cubrir mi pecho, el sonido del metal chocando indicó el momento justo en que
nuestras espadas entraron en contacto; en este momento estábamos en una lucha
de fuerza bruta. Sin previo aviso, Joshua retiro su espada y se agacho dando una
patada circular hacia mis pies; yo logré evitarla dando un salto para atrás y luego,
mientras él se levantaba, yo fui hacia adelante, tratando de acertar una estocada
esta vez. Debo admitir que era magnifico en el arte de la espada, con un bello,
pero preciso movimiento, jugó con mi arma hasta cambiar mi ataque de dirección.
— ¿Por qué estás haciendo esto, te das cuenta de que nosotros nunca
buscamos esto?
“Esto es el colmo”. Fue el primer pensamiento que llegó a mi cabeza.
—Ustedes no entienden nada, fueron los primeros en romper las reglas —
respondí cayendo en su juego.
Mi respuesta fue acompañada de constantes ataques de espada que eran
bloqueados una y otra vez. Cuando creí que había bajado la guardia accioné el
botón de mi espada, esta salió impulsada hacia adelante y creí que lo había
golpeado; un solo rasguño bastaba para hacerme con la ventaja gracias al
veneno, pero no pudo ser, en el último segundo giró su cuerpo evitando ser
envenenado. Acompañando a esa acción estiró su espada hacia mi mano e hizo
un corte, logrando que soltara mi espada; retrocedí rápidamente y me paré firme,
él imito mi acción, apoyando la punta de la espada sobre el suelo y posando sus
dos manos en el mango.
— ¡De seguro te crees un rey en este momento! Sin embargo, no te confíes
tanto —exploté en ira debido a la impotencia—Escudo derecho.
Mi idea era sencilla, mientras su atención se posaba en mi costado diestro,
con la mano zurda tomaba un cuchillo y lo arrojaba en su dirección; en el trayecto
del proyectil, sacaría mi espada izquierda para embestir contra él mientras
esquivaba la daga; en caso de ser necesario, activaría la función de la espada.
Ejecuté el plan a la perfección, pero hubo un factor que no tuve en cuenta: el
despreciable ese no esquivo el cuchillo, simplemente lo desvió con su espada
como había hecho anteriormente.
— ¡Hijo de Pe…!
Ya yo iba de frente, impulsada por mi traje y no podía detenerme. Joshua
me esperaba con una sonrisa, sabiendo que había frustrado mi pequeño plan,
además, también me esperaba su espada ansiosa de probar sangre. La salida
más posible que se me ocurrió, fue usar mi escudo para bloquear su espada y, de
ser posible, tumbarlo debido a la velocidad que llevaba.
—Nada de lo que planees funcionará.
Joshua saltó hacia un lado para evadirme y, antes de que yo pudiera
reaccionar, me golpeó fuertemente en un costado del estómago; luego de eso
retrocedió, mientras yo tosía un poco e intentaba recuperarme, creo que hasta
logró cortar una parte de la armadura, en caso de no haberla tenido yo habría
muerto. Con espada y escudo cualquiera pensaría que tenía la ventaja, pero no
era así; intente atacarlo de todos los métodos posibles, usé tácticas militares que
aprendí del Sargento Pablo y de Jesús, nuestro instructor del uso de la espada;
incluso traté de hacer unos movimientos descabellados que vi hace mucho tiempo.
Todos y cada uno fueron evitados por Joshua, sabía que no era invencible porque
en un par de ocasiones lo agarré desprevenido y logré hacerle unos cortes
superficiales. El cansancio era notorio en ambos, pero creo que resaltaba más en
mí, a pesar de que él solo había logrado golpear mi armadura un par de veces y
que yo le propiné varias cortadas.
— ¿Te das cuenta que yo, en ningún momento, ataqué con intenciones
asesinas?
Este tipo me tenía hartada, ya solo se me ocurría hacer una sola cosa más,
pero esto podía dejarme totalmente desprotegida.
—Escudo izquierdo —indiqué a la par que enterraba la espada en el suelo.
Lancé ambos escudos hacia él, primero el derecho y luego el izquierdo,
mientras lanzaba el segundo, con la mano derecha también tomé una daga y la
arrojé; esperando que quedara oculto tras los dos escudos. Espero un par de
segundos y, luego de tomar una bocanada de aire fresco, corrí directo hacía mi
enemigo. El plan salió como esperaba, el primer escudo los desvió con la espada,
el segundo lo sorprendió y tuvo que evitarlo en el último segundo; creyendo estar
a salvo se distrajo y la cuchilla penetró su pierna diestra.
—Ahora no podrás escapar.
Por fin era mi turno de sonreír maliciosamente, el veneno de mi traje era
suficientemente fuerte para paralizarlo temporalmente; ya no tenía escapatoria,
mientras corría hacia Joshua tomé mi segunda espada, salté hacia él con mis dos
armas frente a mi formando una equis y dispuesta a acabar con esto de una vez
por todas…
CAPITULO 37: “¿FIN DE LA GUERRA?”
~JOSHUA~
Ya todo estaba acabado, fui descuidado al creer que haría el mismo truco
dos veces, a pesar de estar consciente de mi inminente final estaba tranquilo; lo
único que se me ocurrió al momento fue sonreír, sonreír y cerrar los ojos. Al igual
que mencionan en las películas y redactan las personas en experiencias mortales;
comenzaron a llegar a mi cabeza varias escenas: cuando estaba pequeño y recibí
mi primera computadora; cuando mi hermana recibió su último regalo de
cumpleaños; aquella vez que me gradué de secundaria y mi mamá me organizo
un compartir sorpresa con mis mejores amigos y familia; por último, me vino el
recuerdo de la última vez que vi a mi padre, hace un par de años, cuando lo
ascendieron en el ejército y tuvo que marcharse. Creí que no tendría más
recuerdos debido a que parecía haber pasado mucho tiempo, sin embargo, otro
recuerdo se reprodujo: estaba jugando con David y nos pusimos a escalar un
árbol, yo resbalé y estuve a punto de caer; pero David estiró uno de sus brazos y
me sostuvo hasta que yo me sujeté de nuevo al árbol. “Siempre estaré para
cuidarte y tú a mí”, eso fue lo que me dijo ese día.
—Perdóname David, debí haberte escuchado —pronuncié para mí mismo,
pero en voz alta.
— ¿Qué te parece si me lo repites en mi cara?
Al principio no reaccioné, pero luego reaccioné y abrí los ojos. Melany había
sido frenada en el aire instantes antes. Bloques de hielo emergían del suelo y
apresaban sus pies, así que supuse que Perla estaba de regreso; Pablo se
encontraba a unos cuantos metros, sujetándola con sus cuerdas; Alicia estaba
frente a mí, protegiéndome con un escudo y curándome del veneno con la mano
libre; a la vez, unos pasos más adelante estaba una criatura de gran tamaño y
pelaje oscuro, con grandes garras equipadas biológicamente a sus manos,
utilizándolas para frenar las espadas.
—Da…David, ¿eres tú?
—Nooooo, soy tu abuelita vestida de lobo. —Dijo sarcásticamente mientras
giraba la cabeza y me sonreía —Luego quiero escuchar de nuevo esa disculpa,
primero hay que encargarnos de ella.
Melany intento cambiar su patrón de ataque, pero Perla deshizo el hielo y
Pablo la arrojó hacia atrás. Ya mi cuerpo estaba ganando movilidad, esto gracias a
Alicia.
—Alicia, Perla y Pablo, vayan a ayudar a Christian, Juan y Ronald.
Les di las indicaciones de a donde se habían dirigido y luego me puse en
guardia junto a David.
—Ya tienes disfraz asegurado para Halloween —dije a modo de broma.
—Recuerda que acabo de salvarte la vida, no hagas que me arrepienta.
Luego de esto si nos pusimos serios, ambos miramos fijamente hacia
Melany, que ya se encontraba de pie y analizándonos con la mirada. Lo que
sucedió después fue lo que me sorprendió: arrojó sus espadas al piso, lejos de
ella y cerca de nosotros, segundos después su traje comenzó a desaparecer; de
hecho, parecía estar almacenándose en su muñeca, específicamente en un reloj
en su muñeca izquierda. Suspiró, levantó sus manos a manera de rendición y
cerró sus ojos.
—Adelante, acaben conmigo, pero no esperen a que me arrodille pidiendo
clemencia.
Pasamos tres segundos en silencio absoluto, seguido a esto David y yo
soltamos una carcajada.
— ¿De verdad crees que queremos asesinarte? Te lo repetiré: Yo nunca
ataque con intenciones asesinas, ¿o sí?
De inmediato abrió los ojos y no pudo disimular su sorpresa, David apenas
terminaba de reírse y se sentó con las piernas cruzadas justo en donde estaba.
—Eres muy temeraria, eso no está en discusión, pero ¿Has visto algún
ataque perpetrado por Tenshis deliberadamente? Las veces que nosotros nos
hemos pronunciado han sido para salvar a otro de los nuestro, o para pedir paz —
esta vez habló David
Su asombro no disminuía, pero parecía que comenzaba a entender la
situación.
—Pero esta guerra fue declarada por ustedes y…
—De hecho —la interrumpí antes de que continuase— esta guerra fue
declarada por un hombre tonto y poderoso que sabe manipular a la gente. Sin
embargo, ayúdame a llegar a un acuerdo para que podamos usar parte de esta
tierra y la batalla cesará.
La chica militar lo dudó por unos segundos.
—Está bien, haz que tu gente se detenga y yo haré lo mismo.
—Chicos, detengan el ataque y mantengan posiciones —informé por el
transmisor— si los otros hacen algún movimiento me informan de inmediato.
Simultáneamente Melany hacia lo mismo, pero con una diferencia: ella si le
ordeno a los suyos que retrocedieran.
—Ahora debo ir a la playa a detener al ejército, pero debo esperar que
lleguen mis compañeros.
—Nosotros iremos contigo, no podrás parar al ejército tu sola —informé.
Ella volvió a dudarlo por varios segundos, parecía estar en un fuerte
conflicto interno, para ser sincero no me sorprendía que estuviera así; hace unos
minutos era una militar descontrolada y sedienta de sangre, pero luego se
encontró acorralada y superada, esto puede dejar en shock a cualquiera. Sus
compañeros y los míos llegaron, los militares se sorprendieron al verla en un
estado de aparente calma frente a un grupo de Tenshis.
—Quizá les sorprenda esto, pero hay dos razones para detener esta
batalla, una más relevante que la otra. La razón menos importante es evidente, es
imposible que ganemos esta guerra, sus habilidades superan a cualquier
entrenamiento que pudiéramos tener; sin embargo, militares normales, aun
sabiendo que no pueden ganar, continuarían con la batalla; aquí entra la segunda
razón, yo estuve a la merced de ellos y puedo asegurarles que no tienen
intenciones de apoderarse de todo; creo que podemos confiar en ellos dejándole
esta tierra y llegando a un acuerdo. El que no esté de acuerdo conmigo puede
enfrentarse a ellos en un uno contra uno, los que me apoyen den un paso al frente
y acompáñenme a detener esta masacre —dijo Melany.
Dos de los cuatro dieron un paso al frente sin dudar, los otros titubearon,
pero al final terminaron cediendo.
—Perfecto, ahora vayamos a acabar con esta guerra absurda —ordenó
firmemente.
CAPITULO 38: "GRAVES PROBLEMAS"
~MELANY~
El conflicto entre los Tenshis contra nosotros y el ejército venezolano había
acabado, a pesar de que habíamos llegado a un acuerdo pacifista, se sentía como
una derrota inmensa. Cuando mi equipo y yo llegamos a la costa, junto con el
grupo de Joshua, me acusaron de traidora una y otra vez; intenté explicarles un
par de veces la situación, pero ellos insistían en seguir con el ataque e incluirnos
como sus objetivos, así que no tuvimos otra opción que pararnos firmes. No podía
creer lo que estaba pasando, Tenshis y humanos trabajando por igual, estábamos
parados en fila, unos al lado de otros sin distinción; Joshua y yo estábamos en el
centro de la misma. Los militares se quedaron viéndonos esperando a ver qué
haríamos, en eso, el que estaba de enemigo minutos atrás y yo, dijimos al
unísono: “¡Si quieren continuar con esto, tendrán que pasar sobre nosotros!”.
Dicho eso, el ambiente cambio totalmente; todos los soldados comenzaron a
dudar, ellos nos superaban en número, pero no en habilidades. Hubiera sido una
batalla muy feroz, con pérdidas para ambos bandos pero, en un acto de sensatez,
el teniente venezolano tomó la palabra: “Está bien, esas bestias repugnantes
podrán quedarse en este territorio pero, en caso de que quieran seguir
expandiéndose, no tendremos piedad en acabar con ellos. Por otro lado, capitana
Shell, ¿correcto? No crea que sus acciones quedaran impunes” fueron sus
exactas palabras.
—Dentro de poco tiempo llegaremos a la base Centenials —indicó el piloto
o copiloto del avión que nos servía de transporte.
Todos habían estado muy callados, algunos me veían decepcionados,
como si me estuvieran calvando estacas por todo el cuerpo. Quizás estaban
decepcionados, quizás esperaban más de mí como capitana o simplemente
hubieran preferido morir en batalla.
—No te tortures, no fue tu culpa —escuché una voz, pero no pude descubrir
su origen.
Sin embargo, no podía dejar de sentirme responsable de todos aquellos
que murieron; a pesar de que habían sido pocas bajas, seguían siendo personas
que habían muerto, familias que estarían de luto, odio que se acumularía para
desencadenar más odio y todo esto en vano. Traté de no pensar más en eso y,
para cuando me di cuenta, ya estábamos aterrizando y se acercaba la hora de
saber mi destino. Salimos del avión formando dos columnas
—Daniel los está esperando en el edificio principal —dijo uno de los
empleados que nos recibió.
De igual forma que salimos, nos dirigimos al lugar indicado en donde Daniel
ya nos esperaba en la tarima. Mientras avanzábamos para formarnos frente al
director, el señor que atendía el minibar me miró detenidamente y formó una “C”
con su dedo índice y pulgar; inmediatamente pensé en Camila, imaginaba que
algo le había pasado y la única forma de saberlo era a través del mismo señor.
Luego de que estuvimos todos formados, pasó aproximadamente un minuto, un
minuto de auto tortura que pareció eterno; hasta que por fin Daniel se dispuso a
hablar.
—No hay mucho que decir, nos vimos superados totalmente por esos seres
—se incluyó a sí mismo, como si hubiera participado— básicamente fue una
rotunda derrota. Sin embargo, el tema del que quiero hablar es de la decisión de
su capitana: Schell Melany.
A pesar de que estaba esperando este momento, aún deseaba que el
planeta me tragara hasta las más oscuras profundidades. Todos a mí alrededor se
hicieron a un lado, sin dirigirme la mirada para no agravar mi carga; avancé un par
de pasos y me situé frente a todos, dándole la cara a Daniel.
—Te nombramos capitana por decisión unánime, confiando en tus
habilidades, no de estrategia, sino de liderazgo, combate y rápida toma de
decisiones; al enterarnos lo sucedido, sus entrenadores y yo estuvimos en una
conferencia y llegamos rápidamente a una decisión.
En ese momento hizo una pausa seguida de un suspiro, imagino que todos
o al menos la mayoría estaban tan ansiosos como yo. ¿Daniel no podía terminar
de hablar de una vez?
—Todos llegamos a la misma conclusión: tu reacción y decisión no solo fue
la mejor en el momento, sino que es perfecta para que esos Tenshis bajen la
guardia, para poder atacarlos cuando crean que hemos llegado a un acuerdo
pacífico. Creo que hablo por todos cuando digo que estamos muy orgullosos y no
nos arrepentimos de haberte nombrado capitana.
No pude disimular mi reacción de sorpresa, pero lo que más me
consternaba no era su decisión, sino la idea de que piensan traicionar a los
Tenshis; fácilmente podríamos vivir en paz, al menos en el Norte de Sudamérica,
pero él solo piensa en destruirlos a toda costa.
—Pero, tú pensabas así hace poco.
Esa voz me sorprendió e intenté encontrar a la persona que lo dijo, pero no
descubrí nada.
—Ahora queremos que vayan a descansar, aquellos con heridas o
dolencias acudan a la enfermería y disfruten de unos días libres; luego tendrán
que perfeccionar el combate con sus trajes especiales —Daniel finalizó.
Todos nos quedamos firmes hasta que él se retiró. Todos se retiraron del
edificio sin vacilar, fui al minibar y pedí un jugo de naranja granizado; mientras lo
tomaba me aseguré que no quedara nadie en el lugar.
— ¿Qué le pasó a Camila? —exigí saber.
—Tiene muchos problemas. Necesita hablar contigo, pero la tienen vigilada;
me dijo que la esperaras esta noche a las 7:11 en el baño de este edificio.
Terminé de tomarme mi jugo tratando de disimular y me fui a mi habitación.
Mi sospecha había sido confirmada, algo grave estaba pasando y yo necesitaba
saber qué era. Llegué a mi cuarto y me quité la camisa, zapatos y pantalón; tenía
planes de darme un baño pero, el cansancio pudo conmigo y me desplomé sobre
la cama; había algo más que me estaba rondando la cabeza, lo que dijo aquella
voz desconocida: “Tú pensabas así hace poco”. Aunque tratara de negarlo era
algo cierto, hace un par de días solo pensaba en aniquilar a esas personas, lo
curioso es que, en estos momentos, ni siquiera puedo decirles aberraciones o
monstruos; podría excusarme diciendo cosas como: “Pensaba así por la muerte
de Julio y mi padre”, “Ellos se lo buscaron” o cosas por el estilo. Sin embargo, el
pequeño encuentro que tuvimos me mostró la verdad, ellos también tuvieron
pérdidas; sufrieron y, aparte de eso; el mundo los repudio. Cualquiera podría
llamarme doble moral, pero no lo harían si hubieran pasado por lo mismo que yo.
Cometí un error, un grave error, así que debía buscar la manera de compensar
eso.
—Por fin lo aceptas, no sabes lo difícil que era verte en ese estado y no
poder ayudarte.
Me incorporé de un sobresalto intentando cubrir mi cuerpo semi desnudo.
No podía creer lo que tenía en frente, a pesar de estar rodeado por un aura de
color azul y ser semi transparente, era él.
— ¿Qué haces aquí…? Julio…
CAPITULO 39: “VIAJE”
~JOSHUA~
El sol irradiaba más luz y calor que nunca, casi no había viento y solo un
par de nubes se dignaban a aparecer en el cielo; a penas ayer el grupo de Tenshis
bajo el control de Arthur, había logrado establecerse en una ciudad al Norte de
Venezuela. Yo formé parte de ese grupo durante la batalla por supervivencia pero,
fue gracias a que nos aliamos con el grupo de combate especial, que ganamos la
batalla con un número mínimo de bajas. Cuando las fuerzas militares se retiraron,
todos estallaron en alegría, nos reunimos todos en el medio de la ciudad cercana
a la costa y, aunque estaba bastante destruida, todos celebraban sin parar.
— ¡Joshua! ¿Estás bien? —preguntó David al verme distraído.
—Sí, solo quiero llegar rápido a nuestro destino.
Cuando todos se calmaron un poco de tanto celebrar me tocó hablar con
ellos. “Me alegra mucho de todo lo que han logrado, recuerden lo que están
sintiendo, esto es la libertad y es algo que no pueden perder. Fue un placer luchar
a su lado pero, ahora debo irme porque tengo cosas que hacer” fue lo que dije
ante la mirada atónita de todos aquellos Tenshis. Muchos me pidieron
acompañarme pero les di una respuesta negativa, no quería que corrieran peligro,
sin embargo, a Christian no pude impedirle que viniera con nosotros; Perla
también quiso venir, pero a ella le encargué una tarea muy importante: cuidar a
todos los Tenshis que lucharon sin miedo por su libertad.
Logramos conseguir un Jeep 2009 y un Aveo para transportarnos y nos
dividimos en ambos carros, David, Pablo, Susana y yo íbamos en el Jeep,
mientras el resto iba en el Aveo y nos comunicábamos mediante radios. Pablo y
Christian conducían.
—Bueno: David, Pablo, Diana, Alicia, Lucas y Susana; les agradezco que
hayan aceptado acompañarme…
—Y yo, ¿estoy pintado o qué? —reclamó Christian en el otro auto.
—Yo no te pedí que vinieras, tú viniste por elección propia jajajaja —dije
con tono burlón —En lo que estaba: en este momento nos dirigimos a una cárcel
muy famosa de Venezuela, creo que ahí se encuentra recluida una amiga que
capturaron hace un tiempo. El plan es ir, rescatarla y salir del país.
—Lo haces parecer mucho más fácil de lo que es —argumento Diana.
—No le hagas caso Joshua —añadió Alicia— solo lo dice porque sintió
celos cuando dijiste amiga.
No pude evitar sonrojarme y supuse que Diana también estaba sonrojada,
David soltó una carcajada seguido por Alicia, Susana y Christian.
—No se preocupe señorita Diana, el señor Joshua no sería capaz de
robarle la novia a su mejor amigo—expuso Pablo a mi lado, las risas aumentaron y
esta vez era David el sonrojado.
Viajábamos en dirección sur desde nuestra anterior ubicación, Pablo y
Christian eran los conductores, portábamos ropas ligeras para movernos mejor, a
la vez que evitábamos el calor; sin dinero y sin un lugar a donde llegar, creo que a
esto se le llama viajar como mochilero con tus amigos, era emocionante debo
admitir, omitiendo las razones que nos hicieron emprender el viaje.
—No es por ser aguafiestas —dijo Susana —pero, ¿ya tienes un plan?
—Algo así, hay un par de cosas que no he pensado, pero lo resolveremos.
Llevábamos unas 6 horas de viaje, manteníamos los teléfonos cargados
gracias a los autos, teníamos un teléfono cada uno que habíamos conseguido en
una de las tiendas abandonadas de la ciudad. Tenía muchas preocupaciones
encima pero, algo que podía destacar de todos estos sucesos, es que la economía
de muchos países se vendría abajo, será difícil cuando todo se calme y tengan
que recuperarla. Decidimos parar a descansar y a comer un poco en medio de un
caserío; la gente nos miraba raro, pero no se atrevían a decirnos nada. Sacamos
de uno de los vehículos algo de comida que habíamos traído y comenzamos a
comer alrededor de los transportes.
— ¡Oigan! David, Christian, ustedes que son los animales, ¿creen que
llueva más tarde? —dijo Lucas luego de tragar un bocado del pan que estaba
comiendo.
Ambos le mostraron sus colmillos y gruñeron. En ese momento todos
reímos nuevamente.
—Ya hablando en serio —intervino Alicia— esta mañana estaba haciendo
mucho calor, pero ahora hay extrañas nubes en el cielo y hay fuertes corrientes de
aire
—Espero que no le teman a la lluvia, porque llueva, truene o relampagueé;
yo llegaré hoy a esa cárcel.
En ese momento se acercó un extraño, nativo del pueblo supuse.
—Disculpen, ¿ustedes son Tenshis y se dirigen a la cárcel de El Dorado?
Nosotros nos pusimos en guardia mirando fijamente al desconocido, incluso
Lucas, Diana y Susana agarraron sus armas, mientras que David y Christian se
transformaron parcialmente. Yo, por otro lado, me pare frente a todos tratando de
analizar al curioso hombre.
— ¿Tú quién eres? —demandé saber.
—Yo soy como ustedes —explicó mientras hacía aparecer un par de brazos
extra debajo de los suyos.
Casi me vomito al ver la escena, fue bastante asqueroso ver como se
rompía la camisa en los costados y emergían los huesos para luego ser
recubiertos por un par de capas de piel, músculo, y otras cosas. Fue tan
impactante que gire mi cabeza hacia atrás y, por suerte, Lucas había alcanzado a
taparle los ojos a la niña del grupo.
—Disculpen por eso, solo quería que confiaran en mi antes de atacarme, si
se dirigen allá, me gustaría acompañarlos, ya que mi hermano menor se
encuentra prisionero en ese lugar solo por no haber podido controlar bien sus
poderes.
—Yo no confió en él —dijeron David y Christian al unísono.
—Ven —reclamó Lucas— después se enojan si hacemos referencias a sus
instintos.
En una situación normal hubiéramos reído otra vez, pero debíamos tomar
una decisión, quizás era un militar en cubierto con alguna especie de tecnología
pero, también existía la posibilidad de que nos estuviera diciendo la verdad.
—Hagamos algo —propuse y su cara brillo con esperanza —Te cortaremos
uno de los brazos extra para ver si es real o es un invento tecnológico de aquellos
militares que nos persiguen. En caso de que pierdas tu brazo y yo me equivoque,
sacrificaré el mío también, pero si nos estas engañando con alguna tecnología
extraña, perecerás en este mismo lugar.
El hombre se puso pálido ante de mi propuesta, tragó saliva y terminó
aceptando.
—David, tu usarás tus garras para despedazar el brazo, mientras yo lo
sujeto para que no huya, dijiste que no confiabas en él, así que ve con todo.
Coloque la extremidad extendida en el aire mientras sujetaba a su dueño.
La gente nos rodeó, incluso aquellos que habían permanecido en sus casas,
salieron para ver el show; de verdad que el mundo está bastante podrido.
David ya se había transformado en un hombre lobo por completo, comprobó
el filo de sus garras derrumbando un árbol cercano y luego se acercó a nosotros.
—A la una… —dije con tono de animador— a las dos… y… a las tres…
Mi amigo no perdió ni un segundo y lanzó un zarpazo en dirección al brazo
pero, en el último segundo, jalé el cuerpo del Tenshi, salvándolo de que perdiera
una de sus cuatro extremidades superiores. Mis compañeros se asombraron y
todos los chismosos del pueblo se decepcionaron, sin embargo, la mayor sorpresa
fue para el señor.
—Pe… pero… ¿Por qué? —dijeron casi todos los presentes.
—Solo un hermano mayor estaría tan determinado a sacrificar cualquier
cosa, para tener la oportunidad de salvar a su hermanito —sonreí para él— ¡te
ayudaremos!
Todos mis compañeros seguían boquiabiertos salvo David, él me conocía
muy bien y sabía que yo no era capaz de hacer lo que dije.
—Cierren las bocas —comentó mi amigo volviendo a su forma humana—
sino, no podrán terminar de comer —dijo como si no hubiera pasado nada.
—Así es —secundé, luego me dirigí a nuestro nuevo compañero— y tú,
anda a prepararte, será un largo viaje…
CAPITULO 40: "ORÁCULO"
~MELANY~
—Después de todo lo que has visto, ¿te sorprende verme aquí?
Yo seguía sin poder creer lo que veía, probablemente con la cara pálida,
tartamudeé un poco; pero al final agarré aire y me levanté de la cama para
ponerme algo decente de ropa mientras repetía en mi mente “esto no es real”.
— ¡Déjame decirte que si es muy real!
— ¿También puedes leer mi mente! —reclamé
—De hecho, estoy aquí gracias a ti, gracias a tu mente mejor dicho.
— ¡Genial! Cuando comienzo a superar mis instintos genocidas, me vuelvo
loca —yo seguía hablando para mí misma, ignorando su presencia.
Lo que supongo era el fantasma de Julio se acercó a mí y, de forma
inesperada, tomo mi hombro y me hizo girar para que lo mirará fijamente.
— ¡Melany! No estás loca, esta es tu habilidad. Si la aceptas como parte de
ti, puedes llegar a convertirte en un oráculo. El pasado, el presente y el futuro
serán revelados fácilmente ante ti.
— ¿Eso significa que yo…?
—Sí, eres un Tenshi…
Hasta ese momento me había mantenido de pie, pero no pude evitar caer
sentada sobre la cama y miré al suelo tratando de comprender todo, ya no podía
seguir mintiéndome a mí misma diciendo que esto era una alucinación, todo era
muy confuso. Cuando levanté la mirada ya Julio no estaba.
—Siempre estaré aquí para ti, solo supuse que necesitabas tiempo para
procesar todo, deberías dormir un poco —dijo la voz de mi cabeza que, en
realidad, era Julio.
Me atacó un dolor de cabeza repentino, me paré de la cama para tomarme
una pastilla y pocos minutos después ya estaba dormida. Creí que Julio
aparecería en mis sueños para explicarme un poco más las cosas, pero se tomó
en serio lo de dejarme meditar. Dentro de mis sueños comencé a revivir las
batallas que libré contra los Tenshis, pero esta vez no lo veía en primera persona,
estaba observando el enfrentamiento desde otra perspectiva y fui comprendiendo
todo. Ambos bandos pensábamos que nuestra batalla era justa, sin embargo, lo
más probable es que ambos estuviéramos luchando para las personas
equivocadas/por las razones equivocadas; quizás nos dejamos influenciar y
debería irme de este lugar, mas no podía tomar decisiones apresuradas. Durante
un rato tuve esos recuerdos, pero luego vinieron muchos recuerdos placenteros de
mi niñez.
Cuando me desperté de ese profundo sueño faltaban escasos 20 minutos
para la hora pautada de mi encuentro con Camila; 6:50 pm marcaba el reloj digital
de mi habitación, me levante de la cama otra vez, ya había perdido la cuenta de
cuantas veces hice esto hoy, duré un par de segundo ahí parado y luego fui al
baño. No hacía falta vestirme, pues lo había hecho mientras hablaba con el
fantasma de Julio; me enjuague la cara para asegurarme de que estaba despierta.
Al salir busqué el reloj que almacenaba mi traje y lo puse en mi muñeca izquierda,
caminé por la habitación de un lado a otro, trataba de hacer tiempo, ya que, si ella
había puesto una hora tan específica, tenía que obedecer.
— ¿Qué no piensas aparecer para decirme algo? —grité a la nada.
Un silencio absoluto fue la respuesta que recibí. De tanto caminar en
silencio de aquí para allá se hicieron las 7:07 pm, me armé de valor y salí del
cuarto, asegurándome de que nadie me viera. Avanzaba cuidadosamente
cuidando todos mis pasos. Sin darme cuenta, avancé muy rápido y llegue al
edificio principal dos minutos antes; aproveche de pedir un jugo de naranja
granizado y, al terminar de tomarlo, fui al baño con la excusa de que la bebida me
había dado ganas de orinar. Mi reloj indicaba que aún faltaban 30 segundos… 20
segundos… 10 segundos… en ese momento escuché un ruido extraño
proveniente de la pared donde estaban los lavamanos, el espejo que estaba en
dicha pared se dividió en dos partes y reveló una entrada secreta detrás de este.
—Me alegra que hayas venido —anunció Camila saliendo torpemente de
ese agujero.
Llevaba una cota, lo que me permitió ver que tenía un par de moretones y
marcas de agarre cerca del hombro; estuve por preguntarle al respecto, pero alzo
su mano mostrando el típico gesto de “¡Alto!”. Reviso levemente todo el baño,
abriendo cuidadosamente la puerta de cada cubículo, al finalizar, saco de su
bolsillo algo parecido a una moneda y lo arrojo hacia el techo; el aparato se pegó
en el mismo y prendió un bombillo LED de color rojo, al cabo de unos segundos se
volvió verde.
—Ahora sí, me alegra verte. ¿Estás bien? —preguntó ella inspeccionando
mis brazos.
— ¡Eso debería preguntarte yo! —reclamé.
—Es una larga historia, no tengo mucho tiempo —yo no podía dejar de ver
las marcas en sus brazos —Esto me sucedió por descubrir algo que no debía y
por intentar ayudar a Eliecer.
No podía estar más confundida, ¿Qué había pasado con Eliecer? ¿Qué fue
lo que descubrió Camila? eran demasiadas preguntas que rondaban por mi
cabeza.
—Debes irte de aquí lo más pronto posible y, si estás de acuerdo, me
gustaría que salvarás a Eliecer. Él podría explicarte todo lo sucedido. ¿Confías en
mí? —preguntó para finalizar su dialogo.
Mi mente estaba hecha un caos, pero esta parecía ser la señal que estaba
esperando para tomar la decisión de irme. Antes de darme cuenta me encontraba
en una habitación bastante amplia, con suficiente iluminación y un sinfín de
puertas; Julio se encontraba del otro lado de la misma.
—Hasta que por fin decides aparecer —me quejé— ¿En dónde estamos
ahora?
—Esta es tu mente, bueno, una sección de tu subconsciente; creo que
llegaste hasta aquí porque tienes una decisión difícil que tomar.
—Así es, ya tú debes saberlo, por lo tanto no te lo voy a explicar.
—Buen punto, tienes dos opciones: quedarte en este lugar de personas que
te temen y te quieren controlar o puedes irte, ser libre y vivir tu vida según lo que
vayas aprendiendo…
En ese momento un destello me cegó.
—Mel… Mel… ¡Despierta!
Cuando reaccioné Camila estaba agitándome frenéticamente, supuse que
había vuelto a la realidad porque dentro de mí, ya sabía la decisión que tomaría.
—Está bien, tú confiaste en mí al arriesgarte a venir, así que yo confiaré en
ti.
—Perfecto, debemos apurarnos para que liberes a Eliecer y puedan
largarse de aquí —ella salió apresuradamente del baño y yo la seguí— Daniel no
quiere levantar sospechas así que no hará nada cuando estemos en público
Seguíamos caminando a gran velocidad y nos dirigíamos al laboratorio que
nos mostraron el primer día, en donde estaban los cubículos con todos los
ingenieros. Se detuvo frente a una pared, tocó ciertos puntos de la pared y luego,
con su puño, golpeó suavemente la misma; al igual que en el baño, la pared se
dividió en dos mostrando un pasaje secreto con forma tubular y conformado por
decenas de escaleras descendentes.
—Esto lo descubrí hace unos días por accidente —explicó Camila.
Mi nueva amiga, si es que podía llamarla así, avanzó primero pero, al poner
su pie sobre el primer escalón, una alarma comenzó a sonar.
—Sabe que vendría para acá. ¡Apúrate!
Había descubierto que Daniel no era la mejor persona del mundo, pero no
esperaba que hiciera esto. Comenzamos a correr y, cuando terminamos de bajar
las escaleras, atravesamos una puerta algo grande; del otro lado había una
especie de laboratorio compuesto casi en su totalidad por mesas, aparatos
eléctricos y armas en proceso de creación. Camila me guió a través del laboratorio
hasta que encontramos una jaula con algo demasiado doloroso para describirlo.
—Esto es lo que hace Daniel con los Tenshis que quieren colaborar…
imagínate lo que haría si atrapara Tenshis que opongan resistencia.
—Qué… ¿Qué es esto…? —tartamudeé sin poder pronunciar bien ninguna
palabra.
—Sé que es difícil, pero necesito que me ayudes a liberarlo; él te explicará
todo cuando hayan escapado.
Mi entrenamiento militar fue corto, pero creo que ni los veteranos estaban
preparados para ver eso. Tuve que darme una bofetada para reaccionar,
inmediatamente después me puse el traje y comencé a usar mis espadas para
intentar cortar los barrotes; dentro de la jaula se encontraba Eliecer crucificado y
casi desnudo, todo golpeado, demacrado, con marcas de cortaduras y demás.
Llena de cólera ataqué una y otra vez hasta que logré cortar las barras que me
separaban de él.
—Ahora es mi turno —indicó Camila.
Con un bolígrafo sostenido por su oreja derecha, comenzó a hurgar en el
candado que mantenía unidas las cadenas que apresaban al pobre Tenshi; no
tardó mucho en liberarlo y yo lo ayudé a llegar a salvo al suelo.
—Mu… Muchas gracias —dijo luego de que le quitáramos la mordaza.
—Debemos salir de aquí ahora —apresuré.
—Espera —me detuvo Eliecer— hay una segunda salida por allá —señaló
en dirección opuesta de donde veníamos —No sé adónde llega, pero creo que
será más seguro.
Avanzamos lo más rápido que podía hacerlo Eliecer con nuestra ayuda,
encontramos la salida y nos llevó a un cuarto vacío en el edificio donde estaban
nuestras habitaciones.
—Yo debo volver a mi cuarto. Ustedes dos vayan al helipuerto, ahí
encontrarán un par de motos con ropas, brújulas y otras cosas que los ayudarán.
Viajen hacia el Oeste y manténgase ocultos.
— ¡¿Por qué no vienes con nosotros?! —exigí saber.
—Daniel no me hará nada porque me necesita, desde aquí puedo ayudarte
en lo que pueda y tengo terminar de hacer unas cosas.
Me costó aceptarlo, pero decidí obedecer lo que me decía, en parte por el
bien de Eliecer.
—Prometo que volveré por ti Camila —dije mientras me alejaba caminando
con el Tenshi.
— ¿No se supone que tú nos odias a nosotros? Eso es lo que había oído.
—dijo comenzando a caminar por su cuenta.
—Así era… Así era…
Luego de caminar un par de minutos conseguimos las motos, escuchamos
a algunos guardias a lo lejos, así que nos montamos en ellas y arrancamos sin
dilación.
CAPITULO 41: “PRISIÓN”
~JOSHUA~
Gracias a la amabilidad de los habitantes del pueblo donde conocimos a
Ben, el chico de los cuatro bazos; nuestro viaje se hizo más ameno, luego de que
escucharon un resumen de nuestra historia, nos dieron comida, chucherías y otras
provisiones; hablar con ellos, con humanos normales que nos entendieron,
aumento levemente la poca esperanza que me quedaba en la humanidad.
—Ben, ¿qué poder exactamente tiene tú hermano? —consultó Alicia,
curiosa como siempre.
—Él podía convertir partes de su cuerpo en cuchillos —dijo luego de
suspirar.
—Perfecto, ya casi llegamos.
Cuando pronuncie esas palabras, todos los que me acompañaban, aunque
fuera levemente, sonrieron.
—Disculpe, no es por ser aguafiestas, pero, ¿cómo llegaremos
exactamente a la prisión que se encuentra rodeada de agua? —preguntó Alice.
—Digamos que comprobé que Arthur tiene contactos en todo el país. Hay
un nativo comerciante con bastantes recursos, lo único que tuve que hacer fue
decirle exactamente lo que necesitaba oír.
Todos en él Jeep se sorprendieron, supuse que los del otro auto
reaccionaron igual; el tiempo pasaba lento, como cuando esperaba ansioso que
terminaran las clases de primaria. El ambiente se puso pesado al ponernos a
pensar qué encontraríamos al llegar a nuestro destino. Finalmente llegamos al
punto de encuentro, como esperaba, el barco nos estaba esperando junto a un
grupo de personas, cuatro, para ser exactos; todos nos bajamos de los vehículos y
nos acercamos lentamente al barco, los desconocidos hicieron lo mismo hasta que
ambos grupos estuvimos suficientemente cerca.
— ¿Qué hacen unos niños aquí? —preguntó uno de ellos
—Buscamos hacer un mundo más simple —contesté como si se tratara de
una filosofía.
El grupo opuesto se quedó en silencio por escasos tres segundos y luego
sonrieron.
—Así que tú fuiste el que se ganó la confianza del jefe con una llamada…
Te felicito, el barco es todo suyo. Ojalá logren su cometido.
Dicho eso se subieron a dos motos cercanas y partieron del lugar formando
una nube de polvo. Subimos al barco, dimos un par de vueltas rodeando la isla
donde se encontraba la prisión, para poder encontrar algún “hueco” en sus
defensas. No pasó ni una hora y ya nos encontrábamos sobre la isla con los
ropajes mojados, el barco estaba anclado fuera del rango de visión de los guardias
y la misión había comenzado; debíamos infiltrarnos rápido y, en caso de ser
descubiertos, combatir sin dilación. En ese momento sonó una alarma.
—Es momento de la revisión de rutina, todos los presos fuera de sus camas
y con las manos arriba mientras esperan la llegada de los guardias a su cuarto.
—Pensé que ya nos habían detectado —dijo Lucas mientras suspiraba.
—Aprovechemos este momento para infiltrarnos, la mayoría de los guardias
deberían concentrarse en la revisión. Susana, desactiva las cámaras del campo
de recreación con tu habilidad; Pablo, ayúdanos asaltarnos el muro.
Así lo hicimos, las escazas dos cámaras que estaban vigilando el campo
fueron desactivadas y, al parecer, ellos ni cuenta se dieron; luego de eso corrimos
hacia la puerta que daba hacia el interior del complejo.
—Josh, yo puedo ir adelante para desviar cualquier ataque que se pueda
presentar, con mi habilidad puedo proteger a todo el grupo —expuso Diana, yo
asentí.
Entramos uno detrás de otro formando una columna o, como le decían en
mi primaria, “fila india”; el lugar era tal como se mostraba en varias películas:
paredes con tonalidades grises, una iluminación pobre y una corriente levemente
fría proveniente de todos lados y de ninguno a la vez. Avanzamos unos cuantos
metros y no vimos a ningún guardia, hasta que el angosto pasillo llegó a su fin; del
otro lado de la puerta frente a nosotros, se escuchaban pasos y voces de
personas.
—Creo que será imposible evitar un enfrentamiento, así que seamos
astutos y tratemos de evitar muertes —susurré— David y Christian, ¿ustedes
pueden detectar a personas en la oscuridad?
Ellos asintieron captando mi idea y luego vieron a Susana.
—Yo la ayudare con energía —intervino Alicia.
—Perfecto, necesito que dejes esta cárcel totalmente a oscuras. ¿Crees
que puedas hacerlo Susana?
Ella asintió.
El procedimiento fue metódico, sincronizado y realizado de manera
perfecta, de hecho, había salido tan bien que me preocupaba. Susana apagó las
luces justo antes de que yo abriera la puerta, al ser una cárcel algo vieja me
esperaba al menos un rechinar en las bisagras, pero no hubo tal sonido; David y
Christian atravesaron el umbral en su forma animal con velocidad y ferocidad.
Admito que no podía ver nada, pero podía deducir que los guardias caían uno a
uno por el sonido; luego de varios segundos, la oscuridad fue acompañada de un
silencio igual de abrumador.
— ¡Listo!
Exclamaron al unísono mis compañeros para luego gruñirse por haber
coincidido en algo, Susana devolvió la energía eléctrica y todo se iluminó; la
escena era sorprendente: todos los reclusos de pie, observándonos sin creer lo
que veían y todos los guardias en estado de inconsciencia o eso fue lo que creí.
Uno de ellos, que estaba acostado de espalda, se apoyó con una de sus manos
mientras que con la otra sacó su arma y le estaba apuntando a David. En mi
posición no podía hacer nada, estaba muy lejos y no lograba pensar nada en tan
poco tiempo; cuando creí que el destino de mi amigo era inevitable alguien pateo
al guardia dejándolo inconsciente. Mi mente todavía estaba en shock, pero trataba
firmemente de volver a la realidad, ya que por un momento había revivido el
recuerdo del accidente de mi hermana, quien dio la patada había sido una mujer y
no cualquier mujer…
—Tiffany… ¿Eres tú? —balbuceo David al darse la vuelta y ver a su
salvadora.
—Creí que nunca llegarían —sonrió.
—Dejemos que los “tortolos” tengan su reencuentro, debemos averiguar
cómo salir de aquí.
—Permítenos ayudarles —comentó uno de los reclusos.
—Lo siento, pero ustedes deben cumplir su condena si hicieron algo malo
—dijo Christian anticipándome y subiendo el tono de voz por la alarma que
comenzó a sonar.
—Somos como ustedes, a todos los criminales se los llevaron a una cárcel
de menor nivel y a nosotros nos trajeron aquí. Todos somos personas con
poderes, Tenshis como nos llaman todos y estamos en este lugar por negarnos a
ir a los campamentos, intentar escapar de ellos o simplemente porque nos
consideraban una amenaza muy grande. Mi nombre es Xavier
En ese momento interrumpió Ben.
—Mi hermano… Iván, ¿dónde está? —el recluso que había hablado, bajo la
cabeza.
—Tu hermano —hizo una pausa para suspirar — desde el primer día llamó
la atención; nos defendía a todos, buscaba que nos trataran bien e incluso fue
castigado en varias ocasiones por eso, sin embargo, nunca se rendía y trataba
siempre de sonreír. “Pronto saldremos, ellos se darán cuenta de su error” nos
decía siempre, pero creo que este encierro fue demasiado para él y terminó
suicidándose. Todos lo sentimos mucho, fue algo inesperado.
—No… mi hermano no sería capaz de hacer algo así, él hubiera luchado
hasta el final.
—Sentimos oír eso Ben, pero debemos quitarle las esposas a todos y
escapar de aquí —dijo Diana con todo el tacto posible.
— ¡No! —Refuté— Tomaremos esta prisión para que esto no se repita,
lucharemos nuevamente.
—Te seguimos chico —dijo el recluso— todavía deben quedar unos 50
guardias al menos, siempre mandan pocos guardias a revisarnos.
—Está bien, nos dividiremos en tres grupos para inmovilizar a todos los
guardias; ya nos deben tener rodeados así que tengan cuidado.
Había cuatro puertas que podían acceder a esta sala, dos en el primer piso
y las otras dos en la planta baja, donde nos encontrábamos. Todos comenzaron a
avanzar hacia alguna de estas, descartando la que habíamos usado de entrada,
sin embargo, todavía había una pregunta que me rondaba la cabeza.
— ¡Oye! —Llamé a Xavier— ¿Por qué no habían intentado escapar antes?
—Esperanza, no teníamos esperanza. Pensamos en escapar un par de
veces, pero nunca se nos ocurría que podíamos hacer después; ninguno podría
volver con su familia así que no teníamos a donde ir, siempre seriamos fugitivos y
nada cambiaria eso. Hasta que ayer escuchamos las noticias: “Un grupo de
Tenshis llega a un acuerdo con el ejército y se apoderan de una ciudad…”. Eso
fue como el rayo de luz al final del túnel —finalizó.
Luego de eso tomamos la prisión con poca resistencia de parte de los
guardias, para ser sinceros, no pude tener ni un poco de diversión.
— ¿Qué haremos ahora? —preguntó uno de los reclusos luego de haber
amarrado de manos a todos los guardias.
—Es una buena pregunta—secundó Susana.
—Creo que lo idóneo sería que todos ellos se fueran a donde está Perla, a
la ciudad de los Tenshis.
—Concuerdo con el señor —lo apoyó Tiffany— si hay un lugar donde ellos
estén seguros, será en la ciudad que ustedes tomaron.
—Joshua —dijo Ben acercándose— yo me iré a recorrer Venezuela,
buscaré otras cárceles de Tenshis y los liberaré.
Lo dudé por un segundo, sería una tarea muy difícil para un solo hombre,
pero luego entendí que esta era la manera de estar bien consigo mismo luego de
la muerte de su hermano.
—Me parece bien, pero cuídate mucho y gracias por todo. Ahora, vayan al
barco y lleven a los guardias y Tenshis a tierra firme; yo tengo algo que hacer
antes. David, Christian, Diana y Tiffany; acompáñenme.
Todos acataron la orden y David me miró con cara de complicidad, él sabía
lo que estaba por hacer. Me dirigí a la cocina seguido por mis compañeros.
—Tomen todas las provisiones que puedan en bolsas y cajas —ordené.
Tomamos tanta comida que nos servirían a nosotros y a los otros Tenshis
por varios días. Mientras mis amigos salían de la cocina, yo abrí el gas para que
inundara todo el lugar y, con una cuerda y un temporizador, arme un sistema que
encendiera una de las hornillas luego de 20 minutos; al llegar afuera, el barco ya
había regresado así que metimos toda la comida y zarpamos. Al momento de
llegar al otro lado, los guardias habían sido despojados de sus pertenencias y se
habían ido.
—Les trajimos un regalo, vamos a repartir la comida, mientras les indico
como llegar a la ciudad; todavía hay una cosa que quiero que vean —expliqué.
No hubo ningún problema al repartir la comida, nosotros debíamos
quedarnos con una parte un poco mayor ya que nuestro viaje era más largo, pero
ellos no se opusieron. Llegado el momento, nos despedimos y nosotros nos
montamos en los vehículos.
—Prepárense —dije sacando la cabeza por la ventana— 3…2…1…
Una enorme explosión ocurrió en el lugar donde se encontraba la prisión, la
mayoría se sorprendió, pero terminaron ovacionando como si las ruinas de la
cárcel sumergidas en brasas, eran los más bonitos fuegos artificiales.
— ¿Adónde iremos ahora, Josh? —preguntó Tiff.
—Necesitamos saber cuáles son los siguientes planes del gobierno y,
¿Cuál es el mejor lugar para conseguir información?
—Estoy súper segura que no es una escuela —bromeó Susana.
—Iremos al bar de una gran ciudad que está a unos pocos kilómetros —
continué.
CAPITULO 42: "BUSCANDO EL CAMINO"
~MELANY~
—No es que quiera presionarte, pero… ¿Tienes alguna idea de a dónde
podemos ir? —preguntó Eliecer luego de haber pasado unas cuantas horas de
carretera.
—Por ahora, solo me gustaría encontrar un lugar para pasar la noche.
—De verdad que Camila es muy inteligente y precavida…
En ese momento volteé a verlo con cara de ignorante, a estas horas de la
noche las carreteras estaban vacías y la luna estaba por alcanzar su punto más
alto; el viento soplaba suerte y estaba lloviendo ligeramente, debido a la gran
velocidad a la que íbamos cada gota de agua que golpeaba se sentía como una
pequeña piedra. Eliecer y yo veníamos uno al lado de otro conduciendo a gran
velocidad por la carretera en un paisaje de pradera.
—Ella me dijo que pocas veces hacías planes largos, por lo general, actúas
sobre la marcha. Teniendo esto en mente, me dio esta dirección —saca un papel
de su bolsillo—, me dijo que ahí podríamos conseguir a alguien que te ayude.
— ¡¿POR QUÉ NO SE TE OCURRIÓ DECIR ESO HACE TRES HORAS?!
—me exalté.
—Quería dejarte pensar. De igual forma, vamos por el camino que indica
esta dirección, así que deberíamos llegar en un par de horas.
Dicho eso, continuamos con nuestro viaje, pero esta vez comenzamos a
hablar sobre las cosas que hacíamos antes de que iniciara todo esto; haciendo
mucho más ameno el viaje, a pesar de que siguiera usando su tono formal de
siempre. Después de otro par de horas de viaje, comencé a recordar que no
estaba hecha de piedra, el cansancio estaba dominándome y mi estómago
comenzó a rugir, lo hubiera podido comparar con el rugido del motor, pero Camila
lo hizo totalmente silencioso. Cada cierto tiempo me balanceaba levemente
mientras hacia el intento de no dormirme, hace varios kilómetros habíamos
pasado una arboleda y recordé cuando, de niña, me quedaba dormida en los
arboles luego de una tarde de juegos con mis compañeros. Cuando estaba por
decidirme a hacer una parada en medio de la nada para descansar comenzamos
a ver vallas publicitarias deducimos que estábamos por llegar a un pueblo.
—Ese debe ser el pueblo al que se refería Camila —dijo Eliecer a la par que
aceleraba.
Imite su gesto y cada vez nos encontrábamos con más vallas.
— ¡Espera! —grité haciendo que frenara drásticamente.
Me miró con impaciencia.
—Salgamos de la carretera, tratemos de evitar a los policías, quizá Daniel
ya puso precio por nuestras cabezas.
Él asintió y tomamos el camino de tierra a la derecha de la carretera, unos
minutos después ya estábamos en el pueblo. Este era bastante pintoresco, con
muchos muros pintados con grafiti, casi sin edificios de más de dos pisos y con
decenas de personas caminando de aquí para allá.
—Y ahora, ¿qué dice la nota? —preguntó él y recordé que en una parada
que hicimos para ir al baño, me la había entregado.
—Dice que para conseguirlo, tendremos que buscar información en este
pueblo y tiene una gran “R” marcada al final junto a la cara de un lobo, así que…
¿Cuál es el mejor lugar para conseguir información?
—Una taberna… pero antes vayamos a dormir.
— ¿Disculpa? Primero vamos a comer. Debería haber una posada cerca.
Recorrimos un par de calles y, luego de pedir indicaciones, por fin llegamos
a una posada. Todos se le quedaban viendo a nuestras motos por unos segundos
y luego volvían a lo suyo, las dejamos estacionadas y entramos a la posada/bar.
Por suerte siempre traía algo de dinero conmigo, nos sentamos en una mesa para
dos de la posada, una camarera muy bonita se acercó para atendernos y, a pesar
de que ya estaba conociendo a Eliecer, me sorprendió que no le coqueteara.
Cuando termine la lista de pedidos que tenía solo para mí, tanto la camarera como
Eliecer se quedaron atónitos.
—Me vas a disculpar —comentó Eliecer cuando por fin la chica se fue a la
cocina—, pero yo no tengo dinero para pagar todo eso.
Mi primera reacción fue soltar una pequeña risa, por suerte, yo si traía
dinero
—No te preocupes —dije tratando de ahogar la risa— yo siempre vengo
preparada.
El hecho de haber salido de la base de los Centenials me había relajado
bastante, debo admitir que desde que comenzó todo esto había tenido grandes
cambios de actitud; sin embargo, me sentía bien en este momento. Lo que fuera a
pasar dentro de unas horas, era problema de mi yo del futuro, en este momento
quería disfrutar toda la comida que había pedido.
—Me gustaría ver si de verdad eres capaz de todo esto.
Su reacción era entendible luego de escucharme pedir lo equivalente a 5
platos de comida. —Ahora sí, hablando en serio. ¿Qué piensas hacer luego de
esto?
Al menos puedes esperar que comamos rezongué, luego de ambos
terminamos de comer, suspiré y me preparé para responder.
—Debo hacerme más fuerte y pensar alguna forma para tratar de parar esta
guerra antes de que inicie —respondí seriamente—. Ahora, si me disculpas, debo
conseguir a alguien que nos provea información.
Me levante de la silla preparándome psicológicamente para hacer algo que
nunca pensé que haría. Fui hacia la barra y me senté al lado de un hombre de
camiseta, pantalones rasgados y con la mitad del cuerpo llena de tatuajes;
comencé a golpear la barra con mis uñas mientras esperaba dos cosas: primero,
que el bartender me atendiera y segundo, que el hombre hablara.
— ¿Qué hacer perdiendo el tiempo con un hombre como ese? —se refirió a
Eliecer.
—Solo es mi primo, le pedí que me trajera a este lugar porque se dice que
puedes conseguir muchas cosas buenas… camarero, deme un Daiquirí.
Él se quedó observándome, analizándome, desnudándome también.
—Esperaba conseguir a alguien que mostrara lo que busco —dije
levantándome luego de que me sirvieran el trago.
Regresé a la mesa y me senté a esperar, Eliecer me miraba confundido,
pero solo pasaron un par de segundos para que mi plan rindiera frutos.
— ¿Qué es lo que estás buscando? —dijo el hombre tratando de hacerse el
duro luego de venir a mi mesa.
En ese momento me levante y caminé hacia él.
—Vayamos afuera y te lo diré —le susurré seductoramente al oído.
Sin vacilar me siguió como perro hambriento a un trozo de carne, así que lo
llevé a un pequeño callejón frente a la posada.
—Está bien, me dirás lo que quiero saber y te haré cosas que nunca te han
hecho —comenté acariciando su pierna con mi mano—. ¿Qué sabes de alguien
extraño en el pueblo que se identifique con una “R” y un lobo?
Él dudó por unos segundos hasta que la expresión en su cara delató que ya
sabía algo.
— ¡Un viejo loco! Hay un viejo a las afueras de la ciudad, en la parte norte.
No sé qué quieras con ese viejo, pero ahora tienes que cumplir con tu parte del
trato, mi casa no está lejos; pero antes que nada. ¿Cómo te llamas?
—Puedes decirme Medusa.
— ¿Medusa? Como el monstruo que convertía a la gente en pi…
Antes de que terminara la frase le di un golpe con mi mano en el cuello,
dejándolo inconsciente. En ese momento salió Eliecer y quedó aún más
confundido al ver al tipo tendido en el suelo; por suerte, no estaba pasando nadie
por aquí cerca.
—Estuve preguntando por habitaciones, el dinero que tengo alcanza para
alquilar dos habitaciones simples por dos días —dijo sin quitar la mirada del
fortachón desmayado a mis pies.
—Olvida eso —reproché—, ya tengo la información necesaria, partimos en
este momento.
El Tenshi se cercó bruscamente a mí y me tomó por los brazos.
—Tienes que relajarte, durmamos un par de horas y luego partiremos, no
sabemos que nos espera con la información que conseguiste —exclamó—
busquemos donde dejar a tu amigo y vayamos a descansar. Luego de eso
partiremos directo a encontrarnos con quien sea que te vaya a ayudar.
CAPITULO 43 “GURÚ”
~MELANY~
Ya era de día y casi no había podido dormir en toda la noche pensando en
lo que me esperaba hoy. Una de las pocas veces que logré conciliar por diez
minutos, tuve una pesadilla sobre una silueta, creo que era de un hombre; él me
miraba con una sonrisa sincera y me entregaba una hoja doblada justo antes de
desaparecer, pero cada vez que intentaba abrir la hoja, el sueño volvía a empezar.
—Hora de despertar.
Un golpeteo en la puerta me trajo de vuelta al mundo real, ya desde hace
varias horas me había alistado, así que solo me levanté y abrí la puerta; Eliecer
estaba del otro lado de la puerta con ropa ligera muy útil para explorar y luchar,
además de la bolsa en la que Camila nos entregó las cosas; el maletín que
ocultaba su traje era lo único que no hacia juego con su vestimenta. Cuando me
miró se quedó perplejo.
—Te ves extrañamente femenina, créeme Schell, no es algo que vaya con
tu personalidad —dijo tratando de insultarme.
—Y tú te ves mejor callado, a menos que quieras que te deje como al tipo
de ayer. Tú decides.
En ese momento se hizo a un lado, abriéndome paso para salir de la
habitación, yo también cargaba el maletín, la bolsa y una ropa de estilo similar a la
de él; debo admitir que le debo mucho a Camila, si no fuera por ella y por… Julio,
yo seguiría en aquel horrible lugar donde podía comer tan bien.
Caminé hacia la salida y Eliecer me siguió, entregamos las llaves d las
habitaciones, dejamos las cosas en la moto y arrancamos rumbo al norte. No
tardamos mucho en dejar atrás el pueblo y nos adentramos en un bosque.
— ¿Cómo sabremos a dónde ir?
—Solo lo sabremos, así que conduce —respondí bruscamente.
Avanzábamos por una colina semi empinada cuando comencé a sentir una
presencia extraña, frené mi vehículo y luego lo hizo mi acompañante, esto causó
que quedara varios metros por delante de mí.
— ¿Qué haces? ¿Por qué te deti…?
Hizo silencio y se quedo paralizado viendo fijamente algo detrás de mí. Al
inspeccionar todo mi alrededor entendí su sobresalto. Una manda de lobos nos
había rodeado en cuestión de segundos, formaba un circulo casi perfecto y luego
comenzaron a avanzar poco a poco hacia nosotros, haciendo cada segundo más
pequeño el circulo.
—Apaga la moto y quedate ahí —le ordené a Eliecer y él me miró como si
estuviera loca.
Los cánidos continuaron caminando y lo ignoraron por completo, yo era el
centro de es circulo peludo, con muchos colmillos y, quizá, con muchas
garrapatas; pero ellos no parecían acercarse con intenciones asesinas. Cuando
estuvieron a escasos 2 metros, comenzaron a olfatearme; no entendía muy bien lo
que estaba pasando, pero antes de poder hacer nada, uno de ellos se paró frente
a mi y todos los demás se dispersaron.
— ¿Melany? —dijo Eliecer con voz dudosa.
El lobo me miró fijamente y sus ojos brillaron como una luna deslumbrante
capaz de opacar la luz del sol, sin dilación, corrió hacia mi izquierda, se detuvo
luego de uno par de segundos y giró su cabeza para verme; como si estuviera
esperando que lo siguiera. Eliecer se acercó con su moto hacia mí lentamente.
—Debemos seguirlo —dijo él con seriedad.
Yo asentí, encendí mi moto y comenzamos a seguirlo, luego de atravesar el
pequeño bosque llegamos a una hermosa pradera. No paso mucho tiempo hasta
que el lobo que nos guiaba se detuviera, nos miró nuevamente y apuntó con su
hocico hacia una casa que se apreciaba a lo lejos.
—Creo que solo nos acompañara hasta aquí, debemos seguir nosotros —
concluí.
Encendimos nuevamente las motos y seguimos el camino, duramos poco
tiempo antes de llegar a la casa, debo admitir que estaba en buenas condiciones
para quedar en medio de la nada. Eliecer y yo nos bajamos de los vehículos,
tomamos los maletines donde guardábamos nuestros trajes y nos acercamos a la
puerta, estábamos uno al lado del otro, pero ninguno se atrevía a tocarla; duramos
unos segundos ahí, suspiré y dí golpes suaves a la puerta con mi puño.
—Hasta que por fin llegas…
Escuché una voz totalmente desconocida y, acto seguido, algo golpeó
fuertemente mi espalda. Eliecer dio media vuelta listo para activar su traje cuando
yo solté un quejido debido al dolor, a mí me costó un poco reincorporarme, la
espalda me dolía; pero logré girar mi cuerpo dispuesta a atacar sin ninguna
compasión a quien lo había hecho conmigo. Sin embargo, me encontré con un
señor de avanzada edad y con una piedra al lado de mis pies que era mas
pequeña que una tapa de botella
—Creí que serias capaz de esquivar eso, al parecer tendré mucho trabajo
contigo —dijo el señor algo consternado.
—¿Quién eres? —demandó saber Eliecer.
—Ella debería saberlo… —el anciano me miró, como analizándome o,
quizás, esperando algo de mí.
—Eres el que me va a entrenar para aprender a usar esta maldi… Este
poder; eso es deducible, pero, ¿quién eres? ¿Cómo sabes de mí?
—Antes de todo esto, yo era un gurú, un guia espiritual para aquellos que
se habían cansado de usar sus músculos y su cabeza para ponerle parches a sus
problemas. Esta maldición, como tu la llamas, no es meramente culpa del hombre,
es virus lo único que hizo fue darles más sensibilidad espiritual a los humanos,
mejor dio, hizo que pudiéramos utilizar a voluntad la energía espiritual a nuestro
alrededor; claro que, al igual que una huella digital, cada persona tiene una forma
diferente de energía espiritual dentro de sí; por eso, cada no tiene podres
diferentes. Además, como es algo reciente, la gente no es capaz de entenderlo —
relató el anciano cuyo nombre aún desconocía.
Por nuestra parte, estábamos atónitos por lo que estábamos escuchando; si
fue Camila la que lo consiguió, significa que no es un simple estafador. Ya
estábamos menos tensos y el señor seguía hablando.
—Yo fui bendecido con el mismo don que tú —me miró nuevamente—,
gracias a eso y a mis previos conocimientos como gurú, me convertí en un
oráculo.
De pronto, el iris de sus ojos, anteriormente marrones, se tornaron de color
Vinotinto y luego rojo ardiente; sus pupilas también adquirieron dicho color, dando
la impresión de que, en el centro de sus ojos, había dos bolas de fuego capaces
de incinerar todo a su paso.
—Amigos o enemigos, todo según veas las cosas; perecerá el último lobo
de la manada inevitablemente y, luego de eso, el lobo mas joven e inteligente
caerá. El mundo será consumido en cenizas, pero aún hay esperanzas: Yin y
Yang deberán unir sus fuerzas para evitar dicho destino.
Luego de esas palabras, sus ojos volvieron a la normalidad, sonrió y tomó
una bocanada de aire.
—Ahora, ¿están listos para cambiar ese destino?
CAPITULO 44 “VIEJOS ASUNTOS”
~MELANY~
—Recuerda, Medusa, la espada solo es una extensión más de tu cuerpo;
siente cada movimiento de ella como si fuera tuyo.
Una semana había pasado desde que estaba entrenando con “el Loco de la
Montaña”, me había enseñado mucho más de lo que hubiera podido imaginar y,
aún después de todo este tiempo, no conocía su nombre.
—Cada movimiento viene acompañado de un propósito, descubre ese
propósito; detecta hasta la más pequeña variación en el aire a tu alrededor.
Decía eso haciendo que pareciera fácil, mientras yo luchaba con el Tenshi
de los portales y, por si fuera poco, mi instructor me arrojaba piedras a través de
los portales. Aunque admito que lo más difícil es que mi tarea era solo esquivar,
no podía atacar directamente a ninguno de los dos.
—Te ves cansada —dijo Eliecer en una pequeña pausa que hizo a sus
constantes ataques.
—Solo espera…
De pronto, todo se volvió de color negro, estaba rodeada por una oscuridad
absoluta, hasta que una pequeña luz apareció a la lejanía.
— ¿Hay alguien ahí? —pregunté mientras caminaba hacia la luz.
Luego de un par de pasos, la bola lumínica fue reemplazada por una silueta
humana, en ese momento me detuve. Creo que llegué a contar tres segundos
cuando todo se iluminó nuevamente, pero esta vez no era una solitaria esfera,
sino dos filas de bombillos mostrando que estaba en medio de un pasillo. La
silueta humanoide se encontraba del otro lado del mismo; pudiendo verla más
claramente, noté que era de una mujer y, poco a poco, fui reconociéndola.
—Ayúdame… —era Camila.
Tenia un par de rasguños en diferentes partes del cuerpo y de la ropa, una
cortada en la pierna izquierda producto, al parecer, de algún arma blanca y lo
peor: tenía una marca de quemadura que abarcaba casi todo su abdomen. Daniel
no era capaz de hacerle eso, algo había pasado.
—¡Melany! ¡Melany! Despierta.
Cuando reaccioné, tenía a Eliecer cerca de mí y mi cabello y camisa
empapados con agua, aún me encontraba en el frente de la casa, donde
estábamos entrenando; un poco mas alejado, estaba mi instructor, viéndome
mientras sonreía, como si hubiera dado un paso más en mi entrenamiento.
—Eliecer, tenemos que irnos. ¡YA! —grité mientras trataba de comprender
lo que había pasado.
—Tranquila —decía relajadamente el gurú—, lo que sea que viste todavía
no ocurre; esa premonición es para que pudieras evitarlo.
Eso me dio un grano de esperanza, Camila había hecho mucho por mí, no
podía dejar que nada le pasara nada.
—No te preocupes, recataremos a Camila.
Traté de buscar el origen de esa voz, pero al parecer, solo yo la había
escuchado; en ese momento recordé que Julio seguía conmigo.
—Debemos buscar otra forma de volver, con las motos tardaríamos
demasiado.
—De eso creo que puedes dejármelo a mí, mi habilidad de portales me
permite marcar lugares en donde puedo abrir portales, no importa que no los
tenga a la vista; pero mientras más lejos esté dicha marca, mucha más energía
consumiría.
—Melany y yo podemos ayudarte con eso —mencionó el gurú—. Soy capaz
de transmitir mi energía a otros seres vivos, Melany también tiene esa habilidad.
Así que usa nuestra energía para abrir el portal.
—Perfecto, ya está decidido. ¿Qué lugar marcaste exactamente? —
pregunté.
—Lo marqué a las afueras del complejo, así que podríamos entrar a su
perímetro sin que si quiera se den cuenta. Sin embargo, incluso con su energía,
necesitaré unos minutos para reponerme —confesó Eliecer.
—Sí, lo sé; después de nuestro escape debieron reforzar la seguridad, así
que será mucho más difícil infiltrarse. Mientras te recuperas, yo haré
reconocimiento.
—Ahora, Melany —interrumpió nuestro instructor—, párate junto a Eliecer y
coloca tu mano en su hombro.
Le hice caso sin rechistar, él se colocó detrás de nosotros extendiendo sus
brazos hacia nosotros con sus manos abiertas. Admito que esta escena me
parecía la de una película de fantasía infantil, en donde el protagonista le pedía
energía al público. Eliecer comenzó a ponerse tenso, un portal de tonalidad
celeste apareció frente a nosotros, luego su color fue cambiando: primero se tornó
morado, lo siguiente fue un color azul oscuro y, por último, se puso totalmente
negro.
De inmediato se notó el agotamiento en mi compañero, así que lo ayude a
caminar y atravesamos el portal. Admito que fue una sensación extraña, como si
estuviéramos entrando a un mundo nuevo; cuando al fin habíamos terminado de
cruzar el portal este se cerró, coloqué a Eliecer en el suelo lleno de pasto para que
descansara y yo me quedé viendo el complejo que se podía apreciar varios metros
adelante.
—¡Quédate aquí! Yo iré a revisar los alrededores —Eliecer solo asintió.
Lo que no podía ignorar, era el hecho de que el ambiente estaba muy
tenso, algo me decía que se avecinaba algo grande. Cuando me dirigí a la parte
este, confirmé mi sospecha: un grupo de helicópteros se acercaba
peligrosamente. Corrí de regreso para informarle a Eliecer y se escuchó una
detonación… Era un misil que tenia como objetivo al grupo de vehículos aéreos.
Ya era definitivo, esto era una declaración de guerra. Pero, ¿quién estaba detrás
de esto?
— ¡Eliecer, debemos apresurarnos! —dije corriendo hacia él.
— ¿De qué hablas? ¿Qué fue ese sonido?
—Un grupo de helicópteros, vienen a atacar la base.
—Entonces retirémonos, esperemos que esto se resuelva y vendremos por
Camila.
—¡Estás loco! Para ese momento, ella podría estar muerta. No marcaste un
lugar dentro de la base, con todo este ataque deben tener al personal en lugares
estratégicos, dejando solas las áreas comunes.
—Lo siento, cuando me tenían encarcelado limitaban mis poderes con
alguna clase de solución y solo pude marcar aquí.
—Bueno, nos tocará correr, ¿crees que podrás hacerlo?
—¿Acaso me estás subestimando? Vayamos.
Comenzamos a correr hacia el complejo, por suerte, no estábamos tan lejos
del edificio de habitaciones.
—Vayamos por donde salimos luego de rescatarte —dije cuando ya
estábamos por llegar.
— ¿Quieres ir de nuevo a ese laboratorio? ¿Por qué?
En este punto las detonaciones se hicieron mas frecuentes, la base estaba
atacando y los helicópteros contratacaban sin piedad. Esto hizo que identificara a
los atacantes, eran Tenshis.
—Sí, algo me dice que debemos ir por ahí, además, no podemos entrar por
la puerta principal como si no hubiéramos escapado de aquí.
Un par de helicópteros habían sido derribados, por otro lado, ya la base
tenia diferentes tipos de daño, una parte incluso se estaba congelando poco a
poco. Entramos al pasadizo secreto y estaba exactamente igual a cuando
habíamos pasado hace casi dos semanas. Cuando llegamos al laboratorio no
podía creer lo que estaba viendo. Tres personas se encontraban en condiciones
similares a las de Eliecer cuando lo encontramos, él cerró los ojos y supuse que
estaba recordando cosas horribles que hubiera preferido enterrar.
—Debemos ayudarlos —susurré.
Estaba inspeccionando las capsulas donde estaban retenidas dichas
personas, estás eran similares a las que aparecen en películas donde hacen
experimentos genéticos. En la tercera, vi el perfil de un chico que se me hizo
conocido, me acerqué un poco más para verificarlo y sí, era lo que pensaba: ¡Era
Teo! Cuando llegamos los tres estaban inconscientes, pero ahora se estaban
despertando y me miraban de forma suplicante. Me apresuré a buscar una manera
de liberarlos hasta que conseguí una consola conectada a las tres capsulas, la
observé con cuidado, pero no hallaba con el botón que los liberaría.
—Melany, recuerda lo que te enseñó el Maestro —Eliecer ya se encontraba
recompuesto y detrás de mí.
Él tenía razón, cerré los ojos y coloqué mi mano sobre la máquina,
esperando que cayera sobre el interruptor correcto, de un momento a otro, se me
vino a la cabeza la imagen de Julio y sentí como si algo jalara mi dedo índice
hasta depositarlo sobre un botón. La imagen desapareció, así que abrí mis ojos y
pulsé el botón sin dilación; las capsulas se abrieron y los cuerpos de los
prisioneros cayeron al piso. Era Teo, otro chico y una chica; se pudieron levantar
del suelo con nuestra ayuda y no perdí tiempo en darle un abrazo a Teo; él
parecía no reconocerme, así que me alejé para verlo directamente a los ojos.
—Teo… ¡Soy yo!
—Me… ¿Melany? —preguntó con voz temblorosa.
—Sí, ahora debemos salir de aquí. Ustedes también —dije viendo a los
otros dos.
—Tú… Tú eres la chica que se enfrentó contra Joshua. Eres una de ellos —
dijo la chica.
—Ya veo, ellos son amigos de él —pensé.
—No hay tiempo para explicar, debemos salir de aquí.
—Créanle, ella ha cambiado —se pronunció Eliecer
—Un momento, tú eras… Umm… Eliecer, el de los portales que rechazó la
oferta de venir con nosotros —esta vez fue el chico quien hablo.
En ese momento los dos Tenshis se vieron las caras mientras Teo me veía
extrañado.
—Está bien, iremos contigo —dijo la chica—. Mi nombre es Miranda y él es
Germán.
—Eliecer, ¿crees que puedas trasportarnos hasta afuera?
—Todavía no —negó con la cabeza—, no me termino de recuperar del
último viaje.
—Mel —habló Teo—, creo que activamos una alarma silenciosa.
Giré mi cabeza hacia donde apuntaba Teo y llegué a la misma conclusión
que él debido a una luz parpadeante de color rojo.
—Bueno, tenemos que regresar por donde vinimos, tendremos que buscar
a Camila por otra parte. ¿Pueden correr? —pregunté y ellos asintieron.
Comenzamos a escapar por donde habíamos venido, pero cuando salimos
de nuevo al edificio de habitaciones, ya este se había convertido en un campo de
batalla. Tenshis contra Centenials estaban luchando a muerte de nuevo.
—¿Qué hacemos? —Apenas alcancé a escuchar a Teo con el ruido de la
batalla.
—¡Aún no lo sé, pero manténganse juntos!
Estaba pensando en la mejor forma de evitar las batallas y poder buscar a
Camila, pero mi cuerpo dejó de obedecerme por un momento y se lanzó hacia un
lado, casi al mismo tiempo que escuchaba un disparo. Cuando recuperé el control,
miré hacia la puerta que estaba anteriormente detrás de mí y esta tenia un agujero
de bala.
—Esto no es coincidencia… ¿Quién eres? ¡Muéstrate!
Unos aplausos se escucharon y dos personas se acercaron a nosotros,
mientras que todo en todo el lugar había confrontaciones.
—Bravo novata, no creí que fueras capaz de esquivar esa bala.
Mi cara paso de mostrar desesperación a mostrar irá intensa.
—Disculpa a mi compañero, ¿prefieres que te llamemos Melany “traidora”
Schell?
Eran Alberto y Jhon, venían con sus trajes puestos y con intenciones claras
de eliminarme.
—Cuando sonó la alarma del laboratorio supimos que eras tú, no podías
abandonar a tu amiga después de dejar morir a tu noviecito —ese fue Jhon.
—¡No te atrevas a mencionar a Julio!
Admito que perdí los estribos y corrí hacia él con ganas de despedazarlo,
aún quedaban rastros de la antigua yo. Pero cuando me estaba acercando un
destello celeste apareció y me devolvió al lugar donde estaba; había sido Eliecer.
—Oh, disculpa, es de mala educación mencionar al ex frente al novio nuevo
—esta vez habló Alberto.
—¡Melany! Concentrate, tu puedes con ellos —me animó mi compañero
Alberto y Jhon eran los únicos que me podían decir donde estaba Camila,
pero tenía a los tres Tenshis que acabábamos de rescatar y apenas se podían
mantener de pie luego de la corrida.
—¡Oye! Melany, ¿correcto? No te preocupes por nosotros, acaba con ellos;
nosotros nos podemos cuidar solos. Yo te ayudaré contra estos dos y que ellos
tres busquen a esa tal Camila —dijo firmé la otra chica del grupo.
—¿Melany? —Eliecer esperaba una respuesta.
—Está bien, vayan.
Él se adelantó y los otros dos Tenshis lo siguieron.
—No crean que escaparán.
Alberto intentó seguirlos, pero mi compañera estiró su brazo y apareció una
barrera de hielo bloqueando el camino del Centenial.
—Espera, ¿hay una segunda manipuladora del hielo? —preguntó
confundido Jhon.
—No te preocupes, igual son solo dos chicas, podremos con ellas —afirmó
Alberto—. Además, Melany, ya debes saber que tienes poderes, ¿nos los quieres
enseñar?
Un momento, ¿ellos sabían sobre esto? Supongo que me estaban
investigando desde mucho antes de que me diera cuenta que eran unos traidores.
Sin embargo, antes de poder decir nada, a mis costados aparecieron varios
cuerpos humanoides o, mejor dicho, aparecieron copias mías.
—¿Así que puedes multiplicarte? Interesante —comentó Alberto.
Yo no entendía qué era lo que estaba pasando, miré disimuladamente hacia
la Tenshi de hielo y ella me guiñó el ojo. Eso me tranquilizó y supe qué era lo que
tenia que hacer; ya bastaba de charlas, había que comenzar la lucha.
—¡ESPADA DERECHA! —exclamé con mucha más fuerza que nunca.
Alberto se abalanzó hacia mí y Miranda creo una segunda barrera de hielo
para frenarlo; pero él logró saltarla antes de que terminara de formarse. Mis clones
comenzaron a correr formando un semicírculo para atacar a Jhon y Miranda
también fue hacía él, mientras, mi batalla contra Alberto estaba por empezar.
—Ahora sí, Melany, haré que caigas de esa nubecita de prepotencia en
donde estás montada…
No deje que terminará su discurso y embestí contra él, mi espada chocó
contra su bastón.
— ¿Vas a dar un monólogo malvado? Cuán bajo has caído —dije dañando
su moral.
Reaccionó dando un salto hacia atrás y arrojando una bomba hacía mí.
Estaba bastante cerca, no sería fácil evitarla; pero la solución llegó a mi de forma
inesperada. Activé los propulsores en mis piernas, avancé rápidamente y golpeé la
bomba esférica con mi espada arrojándola hacía él. Sin embargo, no todo salió
como calculé y la bomba terminó con una pequeña explosión entre nosotros sin
dañar a ninguno de los dos. En esta ocasión él tomó la iniciativa y vino a
atacarme, esta vez, con bastones en sus dos manos; antes de que me alcanzara,
le arrojé un cuchillo con mi mano izquierda a modo de distracción.
— ¡Espada izquierda!
Como era de esperarse, utilizó el extremo circular de su bastón para desviar
mi proyectil sin mucho problema. Yo di una brazada con la espada de mi
extremidad derecha que él bloqueó e, inmediatamente después, di un golpe
directo con la otra espada el cual también fue bloqueado por el extremo circular de
su otro bastón. Esta era mi oportunidad, presioné el botón en el mango de la
espada izquierda, con la intención de que la presión rompiera su arma. A pesar de
mi intento, nada ocurrió.
— ¿Olvidas que tengo amortiguadores de daño? Cada golpe que hagas me
volverá más fuerte…
Eso me distrajo un momento y asestó un golpe en mi estomagó
enviándome hacia atrás y haciendo que me cayera. En ese momento me miró con
una sonrisa en la cara, disfrutando el momento, llenándose de orgullo por
haberme golpeado. ¡Eso es! Eso es lo que tenía que hacer.
—Patético —susurré lo suficientemente fuerte para que escuchara.
Antes de que él pudiera objetar algo, tomé varias bombas del
compartimiento en mi pierna derecha y las arrojé sobre mi oponente, él las
observó cuidadosamente para poder escapar y, justamente eso, fue lo que me dio
la victoria; las bombas lograron distraerlo y, con el látigo-espada de mi mano
izquierda, lo atrapé para evitar que huyera.
—Te lo dije: ¡esto solo me hará más fuerte!
Tomé mi otra espada y me levanté sin soltarlo, entonces, mientras las
bombas hacían pequeñas explosiones a su alrededor, apunte mi espada hacia él y
pulsé el botón para que le diera un golpe directo. Ya me costaba mantenerlo
contenido y sabia que mi plan estaba funcionando. Las explosiones cesaron y
comencé a darle latigazos con mi arma libre, unos segundos después logró
liberarse, pero ya era tarde; intentó darme un golpe, pero no podía moverse. A
esta altura ya debería haberse dado cuenta.
— ¡Hija de pe… Agh! Tu objetivo era sobrecargar mi traje.
Estaba en lo correcto, si absorbía mis golpes, debería tener un límite. Su
traje se cayó a pedazos y lo dejó debilitado; ya que el sistema de amortiguadores
se había vuelto sensible por tantas explosiones, absorbió también su energía. Sin
traje y con su cuerpo al descubierto ya no era una amenaza, pero intentó sacar
una pistola para disparar así que no tuve otra opción: abaniqué mis látigo-espadas
hacia él y tiré de ellas cortando su cuerpo en varias partes.
—Desde hace un tiempo sueño con hacer esto, pero al final, muy en el
fondo… No quería hacerlo…
Estuve unos segundos allí mientras hacía que las espadas volvieran a su
forma original para después guardar una en el compartimiento izquierdo, luego
corrí a donde suponía estaba Miranda con Jhon; no tuve que avanzar mucho para
encontrarlos y tampoco me tomo mucho tiempo entender la situación. La Tenshi
yacía en el suelo con un par de heridas de balas y Jhon estaba apuntándole, listo
para dar el tiro de gracia. Aún estaban un poco lejos, no me daría chance de llegar
a salvarla; así que tomé la pistola que estaba en mi pierna izquierda y disparé tres
veces hacia Jhon, pero él, al escuchar el disparo, dio un gran salto con ayuda de
sus botas especiales.
—Al parecer, Alberto no estuvo a tu altura. Ahora dime: ¿La Melany
sangrienta se encargó de él?
Yo me abstuve a responder
—Lo… siento… no pude derrotarlo —se lamentó Miranda.
—No te preocupes, seré yo quien se encargue de este patán.
Al parecer a mi antiguo compañero no le gustó que lo ignorara, así que
rápidamente me apunto con su francotirador y disparó.
—¡Escudo izquierdo!
El plato metálico que se formo en mi muñeca me protegió del disparo, no
estaba muy acostumbrada a usar los escudos, por lo general me defendía con las
mismas espadas, pero sí pude recordar una función de ellos. Presioné el pequeño
botón que había surgido en la palma de mi mano, al mismo tiempo que daba una
brazada hacia Jhon. El escudo salió volando en su dirección, en el trayecto, él
disparo hacia el cielo y supe lo que seguía; cubrí mis oídos con ambas manos
soltando la espada que estaba en mi mano derecha, mantuve los ojos abiertos al
notar que no pensaba esquivar mi escudo; en su lugar, lo que hizo fue entorpecer
la trayectoria disparando los perdigones del compartimiento en su muñeca. Unos
segundos después, se detonó el sonido chirriante de la bala que aún estaba en el
aire; el sonido me aturdió y él apuntaba nuevamente su arma contra mí.
—Si quisiera sacar el otro escudo que tengo, es muy probable que el traje
no pueda detectar el comando y el que arrojé no regresará a tiempo —pensé—
debo moverme.
Comencé a correr, ya el sonido de la bala debería estar por acabarse. Creí
que podría evitar las balas, pero una de las balas rozó mi pierna derecha y otra
atravesó mi brazo izquierdo. El dolor fue bastante fuerte, aun así, ahogué el grito
de dolor.
—Al parecer se te olvidó que con estos lentes siempre tendré una
trayectoria de disparo casi perfecta.
Comencé a buscar formas de acercarme, si seguía sin poder acercarme, no
pasaría mucho tiempo antes de que me matara.
—Escudo derecho…
Lo observé por unos segundos luego de decir el comando y arrojé el
escudo hacia él y comencé a correr formando un semicírculo a su alrededor.
— ¿Otra vez el mismo truco? Creí que ya habías aprendido —presumió.
Jhon repitió lo que hizo cuando le lancé el primer escudo: Disparó hacia el
cielo y utilizó los perdigones para frenar el escudo; lo que no se esperaba era que
yo presionara el botón que atrae el primer escudo que había utilizado. El escudo
salió disparado hacia mí, golpeando la cabeza de mi enemigo que se encontraba
de por medio.
—¿Crees que esto puede matarme? —dijo incrédulo mientras alzaba su
arma para apuntarme.
Yo solamente sonreí. La bala había comenzado a sonar y, aunque tuve que
taparme los oídos de nuevo para tratar de disminuir el ingreso del sonido, Jhon
también tuvo que tapar su oído, debido a que, con el golpe de mi escudo, le había
roto el auricular que aislaba el sonido de su propia arma; como toque extra, para
hacerlo, tuvo que soltar su arma. Cuando el sonido cesó, arrojé nuevamente el
escudo que recién lo había golpeado, esto a manera de distracción mientras me
acercaba.
— ¿Por qué no muestras tu poder! ¿Crees que no somos tan poderosos
como para hacer que lo uses! ¡Deja de tener ese sentimiento de superioridad! —
reclamaba después de que mi escudo lo golpeara en el hombro derecho.
—¡Espada Izquierda!
Ya estaba en el rango de alcance de la versión extendida de mi espada, así
que podría acabar con esto, pero él alzó nuevamente su brazo desarmado a
simple vista y disparó los perdigones; por suerte, gracias a los propulsores en las
pantorrillas de mi traje, pude salir de la línea de fuego, pero, cuando dirigí mi vista
hacia él, ya había salido del rango de mi arma. Mis opciones ya se estaban
agotando, tuve la ventaja porque no se esperaba que la bala sónica le afectara,
pero eso no pasaría de nuevo. ¿Qué opciones tenía? Me puse a evaluar todas las
opciones, hasta que recordé un implemento del traje original…
— ¿Qué eres sin las mejoras de este traje especial? Si tuviéramos los trajes
originales, hace rato que estuvieras muerto —lo provoqué y reanude mi carrera
hacía él.
Para evitar que hiciera algo, arrojé mi espada como si se tratase de una
lanza o cuchillo, él lo esquivo sin mucho problema y se puso a inspeccionar el
entorno mientras yo me acercaba.
—Ya no tienes armas. No puedes atraer tus espadas e, incluso si activas el
magnetismo para tus escudos, lo que harían seria distraerte o interrumpirte porque
estas muy cerca.
Por suerte para mí, al parecer el no sabia todas las armas que ocultaba.
Cuando a penas un metro nos separaba, me detuve bruscamente y saqué la
pistola que tenía guardada en la funda de mi pierna izquierda. Apunté hacia
adelanté y disparé hacia su cabeza, pero él lo esquivo en el último segundo y
quiso atacarme; como si se tratase de un movimiento continuo, arrojé la pistola
hacia arriba y salté, dando una patada giratoria con la pierna derecha en sentido
antihorario, él tuvo que retroceder para evitar un golpe directo, pero perdió un
poco el equilibrio. Al momento de caer, lo hice viendo directamente hacia él,
extendí mi brazo derecho y tomé en el aire la pistola que recién venia cayendo;
disparé por segunda vez, pero, para mi mala fortuna, falle el disparo y Jhon me dio
una patada en mi mano, lo que me hizo soltar el arma de fuego, la cual salió
volando hacia la derecha. Salté nuevamente para dar otra patada, pero esta vez,
en sentido horario; como si se tratara de un milagro, logré tomar la pistola con mi
mano derecha, pero con el dedo meñique en el gatillo. Mi patada logró darle en el
brazo que uso para cubrirse y, cuando caí, me precipité hacía él con el cañón de
mi arma apuntando a su barbilla… Luego de eso, solo escuché la detonación de la
pistola. Yo había entrenado con el viejo de los lobos como cambiar mis armas de
una mano a otra en combate, pero ni en mis sueños más locos hubiera podido
hacer eso, pero era real, el cuerpo inerte de mi antiguo compañero y su rostro
desfigurado eran la prueba de ello.
—Melany, ¿estás bien? —preguntó Miranda tratando de levantarse luego
de haber recobrado la conciencia.
Antes de siquiera poder responder, escuché pasos acercándose, varias
personas venían y yo estaba descubierta; atraje mis dos escudos y reafirmé el
agarre de mi arma.
— ¡MELANY! ¿ESTÁS BIEN? —gritó Eliecer que venía acompañado de
Teo, Germán y… ¡Camila!
Corrí con la poca energía que me quedaba a abrazarla.
—Debemos irnos —interrumpió Eliecer, yo lo miré extrañada por su
comportamiento
—Tiene razón —esta vez fue Camila la que habló— Debemos salir lo antes
posible, El jefe de los Tenshis ha sido asesinado por Daniel.
Esa noticia me dejo con el cuerpo frio y creo que no era la única. Ya
Miranda se había levantado y se había acercado
— ¿Cómo saldremos de aquí? —preguntó Teo como si fuera algo fácil de
responder.
—Debemos ir con los demás Tenshis, de seguro tienen un plan de escape
y, al vernos a German y a mí, nos ayudarán a escapar —explicó Miranda.
—Todos estaban corriendo a la parte Este, debemos ir —añadió Germán.
—Yo nos trasportaré para allá —se ofreció Eliecer.
Yo me apresuré buscar mis espadas mientras, con un poco de esfuerzo,
Eliecer comenzó a crear un portal que apenas podía verse a lo lejos, lo cual nos
ahorraría bastante tiempo. Todos atravesamos el portal y, del otro lado, nos
esperaban varios Tenshis dispuestos a atacar, pero al ver a los que habíamos
rescatado, se acercaron a ayudarnos.
—Súbanse a ese helicóptero —nos indicó uno de los Tenshis y yo recién
me estaba dando cuenta de los helicópteros cercanos— ¡Tenemos que salir de
aquí!
CAPITULO 45: “VOLUNTAD HEREDADA”
~JOSHUA~
—Nunca llegué a pensar que el gobierno llegara a estos extremos…
Luego de haber liberado aquella prisión hace un par de días, nos pusimos a
investigar qué planeaba el gobierno, mi nueva misión era la misma que en un
principio: Salvar a todos los que pueda; pero había una diferencia: ahora tenía
ayuda.
—Ponernos en campamentos para controlarnos es una cosa —dijo Tiffany.
—Pero hacer experimentos con nosotros, es algo mucho más grave —
secundó Pablo.
Preguntamos en diferentes lugares de la manera mas cuidadosa posible y
en todos nos dijeron lo mismo: “El gobierno a hecho que varios Tenshis
desaparezcan, se rumorea que están haciendo diversos experimentos con ellos”.
De lo que no estaba seguro, era el objetivo de los experimentos, buscar alguna
debilidad, copiar los poderes, descubrir el origen, había muchas posibilidades.
—No es solo eso —añadió Alicia— el hecho de que aparecieran cuerpos
sin vida que fueron mutilados, carbonizados y demás, es algo aberrante.
También nos enteramos que habría una reunión con los lideres nacionales
encargados de todos estos experimentos, en ese momento supimos que era la
ocasión precisa para atacar.
—Ya estamos en la capital, es solo cuestión de minutos para llegar a la
ubicación de dicha reunión —informó Pablo.
— ¿Ya están listos los detalles del plan? —me preguntó Diana.
—Sí, será una operación simple en cuanto a los pasos a seguir, pero
complicada a la hora de ejecutarlos. El edificio estará totalmente resguardado y
nuestra misión es infiltrarnos, tomar a los altos mandos como rehenes y exigir la
liberación de todos los Tenshis para que puedan ir a la ciudad que está creando
Arthur.
— ¿Cómo sabes que no bombardearan el edificio con todos nosotros
dentro? —preguntó Christian.
—No puedo tener una certeza al respecto —respondí—, pero a ellos no les
convendría acabar con todos en el edificio teniendo a gente tan importante allí.
Digamos que nos arriesgaremos con esa variable poco probable.
—Ya estamos cerca, debemos ocultar los carros y seguir a pie, cruzando
los dedos para que no nos descubran —indicó Pablo.
— ¡Perfecto! Haremos lo siguiente: Lucas, cuando estemos cerca del
edificio, te ocultaras en el callejón que está al lado y crearas un mini terremoto en
el perímetro; toda la gente saldrá del edificio y, durante esa confusión, Susana
quitará la electricidad del mismo; en ese momento, es que comenzará el conteo
regresivo. Todos entraremos al edificio por la puerta de servicio y, una vez
estemos adentro, nos separaremos en dos grupos; no sabemos en qué habitación
exactamente será la reunión, pero hay dos salas de conferencias que son
nuestros principales objetivos. El edificio tiene una planta de energía que se
activara unos segundos después de nuestro ingreso.
—Un momento —interrumpió Lucas— llegados a ese punto, ¿no habrá
guardias atacándonos?
—Es poco probable, no querrán llamar la atención con tantos guardias en la
recepción del edificio; lo más probable es que estén en los pisos superiores.
Además, con la ida de luz y el terremoto, todos pasaran a posiciones defensivas y
se acercaran más al cuarto donde se lleva a cabo la reunión —expliqué—. De
igual forma, tendremos que llegar a ese punto desde lugares diferentes y con
algunos segundos de diferencia para no levantar sospechas.
—Otra cosa —dijo Susana un poco tímida—, ¿pelearemos usando nuestros
poderes? Porque serán lugares pequeños y podríamos causar grandes desastres.
—Tienes razón, pero no te preocupes, ya hice unas llamadas. En el
basurero del callejón nos dejaron algunas armas, como las que usamos en el
asalto en Apure; así que tendremos apoyo. Además, Lucas y Diana servirán como
repelentes para balas.
Fuimos a un estacionamiento subterráneo a un par de calles del objetivo y
salimos de los vehículos.
—Ahora sí, el grupo A conformado por: David, Lucas, Susana y Tiffany
tomarán las escaleras cercanas a la entrada principal y subirán al piso 5; donde se
encuentra la primera sala de conferencias. Christian, Pablo, Diana y Alicia; el
grupo B, irá al piso 7 tomando las escaleras del lado opuesto. Yo seré el comodín
de ambos equipos, en caso de que uno me necesite, yo acudiré a ayudarlos; nos
comunicaremos con estos.
Entregué un auricular con micrófono a cada uno.
—En el camino sí les tocará enfrentarse a los guardias así que tengan
cuidado, cuando lleguen a su objetivo deben informar si encontraron al objetivo o
no. En el primer caso, traten de controlar a todos los que estén en la sala, pero
tengan cuidado, no será nada fácil; en el segundo caso, diríjanse hacia el otro
piso, inmovilizando a todos los guardias que se encuentren en el camino. ¡No
aceptaré ninguna baja! Nos vemos en la entrada de servicio.
Comencé a caminar hasta que salí del estacionamiento y me puse en
marcha hacia el edificio. De camino, me detuve en un puesto de bebidas y compré
un jugo de naranja y, en ese momento, fue que lo vi; un periódico con el siguiente
titular: “Tenshi no identificado intenta infiltrarse en una prisión y muere a manos de
los guardias de la misma”. Era obvio, ese no podía ser otro que no fuera Ben, esa
era la forma en que había decidido morir; él sabia muy bien que no podría liberar
otras prisiones estando solo, pero así quiso que fuera.
—Vamos, no es momento de pensar en eso —me dije a mi mismo.
La ciudad estaba igual de concurrida que siempre, gente caminando de
aquí para allá ignorando u ocultando los problemas con los que estábamos
lidiando a nivel global; el día estaba soleado y unas pocas nubes blancas como la
nieve adornaban el cielo. Ralenticé mi caminata y, cuando confirmé que nadie me
estaba observando, me desvié hacia el callejón donde estaba nuestra entrada;
pasé el contenedor de basura para ocultarme del otro lado y me fijé que Christian
ya estaba allí.
—De verdad que no sabes lo que es ir lento —bromeé mientras agarraba
un par de espadas del basurero.
—Oye —me dijo en tono serio y lo miré—, como crees que estén Perla y los
demás.
—No hay mucho que decir —él me miró extrañado—, es Perla, ella puede
mantener todo bajo control. Además, si todo sale bien hoy, la podremos ver dentro
de poco.
Uno a uno, mis otros compañeros llegaron al lugar y agarraron sus armas.
Ya todo estaba listo y ellos esperaban mi orden para iniciar, pero, cuando toqué el
pomo de la puerta antes de dar la orden, sentí un corrientazo recorriendo todo mi
brazo.
—Esperen—advertí y todos se extrañaron—, algo no anda bien; entraré por
la puerta principal y me aseguraré de que no hay ninguna anomalía, de ser así, les
daré las instrucciones por el comunicador.
Sin dar más explicaciones, salí del callejón e inspeccioné los alrededores.
Entré y, de inmediato, el portero me detuvo.
— ¿En qué podemos ayudarlo? —preguntó cordial, pero, al mismo tiempo,
amenazante.
En ese momento solo se me ocurrió decir una cosa y, si fallaba, podría
arruinar todo el plan.
—Debes estar enterado de la pequeña reunión que tiene lugar aquí, con
esta agresividad, solo alertarías a los posibles terroristas. Si quieres, me llevas en
este momento con tu superior, así yo le cuento lo que hago aquí y también le
contaré el error garrafal que estás cometiendo.
El portero me miró, evaluándome. Yo, por otro lado, esperaba haber sido lo
suficientemente convincente.
—Está bien señor, adelante por favor —dijo bajando la guardia.
—Entienda por adelantado que, tendré que inspeccionar esta área para
confirmar que no haya ningún cabo suelto.
Él solo asintió. Eso había funcionado, pero no podía confiarme, inspeccioné
el resto de la recepción y detecté a 3 personas que podrían representar una
amenaza. Así que entré al baño para informar de los pasos a seguir.
—Hay tres posibles amenazas. Lucas, Susana, harán lo suyo y esperarán
mi confirmación; cuando dé la orden, entrarán David y Christian para inmovilizarlos
aprovechando sus sentidos animales… ¡Inicien!
Cuando comenzó el temblor, no tardó en escucharse el alboroto fuera del
baño. Me asomé ligeramente y confirmé mi corazonada sobre los de seguridad,
algunos segundos después la electricidad fue cortada.
—Un hombre y una mujer cerca de ustedes y otro hombre un poco más
adelante, del portero me encargo yo—mientras susurraba me dirigía a la salida,
esperando que salieran los civiles—. Esperen 5… 4… 3… 2… 1… ¡Entren!
La puerta se abrió de golpe y los cuatro guardias voltearon. Yo estaba a
pocos metros del portero, así que solo tuve que un pequeño salto para dejarlo
inconsciente con un golpe en el cuello. Los dos teriomorfos del equipo habían
acabado uno con cada guardia, pero el tercero estaba a punto de dispararle a mi
mejor amigo cuando Pablo uso su poder para evitar que respirara hasta que se
desmayó.
—Rápido, bloqueen las entradas, el tiempo está corriendo. Debemos subir,
pero vayan con cuidado.
Colocamos unos sofás y otros inmuebles para bloquear las puertas y el plan
se puso en marcha. Ambos equipos estaban bien conformados y equilibrados,
cada uno fue a sus respectivas escaleras y yo comencé a subir por el ascensor
hasta el piso 6.
—Piso 2, comenzaron a aparecer guardias —reportó Tiffany.
—Por este lado también están apareciendo —añadió Pablo.
—Era de esperarse —dije—. Equipo A, encárguense del segundo piso;
Equipo B, traten de subir y encargarse del siguiente piso. Yo me adelantaré al
sexto piso para dejarlo libre.
El ascensor se puso en marcha lentamente por varios segundos antes de
detenerse en el piso número seis. No sabía lo que me esperaba detrás de esas
puertas, pero fuera lo que fuera, debía vencerlos a todos.
— ¡El ascensor! —gritó alguien del otro lado mientras las puertas se abrían.
Arrojé una de mis espadas fuera del ascensor y llovieron balas desde
ambos lados, cuando se dejaron de escuchar detonaciones, me asomé
ligeramente hacia el lado izquierdo del pasillo y lancé mi otra espada, acertando
en el guardia que se encontraba de ese lado; por suerte para mí, solo había uno.
Recogí rápidamente la espada que había utilizado de señuelo y giré mi cuerpo
hacia el lado donde todavía había enemigos, dos guardias que se encontraban
recargando sus pistolas; embestí lo más rápido que pude y atravesé al que se
encontraba mas cerca de mí con la espada, utilizando su cuerpo como escudo, le
quité su pistola y le disparé al otro en el pecho.
—Repórtense —dije al comunicador.
—Equipo A, nos estamos encargando del piso cuatro —dijo Lucas.
—Nosotros ya estamos subiendo para el piso 5 —dijo Diana.
—Perfecto, díganme si notan seguridad aumentada en ese piso; yo trataré
de facilitarles el paso.
Revisé los cuerpos de los guardias que había derrotado y no conseguí nada
más que sus pistolas y un cuchillo para cada uno.
—Josh —dijo Diana—, nada extraño, unos cuatro guardias esperándonos,
pero no parecían proteger nada en especial, le dejaremos este piso y está libre
para el otro grupo.
—Está bien, el sexto piso está despejado; los esperaré aquí para luego ir al
séptimo. Lucas, ¿cómo van?
—Listo aquí, una bala rozó el brazo de David, pero él dice que está bi…
—Te dije que te callaras —vociferó David—. Todo está bien por aquí.
Sonreí y cuando me di la vuelta ya se acercaba el equipo B.
—Vayamos al siguiente piso, lo más probable es que la reunión se esté
llevando acabo allá.
— ¡Espera! —Intervino Pablo— No podemos arriesgarnos a cometer un
error, espera aquí hasta descartar la idea de que la reunión no se lleva a cabo en
el piso cinco.
—Está bien, pero vayan con cuidado.
Ellos se fueron y me quedé allí, solo esperando y pensando en todo lo que
había pasado para llegar hasta aquí.
—Joshua…
Escuché una voz familiar, miré hacia ambos lados del pasillo, pero no
encontré nada.
—Gracias… por esforzarte tanto…
Era ella, Andrea había aparecido frente a mí. Estaba con su característica
sonrisa angelical, desprendiendo una tenue luz de su cuerpo.
—No estás solo…
Dicho eso, desapareció en un haz de luz. “No estás solo”, ¿qué habrá
querido decir con eso? En ese momento giré mi cuerpo con dirección a las
escaleras del otro extremo del pasillo y vi a un guardia parado, apuntándome con
su arma. La inminente detonación llegó apenas termine de girar mi cuerpo, de
repente, sentí que todo iba en cámara lenta, veía venir la bala y traté de averiguar
una forma de salvarme, pero ninguna daba resultado; el tiempo no me alcanzaba
para sacar mi espada y defenderme con ella. Era mi fin. No es como si no me lo
imaginara, sabía que en esta misión cualquier podría morir, pero no creí que sería
por un descuido de este tipo. Iba a cerrar los ojos, pero una neblina celeste de
repente apareció frente a mi formando un ovalo; las balas “entraron” en la neblina,
pero nunca salieron y, segundos después, esta se disipó. Vi una silueta humana
bajar de las escaleras detrás del guardia, saltó hacia él y lo golpeó con el mango
de una espada, dejándolo inconsciente en el acto. Froté mis ojos para ver mejor la
misteriosa silueta y era una chica pelirroja.
— ¿Melany? —Pregunté incrédulo mientras agarraba mis dos espadas—
¿Qué haces aquí?
—Larga historia, necesitamos tu ayuda —respondió apurada.
— ¿”Necesitamos”?
En ese momento apareció detrás de ella Eliecer, el chico de los portales
que había ido al mismo campamento que yo.
—Supongo que estás aquí por la misma razón que yo —me dijo—. La
reunión se está llevando a cabo en el piso diez, en una sala secreta, debemos ir.
— ¿Cómo sé que no es una trampa? —cuestioné.
—Joshua, yo soy un Tenshi.
Eso me dejó estupefacto, decidí confiar en ella sin pedir pruebas; si
estuviera mintiendo, no me hubiera salvado.
—Está bien, vamos, gracias a ambos por salvarme —les dije y luego activé
el comunicador—. Chicos, me equivoqué, la reunión es en el piso diez, nos vemos
allá.
Eliecer abrió un portal, esta vez de color violeta, primero entró Melany,
luego yo y, por último, Eliecer.
Efectivamente, habíamos aparecido en el décimo piso, justo frente a un
cuadro en donde se ilustraba un turpial, posado en un araguaney, sosteniendo una
orquídea en su pico.
— ¿Y ahora? —Pregunté.
Ella simplemente me ignoró, quito el cuadro de su lugar y presionó un botón
camuflado en el estampado de la pared, al hacerlo, se abrió una parte de la pared
mostrando un largo pasillo. Mi lógica decía que obviamente era una trampa, pero
había algo en mi instinto que me decía que confiara, sin embargo, no confiaba del
todo en ellos.
— ¿Cómo supiste de eso? Esto claramente parece una trampa —le dije
tensando los brazos que aún sostenían mis espadas.
—Solo puedo decir que tengo buenos informantes, ¿no te parece extraño
ver un cuadro realista con los tres símbolos naturales de tu país, cuando todos los
demás cuadros son abstractos?
Eso tenía sentido para mí y, aunque no confiaba del todo, decidí seguirlos.
Avanzamos hasta que nos topamos con una puerta extraña que parecía contener
tecnología de punta.
— ¡Prepárense! Detrás de esta puerta se encuentran las personas que
buscamos y estarán con guardias armados hasta los dientes.
— ¡Josh, espéranos! —escuché a David por el audífono.
—Si esperamos más tiempo, podrían escapar por alguna salida de
emergencia —sugirió Eliecer.
—David —dije con confianza—, cuando lleguen aquí ya tendremos todo
controlado. ¿En qué piso están?
—Estamos llegando al piso 7, el grupo de Diana ya va por el piso 8;
estábamos verificando que si estuvieran vacías las salas que teníamos como
objetivos.
—Esperen allí —ordené—, les enviaremos unos invitados al piso 6,
incapacítenlos y sigan subiendo. Eliecer, captas mi idea, ¿verdad? —Él solo
asintió.
En eso Melany pateó la puerta delante de nosotros y nos hicimos a un lado.
La lluvia de balas no tardó en llegar, un par de segundos después se detuvieron.
— ¿Quién está allí? —Dijo una voz familiar— ¿Qué es lo que quieren?
Lancé mi espada al aire como lo había hecho cuando estaba en el
ascensor, los disparos volvieron y, cuando supusimos que todos estaban
concentrados disparando hacia la espada, Eliecer se asomó ligeramente para
crear portales en donde se encontraran los guardias y enviarlos al piso 6. Uno a
uno fue desapareciendo la mayoría de los de seguridad, pero era el turno de
Melany y mío.
—No mueras —fue lo único que le pude decir a Melany antes de entrar en
acción.
Ella fue mucho más rápida que yo, ya que se impulsaba con las botas de su
traje mejorado; debido a esto, el fuego de los militares y políticos que quedaban en
la habitación se centraron en ella. A medida que avanzaba, iba esquivando los
disparos y lanzaba cuchillos que sacaba de un pequeño bolsillo en su espalda.
Estos cuchillos parecían estar impregnados con algún químico, ya que, todos los
que fueron alcanzados por estos, poco a poco, quedaron paralizados. Yo tampoco
perdía el tiempo, a pesar de que solo tenía una espada, logré derribar a 3 de
nuestros oponentes, hasta que divisé a mi siguiente objetivo; el origen de la voz
que había escuchado antes.
— ¿Padre? —Me detuve en seco a varios metros frente a él.
—Joshua, ¿qué estás haciendo aquí?
— ¡Estoy haciendo lo correcto! Por favor, ríndete, no quiero hacerte daño…
—Hijo, sabes que no podría hacerte daño… o tal vez sí.
Dicho eso me disparó repetidamente y, aunque pude desviar algunos
disparos con mi espada, varios de ellos me golpearon directamente; En eso, vi
que, por uno de los portales de Eliecer, aparecían David, Lucas, Susana y Tiffany.
Me desplomé de frente y, por un par de segundos, vi como si todo pasara en
cámara lenta: Melany ya había derrotado a los dos tipos con los que se estaba
enfrentando y giró a verme; mis compañeros enfurecieron y corrieron hacía mí
derribando a los pocos políticos que quedaban de pie; mi padre estaba recargando
su pistola para seguir disparándome al parecer, pero una cuerda apareció detrás
de mí y lo inmovilizó, ese seguro era Pablo que había llegado con el otro grupo.
Todos corrieron hacia mí, diciendo cosas como: “tranquilo”, “todo estará bien”,
“solo es un rasguño”, entre otras cosas sin sentido.
—Chicos —dijo Christian transformado—, creo que vienen refuerzos,
debemos sacar a Joshua de aquí.
—Eliecer, llévalo con él, si hay alguna forma de salvarlo, él es nuestra única
opción —dijo Melany.
— ¿Quién es “él” —gruñó David.
—Tranquilo —interferí con el poco aliento que tenía—, podemos confiar en
ella. Melany, si algo me pasa, por favor, cuida de ellos; sé que juntos, podrán curar
a este mundo. Chicos, lamento causarles estos problemas, pero les encargo mi
misión, confío en ustedes para volver realidad esa paz que todos queremos.
En eso Eliecer me cargó y creó un portal negro y lo atravesamos.
~MELANY~
Luego de que se Eliecer se llevara a Joshua, sus amigos se quedaron a mi
lado y comenzaron a llegar varios guardias más. La verdad no fue nada difícil
derrotarlos, los amigos de Joshua estaban muy molestos y descargaban lo que
sentían en el campo de batalla, ellos hicieron casi todo el trabajo ya que le había
dado casi toda mi energía a Eliecer para que hiciera el portal. Al derrotar a la
primera oleada, anunciamos que, si llegaban más guardias, mataríamos a los
rehenes. En eso, Eliecer volvió por un portal, todos lo miramos esperando buenas
noticias, pero él solamente negó con la cabeza. La chica que controlaba el metal
rompió en llanto y los dos teriomorfos del equipo comenzaron a golpear todo.
—Chicos —todos me miraron—, lamento mucho su pérdida, pero ahora
debemos concentrarnos, no dejemos que el sacrificio de Joshua sea en vano;
debemos seguir adelante con esto y cumplir su última voluntad.
Al parecer mis palabras de algo habían funcionado, ya que se notaba que
estaban más serenos y centrados; todos se acercaron a mí y, en ese preciso
momento, supe que éramos los únicos que podíamos cambiar al mundo.
Pareciese que este fuera el fin de la historia, pero, en realidad, es solo el
comienzo…
EPILOGO
~VARIOS AÑOS DESPUÉS~
~MELANY~
Realmente que la vida en las afueras de la ciudad parecía ser muy
tranquila, niños corrían y jugaban por los campos abiertos. Ya llevaba
una o dos horas manejando para llegar acá, creí que no tendría que
molestarlo en persona nuevamente, pero esta noticia solo podía dársela
en persona. Para encontrar este lugar no podía contar con mi GPS, así
que tuve que confiar en las vagas indicaciones que me había dado y mi
instinto. Cuando entré oficialmente en el pequeño pueblo, baje
drásticamente la velocidad y subí las ventanas del vehículo para evitar
incomodar a la gente...
—Parece que lo de pasar desapercibida no me funcionó para nada.
Dije para mí misma al darme cuenta de que todas las personas que
caminaban por la acera se me quedaban viendo; no debí venir con mi
auto. No sabía exactamente cuál era su casa, pero luego de andar un
rato, me la encontré; debo admitir que era mucho más impresionante de
lo que esperaba, no era para nada modesta y podría decir que lo
envidiaba un poco por vivir acá. Estacioné el vehículo frente a la casa y
me bajé, en el patio había un niño y una niña jugando, los cuales se
detuvieron a verme cuando me acerqué a la puerta.
— ¡Papá! Hay una chica extraña en la puerta —dijo la niña.
Creo que alguien habló desde adentro de la casa, pero no alcancé a
escuchar, unos segundos después la puerta se abrió y era él; habían
pasado un par de años y había cambiado, pero seguía teniendo su
misma esencia.
—Melany Schell... No esperaba que aparecieras por aquí —dijo mientras
lanzaba al aire y atrapada una pequeña pelota.
—Lo siento, sé que debí avisar, pero me urgía venir acá, no te podía
contar por teléfono y tampoco quería preocuparte antes de poder
contártelo todo.
Se quedó un par de segundos como pensando, luego lanzó la pelota
hacía la puerta, haciendo que rebotara un par de veces hasta que
terminó quitando el seguro de la puerta.
—Está bien, pasa; no quiero que alarmes a lo demás.
—Creo que es un poco tarde para eso —dije mientras me adentraba en
su casa.
— ¿Cómo está tu esposa? —pregunté mientras pasábamos por el
umbral de la puerta.
—Se encuentra bien, debido a su poder es muy solicitada así que vive
trabajando para acelerar varios procesos de construcción.
Luego de eso caminamos en silencio hasta que llegamos a una sala,
debo admitir que, aunque no era para nada mi estilo, estaba bastante
bonita. Nos sentamos cada uno en un sofá, uno frente a otro con una
bella mesa de centro de por medio. Si fuera fanática del hogar, estaría
maravillada con esto, pero no conozco ni el tipo de decoración que tiene.
—A ver, debes tener algo muy importante que decir, te escucho —me
dijo recostándose en el sofá azul eléctrico.
—Tuve una visión... Muchos años en el futuro, lo que hemos construido
se verá malversado; gente corrupta se hará con el poder, la gente no
será libre y lo peor es que ni siquiera se darán cuenta. Ellos pensarán
que todo va perfecto, pero se encaminarán a un terrible futuro.
— ¿Dentro de cuánto tiempo pasará esto aproximadamente? —preguntó
él.
—No tengo la fecha exacta, pero serán más de 300 años.
—Lamento decirte que no creo poder vivir tanto, ni siquiera mis nietos
estarán vivos para esa época, ¿cómo crees que podría serte de ayuda?
—Nacerá alguien con una curiosidad inmensa, una necesidad insaciable
de conocimiento y un poder oculto que lo hará pasar desapercibido.
Necesito tú ayuda para guiarlo por buen camino con pistas que los
demás no puedan descifrar, tú eres el único capaz de ayudarme con
semejante tarea. No tengo muchos detalles, pero necesito saber si
cuento contigo para volver a salvar al mundo. ¿Me ayudarás?
—Aquella vez decidí alejarme de todo conflicto y darte el paso libre a ti,
pero creo que es hora de volver a la acción. ¿Reuniremos al resto?
—Sí, necesitaremos toda la ayuda posible para hacer algo nunca antes
visto, debemos salvar el futuro...